viernes, 28 de diciembre de 2012

WOODY ALLEN: UN DOCUMENTAL Semblanza exhaustiva y sin embargo insuficiente

Título original: Woody Allen: A Documentary
USA 2011 192 min.
Guión y dirección Robert B. Weide Fotografía Neve Cunningham, Nancy Schreiber, Anthony Savini, Bill Sheehy, Buddy Squieres Música Paul Cantelon Documental

Extenso documental sobre el genial cineasta emitida en televisión en dos episodios dentro de una serie que se denomina American Masters y que lleva años emitiéndose. Estrenado en cines en versión considerablemente reducida, no aquí en Sevilla, donde la exhibición se parece cada vez más a la de una pequeña ciudad de provincias, recorre la interminable filmografía del director deteniéndose en los títulos más significativos y con intervenciones estelares no solo de la plana mayor de actores y actrices con quienes ha trabajado, especialmente Diane Keaton y con la única excepción de Mia Farrow, que al parecer sigue muy afectada por el episodio con su hija adoptiva Soon-Yi. Más interesantes son las declaraciones de otros colaboradores y colaboradoras habituales del director, desde el fotógrafo Gordon Willis a los productores Marshall Brickman y Robert Greenhut, pasando por su hermana Letty Aronson, la directora de cásting Juliet Taylor o el crítico Leonard Maltin. El problema es que no hay ni una declaración en todo el documental que revele alguna característica negativa del realizador, más allá de tratar sus neurosis o manías como simpáticas anécdotas. Sus generosas intervenciones, muchas de archivo y otras expresamente grabadas para la ocasión, revelan tan solo pequeños detalles impagables para sus seguidores pero poco reveladores en relación a su arte y oficio. No es casualidad que se haya encargado de esta semblanza Robert B. Weide, cuyo acercamiento a otro nombre mítico del humor de café teatro, Lenny Bruce, fue ya objeto de un trabajo por el que fue nominado al Oscar, así como ha sido artífice de una serie de trabajos para la televisión en torno al también humorista Larry David, alter ego de Allen en Si la cosa funciona. Weide dirigió también la comedia de ficción Nueva York para principiantes. Lástima que a pesar de un trabajo tan concienzudo y detallista de documentación gráfica, que incluye impagables secuencias de juventud, fotografías y material de archivo televisivo, se echen en falta, además de una crítica mordaz al genio y figura del homenajeado, aspectos muy significativos de su vida y obra. Pasa de puntillas por su vida personal, no se detiene en absoluto en sus trabajos como actor para otros directores, en películas como La tapadera o Escenas de una galería; su curioso doblaje de una cinta japonesa en 1966, que dio como resultado What’s Up Tiger Lilly?, auténtico precedente de su carrera como director; sus aportaciones a la inigualable película Casino Royale; sus trabajos para la televisión, que incluyen la adaptación de una de sus obras de teatro, Don’t Drink the Water; la repercusión que debió ocasionarle el atentado de las Torres Gemelas; sus preferencias musicales, muchas veces motor en la acción de sus películas; mayor profundidad en sus temas favoritos, la muerte, la religión y el sexo; o su relación con Scorsese y Coppola en la película Historias de Nueva York. Un documental parcial y fallido a pesar de su largo metraje, pero imprescindible para admiradores del cineasta, que lo encontrarán apasionante por cuanto repasa una filmografía ejemplar que uno no se cansa de ver una y otra vez.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LOS MISERABLES Musical desprovisto de intención y emoción

Título original: Les misérables
Reino Unido 2012 158 min.
Dirección Tom Hooper Guión William Nicholson, Alain Boublil, Claude-Michel Schönberg y Herbert Kretzmer, según el musical de Boublil y Schönberg basado en la novela de Victor Hugo Fotografía Danny Cohen Música Claude-Michel Schönberg y Alain Boublil Intérpretes Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried, Helena Bonham-Carter, Eddie Redmayne, Aaron Tveit, Sacha Baron Cohen, Samantha Barks, Daniel Huttlestone, Colm Wilkinson Estreno en España 25 diciembre 2012

Desde la mastodóntica adaptación que hizo Raymond Bernard del clásico de Victor Hugo en 1933 hasta la que dirigiera Bille August en 1998 con Liam Neeson y Geoffrey Rush, son muchas las versiones que se han realizado de este título imperecedero de la literatura universal, pasando por el clásico de Richard Boleslawski de 1935 con Fredric March y Charles Laughton, El inspector de hierro de Lewis Milestone de 1952 con Michael Rennie, la que protagonizó Jean Gabin en 1958, Lino Ventura en 1982 dirigida por Robert Hossein, o la adaptación libre y pedante de Claude Lelouch de 1995, titulada aquí Testigo de excepción y con Jean-Paul Belmondo dando vida a Jean Valjean. También para la televisión se ha abordado varias veces, con Gerard Depardieu en 2000 o Anthony Perkins como Javert en 1982. Con mayor o menor acierto han plasmado en imágenes el universo decadente y miserable que pintaba el genial escritor francés de su época, algo que precisamente en estos tiempos en los que la lucha por mantener nuestros derechos adquiridos así como el tan merecido estado de bienestar hubiera venido muy bien refrescar vía esta nueva y espectacular adaptación. Sin embargo al hacerse a partir del musical que lleva triunfando en Broadway, el West End londinense y muchos otros escenarios del mundo desde mitad de los 80, pierde gran parte de su efectividad y su fuerza. Y es que en la adaptación de Schönberg y Boublil queda bastante desdibujada la relación entre el protagonista Valjean y su antagonista Javert, una suerte de baile entre duelistas en el que la obsesión del segundo por el cumplimiento estricto de la ley irá influyendo dramáticamente en las vidas de diversos personajes enredados en una miserable época de hambruna y enfermedad en la que las clases pudientes machacaban sistemáticamente a las débiles amparándose en leyes lamentables y una justicia execrable. Todo un material que exige un tratamiento profundo y concienzudo y que sin embargo queda indefinido sobremanera en la partitura de los autores franceses, centrada más bien en episodios folletinescos y sentimentales. Toda la significativa e imprescindible primera parte de la novela es despachada en el musical en apenas diez minutos, mientras batallas y enfrentamientos entre estudiantes y ejército, sin explicación clara y contundente de cuáles sean las motivaciones, ocupan gran parte del largometraje, haciéndolo interminable. La música es un tour de force continuo con el que plantear al público una sucesión de melodías que parecen querer ir eclipsando unas a otras, si bien al final entre las más aplaudidas se encuentran I Dreamed a Dream y Empty Chairs at Empty Tables. Hasta aquí el análisis somero de un musical por parte de quien acaba de descubrirlo con esta adaptación cinematográfica. Tras un gran triunfo en los Oscars, como fue el de El discurso del rey, lo habitual es que a su director se le encargue un gran proyecto. Tom Hooper se ha limitado sin embargo a ponerle buena caligrafía a la traslación al cine de este puntal del musical moderno, aprovechando los enormes recursos técnicos y artísticos que se han puesto a su disposición. Hubiera sido sin embargo más deseable algo de ingenio y personalidad, mayor profundidad en el tratamiento de personajes y situaciones, y un manejo más hábil y sofisticado de la cámara. Al final sus más de dos horas y media de duración se resienten mucho. El reparto se esmera a la hora de cantar, pero no dan la nota. Ni Jackman, al que creíamos más dotado para el musical desde que nos sorprendiera en montajes como Oklahoma, ni Crowe consiguen sobresalir en la tarea, mientras Hathaway decepciona en su doliente interpretación del tema que popularizara Susan Boyle. Más correctos Bonham Carter y Baron Cohen en papeles grotescos en los que nos parece haberlos visto ya antes. Redmayne, al que vimos el año pasado en Mi semana con Marilyn, y Seyfried cumplen; aunque seguramente la auténtica revelación sea la desconocida Samantha Barks. Anne Dudley logra un trabajo competente como orquestadora, y Paco Delgado (Biutiful, Blancanieves, La piel que habito) puede celebrar haber entrado en Hollywood por la puerta grande con un trabajo de vestuario exigente y muy elaborado. Extenuante, carente de la emoción y la intención de un clásico que siempre es un referente, más hoy en día, este nuevo musical acaba ciertamente decepcionando. Apuntar finalmente que haber doblado sus limitadísimas partes habladas resulta ciertamente ridículo, pero al menos agradecemos que no hayan doblado las irregulares voces de los protagonistas con las más educadas de, por ejemplo, el elenco teatral español. Si quieren emocionarse con la narración de Hugo, con un lenguaje sencillo, esmerado y lleno de simbología, lo mejor es dejarse seducir por la modélica versión de 1935, aunque un musical es siempre bienvenido, y más en estas fechas. Con un adecuado uso del lenguaje cinematográfico e ingeniosos recursos plásticos, hasta lo grotesco y desagradable puede resultar fascinante y motivador; Hooper no lo ha logrado con su discutible propuesta.

martes, 25 de diciembre de 2012

AMOR ES TODO LO QUE NECESITAS Limones con miel

Título original: Den skaldede frisør
Dinamarca-Italia 2012 112 min.
Dirección Susanne Bier Guión Anders Thomas Jensen Fotografía Morten Søborg Música Johan Söderqvist Intérpretes Tryne Dyrholm, Pierce Brosnan, Kim Bodnia, Molly Blixt Egeling, Páprika Oteen, Sebastian Jessen, Bodil Jørgensen, Christiane Schaumburg-Müller, Ciro Petrone Estreno en España 21 diciembre 2012

Tras varios largometrajes incidiendo en temas trascendentales y dramáticos, como Hermanos, Después de la boda o Cosas que perdimos en el fuego, culminando con la espléndida En un mundo mejor, con la que ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa hace un par de años, Susanne Bier parece haberse querido tomar un respiro y un descanso rodando una comedia romántica al más puro estilo hollywoodiense, aunque sin prescindir de su propia identidad, rodando en su país y con recursos autóctonos y anotando algunas reflexiones presuntamente trascendentales en su discurso. El ejercicio da sin embargo como resultado un film irregular, que si acaso se disfruta fundamentalmente por su carácter colorista y desenfadado y por sus hermosas localizaciones en el sur de Italia. Pero naufraga en lo más esencial, pues no hay apenas química ni credibilidad en la relación romántica que plantea entre una peluquera más bien sosa y anodina, que recuerda en su semblante amable y sus mohínes encantadores a una Doris Day desfasada, y un apuesto y maduro tiburón de los negocios, hombre triunfador y eje alrededor del cual parecen bailar todos y cada uno del resto de personajes, tanto como lo hacen los propios actores y actrices intérpretes alrededor de la estrella que es Pierce Brosnan. El sabor agridulce de los limones, la enfermedad de la mujer como trasfondo de una experiencia romántica edulcorada con miel, va desarrollándose entre episodio y episodio con más bien poco interés, y mientras tanto vamos siendo testigos de otras historias paralelas ancladas en el tópico (ex marido grotesco con novia mucho más joven y más grotesca; pareja de jóvenes que van a casarse en la idílica Italia, donde por supuesto siempre es verano, como en Grecia o aquí en España; y por supuesto salpicaduras de tolerancia y buena voluntad hacia otras tendencias sexuales, con presencia del poco agraciado y larguirucho Ciro Petrone, a quien vimos con ametralladora en mano en Gomorra, aunque en los títulos de crédito la celebración del amor, con tarantella de Dean Martin incluida, sólo aprecie la de carácter heterosexual). Muchos flancos y poco interés, desarrollo irregular y cien veces vista, y a la larga el más impersonal y decepcionante film de su realizadora, con el padrinazgo del tótem Lars von Trier y su productora Zentropa.

LAS SESIONES Delicado ensayo sobre sexo y respeto

Título original: The Sessions
USA 2012 95 min.
Guión y dirección Ben Lewin, según el artículo “On Seeing a Sex Surrogate” de Mark O’Brien Fotografía Geoffrey Simpson Música Marco Beltrami Intérpretes John Hawkes, Helen Hunt, William H. Macy, Moon Bloodgood, Annika Marks, Rhea Perlman, W. Eearl Brown, Robin Wright, Blake Lindsley, Ming Lo Estreno en España 21 diciembre 2012

De ascendencia polaca y con casi setenta años de edad, apenas sabemos nada del realizador norteamericano Ben Lewin, salvo que a lo largo de una dilatada carrera de casi cuarenta años ha dirigido varias series y películas de televisión y un par de largometrajes que al menos en nuestro país no han visto la luz. Y ahora nos llega con una pequeña joya bajo el brazo; una preciosa y exquisita película basada en una serie de artículos periodísticos del lingüista postrado en una camilla y la mayor parte de su tiempo enchufado a un pulmón artificial Mark O’Brien. Sus artículos analizaban una serie de sesiones experimentadas con una suplente sexual (una especie de especialista en la difícil labor de iniciar a un discapacitado en el sexo) cuando a los casi cuarenta años decidió perder su virginidad. En torno al sexo y la discapacidad hemos visto ya algunos títulos satisfactorios, como Nacional 7, y otros no tanto y más recientes, como Hasta la vista. Pero siempre habían incidido en el carácter generalmente malhumorado e irritado de sus difíciles protagonistas, aunque acertando en presentarlos como seres con sus emociones y sentimientos, tan corrientes y comprensibles como los de cualquiera. Persiste aquí lo segundo pero prescinde de lo primero, por cuanto lo más extraordinario de esta película reside en la dulzura y la extrema exquisitez de una persona que, al margen de sus limitaciones físicas, llega hasta el corazón de un puñado de personajes, en su mayoría del género femenino, a través de la palabra, del comportamiento, del respeto y la consideración. Cierto que tendremos siempre su punto de vista, que puede ser tan realista como iluso, y que la adoración que algunas de éstas acaban profesándole puede ser más fruto de su imaginación que de una realidad constatable, pero eso no quita fuerza ni validez a un discurso cuanto menos sensible y emotivo sobre las relaciones humanas. Y lo más excelente es cómo trata el sexo, de forma tan natural y sencilla, desinhibida por una vez, algo insólito todavía en el cine americano, aunque es la mujer, en este caso la siempre soberbia Helen Hunt, quien más enseña, mientras para él siempre queda la socorrida sabanita. Pero hay que aplaudirle la explicitez con la que se muestran las sesiones del título; de no haber sido así la propuesta hubiese quedado como una impostura y hubiera perdido frescura y convicción. El discurso continúa sus aciertos desde el momento en el que, debido a las circunstancias, el sexo se erige en el inicio de una relación que poco a poco se va haciendo más afectiva y personal, una consideración que deberíamos tener más en cuenta el resto de los mortales para ir dejando de demonizar conductas que no persiguen más que el placer y la satisfacción de una necesidad; la confianza y el conocimiento pueden o no venir detrás. Otro acierto es la inclusión de la Iglesia en el análisis, a través del carismático personaje de un sacerdote incapaz de censurar pero tampoco de aconsejar, desde su propia incapacidad y desconocimiento, al héroe de la función; a la vez que va tomando una conciencia de celos e incluso envidia frente a las experiencias que el protagonista le va detallando en su necesario enfrentamiento con sus propias creencias, generalmente censurantes, de la religión católica que practica. En definitiva, que sin estridencias ni salidas de tono, con diálogos e interpretaciones guiadas por la templanza y la exquisitez, esta película se digiere con tanto interés como curiosidad, dejándose llevar por sus postulados, dominados por el respeto y la amabilidad de sus propuestas. Como todo no podía ser perfecto, diremos que según nuestra opinión le sobra un final excesivamente edulcorado y lacrimógeno, pero esto es Hollywood y eso gusta.

EL CUERPO Juego detectivesco y rocambolesco

España 2012 107 min.
Dirección Oriol Paulo Guión Oriol Paulo y Lara Sendim Fotografía Óscar Faura Música Sergio Moure Intérpretes Belén Rueda, Jose Coronado, Hugo Silva, Aura Garrido, Juan Pablo Shuk, Cristina Plazas, Oriol Vila, Patricia Bargalló, Mia Esteve, Montse Guallar, Nausicaa Bonnín Estreno 21 diciembre 2012

Thriller psicológico ambientado enteramente en una morgue con noche tormentosa de fondo, que no busca otra cosa más que entretener y mantener inquieto al espectador. Y lo consigue de sobra, constituyendo un afortunado debut como realizador de quien hasta ahora apenas tenía entre sus créditos haber escrito el guión de Los ojos de Julia, película con la que además ésta comparte productores y actriz protagonista. Oriol Paulo demuestra buen pulso narrativo con una rocambolesca y retorcida trama de venganza con una serie de personajes en juego cuyos pasos irán siendo determinantes para que el más avezado de los espectadores vaya sacando sus propias conclusiones para ver si al final tenía o no razón. Un trabajo por lo tanto detectivesco de esos que tanto proliferaban en los años 70 en la pequeña y gran pantalla, y que había ido perdiendo territorio en las últimas décadas. El problema es que su punto de partida y posterior desarrollo es tan disparatado y tremebundamente retorcido que cuesta mucho trabajo entrar en su juego sin otra impresión que sea la de la indignación, hasta que llegado el final todo cobra mayor sentido y relieve y queda redimido su grotesco planteamiento para pasar a la coherencia y la convicción. En el camino encontraremos una puesta en escena meticulosa, un montaje acertado, unas interpretaciones interesantes, aunque Hugo Silva y Aura Garrido deberían mejorar su dicción en aras a una mejor comprensión de sus diálogos, y un uso de la tecnología justo y preciso. Lástima que la omnipresente y mala música desluzca un poco un espectáculo que, por otro lado, cuenta con la siempre excelente interpretación de una Belén Rueda convertida definitivamente en musa del género.

