miércoles, 25 de marzo de 2026

ZETA Imposible remedo ibérico

España 2026 125 min.
Dirección
Dani de la Torre Guion Oriol Paulo, Jordi Vallejo y Dani de la Torre Fotografía Josu Inchaustegui Música Manuel Riveiro Intérpretes Mario Casas, Luis Zahera, Mariela Garriga, Nora Navas, Christian Tappán, Cristina Umaña, Ricardo de Barreiro, Pablo Álvarez, Nieve de Medina, Luisa Vides, Amanda Goldsmith Estreno en Amazon Prime 20 marzo 2026

Curtido en cintas de acción e intriga como El desconocido, La sombra de la ley, así como la serie de televisión Marbella, el gallego Dani de la Torre se encarga en su cuarto largometraje, tras la simpática y amable Live Is Life. La gran aventura, de bautizar al que parece pretenderse sea un nuevo héroe de acción al estilo de Jason Bourne o Ethan Hunt, desde una óptica ibérica totalmente desprejuiciada y desacomplejada. El problema es que el proyecto se acaba asumiendo a imagen y semejanza del cine estadounidense al que pretende dar réplica, lo que provoca que, a pesar de un holgado presupuesto y una factura técnica importante, los resultados queden muy por debajo de sus modelos a todos los niveles, tanto de espectáculo como de guion.

Así, el trío de autores plantean una trama bastante risible, muy básica y absolutamente previsible, con un Mario Casas cada vez más musculoso e hipertrofiado, protagonista que bebe de sus hermanos traumatizados y con rostro impenetrable, sin atisbo de humor ni gracia, y lo que es peor, sin apenas relieve. A partir de ahí, Luis Zahera le da réplica sin esfuerzo alguno, pero tampoco sin aportar mayor interés a una trama definitivamente endeble. Las escenas de acción quedan muy por debajo de lo deseable, y todo se rellena con un exceso discursivo destinado a explicarlo todo al detalle y que el público lo entienda todo sin complicación.

No se logra, por lo tanto, dar al conjunto un aroma propio, cayendo incluso en ese desprecio habitual y absoluto en este tipo de producciones por la vida, que provoca decenas de muertos en cada secuencia de acción. Una copia sin entidad propia, mucho vuelo de dron, multitud de localizaciones, aunque a la larga parezca que la mayoría de concentran en un escenario único camuflado para cada ocasión, y personajes acartonados y sin entidad propia, como esa Nora Navas, ejecutiva del CNI con imposible peluca que se encarga de dar réplica femenina a la testosterona de la pareja protagonista, mientras la actriz cubana Mariela Garriga se apunta a la masculinidad en igualdad de malas condiciones que sus protagonistas de reparto. Una música omnipresente, siguiendo idénticos cánones que el resto de la propuesta, se encarga de redondear el desaguisado.

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