sábado, 21 de octubre de 2017

HANDIA Discurso poético de escaso calado emocional

Título original: Aundiya
España 2017 114 min.
Dirección Jon Garaño y Aitor Arregi Guión Jon Garaño, Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga y Andoni de Carlos Fotografía Javier Agirre Música Pascal Gaigne Intérpretes Joseba Usabiaga, Eneko Sagardoy, Ramón Agirre, Aia Kruse, Iñigo Aramburu, Iñigo Azpitarte Estreno en el Festival de San Sebastián 23 septiembre 2017; en salas comerciales 20 octubre 2017

El talento desplegado por Jon Garaño y Aitor Arregi con su anterior película, Loreak (Flores), y el hecho de contar ahora con un presupuesto holgado para hacer frente a una historia ambientada con todo lujo de detalles en el siglo XIX, hacían presagiar una película notable. Su estilo fabulista intenta dotar al conjunto de un halo poético bastante considerable, y todo para contar una historia dura y trágica sobre un ser de tan generoso corazón como monstruosa apariencia. Pero donde esto daba lugar a un emocionante ejercicio de estilo y fondo en la excelente El hombre elefante de un aparentemente impersonal David Lynch, se diluye aquí en un trabajo más bien superficial, en el que se apuntan muchos temas, fundamentalmente el de la diferencia, trasladado no sólo a la peripecia personal del gigante protagonista, sino a la condición del pueblo vasco, especialmente rural, frente al conjunto de un país que ni lo entiende ni se esfuerza por hacerlo, y que se escenifica no sólo a través de las guerras carlistas sino también del desdén con el que la comunidad científica trata a los hermanos protagonistas de la función en una memorable secuencia dentro de un conjunto más bien anodino. La incontestable belleza de la fotografía, la música o la cuidada puesta en escena con suntuosos escenarios en Bilbao, Madrid, Lisboa o Londres, no encaja bien con un guión en el que se dan muchas cosas por hecho, se evitan otras que darían mayor relieve a una tragedia que no siempre debió ser tal, y no logra en definitiva insuflar la emoción y la ternura que debiera dadas las circunstancias y el prodigioso hecho que relata. Más superficial que otra cosa, sorprende que quienes fueron capaces de emocionar tanto con tan poco, esa historia de mujeres conectadas por un hecho luctuoso y un ramo de flores, no logren ahora con mayores recursos construir una película suficientemente sólida y emocionante a partir de una historia que sobre el papel resulta tan prometedora y generosa en sentimientos como ésta. Merece el esfuerzo de sus protagonistas, la sucesión de logradas secuencias como la que muestra a una joven Isabel II tan casquivana como se le supone, y el conjunto de sus logrados elementos artísticos, pero decepciona como producto encaminado a la reflexión y la emoción. Con todo, en San Sebastián logró los premios Irizar al mejor film vasco y el Premio Especial del Jurado.

¡LUMIÈRE! COMIENZA LA AVENTURA Un documento histórico y cinéfilo imprescindible

Título original: Lumière! L’aventure commence
Francia 2017 90 min.
Guión y dirección Thierry Frémaux Documental Estreno en el Festival de Toronto 11 septiembre 2016; en Francia 25 enero 2017; en España 20 octubre 2017

Bertrand Tavernier como productor y el director del Festival de Cannes desde 2001 y del Instituto Lumière de Lyon, Thierry Frémaux, se erigen en voces suficientemente autorizadas y acreditadas para hacer realidad este sentido homenaje a los inventores del cinematógrafo, documento imprescindible e irresistible para todo y toda amante del cine. Una sucesión limpia y sin añadidos ni adulteraciones de ciento ocho joyas de finales del siglo XIX en forma de cortometrajes de menos de un minuto de duración, que sientan las bases de la construcción del idioma cinematográfico e influyen en él incluso como hoy lo entendemos. Para eso se encargan las muy didácticas y elocuentes explicaciones de su director y principal artífice, si bien en este punto por una vez hubiéramos preferido el doblaje, pues sin expresividad gestual ni voz fundamental en pantalla, no se pierde nada y ganamos a la hora de apreciar los infinitos detalles que se aprecian en cada uno de los valiosos fotogramas expuestos. Ya se sabe que incluso dominando el idioma, no se puede evitar fijar nuestra atención en los subtítulos, y al fin y al cabo los gastos de doblaje en un caso como éste no pueden superar los de subtitulado. Pero al margen de esta consideración técnica, nos encontramos ante una sucesión de valiosísimos documentos para entender el cine, así como testigos inimitables de la vida en una época y lugares irrepetibles. Títulos legendarios como La salida de la fábrica, La llegada del tren o El regador regado, y espacios sensacionales como la Plaza de la Concordia, la Avenida Broadway o el Gran Canal de Venecia, retratados con enorme sentido de la estética, encuadres magistrales y la emocionante sensación que aporta la realidad desnuda de artificios más allá de la sutil manipulación que ofrece el ojo humano filtrado a través de un objetivo fotográfico. Con la música de Camille Saint-Saëns, él mismo pionero de la música de cine con trabajos como L’Assassinat de duc de Guise, encajada de forma tan magistral en las secuencias que pareciera haber sido directamente compuesta para tal fin, el espectáculo se convierte en una experiencia sensorial única, altamente estimulante y definitivamente recomendable.

LA PIEL FRÍA Resultados epidérmicos

Título original: Cold Skin
España-Francia 2017 101 min.
Dirección Xavier Gens Guión Eron Sheeran y Jesús Olmo, según la novela de Albert Sánchez Piñol Fotografía Daniel Aranyo Música Víctor Reyes Intérpretes David Oakes, Ray Stevenson, Aura Garrido, John Benfield, Iván González, Ben Temple Estreno en el Festival de Sitges 13 octubre 2017; en salas comerciales 20 octubre 2017

El realizador francés Xavier Gens, curtido en series de televisión, películas americanas de bajo presupuesto y coproducciones a lo largo y ancho del continente europeo, adapta en esta cinta el exitoso libro del antropólogo catalán Albert Sánchez Piñol, centrándose más en la pirueta técnico artística que propone, y en su epidérmica estructura de película de terror y zombies, que en sus aspectos de carácter estrictamente seudocientífico y su alto potencial poético. El resultado es una cinta aseada, bien rodada y ambientada, con especial mención para el detallista diseño de producción de Gil Parrondo, a quien está dedicada la película, y la tenebrista fotografía de Daniel Aranyo, aunque abusa de planos aéreos que no aportan nada a la estructura dramática, como tampoco lo hace la saturación de música, por otro lado compuesta con eficaz sentido de la ilustración por Víctor Reyes. Pero en sustancia la película desaprovecha sus posibilidades analíticas acerca de la inquietante posibilidad de seres evolucionados de forma distinta a como lo hemos hecho los humanos, o sobre la necesidad de llegar a soluciones dialogadas más que violentas cuando de confrontación se trata, aprovechando además el marco de una guerra mundial en el que se desarrolla la trama. Al menos se apoya en unas solventes interpretaciones del joven David Oakes y el veterano Ray Stevenson, a quien hemos visto en Thor y la serie Divergente. Ellos cargan con el peso dramático de una cinta que nunca llega a volar y apenas consigue insuflar algo de emoción o inquietud más allá de su esmerada puesta en escena.

lunes, 16 de octubre de 2017

EL MUÑECO DE NIEVE Frías constantes del género

Título original: The Snowman
Reino Unido-Suecia-USA 2017 125 min.
Dirección Tomas Alfredson Guión Matthew Michael Champman, según la novela de Jo NesbØ Fotografía Dion Beebe Música Marco Beltrami Intérpretes Michael Fassbender, Rebecca Ferguson, Charlotte Gainsbourg, Jonas Karlsson, J.K. Simmons, Val Kilmer, James D’Arcy, Chloë Sevigny, David Dencik, Michael Yates, Jamie Clayton, Toby Jones Estreno en España 12 octubre 2017; en Suecia 13 octubre 2017; en Estados Unidos 20 octubre 2017

La serie Millennium, en menor medida Los casos del departamento Q, y un puñado de títulos sueltos, han puesto de moda el thriller nórdico, sea en literatura o en cine. Sin embargo no es otra cosa que una sucesión de tópicos y lugares comunes a las gélidas tierras de los países escandinavos y sus fríos moradores, o simplemente trasplantadas a ellas. Otra serie de novelas exitosas, las protagonizadas por el investigador Harry Hole, desembarca en la pantalla de la mano del director sueco Tomas Alfredson, reconocido por público y crítica gracias a cintas como Déjame entrar y El topo. Con trazo firme pero poco implicado, describe lo que no es sino la típica trayectoria en este tipo de películas, con ingredientes archivistos como el protagonista amargado que se da a la bebida, su escasa empatía con el entorno y su dificultad para lidiar con la familia que ha dejado atrás. Él y una compañera en la antítesis de lo descrito, se encargarán de investigar una serie de execrables y retorcidos crímenes, que le llevarán a enfrentarse con sus propios fantasmas, traumas infantiles incluidos. Lástima que el potencial que ofrece la iconografía nórdica respecto a tensiones familiares y problemas de identidad, no encuentre suficiente reflejo en una cinta realizada con oficio pero poca imaginación y menos pasión. La belleza del paisaje, el atractivo reparto, y la capacidad de Alfredson para generar tensión e intriga incluso después de haberse adivinado el misterio, hacen que la función resulte entretenida, sin por ello aportar nada al género ni estimular nuestra inteligencia.

