jueves, 28 de febrero de 2013

SI FUERA FÁCIL Tierna y emotiva comedia familiar

Título original: This Is 40
USA 2012 134 min.
Guión y dirección Judd Apatow Fotografía Phedon Papamichael Música Jon Brion Intérpretes Paul Rudd, Leslie Mann, Maude Apatow, Iris Apatow, Megan Fox, Albert Brooks, John Lithgow, Jason Segel, Melissa McCarthy, Charlyne Yi, Chris O’Dowd, Robert Smigel, Annie Mumolo Estreno en España 22 febrero 2013

Afincado en el torreón de oro en el que le han colocado entusiastas y críticos de todo el Mundo, Judd Apatow se ha forjado un inmerecido título de renovador de la comedia americana a partir de una supuesta incorrección y falta de buenas costumbres, para en el fondo contarnos lo mismo que otros han hecho con recursos aparentemente más tradicionales. Bien sea como productor (Paso de ti, La boda de mi mejor amiga, Hermanos por pelotas, Todo sobre mi desmadre), escritor (Superfumados, Zohan: Licencia para peinar) o director (con sólo cuatro películas: Virgen a los 40, Lío embarazoso, Hazme reír y ésta), Apatow se ha convertido en una especie de gurú de la nueva comedia americana, esa que a muchos nos hace añorar la fuerza, la elegancia y el buen gusto que el género tenía en tiempos pretéritos. Si fuera fácil es el desconcertante título con el que nuestros distribuidores hacen de nuevo gala de su infinita imaginación convirtiendo el más intencionado original de Esto son los 40 en algo que parece sacado de la filmografía del más clásico comediante James L. Brooks. El tema no es la impertinente y consabida crisis de los 40, sino más bien llegar a ellos en crisis, emocional y económica. No es plantearse por qué has llegado hasta ahí, si ha merecido la pena y cuáles son las oportunidades que te quedan por vivir, sino cómo solucionar los problemas que aún se tienen a una edad en la que ya debería estar todo atado y solucionado. Esta es la interesante diferencia con otras películas que abordan la dichosa edad, además del consabido gusto del realizador por hacer películas familiares; su esposa, Leslie Mann, sus hijas y Paul Rudd aparecen en tres de sus películas, y en ésta retoman personajes que ya interpretaron en Lío embarazoso. En este sentido, ese carácter familiar que Apatow parece conocer bien y con el que logra mucha complicidad, otorga a la película un carácter tierno y emotivo que desemboca en un espíritu en general amable y distendido. La incorrección, la vulgaridad y el lenguaje soez asoman en la película, pero afortunadamente menos de lo que cabía esperar, de forma que en el fondo Apatow opta por las texturas clásicas del género, y eso se agradece. Lo que no convence es que su discurso requiera tanto metraje, que se hace cansino, y que el desmadre, generalmente en forma de chabacanería y griterío, aparezca en más de una ocasión. Entre lo mejor de la cinta está que convierta en protagonista a su esposa, dotada de una presencia y un carisma arrollador; prácticamente ella logra acaparar el 50% del interés de la película, mientras el conjunto se revela apetecible, entretenido y a ratos divertido.

miércoles, 27 de febrero de 2013

SIETE PSICÓPATAS Un ejercicio de hipocresía cinéfila

Título original: Seven Psychopaths
Reino Unido 2012 110 min.
Guión y dirección Martin McDonagh Fotografía Ben Davis Música Carter Burwell Intérpretes Colin Farrell, Sam Rockwell, Christopher Walken, Woody Harrelson, Tom Waits, Abbie Cornish, Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Linda Bright Clay, Zeljko Ivanek, Long Nguyen, Christina Mazzano, Michael Pitt, Michael Stuhlbarg, James Hébert, Gabourey Sidibe Estreno en España 22 febrero 2013

No pecamos de listillos y mucho menos de despistados quienes no vemos en esta película curiosamente inglesa más que un refrito de dos universos cinematográficos tan americanos como el de Tarantino y los Hermanos Coen. El aspecto visual, el hilo argumental, los disparatados personajes y el tufillo general a western regeneracional no cabe duda de que están prestados del creador de Django desencadenado, mientras la pretenciosa filosofía sobre los arquetipos genuinamente americanos pertenecen a la iconografía Coen. Lo que nos parece mentira es que el realizador de la interesante y prometedora Escondidos en Brujas se haya embarcado en este disparate ideal para perder el tiempo, en el que una base argumental tan suculenta como la que propone se va diluyendo a favor de unas situaciones y personajes tan irritantes y exagerados como los que ofrece. Indudablemente hay detrás un ejercicio de estilo, aunque sea prestado de los referentes anteriores; un trabajo de realización que deriva en momentos cinematográficos valiosos, como la escena del hospital entre la enferma negra y el psicópata amante canino; hay también personajes logrados, entre tanto esperpento, como el que incorpora el gran Christopher Walken. Pero, ¿dónde están los siete psicópatas del título, que ni enumerándolos gráficamente aparecen tantos? -los de la cartelera son un reclamo que no se corresponden con el argumento- ¿Y por qué con tan prometedora premisa argumental y un punto de arranque tan estimulante como es retratar ese Holywood actual carcomido por la violencia más descarnada y gratuita, los resultados son tan descafeinados, irrelevantes, narcisistas y, en definitiva, vacuos? Las apariciones estelares de gente como Michael Pitt, Harry Dean Stanton (que protagoniza el episodio más logrado del conjunto) y Gabourey Sidibe, desaparecida desde que obtuviera fama internacional efímera con Preciuous, dan un toque más interesante y entretenido a un film definitivamente prescindible y deslavazado. Una de esas comedias de acción, presuntamente hilarantes, que nos quieren vender la moto de la crítica intelectual a la violencia cuando en realidad es eso lo que venden, pura descarga de adrenalina para psicópatas en potencia sentados en la butaca de cine o directamente en la de sus casas. Y todavía habrá quien se rinda a sus pies, como los Bafta, que la consideraron incluso finalista a mejor película inglesa del 2012.

domingo, 24 de febrero de 2013

BLUE VALENTINE Las edades del ser humano

USA 2009 114 min.
Dirección Derek Cianfrance Guión Derek Cianfrance, Joel Curtis y Cami Delavigne Fotografía Andrij Parekh Música Grizzly Bear Intérpretes Ryan Gosling, Michelle Williams, Faith Wladyka, John Dorman, Mike Vogel, Marshall Johnson, Jen Jones, Maryann Plunkett Estreno en España 22 febrero 2013

Aprovechando el estreno, por fin, de esta película que obtuvo en su momento una nominación al Oscar para Michelle Williams, la revisamos para constatar que tras considerarla la enésima revisión de la crisis de pareja, a través de lo que se supone un exhaustivo análisis de las ilusiones del comienzo de una relación, en vivo contraste con el desgaste de la misma y los múltiples problemas añadidos a un desequilibrio emocional notable, encontramos ahora algunos puntos de interés que eleva nuestra apreciación sobre la misma. Su director, que tras debutar en 1998 con la desconocida Brother Tied se ha dedicado todos estos años a dirigir sólo documentales, y espera ahora el estreno entre nosotros de su nueva película, también protagonizada por Ryan Gosling, abusa quizás de los efectismos y afecciones propias del cine indie, pero vislumbra una sutileza poco habitual a la hora de afrontar problemas de pareja sustentados en la desconfianza, los celos, el sentido de la propiedad y, en definitiva, el amor machista. Sin necesidad de subrayar comportamientos ni detalles, asistimos desde un primer momento a una relación de pareja que no funciona, con testigos de sus múltiples desencuentros y frustraciones varias, con una estructura de idas y venidas, desde la ilusión con la que comenzaron su historia de amor, malograda por incompatibilidades y asfixias comunes en muchas de las parejas sentimentales actuales. Pero Blue Valentine no es solo eso, sino que refleja además con bastante acierto las edades del hombre, la infancia inocente, personificada en la hija de la pareja, la emocionante y vitalista juventud, el hastío y el desencanto de la madurez y la resignación de la vejez, con un episodio tan emotivo como el del anciano cuya habitación en la residencia el personaje de Gosling convierte en un hogar lleno de recuerdos, a pesar de la pérdida de su amada, y que ayuda a perfilar la profunda ternura y humanidad del protagonista, a quien de esta forma no llega a juzgar severamente a pesar de dar detalles de inestabilidad y violencia emocional. Todo articulado para plasmar el dolor en una pareja, el desarraigo emocional y los daños colaterales, a lo que contribuye poderosamente la muy matizada interpretación de sus protagonistas, que sin grandes alardes de figuración logran plasmar en sus rostros esas distintas edades del ser humano.

