De
la obra de Correa de Arauxo se intuye que tuvo un fuerte carácter, lo que
explica sus innovaciones, a veces
violentas y llenas de contrastes, dentro siempre de la influencia casi
exclusiva de los grandes compositores españoles que le precedieron. Los órganos
sobre los que ejerció su profesión y con los que puso a prueba sus
composiciones, ya no existen. Pero el
imponente y recién restaurado órgano de la iglesia hispalense puede recrear
y perfeccionar el sonido de sus obras, tal como pudimos apreciar en el concierto que Cea Galán dedicó a sublimar
su memoria.
Los
tientos o discursos son un género
peculiar en la música española, que puede manifestarse entero o a modo de
canción, de medio registro de tiple, medio registro de baxón, doble tiple o
doble baxón. De todas las variedades se
hizo eco el organista en su muy cuidada y representativa selección. Su
música combina el contrapunto y la armonía de la polifonía renacentista con el ritmo vivo y los melismas virtuosos de
su época, mientras el alto nivel de su
teoría sobre el contrapunto y la composición inspiraría la música europea
que habría de venir sin marcha atrás, como pudimos comprobar en este magistral
acercamiento a su música que nos brindó Cea Galán.
Cuatro
siglos de Facultad Orgánica
Facultad Orgánica es uno
de los principales libros de música europea del siglo XVII, con sesenta y
nueve piezas ordenadas en función de su dificultad, en estilo modal sólo
alterado por puntuales disonancias
atrevidas, con especial énfasis en las notas de paso prolongadas y las
apoyaturas, una enorme variedad de
secciones en cada tiento y gran vitalidad en los contrapuntos. De todo esto
hubo en esta imprescindible cita con su arte y su música.
El
tañido impecable del organista, de una
claridad extrema y una sensibilidad exquisita, se tradujo en el mejor
Correa de Arauxo, aprovechando todos sus resortes y posibilidades a un nivel
máximo. Arrancó con el tiento de quinto tono XX a modo de fanfarrias, trompetas al aire y estética majestuosa, para
acariciar el IX de forma mucho más intimista y recogida, y sorprender con el
carácter solemne del XXXVIII. Después de embarcarse en el XVI a modo de
canción, toda una exhibición de la
fecunda creatividad e inventiva melódica del autor repleta de episodios y
ese ayrezillo hispano que le informa,
sin despreciar la influencia de la canzone
italiana, el organista volvió a aprovechar
todas las posibilidades tímbricas y variedad de colores del instrumento en
el jubiloso tiento LIV de dos tiples.
El tiento de quarto tono XV habría sido un
apoteósico final, si no fuera
porque Cea Galán prefirió terminar de manera harto recogida, intimista, con
otro más discreto y humilde, quizás destinado a un realejo u órgano pequeño. El
tiento precedente, quizás el más extenso
y expansivo de cuantos tocó el organista jerezano, destacó por su
exuberancia, su rica inventiva de registro entero, con un juego aritmético
tremendamente eficaz para elevar el
espíritu y provocar esa paz interior que ratificó el tiento que le siguió y
todo el concierto en general.
Correa
de Arauxo siempre quiso ser organista de la Catedral de Sevilla, pero el honor
se le negó continuadamente, hasta que se decantó por Jaén y Segovia, donde fijó su vida laboral y
familiar, negándose a volver a Sevilla cuando el cabildo catedralicio por
fin requirió infructuosamente sus servicios. Ahora su música volvió a resonar donde él formó su excelencia y creatividad
entre 1599 y 1636, y donde su inmejorable médium, Cea Galán, trabajó también
como organista entre 1991 y 2002. Por encima de la discreta calle que Sevilla
le ha brindado en la zona de Pio XII, la
memoria de Correa de Arauxo quedó reforzada y sublimada con el excelente
concierto que le brindó este entusiasta y comprometido organista.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

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