UNA MUJER FANTÁSTICA que avanza contra el viento

Chile-Alemania-España-USA 2017 104 min.
Dirección Sebastián Lelio Guión Sebastián Lelio y Gonzalo Maza Fotografía Benjamín Echazarreta Música Matthew Herbert Intérpretes Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera, Nicolás Saavedra, Néstor Cantillana Estreno en el Festival de Berlín 12 febrero 2017; en Chile 6 abril 2017; en España 12 octubre 2017

El director chileno Sebastián Lelio ahonda en sus retratos de mujeres singulares, después de esa Gloria a la que dio vida una Paulina García hoy convertida en presidenta del país en La cordillera de Santiago Mitre. Si aquella era una mujer madura en busca de una segunda oportunidad en la vida, ahora es una joven transexual quien debe encontrar el camino para encontrar su propia identidad y su función en la vida, tras un traumático episodio que la coloca contra las cuerdas, personificadas en una familia de clase burguesa y adinerada, nada dispuesta a mostrarse generosa, solidaria ni siquiera comprensible con quien se muestra diferente y rebelde ante lo establecido. Daniela Vega construye un personaje fuerte y complejo, sobre el que recae todo el peso de una función sencilla en su estructura y dramaturgia, y espesa en su intenso contenido. La determinación del personaje, su lucha precisa y templada contra los acontecimientos y los obstáculos que le impiden reflejar su posición respecto a la persona amada, determinan también el desarrollo de una cinta que se ve con interés y la convicción de estar ante otro ejemplo de mezquindad humana. Pero sobre todo, y al margen de sus reivindicaciones sociales y antropológicas, la película refleja el devenir fantasmagórico e indescriptible de un duelo, de la ausencia de un ser que llenaba una existencia y le daba hasta el momento significado. Tan acertado es en este término el guión que ha merecido doble premio en el pasado Festival de Berlín, donde también se alzó con el premio Teddy a la mejor película.

LA SUERTE DE LOS LOGAN Comedia amable sobre la recuperación de la dignidad

Título original: Logan Lucky
USA 2017 119 min.
Fotografía y dirección Steven Soderbergh Guión Rebecca Blunt Música David Holmes Intérpretes Channing Tatum, Adam Driver, Farrah Mackenzie, Riley Keugh, Daniel Craig, Katie Holmes, Charles Halford, Seth MacFarlane, Jack Qauid, Brian Gleeson, Dwight Yoakam, Hilary Swank, David Denman, Alex Ross Estreno en Estados Unidos 18 agosto 2017; en España 12 octubre 2017

Para su regreso al cine, después del exitoso telefilm Behind the Candelabra y tras cuatro años de inactividad y un anuncio de retirada del que ahora se retrae, Soderbergh vuelve al género que más rédito le dio, el de grandes atracos en tono de comedia. Pero si en la serie de los Ocean el golpe lo daba un grupo de sofisticados ladrones de guante blanco en los grandes casinos de Las Vegas, la ambientación se traslada ahora a esa América profunda tan querida por él y sus compañeros de generación, los Coen. Y entre gente sencilla estafada por el sistema, pérdidas de identidad y de moral, refugio en concursos de belleza para niñas condenadas a perder la inocencia antes de tiempo, y canciones destinadas a levantar el espíritu de orgullo perdido, dos hermanos y una hermana se disponen a dar el golpe del siglo en una de esas horteras carreras de coche que tanto dinero y vulgaridad mueven en el país de la hamburguesa y las palomitas de maíz. Channing Tatum, a quien Soderbergh es seguramente el director que más oportunidades le ha dado para demostrar su valía como actor (Indomable, Magic Mike), se pone a la cabeza de un reparto con muchas estrellas, para exhibir las miserias del país en tono jocoso, con un inexpresivo y precisamente por ello divertido Adam Driver a la zaga, y un guión que firma según parece un o una anónimo bajo seudónimo, y que juega constantemente con el factor de la probabilidad para trazar un plan descabellado y a todas luces imposible con el que desvalijar la caja de una de esas mastodónticas carreras. El ejercicio da para reír, disfrutar con su inacabable sucesión de ocurrencias, sus disparatados personajes y ese ambiente country que refleja, pero en el camino fracasa por la propia imposibilidad de lo que plantea, su desconcertante falta de ingenio y la sensación de no tomarse demasiado en serio. A pesar de ello, destaca su tendencia a destacar la grandeza del ser humano corriente, la solidaridad estilo Frank Capra, y la devolución de identidad a un pueblo sufrido, perdido entre políticos de pacotilla y empresarios voraces. Y así se agradece que con todos estos ingredientes ofrezca un espectáculo divertido y variopinto, en el que sobresalen intervenciones hilarantes como la de Daniel Craig, o tan estimulantes como la de Hilary Swank.

domingo, 15 de octubre de 2017

FESTIVAL DE GUITARRA DE SEVILLA: LOS LÍMITES DE LA AUTOPROGRAMACIÓN

8º Festival de la Guitarra de Sevilla. Ópera. Judith, ¡No avanzarás!, de Bardia Charaf y Royds Fuentes-Imbert. Sachika Ito, soprano. Francisco Bernier, guitarra. Anvar Turdyev, violín. David Pérez Peco, escenografía. Royds Fuentes-Imbert, dirección escénica. Romancero gitano, de Mario Castelnouovo-Tedesco. Coro de Cámara del CSMS Manuel Castillo. Esther Sanzo, directora. Francisco Bernier, guitarra. Teatro Central, sábado 14 de octubre de 2017

Como cada año, Francisco Bernier, gran guitarrista y valioso agitador de la vida musical de la ciudad, aterriza con su Festival de la Guitarra para durante una semana ofrecer talleres, conferencias, concursos, exposiciones y conciertos en torno al instrumento español por excelencia, con la posibilidad de disfrutar de nuevos y consagrados talentos, muchos de ellos bajo su propio sello discográfico. Un encomiable esfuerzo en el que también tiene cabida su destreza al instrumento, a pesar de todo lo censurable que puede llegar a ser autoprogramarse, sobre todo cuando de presupuesto público se trata. Esta vez la organización ha ido aún más lejos, inaugurando el certamen con el estreno de una supuesta ópera cocinada por su director de marketing y desarrollo, Royds F. Imbert, y el propio Bernier a la guitarra como uno de sus principales intérpretes.

Se trata de una pieza de apenas media hora de duración, introducida por acordes de la Chacona de Bach, en la que la soprano japonesa afincada en Sevilla Sachika Ito, realiza un monólogo en torno a su peligrosa relación con un político americano y doble agente de la KGB, con partes recitadas en un confuso castellano y otras cantadas en francés sin subtítulos. La escenografía, pobre de recursos y de espíritu, sirve para esconder las partituras a las que se aferra la cantante con el pretexto de hacer teatro Brecht, con el distanciamiento como estilo, si bien en el autor alemán ese distanciamiento es sólo funcional, invitando al espectador a reflexionar y posicionarse, mientras aquí sólo provoca indiferencia. Unos dibujos proyectados que representan una dimensión celestial en el que asoma Marx, apenas aportan nada estética ni dramáticamente. El sonido innecesariamente amplificado distorsiona la música del compositor suizo de origen iraní Bardia Charaf, nada memorable ni trascendente, apenas vanguardista en su concepción, anclada en estéticas trilladas de hace ya un siglo, con sampleados y pasajes plagiados como el que permite brillar al violinista Anvar Turdyev como si de Vaughan-Williams se tratara. Sólo merece destacar la voz segura y flexible, bien proyectada y perfectamente colocada de Ito, obligada a portar un horrible tocado entre parodia de nuestras vírgenes barrocas, artículo de broma chino y delirio estilo Björk; otro dislate de la escenografía.