sábado, 22 de diciembre de 2012

EL TRADICIONAL MESÍAS MATIZADO POR HELMUTH RILLING

Hanna-Elisabeth Müller, soprano. Wallis Giunta, mezzosoprano. Dominik Wortig, tenor. Benjamin Appl, bajo. Gächinger Kantorei. Camerata Vocal Concertante. Coro de Cámara An Die Musik. Coro de la Sociedad Musical de Sevilla. Coro de la Universidad de Huelva. Coro del Ateneo de Sevilla. Coro Manuel de Falla del Conservatorio Superior de Sevilla. Orfeón Portuense. Orfeón Virgen de la Escalera de Rota. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Helmuth Rilling, director musical. Programa: El Mesías de Haendel.
Teatro de la Maestranza, viernes 21 de diciembre de 2012

La atenta dirección de Helmuth Rilling
Tras el paréntesis del año pasado con Carmina Burana, éste ha regresado al templo maestrante de la música el tradicional Mesías, cuando todavía estamos esperando que se amplíe la oferta con, por ejemplo, el Magnificat de Bach, que se encuentra también entre las obras corales participativas programadas por la Obra Social de La Caixa. Con cada nueva ocasión tenemos el placer de enfrentarnos a un Mesías diferente, siempre desde la perspectiva de artistas a menudo inaginativos, como hace un par de temporadas ocurrió con Robert King. Rilling no es una excepción a estas visiones personales y llenas de vida propia. A sus casi ochenta años lucía entregado y apasionado sobre el podium, recuperando en su propio estilo una larga tradición cada vez más despreciada de interpretar este repertorio barroco con las prestaciones de una orquesta sinfónica moderna. Aún así, respetuoso con las tendencias imperantes en la actualidad, procuró que toda la obra sonara en estilo, reduciendo efectivos, limitando el vibrato en la cuerda y procurando ofrecer una lectura respetuosa en extremo con cada una de las diferenciadas partes que integran esta popularísima pieza.

Una divertida pose de Wallis Giunta con el mismo
vestido que lució anoche
Así tras una primera, única realmente relacionada con la Navidad, amable y delicada, su batuta adoptó un tono sombrío y más dramático en la segunda, redimido por el júbilo y la exaltación del Aleluya, y prosiguiendo en ese mismo tono vitalista en la tercera, con el triunfo ante la muerte y la destrucción (por cierto, ¿no se tenía que haber acabado el Mundo ayer?). En general la suya fue una interpretación del Mesías que destacó en majestuosidad e incluso monumentalidad. Las pretaciones de la ROSS fueron sobresalientes en todo momento, sin caídas de tensión ni desajustes de ningún tipo, con la importación del clavecinista de la Orquesta Barroca de Sevilla, Alejandro Casal, para hacerse cargo del órgano, y con una Nuria Leyva sensacional a la trompeta, segura y decidida, artífice y responsable en momentos puntuales de esa monumentalidad a la que hacíamos referencia.

Liderados por el coro titular de Rilling, Gächinger Kantorei, de texturas con frecuencia también sombrías y una muy apropiada elegancia y delicadeza en el fraseo y la modulación, el resto de nuestros coros cumplieron también holgadamente, a pesar de que el experimento participativo deviene a menudo en estridencias y excesos decibélicos. Una nutrida muestra de la afición por el canto de nuestras provincias más occidentales contribuyeron a la calidez de una velada una vez más bendecida por la magia.

El barítono Benjamin Appl
Otro cantar, nunca mejor dicho, fue la participación del cuarteto solista, integrado por jóvenes promesas que a tenor de lo escuchado dicen poco del futuro de la lírica a nivel mundial. Rilling demuestra una notable generosidad brindándoles esta oportunidad, pero los resultados flaqueraon aquí considerablemente. Se hubiese salvado de la mediocridad la soprano Hanna-Elisabeth Müller, si no hubiera tenido que afrontar algunas de sus arias sin habilidad ninguna para la coloratura; aún así su timbre es puro y expresivo. La bella mezzo canadiense Wallis Giunta, que según su página web tiene el don de la ubicuidad, pues ayer y antes de ayer ofrecía el Mesías junto a Rilling ¡en Madrid!, tuvo que adaptar una voz que apenas alcanza la tesitura de mezzo, salvo ya casi al final en O death, where is thy sting, a la de una contralto, y naufragó a causa de sus continuos y desafortunados cambios de color; y eso que al principio, con un estilo fuera de lugar pero con encanto casi de teatro musical, nos hizo presagiar una visión original y fresca de su rol. El tenor alemán Dominik Wortig ofreció un canto sin expresividad, ocre y ajeno a cualquier atisbo de emotividad. Y el joven Benjamin Appl prestó su voz de barítono para afrontar una tesitura de bajo, lo que unido a sus caídas de tono y su impostada modulación acabó también en rotunda decepción. No obstante vaya por delante la magnífica dirección de Rilling, la excelente interpetación de la ROSS y el Coro Gächinger, y la entrega cálida y disciplinada de los coros participativos.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CRISTINA LUCIO-VILLEGAS DEBUTA EN EL MAESTRANZA

Ciclo Jóvenes Intérpretes. Cristina Lucio-Villegas, piano. Programa: Sonata en modo dórico de Soler; Sonata K125 de Scarlatti; Sonata KV332 de Mozart; Cuatro piezas españolas de Falla; Málaga de Albéniz; Sonata nº 3 de Chopin. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, martes 18 de diciembre de 2012

Leyendo el currículum de Cristina Lucio-Villegas observamos que uno de sus profesores fue el maestro libanés Abdel Rahman El Bacha, quien nos dejó una profunda conmoción por su poética delicadeza cuando tuvimos oportunidad de escucharle hace unos años en Brujas. Hizo este detalle albergar la ilusión de encontrar en la sevillana una estética parecida, pero más bien descubrimos a una excelente embajadora de nuestra música, repertorio que ha paseado por varios países con notable acierto.

Tras unos años de aquel primer concierto de apertura del curso universitario en el que interpretó el Triple Concierto de Beethoven junto a la ROSS y las hermanas Coínes, su presentación el martes en el Maestranza se saldó con dos consideraciones diferentes. Por un lado tiene que pulir su acercamiento a grandes como Mozart o Chopin, de cuyas piezas ofreció un rendimiento sobrado en técnica, ágil articulación y tempi rápidos, pero corto en lirismo y sensibilidad. No es que Chopin demande el amaneramiento con el que lo abordan algunos pianistas, pero esta rotunda obra maestra exige una más efectiva combinación de virtuosismo y drama.

Por otro lado la sentimos muy segura con ese repertorio español que tan bien maneja, desde las breves sonatas de Antonio Soler y Domenico Scarlatti transcritas del clavicémbalo que tocó como un todo, sin rubato y muy en estilo, a una excelente recreación de la enrarecida atmósfera que evocan las continuas disonancias en Málaga de Albéniz, pasando por las Cuatro Piezas Españolas de Falla, una temprana antología de nuestra música tradicional que la joven defendió con elegancia y justa confianza.

Crítica publicada en la edición digital de El Correo de Andalucía el 20 de diciembre de 2012

lunes, 17 de diciembre de 2012

UNA PISTOLA EN CADA MANO De qué habla el macho ibérico

España 2012 95 min.
Dirección Cesc Gay Guión Cesc Gay y Tomás Araguay Fotografía Andreu Rebés Música Jordi Prats Intérpretes Javier Cámara, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Jordi Mollá, Eduardo Noriega, Alberto San Juan, Leonardo Sbaraglia, Luis Tosar, Cayetana Guillén Cuervo, Candela Peña, Clara Segura, Leonor Watling Estreno 14 diciembre 2012


Hotel Room, Krampack, V.O.S., Ficción y especialmente En la ciudad son unas estupendas credenciales para recibir lo nuevo de Cesc Gay con expectación y cierto entusiasmo. Resulta además que se trata del mejor reparto del cine español desde La colmena (1982) de Mario Camus, y que parece retomar la temática y el estilo que tan bien abordó en la antes mencionada En la ciudad. Durante hora y media asistimos a una serie de sketches ambientados en Barcelona; podrían perfectamente tratarse de cortometrajes con una temática común. En ellos los hombres se lamentan de sus vidas sentimentales y confiesan sus fracasos y miserias emocionales. Lo hacen entre ellos, de dos en dos, o con alguna mujer (por eso el número de protagonistas masculinos dobla al de femeninos), y como ocurre con los cortometrajes, unos aciertan más que otros. Molesta comprobar que a diferencia de otros países europeos, nosotros apenas hemos incorporado aún la actual realidad socioeconómica al cine, seguimos viviendo en pisos burgueses del centro de la ciudad, rodeándonos de gente guapa y comiendo y bebiendo elegantemente en compañía. Apenas un personaje de esta comedia agridulce coral sufre las consecuencias de la crisis, y es periodista. La menos convincente de las conversaciones planteadas es la protagonizada por Luis Tosar y Ricardo Darín en un parque, a la que le sigue la de Eduard Fernández y un muy afectado Leonardo Sbaraglia en el portal de una casa, el tópico intento de recuperación de Javier Cámara de su ex esposa Clara Segura, las conversaciones cruzadas y muy reveladoras entre Alberto San Juan, Leonor Watling, Cayetana Guillén Cuervo y Jordi Mollá, y la mejor, la que protagonizan una impagable Candela Peña y Eduardo Noriega en la redacción de un periódico. Episodios desiguales con un objetivo común, reflejar la estulticia del hombre, enfrascado en frustraciones que se quieren propias de la edad, los cuarenta, aunque muchos de nosotros en la misma tesitura afortunadamente no las compartamos; y todo ello en clara confrontación con el supuesto sexo débil, que cómo no se revela más maduro y autocomplaciente. En definitiva se trata de una puesta al día de una constante en el cine español; la que en los cincuenta, sesenta y setenta presentaba, sobre todo en las comedias, al macho ibérico como un mamarracho contumaz, y a la mujer hermosa y cabal. Afortunadamente son otros tiempos y estos matices están suavizados y presentados con mayor sutileza.

