España-Francia 2026 110 min.
Dirección Dani Sancho Guion Guillem Clua, según el libro de Ousman Umar Fotografía Lluís Ferrer Calafell y Marcel Pascual Música Laetitia Pansanel-Garric Intérpretes Benjamin Bakraba, Ousman Umar, Emma Vilarasau, Jordi Bosch, John Amissah Borkey, Justino Mendes, Esterlina Edjang, Elisabet Assens, Edgar Moreno Estreno en el Festival de Málaga 9 marzo 2026; en salas 26 junio 2026
Ousman Umar dejó su tierra natal, Ghana, cuando tenía doce años. Durante un rocambolesco viaje de cinco años, cruzó el desierto a pie y el mar en patera, perdiendo por el camino a varios compañeros de viaje, hasta que alcanzó las costas canarias, y de ahí fue derivado a Barcelona por decisión propia, con la documentación necesaria para empadronarse y disfrutar así de derechos como la educación o la asistencia sanitaria. Plasmó su odisea en un libro que ahora se ha convertido en película de la mano del hasta ahora documentalista de controvertido nombre Dani Sancho. Con el entusiasmo propio de un debutante, pero un rigor no tan al alcance de principiantes, Sancho ha logrado una emotiva y necesaria crónica que destaca por varios motivos. Huye del sentimentalismo barato para centrarse en la emoción merecida y sincera, contando para ello con unas sorprendentes interpretaciones, no ya de consagradas artistas como Emma Vilarasau, sino incluso de primerizos como el joven Benjamin Bakraba y el propio Umar, que interpretan el mismo personaje en edades diferentes.
Destacan también las motivaciones del joven Umar, centradas en la curiosidad y la inquietud por conocer mundo y aprender, más que en la mera necesidad de supervivencia, lo que justifica la felicidad infantil junto al inseparable amigo Musa. Umar logró no sólo asentarse en nuestro país, sino fundar y presidir Nasco Feeding Minds, una organización no gubernamental sin ayuda institucional, que impulsa la educación digital y el talento joven en África. Una forma de erradicar la pobreza desde la raíz, lo que nos indica la importancia de colaborar en ese ciclo de progreso, confiar e invertir en educación, y mejorar nuestra propia civilización. Un testimonio, por lo tanto, que choca diametralmente con las nuevas políticas que amenazan con cerrar puertas al inmigrante, y con ello a la convivencia, el enriquecimiento y la humanidad. Testimonio por lo tanto imprescindible que sirve, además, para reflejar los adelantos experimentados en nuestro país gracias a gobiernos progresistas que han demostrado una calidad sentimental y humana hasta hace poco inéditas en un sistema todavía a rastras con una dictadura criminal e infame, objeto hoy de una inexplicable nostalgia en ciertos sectores.
El componente humano reflejado en instituciones que facilitan la integración, un funcionariado a menudo empático y una enorme calidad sentimental en parte de la ciudadanía, encuentra su lugar en esta emotiva película, cuya dificultad técnica y complejidad en el manejo de recursos, resulta impensable para un casi novel. También su sencilla pero eficiente banda sonora, destaca en un conjunto preciso y esmerado, que no busca, como en otras ocasiones, el horror y el rechazo, pero en cambio logra la empatía, la solidaridad y, sobre todo, la tan necesaria concienciación. Todo esto además de unas formas cinematográficas esmeradas y una narrativa muy fluida y elocuente.

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