miércoles, 22 de marzo de 2017

FeMÀS 2017. ONOFRI Y LA OBS: LA NOCHE EN SESIÓN CONTINUA

FeMÀS 2017. Temporada 2016/17 de la Orquesta Barroca de Sevilla. Enrico Onofri, director-concertino. Programa: Serenata para cuerdas y bajo continuo “Der Nachtwächter”, de von Biber; Sinfonia prima de La Senna festeggiante RV 693 y Concierto para flauta “La Notte” RV 439, de Vivaldi; Concierto para dos violines nº 1, de Barsanti; Musica notturna delle strade di Madrid, de Boccherini; Serenata Notturna KV 239, de Mozart. Espacio Turina, martes 21 de marzo de 2017

Que la Barroca hiciera coincidir este concierto de su temporada con el Festival de Música Antigua, y que éste acabe siempre el Sábado de Pasión, ayudó a acotar las fechas de celebración del FeMÀS con suficiente antelación, dado el retraso con el que sus organizadores suelen anunciarlo. Que además programase dos sesiones seguidas del mismo concierto para cumplir con sus numerosos e incondicionales seguidoras y seguidores, entra ya en los límites de la proeza, y que ni siquiera acusase cansancio es prodigioso. El programa fue otro aliciente: la noche como tema, como escenario de cortejos y celebraciones, o ambas cosas a la vez.


Con la serenata Der Nachtwächter de Heinrich Ignaz von Biber se dieron ambas circunstancias, pieza para ser interpretada de noche y con tema nocturno, el sereno, que encontró en las voces de Alejandro Casal, Guillermo Martín y Ventura Rico el sustituto ideal del bajo y pretexto perfecto para la comicidad, aunque sus voces estuvieran más cerca del canto de goliardos que de un sereno alemán. La scordatura y el contrapunto característicos del compositor bohemio se notó quizás en exceso, hasta el punto de provocar más de un desencuentro con tendencia al barullo. Nada que la sinfonía introductoria de La Senna festeggiante no corrigiera con resultados óptimos, como ya ocurriera hace algo más de un año cuando la orquesta interpretó esta serenata vivaldiana en su integridad, también a las órdenes de Onofri. La energía y el empuje característicos de la Barroca se hizo patente también en el Concerto grosso nº 1 que Francesco Barsanti compuso a partir de las Sonatas Nocturnas de Sammartini, donde Onofri y Alexis Aguado protagonizaron un competente duelo algo sofocado por el resto de la cuerda, al igual que la flauta de Vicente Parrilla en el Concierto RV 439 de Vivaldi, cuyo sonido apagado deslució de forma inesperada en un intérprete consumado como él, a pesar de su dominio de la respiración y las articulaciones.

Los efectivos de la Barroca demostraron ser unos fuera de serie en las dos últimas piezas, una Música nocturna de las calles de Madrid de Boccherini que nos dejó con la boca abierta, empezando con el feliz descubrimiento de Diana Vinagre al violonchelo, de fraseo elegante, matizado y muy expresivo. También Onofri hizo gala aquí de su versatilidad y calidad como violinista. La original (y de título redundante) Serenata Nocturna de Mozart, por su estética concertista, el magnífico uso de timbales (espléndido Pepe Tur) y la confrontación entre cuarteto y tutti, se saldó con una interpretación excelente en la que los músicos incluso se permitieron el lujo de recrear solos como si se tratase de una jam session.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

CRUDO Poco recomendable para estómagos delicados

Título original: Grave
Francia-Bélgica 2016 98 min.
Guión y dirección Julia Ducournau Fotografía Ruben Impens Música Jim Williams Intérpretes Garance Marillier, Ella Rumpf, Rabah Nait Oufella, Laurent Lucas, Joanna Preiss, Bouli Lanners, Marion Vernoux, Jean-Louis Sbille Estreno en el Festival de Cannes 14 mayo 2016; en Francia 15 marzo 2017; en España 17 marzo 2017

No es que sea una película redonda, ni muchísimo menos, pero se agradece que pretenda arrojar, y lo consiga, un poco de aire fresco y originalidad a un género tan trillado como el terror, donde muchas supuestas nuevas vías de exploración fracasan estrepitosamente, o se opta directamente por el camino más obvio y convencional. Cuenta una historia de canibalismo que supone a la vez un camino de exploración y autodescubrimiento para una joven recién ingresada en una infernal facultad de veterinaria situada en ninguna parte. El problema radica quizás en que su realizadora no parece tener muy claro qué contarnos a través de esta desorientada adolescente en principio vegetariana, que descubre transformaciones en su cuerpo a la vez que nuevos apetitos alimenticios y sexuales. Todo eso enmarcado en un ambiente enfermizo de jóvenes entregados a una orgía de iniciación sadomasoquista (a través de las una vez, hace tiempo, muy denunciadas novatadas), fiestas rave, drogas, sexo y alcohol. Aunque hay episodios que se alimentan del disparate y el delirio, el acierto de Ducournau es provocar el terror no a través de las víctimas del monstruo, sino del monstruo mismo, que es con quien empatizamos, y podríamos llegar a identificarnos, y con su descubrimiento y transformación. Para eso cuenta con la excelente interpretación de Garance Marillier y una rica iconografía en la que podemos apreciar influencias de David Lynch, Dario Argento (esa inquietante música de Jim Williams a lo Goblin) y Nicolas Winding Refn, mientras el festín para adeptos al gore y la sangre está asegurado, lo que hace al conjunto poco recomendable para estómagos delicados. Premio Fipresci en la Semana de la Crítica en Cannes, y mejor película europea en Sitges, entre otros galardones.

domingo, 19 de marzo de 2017

LOCAS DE ALEGRÍA Retrato femenino desequilibrado

Título original: La pazza gioia
Italia-Francia 2016 111 min.
Dirección Paolo Virzi Guión Paolo Virzi y Francesca Archibugi Fotografía Vladan Radovic Música Carlo Virzi Intérpretes Valeria Bruni Tedeschi, Micaela Ramazzotti, Anna Galiena, Valentina Carnelutti, Elena Lietti, Tommaso Ragno, Bob Messini, Carlotta Brentan, Francesca Della Ragione, Roberto Rondelli Estreno en el Festival de Cannes (Quincena de Realizadores) 14 mayo 2016; en Italia 17 mayo 2016; en España 17 marzo 2017

