domingo, 29 de marzo de 2015

CLAUSURA DE FEMÁS 2015: EL QUINTO EVANGELISTA SEGÚN HERREWEGUE

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Collegium Vocale Gent. Thomas Hobbs, evangelista. Tobias Berndt, Jesús. Grace Davidson, arias de soprano. Damien Guillon, arias de contratenor. Zachary Wilder, arias de tenor. Peter Kooij, Pilatos y arias de bajo. Philippe Herreweghe, director. Programa: La Pasión según San Juan, de Johann Sebastian Bach. Teatro de la Maestranza, sábado 28 de marzo de 2015

Philippe Herreweghe
Uno de los dos grandes oratorios de Bach alrededor de la Pasión de Cristo que han sobrevivido volvió a cerrar el Festival de Música Antigua de Sevilla, como ya lo hiciera hace seis años, entonces de la mano de nuestra Orquesta Barroca y el prestigioso Coro Arsys Bourgogne a las órdenes de Pierre Cao. La responsabilidad en esta ocasión corrió a cargo de Philippe Herreweghe y su orquesta y coro del Collegium Vocale Gent, de cuyos itinerantes integrantes surgen también las voces solistas.
Grace Davidson

Resulta difícil asumir en la actualidad que esta excelsa música, al igual que su hermana, la más extrovertida y rimbombante Pasión según San Mateo, fuera despreciada tras la muerte de su autor, que sólo sería reconocido entonces por su música instrumental, especialmente la escrita para órgano y teclado. Afortunadamente desde la recuperación de Mendelssohn de la más famosa de las dos pasiones, el interés por la música vocal de Bach fue creciendo hasta llegar a nuestros días, convertida ya en imprescindible, objeto de estudio, disfrute y análisis para encontrar la vena más plausible y acertada con la que enfrentarse a su interpretación. Tarea nada fácil por cuanto estamos hablando de música litúrgica, concebida para ilustrar la misa del Viernes Santo, con todo lo que de solemnidad pero también de propaganda conlleva. Pero no hay que olvidarse del temperamento artístico de su autor, su énfasis dramático, especialmente evidente cuando se trata de un episodio tan trágico como el del apresamiento, enjuiciamiento y posterior calvario del Mesías. Resulta por lo tanto una muy difícil tarea encontrar el punto intermedio y necesario entre esa imagen piadosa y misericordiosa del pasaje, como si en términos cinematográficos estuviésemos hablando de la imagen de Jesús vista por William Wyler en Ben-Hur, y esa otra mucho más terrible, casi terrorífica, de un hombre sometido a tortura e injusticia extremas, así como a sus dudas y miedos, tal como la representaba por ejemplo Mel Gibson en su tremenda La pasión de Cristo. Se trata por lo tanto de encontrar el equilibrio entre los aspectos meramente litúrgicos, que habrían de ser representados a través de la belleza y la delicadeza, y los más dramáticos, donde sería imprescindible una mayor dosis de agresividad e incisividad en los matices, no en vano el grueso de la tragedia reside en el encuentro y desencuentro entre Jesús y Pilatos. Herreweghe se decanta por lo primero, amparándose fundamentalmente en el destino de la pieza y por lo tanto en su interpretación con criterios reconstructivistas. El temperamento de Bach y su fuerza dramática nos lleva a muchos y muchas a preferir la segunda vertiente, con la consiguiente decepción frente al espectáculo ofrecido por el ya mítico director belga y su no menos legendario conjunto musical.

