sábado, 30 de marzo de 2013

LOS ÚLTIMOS DÍAS El sueño de Jorge Fernández Díaz

España-Francia 2013 103 min.
Guión y dirección Álex y David Pastor Fotografía Daniel Aranyó Música Fernando Velázquez Intérpretes Quim Gutiérrez, José Coronado, Marta Etura, Leticia Dolera, Iván Massagué, Mikel Iglesias Estreno 27 marzo 2013

La que es junto a la de Almodóvar la película española más esperada de la temporada supone la segunda incursión en el largometraje de los jóvenes hermanos Álex y David Pastor. Entre su anterior película, la producción norteamericana Infectados, protagonizada por Chris Pine, y ésta con la que coincide en su pandémica temática, han pasado cuatro años. En este tiempo sólo sabemos que haya trabajado el primero, escribiendo algunos episodios de la exitosa serie de televisión El barco, cuya cadena, Antena 3, le produce ahora esta ambiciosa superproducción de ciencia-ficción. En ella una epidemia provoca agorafobia (miedo a salir a la calle) en la población mundial, derivando en múltiples problemas colaterales como vandalismo, escasez de agua y alimentos, síndrome de Diógenes y un sinfín de dramáticas y lógicas consecuencias. La escena es Barcelona, lo que añade la novedad de que por una vez la ciudad arrasada y devastada no está en Estados Unidos, dando pie a unos costosísimos efectos visuales y una primorosa y muy esforzada dirección escénica, especialmente por lo que se refiere a interiores y subterráneos (metro y alcantarillas). Los Pastor demuestran pericia y buen hacer al manejar tan sofisticados medios y lograr además de sus intérpretes unos trabajos solventes y convincentes. Los movimientos de cámara, también sofisticados y espectaculares, ayudan a reflejar la enfermedad y sus efectos, mientras la música consigue también añadir la dosis imprescindible de tensión y ansiedad a los episodios que se narran. Sin embargo hay algo que no funciona para que podamos hablar de una película redonda y un punto y aparte en un género que no conoce altas cotas en nuestra cinematografía. Fundamentalmente hay un problema de guión. Sabemos lo que quieren sus protagonistas, y estamos seguros de que lo van a conseguir; pero desconocemos el por qué de semejante tragedia, y esperamos sorprendernos con los episodios que se nos vayan a narrar a lo largo de la odisea de sus protagonistas. No obtenemos sin embargo respuestas ni sorpresas, falla un guión endeble que apenas deja espacio para el ingenio y no aporta los tan necesarios giros argumentales que hagan que la función se sostenga satisfactoriamente. Por otro lado su desenlace es tan obvio como reaccionario, dejando que sea la procreación la única solución y vía de escape a un apocalipsis casi certero, y condenando por lo tanto a quien no tiene una familia convencional por la que luchar y mirar hacia el futuro. Mientras tanto, a lo largo del metraje parece que quiera hacerse un paralelismo entre lo que se nos cuenta y nuestra actual situación social y económica, con frases y situaciones tan obvias y forzadas que rozan el ridículo. Al menos cabe celebrar su esmerada puesta en escena y su condición como pasable entretenimiento.

miércoles, 27 de marzo de 2013

LA COCINERA DEL PRESIDENTE Una sabrosa información

Título original: Les saveurs du palais
Francia 2012 95 min.
Dirección Christian Vincent Guión Etienne Comar y Christian Vincent Fotografía Laurent Dailland Música Gabriel Yared Intérpretes Catherine Frot, Jean D’Ormesson, Hippolyte Girardot, Arthur Dupont, Jean-Marc Roulot, Arly Jover, Brice Fournier Estreno en España 22 marzo 2013

Otro desatino de la distribución española ha despreciado el sabroso doble sentido del título original de esta agradable comedia, traducible indistintamente como Los sabores de palacio o del paladar. Se trata de una película sencilla, imperfecta pero valiosa. Es lo primero porque propone una trama muy simple apoyada fundamentalmente en un personaje y su especial relación con un emblemático presidente de la república francesa. Basada en las experiencias personales de Danièle Mazet-Delpeuch, incluido su propio asesoramiento, que fue cocinera personal del presidente Mitterand, la cinta se revela algo desestructurada y deslabazada, con un juego a dos tiempos a menudo innecesario y caprichoso, episodios aislados que no tienen consecuencia, y datos alrededor del personaje central que apenas se revelan muy avanzado su metraje. Pero es una película valiosa porque muestra cosas que la ciudadanía tiene derecho a saber, y que son igualmente sabrosas aunque no tengan relación directa con el paladar. Francia se muestra una vez más pionera y modélica a la hora de disfrutar su muy consolidada y saludable democracia, y de ese modo esta película acerca a los ciudadanos y ciudadanas a la vida en el Palacio del Eliseo, sus suntuosos banquetes y sus holgados presupuestos, informaciones que quienes con su voto y sus impuestos tienen todo el derecho a conocer. El hecho de que el mandatario de referencia sea alguien de la talla y la categoría de Miterrand ahorra lo que de polémico podría tener el experimento, centrándose más bien en honrar al presidente, a quien quizás se le muestra con excesiva complacencia, casi como un entrañable abuelete que anhela los sabores y aromas de su infancia, algo que Hortense (un muy significativo nombre para quien utiliza ingredientes naturales y tradicionales en sus espectaculares guisos) está dispuesta a satisfacer cueste lo que cueste. Cabe preguntarse si tenemos en nuestro país algún mandatario tan digno de honrar y respetar, más allá de la leyenda forjada alrededor de Adolfo Suárez por su condición de presidente de la supuesta transición o actual víctima de una cruel enfermedad; Felipe González podría ser un buen candidato, pero a buen seguro que la mitad del país rechazaría la moción. Desconozco si esos seriales de Antena 3 y Tele 5 que se han colado en vidas políticas y palaciegas han mostrado con objetividad, respeto y rigor todo eso que la ciudadanía tenemos derecho a conocer, pero la dispar trayectoria democrática de nuestro país y el vecino me hace dudar. Y no sólo por estas consideraciones esta pequeña e imperfecta película ha despertado nuestro interés, sino también porque una vez más muestra con acierto esa fascinante técnica para seducir en la que consiste la buena cocina frente a paladares y estómagos satisfechos.

sábado, 23 de marzo de 2013

CONCIERTO DE LA ROSS: RÉQUIEM DE MOZART A LAS PUERTAS DE SEMANA SANTA

10º concierto XXIII temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla
Raquel Lojendio, soprano. Anna Tobella, mezzosoprano. David Alegret, tenor. Marco Vinco, barítono. Pedro Halffter, director. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Programa: Réquiem K. 626 de Mozart. Teatro de la Maestranza, viernes 22 de marzo de 2013

Anna Tobella
Programar el Réquiem de Mozart es un arma de doble filo. Por un lado su popularidad y universal aceptación hace que su propuesta sea siempre un éxito de público, como lo demostró el lleno absoluto que registraba el Teatro de la Maestranza; por otro lado es una de esas partituras que mucha gente conoce tan al dedillo que cualquier desliz o imprecisión en su interpretación es fácilmente descubierto, comparado y criticado. No fue el caso de esta tercera ocasión, si la consulta de archivos no nos ha fallado, en que la interpreta la ROSS, y primera en la que lo hace el Coro del Maestranza aunque parezca mentira. En el año inaugural de la Sinfónica, 1991, lo dirigió el austriaco Gert Meditz junto al Coro Príncipe de Asturias, y en 1999 fue Klaus Weise quien lo hizo junto al de Valencia. De modo que no se ha programado tanto como su popularidad podría en principio hacernos parecer. La obra, escrita aunque no completada de su puño y letra por el genial compositor, entusiasmado ante la posibilidad de que le abriera las puertas para convertirse en maestro de capilla de la catedral de Viena, fusiona austeridad barroca y flexibilidad clásica con unas líneas melódicas tan sublimes que abrirían las puertas en un futuro próximo al Romanticismo.

David Alegret
La versión de Halffter no fue tan nítida y cristalina como nos tiene acostumbrados. En compensación ofreció una lectura en la que primaron unos ataques contundentes e incisivos, una furia desatada, especialmente perceptible en el Dies Irae y el Confutatis, con enorme y muy nerviosa agitación de la cuerda aguda y espeluznante prestancia del coro, destacando el timbre espectral de las voces femeninas en el segundo. Llamaron también la atención los tempi rápidos y ágiles, en un estilo tan propio del clasicismo, del Introitus Requiem aeternam y el Domine Jesu del Offertorium, así como del precioso y perfectamente ensamblado Benedictus, aportación en estilo inconfundiblemente mozartiano de su alumno Franz Xavier Süssmayer. 

Marco Vinco
Raquel Lojendio, que en la función del día anterior fue sustituida por una indisposición de última hora por la soprano todoterreno Ruth Rosique con envidiable profesionalidad, exhibió una línea de canto segura y flexible, con ese bellísimo timbre que le caracteriza y el punto justo de modulación que requiere la partitura. La mezzo catalana Anna Tobella también evidenció un canto elegante y un hermoso timbre, ensombrecido por una proyección algo limitada, mientras el también catalán David Alegret moduló igualmente su voz con estilo y elegancia, haciendo gala de una hermosa voz, y solo en las notas más graves perdió capacidad de proyección. La parte baritonil del italiano Marco Vinco fue defendida en una tesitura más grave, oscura y potente, con autoridad y mucha personalidad. El coro estuvo inmenso, como cabía esperar, expansivo cuando correspondía, contenido cuando tocaba, preciso en todo momento. Director, tenor y bajo coincidieron en atuendo, con solo algunas pequeñas diferencias, añadiendo un toque de uniformidad a la puesta en escena de este satisfactorio concierto.

viernes, 22 de marzo de 2013

JOVEN ORQUESTA BARROCA DE SEVILLA: EL PERFECTO IDEAL DE LA PRIMAVERA

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Joven Orquesta Barroca de Sevilla. Enrico Casazza, director. Programa: Viaje a Venecia (obras de Vivaldi, Albinoni, Purcell y Telemann). Espacio Santa Clara, jueves 21 de marzo de 2013

Valentín Sánchez frente a los integrantes de la
Joven Orquesta Barroca de Sevilla
Los dos esplendorosos primeros días de primavera que precedieron a otra Semana Santa de lluvioso augurio culminaron con la fiesta que ofrecieron los jovencísimos integrantes de la orquesta-proyecto con la que se procura dar continuidad al fenómeno de la OBS. Mucho mérito tienen quienes están impulsando este grado de perfeccionamiento académico, especialmente su director titular, Valentín Sánchez. Nadie en esta desdichada época debería obstaculizar ejemplos de excelencia formativa como éste.

Las frecuentes y felices colaboraciones del virtuoso violinista y director Enrico Casazza con la OBS se caracterizan por una energía y un entusiasmo inusitados, pero los protagonistas de esta nueva función eran estos prodigiosos menores que apoyados por puntuales integrantes de la orquesta matriz, como Alejandro Casal al clave, demostraron un alto nivel de disciplina, esfuerzo y responsabilidad. Casazza deleitó con su virtuosísima recreación del muy complejo Concerto per la Solennità della S. Lingua di S. Antonio in Padova de Vivaldi, mientras cuatro violinistas en proceso académico sorprendieron con su presteza y agilidad en uno de los magníficos conciertos de L’estro armonico op.3 del prete rosso.

Las luminosas páginas de Albinoni (Sinfonía T.Si 8), Purcell (Chacona de La reina de las hadas) y Telemann (Obertura La Lyra) completaron un programa desenfadado que la formación atendió con un sorprendente juego de dinámicas, fuerza e ímpetu, aunque en contrapartida se percibieran lógicas imprecisiones e inseguridades, especialmente en los adagios. Este es el modelo de juventud que se debería publicitar, más que el de las botellonas y la desidia.

Crítica publicada en la edición impresa de El Correo de Andalucía el sábado 23 de marzo de 2013

jueves, 21 de marzo de 2013

SPRING BREAKERS Esto sí que es el apocalipsis

USA 2012 94 min.
Guión y dirección Harmony Korine Fotografía Benoît Debie Música Cliff Martínez y Skrillex Intérpretes James Franco, Selena Gómez, Vanessa Hudgens, Ashley Benson, Rachel Korine, Heather Morris, Ashley Lendzian Estreno en España 15 marzo 2013

Spring Break (Descanso de primavera) es la denominación que actualmente se da a las vacaciones estudiantiles de Semana Santa en Estados Unidos, un acontecimiento cada vez más de moda gracias a la inestimable ayuda de la MTV, cuya estética imita descaradamente esta película que ya se reivindica desde amplios sectores críticos como cinta de culto. El fenómeno se ha extendido por la costa este del país como una plaga, hasta el punto de que incluso ha tenido que ser prohibido, de forma que cada vez son más los batallones de jóvenes desmadrados que emigran a México en esa época para escenificar sus orgías de sexo, alcohol y drogas. Porque en eso consiste este paraíso que se han creado estos pobres niños ricos, ávidos de experiencias fuertes porque la vida no parece darles suficientes motivos para celebrarla. Curtido en cine basura, explícitamente desagradable como atestiguan sus trabajos como guionista en Kids y Ken Park, ambas de Larry Clark (¿se acuerda alguien ya de este señor?), o como director en cintas como Gunmo o Mr. Lonely, Harmony Korine (aunque su cine tenga poco de armonioso), pretende (y mucho porque la cinta es un rato pretenciosa) fijar su mirada en este desagradable y apocalíptico fenómeno para aparentemente hacer sólo crónica del mismo; pero va más allá y lo utiliza como punto de partida para que cuatro lolitas (una de ellas la esposa del propio director, su propia lolita a juzgar por la diferencia de edad) derraben en sus scooters semi desnudas (desnudas en ningún momento, que ya se sabe que en eso los americanos son muy puritanos, aunque en propuestas escabrosas y violentas no haya quien les gane) por las calles de una ciudad costera inundada de descerebrados, después de probar suerte como delincuentes hiperviolentas y antes de acabar como ángeles de la muerte dispuestas a limpiar el barrio de los peores especimenes de la condición humana. En definitiva, una película tan “simpática” como conveniente para que los fans de las otrora heroínas Disney Selena Gómez y Vanessa Hudgnes se queden fascinados y traumatizados con las experiencias al límite de estas golfillas universitarias comandadas, ¿o son ellas las que lo dirigen a él?, por un mafioso de poca monta, dientes plateados y sensibilidad pianística al que da vida James Franco con el consiguiente exceso dramático. Sumen diálogos ridículos y fastidiosamente reiterativos, montaje frenético y fatigante, y provocación gratuita permanente, porque cuando no se tiene talento ni ingenio se recurre a una historia disparatada y a la pura provocación con dosis generosas de pretensión, y sale este engendro nada recomendable por mucho que sí lo hagan los actuales gurús del cine. Esto sí es el auténtico Apocalipsis, la debacle y el ocaso definitivo de nuestra civilización, y no las películas catastróficas que siguen inundando nuestras salas, como la que ya se anuncia para este verano protagonizada por Brad Pitt. Y no queremos resultar moralistas, pero es que la cosa se las trae, si no que se lo digan a las víctimas y familias destrozadas por la invasión de matanzas indiscriminadas perpetradas por jóvenes pirados en ese país. Puede que por todo esto haya tardado tanto en estrenarse a nivel mundial tras su paso por el Festival de Venecia de septiembre pasado. Les adjunto un cartel que es más fiel al contenido de la película que el más comediante y desenfadado con el que se está comercializando.

miércoles, 20 de marzo de 2013

A LATE QUARTET Emocionante reflexión musical sobre paisaje nevado

USA 2012 105 min.
Dirección Yaron Zilberman Guión Yaron Zilberman y Seth Grossman Fotografía Fredrik Elmes Música Angelo Badalamenti Intérpretes Philip Seymour Hoffman, Catherine Keener, Christopher Walken, Mark Ivanir, Imogen Poots, Wallace Shawn, Liraz Charhi, Madhur Jaffrey, Megan Maquillan, Marty Krzywonos, Anne Sofie Von Otter, Nina Lee

