lunes, 20 de abril de 2026

LA MUJER MÁS RICA DEL MUNDO Rasputín y la Zarina

Título original: La femme la plus riche du monde
Francia-Bélgica 2025 121 min.
Dirección
Thierry Klifa Guion Cédric Anger, Jacques Fieschi y Thierry Klifa Fotografía Hichame Alaouié Música Alex Baeupain Intérpretes Isabelle Huppert, Laurent Lafitte, Marina Foïs, Raphaël Personnaz, André Marcon, Matthieu Demy, Micha Lescot, Joseph Olivennes, Paul Beaurepaire Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2025; en Francia 29 octubre 2025; en España 17 abril 2026


Reconstrucción fidelísima pero desapasionada del caso Bettencourt, que agitó la opinión pública francesa durante los primeros años del presente siglo. La así denominada mujer más rica del mundo, Liliane Bettencourt, titular de una de las empresas cosméticas más cotizadas, L’Oreal, se vio involucrada al final de sus días en una trama de corrupción que afectó incluso a la campaña electoral de Sarkozy. Quien tiró de la manta, su mayordomo a través de grabaciones domésticas, pretendía desenmascarar a un fotógrafo de moda que se convirtió de la noche a la mañana en compañero inseparable de la acaudalada mujer. Homosexual, arribista, experto en diseño y decoración, logró embaucar a la señora como lo han hecho y lo siguen haciendo innumerables hombres de su condición con el fin de granjearse favores y donaciones de mujeres caprichosas y en ciertos aspectos vulnerables.

Todos los personajes que en la vida real protagonizaron este asunto, tienen su alter ego en esta película que camufla sus identidades de forma así bastante inútil. La hija despechada, el marido político, el nieto reconvertido en tutor… además de los ya referidos, se convierten así en protagonistas de un vodevil que no encuentra el tono justo. Una narrativa bastante discursiva y reiterativa, así como un desenlace bastante abrupto y acelerado, lastran la que podría haber sido una película si no apasionante, al menos sí inquietante.

Thierry Klifa, acostumbrado a lidiar con divas galas, como Fanny Ardant en Les rois de la piste, Nathalie Baye en Une vie à t’attendre, y sobre todo Catherine Deneuve, a quien ha dirigido en tres ocasiones, Secretos cantados, Les yeux de la mère y Tout nos sépare, hace lo que puede con Isabelle Huppert. Pero quizás poco motivada, la actriz se limita a poner el automático y actuar en idéntico tono y registro que en otras ocasiones. Quien sí se ha llevado el gato al agua es Laurent Lafitte, que por su histriónico papel del arribista que se trabaja los favores de la millonaria, logró el César al mejor actor en la pasada edición. Al fin y al cabo, el film se interesa más por esta relación entre una desmotivada zarina y su particular Rasputín, que en el entramado político que supuso el caso.

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