EL ATLAS DE LAS NUBES La maldad unánime en un baile de máscaras

Título original: Cloud Atlas
USA 2012 172 min.
Guión y dirección Tom Tykwer, Andy y Lana Wachowski, según la novela de David Mitchell Fotografía John Toll y Frank Griebe Música Tom Tykwer, Johnny Klimek y Reinhold Heil Intérpretes Tom Hanks, Halle Berry, Jim Broadbent, Hugo Weaving, Jim Sturgess, Doona Bae, Ben Whishaw, James D’Arcy, Susan Sarandon, Hugh Grant, Keith David, Xun Zhou, David Gyasi Estreno en España 22 febrero 2013

Esta propuesta del realizador de El perfume y The International y los aclamados hermanos Wachowski (Matrix) es ante todo desconcertante, y desde luego desde su irregularidad y cierta impostura no cabe duda de que pasará a engrosar la lista de títulos de culto en lo venidero, debido a las reacciones tan encontradas que suscita, a su carácter de producto único e irrepetible y al atrevimiento de ofrecer un espectáculo en principio tan disparatado e insólito. La publicidad se ha encargado de adelantarnos que la intención de sus responsables era demostrar cómo nuestros actos influyen de forma significativa en el futuro y en los actos de quienes lo habitan. Una especie de efecto mariposa pero en el tiempo, no en el espacio. Sin embargo, a la vista de los resultados cabe decir que no queda muy bien formulada la tesis ni mucho menos sus resultados, y que más bien lo que inspira la cinta es una serie de historias encadenadas en el tiempo, cuyas interconexiones no quedan demasiado claras, y que desembocan en un misticismo filosófico posmoderno en el que un nuevo Mesías pasará a dominar el pensamiento de generaciones venideras, dentro de un universo general en el que destaca la maldad humana y unánime a lo largo de los siglos, como motor para establecer un orden místico de entrega y redención. Cierto que suena todo demasiado pretencioso, y lo es, pero el resultado es una obra fascinante en lo formal y, sobre todo, una fuente de inspiración continua de la que extraer multitud de consecuencias, sobre todo en lo concerniente al cine mismo, al oficio y al arte. Porque tenemos un reparto estelar en el que cada cual interpreta varios papeles, y da igual sexo, raza o incluso religión, porque quien es negro en una historia es blanco en otra, mujer quien fue hombre u oriental quien antes había sido caucásico, y al revés. Por otro lado sus historias, enlazadas en un prodigio de montaje que, como el resto, tampoco es perfecto, acarician diversos géneros cinematográficos, desde la ciencia ficción aglutinadora hasta la comedia, pasando por el thriller político, el drama, el romance, la acción y la épica mística. Su extrema complejidad, lograda o no, merece un examen más exhaustivo y concienzudo, y no es difícil en este sentido perderse en su maraña absoluta de situaciones, datos y elucubraciones, si bien da la sensación de que ni siquiera sus responsables alcanzan a comprender muy bien cuáles son sus intenciones. Todo lo cual la hace más inquietante e interesante, cuanto más porque a pesar de entenderse a duras penas no deja por ello de ser una cinta sumamente entretenida, a pesar de sus tres horas de duración. Su diseño de producción es fastuoso y sus aspectos técnicos excelentes, si bien algunos maquillajes son patéticos frente a otros realmente logrados. Devuelve por otro lado el sentido épico del cine, sin apoyarse exclusivamente en los efectos especiales, sino apostando por un lenguaje más tradicional y un uso más o menos acertado del ingenio artístico. Por todo lo cual acaba siendo un film inclasificable e incalificable, puro espectáculo merecedor de un análisis más riguroso, apoyado en múltiples y atentos visionados.

viernes, 22 de febrero de 2013

RACHEL KOLLY D'ALBA, INDOMABLE AL VIOLÍN EN EL 8º PROGRAMA DE ABONO DE LA ROSS

8º concierto XXIII temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Rachel Kolly D’Alba, violín. Michel Tabachnik, director. Programa: Sinfonía nº 3 de Schubert; Tzigane de Ravel ; Introducción y rondó capriccioso de Saint-Saëns; Sinfonía nº 36 “Linz” de Mozart. Teatro de la Maestranza, viernes 22 de febrero de 2013

Tanto la rapsodia para violín y orquesta Tzigane de Ravel, como la Introducción y rondó capriccioso de Saint-Saëns son obras concebidas para el lucimiento virtuosístico del violín solista; de hecho eran obras que se incluían en los largos y generosos programas de entonces como complemento a otras de mayor envergadura; algo así como las propinas o encores de la actualidad. En este sentido la solista suiza Rachel Kolly D’Alba, bajo un aspecto que hacía recordar a la última heroína Pixar, Brave o Indomable pero sin rizos, cumplió con creces su cometido, salvando todas las trampas, armónicos rápidos y pizzicati incluidos, que Ravel situó a lo largo de los casi diez minutos de duración de la pieza, mientras en la de Saint-Saëns cuidó su sonido de belleza extrema nunca recargado, destacando su carácter romántico, espontáneo y hasta mágico. En ambos casos la orquesta se plegó de forma discreta y eficaz. Pero lo más llamativo en la interpretación de D’Alba fue su capacidad para dominar diferentes texturas; así en Tzigane extrajo del violín un sonido áspero con aroma de madera, que parecía rozar no solo la cuerda sino también el cuerpo del violín, sin por ello chirriar, cuidando tanto los aspectos sensuales como los agresivos de la partitura. Con el Rondó capriccioso, obra de inspiración española confundida con zíngara, dedicada a Pablo Sarasate, la excelente violinista supo exprimir todo su encanto nostálgico y complicado virtuosismo, con una respuesta contundente, sobria y mágica de la orquesta. La espléndida exhibición continuó con L’Aurore de Ysaÿe fuera de programa.

Debemos acostumbrarnos a que una interpretación musical es eso, al margen de modas coyunturales, especialmente en lo que a rigor historicista se refiere; lo demás son gustos y, en casos extremos, manías. El también suizo Michel Tabachnik presentó la Sinfonía nº 36 de Mozart - emparentada en su clasicismo y su introducción lenta con la otra gran obra del programa, la nº 3 de Schubert - con generosos efectivos, potenciando su tono serio, suntuoso y elegante, sin por ello descuidar la frescura de su intención y estructura así como su carácter animado. Una interpretación imponente y meditada que no dejó evidencia de la rapidez con la que la compuso su autor, apenas cinco días, y a la que los miembros de la orquesta respondieron con una enorme fuerza y calidez.

martes, 19 de febrero de 2013

UN PLAN PERFECTO Buenos ingredientes mal combinados

Título original: Gambit
USA 2012 89 min.
Dirección Michael Hoffman Guión Ethan y Joel Coen, según los relatos de Sidney Carroll Fotografía Florian Ballhaus Música Rolfe Kent Intérpretes Colin Firth, Cameron Diaz, Alan Rickman, Stanley Tucci, Tom Courtenay, Togo Igawa, Cloris Leachman, Julian Rhind-Tutt, Pip Torrens Estreno en España 15 febrero 2013

Los Coen parecen haberle cogido el gusto a los remakes. Si su última película revisitaba la cinta por la que John Wayne logró su único Oscar, ahora se embarcan en una nueva versión de una cinta que dirigió Ronald Neame (La aventura del Poseidón) en 1966, que aquí se llamó Ladrona por amor y tenía a Michael Caine y Shirley MacLaine como protagonistas. En esta ocasión los famosos hermanos se han limitado a escribir el guión, quizás para no repetir el fracaso que experimentaron con otro título de su filmografía con la que éste parece coincidir en más de un aspecto, Crueldad intolerable. La función de dirigir el material y el excelente reparto de esta película se le ha encomendado al artesanal Michael Hoffman, que aparte de algunos títulos interesantes como Restauración o La última estación, ha conocido con considerable fortuna la incursión en la comedia alocada de enredo con Escándalo en el plató. Con todas estas premisas cabía esperar de Un plan perfecto una comedia cuanto menos digna. Sin embargo el producto alcanza cierto nivel de interés y gracia para a partir de cierto momento empezar a caer en picado a causa de una serie de disparatadas y desafortunadas situaciones, mal escenificadas y peor dirigidas, de todas las cuales apenas se salvan algunos episodios, como el que protagonizan una pareja de recepcionistas de hotel que no aparecen en los títulos de crédito del film (Julian Rhind-Tutt y Pip Torrens). Por si fuera poco la traducción y doblaje al castellano malogra algunos de los diálogos más divertidos del film, basados en dobles sentidos y equívocos derivados de las diferencias idiomáticas entre el inglés británico más refinado y el más macarra norteamericano. En definitiva, su ficha artística hacía esperar lo mejor, sus títulos de crédito animados del principio sin embargo nos preparaban para lo peor, y al final la balanza se ha decantado hacia lo segundo, potenciando su carácter de astracanada con episodios de lucidez aislados.

domingo, 17 de febrero de 2013

SOPA DE TIMBRES EN EL SEGUNDO CONCIERTO DE CÁMARA DE LA ROSS DE ESTA TEMPORADA

2º concierto del XXIII Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Programa: Obras de Vincent Persichetti, Igor Stravinsky, Rafael Cañete Celestino, Nigel Westlake, Francis Poulenc y Jesús Sancho Velázquez. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 17 de febrero de 2013

La soprano de Sanlúcar de Barrameda Sara Rosique
Con el centro de la ciudad invadido de gente desplazada para ver el Via Crucis, que finalmente fue cancelado por la tarde debido a la amenaza de lluvia, sorprendió comprobar la masiva afluencia de público en este segundo concierto del ciclo de cámara de la ROSS, que convirtió la sala Manuel García en ese único espacio de música que quedó en la urbe la mañana del domingo. Gracias al patrocinio del English Language Institute pudimos disfrutar de una cita singular integrada por obras de marcado carácter contemporáneo, incluidos dos estrenos absolutos que conocieron en la interpretación de un nutrido grupo de solistas de la orquesta un vehículo inmejorable de presentación.

Las piezas más antiguas databan del primer cuarto del siglo XX. Stravinsky compuso sus Tres piezas para clarinete en 1919, contemporáneamente a su Historia para un soldado, también de corte neoclásico. Miguel Domínguez Infante ofreció de ellas una lectura dinámica y nítida, de fraseo ágil y concentrado, marcando el estilo lento y lírico de la primera pieza, atlético de la segunda y rápido y rítmico de la tercera. Junto a Javier Aragó ofrecieron una excelente interpretación de la Sonata para clarinete y fagot de Poulenc, de líneas claras y concisas, saboreando en todo momento su estilo también neoclásico. Del compositor americano Vincent Persichetti, autor curtido en clásica y jazz, Jerome Ireland a la viola, Gretchen Talbot al violonchelo y Francisco Blay al trombón brindaron una recreación convincente de su Serenata nº 6, acusándose tan solo ciertos desajustes, notas falsas y por momentos incluso desentonadas en la difícil parte del metal. El compositor australiano Nigel Westlake, autor de alguna banda sonora de película como Miss Potter, escribió en 1987 Fabian Theory, una obra para xilófono y digital delay de seductor timbre y articulación, que Eugenio García Navarro convirtió en una sugerente y envolvente experiencia.

El complositor y violinista de la ROSS
Jesús Sancho Velázquez
El joven compositor y violinista andaluz Rafael Cañete Celestino, especializado en ilustraciones escénicas, estrenó Fantasía sobre un poema de Charles Bukowski, el escritor americano promotor de la generación beat, previamente leído con desgarradora furia por el jovencito Benji Sancho. Cañete ha acertado con una obra de estructura y estilo moderadamente dodecafónico, volcando toda la rabia del texto en el violonchelo, para lo que Robert Thompson desempeñó una interpretación descarnada y extenuante, mientras Aragó mantuvo en el fagot el carácter grotesco y satírico que a menudo sugiere este instrumento. Todo el concierto pareció erigirse en preparación y ensayo de cada intérprete cuando Sara Rosique subió al escenario para desgranar con su hermosa presencia y voz las Cinco canciones distintas de Jesús Sancho Velázquez, natural de Alcalá del Río, violinista de la orquesta e improvisado encargado escénico de la sesión. Basadas en cinco poemas que también fueron recitados por Benji, testigo directo de la evolución de nuestra orquesta en su calidad de hijo del compositor y de la violonchelista Gretchen Talbot, ocuparon prácticamente la mitad del concierto. Se trata de cinco piezas fundamentalmente dramáticas y sombrías, a excepción de la primera, Otra oda al vino, con un marcado carácter lírico impreso por quien es autor también de marchas procesionales. De fuerte estilo atonal y trágico, Sara Rosique exprimió con ellas su voz madura, flexible, perfectamente colocada y preparada para continuos cambios de registro y tono, mientras el resto del conjunto, incluido el trombonista, mimaron con éxito la puesta de largo de la composición de su compañero.

sábado, 16 de febrero de 2013

2 DÍAS EN NUEVA YORK Marion y su extraña familia

Título original: 2 Days in New York
Francia-Alemania-Bélgica 2012 96 min.
Dirección Julie Delpy Guión Julie Delpy y Alexia Landeau Fotografía Lubomir Bakchev Intérpretes Julie Delpy, Chris Rock, Albert Delpy, Alexia Landeau, Alex Nahon,
Dylan Baker, Kate Burton, Malinda Williams, Talen Riley, Daniel Brühl
Estreno en España 15 febrero 2013

Cinco años después de 2 días en París, Marion ha cambiado de pareja y se ha instalado en la ciudad de los rascacielos, hasta donde viaja su excéntrica familia para visitarla y de paso poner patas arribas su apacible vida en pareja. Después de El Skylab y antes de la tercera entrega de su romance con Ethan Hawke de la mano de Richard Linklater en Antes de anochecer, la actriz y realizadora francesa reincide en contarnos sus desventuras con la familia, tema que le parece obsesionarle hasta el punto de dedicarle las tres películas que ha dirigido y estrenado entre nosotros. Sin disimular su admiración por el universo de Woody Allen, Delpy intenta repetir el éxito cómico de su entrega parisina sin lograrlo satisfactoriamente. Las excentricidades de su ridícula familia ya no tienen la frescura y la gracia del original, mientras algunas situaciones se repiten y no existe química ninguna entre ella y su nueva pareja, Mingus, interpretado con cara siempre de extrañeza y estupor por Chris Rock. Algunas situaciones cómicas y líneas de guión ingeniosas no consiguen salvar la sensación general de poco interés que suscita una cinta tan anodina como prescindible.

LA TRAMA Políticos corruptos y criminales

Título original: Broken City
USA 2013 109 min.
Dirección Allen Hughes Guión Brian Tucker Fotografía Ben Seresin Música Atticus Ross, Claudia Sarne y Leopold Ross Intérpretes Mark Wahlberg, Russell Crowe, Catherine Zeta-Jones, Barry Pepper, Jeffrey Wright, Kyle Chandler, Natalie Martínez
Estreno en España 15 febrero 2013

Conocido por haber dirigido junto a su hermano Albert películas como El libro de Eli o Desde el infierno, Allen Hughes propone en esta ocasión un interesante thriller con algunos puntos de similitud con la siempre recurrente y fascinante Vertigo de Hitchcock. Precisamente La trama era también el título en español de la última película del maestro del suspense, aunque tampoco se llamaba así su original Family Plot, como ocurría con The Spanish Prisoner, un film de David Mamet de 1997 que nuestros distribuidores decidieron también llamar La trama, de la misma forma que esta Broken City (Ciudad fraccionada llegan a decir en el guión) igualmente se ha bautizado obsesivamente con dicho título al castellano. Pero nombres aparte, nos encontramos ante una absorbente, bien urdida y ejemplarmente expuesta trama de crimen y corrupción en lo más alto de la política de la ciudad por excelencia, Nueva York. Un tema sin duda de actualidad que nos hace especialmente a los españoles reflexionar sobre el tema en cuestión, llamándonos poderosamente la atención cómo en el cine norteamericano cuando un escándalo político llega a la prensa siempre hay consecuencias, no como aquí que no pasa nunca nada. La exposición sencilla y desprejuiciada de las relaciones y ataduras entre los personajes, y el carácter más de divertimento que de denuncia del producto lo convierten en un producto simpático y de fácil digestión, agilizado por unas interpretaciones convincentes, una estructura sencilla y un ritmo adecuado, sin mayores pretensiones.

viernes, 15 de febrero de 2013

NESTEROWICZ FRENTE A LA ROSS Noche de oboes y disciplina

7º concierto XXIII temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla.
José Manuel González Monteagudo, oboe. Michal Nesterowicz, director.
Programa: Carmen Suite de Shchedrin; Concierto para oboe de Strauss; Sinfonía en Do mayor de Bizet. Teatro de la Maestranza, jueves 14 de febrero de 2013

Michal Nesterowicz
No cabía esperar de un concierto con obras en principio tan poco interesantes unos resultados tan estimulantes y satisfactorios. El joven director polaco Michal Nesterowicz, actual titular de la Sinfónica de Tenerife y de la de Chile cuando nos visitó por primera vez hace algunas temporadas, supo imprimir en nuestro conjunto una disciplina férrea que se tradujo en una interpretación técnica impecable así como generosa en matices y sensaciones de cada una de las tres piezas programadas.

La orquesta supo encontrar el equilibrio justo entre el tono sobrecargado de la cuerda y las impactantes intromisiones de la percusión, que son lo único destacado de la revisión de la Carmen de Bizet, con breve incursión de L’Arlessiane, que perpetró el compositor ruso Rodio Shchedrin en 1968; una suite cuya versión completa sí contiene un par de números más originales y apartados del título de referencia, que en esta ocasión fueron omitidos.

El oboísta de la orquesta, José Manuel González Monteagudo, realizó un trabajo ejemplar e igualmente muy disciplinado del concierto de Richard Strauss, recreando con acierto el virtuosismo rococó y el estilo neoclásico de una de las últimas composiciones del autor. Su visible nerviosismo no influyó en absoluto en su titánica y espléndida a la vez que amable interpretación. En la única de las dos sinfonías repudiadas por Bizet que sobrevive brillaron su inspiración natural, sus enérgicos ritmos y su vigor general, destacando su exótico y sensual adagio, con unos impagables Héctor Herrero y Sarah Roper combinándose también al oboe, y el carácter danzarín del resto de la obra.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 16 de febrero de 2013

miércoles, 13 de febrero de 2013

MAMÁ Instintos maternales

Título original: Mama
Canadá-España 2013 100 min.
Dirección Andy Muschetti Guión Neil Cross, Andy Muschetti y Barbara Muschetti Fotografía Antonio Riestra Música Fernando Velázquez Intérpretes Jessica Chastain, Nikolaj Coster-Waldau, Megan Charpentier, Isabelle Nélisse, Daniel Kash, Javier Bonet, Jane Moffat Estreno en España 8 febrero 2013

Guillermo del Toro está detrás de esta hábil e ingeniosa película de terror de producción mayoritariamente española. Un film ciertamente terrorífico que ha logrado situarse en lo alto de la taquilla norteamericana gracias a una excelente dirección, una tan inquietante como espeluznante historia y un acertado reparto en el que destacan la camaleónica Jessica Chastain, actriz indiscutiblemente de moda, y el danés Nikolaj Coster-Waldau, catapultado a la fama gracias a la serie de televisión Juego de tronos. Mamá se plantea como un duelo entre las dos madres postizas de dos particulares niñas. Una es la novia del tío y la otra una espantosa fantasma a la que pone rostro Javier Bonet, que ya hizo lo propio con la Niña de Medeiros en Rec. Andrés Muschetti ha rescatado un cortometraje que le dio cierta fama en 2008; un argumento anecdótico que ha adornado y estirado para dar lugar a un largometraje de atmósfera enrarecida e inquietante, con un espectacular arranque y un desarrollo coherente y satisfactorio que encierra, tras los escalofriantes sustos que lo habitan, un humilde estudio sobre la maternidad, la dominante y la protectora, la celosa y la generosa, la maligna y la espléndida, cada una ejerciendo su correspondiente influencia y hasta fascinación sobre las pequeñas, de las que por cierto se ha logrado un trabajo interpretativo excelente. En el aspecto formal la película se revela muy deudora del universo timburtiano, especialmente por el diseño de la criatura, el final apoteósico y la música estilo Danny Elfman de Fernando Velázquez, pero en general encierra un universo bastante personal capaz de renovar sin revolucionar el tradicional cuento de terror gótico. Da miedo, cuidado con ciertos insectos.

martes, 12 de febrero de 2013

UNA RELACIÓN ÍNTIMA La Barroca de Sevilla ilustra Don Quijote y Shakespeare en clave musical

Temporada de la Orquesta Barroca de Sevilla. Enrico Onofri, dirección y violín. Soledad Cardoso, soprano. Guillermo Peñalver, flauta. Programa: El sueño de Don Quijote en una noche de verano. Música en torno a Cervantes y Shakespeare (Obras de Conti, Vivaldi, Telemann, Locke, Haendel y Purcell). Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol, Lunes 11 de febrero de 2013

Hace tiempo que la Barroca se ha instalado en la formación reducida y así ofreció este nuevo concierto con un precioso programa centrado en músicas compuestas para El Quijote de Cervantes y tres obras de Shakespeare. Si íntima es la relación que desde antaño mantienen la música y la literatura en sus distintas vertientes, más íntimo es el efecto que imprimió Onofri, una vez más al frente del conjunto sevillano, con una interpretación recogida y sobria, de colores más bien opacos y un apurado sentido de la teatralidad, evocando quizás ese acompañamiento teatral sencillo que debía ser habitual en la época.