DE ÓXIDO Y HUESO Discapacidades físicas, morales y emocionales

Título original: De rouille et d’os
Francia-Bélgica 2012 122 min.
Dirección Jacques Audiard Guión Jacques Audiard y Thomas Bidegain, según la novela de Craig Davidson Fotografía Stéphane Fontaine Música Alexandre Desplat Intérpretes Marion Cotillard, Matthias Schoenaerts, Céline Sallette, Bouli Lanners,
Armand Verduse, Corinne Masiero, Jean-Michel Correia
Estreno en España 14 diciembre 2012

Confirmado como cineasta a tener muy en cuenta con títulos como De latir mi corazón se ha parado y especialmente Un profeta, Jacques Audiard se atreve ahora con el melodrama desmelenado, bañado eso sí con una pátina de seriedad y trascendencia, además de sus habituales buenas formas para narrar sin estridencias ni altisonancias. La improbable relación romántica entre dos personas diametralmente opuestas unidas por una desgracia puntual, aunque no es la única que salpica el metraje, se erige en metáfora para hablarnos de discapacidades emocionales y físicas. Su protagonista cuenta con una presencia contundente y arrolladoramente animal; se trata del belga Matthias Schoenaerts, al que vimos en Rundskop (Bullhead) de Michael R. Roskam, nominada el año pasado a la mejor película de habla no inglesa; resulta difícil cogerle simpatía, tanta es la violencia que inunda su día a día, sea en su trabajo o en su relación con su hijo, y sin embargo logramos sintonizar con él, quizás porque representa a ese amplio porcentaje de una Europa devastada, ya sin oportunidades, abocada al fracaso y la falta de esperanza. En su camino se cruzará una segura y hermosa mujer con una visión totalmente opuesta de la vida, a quien una tragedia le obligará a suavizar su mirada y sus metas, a la vez que le generará un alto grado de dependencia respecto al animal que representa su pareja en la cinta. Marion Cotillard refleja perfectamente, con una interpretación antológica, esos matices inherentes a su personaje. La novela es lo que es, y contiene todos esos elementos de excesos melodramáticos, pero Audiard ha conseguido contenerlos y mostrarlos con naturalidad gracias al impagable trabajo de sus intérpretes y a un manejo magistral de los recursos narrativos, estéticos y emocionales. Dos recientes nominaciones a los Globos de Oro coronan de momento una carrera en la que ya ha conseguido premios a la mejor película en el Festival de Londres y a mejor dirección, actor y guión en Valladolid, tras su presentación en el pasado Festival de Cannes.

domingo, 16 de diciembre de 2012

EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO y un sorprendente cambio de registro

Título original: The Hobbit: An Unexpected Journey
USA-Nueva Zelanda 2012 169 min.
Dirección Peter Jackson Guión Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh, según la novela de J.R.R. Tolkien Fotografía Andrew Lesnie Música Howard Shore Intérpretes Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, Andy Serkis, Ken Stott, Graham McTavish, William Kircher, Stephen Hunter, Dean O’Gorman, Aidan Turner, John Callen, Peter Humbleton, Jed Brophy, Mark Hadlow, Adam Brown, Benedict Cumberbatch, Ian Holm, Elijah Wood, Christopher Lee, Cate Blanchett, Hugo Weaving, James Nesbitt, Lee Pace Estreno en España 14 diciembre 2012

Cuando J.R.R. Tolkien comenzó a escribir su obra maestra El señor de los anillos, Europa se hallaba en la peor encrucijada de su historia reciente, los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial; y es evidente que esa circunstancia no debió escapársele y por lo tanto tuvo que influir en su intención y hasta en la resolución de su obra. A tenor de la exitosa y laureadísima adaptación cinematográfica de Peter Jackson no parece sin embargo que el realizador neozelandés comprendiera ese extremo y apenas logró, a nuestro juicio, imbuir de alma a su mastodóntica y costosísima, y por supuesto también innovadora, saga fantástica. Por el contrario la intención de Tolkien al escribir el cuento El hobbit fue sencillamente divertir a sus hijos, entonces pequeños, al menos eso dicen. Pero han pasado diez años desde la trilogía cinematográfica de El señor de los anillos, y ahora que Jackson ha madurado y reflexionado, parece haber querido plasmar en esta nueva trilogía los anhelos y preocupaciones del momento, eso sí, de nuestro momento, hoy y ahora. Cuando Ralph Bakshi decidió llevar al cine El señor de los anillos en 1978, se decantó por los dibujos animados, muy oscuros y tenebrosos por cierto, y tuvo que recortar considerablemente el contenido de la obra original hasta alcanzar apenas dos horas y cuarto de metraje. Justo lo contrario ha hecho Jackson con la obrita que le precede, ésta que ahora se estrena, que la ha extendido hasta las nueve horas (doce dura la edición completa y extendida de la anterior trilogía). Cierto que hay secuencias que se alargan, como la presentación de los treces enanos en casa de Bilbo Bolson, pero en general no queda la sensación de que la historia se haya estirado en exceso, tal es la cantidad de situaciones, aventuras y peligros que se ofrecen en esta primera entrega de la nueva trilogía. Con este nuevo título el realizador ofrece nuevas razones para seguir disfrutando del cine en los grandes templos reservados para ello, lo que sin duda merece un enorme agradecimiento; la experiencia no puede ser nunca igual en una pantalla de televisión, por muy sofisticada y grande que sea. El humor y el magnífico trabajo con los intérpretes, además de su acertada contemporización le dan a la cinta una nueva dimensión, la humaniza y le otorga el alma que las otras no tenían. Por supuesto que no olvidamos que ésta es una operación comercial en toda regla, y que se trata de explotar al máximo la gallina de los huevos de oro, pero afortunadamente se ha optado por hacerlo desde el respeto a los incondicionales de la obra de Tolkien, y del público en general, que con tan solo pequeños esfuerzos será capaz de reconocer muchos elementos que le preocupan en su acontecer diario y podrá incluso extraer conclusiones y recursos para intentar combatir esas mismas preocupaciones. Desconocemos el original literario en el que se basa esta espectacular película, lo que impide que podamos hacer una comparativa pero a la vez nos brinda la posibilidad de acercarnos vírgenes a esta adaptación y analizarla solo como producto estrictamente cinematográfico. Los diez años pasados entre El señor de los anillos y El hobbit no han pasado factura a la coherencia estética de la propuesta, como sí le pasó a la saga galáctica de George Lucas; por el contrario Jackson ha cuidado mucho la iconografía original y ha optado por mantener los aciertos visuales y efectistas precedentes, seguramente con mayor holgura a la hora de manejar presupuestos y recursos. Gracias a la tecnología digital ha logrado incluso rejuvenecer a los personajes que aparecían en el anillo con sesenta años más encima, de forma que Frodo, Elrond, Galadriel, Saruman o incluso Gandalf lucen un aspecto convenientemente más joven. Seguimos disfrutando de una mitología extraída directamente de la tradición del norte, con El anillo del nibelungo y El Rey Arturo como principales referentes de una iconografía que aglutina también buena parte de los cuentos clásicos infantiles, como La bella durmiente y sus bosques encantados, Blancanieves y sus entrañables enanitos, o Pulgarcito perdido entre terribles ogros y gigantes. Orcos y Trolls persiguen a los héroes de la función, y soluciones mágicas les salvan en más de una ocasión del atolladero. Pero entonces en qué se diferencia esta nueva propuesta para que a algunos a quienes no nos convenció la anterior saga, nos aburriera y apenas lograra emocionarnos, ahora nos rindamos a sus excelencias. Que Jackson, posiblemente ayudado por Guillermo del Toro, que durante más de dos años asumió la dirección y preproducción del proyecto y ha colaborado en la génesis de su guión, ha impregnado de emoción y alma a su paisaje físico y humano; y sobre todo que ha dotado al conjunto de unos valores y principios que permiten interpretaciones varias entre las que se encuentran los paralelismos con la situación mundial que vivimos en la actualidad. Así no sería extraño que al hablarnos de enanos despojados de sus tierras y riquezas se estuviera refiriendo a nosotros y el bienestar social del que nos vamos desprendiendo merced a un dragón con forma de banqueros despiadados. Que es más fácil vencer y robar a quienes acostumbrados al bienestar nunca han tenido que ejercer la violencia, y que aprender a reutilizarla se convierte inevitable y desafortunadamente en algo necesario para defender nuestro futuro y nuestra paz. Y que la inocencia y la bondad inherente a tanta gente corriente que vive su rutina con respeto y cariño debe motivarnos para combatir esas tinieblas que se ciernen sobre todos y todas y que tradicionalmente identificamos como el mal. Todo eso podría estar en la intención de Jackson y su valioso equipo, plasmado a través de extraordinarias y vigorosísimas viñetas multicolor, con un uso excelente de la tecnología tridimensional, que impregna de profundidad y potencia la ya rica fantasía que desprende la primera entrega de este sorprendente y sobre todo inesperado viaje para quienes a estas alturas no esperábamos mucho de sus encantos y propuestas.

viernes, 14 de diciembre de 2012

LA FILARMÓNICA DE MÁLAGA EN SEVILLA

VII Ciclo de intercambio entre orquestas. Orquesta Filarmónica de Málaga.
Alexei Volodin, piano. Edmon Colomer, director.
Programa: Obertura de Candide de Bernstein; Rapsodia sobre un tema de Paganini,
de Rachmaninov; Images-Iberia, de Debussy; Till Eulenspiegel, de Strauss.
Teatro de la Maestranza, jueves 13 de diciembre de 2012

Andrea Sostakova, concertino de la orquesta, a la izquierda
Circula por ahí un lamentable artículo que ataca la proliferación de orquestas en nuestro país, al que tacha de poco melómano. Precisamente por eso es más conveniente esa abundancia musical, motivo más de satisfacción que de infame irritación para cualquier ciudadano convencido de que la Cultura es nuestro patrimonio más rico e intocable. La de Málaga es una de nuestras cuatro grandes orquestas y un ejemplo de esfuerzo, superación y continua reinvención digno de toda nuestra admiración.

Cierto que el rendimiento no es el mismo según quien la dirija. El pasado verano la escuchábamos en un concierto de música de cine en Córdoba bajo la batuta de Arturo Díez Boscovich, que la dirige por cierto en su estupenda banda sonora para el sensacional corto de Juan Antonio Espigares Fuga, y los resultados no fueron muy satisfactorios. Ahora con su director titular, el gran Edmon Colomer, el asunto ha mejorado ostensiblemente.

Tras una efervescente, festiva y vibrante Obertura de la opereta de Bernstein Candide, el joven pianista ruso Alexei Volodin exhibió una excelente técnica en las Variaciones sobre Paganini de Rachmaninov, en las que sin embargo echamos en falta una mayor efusión lírica, emotividad y elegancia; en la orquesta primó el respeto y la moderación. Atentos a detalles y matices, la Iberia de Debussy se deslizó sensualmente arropando todo el misterio y la magia de la página, mientras el poema de Strauss retuvo toda la vitalidad y el humor del arranque al corno solista, destacando en contraste y agilidad, lo que provocó que aunque la interpretación no fuera técnicamente brillante, destacara en cuerpo y expresividad.

Crítica publicada en la edición impresa de El Correo de Andalucía el 15 de diciembre de 2012

jueves, 13 de diciembre de 2012

DAMISELAS EN APUROS Me quedo con Fred Astaire

Título original: Damsels in Distress
USA 2011 99 min.
Guión y dirección Whit Stillman Fotografía Doug Emmett Música Mark Suozzo y Adam Schlesinger Intérpretes Greta Gerwig, Adam Brody, Analeigh Tipton, Megalyn Eichikunwoke, Carrie MacLemore, Hugo Becker, Billy Magnussen, Ryan Metcalf, Jermaine Crawford, Zach Woods, Nick Blaemire Estreno en España (no en Sevilla) 5 diciembre 2012

Antes de ser reclamada por Woody Allen para formar parte del elenco de A Roma con amor, Greta Gerwig protagonizó esta nueva incursión en el cine de Whit Stillman, del que no sabíamos nada desde que en 1998 dirigiera Los últimos días del disco. Empeñado en analizar el comportamiento de las clases altas americanas, la frescura que exhibió en su primera película, Metropolitan, se ha ido desgastando y convirtiendo en impostura en sucesivos títulos, Barcelona, Los últimos días…, y ahora estas Damiselas en apuros cuyo título toma prestado de un clásico de George Stevens de 1937 que aquí se llamó Señorita en desgracia y en el que Fred Astaire tenía como pareja después de varios años no a Ginger Rogers sino a Joan Fontaine, que se atrevía incluso a marcarse algún tímido baile. A Stillman le debe gustar bailar porque siempre hace que sus personajes lo hagan, y en ésta de forma más explícita como terapia contra la depresión y con dos números de baile destacados, uno a partir precisamente de una de las canciones de ese clásico de Astaire, Thing Are Looking Up de George e Ira Gershwin; el otro es un baile inventado para la ocasión bajo el nombre de Sambola. Por cierto, ojo a la banda sonora de Mark Suozzo y Adam Schlesinger, autor este último de las canciones de la película The Wonders, que dirigió Tom Hanks en 1996. En todo el entramado de esta nueva película se nota el afán del director por reincidir en un cine no muy elaborado y aparentemente ingenuo en el que sin embargo poder verter una buena dosis de mala leche; porque su retrato de ambientes pijas, que poco tiene que ver con las nuevas clases altas, más macarras, erigidas a partir de la especulación financiera y el empobrecimiento del mundo, encierra sin embargo un alto porcentaje de veneno, desde las cimientes del sistema, que son las universidades y su muy programada e intencionada estructura de clases y sistemas. Las elucubraciones y las maquinaciones de una pandilla de jóvenes cretinas dominadas por la más sagaz en torno al amor y la generosidad, en un ambiente universitario y eternamente primaveral, hacen quizás extrañar otras propuestas más gamberras y evidentes, aunque también menos pretenciosas, como Una rubia muy legal, Fuera de onda o Rumores y mentiras. Pero en general hay en esta cinta mucho encanto y sutileza, así como un trabajo excelente con los jóvenes intérpretes, a muchos de los cuales convendría prestarles bastante atención. Y todo en torno a un guión que encierra más de lo que aparenta, como ya ocurría con el clásico de George Stevens del que toma prestado su nombre, aunque por su ingenuidad y su frescura, y desde luego por sus magníficas canciones y estupendos números musicales, seguimos quedándonos con Fred Astaire.

martes, 11 de diciembre de 2012

EL DOBLE DEL DIABLO La otra cara del monstruo

Título original: The Devil’s Double
Bélgica-Holanda 2011 109 min.
Dirección Lee Tamahori Guión Michael Thomas, según el libro de Latif Yahia Fotografía Sam McCurdy Música Christian Henson Intérpretes Dominic Cooper, Ludivine Sagnier, Raad Rawi, Mimoun Oaïssa, Khalid Laith, Philip Quast, Nasser Memarzia
Estreno en España 5 diciembre 2012

Hay historias que por increíbles que parezcan resultan ser ciertas, y la que cuenta el ex combatiente iraquí Latif Yahia es tan extraordinaria y estrambótica que mucho se ha tardado en llevarla a la gran pantalla. Planteada como un cruce entre Príncipe y mendigo y Doctor Jeckyll y Mister Hyde, la película de Lee Tamahori se adentra con más morbo y sensacionalismo que verdadero análisis en las entrañas de un monstruo contemporáneo, un ogro sin conciencia, sensibilidad ni mesura que respondía al nombre de Uday y cuyo padre era todo un experto carnicero, Sadam Hussein. Caprichoso y sanguinario, será su doble forzado, de moral diametralmente opuesta a la de su dueño, quien con su mirada nos desvele los encantos de quien disfrutaba a diario con la tortura, la humillación y la sumisión más extrema. Todo un festival de crímenes, atropellos y extorsiones que no derivan precisamente en un juicio ético, por mucho que sea evidente la postura a tomar respecto a tan execrable personaje. Más cerca del debut cinematográfico de su director, Guerreros de antaño, que de los títulos acomodaticios que rodó después en Hollywood, desde La brigada del sombrero a Muere otro día, pasando por El desafío, Tamahori ofrece en esta película mucha carnaza, con una realización precisa y contundente apoyada en una dirección artística esmerada y una interpretación doble sobresaliente del joven novio de Amanda Seyfried en Mamma Mía. Pero el resultado le ha quedado demasiado epidérmico, y no consigue adentrarse en el cuerpo del asunto, en su anatomía, diseccionando el origen de ese mal, la estirpe que lo promueve y la estructura que lo mantiene.

