jueves, 31 de marzo de 2016

LA MODISTA Híbrida y deshilachada

Título original: The Dressmaker
Australia 2015 118 min.
Dirección Jocelyn Moorhouse Guión Jocelyn Moorhouse y P.J. Hogan, según la novela de Rosalie Ham Fotografía Donald McAlpine Música David Hirschfelder Intérpretes Kate Winslet, Judy Davis, Liam Hemsworth, Hugo Weaving, Sarah Snook, Sacha Horler, Caroline Goodall, James Mackay, Kerry Fox, Alison Whyte, Barry Otto, Julie Blake, Rebecca Gibney Estreno en el Festival de Toronto 14 septiembre 2015; en Australia 29 octubre 2015; en España 18 marzo 2016

Inactiva como realizadora desde hace casi veinte años, la australiana Jocelyn Moorhouse conoció en Estados Unidos una época de cierto reconocimiento dirigiendo a grandes estrellas femeninas del momento, como Winona Ryder en Donde reside el amor y Michelle Pfeiffer y Jessica Lange en Heredarás la tierra. Desde entonces apenas se ha dedicado a producir películas para P.J. Hogan (La boda de Muriel, Peter Pan) y ahora es él quien colabora en el guión y la producción de este regreso de la directora a la gran pantalla. El resultado es cuanto menos desconcertante, un híbrido entre excéntrico y deshilvanado que mezcla comedia amable con un punto irónico con tragedia en toda regla, con lo que no se sabe muy bien cómo tomársela, cuáles sean las intenciones de sus responsables y, sobre todo, a dónde quiere llegar y qué nos quiere contar. Una improbable modista que ha conocido el éxito en el París de los años cincuenta regresa al minúsculo pero muy poblado pueblucho que fue obligada a abandonar de niña cuando se le adjudicó un crimen que no recuerda si llegó a cometer, otro detalle improbable. Sus intenciones parecen ser de venganza, pero lo cierto es que se dedica a rehabilitar a su alcohólica madre y transformar a las provincianas del lugar en modelos de alta costura para así mejorar sus vidas, menudo mensaje. Mientras tanto, entre recuerdos y testimonios, va poniendo en pie lo que ocurrió aquel aciago día en que como criatura sometida al acoso permanente de los demás niños sucedió el trágico suceso (perdón por contar el argumento, no me podía reprimir). Lo peor de este batiburrillo melodramático es que no tiene ritmo ni gracia, todo suena a impostado y su carácter pretendidamente amable no casa bien con las mentes presuntamente retorcidas que abundan en el miserable poblacho. Por no decir lo poco convincente que es que sus habitantes tengan aficiones tan arraigadas como el saludable deporte o el intelectual teatro. Falta tensión y apenas logra interesar, cuanto menos conmover, esta extraña película que salta de episodio en episodio con la pretensión de que el espectador sea cómplice del carácter deslavazado del conjunto. Sólo la presencia de sus protagonistas merecen reparar en ella, con el cuñado de la Pataky cada vez más empeñado en vigorizarse como su hermano, Hugo Weaving rememorando el papel que le hizo famoso en Priscilla, Judy Davis desmejorada y ácida, y Kate Winslet aportando glamour y belleza a esta deshilachada película.

miércoles, 30 de marzo de 2016

JOSHUA REDMAN Y TRONDHEIM JAZZ ORCHESTRA: CURIOSIDAD INSATISFECHA

Trondheim Jazz Orchestra. Heirik Hegdal, saxofones y compositor. Joshua Redman, saxo tenor. Teatro Lope de Vega, martes 29 de marzo de 2016

Redman y Hegdal sentados frente a algunos integrantes de la Trondheim Jazz Orchestra
Algunos descubrimos a Joshua Redman a principios de este siglo, cuando llevaba ya casi una década encandilando a la afición. Fue a propósito de un disco que Simon Rattle y la Sinfónica de Birmingham dedicaron a recrear clásicos de Duke Ellington, con la colaboración inestimable de gente como Luther Henderson, Clark Terry o la mítica Lena Horne. Redman aparecía también como artista invitado en ese registro, al que aportó la sensualidad y el carisma de su toque al saxofón. Conscientes del tradicional interés que el jazz suscita en los países nórdicos, especialmente los que comparten la península escandinava, con festivales por toda la geografía, incluidos los de Oslo y Estocolmo, esperábamos sorprendernos con esta formación proveniente de Trondheim, ciudad justo a la mitad de Noruega y con una de las catedrales más hermosas del norte de Europa.

Redman y Heirik Hegdal coincidieron en el Festival de Molde en 2006. En un principio el saxofonista californiano se mostró algo reticente ante la invitación a colaborar con la orquesta, cuyo carácter experimental y vanguardista no parecía casar con el estilo clásico del artista; quizás la participación de músicos de la talla de Chick Corea o Pat Metheny en el conjunto debió convencerle para aceptar, cristalizando incluso en el compacto Triads and More. La TJO, que adapta el número de sus cuantiosos integrantes a las necesidades de cada convocatoria, doce en este caso, mantiene en su lista de colaboraciones a artistas consagrados del país, como el pianista Christian WallumrØd, el multinstrumentista Kristoffer Lo o el dúo Albatrosh.

Cierto que el carácter experimental, híbrido y cross-over, de la música de Hegdal, en manos de una suerte de big band combinada con maderas y cuerda de formación clásica, difiere del más puramente jazzístico de Redman, si bien éste cultiva ese arte de la improvisación vertiginosa en cierto modo próximo a grandes como el desaparecido Ornette Coleman, lo que mezclado con el estilo difuso de la formación puede dar resultados muy estimulantes. Sin embargo en esta ocasión la sensación global fue más bien aparatosa, con una cuerda a menudo inaudible, salvo en los solos de Olan Kvenberg al violín; una especie de campo de nadie complicado para satisfacer sensibilidades dispares. Algunos momentos mágicos, como los protagonizados por la flauta de Trine Knutsen o la voz de Øyvind Engen, junto a otros diabólicos, como la furia de Ole Morten al contrabajo, no lograron a nuestro juicio elevar un espectáculo desconcertante que apenas satisfizo nuestra inicial curiosidad.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 31 marzo 2016

martes, 29 de marzo de 2016

CONCIERTO DE LA OJA EN SEVILLA: MÁS ALLÁ DE LA REVÁLIDA ACADÉMICA

Orquesta Joven de Andalucía. Guillermo Pastrana, violonchelo. Manuel Hernández-Silva, dirección. Programa: Concierto para violonchelo en Si menor Op. 104, de Dvorák; Danzas sinfónicas Op. 45, de Rachmaninov. Teatro de la Maestranza, lunes 28 de marzo de 2016

La OJA nos ha dado muchas satisfacciones a lo largo de sus comparecencias en cada temporada; pero esta última ha sido quizás la más perfecta, en la que han exhibido un sonido más nítido y una técnica más pulida, sin olvidar el alarde de expresividad demostrado en el atractivo programa elegido. Un mérito de los jóvenes talentos que integran su plantilla, los programas y proyectos en los que cada uno y una han perfeccionado su trabajo y el profesorado que les han curtido, así como la experta y comprometida batuta del venezolano Hernández-Silva, al que ya pudimos disfrutar dirigiendo la Academia de Estudios Orquestales de la Fundación Barenboim-Said hace un par de años, y cuyo trabajo frente a la Orquesta de Córdoba, la Filarmónica de Málaga y la Sinfónica Simón Bolívar le colman de credenciales. Este conjunto nacido con el aliento de la Junta de Andalucía como colofón de la preparación académica del alumnado más aventajado de nuestros conservatorios, vuelve a demostrarnos que en cuestiones musicales nuestra juventud avanza en sentido inverso al sistema educativo básico de nuestro país, algo sobre lo que deberían tomar nota nuestros legisladores y ejecutivos.

El también joven violonchelista granadino Guillermo Pastrana se plegó a los distintos estados de ánimo del concierto de Dvorák con una capacidad intelectual y emocional encomiable. Paradigma en su género y considerado por muchos como el mejor para el instrumento, la pieza encontró en Pastrana el vehículo perfecto para exhibir color, lirismo y riqueza melódica en el allegro inicial, tras un majestuoso arranque de la orquesta, melancolía y nostalgia en el adagio, y decisión y coraje en el final, con la complicidad de una batuta acertada en dar sensación de continuidad a la pieza, lejos de las ralentizaciones a las que frecuentemente se somete. El violonchelista dirigió unas encantadoras palabras de agradecimiento al público, la orquesta y el Maestranza antes de ofrecer una conmovedora Nana de Falla.

Ya sin solista, el conjunto se lució en unas sensacionales Danzas sinfónicas de Rachmaninov, compendio de su vida musical y emocional, sin atisbar diferencia alguna con la más experimentada de las formaciones orquestales profesionales. Hernández-Silva dirigió con aplomo y el punto justo de excentricidad, marcando el vigor del primer movimiento, la sensualidad del vals y el fatalismo en cierto modo macabro del allegro vivace. Un final victorioso y vibrante puso la guinda a tan sensacional interpretación, con la Obertura de Candide de Bernstein como propina, sirviendo de escenario para una desbordada alegría general, especialmente de un saltarín director y unos bailarines contrabajistas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 30 marzo 2016

BATMAN V. SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA Vecinos trágicos y atormentados

Título original: Batman v. Superman: Dawn of Justice
USA 2016 153 min.
Dirección Zack Snyder Guión David S. Goyer y Chris Terrio Fotografía Larry Fong Música Hans Zimmer y Junkie XL Intérpretes Ben Affleck, Henry Cavill, Amy Adams, Jesse Eisenberg, Gal Gadot, Diane Lane, Jeremy Irons, Holly Hunter, Scoot McNairy, Callan Mulvey, Tao Okamoto, Laurence Fishbourne, Michael Shannon Estreno en España 23 marzo 2016; en Estados Unidos 25 marzo 2016

Batman está enojado con Superman porque atribuye a su mala gestión una batalla campal que acabó en tal destrucción que afectó a sus oficinas y empleados, algo que sucedió en la más bien olvidable El hombre de acero, en la que la mano de Christopher Nolan terminaba por engullir al habitualmente simpático superhéroe de Krypton para convertirlo en otro de sus atormentados personajes, pedantes y trágicos. Aquello lo perpetró con Zack Snyder como instrumento ejecutor, que vuelve a ponerse detrás de la cámara confirmando que se trata de una secuela de la primera entrega que protagonizó Henry Cavill, y no tanto de la trilogía en la que Christian Bale daba vida al hombre murciélago. De hecho repiten no sólo el director, responsable de excentricidades como 300 y Sucker Punch, sino también los intérpretes de El hombre de acero, mientras que Christian Bale ha sido sustituido por un improbable Ben Affleck de abdominales imposibles, y su mayordomo Alfred lo incorpora Jeremy Irons en lugar de Michael Caine, para mantener el prestigio británico. Con estas premisas descubrimos primero que Gotham City es vecina de Metropolis, para a continuación asistir a uno de esos guiones pobrísimos, aburridos e improbables, lleno de incoherencias y ridiculeces (Superman acude repentina e intuitivamente a salvar a Lois Lane, de nuevo una impersonal y anodina Amy Adams, mientras necesita que se lo comuniquen para saber que su madre, Diane Lane, ha sido secuestrada y torturada…). Enemigos pero no tanto acabarán unidos por un recuerdo común, y lucharán naturalmente contra una amenaza mayor que sus propios egos, un juvenil Lex Luthor (a Nolan le gusta rejuvenecer a sus villanos, como hizo con el Joker y el desaparecido Heath Ledger), en compañía también de Wonder Woman, después de que ésta se pase gran parte del metraje apareciendo como misteriosa mujer con el don de la ubicuidad y siempre atenta para ver si puede aportar algo a esta farragosa trama que necesita dos horas y media para apenas contar un argumento que se resume en una línea, aunque en pantalla dé la sensación de que ocurren muchas cosas. El tono ya se sabe, gris y tristón, trágico y pretenciosamente trascendente, mientras la traca final da lo de siempre, mucha batalla interminable, nada de humor y demasiado tomarse en serio. En todo este batiburrillo por supuesto hay espacio para la tecnología, imagen y sonido impactantes, mientras uno se pregunta si es obsceno que el cine americano emule una y otra vez sus propias desgracias (la caída de las Torres Gemelas) y convierta en pasto de la mega violencia las pantallas de cine abarrotadas de adolescentes inmaduros. Será que hay que alimentar la primera industria del país, la armamentística con la que todos los demás de su entorno, incluidos nosotros, también pretendemos enriquecernos, aupados por unos medios de comunicación que fomentan el miedo universal dando más cancha a lo que ocurre cerca (vg. Bélgica) que lo que acosa a los más desgraciados en la lejanía (vg. Pakistán).

viernes, 25 de marzo de 2016

RESUCITADO Vanos intentos de resurrección

Título original: Risen
USA-España 2016 107 min.
Dirección Kevin Reynolds Guión Paul Aiello, Karen Janszen y Kevin Reynolds Fotografía Lorenzo Senatore Música Roque Baños Intérpretes Joseph Fiennes, Tom Felton, Cliff Curtis, Peter Firth, Stewart Scudamore, María Botto, Luis Calleja, Antonio Gil, Richard Atwill, Mish Boyko, Mark Killeen, Stephen Hagan, Stephen Greif, Andy Gathergood, Jan Cornet Estreno en Estados Unidos 19 febrero 2016; en España 23 marzo 2016

Lanzado a la fama de la mano de su amigo Kevin Costner, al que dirigió en Fandango al principio de su carrera, Kevin Reynolds obtuvo cierta notoriedad en la década de los noventa del siglo pasado con cintas como Robin Hood: Príncipe de los ladrones, Rapa Nui y Waterworld, un enorme fiasco que enturbió su carrera hasta que ya en el nuevo milenio intentó resucitarla con una errática adaptación de la leyenda de Tristán e Isolda. Vuelve ahora por la senda del cine histórico con una revisión del milagro de la resurrección de Cristo que pretende a su vez resucitar el cine bíblico y de romanos destinado a públicos aún capaces de emocionarse con la fascinación que habitualmente suscita la vida y pasión del Hijo de Dios. Tres resurrecciones en una, la de Reynolds, Cristo y el cine bíblico, que se quedan en una o ninguna, apenas la del Mesías que narra. Porque Resucitado es una cinta fallida que parte de una premisa prometedora, la investigación por parte de un tribuno romano de la supuesta resurrección de Cristo, germen del temor a una nueva oleada de conflictos entre sus partidarios, el Imperio y la hegemonía religiosa judía en Palestina. El proceso recuerda inevitablemente al sufrido por Richard Burton en La túnica sagrada, donde daba vida a otro tribuno testigo y verdugo de la crucifixión cuya vida da un vuelco tras la muerte del Señor y perseguido por la culpabilidad y el arrepentimiento va paulatinamente convirtiéndose a una nueva creencia. La prometedora investigación que inicia aquí el personaje interpretado herméticamente por Joseph Fiennes apenas genera intriga y está trazada con tan poco ingenio como imaginación, hasta que el film deriva hacia una crónica de la inevitable conversión, tantas veces vista en el cine y que aquí se limita a una improbable y ridícula persecución consentida del romano a los discípulos, que siguen a un Cristo resucitado que campa a sus anchas por paisajes abrumadores de Málaga y Almería. Un par de efectos visuales en secuencias oníricas, pequeños seísmos o bandadas de pájaros alrededor del místico Redentor, procuran dar a la película un empaque que lo aleje infructuosamente de los seriales televisivos que inundan nuestras pequeñas pantallas durante la Semana Santa. La aportación española al producto incluye algunos intérpretes, con María Botto retomando el papel de María Magdalena que Carmen Sevilla asumió en Rey de Reyes, artistas y técnicos en la elaboración de los decorados, y la esforzada y a ratos lírica música de Roque Baños. Pero Reynolds ha perdido la ocasión de analizar la figura de Cristo como héroe revolucionario, como hiciera Nicholas Ray en la citada superproducción de Samuel Bronston, y desde luego fracasa en su intención de hacer de ésta una intriga policial con pasaje bíblico de fondo. Al final nada se cuenta que no supiéramos ya, no se echa mano de la imaginación y se evidencia la nula capacidad para emocionar, quedando todo en una mera estampita, entretenida pero incapaz de generar el mínimo atisbo de inquietud o fascinación al respecto de la aún considerada Historia más grande jamás contada.