Zachary Wilder
Nada que reprochar por supuesto a su acabado técnico y su impoluta belleza sonora, asentada en una enorme precisión, justo equilibrio y portentosas prestaciones en cada instrumentista. Lo mismo cabe decir del coro, dieciséis voces agrupadas en cuatro por cada registro, espléndidas y perfectamente coordinadas, aunque a la hora de calificar a los solistas los elogios no sean absolutos. Estupendo el evangelista, el tenor inglés Thomas Hobbes, manteniendo una línea de canto homogénea sin descuidar el énfasis dramático de su cometido narrativo. También el barítono alemán Tobias Berndt convenció con un Jesús colmado de dignidad y seguridad, mientras el veterano bajo holandés Peter Kooij estuvo menos acertado dramáticamente pero mantuvo una línea de canto clara y ajustada. Muy bien, delicada y de timbre muy sedoso, la soprano Grace Davidson, y algo apurado pero con timbre y expresividad satisfactorios el tenor americano Zachary Wilder. Por su parte, el contratenor francés Damien Guillon tuvo que esperar a su segunda aria, Es ist vollbracht! (¡Todo está consumado!), para convencer de que la suya es una voz seductora y firme, pues su intervención al final de la primera parte resultó endeble y bastante imprecisa. En definitiva podemos afirmar que se trató de un magnífico broche final para esta edición del Femás, con una interpretación de La pasión según San Juan hermosa, amable y elegante, no por ello flácida ni endeble, pero casi nunca dramática, salvo en el Coro inicial, Herr, unser Herrscher, que llegó a despistarnos un poco. En la parte vocal, espléndidos coros y turbas, y simplemente aceptable tirando a satisfactoria la intervención de los solistas. En el apartado organizativo, se echaron en falta los imprescindibles subtítulos, con el fin de seguir una trama que condiciona de manera fundamental la interpretación de todos los agentes artísticos implicados.

BLADE RUNNER Las nuevas tecnologías resucitan la reposición

USA 1982 117 min.
Dirección Ridley Scott Guión Hampton Fancher y David Webb Peoples, según la novela de Philip K. Dick “Do Androids Dream of Electric Sheep?” Fotografía Jordan Cronenweth Música Vangelis Intérpretes Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos, M. Emmet Walsh, Daryl Hannah, William Sanderson, Brion James, Joe Turkel, Joanna Cassidy, James Hong, Morgan Paull Estreno en España 21 agosto 1982; reestreno 19 marzo 2015

La nueva reposición de este clásico de la ciencia ficción, retomando la nueva versión que Scott editó de la película en 2007, demuestra que al público le gusta reencontrarse con las cintas que marcaron época y se han convertido en mitos del cine. Sólo así se explica las largas colas que se forman para verla en su versión original, con imagen y sonido restaurados y copia digital brillante y espectacular. Esta reposición, que se une a las recientes de ¡Qué noche la de aquel día! y Alien, coincide con la aproximación del año en el que se desenvuelve la trama, 2019, y la proliferación en pantalla de títulos que analizan el tema de los androides inteligentes. El paso de los años no ha dañado ni un ápice la película, que mantiene toda su frescura y originalidad, continúa siendo inquietante y exhibe toda su parafernalia técnica y artística con desparpajo y naturalidad , casi como si hubiera sido rodada ayer. Las novedades introducidas por el director de Gladiator apenas se reducen a algunos retoques digitales (el zeppelin, los mandos del automóvil), la inclusión de una imagen onírica de un unicornio, que siempre se dijo que la extrajo de Legend, el film que rodó a continuación, y algunas secuencias descartadas que no añaden nada a la trama. Argumento que se sitúa en una asfixiante y lluviosa visión distópica de la ciudad de Los Angeles, con esa recreación de atmósferas que hicieron tan famoso al realizador al comienzo de su carrera, y que recicla las historias detectivescas del cine negro americano de los cuarenta para generar una extraordinaria reflexión sobre la existencia, el instinto de supervivencia y la razón de la vida misma. Excelente sigue siendo la hipnótica música de Vangelis, en la que cabe incluso escuchar la voz del recientemente desaparecido Demis Roussos, como excelentes siguen resultando las interpretaciones del elenco, empezando por un cínico, descreído y desencantado Harrison Ford y un inquietante y arrogante Rutger Hauer, que nos sigue conmoviendo con su monólogo final.

sábado, 28 de marzo de 2015

10º CONCIERTO DE ABONO DE LA ROSS: MAJESTUOSO SALUDO A LA DULCE MUERTE

10º concierto de la XXV Temporada de Conciertos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Pedro Halffter, director. Programa: Obertura “La Gran Pascua Rusa” de Rimski-Kórsakov; Preludio del Acto I y Final del Acto III de “Parsifal” de Wagner; Poema del éxtasis Op.54 de Scriabin. Teatro de la Maestranza, viernes 27 de marzo de 2015

El título de una famosa película de Carol Reed de 1965, El tormento y el éxtasis, que contaba el complejo fraguado de la Capilla Sixtina por Michalangelo, sirvió también para definir el espíritu de este décimo concierto de abono, que tuvo la tragedia de Germanwings sobrevolándolo, y con el que Halffter y los maestros y maestras de la Sinfónica rubricaron una temporada inolvidable con un concierto que debería colocar al conjunto, por derecho propio, en la cumbre del actual panorama sinfónico español. Un programa exquisito, diseñado con cariño y mucho corazón, sirvió para dar la bienvenida a esta estación sacra con un elevado porcentaje de misticismo y espiritualidad, entre un emotivo minuto de silencio por las víctimas de la tragedia aérea de los Alpes y una inusual propina en su homenaje, un precioso arreglo de Leopold Stokowski de la Cantata Komm, süsser Tod BWV478 (Ven, dulce muerte) de Bach, que propició las lágrimas de algunas de las personas asistentes al concierto. Las piezas seleccionadas combinaron, como en aquel film, la religiosidad y la admiración por la tradición litúrgica, con la incredulidad y el escepticismo de unos autores motivados por la sensualidad, caso de los rusos, y la devoción del alemán.

La capacidad del maestro madrileño para extraer matices y definir planos sonoros quedó bien reflejada en una suntuosa y espectacular lectura de la Obertura de La Gran Pascua Rusa, prodigio de orquestación y saturación de colores del insuperable en esas lides Nikolái Rimski-Kórsakov. La última de sus tres grandes obras sinfónicas, tras lo cual se centraría en la ópera, recibió de la ROSS un tratamiento solemne y muy inspirado, destacando la serenidad del arranque, su dramático clímax final, prodigioso en el uso de los metales, y las delicadas intervenciones del concertino Éric Crambes en las cadencias intercaladas en las melodías litúrgicas tradicionales que informan la partitura, y que estuvieron henchidas de un profundo y sincero lirismo.

Las primeras notas del Preludio de Parsifal nos evocaron aquella inolvidable puesta en escena que nos trajo Barenboim en el verano del 2004. A Halffter se le ve especialmente emocionado y cómodo con el compositor alemán, y lo tradujo en una interpretación majestuosa y brillante de una página en la que ensambló su gloriosa serenidad e imponente majestuosidad con la explosión de éxtasis que supone el final de la ópera. Esta sensacional expresión del debate moral y estético con el que lidió Wagner en sus últimos años, integró en manos de la ROSS fuerza y espiritualidad, haciendo honor a ese solemne juego escénico sagrado con el que generalmente se define la página. La cuarta de las sinfonías de Scriabin, concebida como poema orgiástico sobre el éxtasis creativo, obtuvo una respuesta contundente de la orquesta y su dirección, haciendo que la línea que separa lo físico y lo espiritual fuese prácticamente imposible de distinguir, gracias a un trabajo de apabullante energía y entusiasmo generalizado de todos los sujetos implicados en una ejecución antológica. Confiamos que la anunciada buena relación entre Halffter y el nuevo director de la ROSS se traduzca en nuevas colaboraciones del director artístico del coliseo con una orquesta a la que debemos buena parte del próspero devenir cultural y musical de la ciudad, lo que nos obliga a atenderla, cuidarla y mimarla en la medida de nuestras posibilidades.

CITIZENFOUR El periodismo como arma imprescindible contra el autoritarismo

USA-Alemania-Reino Unido 2014 114 min.
Guión y dirección Laura Poitras Fotografía Kirsten Johnson, Trevor Paglen, Laura Poitras y Katy Scoggin Música Atticus Ross y Trent Reznor Documental Estreno en el Festival de Nueva York 10 octubre 2014; en Alemania 6 noviembre 2014; en Estados Unidos 23 febrero 2015; y en España 27 marzo 2015

Edward Snowden sacrificó su carrera como consultor e ingeniero en puestos de relevancia de la CIA y la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos) al asumir el riesgo que suponía para su libertad y su propia vida revelar los secretos a los que tuvo acceso desde su privilegiada posición y que se referían a la práctica de vigilancia ilegal al conjunto de la ciudadanía norteamericana, privándoles del derecho a su privacidad y libertad misma. El caso dio la vuelta al Mundo hace un par de años y aún está por resolver la petición de asilo político que ha hecho el protagonista a varios países, incluido el nuestro. Buena muestra de que siempre surge de entre la multitud alguien con las agallas suficientes para enfrentarse al sistema e intentar cambiar las cosas por el bien de la humanidad, gente sin la cual nunca avanzaríamos y nos sentiríamos abocados a un destino programado y previamente urdido por los recursos del poder, para el que asirse a sus postulados justifica todos los medios a su alcance. La singularidad de este documental, galardonado con el Oscar, el Bafta y un sinfín de premios más, consiste en grabar de primera mano el proceso, estando presentes en cada uno de los pasos dados por Snowden en los lugares que sirvieron de escenario de la noticia. Periodismo de primera mano y primera categoría que hay que agradecer especialmente a dos personas: Laura Poitras, que tras sus documentales sobre la Guerra de Irak y Guantánamo, fue elegida por Snowden para divulgar sus revelaciones, cuando le escribía e-mails bajo el seudónimo de Citizenfour; y el periodista de The Guardian Glenn Greenwald y su heorica lucha en Estados Unidos y Brasil por reforzar y demostrar la veracidad de su fuente y el riesgo que para nuestro bienestar suponía. Y es ahí donde radica el valor de esta cinta, aparte de su inquietante, atractiva y muy cinematográfica estructura como thriller político; en poner en valor el gran periodismo, el que no asume sin más lo que el poder le transmite, sino que va más allá, pone en tela de juicio lo que nos cuentan, investiga y saca sus propias consecuencias. Sólo así podremos avanzar algo y dejar de ser marionetas al servicio de los hilos tejidos por los de siempre, los que ganan elecciones aunque nadie los quiera, los que buscan chivos expiatorios en inexplicables tragedias humanas, los que ocultan las intrigas para mantenerse en el poder y el control sobre nuestras vidas y destinos. La mayoría nos conformamos con vivir, sobrevivir, disfrutar y procurar que el orden de nuestra existencia no se desequilibre. Otros buscan respuestas, investigan a nuestros enemigos y sirven a la sociedad, sin aceptar que justificarse en actos crueles e injustificados de terrorismo sirva para menoscabar las libertades y derechos que tanto nos ha costado conseguir.

PASOLINI Radiografía borrosa de un carisma irrepetible

Francia-Bélgica-Italia 2014 87 min.
Dirección Abel Ferrara Guión Maurizio Braucci, Abel Ferrara y Nicola Tranquilino Fotografía Stefano Falivene Intérpretes Willem Dafoe, Ninetto Davoli, Riccardo Scarmacio, Valerio Mastandrea, Adriana Asti, Maria de Medeiros, Francesco Siciliano, Andrea Bosca, Giada Colagrande, Damiano Tamilia, Roberto Zibetti, Luca Lionello Estreno en Festival de Venecia 4 septiembre 2014; en Italia 25 septiembre 2014; en España 19 marzo 2015

El siempre controvertido y contracorriente director americano Abel Ferrara reconstruye en esta película los últimos días en la vida del no menos transgresor y mítico realizador italiano Pier Paolo Pasolini, especialmente la gestación de la que tendría que haber sido su siguiente película tras el polémico y escandaloso estreno de Saló o los 120 días de Sodoma, y su asesinato a manos de un grupo de gamberros y un chapero en la playa de Ostia en noviembre de 1975. Con un lenguaje mucho más académico y convencional de lo habitual en el cine de Ferrara y a pesar de los esfuerzos de Willem Dafoe, cuya caracterización sólo merece elogios, y del ambicioso y documentado guión, la cinta no logra ni de lejos reflejar la compleja personalidad del director de Decamerón y Las mil y una noches. Rodada en italiano e inglés (las secuencias dominadas por Dafoe), apenas la esboza, centrándose en su búsqueda del placer homosexual y sus inquietudes religiosas a pesar de su carácter contestatario y revolucionario, que tanto y tan bien reflejó en su complicada filmografía. Entre los mayores alicientes del film se encuentra la recreación de algunos de los pasajes del guión de esa última película nunca realizada, con Ninetto Davoli, que tantas veces trabajó a sus órdenes, dando vida al gran Eduardo de Filippo en la que tendría que haber sido su primera película para el realizador, mientras el propio Davoli es interpretado por Riccardo Scarmacio, lo que constituye un emotivo festín para cinéfilos. Por otro lado Maria de Medeiros interpreta a Laura Betti, que trabajó a las órdenes de Pasolini en cintas como Teorema o la ya referida Saló. En esa película nunca rodada Pasolini observa al Mundo, su caos y su vocación autodestructiva, desde un lugar al que llama Paraíso y al que sus personajes viajan siguiendo la estela del cometa que anuncia la nueva venida del Mesías, otra muestra de inquietud mística del artífice de La pasión según San Mateo, cuya música del célebre oratorio de Bach sirve también de fondo ilustrativo de un film que echa mano además de Maria Callas y su inmejorable Una voce poco fa de El barbero de Sevilla de Rossini.

viernes, 27 de marzo de 2015

EUSKAL BARROKENSEMBLE Y ROCÍO MÁRQUEZ: UNA INFRUCTUOSA BÚSQUEDA DE RAÍCES

32ª Edición Festival de Música Antigua de Sevilla. Euskal Barrokensemble. Rocío Márquez, voz. Miren Zeberio, violín. David Chupete, percusión. Pablo Martín Caminero, violone. Enrike Solinís, guitarra y dirección. Programa: El amor brujo 1715. Sala Joaquín Turina, jueves 26 de marzo de 2015

Rocío Márquez
Siempre hemos aplaudido la saludable iniciativa del Femás de ofrecer propuestas eclécticas que se salgan del planteamiento original del certamen, pero de ahí a ofrecer tantas como lo ha hecho la presente edición podríamos tildarlo ya de abuso. Wild Chain nos ofrecieron unos carmina burana heavy, Accademia del Piacere se fusionó con la danza contemporánea, Enrico Pieranunzi y Vicente Parrilla mezclaron barroco y jazz, Eric Hoeprich interpretó la 41 de Mozart con clarinete, y aún hubo más, demasiado. En esta corriente de experimentación y creatividad debemos también situar esta propuesta de Enrike Solinís y el conjunto que lidera.

No deja de resultar curioso que sea precisamente una formación vasca la que se encargue de bucear entre las posibles fuentes musicales del nacionalismo español, acompañando a una cantaora de éxito como Rocío Márquez en la arriesgada empresa, que se presentaba a priori muy inquietante. El resultado sin embargo fue tan forzado como falto de inspiración y rigor, a lo que añadimos una interpretación desequilibrada que desembocó a nuestro juicio en momentos previsibles y otros incluso mortecinos. Por separado Enrike Solinís exprimió las posibilidades de la guitarra barroca al máximo, extrayéndoles sonoridades eminentemente españolas, muy próximas a sus ídolos de juventud, Amigo o de Lucía; Márquez exhibió una voz rica en matices y modulaciones, alejada de los parámetros del flamenco clásico y discreta en temperamento, brillando especialmente en unos pianissimi estremecedores. Y Miren Zeberio destacó en versatilidad y profunda musicalidad en sus solos al violín. Pero el bajo de Caminero fue esquemático y ramplón en sus recreaciones jazzísticas, y la percusión de Chupete demasiado sutil para un programa que demandaba más visceralidad.

Caminero, Solinís y Chupete a la izquierda
El ejercicio de casar danzas y registros barrocos con pasajes de El amor brujo de Falla y el Concierto de Aranjuez de Rodrigo nos convenció poco en un programa difícil de seguir por el desorden al que se le sometió, marca de la casa según un agradecido Solinís. La música fluyó en ocasiones forzada, con una Danza del fuego húngara o una Canción del fuego fatuo a ritmo de chacona entre lo más conseguido, dentro de un conjunto que aunque a nosotros nos pareció desangelado, contó con el aplauso casi unánime de un público encantado.

Publicado en El Correo de Andalucía el 28 marzo 2015

jueves, 26 de marzo de 2015

PRIDE Problemas sociales tratados con desenfado y seriedad

Reino Unido 2014 120 min.
Dirección Matthew Warchus Guión Stephen Beresford Fotografía Tat Radcliffe Música Christopher Nightingale Intérpretes Ben Schnetzer, George MacKay, Joseph Gilgun, Faye Marsay, Jessica Gunning, Bill Nighy, Imelda Staunton, Dominic West, Paddy Considine, Andrew Scott, Freddie Fox Estreno en el Festival de Cannes 23 mayo 2014; en Reino Unido 12 septiembre 2014; en España 19 marzo 2015

En 1984, la huelga minera del Reino Unido paralizó la industria carbonera del país durante un año y fue objeto de una durísima represalia por parte del gobierno de Margaret Thatcher, que logró imponerse al sindicato minero con grave merma para los derechos de los trabajadores y trabajadoras en general. Entre muchos de los apoyos recibidos por el movimiento obrero, uno fue especialmente incómodo para los propios beneficiarios, el de un grupo de gays y lesbianas que vieron en sus reivindicaciones una lucha similar a la emprendida por ellos, visible en las manifestaciones del Orgullo Gay, y que decidieron por ello unir fuerzas. A partir de esta curiosa crónica, el director teatral Matthew Warchus, con sólo una película anterior, Círculo de engaños, un guión de Sam Shepard cuyo título original era Simpatico y que protagonizaron Nick Nolte, Jeff Bridges y Sharon Stone en 1999, se embarca en una comedia amable y entretenida escrita por el debutante en estas lides Stephen Beresford. Siguiendo el esquema clásico de comedia británica de buen corazón y loables objetivos, que tan buenos resultados ha dado en cintas como El jardín de la alegría o Full Monty, la película reconstruye con saludable libertad los hechos, siguiendo la pauta de la comedia coral y manteniendo siempre en todo caso el respeto y la seriedad que la situación merece, no como nosotros, que siempre tiramos por el camino de la astracanada para ilustrar problemas sociales de candente preocupación (léase Perdiendo el norte). Los resultados son los previsibles, con sus dosis de azúcar, sus emociones y sus discursos edificantes, sobre la base del buen rollo de la buena gente corriente. Nada nuevo ni especialmente estimulante, es lo que es y tampoco hay que pedirle más. Entre lo más memorable quizás el baile disco que se marca el veterano Dominic West en una rudimentaria taberna galesa. En Cannes ganó la Palma Queer, en los Bafta el mejor debut y estuvo nominada a la mejor película comedia o musical en los Globos de Oro.