Completado el ciclo de contratenores llegó el turno a la soprano Soledad Cardoso, a quien vimos en 1999 en las mismas Bodas de Fígaro que se repusieron el año pasado. En la selección de la ópera de estilo galante de Francesco Conti Don Chisciotte della Mancha in Sierra Morena, cuyo estreno tuvo lugar un mismo 11 de febrero de hace doscientos noventa y cuatro años,  su voz acusó agudos tirantes y modulación poco flexible, inconvenientes que desaparecieron en las canciones de Purcell, incluido el célebre O Let Me Weep de La reina de las hadas y un soberbio Dry Those Eyes acompañado magistralmente al cello por Mercedes Ruiz, que aunque atribuido al autor se incluye en La tempestad de Locke. Generosa en agilidades nos brindó el virtuosístico Da tempeste il legno infranto del Julio César de Haendel, aunque en todo momento le faltó expresividad. Peñalver por su parte lució desangelado en el concierto La Notte de Vivaldi, justificado en el programa por su movimiento El sueño, mientras al conjunto le faltó empuje en general, notorio en la Suite burlesca del Quijote de Telemann, a pesar de lo cual técnicamente sonó impecable.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 13 de febrero de 2013

domingo, 10 de febrero de 2013

GANGSTER SQUAD (BRIGADA DE ÉLITE) Los disparatados intocables de John O'Mara

Título original: Gangster Squad
USA 2013 113 min.
Dirección Ruben Fleischer Guión Will Beall, según el libro de Paul Lieberman Fotografía Dion Beebe Música Steve Jablonsky Intérpretes Josh Brolin, Ryan Gosling, Sean Penn, Nick Nolte, Emma Stone, Anthony Mackie, Giovanni Ribisi, Michael Peña, Robert Patrick, Mireille Enos Estreno en España 8 febrero 2013

Es evidente a juzgar por el reparto multiestelar con el que se vende esta película, que de la nueva película del realizador de Bienvenidos a Zombieland se esperaba algo más. En su lugar nos encontramos con otra película que parece producida por la Asociación Norteamericana del Rifle, tal es la cantidad de munición que gastan protagonistas y secundarios en esta película comiquera, más que todas las películas de George Raft, Paul Muni, Humphrey Bogart, James Cagney y Edward G. Robinson juntas. Síntoma de la doble moral americana, que censura una secuencia en la que unos gángsters acribillan a la audiencia de un cine para evitar susceptibilidades tras la matanza el pasado verano en el cine en el que se proyectaba El caballero oscuro renace, también producida por la Warner, mientras no repara en violencia gratuita y extrema en el resto del metraje, erigiéndose en nueva apología de la pistola, el rifle y la metralleta. Este cruce rutinario, nada imaginativo, entre Los intocables de Elliot Ness y L.A. Confidential, con un acabado estético más próximo a La dalia negra, también de Brian de Palma, distrae pero no convence. América tiene la virtud de desempolvar periódicamente sus peores fantasmas, denunciarlos una y otra vez en un ejercicio que parece de exorcismo, con el fin de que no vuelvan a repetirse. Tal es el caso del gangsterismo sobre el que se ha construido en buena parte el milagro económico americano; lo malo es cuando no sabe reflejarlo más que en un tono paródico y poco apropiado, sin capacidad para el análisis y la reflexión, como es el caso, deviniendo en un producto vacuo, intrascendente y radicalmente olvidable, al que no salvan ni el esfuerzo de producción y ambientación ni su atractivo reparto, incluyendo un sobreactuado Sean Penn dando vida al mafioso todopoderoso de turno, vapuleado a lo largo de una sucesión interminable de situaciones disparatadas.

LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO Carita de bueno y los muertos

Título original: The Perks of Being a Wallflower
USA 2012 102 min.
Guión y dirección Stephen Chbosky, según su novela “Somos infinitos” Fotografía Andrew Dunn Música Michael Brook Intérpretes Logan Lerman, Emma Watson, Ezra Miller, Paul Rudd, Mae Whitman, Kate Walsh, Dylan McDermott, Nina Dobrev, Joan Cusak, Johnny Simons, Melanie Lynskey Estreno en España 8 febrero 2013

Charlie es un joven inteligente y sensible cuya infancia y adolescencia ha sido marcada por dos acontecimientos dramáticos que lo convierten en una suerte de ángel de la guardia para todos aquellos que se cruzan en su particular viaje de madurez emocional. Éste es en líneas generales el argumento de la segunda película (la primera, The Four Corners of Nowhere, es una comedia de 1995 que apenas tuvo divulgación) del escritor y guionista Stephen Chbosky, cuyo trabajo más relevante hasta el momento había sido escribir la serie de televisión Jericó. Lo que parece estar basado en experiencias más o menos personales, por lo que la cinta se ambienta a finales de los 80 y principios de los 90, ofrece una imagen diferente y más creativa de esos años de instituto que tanto marcan a la sociedad americana. En uno de los episodios más sorprendentes de la comedia coral Movie 43, unos padres educan a su hijo adolescente en casa, mientras intentan suplir sus experiencias en el instituto, marginación, insultos y primer amor incluidos. Charlie atraviesa esas experiencias desde su condición de chico tímido (que es el verdadero significado de Wallflower o alhelí en el original inglés) ayudado por una chica y un chico que son hermanastros y temperamentales a partes iguales. Serán la tabla de salvación de este joven condicionado por el recuerdo de sus muertos queridos, no en vano Chbosky acierta especialmente en reflejar esa influencia de los seres que ya no están en nuestras vidas, lo que la convierte en una experiencia necrológica bastante enigmática y fascinante. Destaca en la pandilla de jóvenes de instituto retratada en esta singular e imperfecta pero entrañable película, el carácter creativo que les imprime su mentor, representaciones incluidas del musical Rocky Horror Picture Show ante la pantalla de uno de esos cines americanos que se han limitado a proyectar la cinta de Jim Sharman desde hace décadas sin interrupción. De entre el elenco interpretativo destaca la desmesura con la que Emma Watson y especialmente Ezra Miller abordan sus papeles de seres extremadamente temperamentales y excesivos, mientras el protagonista Logan Lerman enamora por su carita de bueno, su personaje impoluto e inocente y sus hechuras de ángel guardián que tanto se preocupa de la felicidad ajena, aunque para ello tenga que pasar por encima de la suya propia.

sábado, 9 de febrero de 2013

NO Publicidad para la conciencia

Chile-USA-México 2012 110 min.
Dirección Pablo Larraín Guión Pedro Peirano, según la obra “El plebiscito” de Antonio Skármeta Fotografía Sergio Armstrong Intérpretes Gael García Bernal, Luis Gnecco, Néstor Cantillana, Alfredo Castro, Antonia Zegers, Pascal Montero, Jaime Vadell, Manuela Oyarzún, Marcial Tagle Estreno en España 8 febrero 2013