martes, 22 de marzo de 2016

CALLE CLOVERFIELD 10 Miedo a la incertidumbre

Título original: 10 Cloverfield Lane
USA 2016 103 min.
Dirección Dan Trachtenberg Guión Damien Chazelle, Josh Campbell y Matthew Stuecken Fotografía Jeff Cutter Música Bear McCreary Intérpretes Mary Elizabeth Winstead, John Goodman, John Gallagher jr. Estreno en Estados Unidos 11 marzo 2016; en España 18 marzo 2016

Hay una acumulación notable de talentos detrás de esta película que tanto impacto está cosechando desde su estreno en Estados Unidos una semana antes que aquí. Sus productores son el famoso J.J. Abrams y Matt Reeves, director de Monstruoso, también producida por el creador de Perdidos y que comparte con película la palabra Cloverfield en su título original, que no es más que el nombre de una calle por la que Abrams pasaba continuamente de camino a su estudio en Santa Mónica. Entre sus guionistas destaca Damien Chazelle, protagonista como director del mejor debut del año pasado, Whiplash. El resultado es una película claustrofóbica sobre la duda, la sospecha y el miedo ante lo desconocido, que se articula como una obra de teatro ambientada en un refugio antinuclear con tres personajes obligados a convivir sin que ninguno sepa nada de los otros. Comparten Monstruoso (Cloverfield) y esta película el retrato de monstruos, uno literal en el primer caso y otro posiblemente cotidiano, como el carcelero de La habitación y tantos otros que pueblan las crónicas de sucesos. La creación de una atmósfera enrarecida e irrespirable sale mejor parada que un guión en el que se abusa a veces de palabrería que aporta nada o poco a la trama, con giros de guión no siempre del todo convincentes. Merece un aplauso unánime el excelente trabajo de John Goodman como ambiguo villano, así como la sensacional aportación de Mary Elizabeth Winstead como desorientada y perpleja víctima resuelta a sobrevivir a toda costa. Se agradece a la película y sus artífices, especialmente su debutante realizador Dan Trachtenberg, que dirige con firmeza y aplomo este macabro juego de roles, haber construido un film capaz de decir algo diferente en un panorama de cine fantástico y de terror que tanto abusa de clichés y efectos visuales. Como curiosidad, en su versión original se puede escuchar la voz de Bradley Cooper al teléfono.

AGENTE CONTRAINTELIGENTE Un disparate hilarante

Título original: The Brothers Grimsby
USA 2016 83 min.
Dirección Louis Leterrier Guión Sacha Baron Cohen y Phil Johnston Fotografía Oliver Wood Música David Buckley y Erran Baron Cohen Intérpretes Sacha Baron Cohen, Mark Strong, Isla Fisher, Penélope Cruz, Rebel Wilson, Ian McShane, Annabelle Wallis, Gabourey Sidibe, Sam Hazeldine Estreno en Reino Unido 24 febrero 2016; en Estados Unidos 11 marzo 2016; en España 18 marzo 2016

El inefable y estrafalario actor inglés Sacha Baron Cohen, catapultado a la fama hace más de una década con su personaje televisivo Ali G, ha encargado su última aventura cinematográfica al realizador francés, especialista en cine de acción, Louis Leterrier, responsable de cintas como Danny the Dog y Transporter 2, y una vez absorbido por la maquinaria de Hollywood El increíble Hulk, Furia de titanes y la muy estimable Ahora me ves. Ponerse a las órdenes del cómico británico no le supone un paso en falso en su calculada carrera, sino más bien un divertimento que a su mando evita convertirse en una chapuza. Evidentemente su disparatado argumento sirve más para el consabido desfile de chistes escatológicos, homofóbicos, machistas y en general de mal gusto, reinando siempre lo políticamente incorrecto, que como parodia del cine de espías y acción a lo James Bond que funciona como referente. Tampoco en su crítica a la chusma, especialmente la que rebosa en los típicos pubs de los extrarradios londinenses con acento cockney, despliega su mayor ingenio y capacidad corrosiva. Porque Baron Cohen añade a su galería de personajes nauseabundos, Borat, Bruno y Aladeen en El dictador, uno nuevo, próximo a nuestro Torrente, que le da pie para crear situaciones extremadamente estrambóticas, algunas absolutamente geniales, y sin llegar a molestar a pesar del exceso de mal gusto al que somete al sorprendido espectador, presto a disfrutar con la más hilarante comedia de lo que va de año. Todo está calculado en esta crónica del mundo sobrehabitado en el que vivimos, donde Harry Potter y Donald Trump se someten a mofas descacharrantes, aunque no se hayan prestado personalmente a ello y sean dobles quienes las sufren; y Penélope Cruz se pone a la altura del Javier Bardem de Skyfall en este reverso del superagente del M16. Mark Strong pone la nota seria a esta disparatada intriga, mientras el chorreo de rostros conocidos sometiéndose a las vejaciones de Cohen, algunas conscientes del machismo implícito, es otro de los alicientes de esta estrepitosa película que por supuesto no será del gusto de todos y todas, especialmente de ellas, pero que no esconde su cachondeo frente a todo lo que muestra, lo que la hace liviana, poco ofensiva y desde luego memorable.

domingo, 20 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: FABULOSO Y APASIONADO CASTING EN "LA RESURRECCIÓN" DE HAENDEL

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Orquesta Barroca de Sevilla. Francesca Aspromonte y Alicia Amo, sopranos. Marina de Liso, alto. Fernando Guimarâes, tenor. Luigi de Donato, bajo. Enrico Onofri, director. Programa: La Resurrezione, de Haendel. Teatro de la Maestranza, sábado 19 de marzo de 2016

Francesca Aspromonte
El lleno absoluto que experimentó el Maestranza con este cierre de lujo del Femás vino a confirmar el fulgurante éxito que tiene la Orquesta Barroca entre nuestra afición, lo que le obliga a encontrar nuevos espacios donde dar cabida a ese aumento de seguidores y seguidoras, algo que paradójicamente ha sumido en una nueva crisis a la formación. A buen seguro que con la buena gestión de sus artífices y la asociación que les respalda, conseguirán pronto una solución justa y equilibrada al asunto. Con espectáculos como el vivido la última noche del festival y antesala de la semana grande de Sevilla, se entiende ese aumento de confianza entre la población. Se trataba de poner en pie el complejo oratorio que Haendel dedicó al milagro de la resurrección de Cristo, uno de tantos que compuso, como todos ellos de escritura precisa y exquisita que exige los mejores recursos para edificarlo con éxito. 

Alicia Amo
Aunque nutrida, los efectivos de la orquesta quedaron por debajo de las exigencias de la partitura, y sin embargo sonaron majestuosos y envolventes, como si cada integrante del conjunto se multiplicara por tres. El oratorio contó en el momento de su estreno con tantas prohibiciones papales que prácticamente motivó que el legendario compositor acabara huyendo de Roma. Estas cortapisas afectaron a voces e incluso instrumentación, generando dudas sobre su composición y distribución. La organización y dirección de Onofri, una vez más ante la plantilla hispalense, logró paliar estos inconvenientes y construir una Resurrección adecuada a sus exigencias expresivas y emocionales. Los metales sonaron radiantes, las maderas piadosas y el conjunto de la cuerda sensacional, tan sólo con Pierre Pitzl comandando una viola de gamba algo justa de sonido y por momentos incluso apagada. 

