domingo, 10 de septiembre de 2023

GUZMÁN Y ORDEN DESLUCEN EN EL ALCÁZAR

XXIV Noches en los Jardines del Alcázar. María Esther Guzmán, guitarra; Luis Orden, flauta. Programa: Tres piezas para flauta y guitarra, de Tárrega; Valses poéticos, de Granados; Après un rêve y Pavane, de Fauré; Tres piezas para flauta y guitarra op. 62, de Respighi; Claire de lune y Golliwog’s Cakewalk, de Debussy; El Albaicín, de Albéniz.
Sábado 9 de septiembre de 2023


Huelga destacar aquí, a estas alturas, el magisterio que Luis Orden a la flauta y María Esther Guzmán a la guitarra imprimen a sus interpretaciones. Juntos llevan mucho tiempo ofreciendo recitales marcados imperiosamente por el arreglo o la transcripción. Las adaptaciones del concierto de ayer recayeron en la excelente guitarrista, sin embargo no lograron captar el espíritu que informaba el evento, evocar la atmósfera imperante durante la vida del pintor Joaquín Sorolla, a quien estas Noches del Alcázar brindan un sentido homenaje por el centenario de su muerte. Faltó el color y el espíritu propios de aquella encrucijada de siglos, un palpable ambiente modernista al que tanto se prestaron el impresionismo y el nacionalismo presentes en las partituras (Fauré, Debussy, Albéniz, Granados…) pero no sus particulares resoluciones. Por el contrario tuvimos la sensación de encontrarnos ante una suerte de easy listening, libre de cualquier complicación y falto de la emoción subyacente en las piezas elegidas.

Las suyas fueron por lo tanto unas interpretaciones impecables, sutiles, pulcras y puras. Orden mantuvo en todo momento un proverbial control de la respiración, un fraseo fluido y un trabajo esmerado en la exposición melódica, mientras Guzmán abrazó la guitarra como siempre suele hacerlo, con mimo y exquisitez, resaltando cada acorde con una claridad extraordinaria. Juntos además fueron capaces una vez más de exhibir una perfecta compenetración y capacidad de diálogo. Pero los arreglos no hicieron justicia al programa, y eso se notó enseguida con tres emblemáticas piezas de Francisco Tárrega, Capricho árabe, Recuerdos de la Alhambra y Gran Vals, de las que apenas logramos disfrutar con la última, siempre bajo el protagonismo líquido de la flauta, quedando la guitarra empobrecida y apenas responsable de algunas, pocas, líneas melódicas. Muy desfigurados quedaron los Valses poéticos de Granados, que al piano evidencian el espíritu europeísta del compositor, y que el tándem resolvió vulgarizando sus postulados, de forma apresurada, convirtiéndolos en apenas unas piezas coyunturales y faltas de interés. Obligados por la organización a ilustrar el programa, Orden sólo lo hizo con dos de las piezas elegidas, las tripartitas de Tárrega y Respighi, de nuevo tan insustancial en su versión para flauta y guitarra a partir del original para violín y piano, que no logramos sintonizar con la propuesta. Después ya no hubo más explicación.


Algo mejor resultó Après de rêve de Fauré, apoyado en su carácter eminentemente romántico y melódico, aunque con su famosa Pavana, víctima de todo tipo de arreglos y adaptaciones, el dúo volvió a exhibir su tendencia a lo meramente convencional. También el Claro de luna debussyano resultó anodino e insustancial, más que Golliwog’s Cakewalk, que quizás por su carácter animado y juguetón permite disfrutarlo con menos prejuicios. Guzmán y Orden se empeñaron a fondo, al final del recital, con El Albaicín de la Suite Iberia de Albéniz atacada con sentido idiomático, aunque siempre por debajo de las magníficas prestaciones de las que es capaz la pieza en manos del piano o la guitarra. La famosa Danza de La vida breve de Falla sirvió como propina afín a provocar el aplauso enfervorecido del público.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 9 de septiembre de 2023

LAS DOS CARAS DE LA JUSTICIA Difícil restauración y redención

Título original: Je verrai toujours vos visages
Francia 2023 118 min.
Guion y dirección
Jeanne Herry Fotografía Nicolas Loir Música Pascal Sangla Intérpretes Adèle Exarchopoulos, Gilles Lellouche, Dali Benssalah, Elodie Bouchez, Miou-Miou, Leïla Bekhti, Birane Ba, Jean-Pierre Darroussin, Denis Podalydès, Raphaël Querard, Suliane Brahim, Fred Testot Estreno en Francia 29 marzo 2023; en España 8 septiembre 2023

Tras debutar con Elle l'adore, una comedia meramente romántica, la joven Jeanne Herry se pasó al cine de contenido social analizando con En buenas manos el trabajo colectivo de quienes ponen en contacto a madres que desean dar sus hijos en adopción con quienes quieren adoptarlos. Ahora, en su tercer largometraje como directora hace lo mismo pero con los grupos enmarcados en la denominada Justicia restauradora, en práctica desde hace casi una década en el país vecino, para confrontar delincuentes con quienes han sufrido delitos similares a los perpetrados por ellos. 
Víctimas contra verdugos que aquí conoció una versión muy específica, centrada en un caso muy sensible y particular, el del terrorismo, en Maixabel, de la mano también de una directora, Iciar Bollaín. También el cine americano ha abordado el tema con la excelente Mass, donde los padres de un estudiante que mató a varios de sus compañeros y compañeras en el campus universitario en el que estudiaba, afrontaban un dolorosísimo cara a cara con los de una de sus víctimas.

El derecho penal ha luchado durante muchísimo tiempo, y lo sigue haciendo, por encontrar la forma más justa, equilibrada y sobre todo eficaz para luchar contra el crimen y afrontar la consecuencia para el delincuente. Medidas retributivas, generalmente vengativas, y educadoras y rehabilitadoras, en demasiados casos ineficaces, han ido quedando atrás. Por eso no se entiende que una ley como la del Sí es sí haya generado tanta polémica, sino es por el ruido egoísta e irresponsable generado desde los intereses políticos y mediáticos de la derecha.

Herry analiza sin juzgar estos trabajos de grupo dividiendo su trama en dos historias. En una, una joven pretende convenir con su hermano agresor sexual la manera de no coincidir con él ahora que ha cumplido su condena y ha vuelto al barrio. En la otra, una terapia grupal pretende confrontar las visiones de los delincuentes con quienes han sufrido crímenes similares a los suyos, en concreto robos con violencia. Las marcas de unos frente a las condiciones de los otros son analizadas en un proceso que se va revelando tan repetitivo y mecánico a nivel cinematográfico que nos hace extrañar lo que hubiera podido ser un film mucho más intenso y fascinante, y que ni siquiera un reparto all-star galo consigue remontar, muy a pesar de sus más que loables e interesantes intenciones.

CREATURA El sexo robado

España 2023 112 min.
Dirección
Elena Martín Gimeno Guion Elena Martín y Clara Roquet Fotografía Alana Mejía González Música Clara Aguilar Intérpretes Elena Martín, Oriol Pla, Álex Brendemühl, Clara Segura, Clàudia Dalmau, Mila Borrás, Marc Cartanyà, Carla Linares, Teresa Vallicrosa Estreno en el Festival de Cannes 20 mayo 2023; en España 8 septiembre 2023

Tras varios trabajos como actriz y/o realizadora en cortometrajes, películas y series de televisión, Elena Martín saltó a la dirección de largometrajes hace cinco años con Júlia ist, un trabajo impreciso y rudimentario pero con cierta personalidad, en el que la actriz y directora analizaba el proceso de cambio de una joven algo tímida y reservada tras su paso por el programa Erasmus en un Berlín no tan fascinante ni creativo como cabía esperar. Con una notable madurez a sus espaldas, ahora presenta un film mucho mejor acabado y con una intención más afilada, la de mostrar el grado de insatisfacción sexual al que una mujer ha sido condenada a lo largo de tantos siglos de represión y mala educación, todavía perceptible en determinados ambientes burgueses como el que retrata en su segundo film, casa familiar rural con encanto incluida.

