miércoles, 11 de diciembre de 2019

INNOVA ÓPERA, TALLER DE EMOCIONES

Ciclo de Creación de Ópera Contemporánea. Zahir Ensemble. Juan García Rodríguez, dirección musical. Thierry Bruehl, dirección escénica. Sachika Ito, Aurora Galán y Diana Larios, sopranos. David Lagares, barítono. Rémi Page, actor. Programa: Artefacts #2, de Sara Glojnaric; Lazos familiares, de Hüseyin; 9+1 “Una pareja = un muerto”, de Jean-Baptiste Marchand. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, miércoles 10 de diciembre de 2019


Una de las obligaciones irrenunciables de un teatro público es la educación de sus incondicionales y quienes estén por serlo. Ampliar públicos y ofrecerles programas cada vez más eclécticos tiene que estar entre sus prioridades. No olvidemos que no se trata de una empresa para producir ganancias, aunque esto también esté lógicamente entre sus objetivos, sino un espacio sufragado entre todos y todas para progresar en cultura y ampliar horizontes. Por eso celebramos esta nueva iniciativa del Teatro de la Maestranza a impulsos del siempre inquieto y estimulante Zahir Ensemble, de traer a Sevilla óperas breves enmarcadas en música contemporánea, creadas por jóvenes autores y autoras, de carreras incipientes aunque a veces bien asentadas. En esta aventura participa Klang21, una institución de apoyo a la música contemporánea y las artes escénicas, que tiene su sede en Salzburgo y al director escénico Thierry Bruehl como su principal mentor, partiendo del Taschenopernfestival al que se desplazó el director del Maestranza, Javier Menéndez, para supervisar las tres piezas que ayer tarde se interpretaron en la Sala Manuel García.
 
Una combinación de música, ni gritos ni ruidos, sino sonidos armónicamente articulados para provocar sensaciones, interpretación dramática y puesta en escena que aunque no responde al concepto que tradicionalmente tenemos acuñado de ópera, sí se ciñe a su definición más básica en cuanto a simbiosis entre música, drama y escena. Tres piezas cortas concebidas como talleres de composición integraron esta primera incursión de Innova Ópera en la escena hispalense. Introducidas de forma muy intencionada por el niño Julio Figueredo, quizás como un guiño a las nuevas generaciones, con una especial gracia y capacidad para transmitir basada en el artificio y una compostura algo robótica, cada obra dejó su impronta en nuestras emociones, provocando sentimientos muy distintos a partir de sus muy reflexivas notas. Así, la joven croata residente en Stuttgart Sara Glojnaric extrajo complacencia y alegría con su dúo de percusión y voz femenina, presuntamente a partir de breves introducciones de canciones pop de los 80 y los 90, aunque apenas fuimos capaces de vislumbrar el éxito de C+C Music Factory Gonna Make You Sweat, y eso temiendo equivocarnos. La soprano japonesa afincada en Sevilla Sachika Ito dio perfecta réplica a la batería en una obra basada en el ritmo y la ebullición de los afectos, toda una experiencia multisensorial llevada a buen puerto por un dúo en perfecta sintonía.
 
Muy diferente es la pieza del compositor turco y dj de música tecno, dance y electrónica Hüseyin Evirgen, inspirada por graves sucesos ocurridos en Austria y Estados Unidos que demuestran nuestra indiferencia ante la desgracia ajena y cómo llegamos a ser conscientes de ella solo a través de los medios de comunicación. Una pieza que basa su efecto en instrumentos de cuerda convencionales pervertidos y distorsionados, incluso intervenidos como el caso del piano, y va generando una sensación in crescendo de ansiedad y desasosiego, al que se van sumando las voces desesperadas de tres sopranos, extraordinarias Ito, Aurora Galán y Diana Larios, así como el habitual de la casa bajo-barítono David Lagares, que ejerce de siniestro maestro de una ceremonia macabra en la que el bailaor francés Rémi Page pone su cuerpo al servicio del maquillaje de la realidad, ese que permite que sigamos siendo felices frente a la inmundicia que nos rodea.
 
