Guion y dirección David Lowery Fotografía Andrew Droz Palermo y Rina Yang Música Daniel Hart y las canciones de Charli XCX, FKA twigs y Jack Antonoff Intérpretes Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer, Sian Clifford, Atheena Frizzell, FKA twigs, Jessica Brown Findlay, Kaia Gerber, Alba Baptista Estreno en Reino Unido y Estados Unidos 24 abril 2026; en España 31 julio 2026
David Lowery es un director inclasificable. Ha cultivado el horror y la animación en cortometrajes, el drama infantil en St. Nick, el thriller romántico en En un lugar sin ley, se puso a las órdenes de Disney para regalarnos Pete y el dragón, una de las mejores nuevas adaptaciones de un clásico de la factoría, nos sorprendió fuertemente con su mirada al mundo de los fantasmas con sábana en toda regla en A Ghost Story, dirigió a Redford en uno de sus últimos trabajos, el interesante The Old Man and the Gun, se atrevió con la fantasía medieval en El caballero verde, y volvió a recrear clásicos de la literatura infantil con Peter Pan & Wendy. Tres años después de esta incursión en el cuento de Barrie, se enfrenta de la mano de la siempre inquietante A24 a un género considerablemente nuevo, que mezcla el musical con el terror espiritual, enfrentando a una súper diva pop con quien otrora fuera su diseñadora de vestuario y, todo parece reflejarlo así, su amante.
Con ésta, la físicamente excéntrica Michaela Coel vuelve a protagonizar un duelo interpretativo, como comentamos hace apenas un par de entradas a propósito del último film de Steven Soderbergh, The Christophers, entonces junto a Ian McKellen. Ahora le sirve de antagonista una imparable Anne Hathaway, que este año ha encadenado hasta cuatro títulos, El diablo viste de Prada 2, La Odisea, éste y la próxima a estrenarse El final de Oak Street, con posibilidades de que antes de que termine el año estrene una quinta, Verity. Ambas están estupendas en esta auténtica bajada al infierno, en el que los fantasmas presentes y pasados se convierten en bisagra de una relación malsana y maldita, mientras un exceso de verborrea podría haberse recortado en favor a una mayor duración de los muy trabajados números musicales, con Hathaway cantando y bailando personalmente las canciones escritas por la cantautora británica Charlotte Emma Aitchison, más conocida como Charli XCX, que también se encargó de las canciones que ilustraban anacrónicamente la última Cumbres borrascosas.
Resulta divertido que el álbum con las canciones se haya publicado bajo el título de Mother Mary Greatest Hits, mientras la partitura original corre a cargo de un inspirado Daniel Hart que ha sabido cogerle el tono a esta fantasía sinfónico gótica con una banda sonora adecuadamente grandilocuente. Una sensacional dirección artística y un magnífico vestuario, confeccionado en parte en nuestro país, incluyendo unas aureolas que harían palidecer las peinetas de Martirio, completan el espectáculo, en el que tampoco falta un discreto toque gore acompañando las experiencias paranormales de las protagonistas, una entregada a la humillación y la otra al rencor y la venganza.

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