Mila, la protagonista de su película, sufre a lo largo de su todavía corta vida, representada en tres momentos significativos de ella, la niñez, la adolescencia y la madurez profesional y sentimental, las coacciones y convenciones a las que la sociedad le ha condenado. Incapaz como niña de comprender cuáles son los límites a la exploración de una sexualidad cuyo descubrimiento podría ser mucho más saludable y reconfortante a tan temprana edad, Mila sufre después los ataques machistas y misóginos de propios y extraños cuando apenas coge impulso para satisfacer los mismos deseos a los que los hombres siempre hemos tenido derecho. Ya se sabe, hombre que folla mucho, machote; mujer, puta. Así, con el mismo descaro y sordidez con que lo defino, lo sufre ella. Y para dejar constancia simbólica de todo este proceso de íntima frustración, la joven sufre una urticaria fruto quizás del estrés, o más bien de esa frustración que deriva de la incomprensión.

Martín logra un trabajo depurado, muy trabajado a todos los niveles, como consta en el sofisticado uso del sonido, ya apreciable en su anterior trabajo, sobre todo cuando hacía aparición la música electrónica en clubes y garitos. Pero es en el metraje donde se le va la mano, exhibiendo cierta reiteración innecesaria que se podría haber ahorrado con un discurso más preciso y simplificado, y media hora menos de duración. Con todo, la cinta le ha valido el Premio a la mejor película europea en la Quincena de realizadores del pasado Festival de Cannes.

COGATO Y LA FLAUTA CANTANTE DE MORELLÓ

XXIV Noches en los Jardines del Alcázar. Vicent Morelló, flauta; Tommaso Cogato, piano. Programa: Selección de Canciones sin palabras, de Mendelssohn; Sonata para clarinete y piano Op. 120 nº 2, de Brahms; Vocalise, de Rachmaninov; Selección de lieder de Schubert. Viernes 8 de septiembre de 2023


Ni Tommaso Cogato ni Vicent Morelló, ni la excelencia que les caracteriza, necesitan presentación alguna, al menos en esta ciudad que tan encantada y acostumbrada está de disfrutar de sus aptitudes. Juntos defendieron anoche un recital que cambió radicalmente de forma, conjugación y hasta significado después de que el acompañante original del pianista, el violinista Joaquín Torre, diera positivo en covid. Con Morelló a la flauta, y dando un protagonismo especial a la relativamente insólita flauta en sol, el programa se centró en obras de distinto calado, quintaesencia del romanticismo, con el instrumento solista dando voz a otras, muy especialmente la humana. El instrumento, una variante de la flauta travesera de mayor longitud, también denominada flauta alto, está afinado una cuarta por debajo de lo normal, un registro inferior que añade expresividad a su sonido, una mayor calidez y un color muy particular, ideal para sustituir la voz humana y llegar a transmitir la fuerza y la intención que ésta posee. La que Morelló utilizó para la ocasión es de cabeza recta, frente a la curva que al estar más cerca del oído del intérprete, permite una afinación más fácil y precisa. Con ella el flautista de la ROSS acometió la tarea de poner una voz distinta de la habitual a los Lieder ohne Worte (Canciones sin palabras) de Mendelssohn, originales para piano solo y jamás ideadas para ser cantadas, ni siquiera cuando se le propuso al autor años después de su estreno.

Hay que reconocer que la aportación del instrumento añadido fue de escaso relieve, aunque Morelló, que evidenció cierta dificultad en el control de la respiración, potenciada por la amplificación, mantuvo un fraseo elegante y exquisito y una cantabilidad notable en cada una de las tres piezas elegidas, desde la muy evocadora nº 1 del opus 19, a la más animada nº 1 del 38, y especialmente la nº 4 del 67, también conocida como La hilandera, donde a las ornamentaciones agitadas de Morelló se unió la fuerza arrebatadora de Cogato en esa suerte de imitación del zumbido de las abejas que tan fatigoso puede llegar a resultar. Una impecable reinterpretación a la flauta de la Sonata nº 2 para clarinete de Brahms, ocupó la parte central del recital y la más valiosa en su conjunto. Es cierto que el instrumento fue incapaz de recrear el color y la intensidad original de la pieza, que efectivamente nunca experimentó en sus múltiples adaptaciones para otros instrumentos, especialmente la viola, la gracia y la riqueza que mantiene el original. Pero Morelló salvó con nota alta sus dificultades y logró en conjunto una interpretación sobresaliente, ya con la respiración más controlada y siempre con la complicidad de Cogato, que en las cadencias del allegro central evidenció su elegante majestuosidad aunque fuera en detrimento de la flauta, esta vez convencional, que quedó algo apagada en ese momento. Ambos mantuvieron intactos los planteamientos virtuosísiticos y poéticos de la obra, sobre todo en las variaciones que integran su andante final, destacando la fuerza exuberante de los últimos compases.

La melancólica belleza del célebre Vocalise de Rachmaninov, que sirvió además para conmemorar el ciento cincuenta cumpleaños del compositor, con la flauta sustituyendo la habitual voz de soprano con la que se interpreta, y añadiendo algunas y muy atinadas ornamentaciones de cosecha propia, precedió al último bloque de la velada, una selección de tres de los lieder de Schubert recopilados a modo de cajón de sastre en el ciclo inconfeso Schwanengesang (Canto del cisne, por tratarse de una colección póstuma), ampliados a cinco merced a las propinas. Morelló mantuvo el pulso amable de Das Fischermädchen (La pescadora), el lirismo y al sensualidad de Ständchen (Serenata) y la inusitada alegría de Abschied (Despedida), en unos arreglos propios que acentuaron el carácter desenfadado de una pieza a la que Morelló añadió magia y mucha fantasía, como también sucedería en Liebesbotschaft (Mensaje de amor) y Taubenpost (Correo de palomas, ideal para sustituir al electrónico cuando como sucede ahora somos víctimas de un monstruoso ciberataque), que ambos intérpretes añadieron al programa e hicieron las delicias de un público rendido a la belleza romántica de la feliz propuesta.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 7 de septiembre de 2023

¡SALTA! y créetela

España 2023 85 min.
Dirección
Olga Osorio Guion Olga Osorio y Araceli Gonda Fotografía Elías M. Félix Música Manuel Riveiro Intérpretes Tamar Novas, Marta Nieto, Mário Santos, Rubén Fulgencio, Mabel Rivera, Irene Jiménez, Saúl Esgueva, Manuel Manquiña, Machi Salgado Estreno 1 septiembre 2023

Otro debut español en la dirección de largometrajes, esta vez basado en el propio corto de la realizadora Olga Osorio, Einstein-Rosen, una especie de cuento moderno sobre el amor fraternal con ínfulas de ciencia ficción. Lástima que Osorio no logre captar la esencia de lo que quiere contar, quizás por un exceso de ambición unido a cierta falta de atención por los detalles, lo que se traduce en un trabajo con los tiempos poco convincente, una resolución atropellada de los fenómenos que expone, los agujeros de gusano que permiten viajar en el tiempo, y unas interpretaciones poco comprometidas, especialmente de su pareja protagonista y el niño Rubén Fulgencio, que ya participó en un trabajo de corte similar, El universo de Óliver.

Y es que la ópera prima de Olga Osorio pretende mezclar la cultura ibérica, en este caso gallega, con las películas de ciencia ficción americanas protagonizadas por jóvenes y adolescentes de los años ochenta, pero el conjunto no cuaja ni convence. Por fallar lo hacen hasta unas premisas científicas y lógicas que hagan mínimamente plausible su desarrollo y resolución. El exceso de música, a menudo descoordinada con lo que apreciamos en pantalla, tampoco favorece a un film que se ve con cierta vergüenza ajena, a pesar del encanto algo redicho de su joven y avispado protagonista, Mário Santos. No cabe duda de que prima la buena voluntad y los mejores sentimientos, pero mal engarzados y peor dosificados en un conjunto del que lo mejor que se puede decir es que dura poco.

NOTAS SOBRE UN VERANO Sexo cerebral

España 2023 83 min.
Guion y dirección
Diego Llorente Fotografía Adrián Hernández Intérpretes Katia Borlado, Antonio Araque, Álvaro Quintana, Rocío Suárez, Elena Palomo, Carmen Gloria García, Diego Ross, Cristian Cres, Ana Santos Estreno en el Festival de Rotterdam 31 enero 2023; en España 1 septiembre 2023

El debut en la dirección de largometrajes de Diego Llorente parece ser el resultado de sus trabajos anteriores, especialmente el mediometraje Estos días, que analizaba una crisis de pareja joven, el corto Desaparecer, en el que el trabajo condicionaba la continuidad de una relación sentimental, y el documental Hotel Asturias, a través del cual y en compañía de otros y otras cineastas jóvenes, se planteaba la existencia de un cine asturiano
En Gijón se desarrolla en gran parte esta historia de mujer en pleno desarrollo profesional que durante unas vacaciones en su tierra natal, resucita una relación romántica con intenciones meramente sexuales, que el director rueda con cierto atrevimiento, y que le hará preguntarse sobre su futuro laboral y sentimental.