En 1988 la dictadura de Pinochet convocó un referéndum para que el pueblo decidiera si daba o no continuidad a su régimen fascista, convencidos de que lo ganarían, en parte por miedo y en parte por los logros supuestamente conseguidos en el campo económico; ya saben, el argumento que siempre esgrime la derecha. Se trataba en realidad de una estrategia hipócrita que habría de servir para lavar la imagen del país a nivel internacional. Como es bien sabido la operación se les puso en contra y este film muestra uno de los factores que debió provocar esa reacción, una impecable campaña publicitaria. El film de Pablo Larraín, primero en estrenarse comercialmente en nuestro país, trata el tema con suma originalidad, tanto en aspectos narrativos como puramente estéticos. De sus anteriores films, Fuga, Tony Manero (sobre un asesino en serie obsesionado con imitar la imagen del Travolta de Fiebre del sábado noche) y Post Mortem, solo éste último se ha podido ver en nuestro país, en el Festival de San Sebastián. Ahora esta interesantísima crónica sobre uno de los episodios más sobresalientes y singulares de la reciente historia de Chile, hace que deseemos recuperar sus anteriores títulos. Rodado con aspecto deliberadamente desaliñado y cutre, imitando extraordinariamente una estética entre documental y video casero ochentero, a pesar de que en ambientación y figuración se nota que para rodar se ha contado con un presupuesto holgado, la película sobresale por ser un impecable ensayo no tanto de la política en su país, las estrategias y consecuencias de la dictadura y la madurez de un pueblo, como sobre la efectividad de la publicidad y el papel que juega en una sociedad moderna para convencer y concienciar. Un ejercicio brillante por sus planteamientos y sus excelentes interpretaciones, comandadas por un García Bernal convencido y convincente, en un papel ambiguo por su confusa ideología inicial y su papel en principio pasivo en la contienda política. Contiene momentos de magnífico thriller político al mejor estilo americano, sazonados con calculadas dosis de humor y drama y un milimétrico análisis del momento histórico y la situación coyuntural de un país dividido y confundido. El toque de esperpento y sátira (política) lo potencia una banda sonora en la que sobresale el foxtrot de la Jazz Suite No.1 de Shostakovich. No es de extrañar por tanto que haya sido bendecido con la nominación al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, primer título chileno en lograrlo.

INFANCIA CLANDESTINA Frentes abiertos

Argentina-España-Brasil 2012 112 min.
Dirección Benjamín Ávila Guión Benjamín Ávila y Marcelo Müller Fotografía Iván Gieransinchuk Música Marta Roca Alonso y Pedro Onetto Intérpretes Teo Gutiérrez Romero, Ernesto Alterio, Natalia Oreiro, César Troncoso, Cristina Banegas, 
Violeta Paludas, Mayorna Neiva, Douglas Simon, Candelaria Irigoyen
Estreno en España 21 diciembre 2012

Hay dos películas que se vienen a la memoria viendo esta nueva crónica sobre la dictadura militar en Argentina. Una es La historia oficial, que Luis Puenzo, productor de esta película, dirigió en 1985 en torno a las consecuencias que ese infame período del país hermano tuvo en el pueblo. Y la otra es Un lugar en el mundo (1992) de Adolfo Aristarain, por contar una historia desde el punto de vista de un niño, cuidando cada detalle para que el chico fuese siempre testigo de la información dramática del film. También Benjamín Ávila ha cuidado ese detalle, aunque para narrarnos algo más terrible y desgarrador que la utopía que mostraba el film de Aristarain. Se trata de una familia condicionada por la persecución, la clandestinidad y el peligro continuo; los padres pertenecen al Ejército Montonero, con base peronista y resistencia activa a la dictadura militar de Videla, y eso naturalmente influye de manera decisiva en la pubertad del hijo mayor, sus relaciones con los demás miembros de la familia, especialmente su tío y su abuela, con sus compañeros y compañeras de escuela, y el primer amor, hasta desembocar en terribles y violentas consecuencias. Un proceso de madurez forzada y acelerada, con varios frentes abiertos, que el equipo técnico y artístico del film asume con mayor sutileza de la que se suele emplear en este tipo de tragedias, momentos emotivos y en general una evidente pericia para mantener en interés. Su discurso sin embargo es ambiguo, pues si bien es evidente desde los títulos de crédito iniciales que critica y ataca los sistemas autoritarios y fascistas, no parece congraciarse bien con los métodos expeditivos empleados por la resistencia, en cuanto tienen los efectos colaterales que en la película experimentan fundamentalmente el niño y su sufrida abuela, episodios que el propio director del film sufrió en primera persona cuando tenía la edad de su joven protagonista.

viernes, 8 de febrero de 2013

EL ÚLTIMO DESAFÍO Artillería a todo gas

Título original: The Last Stand
USA 2013 107 min.
Dirección Kim Jee-woon Guión Andrew Knaver Fotografía Kim Ji-yong Música Mowg Intérpretes Arnold Schwarzenegger, Forest Whitaker, Johnny Knoxville, Rodrigo Santoro, Jaimie Alexander, Luis Guzmán, Eduardo Noriega, Peter Stormare, Zach Gilford, Genesis Rodríguez, Harry Dean Stanton Estreno en España 1 febrero 2013

Hace casi una década que Schwarzenegger no protagonizaba una película; fue en 2003 con la tercera entrega de Terminator. Después se ha limitado a hacer apariciones estelares en La vuelta al mundo en 80 días y las dos partes de Los mercenarios. Su regreso lo hace ahora en forma de western contemporáneo y crepuscular, como el que protagonizó John Wayne en el eclipse de su carrera con El último pistolero. La comparación desde luego le viene grande, porque donde en aquella encontrábamos una cinta digna y estimable, aquí no encontramos más que una sucesión inagotable de secuencias de acción sustentadas más en el tiroteo indiscriminado que en el ingenio visual y narrativo. Importando para la ocasión a uno de esos realizadores coreanos tan sobreestimados que cargan de violencia nauseabunda todo lo que tocan, sea el terror (Dos hermanas) o la acción pura (Encontré el diablo), la película parece patrocinada por la Asociación Americana del Rifle, con toda clase de artilugios ametralladores, un personaje presuntamente divertido que posee un museo de armas, a algunas de las cuales llama por nombres femeninos en señal de amor, y unos malos que se suponen terribles pero que una vez más son torpes como demonios, y eso que quien los comanda va de perverso sofisticadísimo e invencible, Eduardo Noriega, que para la ocasión ha cometido el error de autodoblarse, que como otras veces que nuestros intérpretes lo han hecho no sirve más que para perder naturalidad. Por cierto, ¿dónde habrá aprendido a conducir así?

miércoles, 6 de febrero de 2013

ESTRENO EN ESPAÑA DE LA ÓPERA SÁRKA DE JANÁCEK

Sárka de Leos Janácek y Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni
Producción del Teatro La Fenice de Venecia
Dirección musical Santiago Serrate Dirección escénica Ermanno Olmi Reposición puesta en escena Barbara Pessina Director del coro Iñigo Sampil Escenografía Arnaldo Pomodoro Vestuario Maurizio Millenotti Iluminación Juan Manuel Guerra Intérpretes Christina Carvin, Roman Sadnik, Mark S. Doss y José Manuel Montero (Sárka), Dolora Zajick, José Ferrero, Mark S. Doss, Alexandra Rivas y Viorica Cortez (Cavalleria)
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza
Teatro de la Maestranza, martes 5 de febrero de 2013

Carvin y Sadnik en Sárka
El estreno absoluto de la primera ópera compuesta por Leos Janácek, Sárka, es sin duda uno de los acontecimientos líricos más singulares de la temporada en este país, junto al estreno mundial en el Real de la última ópera de Philip Glass, y eso es un acierto y un triunfo que no podemos negarle al equipo regidor del Teatro de la Maestranza, especialmente ahora que tantas virguerías se ven obligados a hacer para mantener un nivel digno de programación a pesar del cada vez más exiguo presupuesto al que se ven expuestos. Referirse a Sárka como la primera ópera del autor de Diario de un desaparecido (el último trabajo vocal que hemos podido verle en el coliseo) no es del todo correcto, habida cuenta de que entre el año de su composición, 1887, y el de su estreno en Brno, 1925, transcurrieron los suficientes como para que el lenguaje de Janácek progresase considerablemente, lo que debió no poco influir en las sucesivas correcciones que fue haciendo de la obra.