Hay poco de la melodramática La prima cosa bella y menos aún de la inquietante y espléndida El capital humano en esta crónica de amistad, camaradería y complicidad entre dos desequilibradas, emocionalmente inestables y maltratadas, que se conocen en una delirante institución psiquiátrica; es decir, que no hay una línea estilística y temática identificable en la filmografía de Paolo Virzi, saludado por amplios sectores críticos como el nuevo Mario Monicelli, a nuestro juicio injustamente. Hay sin embargo destellos de simpatía y amabilidad en esta historia que sin embargo pretende ser dura y original. Lo segundo porque apenas esboza los caracteres más allá de lo que vemos en pantalla; nada sabemos exactamente del pasado de estas Thelma y Louise que emprenden una escapada con el fin de rendir algunas cuentas con su pasado, pues desde el momento en el que poca fiabilidad merecen sus transfiguradas confesiones, no sabemos realmente quiénes son y cuál es exactamente su drama hasta bien entrado el metraje, lo cual dificulta la empatía con su progreso como personajes. Pero al margen de estas consideraciones, Locas de alegría (o La alegría loca como reza su título original) brilla por las interpretaciones de sus protagonistas, especialmente una Valeria Bruni Tedeschi que reluce en sus líneas de guión y aporta esa expresiva y exquisita madurez que va contaminando su reciente filmografía. Su trabajo y el de su compañera, Micaela Ramazzotti, esposa del director, les valió el Premio a la mejor actriz en Valladolid, donde la cinta se alzó también con la Espiga de Oro y el Premio del Público.

sábado, 18 de marzo de 2017

LA BELLA Y LA BESTIA Un suntuoso musical de perfil romántico y melancólico

Título original: Beauty and the Beast
USA 2017 123 min.
Dirección Bill Condon Guión Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos, según la novela de Jeanne-Maire Leprince de Beaumont Fotografía Tobias A. Schliessler Música Alan Menken Intérpretes Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen, Josh Gad, Audra McDonald, Gugu Mbatha-Raw, Stanley Tucci, Hattie Morahan, Adrian Schiller, Chris Andrew Mellon Estreno en Estados Unidos y España 17 marzo 2017

Siguiendo con su política de reconvertir sus clásicos animados, especialmente los que tienen princesas como protagonistas, en películas de imagen real, Disney acomete ahora el acondicionamiento de su éxito de hace veintiséis años La bella y la bestia, único film de animación de la historia que logró una nominación al Oscar a la mejor película, cuando aún no se había creado la categoría de mejor película de animación. Se trata por lo tanto del clásico más reciente reconvertido, con resultados gratamente estimulantes. Al contrario que en otras ocasiones (Blancanieves, La bella durmiente, Cenicienta, Alicia en el país de las maravillas), esta vez se ha optado por seguir más el espíritu y la literatura del original, apenas apartándose de él sino para añadir perfiles a los personajes. Para ello se ha contado con un director de probada aptitud como Bill Condon, cuya personal mirada sobre iconos reales y ficticios como James Whale (Dioses y monstruos), el biólogo Alfred Kinsey (Kinsey), el polémico Julian Assange (El quinto poder) o Sherlock Holmes (Mr. Holmes), así como su capacidad para el musical, demostrada en la sensacional Dreamgirls, le han granjeado una categoría y dignidad que ni siquiera su incursión en la saga Crepúsculo (Amanecer) ha logrado mancillar. Valiéndose de un par de guionistas de tan dispar trayectoria como Stephen Chbosky (La ventajas de ser un marginado) y Evan Spiliotopoulos (al servicio de Disney para poner en pie productos meramente coyunturales), Condon ha logrado una lectura del cuento de Leprince de Beaumont a medio camino entre el suntuoso musical que proponía la versión de 1991 y su adaptación a Broadway una década después, y la poesía inherente al film que dirigió Jean Cocteau en 1946, resultando una cinta extremadamente triste y melancólica. No podemos pasar por alto su barroquismo estético y su estilizada banda sonora, para la que Alan Menken ha añadido a su oscarizada partitura original nuevas canciones y un score más complejo y completo. No falta el humor, incluidas divertidas referencias gays a las que son tan proclive el realizador, y las referencias cultas y musicales, mientras el espléndido elenco protagonista no tiene sentido si no se disfruta en versión original, ya que en su mayoría prestan su voz y gestos a una serie de objetos animados según la tecnología digital más avanzada. Sin embargo, en su versión doblada nuestros distribuidores no tienen el detalle de destacar el excelente trabajo de dobladores y dobladoras, en textos y canciones, relegando su acreditación al final de todos los títulos y a velocidad de vértigo. En fin, un espectáculo notable, realizado con mucho cariño y atención a los detalles, con un considerable sentido romántico y un elevado nivel dramático que justifican que nos encontremos ante un producto válido y bienvenido.

viernes, 17 de marzo de 2017

EL FUNDADOR El país de la hamburguesa

Título original: The Founder
USA 2016 115 min.
Dirección John Lee Hancock Guión Robert D. Siegel Fotografía John Schwatrzman Música Carter Burwell Intérpretes Michael Keaton, Nick Offerman, John Carroll Lynch, Laura Dern, Linda Cardellini, Patrick Wilson, B.J. Novak, Lauren Denham, Catherine Dyer, Ric Reitz, Wilbur Fitzgerlad Estreno en Estados Unidos 20 enero 2017; en España 10 marzo 2017

Tras Un sueño posible y Al encuentro de Mr. Banks, John Lee Hancock continúa analizando el sueño americano, pasando esta vez de un icono de la cultura popular como Walt Disney a otro de la perseverancia empresarial, esa que tantas veces se ha dicho ha hecho a Estados Unidos grande. Se trata del creador de la cadena de restaurantes de comida rápida, y por extensión basura, más grande y rentable del mundo, McDonald’s. Para la ocasión Hancock abandona el tono amable casi de fábula que imperó en su particular análisis de la gestación de Mary Poppins para adentrarse en un terreno más ácido y espinoso, el que domina la atmósfera de esta interesante crónica que constituye al mismo tiempo una lúcida lección de negocios y una crítica al poder y la arrogancia del pueblo americano. La figura de Ray Kroc, vendedor de Illinois que se recorrió toda la Ruta 66 para encontrar el restaurante que los “hermanos” McDonald regentaban en San Bernardino (Califonria), para finalmente hacerse con el control de la empresa y expandirla por todo el globo, es tratada por Hancock y el guión de Robert Siegel (The Wrestler o El luchador) con inteligente respeto, sin incidir como suele hacerse últimamente en su miseria, sino destacando su talento y aptitud para los negocios, sin por ello renunciar a su vertiente crápula y su a la larga falta de escrúpulos, por mucho que su relación con los virtuosos hermanos se trate con humor y ciertas dosis de amabilidad. El diseño de personajes es excelente, su interrelación formidable (especial atención a la atracción que sienten el protagonista y la que fuera su segunda esposa, basada en una sintonía para los negocios que no alcanzó a tener con su primera y abnegada cónyuge), lográndose con una ambientación cuidada y nada estridente, una estructura precisa y una dramaturgia absorbente, un film por encima de la media en este tipo de empresas. Keaton triunfa con su interpretación, flanqueado por un conjunto de secundarios y secundarias que hacen un trabajo ejemplar, una fotografía luminosa y nostálgica y una inquietante banda sonora de Carter Burwell, a la que apenas se le puede reprochar su carácter casi omnipresente.

jueves, 16 de marzo de 2017

KONG: LA ISLA CALAVERA Apoteósico y apocalíptico

Título original: Kong: Skull Island
USA 2017 120 min.
Dirección Jordan Vogt-Roberts Guión John Gatins, Dan Gilroy, Max Borenstein y Derek Connolly Fotografía Larry Fong Música Henry Jackman Intérpretes Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman, John C. Reilly, Toby Kebbell, Tian Jing, Thomas Mann, Corey Hawkins, Jason Mitchell, Shea Whigham, John Ortiz, Eugene Cordero Estreno en Estados Unidos y España 10 marzo 2017

La intención queda clara justo al final de la película, tras los títulos de crédito: revivir a todos y cada uno de los monstruos que han acaparado las pantallas norteamericanas, y sobre todo japonesas, desde la década de los cincuenta, en pleno pánico nuclear, con el precedente de King Kong, el clásico de 1933, como bandera. De momento tenemos ésta y dentro de un par de años otra revisión de Godzilla. El encargo se le ha hecho a un director refugiado en la televisión desde que hace cuatro años obtuviera cierto éxito con la muy evocadora Los reyes del verano. Jordan Vogt-Roberts da ahora el salto mortal de género pero con red, la que le proporciona un nutrido grupo de guionistas curtidos en aventuras de corte similar, desde la última versión de Godzilla a Jurassic World pasando por Acero puro y El legado de Bourne. Pero lo que en principio se propone, y saluda, simplemente como mero divertimento, una película de aventuras sin más pretensión que entretener, tiene mucho más trasfondo de lo aparente, con una guerra frustrada, la de Vietnam, planeando por un sargento con ínfulas de venganza y un equipo de científicos aprovechando la especulación política en un momento de horas bajas para la moral norteamericana. Pero sobre todo la cinta se erige como alegato, una vez más, del papel destructivo del hombre sobre la tierra. Esta vez ya no es la amenaza nuclear ni el ansia de dinero y poder, sino la más de moda denuncia ecológica, con una expedición que comienza destruyendo todo lo que encuentra a su paso para llamar la atención de los monstruos que habitan una isla perdida. El paisaje apocalíptico en el que se desarrolla la acción tiene, como ya se ha dicho en otras reseñas, reminiscencias claras del Apocalypse Now de Coppola, con personaje llamado Conrad incluido, al que da vida un Tom Hiddleston (High-Rise, La cumbre escarlata) con más pinta de dandy que de auténtico aventurero, mientras el resto del reparto responde a los arquetipos del género, con mujer florero incluida, una Brie Larson oscarizada por La habitación, que de pie a la consabida porción de poesía que la empresa demanda desde los tiempos de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack. Pero nada de esto sería un inconveniente si no fuera por la enorme carga de violencia que ofrece el producto, donde a la también típica estructura narrativa se une un proceso de aniquilación de los personajes del film según los más cruentos parámetros imaginables. No cabe duda de que su impacto visual y sonoro es considerable, verdaderamente espectacular, con secuencias memorables como la del ataque a los helicópteros y las numerosas luchas de King Kong con otros monstruos gigantescos; pero no escapa de sus pretensiones de estéril denuncia y su ambición de taquillaje que es, en última instancia, la única razón de ser de este más de lo mismo sobre el pobre gorila triste e incomprendido.

miércoles, 15 de marzo de 2017

ZONA HOSTIL Fuerzas armadas de aventuras

España 2017 93 min.
Dirección Adolfo Martínez Guión Luis Arranz y Andrés M. Koppel Fotografía Alfredo Mayo Música Roque Baños Intérpretes Adriana Gil, Roberto Álamo, Raúl Mérida, Antonio Garrido, Ingrid García-Jonsson, Jacobo Dicenta, Younes Bachir, Ismael Martínez, David de la Torre, Marian Hernández, Berta Hernández, Ruth Gabriel Estreno 10 marzo 2017

Si hay algo que agradecer al cine español cuando se atreve con las superproducciones es que ni se le noten las costuras ni se empeñe en ser pretencioso y trascendental. Ambas cosas se las tenemos que agradecer a Adolfo Martínez, que aunque con ésta firma su ópera prima, está ya muy curtido en el cine hecho en Estados Unidos, país donde nació y a donde regresó para estudiar y perfeccionar su bagaje cinematográfico. Martínez se ha tomado esta empresa simplemente como una película de aventuras, a la antigua usanza. Cine bélico no para cuestionar ni analizar sino únicamente para entretener; en ello tiene naturalmente mucho que ver la participación de nuestras fuerzas armadas, sin las cuales su presupuesto se habría tenido que inflar considerablemente para dar al conjunto el realismo que merece. Unas pinceladas para definir a los personajes, algunas de ellas para dejar claro que todo lo dicho sobre la guerra, la barbarie y el dolor no cae en saco roto. Pero a partir de ahí lo que a Martínez y al ejército interesa es poner en pie una película de aventuras en la que un helicóptero protagoniza un rescate en el que las vidas humanas valen más, pero el sentimiento romántico casi de coleccionista hacia un objeto, en este caso el helicóptero referido, también tiene su importancia. Asumida su vocación de espectáculo aventurero no nos ha de extrañar que los talibanes aparezcan únicamente como el enemigo a exterminar, sin más matices, y que las neuras y obsesiones de sus personajes queden en un destacado segundo plano. La incorporación de mujeres, dos más que en los hechos reales en los que se basa, sumando hasta cinco, aporta originalidad y glamour a una empresa que arroja un saldo positivo como producto bien hecho y satisfactorio al nivel comentado, de puro y sencillo entretenimiento, al que no hay que buscarle lecturas colaterales de ningún tipo, ni siquiera el recurrente neofascismo con el que suelen asociarse este tipo de películas.

martes, 14 de marzo de 2017

DUDAMEL CON BEETHOVEN EN BARCELONA

Justo cuando su carrera y su vida personal se encuentran en punto álgido o más efervescente, con el Concierto de Año Nuevo aún reciente y el rumor de su boda con María Valverde hace unos días en Las Vegas, Gustavo Dudamel ha iniciado en Barcelona su periplo de actuaciones por Europa dirigiendo a la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela con la integral de las sinfonías de Beethoven, el más popular y seguramente importante ciclo sinfónico de cuantos conocemos. Una proeza que realiza cuando aún es joven y con una formación  que ha escrito su historia con él y de la que ambos se retroalimentan. Y lo hace muchos años después de su actuación junto a una jovencísima orquesta en el Maestranza, ahora que eso sólo se nos antoja un eco. Dudamel granjeó su fama a través del programa educativo que él mismo promovió e incentivó en su tierra como forma de sacar de la pobreza y la marginación a miles de niños y niñas de Venezuela, algo que tuvo como principales adeptos a Claudio Abbado o Daniel Barenboim, que justamente pusieron en marcha sus propios retos de filosofía parecida y objetivos diversos. Proponer a una orquesta aún joven y todavía inexperta un reto de tanta envergadura como interpretar en tan sólo unos días las nueve sinfonías de Beethoven, y que Barenboim ya puso en marcha hace algunos años con su Orquesta del Diván, es un paso significativo tanto para él como para los jóvenes integrantes de la popular formación sudamericana. De momento podemos dar fe del resultado, según nuestros parámetros técnicos, expresivos y estéticos por supuesto, de las sinfonías 3 y 4, interpretadas en el segundo bloque, el mismo domingo en el que por la mañana se iniciaba el ciclo parece ser que con asistencia de la bella ex de Mario Casas y protagonista de A puerta fría.
 
Momento de la actuación de Dudamel y la
Sinfónica Simón Bolívar en el Palau
Capaz de dividir a crítica y afición entre su vibrante y brillante recreación de clásicos sudamericanos en Fiesta y su meliflua y blandengue versión de célebres páginas sinfónicas wagnerianas, de convencer a unos y no tanto a otras de su manera de abordar el conservadurismo inherente a los valses y polcas straussianas junto a la Filarmónica de Viena, no cabe duda de que su posición ante la Filarmónica de Los Angeles como director musical y su confesa admiración por el célebre compositor de bandas sonoras John Williams, nos dan idea de la controvertida y versátil personalidad del joven venezolano. Su aproximación al siempre fascinante mundo beethoveniano bebe también, según parece, de este desequilibrio que le caracteriza, de forma que frente a una poco lúcida (y lucida) Tercera, apreciamos una Cuarta más allá de las coordenadas que habitualmente definen esta página, descubriéndonos nuevos y muy creativos matices.
 
El carácter apoteósico de la Sinfonía nº 3 quedó menguado por una orquesta cuyos niveles técnicos no están todavía suficientemente depurados, lo que llevó a un sonido opaco y a menudo encorsetado, con una batuta incapaz de dar cohesión y equilibrio a la variedad de ideas que propone Beethoven, aún acertando a abordar el primer y segundo movimientos con un marcado carácter nostálgico e incluso agónico en el caso de la famosa marcha fúnebre. Tras un intrascendente scherzo, el finale lo asumieron con evidente sentido de la espectacularidad, por mucho que los numerosos efectivos convocados no lograran el empaste y la trasparencia que la obra exige. Mucho mejor quedó sin embargo la nº 4, ya con menos músicos en los atriles, lo que seguramente debió propiciar un mayor grado de compenetración y un más acertado equilibrio en una pieza que Dudamel abordó, como el resto del ciclo, sin partitura. Esta vez se amoldó con soltura y naturalidad al carácter alegre y desenfadado de la obra, pero sin restarle majestuosidad. Tras una introducción no ya misteriosa sino casi terrorífica, se adentró en el espíritu global de la sinfonía destacando su jovialidad y la viveza de sus colores y ritmos, acentuando su elegancia y lirismo, y permitiendo el lucimiento de los instrumentistas, especialmente maderas, que marcaron un punto elevado en esta integral que corresponderá a otros u otras juzgar en su totalidad. De momento el público ya está entregado y proclive a aplaudirle hasta la extenuación, haga lo que haga, como se pudo comprobar el pasado domingo por la noche en el polémico Palau de la Música Catalana. Por cierto, el sensacionalismo ha querido que se hable más del magnífico auditorio barcelonés por la corrupción y el expolio en sus cuentas que por el excelente plantel de artistas que propone esta temporada, que incluye a Cecilia Bartoli, Andras Schiff, René Jacobs o William Christie entre otros, y que se le dedique a Dudamel más atención mediática por su supuesta boda con María Valverde que por esta gira europea con el ciclo beethoveniano.

jueves, 9 de marzo de 2017

LAND OF MINE (BAJO LA ARENA) La sinrazón de la guerra

Reseña de la película, estrenada en el XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla el 8 de noviembre de 2016

LA CHICA DESCONOCIDA Doctora y detective las 24 horas del día

Título original: La fille inconnue
Bélgica 2016 113 min.
Guión y dirección Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne Fotografía Alain Marcoen Intérpretes Adèle Haenel, Jérémie Rennier, Olivier Gourmet, Thomas Doret, Fabrizio Rongione, Christelle Cornil, Olivier Bonnaud, Louka Minnella, Nadège Quedraogo Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2016; en Bélgica 5 octubre 2016; en España 3 marzo 2017

Fieles a su estilo y temática, los hermanos Dardenne proponen ahora un film aparentemente policíaco o detectivesco, en el que una doctora se convierte en detective a raíz de un desafortunado incidente, volcándose en ambos menesteres las veinticuatro horas del día, especialmente en el segundo, con el que pretende aliviar su mala conciencia procurando restablecer la dignidad de la persona víctima del referido incidente. Los Dardenne apelan de nuevo a nuestra conciencia social, con la novedad de que en esta ocasión no es directamente el sistema el objeto de su crítica, sino la consecuencia del mismo, la sociedad que hemos creado a partir de dicho sistema, y que nos convierte a todos y todas en cómplices del mismo y colaboradores imprescindibles de sus fallos y miserias. La joven protagonista, la un tanto hermética e inexpresiva Adèle Haenel, sospechamos que intencionadamente, realiza un periplo que le lleva a investigar las circunstancias y protagonistas de ese incidente, generando un puzzle en el que varios son los componentes generadores de la tragedia. Se produce así una cadena de comportamientos con los que nos podemos identificar fácilmente, desde el desprecio al extranjero, el recurrente mirar hacia otro lado o el aprovechamiento circunstancial de su situación para provocar una situación de abuso y extorsión que lleva a enriquecernos vilmente de la desgracia ajena. El problema es que, a diferencia de otras ocasiones, los Dardenne se muestran algo fatigados a la hora de poner en pie una historia que por su propia envergadura debería resultar apasionante. Hay una notable falta de tensión y misterio en una película que parece repetir esquemas continuamente, avanzando más a golpe de guión que de auténtico y natural progreso dramático. No funciona satisfactoriamente como cinta de suspense y tampoco como denuncia social; ni es tan directa ni logra captar esa atención que sí acaparaban títulos como Dos días, una noche o El niño de la bicicleta.

miércoles, 8 de marzo de 2017

J. PEDRO LUNA Y VIENTOS DE FRANCIA

Concierto de Juventudes Musicales de Sevilla. Juan Pedro Luna, saxofón. Juan Escalera, piano. Juan Jiménez, saxofón; Quinteto Boheme: Fco. José Urbano, flauta. Pedro I. Jiménez, clarinete. Antonio Lasheras, trompa. Ignacio Cano Raboso, oboe. Raquel García, fagot. Programa: Preludio a la siesta de un fauno, de Debussy; Légende Op. 66, de Schmitt; Sonata nº 2 “Española”, de Turina; Trío para piano, oboe y fagot (arr.), de Poulenc; Sevilla, de Albéniz; Scaramouche, de Milhaud. Espacio Turina, martes 7 de marzo de 2017

Juventudes Musicales ha ganado espacio y público gracias a su nuevo emplazamiento en el Espacio Turina. Aun así la sala se quedó grande para la mediana afluencia que se acercó a disfrutar del talento y la musicalidad de Juan Pedro Luna. Hace años que no lo veíamos en concierto, desde que actuara en el Pabellón de Juventudes en el Parque María Luisa, y sólo unos días después como solista junto a la Sinfónica Conjunta en el Auditorio de Ingenieros. Pero de aquello hace ya cuatro años y el Pedro Luna que nos hemos encontrado ahora se ha consolidado como músico de primera, ha madurado como artista y ha ganado sobre todo en seguridad, lo que también se proyecta en su capacidad para transmitir, que al fin y al cabo es lo que cuenta cuando de hacer arte se trata.

Con el profesor Juan Escalera acompañándole al piano con notable sentido de la armonía y la sensibilidad, León desplegó su habilidad en una primera parte dominada por el saxo soprano, con una transcripción del Preludio para la siesta de un fauno marcada por la melancolía y acertada en sensualidad, si bien algunos arabescos no quedaron tan redondos como el resto de la pieza. En un mismo tono impresionista deambuló la Légende del también francés Florent Schmitt, cuyas líneas son aún más sinuosas y sus efectos más serpeantes, con dinámicas breves y entrecruzadas que el joven saxofonista salvó con agilidad y precisión, en versión transcrita del original para saxo alto y orquesta. La Sonata Española de Turina, obra maestra del repertorio español para violín, encontró en este otro arreglo toda la magia de su potente nacionalismo, traducido en palos como la petenera y danzas como el zortziko o el fandaguillo, que los intérpretes llevaron a muy buen puerto.

La pasión por la música francesa, últimamente tan presente en nuestras salas de concierto, continuó en la segunda parte, ya con el saxo tenor entre las manos de León, que con su profesor Juan Jiménez al saxo soprano lograron una versión chispeante y cómica del Trío para piano, oboe y fagot de Poulenc, salvando todas sus complejas articulaciones. Los jóvenes integrantes del Quinteto Boheme ofrecieron un arreglo lleno de brío y color de Sevilla de Albéniz, para a continuación unirse a León en una virtuosa y elegante interpretación de Scaramouche de Darius Milhaud, abundante en picardía y hechizo. La Nana de Falla que León entonó como propina fue como un canto triste que dejó bien clara su aptitud para expresar tan diversos estados de ánimo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 6 de marzo de 2017

EL GUARDIÁN INVISIBLE Thriller antinatural

España 2017 129 min.
Dirección Fernando González Molina Guión Luiso Berdejo, según la novela de Dolores Redondo Fotografía Flavio Martínez Labiano Música Fernando Velázquez Intérpretes Marta Etura, Elvira Mínguez, Carlos Librado, Francesc Orella, Itiar Aizpuru, Miquel Fernández, Pedro Casablanc, Colin McFarlane, Benn Northover, Paco Tous, Manolo Solo, Ramón Barea, Susi Sánchez, Quique Gago, Miren Gaztañaga, Mikel Losada, Patricia López Estreno en salas comerciales 3 marzo 2017

González Molina se especializó en el melodrama romántico (Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti, Palmeras en la nieve) después de dirigir la comedia Fuga de cerebros; y ahora se mete de lleno, sin abandonar las adaptaciones literarias, en el thriller con ínfulas fantásticas. El resultado es otro producto técnicamente notable y ambicioso internacionalmente, pero falto de total y absoluta naturalidad, forzado y con un nivel dramático bajo mínimos. Una vez más falla lo esencial, el guión y las interpretaciones. Y eso que está basada en una novela de éxito, la primera que la ganadora del Premio Planeta, Dolores Redondo, dedicó a una trilogía sobre el valle navarro del Baztán, y que ha vendido en el Mundo cerca de un millón de ejemplares. Teniendo en cuenta además que esta trilogía despertó el interés del productor alemán Peter Nadermann, responsable de Millennium, deberemos considerar que es el guión y no la base literaria lo que falla. Sin embargo, son tantos los disparates y sinsentidos en esta malograda película que dudamos también de la dignidad de su soporte. Situaciones tan ridículas como los personajes que las protagonizan, con una Marta Etura que va de mal en peor, caracterizada cual Clarice Starling y metida en episodios descaradamente plagiados de El silencio de los corderos, y el exfutbolista Carlos Librado “Nene” que le da réplica sólo para ejercer de niño bonito, que para eso es una autora quien ha urdido el estrafalario plan. Un argumento tan rocambolesco y falto de naturalidad, tan forzado, que invita a revolcarse en el asiento preguntándose qué te impide salir de la sala y respirar. La intervención del personaje de Susi Sánchez, la irrupción de personajes fantásticos (el Basajaun al que da vida Javier Botet, que al pobre sólo lo contratan para estas cosas), costumbres ancladas en la superchería, y sobre todo el espacio tan reducido en el que se suceden durante más de una década horribles asesinatos en cadena sin que nadie haya sido capaz de resolverlos… todo es tan ridículo y absurdo, sin olvidar que una vez más los personajes hablan sin parar y todo el guión se basa en sus palabrerías, explicaciones y líneas de diálogo tan literarios como faltos de toda naturalidad. Se esfuerza en ser macabra y truculenta, pero ya lo hemos dicho en repetidas ocasiones, sólo es ridícula. Si al menos sirve para exportar las tortas de chanchigorri.

domingo, 5 de marzo de 2017

CUARTETO EMISPHERIO, CRONOLOGÍA DEL OBOE A LA INVERSA

6º concierto del ciclo de música de cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Cuarteto Emispherio: Vladimir Dmitrenco, violín. Jerome Ireland, viola. Gretchen Talbot, violonchelo. Sarah Roper, oboe. Programa: Cuarteto para oboe Op. 61, de Arnold; Cuarteto con oboe, de Torres; Trío para cuerdas nº 1 Op. 9, de Beethoven; Cuarteto de oboe K.370, de Mozart. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 5 de marzo de 2017

Emispherio es uno de los grupos de cámara más consolidados de los surgidos de la Sinfónica de Sevilla, con disco incluido grabado aquí hace ahora justo dos años, coincidiendo con el décimo aniversario de su fundación, y que ha recibido fundados elogios en revistas especializadas dentro y fuera de España, especialmente para la flexibilidad y el exquisito gusto de la oboísta Sarah Roper. Sus compañeros y compañera no se quedan por supuesto atrás, en toda una demostración de elegancia y dominio técnico a la hora de abordar páginas de estéticas tan distintas como las ofrecidas en el sexto concierto del ciclo de cámara de la orquesta hispalense.

Sólo la pieza de Malcolm Arnold, compositor británico al que debemos bandas sonoras de películas tan reputadas como El puente sobre el río Kwai (aunque su célebre marcha no es suya sino de Kenneth Alford), se recoge en el registro aludido, encontrando en los integrantes de Emispherio una interpretación de carácter muy afectivo, cálida y hasta etérea en el allegretto central. Con un legato y fraseo preciso, Roper hizo aquí alarde de un fino humor, mientras el resto proyectó con delectación sus largas líneas melódicas y su ritmo sincopado. Mucho más compleja fue la composición de Jesús Torres, protagonista con sus Sonetos del concierto de la Orquesta Nacional de España del pasado fin de semana. Con un lenguaje tonal y en cierto modo melódico, su Cuarteto con oboe juega con los límites del instrumento en tono y registro, exigiendo de la intérprete un control exhaustivo de la respiración, con largas y altas notas que llegaron a extenuarla hasta conseguir un difícil triunfo.

El clasicismo dominó la segunda parte, primero con el tercero de los tríos que Beethoven compuso para cuerdas, número uno del opus 9 que él consideró durante mucho tiempo su obra maestra. Una pieza de exuberante expresividad que logró en manos de Dmitrenco, Ireland y Talbot una ejecución impecable en lo técnico, consiguiendo destacar el conflicto interno entre lo dramático y lo patético del allegro inicial, el carácter apacible del adagio, el desarrollo modulante del scherzo y la campechana agilidad del presto final. Roper volvió a cautivarnos en el Cuarteto de oboe de Mozart, donde sus ornamentaciones sirvieron de contrapunto ideal al conciso acompañamiento de la cuerda. El norteamericano Jerome Ireland presentó con respeto y emoción la propina, He Loves and She Loves de Gershwin, en un encantador y breve arreglo precedido del canto del violista cual Fred Astaire en la película Una cara con ángel de Stanley Donen.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

LA BÉTICA DE CÁMARA, POR EL BUEN CAMINO

Orquesta Bética de Cámara. Isabel Jiménez Montes, violín. Michael Thomas, director. Programa: Petite Symphonie, de Gounod; Concierto para violín Op. 64, de Mendelssohn; Sinfonía nº 2 Op. 55, de Saint-Saëns. Espacio Turina, sábado 4 de marzo de 2017

Isabel Jiménez Montes
Seguimos celebrando el reflote hace ya unos años de la orquesta más veterana de nuestra ciudad, y una de las más antiguas de España. Michael Thomas la está llevando por muy buen camino y con buen pulso, con programas tan deliciosos como éste, que completan nuestra oferta musical y cubren el hueco que han dejado los cada vez más insólitos programas de la ROSS, cuyos maestros y maestras no olvidemos se han convertido en la savia que alimenta el espíritu juvenil que se ha adueñado del resto de nuestras formaciones.

La Petite Symphonie de Gounod es una de esas piezas que sirven sobre todo para demostrar la valía de sus intérpretes, en este caso la plana mayor de los instrumentos de viento de la Bética. Un noneto en el que clarinetes, fagotes, oboes y trompas a dos, además de una flauta, estuvieron brillantes, con un diálogo de largas líneas melódicas y armonías simples y transparentes, sobresaliendo equilibrio y energía a partes iguales. Reminiscente de Mendelssohn en el segundo movimiento, la pieza dio paso al célebre y popular Concierto para violín del compositor alemán, que encontró en manos de la joven sevillana Isabel Jiménez Montes una ejemplar demostración de fuerza y agilidad, con fraseos serios y bien definidos, sólo empañada por un sonido no siempre homogéneo y puntuales pérdidas de tono, pero con unas cadencias en el primer movimiento ciertamente notables. Thomas acompañó con respeto, pero con tendencia a la estridencia y la saturación. Como propina Montes tuvo la atención de interpretar unas variaciones de aires gitanos, acompañada del cajón, que le dedicó su profesora Antonia González y le permitió una sana exhibición de virtuosismo.

Una vigorosa y agitada recreación de la Sinfonía nº 2 de Saint-Saëns, obra decididamente menor pero de indudable encanto, puso cuerpo y final a este concierto con una mayor asistencia de público en una temporada que el conjunto no sólo simultanea con sus proyectos didácticos sino también con su primer ciclo camerístico. Que ya tiene mérito salvar con apenas una treintena de miembros y con tan buenos resultados un programa en su mayor parte destinado a orquestas más voluminosas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 6 de marzo de 2017

sábado, 4 de marzo de 2017

SWISS ARMY MAN Insufrible cuento sobre el amor, la amistad y la soledad

USA 2016 95 min.
Guión y dirección Dan Kwan y Daniel Scheinert Fotografía Larkin Seiple Música Andy Hull y Robert McDowell Intérpretes Paul Dano, Daniel Radcliffe, Mary Elizabeth Winstead, Antonia Roibero, Timothy Eulich, Richard Gross Estreno en el Festivald e Sundance 21 enero 2016; en Estados Unidos 1 julio 2016; en España 24 febrero 2017

Bendecida en Sundance, donde consiguió el premio al mejor director, compartido por dos inseparables amigos que se hacen llamar Daniels, y en Sitges, donde entre otros logró los premios a mejor película y actor para Daniel Radcliffe, no cabe duda de que nos encontramos ante una originalísima y muy personal propuesta destinada o bien a convertirse en película de culto o pasar al olvido más absoluto. Lo cierto es que a algunos nos ha parecido tan insufrible y pretenciosa como esas películas de Spike Jonze, Michel Gondry o Charlie Kaufman que le sirven de referente. Para empezar no parece que sus reconocimientos le hayan abierto las puertas de una taquilla que se resiste al sinfín de disparates y situaciones absurdas en las que consiste una cinta sobre la relación de camaradería y amor entre un náufrago y un cadáver flatulento que sirve como cuerpo multiusos para el primero hasta el punto de generar todo un universo en el que sus realizadores despliegan una enorme capacidad para la imaginación y la inventiva que no trasciende más allá del hastío generalizado. Su desarrollo para colmo está plagado de situaciones y aventuras sumamente desagradables en un tono entre bizarro y cómico. No podemos negar que el diseño de producción, el trabajo de los actores y la dificultad que sin duda alguna debió imperar en su rodaje y postproducción, son realmente excepcionales; pero el resultado final sentimos que naufraga tanto o más que el desdichado y solitario robinson al que da vida el cada vez más marciano Paul Dano.

EL VIAJANTE Tragedias urbanas

Título original: Forushande
Irán 2016 125 min.
Guión y dirección Asghar Farhadi Fotografía Hossein Jafarian Música Sattar Oraki Intérpretes Shahab Hosseini, Taraneh Alidoosti, Babak Karimi, Mina Sadati, Farid Sajjadi Hosseini, Mojtaba Pirzadeh, Emad Emami, Sam Valipour, Maral Bani Adam, Shirin Aghakashi Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2016; en Irán 31 agosto 2016; en España 3 marzo 2017

Viendo esta extraordinaria película se comprende que la Academia de Hollywood se haya decantado finalmente por ella en lugar de la favorita Toni Erdmann. Asghar Farhadi ha vuelto a dar en la diana, como hizo en Nader y Simin: Una separación y también, aunque en menor medida, en A propósito de Elly y El pasado. La pareja vuelve a ser la protagonista de este nuevo drama urbano; sus debilidades e inconsistencias se reflejan en un análisis certero de la sociedad iraní, no muy diferente de otras, aunque marcada de manera más radical que en las occidentales a las que pretende emular, por la religión. Es por eso que La muerte de un viajante de Arthur Miller, que los protagonistas representan en un teatro alternativo de Teherán, y el preciso y escalofriante guión de Farhadi coinciden en el episodio que desencadena el drama, demostrando que unos por el exceso de ambición y poder, el sueño americano, y otros por los tan marcados valores religiosos que les han sido impuestos, acaban teniendo reacciones muy parecidas. Pero El viajante no es una transposición de la tragedia de Miller al actual Irán, sino que ese detalle sólo le sirve como punto de partida para otra tragedia existencial y otro análisis de la descomposición de pareja que tiene un marco urbano como espacio en el que se desarrolla. De nuevo los personajes de Farhadi son cultos y en cierto modo refinados, viven de profesiones liberales y pretenden desarrollar sus postulados en un ambiente lo más parecido a los logros sociales de occidente, con reflejos evidentes en los estudiantes, los coches o esa crítica al sueño americano que es la obra de Arthur Miller. Sin embargo, no pueden escapar a las convenciones de una religión opresora que mantiene a la mujer como ser secundario, sometido al hombre incluso al más moderno, que sin darse cuenta ejerce también sobre ella esa falta de respeto de la que se presume libre. La mujer incapaz de compartir su desdicha por vergüenza, y el hombre incapaz de comprenderla y respetar su voluntad, dominado por la ira y la venganza hasta ultimarla, no importa cuáles puedan ser las consecuencias. Y todo esto lo plantea el sensacional e imprescindible cineasta iraní desde su posición de persona influyente, capaz de protagonizar un gesto tan radical y coherente como el de rechazar la invitación para recoger el Oscar en persona en protesta por la política excluyente de Trump. Y lo plantea con caligrafía impecable y dramaturgia precisa, la inestimable ayuda de unos intérpretes excelentes (el guión y Hosseini lograron premios en Cannes), que igual le sirve para entretener sin más con una historia de suspense cargada de tensión y atmósfera irrespirable, que para marcar al espectador con un grito de socorro por una sociedad esclavizada por falsos dioses que más bien ejercen como demonios de nuestra alma, extrayéndole pureza y convirtiéndonos en monstruos devoradores de todo lo que no encaja en nuestros postulados, marcados a sangre y fuego desde siglos atrás y de los que tan difícil parece escapar; y si no que se lo digan a los incomprensibles artífices del polémico autobús español ultracatólico que la emprende con quienes ningún daño hacen a los demás, buscando la misma humillación que busca en el prójimo, aunque con mayor causa, el confundido protagonista de esta tragedia urbana.

PSICONAUTAS, LOS NIÑOS OLVIDADOS Traumas infantiles en un paisaje apocalíptico

España 2015 76 min.
Guión y dirección Pedro Rivero y Alberto Vázquez, según el cómic del segundo Música Aránzazu Calleja Voces Andrea Alzuri, Félix Arcarazo, Eva Oranguren, Josu Cubero Estreno en el Festival de San Sebastián 24 septiembre 2015; en salas 24 febrero 2017

Siguiendo los postulados temáticos y estéticos del escritor e ilustrador Edward Gorey y el cineasta Tim Burton, Alberto Vázquez publicó en 2006 Psiconautas, un cómic a medio camino entre lo infantil y lo macabro que ha convertido en película gracias a la colaboración con Pedro Rivero, con quien cinco años antes ya realizó un esbozo en forma de cortometraje de los mismos personajes y similar historia que les reportó el Goya en su categoría. Conseguir ahora el premio en el apartado de mejor largometraje de animación en el mismo año en el que lo ha logrado también como mejor cortometraje por Decorado, le convierte en un especialista en el género muy a tener en consideración. Psiconautas pretende ser un cuento de terror con trasfondo ecológico, no recomendable para niños no porque no la vayan a entender (el terror ha estado siempre presente en los cuentos infantiles más tradicionales), sino porque a estas alturas nuestro nivel de civilización debería hacernos capaces de distinguir lo que es conveniente para una buena educación en valores y lo que no lo es, a diferencia del ser humano del dieciocho, cuando los únicos valores posibles emanaban de la religión, siempre tan proclive a jugar con el miedo, la amenaza y el castigo. El universo postapocalíptico que propone la cinta de Rivero y Vázquez, con Luis Tosar en la producción, está poblado de monstruos desagradabilísimos, pueblos caníbales y aquelarres nauseabundos, entre los que se mueven los presuntamente poéticos protagonistas de la historia, una ratita que intenta huir de un entorno familiar opresivo y un niño pájaro con tendencias narcóticas, que huyen de una isla contaminada por un accidente industrial que ha convertido su aire en irrespirable y su paisaje en zona catastrófica. Con trazos sencillos y animación tradicional, todo sin embargo parece diseñado para incondicionales de este género entre lo ingenuo y lo desagradable, mientras quienes no comulgamos ni con la estética ni con la intención acabamos hastiados por un entretenimiento mayoritariamente feo, aburrido e intrascendente.

jueves, 2 de marzo de 2017

MUSICALES ROMÁNTICOS QUE SE QUEDARON SIN OSCAR

Al margen de la polémica que suscitó la equivocación final de la gala de los Oscar de este año, y que eclipsó las diversas críticas que se vertieron a lo largo de la noche en contra de Trump - ¿quién sabe si fue él mismo quien sabiendo lo que ocurriría en el Kodak Theatre saboteó la fiesta comprando a los empleados de Price Waterhouse para que al día siguiente no se hablara de otra cosa? -, la noche del pasado domingo 26 de febrero se recordará también entre la afición por los premios que se nos escaparon, me refiero al de mejor película para La La Land, aunque al menos su equipo disfrutó de unos minutos de gloria gracias a la insólita equivocación y el film no se fue precisamente con las manos vacías, que seis Oscar no están nada mal; y el que prefirió la compañía del húngaro Kristóf Déak a la del español Juanjo Giménez Peña y su cortometraje Timecode. La Academia este año ha preferido premiar lo políticamente correcto, que hoy es precisamente lo que ayer no lo era, la diversidad de raza y orientación sexual, aunque Moonlight no acabe de limar todas sus asperezas y puntos flacos. Hace doce años Brokeback Mountain era demasiado atrevida, mientras mucho antes Midnight Cowboy llegaba en el momento justo de anarquía y descontento; hoy Moonlight consuela a gays y afroamericanos aunque La La Land sea superior y más redonda como película.

La cinta española es una historia de amor diferente y original, en la que dos vigilantes de un aparcamiento, el que hace el turno nocturno y la que hace el diurno, no encuentran otra vía de comunicación que el baile, a través de la elocuente coreografía de Lali Ayguadé, que interpreta el rol femenino, y que se extrae de su espectáculo Incógnito. Dos cuerpos que apenas se rozan pero que encuentran precisamente en la expresividad de los mismos el vehículo perfecto para atraerse mutuamente en un juego de cámaras de seguridad y multipantalla de ordenador que tiene en su precisión y la originalidad de su propuesta su principal baza. El film se alzó con el premio al mejor cortometraje en el Festival de Cannes y llegó no sin ardua competencia a la terna final de los Oscar. Un musical atípico, sensual y original que no acabó sin embargo de encontrar el apoyo definitivo de la Academia.

El caso de Damien Chazelle es también cuanto menos particular. Este joven enamorado del cine musical ha ido escalando puestos desde la muy modesta y casi experimental Guy and Madeleine on a Park Bench. Experimental no porque pretenda romper moldes ni barreras, sino porque su aspecto es el de un trabajo de fin de carrera, un colchón sobre el que practicar la teoría aprendida. Así, en blanco y negro, con una cámara indecisa, a veces desenfocada e imprecisa, y siguiendo el ritmo que le marca la música de su amigo inseparable Justin Hurwitz, Chazelle plantea también una historia de amor en términos distintos y alejados de lo convencional. Unidos por la música (él es trompetista) y el baile (ella practica claqué), la pareja vivirá el desamor y la separación siempre con esa pasión por la música uniéndoles de forma tan discreta como inevitable. Lo único cuidado del film es su banda sonora, con momentos muy gershwinianos, lo que junto a unas imágenes rodadas en Nueva York en blanco y negro remiten naturalmente al Manhattan de Woody Allen treinta años después, aunque la mayor parte de la película está rodada en Boston. Canciones pegadizas y una amable historia de amor la convierten en precedente de ese La La Land que finalmente no se coronó como la gran triunfadora de la noche de los Oscar, para regocijo de quienes sólo han querido ver en la encantadora cinta del director de la sensacional Whiplash un pastiche de títulos inolvidables del género musical en su apogeo de los años cincuenta, en lugar del homenaje elegante e ingenioso que realmente es.

miércoles, 1 de marzo de 2017

MI VIDA DE CALABACÍN Un cuento para adultos con hechuras infantiles

Título original; Ma vie de Courgette
Suiza-Francia 2016 70 min.
Dirección Claude Barras Guión Céline Sciamma, según “Autobiographie d’une Courgette” de Gilles Paris Música Sophie Hunger Voces (en versión original) Gaspard Schlatter, Sixtine Murat, Paulin Jaccoud, Michel Vuillermoz, Raul Ribera, Estelle Hennard Animación Estreno en el Festival de Cannes 15 mayo 2016; en Francia y Suiza 19 octubre 2016; en España 24 febrero 2017

Especializada en ilustrar y analizar los problemas de integración de la población más joven y vulnerable, especialmente cuando está rodeada de marginación y factores de rechazo, dirigiendo películas como Tomboy o Bande de filles o tan sólo como guionista en la última de Téchiné Cuando se tienen 17 años, Céline Sciamma se ha asociado aquí con Claude Barras, que tras una brillante carrera como cortometrajista se estrena en el largo para ofrecernos una de las más tiernas y sensibles películas de animación del pasado año. Un film que por su contenido pudiera parecer dirigido exclusivamente a un público adulto capaz de asimilar las tragedias que se encierran tras los caracteres de los niños que conviven en el orfanato retratado por Barras con tanta precisión como sensibilidad. Pero resiste también un visionado satisfactorio por los más jóvenes, que encontrarán irresistibles los infantiles diseños de personajes y paisajes, y lograrán empatizar con unos niños que han salido de experiencias traumáticas, pero que tratado con tanto tacto lograrán dejar huella sin necesariamente marcar de forma negativa, concienciando desde dentro y sin herir. Consigue de esta forma lanzar un mensaje útil y esperanzador a los niños, un aprendizaje tan necesario para sobrevivir a la dura y a la vez extraordinaria experiencia de la vida. Alrededor del niño protagonista se dan cita en sus compañeros y compañeras todos los males de la sociedad moderna: el alcohol, la ambición, la violencia de género, las drogas, el maltrato infantil, los abusos sexuales… casi como un tratado enciclopédico que no renuncia a su tratamiento de fábula y que con un escueto metraje logra hacernos reflexionar y conmovernos con una historia preciosa de camaradería y superación. Además las nuevas oportunidades, con el entrañable personaje del policía en la cabeza, alumbran una existencia que podría ser gris pero a la que Barras, Sciamma y los artesanos del stop motion han inundado de color y fantasía. Estrenada en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes del pasado año, la cinta ganó como mejor película de animación en los Premios del Cine Europeo y logró una nominación al Oscar en su categoría.