Realizada con un naturalismo atroz, libre de toda impostura, con incesantes diálogos en su mayoría carentes de verdadero interés, la película se centra en su joven protagonista, quien en aras de reivindicar la fuerza y la personalidad de una mujer de hoy, libre e independiente, no hace sino imitar las formas que durante tanto han caracterizado para mal al género masculino. En este sentido nos parece poco acertado el jugueteo que la joven se marca con sus dos compañeros de viaje, el actual, urbano y liberal, y el antiguo, provinciano y poco ambicioso.

Ente idas y venidas, encuentros y desencuentros, el público accede con mayor o menor interés al dilema no tanto moral como más bien práctico que se marca el personaje impecablemente interpretado por Katia Borlado. El conjunto no parece estar destinado a entusiasmar a nadie, pero su escasa duración, la frescura que transmite y el encanto de las tierras asturianas y sus gentes, hace que resulte medianamente aceptable.

domingo, 3 de septiembre de 2023

PASSAGES Educación sexual

Francia-Alemania 2023 91 min.
Dirección
Ira Sachs Guion Ira Sachs y Mauricio Zacharias Fotografía Josée Deshaies Intérpretes Franz Rogowski, Ben Whishaw, Adèle Exarchopoulos, Erwan Kepoa Falé, Caroline Chaniolleau, Arcadi Radeff, Léa Boublil, William Nadylam Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2023; en Francia 28 junio 2023; en España 1 septiembre 2023

Seguimos la carrera del director estadounidense Ira Sachs con interés, a pesar de que no siempre ha logrado convencernos. Lo hizo con su anterior propuesta y primera incursión en el cine galo, aquella Frankie a mayor gloria de Isabelle Huppert que estrenó en plena pandemia. Y lo consiguió también con esa tierna semblanza de la infancia que tejió en Little Men, aquí torpemente bautizada como Verano en Brooklyn. También su mirada a las dificultades económicas de una pareja madura homosexual en El amor es extraño logró conmovernos. Pero ni Keep the Lights On ni ahora este ensayo sobre las dificultades de una pareja unilateralmente abierta consiguen rayar nuestra inquietud.

Con un estilismo imposible y un defecto en el fraseo considerablemente fastidioso, Franz Rogowski, a quien vimos en el drama homosexual carcelario Gran libertad, es el caprichoso protagonista del film, artista por supuesto, como muy bien queda reflejado en su minucioso trabajo como director de cine nada más arrancar la película. Su concepto de la libertad sexual suprema y el control de su propia personalidad le lleva a manipular los sentimientos de quienes le rodean, su esposo y la joven de quien se enamora. Asistimos pues a un ritual de destrucción y autodestrucción salpicada de supuestas atrevidas escenas eróticas que pretenden subir la temperatura de un espectáculo que en realidad se nos antoja caduco casi desde su premisa, por mucho que pretenda reflejar la actual tendencia al poliamor y las relaciones abiertas que parece imponerse en ciertas esferas de la estructura social más contemporánea.

No falta por lo tanto interés en este sentido, aunque un tratamiento más práctico e incluso escolástico no le habría venido mal a una cinta cuyo principal objetivo debería haber sido denunciar las carencias en la educación sexual que todavía sufrimos gran parte de la sociedad moderna, y que nos lleva a un sufrimiento irremediable y seguramente inútil. Poco de esto hay en una cinta que prefiere anclarse en los clichés habituales de formas de vida atractivas, en ciudades cosmopolitas, con profesiones creativas y cierto atractivo físico y decididamente masculino, con apenas unos tics de amaneramiento para disimular, que tanto estandariza al colectivo homosexual aquí, allí y en todas partes.