jueves, 19 de febrero de 2026

LA MALDICIÓN DE SHELBY OAKS Docudrama ingenioso pero de escaso alcance

Título original: Shelby Oaks
USA-Bélgica 2024 99 min.
Guion y dirección
Chris Stuckman Fotografía Andrew Scott Baird Música James Burkholder y The Newton Brothers Intérpretes Camille Sullivan, Sarah Durn, Michael Beach, Brendan Sexton III, Charlie Talbert, Robin Bartlett Estreno en Estados Unidos 24 octubre 2025; en España 20 febrero 2026

La experiencia como periodista de Chris Stuckman debe haber influido para que los primeros veinte minutos de este film resulten tan novedosos, por cuanto formulan todos los precedentes de la trama en formato de reportaje televisivo, con entrevistas, imágenes reconstruidas, informativos y recortes de periódico milimétricamente reproducidos como si de realidad se tratara, en un estilo que recuerda a experiencias de falso documental como Las brujas de Blair o falsas grabaciones domésticas como Paranormal Activity,

Pero tras los avanzados títulos de crédito, todo se torna convencional en su tendencia puramente cinematográfica, constituyendo el conjunto una original mezcla de documental y ficción que nos lleva a una historia de demonios, casa del terror, pasadizo secreto y otras constantes del género, bañadas con una música atmosférica omnipresente e inconveniente, todo lo cual resta originalidad e interés al resultado final.

Con todo, la historia de una mujer que busca a su hermana desaparecida diez años atrás, cuando un reportaje televisivo la trae a la actualidad y desencadena un trágico pero revelador suceso, tiene sus aciertos y demuestra que Stuckman, que después de un mediometraje y un documental, debuta en el largometraje, se maneja suficientemente bien como para provocar suspense e inquietud. Sin embargo, la propuesta se revela menos malsana de lo que pretende, siempre que nos recuerda trágicos acontecimientos que han ocurrido en la realidad sin intevención de agentes fantásticos. Lástima, porque los ingredientes son suficientemente adecuados para generar una obra de mayor envergadura emocional.

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