Lo único rompedor fue programar en la segunda parte una pieza tan diferente, de corte folclórico-pastoral, como es el Romancero Gitano de Lorca, con música de alguien tan relacionado con la guitarra como Castelnuovo-Tedesco. Bernier, con su proverbial facilidad para exprimir el instrumento a nivel técnico y expresivo, y el Coro del Conservatorio Manuel Castillo, bajo la atenta dirección de Esther Sanzo, se encargaron de recrearlo. El conjunto polifónico estuvo dominado por cierta languidez sólo alterada por momentos puntuales de mayor calado emocional. Entre los solistas destacó la voz del barítono Vicente Barragán, dentro de una partitura que no reviste especial dificultad.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 12 de octubre de 2017

PRÉSTAMOS PIADOSOS: APERTURA CURSO UNIVERSIDAD + PROYECTO ATALAYA

Concierto de apertura del curso académico de la Universidad de Sevilla y Proyecto Atalaya. Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla. María Espada, soprano. Carlos Mena, contratenor. Enrico Onofri, concertino-director. Programa: Motetes y cantatas de Juan Francés de Iribarren; Stabat Mater, de Pergolesi. Auditorio de la E.T.S. de Ingeniería, miércoles 11 de octubre de 2017

Dos importantes eventos de la Universidad de Sevilla se han unido este año por primera vez, el concierto de apertura del curso académico y el proyecto Atalaya de recuperación del patrimonio histórico musical de Andalucía, hasta ahora repartidos en dos fechas distintas de la agenda musical sevillana. La novedad ha propiciado dos importantes cambios, la sustitución de la Sinfónica por la Barroca para hacerse cargo de este concierto saludo del curso, y la de la Iglesia de la Anunciación por el Auditorio de Ingenieros de la Cartuja para el segundo evento, ganando en acústica y aforo. En los atriles un repertorio que cristalizará en la nueva grabación del conjunto especializado y que ahonda más en el interesante catálogo de obras compuestas por el prolífico Juan Francés de Iribarren para la Catedral de Málaga, donde ejerció de maestro de capilla durante treinta y tres años.

La particularidad de este concierto residió en enfrentar una obra de la enjundia del Stabat Mater de Pergolesi, con algunos de los motetes compuestos por Iribarren a partir de las melodías de esta secuencia latina destinada al Viernes de Dolores. La obra gozó de tanta popularidad a lo largo del siglo XVIII que son muchas las copias que se conservan en catedrales de todo el Mundo. Una de las tres que forman parte del ingente archivo musical de la de Málaga fue la versión elegida para este singular acontecimiento. La cantata Sabia extension y el motete Te invocamus fueron dos de las piezas cuyas melodías volvimos a disfrutar en el Stabat Mater, compuesto diez años antes, en interpretación de Carlos Mena y María Espada, dos voces que siempre son bienvenidas a Sevilla, donde tantos buenos ratos nos han hecho disfrutar. Mena inició el concierto sin embargo con cierta tendencia a cambiar de registro y traicionar la tesitura de su voz, mutando de agudos a graves con incómoda facilidad. La pieza elegida, Lamentación 2ª del Viernes Santo, no se lo puso fácil, dada su complejidad y abundantes disonancias. Afortunadamente el resto lo abordó con su habitual buen gusto y potente proyección.

Espada por el contrario brilló desde un principio a pesar del anodino Ave María que le sirvió de presentación. Su voz cristalina, dulce y brillante recorrió los pentagramas de Iribarren, y más adelante los de Pergolesi, con inusitada facilidad e incontestable exquisitez, a lo que sumó su providencial candor. Con sólo dos violines, a los que se unió la viola en el Stabat Mater, y bajo continuo con una voz por parte, Onofri lideró un conjunto apenas testimonial del trabajo de los solistas, raquítico en algunos pasajes, y más áspero que amable por lo general, no muy afín a la estética piadosa que debía imperar y que malogró en parte el resultado de este interesante ejercicio de comparación. La Barroca logró no obstante atrapar nuestra concentración y ampliar los registros de la música de Iribarren que ella misma ha ido rescatando desde hace años.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 10 de octubre de 2017

TOC TOC Un vodevil con poca gracia

España 2017 96 min.
Guión y dirección Vicente Villanueva, según la obra de Laurent Baffie Fotografía David Omedes Música Antonio Escobar Intérpretes Paco León, Rossy de Palma, Alexandra Jiménez, Óscar Martínez, Adrián Lastra, Nuria Herrrero, Inma Cuevas
Estreno 6 octubre 2017

Reafirmando su carrera como director de comedias, Vicente Villanueva (Lo contrario del amor, Nacida para ganar) fija ahora su atención en un vodevil francés de marcado éxito sobre todo en el país vecino, pero también aquí donde se ha representado. Cuenta la historia de un grupo de enfermos con Trastorno Obsesivo Compulsivo, una modalidad de la que también se ha hecho eco curiosamente este año la comedia romántica brasileña Trastornada Obsessiva Compulsiva, que acuden a la cita con un psiquiatra que se retrasa. Víctimas de lo que parece una encerrona, deberán superar sus fobias y manías en régimen de terapia de grupo, motivo por el cual van soltando su vena histriónica y presuntamente cómica. Sus orígenes teatrales apenas son disimulados con una prometedora presentación de los personajes y un elenco suficientemente simpático y familiar para el espectador al que va dirigida la empresa, generalmente devorador o devoradora de comedias televisivas patrias. Tras esa presentación los hechos se van sucediendo con insuficiente garra cómica, mucha previsibilidad y una incómoda tendencia a la repetición y el esperpento que no pueden solventar ni sus aguerridos protagonistas, ni una banda sonora rítmica y juguetona que ahoga cada situación, ni una fotografía cuidada y luminosa. Lástima porque el título daba juego para combinar el trastorno psicológico al que hace referencia con las típicas comedias de enredos y puertas que se abren y cierran, pero no es así; apenas asoma el tedio.

MORIR Un compromiso por convención más que por convicción

España 2017 104 min.
Guión y dirección Fernando Franco Fotografía Santiago Racaj Música Maite Arrotajauregi (Musergo) Intérpretes Marian Álvarez, Andrés Gertrudix, Eduardo Rejón Estreno en el Festival de San Sebastián 26 septiembre 2017; en salas comerciales 6 octubre 2017

En su segundo largometraje como director, el sevillano Fernando Franco insiste en un mismo tema, la enfermedad como medio para desequilibrar la vida y alrededores. Una enfermedad psíquica trastornaba la vida de una mujer y la de los familiares y amigos que la circundaban en La herida, una física lo hace en la relación de una pareja de enamorados en esta película. La primera triunfó en San Sebastián y los Goya, reportándole galardones a Franco y su actriz protagonista, Marian Álvarez, quien se erige de nuevo en principal atractivo de esta sufrida y sufriente cinta sobre el amor y el compromiso, que es lo que queda cuando ya no estamos seguros de seguir amando. Es a través de la planificación del director, un punto fría y aséptica, y la mirada interiorizada y discreta de la actriz, que conseguimos entrar, aunque no sea de par en par, en la desmoralización y el quebrantamiento de una convivencia que hasta la irrupción de la enfermedad había sido placentera. Hasta tal punto parece ser así que pudiera estar hablándonos del egoísmo que subyace en todo ser humano cuando busca compañía, quizás con el fin exclusivo de compartir ocio y felicidad. Pero cuando se trata de apoyo físico y moral en momentos tan difíciles y delicados, se impone el compromiso adquirido a través del uso y la educación, chocando con los propios sentimientos y llegando a minar la propia personalidad. Franco analiza con bisturí esos sentimientos encontrados, con caligrafía de nuevo casi documental, impidiendo una involucración excesiva del espectador, al que sólo permite aproximarse al drama como sujeto pasivo, inerte frente al dolor y la angustia expuesta, siempre sin estridencias ni provocaciones, gracias a la complicidad de Andrés Gertrudix, que borda también su complejo papel de hombre expuesto a una mortífera enfermedad. Pero uno se pregunta cuál es el objetivo, para qué esta exhibición de angustia y dolor frente a la decadencia y la putrefacción humana, y si nos ayuda a mejorar o a reflexionar sobre cuestiones como ese inevitable final que a todos y todas nos aguarda, y lo que es peor, si ayuda a soportar la soledad con la que nos enfrentaremos a esa lid, sea como gente enferma o simplemente cuidadora.

lunes, 9 de octubre de 2017

BLADE RUNNER 2049 Una digna operación comercial

2049 USA 2017 163 min.
Dirección Dennis Villeneuve Guión Hampton Fancher y Michael Green, según los personajes creados por Philip K. Dick Fotografía Roger Deakins Música Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch Intérpretes Ryan Godling, Harrison Ford, Ana de Armas, Jared Leto, Sylvia Hoecks, Robin Wright, Mackenzie Davis, Carla Juri, Dave Bautista, Barkhad Abdi, David Dastmalchian, Hiam Abbass, Tómas Lemarquis, Edward James Olmos Estreno simultáneo en Estados Unidos y España 6 octubre 2017

Cuando Philip K. Dick escribió ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y Ridley Scott lo llevó al cine, imaginar el año 2019 era una cuestión de futuro. Hoy que apenas quedan dos años para dicha fecha y comprobamos lo equivocados que estaban sus visionarios, es mejor considerar el avance de treinta años en el que se ambienta esta oportunista secuela en términos de distopía, más como un universo paralelo que como otro a esperar. Cualquier inquietud actual tiene más parangón en ese presente alternativo e indeseable que en un futuro cuyos parámetros resultan tan difíciles de imaginar. Blade Runner fue en su momento un fracaso de taquilla que el tiempo se ha encargado de convertir en mito y leyenda. Nadie pedía la continuación de una historia de carácter existencial, filosófico y trascendental, que dejaba planteadas ya suficientes preguntas y dilemas, y que el nuevo guión no parece tener intención de responder. El acierto de contar con Hampton Fancher en su escritura, que ya participó en la adaptación del original, permite dotar de cierta coherencia el producto actual, mientras dejar la dirección en manos de Villeneuve, tras el reconocimiento que le han reportado cintas como Incéndies, Sicario y La llegada, garantiza cierta dignidad al producto final. Ridley Scott se reserva labores de producción y de esa forma cierto control sobre su acabado; y una campaña de márketing tan agresiva como suele ser habitual, convierte en éxito de taquilla lo que la humilde propaganda de 1982 no logró para su espléndido precedente. Esta oportunista secuela mantiene gran parte de los atractivos que hicieron de Blade Runner una película singular, como es la dirección artística, hoy y aquí ausente de cualquier atisbo de creatividad ni originalidad, el carácter frío de la narración y los hieráticos personajes, su aspecto de cine negro, la atmósfera y hasta la música, que en ausencia de Vangelis, Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch se han encargado de mimetizar, aunque sin temas melódicos palpables y haciendo uso de un estilo absolutamente impersonal y meramente atmosférico. El mérito es que la trama se sigue con cierto interés, el espectáculo visual es considerable, aun sin abusar de efectos para no traicionar tampoco ahí el espíritu del original, y mantiene sus postulados éticos y filosóficos de cara a nuevas generaciones no familiarizadas con la película del 82. Ciertamente no son razones suficientes para justificar la irrupción de esta secuela en una cartelera tan saturada de productos similares, y la estética de Blade Runner se ha copiado hasta la saciedad en el género desde hace décadas, pero dan dignidad a un producto en el que todos quienes han intervenido sabían perfectamente para qué lo hacían. La presencia de Ana de Armas da seguridad a su carrera americana hacia el estrellato, y la aportación de Harrison Ford ayuda sobremanera a esa dignificación de la que la cinta se hace eco, mientras apuntes sobre el sentido de la vida, la necesidad de emocionarnos y romper cadenas frente a la opresión que sobre todos y todas ejercen los poderes fácticos, siguen intactas y, como el resto de la función, no aportan nada significativamente nuevo.

domingo, 8 de octubre de 2017

EQUILIBRIO ENTRE FORMATOS EN EL 2º CONCIERTO DE CÁMARA DE LA ROSS

2º concierto del XXVIII ciclo de música de cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Natalia Kuchaeva, piano. Vladimir Dmitrenco y Jill Renshaw, violines. Jacek Policinsky, viola. Nonna Natsvlishvili, violonchelo. Vicente Fuertes Gimeno, contrabajo. Programa: Concierto para piano y orquesta nª 2, de Chopin (versión para piano y quinteto de cuerdas); Kreutzersonata, de Beethoven (versión para quinteto de cuerdas).
Espacio Turina, domingo 8 de octubre de 2017

La propuesta camerística de la ROSS para este mes tuvo como objeto recrear partituras irrepetibles del catálogo clásico y romántico en versiones reducidas o aumentadas, según las intenciones y necesidades de sus artífices en cada momento. Así el Concierto para piano nº 2 de Chopin se ofreció en adaptación para salón, una práctica muy habitual en el siglo XIX para hacer llegar a los engalanados rincones de la alta burguesía la música concebida para salas de concierto. Mientras la Sonata nº 9 de Beethoven sufrió un aumento del piano y violín originales a un quinteto de cuerda, lo que conlleva un cambio también de estética y, en cierta medida, intención emocional.

La única diferencia palpable entre el concierto de Chopin y su transcripción para piano y quinteto radica en el número de sus efectivos, quedando su estructura orquestal prácticamente intacta. De hecho, tratándose de una obra en la que el instrumento solista cobra tanto relieve, mientras el acompañamiento orquestal se sitúa en un plano casi exclusivamente ornamental, los resultados pueden llegar a ser muy similares, distinguiéndose sólo en el relieve y la dimensión de la pieza. Natalia Kuchaeva, habitual colaboradora de la orquesta y el Maestranza, se siente como en familia al lado de Dmitrenco y Natsvlishvili, y eso se nota en su seguridad y hasta sinceridad. La joven pianista superó las muy difíciles texturas de este emblemático concierto con un hermoso sonido y una incontestable agilidad, dosificando el rubateado y el carácter rapsódico del movimiento lento, acaso echándose en falta algo más de emotividad, y acertando en jubilosa ebullición en el final. En general la suya fue una interpretación dinámica aunque no suficientemente ardiente, a pesar de unos muy alegres últimos acordes. La cuerda arropó con finura y elegancia, sin estridencias ni salidas de tono.

El protagonismo del quinteto asomó en la Kreutzersonata de Beethoven, tan diabólica e imposible de abordar en su época como imprescindible lo es ahora. El diálogo entre violín y piano, a veces en forma de vertiginoso duelo, desaparece aquí para erigirse en una alternancia entre solistas, siempre con el primer violín llevando el liderazgo y evidentes toma de conciencia por parte del resto de los instrumentos, especialmente el violonchelo, que destacó en lirismo y solemnidad. Dmitrenco por el contrario se mostró en algunos pasajes tan virtuoso como abigarrado en otros, como las sincopadas variaciones del movimiento central, endiabladas pero asfixiadas. Admirada por Tolstoi hasta el punto de dedicarle una novela, en manos del quinteto convocado, la Kreutzer sonó fogosa e impulsiva, pero también tosca y con insuficiente vuelo poético, a pesar de lo cual se agradece el esfuerzo de ofrecerla en tan singular versión.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 5 de octubre de 2017

ELISABETH LEONSKAYA: EXPERIENCIA E INTELIGENCIA

Concierto extraordinario de Andalucía Clásica. Elisabeth Leonskaya, piano. Programa: Sonata D. 537, Wanderer-Fantasie D. 760 y Sonata D. 960, de Schubert.
Espacio Turina, miércoles 4 de octubre de 2017

Muchos fueron los motivos que hicieron de la velada del miércoles un acontecimiento especial. Entre éstos destacan la puesta de largo de una nueva asociación con sede en la provincia de Málaga, dedicada a promover la música de cámara en nuestra comunidad, con especial énfasis en acercar la gran música a los más jóvenes, y que esta asociación esté formada por gente de aquí, entusiasta y comprometida. Pero sobretodo que supusiera el reencuentro del público sevillano con su excelencia la incombustible Elisabeth Leonskaya. La insigne pianista nos ha visitado en varias ocasiones, tanto al Maestranza como al Turina, o acompañando a la ROSS, pero todas hace mucho tiempo. Recordamos especialmente su recital del año 2006, cuando nos maravillaba su agilidad y destreza a la digitación. Han pasado once años y no sólo no ha perdido un ápice de esas cualidades sino que las ha madurado más todavía.

Leonskaya hizo gala una vez más de su naturalidad y sinceridad a la hora de enfrentarse a páginas que conoce de memoria y han conformado su magisterio, un Schubert que constituye su principal caballo de batalla y la convierte en autoridad. La pianista deslizó su porte elegante exprimiendo el significado y el sentido de cada una de las páginas programadas como si estuviera hablando de ella misma. Un Schubert recorrido desde una pieza de juventud hasta su cumbre y ocaso, el mismo año de su fallecimiento cuando forjó ese milagro que es la Sonata D. 960, la última de las más de veinte que compuso. Una obra de la que extrajo su carácter introspectivo, acariciando las notas – sensacional el ritmo sincopado del andante cruzando manos y apenas rozando con la izquierda – y dramático, sin escatimar fuerza y contundencia en los pasajes más agitados, aun manteniendo un difícil equilibrio entre tensión emocional, profunda solemnidad y contemplación poética. Bordó su carácter expansivo, sus continuos cambios de tempo e indicaciones métricas, sin despreciar serenidad y luminosidad allá donde la obra lo demanda. 

Más ligera es la Sonata D. 537, no por juvenil intrascendente. Apasionada en el allegro inicial, contenida en el allegretto y con elocuentes pausas en el allegro vivace final, exhibiendo en la coda un carácter estresado pero sin estridencias ni salidas de tono, manteniendo inteligentemente sus tintes amables pero no complacientes. Magistral fue su lectura de la Fantasía errante (o del caminante), una pieza de considerable exigencia para cualquier pianista, diabólica según el propio autor. Leonskaya no sólo superó de largo el desafío técnico, sino que ofreció una interpretación delicada y sutil en lo que a cambios de registro se refiere, perfectamente cohesionada y coherente, destacando en brillo, con un fraseo portentoso y una estimulante interiorización. Aún tuvo fuerza para ofrecer dos largas propinas, una de ellas un Impromptus D. 899 nº 3 con el que acusó cierta y lógica fatiga, y que forma parte de una de sus más legendarias grabaciones, la que hizo para Teldec hace veinte años.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 1 de octubre de 2017

LA CORDILLERA El sistema facilita un poder corrupto y traidor

Argentina-Francia-España 2017 114 min.
Guión y dirección Santiago Mitre Fotografía Javier Juliá Música Alberto Iglesias Intérpretes Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Érica Rivas, Gerardo Romano, Paulina García, Alfredo Castro, Daniel Giménez Cacho, Elena Anaya, Leonardo Franco, Christian Slater Estreno en el Festival de Cannes 24 mayo 2017; en Argentina 17 agosto 2017; en España 29 septiembre 2017

El cine de Santiago Mitre se caracteriza por un alto componente político y reivindicativo, sea como director (El estudiante, La patota, aquí llamada Paulina) o como escritor (Carancho, Leonera, Elefante Blanco). En esta ocasión viste su lado más solemne y elegante para contarnos una historia que en manos expertas, y pensamos inevitablemente en el mítico Hitchcock, hubiera dado como resultado un fascinante thriller; sin embargo, el resultado es más bien decepcionante. Mitre nos habla del mal en el poder, de la falta de escrúpulos, la ambición desmedida y una ausencia total de sentimientos para ejercer el poder y sacar éxito y provecho del mismo. Para ello imagina una cumbre entre países iberoamericanos sobre el petróleo; pura fantasía que coquetea incluso con una Venezuela al margen de toda polémica de actualidad. En un espacio muy acotado, una lujosa mansión a tres mil metros de altura, nada aconsejable para la salud mental, en pleno Andes chilenos, el director y guionista nos emplaza a un thriller político como presunto juego de intriga y manipulación. El problema es que destierra del conjunto cualquier signo de emotividad, dejándolo en algo frío y falto de garra, con el consiguiente problema de atención en el espectador que ello acarrea, y dejando en la interpretación austera y rigurosa de Darín, y en la excelente música de Alberto Iglesias, que potencia más que la dirección los giros psicológicos que sufren los protagonistas, el peso de una trama que no llega a levantar el vuelo. Lástima, porque apuntando temas tan trascendentes, y de tanta actualidad, como la corrupción, el egocentrismo de nuestros dirigentes, y el precio a pagar por la sociedad a costa de unos políticos impresentables, la empresa no llega a suscitar suficiente rabia, quedándose en aguas más plácidas que pantanosas. Merecía un poco más de mala uva y, desde luego, una mejor planificación de los ingredientes, para convertirse en un thriller acertado y absorbente.

sábado, 30 de septiembre de 2017

madre! Vamos a la casa de terror del Señor

Título original: mother!
USA 2017 120 min.
Guión y dirección Darren Aronofsky Fotografía Matthew Labatique Intérpretes Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson, Brian Gleeson, Kristen Wiig, Jovan Adepo, Eric Davis Estreno en el Festival de Venecia 5 septiembre 2017; en Estados Unidos 15 septiembre 2017; en España 29 septiembre 2017

Con claros referentes en el Roman Polanski de Un dios salvaje y, sobre todo, La semilla del diablo (a la que uno de sus carteles publicitarios incluso hace referencia expresa), Aronofsky realiza una singular película, absolutamente recomendable desde su propuesta original e irreverente, para darle la vuelta a la historia más popular de todos los tiempos y convertirla, como muchos y muchas siempre la hemos entendido, en una de las más horribles y truculentas historias de terror imaginables. La casa del terror se da cita en esta elaborada historia sobre la humanidad misma, sus creencias, bondades y terrores, con la ayuda inestimable de una estructura extraordinaria y un sentido estético y visual magistral. Inquietante desde sus propuestas, intrigante casi hasta el final, la historia de una joven enamorada de su marido que ve cómo el mundo que ha construido alrededor de su feliz matrimonio se desmorona cuando unos extraños hacen aparición en escena, se va enroscando en una vorágine de sensaciones que van desde la extrañeza de una sensacional Jennifer Lawrence que parece sacada del imaginario barroco andaluz, hasta el esperpéntico y aparentemente disparatado final, realizado con tanta imaginación y pericia que apenas atenta a herir sensibilidades conformes con el montaje propagandístico con el que se nos invita desde hace siglos a sobrellevar nuestra carga vital. Perfectamente coherente con la trayectoria del director de La fuente de la vida, Cisne negro y Noé, lástima que no podamos analizar y diseccionar este suculento ejercicio seudofilosófico por el riesgo de reventar su desarrollo; pero podemos quedarnos con su epidermis para celebrar un trabajo impecable desde el punto de vista cinematográfico, absorbente e inquietante, con un trabajo también extraordinario de su cuarteto protagonista, incluidos un Javier Bardem de portentosa dicción inglesa y enorme capacidad para dotar de ambigüedad a su complejo personaje, y una Michelle Pfeiffer de turbadora mirada y espléndida madurez. Cine para sorprenderse y dejarse seducir.

COGATO Y EMELYANYCHEV: CONFIANZA Y EQUILIBRIO EN EL 2º DE LA ROSS

2º concierto de abono de la 28ª temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Tommaso Cogato, piano. Maxim Emelyanychev, director. Programa: Zum Märchen von der Schönen Melusine Op. 32 Ouvertüre, de Mendelssohn; Concierto para piano nº 21, Obertura de Le nozze di Figaro, y Sinfonía nº 39, de Mozart. Teatro de la Maestranza, viernes 29 de septiembre de 2017

Acostumbrados a verlo en formato de cámara, Tommaso Cogato debió sentirse muy nervioso el jueves pasado en su esperado debut con la Sinfónica de la ciudad que ha elegido como residencia, y que tan bien le ha acogido, quizás ya no tanto en esta segunda jornada defendiendo uno de los conciertos para piano más populares de todas las épocas, el nº 21 de los veintisiete que compuso el genial Mozart, haciéndolo además según los rigores de una interpretación en estilo tal como la concibe el joven ruso Maxim Emelyanychev. Para éste su relación con la ROSS está resultando tan satisfactoria para el conjunto y el público como lo es la que mantiene con la Barroca. Desde el Don Giovanni de hace tres años, Emelyanychev se ha convertido en una presencia refrescante y muy estimulante para los dos grandes conjuntos hispalenses, que se revalida esta temporada con el concierto que dará en abril con el conjunto historicista.

Con la partitura aprendida de memoria, Cogato hizo gala de una saludable versatilidad a la hora de afrontar esta página inmortal del pianismo a través de una pulsación precisa y equilibrada en forma y esencia, de manera que la suya no fuera una lectura superficial, combinando poesía y fuerza intelectual. Fue contenido pero no aséptico en el famoso andante, para el que no dudó en reprimir impulsos dionisíacos sin traicionar sentimiento y emoción, con puntuales arranques de temperamento romántico que no mancharon una lectura acorde a la estética del director. Cogato imprimió una majestuosa firmeza a la partitura, acompañado a la batuta con brillantez y elegancia. En las cadencias el pianista echó mano del ingenio y la creatividad, potenciando los aires marciales del allegro inicial y el ánimo jovial del final. Antes, Emelyanychev atacó con nervio y entusiasmo la hermosa obertura El cuento de la bella Melusina de Mendelssohn. Faltó sin embargo garra y cuerpo, y ni siquiera la cuerda, dispuesta como es habitual en el director, con violines enfrentados y cuerda grave en el centro, acertó a evocar el carácter líquido y poético de la obra. En la propina, el tercero de los Momentos musicales de Schubert, Cogato logró trasladar su aparente sencillez a un nivel de encantamiento y ensoñación.

Mozart le sienta mejor a Emelyanychev, que tras unas Bodas de Fígaro atropelladas pero efectivas al exprimir su carácter extrovertido y jovial, se metió en la piel del Mozart más arriesgado y comprometido con una Sinfonía nº 39 discutible en algunos aspectos pero satisfactoria en general. Después de décadas exprimiendo el lado más reflexivo y atormentado del compositor, las nuevas tendencias han burlado ese temperamento a favor de una liviandad y una ligereza que no es precisamente lo que hace trascender el talento y la brillantez que le sobra. Por eso aplaudimos que el joven director ruso opte inteligentemente por una interpretación en estilo, enérgica y con confianza, rebajada en vigor y solemnidad pero sin aligerarla demasiado, y manteniendo ese punto dramático que a muchos nos inspira la partitura, aunque faltara mayor incisividad y contraste entre los pasajes más sombríos y los más lúdicos.

viernes, 29 de septiembre de 2017

LA LLAMADA La música no siempre hace milagros

España 2017 108 min.
Guión y dirección Javier Ambrossi y Javier Calvo Fotografía Migue Amoedo Música Leiva Intérpretes Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo, Richard Collins-Moore, María Isabel Díaz, Secun de la Rosa, Esti Quesada Estreno en el Festival de San Sebastián 27 septiembre 2017; en salas comerciales 29 septiembre 2017

Los Javis son pareja artística y sentimental; uno de ellos pidió matrimonio al otro en la premiere madrileña de esta película. Juntos revolucionaron el mundo de las series on line con Paquita Salas, una comedia en torno a una carismática agente de actores y actrices a la que da vida el actor Brays Efe, así como el del teatro amateur con un simpático musical en el que dos jóvenes descubren profundos cambios en su vida y personalidad a raíz de su experiencia en un campamento de verano religioso. Suena muy catecumenal pero se aleja considerablemente de esa apariencia a través de un canto limpio y emocional a la libertad y la propia identidad, aderezado con números musicales. Esta es la adaptación al cine de un fenómeno teatral que dio el salto de ambientes alternativos a otros de carácter oficial, llenando teatros a lo largo de casi toda la geografía española. En su traslación los jóvenes directores evidencian una considerable falta de visión cinematográfica que esperemos sean capaces de remediar en futuros trabajos. Y es que ofrecen una estupenda historia, servida con un buen guión y un puñado de ideas brillantes, en manos de cuatro actrices que ofrecen lo mejor de sí mismas, si bien Belén Cuesta anda un poco pasada de rosca, dentro de una puesta en escena que no disimula sus orígenes escénicos, por mucho que de vez en cuando la acción se traslade a una discoteca o un bosque. En esencia tenemos a dos jóvenes (soberbia Anna Castillo, que tras obtener el Goya revelación por El olivo, triunfa en la serie de televisión Estoy vivo) y dos religiosas (magnífica Gracia Olayo como madre Bernarda, recién aterrizada en el campamento para poner orden en el mismo), encerradas habitualmente en las cuatro paredes del barracón, la cocina, la buhardilla o el baño, despreciando los espacios abiertos y, lo que es peor, la reaparición de personajes secundarios cuya huella se pierde a los pocos minutos de la introducción. Lo peor sin embargo reside en una falta de pericia e imaginación para dar empaque a los números musicales, bien defendidos tanto por las protagonistas como por el divino Richard Collins-Moore, aunque tenga que rebajar el tono para resolver las difíciles canciones de Whitney Houston con las que ilustra el mensaje del Señor. Una lástima, porque destella gracia y buenos propósitos, además de proponer situaciones en las que nadie cuestiona ni juzga, a pesar del peso habitualmente concedido a la Iglesia y sus integrantes para censurar. Aunque se trate de un film divertido, con buenos apuntes y méritos suficientes, para que la música haga milagros en el cine tiene que estar bien presentada.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

JACQUES El papá de los océanos

Título original: L’odyssée
Francia 2016 122 min.
Dirección Jérôme Salle Guión Jérôme Salle y Laurent Turner, según el libro de Jean-Michel Cousteau Fotografía Matias Boucard Música Alexandre Desplat Intérpretes Lambert Wilson, Pierre Niney, Audrey Tautou, Laurent Lucas, Benjamin Lavernhe, Vincent Heneine, Chloe Hirschman, Thibault de Montalembert, Roger Van Hool, Adam Neill, Olivier Galfione Estreno en Francia 12 octubre 2016; en España 15 septiembre 2017

Las memorias del hijo mayor de Jacques Cousteau, Jean-Michel, que justo estos días ha presentado en San Sebastián su documental Wonders of the Sea, y de uno de los colaboradores más fieles del famoso explorador francés, Albert Falco, sirven de base a este biopic realizado al más puro estilo académico por Jérôme Salle, un realizador especializado en películas de alto presupuesto (Largo Winch, El secreto de Anthony Zimmer y la inédita entre nosotros Zulu). No le ha salido mal la empresa al director galo, con una puesta en escena suntuosa y meticulosa en ambientación, efectos visuales y recreación de los espacios naturales en los que se desarrolló la vida del mítico personaje, el Calypso o la Antártida incluidas. Consigue una aproximación al personaje que, si bien no completa ni demasiado centrada en sus grandes logros, dan una buena idea de su pasión por la aventura y su fe ciega sobre un futuro en el que el hombre hubiese conquistado los océanos para asentarse en ellos. En el conjunto sobresale la relación con su hijo menor, Philippe, cuya admiración por su padre, su frustración ante la falta de atención que le dispensa, y su confrontación con él, que primaba su ego y su carrera triunfal por encima de la preocupación por proteger el planeta que afectaba a Philippe, marca la línea que hace progresar dramáticamente el film. Quizás no sea prolífico en mostrar las maravillas que Cousteau encontró en sus expediciones, por otro lado profusamente divulgadas en sus míticos documentales y series de televisión, pero consigue atrapar con secuencias de enorme belleza, una reconstrucción del universo laboral y familiar del homenajeado bastante justa y convincente, y un ritmo narrativo fluido y adecuado, todo lo cual se realza con la hermosa música de Alexandre Desplat.

BYE BYE GERMANY Un material poco apropiado para la comedia

Título original: Es war einmal in Deutschland...
Alemania-Luxemburgo-Bélgica 2017 101 min.
Dirección Sam Garbaski Guión Michel Bergmann y Sam Garbaski Fotografía Virginie Saint-Martin Música Renaud Garcia-Fons Intérpretes Moritz Bleibtrau, Antje Traue, Tim Seyfi, Anatole Taubman, Mark Ivanir, Hans Löw, Pál Mácsai, Václav Jakoubek, Jeanne Werner Estreno en el Festival de Berlín 10 febrero 2017; en Alemania 6 abril 2017; en España 22 septiembre 2017

Hace unos años el realizador alemán Sam Garbaski nos sorprendía con una curiosa y muy simpática película protagonizada por Marianna Faithfull, Irina Palm, una combinación de drama y comedia resuelta con tanto ingenio como sutileza a la hora de poner en imagen una historia de tintes algo escabrosos, con tal pericia que lo supuestamente escandaloso se convertía en algo encantador. Con esta tarjeta de presentación era previsible que otro material delicado como el que ofrece este film cobrara en sus manos también un entretenimiento convincente y desenfadado. La historia de unos supervivientes del holocausto nazi que deciden estafar a sus verdugos, los alemanes, vendiendo género que no posee la calidad anunciada, con el fin de lograr el dinero con el que huir del país, prometía mucho. Sin embargo la cosa queda en algo muy soso y demasiado convencional, donde la condición del protagonista como experto contador de chistes, podría haberle salvado la vida pero no la película, que naufraga precisamente por su falta de gracia y por no haber sabido conjugar los elementos a la hora de hacernos partícipes del drama vivido por el singular grupo, ni apenas empatizar con ellos. Aún tratándose de una historia real, conviene limar sus posibles puntos débiles, como esa historia de amor cogida con alfileres, o una serie de flashbacks que no aciertan a plasmar la barbarie y la sinrazón que se apoderó del país y que hoy, setenta años después, amenaza con volver en forma de parlamentarios empeñados en negar la evidencia. Ambientada en la devastada Frankfurt, puede que no lograr divertir sea una consecuencia de la falta de idoneidad de la materia para hacerla cómica, aunque más bien parece obra de la incapacidad del equipo para lograr un propósito que hubiera provocado un film más inspirado y conmovedor.

domingo, 24 de septiembre de 2017

PRIMEROS ACORDES DEL OTOÑO

1º concierto del XXVIII ciclo de música de cámara de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Akiko Suwanai y Éric Crambes, violines. Jacek Policinsky y Kiril Nikolov, violas. Sasha Louise Crisan y Claudio R. Baraviera, violonchelos. Programa: Sextetos de cuerdas nos. 1 Op. 18 y 2 Op. 36, de Brahms. Espacio Turina, domingo 24 de septiembre de 2017

El Cavaillé-Coll en su actual
emplazamiento en el Oratorio de la
Santa Escuela de Cristo
Inauguramos estación con dos importantes citas, las que nos llevó a un espacio tan poco conocido y menos frecuentado como es el Oratorio de la Santa Escuela de Cristo, a espaldas de la Iglesia de Santa Cruz, y a la inauguración de la nueva temporada de conciertos de cámara de la ROSS, ya definitivamente asentada en el Espacio Turina de la calle Laraña. La primera se enmarcó dentro del IV Ciclo Internacional de Conciertos y Meditaciones, de la mano de la familia Sampedro, que desde ya podemos considerar importantes agitadores de la vida cultural y musical de la ciudad, y del emblemático órgano histórico Cavaillé-Coll, adquirido y gestionado por el hijo mayor, Jesús, titular del mismo y organizador de estos encuentros. Su primer invitado, Fco. Javier López, vino de la Catedral de Ávila para extraer del impresionante instrumento romántico todos sus registros y notas a través de un cuidadísimo programa con el que el organista exhibió destreza y flexibilidad, llevándonos de la suntuosidad serpenteante de César Franck, a la sencillez de Jesús Guridi o Eduardo Torres, pasando por el misticismo de Alex Guilmant o meciéndonos al compás de Theodore Dubois. Un placer para la vista y el oído que se repetirá en diez conciertos diferentes hasta junio próximo.

Brahms continuó protagonizando este inicio de curso de la Sinfónica, con la estupenda violinista Akiko Suwanai prolongando su estancia en Sevilla para sumarse a los solistas que acometieron la difícil tarea de poner en pie los dos sextetos para cuerda de Brahms, identificados con su amor de juventud, Agathe von Siebold. Mal empezó sin embargo el primero, difuso, maullando en lugar de reflejar las líneas decididas de esta magnífica composición. Difícil atisbar así su componente poético, sólo apreciable a partir del solo del violonchelista Claudio Baraviera en la famosa melodía del andante. La pieza fue atacada con demasiada gravedad y un sonido bien articulado pero algo chillón por parte de Éric Crambes, que contó con la complicidad de Suwanai gracias a la amistad y mutua admiración que les une. Más crispado que dramático, no logró remontar el vuelo hasta el alegre y desenfadado scherzo y, por fin, un intenso y robusto rondó final.

Mucho mejor sin embargo el Sexteto nº 2, mal recibido por la crítica de su época pero muy bien por el público, y mejor todavía por el que se concentró en el Turina. Con Suwanai tomando las riendas del asunto, haciendo gala de un sonido aterciopelado, ideal para reflejar la dulzura de la pieza, y un fraseo preciso y natural, brilló también su noble acompañante, Éric Crambes, dándole la réplica. El resto del conjunto estuvo perfectamente coordinado, acertando con texturas polifónicas sutiles y un amplio equilibrio entre su bucólica atmósfera y sus formas abigarradas, así como un muy elaborado ritmo. A destacar un John Axelrod muy involucrado en la presentación del ciclo, la asistencia de numerosos compañeros de la orquesta, algo hasta ahora lamentablemente infrecuente, y la siempre gratificante sensación de enorme felicidad que nos proporciona la música bien interpretada, en ésta, la otra, y tantas otras maravillosas citas.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

LA REINA VICTORIA Y ABDUL Lección magistral de respeto y vida

Título original: Victoria and Abdul
Reino Unido 2017 112 min.
Dirección Stephen Frears Guión Lee Hall, según la novela de Shrabani Basu Fotografía Danny Cohen Música Thomas Newman Intérpretes Judi Dench, Ali Fazal, Tim Pigott-Smith, Eddie Izzard, Edeel Akhtar, Michael Gambon, Paul Higgins, Olivia Williams, Fenella Woolgar, Robin Soans, Simon Callow, Sukh Ojila, Tim McMullan Estreno en e Festival de Venecia 3 septiembre 2017; en Reino Unido 15 septiembre 2017; en España 22 septiembre 2017

Treinta años separan a Judi Dench en Su majestad Mrs. Brown de esta Reina Victoria y Abdul, un detalle que el propio guión se encarga de remarcar en una de las secuencias más sobrecogedoras de la última película de Stephen Frears, y que por sí sola hacen merecer a la veterana actriz británica todos los reconocimientos del año. Poco hay en lo formal del Frears contestatario y rebelde de los ochenta (Ábrete de orejas, Mi hermosa lavandería) en su filmografía desde que se fuera aburguesando a raíz de Las amistades peligrosas, y sin embargo mantiene coherentemente sus constantes ideológicas, maquilladas bajo una pátina de academicismo pero siempre con algo que decir y transmitir para que la experiencia tras ver cada una de sus películas no quede en lo meramente intrascendente o contemplativo. Así, llevar a la pantalla una romántica novela en torno a un episodio muy particular de los últimos alientos de vida de la que fue la reina más longeva de Inglaterra antes de que su tataranieta le quitara el título, se antoja una empresa en la que Frears, con la inestimable ayuda de Lee Hall en el guión, y por supuesto la extraordinaria interpretación de la genial Judi Dench, aprovecha para hablarnos de cuestiones particulares que nos sirven de terapia personal. La vejez como etapa de ternura y madurez, relajación y apertura de miras, la felicidad surgida de una buena y hermosa amistad no exenta de seducción y exotismo al margen de la diferencia de edad, el respeto por encima de la tan cacareada y rancia tolerancia… son conceptos que quedan por encima de las recurrentes intrigas palaciegas e incluso de la crítica, menos ácida de lo habitual, de la soberbia británica. Estructurada, como la inmensa mayoría de las comedias actuales que se permiten el lujo de considerarse clásicas, en una primera mitad cómica e hilarante, y una segunda sumergida en el melodrama sentimental, Frears no escatima en medios para ofrecer un espectáculo suntuoso, magníficamente rodado y ornamentado con técnicos de primer orden, empezando por la siempre estimulante música de Thomas Newman. Un empaque que incluye detalles instructivos sobre los miles de dialectos que se hablan en la India, la autenticidad de sus vestimentas, la diferencia cultural personalizada en creencias y costumbres tan ajenas a la nuestra y sin embargo tan merecedoras de nuestro respeto. Toda una sucesión de impresiones que sólo desde la experiencia que da la edad y la vida se es capaz de asimilar en toda su grandeza y a la vez simplicidad. Porque Frears no acomete la tarea de ofrecer una imagen edulcorada y complaciente de la legendaria monarca, como parece, sino de una mujer a la que los años le han llevado a un estado de madura complacencia, y que un estímulo inesperado en forma de frescura y seducción, la que sobre ella ejerce un carismático munshi (maestro hindú), le proporciona la felicidad que ya creía perdida. De hecho, prueba de que Frears no pretende complacer a la monarquía y el imperialismo británicos, es la dureza con la que trata al Príncipe Eduardo, bisabuelo de una reina Isabel con la que el director ya se despachó a gusto en La reina. Más compleja de lo que aparenta, magníficamente escrita, interpretada y rodada, exquisita y elegante, La reina Victoria y Abdul nos reconcilia con el mejor cine, el del entretenimiento no reñido con la reflexión y el siempre bienvenido aprendizaje, ético y cultural.

viernes, 22 de septiembre de 2017

ARRANQUE DE TEMPORADA DE LA ROSS CON VOZ PROPIA

1º concierto de abono de la 28ª temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Akiko Suwanai, violín. Daniel Müller-Schott, violonchelo. John Axelrod, director. Programa: Doble Concierto Op. 102 y Sinfonía nº 1 Op. 68, de Brahms. Teatro de la Maestranza, jueves 21 de septiembre de 2017

Comenzó una nueva temporada de la ROSS que se promete menos tumultuosa que las dos anteriores. La ausencia de lazos verdes, la sintonía sobradamente demostrada con su director titular, y el elevado nivel técnico alcanzado por cada familia instrumental, así lo hace pensar. Una demostración más de lo necesaria que ha llegado a ser la orquesta para la ciudad y el devenir de su periplo cultural; un tesoro que disfrutamos y admiramos y del que todos y todas nos hemos de sentir responsables en una u otra medida. Comenzó sin embargo con casi idéntico programa con el que lo hizo hace seis años, cuando Halffter, Alexandre Da Costa y Asier Polo acometieron las mismas obras Brahmsianas – el resto de su obra orquestal fue interpretada a lo largo de aquella temporada – además del homenaje de Tomás Marco a Brahms, Through the Looking Glass.

Esta ocasión se nutrió de dos excelentes solistas con voces muy singulares, que demostraron su dominio técnico además de un profundo entendimiento de la estética del compositor alemán. Recayó en la violinista japonesa Akiko Suwanai y el popular violonchelista Daniel Müller-Schott la mayor parte de la fuerza arrebatadora del Doble Concierto, mientras Axelrod se limitó a arropar con respeto y consideración, extrayendo de la orquesta un sonido nítido aunque demasiado metálico, pero obviando en su lectura apacible y encantadora los ribetes dramáticos que acoge tan emblemática página. Al margen de la excelente música de cámara de Brahms, sus piezas orquestales, incluida esta suerte de sinfonía concertante, son esencialmente eso, orquestales, lo que quiere decir que es en el tutti donde ha de recaer toda la fuerza y la sensibilidad de la pieza. Afortunadamente la cadenciosa majestuosidad del violonchelista alemán, con una introducción de las que dejan sin respiración, y la elegante elocuencia de la japonesa, con un fraseo ágil y flexible y un flujo natural en las antípodas de cualquier impostura, lograron una lectura ejemplar, acentuada por el sutil y constante diálogo entre los solistas, y el equilibrio que el director supo impregnar al conjunto. Axelrod utilizó una voz propia, dejando su atmósfera algo desvaída, poco sombría, demasiado luminosa, que hizo palidecer la genialidad de una obra irrepetible. En la propina, los acordes vivos y juguetones del segundo movimiento de la Sonata para violín y cello de Ravel, lograron la admiración del entregado y muy respetuoso público.

Por los mismos derroteros deambuló la Sinfonía nº 1 de Brahms, impecable técnicamente, bien construida y articulada, pero con considerables caídas de tensión, sin ese análisis contemplativo que demanda la página. Ambiciosa y decidida en los movimientos extremos, cálida y amable en los internos, Axelrod acentuó el carácter apoteósico del final, justificando el título del programa, un triunfo que asociamos más a la superación de todos los altibajos sufridos por la orquesta que a las obras seleccionadas para este arranque de temporada, una de las más nutridas y comprometidas del excelente conjunto andaluz.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 18 de septiembre de 2017

DETROIT Alegato contra la brutalidad policial

USA 2017 143 min.
Dirección Kathryn Bigelow Guión Mark Boal Fotografía Barry Ackroyd Música James Newton Howard Intérpretes John Boyega, Will Poulter, Algee Smith, Jacob Latimore, Jason Mitchell, Hannah Murray, Jack Reynor, Kaitlyn Dever, Ben O’Toole, John Krasinski, Anthony Mackie, Nathan Davis jr., Peyton “Alex” Smith, Malcolm David Kelley, Joseph David-Jones Estreno en Estados Unidos 4 agosto 2017; en España 15 septiembre 2017

Los ricos oprimen a los pobres, los hombres a las mujeres, los heteros a los homosexuales, los blancos a los negros… es una constante de la lamentable historia de la humanidad; en consecuencia las fuerzas del orden están para proteger a los poderosos, los opresores. Suele ser tanto así que con frecuencia en lugar de sentirnos protegidos por la policía, nos sentimos más bien amenazados, atemorizados. Cuando de disolver manifestaciones y protestas se trata, es bien sabido que lo más efectivo es soltar destacamentos llenos de bestias descerebradas que cargan sin compasión sobre la gente implicada. Lo hemos visto hace poco en Murcia, donde centenares de ciudadanos y ciudadanas que pagan sus impuestos y cumplen con sus obligaciones, son maltratadas por las fuerzas del orden cuando intentan defender su pequeña parcela de libertad y bienestar, cuando los gobiernos que se mantienen con sus impuestos y los nuestros, deciden dividir la ciudad, hacer pasar por superficie el tren y marchitar esa imitación de intimidad que han conseguido con mucho esfuerzo y sacrificio. De esa policía brutal y demoledora trata fundamentalmente esta dura y necesaria película de la directora de En tierra hostil y La noche más oscura, si bien mediante la siempre candente utilización del racismo, con un trasfondo social y político concreto, la dura represalia sufrida en los sesenta del pasado siglo por las considerables protestas de la comunidad afroamericana en la hoy devastada ciudad de Detroit, entonces cuna de la Motown Records y la industria automovilística de Estados Unidos. Cuenta para ello con la inestimable ayuda del guionista Mark Boal, responsable de los dos anteriores trabajos de la realizadora, así como de la brillante En el valle de Elah. Una voz autorizada para tratar un tema como éste, que sigue siendo todavía hoy una asignatura pendiente en un país que abolió la esclavitud a mediados del siglo XIX; la marginación, la falta de oportunidades y el odio fomentado desde las capas más altas de la sociedad, la política y los medios de comunicación, son base y germen de esta incapacidad global para desterrar definitivamente un sentimiento tan atroz y anacrónico. De hecho son las columnas del odio y la marginación en cualquier conflicto humano, basta comprobarlo en el que actualmente nos afecta de cara al catalanismo. Bigelow aprovecha un sangriento y desproporcionado caso de opresión, el ocurrido en 1967 en el Hotel Algiers de la machacada ciudad, para poner en escena un caso de despiadado, desquiciado y absolutamente brutal abuso policial, acertando en el tono y la forma, insistiendo en ese estilo semidocumental de sus dos anteriores y premiados trabajos, y ahondando en dotar de seriedad un episodio aún maquillado de los archivos policiales norteamericanos. Y para eso estructura su película en cuatro partes diferenciadas, la presentación del ambiente propiciatorio de la tragedia central y los personajes que la vivieron, la definición de éstos una vez situados en el hotel de los acontecimientos, el gravísimo episodio denunciado y la manipulación manifiesta de la investigación y posterior juicio. De todas estas partes es la segunda, la que transcurre en el hotel antes de desatarse la tragedia, la que distrae más nuestra atención, hace perder el ritmo de la función y malogra parcialmente las posibilidades de una película que, no obstante, se revela extraordinaria en sus postulados, intenciones y resoluciones.

lunes, 11 de septiembre de 2017

CLAUSURA FESTIVAL TURINA: BUENA MÚSICA CON BUENOS ROPAJES

6º Festival Internacional de Música de Cámara Joaquín Turina. Cristina Gómez, oboe. Mario Martos, trompeta. Tobias Feldmann, Tanja Becker-Bender, Philippe Graffin y Antonio Viñuales, violín. Cristina Santos Taboada y Lise Berthaud, viola. Salvador Bolón y Bertrand Raynaud, cello. Joaquín Arrabal, contrabajo. Benedicte Palko, Sofya Melikyan y Michail Lifits, piano. Programa: Cuarteto para oboe K370, de Mozart; Cuarteto para piano Op. 67, de Turina; Septeto para trompeta Op. 65, de Saint-Saëns; Quinteto Op. 81 B155, de Dvorák. Capitanía General, domingo 10 septiembre 2017

Michail Lifits
Como es habitual la clausura del Festival Turina tuvo lugar en el coqueto teatro diseñado por Aníbal González en el interior de Capitanía General, un espacio astutamente elegido para atraer el mayor número de personas, con inmejorables condiciones acústicas que hacen brillar aún más, si cabe, el extraordinario rendimiento de las figuras convocadas en cada edición de este singular acontecimiento. Ataviadas con los diseños de Carmen Latorre, tal como Benedicte Palko recalcó en éste y el concierto de la noche anterior, las intérpretes lucieron espléndidas, rindiendo pleitesía a una ocasión que tanto lo merece por su excelencia musical y tan emblemático lugar.

Tanja Becker-Bender
Cristina Gómez volvió a sorprender con un dominio absoluto del oboe, lo que le permitió extraer toda la gracia del primer movimiento del Cuarteto de Mozart y la emocionante gravedad del adagio, así como brillar en la profusa ornamentación del rondó final, siempre bien acompañada por Feldmann y el resto de una cuerda con mucho cuerpo y sustancia. Más folclórico el Cuarteto con piano de Turina que el Quinteto interpretado la noche anterior, el conjunto hizo hincapié en su carácter sencillo y conciso, atacando con respeto y claridad y dejando claro su proceso cíclico con una ejecución nítida del leit motiv (Turina compuso muchas bandas sonoras). Especial mención merece Bertrand Raynaud al violonchelo, con un sonido dulce y conmovedor, así como el carácter vivaz y extrovertido que supo imprimirle la cuerda, con la violinista alemana Tanja Becker-Bender al frente, y un inconfundible aroma andaluz sobresaliendo durante toda la interpretación, muy palpable en el estilo rapsódico impregnado por Benedicte Palko al piano.

Sofya Melikyan
Antes de agradecer a la organización la oportunidad de conocer Sevilla y Turina, Philippe Graffin puso en pie el Septeto de Saint-Saëns, en el que volvió a brillar la trompeta ágil y moderadamente pomposa del joven Mario Martos, con la complicación añadida de tocar sin pistón, como exige la partitura. El carácter travieso de la pieza quedó perfectamente expuesto merced a una cuerda ágil y el contrastado piano de Melkyan, si bien faltó algo más de ironía. El Quinteto Op. 81 de Dvorák añadió una atmósfera de aroma bohemio, destacando el piano arrebatado y elegante de Lifits, así como los hermosos y muy matizados acordes en el chelo de Raynaud y la viola de Lise Berthaud, en un conjunto que supo conjugar a la perfección el melancólico lirismo y los ritmos danzantes de la obra. Experiencias así merecen mimarse y conservarse para que dentro de dos años volvamos a disfrutarlas. Por cierto, ni rastro de la Reina Sofía.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía