sábado, 1 de agosto de 2015

EL SECRETO DE ADALINE Doriana romántica

Título original: The Age of Adaline
USA 2015 112 min.
Dirección Lee Toland Krieger Guión Salvador Paskowitz y J. Mills Goodloe Fotografía David Lanzenberg Música Rob Simonsen Intérpretes Blake Lively, Michiel Huisman, Harrison Ford, Ellen Burstyn, Kathy Baker, Amanda Crew, Richard Harmon, Anjali Jay, Anthony Ingruber, Lynda Boyd Estreno en Estados Unidos 24 abril 2015; en España 31 julio 2015

Drama romántico con tintes fantásticos que le dan un aire de misterio mágico y un poco gótico en la línea de personajes como Dorian Gray o Benjamin Button. La belleza intrigante y en cierto modo intemporal de Blake Lively (Gossip Girl) consigue en un alto porcentaje que esta propuesta en principio disparatada salga a flote y resulte incluso más satisfactoria de lo que en principio promete. Se trata de un melodrama romántico tan clásico que sorprende no esté basado en algún best-seller y en su lugar se trate de un argumento original. Afortunadamente no se empeña en explicar de forma excesivamente convincente los acontecimientos sobrenaturales que sirven de base a su argumento, dando apenas unas pinceladas científicas de dudosa procedencia. Por lo demás cumple al mostrar lo que se pide en estos casos, glamour, gente guapa, educada y sofisticada y un ritmo constante pero pausado, sin sobresaltos ni estridencias, lo que no es poco en estos tiempos de montaje frenético y verbo fácil y grosero. Quizás pueda reprochársele cierta cursilería en sus ademanes y propuestas. No obstante, ambientada e interpretada con serenidad y buen gusto, su desconocido director acierta en planificación y desarrollo aunque pierde la ocasión de profundizar más y con mayor interés en el siempre inquietante y hasta fascinante mundo de la juventud eterna, la relatividad del tiempo y la irresoluble química del amor.

ANT-MAN El increíble Robin Hood menguante

USA 2015 117 min.
Dirección Peyton Reed Guión Edgar Wright, Joe Cornish, Adam McKay y Paul Rudd, según el cómic de Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber Fotografía Russell Carpenter Música Christophe Beck Intérpretes Paul Rudd, Michael Douglas, Evangeline Lilly, Corey Stoll, Michael Peña, Bobby Cannavale, Anthony Mackie, Matt Gerald, Judy Greer, Abby Ryder Fortson, Martin Donovan Estreno en Estados Unidos 17 julio 2015; en España 24 julio 2015

Peyton Reed dirigió en 2003 Abajo el amor, una muy estimable comedia romántica que no sólo se ambientaba en los años 50 sino que imitaba directamente el estilo de rodar de aquella época, concretamente el de las comedias de la Universal a mayor gloria de Doris Day. Luego se perdió en vehículos más o menos zafios para el lucimiento de Jennifer Aniston (Separados) y Jim Carrey (Dí que sí), mientras simultaneaba estos trabajos con comedias de situación para la televisión. No es de estrañar que Marvel lo contrate ahora para ampliar poderosamente su imperio con propuestas para todos los géneros, y si el humor combinado con la acción, al hilo del mítico Superman de Richard Donner, ya ha hecho su aparición en las cintas dedicadas a Iron Man, la primera entrega de El capitán América o de forma más evidente y corrosiva en Los guardianes de la galaxia, con Ant-Man el espectro se amplía con un humor más blando e infantil, lo que convierte la película en un producto simpático y disfrutable en su indiscutible banalidad. Paul Rudd, ese sucedáneo de Ben Affleck que no ha firmado ninguna película estimable en más de veinte años de carrera, ejerce también labores de guionista en estas aventuras en las que es inevitable referirse al clásico El increíble hombre menguante, y donde las buenas intenciones, los personajes cómicos y un espíritu saludablemente infantil sustituyen el mal rollo de los héroes actuales, sus pesados dilemas y traumas y las apoteósicas luchas finales a fuerza de violencia y destrucción por otra a menor escala con el decorado de un tren de juguete como original telón de fondo. Uno de sus aciertos es que el héroe sea un recluso, si bien por haber ejercido como una especie de Robin Hood moderno e informático; en ese sentido sus atolondrados colaboradores funcionan como una especie de proscritos. Como curiosidad, parece que San Francisco está sustituyendo a Nueva York como ciudad en la que se buscan más escenarios cinematográficos, a juzgar por la cantidad de películas ambientadas allí que se están estrenando últimamente, y la cantidad de veces que es fruto de la debacle y la destrucción.

viernes, 31 de julio de 2015

TRÍO VEGA EN EL ALCÁZAR: MADUREZ SERVIDA CON MADUREZ

XVI Noches en los Jardines del Alcázar. Marc Paquin, violín. Orfilia Saiz Vega, violoncello. Domenico Codispoti, piano. Programa: Trío en Do mayor KV 548, de Mozart; Trío nº 1 en Si mayor Op. 8, de Brahms. Jardines del Real Alcázar, miércoles 30 de julio de 2015

No es la primera vez que nos visita el Trío Vega, cuyos compromisos veraniegos les están haciendo recorrer los principales escenarios del país, desde Granada a Santander, lo que da idea de cómo poco a poco la del Alcázar es una propuesta que va escalando peldaños desde el consumo doméstico al más especializado y exigente. Esta vez vinieron con un programa muy intenso y más convencional que el ofrecido hace dos años con mujeres compositoras. Mantienen la misma formación y siguen brillando tanto por separado como en conjunto, alternando como es habitual en estos casos sus labores docentes e investigadoras con las interpretativas.
En el programa dos tríos que son a su vez dos obras maestras, reflejo de la madurez compositiva de sus autores y de la claridad de ideas y objetivos en sus intenciones. El Trío en Do mayor KV. 548 de Mozart deambuló entre el generoso ingenio que reclama, especialmente en relación a sus propuestas armónicas, y su brillantez expresiva, de la que se hizo buen cargo la violonchelista santanderina Orfilia Saiz Vega. Pero hubo en su desarrollo una sensación de ir todo muy medido, demasiado controlado como para dejar atisbar el flujo natural casi improvisado que caracteriza el estilo inconfundible de su autor. Codispoti lució amplias facultades gimnásticas al piano, mientras Paquin al violín acentuó sin estridencias el carácter bailable del rondó final.
El Trío nº 1 Op. 8 de Brahms es un trabajo de juventud, de hecho su primera obra importante, influida por los sentimientos encontrados que generaba en él su admiración por Schumann y su amor por la esposa de éste, Clara. Pero es tan profunda la revisión a la que lo sometió casi cuarenta años después que hoy se considera en realidad su último trío con piano. Los postulados del Sturm und Drang a los que se adscribe se reflejaron perfectamente en una interpretación vigorosa y de emociones contrastadas, con un primer movimiento muy dramático y un escalofriante romanticismo final. Magníficamente empastados, los intérpretes lograron dar impulso, cuerpo y volumen a una recreación sin fisuras de la pieza, en la que destacó también el halo misterioso y solemne del adagio. El elegíaco y contenido preludio de la suite de la banda sonora de The Gadfly de Shostakovich puso final a una muy satisfactoria velada. Lo que no entendimos es por qué Saiz Vega dijo que el autor de la Sinfonía Leningrado es poco apreciado en Sevilla.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 1 de agosto de 2015

jueves, 30 de julio de 2015

UNA DAMA EN PARÍS Un ejercicio de filantropía

Título original: Une estonniene à Paris
Francia-Estonia-Bélgica 2012 94 min.
Dirección Ilmar Raag Guión Ilmar Raag, Agnés Feuvre y Lise Macheboeuf Fotografía Laurent Brunet Música Dez Mona Intérpretes Jeanne Moreau, Laine Mägi, Patrick Pineau, Corentin Lobet, Ita Ever, Fabrice Colson, Piret Kalda, Helene Vannari, Ago Anderson Estreno en el Festival de Locarno 4 agosto 2012; en Estonia 12 octubre 2012; en Francia 26 diciembre 2012; en España 26 julio 2015

Estrenada entre nosotros con tres años de retraso, la segunda de cinco películas dirigidas por el realizador estonio Ilmar Raag supone un retrato amable y cariñoso del espíritu generoso, responsable y altruista de las mujeres de su país, a través de la peripecia vital de una que, tras perder a su madre anciana y con sus hijos ya crecidos y trabajando, decide aceptar una oferta de trabajo en una ciudad de ensueño, París. Allí las cosas no serán como esperaba, enfrentándola a otra mujer estonia pero francesa de adopción, anciana, soberbia y difícil, que por un lado representará un obstáculo para el normal desarrollo de sus funciones como cuidadora pero por otro le revelará un universo de sofisticación y libertad que redundará en descubrimiento y aprendizaje para la mujer báltica. No hay mucho más en esta sencilla y apacible película que nos brinda la oportunidad de disfrutar de una Jeanne Moreau octogenaria y en plenas facultades, a la vez que descubrir a Laine Mägi, una actriz llena de recursos y matices, y que con solo su mirada expresa la satisfacción y el aturdimiento que le provocan las calles, monumentos, cafés y tiendas de la ciudad de la luz. Lo más válido, y donde el mensaje de la película triunfa, es mostrar un estilo de vida en el que involucrarse en la suerte de los otros, implicarse en las emociones y sentimientos de los demás, supone una satisfacción y un premio; de la misma forma que nunca está de más mostrar que el amor, la pasión y el deseo también pueden habitar en cuerpos machacados por la edad en los que residen mentes privilegiadas por su eterna juventud y su interminable capacidad para la ilusión.

EL CUMPLEAÑOS DE ARIANE Entre vivir y soñar

Título original: Au fil d’Ariane
Francia 2014 100 min.
Dirección Robert Guédiguian Guión Robert Guédiguian y Serge Valletti Fotografía Pierre Millon Música Eduardo Makanoff y Christoph Müller Intérpretes Ariane Ascaride, Jacques Boudet, Gérard Meylan, Jean-Pierre Darroussin, Anaïs Démoustier, Adrien Jolivet, Lola Naymark, Youssouf Djaoro Estreno en Francia 18 junio 2014; en España 24 julio 2015


Hay una serie de constantes en el cine de Robert Guédiguian; Marsella, su grupo de intérpretes incondicionales y Ariane Ascaride como protagonista son algunas de ellas. Pero hay otra que da mayor seña de identidad a su cine, que es la lucha de clases y la revolución social, algo que en esta cinta de carácter eminentemente amable y relajado parece diluirse. Aunque sólo lo parece, pues en el fondo se insiste en esa lucha y su inevitable choque. Ariane aquí es un ama de casa cuya vida parece tan estereotipada y previsible como la recreación virtual del bloque de pisos en el que vive, un proyecto de hábitat vendido y consumido como paradigma de la única felicidad posible. Ante el desprecio que parece recibir de los suyos en el día de su cumpleaños, la mujer se entrega a una experiencia casi onírica y con tintes surrealistas que le hará conocer una realidad distinta, mucho más anárquica que aquella a la que el sistema y la educación le han encaminado, y en la que como no podía ser menos hallará tantos o más motivos para una felicidad real y duradera. Cual Alicia en el País de las Maravillas, Ariane experimentará situaciones tan gozosas como el baile árabe en el puente levadizo, los almuerzos bulliciosos en el Café Olympique, en cierto modo deudor de la estética Kaurismaki, o el improbable asalto al Museo de Historia Natural para robar fetos de animales marinos y devolverlos a su entorno original; todo ello después de ir siendo despojada poco a poco de todos los símbolos convencionales que le van quedando. Experiencias que lejos de subrayar su conciencia de clase le irán marcando un nuevo rumbo aplicable a su propio ecosistema. Lástima que tan encomiable premisa no encuentre en su desarrollo el nivel de implicación necesario para enganchar a un espectador seguramente más desorientado de lo habitual, posiblemente incapaz de empatizar con la propuesta y puede que hasta decepcionado con una conclusión que no alcanza a solucionar ni aclarar el viaje emprendido, con lo que al final sólo queda una sucesión de episodios disparatados al son de una banda sonora que mezcla al cantautor Jean Ferrat con el cabaret de Kurt Weill, y Mendelssohn, Verdi o Pergolesi para darle un toque de qualité al conjunto.

martes, 28 de julio de 2015

TODO SALDRÁ BIEN Dolor contenido y enmarcado en una estética envolvente

Título original: Every Thing Will Be Fine
Alemania-Canadá-Noruega 2015 118 min.
Dirección Wim Wenders Guión BjØrn Olaf Johannessen Fotografía Benoît Debie Música Alexandre Desplat Intérpretes James Franco, Rachel McAdams, Charlotte Gainsbourg, Marie-Josée Croze, Julie Sarah Stone, Patrick Bauchau, Robert Naylor, Lilah Fitzgerald, Jack Fulton Estreno en el Festival de Berlín 10 febrero 2015; en Alemania 2 abril 2015; en España 24 julio 2015

Con la excepción de la inédita en nuestras pantallas Palermo Shooting, Wim Wenders ha estado alejado de la ficción en estos últimos diez años, centrándose en el documental (La sal de la Tierra, Pina) y las cintas colectivas. Ahora regresa con un drama existencial rodado en Canadá y coproducido por Noruega, de donde proviene también su guionista, lo que da idea del ambiente frío y desangelado en el que se desarrolla este drama. La vida sentimental de un escritor en proceso de inspiración, influida por un accidente que genera una sensación de impotencia, dolor y culpabilidad, se erige en argumento de una película que busca más la implicación emocional a través de sensaciones y propuestas estéticas que de temperamento dramático y golpes de efecto. Unos espléndidos paisajes, un ritmo pausado y elegante y una evocadora banda sonora enmarcan una película que vale más por la experiencia estética y emocional que propone que por su carga dramática, a veces diluida y aparentemente intrascendente. La contención domina el conjunto, que triunfará más en función del estado de ánimo del espectador que de la intención del realizador de París, Texas y El cielo sobre Berlín. Por eso no sorprende que resulte aburrida para muchos y muchas, mientras otros nos dejemos arrastrar por su sensibilidad y un universo en el que lo fantasmagórico cobra una especial relevancia.

SÓLO QUÍMICA Desangelado cuento romántico y petardo

España 2015 110 min.
Dirección Alfonso Albacete Guión Alfonso Albacete y Mireia Llinàs Fotografía Carles Gusi Música Juan Manuel Sueiro Intérpretes Ana Fernández, Alejo Sauras, Rodrigo Guirao Díaz, María Esteve, José Coronado, Neus Asensi, Rossy de Palma, Natalia de Molina, Bibiana Fernández, Silvia Marsó, Martina Klein, Álex Monner, Jaime Olías, Miranda Makaroff, Andrea Carballo, Esmeralda Moya Estreno en el Festival de Málaga 25 abril 2015; en salas comerciales 24 julio 2015

Bien fuera junto a Miguel Bardem y David Menkes (Más que amor, frenesí) o sólo con el segundo (Atómica, Sobreviviré, I Love You Baby, Entre vivir y soñar y Mentiras y gordas), Alfonso Albacete ha dirigido sus películas con un ojo puesto en el Almodóvar más petardo y el otro en el romanticisimo más cursi, que alcanza en este su primer trabajo en solitario las cotas más altas y empalagosas de su corta y poco interesante filmografía. Todo es artificial en su cine, poco creíble, excesivamente estilizado y hasta ruborizante. En esta ocasión plantea una trama tan previsible como poco probable en la que una joven mona pero más bien patosa y descuidada se convierte en una nueva Cenicienta merced a un príncipe encantador, modelo y estrella de la televisión, que contra todo pronóstico le corresponde, aunque su amigo presuntamente gay está al acecho para poner las cosas en orden. Salpicado de numeritos musicales de inconfundible sello madrileño, y con una ausencia total de ritmo y sentido dramático, con secuencias tan malogradas como la persecución y pelea en la librería, la película se digiere a duras penas y sólo sirve para confirmar el empeño de un nuevo cine español por hacer taquilla por encima de cualquier otro objetivo artístico, sin esmero en el detalle y la profesionalidad. Niñas y niños guapos y guapas, antiguas estrellas de la pandilla Almodóvar y un almibaramiento fuera de tono es todo lo que propone este paupérrimo engendro. No se salva ni el cartel, que es literalmente horroroso.