viernes, 6 de noviembre de 2015

XII FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA: 1ª JORNADA

LES DEUX AMIS (Los dos amigos)

Francia 2015 100 min.
Dirección Louis Garrel Guión Louis Garrel y Christophe Honoré Fotografía Claire Mathon Música Philippe Sarde Intérpretes Golshfiteh Farahani, Vincent Macaigne, Louis Garrel, Mahaut Adam

Con su debut en la dirección de largometrajes, el actor Louis Garrel, descubierto por Bertolucci con Los soñadores y consagrado con su padre Philippe Garrel en Les amants réguliers, echa mano de dos temas que tradicionalmente han fascinado al cine, en concreto al francés en el caso de los tríos amorosos, con Jules y Jim de Truffaut a la cabeza, cuyas carreras a dos y tres parecen ser un referente, y los personajes extremos y si es posible desequilibrados. La intención, perdida entre claves de comedia y drama que le dan cierto carácter indefinido, parece ser analizar la amistad entre dos hombres en principio antagonistas, el propio Garrel y Vincent Macaigne, a los que se une un vértice amoroso, el constituido por la hermosa actriz iraní Golshfiteh Farahani (A propósito de Elly, La piedra de la paciencia). Con una historia tumultuosa de engaños y decepciones de fondo nos acercaremos a unos códigos morales propios de la amistad que son accidentalmente traicionados para, una vez la sinceridad hace aparición y provoca el caos y el enfriamiento, volver a ser traicionados esta vez voluntariamente. Vale si al menos Garrel hubiera conseguido enganchar con estos personajes tan extravagantes y marginales con el ingenio y el talento suficientes como para convertir en natural lo que parece pura impostura, algo forzado. Afortunadamente el director acierta en el ritmo que impregna a una cinta que alcanza escasa profundidad en sus postulados y rechina en más de una ocasión, aunque al menos entretiene. Por otro lado se le agradece al guión, escrito también por el director en colaboración con Christophe Honoré, quien lo ha dirigido en varias ocasiones, como Mi madre junto a Isabelle Huppert, que cierre suficientes líneas de información como para justificar las reacciones que tienen y provocan sus personajes. Otro factor a tener en cuenta es la música del clásico Philippe Sarde, al que le debemos partituras como Tess o Las cosas de la vida, y que firma un trabajo discreto, contenido y exquisito.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

MIA MADRE

Italia-Francia 2015 106 min.
Dirección Nanni Moretti Guión Nanni Moretti, Francesco Piccolo y Valia Santella Fotografía Arnaldo Catinari Intérpretes Margherita Buy, John Turturro, Giulia Lazzarini, Nanni Moretti, Beatrice Mancini, Stefano Abbati

Cine dentro del cine, nostalgia y el dolor de una pérdida inminente son los principales ingredientes de la nueva tragicomedia de Nanni Moretti, más en la línea de La habitación del hijo que de su anterior y celebrada Habemus Papam. Tragicomedia porque a diferencia de aquel drama sobre la pérdida de un hijo, hay mucho hueco para la comedia y la risa, a cargo casi siempre de un espléndido John Turturro, en este drama más complaciente con una pérdida que deriva no de un capricho del destino sino de la propia naturaleza en sí misma, esa que estamos obligados a respetar y asumir desde que nacemos. Lo efímero de nuestra existencia vivido por una directora de cine, brava Margherita Buy, que filma los grandes problemas de la realidad en la que vivimos, la crisis y la pérdida de derechos sociales, mientras en su vida privada experimenta el drama de la enfermedad y muerte del ser más querido, la madre. Temas importantes como la esclavitud laboral – unos claman por trabajo, otros lo abandonan para disfrutar más y mejor de su intimidad – y la recapitulación de toda una vida en relación a quien se va para siempre, se combinan en un ejercicio de madurez expresiva y cinematográfica encomiable con el rodaje de una película en la que se valora la relevancia de la estrella (la directora repite en varias ocasiones que no quiere ver sólo al personaje sino también al intérprete) y se aprovecha para hacer un ejercicio de nostalgia en la que Kubrick, Bogart, Fellini y Rossellini se dan la mano con el Bevete piú latte de Nino Rota. Todo ello rodado con gusto, elegancia y una emotividad a flor de piel no apta para espíritus muy sensibles. En definitiva, una oda ilustrada con la música elegíaca de Arvo Pärt, a quien ha ofrecido toda una vida al afecto y la sabiduría, y que cuando se prepara para la partida definitiva aún piensa en mañana.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

RAMS (EL VALLE DE LOS CARNEROS) (Hrútar)
Islandia 2015 93 min.
Guión y dirección Grímur Häkonarson Fotografía Sturla Brandth Grøvlen Música Ätli Orvarsson Intérpretes Sigurdur Sigurjónsson, Theodór Júliusson, Chalotte Bøving, Jon Benonysson

Muy reconocido en los circuitos festivaleros, el joven realizador Grïmur Häkonarson nos ofrece una singular película con la que se ha alzado con los premios Un Certain Regard en Cannes y Espiga de Oro en Valladolid. En ella cuenta las desventuras de dos huraños hermanos que no se hablan desde hace mucho tiempo pero que comparten oficio y pasión, el cuidado de sus rebaños de carneros. Cuando llegado un momento de crisis tengan que unir fuerzas y apoyarse mutuamente, irán surgiendo desavenencias que pondrán en tela de juicio los instintos más primitivos. El acierto de la cinta reside en mostrar una comunidad y un espacio natural en el que todas las necesidades son muy básicas y sencillas, lo que no será obstáculo para que a la hora de la verdad los sentimientos y comportamientos sean los mismos que se originan en cualquier tipo de sociedad, sofisticada o no, así como en cualquier espacio y tiempo. Envididas, rencores, enfrentamientos que ni siquiera la palabra y el buen entendimiento pueden resolver, sencillamente porque somos tan brutos e irracionales que preferimos apelar a la vanidad y el orgullo antes que buscar soluciones a lo que verdaderamente importa, el afecto, el respeto y el cariño. Paisajes nevados y majestuosos sirven de escenario a esta historia de pastores rudos, corpulentos y barbudos que protegen un estilo de vida y una tradición en grave peligro de extinción. Su estilo seco y austero y su ritmo pausado pueden dificultar la empatía con los acontecimientos, pero merece darle una oportunidad al menos como producto exótico y diferente.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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