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martes, 6 de octubre de 2026

LA ROSS Y JUVENTUDES MUSICALES NOS LEVANTAN EL ÁNIMO

Concierto de Juventudes Musicales y la Asociación de Fagotistas y Oboístas de España. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Javier Sanz Pascual, fagot. Irene Arriaza, violín. Julia Cruz, dirección. Programa: Obertura de Oberón J.306, y Concierto para fagot en Fa mayor J.127 Op. 75, de Carl Maria von Weber; Obertura de una ópera cómica inacabada Op. 140, y Concierto para violín nº 3 en Si menor Op. 61, de Saint-Saëns. Teatro de la Maestranza, lunes 5 de octubre de 2026


Hace diez años que nos dejó Julio García Casas, fundador y presidente de Juventudes Musicales de Sevilla desde 1954. A él se dedicó este concierto que contó con dos nuevos y jóvenes solistas, y una directora así mismo plena de juventud al frente de una orquesta entregada para que nada pudiera deslucir la ilusión de tocar en un espacio tan emblemático como el Teatro de la Maestranza. Una emotiva semblanza del histórico fundador por parte del actual presidente del movimiento, Arnold W. Collado, presidió el programa de mano diseñado para la ocasión.

En los atriles, un precioso programa integrado quizás no por obras rotundamente maestras, pero sí suficientemente atractivas y poco divulgadas como para generar interés e incluso entusiasmo en un público completamente entregado al aplauso y los vítores de tan jóvenes talentos. Mucha juventud también en la sala, señal quizás de que se siguen haciendo las cosas bien, promulgando la asistencia de los y las estudiantes de los conservatorios a los conciertos, o puede que sólo se tratara de compañeros, compañeras y familiares de los protagonistas.

Del romanticismo incipiente al más crepuscular

Los autores elegidos para la ocasión fueron Carl Maria von Weber y Camille Saint-Saëns, setenta años de diferencia entre la obra más antigua del primero y la más moderna del segundo, claros exponentes del romanticismo en sus vertientes extremas, aún tímido en el caso del compositor alemán, más integrado en el del francés.

Una orquesta reducida, cumpliendo las demandas no ya de las partituras, que quizás demandaban una mayor presencia de la cuerda, al menos en el caso de Saint-Saëns, sino del espacio ofrecido para la ocasión, no fue óbice para extraer brillo de cada pieza, gracias al mimo y el detalle con el que la joven directora Julia Cruz trazó cada línea melódica, cada inflexión y cambio de registro, y un depurado trabajo de dinámicas, con todo lo cual logró una acertada acentuación de las piezas no concertantes de cada autor.

Así, con Oberon nos dejamos seducir por al mágico mundo de los elfos, arrancando con un adagio sostenuto imponente y a la vez sosegado, que se encadena con un allegro chispeante e irresistible, alternándose con tiernos y amorosos pasajes de radiante lirismo, siempre bajo la mirada atenta de una directora preocupada por evitar todo tipo de estridencias y salidas de tono.


La Obertura para una ópera cómica inacabada, obra de estricta juventud de Saint-Saëns, se mantuvo ligera en manos de Cruz, acertando en sus elocuentes diálogos y un acelerado presto final, predominando en todo momento un carácter alegre y desenfadado.

Triunfo de Javier Sanz e Irene Arriaza

Uno de los principales alicientes de estos conciertos auspiciados por Juventudes Musicales, reside en la aportación de savia nueva al panorama musical de la ciudad, leit motiv en todo caso del modus operandi de la asociación. Sin embargo, el primero de los solistas no fue invitado suyo, sino de la Asociación de Fagotistas y Oboístas de España, de cuya mano recibió el año pasado el primer premio de su concurso anual.


Se trata de Javier Sanz Pascual, que nos brindó un Concierto para fagot de von Weber que fue pura delicia, por su musicalidad, su gracia y ese toque cómico que fue capaz de darle, especialmente en el movimiento final. Orquesta y solista retuvieron a la perfección el estilo deliberadamente clásico de la pieza, seguramente por tratarse de uno de los muchos encargos que recibió de solistas de la época, aún no familiarizados con el romanticismo y proclives al estilo mozartiano aún imperante.

Hubo también en la impecable interpretación de Sanz y el ropaje orquestal un efecto teatral destacado, sobre todo en el adagio, dechado de lirismo operístico, brillantemente defendido por un solista que en ningún momento atisbó dificultad alguna de respiración. En el tercer movimiento destacó el ánimo travieso del solista, ampliamente secundado por una batuta siempre atenta a no eclipsarle. La vertiginosa sucesión de escalas y arpegios que inunda el final fue defendida con enorme virtuosismo.

Sensacional también la aportación de la joven sevillana Irene Arriaza, al frente de la que quizás fuera la obra más distinguida del programa, el Concierto para violín nº 3 de Saint-Saëns. Melodioso y con abundantes recursos para exhibirse, Arriaza manifestó un sonido robusto y carnoso, de inspiración bohemia, que mudó a otro más lírico y ligeramente refinado en el delicioso movimiento lento.

Acusó en todo momento, salvo alguna excepción sin importancia, una pureza de emisión encomiable, encargándose con soltura y responsabilidad de todas las ricas líneas melódicas, y apreciándose siempre tanto en ella como en la dirección, un trabajo cálido y elegante. Ambos solistas interpretaron sin partituras, evidenciando una preparación exhaustiva y llena de ilusión. Arriaza ofreció como propina un Liebesleid, de las Antiguas danzas vienesas de Kreisler, henchido de melancolía, transcrita para una cuerda así mismo consecuente con tal atmósfera.

Fotos: José Ignacio Caballero
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 5 de octubre de 2026

NARCISO La pálida luz de la disidencia

Paraguay-Alemania-Uruguay-España-Brasil-Portugal-Francia 2026 100 min.
Guion y dirección
Marcelo Martinessi, según la novela de Guido Rodríguez Alcalá Fotografía Luis Amargo Arteaga Música Zeltia Montes Intérpretes Diro Romero, Manuel Cuenca, Margarita Irún, Nahuel Pérez Biscart, Mona Martínez, Arturo Fleitas, Aníbal Ortiz, Natalia Cálcena Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2026; en Paraguay 9 abril 2026; en España 2 octubre 2026


Con su primer largometraje, Las herederas, el director paraguayo Marcelo Martinessi logró un reconocimiento unánime de la crítica y una proyección internacional casi sin parangón en su país. Premio Especial del Jurado y premio a la mejor actriz en Berlín, además de obtener, entre otros, el Platino a la mejor ópera prima hace ocho años, nos hablaba en clave tan delicada como rotundamente sutil, sobre los prejuicios imperantes en una sociedad tan conservadora como la de su país, consecuencia inmediata de la dictadura de Alfredo Stroessner a la que estuvo sometida durante casi treinta y cinco años. En todo este tiempo, Martinessi se ha dedicado a indagar sobre la historia de Bernardo Aranda, un locutor de radio y bailarín que pretendió regalar un poco de luz y de color a un país que poco a poco se iba marchitando con las fuerzas de la represión y la intolerancia. En él se basó la novela de Guido Rodríguez Alcalá que ha servido de base para la película, una vez sometida a las variaciones necesarias para dar una entidad propia y diferente al producto. 
Martinessi convierte en Narciso el atractivo físico de Diro Romero, mostrándonos así un personaje seductor que, a través de su particular pasión por el rock ’n’ roll de los cincuenta, procura, sin una intención directa, traer algo de aire fresco a un pueblo que languidecía bajo el prisma de una visión grisácea y decididamente folclórica a la que tanto se prestaba Radio Capital, protagonista a través de sus particulares artífices, del aguijón que malogra el futuro y la esperanza que proporciona el joven con su pálida luz, llamada a extinguirse bajo el severo yugo del autoritarismo.

Ni la coproducción entre varios países iberoamericanos y europeos, ha logrado financiar con holgura una película que busca en el talento y el ingenio la fórmula para darle al conjunto la ambientación y la atmósfera que requiere. Ambientación a finales de los cincuenta, atmósfera de cine negro, con un crimen en el horizonte y los clásicos peones que pueden dar con la clave para resolverlo. Pero a Martinessi lo que más le interesa es plasmar el miedo y la oscuridad del régimen, en este caso el stronismo que sometió al país, como otros regímenes latinamericanos de la era anti soviética articulada por Estados Unidos, así como demostrar cómo el aparato resitió tan eficazmente a esas agresiones de alegría, luz y libertad que supusieron episodios como el de Bernardo/Narciso, y que confluyeron en mayor represión y dolor. Recurrir hasta en cuatro ocasiones a la emisión de Drácula de Bram Stoker en la radio, recreada en directo ante un público aterrado, con voces y efectos de sonido que parecen directamente sacados de ultratumba, potencia esa sensación de miedo e incomprensión ante la oscuridad, a lo que contribuye una fotografía abundante en claroscuros, sólo perceptible si las condiciones de proyección le hacen justicia.

En el resto del reparto destaca Manuel Cuenca, perfecto representante del vampirismo que se establece en un régimen autoritario, que sin perder sus privilegios, no duda en adoptar comportamientos hipócritas que ayuden a satisfacer sus deseos más profundos. Por otro lado, el actor hispano francés Nahuel Pérez Biscayart afronta con acierto su papel de agregado cultural de la embajada de Estados Unidos, otro vampiro que hace y deshace, buscando el placer prohibido a la vez que potencia el hipotético carácter imprescindible de la ayuda norteamericana que procure un dominio preciso de la situación. Además de Mona Martínez dando vida a la casera y amante ocasional del protagonista, la compositora Zeltia Montes completa la aportación española, echando mano una vez más de su querida cuerda, ideal para aumentar esa atmósfera desgarradora y desconcertante que logra transmitir la película.

domingo, 4 de octubre de 2026

DIGGER Grandilocuente pero eficiente farsa política

USA 2026 128 min.
Dirección
Alejandro González Iñárritu Guion Alejandro González Iñárritu, Alexander Dinelairs, Nicolás Giacobone, Sabina Berman y Jez Butterworth Fotografía Emmanuel Lubezki Música Cosmo Sheldrake Intérpretes Tom Cruise, Riz Ahmed, John Goodman, Sandra Hüller, Jesse Plemons, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde, Robert John Burke, Emma D’Arcy, Danny Kirrane, Burn Gorman, Mercedes Hernández Estreno en Estados Unidos y España 2 octubre 2026

Posiblemente Alejandro González Iñárritu y Yorgos Lanthimus representen una línea parecida de trabajo en el Hollywood actual, además de representar la rutinaria tendencia del cine estadounidense de vanagloriar talentos venidos de fuera, sea Europa en el caso del primero, o Latinoamérica en la del segundo. Ambos tienen tendencia también a hablarnos de cuestiones trascendentales haciendo uso de un lenguaje diferente y a menudo socarrón, más irritante en el caso del griego que en el del mexicano, al menos más asequible y hasta cierto punto convencional. Cierto tono grandilocuente impera en ambos casos, que en el de Iñárritu se ha traducido en películas de gran calado como Amores perros, El renacido o la muy celebrada, a nuestro juicio desmedidamente, Birdman, otras más discutidas, como Babel o Biutiful, y otras incomprendidas e injustamente despreciadas como Bardo. Con Digger ofrece un esperpéntico espectáculo, presumiblemente divertido, aunque muchos de sus gags no encuentren el eco deseado, en el que se mezclan todos los grandes temores actuales de una humanidad cada vez más próxima al ocaso.

Cruise va en busca, una vez más, del trabajo de prestigio que le aleje del héroe de acción con cuyo milagroso físico e indiscutible agilidad ha cultivado. Una forma de recuperar la faceta que ya exhibió en películas como Nacido el 4 de julio, Algunos hombres buenos, Magnolia o Eyes Wide Shut, y que ahora que la edad apremia necesita más que nunca si desea seguir en la cumbre. Y no lo hace nada mal, incluso si en algún momento resulta histriónico, el tratamiento del film lo justifica sobradamente. Interpreta a un magnate del petróleo tan importante o más que el propio presidente de Estados Unidos, cuya ambición desmedida ha provocado el mayor desastre imaginable en un planeta ya de por sí marchito. Un acertado argumentario, labrado fundamentalmente en una memorable secuencia asamblearia en la que Cruise echa mano de todos sus recursos interpretativos para clavar un exhaustivo monólogo, se convertirá en la mejor defensa de su personaje, y a la vez, reconocimiento de responsabilidad. Otro acertado monólogo de Jesse Plemons más adelante, se encarga de potenciar las virtudes de una película que acaba dando más de lo que se espera, especialmente por la cantidad de veces que hemos soportado su insufrible tráiler al son del clásico de Talking Heads Burning Down the House, ausente en el montaje final de la película, y que tanto nos hacía temer que se asemejara al famoso ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú de Kubrick, algo que finalmente queda en un segundo plano aunque la influencia sea clara y visible.

Iñárritu tiene su propio lenguaje, que a buen seguro no convencerá a muchos, pero atesora el suficiente talento para llevar a buen puerto un trabajo que nos habla de todos los males actuales de la humanidad, incluidas pandemias, desastres naturales provocados por el cambio climático, a su vez provocado por la ambición desmedida del hombre, la acentuación de la brecha entre pobres y ricos, las oligarquías, o la inmigración mal gestionada. Deja como última esperanza el papel de la cultura para paliar tanto horror y sufrimiento, aunque sea en el ámbito de una sociedad distópica, y redunda en la facilidad que tienen algunos para apasionarse con un animal doméstico, a la vez que despreciar al semejante, si bien lo mismo hasta tiene razón. Cabe destacar una imaginativa y creativa puesta en escena, mérito de una dirección artística impecable, indispensable para convencer con un trabajo tan singular y atrevido como éste.

VERITY: LA SOMBRA DE UN ENGAÑO Una intriga radicalmente absurda

Título original: Verity
USA 2026 114 min.
Dirección
Michael Showalter Guion Nick Antosca, según la novela de Colleen Hoover Fotografía Jim Fronha Música Volker Bertelmann Intérpretes Anne Hathaway, Dakota Johnson, Josh Hartnett, Ismael Cruz Cordova, Brady Wagner, Irina Dvorovenko, Sienna Kiulovitz, Michael Abbott jr. Estreno en Estados Unidos y España 2 octubre 2026


En nuestra opinión, ésta podría ser candidata con creces a la peor película del año. Una mezcla indigesta entre 50 sombras de Grey y La asistenta, dirigida sin pulso narrativo alguno, mal interpretada, carente de lógica y credibilidad alguna y pretenciosa en sus cometidos, que son analizar la relatividad de la verdad y criticar cómo habitualmente en este tipo de producciones, la mujer se lleva la peor parte.

Michael Showalter ya dirigió a Anne Hathaway en La idea de tenerte, un convencional melodrama romántico coprotagonizado por Nicolas Galitzine (Rojo, blanco y sangre azul, He-Man). Antes, se embarcó en una serie de cintas que, si no excepcionales, al menos no hacían vaticinar el batacazo ante el que nos encontramos. La gran enfermedad del amor, Los ojos de Tammy Faye, por la que Jessica Chastain obtuvo el Oscar a la mejor actriz, o Quédate a mi lado, un melodrama sentimental con Jim Parsons (Big Bang Theory) como protagonista, podían resultar medianamente estimables. Verity, título ya de por sí ridículo cuando de demostrar la manipulación de la verdad se trata, y que nuestros distribuidores se encargan de ridiculizar todavía más con ese subtítulo que le han puesto, es directamente una mala película que ni cuida ninguno de sus detalles, formales y de guion, cuenta con una de las direcciones artísticas más horrorosas imaginables, y se lanza a unas supuestas secuencias de sexo de boutique, aún más ridículas y pastelosas que todo el resto.

Pero lo que más sorprende de todo es que, participando Dakota Johnson y Hathaway en su producción, se muestren tan apáticas a la hora de abordar sus personajes, lo que en el caso de la segunda, resulta aún más sangrante, pues qué necesidad tenía de hacer una quinta película este año, enlazando éxitos como El diablo vestía de Prada 2, La odisea, El final de Oak Street, la menos afortunada en taquilla Mother Mary, y ahora este disparate absurdo y vergonzoso. Si al menos fuera entretenida, pero resulta hasta aburrida e incómoda.

lunes, 28 de septiembre de 2026

EN EL CORAZÓN DE LA BESTIA Cariño y fidelidad ante la adversidad

Título original: Heart of the Beast
USA 2026 101 min.
Dirección
David Ayer Guion Cameron Alexander Fotografía Mauro Fiore Música Jared Michael Fry Intérpretes Brad Pitt, J.K. Simmons, Anna Lambe Preestreno en el Festival de San Sebastián 22 septiembre 2026; estreno en España y Estados Unidos 25 septiembre 2026


Historias de amistad entre un hombre y su perro hay a montones, destacando siempre la absoluta e inquebrantable fidelidad del animal hacia su compañero. Quizás la más significativa de todas sea Hachiko, varias veces llevada al cine, la más popular de la mano de Lasse Hallström con Richard Gere como protagonista. Pero el guion de Cameron Alexander para En el corazón de la bestia parece entroncar más con el imaginario de Jack London, especialmente su novela corta The Call of the Wild (La llamada de la selva), llevada al cine al menos en tres ocasiones, con Clark Gable dirigida por William A. Wellman en 1935, con Charlton Heston dirigida por Ken Annakin en 1972, y con Harrison Ford dirigida por Chris Sanders en 2020. El apoteósico viaje del hombre duro junto a su perro, buscando un tesoro por tierras agrestes llenas de peligros, parece emparentar con esta historia de supervivencia en otro ambiente natural en principio indomable.

Los hombres duros parecen se la especialidad del director David Ayer, que sin atesorar precisamente ninguna obra maestra en su currículo, ha dirigido a Schwarzenegger en Sabotage, Jason Statham en Beekeeper: El protector y A Working Man, Keanu Reeves en Dueños de la calle, Christian Bale en Vidas al límite, Jake Gyllenhaal en Sin tregua y Will Smith en varios trabajos para el cine y la televisión, incluido Escuadrón suicida. Con Brad Pitt ya trabajó en Corazones de acero, y ahora repite en la que podríamos considerar la mejor película de este director, para deleite de incondicionales del actor, reafirmando su carácter de súper estrella, capaz de convencer con su apostura y condición física, a pesar de superar los sesenta, en un papel tan sufrido y esforzado. Con un argumento mínimo y el aliciente de contar con cuatro perros reales para dar vida a Odín, en lugar de los efectos digitales a los que se prestaba el perro de Harrison Ford, la película se disfruta por sus suntuosos paisajes en Alaska (en realidad Nueva Zelanda) y la frescura, llena de ternura, del animal.

Quizás el hecho de que Ayer sea especialista en hombres duros, provoque que Pitt interprete a un ex combatiente de las fuerzas especiales, justificando los traumas sufridos por él y su mascota, perro de combate. No hay que buscar más razones que nos conduzcan a un ideario reaccionario que nuble lo que verdaderamente importa, la extrema fidelidad y el amor profundo que se dispensan ambos protagonistas en una historia de supervivencia a la que, sin embargo, a menudo cuesta someterse, tal es la extrema gravedad de los peligros a los que se enfrentan. Merece destacarse la lírica banda sonora del desconocido Jared Michael Fry, que potencia el carácter místico y, a pesar de los terribles episodios narrados, relajante de esa naturaleza salvaje y hermosa, esperanza en un planeta que todavía respira. 

UNABOMBER El origen de un terrorista antisistema

USA 2026 97 min.
Dirección
Janus Metz Pedersen Guion Sam Chalsen y Nelson Graves Fotografía Yves Bélanger Música Marco Beltrami Intérpretes Russell Crowe, Jacob Tremblay, Annabelle Wallis, Shailene Woodley, Alexander Ludwig, Marc Menchaca, Steven Ogg, Matthew Kevin Anderson, Marc Camacho, David Webster, Gus Halper, Bruce Ramsay, Michelle LeBlanc Estreno en Netflix 25 septiembre 2026

Ted Kaczynski
fue entre 1978 y 1995 uno de los más temidos terroristas de Estados Unidos. Su caza y captura trajo de cabeza al FBI, de lo que se han hecho cargo multitud de documentales, películas y series de televisión. Paul Bettany le puso rostro en una serie de 2020, mientras Tobin Bell hizo lo propio en un telefilm de 1996. Ésta es la primera vez que el cine de ficción se hace cargo de su figura, aunque paradójicamente tampoco ha sido destinada a las salas, sino a Netflix. Se trata de un film correcto y escrupuloso, dirigido por el danés Janus Metz Pedersen, que conoció el éxito internacional con Borg McEnroe, y saltó al cine estadounidense con Una cita con el pasado y algunos episodios de Andor.

Tras un brillante paso por diversas universidades, incluida Harvard, el joven Kaczynski se dejó seducir por el neoludismo, una corriente filosófica que promulga la vuelta a los principios naturales y básicos, obviando el progreso industrial y tecnológico, que sólo ha proporcionado miseria e infelicidad. Autor de un manifiesto (La sociedad industrial y su futuro) en el que dejó claras sus teorías, tildadas a menudo como las de un lunático, aunque otros prefirieron considerarlas las de un clarividente, trazó desde 1978 a 1995 una escalada de terror que se saldó con tres muertos y veintitrés heridos, como consecuencia del envío de cartas bomba fundamentalmente a universidades y aerolíneas. De ahí su nombre, Unabomber, acrónimo de Bombardero de universidades y aerolíneas. En esta película se analiza el origen de su mal, posiblemente los experimentos que en plena guerra fría sufrió en Harvard con el fin de descubrir cómo algunos excombatientes de Corea habían sido convertidos al comunismo. Narrada en dos tiempos, su relación con el profesor de filosofía Henry Murray cuando sólo contaba dieciséis años y era alumno aventajado, y la operación del FBI que logró detenerlo cuando vivía con los recursos más básicos en una cabaña en Montana, el film se erige en duelo interpretativo entre Russell Crowe, que da vida al profesor, y Jacob Tremblay, al que vimos cuando era niño en La habitación y Wonder.

Todo, sin embargo, resulta demasiado aséptico y convencional, incluida una puesta en escena harto académica. Pero no se le puede negar habilidad para crear una atmósfera malsana y momentos de alta intensidad emocional, potenciada por una inspirada banda sonora de Marco Beltrami. Kaczynski se suicidó en prisión en 2023, cuando cumplía cadena perpetua. La película hace hincapié en el papel que Moby Dick de Herman Melville desarrolló en el protagonista para articular su teoría del mundo y la sociedad enferma que lo habita, partiendo de la Naturaleza como fuerza invencible frente a la estupidez humana.

domingo, 27 de septiembre de 2026

EARTH, WIND & FIRE (TO BE CELESTIAL VS. THAT'S THE WEIGHT OF THE WORLD) Una banda sin democracia

USA 2026 119 min.
Dirección
Shmir “Questlove” Thompson Fotografía Emily Topper Música Questlove y Ray Angry Documental Estreno en el Festival de Tribeca 3 junio 2026; en Estados Unidos (Internet) 7 junio 2026

Firme abanderado del orgullo de raza y la influencia de la música negra en Estados Unidos, Questlove saltó a la fama hace unos años con su documental Summer of Soul, sobre el Festival Cultural de Harlem que se celebró en 1969 y que le valió un Oscar, un Bafta y el premio al mejor documental en Sundance, donde también se alzó con el del público en esa categoría. Tras varios años ejerciendo como consultor y testigo en diversos trabajos de similar índole, vuelve a la dirección con este trabajo centrado en el mítico grupo de música afroamericana que vivió la cumbre de su éxito entre los años 1975 y 1980, Earth, Wind & Fire. Muchas personas compartimos con ellos adolescencia y nos enamoramos de su sonido y estilo. Emergieron a finales de los sesenta, buscando su voz y enlazando discos que fueron paulatinamente recibiendo el beneplácito de crítica y público, hasta que en el año referido lanzaron su primer sencillo sofisticado y profundamente comprometido, That’s the Way of the World, citado en el subtítulo de este documental pero cambiando camino por peso, pues la crónica se centra fundamentalmente en Maurice White, fundador y alma mater del conjunto.

Un personaje, como otros, marcado por una infancia difícil y cierta sensación de abandono que le llevó a polémicas decisiones en su vida personal y profesional. Una personalidad tan singular y marcada que no deja resquicio al resto de la banda para la toma de decisiones y el camino a seguir artísticamente, como bien afirma Philip Bailey, una de las voces más destacadas del grupo, cuando asegura que no hay democracia en una banda. Testimonios de destacadas personalidades como Stevie Wonder, Lionel Richie, Flea de los Red Hot Chilli Peppers, H.E.R. o los mismísimos Barack y Michelle Obama, fervientes admiradores del grupo que lanzó Boogie Wonderland y Let’s Groove, se alternan con miembros de la banda y colaboradores esenciales, como Verdine White, bajista y hermano del protagonista, o David Foster, que les ayudó a adaptarse a los sonidos de los ochenta, aunque ello conllevara el final de su marca. Relevantes resultan también los testimionios de familiares y allegados, como la viuda de White o sus hijos, legítimo e ilegítimo.

Todo eso aderezado con tal multitud de documentos gráficos que resulta casi imposible seguir todo al detalle, aunque por el camino advertimos anécdotas como que Stevie Wonder se inspiró en Shining Star para el riff con el que arranca I Wish , o que White compuso Fantasy inspirado por Encuentros en la tercera fase. De ahí la obsesión del líder por la vida extraterrestre y la cultura del antiguo Egipto, plasmada también en algunas de las portadas más icónicas del grupo. Sorprende además la clarividencia de White para montar conciertos espectáculo a imagen de los que hoy abundan, pero décadas antes. Se deja para el final un pequeño homenaje a September, tan emotivo como resplandeciente, aunque lamentamos que Questlove haya olvidado introducir la secuencia de Robot Dreams que ensalza la exultante alegría que transmite este icónico e imperecedero tema de los setenta.

sábado, 26 de septiembre de 2026

LA BOLA NEGRA Fresco ambicioso de un país siempre dividido

España-Francia 2026 158 min.
Dirección
Los Javis (Javier Calvo y Javier Ambrossi) Guion Los Javis y Alberto Conejero, según su obra “La piedra oscura” basada en una idea de Federico García Lorca Fotografía Gris Jordana Música Raül Fernández Miró Intérpretes Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Carlos González, Milo Quifes, Penélope Cruz, Glenn Close, Lola Dueñas, Antonio de la Torre, Albert Plá, Hugo Welzel, Antonio Dechent, Yenesi, Julio Torres, Natalia de Molina, Mona Martínez, Alberto Cortés, María Morales, Gio Torino, Francesco Migliori, Nuria Mencía Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2026; en España 25 septiembre 2026

Hay películas a las que es imposible acercarse sin prejuicio alguno y sin haber sufrido tanta intoxicación previa que nos impida ser completamente objetivos y sinceros con lo que hemos visto y oído. Surge casi inevitablemente la decepción, sin que apenas logremos librarnos de ella salvo con una revisión o el imprescindible paso del tiempo. Habría que haber participado de su puesta de largo y esos veinte minutos históricos de ovación en Cannes para vivir esta película-acontecimiento con absoluta libertad de juicio. Desde entonces los elogios y los premios han sido tantos como vaticinios sobre los siempre codiciados aunque devaluados Oscar, a pesar de que una vez más se escapó la Palma de Oro y otros festivales sólo se han atrevido a premiarla con la bendición del público. Algo parecido a lo que le ocurrió el año pasado a Sirat, hasta que llegó Los domingos para poner fin a sus sueños de gloria. La historia se repite, con El Deseo, la productora de Almodóvar, otra vez liándola gorda. Pero esta vez la gesta ha sido épica, nunca antes una película española, y posiblemente de cualquier otro país, había logrado en nuestro país no sólo estrenarse en más de doscientas cincuenta cines, la mayoría duplicando, triplicando o incluso cuatriplicando salas y horarios el día del estreno, y con tanto vendido de antemano que se hacía misión imposible lograr una localidad decente para enfrentarse a lo que se considera ya la película del año.

Noventa años después del asesinato de Federico García Lorca a manos de las fuerzas golpistas franquistas, hecho execrable donde los haya y que pone muy de manifiesta la hoy tan por muchos venerada crueldad fascista, Los Javis lo recuerdan con una obra mastodóntica y definitiva. Lo hacen a partir de dos fuentes literarias, las escasas páginas conservadas de una obra póstuma del poeta granadino protagonizada por un alter ego decidido a reconocerse a sí mismo y confirmar su homosexualidad, y la obra de Alberto Conejero estrenada en 2015 y reconocida con cinco premios Max, en la que fantasea con este episodio conectándolo con la relación que surge entre un apuesto preso republicano, personaje real que fue última pareja de Lorca, Rafael Rodríguez Rapún, y su vigilante, un supuesto fascista traicionado por las fuerzas aéreas de Mussolini en un episodio que recuerda al Guernica de Picasso, estampida equina incluida. Unos trabajos muy depurados de Miguel Bernardeau, sobresaliente en La fiera y Querer, y el mejor debut de un actor en mucho tiempo, el cantautor Álvaro Lafuente Calvo, más conocido como Guitearricadelafuente. Los Javis aportan un tercer eje, en forma de hombre homosexual con pareja que vive con normalidad su condición en Madrid, como venimos haciéndolo muchos desde hace ya tiempo, sin que la crueldad ni la inmerecida vergüenza haya hecho mella en nosotros, gracias a la salvaguarda de un Estado humano, sensible y coherente con las demendas de una sociedad sana y justa.

Una estructura y una narrativa, en forma y fondo, que mucho nos recuerda a la fascinante Las horas de Stephen Daldry, también repartida en tres historias, con una escritora, Virginia Woolf, reprimiendo sus sentimientos, una ama de casa luchando por ser sincera consigo misma, y con las mismas consecuencias maternofiliales que se apuntan aquí, y una moderna señora Dalloway viviendo su condición con libertad y felicidad, mientras intenta poner orden en el pasado. Todo encaja, sin quitarle méritos a una producción expansiva y holgada, plagada de buenos momentos como el baile flamenco en el café granadino, ingrediente indispensable de la iconografía lorquiana, como también lo es la excelente actuación de Penélope Cruz como diva cabaretera, otro exponente del imaginario homosexual y lorquiano. Merece destacarse también la magia de la nieve, donde convergen la vergüenza y la desesperación de las desheredadas y los marginados, quienes sufren y han sufrido por su decisión de vivir el amor y el deseo con libertad y consecuencia. Se trata de otro de esos momentos con los que Los Javis parecen querer emular la poética lorquiana, quizás con más ambición que verdadero acierto, aunque no por quedarse cortos resultan menos emotivos.

Para que todo no sean parabienes, a La bola negra quizás le cuesta emprender vuelo, pero cuando lo hace, engancha y enamora, aunque quizás lo hubiera hecho todavía más si hubiésemos tenido el privilegio de adentrarnos en ella sin tanta intoxicación mediática. Glenn Close representa otro bastión en toda esta iconografía de nuestro siglo XX, cual Ian Gibson femenino que nos conoce mejor que nosotros mismos. Si no fuera por esa manía de hacer que los extranjeros dominen a la perfección la gramática española pero con un acento imposible, su participación habría resultado antológica. Mención especial merecen también la música, rabiosa y expresiva, de Raül Fernández Miró, más conocido como Raül Refree, y la oportuna y atrevida inclusión de fantasías militares homoeróticas para redondear todo ese misticismo gay que todavía resulta tan necesario reivindicar, por encima de otras consignas que sólo buscan la infelicidad y el trauma del semejante.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

TIEMPO DE VICTORIA La cuestión climática

Título original: Pressure
Reino Unido-Francia-USA 2026 101 min.
Dirección
Anthony Maras Guion Anthony Maras y David Haig, según la obra del segundo Fotografía Jamie Ramsay Música Volker Bertelmann Intérpretes Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Chris Messina, Damian Lewis, Tamsin Topolski, Con O’Neill Estreno en Estados Unidos 29 mayo 2026; en Reino Unido 9 septiembre 2026; en España 18 septiembre 2026

Igual que el título original, Presión, juega al doble sentido de la presión atmosférica y la que se ejerece sobre una cuestión delicada cuando el tiempo apremia, la anodina traducción al castellano parece también querer jugar a ese doble sentido, en este caso en relación al tiempo, atmosférico y del calendario. Ocho años después de contarnos otra historia real, la que vivieron los huéspedes y trabajadores del hotel Taj Mahal en la película Hotel Bombay protagonizada por Armie Hammer, el director británico Anthony Maras, impulsado por los productores de otra historia bélica reciente, El instante más oscuro, nos ofrece ahora este interesante thriller que aborda el desembarco de Normandía desde un punto de vista prácticamente inédito, el de las condiciones meteorológicas para llevarlo a buen puerto. Churchill vuelve en cierta manera a estar detrás del argumento, como mandatario ausente pero fundamental para que Eisenhower confíe casi ciegamente en el meteorólogo James Stagg.

Película de despachos y amplias habitaciones en uno de esos castillos británicos de la antigua aristocracia que sirvieron de base a tantos destacamentos aliados durante la Segunda Guerra Mundial, no puede disimular su origen teatral, pero tampoco le hace falta. Unos buenos y documentados diálogos, unas interpretaciones sólidas y una precisa dirección capaz de dosificar los elementos para lograr, pese al conocimiento de la historia, la tensión necesaria, logran una estimable película que aporta otro aspecto destacable a una crónica, la del Día D, tantas veces llevada al cine. Arranca con el desastre de la Operación Tigre, unos ejercicios preparativos del desembarco que tuvieron lugar un par de meses antes y se saldaron, merced al clima y una serie de errores estratégicos, con la muerte de más de setecientos soldados inexpertos estadounidenses. Un dramático acontecimiento que sirve para mostrar la postura del general estadounidense frente al verdadero desembarco, meticulosa, precisa y sin concesión alguna al margen de error.

La obstinación de Stagg, magníficamente interpretado por Andrew Scott (Ripley, Desconocidos), y la lealtad ciega a su profesión, por encima incluso de dramas personales, se convierte en leit motiv de una cinta que muestra la lucha entre la precisión y la oportunidad, manifiesta en el otro meteorólogo al que da vida Chris Messina, mientras un estupendo Brendan Fraser, sacando una vez más provecho al Oscar recibido por La ballena, exhibe confianza y rabia a partes iguales como Ike. El resto del reparto cumple perfectamente, con Kerry Condon como comprensiva asistenta de Eisenhower, y Damian Lewis como el polémico general Montgomery, a la cabeza. Film correcto desde todo punto de vista, interesante en cuanto a cómo aborda un episodio tan trillado, e inquietante en cuanto a la forma de conducirlo su artesano realizador. La música de Volker Bertelmann, ganador de un Oscar por Sin novedad en el frente, potencia el carácter inquietante de la película.

martes, 22 de septiembre de 2026

COYOTE VS. ACME Brillante en la forma, insuficiente en el fondo

USA 2026 103 min.
Dirección
Dave Green Guion Sammy Burch, Ian Frazier, James Gunn y Jeremy Slater Fotografía Brandon Trost Música Steven Price Intérpretes Will Forte, Lana Condor, John Cena, P.J. Byrne, Tone Bell, Martha Kelly, Luis Guzmán y las voces de Eric Bauza y Candi Milo en versión original. Estreno en Estados Unidos 28 agosto 2026; en España 18 septiembre 2026

Aunque a la hora de las comparaciones surge inmediatamente a la mente ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, no hay que olvidar que nos encontramos con una película basada en los clásicos personajes de los Looney Tunes de Warner Bros., que también ha producido su particular serie de películas animadas, generalmente con el conejo de la suerte como protagonista, e híbridos, con Space Jam y Looney Tunes: De nuevo en acción a la cabeza, a los que pertenece esta nueva aventura. A punto de quedarse sin financiación, en el cajón del olvido, debido a la poca confianza que en ella depositó Warner, quizás temerosa de que como gran corporación pudiera ser perjudicada por su aparentemente reivindicativo mensaje, Ketchup Entertainment logró hacerse con los derechos de distribución, y de esa manera el proyecto vio finalmente la luz.

Quizás no sea Ninja Turtles: Fuera de las sombras, un intento de relanzar a las Tortugas Ninja en el cine, con Megan Fox y la inconcebible participación de Laura Linney, el mejor reclamo de su director, Dave Green, pero es el único que conocemos. Sorprende por lo tanto que sea capaz de dar ritmo y lidiar con los sofisticados efectos visuales de esta película. Gran parte del mérito está, naturalmente, en el equipo técnico, a estas alturas por supuesto capaz de mejorar los grandes aciertos de la cinta de Robert Zemeckis, y esos títulos de Warner que hemos destacado. Con Looney Tunes: El día que la Tierra explotó, un film completamente animado, estrenado hace un par de años, como ilustre precedente, Coyote vs. Acme se presenta como aventura envenenada, toda vez que traiciona un acertado alegato contra la manipulación de las grandes corporaciones empresariales y sus artimañas para generar consumo a diestro y siniestro, con una historia de mero oportunismo para hacerse con la presa tan ansiada. Da así al traste con las premisas originales, quizás satisfaciendo de esta forma los deseos de la todo poderosa Warner, y quedándose en un inofensivo y a la postre decepcionante juguete caro e indiscutiblemente entretenido.

Falto de una personalidad identificable, a pesar de atesorar un Oscar por Gravity, el compositor británico Steven Price se adapta al estilo mickeymousing de las bandas sonoras en este tipo de producciones. Queda, por supuesto, una por momentos hilarante sucesión de gags visuales y los consabidos y divertidos contratiempos del desgraciado Coyote, mientras un desfile interminable de personajes entrañables de nuestra infancia, como Piolín, el Pato Lucas, Porky, el Demonio de Tasmania y, por supuesto, Bugs Bunny, lograrán hacer las delicias del más recalcitrante espectador o espectadora.

lunes, 21 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL Espeluznate odisea en Raccoon City

USA-Alemania 2026 95 min.
Dirección
Zach Cregger Guion Zach Cregger y Shay Hatten, según el videojuego de Capcom Fotografía Dariusz Wolski Música Ryan & Hays Holladay Intérpretes Austin Abrams, Paul Walter Hauser, Kali Reis, Zach Cherry, Johnno Wilson, Andrea Miltner Estreno en Estados Unidos y España 18 septiembre 2026


El cine adaptó con cierta brevedad este célebre videojuego creado por la nipona Capcom, en el que unos seres mutantes productos de una extraña epidemia, nos obligaban a luchar denostadamente por la supervivencia. Entre 2002 y 2017 se realizaron seis películas, todas protagonizadas por Milla Jovovich. Cuatro años después hubo un vano intento de reflotar la saga. Toca ahora olvidarse de todo aquello, cuyo valor cinematográfico era ciertamente ínfimo, y dejarse llevar por la nueva propuesta de Zach Cregger, actor, director, productor y guionista que ha encontrado en el género fantástico su campo perfecto de trabajo, tras intentarlo en la comedia y triunfar definitivamente con Barbarian y, sobre todo, Weapons.

Por su parte, Austin Abrams, a quien ya vimos en este éxito de Cregger que le valió un Oscar a Amy Madigan por su interpretación de la tía Gladys, y veremos pronto en el estómago de una ballena en Whalefall, se mete en el papel de un desgraciado repartidor médico cuya misión le llevará a la tan temida Raccoon City después de atravesar una serie de inquietantes aventuras plagadas de seres infernales que ponen su ingenio e inteligencia a prueba cual Ulises llevando a cabo su largo y fatigoso viaje. El protagonista de esta excelente gesta sólo tiene un día para intentar ponerlo todo en orden, zafarse de las criaturas y llevar a buen puerto su importante misión. Nosotros y nosotras, mientras tanto, le acompañamos en una experiencia inmersiva impecable, como si estuviéramos manejando un joystick. De hecho, el desarrollo se abandona de vez en cuando a la imagen subjetiva, como si efectivamente de un videojuego se tratara.

Entre los mayores aciertos de la cinta se encuentra su genuina creatividad, por cuanto Cregger prescinde del desarrollo argumental original para abandonarse a un viaje propio y personal, al que la acertada interpretación de Abrams, capaz de proyectar tanto humor como horror, aporta un elevado porcentaje de éxito. La puesta en escena y una igualmente acertada banda sonora que parece un homenaje a La cosa, atmósfera y mutantes criaturas incluidas, completan este esmerado y entretenidísimo viaje hacia las profundidades del infierno. Por cierto, la música de Morricone para la película de Carpenter parecía en sí misma un homenaje al estilo musical del propio director, que se encargaba habitualmente de las bandas sonoras de sus películas.

PIZZA MOVIES Amor, gastronomía y cinefilia

España 2026 95 min.
Dirección Carlo Padial Guion Carlo Padial, Desirée de Fez y Carlos de Diego Fotografía Patricio Vial Música Javier Rodero Intérpretes Berto Romero, Judit Martín, Bruna Cusí, Javier Botet, Miguel Noguera, Raúl Arévalo, Tamar Novas, Josep Seguí, Leon Martínez, Melina Matthews, Joaquín Reyes, Belén Barenys Estreno en el Festival de Málaga 11 marzo 2026; en salas (no en Sevilla) 15 mayo 2026; en Movistar Plus+ 18 septiembre 2026

Casi una década después de presentar, también de la mano del cómico Berto Romero, el muy discutible falso documental Algo muy gordo, y tras varios trabajos para la televisión, Carlo Padial parece haber dado en la diana con esta película que, tras su paso por el Festival de Málaga, encontró una muy limitada distribución en nuestros cines. Una plataforma digital la recupera ahora para deleite de aficionados y aficionadas al humor sutil, irónico e inteligente. Si además tenemos una especial relación con el mundo de la crítica cinematográfica, la empatía es aún mayor. Romero y la poco convencional y habitual colaboradora de Marc Giró, Judit Martín, dan vida a una pareja en crisis laboral. Él, diseñador gráfico, asume su trabajo de forma poco estimulante, mientras ella se da cuenta de que su oficio como crítica de cine está llegando al final, debido a la crisis en el sector. 
La solución llega de la mano de un negocio algo esperpéntico pero bastante divertido, al que alude el título del film.

A lo largo de hora y media asistimos a la gestación de una idea, alrededor de la cual van surgiendo una serie de personajes entre ruines y narcisistas, a los que prestan rostro un nutrido grupo de famosos. Mientras, una sucesión de divertidos gags, visuales y hablados, van dando forma a una comedia que por momentos nos recuerda a la celebrada serie de televisión Poquita fe. Pero aquí el desarrollo es más lineal, respondiendo a unos parámetros más clásicos.

Poco a poco vamos entendiendo que no sólo hay queja por la paulatina falta de crítica profesional en esta comedia barcelonesa, sino una historia de comprensión y diálogo que cristaliza en una emotiva historia de amor y respeto, a la que ni las demandas judiciales ni el ruin despropósito de los envidiosos, pueden hacer sombra. Romero y Martín ayudan sobremanera con su acertada interpretación a que la historia avance y convenza, mientras Padial lo adereza todo con seriedad y acierto, dejando en manos de los guionistas, él incluido, que la comedia fluya con gracia y frescura.

BAD APPLES No es cosa de risa

Reino Unido 2025 99 min.
Dirección
Jonatan Etzler Guion Jess O’Kane, según la novela de Rasmus Andersson Fotografía Nea Asphäll Música Chris Roe Intérpretes Saoirse Ronan, Eddie Waller, Nia Brown, Jacob Anderson, Rakie Ayola, Robeert Emmas, Sean Gilder Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en España 11 septiembre 2026; en Reino Unido 18 septiembre 2026

Se agradece que de vez en cuando haya alguna película que nos cuente algo nuevo y diferente, pero más si se hace de forma más hábil y coherente de lo que lo hace ésta. Es verdad que nos encontramos dentro de los parámetros siempre grotescos y absurdos de la comedia negra, más cerca del morbo turbio sueco, ya que su joven director lo es, que del más elegante y afable británico, que lo produce. Pero estamos hablando de educación, de esa terrible y mal pagada empresa del educador y la educadora, que tienen, o al menos deben, emplear toda su energía para lograr cierto equilibrio en el conjunto del alumnado que se les encomienda.

Es lo que le pasa al personaje que interpreta con acierto y ahínco Saoirse Ronan, que precisamente ha crecido ante nuestros ojos desde la ya lejana Expiación hasta nuestros días. Se topa con una manzana podrida – otra vez nuestros ingeniosos distribuidores nos han negado una traducción del título adecuado al tema – y adopta soluciones muy discutibles para zafarse de ella. Sin embargo, la personalidad constantemente cambiante de dicha manzana, lastra parte de los resultados, mientras el resto se evidencia algo falto de cohesión y convicción, de forma que el esperpéntico espectáculo se deja ver como lo que es, un divertimento excéntrico y hasta cierto punto sofisticado.

Por el camino, se van apuntando sin demasiada intensidad de análisis, otros perfiles igualmente tratables desde el punto de vista psicológico, generando un trío en cierto modo psicótico formado por la educadora, la manzana aludida y una niña que da tanto miedo como el propio retratado. Los tentáculos de la trama alcanzan finalmente a una sociedad que, una vez más, se nuestra tan podrida como lo es en realidad, primando el interés egoísta sobre la solución moderada y acertada, convirtiéndose esto y su depurada puesta en escena, en verdadero atractivo de una cinta que podría haber dado mejores frutos.

viernes, 18 de septiembre de 2026

UN RÉQUIEM DE VERDI ESTREMECEDOR

Ciclo Sinfónico 1 de la temporada 26/27 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Masabane Cecilia Rangwanasha, soprano. Silvia Tro Santaffé, mezzosoprano. Enea Scala, tenor. Marko Mimica, bajo. Coro del Teatro de la Maestranza dirigido por Marco Antonio García de Paz. Lucas Macías, dirección. Programa: Messa de Requiem de Giuseppe Verdi. Teatro de la Maestranza, jueves 17 de septiembre de 2026

Santaffé, Rangwanasha y Macías

Ya sirvió para abrir temporada hace catorce años, entonces de la mano de Pedro Halffter y con el Coro del Maestranza reforzado con el de la Ópera de Málaga, seis años después de sonar por primera vez en este siglo en los atriles de la ROSS. Además, fue la pieza elegida en el excelente concierto que nos brindó Daniel Harding junto a la Orquesta y Coro de la Academia Nacional de Santa Cecilia de Roma hace poco más de un año, con resultados ya entonces extraordinarios.

No nos importa, sin embargo, volver a disfrutar de tan excelsa página, que tantos consideraron durante mucho tiempo la mejor ópera de Verdi, sobre todo si se ofrece con tan buenos ingredientes y una batuta tan esmerada como la de Lucas Macías, que ya demostró en su anterior y primera temporada como director titular de la Sinfónica que sabe llevar con talento y dignidad las riendas de nuestra querida orquesta.

Nos van a perdonar que echemos mano de las comparaciones y de la experiencia personal para escribir que llegamos a este concierto recién regresados de tierras napolitanas, donde pudimos comprobar lo muy orgullosos que debemos estar de nuestro teatro y nuestra orquesta, tras asistir a una sosa interpretación de la Séptima de Bruckner en el muy afamado Teatro San Carlo, de la mano de Marc Albrecht y la orquesta titular de este templo lírico. Un adecuado preludio, sin embargo, para acercarnos de nuevo a este título verdiano.

Enea Scala

Reflejo del dolor universal

Nos damos de bruces ahora con la emoción más pura y absoluta, gracias a la que desde ya consideramos la más estremecedora versión del Réquiem de Verdi que hemos escuchado jamás en directo. La conjunción de magníficas voces solistas, un coro extasiado y una orquesta a la que el descanso estival parece haberle sentado estupendamente, todo bajo la atenta y delicada batuta de Macías, logró el milagro, dotando a la pieza de ese carácter emocional y radicalmente humanista que le hace trascender de lo puramente tributario para erigirse en reflejo de un canto popular que desea abrirse camino ente tanto dolor e injusticia.

Así lo intuimos desde el muy delicado Introito, con el coro musitando el Requiem aeternam mientras los solistas se van abriendo paso en ese majestuoso e inquietante andante que da vida al Kyrie, en el que ya pudimos apreciar las magníficas dotes del cuarteto solista. Santaffé entonando con serenidad, Rangwanasha dotando su participación de inusitado temperamento, Scala exhibiendo un apasionado lirismo y Mimica aportando contundencia y dignidad. La larga Sequentia fue abordada por Macías como un acto lírico teatral de primer orden, de diálogo fluido e inflexiones dramáticas medidas y contundentes.

El coro entonó con fuerza y exuberancia el icónico Dies Irae que se repite otras dos veces a lo largo de la pieza. Faltó quizás algo más de vehemencia en los metales que protagonizan el Tuba mirum, repartidos en el escenario, las bambalinas y quizás alguna zona alta del teatro para causar el impacto deseado. Eso fue así al menos en el arranque, aunque fue mejorando hasta alcanzar esa fuerza inusitada que caracteriza al pasaje.

A partir de ahí, demostraciones sensacionales de sensibilidad y magnetismo por parte de coro y solistas, la mezzo española controlando todos los giros emocionales del Liber scriptus, el tenor italiano entonando con bravura el Ingemisco, seguido de una impecable interpretación del bajo croata en Confutatis, y terminando con una exhibición brillante, llena de pasión y lirismo, de la soprano sudafricana en el Libera me, germen de este sentido homenaje a otro considerado padre de la patria por los italianos, Alessandro Manzoni, autor de la muy venerada I promessi sposi.

Marko Mimica

También los dúos y pasajes de grupo resultaron brillantes, gracias a la complicidad de las voces junto a un acompañamiento orquestal atento y delicado según corresponde, contundente en otros casos, siempre perfectamente moldeados por el director, y con el coro funcionando como eje alrededor del cual se concentra todo el drama, esta vez dirigido con total acierto por Marco Antonio García de Paz.

Sólo hubo un par de concesiones místicas, en el Lacrymosa y el Offertorium, mientras el resto se abandonó sin complejos al drama profano más profundo y absoluto, y nosotros y nosotras con ellos a sentir una experiencia profundamente emotiva y estremecedora. Tras tanto esfuerzo y emoción, tendrán que enfrentarse a otra función esta tarde, sólo un día después, logrando sin alguna duda otra interpretación redonda.

Fotos: Luis Prieto
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 8 de septiembre de 2026

BLACK BOX: VUELO 298 Una mirada inquietante a las catástrofes aéreas

Título original: Black Box
USA 2026 85 min.
Fotografía y dirección
Steven Quale Guion Stephen Susco Música Raffertie Intérpretes Tom Brittney, Holly Leena White, Molly Belle Wright, Boadicea Ricketts, Betsy English, Dana Whyte O’Hara, Kaja Chan, Asa Ali, Ceallach Spellman, Georgina Leonidas, Hanneke Talbot, Danny Mac, Weronika Rosati, Anton Trendafilov, Vaughn Johseph, Giorgi S. Georgiev Estreno en Estados Unidos (Internet) 7 julio 2026; en España 4 septiembre 2026


Este verano un avión cayó sobre un mar infestado de tiburones en Deep Water, y otro, éste, se ha enfrentado a una serie de fenómenos inexplicables. En ambas estaba la niña Molly Belle Wright, a ver si ha tenido algo que ver en tan luctuosos incidentes. Nueve años después de dirigir su última película, una producción francesa titulada Renegados y protagonizada por J.K. Simmons, Steven Quale, que antes había dirigido Destino final 5 y En el ojo de la tormenta, puro cine de evasión, ofrece esta entretenida e imaginativa mezcla de géneros, a la que conviene acercarse a ella libre de información y prejuicios.

Tanto la sinopsis oficial como algunas de las críticas que rondan por ahí, revientan algunos de los giros más originales e interesantes de una cinta que, sin ellos, pierde gran parte de su atractivo. Del guion se encarga Stephen Susco, que adaptó El grito y su secuela junto a su creador, Takashi Shimizu. Un reparto coral de rostros desconocidos, se encarga de aportar el habitual factor humano en este tipo de producciones, en una película cuya intriga consiste en averiguar qué está pasando en un vuelo comercial enfrentado a grandes misterios.

Hecha con aplomo e interés, unos efectos visuales apañados y la ayuda inestimable de un nutrido equipo búlgaro, ya que está rodada en Sofía, se trata de un film simpático que acuña todas las constantes del cine de catástrofes aéreas, añadiendo un halo de fantasía televisiva y un inquietante toque final, todo a partir de un cortometraje de 2012 dirigido por un tal Clark Baker, Vessel. Sencillamente, para ver sin más exigencia que pasar un rato entretenido, intrigante y moderadamente inquietante.

ÚLTIMA ESCALA DE LA ORQUESTA DE BAYREUTH EN LA PENÍNSULA

Foto: Luis Pascual

La frustración acumulada tras la suspensión del concierto extraordinario de la Orquesta del Festival de Bayreuth el pasado miércoles en Sevilla, debido a un apagón de luz en el Teatro de la Maestranza que aún se encuentra bajo investigación, y los lazos sentimentales que nos unen a la ciudad del Turia,  permitió que retomáramos tan excepcional concierto en su parada en el Palau de la Música de València el domingo 6 de septiembre. Se trató del último concierto de la prestigiosa formación en la península, dentro de una insólita gira que rubrica la enorme sintonía que el director granadino Pablo Heras-Casado ha logrado mantener con un conjunto que, sin embargo, muda de piel en un considerable porcentaje cada nueva temporada del festival wagneriano.

Aunque la crítica hasta ahora se había volcado en elogios y parabienes, hubo también opiniones discrepantes, una de las últimas proveniente de su paso por el Teatro Real de Madrid. Y claro, tales opiniones hacen también hincapié en la nuestra propia y nos ayudan a comprender algunos detalles que quizás habíamos pasado por alto. Claro que con sólo cuarenta minutos despachados en Sevilla, sin que Klaus Florian Vogt hubiera afrontado aún su papel de Sigfrido, y ni siquiera haber aparecido en escena la soprano británica Catherine Foster, una de las grandes apuestas de la velada, nuestra impresión se quedaba bastante huérfana de referentes.

Foster y Vogt saludan al final de la primera parte

En Sevilla nos habíamos quedado en los murmullos del bosque, defendidos como el resto, con atención al detalle, formas cristalinas y seductoras y un sonido limpio que, sin embargo, algo palideció en el Palau comparado con la magia que desprende la acústica del Maestranza. Después, la esperada aparición de Foster, primero sola encarando la preciosa melodía del Idilio de Sigfrido con la que arranca el final entonado por Brunilda, Eterna fui, y que da paso al despertar y saludo con Sigfrido. Un dúo de amor que no logró levantar la emoción esperada, con la voz de Foster ligeramente avibratada, tremolante, imprecisa y desconfiada, nada que ver con la inmejorable impresión que dejó hace más de una década cuando interpretó el mismo papel en Sevilla, de la mano de Halffter y La Fura del Baus.

Toda la segunda parte estuvo dedicada, como se sabe, a El ocaso de los dioses, cuarto y último de los títulos que conforman El anillo. Aquí lució la orquesta en todo su esplendor, dada la abundancia de partitura estrictamente orquestal frente a la intervención vocal. Piezas mil veces escuchadas, animadas por batutas de toda índole y condición, como el Amanecer y viaje de Sigfrido por el Rin (Tagesgraven und Siegfrieds Rheinfart) del prólogo, y la estremecedora Marcha fúnebre (Trauermarsch) del acto tercero, encontraron en Heras-Casado y la muy disciplinada y experta orquesta una interpretación robusta y espectacular, evidenciando una vez más la enorme sintonía entre batuta y conjunto. Sin embargo, no nos asaltó ese estremecimiento que habíamos alcanzado con sólo escuchar el arranque del concierto, esa majestuosa Entrada en el Walhalla, en el Maestranza.

Vogt hizo todo lo que pudo en la Muerte de Sigfrido, ¡Brunilda, Santa esposa!, aunque no pudimos apreciar ese tono, autoridad y prestancia de auténtico helden tenor. Se quedó corto en proyección y en expresión, a la vez que mantuvo ese timbre discretamente metálico que no nos llegó a convencer tampoco como Sigmundo. Por su parte, Foster encaró valientemente toda la escena final, la inmolación de Brunilda, ¡Ponedme allí unos maderos!, con menos ímpetu del deseable, sin arrojo ni suficiente tono trágico, aunque mantuvo una línea de canto homogénea, salvando satisfactoriamente cada una de sus temibles inflexiones, y por supuesto se hizo oir en todo momento, a pesar de la a menudo decibélica intervención de Heras-Casado.

Brownlee, Foster y Vogt

En definitiva, los generosísimos vivas y aplausos se nos antojaron exagerados, si bien la ocasión podía merecerlos sólo por el gesto de haber recalado en nuestros teatros desde aquel profundo foso que tienen reservado en el teatro wagneriano. También aquí fue Nicholas Brownlee el más vitoreado. Por otro lado, la selección buscaba lograr resumir en apenas dos horas las dieciséis que dura la tetralogía completa, algo absolutamente imposible y, de hecho, malogrado. De esta manera, puestos a seleccionar auténticos highlights de la saga, se echaron en falta arias como Winterstürme de La valquiria, o momentos tan sublimes, llenos de sentimiento y corazón, como Selige Ode de Sigfrido. Al menos, la muy recurrente Cabalgata de las valquirias, en su versión de concierto, sólo instrumental, se interpretó como esperada propina, para regocijo absoluto de todos y todas las presentes.

A pesar de todo, nos damos por satisfechos al haber recuperado esta cita histórica e irrepetible, a la vez que lamentamos sobremanera el entuerto que ha supuesto para los responsables de nuestro teatro de la ópera, auténticos decepcionados de una gesta que llevaban tanto tiempo anunciando y preparando. Vaya para ellos y ellas nuestra simpatía y más sincera ovación, en la seguridad de que la excelente temporada que han preparado nos hará olvidar esta desgraciada experiencia. 

lunes, 7 de septiembre de 2026

CRONOS Las fichas del tablero

España 2026 118 min.
Dirección
Fernando González Molina Guion Alberto Marini Fotografía Pau Castejón Música Audrey Ismaël Intérpretes Enric Auquer, Diana Gómez, Mónica López, Xavi Sáez, Pablo Derqui, Israel Elejalde, José Pérez Ocaña, David Vert, Joan Amargós, Joan Pedrola, Mima Riera, Faouzia Chati Estreno 4 septiembre 2026

Acaban de cumplirse nueve años desde los atentados de Las Ramblas en Barcelona en los que murieron dieciséis personas, ampliadas con una más cuando el terrorista ejecutor de la masacre huía de la ciudad, y otra en Cambrils antes de que varios terroristas cómplices murieran abatidos por la policía. Unos trágicos episodios que la película de González Molina analiza con exactitud quirúrgica, aunque siempre desde un solo punto de vista, el de los cuerpos de seguridad de la Generalitat encargados del caso, bajo el mando y responsabilidad del célebre Josep Lluís Trapero, director de los Mossos d’Esquadra, miméticamente recreado por Pablo Derqui, y los agentes que intervinieron en la investigación inmediata a los hechos, especialmente los interpretados por Enric Auquer en Barcelona, este año muy próximo a la Ciudad Condal gracias también a su excelente trabajo en la serie de televisión Ravalear, y Mónica López en Ripoll, localidad de donde procedían algunos de los terroristas implicados. Un cuarto personaje, encargada de la imagen externa y relaciones con la prensa del cuerpo policial, interpretada por Diana Gómez, completan el cuarteto dramático sobre el que se asienta la milimétrica trama de una cinta, por otro lado, coral en la presentación y desarrollo de sus personajes y peripecias sentimentales.

Curtido en melodramas románticos, Tres metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve, y thrillers literarios, la Trilogía del Baztán, no hay que olvidar que González Molina debutó con una serie policiaca, Los hombres de Paco, que a buen seguro le habrá venido muy bien a la hora de articular este thriller realista de suspense puesto en pie por Alberto Marini, guionista nacido en Italia pero forjado en nuestro país en títulos como Mientras duermes, El desconocido y El 47. Molina, además, presentó hace poco otro interesante film, su particular revisión del clásico de Jaime de Armiñán Mi querida señorita.

Una buena puesta en escena y una equilibrada dosificación de las fichas del tablero, así como un eficaz montaje que dota de ritmo y precisión a la crónica, completan un trabajo si no del todo apasionado, sí al menos respetuoso y emocionante, en el que caben señalar dos aspectos fundamentales, cómo ni siquiera a través de una educación en respeto y diversidad se logra atajar radicalismos como el fundamentalismo religioso que tanto gangrena nuestra sociedad. Y por otro lado, cómo la apropiación partidista y oportunista que las fuerzas gubernamentales y del orden hacen para ganar popularidad malogra el aspecto meramente sentimental de una tragedia de estas proporciones, cuando en el tablero lo que prima es la pérdida de vidas humanas y el dolor más atroz imaginable.