Dirección David Serrano Guion Cristina Clemente y Marc Angelet, según su propia obra y de Jordi Casanovas Fotografía Joan Bordera Música Joan Martorell Intérpretes Natalia Verbeke, Julián López, Ángela Cervantes, Vebjørn Enger, Blanca Ramírez, Adrián Gamiz Estreno en el Festival de Málaga 9 marzo 2026; en salas 1 abril 2026
El director madrileño David Serrano saltó a la fama cuando creó el guion de El otro lado de la cama y su secuela, Los dos lados de la cama, para después saltar a la dirección con otros dos éxitos, Días de fútbol y Días de cine. Su estrella comenzó a languidecer hasta que recuperó el aliento con Voy a pasármelo bien, un musical adolescente a mayor gloria de Hombres G. Con Lapönia echa mano de un material ajeno, la obra de Cristina Clemente, Marc Angelet y Jordi Casanovas, una auténtica sitcom o comedia de situación en toda regla que no disimula su parecido con otras similares, también llevadas al cine, como Un dios salvaje de Yasmina Reza, cuya adaptación dirigió Polanski, y Sentimental de Cesc Gay.
Más cerca de la primera que de la segunda, por aquello de que el nudo de su trama parte de una disputa entre padres por la educación de sus hijos, la obra y ahora su película no deja de tener su propia personalidad, al apuntar a otros temas coyunturales como la necesidad de magia e ilusión en la infancia y, en general, en nuestras vidas, aunque ello conlleve la mentira, o las diferencias culturales de los fríos pueblos del norte frente a los del sur, o más concretamente, entre la fría y moderada Finlandia y la chirriante España. Siempre en un tono amable, sin estridencias ni salidas de tono, sus cuatro intérpretes se entregan a fondo para lograr que su apenas hora y media de duración mantenga todo el ritmo y la tensión que su trama exige, con especial mención para Natalia Verbeke, que comienza forzada y algo impostada para más tarde aprovechar al máximo las posibilidades de su a priori antipático papel.
También Julián López consigue destacar con un papel muy a la medida de sus capacidades, combinando comicidad con el trasfondo discretamente dramático que la cinta respira, mientras Ángela Cervantes se presta al juego con contención y cierto halo de madurez, a la vez que su pareja en la ficción, el noruego con perfecta dicción en castellano Vebjørn Enger, sufre un proceso contrario al de Verbeke, comienza más convincente de lo que termina. Todo hace que el film se disfrute sin alardes ni pretensiones, gracias también a una meticulosa puesta en escena que no esconde su origen teatral pero logra dar al conjunto el empaque cinematográfico que necesita, al que la música de Joan Martorell se presta con una hábil combinación de mickeymousing y melódica serenidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario