jueves, 30 de mayo de 2013

CIERRE DE TEMPORADA DE LA ROSS CON AROMA ITALIANO

16º Concierto de abono de la XXIII temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Benedetto Lupo, piano. Christoph Campestrini, director. Programa: Obertura de L’italiana in Algheri, de Rossini; Concerto Soirée, de Rota; Sinfonía nº 4 de Mendelssohn. Teatro de la Maestranza, jueves 30 de mayo de 2013

Benedetto Lupo
Breve pero muy preciso programa el que nos ofreció la ROSS, a las órdenes de Christoph Campestrini, como cierre de su actual temporada de conciertos. Dos compositores italianos y otro alemán inspirado por sus experiencias y sensaciones en la tierra de Verdi ocuparon los atriles del conjunto hispalense. El director austriaco de formación americana ya nos visitó hace justo un año, dirigiendo entonces nada más y nada menos que la Sinfonía nº 14 de Shostakovich. Su estilo es académico y disciplinado, lo que traducido en la práctica dio lugar a una Italiana en Argel de Rossini aseada, vigorosa y trepidante, pero acaso corta en refinamiento y equilibrio sonoro. La pieza, que constituye una de las primeras piedras angulares de la renovación del género lírico en Italia, se estrenó en 1813, el mismo año que Tancredo, la última de las óperas rossinianas que hemos disfrutado en el Maestranza. Excelente fue el trabajo de flauta, fagot y clarinete solistas.

Del catálogo del compositor de las bandas sonoras de Romeo y Julieta, El padrino y La dolce vita, Nino Rota, ya tuvimos buena muestra el pasado domingo por la mañana en el habitual concierto de cámara de la orquesta, donde se interpretó su Quinteto. Su Concierto Soirée es posiblemente su mejor trabajo para piano y orquesta, y desde luego el más programado y grabado. Bien lo sabe Benedetto Lupo, que lo ha registrado al menos dos veces, una con Josep Pons y la Orquesta Ciudad de Granada. Su nombre deriva precisamente de las famosas soirées (veladas) musicales de Rossini, por lo que su programación no pudo ser más oportuna, como así lo fue también contar con este pianista que tiene a Rota como buque insignia. Por eso su interpretación fue absolutamente impecable, si bien el carácter modesto y ligeramente encantador de la pieza resta capacidad de lucimiento a su solista. Con reminiscencias notables de Prokofiev, exige proporción y equilibrio así como un acompañamiento discreto por parte de la orquesta, que tiene en sus dos últimos movimientos (el último reutilizado por Rota en la banda sonora de Fellini: Ocho y medio) las oportunidades de mayor lucimiento orquestal. Todos estos pormenores fueron aprovechados en una lectura precisa, enérgica y muy entretenida de la partitura. Su triste Romanza también fue reutilizada para el cine, concretamente en El Satiricón de Fellini. Para no romper la hegemonía, la propina también corrió a cargo de Rota y uno de sus Preludios (Andante cantabile) que el pianista marcó con elegancia y sentimiento.

En la segunda parte fueron las impresiones de Mendelssohn sobre el paisaje de la Italia en la que residió brevemente, en forma de la popularísima Sinfonía nº 4, las que ocuparon el buen oficio de la batuta invitada con una lectura exuberante y vibrante, cálida y entusiasta, pero en la que también echamos en falta algo más de sutileza y refinamiento, no obstante constancia manifiesta de su colorido, su vivacidad y su contagiosa felicidad. Después puede que alguno incluso se comiera una pizza.

UN AMIGO PARA FRANK La fragilidad moral del ser

Título original: Robot & Frank
USA 89 min.
Dirección Jake Schreier Guión Christopher D. Ford Fotografía Matthew J. Lloyd Música Francis & The Lights Intérpretes Frank Langella, James Marsden, Liv Tyler, Susan Sarandon, Jeremy Strong, Jeremy Sisto, Peter Sarsgaard Estreno en España 24 mayo 2013

La relación entre el realizador Jake Schreier y el guionista Christopher D. Ford se remonta al 2005, cuando trabajaron juntos en el cortometraje Christopher Ford Sees a Film; antes, el segundo dirigió, escribió y actuó en otro corto, I Love My Cat, mientras el primero ha estado tocando el teclado en el grupo Francis & The Lights, responsable de la hipnótica banda sonora de este debut en la dirección de largos del joven músico y cineasta. Casi un año ha tenido que esperar nuestra cartelera para ver estrenada esta pequeña y humilde joya sobre la fragilidad humana, mientras la excelente interpretación de Frank Langella ha pasado desapercibida para los grandes galardones cinematográficos del año, como los preciados Oscar. La película sí logró en cambio premios en Sundance (uno especial) y Sitges (el del público). Ahí se ha parado la discreta carrera de un film que no dudamos pasará a engrosar la lista de películas de culto, muy nutrida especialmente de títulos que acarician la ciencia-ficción, como ésta, o directamente se zambullen en ella. Un amigo para Frank (o Robot y Frank como reza su título original) podría haber sido una de esas empalagosas crónicas del egoísmo humano, traducido en la eterna denuncia de la desatención de nuestros mayores, a los que cuando ya no consideramos más que una carga recluimos en residencias o contratamos a sufridos inmigrantes para que se hagan cargo de ellos. Pues bien, tiemblen estas sufridas y sufridos extranjeros porque en un futuro próximo podría ser un robot quien se encargara de tan ingrata labor. Pero la cinta de Schreier y Ford no va exactamente por ahí. Conviene que sea cada espectador y espectadora quien descubra de qué nos habla esta sencilla y conmovedora película, en la que la mirada siempre elocuente de un Langella en estado de gracia es responsable de un elevado porcentaje del éxito de su propuesta. Sin embargo no nos resistimos a apuntar algunas pistas sobre las que se sustenta a nuestro juicio la estructura de esta bellísima película. Quien pierde la memoria frente a quien sólo desprogramándose puede hacerlo. Nuestras frágiles mentes frente a la capacidad cada vez más ilimitada que tienen las máquinas para almacenar recuerdos; y quien es consciente de su condición humana y de la de quienes le rodean frente al mero artificio de una máquina, por mucho cariño que se le profese. Pero sobre todo Robot y Frank nos habla del papel que hemos venido a desempeñar en la vida, al margen de consideraciones éticas, morales y por supuesto legales, y manteniendo siempre en primer término nuestra responsabilidad con el resto del mundo, especialmente el que tenemos más cerca. Y todo esto sin estridencias ni ostentaciones, con una narrativa sencilla y efectiva, unas interpretaciones ajustadas y unas intenciones ciertamente lúcidas y directas.

miércoles, 29 de mayo de 2013

EN OTRO PAÍS Tres retratos de mujer con paisaje

Título original: Da-reun na-ra-e-suh
Corea del Sur 89 min.
Guión y dirección Hong Sang-soo Fotografía Jee Yune-jeong y Park Hong-yeol Música Jeong Yong-jin Intérpretes Isabelle Huppert, Kwon Hye hyo, Jeong Yu-mi, Moon So-ri, Moon Sung Keon Estreno en España 24 mayo 2013

Hay cierto homenaje referencial al cine cómico mudo en esta primera película del director surcoreano Hong Sang-soo estrenada entre nosotros, especialmente visible en el tratamiento sencillo de espacios y personajes o en detalles como el andar pizpireta de Isabelle Huppert cuando se va perdiendo en el horizonte. Pero sobre todo se nota en el buen ánimo que deja en el espectador este triple cuento sobre una turista francesa en una localidad costera del país anfitrión y sus relaciones con los lugareños. Triple historia como triple son las oportunidades que tiene esta mujer también triple, en espíritu, circunstancias e intenciones, en su algo torpe deambular por un escenario tan extraño como exótico y desde luego dado a la aventura. En las antípodas del desencanto de Hacia el sur de Laurent Cantet o la denuncia socarrona de Paradise Love de Ulrich Seidl, Hong Sang-soo, cineasta desde 1996 sin que aquí hayamos podido hasta ahora degustar su particular estilo a pesar de haberlo paseado por Cannes y Berlín, recubre con una pátina de amabilidad y espiritualidad este viaje en definitiva romántico de la mujer madura occidental a lo desconocido, centrándose en unas relaciones humanas que deben ser y de hecho son más sencillas de lo que a menudo nos empeñamos que sean. Un ejercicio estimulante que juega a la anticipación en el espectador ante el relato de unas historias que no parecen sino variaciones sobre un mismo tema, con enfoques distintos y en cualquier caso psicológicamente acertados, erigiéndose en última instancia en un certero retrato de mujer a una cierta edad.