Este film supone el debut en la ficción del director israelí Yaron Zilberman, tras triunfar con el multipremiado documental Watermarks (2004) sobre un equipo femenino de natación austriaco y judío que se atrevió a desafiar a Hitler en los años 30. En esta ocasión se ha centrado en la emocionante historia de un cuarteto de cuerda que prepara un concierto con uno de los últimos cuartetos de Beethoven, el nº 14 opus 131, una obra maestra absoluta dentro de uno de los ciclos de música de cámara más apasionantes que jamás se han compuesto. El título en inglés de esta entrañable película se podría traducir, en el caso de que llegara a estrenarse en nuestro país, como Un cuarteto tardío, en referencia al subciclo de cinco cuartetos y la Gran Fuga que se conocen con el nombre de Cuartetos tardíos; o como Un cuarteto difunto, en referencia al ocaso de un formidable conjunto de cuerda, el ficticio Cuarteto Fuga, al que los problemas personales y de salud de sus integrantes colocan en grave peligro de extinción. Curiosamente ha coincidido su estreno con el anuncio de la separación de ese gran cuarteto que es el Tokio, del que pudimos disfrutar en nuestra ciudad hace apenas dos semanas. El film cuenta con una formidable interpretación de su quinteto de protagonistas, los integrantes del grupo (magnífico Christopher Walken, con esa mirada que tanto transmite, y estupendos Seymour Hoffman, Keener y el desconocido Mark Ivanir) y la hija de dos de ellos (estupenda también la joven y hermosa Imogen Poots), a los que hay que añadir la fugaz aparición de la mezzo Anne Sofie Von Otter como difunta esposa de Walken interpretando el aria de Marietta de La ciudad muerta de Korngold. Magnífico el guión, brillantemente documentado para hacer creíbles y en ningún caso ridículos los diálogos y comentarios de los intérpretes en torno a la música, su técnica y expresividad, en general y en particular en relación al cuarteto en cuestión. A poco que uno sea amante de la música la emoción aflora natural y espontáneamente, tal es el grado de implicación y respeto del director por la obra inmortal de los grandes autores que tanto nos han emocionado y hecho disfrutar, acompañando episodios de nuestras vidas y, en muchos casos, dándole más sentido a las mismas. Impagables son sus disquisiciones sobre la forma de interpretar la música, la sinceridad, los destellos de genio, la habilidad frente a la genialidad, o el recuerdo a los grandes de la interpretación, como Pablo Casals. Sin excesos de temperamento y sin pedanterías, los integrantes del cuarteto se muestran como seres humanos con sus grandezas y miserias, sus problemas profesionales y personales, desde la ambición a la debilidad, de los celos a la intolerancia, de la ilusión a la responsabilidad. Y todo eso con el melancólico paisaje de un Nueva York nevado de fondo, lo que ayuda a hacer aún más especial esta extraordinaria experiencia sobre la belleza y el dolor que nos ofrece esta estupenda película. Imprescindible para amantes de la gran música, enalteciendo en particular la de cámara como vehículo a través de la cual los grandes compositores han canalizado sus anhelos más íntimos y personales. Y satisfactoria para el público en general, que asistirá a un drama sobre la desestabilización emocional de un conjunto de personas, que podrían ser perfectamente una familia, con el trasfondo elegante y melancólico en una ciudad, Nueva York, que esconde siempre las historias más inquietantes y emotivas que uno pueda imaginar, la emoción en estado puro. En el apartado estrictamente musical señalar que al cuarteto protagonista lo dobla el magnífico Brentano String Quartet, mientras el resto de la banda sonora es del compositor habitual de David Lynch, Angelo Badalamenti, a uno de cuyos hijos, recientemente fallecido, está dedicada esta película que constituye en si misma una preciosa pieza de cámara.

JACK EL CAZA GIGANTES Batalla en el país de los cuentos

Título original: Jack the Giant Slayer
USA 2013 114 min.
Dirección Bryan Singer Guión Dan Studney, Darren Lemke y Christopher McQuarrie Fotografía Newton Thomas Sigel Música John Ottman Intérpretes Nicholas Hoult, Eleanor Tomlinson, Ewan McGregor, Ian McShane, Stanley Tucci, Bill Nighy, Eddie Marsan, Warwick Davis, Ewen Bremner Estreno en España 15 marzo 2013

Con su primera película, Sospechosos habituales, Bryan Singer puso el listón muy alto. Todo apuntaba a que con el tiempo volvería a hacernos disfrutar con un género, el thriller, con el que había triunfado. Su siguiente película, Verano de corrupción, mantuvo la suficiente calidad e interés como para no hacer naufragar nuestras expectativas, sin embargo pronto se embarcaría en un género, el fantástico, en el que ha dado productos bien acabados, dignos, pero en ningún caso apasionantes. En este registro se encuentran la saga de X-Men (las dos primeras y otra que prepara ahora) y Superman Returns. Muy de cerca, cultivando el género de acción pero mezclado con el histórico, se encuentra su última película hasta la fecha, Valkiria, tampoco nada especial. En tres de estas aventuras le ha acompañado el guionista Christopher McQuarrie, flamante ganador del Oscar por la película que catapultó a Kevin Spacey, autor también del libreto de Valquiria y responsable ahora junto a otros dos acreditados de la adaptación del cuento popular Jack y las habichuelas mágicas. En la estela de la nueva hornada de películas que adaptan de forma bastante libre cuentos infantiles clásicos, desde Alicia en el país de las maravillas a Hänsel y Gretel, pasando por Caperucita, Blancanieves y El mago de Oz, la nueva película de Singer se muestra en principio un poco más respetuosa con el original, pero a poco que su protagonista y la legión de soldados que le acompañan en su cruzada contra los gigantes llegan a la tierra que habitan, la función deviene en otra más de violencia desbordada y luchas continuas, y lo que es peor, sin trasfondo de ninguna clase ni mensaje de madurez o crecimiento alguno; un mero espectáculo pirotécnico en el que al menos cabe entretenerse con su arquitectura virtual de cuento, sus personajes caricaturescos y su lograda tridimensionalidad. Su poco carismática pareja protagonista y la desgana con la que Stanley Tucci e Ian McShane afrontan sus papeles (Ewan McGregor parece disfrutar más) tampoco ayudan a interesarse más por un producto coyuntural no precisamente apto para el público infantil al que va dirigido, que puede incluso sentir terror ante algunas de sus propuestas.

martes, 19 de marzo de 2013

ANNA KARENINA Heroína romántica reducida a artificio epidérmico

Reino Unido 2012 130 min.
Dirección Joe Wright Guión Tom Stoppard, según la novela de León Tolstói Fotografía Seamus McGarvey Música Dario Marianelli Intérpretes Keira Knightley, Jude Law, Aaron Taylor-Johnson, Nelly Macdonald, Matthew Macfayden, Olivia Williams, Alicia Vikander, Domhnall Gleeson, Michelle Dockery, Emily Watson
Estreno en España 15 marzo 2013

El director de Orgullo y prejuicio, Expiación, El solista y Hanna vuelve a contar con su musa, Keira Knightley, para dar vida a una nueva versión de Anna Karenina. Antes la heroína dramática de la Rusia de los zares fue interpretada por Sophie Marceau (Bernard Rose 1997), Jacqueline Bisset (para la televisión en 1985), Maya Plisetskaya (para la versión filmada en 1976 del Ballet Bolshoi), Vivien Leigh (Julián Duvivier 1948) y por encima de todas ellas por la Divina, Greta Garbo (Clarence Brown 1935) en uno de sus papeles más emblemáticos. Haber contado con el célebre dramaturgo Tom Stoppard para esta nueva adaptación y ambientarla en su totalidad en un decadente teatro, sus bambalinas y salones, con breves incursiones en el exterior justificadas por ingeniosos cambios de tramoya y escenario, hace pensar en un primer momento que se trate más de teatro filmado que de cine. En breve descubrimos que esas soluciones estéticas no convierten al producto en tal cosa, y que su lenguaje puramente cinematográfico se mantiene tan intacto como si hubieran regresado a Madrid para con ayuda de la dirección artística convertir sus calles en las de Moscú. Está claro que lo del teatro es una metáfora descarada sobre la hipocresía, la puesta en escena de una clase social caduca y decadente en un escenario apolillado y carcomido, aunque mantengan un vestuario tan excelso como para haberle valido a su responsable, Jacqueline Durran, un premio de la Academia. Tal exhuberancia en decorados y vestuario, esa irrealidad escénica en la que se ambientan los trágicos amores de la desdichada aristócrata, y sus bailes (alguna que otra ridícula coreografía para escenificar un simple vals de salón) nos transporta por momentos al cine de Baz Luhrman. Toda esta parafernalia estética provoca que se descuiden los aspectos puramente narrativos de la función, arrastrándose con ello el potencial emocional de esta tragedia universal e imperecedera. El entretenimiento está asegurado con su suntuosidad, sus atractivos protagonistas y su esplendorosa banda sonora, una vez más obra del compositor italoamericano Dario Marianelli, cuyas colaboraciones con el director británico le han reportado un Oscar (por Expiación) y dos nominaciones (por Orgullo y prejuicio y ésta, cerrándose así el triángulo Wright-Knightley-Marianelli). Pero el problema de su falta de emoción no sólo está en esa obsesión estética y caprichoso montaje, sino también en la interpretación de una Knightley que aunque menos afectada que en otras ocasiones, no logra escarbar en su personaje el grado de intensidad que exige, quedándose, como casi toda la propuesta del film, en mero artificio epidérmico.

AMOR Y LETRAS Primavera en el verde campus

Título original: Liberal Arts
USA 2012 97 min.
Guión y dirección Josh Radnor Fotografía Seamus Tierney Música Ben Toth Intérpretes Josh Radnor, Elizabeth Olsen, Richard Jenkins, Allison Janney, Elizabeth Reaser, John Magaro, Zac Efron Estreno en España 15 marzo 2013

La nueva comedia romántica del director y protagonista de Happythankyoumoreplease comienza con una cita bíblica que viene a decir algo así como que el cultivo del conocimiento provoca que nuestro dolor sea más intenso. Lo que sigue parece empeñarse en demostrar si no lo contrario, sí el antídoto a tan terrible sentencia. Disfrutar del arte, de la literatura, de la música, pueden ser paliativos al sufrimiento que por definición acarrea la vida. Quizás sea más apropiado aceptar que cuanta más cultura absorbemos más propensos seamos a cuestionarlo todo, a darle más vueltas a las cosas y acabar sufriendo por ellas, pero sin duda en igualdad de dolor todas las personas sufrimos igual, mientras que el conocimiento y saber disfrutar de él nos puede propiciar que lo sobrellevemos mejor. En uno de esos campus universitarios americanos, dominados por la armonía y la reflexión (algo así debieron ser las antiguas escuelas griegas). que de tanto frecuentarlos en el cine parece que todos y todas hayamos pasado por alguno, en los que la primavera cobra una dimensión especial, casi sobrenatural, un antiguo alumno ahora profesor conoce a una joven universitaria. Ella, Elizabeth Olsen, irradia magnetismo y la hemos visto en Martha Marcy May Marlene y en Luces rojas. La diferencia de edad se convertirá en pretexto para que el intelectual se cuestione cosas que irán haciéndole madurar. Ilusionarse con alguien, compartir con ella cosas especiales (Beethoven, Vivaldi, Wagner o Massenet forman una parte importante de esa comunión) y escribirse cartas de amor en plena era de Internet, SMS y Facebook, hace que podamos sentirnos acariciados por alguien, que creamos que ese alguien merece toda nuestra atención y que puede ser una oportunidad que no debamos dejar pasar. Lástima que sobre el corazón no manda el cerebro, por cultivado que esté, y al final las cosas sean más naturales y menos planeadas de lo que pensamos. En el camino encontraremos gente que nos enseñará y enriquecerá en ese proceso de encuentro íntimo con nosotros mismos, maduración y proceso para alcanzar si no la felicidad sí lo más parecido a ella. Aquí tienen forma de profesor indeciso con su jubilación, profesora brillante en sus elucubraciones sobre literatura romántica pero descreída en su práctica, alumno marginado y atormentado o joven melancólicamente hippy tan colgado como entrañable, éste último incorporado por un Zac Efron que parece seguir los pasos de un, por ejemplo, Paul Newman.

lunes, 18 de marzo de 2013

LA PRINCESA DE NAVARRA: RAMEAU POR LA BARROCA DE SEVILLA

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
La princesa de Navarra, de Jean-Philippe Rameau. María Espada soprano; Chantal Santon Jeffery soprano; Juan Sancho tenor; Marc Labonnette barítono; Jesús Vigorra narrador; Hervé Niquet director; Orquesta Barroca de Sevilla y Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza Teatro de la Maestranza, domingo 17 de marzo de 2013


Hervé Niquet, fundador del conjunto especializado
Le Concert Spirituel

Ampliando su ya prestigiosa nómina de directores, la Orquesta Barroca de Sevilla añadió ahora al especialista en el Barroco francés Hervé Niquet en un programa de tan hábil diseño como espectacular resolución. El origen de la pieza seleccionada, un espectáculo de teatro, ballet y música que aquí se ha presentado discutiblemente como ópera en concierto, está en los festejos organizados en Versalles por Luis XV con ocasión de la boda entre su hijo, el Delfín Luis Fernando, y María Teresa Rafaela de Borbón, hija de Felipe V de España e Isabel de Farnesio. Un hermanamiento entre naciones que se traduciría en predominio galo y que en esta función del Maestranza ha servido para una fructífera relación entre artistas de los dos países, con claro control en este caso del potencial local.

La soprano emeritense María Espada
Director, soprano y barítono franceses frente a orquesta, coro, tenor y soprano españoles, sin contar la participación como narrador del popular y comprometido locutor andaluz Jesús Vigorra. Su papel consistió en sustituir la narración que en el original era objeto del espectáculo dramático, una rocambolesca historia de amor con personajes históricos de la realeza de ambos países también como protagonistas. La música, danzas y divertimentos cantados, apenas guardaba relación con la comedia escrita por Voltaire para la ocasión, por lo que su narración podría haberse ahorrado perfectamente, lo que por otro lado hubiera evitado innecesarias brechas en la propuesta musical. Claro que en ese caso la función hubiera tenido una duración muy escasa, algo que quizás se podría haber solucionado con la inclusión a modo de introducción de alguna otra selección musical de Rameau, quizás un par de sinfonías de ópera. Después de todo ha sido su producción escénica la que ha centrado el homenaje al compositor francés en esta edición del FeMÁS, tras las transcripciones para clave que nos brindaron soberbiamente Pierre Hantaï y Skip Sempé el pasado jueves.

La versatilidad de la orquesta y su capacidad para adaptarse a un estilo compositivo y estético tan diferente al italiano o alemán con el que habitualmente se presentan, quedó sobradamente demostrada en un concierto en el que se acentuó la delicadeza y la ligereza en expresividad y timbre, combinándolo con una energía apabullante y una presteza técnica impecable, calidades que sin duda hemos de agradecer a la sabiduría y la experiencia de un director que les habrá de servir para seguir aprendiendo y ampliando repertorio. Solo cabe reprocharle algunos desajustes, especialmente entre los metales y la cuerda, bastante perceptible en la Obertura; por el contrario las prestaciones de las flautas en el segundo acto fueron sensacionales, brillando solas y en conjunto con una orquesta que debió despertar sin duda la admiración de todo un especialista en la materia como es Niquet.

El tenor sevillano Juan Sancho
Los cantantes adoptaron sus roles alegóricos con resultados notables. Como siempre fue María Espada quien más encandiló al público. Sus breves intervenciones disfrutaron de gran intensidad e inmensa brillantez, buen gusto en las ornamentaciones y una proyección no ya generosa sino apabullante, lo que le hace merecer, y a nosotros también, un recital lírico para ella sola. José Sancho evidenció interferencias en su canto de estilos diferentes, propiciado por su agenda multiregistro, en especial ciertas tendencias belcantistas poco apropiadas para la ocasión. Su voz en extremo agudo, en consonancia con la tesitura de contralto para la que fueron pensados sus roles, se mostró forzada por momentos, sacrificando naturalidad, pero acabó salvando con oficio y buen hacer su participación, la de mayor convocatoria en este espectáculo. Cálida y bien proyectada también la voz de la soprano Chantal Santon Jeffery, en una tesitura un grado más grave que la de su compañera de reparto; y autoritaria, potente y en definitiva contundente la del barítono Marc Labonnette. Desconocemos quiénes de entre los miembros del coro tuvieron que enfrentarse casi simultáneamente a la zarzuela de Sorozábal y esta comedia lírica de Rameau, o si hubo alguien que lo hiciera. Pero independientemente de este detalle, lo cierto es que tiene mucho mérito acostumbrarse a un repertorio fundamentalmente romántico y de pronto enfrentarse así, con tanta profesionalidad y estilo, a uno barroco, saliendo triunfante del cometido.

EL CHICO DEL PERIÓDICO Profeta del exceso

Título original: The Paperboy
USA 2012 107 min.
Dirección Lee Daniels Guión Lee Daniels y Pete Dexter, según la novela del segundo Fotografía Roberto Schaefer Música Mario Grigorov Intérpretes Zac Efron, Nicole Kidman, Matthew McConaughey, John Cusack, David Oyelowo, Scott Glenn, Macy Gray, Ned Bellamy, Nealla Gordon

Tras Precious queda confirmado que al realizador Lee Daniels le gustan los excesos, en forma de todas las miserias posibles en el caso de su escarizada película, o de provocación violenta y sexual en ésta. Ambientada en el siempre socorrido sur, esta inclasificable y extraña película coquetea con el cine negro a través de una trama criminal que sinceramente no llega a cuajar; y con el sexo, seguramente su mejor y más conseguida baza, con cuerpos sudorosos, prácticas muy particulares y sobre todo una celebración impudorosa del morbo, la seducción y el sexo desprejuiciado, con una estupenda Nicole Kidman apostando por una libertad sexual que no haga daño a nadie y dejando a un lado el escarceo sexual cuando hay una amistad que defender de por medio. A esto hay que añadir el sempiterno retrato de esa América profunda tan alejada del triunfo, el bienestar y las buenas costumbres, así como un toque de denuncia racial que tampoco alcanza ninguna meta. Como se ve todo un cocktail descafeinado en el que el único pretexto parece ser la mera provocación a un público entre anestesiado y dogmatizado, no tanto para despertarlo como para irritarlo, aunque en última instancia tampoco consiga su objetivo, y es que a estas alturas ya es difícil escandalizar hasta a las mentes más puritanas. En este batiburrillo temático ambientado en un clima pretendidamente asfixiante falla el suspense y sobran los alardes de estilo, reducidos a vacuas soluciones estéticas, mientras finalmente se impone lo más banal, disfrutar con una incombustible Nicole Kidman y con un dionisiaco Zac Efron, al que su director se empeña en mostrar ligerito de ropa durante casi todo el metraje.

domingo, 17 de marzo de 2013

5ª CRÓNICA FeMÁS/30 Patrimonio y tradición nacional

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Compañía Claroscuro. Julie Vachon y Francisco de Paula Sánchez, directores: Yo soy la locura Obras de Henri du Bailly, Gaspar Sanz, José Marín, Santiago de Murcia y otros. Teatro La Fundición, sábado 16 de marzo de 2013
La Real Cámara y José Miguel Moreno: Cuarteto Op.44, n.4 y Quintetos n.7 G. 451 y n. 4 G. 448 de Boccherini; Variaciones sobre Mambrú de Fernando Sor. Sala Joaquín Turina, sábado 16 de marzo de 2013
Nao d’Amores. Ana Zamora, dirección. Alicia Lázaro, música: Misterio del Cristo de los Gascones. Teatro La Fundición, domingo 17 de marzo

Las propuestas del FeMÁS para este pasado fin de semana nos han acercado a nuestro patrimonio musical y a la celebración de tradiciones olvidadas de nuestra tierra. Sin embargo los resultados no han sido en todo caso tan felices como se esperaban. Una de las ofertas escénicas más novedosas y originales del certamen nos llegaba de la mano de la compañía hispano-canadiense Claroscuro, con un espectáculo de marionetas combinado con teatro negro en el que se representaba un cuento romántico y fantástico sobre un titiritero embarcado hacia las Américas en la época de las conquistas que acaba enamorado de una nativa que con ayuda de la magia y los dioses termina convertida en otra marioneta del conquistador. El repertorio musical, escogido de entre un Barroco incipiente con reminiscencias de las músicas de ida y vuelta entre España y América, coincidió en parte con el seleccionado por Raquel Andueza para su concierto del domingo 3. Yo soy la locura, Ojos pues me desdeñáis o Sé que me muero fueron entonados por Verónica Plata con solvente sentido musical y una voz de timbre aterciopelado pero en exceso acaramelado, mientras marionetas y utillaje de enorme belleza sufrían una pésima iluminación que hacía difícil distinguirlos mientras por el contrario se dejaban entrever inconvenientemente los trucos de movimiento. Falta de ritmo y cierto aire mortecino menoscabaron un espectáculo sensible en concepto al que tampoco hicieron justicia las opacas interpretaciones del conjunto musical acompañante.

Más interesante fue la propuesta de la compañía teatral Nao d’Amores, dirigida por Ana Zamora. Siguiendo la costumbre del festival de programar algún espectáculo íntimamente relacionado con la inminente Semana Santa, el conjunto segoviano, a partir de tradiciones litúrgicas medievales enriquecidas con licencias dramáticas modernas, recreó la vida y pasión de Jesucristo personificado en una marioneta de tamaño natural reproduciendo el Cristo románico de los Gascones, cuya expresividad y ternura compartió escenario con una ilustración musical renacentista responsablemente documentada por Alicia Lázaro, que para la ocasión tocó además la vihuela y la zanfoña. Al margen del histrionismo de la narradora, una Virgen María incorporada por Elena Rayos, justificada quizás por el ideal de mortificación y redención de la Iglesia Católica más primitiva, el resto del conjunto, ya reconocidos con varios prestigiosos premios nacionales de teatro en sus apenas diez años de andadura, realizó un excelente trabajo tanto en el manejo del Cristo titular - mención especial para David Faraco -, la danza en todo caso coqueta y discreta de Nati Vera, y la interpretación un tanto balsámica de la música, con chirimía, flautas, viola de gamba y cornamusa completando la instrumentación, y unos resultados tan singulares como estimulantes.

José Miguel Moreno
Por su condición de autoridad en la interpretación históricamente documentada de la música de Boccherini, el concierto de La Cámara Real nos hizo albergar esperanzas en una velada inolvidable; algo que no se materializó a juzgar por los endebles andamiajes sobre los que los integrantes del cuarteto edificaron su programa. Cierto es que por muchos reconocimientos que hayan recibido sus miembros cambian continuamente, lo que hace casi imposible una homogeneidad en sonido y resultados estéticos. El acompañamiento de José Miguel Moreno a la guitarra mejoró los resultados, merced a una interpretación tan delicada y refinada del instrumento que parecía lo meciese. Así ocurrió en el Quinteto nº 7, el quinteto El Fandango y especialmente en unas meditadas y sensibilísimas Variaciones de Fernando Sor sobre el tema popular Mambrú se fue a la guerra, contemporáneo de la Guerra de la Independencia. En el resto del conjunto se echó falta mayor contundencia y energía en los ataques, ofreciendo en general una atmósfera endeble cuajada de imprecisiones y decepcionantes por inesperadas caídas de tensión, a pesar del trabajo siempre enérgico y decidido de Emilio Moreno al frente de la formación.

Crítica parcialmente publicada en El Correo de Andalucía el 18 de marzo de 2013

sábado, 16 de marzo de 2013

DANDO LA NOTA y el cante

Título original: Pitch Perfect
USA 2012 112 min.
Dirección Jason Moore Guión Kay Cannon, según la novela de Mickey Rapkin Fotografía Julio Macat Música Christophe Beck y Mark Kilian Intérpretes Anna Kendrick, Skylar Astin, Rebel Wilson, Adam DeVine, Anna Camp, Brittany Snow, Alexis Knapp, Hanna Mae Lee, Ester Dean, Elizabeth Banks, John Michael Higgins Estreno en España 8 marzo 2013

Desconocemos hasta qué punto los concursos de grupos universitarios que cantan a capella son realmente populares en Estados Unidos, y aún menos si sus finales se celebran realmente en el Lincoln Center de Nueva York. Hemos de suponer que sí y que eso es motivo suficiente para escribir una novela sobre el asunto y todavía con más razón llevarla al cine. Para esto último se ha contado con un director que se ha curtido en la televisión (Cinco hermanos, Dawson crece) y más oportunamente en Broadway, donde ha llevado a escena diversos espectáculos musicales. Puede que eso justifique su buena mano a la hora de plantear números musicales, muy bien filmados y puestos en escena. Pero en lo que a ritmo narrativo y gancho la cinta le ha quedado muy cortita. Se esfuerza en proponer personajes excéntricos y diversos, homenajear a todo un icono del cine generacional como es El club de los cinco (hay que reconocer que el final a costa de este clásico popular resulta emotivo) y no ser demasiado grosero a pesar de no evitar someterse a la moda imperante en la nueva comedia americana respecto a lo escatológico y el chiste fácil de contenido sexual. Pero no consigue insuflar al conjunto, que sí a los números musicales, el ritmo necesario, y todo su argumento y cada uno de sus episodios resulta excesivamente predecible y tópico. No obstante se disfruta aparte de por los mencionados números musicales por la juventud y belleza de sus protagonistas. Detrás parece estar la actriz, directora ocasional y en esta película productora Elizabeth Banks, que se reserva el papel de comentarista radiófonica de dichos concursos. A la protagonista, Anna Kendrick, la vimos en Up in the Air en un papel por el que logró una nominación al Oscar a la mejor actriz secundaria.

4ª CRÓNICA FeMÁS/30 Encuentros felices

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Pierre Hantaï y Skip Sempé: Sinfonías para dos claves de Jean-Philippe Rameau. Espacio Santa Clara, jueves 14 de marzo de 2013
Rafael Bonavita y Nuevo Sarao: El sarao de la chacona Obras de Juan Arañés, Andrea Falconieri y Marco Uccellini. Espacio Santa Clara, viernes 15 de marzo de 2013

El célebre clavecinista Pierre Hantaï, uno de los más reconocidos y solventes que existen en la actualidad, ha visitado este festival en más de una ocasión, mientras el norteamericano afincado en Francia Skip Sempé se ha estrenado en el mismo con esta feliz colaboración con Hantaï, recogido para la posteridad en la grabación de la que este concierto no fue sino una recreación prácticamente exacta, tal fue el nivel técnico y de nitidez expresiva alcanzado.

Portada del registro editado por Mirare
En este tramo final del festival Rameau adquiere un protagonismo especial, con la programación de este concierto y la ópera del próximo domingo. Este particular recorrido de los dos afamados y competentes clavecinistas nos llevó por arreglos de piezas instrumentales de las óperas-ballets del compositor francés, desde Las indias galantes a Dardannus, pasando por Platée, Las fiestas de Hebe (o Los talentos líricos), Hyppolyte et Aricie o Los paladines. Incontestable su habilidad e ingenio para articular y estructurar sus obras, así como su calidad melódica, la música de Rameau se revela frecuentemente menos intensa que las de algunos de sus contemporáneos, más superficial en sus propuestas armónicas y melodiosas que en expresividad dramática. Música amable y encantadora no exenta de virtuosismo en sus complejas ornamentaciones, pero que no llega a más emociones que la del mero agrado y certera admiración por su virtuosismo técnico y melódico. Esto es más notorio en estas sinfonías transcritas de esas obras dramáticas, una práctica que se continúa realizando en nuestros días con fines diversos, sea por ejemplo favorecer la interpretación ante públicos limitados o dotar a estas composiciones de timbres nuevos y diferentes. Pero al margen de estas consideraciones lo que no cabe duda es que las impecables y admirables interpretaciones de estos dos virtuosos, colocado uno de espaldas al otro y haciendo gala de una enorme naturalidad y agilidad al teclado, dieron como resultado una velada extraordinaria, de tan agradecida audición como el disco que le sirvió de referente.

Una actuación de Nuevo Sarao en Puigcerdá (Gerona),
con el tenor José Pizarro, que fue sustituido por David
Hernández en el concierto hispalense
Tan feliz como este encuentro entre los dos grandes clavecinistas fue el de Rafael Bonavita y Nuevo Sarao con la música de Juan Arañés. Del compositor entre aragonés y catalán apenas se conservan un puñado de composiciones, y la mayoría porque se imprimieron durante una prolongada estancia en Roma. Obras de un incipiente barroco con un sabor indiscutiblemente popular que enriquece un certamen que nos tiene más acostumbrados a músicas palaciegas y galantes teñidas siempre de un refinamiento aristocrático. Fiestas y celebraciones de la clase alta eran también las destinatarias de este repertorio, pero con un carácter más desenfadado y popular, festivo en definitiva. Con incursiones en la música de ida y vuelta de Iberoamérica y el Sarao de la Chacona como eje central, aunque se dejó para el final del programa, asistimos a la puesta en valor de una música de notable inspiración gracias al buen hacer del vihuelista uruguayo y los integrantes del conjunto afincado en Cataluña, con tres niveles diferenciados de excelencia. Por un lado el entusiasmo y la expresividad ilimitada de la soprano Mercedes Hernández y del propio Bonavita; por otro la voz potente, de timbre aterciopelado y elegante modulación de la mezzo Marta Infante y la agilidad y musicalidad de la violinista Guadalupe del Moral, frecuente colaboradora de nuestra Barroca; y en tercer lugar el papel más discreto del tenor David Hernández, una hermosa voz de ornamentaciones justas pero sin demasiado volumen, y el acompañamiento de Oriol Aymat al violonchelo y Manuel Vilas al arpa, que sin perjuicio de su magisterio no lograron destacar sobre el total de un conjunto no obstante en estilo y en general altamente satisfactorio.

Artículo parcialmente publicado en El Correo de Andalucía el 17 de marzo de 2013

DÍAS DE PESCA EN PATAGONIA Luz en la desolación

Título original: Días de pesca
Argentina 2012 80 min.
Guión y dirección Carlos Sorín Fotografía Julián Apezteguía Música Nicolás Sorín Intérpretes Alejandro Awada, Victoria Almeida, Diego Caballero, Óscar Ayala, Daniel Keller, Martín Galíndez Estreno en España 15 marzo 2013

Con apenas un puñado de películas, entre las que destacan Historias mínimas, Bombón el perro, La ventana y El gato desaparece, Carlos Sorín de ha forjado un universo cinematográfico propio en el que los sentimientos y las relaciones humanas son tratadas con tanta sensibilidad como sentido del ritmo y el detalle. Con Días de pesca (lo de Patagonia es un añadido de nuestros ingeniosos distribuidores), presente en la sección oficial del pasado Festival de San Sebastián, Sorín propone un viaje interior y exterior con un protagonista que acaba de superar una adicción. Los inmensos y desolados paisajes de la Patagonia son retratados con un mimo por la luz y el encuadre que convierte prácticamente cada fotograma en una satisfacción para nuestros sentidos, invitándonos de paso a visitar semejantes parajes. El encuentro con el mar, con la relajación de unas vacaciones, con la afabilidad de las gentes que pueblan sus escenarios, incluido un inmaculado hospital, crean una atmósfera de desenfado y agradabilidad que se manifiesta en todo su esplendor cuando una mochilera sugiere que quizás algunas veces soñamos cuando creemos estar viviendo. Nuestro protagonista hace este viaje con dos objetivos: le ha sido recomendado practicar un hobby y él se ha decantado por la pesca; al mismo tiempo intenta recuperar el cariño de una hija sobre cuya relación parece existir un drama en el pasado que no se nos revela y sobre el que toda especulación es válida, ya que respecto al personaje central solo se nos dan claves de amabilidad y sensibilidad que no encajan con ese probable turbio pasado, o puede que su adicción molestara demasiado. Quizás nos encontramos ante un nuevo caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, manifestado en el momento en que a petición de la hija entona Che gelida manina de La Bohème generando en ella tanta ternura como irritación. Lo cierto es que el hombre ha ido a la Patagonia a pescar, sean tiburones o la familia perdida. Pero no para devorarlos sino para hacer deporte, para conseguir su propósito y después dejar libre a la presa, como podemos observar en un documental sobre la especialidad. Lo que verdaderamente importa es saber si estamos o no solos, esa es la luz que ilumina el paisaje, la película y el alma de este pobre condenado, que podrá resignarse a continuar el viaje en solitario, pero no a prescindir del cariño de quienes verdaderamente le importan.

miércoles, 13 de marzo de 2013

LA ZARZUELA ENTRE SEVILLA Y TRIANA TRIUNFA CON SU GRACIA Y BUEN GUSTO

Sainete en dos actos de Pablo Sorozábal. Juan García Rodríguez, director musical. Curro Carreres, director escénico. Intérpretes: Carmen Solís, María José Suárez, José Julián Frontal, Alejandro Roy, Ángel Garó, Gurutze Beita, Julián Ternero. Orquesta Sinfónica de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio Manuel Castillo. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Teatro de la Maestranza,13 de marzo de 2013

Desde aquella Verbena de la paloma del 2006 no disfrutábamos tanto en un espectáculo de zarzuela. Por primera vez en años no se ha importado un título del teatro homónimo; se ha apostado por la coproducción con los teatros Campoamor, del Canal y el Arriaga, donde se estrenó en junio pasado. Antes esta zarzuela de Pablo Sorozábal, autor de La del manojo de rosas y La tabernera del puerto, no se había programado en cincuenta años por su delicado argumento - "¡Qué importa que mi hijo no lleve del pare el apellio, si yo casi me alegro porque así es más mío!", canta la protagonista – pues aunque sospechábamos que la calidad de la obra pudiese ser la verdadera razón de su olvido, lo cierto es que hemos descubierto que se trata de una pieza notable en inspiración musical, delicadeza e ingenio teatral.

Con un precioso y colorista mosaico de cerámica trianera con representaciones emblemáticas de Sevilla y un puerto por el que asoma un mastodóntico barco por decorado, los personajes se movieron con agilidad y sentido teatral, imbuyendo de alegría y vitalidad una comedia en el que números bailados con sabor a musical (el traje de marinero de Micaela, el baile del Zorongo con West Side Story como concepto) se intercalan con sentimentales romanzas (Frontal clavó el Salve Sevilla con el que el compositor vasco homenajeó a la ciudad, así como su romanza del segundo acto, mientras Alejandro Roy estuvo a la altura de Kraus en su grabación de Tú qué sabes del cariño). El cantaor Jesús Méndez adornó con excelente estilo y voz generosa el elegante, simétrico y preciso paso a dos de Carmen Coy y Mª José Ramón, así como el cuadro flamenco de la Cruz de Mayo. Carmen Solís estuvo estupenda con su voz amplia y potente, y María José Suárez con su vis cómica. Gurutze Beitia superó ante el público sevillano la imitación de nuestro acento. Se agradeció la dicción clara de todo el reparto y la gracia de Ángel Garó, aunque al principio nos preocupara una posible afonía. En el aspecto escénico cabe destacar también el muy colorista y variado vestuario de Jesús Ruiz y el estupendo trabajo de iluminación de Eduardo Bravo, especialmente en la escenografía de postal sobre el puente de Triana donde Roy canta su romanza. Un triunfo global de Curro Carreres y Ricardo Sánchez-Cuerda, director de escena y escenógrafo respectivamente.

A la joven Orquesta de la Universidad de Sevilla y del Conservatorio Manuel Castillo la hemos oído con programas sinfónicos en Ingenieros y con ópera en el Lope de Vega; pero anhelábamos disfrutarla con la insuperable acústica del Maestranza, y vaya si lo hicimos. Solo con tan magníficas prestaciones, gracias al trabajo impagable de su director, Juan García Rodríguez, pudo apreciarse la sensibilidad y el buen gusto de una partitura que no ahonda en el tipismo y el folclore, ampliando sus horizontes con una mirada más cosmopolita. Gª Rodríguez desplegó un meticuloso control de las dinámicas y un preciso trabajo con la cuerda y los volúmenes, para no eclipsar en ningún momento la voz de los protagonistas, aunque en alguna ocasión fue imposible debido al escaso volumen de algunos de los cantantes. Maderas y metales estuvieron también impecables, sin desliz alguno y potenciando en todo momento la riqueza de la paleta orquestal. Magnífico también el coro maestrante, con momentos sublimes como el de la habanera.

Versión ampliada del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 14 de marzo de 2013

martes, 12 de marzo de 2013

LAS FLORES DE LA GUERRA Honra en la sangre

Título original: The Flowers of War / Jin líng shí san chai
China 2011 146 min.
Dirección Zhang Yimou Guión Heng Liu, según la novela de Geling Yan Fotografía Zhao Xiaoding Música Qigang Chen Intérpretes Christian Bale, Ni Ni, Zhang Xinyi, Yuan Yangchunz, Atsuro Watabe, Shigeo Kobayashi, Daewi Tong, Paul Schneider, Hung Tianyuan Estreno en España 8 de marzo de 2013

El mismo episodio bélico que sirvió de crónica a la estupenda Ciudad de vida y muerte (2009) de Chuan Lu, sirve ahora a Zhang Yimou como fondo para contarnos una historia de horror y sacrificio en un entorno hostil, extremadamente violento y dramáticamente espeluznante. El eje central de esta epopeya es el surgimiento de la bondad y solidaridad en medio de la maldad más terrible y mezquina, un brote de esperanza en medio de la desesperación y la desilusión por el género humano. Acostumbrado a rodar con mujeres y mimar sus personajes, sea en películas intimistas como la última estrenada entre nosotros, Amor bajo el espino blanco, o en cintas épicas y de aventuras como La casa de las dagas voladoras o La maldición de la flor dorada, no es de extrañar que el realizador de Semilla de crisantemo se haya embarcado en este drama ambientado en el asedio y masacre de la ciudad de Nanjin por las tropas japonesas en el año 1937, centrando su relato en un grupo de mujeres, niñas inocentes y virtuosas por un lado, y prostitutas experimentadas por el otro, todas bajo tutela de un vividor y embaucador cuya experiencia al frente de esas mujeres que se convierten en su responsabilidad irá moldeando una personalidad admirable escondida tras un trauma insuperable. La honra de quienes se suponen la tienen perdida, el sentido de la responsabilidad o el amor suspendido en un solo día pero duradero para toda la vida, son episodios que van construyendo este desesperado fresco de violencia, sangre y mucha tristeza, a la que no es ajena la inspiradísima banda sonora de Qigang Chen con la inestimable ayuda de Joshua Bell llorando al violín.

OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA Viaje en globo a la infancia y la imaginación

Título original: Oz: The Great and Powerful
USA 2013 130 min.
Dirección Sam Raimi Guión Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire, según la novela de Lyman Frank Baum Fotografía Peter Deming Música Danny Elfman Intérpretes James Franco, Mila Kunis, Michelle Williams, Rachel Weisz, Abigail Spencer, Joel King, Zach Braff, Tony Cox, Bruce Campbell Estreno en España 8 de marzo de 2013

Precuela del clásico de Victor Fleming de 1939 El mago de Oz, que a su vez tuvo una secuela en 1985 dirigida por Walter Murch de título Oz, un mundo fantástico. En esta ocasión, salvando las distancias en tecnología y narrativa, se ha cuidado mucho mantener la iconografía del referente protagonizado por Judy Garland, de forma que el universo retratado resulte familiar, si bien combinado con la puesta en escena de la versión de Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas. Aunque en esta historia sobre los orígenes del reinado del famoso mago no aparecen los personajes centrales del clásico de la Metro Goldwyn Mayer, surgen personajes secundarios que nos los recuerdan, como el león, los hombres de paja o caballos de lata. Pero lo verdaderamente significativo del film reside en su capacidad para trasladarnos a la infancia y disfrutar con su propuesta como si volviésemos a ser niños. Y es que contando con un reparto tan solvente y un director tan eficaz como Sam Raimi, curtido en el terror esperpéntico a través de títulos como Posesión infernal y sus secuelas o Arrástrame al infierno, y en héroes de cómic como Darkman o la trilogía de Spiderman, tenía que surgir cuanto menos un producto digno y bien manufacturado. James Franco y el trío de hechiceras están espléndidos, llenos de encanto y seducción, mientras Raimi se pone al servicio de toda la parafernalia artística que adorna un film visualmente impactante y emocionalmente entretenido. Como producto Disney que es, algunas de sus propuestas resultan sospechosamente evangelizadoras, sin embargo se agradece el carácter de celebración de la imaginación y la magia clásica que propugna; el ingenio y la habilidad por encima de la violencia que proclama como herramientas para vencer la opresión, la tiranía y la villanía. Entre sus numerosos aciertos merece destacarse la muñequita de porcelana china, llena de ternura e ironía.

lunes, 11 de marzo de 2013

3ª CRÓNICA FeMÁS/30 Invasores pertinentes

30ª Festival de Música Antigua de Sevilla
Compañía Antonio Ruz & Vocalconsort Berlin: Libera Me! Obras de Lobo, Desprez y Gesualdo. Espacio Santa Clara, sábado 9 de marzo de 2013
Diego Ares, clave. Uri Caine Ensemble: Variaciones Goldberg de Bach. Espacio Santa Clara y Salón de Actos Cajasol, domingo 10 de marzo de 2013

Dimo Kirilov asumió el puesto
que en la foto ocupa Antonio Ruz
El festival inauguró su singular y novedoso matrimonio con otras artes y propuestas. El riguroso canto polifónico del Vocalconsort Berlín se vio ilustrado con la coreografía del cordobés Antonio Ruz, mientras Uri Caine regresó a Sevilla, catorce años después, para repetir sus Variaciones Goldberg, más evolucionadas y perfeccionadas que cuando las interpretó recién cocinadas en el Teatro Central.

La propuesta del prestigioso conjunto alemán se acerca más al canto gregoriano en la tradición de Solesmes que al más arqueológico y ornamentado de formaciones como el Ensemble Organum. Especializados en música contemporánea, y desde hace años también en el repertorio renacentista, sus doce integrantes, comandados por James Wood, nos brindaron un canto sobrio apoyado exclusivamente en el contrapunto y la armonía, combinados con rigor y solemnidad, desgranando fragmentos de la Misa Pange Lingua de Josquin Desprez, y del libro I de las Canciones Sagradas del despiadado Carlo Gesualdo. Habitualmente ilustran sus conciertos con propuestas escénicas, fundamentalmente de danza; en este sentido Melania Olcina y Dimo Kirilov aportaron fragilidad y fuerza primitiva a la violenta, radical y espasmódica coreografía de Ruz, escenificando quizás la mortificación, la penitencia, el éxtasis y la redención eclesiástica; o puede que se tratara de reflejar la relación del despreciable compositor con sus víctimas, esposas e hijos. Lo cierto es que su baile destacó por el enorme esfuerzo físico y acrobático que exige a la pareja.

Tras el concierto el domingo por la mañana de los clavecinistas sevillanos Alejandro Casal y Javier Núñez en torno a Froberger y Bach, el homenaje al compositor alemán prosiguió de la mano del joven gallego Diego Ares, que ofreció la versión ortodoxa no exenta de una personalísima visión, de las Variaciones Goldberg, precedidas de un arreglo de una pieza para violín del mismo compositor que llegó a despistar a quienes esperábamos las tres famosas notas con las que comienza el Aria. Su interpretación se evidenció más libre y particular que la que ofreció Céline Frisch hace algunas ediciones. Se da la circunstancia de que el clavecinista cuyas Variaciones son de las más celebradas en la actualidad, Pierre Hantaï, también participa en este festival. Ares coronó su concierto con una versión del Coral Wachet auf, ruft uns die Stimme BWV645 de timbres absolutamente experimentales.

Uri Caine y Barbara Walker
Su interpretación, en clave de dos teclados, fue técnicamente impecable, reflexiva y matizada, con ornamentaciones muy personales y atrevidos juegos rítmicos. Sirvieron como preámbulo a la muy creativa intervención que de la célebre página hizo el jazzista Uri Caine, especialista en deconstruir y digerir clásicos, arropado por magníficos músicos, un DJ y la fabulosa voz espiritual de Barbara Walker. Tangos, mambos, recreaciones afrancesadas (el toque Rachmaninov más bien recordaba a Legrand), jam sessions, gipsy, creole de Nueva Orleáns, y muchas otras sensacionales recreaciones, manteniendo siempre la misma forma armónica, en esta versión reducida y alterada de su disco homónimo. Ahora le tocará el turno a la pintura, las marionetas y el sarao.

Versión extendida del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 12 de marzo de 2013

SENSACIONAL SCHUBERTIADA EN EL TERCER CONCIERTO DE CÁMARA DE LA ROSS

3º concierto del XXIII Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Ruth Rosique soprano Éric Crambes violín Claudio Baraviera violonchelo Ramiro García acordeón Tatiana Postnikova piano Tie Bing Yu viola Matthew Gibbon contrabajo Programa: Selección de Lieder y Quinteto “La trucha” Op.114 D.667 de Schubert.
Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 10 de marzo de 2013

Hemos llegado a un punto en el que ya no podemos disimular nuestra admiración, más bien adhesión incondicional, por la soprano gaditana Ruth Rosique. Algo que quizás se vaya a convertir en un peligro a la hora de seguir siendo objetivos e independientes en nuestras opiniones críticas. La habíamos escuchado cantar romanzas, arias, motetes, cantatas… nos queda el musical, que estamos seguros que también lo borda, pero creo que aún no habíamos tenido oportunidad de escucharle en Sevilla atreverse con lieder, aunque nos consta que sí lo ha hecho en otras ciudades, dentro y fuera de España. Ya no albergamos ninguna duda, es capaz de cantar lo que le echen, y hacerlo bien. ¡Habrá que probar sus croquetas!

El concertino de la orquesta, Éric Crambes, elocuente presentador de cada pieza ante la mirada cómica y orgullosa de la soprano, preparó para esta ocasión un exquisito programa monográfico sobre Schubert, en el que pudimos disfrutar con unos inspirados y muy significativos arreglos del compositor francés Bernard Cavanna para trío de violín, violonchelo y acordeón, una gentileza del fagotista de la orquesta Ramiro García, acompañando la voz en este caso de la soprano. Unas adaptaciones ricas en detalles y matices, sin protagonismo absoluto de ningún instrumento, combinando timbres y voces y potenciando el carácter de cada uno de los siete lieder interpretados del total de catorce que adaptó Cavanna. Una instrumentación tempestuosa para Gretchen am spinnrade, amable y tierna para Im frühling, alegre y desenfadada para Die Taubenpost, solemne y emotiva en An die Musik, juguetona y traviesa con pizzicati y punteados en Heidenröslein. Y por supuesto a todos estos matices se supo adaptar en estilo Rosique, en gran medida gracias a su amplia preparación instrumental – también es clarinetista experimentada -, alejada de las formas con las que hace solo unos días la escuchamos en Exsultate, Jubilate de Mozart, y desde luego diferente a su manera de abordar bel canto o zarzuela. Con el punto exacto de temperamento, sin desmadres ni salidas de tono, con expresividad sobria y dramatismo moderado, la voz siempre perfectamente colocada, modulándola con naturalidad y sin aparente esfuerzo, una dicción precisa y un fraseo generoso en matices y adornos, pero sin excesos.

La otra mujer de la Schubertiada fue la excelente pianista de la ROSS Tatiana Postnikova, que acompañó a Rosique en el lied Die Forelle (La trucha), como preludio a la magnífica interpretación que Crambes y sus compañeros hicieron del Quinteto para cuerda y piano Op.114 D.667 del mismo autor, cuyo cuarto movimiento recrea a modo de variaciones la melodía del famoso lied. Con el contrabajo de uno de los integrantes de la orquesta que más se divierte en cada concierto, Matthew Gibbon, sustituyendo al habitual segundo violín, por deseo de quien encargó la partitura, el violonchelista aficionado Sylvester Paumgartner, que quería la misma instrumentación que el arreglo para quinteto del Septeto de Hummel, la cuerda potenció la brillante exaltación del primer movimiento, el aire de serenata del segundo, la energía del scherzo acompañada del piano incisivo de Postnikova, las luminosas variaciones del cuarto movimiento, y la locuaz alegría del finale. Una interpretación llena de espontaneidad, sincera y equilibrada, en la que el piano supo integrarse sin protagonismos con el resto de los músicos sin por ello renunciar a sus fuertes dosis de temperamento y expresividad. Todo ello con unos resultados a la altura de la pieza, deliciosos y entrañables. Como dice el poeta Schobert en An die Musik, una cita que logró transportarnos a un mundo mejor.

sábado, 9 de marzo de 2013

LOS AMANTES PASAJEROS La pesadilla de Jorge Fernández Díaz

España 2013 90 min.
Guión y dirección Pedro Almodóvar Fotografía José Luis Alcaine Música Alberto Iglesias Intérpretes Javier Cámara, Carlos Areces, Raúl Arévalo, Lola Dueñas, Cecilia Roth, Antonio de la Torre, Miguel Ángel Silvestre, Hugo Silva, Guillermo Toledo, José Luis Torrijo, José María Yazpik, Blanca Suárez, Penélope Cruz, Antonio Banderas, Paz Vega, Laya Martí, Carmen Machi Estreno 8 de marzo de 2013

A estas alturas a nadie le sorprende que nada más aterrizar, nunca mejor dicho, en las pantallas españolas la nueva película de Almodóvar, la crítica se le eche encima; es algo que prácticamente se ha convertido en un tópico. No parece desde luego que Los amantes pasajeros vaya a pasar a engrosar la lista de películas más celebradas del director manchego, pero tampoco es el horror que vaticinaba su bochornosa promoción. Puede incluso que el tiempo nos sorprenda y algún día la recordemos mucho mejor y más (mal)intencionada de lo que ahora nos ha sugerido. Pero lo que no se le puede negar es que tiene sus virtudes y no son pocas. Para empezar corrobora el hecho incuestionable de que Almodóvar no copia a nadie, tanto como él sí es copiado a menudo, dentro y fuera de nuestras fronteras. Su mundo es exclusivo, original y único; cada película nueva es eso, nuevo, algo nunca visto antes. Así las cosas este título no se parece si quiera a Aterriza como puedas; es otra cosa. No es comedia convencional y desde luego no es una astracanada o españolada al uso, tiene pedigrí. Otra de sus virtudes es que por primera vez en muchos años Almodóvar no parece perseguir premios ni reconocimientos con una película, aunque a Carlos Areces le puedan llover unos cuantos. Es quizás su trabajo más sincero y menos pretencioso de los últimos años, aunque eso no reste valor a sus anteriores películas, algunas de las cuales nos han gustado mucho. Y una tercera virtud es su capacidad para conectar con la triste realidad que nos rodea, con aeropuertos vacíos, empresarios corruptos y delincuentes y monarquías rancias y envueltas en el escándalo; un país que solo lee desdichas y estafas en los periódicos y que se encuentra anestesiado, sin capacidad de reacción, a merced de todas las barbaridades que quieran hacer con nosotros. Claro que aún siendo más sutil, o si se prefiere encubierto, en esto se le han adelantado los chicos de El mundo es nuestro, cuyo universo está plagado de todas las miserias posibles que pueblan la actual iconografía de la “Península”. Los amantes pasajeros no es un regreso a la comedia que le hizo famoso en los 80, entre otras cosas porque los años transcurridos han culturizado y, en cierto modo, educado al cineasta lo suficiente como para que sus groserías ya no sean tan radicales e hirientes, si bien es posible que el público también se haya acostumbrado desgraciadamente a este tipo de humor, especialmente por la ola que nos ha llegado, nadie lo diría hace unos años, de Norteamérica. No es un regreso tampoco a los 80 porque cuenta con mejores recursos y más oficio, y se nota en el acabado, incluso en el número musical de los azafatos gays, tan bien rodado y planificado. Si bien se le puede achacar haber renunciado lamentablemente a una puesta en escena más esmerada, con planos más creativos y un uso del color y la iluminación más artística, como nos tenía acostumbrados en sus anteriores películas. Con todo, a primera vista Los amantes pasajeros van a la deriva, como el avión en el que viajan, sin rumbo, perdidos, sin una historia que enganche y un desarrollo argumental sólido; se limita a ofrecer una serie de sketches, historias deshilvanadas, más o menos absurdas o grotescas, y a veces sorprendentemente moralistas. Y si quería hacer su película más gay lo ha conseguido, con mucha pluma y con un universo masculino que sería la pesadilla del actual Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, capaz de declaraciones tan ridículas e inoportunas como las que hizo hace solo unos días sobre la homosexualidad y el peligro que suponía para la “pervivencia de la especie”. Pues bien, la película de Almodóvar es la catarsis del gay recalcitrante, algo así como Todos eran homosexuales. La última película de Almodóvar, en resumen, entretiene y no molesta ni avergüenza como se vaticinaba. De momento no es gran cosa, aunque el tiempo se encargará quizás de desmentirlo, y se agradece su falta de ambiciones y la alegría general que despierta con un elenco en el que se dan cita algunos de los iconos interpretativos de su filmografía, señal de que le quieren. Para terminar, impagable el paseíllo de Areces rodeado de azafatas cogidas del brazo al más puro estilo de las de la Panam del Atrápame si puedes de Spielberg.