domingo, 31 de agosto de 2014

THE INVISIBLE WOMAN Dickens conoce a Austen

Reino Unido 2013 111 min.
Dirección Ralph Fiennes Guión Abi Morgan, según el libro “Charles Dickens: Mi vida” de Claire Tomalin Fotografía Rob Hardy Música Ilan Eshkeri Intérpretes Ralph Fiennes, Felicity Jones, Kristin Scott Thomas, Tom Hollander, Tom Burke, John Kavanagh, Joanna Scanlan Estreno en España 6 junio 2014 (no en Sevilla)

Nelly Ternan perteneció a una familia de actores, a través de la cual conoció a Charles Dickens, por entonces casado, quien se enamoró perdidamente de ella. A pesar de los veintisiete años que se llevaban, la joven le correpondió como pudo, siempre bajo la amenaza de una sociedad puritana con cuyos principios ella comulgaba y que le supuso una situaciónm muy incómoda y difícil de sobrellevar. Su historia ha sido llevada a la novela, el teatro e incluso el musical, siendo la versión narrada por Claire Tomalin en un libro que fue éxito de ventas a principio de los noventa del pasado siglo, la que ha suscitado el interés de Ralph Fiennes para adaptarla a la pantalla. Tras el reconocimiento que le supuso su adaptación de Coriolanus de Shakespeare, vuelve ahora a dar en la diana con esta intimista película sobre un amor imposible en una época en la que la mujer apenas lograba ser un complemento para el hombre, sometida a sus caprichos y voluntades, invisible como acierta a definir el título. Destinada a ocupar el entonces tradicional puesto de amante o mantenida, la fascinación que sin embargo ejerció sobre el autor de Oliver Twist y David Copperfield llegó a inspirarle personajes como el de la caprichosa y vehemente Stella de Grandes esperanzas, cuya relación con el joven Pip habría de tener el final que pareció vaticinar el que aguardaba a ellos mismos. Rodada con dedicación y atención por el detalle, sin hacer concesiones comerciales hasta el punto de que se antoja lenta y a veces incluso parsimoniosa, utilizando luz natural que potencia la oscuridad que emula la que inunda el alma de sus desdichados personajes, Fiennes en su doble rol como protagonista y director logra plasmar esa sensación de frustración en la pareja y desolación por una vida no disfrutada, al menos en el campo sentimental, todo lo que hubiera sido deseable. A su lado, Felicity Jones incorpora con convicción a una heroína que quiere ser independiente e intachable como las de su contemporánea Jane Austen, pero sucumbe ante las convenciones de una sociedad hipócrita y castradora, hasta que ya madura logra redención.

sábado, 30 de agosto de 2014

EL NIÑO Ocasión desperdiciada de hacer un buen thriller

España-Francia 2014 130 min.
Dirección Daniel Monzón Guión Jorge Guerricaechevarría y Daniel Monzón Fotografía Carles Gusi Música Roque Baños Intérpretes Luis Tosar, Jesús Castro, Sergi López, Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Jesús Carroza, Said Chatiby, Mariam Bachir, Ian McShane Estreno 29 agosto 2014

Crítico cinematográfico reciclado en director de cine, Daniel Monzón nunca ha ocultado su predilección por el cine americano de gran espectáculo y entretenimiento, con el acierto de darle ese toque local que lo distinga del original de referencia. Vinculado a las filas de Álex de la Iglesia desde el inicio de su carrera, ha compartido con él incluso guionista y compositor, ofreciéndonos desde hace una veintena de años cinco títulos enmarcables en el género épico, como son El corazón del guerrero, El robo más grande jamás contado, La caja Kovak, Celda 211 (su mayor logro crítico y comercial hasta el momento) y ahora El niño. Se trata de un thriller policiaco ambientado en el Estrecho de Gibraltar en torno al narcotráfico, en el que un veterano inspector de policía empeñado en desmantelar una peligrosa red de narcotraficantes tendrá que vérselas con un joven gaditano novato pero muy aguerrido. Siguiendo con maestría las técnicas de promoción norteamericanas, su productora, Tele 5, ha hecho un trabajo extraordinario a la hora de vender de antemano un producto que no ofrece ni de lejos lo que promete. No hay química en el supuesto duelo, aunciado ya desde el cartel de promoción, entre Tosar y el debutante Castro, que también ha recibido su correspondiente sobredosis de publicidad, y todo por poseer unos ojos cautivadores. Sus personajes carecen de entidad y definición suficiente como para provocar empatía, mientras la trama apenas da para un episodio de El príncipe, serie de televisión también de Tele 5 protagonizada por José Coronado. Se presta demasiada atención a las subtramas cómica protagonizada por el joven andaluz Jesús Carroza, y romántica a cargo de Mariam Bachir, lo que distrae del argumento principal, lo desmiembra y margina, haciendo que el producto además pierda ritmo e interés. Su presunta espectacularidad se reduce a dos persecuciones por mar, en las que uno se pregunta si es suficiente un mero helicóptero para interceptar una lancha en la que a todas luces se transportan miles de kilos de cocaína; no hubiera estado mal incluir también un guardacostas. No están siquiera rodadas con la tecnología y espectacularidad que requieren e incluso llegan a resultar ridículas, aunque no tanto como una absurda persecución de coches que ralentizan a conveniencia y patinan sin causa lógica. Los personajes son alarmantemente arquetípicos: el gracioso andaluz, el inglés con trajeado tropical, los duros policías, el jefe chocante, la compañera sensual… Su mérito, haberse vendido envidiablemente con suficiente antelación. Por lo demás desperdicia la ocasión de haber realizado una estimable película de acción ambientada en una zona tan carismática como la que separa España de Marruecos y una pequeña porción de Inglaterra, y apenas se queda en la epidermis de los temas que aborda, como la corrupción policial o la fascinación del dinero y el poder.

EN EL OJO DE LA TORMENTA Zarandeados por el terror y la emoción

Título original: Into the Storm
USA 2014 89 min.
Dirección Steven Quale Guión John Swetnami Fotografía Brian Pearson Música Brian Tyler Intérpretes Richard Armitage, Sarah Wayne Callis, Matt Walsh, Alycia Debnam-Carey, Max Deacon, Arlen Escarpeta, Nathan Kress, Jon Reep, Jeremy Sumpter Estreno en España 29 agosto 2014

Hace casi veinte años Jan de Bont, habitual colaborador como director de fotografía de Paul Verhoeven, y emancipado director con Speed, realizó Twister, un film de aventuras sobre tornados protagonizado por un equipo de investigación y documentación. Aquella película aprovechaba los primeros grandes avances en la tecnología digital para ofrecer un espectáculo palomitero de impolutos efectos visuales que acababa sucumbiendo a su propio artificio para reducirse a una mera experiencia estética. La misma sensación que desde entonces nos provocan la sucesión de títulos confiados a los efectos especiales que se estrenan en nuestras pantallas, con catástrofes de mayor calado plástico que realista. Los edificios no caen como en 2012, ni las inundaciones son como en El día de mañana, ni las explosiones se parecen a las de Transformers, por poner sólo algunos ejemplos. El desconocido Steven Quale repite la premisa de aquella cinta, confiando de nuevo algunos de los roles principales a un grupo de aventureros y científicos que buscan la explicación a los tornados acercándose al máximo a ellos, y añade otro conjunto de personajes, víctimas de la catástrofe y unidos por el vínculo familiar que siempre funciona en este tipo de producciones. Bien definido cada personaje y perfectamente diseñada su motivación en la trama, la originalidad reside en promocionar la dimensión trágica del desastre, su componente dramático y conseguir involucrarnos en el mismo con carácter de desasosiego y estremecimiento. Conscientes de la sobreexplotación de efectos visuales, se centran en intentar que el realismo gane terreno con secuencias menos depuradas estéticamente pero de mayor impacto emocional, y lo consigue. Su coartada es la grabación documental no sólo de los profesionales, sino de la gente en general, tan entregada hoy en día a fotografiar y grabar todo lo que se le pone por delante. Nos mete directamente en el centro de la tormenta y casi nos hace levantarnos del asiento al ritmo que sus sufridos protagonistas son zarandeados en una lucha vertiginosa contra la muerte, de la que uno de ellos, adolescente, ya huye desde un principio vaticinando cómo será su vida dentro de veinticinco años. Cierto que hay componentes poco creíbles, que pocas magulladuras sufren sus volubles protagonistas, pero el resultado final, tan alejado de la estética del videojuego que hoy impera, nos sumerge en una vorágine de tensión y terror ante lo que es una tragedia de dimensiones gigantescas, aviso ecológico incluido. Lo peor, el pésimo y rutinario doblaje, tan alejado de la intención documentalista del producto, que iguala volúmenes y niveles aunque se encuentren distantes. 

viernes, 29 de agosto de 2014

DELIA AGÚNDEZ, UN DESCUBRIMIENTO SIN NINGÚN TIPO DE COMPLEJOS

XV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Delia Agúndez, soprano. Raúl Mallavibarrena, piano. Programa: Barroco sin complejos, a propósito de Juan Hidalgo y su tiempo (obras de Juan de Navas, Juan Hidalgo, Sebastián Durón, Mateo Romero, José Marín y Antonio Martín i Coll). Jueves 28 de agosto de 2014

Hubo un tiempo en que el verano daba respiro, a menudo indeseable, a los amantes de la cultura. Hoy afortunadamente las propuestas escénicas, cinematográficas y musicales que alivian el calor de la ciudad han ido creciendo en interés y proporcionan cine clásico en versión original, teatro al aire libre y música de varios géneros a un excelente nivel. El programa del inquieto y muy reconocido historicista Raúl Mallavibarrena no revestía este año mucha novedad después de que el pasado nos visitara con un estimulante concierto en el que medievo y renacimiento se fundían con contemporaneidad popular a través del piano pero siempre con los acentos atentos de la voz, en aquella ocasión la exquisita Rocío de Frutos. Esta vez la operación fue la misma pero con el barroco español y acompañándose de todo un descubrimiento, la voz y la arrolladora presencia escénica de la joven soprano cacereña Delia Agúndez.

Con un programa centrado en nuestro Siglo de Oro, si bien los compositores no revisten la popularidad de quienes destacaron en letras y artes plásticas, quedó patente que nuestra música revestía una singularidad en estilo, melodía y poesía difícilmente comparables, aprovechando el cuatrocientos cumpleaños de Juan Hidalgo, muy vinculado a la Corte y a la Inquisición y a la vez autor imprescindible, por ejemplo, de la ópera más antigua conservada en nuestro país, Celos aún del aire matan. Su estilo expresivo y melancólico de aires italianos encontraron una vía de comunicación perfecta en la voz suave y a la vez potente de Agúndez, de tan perfecta dicción como notable armoniosidad y flexibilidad, en tonos humanos como Mis retirados afectos o Mirar, que Mallavibarrena tradujo al teclado sin traicionar el espíritu original pero acentuando la modernidad de unas notas ya de por sí muy en sintonía con los paladares actuales, tal como explicó muy elocuentemente.

Páginas hermosas y conmovedoras como Hojas traviesas de abril de Sebastián Durón, Romerico de Mateo Romero o El baxel está en la playa se alternaron con solos del pianista en los que sobresalieron su buen gusto y dominio técnico, deglutiendo cada pentagrama para devolverlo nuevo y fresco. Una cita que recordaremos por el descubrimiento, al menos para muchos de los privilegiados que asistimos, de Delia Agúndez, que nos cautivó con su sensualidad, enorme expresividad y total entrega, hasta que en la propina se atrevió con Music for a while de Purcell para demostrar que también a través del suave y meditado lamento sabe conquistar nuestra más sincera e incondicional admiración.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 30 de agosto de 2014

jueves, 28 de agosto de 2014

SARA ROSIQUE Y ALBERTO PLAZA: MUJER Y CUERDAS EN EL ALCÁZAR

XV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Sara Rosique, soprano. Alberto Plaza, guitarras clásica y romántica. Programa: La canción española del XIX al XX (obras de Guistau, Sor, Albéniz, Pedrell y Falla). Miércoles 27 de agosto de 2014

Lejos parecen los tiempos en los que Sara Rosique entonaba música medieval y renacentista en perfecto estilo y rigor casi academicista. No han pasado tantos años, su juventud se lo impide, y la hemos visto y escuchado evolucionar y expandirse por otros cantares de otras épocas y estilos, manteniendo siempre ese rigor que evita adornar e inventar ahí donde la memoria histórica no lo aconseja. Su línea de canto en apariencia homogénea se adapta perfectamente y con saludable intención a cada género que aborda. Lástima que esa evolución, acompañada de su correspondiente madurez, no haya ido pareja a un enriquecimiento de su puesta en escena, que se mantiene estática y lánguida, y eso que su inmarchitable belleza ayudaría considerablemente a pulir tal carencia.

Acompañada por el guitarrista albaceteño Alberto Plaza, presentaron un interesante expositor de las tendencias en la canción española de los siglos XIX y XX. Con Felipe Pedrell como visagra entre dos formas distintas de cultivar el género, a las seguidillas de Salvador Castro de Guistau, teórico y gran difusor de la guitarra a principios del diecinueve, le faltaron esa pizca de gracia que la sangre gaditana de la soprano no debería ahorrarle, muy evidente en No creas en ofertas de los amantes, aunque mantuvo una línea segura sólo ensombrecida por puntuales tiranteces. Mejor encajaron en su refinado estilo las también seguidillas en cierto modo belcantistas de Fernando Sor, que Plaza solventó con un perfecto equilibrio y las justas ornamentaciones, tal como quedó patente en Las mujeres y las cuerdas.

Apenas se atisbó el toque flamenco que inspiró la música del considerado padre del nacionalismo musical español; no obstante las breves pero intensas Canciones arabescas de Pedrell tuvieron una embajadora digna y una excelente ocasión para el lucimiento de Plaza al toque de la guitarra clásica. La vocación y proyección internacional de Albéniz, también presente en sus Rimas de Bécquer, casó bien con el estilo austero, preciso y magníficamente fraseado de Rosique, completado con un buen trabajo de la guitarra transcrita, mientras a las Canciones populares españolas de Falla les faltó mayor incisividad expresiva, por mucho que la cantante paladease la emblemática Nana. Los habituales aplausos al final de cada canción no sólo rompen la unidad de cada bloque sino que algunos en su impetuosa generosidad impiden que la música respire antes de languidecer.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 29 de agosto de 2014

LUCY Una chica muy evolucionada

Francia 2014 89 min.
Guión y dirección Luc Besson Fotografía Thierry Arbogast Música Eric Serra Intérpretes Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Choi Min-sik, Amr Waked, Analeigh Timpton, Julian Rhind-Tutt, Pilou Asbaek Estreno en España 22 agosto 2014

Tras un largo período en el que apenas ha dirigido y cuando lo ha hecho no ha generado un rotundo éxito, Luc Besson vuelve a la carga con una película tan desconcertante como divertida y sumamente entretenida. Una absurda y disparatada teoría sobre la evolución da pie a un argumento de típico thriller de ciencia ficción que Besson no se toma muy en serio, potenciando más su carácter lúdico, fresco y despreocupado que el meramente didáctico o trascendental que muchos quieren tildarle. Con su nueva heroína regresa a su particular universo de mujeres vulnerables que muy a su pesar se convierten en armas letales, como La femme Nikita o la Leeloo de Milla Jovovich en El quinto elemento. En esta ocasión Scarlett Johansson interpreta a una chica muy corriente que de la noche a la mañana se ve envuelta en una trama de mafias taiwanesas de la droga y un proceso de evolución vertiginoso que la lleva a desarrollar su capacidad cerebral al cien por ciento. Besson amasa y dosifica estos recursos para generar un producto en el que abundan buenos momentos cinematográficos, como esos primeros veinte minutos cargados de tensión, una espectacular persecución automovilística en París, o un final elegíaco y místico con el suficiente punto socarrón como para no resultar ni pedante ni sonrojante. Lucy se desenvuelve con convicción y elegancia, además de una arrolladora sexualidad, por escenarios y situaciones tan atractivas como la excelente y moderna capacidad audiovisual que despliega su megalómano realizador. Por su parte Morgan Freeman da vida al personaje fundamental para que el disparatado argumento cobre alguna verosimilitud y alcance el poder de fascinación que provoca la ciencia cuando se aplica de manera coherente a la ficción. El resultado es una película sincera y divertida, noventa minutos de espectáculo gratificante sin ánimo de pontificar y con el único y saludable fin de hacer pasar un rato muy entretenido.

miércoles, 27 de agosto de 2014

GUARDIANES DE LA GALAXIA Los mismos superhéroes y la misma historia en clave seudocomedia

Título original: Guardians of the Galaxy
USA 2014 121 min.
Dirección James Gunn Guión James Gunn y Nicole Perlman, según los cómics de Dan Abnett y Andy Lanning Fotografía Ben Davies Música Tyler Bates Intérpretes Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Bautista, Benicio del Toro, Michael Rooker, Lee Pace, Glenn Close, Karen Gillan, John C. Reilly y las voces en versión original de Vin Diesel y Bradley Cooper Estreno en España 14 agosto 2014

Saludada casi unánimemente como gran acontecimiento cómico aventurero del año y digna sucesora de las más famosas aventuras galácticas de la gran pantalla, las que protagonizaron Luke Skywalker, Han Solo y la Princesa Leia a finales de los 70, Guardianes de la galaxia no es en realidad más que un entretenimiento realizado con mucho dinero y un sinfín de referencias, que ni encuentra su propia personalidad ni llega a interesar más allá de ver a sus atractivos protagonistas en acción (Pratt y Saldana) y disfrutar aunque solo sea discretamente con su poderosa puesta en escena. La inagotable Marvel añade nuevos héroes a su millonaria franquicia, como todos los demás (Iron Man, Thor, Capitán América y Los vengadores) urdidos para engordar las arcas y dar siempre y sin excepción más de lo mismo. La enésima salvación del mundo, en este caso la galaxia, en manos de un grupo de presuntamente simpáticos personajes, esta vez bañados de cierta gracia cómica a años luz de lo que pudieran haber hecho un Mel Brooks o unos hermanos Zucker, aunque tampoco fuera esa la intención, y contra un par de villanos que ni asustan ni interesan. Y para urdir su endeblísima trama se cuenta con el clásico mcguffin, un orbe cuya manipulación puede resultar tan catastrófica que otorga poder supremo a quien lo posee, sin que eso llegue tampoco a entusiasmar en exceso. Detrás de la operación se encuentra James Gunn, autor de los guiones de Scooby Doo y Amanecer de los muertos, que ya dirigiera en 2010 otra de zombies, Slither (La plaga). Sus referentes son las guerras galácticas ya aludidas y el universo colorista y socarrón de Paul Verhoeven, pero los resultados están tan por debajo como su interés, prácticamente nulo.