martes, 27 de junio de 2017

SELFIE Después del hundimiento del chiringuito

España 2017 85 min.
Dirección Víctor García León Guión Víctor García León y Sebastián Maharg-Bravo Fotografía Eva Díaz Intérpretes Santiago Alverú, Macarena Sanz, Javier Caramiñana, Alicia Rubio, Pepe Ocio, Isabel García Lorca, Clara Alvarado, Carlos Montero, Esther Regina, Álvaro Roig Estreno en el Festival de Málaga 18 marzo 2017; en salas comerciales 23 junio 2017

Víctor García León ha cultivado en sus dos largometrajes hasta la fecha la comedia y el drama generacional, con Más pena que gloria y Vete de mí, y entre medio dirigió junto a otros muchos realizadores el documental Hay motivo. De esas dos facetas, la generacional y la reivindicativa, nace Selfie, un film original y atrevido que descansa en pilares muy sólidos para ir poco a poco desinflándose, perdiendo fuelle, el horizonte y con él las posibilidades de generar un análisis certero sobre la penosa situación política del país en la actualidad, especialmente en todo lo que tiene que ver con la corrupción. Reducido a vehículo para la comedia, la película nos cuenta la historia de un pijo de Madrid cuyo chiringuito, perfectamente articulado desde su niñez para mantener los estereotipos y privilegios de clase, se viene abajo cuando su padre, ministro, es acusado y detenido por corrupto. Con una cámara pegada, el joven, desorientado y despreocupado, casi desnortado e inconsciente, busca la supervivencia, seduce a una joven invidente que parece una metáfora del país, y se acerca al aire que más calienta, que por casualidad resulta ser Podemos. El artificio sirve para crear situaciones divertidas y que un debutante Santiago Alverú luzca su talento cómico, que lo tiene en abundancia, para convertirse en el actor revelación de la temporada, mientras el espectador asiste a lo que parece un reportaje alargado de El intermedio, cameos de Aguirre, Iglesias y Errejón incluidos, pero con menos mordacidad y mala leche que el programa del Gran Wyoming, lo que deviene en ocasión perdida. En el Festival de Málaga logró una Mención Especial del Jurado y el Premio de la Crítica.

LA CASA DE LA ESPERANZA Una historia encorsetada sobre seres enjaulados

Título original: The Zookeeper’s Wife
USA 2017 124 min.
Dirección Niki Caro Guión Angela Workman, según la novela de Diane Ackerman Fotografía Andrij Parekh Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Jessica Chastain, Daniel Bruhl, Johan Heldenbergh, Timothy Radford, Val Maloku, Efrat Dor, Marian Mitas, Iddo Goldberg, Michael McElhatton, Shira Haas, Martha Issová Estreno en Estados Unidos 7 abril 2017; en España 23 junio 2017

Spielberg nos contó la historia de Oscar Schindler, que salvó a miles de judíos del exterminio gracias a su habilidad, sus contactos y, sobre todo, su sensibilidad y buena voluntad. Pero como él muchos y muchas debieron esconder vecinos, amigos y gente anónima para salvarlas de las garras de la Gestapo y de  la maquinaria más deshumanizada de matar jamás ideada por el hombre. La del matrimonio polaco Zabinski, directores del zoológico de Varsovia, fue una de esas historias, llegando a esconder en sus instalaciones a casi trescientas personas mientras hacían creer a los nazis que su única ocupación en el devastado zoológico era criar cerdos para alimentar a las tropas alemanas. Una historia sin duda que merece contarse, sobre todo si con ello se ilustran episodios no tan transitados como al vida en el gueto judío de Varsovia o la resistencia polaca a la invasión nazi en los estertores de la Segunda Guerra Mundial. A Jessica Chastain le ha debido interesar mucho el proyecto y embarcarse en su producción, y quizás haya sido ella quien eligiera a la directora neozelandesa Niki Caro (Whale Rider, En tierra de hombres) y la escritora Angela Workman para adaptar la novela de Diane Ackerman; muchas mujeres para dar cierta sensibilidad femenina al conjunto, aunque al final lo que haya salido sea un suflé indigesto, irreal, rancio y resuelto a fuerza de elipsis desconcertantes y mucha impostura, desde la guardarropía a una pobre puesta en escena y unos personajes con los que apenas se logra empatizar. Un film tan mal contado y mal resuelto que consigue por una vez que una historia sobre el holocausto apenas llegue a emocionar. Quizás en la novela se hayan trabajado asuntos que en la película aparecen desdibujados, como el cariño hacia los animales en cautiverio, convertido en cariño hacia seres humanos enjaulados y obligados a vivir como topos durante años. Nada es sin embargo verosímil en esta historia real, y ni siquiera Chastain se da un baño de gran interpretación, con lo que el film acaba decepcionando incluso a sus incondicionales.

