viernes, 19 de diciembre de 2014

LA UNIÓN HACE LA FUERZA EN EL MESÍAS PARTICIPATIVO

El Mesías de Händel. Concierto participativo de la Obra Social La Caixa y la Fundación Cajasol. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Robert Howarth, director. Sophie Bevan, soprano; Catherine Wyn-Jones, contralto; Moisés Marín García, tenor; Ashley Riches, bajo. Choir of the Enlightenment y coros participantes: Camerata Vocal Concertante, Coral Ángel de Urcelay, Coro An Die Musik, Coro de la Sociedad Musical de Sevilla, Coro de la Universidad de Huelva, Coro del Ateneo de Sevilla, Coro Manuel de Falla, Orfeón Portuense de El Puerto de Santa María y Orfeón Virgen de la Escalera de Rota. Teatro de la Maestranza, jueves 18 de diciembre de 2014

Robert Howarth
Hay citas que de tanto repetirse se convierten en tradiciones y van haciéndose tan imprescindibles que sin ellas nada parece lo mismo. Cada Navidad, y van no sé cuántas, reaparece como el turrón; es El Mesías de Händel entonado por más de cuatrocientas voces. Cuatrocientas personas que dedican parte de su día a cantar, a familiarizarse con el método del solfeo y aprender cómo enfrentarse a Händel, Bach, Mendelssohn y lo que les echen encima. Eso vale su precio en oro, y que al menos una vez al año sean los protagonistas del templo de la música en Sevilla, lugar de culto a menudo reservado para unos pocos privilegiados, es motivo suficiente para respaldar la iniciativa y darle continuidad. Claro que también hay otros oratorios que evocan la Navidad que podrían adaptarse a este formato, pero es lo que tienen las tradiciones, que surgen por reiteración.

Sophie Bevan
El director inglés Robert Howarth tomó el relevo a los prestigiosos Helmuth Rilling y Phillip Pickett, y junto a la ROSS y el Coro de la Ilustración, tan ligado a la Orchestra of the Age of Enlightenment, montaron este festín para los numerosos apasionados de la música y el canto congregados en los coros habituales de esta celebración, a la que este año se unió la Coral Ángel de Urcelay. En total fueron nueve los coros participantes, de los que uno, el Manuel de Falla, ofreció un Mesías en solitario junto a la Bética de Cámara el pasado domingo en Alcalá de Guadaira. La dirección de Howarth, de pose cómica y danzarina, fue correcta, muy lenta en la Sinfonía, ajustada después, aunque sin dejar impronta personal en un conjunto para el que la partitura no guarda ya secretos. Simultaneando la dirección con el clave, que también abordó con fortuna Tatiana Postnikova, llegó a protagonizar descuidos que le llevaron a interrumpir el Rejoice de una exultante Sophie Bevan, la mejor de las voces solistas convocadas. 

Catherine Wyn-Rogers
De emisión sencilla y natural y con una gran capacidad para el fraseo y la ornamentación, la de la soprano es una voz nítida y de precioso timbre, que moldea con delicadeza y buen gusto. La veterana mezzo Catherine Wyn-Rogers, Waltraute en El anillo furero de Valencia, empezó insegura y titubeante, pero llegó a conmover en He was despised con una sonido cálido y amable. Voz pequeña y ocasionalmente estrangulada, la del tenor granadino Moisés Marín fue también progresando a lo largo de la noche aunque siempre en un tono discreto, mientras Ashley Riches exhibió poca autoridad y escasa agilidad para modular. Muy bien ensamblados por momentos los coros; en otros sin embargo tendieron lamentablemente a la confusión. Lo sorprendente fue la poca sensación que suscitó el coro titular, apagado y gris, a veces incluso inaudible en los registros graves, a menudo difuso y desangelado. Pero para ángeles la multitud cantante y entusiasta que convierte cada año al Maestranza en una suerte de bóveda celestial.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el sábado 20 de diciembre de 2014

miércoles, 17 de diciembre de 2014

NUEVA TEMPORADA DE LA SINFÓNICA CONJUNTA: UN ESTRENO CON ESCASO PERFIL

Orquesta Sinfónica Conjunta. Juan García Rodríguez, director. Programa: Entreacto y Luz magenta, de Camarero; On the Waterfront, de Bernstein; Sinfonía nº 8 en sol mayor Op.88, de Dvorák. Auditorio E.T.S. de Ingeniería, miércoles 17 de diciembre de 2014

Juan García al frente de los jóvenes maestros
Expectantes a lo que tenga que ofrecer esta cuarta y breve temporada de la Sinfónica Conjunta, su concierto inaugural nos dejó un sabor más bien amargo, con rendimientos por debajo del nivel al que nos tiene acostumbrados; algo a lo que esperemos el buen pulso de Juan García y el esfuerzo de los jóvenes integrantes pongan remedio en próximas citas. Es cierto que contar con un estreno en los atriles es todo un honor, no siendo además la primera vez en su corta andadura que su autor se encuentra en la sala. Se trató en esta ocasión de César Camarero, cuya música difícilmente clasificable y frecuentemente sometida a planteamientos matemáticos precisos, no encontró eco en esta puesta de largo que le brindó la orquesta. Bien porque nos pareciera una música insustancial y anodina, sin fuerza ni garra, ondulante pero poco envolvente y visitada por largos silencios tan poco elocuentes como intrigantes; o sencillamente porque el rendimiento de los músicos fue pobre, con continuas caídas de tensión, mucha imprecisión por parte de todas las familias en esta pieza cuyo origen es otra para solo de acordeón, y planos sonoros confusos y descoordinados, lo cierto es que acabó decepcionándonos, algo que no acabarían de paliar las dos páginas programadas a continuación.

La misma ciudad que inspiró a Leonard Bernstein sus obras más populares, los musicales On the Town y West Side Story, le sirvió también como base de su única banda sonora original, On the Waterfront o La ley del silencio, dirigida por Elia Kazan y protagonizada por Marlon Brando en 1954. Por su partitura el director, pianista y compositor obtuvo una nominación al Oscar que ganaría Dimitri Tiomkin por The High and the Mighty (Escrito en el cielo). Música impactante y enérgica que el autor recopiló en una suite de concierto y que encontró en la joven orquesta una respuesta contundente y llena de brío, acaso con demasiadas entradas falsas y algunos giros malogrados, pero en general bastante satisfactoria, con especial mención para la cuerda en el tema de amor, llena de lirismo y pasión, el golpe de timbales en el andante inicial y, sobre todo, el saxofón de un sensacional Juan Manuel González Díaz. Fue sin duda lo mejor de la noche.

Porque beneficiándose de una interpretación técnicamente satisfactoria, la Sinfonía nº 8 de Dvorák resultó prácticamente en todo momento basta y sin matices. Sus formas desenvueltas y su abundante lirismo no encontraron respuesta en una batuta esta vez más concentrada en la perfección técnica que en la expresividad. Y lo curioso es que los violines que tan buenos resultados dieron en la página de Bernstein aquí se mostraron chirriantes, y los timbales impertinentes, siendo la cuerda grave la que más sobresalió, sobre todo en la exposición del conmovedor tema inicial del allegro final, mejorando también maderas y metales respecto a la pieza anterior. El primer movimiento fue grueso, faltó emotividad y tensión dramática en el lento, y aunque el scherzo y el final resultaron cálidos y sin exageraciones de tempo, se mantuvo esa tónica general de espesura ajena a los vaivenes de su espíritu dramático. El gozo que nos ha proporcionado el conjunto en anteriores entregas, aunque los cambios lógicos y continuos en la plantilla le reste homogeneidad, nos hace estar seguros de que volveremos a celebrar su trabajo y el de su sorprendente y generoso director.

WILDMED: EL ÚLTIMO BOSQUE MEDITERRÁNEO Amigo Arturo

España 2014 75 min.
Guión y dirección Arturo Menor y Daniel Vega Fotografía Pablo Rosell y Juan Mateos Música Javier Arnanz Documental

Con financiación a través del crowfunding o micromecenazgo, el biólogo e investigador Arturo Menor, colaborador de la Universidad de Huelva, ha rodado en Sierra Morena este documental que insiste en los lugares comunes de la fauna y floresta de uno de los ecosistemas más ricos de Europa. De nuevo el águila imperial, el lince ibérico o el lobo como estrellas de un reportaje que no sigue una línea argumental clara, va saltando de tema en tema sin un guión determinado y ni siquiera ofrece el atractivo de estar grabado aprovechando las últimas novedades en imagen digital hipernítida y de gran resolución, salvo cuando de insectos se trata, quizás las partes más interesantes del conjunto. Se inicia y termina denunciando el daño que la intervención humana está provocando en estos paraísos, a la vez que se emite una alarma apocalíptica acerca de nuestra civilización misma. Sin embargo no desarrolla este argumento, limitándose a ilustrar una vez más comportamientos animales ya analizados en otros trabajos similares, especialmente cuando se trata de mostrar gráficamente cómo cazan y se alimentan los depredadores, lo que nos recuerda a aquellos documentales de Rodríguez de la Fuente, el amigo Félix, que no dudaba ni siquiera en provocar situaciones para regocijo de estómagos poco delicados. A pesar de todo se reconoce el esfuerzo de Menor y su equipo (cuántas mañanas de madrugón a las cinco), así como su evidente amor hacia el medio retratado, si bien esperamos en un futuro pueda ofrecer trabajos más atractivos y suculentos.

HOMBRES, MUJERES & NIÑOS Insignificantes pero vivos

Título original: Men, Women & Children
USA 2014 119 min.
Dirección Jason Reitman Guión Jason Reitman y Erin Cressida Wilson, según la novela de Chad Kuttgen Fotografía Eric Steelberg Música Bibio Intérpretes Adam Sandler, Jennifer Garner, Rosemarie De Witt, Judy Greer, Dean Norris, Ansel Elgort, Kaitlyn Dever, Travis Tope, Olivia Crocicchia, Elena Kampouris, Will Peltz, Dennis Haysbert, Shane Lynch, J.K. Simmons, y la voz de Emma Thompson
Estreno en España 12 diciembre 2014

Bendecido por público y crítica con Juno y Up in the Air, Jason Reitman lleva algunos años intentando igualar el éxito de aquellas película sin éxito. A Young Adult y Una vida en tres días se une ahora en el intento esta adaptación del controvertido Chad Kultgen, especialista en diseccionar la vida sexual del americano medio. Sin embargo, a diferencia de las otras dos, la falta de éxito de ésta no habrá de medirse en ausencia de talento sino de promoción y orientación a un público agobiado ante tantísima propuesta cinematográfica semanal, mucha de ella vendida como imprescindible aunque luego no supere la calidad mínima exigible. La cinta de Reitman por supuesto analiza esas costumbres sexuales del americano actual, especialmente en relación a internet y las redes sociales y los cambios que han supuesto en nuestros hábitos, no siempre para mal. El abanico de posibilidades es grande y lo abarca una serie de estudiantes de un instituto y sus padres, centrándose con pericia y acierto en las relaciones entre ellos, las distintas formas de educar, controlar o simplemente observar a quienes se encuentran en una etapa tan difícil como fascinante de la vida, en la que los primeros amores coinciden con las primeras crisis de identidad, la ambición en el futuro, la decepción de los sentimientos o la desorientación general provocada por más información y oferta de la que es posible digerir. Con una brillante puesta en escena que la versión española se ha esforzado mucho en mantener, a fuerza de textos escritos y enviados por e-mail, whataspp, facebook y otras redes, el espectáculo cobra relieve y atractivo a partir de un elenco extraordinario, tanto en los roles adultos como muy especialmente en los jóvenes. La elegancia y la delicadeza dominan un trabajo que podría haber resultado agresivo y de mal gusto en otras manos, añadiéndose a ello la excelencia de una banda sonora ajustada a cada momento y emoción, y un perfecto equilibrio entre la multitud de historias que cuenta. Aunque su formato es emintemente cinematográfico, la influencia de la televisión se deja notar en su estilo y edición, así como en un prólogo y un epílogo en el que la voz (en versión original) de Emma Thompson elucubra sobre la insignificancia del planeta Tierra en el Universo, y por extensión la insignificancia de sus habitantes, tan ensimismados en sus miserias, problemas y vanidades. Pero las emociones, y entre llas muy especialmente las de carácter sexual en forma de deseo, atracción o descubrimiento, nos convierten en seres absolutamente vivos y felices de estarlo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

ST. VINCENT Un pícaro y un lazarillo en Brooklyn

USA 2014 102 min.
Guión y dirección Theodore Melfi Fotografía John Lindley Música Theodore Shapiro Intérpretes Bill Murray, Jaeden Lieberher, Melissa McCarthy, Naomi Watts, Chris O'Dowd, Terrence Howard, Selenis Leyva, Katharina Damm

Aunque en un principio suena a historia mil veces contada de redención a través de una relación especial, lo cierto es que esta película pronto deriva hacia otros derroteros y se convierte en una bonita fábula sobre la importancia de tener referentes y cómo estos los podemos encontrar en los lugares y personas más insospechados. Bill Murray interpreta sin tics ni lugares comunes a un tipo que podría ser repelente e insoportable pero que a poco que se le conoce se descubren capas más interesantes y humanas bajo un armazón algo áspero. El azar le lleva a cuidar del hijo aún pequeño de su nueva vecina, una Melissa McCarthy que cambia de registro y se revela como competente y verosímil actriz dramática. Naturalmente la relación será fructífera y enriquecedora, aunque no en un sentido previsible, y él acabará convirtiéndose en una especie de héroe o en el santo del título a los ojos de un niño en esa edad en la que todo es nuevo, todo está por decubrir y la vida es una aventura. Un pícaro y un lazarillo típicos de la novela española del Siglo de Oro, trasplantados a Brooklyn y a la época actual, dando como resultado una película para ver con un paquete de pañuelos a mano, algo a lo que el cine americano nos tuvo una vez acostumbrados pero que ahora hacía mucho tiempo que no lo ponía en práctica. El tono amable ayuda al buen desarrollo de estos personajes cargados de problemas, a los que la vida da muchos palos que encajan con entereza y buena cara, quizás con una buena canción de Bob Dylan, una tarde en las carreras o la buena compañía que puede ofrecer una rusa stripper a la que Naomi Watts da vida con convicción y resolución. Y en medio de todos un niño carismático y entrañable con cara de ángel, como es el joven Jaeden Lieberher. El realizador ha puesto cariño en todo esto y en el resultado se nota y se agradece, que falta hacen estas historias amables sin juicios de valor, malos rollos ni condenas.

domingo, 14 de diciembre de 2014

PRELUDIO NAVIDEÑO: CUENTACUENTOS MOZARTIANO EN EL CONCIERTO DE CÁMARA DE LA ROSS

3º concierto del XXV Ciclo de Música de Cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Juan Ronda, flauta. Katarzyna Wröbel y Stefan Zygadlo, violines. Francisco Ainoza, viola. Robert Thompson, violonchelo. Vicente Fuertes, contrabajo. Matthew Gibbon, narrador. Programa: Mozart, El hombre pájaro y Las trufas de chocolate (Preludio del Te Deum de Charpentier; Cuarteto para flauta nº 4 y Serenata Nocturna K.525 de Mozart; cuentos de Gibbon). Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, domingo 14 de diciembre de 2014

El simpático contrabajista de la ROSS
Matthew James Gibbon Whillier
La cita mensual del concierto de cámara de la ROSS se prometía tan interesante y original que no fue difícil sacrificar el Mesías que por primera vez abordaba la Bética de Cámara, junto al Coro Manuel de Falla, en Alcalá de Guadaira. Sin embargo los resultados no estuvieron a la altura de las expectativas, pesando más las buenas intenciones que el planteamiento de un espectáculo para niños no precisamente apto para ellos.

El maestro de ceremonias fue el contrabajista Matthew Gibbon, que lleva casi veinticinco años haciéndonos reír y disfrutar con las miradas y bromas cómplices que suele mantener con Lucian Ciorata a la izquierda de la orquesta. Esta vez lució sus aptitudes como escritor de cuentos y narrador en un ejercicio de disección musical muy en la línea de Pedro y el Lobo de Prokofiev, sólo que en esta ocasión la música fue antes y el cuento después. El problema es que El hombre pájaro, basado en personajes de La flauta mágica para ilustrar el cuarto y último de los cuartetos con flauta de Mozart, resulta difícil de seguir para los niños. Mejor Las trufas de chocolate, según personajes de Las bodas de Fígaro adaptándose a la celebérrima Pequeña Música Nocturna. Un Papageno y dos Wolfgang pisando unos minutos el escenario no da suficiente juego visual para captar la atención de los niños. Pocos habían en la sala pero menos debían haber asistido a tenor del desconcierto que algunos provocaron.

Respecto a la música, se inició con el Himno de la Radiodifusión Europea, Preludio del Te Deum de Charpentier, en un exquisito arreglo del propio Gibbon, cuyo tema principal coincide sorprendentemente con el primer movimiento del Cuarteto K.298 de Mozart, a pesar de que éste se inspiró más bien en un aria de Paisiello para parodiarla como broma musical. La interpretación de esta pieza poco exigente resultó sólida y robusta, destacando la flexibilidad y el buen gusto de Juan Ronda a la flauta. También Eine kleine Nachtmusik se benefició de una interpretación a muy buen nivel, culminando la exhibición con un fragmento de la Obertura de El rapto en el serrallo.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el lunes 15 de diciembre de 2014

THE ZERO THEOREM Insufrible teatrillo existencialista

USA-Reino Unido-Rumanía 2013 107 min.
Dirección Terry Gilliam Guión Pat Rushin Fotografía Nicola Pecorini Música George Fenton Intérpretes Christoph Waltz, Lucas Hedges, Mélanie Thierry, David Thewlis, Matt Damon, Ben Whishaw, Peter Stormare, Tilda Swinton, Rupert Friend
Estreno en España 28 noviembre 2014

Tras el incidentado rodaje de El imaginario Doctor Parnassus, el ex Monty Pyhton nos ofrece otra de sus visiones devastadoras y amenazadoras del futuro. Tan deudora en concepto de Brazil como estéticamente de Blade Runner y El quinto elemento, The Zero Theorem se revela como la más teatral de sus películas, por cuanto narra las vicisitudes de un hacker informático en una sociedad futura muy próxima a los postulados proféticos de Orwell, que trabaja incesantemente en descubrir el sentido de la vida, mientras la empresa para la que trabaja se empeña en obstruir sus avances enviándole visitas que no hacen sino distraer su empeño. Prácticamente en un solo escenario, lo que parece ser las ruinas de una iglesia gótica rehabilitada como deslavazada vivienda del protagonista, un Christoph Waltz rapado y no muy involucrado con su personaje mantiene duelos interpretativos con un joven idealista y una guapa seductora, lo cual se erige en nudo del supuesto entretenimiento. Pero lo cierto es que su insufrible pedantería y planteamiento aburre más que entretiene, apenas inquieta y mucho menos interesa. El universo de Terry Gilliam se perfila así caduco y liquidado, y o bien se recicla o reinventa o mejor se jubila.