Francia 2025 102 min.
Dirección Grégory Magne Guion Grégory Magne y Haroun Fotografía Pierre Cottereau Música Grégoire Hetzel Intérpretes Valérie Donzelli, Frédéric Pierrot, Mathieu Spinosi, Emma Ravier, Daniel Garlitsky, Marie Vialle, Nicolas Bridet, François Ettori, Grégory Montel Estreno en Francia 7 mayo 2026; en España 3 julio 2026
Parece que al director francés Grégory Magne le atraiga analizar el comportamiento de los v.i.p. Lo hizo en su anterior película, Perfumes, donde Emmanuelle Devos interpretaba a una creadora de fragancias muy pagada de sí misma. En Los músicos, Valérie Donzelli es la hija de un empresario multimillonario y melómano, ya fallecido, que decide cumplir el deseo de su padre, adquiriendo la única pieza que le queda para completar un cuarteto de cuerda fabricado por el prestigioso Stradivari, el lutier más legendario de la historia, y convocando cuatro prestigiosos solistas para dar un concierto utilizando dichos instrumentos y tocando una pieza de un autor contemporáneo que cautivó al progenitor.
La idea de partida es, por lo tanto, sumamente atractiva. Su tratamiento resulta agradable, sin adaptarse abiertamente a la comedia, pero aligerando su peso para ser algo parecido al género. Elegancia y sofisticación añaden cierto encanto a un conjunto que, sin embargo, va paulatinamente revelándose endeble y perdiendo interés. El pretexto sirve para analizar el comportamiento mezquino y egocéntrico de los cuatro celebrados solistas, todos franceses por cierto, que para eso hablamos de un país chovinista. La concurrencia del propio compositor, interpretado por Frédéric Pierrot, parece equilibrar los egos y disputas, a la vez que provoca la fantasía de plegarse enteramente a los designios del creador, en lugar de atreverse a la interpretación libre del ejecutante.
Pero todo acaba resultando irrelevante y falto de profundidad, incluida una partitura, obra del autor de la banda sonora, Grégoire Hetzel, que pretende ser genial, cuando está más cerca de un Max Richter o un Ludovico Einaudi que de un György Kurtág, por poner un ejemplo. Imposible no recordar la excelente El último cuarteto, aunque su tratamiento cinematográfico, propósito e intención sean muy distintos.

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