jueves, 30 de julio de 2026

LOS CHRISTOPHER Arte dialéctico

Título original: The Christophers
Reino Unido 2025 100 min.
Fotografía y dirección
Steven Soderbergh Guion Ed Salomon Música David Holmes Intérpretes Ian McKellen, Michaela Coel, James Corden, Jessica Gunning, Tilly Botsford Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Reino Unido 15 mayo 2026; sin fecha de estreno en España


A veces cuesta comprender la ausencia en nuestra cartelera, incluidas plataformas digitales, de ciertos títulos. El incombustible y prolífico director estadounidense Steven Soderbergh dirigió esta pequeña pero gran película, diríamos de cámara, justo después de la inquietante Presence y la glamurosa y también interesante Black Bag, aquí llamada Confidencial. Para ello contó con Ed Solomon una vez más en el guion, tras haber colaborado con el autor de Traffic y Ocean’s Eleven en series como Círculo cerrado o Mosaic, o en películas como Sin movimientos bruscos. El coguionista de las dos primeras entregas de Ahora me ves y la primera Men in Black, fija ahora su atención en el escrupuloso y arrogante mundo del arte al máximo nivel, enfrentando a un orgulloso y anciano pintor con una falsificadora que ve la oportunidad de vengarse intelectualmente gracias a un interesado y miserable encargo del hijo y la hija del primero.

Unos personajes a los que ponen rostro y pasión un sensacional Ian McKellen y la enigmática Michaela Coel, a quien hemos visto en personajes episódicos en Star Wars El último Jedi y Black Panther Wakanda Forever. La actriz posee un físico tan felinamente llamativo, que parecería haber sido más bien generada por inteligencia artificial, lo que potencia su atractiva y enigmática presencia en un film duelo que no puede evitarnos pensar en otros productos británicos en la estela de La huella de Mankiewicz, otro norteamericano que logró captar el espíritu netamente inglés, como también hace Soderbergh. Pero ni una dirección firme, ni la solidez del guion ni las excepcionales interpretaciones parecen haber sido suficientes para captar la atención en los festivales y escasos países en los que se ha exhibido, a pesar de su notable excelencia.

La frecuente superchería que rodea al arte, más cuando se ha labrado una dignidad y una fama de la que resulta ya difícil desprenderse, se convierte en arma arrojadiza en esta entretenida y particular cinta que logra encandilar a pesar de apostar todo su armamento a la palabra, una borrachera dialéctica a la que se presta fundamentalmente McKellen, tan fluida como a menudo trabada, hasta el punto de no venirle mal algún otro visionado para llegar a entender toda su riqueza intelectual. James Corden y Jessica Gunning acompañan con talento y gracia a los dos protagonistas, dotando de carnalidad y psicología unos papeles que en otras manos apenas habrían sobrepasado el tópico.

lunes, 20 de julio de 2026

OMAHA Un viaje sin retorno

USA 2025 83 min.
Dirección
Cole Webley Guion Robert Machoian Fotografía Paul Meyers Música Christopher Bear Intérpretes John Magaro, Molly Belle Wright, Wyatt Solis, Talia Balsam, Christina Cooper Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2025; en Estados Unidos 24 abril 2026; en España 17 julio 2026

Sólo paseándose por el mayor número posible de festivales, sobreviven desgraciadamente trabajos como éste, un particular viaje físico y emocional de un padre y sus dos hijos pequeños hasta la ciudad del título, en Nebraska. Cole Webley debuta con esta cinta, y lo hace de forma tan delicada como inteligente, mientras John Magaro y la pequeña Molly Belle Wright, sin desmerecer al niño Wyatt Solis, prodigio de frescura y naturalidad, ponen rostro a una desgarradora historia de paternidad y visible pobreza, teñida de la consiguiente tristeza, siempre a la deriva en una aventura familiar con destino emocional indeterminado, cuya naturaleza se va desvelando a la vez que lo hace la mirada inocente pero suspicaz de la joven protagonista.

Para Magaro supone su primer protagonista desde la celebrada First Cow de Kelly Reinhardt, demostrando lo buen actor que es, la fuerza de su controlada expresividad y su capacidad para conmover tanto como lo hacen el preciso guion de Robert Machoian y la meticulosa dirección de Webley.

Una preciosista fotografía completa el equipo que hace realidad un film tan doloroso como éste, que esconde una realidad insufrible pero lamentablemente presente en sociedades supuestamente civilizadas como las nuestras, y que tanto y con tanto ingenio venden el muy cacareado concepto del bienestar. Un film necesario por su capacidad para conmover y concienciar, y convencernos sobre una realidad que se pasea a diario ante nuestros distraídos ojos. 

AMAR BAJO LAS ESPINAS Abrirse entre tradición y costumbrismo

Título original: Sabar Bonda
India-Reino Unido-Canadá 2025 112 min.
Guion y dirección
Rohan Kanawade Fotografía Vikas Urs Intérpretes Bhushaan Manoj, Suraaj Suman, Jayshri Jagtap, Nitin Bansode, Harish Baraskar, Ram Daund, Vidya Joshi, Hemant Kadam Estreno en el Festival de Sundance 26 enero 2025; en India 19 septiembre 2025; en España (Filmin’) 9 enero 2026

Agrada comprobar que
un país tan anclado en las tradiciones y la religión como India también se interesa por dar normalidad a temas como la homosexualidad. Hay, sin embargo, que armarse de paciencia para degustar un film como éste, que trata con morosidad y cierta delectación la experiencia de un joven homosexual que vive en Mumbai y tiene que regresar a su pueblo natal para asistir a los rituales de enterramiento de su padre, que duran hasta diez días.

En ese ambiente regresan también los fantasmas del pasado, de la connivencia y el entendimiento de su progenitor fallecido a la insistencia del resto del entorno familiar por que contraiga matrimonio convencional. Un lastre que también sufre un vecino que se dedica al pastoreo de cabras, y con el que iniciará una relación sentimental tratada con tanta delicadeza como ternura. Un film por lo tanto ideal para conocer rituales ancestrales, costumbres de otros pueblos, con especial mención a la cocina, y sobre todo para comprobar cómo también estas culturas recalcitrantes y reaccionarias, fuertemente influidas por cuestiones de carácter religiosas, son capaces también de abrirse a nuevos horizontes y comulgar con el presente.

Bhushaan Manoj y Saraaj Suman, la pareja protagonista, se desnuda emocional y físicamente, como también lo hace su comprometido director, para dar así credibilidad y una buena dosis de ternura a la función, si bien sobra la expresión permanentemente taciturna del protagonista urbanita obligado a hacer las paces con el pasado y abrirse a un futuro más positivo y prometedor.

domingo, 19 de julio de 2026

EN EL CAMINO Una sórdida mezcla de sexo, drogas y soledad

México 2025 93 min.
Guion y dirección
David Pablos Fotografía Ximena Amann Música Andrea Balency-Béarn Intérpretes Víctor Prieto, Osvaldo Sánchez, Víctor Manuel Aguirre, Mariano López Sosa, Giovanni Ontiveros, Héctor Cárdenas, Obdulia Morales Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre 2025; en México 4 junio 2026; en España 17 julio 2026

Hace cinco años, David Pablos sorprendió con El baile de los 41, un film que recreaba un escándalo homosexual que salpicó a las altas esferas de la política y la alta sociedad del país a principios del siglo XX. En la misma estela, pero centrándose en época actual, el director estrena ahora, tras alzarse con los premios Horizontes y Queer en el Festival de Venecia, y recién conocerse sus trece nominaciones a los Premios Ariel, esta película en la que retrata de forma tan estéticamente depurada como narrativamente sórdida, la soledad del camionero de largas distancias y la suerte de esa juventud descarriada que cae en manos de la mafia del narcotráfico y su lacerante crueldad que los convierte primero en esclavos y después en cadáveres.

Con una fotografía luminosa y colorista y unos encuadres a menudo preciosistas, la película de Pablos se adentra en esos caminos polvorientos llenos de moteles, cafés y desguaces en los que habitan tanto desheredados como despiadados, formando un universo humano de difícil digestión. Un ambiente en el que se articula con total naturalidad el romance entre un hetero-normativo y un joven chapero perseguido por la mafia a la que previamente ha burlado, que el reconocido realizador rueda con tanto atrevimiento como dureza y sordidez, sexo explícito, desnudos impúdicos y hasta masturbación con final feliz incluidos, que hacen del film un producto diferente y arriesgado.

No es tanto la homosexualidad, plenamente aceptada y asumida, como la crudeza de un sistema que sufre el drama del crimen organizado y la desaparición de cientos de personas casi a diario, lo que parece inspirar y conmover a un director a todas luces valiente y atrevido, que consigue así depurar su estilo y acentuar su denuncia con claros aciertos cinematográficos dignos de toda admiración, por mucho que a veces cueste fijar la mirada en tan radical propuesta. Exhibida en versión original, nos permite disfrutar con la ininteligible y a menudo divertida jerga utilizada por los pobladores de este particular microcosmos.

LA ODISEA Entretenida epopeya entre Nolan y Homero

Título original: The Odyssey
USA-Reino Unido 2026 172 min.
Guion y dirección
Christopher Nolan, según la obra de Homero Fotografía Hoyte van Hoytema Música Ludwig Göransson Intérpretes Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, John Leguizamo, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, Lupita Nyong’o, Corey Hawkins, Elliot Page, Mia Goth, Benny Safdie, Bill Irwin, James Remar Estreno en Estados Unidos, Reino Unido y España 17 julio 2026


Con cada nueva película, Christopher Nolan procura sorprender y ofrecer un producto diferente que, sin embargo, lleve bien inscrita su personal impronta. Si Oppenheimer resultó su trabajo más convencional a nivel técnico y dramático, siguiendo una estructura más conservadora en su forma y narrativa, después de lanzarse al vacío en producciones ciertamente novedosas y complejas, como Memento, Origen o Interstellar, e incluso Dunquerque y Tenet, en La Odisea se limita a jugar con los tiempos, generando un puzle cuya solución se erige en responsabilidad del y la espectadora. Pero no abandona la originalidad, y después de décadas de efectos infográficos y recreación virtual, apuesta por un diseño de producción clásico y una puesta en escena realista, echando mano de miles de figurantes y de efectos visuales artesanales. Vuelve a triunfar con tan arriesgada empresa, en estos tiempos, y consigue extraer de tan complejo material como es la epopeya homérica, resultado de siglos de reconstrucción e intervención, una aventura entretenida pese a sus casi tres horas de duración.

Cada cineasta y realizador que se ha atrevido a adaptar tan complejo material, se ha decantado por una interpretación particular y un propósito dramático singular. Si en la muy aventurera y colorista película de Mario Camerini de 1954 protagonizada por Kirk Douglas, entonces Ulises siguiendo la nomenclatura latina, el ingenio y la inteligencia del héroe se convertían en el objetivo, mientras en El regreso de Ulises, estrenada hace justo un año, Uberto Pasolini fijaba su atención en la virulencia del hombre frente a la diplomacia femenina, con ayuda de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, Nolan apuesta por el paso del tiempo, la injerencia del destino, el sentimiento de culpabilidad y, sobre todo, la obcecación por cumplir un objetivo, llevar a su tripulación sana y salva de vuelta al hogar.

Matt Damon, tras un obligado entrenamiento físico, presta su rostro y expresión a tan ardua empresa, articulando un Odiseo (ahora se lleva la acepción griega, más acorde a su origen) trágico y atormentado, siguiendo la estela de superhéroes (ahora sin súper, salvo por una ridícula escena final que nos retrotrae a las películas de artes marciales de Bruce Lee) traumatizados por su oscuro pasado, que el propio Nolan inauguró con su trilogía de Batman. Con todo, aún siguiendo los episodios relatados en verso por Homero, incluso añadiendo un par no considerados en el Ulises de Camerini, Nolan con su particular interpretación, traiciona radicalmente el propósito homérico, que no era otro que destacar el ingenio sobre la fuerza. Tratándose de un producto estadounidense, parece lógico que el director prefiera lo contrario.

En el apartado estético, y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, la cinta no presta especial atención a la reconstrucción histórica, ofreciendo en algunos momentos una estética más parecida al universo celta que al clásico propiamente dicho, quizás entroncando ésta con tantas otras leyendas que conforman nuestro acervo cultural y espiritual, como la artúrica, la bíblica o incluso la tolkiniana. El colmo es la coraza que luce Agamenón, más propia de Darth Vader que de un líder clásico. Sorprende que algunos y algunas hayan querido ver en esta película un producto coyuntural de denuncia bélica, en estos tiempos de destrucción y ambición que nos sacuden, así como de celebración de la diversidad. Hace tiempo que el cine procura hacer justicia social, mezclando razas con el fin de corregir desajustes históricos y que nos acostumbremos a no ver sino seres humanos, unidos e iguales. Por eso, no debemos escandalizarnos porque Helena de Troya sea negra (Lupita Nyong’o), Sinon transexual (Elliot Page fue Ellen en Origen y Juno), o entre la tripulación de Odiseo se cuele un coreano (Will Yun Lee). Tampoco es ninguna novedad que una cinta bélica se postule antibelicista. Han pasado muchos años desde que películas como El cazador o Apocalipsis Now inauguraran esta corriente.

En el apartado interpretativo, además de Damon, Tom Holland se nos antoja un Telémaco un poco soso, mejor el de Charlie Plummer en la cinta de Pasolini. Theron y Hathaway lucen espléndidas, aunque sólo la segunda se luce a nivel dramático. Samantha Morton convierte en hechicera a la hermosa e intrigante Circe que interpretaba Silvana Mangano (en su doble papel, también como Penélope) en Ulises. Pattinson y Holland vuelven a coincidir con Zendaya (El drama y Spiderman, respectivamente), que ahora da vida a la diosa Atenea, una aparición que aconseja a Odiseo en diversos episodios del film. John Leguizamo resulta difícil de identificar en el papel del ciego Eumaeus, mientras Ben Safdie y Bill Irwin apenas prestan el molde para recrear a Agamenón y el cíclope al que aquí se le han ahorrado el nombre Polifemo.

Por su parte, Ludwig Göransson, que selecciona con mucho tiento cada empresa en la que interviene, ofrece una partitura que crece con cada nueva escucha, haciendo acopio de investigación histórica e intervención new age, y contribuyendo sobremanera al estruendo inmersivo en que el sonido de la película nos sumerge en más de una ocasión. El resultado es una película muy entretenida, que juega con los saltos en el tiempo de manera tan ágil e ingeniosa que apenas nos hace perder el hilo de la narración, y logra un espectáculo épico con sustancia y emoción. Puede que sea su propio ingenio el que Nolan quiera poner por delante de la fuerza en su particular, solemne y mastodóntica versión del viaje de Ulises a Ítaca, durante diez años después de los otros diez que duró la cruenta Guerra de Troya.

jueves, 16 de julio de 2026

EL PUEBLO CANTA Y LA ROSS ACOMPAÑA

Concierto participativo de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla “Canta con la ROSS”. Lucas Macías, dirección. Programa: Obertura y coros de hombres y cigarreras de Carmen, de Bizet; Meditación de Thaïs, de Massenet; Gira la cote! de Turandot, de Puccini; Obertura de Guillermo Tell, de Rossini; Vedi le fosche de Il trovatore, Va pensiero de Nabucco, Obertura de Les vêpres siciliennes, y Gloria al Egitto de Aida, de Verdi. Teatro de la Maestranza, miércoles 15 de julio de 2026


Los coros estuvieron presentes en las primeras óperas italianas, pero fueron paulatinamente reduciéndose hasta que en 1790 Rossini recuperó su papel, intensificado por el auge del modelo operístico parisino, lo que provocó que su uso fuera prácticamente obligatorio durante los años centrales de la carrera de Verdi. Ambos autores estuvieron presentes en el atractivo y popular programa diseñado para celebrar el final de temporada de la ROSS, con coros de voces aficionadas convocadas para la ocasión, esta vez aparcando el Mesías y la Novena para dar paso a una celebración lírica de lógico y desigual resultado artístico, pero matrícula de honor sentimental.

El coro en una ópera permite dramatizar los sentimientos de un gran número de personas, organizados en grupos heterogéneos, que pueden ser cortesanos o gitanos, soldados o sacerdotes, invitados a fiestas y celebraciones, expresando en general el estado de ánimo de una multitud, según lo exija en cada momento la acción del título. El coro representa al pueblo, sus ansias y anhelos, y quienes mejor para hacerlo que la enorme cantidad, hasta cuatrocientas, de aficionados y aficionadas que anoche, también hoy y mañana, levantaron sus voces para dejarse acompañar por una Sinfónica motivada e inspirada en una sesión de enorme calado emocional.

La iniciativa tiene el acierto de convocar un gran número de personas en torno a la música, lograr llenos absolutos en las tres funciones, en parte gracias a familiares y amistades que acompañan a las voces debutantes, y generar así nueva afición a la Música. ¿Cuántos y cuántas se acercarían así, por primera vez, a la célebre cabalgada de Guillermo Tell, el canto del pueblo hebreo frente a la tiranía de Nabucodonosor o la Marcha triunfal de Aida? Esta multitud de voces hizo posible el milagro, y lo seguirá haciendo hasta el viernes, entre integrantes de coros de la capital y otras ciudades andaluzas, así como otras absolutamente primerizas, que desde octubre pasado han estado preparando esta velada tan especial y emotiva.

Cuatro grandes títulos de la ópera francesa e italiana


Lucas Macías, director titular de la orquesta, fue el encargado de dar forma a la suntuosa propuesta del gerente Jordi Tort, que con tan buen pulso está logrando la recuperación artística y económica de nuestra querida ROSS. Macías dirigió con ahínco y considerable brotes de energía la obertura de Carmen, una brillante introducción que nos llevó a un Le cloche a sonné entonado por los hombres con desigual fortuna y cierta sensación de caos, seguida por un más disciplinado y mejor entonado coro de cigarreras de la ópera de Bizet.

El intermezzo concebido por Massenet para la soprano californiana Sybil Sanderson, de quien quedó prendado por su talento y belleza, en la ópera Thaïs, permitió a la concertino Alexa Farré lucir sus espléndidas facultades, regalándonos una interpretación solista de enorme delicadeza y virtuosismo, magníficamente acompañada por un conjunto en el que nos pareció advertir muchos rostros nuevos, seguramente por las vacaciones estivales. Entre el público observamos a la violonchelista Nonna Natsvlishvili, muy atenta y emocionada en su primer concierto ajena a la plantilla tras su merecida jubilación.

Impecable resultó la escena con la que arranca la trama de Turandot, con el pueblo esperando la decapitación del príncipe persa tras errar en las adivinanzas de la terrible princesa china, cuya aparición provocó un derroche de belleza y sensualidad con la magnífica entonación de los inmersivos coros, acompañados por la delicada caricia de la orquesta, permitiendo así disfrutar en todo su esplendor de la exquisita partitura del gran Puccini. Acaso pudo resultar algo anticlimático la larga introducción de la obertura de Guillermo Tell, con su evocación de paisajes, tormentas y pastores, que Macías y la orquesta defendieron con enrome sensibilidad y buen gusto, especial mención a los solos de corno inglés y flauta, para en su tercio final generar el entusiasmo del público al son de los vibrantes acordes que hicieron célebre al Llanero Solitario.

Verdi, máximo representante de la voz del pueblo


Aunque se celebró sin pausa, pudo distinguirse claramente dos partes en esta cita musical, con Verdi protagonizando íntegramente la segunda. Nada hace presagiar escuchando el coro de gitanos de Il trovatore, el carácter lúgubre de esta ópera que explora el lado más oscuro del comportamiento humano, y que hombres y mujeres cantaron con tanto ahínco como brillante fue la aportación de la percusión en la muy entregada orquesta. Después llegó la emoción generosa del coro de esclavos hebreos en el templo de Jerusalén, de Nabucco, donde el pueblo aguarda su suerte en manos babilonias, muy trabajado a nivel dinámico, con resultados ciertamente sobrecogedores.

Para Las vísperas sicilianas, Verdi optó por el formato de Grand Opera francesa, no en vano se estrenó en París y en francés, antes de alcanzar mayor popularidad en su traducción al italiano. De este título opulento y ambicioso, que ilustra las revueltas del pueblo siciliano sobre sus opresores normandos, la ROSS ofreció su obertura, muy rica en orquestación y depurada emocionalmente, con una interpretación impecable y muy enérgica. Muy reciente en el foso del Maestranza, la marcha victoriosa de Aida, una monumental escena triunfal en la que el pueblo egipcio, la corte y el estamento religioso homenajean al ejército con gran riqueza épica, puso final al programa oficial, una vez más evidenciando el enorme esfuerzo desplegado por el coro amateur, y sus gratificantes resultados.

En las propinas, Macías anticipó el Réquiem de Verdi que sonará en los atriles de la ROSS en septiembre, en la que será su primera cita de la nueva temporada. Con una fuerza inusitada y apabullante, coro y orquesta se enfrentaron a su contundente Dies Irae, para terminar de forma más amable y dulce con la célebre Mazurca de las sombrillas de Luisa Fernanda, una pieza de Moreno Torroba que siempre causa sensación y una honda emoción, y ésta no fue una excepción. Un magnífico trabajo de coordinación de la maestra encargada de dar forma a tan numeroso coro, cuyo ensayo con la orquesta se ha limitado a apenas un par de sesiones, lo que da idea de la profesionalidad de todos y todas para lograr tanta complicidad.

Fotos: ROSS
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 15 de julio de 2026

LA MUERTE DE ROBIN HOOD Inútil desmitificación de un referente moral

Título original: The Death of Robin Hood
USA 2026 123 min.
Guion y dirección
Michael Sarnoski Fotografía Patrick Scola Música Jim Ghedi Intérpretes Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skargard, Noah Jupe, Faith Delaney, Murray Bartlett, Elijah Ungvary, Jade Croot Estreno en Estados Unidos 19 junio 2026; en España 3 julio 2026


No se sabe con exactitud si existió o no, pero leyendas y baladas encumbraron al mito de Robin Hood a lo más alto de la justicia y la generosidad. Se decía que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, pero en esta corriente desmitificadora que nos invade, al director Michael Sarnoski se le ha ocurrido la genial idea de darle la vuelta al mito y convertirlo en un sádico ladrón y asesino que trabaja para su propio lucro y satisfacción. Si Richard Lester se ocupó de mostrar al arquero de Sherwood en su edad madura, recién regresado de las Cruzadas junto a Ricardo Corazón de León, haciéndolo protagonista de una crepuscular historia de amor con una Lady Marian metida a monja y los rostros agradecidos de Sean Connery y Audrey Hepburn, el director de Pig y Un lugar tranquilo: Día 1, nos muestra al héroe también en edad muy madura pero arruinando su dignidad y convirtiéndolo en todo un criminal.

Y la pregunta es si hacía falta tirar de tan querido icono medieval para tratar el tema de la redención, que es al fin y al cabo de lo que va este tedioso y oscurísimo film. Podría haberse tratado de cualquier personaje inventado y dejar al héroe en paz, al fin y al cabo el mundo contemporáneo está más falto de referentes válidos que de otra cosa. Pero como de estadounidense va la cosa, no se escatima en violencia, tremenda, a veces nauseabunda, para plasmar la crueldad de esta nueva versión del personaje, al que es difícil identificar en el físico de un Hugh Jackman irreconocible entre tanto pelo y suciedad, que´más bien parece el abominable hombre de las nieves. Junto a él destaca Jodie Comer, a quien recordamos especialmente por otra epopeya medieval, El último duelo de Ridley Scott, que curiosamente interpreta a otra monja, no Lady Marian, que se encarga de curar las heridas físicas y espirituales del maltrecho sanguinario.

Bill Skarsgard da vida al único merry man de la función, Little John, mientras Murray Bartlett se enfunda en el maquillaje de un leproso que en realidad no sabemos qué pinta en todo este proceso de inútil y aburrida reflexión. Y si la historia de amor que propuso Lester llegó rociada de la preciosa banda sonora de John Barry, el desconocido Jim Ghedi se encarga de dar a su ilustración musical el imprescindible toque celta con el que ahora se resuelve toda ambientación británica e irlandesa medieval.

martes, 14 de julio de 2026

MARIELLE LO SABE TODO Disección emocional burguesa

Título original: Was Marielle weiss
Alemania 2025 86 min.
Guion y dirección
Frédéric Hambalek Fotografía Alexander Griesser Intérpretes Julia Jentsch, Felix Kramer, Laeni Geiseler, Mehmet Atesci, Moritz von Treuenfels, Sissy Höfferer Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2025; en Alemania 17 abril 2025; en España 10 julio 2026


Con su primera película como director, el alemán Frédéric Hambalek parece aspirar a perpetuar esa mala leche que impera en muchas de las películas alemanas y austriacas que tratan de diseccionar el comportamiento familiar, y que a su vez parecen inspirarse en el cine escandinavo. El resultado pretende ser incómodo y sórdido altratar de analizar la hipocresía con la que una pareja madura afronta su algo marchita relación matrimonial. Una mascarada que se pone de manifiesto cuando, echando mano de una peripecia de corte fantástico, la hija adolescente recibe un don para conocer lo que hacen sus padres las veinticuatro horas del día, tras ser abofeteada por una compañera de clase a la que previamente ha insultado.

Un comportamiento violento por parte de ambas niñas, que deriva en una suerte de chantaje de la abofeteada contra sus padres, obligados a dejar de mentirse y mostrarse con la máxima sinceridad posible, sin reparar en el daño irreversible que podría provocar en la convivencia y los buenos modales. Una premisa sin duda inquietante que, sin embargo, no encuentra eco en un desarrollo a menudo confuso y poco atractivo, con un metraje reducido que, encima, se alarga con primeros planos ralentizados de la joven protagonista, lo que deja clara la escasez de ideas, más allá del poderoso punto de partida, con que se sustenta la empresa.

Para dar algo más de relieve, solemnidad y sofisticación al conjunto, se echa mano en su banda sonora de celebradas piezas de cámara a cargo de las grandes glorias del clasicismo y el romanticismo alemán, de Beethoven a Brahms, pasando por Schubert. Con un punto de comedia negra y unas trazas de psicología doméstica, la película no pasa sin embargo de un mero entretenimiento cuyas teorías apenas logran cuajar.

TAL VEZ Un despropósito con ínfulas de autoría

España 2026 116 min.
Guion y dirección
Arima León Fotografía Carolina Maltese Música Celia Rivero Intérpretes Adriana Ugarte, Tania Santana, Salva Reina, Antonia San Juan, Maykol Hernández, Aitor Luna, Andrea Zoghbi, Ruth Sánchez, María Sabaté, Lea Marks, María Isabel Díaz Lago, Lucifer Rodríguez Estreno 10 julio 2026


Planteada como una libre recreación de la presunta relación romántico sentimental entre la célebre trapecista Pinito del Oro y su frustrada biógrafa Natalia Sosa, la película desaprovecha todas las posibilidades del material de partida, debido fundamentalmente a un desarrollo dramático lleno de lagunas y despropósitos, así como evidenciando una falta de medios que convierte los últimos años laborales de la homenajeada en una desgracia descomunal, enterrada en un circo de tercera categoría en lugar del Price que le dio el merecido y emotivo adiós. Nada hace justicia aquí a quien llegó a ser tan popular internacionalmente que incluso dobló a Gina Lollobrigida en las escenas acrobáticas de la película Trapecio de Carol Reed.

El único glamour que transmite la película se lo debemos a la presencia de una Adriana Ugarte espléndida, radiante, que paradójicamente llegó al proyecto de rebote, cuando Marta Viera se apeó de él. Todo sin embargo, incluida la guardarropía, huele a naftalina, mientras el drama avanza a duras penas y sin más interés que dar trabajo a un puñado de solventes actores y actrices canarios, tierra de donde era la artista y la debutante directora, Arima León. No sirve ni como alegato a una época de represión en la que exhibir la homosexualidad era un atrevimiento heroico, dada la libertad y naturalidad con la que se expone la situación en el entorno familiar de la escritora y laboral de la trapecista.

Premiosa y aburrida, abandona su tesis romántica a una relación epistolar, si bien sólo las cartas de la escritora y poetisa se han hecho públicas, sin que al parecer Pinito del Oro revelase las suyas, lo que deja todo en una incógnita considerable. El irritante tramo final acaba por cargarse el trabajo del todo, cuando una anciana Natalia Sosa se entrega a un juego de la memoria de tintes oníricos, sospechosamente cerca de los biopics de Pablo Larraín, pero sin su talento ni creatividad.

LA COPIA PERFECTA Un genio vetado por el sistema

Título original: L'affaire Bojarski
Francia-Bélgica 2025 128 min.
Dirección
Jean-Paul Salomé Guion Bastien Daret, Jean-Paul Salomé, Delphine Gleize y Marie-Pierre Huster Fotografía Julien Hirsch Música Mathieu Lamboley Intérpretes Reda Kateb, Sara Giraudeau, Bastien Bouillon, Pierre Lottin, Camille Japy, Quentin Dolmaire, Olivier Loustau, Victor Poirier, Francis Leplay Estreno en Francia 14 enero 2026; en España 10 julio 2026

Jan Bojarski
puso en jaque a la banca y la policía francesa a lo largo de la década de los años cincuenta del siglo pasado y algo de los sesenta, por su genio y habilidad para falsificar billetes con una perfección tal que resultaba dificilísimo distinguir uno auténtico de otro falso. Así logró poner en circulación trescientos millones de francos, con la desestabilización que eso supuso para el sistema financiero del país, hasta el punto de que llegó a pensarse que pudiera tratarse de un efecto de la Guerra Fría, con un uso partidista de rusos y estadounidenses. La eterna persecución sufrida por este refugiado polaco de la Segunda Guerra Mundial, por parte del comisario André Mattei, constituye el grueso dramático de este film dirigido por el veterano Jean-Paul Salomé, curtido en grandes producciones como Belphegor, Arsène Lupin o Espías en la sombra, y últimamente ligado a Isabelle Huppert en películas como Mamá María y Un blanco fácil, también conocida como La sindicalista. Pero el verdadero drama de Bojarski fue que no se le reconociera nunca como inventor, gracias a su condición de ingeniero titulado. Llegó a inventar el cepillo de dientes eléctrico, la cafetera en cápsulas o la estilográfica, pero por su estado de refugiado no contó con la confianza del empresariado ni los recursos para patentar sus inventos, por lo que otros acabaron adelantándose y llevándose los royalties.

Es aquí donde, a nuestro juicio, radica, en los tiempos que corren, el verdadero valor de su historia, inmigrante aún por su condición de refugiado político, extremadamente válido para el país de acogida, y sin embargo despreciado y obligado a la vía delictiva o ilegal para hacer valer su maestría. Cuestión de prioridad nacional en toda su extensión y amargura. Salomé dirige con oficio pero quizás algo de frialdad, apoyándose en una puesta en escena impecable y unas interpretaciones acordes, con especial mención al popular Reda Kateb (Lejos de los hombres, Enemigos íntimos, Hipócrates), otro ejemplo de inmigrante que suma excelencia al país de acogida.

Imposible no comparar ésta con la de Spielberg Atrápame si puedes, por la relación prácticamente personal que se entabla entre perseguido y perseguidor, un Bastien Bouillon muy concienciado con su papel, aunque el tono de comedia de la protagonizada por DiCpario y Hanks, apenas asoma en ésta más seria, a la que quizás faltase algo más de rigor en los orígenes de la vida delictiva del protagonista, y menos sensación de bucle en algunos de sus pasajes. De cualquier modo, un título interesante para conocer la peripecia de este Cézanne de la falsificación, como llegó a ser conocido, que terminó falleciendo de alzheimer bastante después de cumplir una condena reducida de trece años de prisión. Pero sobre todo, resulta imprescindible para reivindicar la acogida indiscriminada de inmigrantes y refugiados y dejarse de patriotismos absurdos y manifiestamente torpes e inhumanos. Atención al cartel publicitario, quizás un homenaje en toda regla a Ciudadano Kane, sustituyendo los periódicos por los billetes; puro capitalismo en cualquier caso.

viernes, 10 de julio de 2026

¡GRACIAS POR LA MÚSICA!

Musical de Benny Andersson y Björn Ulvaeus, con libreto de Catherine Johnson, según una idea original de Judy Craymer. Juan Carlos Fisher, dirección. Joan Miquel Pérez, dirección musical. Jorge Naveros, dirección de orquesta. Alejandro Serrano y David Serrano, adaptación. Iker Karrera, coreografía. Ricardo Sánchez-Cuerda, escenografía. Gabriela Salaverri, vestuario. Felipe Ramos, iluminación. Gastón Briski, sonido. Con Verónica Ronda, Elvira Santamaría, Ylenia Gablietto, Noemí Gallego, Marc Parejo, Víctor González, Joan Olivé, Joan Martínez, Isabel Pera, Laura Miguel, Luis Visiedo y Julio Takata. Producción de ATG Entertainment. Teatro de la Maestranza, jueves 9 de julio de 2026

Imagen del estreno en diciembre en el Maestranza

Cuando a principios de los años ochenta del pasado siglo, la productora Judy Craymer se reunió con Björn Ulvaeus y Benny Anderson para proponerles un musical basado en sus canciones, la idea no cuajó. Los integrantes de ABBA se encontraban entonces preparando el que tendría que ser su único musical genuino, Chess, que no cosechó el éxito esperado, a pesar de canciones tan espléndidas como One Night in Bangkok o I Know Him So Well. Es cierto que esta mitad del grupo, y autores de sus temas, son bastante reacios a prestar sus canciones. De hecho, a Madonna le costó lo suyo poder utilizar como sampler Gimme, Gimme, Gimme para su éxito súper ventas Hang Up.

Finalmente, los músicos accedieron y, tras más de una década de preparación, Mamma Mia! llegó al West End de Londres coincidiendo con el veinticinco aniversario del triunfo de ABBA en Eurovisión. Allí, desde entonces, se ha estado representando ininterrumpidamente en diversos escenarios, con un solo paréntesis provocado por la pandemia. A Broadway llegó dos años después, y un primer montaje a España en 2004, producido por Stage Entertainment y CIE Stage Holding, en una producción protagonizada por Nina que pudo verse en Fibes, cuando todavía no se había construido el auditorio. Aquella producción la vieron más de dos millones de personas y alcanzó casi dos mil cien representaciones, convirtiendo a la directora de OT en la actriz y cantante que más veces interpretó a Donna, la protagonista de la función, en el mundo.

Recordamos lo mucho que nos gustó aquel montaje lleno de alegría y vitalidad, cuando lo disfrutamos en la Gran Vía madrileña y después en esa escala sevillana, donde volvió a recalar en 2016, cuando arrancó una nueva gira precisamente en el ya inaugurado auditorio del Palacio de Exposiciones hispalense. Esta nueva producción que se pudo ver en el Teatro de la Maestranza el pasado mes de diciembre, se estrenó en el Teatro Rialto de Madrid en octubre de 2022, de la mano de SOM Produce, con David Serrano, guionista de El otro lado de la cama y director de Días de fútbol, encargándose de la adaptación del libreto y las canciones, con Verónica Ronda como Donna y Gina Gonfaus como Sophie, su hija.

Imagen del estreno en diciembre en el Maestranza

La operación de aprovechar un buen número de canciones de un artista sobresaliente para adaptarlas a una historia inventada, no es original. Sirvió para edificar musicales cinematográficos como Un americano en París, a partir de las canciones de Gershwin, Cantando bajo la lluvia, con las de Nacio Herb Brown y Arthur Freed como referentes, Un largo y definitivo amor, de Cole Porter, y ya después del éxito de Mamma Mia!, con las canciones de The Beatles en el incomprendido pero extraordinario Across the Universe de Julie Taymor, responsable del musical El rey león.

Pero nunca ha obtenido tanto éxito como con este musical del grupo sueco, cuyas canciones siguen siendo hoy tan populares y pegadizas como antaño, manteniendo un público fiel y entregado, capaz de repetir una y otra vez una experiencia cuya adaptación cinematográfica de 2008, con Meryl Streep como protagonista y la dirección de Phyllida Lloyd, que fue quien estrenó la obra en Londres en 1999, no ha hecho sino engrosar los y las adeptas a su contagiosa alegría de vivir.


Un montaje efectivo y convencional

Esta gira que comenzó en el Teatro Cervantes de Málaga en julio de 2025, pudo disfrutarse en el Maestranza en diciembre pasado. Pero el éxito fue tal que obligó a programarla de nuevo ya entrado julio, con funciones de noche abarrotadas, y las de tarde a medio fuego, una situación que la bajada de temperatura esperemos ayude a aliviar. La estación estival se siente especialmente adecuada para dejarse refrescar con esta aventura veraniego musical. De hecho, la reacción jubilosa del público se repite función tras función, y la de ayer, con la que arrancó este nuevo periplo sevillano que durará hasta el domingo 12, no fue una excepción.

Tras una obertura que nos introduce en algunos de los temas más icónicos del grupo, Sophie arranca la función invitando a su gran boda griega a sus tres posibles padres, un secreto que su madre, Donna, ha mantenido muy en secreto durante más de veinte años. Pocos diálogos y muchas y agradecidas canciones, populares generación tras generación, van desarrollando las idas y venidas de los personajes, a los que hay que añadir las dos divertidas amigas de Donna y el novio del feliz acontecimiento. I Have a Dream, una suerte de sirtaki, se encarga de situar geográficamente la comedia, encabezando y poniendo broche final al enredo, siempre en la voz de, en este caso, Elvira Santamaría, que sustituye a Gina Gonfaus, única intérprete, junto a Verónica Ronda, que sobrevive del cartel original madrileño.

A partir de ahí se suceden con cierta gracia temas tan icónicos como Honey, Honey, Money, Money, Money, Chiquitita, Dancing Queen, Lay Your Love on Me, Super Trouper, Voulez-Vous, One of Us, Does Your Mother Know, Knowing You, Knowing Me, ese emocionante himno que es The Winner Takes It All, y por supuesto el que da título a todo el conjunto, Mamma Mia. Todo dentro de una divertida y sencilla trama adaptada para la ocasión, que ni pierde fuelle ni resulta estridente más de veinticinco años después.

Imagen del estreno en diciembre en el Maestranza

Jorge Naveros se encargó en esta ocasión de dirigir una escueta pero sumamente efectiva orquesta que se mantuvo bien oculta tras el escenario, por motivos de producción, siempre bajo las estrictas indicaciones del director musical Joan Miquel Pérez. Unas efectivas coreografías, perfectamente defendidas por un joven y entusiasta elenco, y una sencilla escenografía, especialmente adaptada a las necesidades de una larga y variada gira, dan soporte a la alegría general que informa la propuesta, si bien echamos en falta algo más de contención en un conjunto que, bajo la dirección escénica de Juan Carlos Fisher, tiende siempre al histerismo y la sobreactuación.

Al torrente de voz de Ronda y Santamaría hay que añadir la comicidad de la garbosa Tanya (Ylenia Baglietto) y la más tosca Rosie, incorporada por Noemí Gallego, que en otras funciones sustituye a Verónica Ronda. Destacan también el trío de posibles padres, Marc Parejo, Víctor González y Joan Olivé, bien encajados, dramática y musicalmente, en sus particulares roles. Así como la contagiosa energía de Joan Martínez como Sky y sus espasmódicos amigos, Luis Visiedo (Eddie) y Julio Takata (Pepper). Todo dentro de una alegría indiscutible que, una vez más, hizo las delicias de un público incondicional y muy agradecido.

Fotos: Teatro de la Maestranza
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 9 de julio de 2026

9 LUNAS No se trata de una cuestión de genitales

España-Bélgica 2026 98 min.
Dirección
Patricia Ortega Guion Patricia Ortega, José F. Ortuño y Olmo Figueredo González-Quevedo Fotografía Diego Dussuel Música Paloma Peñarrubia Intérpretes Zack Gómez-Rolls, Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar, Kiti Manver, Myriam Diego, Adrián Pino, David Lora, Avelino Piedad, Silvia Rey, Eduardo Rejón, Joaquín Núñez Estreno en el Festival de Málaga 7 marzo 2026; en salas 3 julio 2026


No debe haberle hecho mucha ilusión a la venezolana Patricia Ortega que su película se estrene justo cuando su tierra ha entrado en un bucle de sufrimiento. Afincada en nuestro país, ya indagó hace unos años en una cuestión novedosa, la de tantas mujeres maduras que no han conocido un orgasmo, en Mamacruz. Ni aquella ni ésta, de tema también absolutamente original y novedoso, abordan su particular tesis con la profundidad deseada, pero mantienen un tono amable, si no directamente jocoso, que hace su visionado una experiencia agradable, más en el caso que ahora nos ocupa. Y es que Ortega, con la ayuda inestimable de un equipo de guionistas entregados y entusiastas, ha conseguido ahora una más que estimable película, bien edificada e interpretada, sobre un hombre transexual a punto de completar su transformación, que se queda accidentalmente embarazado. No se trata ni del Mastroianni de No te puedes fiar ni de la cigüeña, ni mucho menos del Schwarzenegger de Junior. Aquí no hay ni trasfondo psicológico ni filosófico, ni parte de una cuestión de ciencia o fantasía. Se trata simplemente de mostrar una sociedad abierta y educada en diversidad con los nuevos roles de género, así como, esto es lo más interesante, de desarrollar un doble proceso de armarización, el que sufre una mujer que se siente hombre, y la de éste en su empeño de integrarse en un colectivo de machirulos en el que poder pasar desapercibido adoptando conductas indeseables, y especialmente incoherentes con su condición. Algo así como esos gays y lesbianas que presumen de orgullo y votan, o incluso militan, en partidos de derechas que nada han hecho ni jamás harán por nosotras y nosotros.

En este doble objetivo, bien abordado por directora y guionistas, cabe destacar la sorprendente interpretación de Zack Gómez-Rolls, hombre trans que debuta con esta película rodada casi en su integridad en Sevilla, logrando un trabajo generoso en matices, dentro de la marea de incertidumbres y dudas que sufre su personaje. Junto a él, toda una galería de excelentes secundarios dando vida a familiares concienciados y progresistas, casi siempre convocados en torno a saludables mesas aderezadas con los guisos de la abuela Kiti Manver, protagonista de aquella Mamacruz que dio a conocer a su directora. Destaca el buen hacer de María León como hermana del protagonista, y la sorprendente recuperación de Jorge Sanz como padre, en un rol que completa la agenda social y psicológica del film, siempre desde el tono amable y desenfadado que le caracteriza, al afrontar un proceso de desintoxicación de una masculinidad retro. Un personaje que, por cierto, sostiene otro interesante apunte de la película, que la cuestión de género no necesariamente tiene que ver con los genitalesEl resto, antiguos amores y compañeros de trabajo, un conocido gimnasio de la ciudad plagado de entrenadores víctimas de toxicidades virales, complementan tan buena compañía. En este sentido, destacamos el personaje de jefa, en una secuencia que demuestra hasta qué punto hemos normalizado una situación que nos convierte en líderes mundiales en humanidad y apertura de mente, si bien es cierto que hasta en eso parecemos los hombres tener mejor suerte que las mujeres. Vamos, que si por casualidad nos quedamos embarazados, vamos a tener más apoyo incluso en el trabajo que si lo hace una mujer.

Todo lo cual convierte ésta en una más que agradable y acertada comedia costumbrista tan acorde a los tiempos como necesaria en época de peligros retrógrados y retroactivos. Lástima que una exhibición tan parca relegue la cinta a una sola sala, y apenas dos pases, precisamente en la ciudad donde se ha rodado y cuya idiosincrasia, ajena a estereotipos, tan bien se refleja. De hecho, apenas se han estrenado una veintena de copias en todo el país, mientras los bodrios estadounidenses que cuentan una y otra vez lo mismo, y siempre bajo una violencia desorbitada, ocupan cientos de salas. Lo cual provoca que al final seamos quienes ya estamos suficientemente concienciados, quienes acudamos a ver estas cintas tan agradecidas como educativas, mientras quienes deberían hacerlo siguen abarrotando salas con películas de argumentos execrables.

martes, 7 de julio de 2026

COSAS QUE NO OLVIDARÉ La memoria ausente a temprana edad

Título original: Per te
Italia 2025 115 min.
Dirección
Alessandro Aronadio Guion Alessandro Aronadio, Ivano Fachin y Renato Sannio Fotografía Andrea Reitano Música Santi Pulvirenti Intérpretes Edoardo Leo, Teresa Saponangelo, Javier Francesco Leoni, Giorgio Montanini, Eleonora Giovanardi, Guia Jelo, Daniele Parisi Estreno en Italia 17 octubre 2025; en España 3 julio 2026

Más de media docena de películas llevan haciendo juntos
el director Alessandro Aronadio y el actor Edoardo Leo. Ahora fijan su atención en un caso verídico de alzheimer prematuro, el que sufrió un hombre de apenas cuarenta años, y cómo afectó a su familia, esposa, hijo de sólo once años, y hermano con quien hacía tiempo no tenía relación. El director, también guionista, intenta no resultar lacrimógeno ni excesivamente sentimental, mientras el protagonista ofrece una interpretación forzada, nada natural, apenas echando mano de un gesto permanentemente taciturno. Todo eso considerando que la primera mitad pretende ser comedia, banda sonora con swing incluida, con momentos que rozan el surrealismo, sin apenas motivación ni un sentido dramático conveniente.

Asistimos sin mucho interés a los empeños del padre por completar la educación del hijo, centrándose en temas eminentemente masculinos, como el afeitado, la conducción o el fútbol. Todo deviene luego en un melodrama cuya contención extrema tampoco le beneficia, mientras cierta sensación de intranscendencia se apodera del conjunto, y un paulatino desinterés se va apoderando de nosotros, a pesar de la gravedad de la situación, sin más remedio que aguantar hasta el final o no darle más oportunidad que un primer cuarto de metraje, como mucho. Aunque entonces nos hubiésemos perdido la semblanza final, en la que los verdaderos protagonistas de la función evidencian el carácter más emotivo de la contienda familiar sufrida. 

lunes, 6 de julio de 2026

FLORA Y SU HIJO MAX Un Ken Loach musical

Título original: Flora and Son
Irlanda-USA 2023 94 min.
Guion y dirección
John Carney Fotografía John Conroy Música Gary Clark jr. Intérpretes Eve Hewson, Joseph Gordon-Levitt, Orén Kinlan, Jack Reynor, Marcella Plunkett, Paul Reid, Don Wycherley, Keith McErlean Estreno en el Festival de Sundance 22 enero 2023; en Irlanda 21 septiembre 2023; en España 29 septiembre 2023 (Apple TV+)


El fugaz estreno de la entrañable Letras robadas, y el descubrimiento de la actriz irlandesa Eve Hewson en El día de la revelación, aunque ya la habíamos visto en muchas producciones, casi siempre como secundaria, por ejemplo en otro Spielberg, El puente de los espías, ha provocado nuestra curiosidad y recuperar el film que John Carney dirigió antes de la cinta protagonizada por Paul Rudd y Nick Jonas. En su momento se estrenó directamente en una plataforma digital, corroborando a su principal responsable como un Ken Loach musical, preocupado por la clase trabajadora aunque desde una perspectiva más ligera y menos comprometida, pero igualmente eficaz, siempre con la música como vía de escape y redención, y a menudo solucionadora de problemas.

En esta ocasión se trata de una joven madre separada del padre de su hijo, un chico problemático al borde de ingresar en un reformatorio, a la vez resignada a no encontrar más hombres en su vida que ligues de una noche exclusivamente para sexo. Narrada con la habitual sencillez del director de Once y Begin Again, colorista y positiva, el personaje interpretado por Hewson encontrará en las lecciones de guitarra seguidas a través de internet, despachadas por un atractivo y cantarín Joseph Gordon-Levitt al que no veíamos desde hace mucho, un vehículo quizás idóneo para solucionar estos y otros problemas.

Todo es ternura y candidez, señas de identidad del director irlandés, además de un sentido de la comedia bastante acertado, en esta película que como Letras robadas se desenvuelve entre Dublín y Los Angeles, aunque en este caso la ciudad californiana sólo aparezca de forma virtual. El resultado está teñido de amabilidad y agradables canciones marca de la casa, generando esa sensación de pasar un buen rato y potenciar nuestra confianza en que la felicidad puede llegar desde lo más insospechado, sin cargar las tintas ni traicionar en el tramo final, como hacen tantas comedias actuales, el tono amable y jocoso. Aunque se estrenó en 2023 en una plataforma digital, la recuperamos este año en el que se ha incorporado a otra, Movistar Plus+.

EL ARQUITECTO Alegato a favor del diseño autoral

Título original: L’inconnu de la Grande Arche
Francia 2025 105 min.
Guion y dirección
Stéphane Demoustier, según la novela de Laurence Cossé Fotografía David Chambille Música Olivier Marguerit Intérpretes Claes Bang, Sidse Babett Knudsen, Xavier Dolan, Swann Arlaud, Michel Fau, Alessandro Bressanello, Micha Lescot, Ilaria Cabras Estreno en el Festival de Cannes 16 mayo 2025; en Francia 5 noviembre 2025; en España 13 marzo 2026; en Filmin’ 10 julio 2026

Más cerca de El manantial que de El brutalista, la nueva película sobre arquitectura, enfocada en el tema de la defensa a ultranza de la autoría artística, es esta crónica sobre la gestación de uno de los monumentos contemporáneos más icónicos de París, el Gran Arco del barrio de La Défense. Se trata de un gran edificio de oficinas con forma de cubo hueco que culmina una de las vértebras principales de la capital francesa, en línea perfecta con el Arco del Triunfo. Con el rigor que le caracteriza, ya patente en La chica del brazalete, Stéphane Demoustier, hermano de la actriz Anaïs Demoustier, traza un recorrido cronológico sobre el diseño y construcción de la faraónica obra, con la que Mitterrand quiso conmemorar el doscientos aniversario de la Revolución Francesa.

La cinta se centra en el desconocido arquitecto danés Otto von Spreckelsen, ganador del concurso internacional convocado para la gesta, y cómo tuvo que sortear todo tipo de obstáculos burocráticos y lidiar con colaboradores del prestigio del arquitecto Paul Andreu, responsable del Aeropuerto de Roissy o Charles de Gaulle, para procurar que su diseño se respetara en su integridad. Rigurosa y bien documentada, además de contar con un excelente diseño de producción y eficaces efectos visuales dedicados a recrear las obras y el estado del barrio financiero a principios de los ochenta del pasado siglo, falta sin embargo mayor profundidad al conjunto, así como ese toque de fascinación que tan bien acompaña a productos de esta índole.

Con todo, se trata de un film estimable, con excelentes interpretaciones y un estremecedor final, que siendo fiel a la realidad, se permite cierta licencia poética que pone el broche de oro a su elocuente análisis. Entre sus potagonistas, destaca Claes Bang, a quien deescubrimos en The Square, y el actor y director canadiense Xavier Dolan, cuyo personaje representa el freno burocrático que sufre el artista. La recuperamos ahora, cuatro meses después de su discreto estreno en salas, cuando entra en la lista de nuevas incorporaciones de Filmin’.

LOS MÚSICOS Ensayo sobre el ego artístico

Título original: Les musiciens
Francia 2025 102 min.
Dirección
Grégory Magne Guion Grégory Magne y Haroun Fotografía Pierre Cottereau Música Grégoire Hetzel Intérpretes Valérie Donzelli, Frédéric Pierrot, Mathieu Spinosi, Emma Ravier, Daniel Garlitsky, Marie Vialle, Nicolas Bridet, François Ettori, Grégory Montel Estreno en Francia 7 mayo 2026; en España 3 julio 2026

Parece que al director francés Grégory Magne le atraiga analizar el comportamiento de los v.i.p. Lo hizo en su anterior película, Perfumes, donde Emmanuelle Devos interpretaba a una creadora de fragancias muy pagada de sí misma. En Los músicos, Valérie Donzelli es la hija de un empresario multimillonario y melómano, ya fallecido, que decide cumplir el deseo de su padre, adquiriendo la única pieza que le queda para completar un cuarteto de cuerda fabricado por el prestigioso Stradivari, el lutier más legendario de la historia, y convocando cuatro prestigiosos solistas para dar un concierto utilizando dichos instrumentos y tocando una pieza de un autor contemporáneo que cautivó al progenitor.

La idea de partida es, por lo tanto, sumamente atractiva. Su tratamiento resulta agradable, sin adaptarse abiertamente a la comedia, pero aligerando su peso para ser algo parecido al género. Elegancia y sofisticación añaden cierto encanto a un conjunto que, sin embargo, va paulatinamente revelándose endeble y perdiendo interés. El pretexto sirve para analizar el comportamiento mezquino y egocéntrico de los cuatro celebrados solistas, todos franceses por cierto, que para eso hablamos de un país chovinista. La concurrencia del propio compositor, interpretado por Frédéric Pierrot, parece equilibrar los egos y disputas, a la vez que provoca la fantasía de plegarse enteramente a los designios del creador, en lugar de atreverse a la interpretación libre del ejecutante.

Pero todo acaba resultando irrelevante y falto de profundidad, incluida una partitura, obra del autor de la banda sonora, Grégoire Hetzel, que pretende ser genial, cuando está más cerca de un Max Richter o un Ludovico Einaudi que de un György Kurtág, por poner un ejemplo. Imposible no recordar la excelente El último cuarteto, aunque su tratamiento cinematográfico, propósito e intención sean muy distintos.

domingo, 5 de julio de 2026

NORMAL Otro disparate híper violento

USA-Canadá 2025 91 min.
Dirección
Ben Wheatley Guion Derek Kolstad y Bob Odenkirk Fotografía Armando Salas Música Harry Gregson-Williams y Ryder McNair Intérpretes Bob Odenkirk, Henry Winkler, Lena Headey, Jessica McLeod, Brendan Fletcher, Reena Jolly, Peter Shinkoda, Ryan Allen, Billy MacLellan Estreno en el Festival de Toronto 8 septiembre 2025; en Estados Unidos 17 abril 2026; en España 1 julio 2026

Reconozco que he visto esta película porque ha caído en mis manos y no he tenido que desplazarme al cine para verla, lo que de paso ha podido evitarme verla oscurísima, dada la tendencia de muchas empresas de exhibición a no mantener sus equipos como es debido, como por ejemplo sucede con frecuencia en Cinesur y Cinesa. Ya de por sí se trata de un film oscuro como para permitirnos intuirla más que verla. Que se trate de una creación del responsable de las infames John Wick y Nadie, Derek Kolstad, ya nos echaba suficientemente para atrás. Pero en nuestro afán de dar nuevas oportunidades y tratar de descubrir algo, nos hemos vuelto a tropezar con un producto extremadamente violento, causa y efecto de la actual situación política y social que atraviesa nuestro desastroso planeta.

Ahora se adhiere a labores de guion el protagonista de Nadie, Bob Odenkirk, que también se atribuye el papel protagonista de ésta, un sheriff sustituto que intenta poner orden en un pueblo nevado de Minnesota aparentemente afable y pacífico que esconde un terrible secreto relacionado con la yakuza japonesa, que unos casuales atracadores de banco pondrán de manifiesto. El resto, una planificación cinematográfica apabullante entre coreografías, luchas, disparos y explosiones, al cuidado del realizador británico Ben Wheatley, responsable de las interesantes Turistas y High Rise, y de las olvidables Free Fire, Rebeca (sí, el inútil remake del clásico de Hitchcock) y Megalodón 2: La fosa.

Violencia y más violencia, aderezada con una supuesta comicidad a imagen y semejanza de Tarantino, pero sin su talento ni perspicacia, converge en un disparate en toda regla. Para colmo, su título pretende ser ingenioso, jugando con una palabra que cada vez estamos más convencidos debería desaparecer del diccionario, dada su orientación a discriminar todo aquello que no responde a lo simplemente convencional o reglamentario. Aquí se trata del nombre del pueblo y la actitud que se pretende de sus pobladores y pobladoras.

EL ACIERTO EXPRESIVO DE PATRICIA ARAUZO

XXVII Noches en los Jardines del Real Alcázar. Patricia Arauzo, piano. Programa: Sonata para piano nº 13 en si bemol mayor K.333, de Mozart; Sonata para piano nº 21 en si bemol mayor D.960, de Schubert. Sábado 4 de julio de 2026


Este año se cumplen doscientos setenta del nacimiento de Mozart, genio entre los genios e indiscutible fuente de inspiración para compositores venideros, que siguieron sus pautas e innovaciones de composición para adaptarlas a sus propios estilos. Entre ellos, destaca quizás Franz Schubert, para quien el de Salzburgo era un faro de luz que iluminó su propio camino creativo. La pianista arandina Patricia Arauzo, afincada en Sevilla, en cuyo Conservatorio Superior ejerce como catedrática de piano, hizo dialogar anoche a los dos compositores, y de paso marcar la diferencia que acusa en ambos el paso de casi medio siglo.

Como concertista, Arauzo es bien conocida de la afición sevillana, que ha podido disfrutar de su estilo disciplinado y competente en muchas ocasiones, tanto en recitales sueltos como en ciclos de distinta índole y estilo. También en las Noches del Alcázar se ha dejado sentir en varias ocasiones su pianismo, que anoche además contó con una visita inesperada en forma de fallo técnico que provocó intermitentes fogonazos desde lo alto de la arcada del Jardín del Cenador de la Alcoba, y unos puntuales apagones que dejaron indefensa a la pianista. Nada de eso le hizo desconcentrarse, manteniendo el tipo hasta el final, sin que la música acusara estos desagradables imprevistos, a los que se unieron los habituales cantos de las chicharras y los pavos reales.

Mozart forzado en estilo, logrado en expresividad

Arauzo atacó Mozart demasiado ensimismada en captar el estilo clasicista al que se adhiere, intentando que las teclas del piano sonaran lo más parecido posible, dentro de sus posibilidades, al fortepiano. Esto provocó un sonido seco, no precisamente áspero, pero sin vuelo lírico y forzado. Esto, en un autor cuya fluidez y aparente naturalidad son señas de identidad, se tradujo en una exhibición muy al contrario, forzada y atropellada, que contó con las temibles notas falsas y alguna imperfección técnica.

Por el contrario, Arauzo logró captar el espíritu de la Sonata nº 13, también conocida como Sonata Linz por haberse compuesto aparentemente en esa ciudad en 1783, conclusión a la que se ha llegado sólo recientemente después de estudios de diversa índole que no lograban ponerse de acuerdo sobre estos particulares.

El allegro inicial sonó juguetón y desenfadado, pero faltó esa agilidad referida. Sin embargo, no acertó la pianista en dotar al andante cantabile central de un mayor lirismo, evidenciándose en exceso su empeño en captar más el sonido que el estilo. Algo que corrigió en la propina, el adagio de la sonata precedente, dechado de emotividad gracias a relajarse y dejarse llevar por la belleza de los acordes, despreocupándose de la técnica. Para el allegro grazioso final optó por un estilo eminentemente concertístico, más fluido y gozoso que los movimientos anteriores, aunque igualmente atropellado.


Un Schubert entre delicado y vehemente

Durante mucho tiempo vista con recelo por considerarse demasiado larga y profunda, la Sonata nº 21 de Schubert es un prodigio de equilibrio entre tensión emocional y una sublime contemplación poética, lo que le convierte este último trabajo instrumental del compositor en una de las piezas para piano más respetadas de todo el Romanticismo. De todo esto se hizo eco la interpretación concentrada e interiorizada de Arauzo, que con una mayor relajación y mayor peso del pedal, logró deslizarse por sus preciosos acordes con gracia y talento.

Arrancó de forma delicada y, sin embargo, ya expansiva, introduciéndonos con acierto en un éxtasis contemplativo que no se rompió con los más vehementes acordes que le siguen, logrando una atmósfera de profunda solemnidad, seguida de una extrema tranquilidad emocional en el andante sostenuto, y una muy acertada volatilidad en el scherzo. En el movimiento final, con aspecto de ambigua danza húngara, alcanzó altas dosis de virtuosismo e intensidad emocional, con unos muy maleables y arqueados fraseos típicos de Schubert, que provocaron junto a su heroica resistencia ante los inconvenientes técnicos apuntados, el unánime reconocimiento del público.

Fotos: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía