miércoles, 6 de mayo de 2026

LOS JUSTOS Una comedia judicial que no se sostiene

España 2026 89 min.
Guion y dirección
Jorge A. Lara y Fer Pérez Fotografía Alfonso Postigo Música Beatriz López-Nogales Intérpretes Carmen Machi, Vito Sanz, Pilar Castro, Marcelo Subiotto, Ane Gabarain, Bruna Cusí, Hugo Welzel, Marina Guerola, Aimar Vega, Felipe Pirazán, Mapi Sagaseta, Mar Isern Estreno en el Festival de Málaga 9 marzo 2026; en salas 30 abril 2026


Decepcionante debut en la dirección de Jorge A. Lara y Fer Pérez, guionistas en conjunto de las olvidables comedias cinematográfica Superagente Makey y televisiva Olmos y Robles, una pareja de ley, y por separado de las desafortunadas adaptaciones de Zipi y Zape al medio y la lamentable Ahora o nunca de María Ripoll (Lara), así como las más estimulantes, al servicio de Paco León, Kiki, el amor se hace y Aída y vuelta (Pérez). Tampoco ahora logran destacar con esta comedia judicial más cerca de la más lograda Bajo terapia de Gerardo Herrero, aunque el fondo sea distinto, que de las referenciales Doce hombres sin piedad en la que parece mirarse como estructura y tour de forcé interpretativo, y Anatomía de un asesinato, a la que cita al comienzo de la función. 
Porque de eso parece tratarse, sin ser ninguna adaptación, de una obra de teatro sobre nueve desgraciados encargados de dictaminar la culpabilidad o no de un empresario corrupto, y de la facilidad con la que ellos y ellas mismas son susceptibles de ser corrompidas.

Lo que de esta manera debería ser una hábil y sorprendente disquisición sobre la materia, con la tan de actualidad corrupción política en el banquillo, se convierte en tan torpes manos en algo que no se sostiene desde el minuto cero. Empezando por una secretaria judicial que los trata con un injustificado, al menos al principio, desprecio. Pasando por una galería arquetípica de personajes y una fatigosa sucesión de lugares comunes que afianzan el manuscrito como guion de manual, logrando en algunos momentos incluso ruborizarnos, a una ausencia total de ingenio para sorprender con los habituales giros del género.

No hay convicción en lo escrito ni excelencia en lo interpretado, aunque como sentimos cierta devoción por la poco reconocida Pilar Castro, destacamos su elegancia y moderación dentro del conjunto. Ni siquiera llega el esperado golpe de efecto que redima, aunque sólo sea un poco, el desafortunado desaguisado perpetrado por su pareja de directores y guionistas, que incluso evitan desvelarnos qué ocurrió con el anillo del personaje interpretado por Carmen Machi, seguramente porque se olvidaron de él, de la misma forma que hicieron con tantos detalles que hacen aguas y recalcan que aquí poco o nada se sostiene. Curiosamente, su banda sonora coincide con la de otra estrenada la misma semana, La plaga, en el uso exclusivo de la voz humana, en este caso más para ridiculizar que para inquietar.

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