miércoles, 22 de octubre de 2014

ELIANE ELIAS RECORDANDO A CHET Y A BRASIL

Eliane Elias, piano y voz. Marc Johnson, contrabajo. Graham Dechter, guitarra.
Teatro Lope de Vega. Martes 21 de octubre de 2014 

Descubrí a Eliane Elias hace veinticinco años, a través del tema Through the Fire de su primer CD como solista, Illusions; en él ya hacía gala de la elegancia y la sofisticación que le caracteriza, y se confirmaba como una extraordinaria pianista. Con el nuevo milenio se recicló añadiendo voz y abordando clásicos o standards americanos como han hecho tantas otras estrellas del jazz, el pop y hasta el rock.

En el programa presentado en el Lope de Vega, su única actuación en nuestro país justo antes de recalar en Gibraltar, estuvo únicamente acompañada por contrabajo y guitarra; en la roca se les unirá el Randy Brecker, que bien podría haber hecho acto de presencia aquí donde el programa giraba en parte en torno a Chet Baker. Fue precisamente recordando a Chet - título que eligió John Barry para uno de los preciosos temas de la banda sonora de Playing by Heart o Jugando con el corazón que dedicó al famoso cantante y trompetista - como nos embelesó buena parte del concierto, con imprescindibles como I Thought About You, I've Never Been in Love Before, compuesto por Frank Loesser para el musical Guys and Dolls, o el precioso Embreceable You de los Gershwin que Elias cantó y tocó con extrema delicadeza y un exquisito fraseo. Como pianista es sencillamente una fuera de serie, y como cantante una seductora nata, de registro grave y sensual e inteligente modulación, destilando felicidad y satisfacción a lo largo de su actuación.

Considerada una de las mejores intérpretes de la música de Antonio Carlos Jobim, buena parte del concierto estuvo también dedicado a invocar su país, con clásicos de la samba y la bossa nova de autores como Barroso (Sandália de Prata), Caimmy (Rosa Morena, que cantó luciendo aún cuerpazo), o el propio Jobim (One Note Samba), hasta desembocar en los bises en una Chica de Ipanema participativa. Hubo por supuesto lugar para las jam sessions, sin percusión y aún así muchísimo ritmo, con exhibiciones virtuosísticas en piezas como You and the Music and the Night, dedicada a Bill Evans; su propia composición The Time Is Now, incluido un espectacular e hipnótico solo de su esposo Marc Johnson; un frenético Liza de Gershwin o Bowing to Bud, ofreciendo también al guitarrista californiano Graham Dechter continuas posibilidades de lucimiento. Aún emocionado creo que quienes asistimos al concierto comulgamos con lo mejor del jazz clásico y contemporáneo, con grandes como Grusin, Hancock, Getz y todos los ya indicados, invocados en una noche mágica.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 23 de octubre de 2014

lunes, 20 de octubre de 2014

MAGICAL GIRL Un país de toros

España 2014 127 min.
Guión y dirección Carlos Vermut Fotografía Santiago Racaj Intérpretes José Sacristán, Bárbara Lennie, Luis Bermejo, Lucía Pollán, Israel Elejalde, Elisabet Gelabert, Miquel Insúa, Teresa Soria Ruano, David Pareja, Eva Llorach Estreno 17 octubre 2014

Estrenó sólo en internet su anterior película, Diamond Flash, y salta ahora a primera línea del cine español con su segundo largometraje, Magical Girl, tras conseguir con él la Concha de Oro y el Premio al mejor director en el pasado Festival de San Sebastián. En su película se percibe la influencia de su trabajo como dibujante gráfico, en la planificación de las escenas, los encuadres y hasta los escuetos diálogos, sin olvidar ese homenaje al manga en que consiste el personaje que da título a la película, y muy especialmente su rebuscada indumentaria. Igualmente se trasluce algo del universo bizarro y perturbador del cine de Almodóvar, de quien Carlos Vermut se confiesa un gran admirador. Pero el realizador madrileño cuenta con un lenguaje propio traducido en una cadencia muy particular y, al menos en este caso, una clara vocación por hacer partícipe al espectador de la trama, involucrarlo, invitarlo a que interactúe, imagine, resuelva y definitivamente coloque todas las piezas del puzzle que le ofrece como regalo, incluso las que faltan. El último deseo de una niña con cáncer terminal desencadena una serie de infortunios que irán desangrando y radiografiando la idiosincrasia de un país mucho más vulnerable ahora que se encuentra sumergido en una situación de crisis; un caos en el que las vergüenzas propias y ajenas emergen con más facilidad. Un país amante de la tauromaquia, del dolor y la sangre, escenificado cuando el profesor retirado y ex convicto se viste con traje y corbata siguiendo el ritual del matador al son de Niña de fuego de Manolo Caracol. Torear e ir a matar, así nos define Vermut en un misterioso e intrigante viaje al submundo de la vejación, la tortura, la extorsión y el abuso, siempre de los más débiles y más vulnerables. El ejercicio, que exige tanta dedicación al espectador que no resulta recomendable para perezosos y pasivos, brinda excelentes oportunidades de lucimiento al elenco interpretativo, especialmente a Bábara Lennie, que encuentra por fin un papel a la medida de una gran actriz, y una nueva oportunidad a José Sacristán para demostrar lo buen actor que es, en este otoño actoral que le ha tocado en suerte vivir.

domingo, 19 de octubre de 2014

BELLEZA EN EL ARRANQUE DEL XXV CICLO DE MÚSICA DE CÁMARA DE LA ROSS

XXV Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Anna Emilova y Uta Kerner, violines. York Yu Kwong, viola. Gretchen Talbot, violonchelo. Roberto Carlos Barroso, contrabajo. Miguel Domínguez, clarinete. Álvaro Prieto, fagot. Juan Antonio Jiménez, trompa. Programa: Octeto en Fa mayor D803 de Schubert.
Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, 19 octubre 2014

Álvaro Prieto y Miguel Domínguez
Con el generoso patrocinio de English Language Institute por tercer año consecutivo, arrancó el imprescindible ciclo de cámara de la Sinfónica, con una página de tan comprometida ejecución como es el Octeto de Schubert. Publicada en su momento sin los movimientos 4º y 5º para darle aspecto de sonata, se trata de una composición inspirada por el Septimino de Beethoven, muy apreciado entonces en Viena, escrita por encargo y en un momento en el que la economía y la salud del autor se tambaleaban, a pesar de lo cual destila un considerable encanto y amabilidad. Una introducción en la que Álvaro Prieto nos dió la bienvenida, Miguel Domínguez nos habló de la génesis de la obra, y Gretchen Talbot de su estructura, hizo aumentar la expectación por escucharla.

El cuarteto de cuerda mantuvo en todo momento el vigor y la homogeneidad exigidas, con cuerpo y volumen potenciados por el refuerzo al contrabajo de Roberto Carlos Barroso. En la sección de viento destacó el protagonismo del clarinete, que no decayó en ningún momento, manteniendo el lirismo y el gozo inherentes a la pieza. También el fagot acertó en su labor de apoyo, mientras la siempre difícil trompa se debatió entre momentos inspirados y otros desentonados y desafinados, especialmente en el adagio, donde también atisbamos algún desliz en el primer violín, restándole lirismo y melancolía al conjunto, a pesar del conmovedor acento aportado por el clarinete. El carácter dancístico se hizo patente en el scherzo (Allegro vivace) y el campechano minuetto, abordados con astucia y picardía.

Con mucha gracia y desparpajo se resolvió el Tema y variaciones del cuarto movimiento, basado en el dúo Gelagert unterm hellen Dach de la ópera o Singspiel del propio Schubert Los amigos de Salamanca. Convenientemente dramático en su introducción, el Andante molto final se benefició de una interpretación ágil y alegre. En conjunto se evidenció disfrute colectivo, mucha cohesión y transparencia, así como un muy adecuado equilibrio entre los pasajes melancólicos y los mayoritariamente amables por los que apuesta su tonalidad en Fa mayor.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

PURO DELEITE PARA AFICIONADOS A LAS BANDAS SONORAS POCO EXIGENTES

Tour 2014 de la Film Symphony Orchestra. Constantino Martínez-Orts, director. Programa: Temas de películas de Max Steiner, Miklós Rózsa, Elmer Bernstein, Maurice Jarre, John Williams, Trevor Jones, James Horner, Alan Silvestri, Michael Kamen, Danny Elfman, Hans Zimmer, Howard Shore y Ramin Djawadi. Sábado 18 de octubre de 2014, Auditorio FIBES

Quienes añoramos los excelentes conciertos de música de cine que se celebraban en nuestra ciudad hace dos décadas, con invitados de la talla de Goldsmith, Bernstein, Morricone o Jarre, e interpretaciones de muy buen nivel, encontramos decepcionantes las que de bandas sonoras ofrece esta singular orquesta nacida en Valencia. La falta de criterio sin embargo hace que el público congregado, alrededor de tres mil personas en las mastodónticas instalaciones de FIBES, disfrute y jalee como si tocasen el cielo, lo que hace pensar que aplauden lo que se toca, no cómo se toca.

Con un popular y atractivo programa, Film Symphony Orchestra casi arrancó su tercer tour en Sevilla, agradeciéndose que las partituras elegidas fueran las originales o las versiones de concierto realizadas o autorizadas por sus propios autores, aunque poco favorecieron los tijeretazos perpetrados en las suites de Lo que el viento se llevó y Forrest Gump. Con un mayor vuelo lírico que el alcanzado en la gira anterior, Martínez-Orts insufló emoción y alma en algunas de las piezas seleccionadas, aunque faltó expresividad en muchas de ellas y la sensación general fue de cierta languidez, a pesar de tratarse fundamentalmente de música épica. En la primera parte apenas destacó una correcta versión de Encuentros en la tercera fase, curiosamente la única pieza con material atonal y dodecafónico en los pentagramas. Correctas fueron también la Obertura de Lawrence de Arabia, y los temas de El último mohicano, Batman y Regreso al futuro. Por el contrario Braveheart resultó soporífera.

Mejor la segunda parte, con un competente Desfile de cuádrigas de Ben-Hur, a pesar de que la sección de metales dejó mucho que desear en el resto del programa, desentonando y desafinando frecuentemente. Sin grandes alardes se sucedieron Los siete magníficos, El mundo mágico de Harry Potter, Origen, Juego de tronos y La guerra de las galaxias, para satisfacción de los numerosos seguidores congregados y ataviados a propósito de la celebración justo enfrente, en Zona Este, de las XI Jornadas y exposición Holored Estelar Sevilla, la mayor asociación de fans de la saga de George Lucas que existe en toda España. La desenfrenada iluminación a la que fue sometida la orquesta, con cambios de color bruscos y sin criterio, y una sucesión de propinas extraídas de la primera gira del conjunto, dedicada a John Williams, fueron otras pautas a destacar. Entre los bises se coló el tema de Los Simpson de Danny Elfman, para el que fuimos invitados a entonar el título. Animamos a estos músicos a depurar su técnica y mientras tanto esperamos que la empresa sirva para dar trabajo y para que muchos y muchas se aficionen a escuchar música sinfónica en directo... ¡y que siga la fiesta!
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 20 de octubre de 2014

sábado, 18 de octubre de 2014

THE EQUALIZER: EL PROTECTOR Yo soy la justicia

Título original: The Equalizer
USA 2014 128 min.
Dirección Antoine Fuqua Guión Richard Wenk, según la serie de TV creada por Michael Sloan y Richard Lindheim Fotografía Mauro Fiore Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Denzel Washington, Marton Csokas, Chloë Grace Moretz, David Harbour, Haley Bennett, Johnny Skourtis, Melissa Leo, Bill Pullman, David Meunier
Estreno en España 17 octubre 2014

Con cada trailer de cada nueva película que estrena, Antoine Fuqua es siempre recordado como el director de Training Day (Día de entrenamiento), como si aquélla fuera una obra maestra, aunque es justo reconocer que renovó en cierto modo los parámetros del cine policíaco y de acción y le dio nuevas señas de identidad formal y estética. Después ha dirigido cintas desiguales como Lágrimas del sol, El rey Arturo, Shooter, Los amos de Brooklyn (su mejor película a nuestro juicio) y Objetivo: La Casa Blanca, y ahora este reencuentro con el protagonista de la primera, Denzel Washington, elegida para inaugurar el pasado Festival de San Sebastián, merced a una gala en la que el principal reclamo fue el premio honorífico entregado al actor afroamericano. Signo de estos agitados tiempos que vivimos, sin una ideología concreta, sin ilusión ni esperanza, en la que el fascismo encuentra su campo de cultivo con mayor facilidad, la película plantea un tipo de justiciero que en tiempos de Reagan eran muy común, y que actores como Charles Bronson o Chuck Norris personificaron a la perfección. La justicia por su mano que denunció solapadamente Scorsese en Taxi Driver, se convierte aquí en nuevo vehículo para una cinta pretenciosa que utiliza una estética presuntamente reflexiva y unos referentes culturales tan ingenuos como vergonzantes, desde Don Quijote a El hombre invisible pasando por El viejo y el mar. Todo para hablarnos de un super hombre que vive su sencilla, noble y honesta existencia procurando ayudar a los demás y utiliza el transporte público, para de repente regresar a su antigua vida de agente de la CIA con el fin de sacar a una joven e ilusionada prostituta de la vorágine en forma de mafia rusa en la que se encuentra inmersa. Utilizando recursos de thriller violento muy estilizado, Fuqua aburre más que entretiene, abruma sin convencer y alarga agónicamente una propuesta dramática que interesa poco y convence menos. Basada en una serie de televisión de los 80, cuando este tipo de personajes, buena gente a la que empuñar un arma les costaba bien poco, era habitual; esperemos que no vuelva a serlo, que podamos confiar en una justicia más efectiva e igualitaria y que no proliferen estas propuestas de dudosa ética y escasa entidad democrática.

RELATOS SALVAJES La mecha encendida

Argentina-España 2014 122 min.
Guión y dirección Damián Szifron Fotografía Javier Juliá Música Gustavo Santaolalla Intérpretes Darío Grandinetti, María Marull, Rita Cortese, Julieta Zybelberg, César Bordón, Leonardo Sbaraglia, Walter Donado, Ricardo Darín, Nancy Dupláa, Óscar Martínez, Germán de Silva, Osmar Núñez, María Onetto, Diego Velázquez, Érica Rivas, Diego Gentile Estreno en España 17 octubre 2014

Una de las películas más exitosas del cine argentino de los últimos años y un auténtico desafío dramático y técnico perpetrado prácticamente por un solo talento, el de Damián Szifron, curtido en la televisión con series como Hermanos y detectives, y con un solo largometraje anterior en su haber, Tiempo de valientes. Inspirándose libremente en la serie de Spielberg de los 80 Cuentos asombrosos, Szifron teje una cinta que mezcla géneros para hablarnos de los grandes males de la sociedad actual en un ejercicio tan cómico como violento y en cualquier caso terriblemente efectivo. El abuso del poder, la competitividad, la injusticia y el saqueo burocráticos, la mala educación, la obligatoriedad de seguir las convenciones sociales, la corrupción y la extorsión, son males expuestos en un guión modélico, con una estructura sólida y un ritmo tan vertiginoso que el interés no decae en ningún momento. Aquí no hay elemento fantástico, como en su referente, y todas las situaciones descritas son susceptibles de generar en nosotros una suerte de malsana identificación, aunque llevadas por supuesto a extremos que las doten de un interés mínimamente cinematográfico. Szifron consigue esa meta con la inestimable ayuda de un reparto en estado de gracia, prueba de lo cual muchos de sus intérpretes han logrado nominación en los Premios Ariel de la Cinematografía Argentina. Depurada formalmente, gracias en parte a la ayuda en la producción de El Deseo, la compañía de Pedro Almodóvar, Relatos salvajes nos lleva de la rabia a la hilaridad siempre de la mano de la venganza, esa señora con la que todos y todas hemos soñado alguna vez pero que pocas veces o ninguna logramos llevar a la práctica, ya sea por prudencia, por cobardía o, las menos, por moralidad. Precisamente es de moral de lo que en última instancia nos habla este mural dramático, de la falta de escrúpulos que tienen generalmente los estamentos que nos gobiernan y administran, lo que en esta época desdichada consigue que empaticemos sobradamente con las víctimas, eso sí sedientas de venganza, que pueblan estos relatos llenos de mala leche. A través de Pasternak, Las ratas, El más fuerte, Bombita, La propuesta y Hasta que la muerte nos separe, vamos asistiendo a una suerte de mal rollo extremo, en las antípodas de la buena convivencia y la atracción de los seres humanos, con el aliciente del buen sabor de boca que dejan los cortometrajes cuando cuentan historias interesantes y están tan bien dialogados como éstos. De su impecable acabado técnico queremos destacar la música de Santaolalla, dos veces consecutivas ganador del Oscar, que ha sabido entender tan a la perfección la vocación de serie televisiva que tiene la película que ha compuesto para ella un tema principal perfectamente deudor de esa estética de serial para la pequeña, o ya no tanto, pantalla. Su estructura en pequeños episodios o cortometrajes de distinta duración, añade atractivo a esta refrescante propuesta de un cine que de vez en cuando nos da muy buenas sorpresas, y en el que como no podía ser menor, el psicoanálisis juega un papel fundamental, aunque nos duela reconocerlo. Estuvo en la sección oficial del Festival de Cannes, logró el Premio del Público en el Festival de San Sebastián y en el de Sarajevo, y su palmarés no ha hecho más que despegar.

viernes, 17 de octubre de 2014

ORIENTE Y OCCIDENTE EN EL TERCER CONCIERTO DE ABONO DE LA ROSS

3º concierto de abono de la XXIV Temporada de conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Isabelle Cottet, piano. Nuria Leyva, trompeta. Xu Zhong, director. Programa: Moon Reflecting in the Erquan Pond, de Liu Tianhua; Concierto para piano nº 1 Op.35 de Shostakovich; Sinfonía nº 4 Op.36 de Chaikovski. Jueves 16 de octubre de 2014

Dos composiciones rusas y una china, influidas por la música occidental, protagonizaron el tercer concierto de abono de esta temporada de la Sinfónica de Sevilla. Aunque Shostakovich compusiera su primer concierto para piano, también conocido como Concierto para piano, trompeta y cuerdas, en una época de elevada inquietud cultural en su país, justo antes de que Stalin metiera las tijeras de la censura y la desdicha, algunos preferimos no conformarnos con una visión amable y meramente feliz de la partitura, sino ahondar en el tono burlesco e inconformista que la inunda, resaltar sus contrastes, sus referencias humorísticas y su espíritu circense. En su primera experiencia ante la ROSS, el director chino Xu Zhong optó sin embargo por una lectura complaciente, pulcra y equilibrada de esta incomparable pieza musical, más relajada que dinámica, situando a la orquesta en un segundo plano de mero acompañamiento y poco volumen, y potenciando un sonido sedoso en las antípodas del tono grotesco y bufón que demanda su tendencia popular. A esos mismos parámetros se plegó el piano, que en un principio debió tocar el propio Zhong pero cuya responsabilidad recayó finalmente en la joven pianista en alza, francesa de origen también chino, Isabelle Cottet. Sobrada de capacidad técnica, optó también por un sonido melifluo, suavón, con brillo pero sin fuerza, por mucho que salvara satisfactoriamente las dificultades técnicas de la página. A su lado sólo Nuria Leyva logró a la trompeta absorber en sus puntuales intervenciones toda esa carga de humor y bravura que se le supone al concierto, a pesar de un par de perdonables y absolutamente salvables desajustes de carácter meramente técnico. El precio de esta contraposición estética fue la falta de cohesión de las solistas entre sí y con la cuerda. En el movimiento lento Leyva logró que el solo de trompeta con sordina sonara considerablemente lírico y expresivo.

Frente a este posible desatino a la hora de acometer tan jugosa obra, con Chaikovski Zhong acertó al potenciar la amargura de quien con su Cuarta Sinfonía hiciera toda una declaración de espíritu. Ya desde las tremendas fanfarrias iniciales quedó clara, como una perfecta exposición de intenciones, su visión atormentada de la vida, de la consecución de la felicidad y de ese destino infalible que impide lograr la paz interior. Una interpretación por lo tanto oscura, amenazante y angustiada, hecha realidad por una orquesta precisa, musculosa y expresivamente entregada. Los recuerdos del pasado fueron evocados en el segundo movimiento con más pesadumbre que melancolía. Correctos y equilibrados resultaron los pizzicati del scherzo, o caprichos arabescos según el propio compositor, mientras el presuntamente complaciente final fue acometido con más pesimismo que consuelo ante la felicidad del pueblo llano. Una versión por lo tanto competente de una pieza excesivamente escuchada y programada.

El concierto se inició con una obra del compositor chino Liu Tianhua, siguiendo un lenguaje musical característico de su nacionalidad, hermoso, evocador y sencillo pero definitivamente banal. Compuesto originalmente para erhu, un violín chino de dos cuerdas, en su transcripción para orquesta de cuerda los maestros de la sinfónica lograron infundir a sus instrumentos ese característico sonido oriental. Nos unimos a los compañeros que reclaman que la orquesta regrese a la boca del escenario, en lugar del retranqueo en el que se sitúa desde hace ya algunos años. Aparte de mejorar en acústica, nos ahorraríamos el ridículo espectáculo que se genera cada vez que hay que colocar el piano en el centro, retomando el mecanismo de elevación con el que cuenta el escenario, más propio de un teatro moderno con categoría.