jueves, 27 de febrero de 2014

SOLISTAS DE LA BARROCA DE SEVILLA: UN CUARTETO DE MAESTROS Y APADRINADOS

Temporada de conciertos de la Orquesta Barroca de Sevilla. Rafael Ruibérriz, flauta. Josep Martínez, violín. Mercedes Ruiz, violonchelo. Santiago Pereira, clave. Programa: El padrino (Cuartetos TWV 43:G1 y TWV 43:e2 de Telemann; Tríos Wq 143 y Wq 150 de C.P.E. Bach). Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, miércoles 26 de febrero de 2014


Ruibérriz en el patio del CICUS en calle Madre de Dios
En una noche tan luctuosa como la del pasado miércoles, en la que lamentamos la pérdida de alguien tan significativo para la música en general como Paco de Lucía, tuvimos hasta tres interesantes propuestas musicales en Sevilla donde elegir: la joven pianista ucraniana Maryana Brodska en el Pabellón de Juventudes Musicales, la inauguración del ciclo de música contemporánea en el Central y este concierto de solistas de la Barroca de Sevilla en la amable sala Joaquín Turina, con un lleno casi absoluto que evidencia una vez más la devoción del público por esta singular formación.

El programa giró en torno a uno de los autores más prolíficos e inabarcables de la historia, Telemann, cuya amistad con el maestro de la fuga le llevó a apadrinar al segundo de sus hijos, Carl Philipp Emanuel, el otro gran protagonista de la noche. Paradójicamente dos de los más firmes y sintomáticos componentes de la orquesta, Mercedes Ruiz y Rafael Ruibérriz, ejercieron a su vez de padrinos de los otros dos intérpretes, jóvenes colaboradores en ciernes de convertirse en nuevos integrantes del conjunto.

La sutileza y la elegancia que caracterizan los Cuartetos de París de Telemann quedó patente en una interpretación que cuidó el contraste entre timbres de la flauta, dominada con agilidad y rico fraseo por el habitual relaciones públicas de la orquesta, y el violín de Josep Martínez, flexible y vigoroso si bien demasiado áspero y puntualmente chirriante. Tiempo tendrá de progresar, como así ha hecho el hoy sensacional Ruibérriz. Mercedes Ruiz como siempre aportó cuerpo, lirismo y sensualidad, mientras Santiago Pereira al clave exhibió concisión y un sonido brillante y bien articulado, fundamental en el caso de Bach. En esa misma estética discurrió el resto del programa, exuberante y desinhibido el Cuarteto en Mi menor del Tafelmusik o Música de entretenimiento de Telemann; melódicos, equilibrados e imaginativos los dos de los once tríos que Carl Philipp Emanuel Bach compuso para flauta, violín y bajo cifrado.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 28 de febrero de 2014

lunes, 24 de febrero de 2014

MONUMENTS MEN Los cazatesoros y las minas del Führer Adolf

Título original: The Monuments Men
USA 2014 118 min.
Dirección George Clooney Guión George Clooney y Grant Heslov, según el libro “Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves and the Greatest Treasure Hunt in the History” de Robert M. Edsel y Bret Witter Fotografía Phedon Papamichael Música Alexandre Desplat Intérpretes George Clooney, Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Jean Dujardin, Bob Balaban, Hugh Bonneville, Cate Blanchett, Dimitri Leonidas, Justus von Dohnányi, Holger Handtke Estreno en España 21 febrero 2014

Una de las hazañas bélicas más desconocidas y menos reconocidas de la Segunda Guerra Mundial dio pie a un libro que según muchos ofrece una lectura tan apasionada como fascinante. Y no es para menos si tenemos en cuenta su trama, que gira en torno a un pelotón de especialistas en arte a quienes se les encomendó la complicada tarea de encontrar y recuperar los tesoros artísticos que robaron los nazis para o bien ser destruidos (los que no gustaban al Führer) o entrar a formar parte del mayor museo planificado del Mundo. Se trataba de recuperar miles de obras de arte y devolverlas a sus dueños y lugares de origen por toda Europa. Ciertamente la idea da para un espectáculo soberbio y entretenido pero naufraga en manos de Clooney, siempre con un ojo en Tarantino y otro en Soderbergh, a pesar de que no duda en echarse piropos en el guión que firma junto a su colaborador habitual Grant Heslov, como “no sólo soy guapo sino también manitas”. Sus discursos humanistas enalteciendo nuestra cultura milenaria son tan explícitos como poco efectivos. Sólo con que se hubiera parecido algo a los films de Indiana Jones, que en sus aventuras ha recuperado mucha cultura expoliada por los nazis, aunque rebajando naturalmente el contenido fantástico, hubiera bastado. En su lugar Clooney se ha decantado en su habitual megalomanía y melancolía por ese cine bélico con ínfulas de comedia que se frecuentaba en los años 60, con títulos como Doce del patíbulo y La gran evasión, cuyo tema musical de Elmer Bernstein es descaradamente homenajeado por el siempre estupendo Alexandre Desplat en su banda sonora. Pero Clooney es mucho más ambicioso y menos eficiente que John Sturges o Robert Aldrich y los resultados acaban siendo muy mediocres, porque la trama está muy dispersa, los personajes apenas esbozados, las situaciones no tienen suspense, y la estrategia seguida por nuestros cazatesoros prácticamente no existe. Más cerca de Ella es el partido que de las más interesantes aunque irregulares Buenas noches y buena suerte. y Los idus de marzo, sin embargo tampoco funciona su vertiente cómica, no emociona culturalmente y encima exhibe un patriotismo y un puritanismo trasnochado que no hace sino potenciar todos estos inconvenientes apuntados.

domingo, 23 de febrero de 2014

QUINTO CONCIERTO DE LA BÉTICA DE CÁMARA: LA LETRA CON SANGRE ENTRA

5º concierto de la temporada de la Orquesta Bética de Cámara. Ana Mar García de Quero, voz. Michael Thomas, director. Programa: Obertura Egmont, de Beethoven; Suite de El amor brujo, de Falla; Pavana para una infanta difunta, de Ravel; Sinfonía nº 40, de Mozart. Sala Joaquín Turina de la Fundación Cajasol, domingo 23 de febrero de 2014

No hay que ser indulgente ni optimista, ni siquiera generoso, para celebrar cada nueva comparecencia de la recuperada Bética de Cámara. Los amantes de la música no hubiéramos imaginado ni en nuestros más fantásticos sueños que un día convergerían en la ciudad cuatro buenas orquestas, la Sinfónica, la Barroca, la Conjunta y la Bética, y dos más con vocación menos localista, como son la Academia de Estudios Orquestales y la Joven de Andalucía. El sueño se ha hecho realidad y, como la letra que con sangre entra, no nos cansamos de repetirlo para lograr generar ese sentimiento de satisfacción que ya sin duda merecemos tener.

Con toda la ilusión y la perseverancia de la que el maestro Michael Thomas es capaz, va siendo hora sin embargo de que el conjunto se regenere y reinvente, dejando atrás repertorios trasnochados para abordar otros más frescos e innovadores. No es el caso de este quinto concierto de su primera temporada, un trasunto de los que la formación original acometió en tiempos de su fundador, el mismísimo Falla. La joven cantaora almeriense de formación académica clásica – también es violinista – Ana Mar García de Quero hizo gala de una voz poderosa, perfectamente modulada, de dicción precisa y clara y contundente proyección, tanto cantando como recitando El amor brujo, mientras la orquesta le arropó con prestancia y sentido del color. Antes el director extrajo de sus músicos una potente y vigorosa recreación de la Obertura Egmont de Beethoven.

Un clasicismo que se repitió en una segunda parte más endeble con la 40 de Mozart, caracterizada por falta de equilibrio en los planos sonoros, diluyéndose todos los matices y volúmenes en un incómodo efecto masa. Los resultados fueron mejores en los pasajes enérgicos, menuetto y allegro assai, que en los más delicados, andante así como en la Pavana de Ravel, por otro lado muy melancólica, que se revelaron mórbidos y faltos de inspiración, decepcionando en cantabilidad, ligereza y precisión. No nos cabe duda de que el esfuerzo y la responsabilidad que está demostrando la orquesta irá paulatinamente generando mejores frutos, como esa letra a la que hacíamos referencia al principio. Enhorabuena por cierto al público, que aunque no llenó la sala sí exhibió el respeto y la formación de la que otros carecen.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía

ESTRENO EN CINES DE ALABAMA MONROE Y LA MUJER DEL CHATARRERO

Estrenadas en el pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla:
Alabama Monroe 14 febrero 2014
La mujer del chatarrero (Un episodio en la vida de un chatarrero) 21 febrero 2014

HER Amor virtual, cansino e intrascendental

USA 2013 126 min.
Guión y dirección Spike Jonze Fotografía Hoyte Van Hoytema Música Arcade Fire y Owen Pallett Intérpretes Joaquin Phoenix, la voz en versión original de Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde, Chris Pratt Estreno en España 21 de febrero de 2014

Crítica y aficionados tienden a saludar cada nuevo proyecto de Spike Jonze como quintaesencia de originalidad e ingenio. Entre publicidad, videoclips y reportajes para la televisión, el realizador americano ha dirigido cuatro películas en quince años, cada una sobrevalorada en función de sus presuntamente audaces propuestas. Cómo ser John Malkovich se aprovechaba del tirón que el actor tenía en ese momento, Adaptation o El ladrón de orquídeas fabulaba sobre la propia creación cinematográfica, Donde viven los monstruos se revelaba el cuento infantil más irritante e insufrible de todos los tiempos, y Her (Ella) aspira posiblemente a revolucionar el concepto de cine romántico a fuerza de supuesta modernidad. Si en 1974 Michel Piccoli se enamoraba de una muñeca hinchable en Tamaño natural, de Luis Gª Berlanga, y en 2007 Ryan Gosling repetía proeza en Lars y una chica de verdad, de Craig Gillespie, Jonze nos viene ahora a contar con ínfulas de originalidad y presunta poesía la historia de amor en un futuro próximo entre un melancólico escritor de cartas de amor para otros y el sistema de inteligencia artificial que instala en su ordenador. Resulta que la voz que escuchamos es la de Scarlett Johansson (en versión original, y en castellano presumimos que la de la actriz que habitualmente la dobla), lo que limita nuestra imaginación sobre el físico de la mujer virtual que enamora al protagonista tras servirle como secretaria perfecta. Una desventaja respecto al personaje masculino, lo que disminuye las posibilidades que tenemos para identificarnos con él. La soledad del mundo moderno, la incapacidad para relacionarse, a niveles casi autistas, y la sempiterna decepción frente a las relaciones humanas de verdad se encuentran en el fondo de esta pretenciosa fábula, como si estos temas no se hubieran tratado antes y con resultados generalmente más estimulantes. Su hermosa y evocadora puesta en escena y el comprometido trabajo de Joaquin Phoenix hacen que la cinta se comience a digerir con facilidad, pero el interés va paulatinamente decreciendo hasta desaparecer, como suele ocurrirle a las películas de este vendedor de humo aburrido y caprichoso.

PHILOMENA El amor más generoso y sincero del mundo

Reino Unido 2013 98 min.
Dirección Stephen Frears Guión Steve Coogan y Jeff Pope, según el libro “The Lost Child of Philomena Lee” de Martin Sixsmith Fotografía Robbie Ryan Música Alexandre Desplat Intérpretes Judi Dench, Steve Coogan, Sophie Kennedy Clark, Mare Winningham, Barbara Jefford, Peter Hermann, Sean Mahon Estreno en España 28 febrero 2014

Curtido en la televisión, el actor británico Steve Coogan se prodiga cada vez más en la gran pantalla (The Trip, La mirada del amor, ¿Qué hacemos con Maisie?), y ahora parece ser el artífice de esta conmovedora película basada en el libro escrito por el periodista y ocasional político Martin Sixsmith, personaje que se reserva, y que cuenta cómo un viaje junto a una singular y sufridora madre le llevó a cambiar en algún que otro sentido su particular visión del mundo en el que vivimos. Judi Dench es esa mujer, simple y bonachona, a la que la descomunal actriz dota de tanto sentimiento como humanidad, porque hay que ser muy grande para incorporar con la misma efectividad a la cerebral e inteligente M de las películas de James Bond y a la sencilla y poco cultivada mujer que ha vivido una tragedia como la que nos narra esta emocionante película. El proverbial parecido que siempre se adjudica a irlandeses y españoles se debe fundamentalmente al protagonismo que desde hace tanto tiempo ha tenido la religión (fucking catholics) en nuestras vidas, y cómo sus postulados han marcado nuestro comportamiento y pensamiento, pasando inevitablemente por la mortificación que su habitual intolerancia ha provocado en nuestras conciencias. El drama que vivimos en este país de los niños robados por órdenes religiosas se repite también en Irlanda, y ahí están Coogan y el estupendo Stephen Frears (Las amistades peligrosas, La reina) para denunciarlo. El daño irreparable infringido a madres solteras, jóvenes e inexpertas, separadas para el resto de sus vidas de sus hijos por castigo divino, es sometido aquí con quirúrgica emotividad a disección por parte de un realizador certero y preciso, que nunca decepciona. El castigo y el rencor enfrentados al amor más grande, sincero y generoso que podamos imaginar, el de una madre condenada a vivir toda su vida con esa mirada de tristeza y melancolía que desprende la impagable Judi Dench, a pesar de esporádicos episodios de ilusión y esperanza potenciados por la candidez de un personaje que destierra el rencor a favor del amor más sincero y generoso. Y todo esto expuesto sin estridencias ni excesos de temperamento, pero tampoco frialdad, utilizando como recursos un guión ejemplar y una interpretación memorable, para llegar así a uno de los títulos más hermosos de cuantos hemos podido disfrutar en los últimos años. Un contraste entre respeto, amor y ternura por un lado e infamia, intolerancia y atropello por el otro, que nos lleva a preguntarnos por qué la Iglesia, en ese juego de poder y ambición que siempre le ha caracterizado, se empeña en generar tanto dolor y sufrimiento allí donde por definición sólo debería aspirar justo a todo lo contrario.

sábado, 22 de febrero de 2014

AL NACER EL DÍA Tristeza ayer y todo alrededor

Título original: Kad svane dan
Serbia-Croacia-Francia 2012 90 min.
Dirección Goran Paskaljevic Guión Goran Paskaljevic y Filip David Fotografía Milan Spasic Música Vlatko Stefanovski Intérpretes Mustafa Nadarevic, Predrag Edjus, Nebojsa Glogovac, Meto Jovanovski, Zafir Hadzimanov, Nada Sargin
Estreno en España 21 febrero 2014

Las películas del director serbio Goran Paskaljevic (La otra América, El polvorín o Cabaret Balkan, Optimisti) circulan más en festivales que en pantallas comerciales; su anterior film, Medeni mesec, ganó la Espiga de Oro en Valladolid en 2009. Con el telón de fondo de ese país desestructurado y sumido en la descomposición y la desolación, como metáfora de una Guerra de los Balcanes aún reciente en el corazón y las entrañas, Paskaljevic construye ahora una fábula sobre un músico ya anciano a quien una sorprendente revelación relacionada con otra de las grandes heridas de ese país tan castigado, la Segunda Guerra Mundial, le hará iniciar una peregrinación en busca de la dignidad y la recuperación de su propia identidad. Un viaje por paisajes nebulosos, tristes y desoladores en los que entrará en contacto con una serie de personajes, pertenecientes todos a distintas etnias, razas y condiciones, que forman ese mosaico de país deconstruido, y por extensión de un Mundo en constante lucha por reivindicar un nivel de tolerancia y convivencia aceptable y equilibrado. Lástima que el desarrollo de esta encomiable iniciativa se revele tan parsimonioso y convencional a la hora de plantear situaciones cuyas resoluciones se antojan precipitadas y poco argumentadas, mientras la tristeza subyacente durante todo el metraje dificulte cualquier tipo de empatía hacia personajes y traumas. Se le agradece no obstante aportar su granito de arena a la cada vez más difícil tarea de recuperar nuestra memoria y especialmente la de quienes han sufrido algún tipo de humillación o dolor irreversible si no es con el bálsamo del respeto y la solidaridad. En este sentido llama especialmente la atención el papel que juegan las nuevas generaciones, anestesiadas y conformistas con la situación que han heredado, que ven cómo sus derechos se han mermado y hasta aniquilado y prefieren mirar hacia otro lado y adaptarse a una situación si acaso cómoda sólo a corto plazo, que no resulta en ningún caso aceptable. Por otro lado alabamos que sea a través de la música que nuestro personaje decida unir el pasado y el presente y buscar ese honor perdido en el devenir de los años y los acontecimientos, aunque para ello se haya apostado por una partitura bastante mediocre y convencional.

viernes, 21 de febrero de 2014

GIACOMO SAGRIPANTI Y LA ROSS: SOLISTAS DE LA CASA Y PERLAS A DESCUBRIR

8º Concierto de abono de la XXIV temporada de conciertos. Tatiana Postnikova, piano. Lucian Ciorata, contrabajo. Giacomo Sagripanti, director. Programa: Italia desconocida (Obertura y primer ballet de Guillermo Tell, de Rossini; Concierto nº 21 para piano, de Martucci; Concierto nº 2 para contrabajo, de Bottesini; Ballet de la Reina de Don Carlos, de Verdi). Teatro de la Maestranza, jueves 20 de febrero de 2014

Semana intensa la del joven Giacomo Sagripanti frente a la Sinfónica, añadiendo a esa Cenerentola con la que está triunfando este concierto en sustitución de José Miguel Pérez Sierra. Un programa muy adecuado para acompañar estos días dedicados al maestro de Pésaro, con obras poco transitadas del país de la lírica, sea por tratarse de autores desconocidos para el gran público o de obras poco divulgadas de maestros consagrados. Rarezas a las que se sumó que los solistas fueran músicos de la propia orquesta, lo que derivó en una velada insólita y estimulante.

Lo menos acertado fue incluir la archiconocida y manoseada Obertura de Guillermo Tell, que Sagripanti dirigió con nervio electrizante y talento lírico, beneficiándose de bellísimos solos a cargo del violonchelista Dirk Vanhuyse y la violinista Amelia Mihalcea Durán. Lucian Ciorata hubiera disfrutado al galope con su compañero Matthew Gibbon, pero se reservaba para interpretar el Concierto nº 2 de Bottesini, un virtuoso del contrabajo por indicación de Verdi. El dominio de este dificilísimo instrumento no impidió algunas imperfecciones técnicas que no empañaron el lirismo, la sensualidad y la elegancia de su interpretación, con un adagio lleno de ternura y poesía y un final endiablado. Como propina ofreció Beret, Beurre, Cornichons, vals parisino del jazzista Jean-Philippe Viret.

Antes Tatiana Postnikova demostró que podría haber hecho una magnífica carrera como concertista de piano, enfrentándose al complejo Concierto nº 1 de Martucci, autor a redescubrir, popular en su época y responsable de la revitalización de la música no operística en Italia. Su estilo rapsódico en la línea de Rachmaninov lo defendió con solidez formal e inmediata expresividad, alternando poesía y tormentosa agresividad. El famoso pero poco programado Passo a sei del Acto I de Guillermo Tell y el extenso Ballet de la Reina o La Peregrina de la versión francesa de Don Carlo, apenas grabado por Abbado como apéndice, redondearon un concierto en el que la ROSS, sensacional sección de metal incluida, sonó tan brillantemente como exigió una batuta sorprendente, firme y entregada.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 22 de febrero de 2014

jueves, 20 de febrero de 2014

LA CENERENTOLA EN EL MAESTRANZA: UN VODEVIL MUSICAL EXQUISITO

Ópera de Gioacchino Rossini. Giacomo Sagripanti, director musical. Paul Curran, director de escena. Oscar Cecchi, reposición de la puesta en escena. Iñigo Sampil, director del coro. Pasquale Grossi, escenografía. Zaira de Vincentiis, vestuario. Juan Manuel Guerra, iluminación. Intérpretes: Mariana Pizzolato, Edgardo Rocha, Carlos Chausson, Borja Quiza, Wojtek Gierlach, Mercedes Arcuri, Ana Tobella. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza. Producción del Teatro San Carlo de Nápoles. Teatro de la Maestranza, miércoles 19 de febrero de 2014

Un momento de esta puesta en escena en el
Teatro Carlo Felice de Génova
Si exceptuamos una Cenicienta para niños que recaló en 2010, desde hace cinco años, cuando se representó Tancredi, no asistíamos a una ópera de Rossini en el Maestranza. La Cenerentola se programó en 2000 con una producción del Teatro Comunale de Bolonia. La que nos ha llegado ahora es del teatro con el que el compositor mantuvo un mayor compromiso durante su carrera, el San Carlo de Nápoles, donde tanto arraigo tuvo el bel canto como manifestación de sentimiento y virtuosismo. La Cenerentola fue desde su estreno por encargo del teatro Valle de Roma una obra maestra de la ópera bufa, con la que el cisne de Pésaro llegó incluso a eclipsar el triunfo de El barbero de Sevilla. Con la búsqueda del amor verdadero y la reivindicación de la bondad absoluta frente a la maldad más sibilina como temas fundamentales, el trabajo de la mezzo protagonista debe aunar emotividad, expresividad y esas características canoras que apuntábamos como definitorias del género belcantista. La cantante italiana Mariana Pizzolato cuenta con un timbre precioso, sedoso y seductor, y facilidad, elegancia y técnica para la coloratura; todo ello hizo que defendiera su aria final Nacqui all’affanno… non piú mesta accanto al fuoco con efectividad y solvencia. Sin embargo su presencia escénica decepciona por una flagrante falta de expresividad y por extensión emotividad, y su personaje acaba resultando soso, sin progresión dramática ni emocional y en definitiva con poco encanto, lo que en la empresa que nos ocupa se convierte en un lastre. El dúo con Don Ramiro, Un soave non so ché, resultó en este sentido falto de emotividad y química.

Carlos Chausson recibió las mayores ovaciones de la noche
Menos mal que en cuestiones escénicas el resto del elenco salvó el barco no ya con corrección sino con maestría absoluta. Sus capacidades interpretativas unidas al sensacional trabajo de dirección escénica, para el que Oscar Cecchi recreó con nota las pautas ordenadas por el veterano Paul Curran, dieron como resultado un espectáculo teatral memorable, tan afortunado, alegre y cómico como dictan las normas de la ópera bufa. Y en cuestiones canoras sólo un par de reproches podemos hacerle al reparto reunido para la en general feliz ocasión. Sólo pudimos corroborar lo ya mil veces dicho sobre el zaragozano Chausson, que su trabajo es espléndido a todos los niveles. Compone un Don Magnífico de antología, grotesco y divertido, con una emisión natural y un torrente de voz impresionante. Dice que sólo lo llaman para papeles de bajo bufo y no nos extraña porque desafíos como Sia qualunque delle figlie resultaron sublimes. El tenor uruguayo Edgardo Rocha fue una grata sorpresa; su voz, de timbre y agilidades muy adecuadas para las exigencias rossinianas, nos recordó a la del argentino Raúl Giménez, teniendo su momento dorado al entonar la cabaletta Si ritrovarla io giuro, de tan difíciles cambios de tono y ritmo y brillantes agudos que ni siquiera en grabaciones de referencia hemos logrado disfrutar con resultados tan satisfactorios. Fue uno de esos momentos que nos convencieron de que en nuestro teatro disfrutamos de gran ópera más a menudo de lo que muchos se empeñan en demostrar. Junto a ellos el barítono Borja Quiza como Dandini estuvo ágil y divertido, exhibiendo una voz poderosa pero poco depurada en ornamentación, de color a menudo tosco, y ocasionalmente desentonada. El polaco Wojtek Gierlach, dando vida al filósofo Alidoro, sosías del hada madrina del cuento de Perrault, exhibió una voz pequeña para su tesitura grave, siendo más brillante su intervención silente en la original solución escénica que se le dio a la tormenta del segundo acto, dirigiendo a los gimnastas y percusionistas que ilustraron ese momento orquestal. Quienes sí brillaron en todos los registros fueron las hermanastras, tan divertidas como entonadas, frescas y cómicas, siendo Clorinda, interpretada por la argentina afincada en España Mercedes Arcuri, quien más posibilidades de lucimiento tuvo, especialmente en ese Abbassarmi con lei? Son disperata! que tan magníficamente abordó. También Tisbe, incorporada por la catalana Ana Tobella, mantuvo un excelente y muy estimulante nivel. Sus coloridos vestuarios ayudaron muy significativamente a potenciar la comicidad de sus personajes; el de Angelina, la protagonista, se debatió sin embargo entre el muy previsible y tradicional de fregona y el desafortunado atuendo con el que aparece en el palacio del príncipe, que recordó más bien a otra película Disney, La bella durmiente cuando Maléfica irrumpe en el bautizo de la princesa.

El vestuario y los decorados se inspiran en la belle époque, por lo tanto de carácter eminentemente modernista, lo que unido a la comicidad del elenco pudo remitirnos a las películas mudas cómicas de principios del siglo pasado. Al castillo decadente de Don Magnífico, con paredes y columnas parcheadas, y el palacio a la última moda de la época, con jardines y vidrieras inspiradas en esa corriente decorativa y cambios de escenario ágiles y a la vista, se sumaron unas originales puestas en escena de la obertura, que se aprovecha para narrar el infortunio precedente de la protagonista, e incluso el descanso, en el que los invitados a palacio disfrutan de un ágape similar al de los asistentes en las dependencias del teatro. Un espectáculo por lo tanto notable que logró que las dos horas y media largas de representación se digeriesen como un bálsamo. En el apartado de los artistas locales tenemos que aplaudir una vez más la iluminación de Juan Manuel Guerra y el portentoso coro masculino del Maestranza, que por supuesto también tuvo que hacer gala de su buen humor. En cuanto a la orquesta, convenientemente reducida para la ocasión, sólo podemos tener elogios, por su tersura, agilidad y disciplina. A pesar de su juventud, Giacomo Sagripanti se reveló como excelente batuta rossiniana, de dirección electrizante y a la vez llena de matices, dominando en crescendi y dinámicas, con ritmos frenéticos y una capacidad encomiable para acompañar las voces sin ahogarlas. Que en alguna ocasión aislada no fuera exactamente al unísono con ellas no empañó un trabajo que debemos considerar ejemplar a todos los niveles. Hoy veremos cómo se desenvuelve el director de Fermo, provincia de Ascoli Piceno, con otras páginas y autores de estéticas muy diferentes en el correspondiente concierto de abono de la Sinfónica. Para el recuerdo momentos tan sensacionales como Questo é un nodo avviluppato, paradigma de comicidad y agilidad endiablada en la que todos los integrantes, voces y orquesta, tienen que exhibir sus mejores prestaciones, y vaya si lo hicieron.

miércoles, 19 de febrero de 2014

LA SEGUNDA MUJER Un matriarcado machista

Título original: Kuma
Austria 2012 93 min.
Dirección Umut Dag Guión Petra Ladinigg y Umut Dag Fotografía Carsten Thiele Música Iva Zabkar Intérpretes Nihal Koldas, Begüm Akkaya, Vedat Erincin, Murathan Muslu, Alev Irmak, Dilara Karabayir Estreno en España 14 febrero 2014

Con su ópera prima el realizador Umut Dag se suma a la lista cada vez más fértil de cineastas turcos que desde dentro (Nuri Bilge Ceylan) o fuera (Ferzan Ozpetek, Fatih Akin) desglosan una forma de entender y experimentar la vida tan a menudo alejada de la nuestra. Forjado como alumno de Michael Haneke y asistente de dirección de la ganadora del Oscar Los falsificadores, Dag se lanza al largometraje con una devastadora historia en la que la familia y las tradiciones tienen un peso y una carga inasumible para nuestra mentalidad, observado todo desde la atalaya que proporciona la vida en occidente, concretamente en Viena. Allí viajará una joven turca junto a su nueva familia tras contraer matrimonio con un joven emigrante. Su nueva situación social y posición familiar le llevará a entablar una sólida amistad con una señora que con el devenir de los acontecimientos nos irá revelando lastres e infortunios arraigados en una sociedad ancestral y anquilosada que no ha sabido adaptarse a los tiempos, fundamentalmente por la omnipresencia lacerante de una religión humillante especialmente para las mujeres, reducidas a meras asistentas domésticas sin capacidad para dirigir su destino. Nos lo han contado muchas veces pero quizás no tantas con la ceremonia y la elegancia con la que lo hace esta película. Asistimos a un drama propio de culebrón televisivo pero que en las manos justas apreciamos como una hermosa crónica sobre un mundo de intolerancia y opresión que ha sabido atar tan bien sus postulados que acaba siendo la propia mujer quien se oprime y castiga a sí misma, tal es el grado de sumisión logrado frente a un poder político y religioso tan asentado y aceptado. Tan solo reprocharle a la cinta dejarse llevar en ocasiones por el desconcierto argumental y acumular en su guión toda clase de violencia machista, en todas sus variantes; no obstante la experiencia merece la pena y coloca a su director en una estupenda posición para interesarnos por sus nuevos proyectos.

martes, 18 de febrero de 2014

DALLAS BUYERS CLUB El toro por los cuernos

USA 2013 117 min.
Dirección Jean-Marc Vallée Guión Craig Borten y Melisa Wallack Fotografía Yves Bélanger Intérpretes Matthew McConaughey, Jared Leto, Jennifer Garner, Denis O’Hare, Steve Zahn, Dallas Roberts, Kevin Rankin, Griffin Dunne, Donna Duplantier Estreno en España previsto para el 14 marzo 2014

Ron Woodroof fue un electricista aficionado al rodeo en Texas que contrajo el SIDA a mediados de los 80, justo cuando la muerte de Rock Hudson colocó en el mapa de los grandes terrores del siglo XX esta selectiva enfermedad. Woodroof se mostraba en principio homófobo, lo que le hizo encajar aún peor la pesadilla, contraída por su adicción a las drogas y al sexo hetero indiscriminado. Pero como lo de los mesías suele ser siempre un capricho, le tocó a él liderar una lucha por la vida y la supervivencia que le llevó a saltarse protocolos y medidas legales que obstaculizaban en Estados Unidos tratamientos médicos que en otros países estaban dando resultados estimables al menos para paliar sufrimientos y alargar vidas. El club del título es como se llamaba la comunidad en la que multitud de enfermos del virus encontraron una solución a sus dolencias y que tenían a Woodroof como modelo o patrón. Una vida y una hazaña como se ve digna de contarse y de paso reivindicar la lucha de los ciudadanos frente al anquilosamiento y el dogmatismo de quienes nos gobiernan, sea en este o en cualquier otro asunto. Para llevar a cabo la misión se ha contado con el director canadiense francófono Jean-Marc Vallée, a quien conocemos como hábil realizador de factura rebelde con un toque de Scorsese en C.R.A.Z.Y., artesano y conservador biografista en La reina Victoria, y romántico moderno en Café de Flore. Integrado con esta película en el sistema de Hollywood e impregnando de un toque personal un film que bebe de las constantes del género del biopic y la reivindicación, ha contado con un actor veterano pero justamente ahora en alza como Matthew McCounaghey para dar vida al personaje. McCounaghey no ha dudado en adelgazar treinta kilos y perder así su apolínea figura para interpretar a Woodroof, a sabiendas de los créditos que de cara a los premios reportan estos sacrificios dietéticos. Tras una serie de olvidables películas, el actor se convirtió en joven promesa al interpretar a un abogado sureño en Tiempo de matar, a la que siguieron interesantes papeles en Contact de Zemeckis, Amistad de Spielberg o EdTV de Howard. Pero con el nuevo siglo se empeñó en papeles ridículos en comedias románticas (Planes de boda, Cómo perder a un chico en 10 días) o aventuras exóticas (Sahara, Como locos a por el oro) que le granjearon fama de mal actor. Sin embargo en los últimos años ha ido encadenando películas interesantes (Killer Joe de Friedkin, El inocente de Brad Furman y El chico del periódico de Lee Daniels) que han desembocado en la excelente Mud de Jeff Nichols y ahora esta Dallas Buyers Club que le puede llevar al Oscar. Es un ejemplo poco frecuente de actor redimido y recuperado, a cuya estupenda caracterización hay que añadir otro sensacional trabajo, el de Jared Leto incorporando a un travesti de buen corazón y maneras sutiles. Junto a ellos Jennifer Garner tiene pocas oportunidades de lucimiento y sin embargo cumple su cometido de doctora comprometida con notable solvencia. La cinta entusiasma en la medida en que lo hacen estas historias de superación y coraje, a lo que hay que añadir el mérito de sacar a la luz un personaje tan interesante y sintomático, sin olvidar el valor que aporta como denuncia de un sistema que nos ahoga y oprime, ensalzando esas voces que se rebelan y crean un universo propio a medida de nuestras verdaderas necesidades y por encima de políticas mercantilistas y obsoletas.

domingo, 16 de febrero de 2014

CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO El viejo y el mar

Título original: All Is Lost
USA 2013 106 min.
Guión y dirección J. C. Chandor Fotografía Fran G. DeMarco Música Alex Ebert Intérpretes Robert Redford Estreno en España 14 febrero 2014

De contar con todo un elenco de primeras estrellas en su sensacional debut tras las cámaras en Margin Call, J.C. Chandor pasa ahora a contar solo con la presencia de Robert Redford enfrentándose sin más ayuda que su pericia e ingenio al océano infinito en una singular aventura que, aunque debe mucho a El viejo y el mar de Hemingway y se apunta a una situación similar a la reflejada en La vida de Pi o En solitario, tiene su propia personalidad y un inusitado interés pese al riesgo que supone de abocarse al aburrimiento. Cuando Spencer Tracy interpretó al protagonista de El viejo y el mar en la adaptación cinematográfica que hizo John Sturges en 1958, tenía justamente esa edad, 58, mientras Redford, de aspecto indiscutiblemente más juvenil tiene ya 77. Y sin embargo luce una extraordinaria forma física como para sin el uso de dobles convencernos de su dominio de la navegación y su capacidad para resistir los embates del mar y los peligros de una situación tan angustiosa y desasosegante como la que se nos propone. Demuestra además una sensacional capacidad para con sólo gestos y miradas exhibir todo el universo interior que encierra el inmenso pánico que su aventura conlleva, y eso que los puntos de sutura de sus operaciones estéticas merman considerablemente su expresividad. Chandor ha evitado flashbacks o monólogos internos que hicieran más llevadera la trama; en un ejercicio que podríamos denominar minimalista no duda en repetir situaciones y esquemas, y evita contarnos nada sobre el pasado o la psicología de su personaje, lo que durante buen parte del metraje hace que nos sintamos poco identificados con él y por lo tanto con su drama. Sin embargo nada de esto es obstáculo para enfrentarnos a una aventura absorbente y embriagadora en la que algunos pasajes chocan por poco convencionales y sin embargo suscitan un terror inigualable frente a la inmensidad del mar. La espléndida fotografía, con momentos de subyugante belleza especialmente bajo la superficie acuática, ayuda a redondear un producto singular y atractivo, un nuevo broche de oro en la magnífica y completísima carrera de uno de los actores más carismáticos de los últimos cincuenta años, inquieto intérprete, director, productor, atleta y empresario.

sábado, 15 de febrero de 2014

MAUS 2014. LOS CANTOS AMATORIOS DE ARTEFACTUM

Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla. Artefactum. Programa: Modus Amandi (Canciones y maneras amorosas en el medievo). Iglesia de la Anunciación, viernes 14 de febrero de 2014

La sexta edición del Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla llegó a su fin de la mano del grupo del propio coordinador de la muestra, Álvaro Garrido; una licencia que nunca antes se había permitido y que la ocasión le ponía fácil tratándose de una edición protagonizada por la Edad Media, etapa en la que se ha centrado Artefactum en sus veinte años de existencia. Su interpretación, dentro de la libertad que caracteriza cualquier acercamiento a la música de la época por la falta de fuentes, ha mantenido siempre un tono entre riguroso y folclórico, casi de música celta.

Esta vez, sin renunciar a su estilo jocoso, se decantaron por un mayor énfasis en la reconstrucción y la alternancia de ritmos y sensibilidades, con resultados muy satisfactorios. Como exponentes clásicos de la plantilla tuvimos a Garrido en la percusión, José Manuel Vaquero en el canto, el organetto y las bromas, e Ignacio Gil sensacional en las flautas y la gaita. A ellos se unieron Carmen Hidalgo, tan dulce y delicada en la viola como en la voz – sobresaliente una Cantiga de amigo que Garrido acompañó transportándonos literalmente al mar –, y Alberto Barea, cuyo canto refinado y seguro se vio potenciado por un timbre aterciopelado, evidente por ejemplo en Douce dame jolie de Guillaume de Machaut, y un movimiento escénico sugerente y documentado.

Un viaje a través del Medievo con una interpretación abierta, sin prejuicios dogmáticos, y lecturas imaginativas de Cantigas, canciones profanas en latín procedentes de los Carmina Burana, monodia española típica de trovadores y calendas, con continuas referencias a San Valentín y el amor. No faltó su particular versión de Il lamento de Tristano, recitado poético incluido, erigiéndose así en hilo conductor de las tres propuestas del ciclo. El sentido del humor en piezas como Ich was ein chint so Wolgetan o Tempus est iocundum redondearon un espectáculo original y personal en el que volvieron a contar con la complicidad de un público encantado.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía el 16 de febrero de 2014

viernes, 14 de febrero de 2014

CONCIERTO DE JESÚS JAVIER CAMACHO CORREDERA EN EL MAESTRANZA

Ciclo Jóvenes Intérpretes. Jesús Javier Camacho Corredera, piano. Programa: Adagio KV 540 y Sonatas KV 310 y KV 457 de Mozart; Nocturnos Op. 15 Nos. 2 y 3 de Chopin; Scherzo y Marcha de El amor de las tres naranjas y Sonatas Nos. 3 y 7 de Prokofiev
Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, jueves 13 febrero 2014

Con aires de alumno disciplinado y orgullo de su promoción, el joven Jesús Javier Camacho Corredera hizo su debut en el Maestranza con un programa difícil y complejo que atacó además de memoria, sin partitura alguna. El alto nivel alcanzado por nuestros pianistas hace que hablar de técnica a estas alturas resulte tan inútil como hacerlo de la fotografía cuando nos referimos al cine. La suya es por lo tanto ágil, fluida y por extensión virtuosística, frente a un programa tan variado en estilo como homogéneo en intención; una expresividad más acertada, que ya tendrá tiempo de ir puliendo, hubiera hecho de la suya una interpretación memorable.

De Mozart eligió piezas en tono menor, poco habitual en su obra pianística. Decidió ofrecer la versión breve del Adagio, sin repeticiones y sin apenas deleitarse en su atmósfera tensa y sus frecuentes cambios de ritmo y dinámicas. Con las sonatas llegó a imitar casi a la perfección el sonido del fortepiano, con toques secos y precisos, si bien apenas acertó a plasmar la angustia subyacente en la 310 ni la apasionada tristeza casi operística de la 457.

Más preocupado en la forma que en el sentimiento, sus nocturnos chopinianos resultaron más patéticos que melancólicos o elegíacos; poseedores de un lenguaje armónico poderoso, no alcanzó sin embargo a extraer toda la grandeza de su expresión musical. Una virtuosística exposición del Scherzo y marcha de El amor de las tres naranjas y una rapsódica versión de la Sonata nº 3 dieron paso a lo mejor de la noche, una endiablada interpretación de la segunda de las tres Sonatas de guerra de Prokofiev. Reflejo del más intenso dolor ante el stalinismo (¿hay algún compositor ahora que se atreva a hacer lo mismo con Putin?), Camacho se mostró inquieto y agresivo en los movimientos extremos e intimista y apesadumbrado en el lento, con un final apoteósico y casi surrealista.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 13 de febrero de 2014

NEBRASKA El padre pródigo

USA 2013 114 min.
Dirección Alexander Payne Guión Bob Nelson Fotografía Phedon Papamichael
Música Mark Orton Intérpretes Bruce Dern, Will Forte, June Squibb, Bob Odenkirk,
Stacy Keach, Mary Louise Wilson, Rance Howard, Tim Driscoll
Estreno en España 7 febrero 2014

Rodada en blanco y negro seguramente con el fin de potenciar el ambiente gris e impersonal de la sempiterna América profunda, a la vez que enmarcar a sus personajes en una atmósfera clásica, la que identifica la época en la que fueron jóvenes, lucharon en Corea y se disputaron al joven o la joven más atractivos del pueblo, Nebraska es el destino del protagonista de esta película, un destino que marcará su relación con uno de sus hijos y le ayudará a asumir el fin y la despedida de una vida a menudo desaprovechada. Casado con una mujer enérgica y dominante, ésta llegará a quejarse a sus hijos de que le prestan poca atención en relación a la que dispensan a su disoluto e irresponsable padre, en un ejercicio de guión que recuerda la parábola bíblica del hijo pródigo. Un padre bebedor y mujeriego que vive su particular crepúsculo con una cabeza que casi ha dejado de funcionar, lo que desata en él la persecución de un sueño o de una manía, como en aquellas películas iraníes en las que sus protagonistas, generalmente niños o niñas, persiguen aprender, mejorar o simplemente montar en bicicleta. Naturalmente no nos encontramos en esos países castigados por la intolerancia y la guerra, aunque los paisajes sean igualmente áridos, sino en la América del capitalismo a ultranza, lo que se refleja contundentemente en los anhelos de los protagonistas y en sus quebradizas relaciones con su entorno familiar y amistoso. El rey dólar se personifica en señor y dominador, malogrando emociones y sentimientos, y en última instancia logrando que los sueños, aunque sólo en parte, se hagan realidad. Pero lo interesante lo apuntábamos antes, y es esa relación que se entabla especialmente con uno de sus hijos, entregado de forma generosa y desinteresada a un padre desvalido y desorientado, con un guión modélico en el que se reflejan los cambios de decisión del hijo respecto a las exigencias del padre, las virtudes y defectos de los personajes que le rodean, el paso inexorable del tiempo y las consecuencias que acarrea un viaje tan iniciático como revelador, el que emprenden esta pareja paternofilial en el que el cariño está presente a pesar de reproches y malas jugadas, también en esa madre de lengua viperina y carácter dominante, la amabilísima tía en cuya casa y pueblo hacen parada nuestros personajes, o la señora de le imprenta, cuya sola presencia ya nos colma de emoción. Para contarnos esta sensible, simpática y a ratos divertida historia, el director de Election, Entre copas y Los descendientes se rodea de un elenco sobresaliente al que sabe sacarle el máximo partido. Recupera en papeles protagónicos a Bruce Dern y Stacy Keach, que nunca abandonaron el cine pero se hicieron invisibles en papeles insignificantes, dejando atrás títulos tan emblemáticos como La trama, Domingo negro, El gran Gatsby, Driver o El regreso (el primero) o Fat City: Ciudad dorada y Forajidos de leyenda (el segundo). Mientras para Will Forte (que presta su voz en La Lego Película) y June Squibb (quien interpretara a la esposa de Jack Nicholson en A propósito de Schmidt, también de Payne, y comenzara en el cine ya a edad avanzada con Woody Allen en Alice y Scorsese en La edad de la inocencia, y pasara después a televisión y cine de tercera categoría), sus papeles los revelan como intérpretes de carácter, de miradas tan comunicativas como las del primero y reacciones tan contundentes como las de la segunda, impresionante más si tenemos en cuenta que ha cumplido ya ochenta y cuatro años. Por cierto, fíjense que el ejercicio nostálgico se refleja no sólo en su argumento y fotografía sino también en su cartelera, un diseño que recuerda mucho al de los años 70.

domingo, 9 de febrero de 2014

GENTE EN SITIOS Zombies urbanitas

España 2013 83 min.
Guión, fotografía y dirección Juan Cavestany Música Aaron Rux y Nick Powell Intérpretes Eduard Fernández, Raúl Arévalo, Adriana Ugarte, Santiago Segura, Maribel Verdú, Carlos Areces, Tristán Ulloa, Alberto San Juan, Antonio de la Torre, Ernesto Sevilla, Irene Escolar, Coque Malla, Julián Villagrán, Luis Bermejo, Javier Botet, Luis Callejo, Nuria Gallardo, Francesc Garrido, Javier Gutiérrez, Javivi, Silvia Marsó, Diego Martín, Eulalia Ramón, Martiño Rivas, Gustavo Salmerón, Clara Sanchos, Roberto Álamo Estreno en España, no en Sevilla, 26 septiembre 2013

Tras años trabajando para la televisión, escribiendo guiones para Mariano Barroso (Los lobos de Washington) o Daniel Calparsoro (Guerreros) e intentando sin éxito cultivar la comedia más o menos convencional en títulos como El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo o Gente de mala calidad, así como ensayar nuevos lenguajes en el mismo terreno en el largometraje (Dispongo de barcos) y el corto (El señor y el sorprendente e hilarante Ramona), el realizador y también dramaturgo (Animalario) Juan Cavestany se erige en hombre orquesta (dirección, guión, fotografía y montaje) con la complicidad de la plana mayor del nuevo cine español, y nos regala esta genial película que se define mejor con sus frases publicitarias – Antes todo esto era campo; Irreductible poesía de la condición humana frente a las embestidas de lo extraño y lo caótico – que intentando comprender todas sus complejas intenciones y propuestas. Un guión sobreelaborado e inteligente en el que una multitud de secuencias protagonizadas con sorprendente naturalidad por un sinfín de personajes, en principio sin conexión alguna, escenifican actitudes tan insólitas como surrealistas con la ciudad y sus no lugares como telón de fondo. La experiencia, tan hipnótica como tremendamente divertida, nos lleva a una consecuencia final en la que nos vemos sumergidos en una vorágine de comportamientos tan convencionales como aprendidos, de forma que cuando alguien se sale de lo común nos parece grotesco e irreal, si bien comprendemos que la verdadera libertad debería cobrar todo su sentido cuando nos sintiéramos ajenos a cualquier tipo de atadura o convención social, siempre con el límite de la libertad del prójimo, que para eso está el imprescindible episodio protagonizado por Maribel Verdú y Tristán Ulloa. En definitiva somos como zombies ajenos al paso del tiempo y al inexorable fin de nuestros días, sólo así se entiende que nos marquemos tantas metas y nos preocupemos tan a menudo por cosas y situaciones que no son sino producto de nuestra misma manipulación. Por eso parece tan absurdo que alguien no sepa andar, beber o dormir, cuando como todo lo demás lo llevamos bien aprehendido casi desde que nacemos, sin preguntarnos el por qué de las cosas. Una película que debería disfrutarse en compañía, tal es la cantidad de detalles y situaciones tan divertidas como enigmáticas que propone y que harán las delicias de quienes procuran sacarle el mayor partido a cualquier tipo de evento, comentándolo hasta exprimirlo. Una experiencia única, fresca y tan novedosa que nos hace pensar que son este tipo de productos los que renuevan el lenguaje cinematográfico, sacándolo del anquilosamiento y renovando nuestra expectativa y confianza en un arte que a menudo acaba decepcionándonos.

AL ENCUENTRO DE MR. BANKS Mary Poppins en el diván

Título original: Saving Mr. Banks
USA 2013 125 min.
Dirección John Lee Hancock Guión Kelly Marcel y Sue Smith Fotografía John Schwatrzman Música Thomas Newman Intérpretes Emma Thompson, Tom Hanks, Colin Farrell, Paul Giamatti, Jason Schwartzman, Bradley Whitford, Ruth Wilson, Rachel Griffiths, Kathy Baker, B. J. Novak Estreno en España 31 enero 2014

Si esto sigue así pronto tendremos que acuñar un nuevo término para lo que ya es un subgénero centrado en la gestación de películas clásicas. Recientemente hemos asistido a los entresijos de rodaje de Psicosis (Hitchcock), El príncipe y la corista (Mi semana con Marilyn), La chica (Los pájaros) o RKO 281 (Ciudadano Kane), a las que ahora se une esta amable y pastelosa película sobre la encrucijada de Walt Disney para conseguir que la autora de Mary Poppins transigiera con sus planes de rodaje, tras más de dos décadas detrás de adquirir sus derechos. Se trata de películas que beben de su original homenajeado y parten con el inconveniente y la ventaja, según se mire, de contar con la admiración o el desprecio hacia sus referentes. Emma Thompson es la escritora en cuestión, antipática y malhumorada, aunque no hace falta ser muy listo para adivinar que ese carácter cambiará. Para ello se nos narra a un segundo nivel su traumática infancia, dominada por un padre absorbente e irresponsable, al que la mujer querrá redimir a través de una novela en la que aparecerán más personajes basados en su desconcertante infancia. Walt Disney, por supuesto retratado con suma amabilidad y condescendencia, que para eso se trata de un producto de su factoría, se convertirá sin pretenderlo en psicoanalista de la controvertida escritora, mientras asistimos a una puesta en escena infantil y colorista, casi de dibujos animados, cuando se trata de narrar los preparativos de rodaje, y más realista y en tonos ocres cuando de sus recuerdos se trata. Estos dos niveles narrativos y dramáticos cuentan con un trabajo de realización rutinario por parte del director que le propició a Sandra Bullock su Oscar por The Blind Side (Un sueño posible). Con todo no deja de ser emotiva, sobre todo en su tramo final, beneficiándose de unas solventes interpretaciones y una espléndida banda sonora de Thomas Newman complementando las inmortales canciones de los hermanos Sherman, que tienen también un papel protagónico en la función.

sábado, 8 de febrero de 2014

MAUS 2014. GRUPO CINCO SIGLOS: NO ES LUGAR PARA CONCIERTOS

Ciclo de Música Antigua de la Universidad de Sevilla. Grupo Cinco Siglos. Programa: Sones de instrumentos (Danzas de la Edad Media Europea). Iglesia de la Anunciación, viernes 7 de febrero de 2014

Gabriel Arellano, José Ignacio Fernández, Antonio Sáez,
Daniel Sáez, Miguel Hidalgo y Antonio Torralba
Los críticos tenemos el lógico y natural privilegio de ocupar las mejores localidades en los espacios donde se celebran los conciertos, pero no siempre la organización prevé este emplazamiento y nos toca sentarnos donde podemos, lo que viene bien para apreciar las auténticas condiciones en que se desenvuelve el evento. Viene esto al caso de la pésima acústica que ofrece el templo de la Anunciación más allá de las primeras filas. Tan sólo una séptima y ya nos parecía estar en la habitación contigua. Inoportunos ecos, una masa informe y difusa de sonidos sin que apenas pudiéramos apreciar matices ni dinámicas, y cierta sensación incómoda de descoordinación entre los instrumentos, algo que incluso Antonio Torralba, flautista del Grupo Cinco Siglos, se atrevió a denunciar en sus didácticas locuciones.

A pesar de eso hubo motivos para disfrutar de la propuesta del conjunto, un recorrido exhaustivo pero muy bien articulado por la música instrumental de los siglos XIV y XIII en sentido inverso, desde las corrientes italianas, siguiendo con el Manuscrito del Rey francés y terminando con las Cantigas de Alfonso X el Sabio, adaptando cantos de trovadores a ilustraciones meramente instrumentales. Influencias árabes en la música europea medieval, con instrumentos y sonidos introducidos a través de nuestra península, que el grupo ofreció con auténticas piezas museísticas demostrando dominio y familiaridad a prueba de malas condiciones acústicas.

Tampoco la penumbra en que se desarrolló el concierto, por muy teatrales que queden los candelabros y la tenue iluminación del altar, ayuda a apreciar el trabajo de los músicos, a pesar de lo cual destacamos el refinamiento en arabescos, melódicos y articulaciones, la flauta en un solo precioso de balada, la hipnótica y cristalina cítola de José Ignacio Fernández en Seigneurs Sachiez, o la sensibilidad de Gabriel Arellano en una estampida a la viola. A destacar también la melodiosidad de la Cancioncilla alemana, la Dansse Real o el Chose Tassin III, además de su particular versión del Lamento di Tristano. Un repertorio que nos pareció abordado con excesiva delicadeza, sobre todo apreciable en una discreta percusión, siempre bajo los inconvenientes acústicos apuntados. Un programa muy similar al ofrecido la semana anterior por Capella de Ministrers debido a la falta de fuentes, y en el que la improvisación y la reinvención juegan un papel evidente, como quedó patente en un creativo ensamblaje de tres cantigas al final del desaprovechado concierto.

Versión ampliada del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 9 de febrero de 2014

LA VENUS DE LAS PIELES Un convencional juego de espejos

Título original: La Venus à la fourrure
Francia-Polonia 2013 96 min.
Dirección Roman Polanski Guión Roman Polanski y David Ives, según la obra del segundo Fotografía Pawel Edelman Música Alexandre Desplat Intérpretes Emmanuelle Seigner y Matthieu Amalric Estreno en España 31 enero 2014

La nueva película de Polanski tiene los mismos defectos que la anterior, Un dios salvaje, pero más virtudes. Como en aquélla adapta una obra teatral reciente de marcado éxito, contando para ello con sus autores en el guión, Yasmina Reza entonces y David Ives ahora, demostrando que el teatro no se encuentra actualmente en un momento de esplendor, maquillando de ingenio e intelectualidad donde no hay más que impostura y convención. Igual que en la obra de la francesa, la adaptación que Ives hace del clásico de Leopold von Sacher-Masoch, con el que se identifica el término masoquismo, parte de una situación forzada, en esta ocasión el empeño de una actriz arrabalera por participar en una audición que el autor y director de la obra, un Mathieu Amalric que se nos antoja otro alter ego de Polanski como el que protagonizara Chris Campion en Piratas, ha dado por terminada. Pero queda tan subyugado por las dotes de la actriz que sucumbe a su dominio cual sirviente sexual a su ama y señora, todo en un juego tan convencional como poco convincente en el que los roles se intercambian y las situaciones se suceden sin acertar a dar un discurso coherente e inteligente sobre las relaciones sadomasoquistas que ilustra. Ella pasa de ser vulgar e ignorante a convertirse en auténtica musa que inspira en él tanta fascinación como dependencia, contando para ello tan sólo con nuestro consentimiento y buena voluntad, en un juego deudor de La huella de Anthony Shaffer (adaptado por Mankiewicz y con menor éxito por Branagh) pero carente del ingenio y la capacidad para atrapar que tenía aquel clásico. No cabe duda de que el film se beneficia de unas estupendas interpretaciones, sobre todo de Emmanuelle Seigner, en el mejor papel y regalo que le ha podido ofrecer su esposo, y que el director le imprime carácter y ritmo, pero de ahí a enganchar con el juego de espejos y sutilezas que propone, lo dudamos. Polanski cuenta por tercera vez consecutiva con Alexandre Desplat en la música, que vuelve a ofrecer un trabajo espléndido, delicado y elegante.

viernes, 7 de febrero de 2014

JACK RYAN: OPERACIÓN SOMBRA Un agente poco especial

Título original: Jack Ryan: Shadow Recruit
USA 2014 106 min.
Dirección Kenneth Branagh Guión Adam Cozad y David Koepp, según los personajes creados por Tom Clancy Fotografía Haris Zambarloukos Música Patrick Doyle Intérpretes Chris Pine, Kevin Costner, Keira Knightley, Kenneth Branagh, Lenn Kudrjawizki, Alec Utgoff, Peter Andersson, Elena Velikanova Estreno en España 31 enero 2014

Sólo por la cuantiosa suma que debieron haberle pagado por utilizar el personaje de Jack Ryan, analista de la CIA, se entiende que el recientemente fallecido Tom Clancy permitiera que se perpetrara en su nombre el semejante desatino que supone esta película, un guión pobre y rutinario que nos presenta la génesis del personaje y su primera misión para la Agencia de Inteligencia Norteamericana. Quizás porque La caza del octubre rojo, la primera novela de Clancy con Ryan como protagonista, no relataba dichos orígenes, no se ha optado por ninguna de las numerosas novelas que el autor dedicó al personaje y se ha preferido una ficción original. La amenaza evidentemente es perpetuar la saga desde cero, sin tener en cuenta los títulos que protagonizaron Alec Baldwin (el ya referido), Harrison Ford (Juego de patriotas y Peligro inminente) y Ben Affleck (Pánico nuclear). La operación del título recupera las antiguas tensiones entre Rusia y Estados Unidos y la tradicional lucha de ambos países por controlar el poder del Mundo, un tema algo anecdótico y superficial en los tiempos que corren, aunque el ataque de turno que se pretenda abortar tenga un marcado carácter económico. Desde los tiempos de Sean Connery como James Bond, América ha querido encontrar su propio agente especial, pero ni Jason Bourne ni Ethan Hunt ni este Jack Ryan consiguen hacerle sombra, y eso que esta película es la que más sigue los patrones de la saga Bond, con villano sofisticado incluido. Tras Thor, Branagh se ha pasado definitivamente al cine de acción impersonal, dejando atrás su obsesión por adaptar obras de Shakespeare; pero demuestra poco nervio y entusiasmo para sacar adelante un proyecto tan soso sobre el papel, que hubiera podido equilibrarse con una acción más trepidante y sorprendente. Sin una trama que llegue a interesar, ridícula e inverosímil, ni un sentido suficientemente espectacular del ritmo, un Chris Pine que se antoja poco carismático y una Keira Knightley tan gesticulante como siempre, el producto finalmente naufraga de manera estrepitosa.

jueves, 6 de febrero de 2014

LA GRAN ESTAFA AMERICANA Ambición más que corrupción

Título original: American Hustle
USA 2013 138 min.
Dirección David O. Russell Guión David O. Russell y Eric Warren Singer Fotografía Linus Sandgren Música Danny Elfman Intérpretes Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Michael Peña, Jack Huston, Louis C.K., Alessandro Nivola, Shea Whigham, Elisabeth Röhm, Paul Herman, Anthony Zerbe, Colleen Camp, Robert de Niro Estreno en España 31 enero 2014

Partiendo de un caso de corrupción política y especulación inmobiliaria que tuvo cierta repercusión en Estados Unidos en la década de los 70, David O. Russell ha construido una tragicomedia con la que ha logrado situarse por tercera película consecutiva en la pista de salida de los Oscar, tras The Fighter y El lado bueno de las cosas. Y con los protagonistas de aquéllas ahora reunidos nos ofrece un ambicioso juego de engaños y estafas con un embalaje tan suculento que hace parecer el caramelo mejor de lo que es. Porque para hacer buenas películas de estafadores hay que articular muy buenas tramas, complejos laberintos que nos mantengan intrigados, inquietos e interesados de principio a fin, y ésta no lo consigue. No obstante su propuesta merece la atención por su atractiva puesta en escena y sus carismáticos protagonistas, pero el estilo narrativo que se ha marcado en plan Scorsese se antoja impersonal y ocasionalmente irritante, aluvión de canciones incluido, lo que deja la banda sonora de Danny Elfman en un mero testimonio. Se supone que ilustra un caso de corrupción en plena crisis económica, la que provocó la gestión de Nixon y la Guerra de Vietnam, como espejo de la que padecemos hoy y los escándalos que surgen a su alrededor. Sin embargo ni Russell ni su guionista presentan mucho interés por destapar ese asunto ni analizar sus consecuencias, que no fueron otras que la aparición de los primeros casinos legales en la costa oeste del país, en Atlantic City para ser más concretos. Por el contrario el libreto se centra más en retratar la ambición desmedida de un agente del FBI que pretende ver en su asociación con unos estafadores de altos vuelos la llave para alcanzar el éxito como agente especial y héroe nacional. Tenemos pues a un director muy ambicioso condenando precisamente el exceso de ambición, y nosotros condenamos su película. Porque ciertamente es vistosa, entretenida y cuenta con notables caracterizaciones, pero en el fondo está hueca e intelectualmente desvaída. Hay muchos actores en Hollywood que para ser calvos y barrigones no necesitan tanto maquillaje y metamorfosis física como Christian Bale, pero ya se sabe que una buena actuación acompañada de drásticos cambios de aspecto garantizan la nominación. Ellas están estupendas en todos los sentidos, y se convierten con justicia en uno de los principales reclamos de esta glamorosa aventura, mientras Bradley Cooper logra su mejor y más divertida caracterización, a pesar de excesos evidentes. Pero dónde queda la crítica y la condena, si al final parece que lo que más interesa es hablar de relaciones sentimentales y triunfos sociales, e incluso se tiene la desfachatez de redimir a quienes con la coartada del servicio público no hacen sino enriquecerse desmedidamente.

SHOSTAKOVICH Y SCHUBERT EN EL CONCERTGEBOUW DE AMSTERDAM

Con un razonable buen tiempo en el exterior, tuvimos ocasión de asistir el pasado domingo 2 de febrero por la tarde a la famosa sala de la ciudad de los canales para escuchar su orquesta titular en el Concierto para violonchelo nº 1 de Shostakovich y la Sinfonía nº 9 de Schubert bajo la dirección de Semyon Bychkov y con Gautier Capuçon al chelo, y de paso disfrutar del buen ambiente que ofrecen los habitantes de esta preciosa ciudad y de los vinos que generosamente ofrecen en los intermedios de sus programas musicales. No era la primera vez que tenía el privilegio de disfrutar de esta sala emblemática y su formidable orquesta. Ya en mayo de 2010 pude asistir a dos conciertos, Vladimir Jurowski y Nikolaj Znyder con el Concierto de Elgar y la Sinfonía nº 1 de Chaikovski, y Yannick Nezet-Seguin, la Filarmónica de Rotterdam y Nicholas Angelich con el Emperador y la Heroica de Beethoven.

Disfrutando de un vino en el intermedio
Nadie podría parecer más adecuado hoy en día que Bychkov, nacido en la Unión Soviética y huido a Estados Unidos en la década de los 70, justo antes de despuntar su carrera musical, para abordar una pieza tan sintomática en la mitología de terror e intolerancia impuesta por el antiguo régimen ruso. A su lado contar con uno de los hermanos Capuçon, a quien ya hemos tenido oportunidad de escuchar en un par de ocasiones en Sevilla, apuntaba como una garantía de interpretación memorable; no en vano muchos creen reconocer en el violonchelista francés la herencia del genio de Rostropovich, cuya interpretación de la Sonata-Concierto de Prokofiev inspiró a Shostakovich para la composición de su primer concierto para violonchelo. Sin embargo aún siendo técnicamente impecable y expresivamente solvente, faltó desesperación y amargura en su versión de la pieza. Apenas penetrante el Allegretto inicial, el segundo movimiento sí logró insuflar su carácter fantasmagórico, y desde luego Capuçon triunfó con sus muy meditadas, matizadas y reflexivas cadencias, mientras al allegro final le faltó un punto más grotesco aunque acertara en brío y energía. Con todo el chelista logró sonar tan sedoso y seductor como ligeramente irritado según procedía.

Bychkov regalando ramos de flores a los trompistas
Bychkov ofreció sin embargo una más que competente versión de La Grande de Schubert, una obra poderosa que Schumann descubrió cuando hacía casi una década que había fallecido su autor. Nuestra posición, justo detrás de la orquesta y al mismo nivel que las trompas, provocó una audición de planos invertidos, un inconveniente menor teniendo en cuenta la importancia que dicho instrumento tiene en esta majestuosa composición. Bychkov contagió a una de las mejores orquestas del mundo del sentido lineal y casi espontáneo de la música, con un marcado equilibrio general y una saludable tendencia a destacar las subidas y bajadas de tensión, ritmo y tono. Se mostró exigente en su extenso punto culminante con un resultado sobresaliente de cuerda, viento y metales. Por su parte las trompas estuvieron brillantes tanto en precisión como en expresividad, damos buena fe de ello que las teníamos justo delante. Una experiencia por lo tanto memorable y profundamente emocionante y emotiva para cualquier melómano y romántico empedernido.

martes, 4 de febrero de 2014

TEMPORADA DE PREMIOS CINEMATOGRÁFICOS: LO QUE MÁS NOS IMPORTA

Nick Nolte, Antonio Dechent y María Valverde
en una escena de A puerta fría
Inmersos en época de galardones cinematográficos constatamos un año más la notoriedad de las ausencias, cuyos méritos son a menudo mayores que los de las películas consideradas. Que los Oscar hayan obviado las interpretaciones de Geoffrey Rush en La mejor oferta o de Barbara Sukowa en Hannah Arendt – Hollywood ha premiado en varias ocasiones interpretaciones en lengua no inglesa -, o los efectos visuales impactantes y originalísimos de Guerra Mundial Z, la exquisita música de Ennio Morricone para la película de Tornatore, el guión de La gran belleza – también en este apartado los americanos han sido generosos con lenguas extranjeras -, así como la película Rush de Ron Howard, es tan flagrante como que los Goyas hayan pasado por alto dos películas sevillanas que podríamos considerar por sí solas lo mejor de la cosecha española del año recién terminado, A puerta fría y Ali. La primera parece ser que habría tenido que entrar en las candidaturas del año pasado, cosa que tampoco ocurrió, aunque su carrera comercial la vivió en el 2013. Un trabajo excelente de Antonio Dechent y una de las cintas que más desasosiego han provocado en este cronista, que no puede evitar emocionarse cada vez que pasa junto al hotel de Sevilla en el que se rodó. Ali por otro lado es una comedia romántica y generacional preciosa y tierna, realizada completamente en nuestra ciudad con enorme cariño y talento, con acento neutro y huyendo de lugares comunes. Dirigida por el también sevillano Jorge Naranjo, Casting le valió a todo su joven reparto el premio de interpretación en el último Festival de Málaga, justo y merecido en esta simpática y sincera película también de corte romántico en el que varias vidas cruzadas por la prueba del título buscan el amor y la aventura. La Academia también la ha olvidado.

Nadia de Santiago y Adrián Lamana son la pareja
protagonista de Ali de Paco R. Baños
Más suerte tuvieron Fernando Franco, director de La herida, el cantautor Fernando Arduán, autor de la canción De cerca del mar incluida en la banda sonora de la película de García Pelayo Alegrías de Cádiz, o Belén López, que da vida a la novia del padre del adolescente protagonista de 15 años y un día. Ellos sí están nominados, uniéndose a la lista de andaluces que con este reconocimiento alumbran aún más la visibilidad de un cine autonómico con entidad propia y calidad indiscutible. Manuel Martín Cuenca, director almeriense de Caníbal; Inma Cuesta, protagonista cordobesa de Tres bodas de más; o la malagueña Natalia de Molina, la jovencísima y guapísima chica de Vivir es más fácil con los ojos cerrados; sin olvidar la doble nominación del también malagueño Antonio de la Torre. Pero, ¿qué importancia le damos nosotros, los andaluces, a lo nuestro?

Javier López y Esther Rivas encabezan el reparto
de la comedia romántica coral Casting
Los medios de comunicación han ido haciéndose eco poco a poco y con muchos reparos de los premios que desde hace treinta años concede la Asociación de Escritores y Escritoras Cinematográficos Andaluces (ASECAN), cuya gala, sencilla, sincera, simpática, emotiva y natural, tuvo lugar el sábado pasado en la capital hispalense. Sin embargo se han rendido inmediatamente a la cobertura informativa de la primera edición de los Premios Feroz, creados por un grupo de críticos en Madrid a imagen y semejanza de los Globos de Oro, como los Goya lo son de los Oscar; malas imitaciones se entiende. Un espectáculo plagado de diálogos y presentaciones de auténtica vergüenza ajena, gags cómicos patéticos, falta de ritmo, ingenio y precisión y abundante mal gusto resumen una entrega de premios a la que sin embargo nuestros cineastas acudieron con sus mejores galas, entregándose a los galardones como si hubiesen logrado el Nobel. Hasta Almodóvar estaba ahí, a pesar de que precisamente la más feroz de las películas españolas del año pasado, Los amantes pasajeros, apenas acaparaba un par de nominaciones menores. La sensación en nuestros humildes premios ASECAN, que también tuvieron su época dorada, hilarante descubrimiento del mejor Paco León incluido, y tampoco entonces merecieron por parte de nuestros medios la importancia que requieren y merecen, es que no se respetan lo suficiente, salvadas las oportunas excepciones. Aquí los nuestros suelen ponerse lo primero que cogen del armario (Inma Cuesta por ejemplo hace dos años cuando triunfó La voz dormida) y algunos recogen el premio como si pasaran por ahí. No valoramos lo nuestro, y menos cuando tenemos que hacerlo en casa. Los medios y los propios protagonistas no le dan la importancia que merecen, no parecen emocionarse, y desde luego no toman nota de lo que hacen los catalanes y sus Sant Jordi, que los valoran y miman con la mayor de las atenciones. También nosotros y nosotras debemos demostrar el interés de nuestro cine, no sólo produciendo buenas películas sino vendiéndolas y difundiéndolas con la mejor imagen posible, que de eso precisamente va el cine.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el domingo 2 de febrero de 2014