sábado, 24 de junio de 2017

DISTANTE Y ELEGANTE HOMENAJE A TELEMANN EN LAS NOCHES DEL ALCÁZAR

18º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Rafael Ruibérriz, flauta travesera; Alejandro Marías, viola da gamba; Alfonso Sebastián, clave. Programa: Las fantasías secretas de Telemann. Viernes 23 de junio de 2017

Ruibérriz
Afortunadamente este año los conciertos estivales del Alcázar han llegado con puntualidad, sin problemas burocráticos que les afecten, y fieles a no dejar pasar ninguna efemérides, ha habido espacio para recordar que precisamente este domingo 25 de junio se celebran dosciento cincuenta años de la muerte de Georg Philipp Telemann, quizás el autor más prolífico de todos los tiempos. Estudiante de derecho y letras en Leipzig y fundador del Collegium Musicum en esa ciudad, fue amigo y puntual rival de Bach, padrino de su hijo Carl Philipp Emanuel, y mucho más reconocido y popular en su tiempo que el autor de los Conciertos de Brandeburgo. Telemann abarcó en su prolífico catálogo todos lo géneros, música religiosa y dramática y mucha música de cámara, en la que destacan tríos, sonatas, cuartetos, scherzi, suites y fantasías. Piezas para diversos instrumentos, solos o en combinación, que denotan el dominio y la maestría del compositor para plegarse a las necesidades de cada uno en particular.

Y eso fue precisamente lo que vinieron a demostrar Rafael Ruibérriz al traverso, Alfonso Sebastián al teclado y Alejandro Marías a la viola da gamba, en un programa pulcramente estructurado en el que se dieron cita fantasías para cada uno de los instrumentos convocados, así como un concierto y una sonata para dos, clave y flauta, y clave y viola, y dos tríos que abrieron y cerraron el programa. Una estructura que quizás provocó que la sesión fuera previsible, pero que ayudó sobremanera a disfrutar de la excelencia de cada uno de los jóvenes intérpretes. Ruibérriz y Sebastián ya han demostrado su compenetración en múltiples ocasiones, mientras Marías se ha revelado como una muy fresca incorporación y una grata sorpresa por la exuberancia de su sonido, su gesto sensible y su fuerte involucración a la hora de atacar las piezas.

Marías
El flautista sevillano tuvo momentos endebles, como el Trío Sonata TWV 42 :g7 con el que arrancó la velada, pero remontó satisfactoriamente en el Concierto en la menor TWV 42:a1, donde su proverbial capacidad para las agilidades y buen gusto para la ornamentación se combinaron con un sensato dominio de la expresividad. Su interpretación de la Fantasía nº 2 TWV 40:3 aunó también control técnico y considerable sensibilidad. Sebastián mantuvo en todo momento una excelente pulsación, aportando al conjunto la elegancia francesa que Telemann combinaba con la ornamentación italiana y la naturalidad y frescura de sus melodías, a menudo siguiendo patrones líricos. En este punto fue Marías quien hizo mayor gala de emotividad, extrayendo no sin algún leve traspiés técnico un sonido potente y carnoso de su instrumento, flexible, espontáneo y sutil, y atendiendo con esmero a los abundantes contrastes e imitaciones. Faltó sin embargo algo más de calidez en la relación de los músicos con el público, algunas palabras de introducción a tan merecido tributo y mayor complicidad con los receptores de su amable propuesta.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 23 de junio de 2017