Se trata de la misma leyenda que inspiró a Smetana uno de los movimientos de Mi patria en un estilo mucho más épico y heroico que el abordado por su compatriota checo; por cierto Smetana compuso una ópera sobre Libuse, la reina cuya muerte desencadena la trama de Sárka. El principal problema de este título radica en la trama, demasiado densa y necesitada para convencer de un tratamiento más dilatado que el que le dispensa una ópera de apenas hora y cuarto de duración. Porque en lo musical Sárka es un deleite para los sentidos, imprescindible para entender mejor la obra posterior de su genial compositor. Aunque bebe directamente de la tragedia fantástica y ceremoniosa de Wagner, contiene ya algunos elementos muy característicos del autor, al menos esta versión definitiva del compositor cuando ya había estrenado Katia Kabanová y La zorrita astuta y apenas le quedaba un año para que lo hiciese El caso Makropoulos. Ese tratamiento crispado y obstinado de la cuerda, tantas disonancias, más en lo vocal que en su romántica instrumentación, como tendría posteriormente la Salomé de Strauss, y una tensión creciente en el tratamiento dramático-musical de los personajes y la tragedia a la que se ven abocados,   le hacen muy merecedora de rescatarse y disfrutarse, cuando apenas se ha hecho un puñado de veces desde su estreno; y que haya sido en Sevilla, un nuevo hito a sumar a los logrados por nuestro teatro.

El problema es que ni en lo escénico ni en lo vocal ha convencido demasiado esta propuesta ni la de su pareja, Cavalleria Rusticana, que no se representaba en Sevilla desde febrero de 1999, cuando vino acompañada de su habitual Pagliacci, en una producción del propio Maestranza y la Ópera de Baltimore. Quienes conozcan el cine de Ermanno Olmi – Palma de oro en Cannes por El árbol de los zuecos (1977), León de Oro en Venecia por La leyenda del santo bebedor (1988) -, que acaba de estrenar en algunas plazas de nuestro país su última película, Il villaggio de cartone, conocen su amor y dedicación a la clase trabajadora y a la religión católica, todo lo cual se hace notar en el título de Mascagni. Cuando se contrata a un director de cine para la dirección escénica de una ópera se suele esperar de él una puesta en escena novedosa y rompedora, como de hecho se espera de Michael Haneke y el Cosí fan tutte que se podrá ver a partir de final de este mes en el Teatro Real de Madrid, ahora que el director austriaco triunfa con su hermosísima película Amor. Sin embargo ni en Sárka ni en Cavalleria hay atisbo de genialidad escénica, sino más bien lo contrario. El drama checo lo ha situado oportunamente en el interior de una muy oscura y suntuosa tumba, la de la reina Libuse, custodiada por el guerrero Ctirad. Las raíces de un enorme árbol, unas paredes rugosas y una larga y peligrosa escalera son sus principales elementos escenográficos, mientras el vestuario se decanta por tonos también oscuros aliviados con el brillante acero de los guerreros. Pero todo es muy estático, sin apenas dirección escénica, acartonado y gris, cuando la trama demandaba mayor dinamismo y agilidad. En la pieza de Mascagni, también su primera ópera tras varias operetas, y la única que ha trascendido a pesar de que su inspiradísima partitura hubiera hecho esperar mucho más de él, la luz inunda la escena considerablemente, si bien parece que Olmi hubiera confundido Sicilia con Carrara, cosa que naturalmente no es así, a juzgar por la decisión de utilizar como escenografía unas ruinas marmóreas, algo a lo que no encontramos explicación salvo que pretenda ser una metáfora de la miserable y decadente sociedad pretérita del sur italiano. Lo cierto es que el aspecto más espectacular de esta propuesta surge cuando agrietando la tierra se eleva una enorme cruz construida con lo que parecen despojos industriales, los mismos que adornaban la puerta de entrada en la tumba de Libuse. Quizás este elemento cohesione ambas óperas, como elemento opresor y a la vez liberador de la humanidad, los guerreros y guerreras de Sárka y el campesinado de Cavalleria, sustituyendo en ésta a la habitual iglesia en la que no se atreve a entrar Santuzza.

Zajick y Ferrero en el dúo de amor-odio
de Cavalleria Rusticana
A estas alturas el joven Santiago Serrate se ha convertido en alguien imprescindible en el Maestranza, capaz de salvar cualquier entuerto surgido de la deserción de los directores programados. Ya le ocurrió la temporada pasada, cuando tuvo que sustituir a José Ramón Encinar frente a la OJA en El teléfono de Menotti, y ahora que ha venido en auxilio del teatro ante la baja por enfermedad de Stefano Ranzani. El hecho de tener que enfrentarse a última hora a estas complejas partituras y salir airoso es un mérito innegable; que además logre una interpretación magistral ya es exigir demasiado. Por eso podríamos confirmar que a Janácek le faltó empuje y garra y que hubo más de un molesto y poco sutil golpe de efecto en Mascagni, pero en general logró que la ROSS sonase una vez más de forma brillante y convincente, a un nivel más que digno. Lo mismo se puede decir del coro, nada excepcional pero muy satisfactorio especialmente teniendo en cuenta la diferencia de registros entre ambos títulos y la complejidad estructural e idiomática del primero. En el apartado vocal triunfaron las protagonistas. Justamente aclamadísima la legendaria mezzosoprano norteamericana Dolora Zajick, una Santuzza de referencia, de voz arrolladora, oscura y magníficamente colocada; y excelente la joven soprano alemana Christina Carvin como Sárka, toda un descubrimiento por su belleza canora y física, su voz estupendamente articulada y proyectada y su abrasadora presencia escénica. El bajo-barítono también americano Mark S. Doss fue el único en aparecer en los dos títulos, con un registro más grave como Premysl, y un evidente entusiasmo y dinamismo como Alfio. José Ferrero, a quien vimos como Sigmund en La Valquiria, acusó leves problemas vocales como consecuencia de un proceso gripal previamente avisado por megafonía, pero aún así cumplió primero desde el foso con la canzonetta siciliana dedicada a Lola, y después en un entregado trabajo de potencia, armonía y entonación incorporando al infiel Turiddu. La austriaca afincada en España Alexandra Rivas lució galanura y una hermosa y bien colocada voz, y José Manuel Montero equilibró perfectamente sus dotes canoras hasta el punto de que podría haber salvado la función incorporando a Ctirad en lugar del tenor lírico Roman Sadnik, lo más espantoso de la producción, auténtico glosario de horrores, desde cantar desentonado a estrangular los agudos y emitir frecuentes alaridos. Mención aparte merece la casi octogenaria Viorica Cortez, ejemplo de cómo perder la dignidad dilatando una carrera hace tiempo acabada, con una voz quebrada y gastada, mientras haya dinero por medio, como otros la pierden aceptando sobres sucios y corruptos.

martes, 5 de febrero de 2013

THE GIRL Hitchcock, retrato de un psicópata

USA-Reino Unido-Sudáfrica 2012 91 min.
Dirección Julian Jarrold Guión Gwyneth Hughes, según el libro de Donald Spoto “Spellbound by Beauty: Alfred Hitchcock and His Leeading” Fotografía John Pardue Música Philip Miller Intérpretes Sienna Miller, Tobey Jones, Imelda Staunton, Conrad Kemp, Penelope Wilton, Candice D’Arcy, Carl Beuker

En el extremo opuesto a Hitchcock, esta película realizada para la televisión no es ni mucho menos amable ni respetuosa con el maestro del suspense, al que define prácticamente como un psicópata. Y es que el episodio que vivió con Tippi Hedren, a la que dirigió en Los pájaros y Marnie la ladrona, no es para menos. Según este telefilm dirigido por el realizador de La joven Jane Austen, Pisando fuerte y Retorno a Brideshead (la película), Hitchcock prácticamente torturó hasta límites inimaginables a la modelo, actriz y madre de Melanie Griffith. Especialmente en Los pájaros, donde la obligó durante días a enfrentarse a ataques reales de pájaros, con grave riesgo para su integridad física, algo que convierte el episodio en poco fiable, pues qué director va a poner en riesgo la vida de su actriz y con ello la producción del film. No aparece sin embargo la anécdota más divulgada de dicha relación, cuando durante el rodaje de Marnie el director envió a la actriz una caja envuelta de regalo que contenía una muñeca ensangrentada a su imagen y semejanza. Una anécdota que conocemos por Donald Spoto, el muy acreditado autor del libro en el que se basa parcialmente el guión de este telefilm. La frustración que Hitchcock sufría por su poco agraciado físico le hizo ciertamente desear a sus actrices, especialmente las rubias, tal como apunta la película que estos días se puede ver en cines, pero de ahí a convertirle en un psicópata extremadamente peligroso, vengativo hacia quien no acepta sus proposiciones indecentes, va un abismo. Seguramente ni fue el personaje que tan amablemente incorpora Anthony Hopkins ni el que interpreta en esta película muy esforzadamente Tobey Jones. El pobre actor está condenado a que otros inmortalicen, con solo unos meses de antelación, los personajes reales que él interpreta. Le pasó con Truman Capote, que catapultó definitivamente al estrellato a Philip Seymour Hoffman, y le ha vuelto a ocurrir con este trabajo. Su caracterización es tan impecable que deja en un segundo plano el retrato psicológico que del personaje se pretende ofrecer, mientras Sienna Miller tiene poco parecido con la Hedren pero refleja bien su vulnerabilidad inicial y la fortaleza que estos desagradables episodios fueron generando en ella, hasta terminar triunfando sobre su verdugo. Imelda Staunton se adapta mejor que Helen Mirren a la imagen que teníamos de Alma Reville, la esposa del director, pero su papel en esta cinta tiene escasa relevancia. Naturalmente la producción es sencilla pero efectiva, aunque naufraga en sus ansias de desmitificar al genio, una corriente que poco a poco va desapareciendo en el cine, pues qué más nos da cómo fuesen en su vida privada estos famosos ilustres si nos hicieron tanto disfrutar con su trabajo, que es lo que realmente les hace merecer el lugar que ocupan en la memoria colectiva. La cinta mereció tres nominaciones a los pasados Globos de Oro: Mejor telefilm o miniserie y actor y actriz en esa misma categoría.

lunes, 4 de febrero de 2013

SAN FRANCISCO DE VÉRTIGO

El reciente estreno de la película Hitchcock me ha recordado el verano de 2010, cuando aprovechando un viaje por California y Las Vegas, decidí recorrer los escenarios más emblemáticos de la obra maestra Vértigo, desde hace unos meses considerada en algunas listas especializadas la mejor película de la Historia del Cine, desbancando así a Ciudadano Kane, que ostentaba el puesto prácticamente desde siempre. Quienes habitualmente lean este blog pensarán que éste es un artículo demasiado exhibicionista, pero sinceramente me han entrado ganas de compartir con ustedes estas experiencias tan emocionantes e irrepetibles, este ejercicio de cinefilia y pasión que me llevó a buscar los lugares en los que se rodó mi película más admirada y querida, aquella que descubrí cuando se repuso en cines en los años 80, junto a La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado, Pero quién mató a Harry y La soga. Un conjunto de cinco películas que se distribuyeron bajo el título de Lo esencial de Hitchcock, y que recuperaba para la gran pantalla cintas que llevaban mucho tiempo sin exhibirse. Vértigo pude verla en la sala grande del Cine Florida, y recuerdo cuánto me sorprendí al descubrir que la música que tantas veces había escuchado de niño cuando mi madre sintonizaba la radionovela, no era otra sino la Scene d’amour de Vértigo, compuesta por el inigualable Bernard Herrmann.



Vista del Puente Golden Gate desde Fort Point, lugar en el que Madeleine (Kim Novak) finge su suicido arrojándose al agua para ser salvada por Scottie (James Stewart), que la vigila de cerca a petición de su amigo y esposa de ella, Gavin Elster (Tom Helmore).






Cúpula del Palacio de Bellas Artes en Marina Boulevard, uno de los sitios más emblemáticos de la ciudad, por donde Scottie pasea junto a Judy antes de ser reconvertida por este particular Svengali en Madeleine.











En el primer seguimiento que Scottie hace a la esposa de Gavin, una parada forzosa es la Misión Dolores, donde Madeleine deposita unas flores en la tumba de su antepasada Carlota Valdés, que se supone la ha poseído en espíritu.














Para llegar al cementerio de la misión ambos tienen que atravesar esta pequeña iglesia de estilo colonial español. De hecho la misión, construida por los españoles, se considera la edificación más antigua conservada en al oeste americano.









Naturalmente en el cementerio no hay ninguna tumba a nombre de Carlota, pero el espíritu de la película, y particularmente de este momento de oración fantasmagórica, se respira perfectamente paseando entre sus ancestrales sepulcros.









En la Legión de Honor, en Lincoln Park, un museo precioso de pintura y escultura fundamentalmente romántica, Madeleine contempla un cuadro de Carlota, que naturalmente no cuelga en realidad de sus paredes.









La sala en la que transcurre esta escena, mientras Scottie contempla a Madeleine fascinado, podría ser perfectamente la de la foto.
















El elegante edificio de apartamentos Blocklebank, cerca de Grace Cathedral y junto al Hotel Fairmont, fue el elegido como punto de partida de la misteriosa persecución de Scottie a Madeleine, ya que es donde se supone vivía con su marido Gavin.










En el imponente salón de baile del Hotel Fairmont se rodó la escena de la cena y baile entre Scottie y Judy, cuando comienza a sentirse atraído por ella por su enorme parecido con la desaparecida Madeleine.








La Misión San Juan Bautista está a unos 100 kilómetros de San Francisco. En ella se rodaron las secuencias del suicidio de Madeleine y el accidente final de Judy, partiendo de una dramática escena de amor en el establo, y terminando en una torre a la que se accedía por las escaleras de la fotografía; la torre en realidad no existe y fue superpuesta a la iglesia de la misión gracias al trabajo de los especialistas en dirección artística y efectos visuales.
























El recorrido acaba en estos típicos acantilados del norte de California, tal como se divisan desde la carrtera por donde tantos paseos dieron en descapotable los protagonistas de las películas de Hitchcock, desde Cary Grant y Joan Fontaine en Sospecha a James Stewart y Kim Novak en Vértigo. Éste en concreto lo fotografié desde la carretera a Santa Barbara y Los Angeles, la misma desde la que también se puede ver en la lejanía el Xanadú de Ciudadano Kane.