EL CHEF, LA RECETA DE LA FELICIDAD Ingredientes: Entusiasmo, confianza y emoción

Título original: Comme un chef
Francia-España 2012 84 min.
Dirección Daniel Cohen Guión Daniel Cohen y Olivier Dazat Fotografía Robert Fraisse Música Nicola Piovani Intérpretes Jean Reno, Michaël Youn, Raphaëlle Agogué, Julián Boisselier, Santiago Segura, Salomé Stevenin, Serge Lariviere, Issa Doumbia, Bun Hay Mean, Pierre Vernier Estreno en España 5 diciembre 2012

Por una vez se ha acertado al promocionar una cinta con el socorrido recurso de presentarla como la nueva película de los productores de un éxito reciente, en este caso Intocable, dando en la diana a la hora de preparar al espectador para lo que se va a enfrentar. Y es que la película del desconocido entre nosotros Daniel Cohen es tan agradable y simpática como su referente promocional, beneficiándose de ese mismo espíritu liviano y jovial que caracterizaba la cinta de Eric Toledano y Olivier Nakache. El relativamente famoso cómico francés Michaël Youn y el siempre solvente Jean Reno protagonizan una comedia sumamente amable en torno a los fogones de un restaurante con tres estrellas Michelín. El riesgo de perder una a causa de unos críticos culinarios muy aficionados a la cocina molecular, y el cruce que su afamado chef tendrá con un desgraciado cocinero con más ingenio y talento del que se le supone, generarán una sucesión de divertidas y entrañables situaciones en las que tienen cabida una nutrida galería de estupendos secundarios. Estructura, personajes e ingredientes emocionales consiguen una escasa hora y media de sensaciones agradables en las que la perseverancia, el entusiasmo y la dedicación se dan la mano con la autoconfianza, para terminar generando un cuentecito ideal para las fechas que se avecinan, consiguiendo de paso zambullirnos en ambientes selectos y platos suculentos. Sin carcajadas, pero con sonrisas permanentes y una sencilla emoción que acompaña a unos personajes tan carismáticos como entrañables.

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS El amor en los diferentes

Título original: La solitudine dei numeri primi
Italia-Alemania-Francia 2010 118 min.
Dirección Saverio Costanzo Guión Paolo Giordano y Saverio Costanzo, según la novela del primero Fotografía Fabio Cianchetti Música Mike Patton Intérpretes Alba Rohrwacher, Luca Marinelli, Martina Albano, Arianna Nastro, Tommaso Neri,
Vittorio Lomartire, Isabella Rosellini

Basada en la exitosa novela de Paolo Giordano, cuenta la extraordinaria historia de amor entre dos personas marcadas en la infancia por episodios de distinta índole, hasta el punto de convertirlos en gente diferente, ajena a modas y convenciones, absortas en su mundo interior e infranqueable. Salvando las distancias, se antoja como una especie de Amantes del círculo polar de Julio Medem, aunque sin la magia que transpiraba aquel film. Ésta tiene misterio y encanto, pero Costanzo mantiene una línea muy tradicional en su relato, aunque para ello recurra a constantes saltos en el tiempo de los que la novela carece. La dulzura de sus personajes, estupendamente incorporados por sus intérpretes a diferentes edades, ayuda a hacer del visionado de esta película una experiencia agradable, pero no trasciende del mero relato de amor entre dos adolescentes que fueron niños y que se reencuentran amargamente en la madurez. Los episodios que se van sucediendo, muchos de ellos en torno a la difícil relación de la pareja protagonista con su entorno y especialmente con los niños y adolescentes de su edad, van haciendo que la cinta se digiera con facilidad e interés; aunque la acumulación de tópicos, fundamentalmente en su tercio final, malogra en parte su eficacia. Participó en la sección oficial del Festival de Venecia de 2010 y su estreno no está previsto en España hasta marzo próximo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

UN SIGFRIDO PARA VER UNA, DOS, TRES Y HASTA LAS CUATRO VECES

Música y libreto de Richard Wagner. Pedro Halffter, director musical. Carlus Padrissa y La Fura dels Baus, dirección escénica. Allex Aguilera, dirección escénica de la reposición. Franc Aleu, videocreación. Roland Obeter, escenografía. Chu Oroz, vestuario. Peter Van Praet y Gianni Paolo Mirenda, iluminación.
Voces: Lance Ryan, Catherine Foster, Alan Held, Robert Brubaker, Gordon Hawkins, Christa Mayer, Kurt Rydl, Cristina Toledo. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.
Teatro de la Maestranza. Miércoles 5 de diciembre de 2012

Lance Ryan como Sigfrido, en el primer acto junto a Mime
Ante la coyuntura económica que venimos sufriendo cada año que pasa resulta más complicado poner en escena un nuevo capítulo de la Tetralogía del Anillo, por eso cada vez es más el reconocimiento que merece el equipo técnico y artístico tanto del coliseo sevillano como de la compañía catalana. Y si ya el año pasado hacíamos hincapié en el perfecto acabado que ofrecía La Valquiria, sea en méritos estrictamente musicales como estéticos, nos maravilla comprobar que nuestra capacidad de asombro y fascinación continúa intacta ahora que nos hemos enfrentado a la segunda jornada de esta memorable, única y extraordinaria tetralogía wagneriana.

De nuevo un elenco vocal perfecto y de nuevo Halffter haciendo suya una recreación musical de una partitura única y excelsa en la que primó el respeto a las voces sin por ello sacrificar el acento expresivo en los momentos álgidos y matizar cada nota de emoción y grandeza que expide esta espeluznante composición. Y eso que la Sinfónica estuvo de nuevo imprecisa en la sección de metales, a veces flácidos, con puntuales defectos de tono y afinación, si bien en otros pasajes sonaron indiscutiblemente majestuosos. Pero no hubo caídas de tensión ni amaneramientos superfluos, todo sonó con nitidez, respeto y ocasionales destellos de absoluta grandeza. Y cuando hablamos de Wagner, padre del sinfonismo moderno aunque sólo conste que llegara a acabar una sinfonía, de la orquestación profusa y de la música descriptiva, llevarlo a buen puerto es un triunfo sin paliativos. Ayuda la espléndida acústica del Maestranza, capaz de hacernos disfrutar más incluso que con la legendaria batuta de Zubin Mehta al frente de la magnífica Orquesta de Valencia formada por Lorin Maazel.

Sigfrido y Fafner, el Dragón
De todos los cantantes repitieron, respecto a los anteriores títulos de esta monumental saga operística hasta ahora aquí representados, Gordon Hawkins como Alberich y Robet Brubaker, que en El Oro del Rin fue Loge y ahora interpreta a Mime. Y fue este segundo quien más triunfó en Sigfrido, escénica y vocalmente. Su enano icono de la hipocresía y el egoísmo fue antológico por la seguridad de su canto, su voz potente y arrolladora y su precisa actuación, sin desmanes ni excesos grotescos. El canadiense Lance Ryan, a quien ya vimos como titular de esta ópera en Valencia hace tres veranos, no llegó a justificar del todo su dominio de un rol que ha incorporado en muchas ocasiones, pues sobreactuó acentuando el histrionismo y exagerando la vitalidad de su personaje. Su voz acusó una articulación engolada, sin decepcionar en cuanto a proyección y expresividad, y triunfando en momentos tan decisivos como la forja de la espada (¡Nothung!, ¡Nothung!) y el dúo de amor final. Al igual que Michael Volle en el título anterior, el norteamericano Alan Held incorporó a su Wotan-Caminante con generosos matices psicológicos y una voz contundente y segura, mientras Gordon Hawkins y Kurt Rydl cumplieron con solvencia y profesionalidad. Cristina Toledo fue un pajarillo de voz delicada y perfectamente entonada, ayudada sin duda por la delicadeza de la batuta en Los murmullos del bosque y en cuanto a proyección por las alturas desde las que fue obligada a cantar. Christa Meyer atacó su Lamento de Erda con una contundencia extraordinaria y una voz profunda, oscura y potente. Y cuando ya no nos quedaba duda de la magnificencia del espectáculo, en el tercer acto llegó la británica Catherine Foster entonando el Despertar y Saludo de amor de Brunilda con un torrente de voz sobrehumano y un gusto excelente en el fraseo. Difícil hoy en día juntar un elenco tan satisfactorio en un título wagneriano, y todos con probada experiencia en cada uno de los roles que les tocó interpretar.

Escena final, con Sigfrido y Brunilda
Hemos de suponer que el reparto habrá cobrado un suplemento, y que la producción habrá tenido que inflar las pólizas de seguro para obligar a sus cantantes y figurantes a los esfuerzos físicos y peligros que requiere actuar desde las alturas, subidos en los artilugios mecánicos ideados por Roland Obeter. En la retina volverán a quedarse fijadas muchas de las soluciones estéticas de este espectáculo multimedia. Si hay en la mitología germana en la que se basa el libreto de Wagner muchas coincidencias con el Rey Arturo y la espada Excalibur, San Jorge y el Dragón o cuentos infantiles como La bella durmiente, habiendo a su vez inspirado al Señor de los Anillos de Tolkien, no es de extrañar que Padrissa y su equipo hayan tomado prestadas soluciones de Peter Jackson para la adaptación cinematográfica de este último, con recreaciones virtuales de la alta montaña de auténtica antología. En lo demás destaca la imaginería diseñada por La Fura dels Baus, siempre desde el respeto absoluto al libreto original, con mucha imaginación e ingenio, pero sin querer en ningún momento resultar pretenciosos, como otros que traicionan el concepto original para dejar su impronta personal y a menudo discutible. Mención especial merecen los figurantes, muchos de ellos caracterizados como Woody Allen en El dormilón, contribuyendo con su cuerpo y elasticidad de manera decisiva a las propuestas escénicas del espectáculo; así como a Allex Aguilera, de nuevo responsable de una dirección escénica dinámica, enérgica y llena de aciertos dramáticos. No nos cabe la menor duda de que Halffter y Remedios Navarro lograrán, aunque sea con esfuerzos titánicos, que el público sevillano no se quede sin el Ocaso de esta singular producción del Palau de las Arts Valenciano y el Maggio Musicale Fiorentino. Mientras tanto éste es un puente de la Constitución ideal para amantes de Wagner, con la emisión mañana viernes en cines del Lohengrin que abre la temporada de la Scala, con Barenboim a la batuta y un elenco que incluye nada más y nada menos que a René Pape, Jonas Kaufmann, Anja Harteros y Evelyn Herlitzius, la Brunilda de nuestra Valquiria e Isolda de Halffter. Curiosamente el Maestranza ofreció hace exactamente trece años un montaje de esta ópera producido precisamente por el Maggio Musicale Fiorentino, bajo la dirección musical de Marc Soustrot. Mejor forma imposible de despedir este año y darle la bienvenida al 2013 en el que se celebra el doscientos aniversario del nacimiento del genio de Leipzig.

martes, 4 de diciembre de 2012

EL ORIGEN DE LOS GUARDIANES Christmas Action Men

Título original: Rise of the Guardians
USA 2012 97 min.
Dirección Peter Ramsey Guión David Lindsay-Abaire, según los libros “Los guardianes
de la infancia” de William Joyce Música Alexandre Desplat Intérpretes Chris Pine,
Hugh Jackman, Jude Law, Isla Fisher, Alec Baldwin, Dakota Goyo
Estreno en España 30 noviembre 2012

William Joyce es el flamante ganador del último Oscar al mejor cortometraje de animación, The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore. También es el autor de una serie de libros que convierten a varios personajes extraídos de la tradición infantil anglosajona en vulgares superhéroes de acción al más puro estilo de lo que conocemos como Los cuatro fantásticos, X-Men o Los vengadores, por citar sólo algunos. Aparte del daño que supone ya de por sí enfrentar cada día más a los niños y niñas de este país a iconos culturales tan ajenos a los nuestros, encima los convierten en superhéroes. Es como si pensáramos en el Ratoncito Pérez, el Coco o los Reyes Magos como si fueran hombres de acción con superpoderes que, cómo no, vienen a salvar el Mundo. Éstos que aparecen en la película del debutante en la dirección Peter Ramsey, representan el espíritu de la Navidad (Norte o Santa Claus y Jack Frost o Escarcha), la ilusión (El Hada de los Dientes y El Conejo de Pascua) y el terror (Sombra). Claro está que la lucha se centra entre los primeros y este último, empeñado en acabar con la inocencia de los niños, cuando en realidad quienes van a acabar con ella son estos productos adocenantes que van preparando a la gente, ya desde pequeña, para plegarse el sistema sin apenas capacidad de reacción y análisis, con mensajes tales como creer y tener fe incluso en lo más inverosímil; es decir, no perder la ilusión ni siquiera en los momentos más difíciles, confiándose a la fe en algo fuera de nuestro alcance, entiéndase dogmático. Faltaría más que el diseño técnico y artístico de la película no fuera impecable, para eso su realizador se ha curtido y bien en el arte del storyboard, con películas como Independence Day, Hombres de Negro, Cómo ser John Malkovich o Minority Report entre muchísimas otras. Su aspecto visual recala en la nostalgia del pasado, con personajes y ambientes cuidados hasta el detalle, inclinados hacia la melancolía y los recuerdos ancenstrales; los referentes son claros: Peter Pan, Alicia en el país de las maravillas, Tim Burton... y todo pasado por la turmix de las películas de acción tal como las entendemos desde hace algunas décadas. Hay creatividad pero poca imaginación en cuanto al argumento y su tratamiento, que es más de lo mismo, algo que desinteresa hasta el aburrimiento. En definitiva, la única receta indicada por un pueblo tan absorto en la violencia que ya ni siquiera se da cuenta de ello.

AINHOA ARTETA DE NUEVO EN SEVILLA Una gran voz con errores de concepto

Recital lírico. Ainhoa Arteta, soprano. Roger Vignoles, piano.
Programa: Frauenliebe und leben de Schumann; Tres lieder de Strauss; Selección de Baladas italianas de Albéniz; Siete canciones populares españolas de Falla.
Teatro de la Maestranza. Lunes 3 de diciembre de 2012

Guapísima y elegantísima, así se presentó Ainhoa Arteta por tercer año consecutivo en el Maestranza. Hace dos temporadas fue Mimi en La Bohème, y la pasada cerró el curso universitario. Anoche ofreció un recital con dos partes diferenciadas, lieder en la primera con un apropiado atuendo recio y muy estilizado, y canción mediterránea en la segunda con un vestido colorista y luminoso.

Hace tiempo que se denotan notables mejoras en su voz, de madurez tanto en el timbre como en la emisión de sus generosos agudos, así como una portentosa proyección. Sus incuestionables cualidades y una esmerada técnica le han hecho ambicionar nuevos campos que le han llevado del lieder a la canción pop. Sin embargo insiste en abordar los primeros como si fuese una heroína wagneriana, sin la delicadeza y el intimismo que requieren, olvidando que la expresividad debe estar en la voz y no en la sobrecarga dramática y de temperamento con la que atacó el ciclo El amor y vida de una mujer de Schumann, descripción de la relación de una esposa con su marido desde que lo conoce hasta su muerte. Más en estilo resultaron los tres lieder de Strauss, libres de tanta exhibición escénica y con la voz más controlada, logrando un Morgen delicado y emotivo, una Serenata mesuradamente jubilosa y una Dedicatoria contundente y enérgica.

En la segunda parte exhibió talento con cuatro de las seis Baladas italianas de Albéniz, un autor eclipsado por su música pianística y que sin embargo cultivó la canción con acierto, en varios idiomas y adaptándose a los diversos estilos de moda a principios del siglo XX. Las Siete Canciones Populares de Falla tuvieron duende y mucho estilo, añadiéndoles un toque elegante y sofisticado, aunque afeando la voz en un par de ocasiones al esforzarse para superar ciertas dificultades de entonación. En las propinas aprovechó para profesar una vez más un enorme y sincero amor al público andaluz, regalándole Cantares de Turina tras un sentido A Chloris de Reynaldo Hahn, una de las preferidas de su repertorio. Lástima que las impertinentes y continuas toses, esa demostración de falta de respeto al artista y de consideración al público, empañaran entre otras cosas el atento y sensible acompañamiento de Roger Vignoles al piano.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 4 de diciembre de 2012

domingo, 2 de diciembre de 2012

EL CAPITAL Un informe nada revelador

Título original: Le capital
Francia 2012 114 min.
Dirección Costa-Gavras Guión Costa-Gavras, Jean-Claude Grumberg y Karim Boukerche, según la novela de Stéphane Osmont Fotografía Eric Gautier Música Armand Amar Intérpretes Gad Elmaleh, Gabriel Byrne, Natacha Régnier, Céline Sallette, Liya Kebede, Hyppolite Girardot, Daniel Mersguich, Bernard LeCoq, Olga Grumberg
Estreno en España 30 noviembre 2012

Puede que junto a Polanski Costa-Gavras sea de los pocos dinosaurios del cine europeo en activo que siguen convocando un gran número de público ante sus películas. En el caso del greco-francés tiene el añadido del interés que despiertan sus tramas de denuncia socio-política, algo que en esta ocasión traslada al ámbito de la economía, tan de actualidad en estos tiempos de crisis provocada. Con un planteamiento atractivo en el que abunda el lujo y las múltiples localizaciones, de París a Tokio pasando por Londres y Nueva York, el principal problema de la película radica en que no descubre nada que no sepamos ya, por lo que su carácter de intriga y descubrimiento prácticamente desaparece. Si además lo hace enroscándose en los laberintos de las altas finanzas, con su lenguaje técnico y sus complicados juegos y estrategias, el interés decae aún más. Acaba resultando uno de esos casos en los que es el espectador quien tiene que esforzarse en poner interés en lo que se le cuenta, en lugar de ser el producto el que le interese por sí mismo. Así las cosas son secuencias como las del examen moral al que somete su familia al protagonista, un economista seducido por el dinero hasta convertirse en banquero y tiburón de las finanzas, las que prenden más en el espectador medio, mientras el realizador se empeña en trazar un análisis multidimensional del personaje principal, dotándole de una ambigüedad tal, a través de ráfagas de conciencia imaginada, debilidades ingenuas como la que le ata a una sofisticada modelo o una mirada compasiva a los niños, el futuro, que hace muy difícil identificarse con su juego y su drama. No ayuda que se dirija al público en el inicio y el epílogo, ni que se utilice su voz en off caprichosamente, por mucho que se denuncien asuntos tan graves como la fascinación enfermiza por el poder y la ficción del dinero, o la manipulación norteamericana del sistema bancario europeo… en fin, cosas que ya sabemos y que inexplicablemente toleramos con nuestra postura de pasividad absoluta.