Para finalizar, el autor franco-austriaco Jean-Baptiste Marchand nos habla en otro tono, tan conceptual como los demás pero con cierto aire de displicencia y amargura, sobre la imposibilidad del amor en su obra 9+1 “Una pareja = un muerto”, que bien podría haberse titulado también Lazos familiares, como la de Evirgen. En ella, con cierta influencia de las canciones habladas de Serge Gainsbourg, una pareja se enfrenta al duelo del amor, ese querer y no querer que genera el conflicto de la pareja. Lástima que en esta pieza fallara la megafonía de Rémi Page, de forma que su voz sonara imponente al principio, apagada después. La experiencia, siempre de la mano del inquieto y polifacético Juan García Rodríguez, resultó sumamente gratificante y muy conveniente. Es arte contemporáneo y es duro, pero cuando se tiene acceso a él resulta inquietante y conmovedor.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 10 de diciembre de 2019

VOCES DE MUJER SILENCIADAS

Coinciden en la cartelera teatral y musical de Valencia dos espectáculos que nos llevan a hacer una reflexión sobre la voz aún silenciada de la mujer. Nadie se acuerda ya de Carmen Tórtola Valencia. Sin embargo, esta mujer nacida en el barrio de Triana, en Sevilla, fue en su época, finales del siglo XIX y primer cuarto del XX, una cotizadísima bailarina, capaz de rivalizar con Isadora Duncan o la mismísima Paulova. Creció como persona y como artista en Londres y París, fue contemporánea y compañera de inolvidables actrices y cupletistas como Raquel Meller, y destinataria de los más ardientes poemas de admiradores como Valle-Inclán, Pío Baroja, Jacinto Benavente, Rubén Darío u otra gran olvidada por su condición de mujer, pero desde hace tiempo reivindicada y recuperada, Emilia Pardo Bazán. Tórtola no solo fue mujer, sino comprometida, provocadora, exótica y transgresora, y eso no se perdona a su sexo. Aunque tuvo muchos amantes masculinos, vivió casi toda su vida de adulta con otra mujer, a quien adoptó para evitar habladurías. Se declaró republicana y a favor de la independencia catalana. Incluso parece ser que custodió el corazón de Francesc Maciá, quien proclamó la efímera República Catalana en 1931 y fundó Esquerra de Catalunya, siendo sustituido a su muerte en 1933 por Lluís Companys. Todo eso no le impidió cultivar también una fuerte amistad con Pilar Millán Astray, la muy reaccionaria y monárquica autora de La tonta del bote. Muchos detalles como para no ser olvidada. La Historia, siempre tan oportuna y conveniente, silenció a Carmen Tórtola, la mujer que desafió a su época con su danza provocadora, sus ideales revolucionarios y sus preferencias sexuales. Naturalmente con todo lo que se venía encima en este desdichado país, había que silenciarla y olvidarla.
 
La ciudad de Valencia celebra estos días la figura y la trascendencia de Carmen Tórtola con una estupenda obra teatral y musical que se representa en el Rialto, sede también de la Filmoteca Valenciana, un año después de su estreno y de cosechar varios y muy merecidos premios de las artes escénicas de Levante. Begoña Tena es la autora de su excelente texto, y Rafael Calatayud lo dirige, mientras la actriz María José Peris da vida a la emblemática protagonista, secundada por Resu Belmonte como Ángeles Magret, su amor y compañera de vida, Marta Chiner sensacional como Pilar Millán Astray, y tres bailarinas que personifican distintas etapas en la vida y el arte de la homenajeada. El resultado es un apasionante, meticuloso y meritorio ejercicio de justicia, que recupera tan importante personaje para la posteridad y procura dar voz a quien fue silenciada durante tantos años de penuria emocional e intelectual, más ahora que las sombras de la intolerancia acechan tan cerca.
 
Tórtola coincide en Valencia con una suntuosa producción de Nabucco de Verdi en el Palau de les Arts, protagonizada por Plácido Domingo en su faceta de barítono encarnando al famoso rey de Asiria, Nabucodonosor. Un espectáculo operístico que estos días ha sido noticia más por su carácter morboso que el puramente artístico. Todos los medios se han apresurado a destacar el aplauso unánime y el apoyo incondicional del público valenciano al tenor, y ahora barítono madrileño, tras las enormes ovaciones recibidas en otras plazas europeas como Salzburgo, frente al desprecio que se le ha dispensado en Estados Unidos, cuna según parece del puritanismo más extremo. Todo, ya se sabe, a colación de las casi dos centenares de denuncias que antiguas aspirantes a cantantes de ópera, en su mayoría, han hecho respecto a los presuntos abusos sexuales causados por el artista. Algo que siempre se ha sabido y hoy justificamos como conductas de otros tiempos, admitidas y habituales. Incluso en estas mismas páginas hemos argumentado esa justificación y defendido la conveniencia de separar la moral y la conducta del mérito y el talento como artistas. Pero incluso a falta de juicios concretos, no hubiera estado de más no ya un mero reconocimiento o un mea culpa justificado por las circunstancias, sino una disculpa pública y una intención de resarcimiento que no se ha producido. Una vez más sin embargo son ellas las silenciadas, y su dolor sacrificado a favor del gran artista, del poderoso, de quien justamente haciendo abuso de ese poder despreció a la mujer y sus sentimientos, que ya sabemos que como ser encantador y atractivo nunca lo hizo. Puede que fuesen conductas del pasado, justificadas coyunturalmente, pero sabemos de muchos hombres que incluso entonces respetaban a la mujer y no hubiesen abusado ni de su poder ni de su presunta superioridad. El respeto ha de existir siempre, antes y ahora, no es un invento moderno.
 
Metateatro musical
 
El Nabucco de Verdi que se representa en Valencia es un espectáculo suntuoso, excelente en su vertiente musical y sorprendente en su concepción como metateatro. Asistimos a una posible recreación del estreno de la ópera en la Scala de Milán en 1842, con palcos ocupados por la aristocracia de los invasores austriacos, y una escena en la que se representa paralelamente la ocupación de los territorios hebreos por los asirios en tiempos bíblicos. La recreación pasa por decorados y vestuario tan de la época y tan del gusto americano y hollywoodiense; la eficaz producción viene de Washington, Minnesota y Filadelfia. En cierto punto el elenco se enfrenta al público figurante ataviado con ricos disfraces que recuerdan al decadente Gattopardo, dando pie a un Va, pensiero en forma de bis que ejemplifica el carácter de reivindicación que el célebre coro acuñó como canto de libertad del pueblo italiano.
 
Además de apreciar por supuesto la incandescente e inapagable voz de Plácido Domingo, que en su nueva tesitura ha perdido naturalmente algo de su característico e inconfundible timbre, pudimos disfrutar de la vigorosa y rutilante voz de Anna Pirozzi como Abigail, el aterciopelado timbre de Arturo Chacón-Cruz como Ismael, y la flexibilidad y dulzura de Alisa Kolosova como Fenena. Coros y orquesta hicieron un trabajo ejemplar, quizás algo falto de matices y sutilezas en el caso de la batuta de Jordi Bernàcer, pero en cualquier caso apoyado en un sonido soberbio y muy preciso tanto de la Orquesta de la Comunidad Valenciana como del Coro de la Generalitat. Hubo muchos aplausos y vítores merecidos a una gran leyenda imperecedera del canto lírico, para nada en la función del domingo esa rendición de pleitesía brindada al artista como compensación a los presuntos agravios perpetrados por sus víctimas y los fariseos que le han condenado, aunque nos consta que sí hubo algo de eso el día del estreno, el pasado lunes 2 de diciembre, a juzgar por las cientos de octavillas que se tiraron desde lo alto en forma de agradecimiento y devoción al gran artista. Pero no hay que olvidar que ha causado dolor y que las voces de sus denunciantes no pueden ser calladas. Nada ni nadie puede seguir legitimando el silencio de la mujer, ni siquiera la admiración que inspira y sin duda merece un artista de la talla de Plácido Domingo. Eso no solo no mitiga el dolor sino que lo acentúa, y es inadmisible.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 9 de diciembre de 2019

HISTORIA DE UN MATRIMONIO y crónica de un divorcio

Título original: Marriage Story
USA 2019 136 min.
Guion y dirección Noah Baumbach Fotografía Robbie Ryan Música Randy Newman Intérpretes Scarlett Johansson, Adam Driver, Laura Dern, Azhy Robertson, Alan Alda, Julie Hagerty, Ray Liotta, Merritt Weaver, Wallace Shawn Estreno en el Festival de Venecia 29 agosto 2019; en Estados Unidos 6 noviembre 2019; en España (no en Sevilla) 22 noviembre 2019; en Internet 6 diciembre 2019

Hay dos cosas que merecen la pena en esta película, una nueva, tierna y emotiva banda sonora de Randy Newman acompañada por un par de sensacionales canciones del musical Company de Stephen Sondheim, y la cautivadora presencia de una Laura Dern que llena y alumbra la pantalla cada vez que asoma. Por lo demás nos encontramos con la enésima revisión del fracaso matrimonial, que muchos han querido ver como una de las crónicas más amargas sobre el tema que recuerdan... será porque recuerdan poco. Desde Escenas de un matrimonio hasta La guerra de los Rose, pasando por el doloroso litigio por la custodia de un hijo en Kramer contra Kramer, por citar solo algunas, son muchas las películas que en clave de comedia o drama han tratado tan espinoso tema.

Cuestionar la institución o profundizar sobre la herencia judeocristiana que nos obliga a creernos monógamos y eternamente entregados a un único e insustituible amor, hubiera sido mejor objeto para la tesis de un Noah Baumbach que más que nunca parece emular al maestro Woody Allen. Desde Una historia de Brooklyn sus semejanzas con el inagotabe cómico son evidentes y se han corroborado en cintas como Mientras seamos jóvenes, Frances Ha o Mistress America, estas dos últimas protagonizadas por la mujer que más se parece también a Allen cuando dirige, Greta Gerwig. El puente aéreo ente Manhattan y Hollywood nos retrotrae a Annie Hall, el mundo del teatro y las canciones de Broadway también tienen mucho de Allen, pero el resto ni tiene el gancho ni el ingenio de su cine.

Nos limitamos a disfrutar de dos grandes intérpretes, aunque la buena actuación de Adam Driver tarda en emerger, y prácticamente lo hace cuando entona con rabia y descorazonada melancolía el Being Alive de Company, mientras Scarlett Johansson se recupera como gran actriz de carácter después de sobrevivir con papeles intrascendentes en películas de superhéroes y similares. Pero ni hay profundidad ni novedad en esta crónica de un divorcio, solo en cuanto denuncia de las trabas burocráticas y judiciales que terminan amargando y arruinando a los litigantes, así como una misógina reivindicación del hombre como víctima del sistema, física, emocional y económicamente, cosa que poco o nada ayuda a mejorar un conjunto que parece estar dando vueltas continuas sobre sí mismo, destacadas incoherencias de guion incluidas.

LA GRAN MENTIRA Puro ejercicio de ambigüedad

Título original: The Good Liar
USA 2019 109 min.
Dirección Bill Condon Guion Jeffrey Hatcher, según la novela de Nicholas Searle Fotografía Tobias A. Schliessler Música Carter Burwell Intérpretes Helen Mirren, Ian McKellen, Russell Tovey, Jim Carter, Mark Lewis Jones, Laurie Davidson, Phil Dunster, Lucian Msmati, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Spike White, Nell Williams Estreno en Reino Unido 8 noviembre 2019; en Estados Unidos 15 noviembre 2019; en España 5 diciembre 2019

Bill Condon es un buen director. Lo ha demostrado en cintas como Dioses y monstruos o Dreamgirls, y lo vuelve a demostrar ahora que cuenta otra vez con Ian McKellen, que ya protagonizó la primera de la cintas nombradas así como también a sus órdenes una inteligente semblanza de un Sherlock Holmes anciano y retirado en Mr. Holmes, y con la siempre atractiva y gran actriz Helen Mirren, logrando de ambos unos excelentes trabajos a la altura de sus talentos.

Saca también mucho partido de una sofisticada trama de timos de envolvente ambigüedad, donde el juego del gato y el ratón, la ingenuidad y la maldad más diabólica, se entrecruzan para mantener al espectador en vilo, interesado desde un principio e intrigado por los posibles derroteros que pueda seguir. El problema es que Nicholas Searle, el autor en cuya novela se inspira, no parece ser ningún genio, y rápidamente se le notan las costuras, se atisban las malas artes con las que pretende liar al lector o lectora, en este caso el público, y la disparatada y enrevesada traca final con la que busca sorprendernos. Y todo ello echando mano de un arquetípico personaje en este tipo de aventuras, mil veces visto en novelas y películas, pero cuya identidad no podemos desvelar sin hacer spoiler.

Lástima que no podamos justificar ninguno de estos términos sin traicionar el argumento, por lo que deberán ser los y las espectadoras quienes descubran a lo que nos referimos y por qué irrita tanto. Pero si se conforman con una buena y elegante puesta en escena, unos protagonistas atractivos y una considerable dosis de intriga, todo bañado con una excelente banda sonora de Carter Burwell, y ordenado por unas manos expertas y responsables, no duden que el espectáculo les gustará. Tan ambiguo como esto.

LAST CHRISTMAS Espíritu navideño en toda regla

Reino Unido-USA 2019 102 min.
Dirección Paul Feig Guion Bryony Kimmings y Emma Thompson Fotografía John Schwartzman Música Theodore Shapiro Intérpretes Emilia Clarke, Henry Golding, Michelle Yeoh, Emma Thompson, Lydia Leonard, Patti LuPone, Ingrid Oliver, Boris Isakovic, Ritu Arya, Laura Evelyn, Rebecca Root, Ansu Kabia Estreno en Estados Unidos 8 noviembre 2019; en Reino Unido 15 noviembre 2019; en España 29 noviembre 2019

Que Emma Thompson haya confiado en Paul Feig para dirigir su guion puede deberse a la anterior película de este realizador norteamericano. La elegancia y la ironía, además del buen trabajo desplegado por sus protagonistas, Anna Kendrick y Blake Lively, lograron que Un pequeño favor redimiera a Feig de sus anteriores y de muy mal gusto trabajos, entre ellos La boda de mi mejor amiga, Espías y el remake en clave femenina que no feminista de Cazafantasmas. Thompson por su parte recupera el espíritu de los cuentos más tradicionalmente navideños, los que se inspiran en el abecedario de Charles Dickens y echan mano de todo un imaginario urbano de miseria e injusticia para depositar su mensaje de buena voluntad, optimismo y actitud frente a los sinsabores de la vida.

Ilustrarlo todo con canciones de George Michael y su grupo Wham! no responde más que a una estrategia de mercado, la misma que han seguido títulos recientes como Yesterday o Blinded by the Light a propósito de los Beatles y Bruce Springsteen, respectivamente. Algunas de estas canciones están perfectamente encajadas en el argumento, mientras otras solo sirven de adorno, como los navideños de la tienda en la que trabaja nuestra alocada, impertinente y de partida insufrible protagonista, una Emilia Clarke a la que hemos visto de heroína en Terminator Génesis y Han Solo, así como en el pastelito romántico Antes de ti, y que ahora se calza los zapatos de una hija de refugiados ex yugoslavos amenazados por el Brexit en un Londres quizás idílico pero en el que abunda el miedo, el racismo y las casas de acogida.

Pero que nadie se asuste, esto es una comedia romántica y amable, con considerables dosis de humor, a lo que no es ajena una divertida Emma Thompson y unas líneas de diálogo tan logradas como las que le valieron el Oscar hace casi veinticinco años por Sentido y sensibilidad. El joven y apuesto asiático Henry Golding, descubierto en Crazy Rich Asians y precisamente en Un pequeño favor, y la veterana Michelle Yeoh asumiendo un entrañable rol, completan los atractivos de esta puede que melosa pero muy disfrutable, sincera y emotiva película.

sábado, 7 de diciembre de 2019

UN WEST SIDE STORY CORRECTO, ASEADO Y DISFRUTABLE

Música de Leonard Bernstein con libreto de Arthur Laurents y letras de Stephen Sondheim. Federico Barrios, dirección escénica y adaptación de la coreografía original de Jerome Robbins. Alejandro Serrano y David Serrano, adaptación y traducción. Gaby Goldman, director musical. Ricardo Sánchez Cuerda, escenografía. Carlos Torrijos y Juan Gómez Cornejo, iluminación. Gaston Brisky, sonido. Antonio Belart y Ana Llena, vestuario. Con Javier Ariano, Talía del Val, Silvia Álvarez, Víctor González, Oriol Anglada, Armando Pita, Enrique R. del Portal, Diego Molero, Carlos Seguí y compañía. Producción de SOM Produce y WSS 100 Aniversario 2017 AIE. Teatro de la Maestranza, jueves 5 de diciembre de 2019


La Gran Vía madrileña obró el milagro hace ya bastantes años, generar una afición mayoritaria por el teatro musical en un país donde hasta hacía poco el género solo entusiasmaba a una élite muy entregada. Contaban nuestros abuelos que en posguerra la gente iba al cine a ver musicales porque era lo que había, pero pataleaban cuando Fred Astaire o Judy Garland entonaban una canción. Afortunadamente esos años de penuria y analfabetismo pasaron a la historia y hoy son muchas las personas que sienten auténtico fervor por un género que mueve mucho negocio y se ha convertido en un generoso y saludable entretenimiento. Entre quienes lo han fomentado está SOM Produce, que mantiene aún en cartel Billy Elliot, con gran aceptación de público y notables logros artísticos.

West Side Story sorprendió en su día por la calidad de su música y su carácter eminentemente dramático cuando el musical se identificaba con alegría y distensión. Fue en 1957, justo un años después de que otro musical, My Fair Lady, se convirtiera en todo un éxito en Broadway y marcara un antes y un después en el género. No tardaron ambas en adaptarse al cine, con la particularidad de que en España el musical de Frederick Loewe fue traducido también en las canciones, al igual que lo eran otros musicales monumentales como Sonrisas y lágrimas o Mary Poppins. No ocurrió sin embargo lo mismo con el título de Leonard Bernstein, cuyas canciones se mantuvieron en inglés con las voces de Jimmy Bryant, Marni Nixon y Betty Wand doblando a Richard Beymer, Natalie Wood y Rita Moreno. Por eso el trabajo de Federico Barrios y los hermanos Alejandro y David Serrano adaptando al español los textos íntegros de la obra se revela especialmente complejo y novedoso.

El resultado de esta producción es en términos generales satisfactorio, con un acabado formal correcto y aseado que se presenta como versión íntegra de la pieza, la misma que se estrenó en el Winter Garden de Nueva York el 27 de septiembre de 1957. Por eso quienes conozcan bien la película se habrán dado cuenta de que los números Calma (Cool) y Querido Sargento Krupke (Gee, Officer Krupke) están intercambiados, ya que el emplazamiento de éste en el original resulta anticlimático después de la tragedia, que el ballet Somewhere (En algún lugar) se sustituyó en el film por un sencillo dúo de amor sin coreografía, o que Me siento hermosa (I Feel Pretty) suena en otro momento y lugar. Todas estas particularidades son recuperadas en este montaje, que por otro lado cuida tanto su mimetismo con el original que no aporta novedad alguna ni esconde sorpresa reseñable.


Una compañía entregada y disciplinada

El responsable más destacado del éxito de esta empresa es la excelsa partitura de Leonard Bernstein, que conocemos más en manos de grandes orquestas con generosas secciones de cuerda que en formato reducido habitual en un teatro dedicado al género. Sin embargo hemos de decir que salvo en un prólogo con desatinos en los metales y una trompeta algo díscola, el resto de la función la banda lució espléndida, aún sin cuerda suficiente, haciendo honor a la sensacional música y con especial mención precisamente de esos metales en la secuencia del baile en el gimnasio, donde el famoso mambo lució en todo su esplendor. Como responsable musical, Gaby Goldman desplegó por lo tanto un trabajo ejemplar.

En cuanto al elenco hemos de presumir que en su estreno sevillano en un lugar tan privilegiado como el Maestranza, donde ya en junio de 2012 disfrutamos de un suntuoso Sonrisas y lágrimas, contamos con el reparto principal, y de hecho así nos lo pareció desde nuestra algo alejada posición. Sería conveniente que los programas de mano se adaptaran cada función al reparto asignado. Bastaría con hacer tiradas distintas o añadir una octavilla aclaratoria. Así las cosas esperamos no equivocarnos al aplaudir el talento canoro de Talía del Val, a quien hemos visto en Sevilla en Los miserables y El médico, una voz de soprano lírica perfectamente educada y capaz de sobreagudos extraordinarios. Con Javier Ariano el papel de Tony dejó de sonar como tenor para decidirse por una voz de pop ligero en la línea de un Bustamante o un Bisbal, que el cantante murciano defendió a la perfección. También Silvia Abarca destacó con temperamento y decisión en su rol de Anita, protagonizando una de las escenas más incómodas de la función, cuando la manada de los Jets intenta violarla. Víctor González como Riff cantó y bailó correctamente, pero sin las acrobacias a las que nos acostumbró Russ Tamblyn en la película de Robert Wise; por su parte, Oriol Anglada interpretó con dignidad pero sin distinción a Bernardo. En conjunto ellas lucieron mejor, en números como América, Me siento hermosa, el dúo Un chico como ése/Tengo un amor o el solo de En algún lugar, prodigio de emoción y lirismo. Ellos acusaron menos energía y brío en Querido Sargento Krupke y el arranque del Quinteto, por otro lado uno de los momentos más conseguidos y desde luego de los más sobrecogedores. Todos y todas merecen sin embargo un cálido reconocimiento por incorporar tantas repetidas veces esos mismos roles, trabajo desde luego arduo y fatigoso, y que resulten siempre frescos. ¡Es la magia del teatro!

La coreografía dejó entrever claramente su influencia del Jerome Robbins original, pero desde una perspectiva demasiado ordenada y mecánica que hizo que la energía y la fuerza se resintieran un poco. Entre todos los danzantes nos sorprendió especialmente una gimnástica Ana Escrivá como Grazziela. La escenografía, que no llegó a ocupar toda la grandeza del escenario hispalense, resultó ágil y efectiva, con cambios a menudo imperceptibles e ingeniosos, todo dentro de un conjunto tan correcto como disfrutable. 

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 5 de diciembre de 2019

Estrenos de GLORIA MUNDI, EL JOVEN AHMED y EL TRAIDOR

GLORIA MUNDI
Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 9 noviembre 2019
Estreno en salas comerciales 29 noviembre 2019

EL JOVEN AHMED
Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 8 noviembre 2019
Estreno en salas comerciales 5 diciembre 2019

EL TRAIDOR
Estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla 15 noviembre 2019
Estreno en salas comerciales 5 diciembre 2019