Marina de Liso
Sin buenas voces la empresa hubiera sido un fiasco, y aquí hay que reconocer el extraordinario trabajo de selección para lograr un conjunto tan espléndido como el reunido para la ocasión. Sobre todo hay que apreciar la belleza de canto de Francesca Aspromonte como Maria Maddalena, prodigio de contención y buen gusto, con un timbre precioso y una elegantísima forma de modular la voz en arias tan hermosas como Ferma l'ali, que continuó con un Piangete de Marina de Liso como Cleofe igualmente sobrecogedor, de tesitura justa y amplio registro. También brilló Alicia Amo, soberbia en proyección y expresividad, así como Luigi de Donato componiendo un Lucifero intrigante y tenebroso merced a una voz poderosa, magníficamente afinada y autoritaria. Las ornamentaciones de Guimarâes resultaron a veces poco naturales, pero en general ofreció también un San Juan Evangelista de notable calidad y generosa proyección. Como se suele decir, un broche de oro para un brillante trigésimo tercer Femás.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 21 marzo 2016

EL REGALO La intriga de las motivaciones

Título original: The Gift
USA 2015 108 min.
Guión y dirección Joel Edgerton Fotografía Eduard Grau Música Danny Bensi y Saunder Jurriaans Intérpretes Jason Bateman, Rebecca Hall, Joel Edgerton, Beau Knapp, Allison Tolman, David Denman, P. J. Byrne, Tim Griffin, Beth Crudele Estreno en Estados Unidos 7 agosto 2015; en España 18 marzo 2016

Otro actor de reconocido talento que se pasa a la dirección, a Joel Edgerton lo hemos visto dando vida a Ramsés en Exodus: Dioses y reyes y la réplica a Johnny Depp en Black Mass: Estrictamente criminal. Con la misma convicción debuta ahora en la realización con un envolvente y muy sugerente thriller que parte de una situación muy seria y delicada, de preocupante actualidad, para derivar en un producto de género sin más pretensiones que provocar una intriga plausible y desasosegante en la que las motivaciones se convierten en principal objeto de un misterio que se mantiene prácticamente durante toda la película y con la misma intensidad. Edgerton, que con su participación como coprotagonista logró el premio al mejor actor en el Festival de Sitges del año pasado, articula el drama y organiza los recursos con holgada pericia, valiéndose de un uso inteligente y meticuloso de la fotografía, obra del catalán Eduard Grau, y la música, para sin destacar en ninguno de esos apartados, conseguir sin embargo una pieza casi de orfebrería en la que el interés no decaiga en ningún momento. El guión, también suyo e igualmente inteligente, contiene los giros justos para lograr esta sensación final de asombro a la que la empresa va orientada, mientras las simpatías mudan de uno a otro de los personajes que conforman el trío emocional de la cinta con suficiente naturalidad y buen juicio para que nada resulte impostado, estridente o poco natural. El resultado es una intriga atmosférica muy bien urdida y estupendamente servida con la que el espectador queda invitado a casi dos horas de buen entretenimiento sin que se abuse de su inteligencia ni de su paciencia.

sábado, 19 de marzo de 2016

EL DULCE PORVENIR

11º concierto de la 25ª temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Mary Bevan, soprano. Henk Neven, barítono. Coro de la Asociación de Amigos del Teatro de la Maestranza. John Axelrod, director. Programa: Le martyre de Saint Sébastien (Fragmentos sinfónicos), de Debussy; Réquiem Op. 48, de Fauré. Teatro de la Maestranza, viernes 18 de marzo de 2016

Mary Bevan
Se ha convertido en tradición que a las puertas de la Semana Santa la ROSS interprete páginas más o menos célebres de música sacra, generalmente romántica. El programa escogido por su actual director artístico para esta temporada ahonda más en la paz espiritual y la nostalgia serena que en los juicios finales y las iras divinas. Tanto Debussy como Fauré dibujan un panorama más amable y encantador en torno al sufrimiento de la muerte, el segundo convirtiéndolo directamente en transición hacia el placer del paraíso eterno y la felicidad incondicional. Partituras que hay que acariciar, mimando a la orquesta y calibrando todas las piezas y emociones en juego, para conseguir resultados a la altura de la música; algo que Axelrod y la Sinfónica consiguieron en un concierto altamente satisfactorio que embelesó por su belleza y justa contención.

El subtítulo que acompaña la suite orquestal del evento dramático danzístico en que Debussy y D'Annunzio convirtieron el martirio de corte homoerótico de San Sebastián, invita a confusión. Por fragmentos sinfónicos no hay que entender una extracción de los pasajes puramente instrumentales de esta obra narrativa y coral, sino una adaptación al lenguaje puramente orquestal de la pieza. Aunque en concierto se suelen interpretar los cuarenta minutos a los que apenas alcanza su adaptación con coro y solistas, la versión escogida por Axelrod ha sido la suite arreglada por André Caplet, que capta el espíritu y el universo de la música de Debussy, regalándonos una obra poco divulgada pero de una belleza inmensa muy en la línea sensual y elocuente del maestro impresionista. Cuerda y madera se plegaron como un guante para proyectar esta sensacional paz espiritual que acompañó todo el concierto, atendiendo a la muy sutil dirección de Axelrod, tan atento a matices como a juegos dinámicos; todo un placer para el oído servido con las mejores prestaciones posibles.

Henk Neven
Hacer una versión mínimamente satisfactoria del hermosísimo Réquiem de Fauré resulta tarea muy difícil. Lograrlo a un nivel tan satisfactorio como el alcanzado en esta ocasión es motivo de sobra para congratularse. Influido por la pureza del canto llano, pretende evocar consuelo en lugar de fuego eterno y condenación. Su carácter eminentemente intimista fue captado en toda su plenitud por una batuta tan delicada como sublime que alcanzó a una cuerda grave sobrecogedora y una intervención memorable del coro. En la parte menos lograda aludir a unos metales menos contundentes de lo deseable y un fraseo del órgano un poco esquemático, sobre todo en el plácido In Paradisum final. Por su parte las breves intervenciones de los solistas se saldaron con sobresaliente. Mary Bevan logró un Pie Jesu conmovedor, desafiando con éxito sus dificultades respiratorias, mientras Henk Neven consiguió ya con su entrada en el Hostias del Offertorium esa profunda conmoción que una buena interpretación de la pieza debe provocar Una espléndida invitación a afrontar el paso al descanso eterno como un dulce porvenir.

viernes, 18 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: AL AYRE ESPAÑOL, COMPROMETIDOS CON UN BARROCO SINGULAR

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Al Ayre Español: Alexis Aguado y Kepa Arteche, violines; Xisco Aguiló, violone; Carles Cristóbal, bajón; Juan Carlos de Múlder, archilaúd y guitarra; Eduardo López Banzo, clave, órgano y director. Vozes del Ayre: Adriana Mayer, mezzosoprano; Hugo Bolívar, contratenor; Diego Blázquez, tenor; Sebastián León, barítono. Programa: La aurora divina (obras de Juan Manuel de la Puente, Antonio Vivaldi, Juan Bautista Cabanilles y Sebastián Durón). Espacio Turina, jueves 17 de marzo de 2016

La insuficiente afluencia de público en este concierto de recuperación del patrimonio musical andaluz, motivó en Eduardo López Banzo cierta insatisfacción que tradujo en lamento porque el aficionado sevillano no mostrase mayor interés por un proyecto como éste. No le falta razón al fundador de Al Ayre Español, una de las voces más informadas en la interpretación rigurosa de nuestro acervo musical; pero hay que comprender que la oferta musical en estos últimos días está siendo muy amplia y diversa y que nos encontramos en los prolegómenos de una de las fiestas más representativas de la ciudad. Debería saber el Sr. Banzo que cuando la Barroca abordó un programa en torno a de la Puente en junio de 2012, no cabía un alfiler en la Iglesia de Santa Ana.

El contratenor Hugo Bolívar
Natural de Tomellosa en Guadalajara, gran compositor y maestro de capilla de la Catedral de Jaén a la temprana edad de 19 años, Juan Manuel de la Puente representa el mejor y más singular barroco que se cultivaba en nuestra península, cuando sin el apoyo de la Iglesia era casi imposible abordar ninguna actividad artística. Su estilo mezcla el estilo galante propio del barroco tardío con técnicas típicas españolas como las coplas y los estribillos, conformando cantatas y villancicos de enorme originalidad. Con un programa inédito de su trabajo, Banzo, y una reducida pero selecta representación del grupo aragonés, optó por obras corales a tres y cuatro voces y una humana, a una sola voz, que Adriana Mayer defendió con soltura y buena dicción, si bien su voz sonó ocasionalmente un poco impostada. La opción de colocar las voces atrás, a modo de coro, deslució el brillo y la proyección de las voces masculinas, a pesar de lo cual regalaron momentos de sublime armonía como el Aria amorosa de Lleguemos postrados. Hugo Bolívar posee un hermoso timbre pero acusó ocasionales cambios de registro y estridencias fuera de estilo, mientras sus compañeros exhibieron voces correctas pero impersonales.

Para situar al homenajeado compositor se interpretó una sonata de Vivaldi en la que lucieron especialmente los vibrantes y dinámicos violines de Aguado y Arteche, unos tientos y gallardas de Cabanilles con los que Banzo demostró su habilidad y buen gusto al órgano, y una gaitilla de Durón que sirvió para que Carles Cristóbal diera rienda suelta a su virtuosismo con el bajón, instrumento muy representativo en de la Puente. Inimitable Juan Carlos de Mulder acompañando en la cuerda pulsada en esta cita con la que el conjunto revalidó su saludable compromiso con la recuperación de la música hecha en Andalucía.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 19 marzo 2016

jueves, 17 de marzo de 2016

SINFÓNICA CONJUNTA, UN PROYECTO QUE FUNCIONA

V temporada, concierto II de la Orquesta Sinfónica Conjunta Universidad de Sevilla-CSM Manuel Castillo. María José Meniz Márquez, oboe. Juan García Rodríguez, director. Programa: Pacific 231, de Honegger; Concierto para oboe KV314, de Mozart; Sinfonía nº 1 Op. 38 “Primavera”, de Schumann. Auditorio de la ETS de Ingeniería, miércoles 16 de marzo de 2016 

Es difícil hoy que tantos proyectos se ponen en marcha encontrar uno que funcione a tan alto nivel como éste. La Sinfónica Conjunta ha cumplido con el paso de los años el cometido para el que fue formada, y consigue actualmente servir de plataforma de lanzamiento, junto a otras como la Fundación Barenboim-Said y la Joven Barroca de Sevilla, para jóvenes talentos musicales que han encontrado el vehículo ideal para dar forma a todo lo aprendido y por aprender en las aulas.

Ser capaces, con el enorme esfuerzo y las ideas claras de García Rodríguez, de construir una Sinfonía Primavera tan contundente como la ofrecida en el Auditorio de Ingenieros, vale su peso en oro. Los jóvenes intérpretes dieron por adelantado la bienvenida a la cálida estación sin alcohol, tecno ni excesos, sino con el mejor de los instrumentos, la música servida con aplomo y sentido de la responsabilidad. Fruto de las intervenciones de Mendelssohn, que la estrenó, y Mahler, admirador confeso de Schumann, su Sinfonía nº 1 es el espejo de una época dichosa para el compositor, traducida en belleza, nostalgia y exultante felicidad, que García dirigió con pulso adrenalítico, obteniendo de la orquesta una respuesta contundente y segura, invadida de pletórica vitalidad y generoso cromatismo.

Antes, una sensacional Mª José Meniz, otro talento surgido del proyecto de Barenboim y ya integrada en la plantilla de la JONDE, logró suscitar la admiración unánime de la platea con un Concierto para oboe de Mozart prodigio de confianza y versatilidad con el que desplegó ligereza, vivacidad, ternura y delicadeza a partes iguales, demostrando absoluto dominio de la respiración, por mucho que a veces le faltase, para no traicionar en ningún momento las largas frases de la pieza. Sólo Pacific 231, el primero y más popular de los movimientos sinfónicos que Honegger dedicó a estudiar ritmo y orquestación, obtuvo una respuesta menos atinada, con más accelerandi y diminuendi de los que se encuentran en la partitura, y menos claridad de la conveniente. Pero sólo fue el arranque, después todo fue dicha.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 16 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: APOLLO E DAFNE, UN ESFUERZO COLECTIVO BIEN EMPLEADO

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Temporada 2015-16 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Fabio Bonizzoni, clave y director. Yetzabel Arias Fernández, soprano. Fulvio Bettini, bajo. María José Villar e Iván Amaya, bailarines. José María Roca, dirección de escena (Producciones Imperdibles). Programa: Concerto grosso nº 7 de Corelli; Concerto H.50/56 Op. 2 de Geminiani; La terra é liberata (Apollo e Dafne) de Händel. Teatro Lope de Vega, martes 15 de marzo de 2016

Fabio Bonizzoni
Hacía mucho que echábamos de menos en el Festival de Música Antigua de Sevilla una representación lírica con producción escénica. Este montaje conjunto de la Barroca y La Imperdible vino a paliar en parte esta carencia, aunque sobre el escenario no fuera una ópera sino una cantata lo que se interpretaba. Dos niveles dramáticos, el protagonizado por las voces y el que desarrollaron los bailarines, confluyeron con notable naturalidad, por mucho que se hubiera podido ahorrar la actuación escénica de los cantantes, cuya narrativa fue suficientemente desplegada por los danzantes y sus flexibles e intrincadas coreografías. El blanco predominante en todos los atuendos, marca de la casa de la Plaza del Duque, sirvieron entre otras cosas para crear efecto de camuflaje entre las hermosas proyecciones de flores, plantas, fuego, agua y cielo estrellado que amenizaron el montaje.

Yetzabel Arias Fernández
Conscientes de los problemas financieros de nuestra puntera orquesta, no podemos sino expresar nuestro inmenso regocijo al ver por fin sobre las tablas la plana mayor del conjunto, sometida en esta ocasión a una dirección mucho más relajada e intimista de lo que es habitual en la formación hispalense. Bonizzoni estuvo atento a detalles, matices y dinámicas, siempre desde una óptica estética comprometida con la volatilidad, la caricia y la sensualidad, con un tono amable constatable en los preludios, un Concerto grosso de Corelli, maestro de Geminiani, uno de cuyos Concerti Op. 2 sirvió para presentar personajes y antecedentes, e inspirador de Händel, sobre cuyo Apollo e Dafne recayó el peso de la velada. A destacar el extraordinario trabajo del trío formado por los violinistas Andoni Mercero y Alexis Aguado y la violonchelista Mercedes Ruiz, endiablados en ritmo y versatilidad, alcanzando un saludable entrelazamiento de sosegadas armonías.

Fulvio Bettini
La voz de la carismática soprano cubana Yetzabel Arias insufló de belleza y expresividad su rol de la ninfa Dafne, generosa en recursos retóricos y delicada en las ornamentaciones; el color y el brillo de su color se impuso al de su compañero Fulvio Bettini, de registro algo más agudo que el de mero bajo, y que compuso no obstante un Apollo vivaz y heroico, ajustado en expresividad pero excesivo en movimiento escénico. La generosa proyección de ambos se vio potenciada en las ocasiones en las que abordaron su cometido desde la terraza construida como elemento escénico y que servía para desdoblar el nivel dramático al que hacíamos referencia al principio de esta reseña. El resultado final fue un espectáculo dinámico, encantador y cargado de armonía. Un esfuerzo multidisciplinar que abre nuevas vías y horizontes para la orquesta y el Femás.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 17 marzo 2016

martes, 15 de marzo de 2016

FRENTE AL MAR Tediosa Brangelina

Título original: By the Sea
USA 2015 122 min.
Guión y dirección Angelina Jolie Pitt Fotografía Christian Berger Música Gabriel Yared Intérpretes Brad Pitt, Angelina Jolie, Mélanie Laurent, Niels Arestrup, Richard Bohringer, Melvil Paupaud Estreno en Estados Unidos 13 noviembre 2015

Cuando la cinta arranca con un matrimonio americano viajando en descapotable vintage por carreteras secundarias francesas, uno no puede evitar pensar en Audrey Hepburn y Albert Finney en Dos en la carretera de Stanley Donen. Naturalmente se trata de un mero espejismo. Sólo Angelina Jolie, con la complicidad de su todavía esposo Brad Pitt, sabrá lo que nos ha querido decir con este su tercer largometraje como realizadora. Atrás quedaron los conflictos bélicos plasmados en Tierra de sangre y miel e Invencible, su mejor película como directora hasta la fecha y la única que arroja cierta esperanza sobre su trabajo en el futuro. Ahora se adentra en ese tipo de cine que se cultivaba en Europa durante los años sesenta y setenta del pasado siglo y que tuvo sus frutos en autores como Godard o Antonioni. Quizás por eso la actriz haya decidido ambientar su película en Francia y en esa década de los setenta, para lo cual ha tirado incluso del logotipo de la Universal de aquella época, el que se presentaba habitualmente con la música de Jerry Goldsmith para Nido de águilas. Se ha repetido hasta la saciedad el parecido de esta tediosa e insulsa película con el cine de Antonioni, y su pretensión de plasmar y diseccionar una crisis matrimonial al estilo de Te querré siempre (Viaggio in Italia) de Rossellini (de los cincuenta). Y no les falta razón a quienes denuncian este parecido, si bien lo que propone Jolie es tan vacío y falto de intensidad emocional que no alcanza a estos referentes ni de lejos. Una canción de Serge Gainsbourg inspirada en uno de los preludios más melancólicos de Chopin introduce y despide a un matrimonio de mediana edad que se refugia en un hotel a pie de playa en la soleada Francia del Mediterráneo (en realidad Malta) para superar la crisis creativa de él, escritor, y la existencial de ella, ex bailarina que parece insatisfecha emocional y sexualmente y no se sabe muy bien qué más pasa por su atrofiada cabeza con peinado nada favorecedor para la mediática estrella. Él se dedica a emborracharse y hablar de la vida con el tabernero del lugar, en francés menos mal, y ella a espiar a los vecinos a través de un oportuno agujero en la pared (Gena Rowlands sacó más provecho de su espionaje a Mia Farrow a través de las cañerías de su apartamento en Otra mujer, y es que Woody Allen sí sabe homenajear a sus referentes, en este caso Bergman). Sus vecinos son jóvenes y bellos, disfrutan de su matrimonio y hacen el amor desaforadamente. ¿Qué más? Nada, nada en absoluto. Dos horas de tedio absoluto y una falta total de creatividad e interés. Si acaso quedará, si nada lo remedia, como crónica de la agonía real del matrimonio Pitt.

lunes, 14 de marzo de 2016

BETTYE LAVETTE, LA INCREÍBLE MUJER DE ROJO

Bettye Lavette, vocal. Alan Hill, teclados. Darryl Pierce, batería. James Simonson, bajo. Brett Lucas, guitarra. Teatro Lope de Vega, domingo 13 de marzo de 2016

El rojo es el color de la fuerza y el temperamento, justo lo que destila Bettye Lavette, que enfundó su escultural cuerpo en un traje de ese color y calzó durante gran parte de su espectáculo unos interminables tacones. La entrañable tía Bettye demostró así que a sus setenta años recién cumplidos no hay edad para reinventarse, bailar sin descanso y dejarse llevar por la energía de un repertorio labrado en la lucha permanente durante cinco décadas. No es difícil imaginarla en carreteras y tabernas en las que su voz quebrada se mezcle con humo, alcohol y mucha experiencia.

Cinco décadas a la sombra de otras divas del soul con las que ha sido continuamente comparada, como Aretha Franklin o esa Tina Turner con la que comparte pasión por el rock y coreografías espasmódicas con las que acompaña el frenético ritmo que expide su música. Todo con la extraordinaria complicidad de su banda, liderada por el teclista Alan Hill, capaz de teñir de atmósfera las lecciones de vida de esta gran dama del soul. Lavette podría haber tirado de nostalgia, y sin embargo prefirió mostrar su lado más actual y canalla, el que ha cultivado en sus últimos cinco discos, con especial parada en Worthy, su último trabajo del que interpretó seis temas, incluido el muy sesentero Complicated. Sólo hubo concesión para el auto homenaje en Let Me Down Easy, su primer éxito de 1965, y Love Reign Over Me, un clásico de The Who que suscitó la admiración de Barbra Streisand y el propio Roger Daltrey en un homenaje que se le brindó a esta reina en el Kennedy Center hace unos años, promovido por su gran amigo Barack Obama.

Lavette es puro espectáculo, incansable ya sea vomitando amargas experiencias amorosas como en They Call It Love, un clásico de Ray Charles que versionó en The Scene of the Crime, o plasmando inquietudes de mujer en títulos como Joy de Lucinda Williams. Una versión personalísima, cargada de melancolía, de Nights in White Satin de los Moody Blues, su particular declaración de principios en You Do’t Know Me de Don Henley, o el frenético Right in the Middle con el que la Motown intentó relanzar su carrera como sucesora de Diana Ross, completaron un concierto de esos que levantan a todo un auditorio atónito frente a semejante torrente de energía y vitalidad. Quizás alguna iniciativa vía Change.org debería abogar por que gane el preciado Grammy al que ha sido nominada varias veces y que a tenor de sus bromas parece tenerla un poquito traumatizada.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 13 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: MATINALES BACHIANAS CON RAFAEL RUIBÉRRIZ, ALFONSO SEBASTIÁN E IGNACIO PREGO

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla
Rafael Ruibérriz, flauta. Alfonso Sebastián, clave. Programa: Sonatas para flauta travesera y clave de J.S. Bach. Capilla del Palacio Gótico del Real Alcázar, sábado 12 de marzo de 2016
Ignacio Prego, clave. Programa: Las suites francesas (obras de J.S. Bach, Purcell y Froberger). Espacio Santa Clara, domingo 13 de marzo de 2016

Las mañanas de este último fin de semana completo del Festival de Música Antigua se tildaron de inequívoco sabor bachiano con dos programas destinados a ilustrar el magnífico repertorio del compositor alemán, en este caso para clave y flauta. Dos citas protagonizadas por músicos jóvenes que tendrían su complemento perfecto en la noche del domingo con la interpretación de las suites para violonchelo del genio de Leipzig a cargo del prestigioso Sergey Malov. Juzgar el trabajo de alguien tan apreciado en este mundillo musical sevillano como Rafael Ruibérriz resulta aún más difícil y embarazoso de lo habitual. Sólo cabe esperar que la interpretación fluya gozosa y natural para rendirse ya sin prejuicios al buen desarrollo del programa elegido.

Afortunadamente así sucedió, con el flautista y el excelente clavecinista Alfonso Sebastián subiendo seguros y estilosos al altar de la Capilla del Palacio Gótico del Alcázar para poner en pie las cuatro sonatas para clave y flauta atribuidas a Bach, fruto de la estrecha e íntima colaboración del compositor con su hijo Carl Philip Emanuel. La extraordinaria sintonía desplegada por los intérpretes, junto a un sentido torrencial de la música y un dominio absoluto del fiato, el legato y la ornamentación por parte de un extenuado Ruibérriz, lograron una exposición brillante de tan complejo legado, al que no fue ajena la transparencia y proverbial fluidez del teclista zaragozano. El gozo cristalizó en una Sonata BWV 1030 de torrencial expresividad, salvando todos sus imposibles giros y complicados vericuetos con nota muy alta.

El regalo que Ignacio Prego, madrileño afincado en Estados Unidos, nos hizo la mañana siguiente sólo puede calificarse como impagable, demostrando por qué está considerado uno de los clavecinistas españoles de mayor proyección internacional. Tres de las seis suites francesas de Bach sirvieron para que un joven entregado y concentrado resolviera la majestuosa expresividad de estas obras maestras con una sensibilidad extraordinaria, matizando y deleitándose en cada pulsación con una nitidez y una claridad envidiables. La suite de Purcell y la partita de Froberger que sirvieron como preludio a las monumentales suites BWV 813 y 816, pusieron en evidencia su carácter ligero y puramente danzístico frente al mucho más concentrado y profundo de las de Bach, que Prego desarrolló con amplio sentido de la musicalidad y la responsabilidad, emocionándonos con pasajes de marcado lirismo como la Sarabanda de la primera y la Allemande de la segunda, y desplegando un virtuosismo indiscutible en otros como la Jiga de esta última, tras una 815 exactamente magistral.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

FEMÁS 2016: MAX EMANUEL CENCIC, LA VOZ QUE HIPNOTIZA

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Max Emanuel Cencic, contratenor. Il Pomo d'Oro. Maxim Emelyanychev, director y clave. Programa: Arie Napolitane (obras de Domenico y Alessandro Scarlatti, Porpora, Sarro, Hasse, Vinci, Leo y Auletta).
Espacio Turina, sábado 12 de marzo de 2016

Llegamos al que es sin duda el momento álgido de esta edición del Femás, con un artista tan mediático y completo como el contratenor austriaco de origen croata Max Emanuel Cencic sobre el escenario. Y no como su colega Philippe Jaroussky, portando un repertorio poco relacionado con el de los castrati que le es natural, sino con toda una explosión musical llegada de una de las escuelas más relevantes del bel canto barroco, la napolitana que recorre un siglo desde el nacimiento de Alessandro Scarlatti a la muerte de Johann Adolf Hasse. 

Foto: Hans Peter Reutter
Dotado de una facilidad descomunal para la coloratura, Cencic no abusa de ornamentaciones y juegos gimnásticos, sino más bien profundiza sobre la capacidad expresiva de su voz para, haciendo alarde de una naturalidad extrema, ofrecer un canto limpio y expansivo, cargado de sensibilidad y notable elegancia, que recorre cada nota y cada matiz como si lo hubiera creado él, convirtiéndose así en el mejor vehículo posible para plasmar toda la belleza inherente a cada una de las piezas integradas en el programa, con una primera parte que funcionó como bonus track del disco que vino a presentar en esta gira actual en la que está inmerso, completándolo, y otra segunda con una selección del repertorio recogido en dicho registro.

Emelyanychev en una tortillería minutos
antes del concierto
La fogosidad expresiva de su voz y talento fue manifiesta en arias como Su la pendice de Didone abbandonata de Sarro, mientras su sensibilidad de enorme calado y efecto hipnótico resultó evidente en títulos como Torbido intorno al core de Meride e Selinunte de Porpora o Miei pensieri de Il prigionero fortunato de A. Scarlatti. Emelyanychev, por segunda vez sobre el escenario del Espacio Turina en poco más de una semana, imbuyó de empuje, brío y agilidad una versión muy reducida de Il Pomo d'Oro, del que es junto a Riccardo Minasi su actual mayor responsable, ofreciendo un concierto de Domenico Auletta realmente antológico que lo reveló como excelente clavecinista, conocida su competente versatilidad también como violinista. A pesar de los escasos efectivos, el conjunto estuvo a la altura del acontecimiento, con un sonido potente y bien ensamblado.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 14 marzo 2016

sábado, 12 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: FORMA ANTIQVA Y EL ESPLENDOR DE LA PASIÓN BARROCA

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Forma Antiqva. Aarón Zapico, clave y dirección. Aurora Peña, soprano. Konstantin Derri, contratenor. Adriana Mayer, mezzosoprano. Programa: La Colpa, Il Pentimento, La Grazia. Per la Passione di Nostro Signor, de Alessandro Scarlatti. Espacio Turina, viernes 11 de marzo de 2016


Estamos acostumbrados a ver y escuchar a los hermanos Zapico en formaciones pequeñas, pero en Oviedo lideran una de las formaciones más activas e informadas del panorama musical y teatral de la ciudad. Con ella edificaron este complejo oratorio que se enmarca en una edición del Femás especialmente comprometido con la Pasión, que en la calle empieza a tomar forma de cara al inminente esplendor barroco de la Semana Santa sevillana.

Adriana Mayer
La Colpa, Il Pentimento, La Grazia es un oratorio poco divulgado de Scarlatti, apenas grabado por nuestra Barroca a las órdenes de López Banzo hace ya trece años, lo que supone el reencuentro con esta pieza vocal destinada a los salones del Palacio del Cardenal Ottoboni, autor a su vez del texto, una paráfrasis libre de las Lamentaciones del profeta Jeremías en torno al sacrificio de Cristo. La obra puede resultar algo lineal y monótona, lo que fue parcialmente salvado gracias a los quince músicos convocados, que atendieron disciplinadamente al empuje y las marcadas acentuaciones indicadas por Aarón Zapico, destacando más las cuidadas ornamentaciones de la cuerda aguda que el cuerpo y la fuerza de la grave. El clave destiló expresividad y las trompetas, firme suntuosidad.

Konstantin Derri
Las voces acertaron en el estudio psicológico de las alegorías a las que personificaron, destacando la confianza con la que la joven valenciana Aurora Peña desgranó una Gracia de generosa proyección y expresiva modulación. Adriana Mayer fue un Pecado quizás demasiado reprimido, no obstante bien timbrado y fraseado, mientras Konstantin Derri trabajó considerablemente su Arrepentimiento a nivel teatral, pero acusó una voz de escasa potencia y versatilidad, apoyada en un timbre de efectos poco cuidados. El mejor pasaje de la obra llegó en la segunda parte con la fuerza arrolladora de Peña (Figli miei), la furia teatral de Derri (Ingrato cuore) y la voluptuosidad de Mayer (Trombe, che d'ogni intorno), lográndose definitivamente una versión muy digna de la página.


Aurora Peña

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 11 de marzo de 2016

EL COMPROMISO DE ORIENTE EN EL 10º PROGRAMA DE ABONO DE LA ROSS

10º concierto de la 25ª temporada de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Ferhan y Ferzan Ónder, pianos. Christian Arming, director. Programa: Oriente y Occidente Op. 25, de Saint-Saëns; Gezi Park 1 para dos pianos y orquesta Op. 48, de Say; Oriente y Occidente, de Pärt; La Péri, de Dukas. Teatro de la Maestranza, jueves 10 de marzo de 2016

La presente temporada continúa ofreciendo a la orquesta la oportunidad de enfrentarse a nuevos repertorios y lucir timbres y sonidos diferentes. Después de veinticinco años dejar un poco de lado a los grandes clásicos puede resultar un estímulo al que es necesario agarrarse desprejuiciado. Por tercer programa consecutivo la ROSS afrontó la fascinación de Occidente hacia el exótico Oriente con gramáticas eminentemente cinematográficas. Las grandes corrientes europeas que en los albores del impresionismo se dejaron atrapar por la sensualidad del este tuvieron su protagonismo en un concierto cuyo eje giró alrededor de un concierto programático para dos pianos del artista residente Fazil Say, que sus destinatarias, las exquisitas hermanas Önder, articularon con fuerza y sutileza.

Se trata de la primera de las obras que Fazil Say dedicó a los eventos de la Plaza Taksim de Estambul de mayo de 2013, a la que siguen una sonata para piano y una balada para soprano con idéntica vocación de reivindicar el compromiso por la paz y la libertad. La estructura del concierto para dos pianos alterna momentos relajados en los que las pianistas brillaron por su melodiosidad sin caer en sentimentalismos, y otros, la mayoría, mucho más sofocados y violentos que apenas dejan tregua para que sobresalga el teclado, con gran profusión de metales y percusión. Una larga cadencia final libre de acompañamiento orquestal nos devuelve el buen trabajo, delicado y meticuloso de las solistas, que bordaron un arreglo del Libertango de Piazzola a cuatro manos con movimientos gimnásticos tan espectaculares como jugar al Twister.

El concierto arrancó con la versión orquestal de la marcha Oriente y Occidente de Saint-Saëns, de espíritu victoriano combinado con sensualidad arabesca que el conjunto salvó con animada ejemplaridad. Con el mismo título, el director austriaco Christian Arming edificó una pieza de Arvo Pärt rica en empuje y tensión sin descuidar su inevitable carácter místico, a lo que la cuerda respondió con un nivel de precisión extremo. Los metales sonaron como nunca, rugientes y majestuosos, en las fanfarrias introductorias de La Péri, un ballet de Paul Dukas que obtuvo de la Sinfónica una respuesta mágica, acertada en nobleza, sensualidad y ese espíritu aventurero que expide la leyenda persa en la que se inspira. Una página de exacerbado lirismo y refinado cromatismo con el que Arming y la ROSS coronaron un singular y excelente concierto.

jueves, 10 de marzo de 2016

FEMÁS 2016: CLAN SONADORS. CINCO A TRES, SCHUBERT ENVUELTO E INTERVENIDO

33ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Clan Sonadors: Diego Montes, clarinete y dirección; Rafael Mira, trompa; Luis Castillo, fagot; Mariarosaria D’Aprile y Miguel Romero, violines; José María Ferrer, viola; Mercedes Ruiz, violonchelo; Roberto Barroso, contrabajo. Programa: Octeto D.803, de Schubert; Treibgut II, de Stiegler. Espacio Turina, miércoles 9 de marzo de 2016

Ni los integrantes ni las familias instrumentales son
siempre los mismos
Clan Sonadors se nutre mayoritariamente de profesores de la Barroca y la Sinfónica para ofrecer repertorios con especiales exigencias de plantilla. Un estimulante quinteto de cuerda frente a un deslavazado y destemplado trío de vientos se aliaron en la que fue una desigual interpretación del suculento Octeto de Schubert. No contento con el reto, el carismático Diego Montes se encargó de dirigir y dar forma al evento con una consigna, no dejar indiferente a nadie. Para ello no se limitó a ofrecer la partitura tal cual sino que la adornó con intercalaciones de una pieza moderna, intervenciones de dos actores dando didácticas explicaciones sobre Schubert, el rito de asistir a un concierto o la evolución de la propia música, así como invitaciones al público para convertir en música la fastidiosa costumbre de desenvolver caramelos.

Demasiados artificios para que lo que verdaderamente importa, la música, no sonara con las garantías expresivas y técnicas que merece. Si bien es cierto que quedó manifiesta la intimidad latente pero a gran escala de la pieza, funcionó mejor el carácter lírico y envolvente de la cuerda que el más gozoso y colorista de las maderas, con un Montes que articuló su liderazgo al clarinete con incomprensibles síntomas de desgana, evidente por ejemplo en el Adagio, donde por el contrario sí pudimos disfrutar de la voluptuosidad de Ruiz al violonchelo, perfectamente secundada por Barroso al bajo, que ya intervino en la interpretación que de la obra se hizo hace año y medio en el ciclo de cámara de la ROSS.

El Octeto de Schubert exige una interpretación abierta y transparente en la que prime la responsabilidad colectiva aunque se potencie también la individualidad de cada intérprete. Los continuos desajustes de una trompa en desgracia, salvo en el Menuetto y Allegro finales, enturbiaron los resultados, aunque en la cuerda las prestaciones de D’Aprile fueran en todo momento extraordinarias, tanto en ornamentaciones como en sus primaverales melodías. Funcionó el espíritu de divertimento, más jovial que relajado, pero no su carácter melancólico donde procede, no obstante se acertara en no derivar en ningún momento hacia lo trágico. El acento hipnótico casi obsesivo de la pieza de Thomas Stiegler quedó plasmado con enorme sentido de la disciplina y la medida en los dos interludios destinados a desglosarlo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 9 de marzo de 2016

REMEMBER Cazador senil siguiendo manual

Canadá-Alemania 2015 95 min.
Dirección Atom Egoyan Guión Benjamin August Fotografía Paul Sarossy Música Mychael Danna Intérpretes Christopher Plummer, Dean Norris, Martin Landau, Henry Czernym, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz, Peter DaCunha, James Cade, T. J. McGibbon, Kim Roberts Estreno Festival de Venecia 10 septiembre 2015; en Canadá 23 octubre 2015


Las últimas películas del director canadiense Atom Egoyan se han colocado de cara a la crítica especializada y los festivales que siempre le han servido de coartada, en una posición de evidente inferioridad con respecto a las cintas que en los noventa le dieron el privilegio de cineasta muy a tener en cuenta, con Exótica, El dulce porvenir y El viaje de Felicia como títulos de referencia. Apoltronado desde Ararat en una situación más complaciente y cómoda, películas como Chloe, Condenados o Cautivos se alejan mucho de aquellos prometedores años, pero eso no quiere decir que Remember no tenga su punto de interés. Básicamente es la historia de una venganza, la que perpetra un anciano con inicio de alzheimer contra el agente nazi que arruinó su vida cuando era un prisionero en Auschwitz, hoy reinsertado en la sociedad americana como si no hubiera pasado nada, con una identidad tan nueva como el pasado que se ha inventado y que con el paso de los años ha asumido como propio. Apunta por lo tanto cuestiones muy interesantes, como es la asunción de la mentira como verdad absoluta, o la fuerza de la voluntad como eje giratorio para llevar a cabo empresas imposibles según qué estado mental y físico, así como la capacidad de unas voluntades para manejar otras valiéndose de una supuesta situación de superioridad. Pero Egoyan y su guionista se pierden en todas estas intenciones y apenas aciertan a definir una trama ligeramente folletinesca, convencional y muy poco trabajada para hacer plausible la odisea de este anciano que recorre media América tan libre como desorientadamente, a pesar de sus mermadas facultades, que son la baza utilizada por su impulsador para triunfar en una tan arriesgada como improbable misión. El camino guarda algunas sorpresas y situaciones hitchcockianas que Egoyan maneja con hechuras televisivas, mientras lo mejor se encuentra en la interpretación de sus venerables protagonistas, desde un estupendo Christopher Plummer a un emotivo Martin Landau, pasando por los veteranos Jürgen Prochnow y Bruno Ganz. Pero lo que tendría que haber sido un Memento de geriátrico con exposición de una realidad siniestra e incómoda, se queda en un mero ejercicio de entretenimiento no muy digno ni especialmente efectivo que hace añorar películas como Los niños del Brasil, donde Lawrence Olivier daba vida a un cazador de nazis más conmovedor y Gregory Peck a un nazi más aterrador.

CIEN AÑOS DE PERDÓN Un desafortunado thriller político

España 2016 97 min.
Dirección Daniel Calparsoro Guión Jorge Guerricaechevarría Fotografía Josu Inchaustegui Música Julio de la Rosa Intérpretes Rodrigo de la Serna, Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico, José Coronado, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Luciano Cáceres, Luis Callejo, Joaquín Climent Estreno 4 marzo 2016

La capacidad con la que Daniel Calparsoro pasó hace ya más de un par de décadas de un cine de acción imperfecto pero personal y vocacional, con películas como Salto al vacío y Asfalto, a otro de carácter mucho más convencional y prefabricado, el que le ha llevado a dirigir cintas como Guerreros, Invasor y Combustión, sólo es directamente inversa a su pérdida de frescura e interés. Cien años de perdón viene a sumarse a esa tendencia a hacer cine de espectáculo hipervitaminado con hechuras aprehendidas en serie por un puñado de realizadores entregados a la fuerza expansiva de Mediaset, con Daniel Monzón a la cabeza. No es una película desdeñable pero desde luego no es ni de lejos lo que pretende ser. Puede que cumpla como entretenimiento, a pesar de las muchas lagunas de guión y falta de fuerza y justificación de su enorme pléyade de personajes; pero en su vocación de mezclar mera acción con cuestiones de candente actualidad relacionadas con la mísera situación de nuestra política actual, la cinta naufraga considerablemente. No somos partidarios de que algunas cuestiones se tomen a broma, pero hay que reconocer que hace un par de temporadas el Cabesa y el Culebra consiguieron con su humilde y efectiva El mundo es nuestro un vehículo mucho más logrado para poner sobre la mesa, también a través del asalto a un banco, las miserias de nuestro sistema bancario, el sufrimiento del pueblo y las consecuencias de la corrupción. Poco o nada de esto consigue el todoterreno Jorge Guerricaechevarría, curtido en el cine de Álex de la Iglesia y Monzón, con este vehículo de lujo y ostentación. Y eso que ambientar la trama en Valencia y dibujar unos políticos y sus limpiamierda realmente sórdidos y siniestros, pone muy clara cuál es la intención de denuncia en un film que sin embargo se queda en mera epidermis. Lo malo es que ni siquiera en su epidermis el film de Calparsoro consigue la carga adrenalítica que pretende; falta tensión, claustrofobia y coherencia interna en una cinta que funciona a golpe de guión, manejando al espectador como mera marioneta incapaz de tomar las riendas de una situación que se escapa continuamente y sobre la que sólo cabe agradecer su ligero metraje y su afortunada resolución formal, aunque sea a fuerza de una fotografía plateada y una música eléctrica; más convenciones de género.