LA VIDA DE PI En perfecta comunión con la Naturaleza

Título original: Life of Pi
USA 2012 127 min.
Dirección Ang Lee Guión David Magee, según la novela de Yann Martel
Fotografía Claudio Miranda Música Mychael Danna Intérpretes Suraj Sharma,
Irrfan Khan, Tabu, Rafe Spall, Adil Hussain, Ayush Tandon, Andrea di Stefano,
Gérard Depardieu Estreno en España 30 noviembre 2012

El nombre de Pi no parece que sea casual. Tratándose de una de las constantes más utilizadas en la investigación científica, la historia de este empedernido buscador de Dios y de una explicación al sentido de la vida parece apropiada para que su denominación tenga este parámetro tan empírico, tan en las antípodas del misticismo que empuja y anima la vida de este singular personaje. Recuerdo cuando sólo tenía 12 años que quedé fascinado por el contenido de un disco de Stevie Wonder que se llama La vida secreta de las plantas, tanto en lo musical como en su diseño artístico. Descubrí ahí tal exotismo y sensualidad que desde entonces lo asocié a la iconografía sobre la India que deseaba ver representada en cine e ilustración. No ha sido hasta ahora que he visto colmado ese anhelo, en forma de precioso largometraje de cristalina resolución y fascinante acabado estético y técnico. Pocas veces desde la macarra Avatar hemos visto en el cine la tecnología 3D tan bien aprovechada; apenas Scorsese con La invención de Hugo y sobre todo Wenders con Pina lo han conseguido. El todo terreno Ang Lee puede presumir ahora de sumarse a esos dos creadores en lo que al uso de este recurso se trata. Fotografía, efectos visuales, imagen virtual y tenología 3D se unen portentosamente para ponerse al servicio de esta historia increíble, conmovedora y prodigiosa que habla de supervivencia, amistad y ternura, pero por encima de todo de comunión con la Naturaleza, quizás el único Dios posible de cuantas religiones se empeñan en monopolizarlo, a todas las cuales presta especial curiosidad este impresionante y desde ya imprescindible personaje del cine, que antes lo fue de la literatura. Porque La vida de Pi adapta una exitosa novela del canadiense Yann Martel que transcurre en gran parte en una barcaza, y con un joven y un tigre como casi únicos personajes. La proeza que Hitchcock lograra en 1944 con Náufragos repetida ahora por el realizador taiwanés, aunque éste haya contado con un prólogo y algunos episodios sueltos que dan tregua a ese espacio único perdido en el horizonte del océano en el que transcurre la mayor parte del metraje de esta maravillosa película. Emocionante, emotiva y sobre todo tierna, todo lo que acontece en la película reviste un tinte fantástico que realmente no es tal; cada uno de los prodigios de la Naturaleza que presenta están demostrados empíricamente, y sin embargo dan tanto juego para crear una atmósfera irreal y fantasmagórica, una especie de sueño profundo, un paraíso al que parece sólo se pueda acceder a través de la fantasía y el asombro. Y es que hemos creado este Mundo tan absorto en banalidades que nos hemos olvidado del esplendor de todo lo que nos rodea, de lo que no hemos inventado nosotros sino que se nos ha regalado para que lo disfrutemos. Pi tiene la ocasión de experimentarlo a partir de una tragedia insoportable, en una aventura no deseada y sin embargo tan reveladora, tan enriquecedora; una experiencia única que da sentido a su vida y a la de cualquier ser humano, que empieza en un Arca de Noé y termina en una línea existencial ordenada y armoniosa, pacífica y entregada, con paradas en la renuncia, el sacrificio, la tolerancia y la constancia. Muy acertada la elección de Mychael Danna para ilustrar musicalmente esta exótica aventura. Este compositor canadiense, que ya colaboró con Ang Lee hace quince años en La tormenta de hielo y que trabaja habitualmente con su compatriota Atom Egoyan, ha demostrado en varias ocasiones su familiaridad con la música étnica india, como lo demuestran sus trabajos para cintas como Water o La boda del Monzón; el resultado es una partitura envolvente, preciosa, llena de cariño y emoción. Por todo ello La vida de Pi no es sólo una experiencia visual sin precedentes, ni un cuento moral instructivo y balsámico, sino que trasciende a todo ello para convertirse en experiencia vital y reflexión fundamental sobre lo que somos, lo que hacemos, nuestro entorno, representado por la circunferencia, y nuestra alma, su punto central, al que accedemos a través del diámetro en una relación cuyo valor es el número Π.

sábado, 1 de diciembre de 2012

LA ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA EN DOS HERMANAS

Circuito Provincial de las Artes Escénicas y Musicales de la Diputación de Sevilla. Orquesta Barroca de Sevilla. Enrico Casazza, director y violín solista. Programa: Le Passioni dell’Uomo (Concerto Grosso nº 12 “La Follia” de Geminiani; Concerto Grosso Op.1 nº 5 de Locatelli; Conciertos para violín RV180 “Il Piacere”, RV253 Op.VIII nº5 “La tempesta di mare”, RV271 “L’amoroso” y RV277 “Il favorito” de Vivaldi). Teatro Municipal Juan Rodríguez Romero de Dos Hermanas (Sevilla). Viernes 30 de noviembre de 2012

Gracias a la iniciativa de la Diputación de Sevilla algunas localidades de la provincia pueden disfrutar de espectáculos culturales de calidad y sacarle provecho a los magníficos espacios con los que cuentan algunas de estas ciudades, aunque la oferta estrictamente musical sea la más desatendida, constituyendo sólo dos citas, una de ellas de flamenco, de entre las catorce con las que cuenta el circuito.

La Barroca es una de las afortunadas, y como siempre el público lo es aún más. Con un generoso y muy respetuoso aforo, la formación contó esta vez con la muy estimable colaboración de Enrico Casazza, uno de los más florecientes violinistas de su generación, con una carrera espléndida a sus espaldas tanto en grabaciones como en directo. El programa se centraba naturalmente en este instrumento solista, rescatando para la ocasión dos concerti grossi poco divulgados como son los seleccionados de Geminiani, basado en La Folllia de Corelli, y Locatelli, obras redescubiertas a raíz del rescate que a partir la segunda mitad del siglo XX se ha ido realizando de la música de Vivaldi, auténtico protagonista de esta singular cita.

La acústica del por otro lado estupendo teatro municipal no ayudó, pero tampoco fue responsable del efecto destemplado que lució la orquesta en momentos puntuales de este concierto, sino más bien fue una de esas ocasiones en las que la formación no lució en todo su esplendor. Casazza aprovechó para exhibir su incuestionable virtuosismo aunque más de un pasaje acusó falta de afinación y ajuste, a lo que se sumó una cuerda aguda ocasionalmente flácida. Sí cumplieron en prestaciones la cuerda grave y el clave, los habituales Ventura Rico, Mercedes Ruiz y Alejandro Casal. Sobre los atriles un precioso programa con cuatro espléndidos conciertos de Vivaldi, a los que los miembros de la Barroca respondieron con brío y entusiasmo, mientras Casazza atacó con energía y habilidad para acometer los laberintos armoniosos intrínsecos a piezas tan singulares como La tempesta di mare. El lado melancólico y sentimental estuvo bien representado con una muy sentida interpretación del cantabile de L’amoroso.

El gesto serio de Ventura Rico en esta foto
contrasta con su carácter afable en escena
Quienes pretendan asistir a este concierto en Lebrija la noche del 1 de diciembre o en Carmona la siguiente, absténganse de seguir leyendo. La velada terminó con una broma musical. La falta de programa de mano obligó a Ventura Rico a erigirse en competente orador introduciendo cada pieza interpretada, a lo que sumó en la propina una jugosa explicación histórica sobre un supuesto compositor italiano contemporáneo del Barroco, afincado en Sevilla, un tal Valentini Sanchetti presuntamente redescubierto por la orquesta (lean en el programa colgado en la página web de la orquesta los nombres de la plantilla) y del que interpretaron una obra de asombroso parecido con el himno del Sevilla del Arrebato. Que la pieza estuviese suficientemente camuflada y que la broma no fuese aclarada impidió que el murmullo de asombro del público no se convirtiese en sana carcajada, y que muchos y muchas saliesen de allí convencidos de una historia que no era cierta. No hubiese descolorido la gracia que se hubiese aclarado al final para no pasar así de la broma a la burla. No obstante aplaudimos ese entusiasmo de fiesta con el que la Orquesta Barroca de Sevilla acomete cada evento en el que participa.

Nota: Gracias al comentario que me ha dejado Andrés he descubierto que este programa ya fue ofrecido por la Barroca y Casazza en junio del 2011 en Santa Clara, y que también allí tocaron la misma broma musical.