viernes, 24 de abril de 2026

EL SONIDO DE LA CAÍDA Evolución de género con su entorno

Título original: In die Sonne schauen
Alemania 2025 149 min.
Dirección
Mascha Schlinski Guion Mascha Schlinski y Louise Peter Fotografía Fabian Gamper Música Michael Fiedler y Eike Hosenfeld Intérpretes Hanna Heckt, Lena Urzendowsky, Susanne Wuest, Luise Heyer, Laeni Geiseler, Lea Drinda, Florian Geisselman, Gode Benedix, Bärbel Schwarz, Lucas Prisor, Konstantin Lindhorst, Martin Rother, Filip Schnack Estreno en el Festival de Cannes 14 mayo 2025; en Alemania 28 agosto 2025; en España 24 abril 2026

Partimos de la base de sentirnos
incapaces de apreciar las bondades de una película larga y tediosa que abarca un siglo de insulsas experiencias en una misma casa, una granja en el este de Alemania. Allí, cuatro niñas en el primer cuarto del siglo XX, plena Segunda Guerra Mundial, años setenta y la actualidad, viven su particular forma de afrontar la relación del entorno con su género, a veces adoptando una visión subjetiva, otras veces abandonándola, y siempre alternando historias o lo que lo parecen, de manera aparentemente desordenada y algo caótica, no siempre fácil de relacionar, como no lo son los parentescos que en ocasiones parecen existir entre las jóvenes. Todo se abandona a una supuesta poética de la feminidad, en lo que es el segundo largometraje de la directora alemana Mascha Schlinski, ocho años después de su debut.

Cabe apreciar su esmerada puesta en escena, la candidez de algunas de sus protagonistas, y la casuística que acompaña a cada una según su generación, siendo en este sentido la más interesante la historia que sucede en los setenta, con la represión sexual todavía latente y el papel conformista de una mujer por liberar y consolidar su confianza. Una inusitada crueldad domina el primer segmento, mientras el ambientado en los años cuarenta apenas logra definir su entidad, hasta finalmente sugerir en época actual una tenue liberación y la construcción de lazos sentimentales antaño estigmatizados.

Todo ello dentro de una tónica lánguida y misteriosa, que exige una extrema concentración por parte del público, y desde luego mucha paciencia. Con todo, se hizo con el Premio del Jurado en Cannes y el de mejor dirección, exaequo con Joachim Trier por Valor sentimental, en los Premios del Cine Europeo.

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