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viernes, 23 de octubre de 2026

BLUE HERON Los pliegues de una fragilidad mental

Canadá-Hungría 2025 90 min.
Guion y dirección
Sophy Romvari Fotografía Maya Bankovic Intérpretes Iringó Réti, Ádám Tompa, Edik Beddoes, Amy Zimmer, Eylul Guven, Liam Serg, Preston Drabble Estreno en el Festival de Locarno 8 agosto 2025; en Hungría 11 junio 2026; en España 23 octubre 2026

Aunque la directora canadiense de origen húngaro, Sophy Romvari, describe su primer largometraje de ficción como un análisis de lo imperfecta que puede llegar a ser la memoria, lo cierto es que este trabajo de tintes autobiográficos demuestra que su autora tiene unos recuerdos de su infancia más bien infalibles, vertidos fundamentalmente en la brecha emocional que su hermano mayor, con trastorno psicológico, debió originar en la, por otro lado, aparentemente idílica vida familiar.

Estrenada en el Festival de Locarno el año pasado, donde se alzó con el premio a la mejor ópera prima, y tras pasar por una multitud de festivales, entre los que destacan el de Toronto, donde logró el premio al mejor descubrimiento canadiense, y el de San Sebastián, donde obtuvo una mención especial del jurado, esta Garza azul, como se traduciría su título original, trata con delicadeza un tema tan espinoso, invitándonos primero a infiltrarnos en un verano familiar en Vancouver a finales del siglo pasado, para después avisarnos de esa presencia turbadora que la más joven de la familia, una suerte de alter ego de la directora, observa con tanta curiosidad como respeto, ternura y condescendencia.

Tras un periplo que podríamos considerar justificadamente moroso, jalonado de secuencias que demuestran la fuerza y el empeño de unos padres por sacar adelante a esta involuntaria oveja negra, la película se pliega sobre sí misma, y sobre los tiempos, para ofrecer a través de un recurso estrictamente cinematográfico, la conclusión psicológica y sentimental que en la joven ha causado esa infancia marcada por la enfermedad mental que sufrió y sufre el mayor de sus hermanos. Todo un ejercicio de liberación para la propia cineasta, sustentada en una atención primorosa al paisaje y el encuadre, y las notables interpretaciones de todos y cada uno de las integrantes de tan preocupada familia. No importa si al final no logró ninguno de los siete premios de la academia canadiense a los que optaba; eso no le quita el mérito de tratarse de uno de los filmes más estimulantes del entrañable país norteamericano del año pasado.

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