THE TRIP Una campiña para comérsela

Reino Unido 107 min.
Dirección Michael Winterbottom Fotografía Ben Smithard Intérpretes Steve Coogan, Rob Brydon, Paul Popplewell, Margo Stilley, Claire Keelan Estreno en España 24 mayo 2013

Surgido a raíz de una mini serie de televisión de seis capítulos, con el mismo director y protagonistas, que ya coincidieron en 24 Hour Party People y Tristram Shandy, The Trip (El viaje) disecciona con notable acierto la personalidad de sus dos casi exclusivos intérpretes, que se autointerpretan aunque no sabemos hasta qué punto. Steve Coogan y Rob Brydon son célebres cómicos en el Reino Unido, sin que su fama haya traspasado nuestras fronteras, como sí lo han hecho por ejemplo los Monty Python. Resulta por lo tanto difícil ser cómplices de sus formas y chistes. Ambos se embarcan en un viaje por el norte de Inglaterra con el fin de degustar la alta cocina de los hoteles y posadas más exclusivas y plasmarlo en la susodicha serie de televisión. Algo así como Un país para comérselo pero con estos dos en lugar de Juan Echanove e Imanol Arias. El ejercicio nos lleva por hermosos paisajes y encantadores lugares de descanso, mientras envidiamos paladear los suculentos platos que digieren sus dos carismáticos personajes, uno tan divo, seductor casi por obligación e inmaduro como Coogan, y el otro más sencillo y humilde, aunque ambos siempre en continua lucha dialéctica por ser el más ingenioso y el mejor imitador (Michael Caine, Sean Connery, Anthony Hopkins y otros entre los imitados). Realizada con cariño y mesura, y con un montaje acertado a la hora de combinar secuencias, se deja ver con agrado pero sin entusiasmo, mientras el resultado psicoanalítico se revela tópico y recurrente, no en vano sale más airoso de la operación el sencillo padre de familia (Brydon), mientras el soltero de oro (Coogan) parece más perdido emocionalmente. Típico mensaje conservador en torno a la pareja, la familia y el compromiso, hoy por hoy único vehículo posible para la estabilidad emocional, condenándose injustamente a quienes optan por la soledad como instrumento para la felicidad. Como banda sonora Winterbottom, cuyo cine no alcanza a dejarnos satisfechos entre tanta pretensión autorial, opta por reciclar algunos temas de Michael Nyman compuestos para otras películas como El libertino, El fin del romance o Wonderland, esta última también de Winterbottom, en reinterpretaciones del propio compositor al piano.

domingo, 26 de mayo de 2013

AMBIENTE RELAJADO EN EL PENÚLTIMO CONCIERTO DE CÁMARA DE LA ROSS

XXIII Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla
Nazar Yasnytskyy, violín. Michael Leifer, viola. Luiza Nancu, violonchelo. Juan Ronda, flauta. Daniela Iolkicheva, arpa. Programa: Serenata Op.30 de Roussel; Quinteto de Rota; Quinteto instrumental de Villa-Lobos; Suite de Tournier. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, 26 mayo 2013

Cada uno de los conciertos de cámara propuestos por la Sinfónica, este año gracias al patrocinio de Richard Johnson y su English Language Institute, han tenido un aroma distinto a través de programas muy singulares que nos han paseado por el Barroco, la música contemporánea, el romanticismo de Schubert, el Clasicismo y ahora la primera mitad del S. XX a través de la particular e imaginativa formación de quinteto con arpa.

La música de Albert Roussel está imbuida de naturaleza y espiritualidad, con amplias frases melódicas y extravagantes incursiones en la politonalidad que los cinco intérpretes salvaron con exigencia y profesionalidad. Muchos son los compositores de cine que han intentado abrirse camino en las salas de concierto; Rota, autor de las bandas sonoras de Fellini y El padrino, lo consiguió y de hecho la próxima semana escucharemos su Concierto Soirée en la sala grande del Maestranza. Su Quinteto, en esta ocasión con el oboe sustituido por el violín, se revela como un apacible y delicado pastoral de aires renacentistas que en manos del conjunto sonó apropiadamente relajado y muy equilibrado.

El Quinteto Instrumental de Villa-Lobos conjuga música étnica y occidental en un ejercicio de elaborado contrapunto en el que resaltan los arabescos en flauta y arpa, excelentemente defendidos por Juan Ronda y Daniela Iolkicheva, que además ejercieron de maestros de ceremonia, si bien ella se reveló tan delicada hablando (no se le oía) como tocando. La rica textura de la Suite de Marcel Tournier encontró también una respuesta poética, compacta y segura en los cinco compenetrados músicos.

LA ESTRELLA Cine y mujer de barrio

España 95 min.
Dirección Alberto Aranda Guión Alberto Aranda y Belén Carmona Fotografía Bet Rourich Música Zacarías M. de la Riva Intérpretes Ingrid Rubio, Carmen Machi, Marc Clotet, Fele Martínez, Carlos Blanco, Rubén Sánchez, Pep Tosar, Alfonsa Rosso, Fanny de Castro, Pepe Rodríguez, Wong Sau-ching Estreno 24 mayo 2013

Debut en la dirección de largometrajes de Alberto Aranda, hasta ahora asistente de dirección y productor de cintas como Savage Grace, protagonizada por Julianne Moore. Su trabajo como director se completa con el cortometraje documental Mezquita No!, sobre los problemas que suscita la instalación de una mezquita en pleno barrio de Santa Coloma en Barcelona. Trama que ha introducido como argumento colateral en esta fallida tragicomedia que rescata lo peor de nuestro cine más casposo y rumboso. Ingrid Rubio, a quien habíamos perdido la pista desde hace mucho tiempo y que demuestra que no pierde ni un ápice de su belleza y juventud, da vida a una cenicienta moderna, limpiadora en un cementerio y entregada siempre a ayudar a quien tiene a su alrededor, que son fundamentalmente una mujer maltratada y un novio que es prototipo de príncipe azul. Pero ella no necesita que la rescaten, y he ahí lo único que merece destacarse de la película, un personaje de mujer fuerte y segura que no necesita que ningún hombre, por maravilloso que parezca, le regale una vida de princesa que ni quiere ni necesita. Sólo busca su reafirmación como mujer de pueblo primero, con una familia reaccionaria y andaluza en el más tópico y rancio de los sentidos, y de barrio después, que relaja sus problemas bailando por supuesto flamenco. Como el peor cine de barrio del franquismo, aunque con intenciones más contemporáneas, la película se va desarrollando con una gramática previsible y tópica, sencilla y presuntamente amable. A ritmo de rumbitas y con la complicidad de la frescura de la protagonista, su discurso no alcanza a conmover ni siquiera a interesar. La acumulación de clichés, con ingredientes como la xenofobia, el machismo, el maltrato, la liberación de la mujer y todo un cocktail indigesto de buenas intenciones rodadas con torpeza, mucho tópico, poca gracia y una fuerte carga rancia.

viernes, 24 de mayo de 2013

EL 15º CONCIERTO DE ABONO DE LA ROSS DE ESTA TEMPORADA PONE DE RELIEVE LA AUTORIDAD DE HALFFTER EN RACHMANINOV

15º concierto XXIII temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Akiko Suwanai, violín. Pedro Halffter, director. Programa: Concierto para violín en Re mayor Op.35 de Chaikovsky; Sinfonía nº 3 Op. 44 de Rachmaninov. Teatro de la Maestranza, viernes 24 de mayo de 2013.

Si en marzo una violinista japonesa nos deleitaba con el Concierto nº 2 de Prokofiev y Halffter dirigía La isla de los muertos de Rachmaninov, su obra exclusivamente orquestal inmediatamente anterior a la Sinfonía nº 3, de nuevo ahora una acróbata nipona del violín y la maestría de Halffter con el compositor ruso protagonizaron el penúltimo concierto de esta temporada.

Programar juntos a Chaikovsky y Rachmaninov potencia la desafortunada teoría que algún geniecillo lanzó antaño y hoy se ha convertido en dogma de fe de que el segundo es una mera proyección del primero, despreciando la influencia que Rachmaninov tuvo entre quienes cultivaron su estilo rapsódico, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido; pero también brinda la oportunidad de compararlos y desmentirla. Esta Sinfonía por ejemplo parece ser el modelo escogido por el también ruso Dimitri Tiomkin en sus bandas sonoras evocadoras de ambientes irreales, fantásticos y evocadores. La versión de Halffter es inmejorable, enérgica y apabullante, siempre atento a la transparencia y el detalle, evidenciando una autoridad inatacable en la materia. Si Halffter grabara más, sus discos de Rachmaninov serían de referencia.

Al margen de que ambos compositores sean rusos y románticos, no encontramos más motivos para compararlos indiscriminadamente. Curiosamente además las dos partituras seleccionadas en este concierto se gestaron a orillas de los lagos suizos, pero la de Chaikovsky se limita a un virtuosismo propio de gimnastas, lo único a lo que pudo aspirar Akiko Suwanai, de sonido ni aterciopelado ni áspero, sino intermedio entre bucólico y sobrenatural. A destacar el estupendo trabajo del flautista Vicent Morelló en ambas piezas. Por cierto, siguiendo con la música de cine, les invito a comparar el primer movimiento del concierto de Chaikovsky con la oscarizada música de Elegidos para la gloria de Bill Conti, todo un plagio.

Crítica extendida de la publicada en El Correo de Andalucía el 25 de mayo de 2013

jueves, 23 de mayo de 2013

IL TROVATORE REVALIDA EL AUDITORIO FIBES COMO ESPACIO LÍRICO

LuisÓpera de Giuseppe Verdi con libreto de Salvatore Camaranno. Pedro Vázquez director musical. Ignacio García, dirección escénica y escenografía. Intérpretes: Eduardo Sandoval, Lola Casariego, Inés Olabarria, Javier Galán, Víctor García, Lucía Escribano, Daniel Báñez. Orquesta Sinfónica del Aljarafe. Coro Nova Nerta.
Una producción de Telón Producciones. Auditorio FIBES, Jueves 23 de mayo de 2013

Asistíamos no exentos de prejuicios a esta producción de Il Trovatore con la que Sevilla suma otra propuesta para celebrar el bicentenario del nacimiento de Verdi. Un montaje esencialmente de carácter privado, con la ineludible colaboración de algunas entidades públicas, que nace con premisas sencillas y humildes, apostando por un valor absoluto nacional, y con la que el recientemente inaugurado auditorio del Palacio de Congresos se une a la oferta lírica de la ciudad. Por eso es enormemente gratificante encontrarse con un producto de tanta dignidad y solvencia como el disfrutado anoche, por encima de lo que cabía esperar.

Con libreto basado en la obra de Antonio García Gutiérrez, de quien también se cumplen doscientos años, El trovador es una ópera romántica tradicional con la que Verdi dio rienda suelta a su faceta belcantista y su vena melódica, contando con un buen número de cantables memorables. La apuesta en la dirección escénica por el joven pero experimentado Ignacio García tuvo dos caras de la moneda. Por un lado ha ideado una escenografía funcional, sencilla y muy efectiva, fácil de transportar y con una inteligente utilización de recursos económicos enriquecidos con unas sugerentes proyecciones que recrean cielos tempestuosos, cruces visigodas, desastres de Goya o muros mozárabes. Por el contrario necesita mayor empeño como director teatral, más dinamismo y mayor cuidado en las entradas y salidas de personajes, que parecían marionetas en un guiñol. El vestuario reciclado de El reino de los cielos y un esmerado trabajo de iluminación favorecieron el acabado formal de la función.

Lola Casariego, la sufrida Leonora
en el primer reparto
La batuta atenta y entusiasta de Pedro Vázquez dio sus frutos dejando constancia una vez más del excelente nivel que viven nuestras orquestas, inimaginable hace sólo veinte años. Representa un orgullo para la provincia que el Aljarafe cuente con una orquesta de tan buen nivel. En cuanto al Coro Nova Nerta, necesita trabajar más las dinámicas y la delicadeza en los pasajes que la requieren. Si el Coro del yunque fue solvente, no tanto el Squilli, echeggi del tercer acto, que resultó gritón; mientras a la hora de apianar perdían linealidad de canto, como les ocurrió a las religiosas en el segundo. Las voces solistas fueron mejorando mientras calentaban, lo que propició un Ferrando de Víctor García poco lucido al tener su momento justo al inicio. Inés Olabarria, que sustituyó en último momento a Mª Luisa Corbacho, es una Azucena con tesitura de soprano, lo que le resta autoridad, pero si su Stride la vampa no fue memorable, el resto lo abordó con profesionalidad. Nada hacía presagiar, tras una entrada desafortunada, que Eduardo Sandoval lograse sacar tanto brillo de su Manrico, incluyendo un do de pecho rotundo en Di quella pira, hoy que los Franco Corelli son prácticamente inexistentes. Y aunque los sobreagudos de Lola Casariego se acercaron en ocasiones al alarido, en general logró una Leonora convincente y muy bien entonada. Pero sin duda el más sensacional fue el conde de Javier Galán, de voz oscura y tenebrosa, perfectamente colocada y arrolladora en potencia y proyección, que enriqueció con una actuación inquietante. Por último, es un placer disfrutar de la música sin toses, móviles ni otros ruidos molestos, y aunque no hubo lleno absoluto como en los musicales, teniendo en cuenta el enorme aforo la entrada fue estimable.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía el 24 de mayo de 2013

martes, 21 de mayo de 2013

SEVILLA LÍRICA, OTRA IMAGINERÍA DE LA CIUDAD

De izquiera a derecha: Andrés Moreno Mengíbar, Gregorio
Serrano, Rafael Rodríguez, Miguel Rus y Ramón Serrera
No cabe duda de que la nuestra es una ciudad privilegiada, llena de encanto y con muchos alicientes para atraer a gente de todo el Mundo. A sus monumentos, sus fiestas y su riquísimo patrimonio material e inmaterial tenemos que añadir el hecho de ser posiblemente la ciudad de todo el planeta más relacionada con la ópera, sea por haber servido de escenario, porque sus personajes hayan inspirado muchos títulos o porque la ciudad o sus habitantes sean referidos en otros, lo cierto es que los profesores Andrés Moreno Mengíbar y Ramón María Serrera han conseguido reunir hasta ciento cincuenta y tres óperas directa o indirectamente relacionadas con Sevilla. El pasado viernes 10 de mayo se presentó en la sala de prensa del Teatro de la Maestranza el libro que las recoge, enmarcado dentro del ambicioso proyecto Sevilla Ciudad de Ópera, impulsado desde la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Sevilla y la Confederación de Empresarios Sevillanos. Por eso, además de los autores, estuvieron en el acto representantes institucionales cuyas locuciones giraron sobre la sempiterna y tan cacareada necesidad de “poner en valor” (expresión tan burda como de moda en los círculos políticos) el patrimonio cultural… y no sé cuántos años van ya hablando siempre de lo mismo sin hacer nada contundente y definitivo. Sevilla tiene unos gestores mediocres que creen haberla inventado ellos, olvidando que una vez fue centro del Mundo; precisamente por eso, entre otras razones, ostenta el récord de mayor número de óperas relacionadas con ella. Todavía recuerdo cómo hubo que crear una Comisión de Cine (Sevilla Film Commission) para que no volviera a suscitarse un escándalo como el que generó la descoordinación a la hora de otorgar licencia para rodar Misión Imposible 2, por lo que sus productores tuvieron que recrearla con tal desacierto que provocó resultados poco favorecedores para la ciudad. Aquí siempre hay que estar creando comisiones, oficinas y demás lindeces para hacer el trabajo que podían perfectamente hacer nuestras instituciones, sin inversiones extraordinarias, si fueran realmente efectivas y resolutorias. Claro que se trata de hacer negocio, gastar para beneficio de unos pocos y pocas, con resultados a menudo pobres e insatisfactorios. Ojalá me equivoque y lo de Sevilla Ciudad de Ópera sirva para algo. Lo cierto es que los discursitos leídos de Miguel Rus Palacios, presidente de la Confederación de Empresarios, y muy especialmente del Consejero de Turismo y Comercio de la Junta de Andalucía, Rafael Rodríguez Bermúdez, fueron soporíferos y vergonzantes en su eterno y folclórico argumento de venta de la ciudad, siendo además el del segundo innecesariamente largo y reiterativo. Más sucinto, espontáneo y acertado, además de generoso con los autores, fue el del Delegado de Empleo, Economía, Fiestas Mayores y Turismo del Ayuntamiento, Gregorio Serrano López.

El barbero de Sevilla en el Maestranza (1998)
Sevilla, Ciudad de 150 óperas es como la base sobre la que asentarse este ambicioso proyecto, erigiéndose como un sorprendente catálogo en el que se han superado en veinticinco el número de óperas ya catalogadas hace tres años en otro libro anterior de los mismos autores. Al margen de obras cumbres como Don Giovanni y Las bodas de Fígaro de Mozart, Fidelio de Beethoven, El barbero de Sevilla de Rossini, La favorita de Donizetti, La fuerza del destino de Verdi y Carmen de Bizet, la razón de esa ingente cantidad de títulos líricos hay que encontrarla en la popularidad de algunos de estos personajes, que han provocado multitud de adaptaciones por grandes maestros y otros no tanto. Este trabajo reúne títulos ambientados total o parcialmente en Sevilla, otros cuyos personajes están relacionados con ella aunque se ambienten en otros lugares, y otros títulos inspirados en personajes o espacios sevillanos, aunque hayan sido modificados en la versión definitiva. No pretende ser exhaustivo sino abrir una ventana a gente interesada para explorar nuevas vías e indagar sobre las pistas apuntadas, quizás por eso en muchos casos hay ausencia casi total de información, perdonable cuando son obras muy antiguas y olvidadas, pero no tanto cuando son recientes, como Los fantasmas de Versalles, una ópera de John Corigliano estrenada en 1991 por Teresa Stratas y Renée Fleming en la que el espectro de Beaumarchais entretiene al de Maria Antonieta con una representación de La madre culpable en la que los intérpretes son Almaviva, Susana y Fígaro. Un caso inexplicable cuando además se incluyen en el libro fotografías del montaje del Metropolitan de esta ópera así como de su autor.

Don Giovanni, producción propia del Maestranza (2008)
La lista empieza y termina con Don Juan, concretamente con L’impio punito de Alessandro Melani (1669) e Il disoluto assolto de Azio Corghi según libreto de José Saramago (2006), circunstancia que Moreno Mengíbar destacó muy oportunamente en la presentación desde el punto de vista de la moral imperante en cada época. Los personajes creados por Tirso de Molina y Beaumarchais son con diferencia los más transitados, a los que hay que añadir los amores de María Padilla y Pedro I el Cruel, que han inspirado varias La fuerza de la virtud, varias Siface, un Creonte de Alessandro Scarlatti o un Rodrigo de Haendel parcialmente recuperado entre otros por Al Ayre Español. Y si este año hemos asistido a un nuevo montaje de El gato montés de Penella, y hace unos años pudimos disfrutar en el Lope de Vega de un Don Giovanni de Gazzaniga, sin olvidar el esfuerzo que está haciendo el crítico y profesor Mengíbar por recuperar la memoria de Manuel García, cuyo Gitano por amor no se ha representado aún en nuestra ciudad, son muchísimos los títulos que podrían programarse para hacer honor a su vinculación con la Ópera. Sería interesante poder ver aquí los de Schulhoff (Flammen), Prokofiev (Bodas en el monasterio) o Gerhard (La dueña, según la comedia de Richard Brainsley Sheridan), así como La venta de los gatos de José Serrano con libreto de los Álvarez Quintero según la leyenda de Bécquer, Giralda de Adolphe Adam, el autor de Giselle, o La muerte de Carmen, ópera inacabada de Ernesto Halffter a partir de su banda sonora para la película de Jacques Feyder de 1926; o incluso alguno de los muchos que tienen como protagonista a Miguel de Mañara, el crápula que fundó el Hospital de la Caridad para ganarse el Cielo.

Don Giovanni de Gazzaniga en el Lope de Vega (2007)
En definitiva podemos decir que se trata de un libro muy ilustrativo y de lectura amena, que cuenta además con un catálogo extraordinario, si bien echamos en falta alguna recomendación discográfica de los títulos grabados para animar a la escucha de música en su mayoría tan poco divulgada. Cuenta con prólogo del barítono malagueño Carlos Álvarez, que ha sido Don Giovanni, Fígaro, Almaviva, Escamillo, Don Carlos y Alfonso XI, y su esmerado acabado formal cuenta con fotografías del archivo del Maestranza y de la Expo 92, siendo Antonio del Junco su responsable gráfico. También se ha publicado conveniente y oportunamente su edición en inglés. En época de crisis Sevilla puede reactivarse a través de su patrimonio más tangible, el turismo, impulsando con resultados efectivos una propuesta como ésta, pero sobre todo limpiando sus calles, cuidando sus monumentos y facilitando a los turistas su estancia en la ciudad y su acceso a los lugares emblemáticos.

lunes, 20 de mayo de 2013

EL GRAN GATSBY La gran tragedia americana

Título original: The Great Gatsby
USA-Australia 2013 143 min.
Dirección Baz Luhrmann Guión Baz Luhrmann y Craig Pearce, según la novela de F. Scott Fitzgerald Fotografía Simon Duggan Música Craig Armstrong Intérpretes Leonardo DiCaprio, Tobey Maguire, Carey Mulligan, Joel Edgerton, Isla Fisher,
Jason Clarke, Elizabeth Debicki Estreno en España 17 mayo 2013

Recuerdo que descubrí El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald de la mano del exquisito realizador británico Jack Clayton y del gran Robert Redford cuando TVE la emitió por primera vez, hace ya más de treinta años. Me impactaron tanto sus descomunales y extravagantes fiestas (especialmente dos gemelas que no podían parar de bailar, incluso a la mesa, y que dominaban el tango entre ellas) como la delicadeza y el refinamiento de su puesta en escena. De manera que no se podía acercar uno a esta revisión de este clásico de la literatura americana más que con escepticismo. La gran novela americana, como siempre se ha considerado, deviene con Luhrmann en, ¡sorpresa!, gran tragedia americana. Adaptada al cine por primera vez en 1926, el mismo año en que George Cukor llevó a los escenarios de Broadway la adaptación que hizo Owen Davis, El gran Gatsby fue incorporado por Alan Ladd en 1949 antes de que Redford la inmortalizara para siempre en el célebre film de 1974. Después vendrían al menos un par de adaptaciones televisivas y un cortometraje que se atrevía a contar la historia en tan sólo cinco minutos. Y así hasta esta nueva extravagancia del director de Romeo+Julieta y Moulin Rouge. Haciendo uso de todos los recursos infográficos imaginables, un empleo satisfactorio de la tridimensionalidad y una chocante banda sonora pop, funky y rappera, no obstante efectiva a pesar de su evidente anacronismo, Luhrmann ha conseguido una película estimable contra todo pronóstico. La clarividencia de Clayton a la hora de plasmar la crítica de Fitzgerald a la decadente clase alta norteamericana inmediatamente anterior al crack del 29 no es alcanzada por un Luhrmann más interesado en reflejar el paralelismo entre aquella época y la nuestra y de cómo las clases privilegiadas sobreviven impunemente a los grandes desastres económicos, mientras las fortunas basadas en el gran sueño americano padecen los riegos del enriquecimiento rápido y milagroso y convierten la experiencia más bien en una pesadilla. En este sentido este nuevo Gatsby se erige en amarga crónica sobre un club cerrado al que ni siquiera se puede acceder por vía de una inmensa fortuna amasada por amor. Al margen de los excesos estéticos y el barroquismo imperante en todo el metraje de la cinta, la película incide en la miseria subyacente en estas clases privilegiadas, la intromisión mal recibida de quienes atentan integrarse en ella desde posiciones sociales más bajas, y las excentricidades incontroladas de una época caracterizada por la locura, los años 20. Luhrmann consigue incluso imbuir la segunda mitad de su película de romanticismo e intimidad, tras una primera dominada por los excesos estéticos y retóricos, con una presentación del personaje principal mítica al son de la Rapsodia Azul de Gershwin y con fuegos artificiales de fondo (como Woody Allen presentaba a su adorada Nueva York en Manhattan).

El mayor problema de la cinta recala en sus intérpretes, sin el carisma ni el atractivo del elenco seleccionado por Clayton, donde además Mia Farrow personificaba a la perfección a la típica niña rica, caprichosa y desalmada bajo un disfraz de candidez absoluta. Carey Mulligan no lleva disfraz, es directamente cándida, con el menoscabo que ello supone para trasladar la imagen que Fitzgerald quería dar de la hipocresía social en su novela. Más despropósito supone aún el personaje de Tobey Maguire, cronista y observador del gignol que se representa a su alrededor, y que en Sam Waterston disfrutaba de una elegancia y una dignidad que Spiderman no alcanza siquiera a rozar. Tampoco DiCaprio está a la altura de la fascinación, categoría y presencia que suscitaba Redford, cuya incorporación del héroe romántico marcó época. En cuanto al guión, si no fuera por la incorporación de las sesiones de psicoanálisis y los flashbacks sobre el pasado de Gatsby, que sí estaban en la versión de Elliot Nugent del 49, el resto parece un remake plano a plano del film de Clayton, incluso los diálogos (¿alguien ha pagado derechos de autor a Francis Ford Coppola o es que estaba ya todo en la novela?), pero con ese toque estético inconfundible del director de Australia y ese énfasis trágico y premonitorio al que hemos hecho referencia y que constituye el gran logro de esta estimable revisión de la novela del autor de El curioso caso de Benjamin Button, Sueve es la noche o La última vez que ví París.

domingo, 19 de mayo de 2013

LOS AMABLES DESPERTARES DOMINICALES DE LOS CONCIERTOS DE CÁMARA DE LA ROSS

4º concierto del XXIII Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Cuarteto Millenium Arts (Vladimir Dmitrenco y Jill Renshaw violines Jerome Ireland viola Nonna Natsvlishvili violonchelo) Programa: Cuarteto en Si bemol mayor K458 “La caza” de Mozart; Cuarteto nº 7 en Fa mayor Op.59/1 “Rasumovsky” de Beethoven
Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 19 de mayo de 2013

De izquierda a derecha: Dmitrenco, Natsvlishvili,
Claudia Medina (en lugar de Jill Renshaw) e Ireland
Más de veinte años lleva la ROSS despertándonos los domingos con estos preciosos conciertos de cámara favorecidos por la intimidad del ambiente y el espacio, a lo que los comentarios de sus artífices ilustrando las obras añaden cercanía y amabilidad.

En este cuarto concierto de la temporada se dieron cita dos de esas páginas que justifican la grandeza de la Música. El cada vez más asentado Cuarteto Millenium Arts, con el locuaz Vladimir Dmitrenco al frente, hizo gala una vez más de su excelente nivel técnico, no siempre en consonancia con el grado de expresividad exigido en cada pieza. El tercero de los cuartetos que Mozart dedicó a Haydn, que son los más complejos y elaborados de su catálogo, transmitió un clima amable y sereno gracias a un adecuado tono ligero y distendido; pero debía lograr también un efecto embriagador, sobre todo su bellísimo adagio, que no alcanzó por falta de más empuje y confianza y un trabajo más minucioso en dinámicas y agógicas. 

Integrado también en una serie, la de los tres cuartetos dedicados al conde y aficionado ruso Rasumovky, el Cuarteto nº 7 de Beethoven es muy exigente a nivel técnico y narrativo. El diálogo fluido entre instrumentos y su grado de compenetración propiciaron una lectura aseada pero no muy apasionada, lo que se demostró especialmente en un adagio sin la adecuada dosis de tristeza. Tras una impecable transición el conjunto nos contagió de júbilo con un allegro final de ritmo trepidante y atmósfera plena de energía. En la propina una Meditación de Thais de Massenet llena de lirismo aunque con algún desajuste técnico apreciable, nada importante.

Artículo publicado en la edición impresa de El Correo de Andalucía el 22 de mayo de 2013

sábado, 18 de mayo de 2013

ALI El placer de conducir

España 2012 88 min.
Dirección Paco R. Baños Guión Paco R. Baños y Rafael Cobos Fotografía Álvaro Gutiérrez Música Julio de la Rosa Intérpretes Nadia de Santiago, Verónica Forqué, Adrián Lamana, Luis Marco, Julián Villagrán, Angy Fernández Estreno 17 mayo 2013

Estamos de enhorabuena porque los dos últimos estrenos españoles en la ciudad tienen un inconfundible sabor andaluz. Pero mientras en La mula éste le viene impuesto y sólo parcialmente se aprovechan valores locales, en el caso de Ali el producto es cien por cien de la tierra y su identidad muy sevillana, afortunadamente sin tener que echar mano de la sempiterna imaginería folclórica que tanto daño nos hace. Paco R. Baños firma a través de Letra M, la productora que él mismo fundó a mediados de los 90, su primer trabajo como realizador. Se ha curtido a la sombra de otros ya tan asentados y reconocidos como Alberto Rodríguez (Siete vírgenes, After) y Santi Amodeo (Cabeza de perro, ¿Quién mató a Bambi?) y ha tenido que esperar más de un año desde su presentación en el Festival de Málaga del año pasado para ver por fin su película en las pantallas de un puñado de ciudades españolas. Mientras tanto no ha perdido el tiempo cosechando premios en festivales como el de Orense (mejor director, actriz y premio del público), Madrid Plataforma de Nuevos Realizadores (película) o el mismo de Málaga (Premio Asecán a la mejor ópera prima). Merecidos todos ellos y cuantos tuvieran que llegar a la vista de los resultados, porque nos encontramos ciertamente ante una película muy estimable por su frescura y su humanidad, el mimo con el que Baños ha sabido tratar su historia y sus personajes, y por esas señas ya inequívocas de identidad de un cine hecho aquí, con un estilo muy propio aunque evidencie influencias del cine independiente americano, con esos espacios universales (quiéranse llamarles “no lugares”) y esos personajes tan reales e identificables. Escrito a dos manos con Rafael Cobos, guionista de Siete vírgenes y Grupo 7, se nota la influencia de Baños en la suavización de la literatura y los modos. Ali es la protagonista del film, una chica que trabaja en un supermercado, tan marcada por las circunstancias que le rodean que está llena de miedos aunque para disimularlos se arrope con una pátina de dureza e impostura. Un personaje antipático que fuma empedernidamente y trapichea al margen de cualquier tipo de ética. Pero la ternura de quienes le rodean, un pretendiente, un vecino, sus vulgares pero divertidas amigas, o una madre emocionalmente inestable pero llena de vida, irán provocando en ella una transformación tan emotiva como sentimentalmente impactante. Esto es lo que nos cuenta Baños con sorprendente dominio de los recursos y la realización, sencillez disfrazada de sofisticación y unas interpretaciones sensacionales. Ali es una película que merece la mejor de las suertes porque emociona y convence, y lo hace con sinceridad, buen gusto y mucho ingenio.

viernes, 17 de mayo de 2013

SINFONÍA N. 6 DE MAHLER POR HALFFTER Y LA ROSS: SUFRIR EN TIEMPOS FELICES

14º Concierto de abono de la XXIII temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Pedro Halffter, director. Programa: Sinfonía nº 6 en La menor « Trágica » de Mahler. Teatro de la Maestranza, jueves 16 de mayo de 2013

Alma Mahler sostiene un retrato
de su difunto esposo
Las sucesivas tragedias que habrían de azotar la vida de los Mahler no se habían aún producido cuando el compositor gestó uno de sus trabajos más desoladores y desgarradores, su Sinfonía nº 6, contemporánea además de sus muy dolientes Kindertotenlieder. De hecho la compuso paradójicamente en uno de los momentos más felices de su existencia. No es sino una más de las constantes contradicciones de una personalidad atormentada, por lo que sólo a partir de un prisma demoledoramente dramático cabe abordar la obra de forma acertada. Exige por lo tanto zambullirse en sus pentagramas y analizarlos con profusión y mucha intención.

La lectura de Pedro Halffter fue como cabía esperar en él, generosa en lirismo y muy apasionada, pero quizás falta de ese toque desesperado y deprimente que tanto su tonalidad como su intencionalidad exigen de esta extensa sinfonía, la más tradicional y straussiana en cierto modo de Mahler. El incontestable buen gusto del director se apreció en las transiciones, pasando en el Allegro inicial con notable delicadeza de la energía marcial a la expansiva emoción del tema lírico que el autor relacionó con su esposa. Hallfter mantuvo buen pulso durante toda la narrativa de la pieza, dosificando convenientemente los recursos y dotándolos de un equilibrio extraordinario. Pero ni el Scherzo fue tan sombrío como debiera ni el Andante transmitió ese ambiente gris y frío que desprende la partitura. El Finale estuvo bien construido, ampuloso y espectacular, pero sin apenas atisbo de esa tensión lapidaria y agotadora que describe la lucha del Hombre contra los abismos del destino.

El nivel técnico de la orquesta fue excelente, más por parte de la cuerda, especialmente esa portentosa grave con la que cuenta el conjunto, que de los metales. Los solos de Crambes fueron muy emotivos, y acertada la resolución tras el escenario de las campanas de rebaño que adornan fundamentalmente los movimientos extremos, no así los famosos mazazos del Finale, un poco anecdóticos en su parafernalia. De cualquier manera, en una temporada en la que hemos escuchado a Mahler en los atriles de la OJA y de la Sinfónica de la Universidad y el Conservatorio, ésta de la ROSS ha sido sin duda la mejor y más experimentada representación que de su música hemos disfrutado este año.

jueves, 16 de mayo de 2013

BERTRAND CHAMAYOU Y LAS CUERDAS PERCUTIDAS DE JOHN CAGE EN EL CENTRAL

Ciclo de Música Contemporánea
Betrand Chamayou, piano y percusión. Programa: Obras de John Cage (Sonatas e interludios para piano preparado; In a Landscape; Suite para piano de juguete; Child of Tree, improvisación para material vegetal amplificado)
Teatro Central, miércoles 15 de mayo de 2013

Siendo testigo de un concierto como éste, el que ofreció el joven y muy reconocido pianista francés Bertrand Chamayou como homenaje al compositor americano John Cage cuando se cumplen 101 años de su nacimiento y 21 de su deceso, uno vuelve a preguntarse porqué este repertorio no acaba de integrarse en las programaciones convencionales de nuestros promotores culturales. De hecho Chamayou se caracteriza por abordar con igual solvencia el repertorio clásico y el contemporáneo; por qué entonces seguimos anclados en la música de los siglos XIX y XVIII, con lo que ello conlleva de agotamiento para los intérpretes a la hora de usar la imaginación con el fin de ofrecer visiones frescas de las músicas de siempre. A estas alturas resulta inconcebible que nuestros oídos no sean capaces de disfrutar de las propuestas de mitad del siglo pasado hacia delante, al mismo tiempo que de las del romanticismo o el clasicismo más recurrentes. Cage dio amplio sentido a la definición del piano como instrumento de cuerdas percutidas cuando motivado por una necesidad lo convirtió en arma de percusión interviniéndolo a discreción para lograr de él sonidos inimaginables para los usuarios más conservadores. Es lo que se llama piano preparado, alrededor del cual giró el concierto en el que Chamayou invirtió más de una hora sólo para intervenir el instrumento según las directrices concisas del autor. Luego, ya de cara al público, su propuesta giró alrededor de las dieciséis sonatas y cuatro interludios que el compositor californiano escribió entre 1946 y 1948, interpretadas en esta ocasión en cuatro bloques, de los cuales el más imaginativo y variado fue sin duda el primero, correspondiente a las sonatas I a V y el primer interludio. Piezas que fueron abordadas con una seguridad absoluta por parte de un pianista decidido a buscar con éxito el matiz y el control de cada pieza, otorgándoles su propia individualidad para evitar en todo momento caer en la siempre tan temida monotonía. Su habilidad para combinar los aspectos más ortodoxos con los aires exóticos orientales de la música de Cage fue encomiable. 

John Cage "preparando" su piano
Entre cada bloque una singular pieza de carácter tan frívolo como ingenioso. La primera concebida para piano de pared, In a Landscape, una preciosa obra que da sensación de mecerse, tan seductora como relajante, compuesta también en 1948 y precursora sin duda del new age en su afán minimalista y su vocación sedante, en la que también se dan cita elementos de inconfundible sabor oriental y un confeso tributo a Satie, tan admirado por Cage. Chamayou se atrevió también con el dificilísimo piano de juguete para ofrecernos una pieza como las otras compuesta también en el 48 y con un valor más de coyuntural curiosidad que de efectivo ingenio. Claro que en este sentido el gato se lo llevó al agua Child of Tree de 1975, obra absolutamente conceptual en la que Cage se limita a dar las pautas para que sea el intérprete quien a través de la improvisación y el azar genere los sugerentes sonidos convenientemente amplificados que se extraen de instrumentos tan peregrinos como un par de cocos, un cactus, unas ramas o una piñas secas, cuya duración puede estirarse al infinito (no olvidemos que Cage es el autor de esa obra interminable que es As Slow As Possible), si bien Chamayou la limitó a lo meramente referencial.

Conviene felicitar la gestión de un concierto como éste, que nos brinda la oportunidad de disfrutar de un gran valor de la interpretación musical actual, a la vez que abrazar una visión bastante acertada de uno de los compositores más influyentes y admirados del siglo pasado. Propuestas como ésta nos abren nuevas perspectivas y horizontes para apreciar la música y liberarla de los anquilosados límites que habitualmente le imponemos. Lástima que la inquietud del público asistente impidera ese silencio absoluto casi religioso con el que es necesario acercarse a este tipo de repertorios.

LA MULA La cara amable, incluso en la guerra

España-Reino Unido 2012 100 min.
Dirección Michael Radford Guión Juan Eslava Galán y Michael Radford, según la novela del primero Fotografía Ashley Rowe y Ángel Luis Fernández Intérpretes Mario Casas, María Valverde, Secun de la Rosa, Ignacio Mateus, Daniel Grao, Jorge Suquet, Maite Sandoval, Pepa Rus, Chiqui Maya, Mingo Ruano, Ignacio Mateus, Tavi García, Eduardo Velasco, Jesús Carroza, Luis Callejo Estreno 10 mayo 2013

Apeado de los créditos por diferencias irreconciliables con sus socios productores, el realizador Michael Radford ha dejado sin embargo su impronta en esta singular película que adapta una novela de Juan Eslava Galán que tuvo cierta repercusión cuando se publicó hace una década. El toque del realizador de El cartero y Pablo Neruda o el documental sobre el pianista Michel Petrucciani se nota en la amabilidad con la que aborda un episodio ambientado en la Guerra Civil española, en un punto intermedio entre el carácter grotesco y de astracanada de La vaquilla y el tono épico y sentimental de Caballo de batalla, sin llegar en ningún caso a la maestría de estos referentes, y quedándose simplemente en una película agradable. La relación entre un cabo nacional y la mula del título, a la que encuentra perdida en el campo de batalla, debía ser el eje principal de la película, pero lo cierto es que queda tan desdibujada que apenas resulta una anécdota en el conjunto de este fresco en el que nadie es tan malo ni tan bueno, defienden causas si bien con visiones más o menos acertadas, pues al final vence naturalmente el alegato por la libertad y la autoafirmación como seres humanos. Sólo muy al final cobra cierta relevancia una relación que en el libro transmitía mucha ternura, y lo hace a través de la renuncia y el sacrificio. Episodios de evidente valor emotivo, como la secuencia de la lectura de poesías en el autobús, se alternan con otros de carácter costumbrista, como el baile en el que una vez más se echa en falta una asesoría de pasodoble, y otros muchos de vulgaridad a través de un lenguaje soez y ciertas licencias que no se adaptan muy bien al uso y la moral de la época. Un conjunto por lo tanto deslabazado sobre el que deambula en todo momento ese carácter amable que redime a sus personajes (el alto mando apasionado de la música, la dolorosa confrontación entre amigos del alma reclutados en bandos contrarios, la fidelidad incondicional de quienes se han criado juntos…). Por el camino conviene destacar su digna factura técnica y artística y las interpretaciones del elenco en general. Sin embargo su muy elaborada banda sonora se evidencia a menudo poco adecuada. Estupendo Mario Casas definiendo un personaje de cateto de muy buen corazón y perfecto acento jiennense, y muy graciosa María Valverde aunque para ello haya recurrido como modelo a Penélope Cruz cuando hace de andaluza. Entrañable Secun de la Rosa añadiendo ingenuidad a una cinta en la que esta condición de la personalidad tiene una relevancia incontestable; y excelente Maite Sandoval, que crea sin estridencias su personaje de perfecta madre alcahueta e interesada de la protagonista. Y por último congratularnos con el aire general andaluz de una película rodada en tierras de Jaén y Córdoba. Lástima que la copia ¡digital! exhibida fuera de tan poca calidad, deficiente en textura e iluminación.

miércoles, 15 de mayo de 2013

LOS CONTRASTES EXTREMOS DE JUAN CARLOS FERNANDEZ-NIETO

Juan Carlos Fernández-Nieto, piano. Programa: Sonata nº23 Op.57 « Appasionata » de Beethoven; Cuaderno 2º de la Suite Iberia de Albéniz; Carnaval Op.9 de Schumann
Martes 14 mayo 2013, Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza

La presentación del pianista Juan Carlos Fernández-Nieto en el Maestranza, con un amplio y prestigioso bagaje tras las espaldas, estuvo marcada por unos contrastes excesivos ya desde la misma forma de abordar cada una de las dos partes del programa.

Carnaval es una ingeniosa colección de variaciones que Schumann diseñó a partir del nombre del lugar en el que nació un amor de juventud, Asch, que tradujo a la notación musical alemana para crear una serie de piezas que reflejaran los diversos estados de ánimo que le inspiraban personajes de la comedia del arte, su propia personalidad bipolar o esa sociedad Davidsbünder que imaginó para hacer frente a las corrientes musicales más conservadoras. El joven pianista acertó en reflejar ese caleidoscopio de emociones con una lectura fresca, ágil, delicada y refulgente según los casos, que remató optando más por un carácter triunfal que grotesco.

Antes se enfrentó a dos páginas fundamentales del repertorio pianístico con un incómodo e inconveniente exceso de temperamento, contrastes muy acentuados y pautas más henchidas de afectación que de imaginación, seguramente con la intención de exhibir una personalidad original. Salvó las notorias dificultades técnicas de ambas piezas pero no las expresivas. La intensidad emotiva y trágica de la Sonata nº 23 de Beethoven no consiste en subrayar sus pasajes más violentos, sino en una mayor indagación y capacidad para conmover, haciendo uso de una sutileza que tampoco asomó en Albéniz, abordado desde su vertiente más folclórica, con más estridencia que gracia y echándose en falta una mayor dosis de seducción y evocación, salvo en la popular pieza dedicada a Triana, más atinada en la combinación de estos elementos. En cualquier caso su acabado técnico fue satisfactorio y no dudamos que con algo más de indagación pueda solventar los inconvenientes apuntados.

Por último, una curiosidad para amantes de la música cinematográfica. Aprovechando la interpretación de Carnaval de Schumann, apuntamos que Franz Waxman adaptó el número dedicado a Chopin para crear una rapsodia para piano que incluyó en la banda sonora de una película de 1947 que protagonizó Joan Crawford bajo el título de Possessed.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 16 de mayo de 2013

lunes, 13 de mayo de 2013

ROMEO Y JULIETA EN MANOS DE GOYO MONTERO Y LA COMPAÑÍA NACIONAL DE DANZA: PASEO POR EL AMOR, EL DOLOR Y LA MUERTE

Romeo y Julieta, de Sergei Prokofiev. Compañía Nacional de Danza. José Carlos Martínez, director artístico. Goyo Montero, director y coreógrafo. Principales bailarines: Aleix Mañé, Marina Jiménez, Allan Falieri, Javier Monzón, Joel Toledo, Daan Vervoort, Elisabet Biosca, Moisés Martín Cintas, Francisco Lorenzo
Teatro de la Maestranza, domingo 12 de mayo de 2013

La Compañía Nacional de Danza nació con vocación clásica, pero derivó bajo la dirección de Nacho Duato en una apuesta claramente vanguardista, cosechando éxitos alrededor de todo el mundo y encumbrando a quienes se formaban y crecían a su sombra. Este montaje auspiciado por su nuevo director desde hace apenas unos meses, el bailarín y coreógrafo José Carlos Martínez, combina sabia e inteligentemente ambos conceptos, el clásico como corresponde a uno de los títulos más emblemáticos del repertorio de ballet, y el contemporáneo, herencia de todo el bagaje artístico cultivado por la compañía durante las dos décadas de Duato.

Decir algo nuevo sobre un argumento tan trillado como el de esta tragedia romántica se antojaba una tarea difícil que Goyo Montero, el joven coreógrafo y director del Ballet de la Ópera Estatal de Nuremberg que lo estrenó hace cuatro años, ha procurado salvar introduciendo un elemento fresco entre sus personajes. Se trata de la Reina de los Sueños, Mab, invocada por Mercucio en su monólogo y personificada aquí en una enigmática figura varonil que parece representar el inevitable destino. Sin embargo el verdadero genio no surge premeditadamente, de forma que lo que otorga verdadera carta de identidad a este prodigioso trabajo es la capacidad para generar un espectáculo vital, enérgico, rabiosamente actual y moderno, la entrega de todos sus partícipes, en los apartados técnicos y artísticos, y el notabilísimo esfuerzo y convicción de cada uno de ellos. Todo eso hace que volvamos a la tragedia de estos dos enamorados universales como si nos la contaran por primera vez.

Provoca una enorme satisfacción que los dos artífices principales de este montaje, Goyo Montero y José Carlos Martínez, representen esa nueva escuela española de baile más cosmopolita, cosechando tantos y merecidos reconocimientos por todo el planeta, algo que un trabajo como éste justifica sobradamente. La emoción resulta incontenible prácticamente desde el inicio, con algunos de los textos del original de Shakespeare combinados con la magistral partitura de Prokofiev. Eso sí, el narrador encargado de recitar dichos textos, Mab en el cuerpo del estupendo bailarín brasileño Allan Falieri, evidenció una pronunciación algo deficiente del idioma del genial dramaturgo. Liberada de los números cerrados y las habituales exhibiciones de agilidad del ballet clásico, quizás lo que más distancia esta propuesta de una eminentemente clásica, la coreografía de Montero hace hincapié en el trabajo de conjunto, con movimientos llenos de sensualidad combinados de tal forma que a veces parece que sólo la auténtica magia sea capaz de mover a sus bailarines, si bien hay que puntualizar que la coordinación no siempre es tan técnicamente perfecta como cabría desear. Además de impactar los habituales momentos estrella de la función, como el baile de máscaras, otros resultan directamente increíbles, como la enérgica lucha entre Montescos y Capuletos en la que la iluminación va captando nuestra atención como si de un montaje cinematográfico se tratara. La jovencísima pareja protagonista, el tarraconense Aleix Mañé y la madrileña Marina Jiménez, incorporan a unos enamorados llenos de fuerza y vitalidad pero también henchidos de ternura y dolor gracias a una expresividad corporal y actoral tan acertada que llegan a arrancarnos incluso alguna lagrimita. Vestuario y escenografía son sencillos, actuales y muy efectivos. Y la música, recortada en casi una hora, aunque enlatada en una grabación técnicamente impecable pero expresivamente blanda, disfruta del sumo respeto que le procura Montero, que hace girar toda su dramaturgia alrededor de los estados de ánimo sugeridos por la extraordinaria partitura de Prokofiev. Es una suerte que en Sevilla la hayamos disfrutado sólo un mes después de su estreno en Madrid y su paso por Valladolid; ahora toca hacerlo por otros puntos de la geografía española.

TANGO LIBRE Esperpento carcelario

Francia-Bélgica-Luxemburgo 2012 98 min.
Dirección Frédéric Fonteyne Guión Philippe Blasband y Anne Paulicevich Fotografía Virginia Saint-Martin Intérpretes François Damiens, Sergi López, Jan Hammenecker, Anne Paulicevich, Zacharie Chasseriaud, Christian Kmiotek, David Murgia
Estreno en España 3 mayo 2013 (no en Sevilla)

Entre Una relación privada, uno de los primeros éxitos de Sergi López en Francia, y esta película han pasado trece años, durante los cuales Frédéric Fonteyne sólo ha dirigido otra, La femme de Gilles. Ésta que nos ocupa ahora es típica carne de festival; de hecho ha sido distinguida con el premio del jurado de la sección Horizontes en el pasado Festival de Venecia, así como con el gran premio del de Varsovia. Reconocimientos que nos parecen excesivos para la que se nos antoja una película cargante que pretende una vez más convencernos de que la verdadera libertad se lleva en el espíritu, y que hay barrotes más sólidos que los de una cárcel. Para eso construye un personaje arquetípico, uno de esos caracteres tan apreciados por la subcultura del falso cine de calidad y que se apoyan en algo muy parecido al autismo para generar personajes irritantes, poco emocionables y con expresión permanente de estupefacción. Así es el protagonista de esta cinta, un funcionario de prisiones muy rarito e introvertido que se enamora de una mujer en clase de tango (que ya nos gustaría saber qué hace un sujeto así asistiendo a ese tipo de clases). La señora en cuestión, coautora por cierto del guión, está emparentada con un par de reclusos, uno de ellos muy celoso, paradójica y poco convincentemente a tenor de la situación que se va planteando. El tango, bailado también entre reclusos, se erige en metáfora de la libertad y el carácter, dando lugar a secuencias algunas esperpénticas y ridículas, otras bien coreografiadas, aunque con una cámara y un montaje que malogran sus resultados estéticos. Por lo demás mucha psicología barata, una resolución tan fuera de lugar como poco convincente y unos personajes que apenas progresan a lo largo de la película, y de los que francamente nos vamos interesando menos conforme se va acercando un final tan anhelado como necesario para nuestra paciencia y salud mental.

sábado, 11 de mayo de 2013

STOKER La sombra de una identidad

USA 2013 100 min.
Dirección Park Chan-wook Guión Wentworth Miller Fotografía Chung Chung-hoon Música Clint Mansell Intérpretes Mia Wasikowska, Matthew Goode, Nicole Kidman, Dermot Mulroney, Jacki Weaver, Lucas Till, Alden Ehrenreich, Phyllis Somerville, Ralph Brown, Judith Godrèche Estreno en España 10 mayo 2013

Confieso desconocer el cine del realizador coreano Park Chan-wook, autor de títulos como Old Boy, Simpatía por Mr. Venganza o Simpatía por Lady Venganza. Pero me ha llamado la atención sus declaraciones según las cuales decidió dedicarse al cine cuando vio Vértigo de Alfred Hitchcock. Sabiendo ese detalle resulta evidente que en esta película exquisita y elegante desde el punto de vista estético o formal, se ha basado en el cine nunca perecedero del genial realizador británico. Pero no es Vértigo la película que subyace bajo la piel del guión firmado por el autor de la exitosa serie de televisión Prison Break. Más bien parece ser La sombra de una duda la cinta de la que ésta no es sino un perverso y maquiavélico reverso. La figura central del argumento es una joven atractiva, pero mientras Teresa Wright personificaba la inocencia de una vecina en una típica comunidad rural y sencilla, Mia Wasikowska es una enrevesada joven emocionalmente inestable que encierra más de un oscuro secreto en su torturada mente. En ambos casos las protagonistas sienten admiración por su tío, Charlie en las dos películas; pero mientras la heroína hitchcockiana aumentaba su animadversión por el cosmopolita pariente conforme iba averiguando su mentalidad perversa, India Stoker va aumentando su interés y fascinación por el mismo. Hasta aquí el ejercicio resulta atractivo, como hemos apuntado por su excelente acabado formal y un ritmo fascinador que atrapa, así como por ese original paralelismo con la película que Hitchcock prefería entre todas las suyas. Pero todo se queda en una anécdota cuando director y guionista se revelan incapaces de profundizar en la perversión que subyace en este diabólico cuento, quedándose todo en la epidermis, y por supuesto en un atractivo elenco interpretativo en el que destacan su trío protagonista, incluida la siempre extraordinaria y bellísima Nicole Kidman; sin olvidar a secundarios como Dermot Mulroney y Jacki Weaver dando vida a un personaje que parece sacado de Psicosis, concretamente el que interpretaba Vera Miles, aunque con un protagonismo mucho menor que el de la rubia favorita del mago del suspense en aquella mítica película. A destacar el buen trabajo de Clint Mansell en la banda sonora, a lo que hay que añadir una pieza original de piano compuesta por Philip Glass en su registro habitual, y una sugerente selección de canciones pop y nostálgicas.

DÍAZ, NO LIMPIÉIS ESTA SANGRE Hay motivos para estar indignados

Título original: Díaz, Don’t Clean Up This Blood
Italia-Rumanía-Francia 2012 127 min.
Dirección Daniele Vicari Guión Daniele Vicari y Laura Paolucci Fotografía Gerardo Gossi Música Teho Teardo Intérpretes Claudio Santamaría, Jennifer Ulrico, Elio Germano, Davide Iacopini, Ralph Amoussou, Fabrizio Rongione, Renato Scarpa, Mattia Sbragia, Antonio Gerardi, Paolo Calabresi Estreno en España 10 mayo 2013

Hace una década se había alcanzado un estado del bienestar tal en el mundo occidental que podíamos permitirnos el lujo de protestar generosa y desinteresadamente en defensa de los más desprotegidos e indefensos del planeta. Las reuniones del G8, los países más industrializados y por extensión ricos del mundo, iban siempre acompañadas de manifestaciones antiglobalización que convocaban a miles de jóvenes estudiantes venidos de todos los países desarrollados. La que se celebró en Génova en julio del 2001, sólo un par de meses antes de que el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York cambiara el rumbo de la Historia y del nuevo milenio, provocó la mayor y más sangrienta represión policial hacia los antiglobalización que jamás se recuerde. Afortunada y sorprendentemente sólo hubo que lamentar un fallecido, pero los golpes, vejaciones, torturas y demás barbaridades a las que fueron sometidos jóvenes y no tanto, e incluso periodistas, simpatizantes o víctimas colaterales, provocaron estupefacción en el mundo entero, que prácticamente había olvidado los procedimientos del fascismo, y unas consecuencias penales no enteramente satisfactorias para la gravedad de los hechos. Hasta la fecha el cine de Daniele Vicari se ha movido entre el documental y la ficción, y este nuevo título bebe paralelamente de ambos géneros. A finales de los 60 y principios de los 70 el cine italiano se hizo eco de la denuncia política y social a través de títulos míticos de esa cinematografía, especialmente los dirigidos por Elio Petri, como La clase obrera va al paraíso o Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha. Salvando las distancias podríamos embarcar esta película en esa corriente, aunque evidenciándose la influencia en estética, forma y contenido, del cine espectáculo norteamericano. Lo que Aministía Internacional denunció entonces como “la más grave suspensión de derechos democráticos en un país occidental desde la Segunda Guerra Mundial” recibe en este film un tratamiento quizás tendencioso, duro, sádico y tremendamente desagradable, pero a nadie a estas alturas escapa el hecho de que la policía reserva sus efectivos más psicópatas y emocionalmente inestables para cargar contra el pueblo cuando las circunstancias lo hacen conveniente a la clase política y dirigente. No hace falta más que fijarnos en los últimos episodios de brutal violencia policial en relación con el 15M en ciudades españolas como Barcelona; las cámaras lo han recogido estremecedoramente en repetidas ocasiones. Por lo tanto se trata de un fenómeno que hay que denunciar y condenar, y todo recurso es poco para hacerlo. De cualquier modo Vicari ha contado con la documentación testimonial y técnica suficiente como para haber hecho una crónica lamentablemente plausible de la situación vivida en aquel verano en la capital de la Liguria italiana. Hoy desgraciadamente hemos perdido esa capacidad de generosidad y solidaridad con lo ajeno, y tenemos que reservar nuestros esfuerzos para luchar por nosotros y nosotras mismas, tal es el atropello continuo que venimos sufriendo a costa de una crisis de la que se nos acusa pero que está generando suculentos dividendos para quienes nos oprimen. Poco hemos avanzado desde aquella sociedad feudal del Medievo. Por supuesto no faltarán quienes se apresuren a tildar a esta película como basura grosera e inmoral, olvidando el respaldo unánime que del público ha recibido en festivales como el de Berlín o el de Valladolid.

jueves, 9 de mayo de 2013

METALES PRECI(O)SOS EN EL ÚLTIMO CONCIERTO DE LA SINFÓNICA DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y EL CONSERVATORIO MANUEL CASTILLO

Concierto de la Orquesta Sinfónica Universidad de Sevilla – CSM Manuel Castillo. Javier Trigos, clarinete. Juan García Rodríguez, director. Programa: Sinfonías para instrumentos de viento y Ebony Concerto, de Stravinsky; Sinfonía nº 1 « Titán » de Mahler. Auditorio de la E.T.S. de Ingeniería. miércoles 8 mayo 2013

La orquesta en el Auditorio de la Facultad de Ingenieros
¡Qué alegría ver tanta gente joven, responsable y disciplinada, sobre el escenario y entre el público! La orquesta de la Universidad y el Conservatorio regresó a su sede habitual de Ingenieros tras debutar exitosamente en el Maestranza con la zarzuela Entre Triana y Sevilla. No se entiende que abandonaran un nombre tan moderno y pegadizo como el de Sinfónica Conjunta para adoptar éste tan farragoso y poco comercial. Tampoco acertaron, en esta ocasión, con la elección de la primera de las sinfonías mahlerianas. Por un lado porque en los últimos años ha sido programada a menudo, y por otro porque no plasmaron la energía y el optimismo de sus dos primeros movimientos ni el carácter grotesco que conviene imprimir al tercero, iniciado además de forma errática y desentonada. Sí consiguieron por el contrario transmitir el aliento heroico de su final, transparente y matizado a pesar de su peligrosa monumentalidad, pero en general resultó una interpretación destemplada y desequilibrada.

Javier Trigos
Destacaron sin embargo los metales, que ya en la primera parte del programa evidenciaron estar en perfecta forma a través de las Sinfonías para instrumentos de viento de Stravinsky, un ejemplo de precisión y plena sintonía entre efectivos y no una mera yuxtaposición inconexa de los mismos. Algún desajuste en las maderas no enturbió la excelente intervención de los difíciles metales en esta obra modernista fundamental para entender gran parte de la música del siglo pasado. En la misma línea funcionó el Ebony Concerto del mismo autor, dedicado a la orquesta de jazz del clarinetista Woody Herman, que Javier Trigos defendió ágil y satisfactoriamente en su rol no exactamente de solista pero sí de liderazgo frente a un conjunto dinámico y solemne a partes iguales. Se da la circunstancia de que Trigos fundó Zahir Ensemble junto a Juan García Rodríguez, director de este conjunto y máximo responsable de que, al margen de los inconvenientes que hemos detectado en esta ocasión, los resultados artísticos y estéticos de esta joven orquesta estén dando tantos réditos.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 10 de mayo de 2013

martes, 7 de mayo de 2013

EL GATO MONTÉS SEGÚN JOSÉ CARLOS PLAZA: SUSPIROS DE UNA ESPAÑA OSCURA, APASIONADA Y VIOLENTA

El Gato Montés, ópera de Manuel Penella
Cristóbal Soler, director musical. José Carlos Plaza, dirección escénica. Cristina Hoyos, coreografía. Intérpretes: Saoia Hernández, Andeka Gorrotxategi, Ángel Ódena, Milagros Martín, Rubén Amoretti, Luis Cansino, Marifé Nogales. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Niños de la Escolanía de Los Palacios. Producción del Teatro de la Zarzuela.
Teatro de la Maestranza, lunes 6 de mayo de 2013

Rescatada por empeño de Plácido Domingo y Miguel Roa para la Exposición del 92, El gato montés fue una pieza de gramática zarzuelera y estructura de ópera que gozó de tanta popularidad en su época que incluso propició una película veinte años después de su estreno. El propio Penella la dialogó, perdiendo su carácter musical casi por completo; y la pionera Rosario Pi, cuya carrera se truncó con la Guerra Civil, la dirigió. Una película primitiva pero con mucho encanto que se puede disfrutar en una copia perfectamente remasterizada, con condiciones óptimas de imagen y sonido.

Esta nueva versión del reputado y experimentado José Carlos Plaza le otorga auténtica entidad operística, gracias a un minucioso y dramático trabajo de concepto que la alivia del excesivo folclore y pintorequismo que contienen libreto y adaptaciones anteriores. Su puesta en escena, parca y sencilla, se apoya en diversos elementos simbolistas que sitúan la trama en una España mísera y austera, permanentemente oscura aún ambientándose en la soleada Andalucía, en la que las emociones del trío protagonista chocan con un ambiente poco adecuado para encontrar la felicidad. La pobreza, la falta de desarrollo y la violencia machista retratan un país entregado a un ritual salvaje de sangre y arena. Un enorme espejo con forma de ninot relaciona en el segundo acto la Sevilla barroca en la que se ambienta con la Valencia de donde era oriundo el maestro Penella. Y un oscurísimo coso taurino, más próximo a Las Ventas que a la Maestranza, como fondo de teatro negro combinado con un grotesco uso de la figuración, resuelve de manera escalofriante la faena y posterior cogida de El Macareno. Son quizás los elementos escénicos más impactantes de un esmerado espectáculo, muy bien dirigido por Plaza, con mucho ritmo y sentido del espacio, y brillantemente coreografiado por Cristina Hoyos, ambos presentes en la sala. La oscuridad funcionó por lo tanto más como consigna que como capricho escénico.

Gorrotxategi y Ódena, dos Españas enfrentadas
por el control de una misma mujer
La soprano Saoia Hernández, que ya interpretó a Soleá en el segundo reparto del Teatro de la Zarzuela, es generosa en proyección, con una voz gruesa y holgada y poderosos agudos, si bien le conviene pulirse como actriz. Gorrotxategi tiene presencia y una voz de bello timbre que modula con gusto y sentimiento; le falta mayor volumen y proyección. El instrumento algo tremolante pero muy bien proyectado y colocado de Ódena cumple con creces en un cometido tremendamente dramático. De todos los demás quien más convenció fue el bajo Rubén Amoretti como padre Antón, con una voz potente, de dicción asombrosa y mucha gracia, especialmente en su intervención del primer acto mientras canta las glorias del torero en Madrid, uno de los números más destacados de la pieza en el aspecto estrictamente musical. Hay que destacar también el Garrotín en la voz aguda y fluida de Marifé Nogales, otro de los momentos musicales más celebrados de una partitura en la que sobresale el famoso pasodoble Torero quiero ser.

Cristóbal Soler, que ya disfrutó de las bondades de nuestra orquesta el año pasado con Luisa Fernanda, supo extraer del conjunto unas excelentes prestaciones, recreando así toda la distinción y la magnífica orquestación de la música de Penella. El coro, especialmente algunas de sus voces solistas, y los niños de la Escolanía de Los Palacios redondearon un espectáculo ciertamente recomendable.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 7 de mayo de 2013