martes, 16 de agosto de 2022

LA BESTIA Terrorífico safari en familia

Título original: Beast
USA 2022 93 min.
Dirección
Baltasar Kormákur Guion Ryan Engle, según una historia de Jaime Primak Sullivan Fotografía Philippe Rousselot Música Steven Price Intérpretes Idris Elba, Sharlto Copley, Ityana Halley, Leah Jeffries, Anzor Alem, Billy Gallagher Estreno en España 12 agosto 2022; en Estados Unidos 19 agosto 2022

Desde que despertara la atención internacional con 101 Reikiavik, el director islandés Baltasar Kormákur se ha especializado en cine de aventuras y tensión extrema, saltando a Holywood y debatiéndose a menudo entre el cine y la televisión. Everest figura entre sus películas más conocidas, y si en ella recuperaba la aventura de supervivencia en montaña, ahora echa mano de safaris y aventuras en la jungla, que a lo largo de la historia del cine ha proporcionado un puñado aunque escaso de interesantes películas, y hacía tiempo que no provocaba una nueva cita, para contarnos un safari accidentado con león enfurecido al acecho.

La excusa argumental es bastante peregrina, tirando del padre con trauma por no haber prestado a sus hijas, ahora huérfanas de madre, la atención que merecían. La situación le servirá de lujo para remediar esa sensación de culpa que tanto atrae al cine americano. Pero no cabe pedir a la cinta que sea un tratado sobre paternidad y responsabilidad, o cree tipologías interesantes e inquietantes de personajes a propósito de ello, aunque no hubiera estado nada mal que lo fuera. De la misma manera que tampoco habría quedado mal profundizar más en lo que a todas luces parece su propósito intelectual, denunciar al hombre como verdadero depredador de la naturaleza y único motivo por el que germinan monstruos como el del título.

Sin embargo, a pesar de estas carencias, la película se mueve con agilidad, planteando una situación única que el realizador maneja con convicción e ingenio, provocando toda la tensión necesaria, gracias en parte al guion de Ryan Engle, especialista en intrigas con tensión (El pasajero, Non-Stop ambas de Collet-Serra con Liam Neeson, y Proyecto Rampage). El entretenimiento está asegurado.

VOY A PASÁRMELO BIEN Nostalgia musical romántica

España-México 2022 108 min.
Dirección
David Serrano Guion David Serrano y Luz Cipriota Fotografía Kiko de la Rica Música Zeltia Montes y Hombres G Intérpretes Raúl Arévalo, Karla Souza, Izan Fernández, Renata Hermida Richards, Dani Rovira, Rodrigo Díaz, Raúl Jiménez, Rodrigo Gibaja, Jorge Usón, Michel Herráiz, Fernando García, Javier García, Secun de la Rosa, Gabriela Soto Belicha, Teresa Hurtado de Ory, David Lorente, Miguel Rellán, Roberto Álamo Estreno 12 agosto 2022

Desde que Mamma Mia revolucionara el mundo de los musicales recuperando las canciones de Abba, muchos han sido los espectáculos y películas musicales que han seguido su ejemplo. Las canciones de Bruce Springsteen, The Beatles, Elton John, Queen o Raffaella Carrá y Mecano en nuestro caso, este último con Hoy no me puedo levantar en la Gran Vía, han servido unas veces para ilustrar sus biografías y otras para contarnos una historia tangencial, como es este caso con los éxitos de Hombres G, grupo icónico de los ochenta, admirados y vilipendiados a partes iguales, pero que cosecharon aquí un éxito rotundo en su época, y lo han seguido haciendo en Latinoamérica, como demostró su reciente taquillazo en el Madison Square Garden de Nueva York. El hecho de que esta sea una coproducción entre España y México habrá seguramente propiciado que sean estas canciones, no precisamente las más distinguidas de esa belle époque madrileña, las elegidas para ilustrar esta blandita y convencional historia de amor entre dos adolescentes a finales de los ochenta, y su reencuentro en época actual, todo ello ambientado en Valladolid, ciudad que a pesar de tener un peso cinematográfico tan rotundo, pocas veces ha servido de escenario cinematográfico.

Los resultados se mueven entre el musical bastante bien llevado, con coreografías enérgicas y movimientos de cámara arriesgados, la comedia de carácter nostálgica administrada con cierto ingenio y unos niños con bastante gracejo, especialmente el menudillo Rodrigo Gibaja, y algunas escenas bien escritas y con cierta capacidad para al menos conmover un poquito. No es poco para como está la situación ahora mismo, si bien sobran las gamberradas de los niños protagonistas, los típicos frikis del colegio que necesitan ser lo que no son para merecer el respeto de los demás, precisamente los mediocres. Estos clichés deberían ir abandonándose en aras a una mejor educación y capacidad para valorar lo que más lo merece.

Por otro lado, aunque al conjunto no le falta ritmo, adolece de una estructura adecuada, de forma que algunos números musicales prácticamente se suceden sin solución de continuidad, mientras de repente el director, curtido en la comedia con títulos como Días de fútbol, Días de cine, el muy olvidable también musical Una hora más en Canarias y Tenemos que hablar, olvida el género de su película y apenas ofrece un número musical durante un buen metraje.

viernes, 12 de agosto de 2022

ENCUENTRO GOZOSO ENTRE BAYÓN, ÁGUEDA Y ESCAMILLA

XXIII Noches en los Jardines del Real Alcázar. Cristina Bayón, soprano. Sara Águeda, arpa de dos órdenes. Programa: Manuela Escamilla, graciosa y visionaria del Siglo de Oro (tonos humanos y divinos de Juan Hidalgo y José Marín; piezas instrumentales de Lucas Ruiz de Ruibayaz, Diego Hernández Huete y Antonio Martín i Coll). Jueves 11 de agosto de 2022


Fieles a su costumbre de estructurar cada año la programación en torno a ciclos y bloques, las Noches del Alcázar desarrolla esta edición uno en torno a la mujer como creadora musical. Nombres de mujer repasa el papel generalmente oculto que ha jugado el género y que trasciende al propio ámbito musical o creativo para situarse en una encrucijada de lucha y reivindicación por una igualdad a la que ya se asomaron mujeres sobresalientes de hace cuatrocientos años. La polifacética artista del Siglo de Oro Manuela Escamilla, descendiente de una estirpe de cómicos, llamados graciosos en su época, y precursora en algunas de las artes escénicas más significativas de nuestro país, se unió al homenaje que la sevillana Ana Caro Mallén, también dramaturga y compositora por aquellos mismos años, recibió de manos de La Dezima Musa hace un par de semanas y repetirá mañana sábado en los Jardines del Alcázar.

Nacida en Monforte de Lemos, en Lugo, a mitad del siglo diecisiete, Manuela Escamilla gozó de una vida profesional como comediante de primer orden, pudiendo desarrollar con generosidad sus múltiples facetas creativas y llegando incluso a ser una respetada empresaria teatral, dirigiendo la compañía familiar en sitios como Valencia, Granada o Cádiz, además de sobrellevar una turbulenta y variada vida amorosa. De todo ello se hizo eco la rica propuesta de Bayón y Águeda, a quienes seguir en sus respectivas carreras ha sido siempre un gozo y una satisfacción. La feliz asociación entre ambas no ha hecho sino enriquecerlas todavía más. Hace ya un buen puñado de años que seguirle la pista a Cristina Bayón se ha convertido en todo un placer. Su voz se ha ido afianzando, mientras su talento escénico se ha visto también reforzado. La claridad en su dicción es otro de los elementos fuertes de su talento interpretativo. De todo ello dio buenas muestras en este tan bien articulado como primorosamente puesto en escena homenaje. La soprano ejerció de maestra de ceremonias, echando mano de su capacidad comunicativa, exigida y exigente en su faceta docente, para ilustrar cada bloque en el que estructuraron el recital, con detalles de la vida y el talento de la homenajeada. Así, sus primeros años cantando autos sacramentales siendo apenas una niña, se tradujeron en un par de autos divinos de Juan Hidalgo, destacando Aves que al sol despertáis con voz muy bien colocada y en perfecto estilo, contenida en expresividad pero haciendo siempre gala de un volumen generoso y unos agudos refulgentes. De su faceta empresarial, una vez fallecido su padre, el también cómico Antonio de Escamilla, sobresalió el anónimo ¿A quién me quejaré?, entonado con vehemencia y una profunda y emotiva carga dramática.


El amor, especialmente el profesado a su primer marido, Miguel de Pavía o Dieste, encontró en No sé yo cómo es de Juan Marín su lado más sentimental, y en Ay, que me río de Amor el lado más cómico, con una pletórica Bayón teatralizando a la perfección su cometido, algo que en la propina se reforzó con la aportación al canto de Sara Águeda en línea con la comicidad apuntada. Ojos, pues me desdeñáis, un clásico de Marín que casi nunca falta a estas representaciones, gozó también de la elegancia y la exquisitez de Bayón, sensacionalmente acompañada en todo momento por Águeda en el arpa de dos órdenes, difícil instrumento netamente español por cuyas entrelazadas cuerdas sus manos se desplazaron con tanta seguridad y delicadeza como para suscitar nuestro entusiasmo en piezas como una Pavana de Lucas Ruiz de Ribayaz, todo un especialista en la materia, o los muy agradecidos y llenos de ritmo Canarios de Martín i Coll. Dos estupendas artistas al encuentro de otra que les antecedió cuatro siglos, abriendo caminos como solo las personas más singulares saben hacerlo.

Fotografías: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

PERSUASIÓN Solo el encanto permanece

Título original: Persuasion
USA 2022 109 min.
Dirección
Carrie Cracknell Guion Ronald Bass y Alice Victoria Winslow, según la novela de Jane Austen Fotografía Joe Anderson Música Stuart Earl Intérpretes Dakota Johnson, Cosmo Jarvis, Henry Golding, Richard E. Grant, Nikki Amuka-Bird, Ben Bailey Smith, Yolanda Kettle, Lydia Rose Bewley, Agni Scott, Stewart Scudamore, Mia McKenna-Bruce, Nia Towle, Izuka Hoyle Estreno en Netflix 15 julio 2022

Cuando en 1995 se estrenó en cines el telefilm Persuasión dirigido por Roger Michell antes de saltar a la fama con Notting Hill, ganar el Giraldillo de Oro con Venus y probar suerte en el cine americano con Morning Glory, descubrimos la novela más hermosa y profunda de cuantas escribió Jane Austen, aunque no contara con la popularidad de otros títulos señeros como Orgullo y prejuicio o Emma.

Precisamente el lavado de cara que sufrió esta última hace un par de años ha propiciado seguramente este regreso al universo de la escritora romántica británica, añadiéndose al empeño la reciente costumbre de integrar en el reparto gente de toda raza y condición, como ya ocurriera en la última adaptación de David Copperfield, lo que a efectos conciliadores puede tener su justificación, pero ni de lejos en un sentido estrictamente histórico. Es algo que rechina y poco ayuda a captar la atmósfera planteada por su autora, como tampoco lo hace el tono eminentemente cómico que le ha aportado su realizadora, curtida en funciones de teatro para la televisión, y mucho menos la gracia y belleza de Dakota Johnson, tan alejada del perfil original que destila la heroína en cuestión.

El resultado es una adaptación superficial, muy alejada de la profundidad y la dignidad que supo imbuirle Michell, de la que solo cabe destacar su belleza estética, con paisajes rurales y urbanos magníficamente retratados, y el siempre arrebatador encanto de las historias imaginadas por su autora, que en cierto modo permanece intacto.

miércoles, 10 de agosto de 2022

AXABEBA GLOSA LOS MILAGROS MARIANOS

XXIII Noches en los Jardines del Real Alcázar. Axabeba: Ángeles Núñez, canto y percusión. José Luis Pastor, cuerda pulsada y dirección. Ignacio Gil, instrumentos de viento. Programa: Cantigas de Santa María 227, 292, 324, 257, 344, 389, 386 y 385, de Alfonso X El Sabio. Martes 9 de agosto de 2022


Llevamos dos años celebrando con mayor o menor acierto el ochocientos aniversario del nacimiento del Rey Alfonso de Castilla. Haber llegado al Mundo en noviembre le permite situarse entre dos temporadas, y que estas aprovechen la efemérides para todo tipo de propuestas y celebraciones. Sin ir más lejos acaba de inaugurarse en la emblemática Torre de Don Fadrique un mapping celebrando el paso del monarca por la capital andaluza y la relevancia que tuvo para la ciudad, traducido siempre en aciertos, sin mencionar jamás la influencia que para mal tienen este tipo de personajes que generalmente vitoreamos sin someter al análisis riguroso y certero que merecen. Los milagros de la Virgen sirvieron, a veces en tono jocoso e incluso casi cómico, para perpetuar el sometimiento del pueblo a través de la fe y el dogma, independientemente del valor artístico musical que su traducción en cantigas pueda haber mantenido a lo largo de los siglos.

Axabeba es posiblemente el conjunto que este año repita más veces actuación en las Noches del Alcázar. De hecho la de ayer fue la segunda de sus tres funciones, lo que sorprende a la vista de los diversos desajustes de orden y organización que sufrieron y que malograron el ritmo y la fluidez del montaje, lo que afortunadamente no afectó sin embargo a su calidad musical, por encima eso sí de lo discutible que pueda resultar el rigor con el que se puedan acometer estas piezas de tan extenso catálogo al que tantos grupos se han aproximado con desigual acierto. José Luis Pastor cuenta no obstante con los avales suficientes como para merecer el respeto y la consideración necesaria. No cabe duda de su autoridad a la cuerda pulsada, lo que añadido a su indiscutible pasión y solvente estudio y análisis del material, suele dar como resultado lo más parecido a la excelencia. Axabeba es sin duda su formación más emblemática y a sus postulados se ciñeron la voz siempre sensual y en estilo de Ángeles Núñez, este año presente en las Noches por partida doble, también con Emilio Villalba y La Dezima Musa, y el magisterio a las maderas de Ignacio Gil, cuyo paso intermitente por Artefactum se hizo sentir también en el concierto de anoche.

Un gran laúd, una zanfoña y lo que parecía una estrechísima cítola, junto a los más variados instrumentos de viento, como las flautas, la gaita y la chirimía, así como panderos y conchas entre la percusión, hizo las delicias de un público ya entusiasmado antes de la actuación, admirando la colección primorosamente colocada sobre el escenario. Con ellos los tres integrantes del conjunto elaboraron un previsible programa en el que se sucedieron diversos milagros, dejando claro ya desde la melodía, a menudo similar (caso de las cantigas 227 y 386 que abrieron y cerraron el programa), que lo importante era servir al texto. El preciso fraseo y la claridad en la voz de Núñez así lo supo entender también, aunque antes Pastor se hubiera encargado de traducir las letras del galaico portugués original. Lástima que a pesar de tanto y variado instrumento, Axabeba glosara cada pieza con escaso sentido de la creatividad, con cierta tendencia a la monotonía y la previsibilidad, lo que no impidió que disfrutáramos con el dulce canto de Núñez, apoyada en un precioso timbre, una generosa proyección y un esmerado buen gusto en las articulaciones, así como la maestría y la fineza de Gil y Pastor en sus cometidos, dentro de una propuesta decididamente tibia y convencional en términos generales. Aunque en un principio dejaron fuera del programa la cantiga nº 385, que narra la milagrosa curación de un hombre que sufrió una terrible pedrada, finalmente fue recuperada como propina, que Pastor dedicó emotivamente a su pequeña hija, presente en el público, mientras un invitado roedor se paseó sobre los setos situados detrás del escenario, demostrando que la plaga efectivamente se ha intensificado este año.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 7 de agosto de 2022

CECILIA LAVILLA BERGANZA, ILUMINADA

XXIII Noches en los Jardines del Real Alcázar. Cecilia Lavilla Berganza, soprano. Miguel Ituarte, piano. Programa: Seis Lieder de “Jucunde” op. 23, de Clara Schumann; selección de Lieder de Fanny Mendelssohn; selección del ciclo “Clairières dans le ciel”, de Lili Boulanger; selección de chansons de Cécile Chaminade. Sábado 6 de agosto de 2022


Acertó Cecilia Lavilla Berganza en dedicar a su madre, fallecida el pasado 13 de mayo, la pieza que cantó como propina, Le dernier sorcier de Pauline Viardot, entroncando además con la ciudad que de nuevo le dio la bienvenida, y con la que estas noches del Alcázar repitió una noche más lleno absoluto. Y acertó además en emocionarse y emocionarnos a nosotros y nosotras, que tanto echamos y seguiremos echando de menos a la insigne mezzosoprano madrileña, tan asociada a Rossini como lo estuvo el sevillano Manuel García, padre de la Viardot. Unas asociaciones de ideas tan bien hilvanadas que dan buena muestra del milagro de la vida, la fascinación de sus vericuetos y la celebración aun en la muerte de las experiencias vividas sobre la Tierra.

Antes, su voz se manifestó en mejor forma que nunca, rutilante y fresca, capaz de conmover y suscitar la mayor de las atenciones, con un programa integrado exclusivamente por obras compuestas por mujeres. Podríamos pensar que este tipo de conciertos son fruto de la moda de lo políticamente correcto, si no fuera porque somos conscientes de la necesidad de visibilizar el trabajo de quienes durante tanto tiempo fueron silenciadas y ninguneadas, y porque descubrimos que a menudo su trabajo era tan digno de interpretarse y celebrarse como el de los más populares clásicos habituales. Acompañándola, su inseparable Miguel Ituarte, un buen conocido de la ciudad, tanto cuando actúa en solitario como cuando lo hace acompañando. Tiene mérito que Lavilla entonase el programa de seguido, algo inevitable cuando de un ciclo completo se trata, pero evitable con interludios instrumentales que permitan descansar la voz, cuando de selecciones va la cosa. Y tiene mérito que Ituarte tocara todas las piezas de memoria, algo poco habitual cuando se trata de un repertorio tan relativamente insólito como el propuesto en esta ocasión. Lo cierto es que Lavilla e Ituarte repasaron tres épocas y estilos, dos idiomas y cuatro compositoras con tanta facilidad y frescura que todo resultó fluido y elegante.


Aun con la amplificación preceptiva, es evidente que la soprano abarca un amplio registro y consigue una proyección más que generosa, lo que unido a una indiscutible facilidad para la inflexión, el color, la agilidad y el control dinámico, devino en pura delicia cuando entonó las canciones de Clara Schumann, más próximas en estilo a Schubert que a su propio esposo, permitiendo a la voz expresar carácter épico (Was weinst du, Blümlein) y melancólico (Auf einem grünen Hügel). El brillo de su voz se hizo patente también en los Lieder de Fanny Mendelssohn, con quien tanto se especula si poseía el mismo o más talento que su afamado hermano Felix, estos en general de tono más patético y concentrado y con un estilo más genuino y personal. Tras ellas se hizo presente la influencia debussyana en las seis canciones seleccionadas de las trece que integran el ciclo Clairières dans le ciel de Lili Boulanger, que Lavilla defendió con impecable entonación, apartándose discretamente de la tonalidad, mientras Ituarte se empeñó a fondo para marcar sus interesantes, y tintineantes, juegos de timbres y colores. Finalmente, fueron las chansons de Cécile Chaminade, otra compositora muy reivindicada en las últimas décadas, las encargadas de cerrar tan magnífico recital, de nuevo con un previsible estilo romántico asociado a la estética de salón y cierto sentido del humor. De todo ello se hizo eco perfectamente la voz, la expresividad y la puesta en escena de Cecilia Lavilla, acompañada sensacionalmente por el pianista vasco, juntos marcando uno de los conciertos de mayor categoría de la presente edición de las Noches del Alcázar.

Fotos: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 6 de agosto de 2022

TRECE VIDAS Épica heroica, solidaria y sentimental

Título original: Thirteen Lives
Reino Unido 2022 142 min.
Dirección
Ron Howard Guion William Nicholson, según la historia de Don MacPherson basada en hechos reales Fotografía Sayombhu Mukdeeprom Música Benjamin Wallfisch Intérpretes Colin Farrell, Viggo Mortensen, Joel Edgerton, Tom Bateman, Paul Gleeson, Teeradon Supunpinyo, Pasakorn Hoyhon, Giradi Sugiyama, Nophand Boonyai Estreno en Amazon Prime 5 agosto 2022


El 23 de junio de 2018 un equipo infantil de fútbol y su entrenador quedaron atrapados en la cueva tailandesa Tham Luang Nang No (Gran cueva de la Dama Dormida) como consecuencia de una repentina lluvia torrencial un par de semanas antes de que llegara la temporada del monzón. La nueva película de Ron Howard es sin duda la mejor de ficción que ha realizado desde Rush, con escalas en las también estimables En el corazón del mar y Han Solo, y no tanto en las más endebles Inferno y Hillbilly: Una elegía rural. Entre medio ha puesto a prueba su particular visión del documental con retratos de Pavarotti, The Beatles (Eight Days a Week) y el chef español José Andrés (Alimentando el mundo), justo este año que ha perfilado su tendencia humanista también con esta emocionante y emotiva película.

La película narra el complicadísimo rescate que tuvieron que llevar a cabo las fuerzas armadas del país, sus unidades especiales de salvamento submarino (Navy Seal) y un sinfín de voluntarios llegados de todas partes del globo, si bien pone especial énfasis en el trabajo radical, decidido e ingenioso de cuatro submarinistas ingleses. No cabe duda de que la aportación de estos auténticos y reales héroes fue decisiva, pero tampoco que la película, de capital inglés y americano, encuentra en ellos su principal motivación y punto de interés. Eso no le resta valor a un trabajo que en su dilatado metraje, quizás lo más inconveniente de la cinta, transmite valores esenciales pero a menudo despreciados como el trabajo en equipo, la solidaridad humana, el entrenamiento físico como fuente de salud y resistencia, e incluso la fe en las fuerzas de la naturaleza a través del autocontrol y la meditación.

Howard, con la ayuda de William Nicholson (Gladiator, Los miserables) al guion, ha sabido conjugar todos estos aspectos en esta película excepcional, tan llena de vida como la de los trece chavales que se reivindican, dejando atrás polémicas suscitadas entonces sobre si despertaban el mismo coraje y determinación los cientos de niños ahogados en el Mediterráneo mientras buscaban una vida mejor. Aquí destaca esa fuerza sobrehumana para poner todos los recursos técnicos y humanos a nuestro alcance para remediar una situación trágica y angustiosa, de la misma manera que tan a menudo el género saca todo su potencial para aniquilar al prójimo indiscriminada y salvajemente. Es la cara y la cruz de nuestra civilización, perfectamente estructurada por un director tan veterano como sabio, y un equipo artístico de primer orden en el que solo poder admirar el trabajo de Mortensen, Farrell y Edgerton ya emociona y pone la piel de gallina. Conviene abstenerse de refrescar nuestros conocimientos sobre los acontecimientos reales, con el fin de mantener toda la angustia y la inquietud que el film sabe tan bien reflejar.