viernes, 30 de agosto de 2013

EL CLASICISMO AUSTERO DEL TRIO PUCCINI PONE CASI PUNTO FINAL A LAS NOCHES DEL ALCÁZAR

XIV Edición de Noches en los Jardines del Real Alcázar. Trío Puccini: José Manuel Martínez Melero, violín. Michael Thomas, viola. Israel Fausto Martínez Melero, violonchelo. Programa: Clásicos imprescindibles (Tríos para cuerda KV563 de Mozart y Op. 9 nº 1 de Beethoven). Viernes 30 de agosto de 2013

Los hermanos Martínez Melero, de Cuenca
A las puertas del Festival Joaquín Turina de Música de Cámara, uno de los promotores de sus primeras ediciones protagonizó en esa línea el antepenúltimo concierto de este verano. Israel Martínez al violonchelo estuvo flanqueado por su hermano José Manuel al violín y el inquieto e incombustible Michael Thomas a la viola, ambos íntimamente relacionados con la recién recuperada Bética de Cámara.

En los atriles dos tríos para cuerdas muy significativos y apreciados en las carreras de sus respectivos compositores. El de Mozart es en realidad un Divertimento, pero no tan liviano como los de juventud sino a la altura de sus más celebradas páginas camerísticas. Por eso no admite una lectura epidérmica, meramente correcta, como la que ofrecieron los integrantes del Trío Puccini. Exige mayor madurez expresiva y riqueza de matices, a pesar de que los intérpretes consiguieron esquivar favorablemente los inconvenientes de la amplificación acústica. Lograron imprimir su carácter noble, derivado de una alianza fraternal masónica, a pesar de falta de contraste y cierta languidez imperante, solo salvadas en los movimientos más danzarines, de tempi rápidos y resueltos.

Los tres tríos Op. 9 fueron muy apreciados por Beethoven en su momento debido a su exuberancia expresiva, reflejada con acierto y aplomo en una interpretación entre vigorosa y encantadora, si bien en todo momento dominó un sonido áspero no siempre adecuado, con momentos de notable agilidad, como en el presto final atacado en staccato. Thomas no exhibió virtuosismo pero sí seguridad y compenetración, mientras sus jóvenes acompañantes se deslizaron por sus difíciles pentagramas con rigor académico y austeridad emocional, siendo el violonchelo de Israel el más perjudicado como consecuencia del sonido amplificado.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 2 septiembre 2013

ROCÍO DE FRUTOS Y RAÚL MALLAVIBARRENA SE ATREVEN CON STANDARDS MEDIEVALES Y RENACENTISTAS EN LOS ALCÁZARES

XIV Edición de Noches en los Jardines del Real Alcázar. Rocío de Frutos, voz. Raúl Mallavibarrena, piano Programa: Músicas viajeras (Música Antigua sefardí y cristiana de siglos lejanos). Jueves 29 de agosto de 2013

Casi cerrando el ciclo de conciertos en los Alcázares pasamos de la ortodoxia en la interpretación de la música tradicional sefardí y cristiana, de la mano de Tricordes, al polo opuesto, la más absoluta heterodoxia en un repertorio similar, esta vez con Rocío de Frutos y Raúl Mallavibarrena, fundador de entre otros grupos Música Ficta; para volver después a la fidelidad interpretativa con el Trío Puccini acercándose a Mozart y Beethoven. Nuevas muestras de la magia, el juego, la combinación, la sorpresa y la sana curiosidad que hacen de estas noches estivales algo único y extremadamente sensorial.

La propina, un standard americano de los 50, My One and Only Love, compuesto por Guy Wood y Robert Mellin, y la declaración de intenciones elocuentemente manifestada por Mallavibarrena, sentaron las bases del extraordinario concierto abordado por el especialista en música medieval y barroca y la soprano sevillana Rocío de Frutos. Libre totalmente de cualquier tipo de prejuicio, el asturiano versionó al piano músicas tradicionales sefardíes, de la liturgia católica o del romancero renacentista de Juan del Encina, Diego Pisador y Alonso Mudarra, fusionando estilos y dando al conjunto un aire de jazz entre latino y aflamencado a lo Campuzano o Dorantes; toda una demostración de versatilidad, tolerancia y pasión por la música sin etiquetas.

Bellísima y exquisita, Rocío de Frutos exhibió una voz privilegiada de generosa emisión, fraseo elegante, modulación a placer y vocalización perfecta, cantando siempre en estilo músicas imperecederas que han llegado hasta nuestros tiempos, como las Morillas del Cancionero de Palacio, la Cantata Qué es de ti desconsolado, la Cantiga 181 de Alfonso X el Sabio o el romance sefardí de la Mora Cautiva. Una forma diferente de acercarse a un repertorio de quienes los intérpretes son una demostrada autoridad; y una magnífica muestra de la riqueza cultural de nuestra península, crisol en el que se distinguen la sensualidad de oriente, la austeridad visigoda y el tipismo castellano, transformado todo al gusto actual como una manifestación de legado para la eternidad.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 2 septiembre 2013

miércoles, 28 de agosto de 2013

JUERGA HASTA EL FIN Encefalogramas planos más en el infierno que en el paraíso

Título original: This Is the End
USA 2013 107 min.
Dirección Seth Rogen y Evan Goldberg Guión Seth Rogen, Evan Goldberg y Jason Stone Fotografía Brandon Trost Música Henry Jackman Intérpretes James Franco, Jonah Hill, Seth Rogen, Jay Baruchel, Danny McBride, Craig Robinson, Michael Cera, Emma Watson, Mindy Kaling, David Krumholtz, Christopher Mintz-Plasse, Rihanna, Martin Starr, Paul Rudd, Channing Tatum, Kevin Hart, Aziz Ansari, Jason Segel
Estreno en España 23 agosto 2013

Planteada como si la plana mayor de la nueva comedia americana, esa que tanto detestamos por utilizar el fácil recurso del culo-pedo-teta sin discriminación alguna, se hubiera puesto hasta arriba de narcóticos, la primera película dirigida por Seth Rogen y Evan Goldberg, hasta ahora guionistas a la sombra del inefable (e infame) Judd Apatow, se postula como delirium tremens de la comunidad hollywoodiense más trash frente a un Apocalipsis a imagen y semejanza del descrito en la mismísima Biblia. Precisamente por ese carácter apocalíptico y el tirón que de nuevo está teniendo ante las nuevas generaciones de críticos, nos hemos atrevido a acercarnos a verla al cine, tras haber despreciado los títulos anteriores del supuesto tándem creativo (Superfumados y Supersalidos). Ahora los protagonistas de aquellas y otras películas del género se interpretan a sí mismo, si bien es obvio que aparte de sus nombres y de dedicarse al cine, no hay mucho de verdadero en la descripción de sus personajes. Celebración del colegueo y el buen rollo, los seis cómicos, auténticos encefalogramas planos que se dedican a elucubrar sobre amistad, sexo o fortuna sin el más mínimo ingenio o componente intelectual, se enfrentan a la destrucción total con frecuentes inclinaciones al rollo homosexual, la catarsis del pene y el delirio machista; mientras el equipo de efectos visuales se las ingenia para dar al conjunto un convincente acabado formal, entre monstruosos demonios con reminiscencias a la bestia de Álex de la Iglesia, socavones infernales, halos celestiales y una esmerada dirección artística, rematando con un número de baile protagonizado por unos angelicales Backstreet Boys y un sinfín de intervenciones estelares que acaban por dotar al conjunto de cierta antipatía general. No deja de sorprendernos que este humor tan particular, no por asentarse en lo más soez y escatológico sino por derivar de una idiosincrasia muy concreta, haya calado también hondo en nuestro país, alimentado por una nueva generación de críticos que ven en las gracietas ordinarias de estos niños eternos un valor intelectual que otros no alcanzamos ni a vislumbrar. Es como si enviásemos a Los Morancos a Estados Unidos y triunfasen, ¿se lo imaginan?

jueves, 22 de agosto de 2013

ESTRENO DE EL ULTIMO CONCIERTO EN SALAS

Estreno en España 23 agosto 2013

Enlace

EL LLANERO SOLITARIO Dos payasos en un Oeste de la A a la Z

Título original: The Lone Ranger
USA 2013 150 min.
Dirección Gore Verbinski Guión Ted Elliott, Terry Rossio y Justin Haythe Fotografía Bojan Bazelli Música Hans Zimmer Intérpretes Johnny Depp, Armie Hammer,
Helena Bonham Carter, Tom Wilkinson, William Fichtner, Barry Pepper, Ruth Wilson,
James Badge Dale Estreno en España 21 agosto 2013

El cine americano actual es tan insolente que pretende que cada rescate de personajes o historias ya tratadas sea mejor y definitivo, para en realidad estrellarse estrepitosamente. La nueva producción de Gore Verbinski, tras el Oscar conseguido a la mejor película de animación hace un par de ediciones por Rango, peca precisamente de esto. Nos cuenta exactamente la misma historia que William A. Fraker, prestigioso director de fotografía, nos contó en 1981 en la última incursión de este personaje en el cine, La leyenda del Llanero Solitario. Todo estaba ya en esa adaptación del serial radiofónico creado por George W. Trenle y Fran Striker en los 30, incluida la Obertura de Guillermo Tell de Rossini, el villano Butch Cavendish, y el caballo Silver. Pero Verbinski la infla de supuesta espectacularidad, metraje y pretensiones, para al final no ofrecer más que un acontecimiento vacuo, falto de emoción, intriga o ni tan siquiera interés. La gran diferencia con cualquier trabajo anterior que abordara la historia de este Texas Ranger justo y justiciero, es que el protagonista del evento es Johnny Depp, que no da vida al héroe sino al indio que le acompaña en sus andanzas, si bien el nuevo guión le adjudica a él prácticamente la totalidad de los éxitos de la empresa emprendida por ambos. Como fuera que los seriales de televisión que veíamos en UHF estaban doblados en Hispanoamérica, al indio se le ha quedado el nombre que le pusieron allí, Toro, en lugar del Tonto original, si bien es esto y no lo otro lo que el hermano indio de Jack Sparrow hace en la función. Y para no ser menos el guaperas Armie Hammer, a quien hemos visto en La red social o J. Edgar, se dedica también a hacer el payaso, aunque evidenciando tan pocas aptitudes cómicas como Ryan O’Neal, con quien guarda un considerable parecido físico. Pero el problema no es que estos dos individuos campen a sus anchas por un Oeste de antología, en el que no faltan búfalos, trenes, villanos, señoritas de saloon, ni tan siquiera 7º de caballería; el lastre reside en verdad en la falta de ingenio que evidencia el guión, la falta de ritmo que muestra la realización, la falta de química entre los protagonistas, y la sensación general de desinterés que exhibe la trama, agravado por su excesivo metraje. Payasos con poca gracia en un engendro cuyo único hallazgo podríamos encontrarlo en el hecho de que la historia se la cuente el propio Toro a un niño en una feria de 1933, justo el año en el que millones de niños y adultos en los Estados Unidos empezaron a ilusionarse con las aventuras del Llanero Solitario a través de las ondas de la radio; otro modo de aliviar los pesares de la crisis del 29. Todo un homenaje a la tradición oral, de la que por desgracia esta megaproducción del inefable Jerry Bruckheimer hace en definitiva poca gala, a favor como siempre de los fuegos artificiales, repartidos eso sí en unas pocas secuencias que son las que justifican el visionado del film, si es que se puede justificar.

miércoles, 21 de agosto de 2013

ELYSIUM El empobrecimiento global en el centro de la lucha entre el bien y el mal

USA 2013 109 min.
Guión y dirección Nelly Blomkamp Fotografía Trent Opaloch Música Ryan Amon Intérpretes Matt Damon, Jodie Foster, Sharlto Copley, Alice Braga, Wagner Moura, Diego Luna, William Fichtner, Josh Blacker, Brandon Auret
Estreno en España 14 agosto 2013

El hecho de que los ricos sean cada vez menos y más ricos y que los pobres sean más y cada vez más pobres es una realidad que va creciendo y de la que dos producciones se han hecho especialmente eco en los últimos meses. Por un lado teníamos la fábula romántica ambientada en dos mundos opuestos y diametralmente contrarios en cuestión de bienestar, Entre dos mundos o Upside Down de Juan Solanas, y esta nueva película del director sudafricano Neill Blomkamp. La proporción es aún más abismal en ésta, donde los multimillonarios disfrutan de una vida armoniosa y apacible al son de Bach en una estación espacial acondicionada como si de unos jardines colgantes en los Emiratos Árabes se tratara; los pobres por el contrario se hacinan en ciudades caóticas, ruinosas, malolientes y cochambrosas, al más puro estilo de las favelas de Río de Janeiro, con un toque de ático chino, ese que este verano ha saltado a las portadas de los medios por construir un monte y una selva en lo más alto de un edificio sin consentimiento de las autoridades. Una realidad que tenemos hoy, en la que solo unos pocos disfrutamos calidad de vida, mientras otros, muchos, nos observan y nos invaden en incómodas pateras por las que pagan toda su pequeña fortuna y arriesgan sus miserables vidas. Pero hoy lo vivimos con la comodidad que proporciona la mirada velada, la conciencia ausente, como si no fuera con nosotros; mientras en el film de Blomkamp nos situamos un siglo por delante para que esa diferencia social y humana sea más patente y evidente, en términos de parábola moral sobre la condición humana, la mezquindad y el instinto animal no por la supervivencia sino por la ambición más desmedida y cruel. En medio de todo este caos surge, cómo no, un Mesías llamado involuntariamente a cambiar el orden de las cosas, y a crear una situación más justa e igualitaria, lo que conlleva resoluciones ingenuas y facilonas que poco favor le hacen a tres cuartos iniciales de película que funcionan precisamente por plantear con inteligencia, ingenio, creatividad, coherencia y transparencia un universo letal y apocalíptico en el que se enarbola la bandera del aviso, la advertencia de que un día esto nos puede ocurrir a nosotros y que quienes hoy abusan de nuestra confianza pueden encontrar una respuesta ofensiva a sus actos impunes y descarados. Blomkamp ha contado para esta nueva crónica social y política con traje de ciencia-ficción con más medios que en su anterior y muy exitosa película, Distrito 9, con la que logró cuatro nominaciones al Oscar, y cuyo protagonista, Sharlto Copley, interpreta aquí a un malo de antología. Y es que al final la cinta acaba siendo otra confrontación entre los sempiternos bien y mal, Damon de un lado y Foster del otro, quedando desdibujados quienes en medio de estos dos tradicionales conceptos trafican con la desgracia y la fortuna de los demás, esas sanguijuelas que hablan español (el héroe habla inglés y los ricos francés) y sobre los que el guión del propio Blomkamp no emite juicio de valor. A la cinta, entretenida e interesante, le sobran las pesadas peleítas y la moralina general, todo ello concentrado en su cuarto final.

lunes, 19 de agosto de 2013

UNA CASA EN CÓRCEGA Las bondades de la vida en el campo

Título original: Au cul du loup
Bélgica-Francia 2011 82 min.
Guión y dirección Pierre Duculot Fotografía Hichame Alaouie Intérpretes Christelle Cornil, François Vincentelli, Jean-Jacques Rausin, Pierre Nisse
Estreno en España 16 agosto 2013

Tras un par de cortometrajes, el joven director belga Pierre Duculot debuta en el largo con esta fábula sobre la vida sencilla en el campo frente al aletargamiento general que parecemos sufrir los urbanitas, abnegados con la sociedad en la que nos ha tocado vivir, especialmente ahora que en tiempos de crisis las oportunidades de una vida mejor y más feliz parecen estar menos al alcance de todo el mundo. El descubrimiento de la vida sencilla y tradicional habría tenido un tratamiento tópico y previsible, de postal turística, de haber sido objeto del cine americano; así lo hemos comprobado en títulos como Bajo el sol de la Toscana. La propuesta de Duculot es naturalmente muy distinta. El estrés del ejecutivo medio americano se ha sustituido por el desánimo ante una vida encorsetada, planificada de antemano, en el que la pareja estable, el trabajo seguro y la familia parecen erigirse como único pasaporte posible a la felicidad. Un giro inesperado y todo eso puede cambiar radicalmente a través de un viaje físico y emocional que enfrenta a la protagonista de la función con un paisaje rural, tradicional y emocional nuevo, si bien los anhelos románticos serán los de siempre, irrenunciables y previsibles, y es que hasta para ser cabrero hay que tener estilo y sex-appeal. Quien no tiene ninguna de las dos cosas es la heroína, lo que en su vocación naturalista y desprejuiciada no hace sino dañar el acabado de un film que por ello no se antoja ni irresistible ni suficientemente atractivo. La relación forzada que la joven mantiene de hastío y desprecio hacia una familia diseñada el más puro estilo obrero de Ken Loach, que ni de lejos merece eso, hace que tampoco logremos empatizar con ella. Así las cosas la cinta apenas logra traspasar los límites de la corrección, con paisajes hermosos y mensajes culturales básicos que tanto gustan al público burgués y seudointelectual al que va dirigido, pero que no suscitan admiración, inquietud o una mera reflexión.

domingo, 11 de agosto de 2013

EL ESTUDIANTE. ESTRENO EN CINES

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PACIFIC RIM Transformers vs. Godzilla

USA 2013 131 min.
Dirección Guillermo del Toro Guión Travis Beacham y Guillermo del Toro Fotografía Guillermo Navarro Música Ramin Djawadi Intérpretes Charlie Hunnam, Rinko Kikuchi, Clifton Collins jr., Ron Perlman, Idris Elba, Charlie Day, Rob Kazinsky, Max Martini, Burn Gorman, Santiago Segura Estreno en España 9 agosto 2013

La última megaproducción de Guillermo del Toro dividirá a la crítica, utilizando cada bando los mismos argumentos, unos para elevarla a los altares y otros para masacrarla. Nos encontramos en el segundo bando. Quienes la despreciamos diremos que su argumento es básico, sus personajes estereotipos, sus conflictos carecen de interés y su estética es tan recargada que provoca náuseas. El realizador se ha sabido siempre relacionar y rodearse de un grupo de incondicionales, creando su propio universo para moverse con libertad entre México y, fundamentalmente, España y Estados Unidos. Ahí reside su mayor virtud, al margen de haber realizado algunas estimables películas, como Mimic, Hellboy o El laberinto del fauno. Como si de un homenaje a las películas de monstruos de los 50 (en Estados Unidos) y los 70 (en Japón) se tratase, del Toro enfrenta gigantescos robots con monstruosos alienígenas surgidos del océano, para combatir el apocalipsis inminente. Pero si aquellas películas tenían su fundamento en el pánico nuclear, esta proliferación de invasiones extraterrestres del cine actual no alcanzamos a comprender a qué se debe, cuando todos y todas sabemos que el verdadero enemigo está en casa, nos chupa la sangre y nos desmoraliza paulatinamente. ¿No será que quieren adormecernos y distraernos con estas aventuras banales y superficiales, a la manera en que con mucho más talento e ingenio se hacía con la música popular y la radio en la gran crisis del siglo XX? Aburrida e intranscendente, solo por sus efectos visuales, espléndidos sí, no debería justificarse un juguete tan caro en el que no funcionan ni siquiera sus referencias a Verhoeven, especialmente StarshipTroopers, o a sí mismo, ni sus contados golpes de humor. Mucha parafernalia para nada.

sábado, 10 de agosto de 2013

WEST-EASTERN DIVAN 2013: MUCHO TALENTO BAJO LA BATUTA DE UN GENIO

Orquesta West-Eastern Divan. Daniel Barenboim, director. Programa: Oberturas de Las vísperas sicilianas y La fuerza del destino, y Preludios a los actos I y III de La traviata, de Verdi; Sinfonía Fantástica de Berlioz. Teatro de la Maestranza, viernes 9 de agosto de 2013

Andalucía cumple doce años como sede del hermoso proyecto de la Fundación Barenboim-Said, orientado a acercar pueblos beligerantes a través de la cultura, premisas que han servido de inspiración también para otras iniciativas como la que lidera la viuda de Rostropovich. Antes de trasladarse a enero a partir del año próximo, cumplió su tradicional cita veraniega en Sevilla, donde sólo faltó en 2008 por obras en el templo lírico de la ciudad.

Efemérides mediante, Barenboim y sus jóvenes talentos ofrecieron en el Maestranza una selección de Verdi, de la misma forma que en Granada dedicarían su concierto a Wagner. Con el compositor de Busseto el maestro demostró por qué se le considera un genio indiscutible de la interpretación musical. Como si nunca antes hubiésemos escuchado las celebérrimas páginas del italiano, redescubrió al público maestrante la Obertura de Les vépres siciliannes, una de sus óperas más opulentas y ambiciosas, destinada a la Grande Boutique, como se refería Verdi despectivamente a la Ópera de París. Su gramática rossiniana no estuvo exenta de la intensidad dramática y la sincera emoción que tan bien supo plasmar el conjunto, sacrificando el tradicional temperamento que se suele asociar a Verdi en favor de una riqueza atmosférica y una elegancia sobrecogedoras. Igual ocurrió con los Preludios a los Actos I y III de su ópera inmediatamente anterior, La traviata, y la Obertura de su título sevillano, La forza del destino, donde la sutileza se hizo patente en las transiciones de los pasajes líricos a los más enérgicos y vitalistas. Un Verdi notablemente refinado, distinto y extraordinario. 

Berlioz, que consideraba Las vísperas sicilianas el trabajo mejor acabado de Verdi, fue el protagonista de la segunda parte con su inmarchitable Sinfonía Fantástica, en los atriles de la WEDO desde 2009, cuando la interpretaron en los Proms de Londres. Hubo menos sorpresa en esta página, resuelta no obstante con un nivel técnico impecable y una potencia expresiva arrolladora. Pieza romántica por antonomasia, en la que el autor vierte sus emociones – junto al monólogo Lelio constituye su Episodio en la vida de un artista – ilustra a la manera de los futuros poemas sinfónicos de Liszt y Strauss el hechizo de un hombre sometido a la decadencia moral que le provoca su mujer ideal. Su carácter irreal, motivado por la ingesta de opiáceos en el protagonista, fue potenciado por la particular manera en que Barenboim distribuyó la cuerda, alternando graves y agudos a lo largo del escenario. Todos los caracteres de la obra, melancólico, épico, apasionado y sosegado en contraste, tuvieron su espacio en una memorable interpretación en la que brillaron entre otros los redobles de timbales o el diálogo entre corno inglés y oboe del tercer movimiento, en un conjunto ya de referencia que evidenció su cada vez más asentada plantilla. Cuatro piezas de la popular Carmen culminaron la experiencia catártica de un público entregado y propenso al aplauso incluso cuando no procedía.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía el 11 de agosto de 2013

viernes, 9 de agosto de 2013

WEST-EASTERN DIVAN EN SEVILLA: EDWARD SAID, AMIGO E INSPIRACIÓN

Homenaje a Edward Said. Solistas de la Orquesta West-Eastern Divan. Michael Barenboim, violín. Karim Said, pianoDaniel Barenboim, director. Programa: Concierto de cámara para violín, piano y trece instrumentos de viento de Alban Berg. Teatro Central, jueves 8 de agosto de 2013

Edward Said (1935-2003)
La elección del Concierto de Cámara de Berg, compuesto inmediatamente después de Wozzeck y estrenado en marzo de 1987, no es una casualidad. Responde de manera muy significativa al leit motiv de este singular evento, un merecido homenaje a Edward Said, gran intelectual árabe del siglo XX, cuando se cumplen diez años de su fallecimiento, y en el preciso instante en el que se conmemora el mismo lapso de tiempo transcurrido desde que visitara la ciudad de la Torre del Oro en aquellos ya lejanos comienzos de esta apasionante aventura humana y cultural, destinada si no a solucionar sí a paliar los desastres de la eterna confrontación entre judíos y palestinos. Como Barenboim y Said, Berg y Schönberg eran devotos amigos y cómplices. El segundo acababa de inventar el dodecafonismo, y en su cincuenta efemérides Berg decidió zambullirse en los límites del atonalismo y el dodecafonismo para dedicarle esta página quizás no tan esencial en la escritura musical del siglo XX como su concierto para violín A la memoria de un ángel, pero indispensable para conocer las líneas fundamentales de ese vanguardismo que azotaba los comienzos del siglo pasado y que aún resulta difícil de comprender no ya para el público en general sino incluso para tantísimos melómanos. La página, cuyo movimiento central, un adagio en forma de amplio palíndromo, está dedicado a la esposa fallecida del autor de Noche transfigurada, supone precisamente un triunfo de la vida sobre la muerte, tal como demuestra el Rondo ritmico con introduzione final. El mismo triunfo de Said como inspirador de un proyecto necesario de vida en paz y armonía. A su vez, el Concierto de Cámara es una obra de estructura obstinadamente matemática, apoyada en el número tres y sus múltiplos, como se observa en la estructura musical del Thema scherzoso con variazioni inicial, en la que se deletrean los nombres del autor y de sus colegas Schönberg y Webern, o los 240 compases que integran tanto el primero como el segundo movimiento, multiplicados por dos en el tercero si a la introducción y el cuerpo principal añadimos los 175 compases de la repetición voluntaria, que casi nunca se hace, y ésta no fue una excepción. Todo lo cual convierte a la pieza en algo tan singular como el homenaje al luchador por la integración entre judíos y palestinos en el que se integró su interpretación.

Daniel Barenboim con su hijo Michael a la izquierda,
en otra actuación de la West-Eastern Divan Orchestra
Barenboim, gran conocedor de una obra que al menos como pianista ha interpretado y grabado en varias ocasiones, se erigió esta vez en director de un conjunto formado por jóvenes intérpretes educados en los talleres que desde hace doce años se imparten en nuestra provincia. Su hijo Michael, de probada solvencia y versatilidad, protagonizó la voz del violín, mientras un pariente también joven del homenajeado se encargó de la pianística. Sus intervenciones, el primero en el Thema e variazioni y el segundo en el Adagio, y ya ambos dialogando en el Rondo, rozaron la excelencia virtuosística, destacando en lirismo y mordiente, mientras en el resto del conjunto se apreciaron frecuentes irregularidades técnicas y falta de cohesión, lo que en una obra en la que sus quince ejecutantes deben comportarse como solistas de excepción conduce a unos resultados decepcionantes. La lectura devino famélica en muchos aspectos, desequilibrada ocasionalmente, y aunque evidenciando destellos de brillo y energía, en general resultó desganada. Sus grandes posibilidades interpretativas, desde la severidad extrema al expresionismo más tempestuoso, fracasaron en nuestra opinión frente a un anhelo de equilibrio entre lo lírico y lo dramático que sólo obtuvo resultados satisfactorios respecto a claridad, no tanto en cuanto a la superación de su gran dificultad técnica y tensión dramática. No obstante celebramos la iniciativa de programar una obra que tan raramente se hace, y nunca quizás antes en nuestros escenarios.

Bernardino León, un político fiable
El homenaje estuvo enmarcado por una accidentada proyección – menudos técnicos contrataron, hablando sin parar incluso por teléfono cuando en los atriles sonaba ya la música de Berg - de un documental en vídeo, rutinario y previsible, en el que personalidades de la cultura y la política, como Juan Goytisolo y Felipe González, glosaban las virtudes del homenajeado. Y ya en la segunda parte, por un sentido, preciosa y relajadamente fraseado discurso del político malagueño Bernardino León, valedor de la Fundación Barenboim-Said en Andalucía y el mundo entero, que aprovechó justa y oportunamente para reprochar el trato a menudo injusto que tan noble empeño recibe de medios de comunicación y oposición en ésta nuestra desdichada y desorientada tierra, crisol de culturas y deudora de una riqueza humana y cultural que a veces demuestra no merecer. Aquí ya se sabe, para defender lo nuestro atacamos lo de los demás; en lugar de sumar, restamos. La Fundación ha recibido tantos recortes presupuestarios como otras instituciones propiamente andaluzas, pero lo fácil es hacer demagogia reclamando para éstas todo y nada para los demás, a los que se tilda de juguetes caros e inútiles, despreciando la labor generosa y altruista desempañada por quienes sacrifican veintisiete horas de trabajo al día, o todo un patrimonio intelectual acuñado durante años de estudio y análisis concienzudo. El acto final del homenaje estuvo protagonizado por una entrevista de la profesora de Literatura Comparada de la Universidad de Nueva York, Ana Dopico, al maestro Barenboim, siempre interesante en sus revelaciones, que en esta ocasión alcanzaron incluso a desmentir algunas leyendas sobre la creación de una fundación que debería ser orgullo para andaluces y andaluzas, aunque a veces se atisbara cierto cansancio dialéctico consecuencia de tanto trabajo y edad.

sábado, 3 de agosto de 2013

GUERRA MUNDIAL Z Rabia camuflada

Título original: World War Z
USA 2013 116 min.
Dirección Marc Forster Guión Matthew Michael Carnahan, Drew Goddard y Damon Lindelot según la novela de Max Brooks Fotografía Ben Seresin Música Marco Beltrami Intérpretes Brad Pitt, Mireille Enos, Daniella Kertesz, James Badge Dale, Matthew Fox, David Morse Estreno en España 2 agosto 2013

El cine de acción (Quantum of Solace, Machine Gun Preacher) y la adaptación literaria de éxito (Cometas en el cielo) no son ajenos al director de origen alemán y suizo Marc Forster; sí el de terror, aunque la odisea que sufría Halle Berry en Monster’s Ball pudiera desmentirlo. Guerra Mundial Z no es ciertamente una película de terror. Para empezar no es la típica producción de zombies, ni éstos se comportan como cabe esperar de ellos en una cinta del género. Ignoramos si se parece o no al éxito superventas de Max Brooks, aunque todo parece apuntar a que se aparta bastante de su referente literario; digamos que toma la esencia como pretexto argumental para una epopeya de dimensiones gigantescas pero desarrollo argumental pobre y simplón, lo que de nuevo nos hace preguntarnos por qué este tipo de películas necesitan tantos guionistas. Quienes hayan visto el mil veces proyectado tráiler de la película esperaban este derroche visual y desde luego en este sentido no decepciona. La nueva producción de Brad Pitt ofrece una experiencia visual y estética sensacional y novedosa; nunca antes habíamos visto en pantalla un enjambre tan mastodóntico de seres humanos absolutamente enloquecidos invadiendo indiscriminadamente las calles de ciudades como Filadelfia o Jerusalén. Se trata más de una cinta de acción, guerra y catástrofe que la típica propuesta de terror zombi, si bien su tramo final regala a los incondicionales del género una aproximación más fiel al mismo. Hasta llegar a él, el absolutamente imprescindible superhombre al que da vida Pitt se embarca en una serie de sorprendentes, y a menudo inverosímiles, situaciones de extremo peligro, con consecuencias a veces tan innecesarias como castradoras de la verosimilitud general del engendro. Pero Forster, tan versátil como poco incisivo en cada nuevo género al que se presta, podría haber ahondado más en el terror que genera una situación que nos supera y de la que parece imposible salir airoso. Spielberg lo hizo en La guerra de los mundos con resultados sobresalientes que sobrepasaban al cine apocalíptico, y eso que el punto de partida era bastante similar, con la sempiterna familia como eje alrededor del cual crecen las motivaciones y aspiraciones de los héroes protagonistas de estas odiseas americanas. También detrás de esta superproducción de impecable dirección artística deberíamos encontrar mensajes prácticos, metáforas de la realidad política y social que estamos viviendo, pero no alcanzamos a percibirlas más allá de cierta alegoría sobre la rebelión que algunos quisiéramos ver en las sensacionales secuencias de masas descontroladas y amontonadas. Si hay otras intenciones más están camufladas, y nos consta que si Brad Pitt se puso detrás del proyecto es porque al margen de sus motivaciones económicas debía adivinar otras más comprometidas. Lo curioso es que esa rebelión violenta y descontrolada, ingredientes ya inevitables de la mayor parte del cine que nos llega de Norteamérica, es censurada al final en favor de una hipócrita templanza y solidaridad. Con todo Guerra Mundial Z cumple en su vocación de mero producto de entretenimiento extremadamente espectacular, a pesar de que ese montaje y cámara frenéticos a los que nos tiene acostumbrados el actual Hollywood malogra muchos de los momentos de la cinta, ahogados en la confusión y la inercia digital.

jueves, 1 de agosto de 2013

SOPHISTICATED LADIES FROM HEAVEN: O SISTER! ASOMBRÓ DE NUEVO EN EL ALCÁZAR

XIV Edición de Noches en los Jardines del Real Alcázar. Helena Amado, soprano. Paula Padilla, alto. Marcos Padilla, tenor. Matías Comino, guitarra. Programa: La mujer en los orígenes del Jazz (temas de The Boswell Sisters, Mack Gordon, Lil Hardin Armstrong, Frank Loesser, Will Hudson, Irving Mills, Johnny Burke, Jimmy McHugh, Andrew Razaf, Fats Waller, Sid Robin y otros). Miércoles 31 de julio de 2013

Acudimos motivados por el éxito y la admiración que desde hace unos años despiertan los integrantes de este singular grupo musical en cada espacio en el que recalan. Ignorábamos hasta qué punto lograría sorprendernos la propuesta de estos jóvenes y experimentados músicos sevillanos, pues lo suyo podría definirse como arqueología de la música popular norteamericana, fundamentalmente swing y blues, de los años 20 y 30; y en eso nos atreveríamos a decir que son sensacionales. Con solo cuatro de sus seis componentes sobre el escenario – faltaban el contrabajista Camilo Bosso y el batería Pablo Cabra, a los que no les vendría mal que en un futuro próximo se les uniera un violinista al estilo Grappelli para potenciar su estilo gipsy – O Sister! (nombre que podría hacernos pensar en espirituales negros pero que nos hace recordar también a la gran Tata Vega cantándole a Miss Celie en El color púrpura) recupera con respetuosísima caligrafía canciones muchas de ellas olvidadas de la gran época dorada del jazz americano, con toques dixie y gipsy, tan evidente en la guitarra a lo Django Reinhardt de Matías Comino.

En una semana en la que las Noches del Alcázar parecen querer rendir homenaje a la mujer – el viernes 2 de agosto le toca el turno al Trío Vega recuperando páginas camerísticas de Fanny Mendelssohn y Elfrida Andrée – O Sister! hizo lo propio con un buen ramillete de auténticas pioneras del pop americano de esas dos décadas inmortales que enmarcan uno de los momentos más dramáticos del pasado siglo, la Gran Depresión. De hecho escuchándoles era imposible para cualquier cinéfilo no recordar aquella película de Sydney Pollack protagonizada por Jane Fonda, Danzad danzad malditos, que escenificaba uno de esos concursos interminables y criminales de baile de la época, así como el clásico de Herbert Ross Dinero caído del cielo, en el que los brillantes, alegres y divertidos números musicales contrastan con la sordidez del drama vivido por Steve Martin y Bernadette Peters, de la misma forma que en aquella paradigmática época la radio transmitía sin parar alegres canciones que mitigaran la sensación de desesperanza y miseria que se había apoderado del americano medio en plena transición de décadas. Ahora, en plena crisis económica del siglo XXI nos distraen con fútbol y catástrofes.

Como si de aquellas Damas sofisticadas de Duke Ellington se tratara, el grupo mimetizó, ataviados con vestuario de la época, los estilos de grandes inmortales como Ethel Waters, inolvidable en Una cabaña en el cielo de Minnelli y nominada al Oscar en 1949 por Pinky, la melancólica Lil Hardin o la divertida Rose Murphy, cuyo agudísimo timbre fue espléndidamente recreado por Helena Amado. Mujeres que tuvieron que luchar el doble que los hombres para lograr cierto reconocimiento, y a las que la Historia solo ha hecho justicia en contadas ocasiones, dejando a la mayoría en el olvido. Pero ahí están O Sister!, que con un trabajo detrás indudablemente prodigioso, duro y riguroso, traducido en el escenario en desenfado y espontaneidad, se encargan de devolverles el esplendor que un día conocieron. No es de extrañar que su formación pase por la música antigua, barroca y hasta contemporánea (en el Proyecto eLe colaboran algunos de sus miembros), pues el trabajo que desempeñan en esta extraordinaria recreación, no exenta de personalidad, del sonido de la época es sencillamente sensacional. Por poner un ejemplo, la voz de Marcos Padilla se ajusta como un guante al estilo crooner previo a Sinatra, con voz de tenor ligeramente falseteada para lograr un timbre más agudo de lo habitual. Las pedagógicas y muy documentadas explicaciones de la mezzo Paula Padilla, de timbre sedoso y emisión muy natural, encontraron el contrapunto ideal en la espléndida comicidad de Helena Amado. Y en el repertorio clásicos como Moonglow, I Can’t Give You Anything But Love y Pennies from Heaven, junto a joyas desconocidas entre las que destacó una muy particular, la inédita You-del-ee-oo-de-oo de las Hermanas Boswell, precursoras de otros grupos de tanto éxito como las Andrew Sisters, que el conjunto sevillano ha arreglado y editado con permiso de los herederos de las tres hermanas que más han influido en su estilo final, onomatopeyas instrumentales y característicos cloqueos incluidos. Un orgullo y una sorpresa para una ciudad tan anclada en tradiciones y folclore. Bravo O Sister!