11º DE ABONO DE LA ROSS Y UN ESTRENO: EL DESTINO DE UN LINAJE

11º concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. John Axelrod, dirección. Programa: Sinfonía nº 1 “Clásica”, de Prokofiev; When the City Rules, de Gabriel Prokofiev; Sinfonía nº 5 Op. 67, de Beethoven. Teatro de la Maestranza, jueves 22 de junio de 2017

El destino, ese concepto indefectiblemente ligado a la más famosa de las sinfonías, parece unir al nieto de Prokofiev con las dos partituras sinfónicas más populares del genio de Bonn: la Novena, que protagonizó el concierto nº 9 de abono de esta temporada, con un remix del joven como preludio, y ahora la Quinta, precedida del estreno europeo de una composición suya que parece querer hablarnos de ese otro que aguarda al individuo en las grandes ciudades paradigma de la incomunicación. Pero aunque el acento del atractivo de este programa estuvo en dicho estreno, lo que facilita al cronista la agradecida posibilidad de pronunciarse no sólo sobre la interpretación, sino también sobre el valor de una música nunca antes escuchada, acercarse a páginas tan prodigiosas como la firmada por su abuelo, el gran Sergei Prokofiev, o la incombustible Quinta del insigne Beethoven, acaban convirtiéndose por derecho propio en el principal reclamo de un acontecimiento como éste.

Gabriel Prokofiev presentó una pieza vistosa y espectacular, de carácter tan programático que casi parece una partitura cinematográfica. Se trata de un encargo de las Sinfónicas de Sevilla y Seattle, que tuvo su puesta de largo en la segunda ciudad, en septiembre pasado con Ludovic Morlot a la batuta, y completando un programa en el que también se encontraban su abuelo con la suite de El amor de las tres naranjas, y Beethoven y sus luminosas Sinfonías 1 y 8. En un principio los solistas, violonchelo, contrabajo, trompeta, flauta y percusión, debían tener un protagonismo mayor del que la obra finalmente les ha otorgado. Estos instrumentos, y algunos más, van emergiendo con absoluta naturalidad de la orquesta para reafirmar su individualidad y el diálogo entre ellos, en lo que es, junto a un estupendo trabajo de percusión, lo más original de una partitura que apuesta por la tonalidad, el melodismo, y sobre todo el ritmo. La salvaje llamada de la selva ocupa su primer movimiento, una suerte de Sensemayá que ilustra el primitivismo del hombre abocado a la sociedad. El inevitable movimiento lento adopta formas de blues y jazz, saxofón incluido, mientras el tercero y último reflejan el frenesí urbano mediante ritmos inspirados en el soul y la psicodelia setentera. Un trabajo más inspirado en su estructura y gramática orquestal que en el meramente expresivo, amable para el oyente medio, sin riesgos ni espesuras, fácil y rápido de digerir.

Antes, Axelrod ofreció una lectura decepcionante de la Clásica de Prokofiev, raquítica en sus postulados, ratonil en la cuerda, de líneas gruesas y cortantes, sin flexibilidad ni apenas gracia, a veces morosa y casi nunca efervescente. Mucho mejor Beethoven, una Sinfonía nº 5 dinámica, con empuje y un excelente trabajo de las texturas, pero con un punto personal que potenció los metales y los ritmos rápidos en detrimento de una mayor reflexión y más precisión en los detalles. Una versión rotundamente vistosa, espectacular y en cualquier caso vigorosa.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 22 de junio de 2017

CARTAS DE LA GUERRA Tedioso drama epistolar

Título original: Cartas da Guerra
Portugal 2016 105 min.
Dirección Ivo Ferreira Guión Ivo Ferreira y Edgar Medina, según la novela de António Lobo Antunes Fotografía Joao Ribeiro Intérpretes Miguel Nunes, Margarida Vila-Nova, Ricardo Pereira, Joao Pedro Vaz, Joao Pedro Mamede Estreno en el Festival de Berlín 14 febrero 2016; en Portugal 1 septiembre 2016; en España 16 junio 2017

Basada en la novela epistolar del prestigioso autor portugués António Lobo Antunes, con ciertas reminiscencias autobiográficas, el film de Ferreira se presenta como una ilustración preciosista y melancólica de las vivencias del protagonista, militar en la Guerra de Angola, el último vestigio del imperio portugués en África, médico y con talento para la escritura, todo como el propio autor. La voz en off de la esposa leyendo las poéticas cartas de su marido desde el campo de batalla, se convierte en una presencia latosa y permanente, mientras ante nuestra retina se van sucediendo estampas en esmerado blanco y negro de la vida cotidiana del militar en el país africano, el progresivo desgaste emocional del protagonista y sus compañeros, y el contacto con un pueblo desorientado e incapaz de comprender lo que está sucediendo a su alrededor, así como con la inevitable muerte de compañeros, enemigos y gente inocente. Pero la atención se centra fundamentalmente en la historia de amor del militar y la esposa a la que escribe, donde vuelca toda su pretenciosa poética, con sus dudas y su igualmente deterioro progresivo ante un tiempo que se desarrolla de forma confusa e incierta. Sin atisbo de tensión ni intriga frente al episodio bélico en el que se ambienta, ni un desarrollo dramático que enganche, la experiencia se desarrolla de forma tan anodina como irritante, potenciando la belleza de sus partes (la hermosa fotografía, nominada a los Premios Europeos del Cine, la música elegíaca de clásicos portugueses como Luis de Freitas Branco o Fernando Lopez Graça, combinada con canciones populares de principios de los setenta, o la cuidada ambientación) frente al poco interés y escasa emoción que suscita su endeble material dramático, como viene siendo habitual en el cine luso, tremendamente triste y gris.

lunes, 19 de junio de 2017

TESTIGO Un thriller político mal planteado

Título original: La mécanique de l’ombre
Francia-Bélgica 2016 88 min.
Dirección Thomas Kruithof Guión Yann Gozlan y Thomas Kruithof Fotografía Alex Lamarque Música Grégoire Auger Intérpretes François Cluzet, Simon Abkarian, Sami Bouajila, Alba Rohrwacher, Denis Podalydes, Alexia Depicker Estreno en Francia 11 enero 2017; en España 9 junio 2017

Un hombre corriente, más bien anodino y taciturno, enredado en una trama de intriga y espionaje con consecuencias vitales para la seguridad, la política y la economía de uno de los países más poderosos del mundo. Esta podría ser la sinopsis del debut en la dirección de este realizador galo que pone un ojo en el cine americano de intriga política de los setenta, con La conversación de Coppola a la cabeza, y el otro en la estética gris y fría de David Fincher, sin renunciar a la tradición francesa en este tipo de producciones. Podría haber dado lugar a un film inteligente y atractivo, pero sus premisas van decepcionando paulatinamente y sumergiéndonos en un mar de incredulidad preocupante. Es evidente que nuestros gobiernos nos manipulan, que los servicios secretos y hasta la policía trabaja para enmarañar las intrigas políticas de aquellos a quienes sirven, y que hay corrupción por doquier. Pero eso no basta para construir una estructura dramática suficientemente convincente, que no dé la sensación de caer continuamente en el infantilismo y la ingenuidad, con recursos y giros dramáticos a menudo poco plausibles y cogidos con alfileres. El resultado es que no llega a emocionar, ni irritar ni intrigar lo suficiente, cayendo progresivamente en la apatía. Ni siquiera el desarrollo del personaje interpretado por Cluzet resulta convincente, dentro de un conjunto que cuida más los detalles estéticos que los meramente argumentales, aunque lo pretende. No cabe duda de que se trata de un tipo de cine necesario, pero que exige de coordenadas más precisas y maliciosas.

domingo, 18 de junio de 2017

MÚSICA PARA REFRESCARSE EN LA CLAUSURA DEL XXVII CICLO DE CÁMARA DE LA ROSS

9º concierto del XXVII ciclo de música de cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Paçalin Zef Pavaci, violín. York Yu Kwong, viola. Sasha Crisan, violonchelo. Lucian Ciorata, contrabajo. Vicent Morelló Broseta, flauta. José Manuel González Monteagudo, oboe. Piotr Zymyslik, clarinete. Javier Aragó Muñoz, fagot. Ian Parkes, trompa. Programa: Phantasy-Cuarteto, de Britten; Till Eulenspiegels Einmal Anders!, de Strauss-Hasenöhrl; Six épigraphes antiques, de Debussy-Chapron; Noneto nº 2, de Martinu. Espacio Turina, domingo 18 de junio de 2017

La violonchelista Sasha Louise Crisan
Con un intenso calor fuera, y otro de carácter más emotivo dentro – afortunadamente la refrigeración de la sala cumplió amortiguando los rigores del tiempo – asistimos al broche final del ya pasado ciclo de música de cámara de la ROSS que hizo el número veintisiete. Unas afortunadas palabras de agradecimiento de Victoria Stapells, directora del English Language Institute, patrocinador del evento desde hace varias temporadas, y una invitación al próximo ciclo, que se celebrará íntegramente en el Espacio Turina y contará con un concierto más, introdujeron un programa cuya música sirvió para refrescarnos y olvidarnos del calor imperante. En realidad se trataba en cierto modo de una continuación del programa de mayo, con Martinu cerrándolo de nuevo y otra variación del Till Eulenspiegel de Strauss entre las propuestas, así como la misma plantilla de viento sobre el escenario, esta vez de la sala de la calle Laraña.

El contrabajista Lucian Ciorata, pilar fundamental
de la orquesta, con su característica e inseparable
camisa musical
Estos conciertos de cámara, complemento ideal de la temporada sinfónica, son tan útiles para cubrir el hueco imperdonable que sufrimos en la ciudad, como para fomentar el compañerismo entre los y las músicos de la orquesta, permitiéndoles trabajar con mayor complicidad y más estrecha colaboración. El Cuarteto Fantasía de Britten es una obra de juventud y sin embargo muy madura en sus postulados expresivos, combinando ingeniosamente variaciones con la forma sonata y permitiendo a los intérpretes jugar con armonías, contrastes y tonalidades sin caer en un fácil caos, como de hecho lograron el trío de cuerdas y la magnífica prestación de Monteagudo al oboe. Una versión reducida por Franz Hasenöhrl para vientos y cuerda del poema sinfónico Till Eulenspiegel de Strauss (esta vez de otro modo, reza su título) vino a completar la de sólo vientos del concierto anterior, con protagonismo del violín de Pavaci, único de los nueve músicos convocados que intervino en todo el programa, sin atisbo de fatiga y dando lo mejor de sí con muy buenos resultados.

Mucho antes de que Francis Lai marcara el sonido del cine erótico de los setenta, Debussy ya había ilustrado los poemas lésbicos de su amigo Pierre Louÿs, Le chanson de Bilitis, seis Epígrafes antiguos con orquestación de Bernard Chapron que abundan en arabescos, líneas sinuosas y sensualidad y que quizás hubiera merecido una mayor carga sicalíptica por parte de una formación algo lánguida, a pesar del excelente trabajo de Morelló a la flauta. El Noneto nº 2 de Martinu supone su testamento camerístico, en el exilio y minado por el cáncer, y sin embargo mantiene una estética de divertimento vigoroso y luminoso, que los intérpretes defendieron con un sensacional dominio de los recursos, estupendos todos en sus difíciles cometidos.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía