viernes, 31 de octubre de 2014

EL JUEZ Doble juicio a la americana

Título original: The Judge
USA 2014 141 min.
Dirección David Dobkin Guión Bill Dubuque y Nick Schenk Fotografía Janusz Kaminski Música Thomas Newman Intérpretes Robert Downey jr., Robert Duvall, Vera Farmiga, Billy Bob Thornton, Leighton Meester, Vincent D’Onofrio, Jeremy Strong, Dax Shepard, Sarah Lancaster, Emma Tremblay Estreno en España 24 octubre 2014

El director de comedias gamberras e irrelevantes como Los rebeldes de Shanghai, De boda en boda o El cambiazo, se pasa de repente al drama judicial y familiar serio y sentimental, aunque los resultados sigan siendo en un alto porcentaje bastante irrelevantes. El principal mérito de esta película es utilizar material propio de telefilm para darle empaque cinematográfico y hasta de considerable altura. Lo consigue naturalmente gracias a un reparto solvente y desahogado, así como una fotografía sobria y elegante de Janusz Kaminski, habitual colaborador de Spielberg, y la siempre estimulante y etérea música de Thomas Newman. Pero no hay que quitarle méritos al director, que consigue desmarcarse del habitual mal gusto con el que hoy se aborda la comedia en Norteamérica, para abordar este trabajo sin premura, con elegancia y pulcritud, además de imprimirle un ritmo lo suficientemente constante como para no hacer que el resultado se resienta de su generosa duración. El problema radica entonces en el libreto, previsible de principio a fin y tan cargado de tópicos y clichés típicamente americanos, valores éticos y morales tan destacados que no se permite dejar ningún resorte sin pulir en cada desenlace de las varias tramas propuestas, tanto criminales como sentimentales. Sin olvidar el sempiterno tema del reconocimiento, el triunfo y el orgullo tan afín a la cultura americana. El regreso a las raíces del típico abogado de éxito sin escrúpulos se sabe ya que se convertirá en un viaje de redención y entendimiento con un padre con el que no sintoniza, siguiendo los mismos derroteros acostumbrados en estos melodramas paternofiliales, escenas incómodas incluidas. Para Downey jr. ha debido suponer un merecido alivio interpretativo entre tanto superhéroe, mientras Duvall acomete con fortuna la difícil tarea de mostrar las mismas debilidades y enfermedades propias de una edad que es la suya misma. La doble trama entretejida, la judicial y la familiar, siguen un patrón similar, una mirada muy clásica a la americana y una resolución en ambos casos en la que la moral judeocristiana que tanto les obsesiona juega un papel fundamental.

jueves, 30 de octubre de 2014

SUEÑA EL GRECO LA METAMORFOSIS DEL HOMBRE EN EL MARTIRIO DE SAN SEBASTIAN

V Festival de la Guitarra de Sevilla. Sueña El Greco el Martirio de San Sebastián. Música de José Mª Sánchez Verdú interpretada por Zahir Ensemble. Juan García Rodríguez, director. Royds Fuentes-Imbert, puesta en escena y dirección general. David Pérez Peco, escenografía. Eduardo Martínez, danza e interpretación.
Teatro Central, miércoles 29 de octubre de 2014

Francisco Bernier se apunta un tanto abriendo el Festival de Guitarra de Sevilla a otras manifestaciones artísticas, plásticas, escénicas y musicales. Salvo por la incorporación a la plantilla instrumental de la guitarra, poca o ninguna otra relación tuvo esta manifestación de teatro, danza y música con el objeto del festival, pero la apuesta por espectáculos tan frescos y originales como éste justifican su inclusión sobradamente. Sueña El Greco... es una propuesta del dramaturgo y director escénico cubano afincado en Canadá Royds Fuentes-Imbert, en colaboración con el compositor algecireño José María Sánchez Verdú, auténtico estandarte de la música contemporánea hecha en nuestro país, aunque resida habitualmente en Alemania; y auspiciada por la conmemoración del cuatro centenario de la muerte de El Greco. En él un sólo actor, el también cubano Eduardo Martínez, recrea a un hombre de nuestro tiempo, como San Sebastian lo fue del suyo, subyugado por el fútbol y la moda, al que el ciclo de la vida y la muerte lo conduce a una dolorosa y grotesca metamorfosis que lo sitúa en la eterna búsqueda del más allá y el sentido de la vida, para finalmente regresar convertido en otra persona, igualmente subyugado y entregado a las pasiones humanas, aunque esta vez sea en forma de procesión barroca típicamente sevillana.

Lo más fascinante del espectáculo es el esfuerzo titánico del actor no sólo para recrear esas difíciles figuras, entre cortosiones y rebuscados escorzos, sino para mantener la sincronización con una música de difícil asimilación, intrincada y sólo aparentemente anárquica. Música seleccionada y estructurada por Sánchez-Verdú con ayuda del iconoclasta director Juan García, responsable de Zahir Ensemble y la Orquesta Sinfónica Conjunta, y que pronto veremos al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Un excelente trabajo en el que a pesar de sus diferentes fuentes, podemos apreciar uniformidad así como claros referentes a la escena que se nos va representando, mezclando sonoridades misteriosas e intrigantes con otras más identificables con el imaginario barroco tan afín a nuestra ciudad. A tal efecto merece destacar el extraordinario trabajo desempeñado por Zahir Ensemble, ya un referente en la materia y otro motivo de orgullo para una Sevilla en la que cada vez más florecen nuevas, variopintas y cosmopolitas formaciones musicales.

Fascinante también el impecable trabajo de iluminación, con apreciables claroscuros y un sensual uso de la luz indirecta, portada incluso por el propio performer, así como un imponente mural pintado a tiza representando uno de esos jinetes del Apocalipsis que ensombrecen nuestra muerte y con el que desde hace tanto se nos atemoriza y amenaza. Algunas personas en la sala interpretaron que ahí había motivo para la irreverencia y la provocación y abandonaron la sala haciendo gala de un expreso mal humor. Buen síntoma de que la creatividad fue por buen camino y removió algunas entrañas.

martes, 28 de octubre de 2014

DOS DÍAS, UNA NOCHE Un dilema inmoral propio de una época desdichada

Título original: Deux jours, une nuit
Bélgica-Francia-Italia 2014 95 min.
Guión y dirección Jean-Pierre y Luc Dardenne Fotografía Alain Marcoen Intérpretes Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Catherine Salée, Christelle Cornill, Serge Koto, Timur Magomedgadzhiev, Batiste Sornin, Olivier Gourmet, Hicham Saloui, Hassaba Halibi Estreno en España 24 octubre 2014

Desde su primera película conocida entre nosotros, Rosetta, los hermanos Dardenne se han convertido en adalides de la defensa de la clase trabajadora en Europa continental; en las islas británicas ya lo hace Ken Loach. La inmigración proveniente de aquellos países que una vez fueron colonizados por europeos y luego abandonados a su suerte, y la actual y devastadora crisis económica, han dibujado un mapa diferente de esa Europa del bienestar, la tolerancia y el respeto que nos ha acompañado durante varias décadas. La nueva película de los Dardenne aprovecha esa coyuntura para plantearnos un dilema moral que pervierte el concepto de la democracia; sobre el papel se muestra discutible pero ayudado de argumentos de guión bien urdidos, logra convencernos, motivarnos y emocionarnos. Una sociedad en la que se han perdido tantos derechos laborales, en los que caer enfermo o enferma puede suponer la pérdida del trabajo, los contratos son efímeros o se fomenta, como aquí se hace, la confrontación entre colegas y el individualismo extremo, lejos de fomentar el trabajo en equipo y la seguridad laboral. Una sociedad en la que los trabajadores se han convertido en meras marionetas con las que sufragar el ansia de riqueza y poder de unos cuantos. Sobre esa base Marion Cotillard interpreta, con tanto acierto y esfuerzo que olvidamos quién es así como cualquier atisbo de glamour sobre su condición de estrella, a una madre de familia cuyo puesto de trabajo depende de que consiga convencer a sus compañeros y compañeras de que renuncien a una miserable prima en favor de que ella mantenga su puesto. Con una claridad expositiva prístina y libre de cualquier manipulación emocional, vamos conociendo las motivaciones de cada uno y una de ellos para optar por una u otra solución. Pero sobre todo vamos compartiendo el estado de ánimo, continuamente cambiante, incluso hasta límites extremos, de la protagonista ante las muestras que va recibiendo de apoyo o no de sus colegas. Una situación dura e incómoda que no es sino resultado de la deshumanización de nuestro mundo, del sálvese quien pueda, la zancadilla y la falta absoluta de piedad y solidaridad. El elenco protagonista, aparte de una soberbia Cotillard, hace un trabajo excelente, ya se trate de no profesionales, como Timur Magomedgadzhiev, que protagoniza una de las escenas más emotivas de la película, o profesionales, como Christelle Cornill, a quien conocimos en Una casa en Córcega o Fabrizio Rongione, que da vida al entregado esposo de la protagonista, auténtico bastón de apoyo para ella, y que es un popular actor y humorista en Bélgica y ya trabajó con los Dardenne en El niño de la bicicleta, El niño y la mencionada Rosetta. La cinta se presentó en la sección oficial de Cannes y también se ha dejado ver en Valladolid. En Sydney se alzó con el premio a la mejor película.

AMARÁS AL PRÓJIMO Huyendo en arenas movedizas

Título original: W imie…
Polonia 2014 102 min.
Dirección Malgorata Szumowska Guión Malgorata Szumowska y Michal Englert Fotografía Michal Englert Música Pawel Mykietin y Adam Walicki Intérpretes Andrzej Chyra, Mateusz Kosciukiewicz, Maja Ostaszewska, Lukasz Simlat, Tomasz Schuchardt, Maria Maj, Olgierd Lukaszewicz Estreno en España (no en Sevilla) 10 octubre 2014

La realizadora polaca Malgorata Szumowska, conocida por su película Ellas protagonizada por Juliette Binoche, muestra en esta ocasión su sensibilidad e interés hacia la censura sexual en el seno de la Iglesia. Como ya hiciera hace dos décadas la directora inglesa Antonia Bird en Priest, nos narra la lucha de un sacerdote contra sus propias inclinaciones e impulsos sexuales, orientados hacia otros hombres. La austeridad de su puesta en escena y la escasez de datos que se nos ofrecen hacen sin embargo que la capacidad para identificarse y enganchar con el drama propuesto sea bastante inferior a los logros de la cinta que protagonizaron Linus Roache y Robert Carlyle. Su ingenuidad patente en cómo intenta simbolizar la huida del protagonista de sus propias tentaciones a través de correrías deportivas en el bosque o bailes borracho con el retrato del Papa Wojtyla, no hacen sino confirmar las limitaciones de una cinta poco atractiva e innecesaria. Parece ser que el sacerdote en cuestión, cuyos valores y visiones ante la vida desconocemos en todo momento, decide recluirse en un campamento para jóvenes difíciles para reprimir sus tentaciones; no nos parece lo más adecuado para alguien que huye de la carne. Una vez allí, y habida cuenta del desprejuicio con el que estos rebeldes afrontan nuevas experiencias, revivir la tentación llegará por sí solo, y lo hará en forma de joven salvaje pero atractivo al que pone imagen el propio esposo de la realizadora. Cámara en mano, escenas sin aparente conexión, reiteraciones de cuadros costumbristas contemplando el jugueteo permanente de los jóvenes, y detalles tan poco imaginativos para que descubramos la identidad sexual del protagonista, como hacerle rechazar las descaradas insinuaciones de la joven esposa de un colega, no hacen sino que la propuesta resulte más cansina y anodina. Sólo esas secuencias de huida por el bosque están rodadas con un mayor esmero estético, presuntamente intencionado para darle un matiz místico. La inquietante secuencia final se convierte en última instancia en única esperanza de que Szumowska pueda ofrecernos algo más interesante en el futuro. En Berlín logró el Teddy, premio reservado para la mejor película de temática homosexual.

domingo, 26 de octubre de 2014

ORQUESTA BÉTICA DE CÁMARA: POESÍA OTOÑAL EN ALCALÁ DE GUADAIRA

1º concierto de abono de la Orquesta Bética de Cámara. Jacobo Díaz Giráldez, oboe. Pepe Benítez Ortiz, clarinete. Begoña Roche Vicente, fagot. Manuel Enamorado, trompa. Michael Thomas, director. Programa: Entreacto y Ballet de « Rosamunda », de Schubert ; Sinfonía Concertante K.297 de Mozart ; Sinfonía nº 100 « Militar » de Haydn. Teatro Auditorio Riberas del Guadaíra. Domingo 26 de octubre de 2014


El programa elegido para este primer concierto de la nueva temporada de la Bética tuvo un inconfundible aire otoñal, puro clasicismo servido con cariño y amabilidad, evocando una estación que resiste a instalarse. Los jóvenes integrantes de la Bética de Cámara tocan cada vez mejor; su técnica ha ido depurándose hasta merecer todo nuestro apoyo y admiración. Un logro que seguramente debemos a Michael Thomas, cuya entrega, energía e ilusión se deja notar con estos jóvenes músicos, exigiéndoles pleno rendimiento tras una sólida formación académica.

En noviembre el conjunto cumple noventa años, aunque muchos de ellos haya estado inactivo, y lo celebrarán tocando en el Auditorio Falla de Granada música del autor gaditano y de su contemporáneo Adolfo Salazar. Muy satisfechos deben estar los artífices de esta recuperación de la orquesta de Falla, especialmente Inmaculada Hernández, que durante mucho tiempo estuvo encargada de la custodia de los valiosos archivos que les sirven para recrear sus actuales conciertos. El Entreacto y Ballet de la música escénica de Schubert para el drama Rosamunda ya lo interpretaron hace un año con menor fortuna. Con un mayor poder de convocatoria en Alcalá de Guadaira que en la Sala Joaquín Turina donde hicieron este mismo programa el domingo anterior – otro motivo para pensar que el público sevillano sea en gran medida responsable del cierre de este emblemático espacio – esta pieza fue abordada con delicadeza, ternura y sentido de la melodía, pero también con escaso nivel de ensoñación e incómoda flacidez, posiblemente debido al limitado relieve que la batuta otorgó a la cuerda grave, con Israel Martínez al frente.

En la mozartiana Sinfonía Concertante se pudo presumir de cuarteto solista, que resultó sensacional. Su carácter poético y evocador, casi otoñal, quedó patente en una interpretación sin fisuras, coherente y bien ensamblada. Perfecto el diálogo de los solistas, incluida la siempre difícil trompa, entre sí y con la orquesta; y muy emotiva la propina, un arreglo instrumental de la canción principal de Philippe Rombi para la película Joyeux Noël de Christian Carion. Thomas se decantó por tempi rápidos, dinámicos y enérgicos, en la Sinfonía Militar de Haydn, donde destacó el trío de percusión turca, discreto pero efectivo, una modulación espectacular, tutti impecables y unos muy sugerentes silencios.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 27 de octubre de 2014

sábado, 25 de octubre de 2014

MÚSICA ANTE TODO EN EL POLÉMICO CUARTO CONCIERTO DE ABONO DE LA ROSS

4º concierto de abono de la XXIV Temporada de conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Regina Chernychko, piano. Pedro Halffter, director. Programa: La fundición de acero Op.19 de Mosólov; Conciert para piano nº 1 Op.23 de Chaikovski; Sinfonía nº 3 Op.44 “El ángel de fuego” de Prokofiev. Viernes 24 de octubre de 2014

De entrada resulta penoso que la atención mediática de este cuarto concierto de abono estuviese centrada en el reencuentro de Pedro Halffter con la orquesta que presuntamente le desprecia, y en la actitud de los maestros y maestras, portando lazos verdes en denuncia de la situación de abandono por la que están pasando. Sigue sin haber nada claro en este turbio asunto, pero viendo el panorama en cualquier instancia de la vida política y social de este desdichado país, no nos sorprende el pasotismo y la desidida por parte de quienes deciden, aunque sea sin criterio ni formación, que están sufriendo los integrantes de esta orquesta que tantas alegrías nos ha dado, y sigue haciéndolo a tenor de los resultados de este puntual concierto. Tienen razón los músicos, y el derecho les asiste, a manifestar su descontento, más cuando han sido ninguneados por quienes tantas promesas les hicieron y que, como siempre, incumplen. No es justo tampoco que sufran ataques sistemáticos por manifestar ese descontento. No hacerlo es precisamente lo que nos está llevando a todos los españoles y españolas a sufrir cada vez más abusos por parte del gobierno y la administración. Otra cosa es que compartamos el punto de vista de los músicos; los resultados obtenidos en estos últimos diez años nos hacen ser complacientes y agradecidos con el director madrileño, pero repetimos que aquí no hay nada claro y la información es siempre pacata y parcial.

Pero aparte de las caras tiesas y los lazos verdes en un ochenta por ciento de la plantilla, el cuarto concierto de abono nos ofreció dos páginas interesantísimas y otra trillada de repertorio, que Halffter y la ROSS resolvieron con gran nivel y encomiable profesionalidad, ofreciendo lo mejor de sí mismos. Del concierto de Chaikovski cabe poco esperar, muy pocas sorpresas que dar y poco estímulo para el intérprete; sencillamente está demasiado transitado. Regina Chernychko es una pianista competente, virtuosa como casi todos los de su generación que han otenido generosos reconocimientos, y disciplinada, aunque denote que aún le queda superar un proceso de maduración que eleve su pianismo a cotas más altas. Hizo un interesante juego de reflexión en el primer y más denso movimiento, recorrió el andantino con un lirismo acaso muy controlado, y llegó al allegro con fuoco con prisas y poca excitación física. Por su parte la batuta se decantó por una versión extremadamente triste y melancólica de la pieza, arropando con delicadeza no exenta de considerable rutina, pero sin atisbo de heroicidad ni esplendor.

El Halffter apasionado que apuesta por otros lenguajes y se empeña en ofrecer algo diferente se hizo patente en el único segmento que ha sobrevivido del ballet Stal, compuesto por Alexander Mosólov en 1926, antes de que el régimen soviético lo machacara y acabara con su prometedora carrera. Rugiente y trepidante, así se mostró en los atriles de la ROSS, con dinámicas muy controladas, texturas muy espesas pero atención al detalle tan pristino que podían apreciarse todas y cada una de las capas instrumentales que van construyendo esta pieza fundamental del efímero movimiento conocido como futurismo. Por derroteros similares deambuló una interpretación de la Sinfonía nº 3 de Prokofiev gozosa y desgarradora. Compuesta en 1928 a partir de una suite sinfónica extraída de su ópera El ángel de fuego, que no obtuvo aceptación ni reconocimiento a pesar de sus evidentes virtudes, la sinfonía se asocia con tanta facilidad a su referente que prácticamente resulta una ilustración musical a imágenes en la medida en que lo es, por ejemplo, la banda sonora de una película. Una pieza de difícil clasificación dentro del catálogo del compositor ruso, con claras influencias del expresionismo alemán, aunque según qué director algunos pasajes también se pueden llevar al terreno del impresionismo. Halffter llevó a muy buen puerto sus movimientos extremos, virulentos y llenos de tensión dolorosa, muy atento a sus transiciones, incluso las que sobre el pentagrama deben sonar bruscas, ritmo obstinado y hasta diabólico. En el andante se hizo patente su atmósfera fantasmagórica y sensual, con efectos embrujadores; mientras en el allegro la cuerda silbante logró ese clima demoníaco que demanda la partitura. Era la primera vez que la abordaba la Sinfónica y la primera que Halffter se ponía al frente del conjunto sin ser su director musical y artístico, en este difícil y delicado momento de transición. La ovación y puesta en pie de gran parte del público dejó clara la opinión del cliente.

miércoles, 22 de octubre de 2014

ELIANE ELIAS RECORDANDO A CHET Y A BRASIL

Eliane Elias, piano y voz. Marc Johnson, contrabajo. Graham Dechter, guitarra.
Teatro Lope de Vega. Martes 21 de octubre de 2014 

Descubrí a Eliane Elias hace veinticinco años, a través del tema Through the Fire de su primer CD como solista, Illusions; en él ya hacía gala de la elegancia y la sofisticación que le caracteriza, y se confirmaba como una extraordinaria pianista. Con el nuevo milenio se recicló añadiendo voz y abordando clásicos o standards americanos como han hecho tantas otras estrellas del jazz, el pop y hasta el rock.

En el programa presentado en el Lope de Vega, su única actuación en nuestro país justo antes de recalar en Gibraltar, estuvo únicamente acompañada por contrabajo y guitarra; en la roca se les unirá Randy Brecker, que bien podría haber hecho acto de presencia aquí donde el programa giraba en parte en torno a Chet Baker. Fue precisamente recordando a Chet - título que eligió John Barry para uno de los preciosos temas de la banda sonora de Playing by Heart o Jugando con el corazón que dedicó al famoso cantante y trompetista - como nos embelesó buena parte del concierto, con imprescindibles como I Thought About You, I've Never Been in Love Before, compuesto por Frank Loesser para el musical Guys and Dolls, o el precioso Embreceable You de los Gershwin que Elias cantó y tocó con extrema delicadeza y un exquisito fraseo. Como pianista es sencillamente una fuera de serie, y como cantante una seductora nata, de registro grave y sensual e inteligente modulación, destilando felicidad y satisfacción a lo largo de su actuación.

Considerada una de las mejores intérpretes de la música de Antonio Carlos Jobim, buena parte del concierto estuvo también dedicado a invocar su país, con clásicos de la samba y la bossa nova de autores como Barroso (Sandália de Prata), Caimmy (Rosa Morena, que cantó luciendo aún cuerpazo), o el propio Jobim (One Note Samba), hasta desembocar en los bises en una Chica de Ipanema participativa. Hubo por supuesto lugar para las jam sessions, sin percusión y aún así muchísimo ritmo, con exhibiciones virtuosísticas en piezas como You and the Music and the Night, dedicada a Bill Evans; su propia composición The Time Is Now, incluido un espectacular e hipnótico solo de su esposo Marc Johnson; un frenético Liza de Gershwin o Bowing to Bud, ofreciendo también al guitarrista californiano Graham Dechter continuas posibilidades de lucimiento. Aún emocionado creo que quienes asistimos al concierto comulgamos con lo mejor del jazz clásico y contemporáneo, con grandes como Grusin, Hancock, Getz y todos los ya indicados, invocados en una noche mágica.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 23 de octubre de 2014

lunes, 20 de octubre de 2014

MAGICAL GIRL Un país de toros

España 2014 127 min.
Guión y dirección Carlos Vermut Fotografía Santiago Racaj Intérpretes José Sacristán, Bárbara Lennie, Luis Bermejo, Lucía Pollán, Israel Elejalde, Elisabet Gelabert, Miquel Insúa, Teresa Soria Ruano, David Pareja, Eva Llorach Estreno 17 octubre 2014

Estrenó sólo en internet su anterior película, Diamond Flash, y salta ahora a primera línea del cine español con su segundo largometraje, Magical Girl, tras conseguir con él la Concha de Oro y el Premio al mejor director en el pasado Festival de San Sebastián. En su película se percibe la influencia de su trabajo como dibujante gráfico, en la planificación de las escenas, los encuadres y hasta los escuetos diálogos, sin olvidar ese homenaje al manga en que consiste el personaje que da título a la película, y muy especialmente su rebuscada indumentaria. Igualmente se trasluce algo del universo bizarro y perturbador del cine de Almodóvar, de quien Carlos Vermut se confiesa un gran admirador. Pero el realizador madrileño cuenta con un lenguaje propio traducido en una cadencia muy particular y, al menos en este caso, una clara vocación por hacer partícipe al espectador de la trama, involucrarlo, invitarlo a que interactúe, imagine, resuelva y definitivamente coloque todas las piezas del puzzle que le ofrece como regalo, incluso las que faltan. El último deseo de una niña con cáncer terminal desencadena una serie de infortunios que irán desangrando y radiografiando la idiosincrasia de un país mucho más vulnerable ahora que se encuentra sumergido en una situación de crisis; un caos en el que las vergüenzas propias y ajenas emergen con más facilidad. Un país amante de la tauromaquia, del dolor y la sangre, escenificado cuando el profesor retirado y ex convicto se viste con traje y corbata siguiendo el ritual del matador al son de Niña de fuego de Manolo Caracol. Torear e ir a matar, así nos define Vermut en un misterioso e intrigante viaje al submundo de la vejación, la tortura, la extorsión y el abuso, siempre de los más débiles y más vulnerables. El ejercicio, que exige tanta dedicación al espectador que no resulta recomendable para perezosos y pasivos, brinda excelentes oportunidades de lucimiento al elenco interpretativo, especialmente a Bábara Lennie, que encuentra por fin un papel a la medida de una gran actriz, y una nueva oportunidad a José Sacristán para demostrar lo buen actor que es, en este otoño actoral que le ha tocado en suerte vivir.

domingo, 19 de octubre de 2014

BELLEZA EN EL ARRANQUE DEL XXV CICLO DE MÚSICA DE CÁMARA DE LA ROSS

XXV Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Anna Emilova y Uta Kerner, violines. York Yu Kwong, viola. Gretchen Talbot, violonchelo. Roberto Carlos Barroso, contrabajo. Miguel Domínguez, clarinete. Álvaro Prieto, fagot. Juan Antonio Jiménez, trompa. Programa: Octeto en Fa mayor D803 de Schubert.
Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, 19 octubre 2014

Álvaro Prieto y Miguel Domínguez
Con el generoso patrocinio de English Language Institute por tercer año consecutivo, arrancó el imprescindible ciclo de cámara de la Sinfónica, con una página de tan comprometida ejecución como es el Octeto de Schubert. Publicada en su momento sin los movimientos 4º y 5º para darle aspecto de sonata, se trata de una composición inspirada por el Septimino de Beethoven, muy apreciado entonces en Viena, escrita por encargo y en un momento en el que la economía y la salud del autor se tambaleaban, a pesar de lo cual destila un considerable encanto y amabilidad. Una introducción en la que Álvaro Prieto nos dió la bienvenida, Miguel Domínguez nos habló de la génesis de la obra, y Gretchen Talbot de su estructura, hizo aumentar la expectación por escucharla.

El cuarteto de cuerda mantuvo en todo momento el vigor y la homogeneidad exigidas, con cuerpo y volumen potenciados por el refuerzo al contrabajo de Roberto Carlos Barroso. En la sección de viento destacó el protagonismo del clarinete, que no decayó en ningún momento, manteniendo el lirismo y el gozo inherentes a la pieza. También el fagot acertó en su labor de apoyo, mientras la siempre difícil trompa se debatió entre momentos inspirados y otros desentonados y desafinados, especialmente en el adagio, donde también atisbamos algún desliz en el primer violín, restándole lirismo y melancolía al conjunto, a pesar del conmovedor acento aportado por el clarinete. El carácter dancístico se hizo patente en el scherzo (Allegro vivace) y el campechano minuetto, abordados con astucia y picardía.

Con mucha gracia y desparpajo se resolvió el Tema y variaciones del cuarto movimiento, basado en el dúo Gelagert unterm hellen Dach de la ópera o Singspiel del propio Schubert Los amigos de Salamanca. Convenientemente dramático en su introducción, el Andante molto final se benefició de una interpretación ágil y alegre. En conjunto se evidenció disfrute colectivo, mucha cohesión y transparencia, así como un muy adecuado equilibrio entre los pasajes melancólicos y los mayoritariamente amables por los que apuesta su tonalidad en Fa mayor.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

PURO DELEITE PARA AFICIONADOS A LAS BANDAS SONORAS POCO EXIGENTES

Tour 2014 de la Film Symphony Orchestra. Constantino Martínez-Orts, director. Programa: Temas de películas de Max Steiner, Miklós Rózsa, Elmer Bernstein, Maurice Jarre, John Williams, Trevor Jones, James Horner, Alan Silvestri, Michael Kamen, Danny Elfman, Hans Zimmer, Howard Shore y Ramin Djawadi. Sábado 18 de octubre de 2014, Auditorio FIBES

Quienes añoramos los excelentes conciertos de música de cine que se celebraban en nuestra ciudad hace dos décadas, con invitados de la talla de Goldsmith, Bernstein, Morricone o Jarre, e interpretaciones de muy buen nivel, encontramos decepcionantes las que de bandas sonoras ofrece esta singular orquesta nacida en Valencia. La falta de criterio sin embargo hace que el público congregado, alrededor de tres mil personas en las mastodónticas instalaciones de FIBES, disfrute y jalee como si tocasen el cielo, lo que hace pensar que aplauden lo que se toca, no cómo se toca.

Con un popular y atractivo programa, Film Symphony Orchestra casi arrancó su tercer tour en Sevilla, agradeciéndose que las partituras elegidas fueran las originales o las versiones de concierto realizadas o autorizadas por sus propios autores, aunque poco favorecieron los tijeretazos perpetrados en las suites de Lo que el viento se llevó y Forrest Gump. Con un mayor vuelo lírico que el alcanzado en la gira anterior, Martínez-Orts insufló emoción y alma en algunas de las piezas seleccionadas, aunque faltó expresividad en muchas de ellas y la sensación general fue de cierta languidez, a pesar de tratarse fundamentalmente de música épica. En la primera parte apenas destacó una correcta versión de Encuentros en la tercera fase, curiosamente la única pieza con material atonal y dodecafónico en los pentagramas. Correctas fueron también la Obertura de Lawrence de Arabia, y los temas de El último mohicano, Batman y Regreso al futuro. Por el contrario Braveheart resultó soporífera.

Mejor la segunda parte, con un competente Desfile de cuádrigas de Ben-Hur, a pesar de que la sección de metales dejó mucho que desear en el resto del programa, desentonando y desafinando frecuentemente. Sin grandes alardes se sucedieron Los siete magníficos, El mundo mágico de Harry Potter, Origen, Juego de tronos y La guerra de las galaxias, para satisfacción de los numerosos seguidores congregados y ataviados a propósito de la celebración justo enfrente, en Zona Este, de las XI Jornadas y exposición Holored Estelar Sevilla, la mayor asociación de fans de la saga de George Lucas que existe en toda España. La desenfrenada iluminación a la que fue sometida la orquesta, con cambios de color bruscos y sin criterio, y una sucesión de propinas extraídas de la primera gira del conjunto, dedicada a John Williams, fueron otras pautas a destacar. Entre los bises se coló el tema de Los Simpson de Danny Elfman, para el que fuimos invitados a entonar el título. Animamos a estos músicos a depurar su técnica y mientras tanto esperamos que la empresa sirva para dar trabajo y para que muchos y muchas se aficionen a escuchar música sinfónica en directo... ¡y que siga la fiesta!
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 20 de octubre de 2014

sábado, 18 de octubre de 2014

THE EQUALIZER: EL PROTECTOR Yo soy la justicia

Título original: The Equalizer
USA 2014 128 min.
Dirección Antoine Fuqua Guión Richard Wenk, según la serie de TV creada por Michael Sloan y Richard Lindheim Fotografía Mauro Fiore Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Denzel Washington, Marton Csokas, Chloë Grace Moretz, David Harbour, Haley Bennett, Johnny Skourtis, Melissa Leo, Bill Pullman, David Meunier
Estreno en España 17 octubre 2014

Con cada trailer de cada nueva película que estrena, Antoine Fuqua es siempre recordado como el director de Training Day (Día de entrenamiento), como si aquélla fuera una obra maestra, aunque es justo reconocer que renovó en cierto modo los parámetros del cine policíaco y de acción y le dio nuevas señas de identidad formal y estética. Después ha dirigido cintas desiguales como Lágrimas del sol, El rey Arturo, Shooter, Los amos de Brooklyn (su mejor película a nuestro juicio) y Objetivo: La Casa Blanca, y ahora este reencuentro con el protagonista de la primera, Denzel Washington, elegida para inaugurar el pasado Festival de San Sebastián, merced a una gala en la que el principal reclamo fue el premio honorífico entregado al actor afroamericano. Signo de estos agitados tiempos que vivimos, sin una ideología concreta, sin ilusión ni esperanza, en la que el fascismo encuentra su campo de cultivo con mayor facilidad, la película plantea un tipo de justiciero que en tiempos de Reagan eran muy común, y que actores como Charles Bronson o Chuck Norris personificaron a la perfección. La justicia por su mano que denunció solapadamente Scorsese en Taxi Driver, se convierte aquí en nuevo vehículo para una cinta pretenciosa que utiliza una estética presuntamente reflexiva y unos referentes culturales tan ingenuos como vergonzantes, desde Don Quijote a El hombre invisible pasando por El viejo y el mar. Todo para hablarnos de un super hombre que vive su sencilla, noble y honesta existencia procurando ayudar a los demás y utiliza el transporte público, para de repente regresar a su antigua vida de agente de la CIA con el fin de sacar a una joven e ilusionada prostituta de la vorágine en forma de mafia rusa en la que se encuentra inmersa. Utilizando recursos de thriller violento muy estilizado, Fuqua aburre más que entretiene, abruma sin convencer y alarga agónicamente una propuesta dramática que interesa poco y convence menos. Basada en una serie de televisión de los 80, cuando este tipo de personajes, buena gente a la que empuñar un arma les costaba bien poco, era habitual; esperemos que no vuelva a serlo, que podamos confiar en una justicia más efectiva e igualitaria y que no proliferen estas propuestas de dudosa ética y escasa entidad democrática.

RELATOS SALVAJES La mecha encendida

Argentina-España 2014 122 min.
Guión y dirección Damián Szifron Fotografía Javier Juliá Música Gustavo Santaolalla Intérpretes Darío Grandinetti, María Marull, Rita Cortese, Julieta Zybelberg, César Bordón, Leonardo Sbaraglia, Walter Donado, Ricardo Darín, Nancy Dupláa, Óscar Martínez, Germán de Silva, Osmar Núñez, María Onetto, Diego Velázquez, Érica Rivas, Diego Gentile Estreno en España 17 octubre 2014

Una de las películas más exitosas del cine argentino de los últimos años y un auténtico desafío dramático y técnico perpetrado prácticamente por un solo talento, el de Damián Szifron, curtido en la televisión con series como Hermanos y detectives, y con un solo largometraje anterior en su haber, Tiempo de valientes. Inspirándose libremente en la serie de Spielberg de los 80 Cuentos asombrosos, Szifron teje una cinta que mezcla géneros para hablarnos de los grandes males de la sociedad actual en un ejercicio tan cómico como violento y en cualquier caso terriblemente efectivo. El abuso del poder, la competitividad, la injusticia y el saqueo burocráticos, la mala educación, la obligatoriedad de seguir las convenciones sociales, la corrupción y la extorsión, son males expuestos en un guión modélico, con una estructura sólida y un ritmo tan vertiginoso que el interés no decae en ningún momento. Aquí no hay elemento fantástico, como en su referente, y todas las situaciones descritas son susceptibles de generar en nosotros una suerte de malsana identificación, aunque llevadas por supuesto a extremos que las doten de un interés mínimamente cinematográfico. Szifron consigue esa meta con la inestimable ayuda de un reparto en estado de gracia, prueba de lo cual muchos de sus intérpretes han logrado nominación en los Premios Ariel de la Cinematografía Argentina. Depurada formalmente, gracias en parte a la ayuda en la producción de El Deseo, la compañía de Pedro Almodóvar, Relatos salvajes nos lleva de la rabia a la hilaridad siempre de la mano de la venganza, esa señora con la que todos y todas hemos soñado alguna vez pero que pocas veces o ninguna logramos llevar a la práctica, ya sea por prudencia, por cobardía o, las menos, por moralidad. Precisamente es de moral de lo que en última instancia nos habla este mural dramático, de la falta de escrúpulos que tienen generalmente los estamentos que nos gobiernan y administran, lo que en esta época desdichada consigue que empaticemos sobradamente con las víctimas, eso sí sedientas de venganza, que pueblan estos relatos llenos de mala leche. A través de Pasternak, Las ratas, El más fuerte, Bombita, La propuesta y Hasta que la muerte nos separe, vamos asistiendo a una suerte de mal rollo extremo, en las antípodas de la buena convivencia y la atracción de los seres humanos, con el aliciente del buen sabor de boca que dejan los cortometrajes cuando cuentan historias interesantes y están tan bien dialogados como éstos. De su impecable acabado técnico queremos destacar la música de Santaolalla, dos veces consecutivas ganador del Oscar, que ha sabido entender tan a la perfección la vocación de serie televisiva que tiene la película que ha compuesto para ella un tema principal perfectamente deudor de esa estética de serial para la pequeña, o ya no tanto, pantalla. Su estructura en pequeños episodios o cortometrajes de distinta duración, añade atractivo a esta refrescante propuesta de un cine que de vez en cuando nos da muy buenas sorpresas, y en el que como no podía ser menor, el psicoanálisis juega un papel fundamental, aunque nos duela reconocerlo. Estuvo en la sección oficial del Festival de Cannes, logró el Premio del Público en el Festival de San Sebastián y en el de Sarajevo, y su palmarés no ha hecho más que despegar.

viernes, 17 de octubre de 2014

ORIENTE Y OCCIDENTE EN EL TERCER CONCIERTO DE ABONO DE LA ROSS

3º concierto de abono de la XXIV Temporada de conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Isabelle Cottet, piano. Nuria Leyva, trompeta. Xu Zhong, director. Programa: Moon Reflecting in the Erquan Pond, de Liu Tianhua; Concierto para piano nº 1 Op.35 de Shostakovich; Sinfonía nº 4 Op.36 de Chaikovski. Jueves 16 de octubre de 2014

Dos composiciones rusas y una china, influidas por la música occidental, protagonizaron el tercer concierto de abono de esta temporada de la Sinfónica de Sevilla. Aunque Shostakovich compusiera su primer concierto para piano, también conocido como Concierto para piano, trompeta y cuerdas, en una época de elevada inquietud cultural en su país, justo antes de que Stalin metiera las tijeras de la censura y la desdicha, algunos preferimos no conformarnos con una visión amable y meramente feliz de la partitura, sino ahondar en el tono burlesco e inconformista que la inunda, resaltar sus contrastes, sus referencias humorísticas y su espíritu circense. En su primera experiencia ante la ROSS, el director chino Xu Zhong optó sin embargo por una lectura complaciente, pulcra y equilibrada de esta incomparable pieza musical, más relajada que dinámica, situando a la orquesta en un segundo plano de mero acompañamiento y poco volumen, y potenciando un sonido sedoso en las antípodas del tono grotesco y bufón que demanda su tendencia popular. A esos mismos parámetros se plegó el piano, que en un principio debió tocar el propio Zhong pero cuya responsabilidad recayó finalmente en la joven pianista en alza, francesa de origen también chino, Isabelle Cottet. Sobrada de capacidad técnica, optó también por un sonido melifluo, suavón, con brillo pero sin fuerza, por mucho que salvara satisfactoriamente las dificultades técnicas de la página. A su lado sólo Nuria Leyva logró a la trompeta absorber en sus puntuales intervenciones toda esa carga de humor y bravura que se le supone al concierto, a pesar de un par de perdonables y absolutamente salvables desajustes de carácter meramente técnico. El precio de esta contraposición estética fue la falta de cohesión de las solistas entre sí y con la cuerda. En el movimiento lento Leyva logró que el solo de trompeta con sordina sonara considerablemente lírico y expresivo.

Frente a este posible desatino a la hora de acometer tan jugosa obra, con Chaikovski Zhong acertó al potenciar la amargura de quien con su Cuarta Sinfonía hiciera toda una declaración de espíritu. Ya desde las tremendas fanfarrias iniciales quedó clara, como una perfecta exposición de intenciones, su visión atormentada de la vida, de la consecución de la felicidad y de ese destino infalible que impide lograr la paz interior. Una interpretación por lo tanto oscura, amenazante y angustiada, hecha realidad por una orquesta precisa, musculosa y expresivamente entregada. Los recuerdos del pasado fueron evocados en el segundo movimiento con más pesadumbre que melancolía. Correctos y equilibrados resultaron los pizzicati del scherzo, o caprichos arabescos según el propio compositor, mientras el presuntamente complaciente final fue acometido con más pesimismo que consuelo ante la felicidad del pueblo llano. Una versión por lo tanto competente de una pieza excesivamente escuchada y programada.

El concierto se inició con una obra del compositor chino Liu Tianhua, siguiendo un lenguaje musical característico de su nacionalidad, hermoso, evocador y sencillo pero definitivamente banal. Compuesto originalmente para erhu, un violín chino de dos cuerdas, en su transcripción para orquesta de cuerda los maestros de la sinfónica lograron infundir a sus instrumentos ese característico sonido oriental. Nos unimos a los compañeros que reclaman que la orquesta regrese a la boca del escenario, en lugar del retranqueo en el que se sitúa desde hace ya algunos años. Aparte de mejorar en acústica, nos ahorraríamos el ridículo espectáculo que se genera cada vez que hay que colocar el piano en el centro, retomando el mecanismo de elevación con el que cuenta el escenario, más propio de un teatro moderno con categoría.

jueves, 16 de octubre de 2014

WINTER SLEEP (SUEÑO DE INVIERNO) Retrato de un señor feudal moderno

Título original: Kis uykusu
Turquía 2014 196 min.
Dirección Nuri Bilge Ceylan Guión Buri Bilge Ceylan y Ebru Ceylan, según tres cuentos de Antón Chéjov Fotografía Gökhan Tiryaki Música Haluk Bilginer, Melisa Sözen,
Demet Akbag, Ayberk Pexcan, Serhat Mustafa Kiliç, Nejat Isler
Estreno en España 10 octubre 2014

El muy personal y carismático director turco Nuri Bilge Ceylan ha visto cómo casi todas sus películas se han encajado en el palmarés del Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado con Lejano, Premio Fipresci con Los climas, Mejor director con Tres monos, y de nuevo Gran Premio del Jurado con Érase una vez en Anatolia. Pero hasta ahora no había conseguido la Palma de Oro, y ha sido precisamente con esta ambiciosa y compleja película, una empresa difícil, profunda y terriblemente inteligente e intelectual a la que sólo cabe reprocharle su larga y en cierto modo innecesaria duración. A partir de tres relatos cortos de Chéjov, convertidos en guión por el realizador y su esposa, y sin disimular la influencia que en él han ejercido otros directores como Manuel de Oliveira o Ingmar Bergman, Ceylan nos presenta una vez más un profundo drama existencial, el que vive un actor retirado en el singular hotel enclavado en la Capadocia que regenta, a lo largo de un duro invierno reflejo a su vez del invierno de su propia alma. Un episodio protagonizado por el pequeño hijo del desdichado inquilino de uno de sus inmuebles pone en evidencia la pretendida superioridad intelectual y también espiritual de quienes son poseedores de una educación y formación privilegiada. El alarde de filantropía habitual en las clases intelectuales subvertido en prepotencia y vasallaje al más puro estilo feudal. Su relación matrimonial en entredicho ante la incapacidad para mostrar generosidad y comprensión, siempre a partir de esa presunción de superioridad que origina una formación cultural esmerada, traducido también en una relación con su propia hermana que llega al límite de ser cruel. Y alrededor de todo ello el paisaje cautivador y a la vez hostil de un entorno retratado con detalle casi analítico, lo que provoca que el hotel se convierta en acogedor refugio y a la vez cárcel de la que resulta difícil escapar. Al final se trata de denunciar los habituales convencionalismos que nos ahogan, nuestro fracaso personal para lograr coherencia entre lo que pensamos y hacemos, y la miseria de una clase burguesa ensimismada en sus vaivenes y paranoias mentales, incapaz de dar solución eficaz a los problemas que se le presentan a ella y al mundo que le rodea. Largas secuencias y una fotografía prístina, habituales características de su cine, al servicio de todo este fascinante y reflexivo universo, si bien aligerado su metraje el producto hubiera resultado aún más satisfactorio.

miércoles, 15 de octubre de 2014

RICHARD BONA NOS HIZO SUDAR Y VIBRAR

The Richard Bona Band. Richard Bona, bajo y voz. A.T.N. Stadwijk, teclados. Adam Stoler, guitarra. Tatum Greenblatt, trompeta. Ludwig Afonso, batería
Teatro Lope de Vega. Martes 14 de octubre de 2014 


El Teatro Lope de Vega se ha abierto esta temporada al jazz y la fusión. La primera cita llegó de la mano de uno de los exponentes más admirados del nuevo jazz étnico, el multinstrumentista y cantante camerunés Richard Bona. Siete discos como líder de su banda, y un largo y jugoso bagaje como acompañante de algunas de las personalidades más influyentes del jazz reciente, le acreditan como un fuera de serie, como así demostró ante un público entregado y cada vez más entusiasmado conforme el espectáculo fue avanzando. Con un timbre y un estilo en cierto modo deudor de otros grandes de la música africana, como Salif Keita, Baaba Maal o Youssou N'Dour, su personalidad arrolladora y su particular universo musical le dan sin embargo certificado de singularidad.

Considerado uno de los mejores bajistas de su tiempo, Bona dio buenas muestras de merecer ese reconocimiento dando cuerpo y seguridad a cada uno de los temas interpretados o dejándose llevar por el virtuosismo circense, especialmente al homenajear a Jaco Pastorius, el gran referente de su fructífera carrera. Capaz de dominar un buen número de diferentes instrumentos, esta vez se limitó al bajo eléctrico, dejando a los miembros de su magnífica banda lucirse como merecen. A Sevilla, la única capital española que visita en su recién inaugurada gira de otoño, vino con su quinteto, integrado por el estupendo Tatum Greenblatt a la trompeta, a veces con sordina tipo swing y duelo incluido con el maestro; el cubano Ludwig Afonso, preciso a la batería; el holandés A.T.N. Stadwijk al teclado, sublime en su recreación tropical; y Adam Stoler aportando ritmo funky y melodía a la guitarra. Como artista invitada, Sandra Carrasco, que protagonizará su propio concierto el próximo día 28, cumpleaños de Bona, puso la nota sensual y apasionada con su aterciopelada voz en el bolero Mut'Esukudu, convenientemente traducido al castellano.

La música de Richard Bona evoca la tierra, añorada y amada, en parte renunciada para triunfar en París, Nueva York... el mundo que apostó por él, dejando sentirse también aquí la influencia de artistas como Didier Lockwood, Pat Metheny (algún arranque recordó al estilo de su grupo en la década de los noventa), George Benson, Randy Brecker o Stevie Wonder, cuyos I Wish y Sir Duke fueron invocados al final del concierto. Su envidiable vis cómica se adueñó quizás en exceso de un buen porcentaje del espectáculo, especialmente el dedicado a invitar a los espectadores a palmear y cantar, o el centrado en la caja de grabación y repetición a capella al estilo Bobby McFerrin. Momentos que casi empobrecieron una propuesta de alta calidad, llena de excelencia y sentimiento, combinando ritmos africanos con el soul y el jazz ligero o amable, sin reglas pero sin anarquía. Parafraseando el título de su único álbum en directo hasta la fecha, grabado en Budapest en 2007, nos hizo sudar, pero sobre todo vibrar y soñar con un mundo mezclado, libre y tolerante, como su música y su filosofía.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 15 octubre 2014

lunes, 13 de octubre de 2014

PERDIDA El desequilibrio de los débiles

Título original: Gone Girl
USA 2014 149 min.
Dirección David Fincher Guión Gillian Flynn, según su propia novela Fotografía Jeff Cronenweth Música Trent Reznor y Atticus Ross Intérpretes Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Tyler Perry, Carrie Coon, Kim Dickens, Patrick Fugit, David Clennon, Lisa Banes, Missi Pyle, Sela Ward Estreno en España 10 octubre 2014

Me ha costado tres días enfrentarme a la escritura de la crítica de esta película, algo excepcional en mí; y es que no he alcanzado a comprender por qué se ha convertido en el fenómeno de la temporada a nivel de la crítica, por qué casi unánimemente la aclaman como una película imprescindible. Raro o rara es quien no se ha rendido incondicionalmente al nuevo trabajo de David Fincher, director que por cierto me ha interesado en tantas ocasiones como en otras no ha llegado a convencerme. Frente a la inquietud que me suscitó Seven, Zodiac me aburrió considerablemente; The Game me pareció artificiosa, mientras La red social me costó mucho seguirla pero la encontré fascinante; el remake de Millennium estuvo tan a la altura del original como El club de la lucha se me antojó francamente irritante. Como ejercicio de estilo La habitación del pánico me pareció válida, y fue El curioso caso de Benjamin Button la que encontré más compleja y redonda. Ahora este thriller lo encuentro pretencioso y muchas más cosas aún peores. Cierto que sabe crear ambientes, que se apoya en la fotografía y la música para crear inquietud y sordidez, a la par que cierto halo de modernidad que hacen sus productos estéticamente irresistibles. Pero aparte de esto, ¿qué nos cuenta Perdida? Hasta donde se puede leer, un nuevo caso de misterio en el que el denunciante acaba convirtiéndose en principal sospechoso, merced a una presión periodística amarillista y tremebunda, enésima visitación del linchamiento mediático moderno, que cuando se habla de Estados Unidos acaba siendo siempre más exagerado y ridículo que en ningún otro sitio. Varios giros de guión presuntamente ingeniosos, pero que algunos nos tragamos sin apenas entusiasmo ni sorpresa, van orientando la trama a campos supuestamente más tenebrosos y perversos, si bien acaban resultando disparatados y más bien dañinos. El espectáculo va degenerando en algo tan rancio como reaccionario y peligroso, entrando incluso en territorios de la misoginia y el puro machismo. Para cuando el clásico desequilibrio que todo lo explica y justifica entra en escena hemos constatado que aquello que se nos prometía un film apasionante es la enésima tomadura de pelo americana. Además, ¿qué hacemos nosotros asumiendo una vez más valores que nada tienen que ver con nuestra cultura? Esa sempiterna recurrencia a las pistolas, el architratado sueño americano frustrado, ya sea en forma de fracaso sentimental o crisis económica... Simple adoctrinamiento con forma de caramelo suculento de la que apenas logro celebrar que Rosamund Pike, eterna secundaria portadora de la fría y elegante belleza británica, a la que hemos visto en películas como Orgullo y prejuicio, Muere otro día, An Education y Bienvenidos al fin del mundo, haya conseguido por fin un papel principal que le brinde oportunidades de lucir su valía interpretativa.

domingo, 12 de octubre de 2014

EL FANTASMA DE LA ÓPERA DE MOGUER: ALGO MÁS QUE UNA VERSIÓN DE CONCIERTO

El fantasma de la ópera, de Andrew Lloyd Webber, Charles Hart y Richard Stilgoe, en concierto. Una producción de la Fundación Primitivo Lázaro y el Liceo Municipal de la Música de Moguer. Iván Macías y Pablo Martínez, directores. Virginia Carmona, dirección escénica y vocal. Miguel Ángel García Osorno, sonido. Valentín Álvarez, iluminación. Fran Tamayo, vestuario. Banda Sinfónica y Coro del Liceo Municipal de la Música de Moguer. Con Martín Fernández, Soraya Méndez, Pablo López, Virginia Carmona, Vicente Bujalance y Marisa Pérez. Auditorio FIBES. Domingo 12 de octubre de 2014

Ya hemos comentado en otras ocasiones la dificultad de equilibrar música y palabra en las enormes instalaciones de FIBES, recurriéndose a una amplificación sonora no siempre bien ensamblada, como ocurrió en esta ocasión en la que un elevado porcentaje de diálogos y letras cantadas apenas lograron apreciarse. Sin embargo quedamos tan gratamente sorprendidos por el elevado nivel del espectáculo, tan satisfechos por tratarse de una empresa local, humilde y sin pretensiones, que es esto lo que queremos destacar. Al fin y al cabo el público suele asistir a estos musicales tan familiarizado con las canciones y el argumento que las posibles distorsiones y estridencias de una ingeniería mal ajustada no logran empañar unos resultados tan gratificantes como los de esta singular empresa.

No se trata exactamente de una versión de concierto, como la que se ofreció en el Royal Albert Hall de Londres en 2012 con ocasión del vigésimo quinto aniversario de este musical. El hecho de que la orquesta, en esta ocasión banda reforzada con una sección de cuerda, permaneciera en varios pasajes semioculta, y que el uso de vestuario y una reducida pero efectiva escenografía potenciara la dramatización de este cuento gótico, aleja la propuesta de la mera versión de concierto y va más allá. Cuando además se emplea tanta ilusión, esfuerzo y cariño, con tanto respeto y elegancia, el resultado se antoja de una elevada categoría. La orquesta ofreció un sonido robusto y enérgico, con maderas supliendo cuerda sin que apenas afectara al conjunto, y con crescendi tan brillantes y emocionantes como los que acompañaron las amenazas del fantasma o la declaración de amor de Raoul y Christine (Solo eso pido yo).

Las aportaciones del coro en números como Prima Donna o Carnaval iluminaron una puesta en escena minuciosa y perfectamente controlada, mientras en el elenco destacamos la dulce y entonada voz de la cartayera Soraya Méndez, capaz de solventar con éxito los exigentes cambios de registro en canciones como Cuánto quiero yo volverte a ver. Virginia Carmona, responsable del acabado vocal y escénico de la obra, brilló como comedianta y soprano de poderoso y muy adecuado (estridente) timbre; Pablo López superó con notable su registro ligero, tal como hizo el joven Vicente Bujalance como tenor de considerable potencia y proyección, mientras Martín Fernández bordó tanto en lo vocal como en lo dramático su romántico personaje del frustrado y enamorado fantasma. Sin duda es un lujo poder disfrutar de esta sensacional partitura en formato sinfónico, mirando muy de cerca la versión orquestada para la película de Joel Schumacher. Un trabajo bien hecho y un excelente arranque, tras el debut el pasado verano en Huelva, para una gira por la geografía española que auguramos triunfante.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 13 de octubre de 2014

viernes, 10 de octubre de 2014

CONCIERTO DE APERTURA DEL CURSO UNIVERSITARIO: RELAJADOS PESE A LA TORMENTA

Concierto de Apertura del Curso Universitario. Orquesta de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Éric Crambes, director y concertino. Programa: Las Cuatro Estaciones de Vivaldi y Las Cuatro Estaciones Porteñas de Piazzolla. Auditorio de la E.T.S. de Ingenieros. Jueves 9 de octubre de 2014

Los veinticuatro maestros que se congregaron en el tradicional concierto de apertura del año académico de la Hispalense, dieron una notable muestra de profesionalidad y buen hacer en un momento de confusión y desconfianza sobre el futuro de la gestión de su empresa. Su concertino, el hábil y trabajador Éric Crambes, lideró frente a ellos una fresca y original propuesta en la que las archiconocidas Estaciones de Vivaldi se alternaron con las que Piazzolla dedicó a Buenos Aires entre 1965 y 1970.

Hoy que se impone la intepretación con criterios historicistas e instrumentos de época, plantear unas Cuatro Estaciones con orquesta sinfónica, aunque sea en versión reducida de cámara, resulta cuanto menos osado o atrevido. Doce violines además del solista, cuatro violas, cuatro violonchelos y dos contrabajos resulta aún excesivo para encarar la celebérrima página del prete rosso. Pero si se siguen criterios de interpretación más o menos ajustados a la época, con casi total ausencia de vibrato, toque seco y seguro y una atmósfera afín a la estética barroca, como así se hizo, los resultados pueden llegar a ser muy jugosos. Un esmerado control en dinámicas, armonía y contrapunto, y justo equilibrio entre pasajes furiosos y atemperados, con una cuerda bien empastada y disciplinada, además de la inestimable ayuda de Alejandro Casal al clave, lograron una versión muy satisfactoria de la pieza.

Piazzolla compuso cada una de sus particulares estaciones separadamente, y sólo en puntuales ocasiones las interpretó juntas con su banda. Escritos para quinteto de violín o viola, piano, guitarra eléctrica, contrabajo y bandoneón, estos cuatro tangos emulan el pulso de la ciudad de Buenos Aires a través de las estaciones del año, sin procurar buscar reflejo alguno en las homónimas de Vivaldi. El compositor especializado en bandas sonoras, Leonid Desyatnikov, las arregló para violín y orquesta de cuerdas e incluyó en ellas citas del músico barroco, pero buscando siempre la correspondencia entre la estación americana y su contemporánea europea, de forma que en Verano sonasen citas del invierno vivaldiano y así sucesivamente. Buen criterio que se podría haber seguido también en este singular concierto, de forma que así el original permaneciese más fresco a la hora de identificarlo en el tango correlativo. Crambes ofreció unas versiones sólidas y detallistas, equilibradas en lirismo y temperamento y, en definitiva, muy sabrosas, logrando de la orquesta un ropaje generoso y corpulento. Un sobrecogedor Oblivion de Piazzolla puso el excelente punto final a la velada.

Versión extensa del artículo publicado en la edición impresa de El Correo de Andalucía el 11 de octubre de 2014

lunes, 6 de octubre de 2014

TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS ¡Gana la banca y el público!

España 2014 102 min.
Guión y dirección Santiago Segura Fotografía Teo Delgado Música Roque Baños Intérpretes Santiago Segura, Jesús Janeiro, Alec Baldwin, Julián López, Angy Fernández, Fernando Esteso, José María Rubio, Cañita Brava, Bigotes & Dientes, Florentino Fernández, Carlos Areces, Anna Simon, Chus Lampreave, Neus Asensi Estreno 3 octubre 2014

A estas alturas ya no hay sorpresa ni novedad, se trata sólo de volver a disfrutar de las gamberradas de un señor como Santiago Segura, que en sus intervenciones como invitado o entrevistado en las televisiones siempre ha demostrado talento, capacidad y educación, a través de ese personaje execrable que se inventó hace ya casi veinte años y que él mismo se ha preocupado de presentar no como un modelo de imitación sino todo lo contrario, alguien a quien evitar y de quien alejarse. Hechas así las cartas de presentación el humor corrosivo, escatológico y soez del personaje en cuestión y el universo que le rodea, no tiene que molestar a nadie. Y si sirve para cargar contra toda la inmundicia y miseria que inunda nuestro país, que no es poca, pues mejor. Así en su nueva, y posiblemente mejor, entrega del Brazo tonto de la ley, nos sitúa en un futuro próximo en el que las cárceles están llenas de corruptos, y las calles también, Cataluña se ha independizado y juega la final de fútbol contra Argentina, Eurovegas es sólo la sombra de lo que debía ser antes de que los americanos abandonasen el proyecto, y nos han echado de la Unión Europea y la Eurozona, volviendo una peseta muy devaluada. Un horrible panorama en el que Torrente vuelve a rodearse de una pantilla de frikis, esta vez para situarse al otro margen de la ley y asaltar, comandados por un magnate americano con cara de Alec Baldwin, el único pero muy lucrativo casino de esa ciudad del ocio reducida a pueblo. El oro en el que Segura convirtió sus anteriores entregas le ha ido permitiendo inflar el presupuesto de sus películas y conseguir con ésta un desmadre de impecable factura técnica, magnífica puesta en escena y una iconografía libre de limitaciones y prejuicios. Un cruce entre La cuadrilla de los once (Segura, en su recurrente cinefilia no duda en preferir la original de Sinatra y el rat pack a la de Clooney y sus amiguetes, así como ilustrar sus títulos de crédito finales al más puro estilo de Truffaut y La noche americana) y Misión: Imposible, sin complejos y sin miedo a los retos. La suya no es parodia cutre a lo Casi 300 o Scary Movie; es cine a lo grande, el que le gusta y con el que ha crecido. Hoy en España no se hace cine de acción como el que hace Segura, aunque sea para mofarse de todo lo que le rodea. No extraña pues que en esa España cañí y caposa que observa y muestra sus cameos surjan del mundo del corazón, el famoseo barato y el fútbol, las grandes pasiones de este país desdichado. Un abonado Buenafuente, Pablo Motos, Josema Yuste, Mari Carmen sin sus muñecos (atentos a la última secuencia, tras los títulos de crédito), Rafa Mora, El Langui o un impagable Falete en una de las intervenciones más provocativas y surrealistas de la fiesta; aparece hasta un Tony Leblanc joven dialogando con el protagonista en una estupenda secuencia onírica. Segura sabe además insuflar de buen ritmo a su propuesta narrativa y lucir ese holgado presupuesto con brillantez, como en esa extraordinaria persecución final en el aeropuerto. El largo desfile de personajes y detalles es tan largo que habría que verla varias veces para captarlo todo. En fin, que bajo apariencia de producto de baja condición se esconde un estupendo ejercicio de cine de humor y acción, brillantemente filmado y narrado, y sumamente entretenido.

sábado, 4 de octubre de 2014

BLACK COAL Demasiado exigente con el espectador

Título original: Bai ri yan huo
China 2014 106 min.
Guión y dirección Diao Yinan Fotografía Dong Jingsong Música Wen Zi Intérpretes Liao Fan, Gwei Lun-mei, Wang Xuebing, Wang Jingchun, Yu Aikim Ni Jingyang
Estreno en España 3 octubre 2014

Estamos acostumbrados a que de países como China lleguen películas diferentes, audaces y originales, y que logren el beneplácito de crítica y jurados. La de Diao Yinan, su segunda película desde Night Train (2007), ha logrado el Oso de Oro en Berlín, donde su protagonista se ha alzado también con el premio al mejor actor. No alcanzamos sin embargo a entender qué es lo que ha cautivado e incluso fascinado al jurado como para hacerle merecer tan suculentos reconocimientos. Y es que la historia de crímenes e investigación criminal que cuenta recibe un tratamiento insólito y escasamente atractivo, confiado en muchas ocasiones al mero azar o convencionalismo, sin un tratamiento profundo de la cuestión policial y sin un trabajo exhaustivo en lo que a investigación criminal se refiere. Naturalmente, como es habitual en este tipo de propuestas, el simbolismo guarda una evidente importancia en el conjunto, con esa nieve que protagoniza gran parte del metraje, el carbón en el que los cuerpos desmenuzados de las víctimas son esparcidos, y los fuegos artificiales que de forma clandestina irrumpen en el supuesto desenlace de la película. Aunque es evidente que se ha rodado con enorme atención al detalle y el ritmo, conteniendo algunas secuencias que aunque discutibles mantienen un considerable atractivo estético, la verdad es que en lo puramente dramático difícilmente llega a cautivar, salvo que el espectador ponga mucho empeño y esfuerzo para involucrarse en el juego de gatos y ratones que propone… pero cuesta.

LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY Crisis matrimonial con pretensiones

Título original: The Disappearance of Eleanor Rigby: Them
USA 2014 122 min.
Guión y dirección Ned Benson Fotografía Christopher Blauvelt Música Son Lux Intérpretes Jessica Chastain, James McAvoy, Nina Ariadna, William Hurt, Isabelle Huppert, Viola Davis, Bill Hader, Ciarán Hinds Estreno en España 3 octubre 2014

Últimamente son varias las películas que confían sus cartas a originales planteamientos formales y divulgativos. Hace un par de semanas se estrenaba Boyhood, con la que Richard Linklater culminaba el proceso de maduración de un niño a lo largo de doce años en tiempo real; la semana pasada fue Frank de Lenny Abrahamson, estrenada sólo a través de internet; y ahora esta película experimento del debutante Ned Benson, un proyecto de dos películas en las que se narra el proceso de desintegración de un matrimonio desde el punto de vista de él y de ella, y que convergen en esta síntesis, que es la que se ha estrenado y se pudo ver en la sección Un certain regard del pasado Festival de Cannes, subtitulada Ellos. Aunque lo cierto es que, al margen de esta anécdota, en lo formal no reviste diferencia con cualquier película que sin acudir a estos singulares planteamientos narrativos, contara una historia similar. Historia por cierto nada nueva, y que en su punto de arranque recuerda mucho a El turista accidental de Lawrence Kasdan, donde por cierto el protagonista era William Hurt, presente también en este film. Mucho han debido confiar en este realizador novato para producirle la película la Compañía Weinstein y reunir un reparto tan atractivo, en el que también se incluyen Isabelle Huppert, Viola Davis y Ciarán Hinds. Pero aunque James McAvoy (El último rey de escocia, Expiación, Wanted, X-Men: Primera generación y Trance) hace un trabajo solvente, es sin duda la pálida y pelirroja Jessica Chastain (El árbol de la vida, Criadas y señoras, La noche más oscura) quien más se luce en esta película que narra el proceso de desmoralización de una mujer a la que una tragedia coloca al borde del precipicio, llevándose por delante su propia felicidad conyugal. Pero lo cierto es que Benson no encuentra el equilibrio dramático en lo que cuenta; pretende mostrarse seguro, sosegado y reflexivo pero sólo consigue desinteresar y apenas conmover, un arte en el que una vez Hollywood fue maestro y ahora no encuentra el tono justo. No obstante en conjunto el producto se presenta entretenido, aunque definitivamente superficial y anodino. Por cierto, que nadie acuda pensando en los Beatles; fue una ocurrencia de Isabelle Huppert llamar así al personaje central, y ni siquiera la letra de la canción ilustra exactamente lo que ocurre en pantalla, por muy sola que se vea la protagonista.

LOS TONTOS Y LOS ESTÚPIDOS Inteligente cruce de emociones en bruto

España 2014 91 min.
Guión y dirección Roberto Castón Fotografía Juanmi Azpíroz Intérpretes Roberto Álamo, Cuca Escribano, Josean Bengoetxea, Fidel Betancourt, Aítor Beltrán, Nausicaa Bonnín, Erika Olaizola, Vicky Peña, Teresa Lozano Estreno 3 octubre 2014

Segundo largometraje del realizador gallego Roberto Castón, tras Ander, estrenada hace cinco años sólo en circuitos limitados como el Festival de Cine Gay y Lésbico de Andalucía o el Festival de Berlín, donde obtuvo el premio CICAE. Esta vez propone una original historia de vidas cruzadas prácticamente desnuda de escenografía. El director de una película se reúne con sus intérpretes para realizar una primera lectura de guión, aunque casi sin darnos cuenta iremos asistiendo a diversas fases de preparación y rodaje del film en cuestión, hasta ser testigos incluso de secuencias dadas por buenas y listas para positivar. Una propuesta formal arriesgada y atrevida al servicio de una buena historia en la que varios personajes conviven en una misma área urbana y son protagonistas de diversas vivencias relacionadas siempre con los afectos, la seducción, el amor y la soledad. Una especie de En la ciudad de Cesc Gay mezclada con Dogville de Lars Von Trier. Sin dejar a un lado su principal inquietud, la homosexualidad, que aparece en forma de enfermo de sida necesitado de afecto y de atractivo seductor francés capaz de poner en jaque a todas las mujeres de una misma familia, y casi hasta a su patriarca, Castón teje un conmovedor tapiz del comportamiento humano, la ingenuidad, la estupidez y la falta de reflejos cuando de relacionarnos con los demás se trata. A su servicio un elenco convencido de lo que hacen consiguen que con tan pocos elementos, sobre todo en lo que a atrezzo se refiere, acabemos enganchados a su oferta narrativa y las emociones que expide, demostrando que para interesar tampoco hacen falta muchos recursos, basta talento y entusiasmo. La protección de la familia, el respeto a la vejez, la camaradería y otros modelos válidos y satisfactorios de familia convergen en esta singular película que merece una mayor atención de la que presumiblemente habrá de recibir, teniendo en cuenta lo ensimismados que están nuestros medios en divulgar y promover otros productos de menor sustancia y empaque sentimental.

viernes, 3 de octubre de 2014

GYÖRGY RÁTH, FRÍO Y MUY CONTROLADO, ANTE LA SINFÓNICA

2º concierto de abono de la XXIV Temporada de conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Óscar Martín, piano. György Ráth, director. Programa: Scherzo à la russe, de Stravinski; Concierto Fantástico Op.78, de Albéniz; Sinfonía nº 6 “Patética” Op.74, de Chaikovski. Jueves 2 de octubre de 2014

Luces y sombras de un candidato
Firme candidato a ser el nuevo director musical de la Sinfónica, y elegido por los maestros como aquél con el que guardan una mejor sintonía, György Ráth volvió a ponerse frente a la formación por segundo año consecutivo tras un largo paréntesis desde que la frecuentara al principio de su andadura. La comparecencia añadía por lo tanto un lógico morbo que se saldó de forma no muy satisfactoria. Aunque su versatilidad es manifiesta y aún mantenemos en la memoria unas muy solventes interpretaciones de Bartók en la década de los noventa, la suya es una batuta acaso demasiado refinada, incluso meliflua, quedándose corta en ímpetu y expresividad, a pesar de conseguir extraer de la orquesta un sonido compacto, especialmente en los metales, y extremadamente sedoso en general.
 
Dos caras de una misma moneda que se pusieron de manifiesto ya con la simpática página del Stravinski americano, escrita para orquesta de jazz en 1944 y orquestada para sinfónica un año después. Scherzo à la russe toma su título precisamente de una pieza para piano de Chaikovski, protagonista de la segunda parte del concierto y de buena parte de la programación de esta recién estrenada temporada. Su carácter desenfadado e impetuoso quedó descafeinado en manos de Ráth, que prefirió una lectura matizada y paladeada que acusó a su pesar un evidente desequilibrio en los planos sonoros y falta de contraste entre la parte principal y el pausado trío. Óscar Martín salvó con éxito el enmarañado virtuosismo del insólito Concierto Fantástico de Albéniz, una pieza que evidencia el carácter cosmopolita y comprometido de su autor, lejos del nacionalismo que le dio singularidad. Decididamente postromántica y tradicional, con influencias chopinianas y hasta wagnerianas, la pieza ofreció a Martín generosas ocasiones para el lucimiento, y él las aprovechó con una técnica impecable y un marcado y muy controlado sentido del ritmo, si bien echamos en falta algo más de intensidad emocional. Ráth lo arropó con respeto y profesionalidad, y en la propina, Mallorca de la Suite Española de Albéniz, el pianista sevillano alcanzó un nivel poético exquisito.
 
Mil veces programada, la Patética de Chaikovski deambuló por la misma senda que el resto del programa, con claridad expositiva, un control medido y absoluto de la batuta y un sonido brillante y sedoso, pero con poca intensidad dramática y capacidad para conmover, como se pudo constatar en un atropellado allegro con grazia con más ingenuidad que ensoñación. Sólo en el adagio lamentoso final hizo presencia por fin el apasionamiento al que hace referencia esta memorable partitura. Dos propinas, las fiesteras Danzas Húngaras 6 y 5 de Brahms, coronaron una cita en la que el director pareció empezar a tomarle el gusto a un puesto aún vacante.
 
Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el 4 de octubre de 2014