martes, 21 de agosto de 2018

EL PACTO Invocando todos los males

España 2018 90 min.
Dirección David Victori Guión Jordi Vallejo y David Victori Fotografía Elías M. Félix Música Miquel Coll Intérpretes Belén Rueda, Darío Grandinetti, Mireia Oriol, Antonio Durán, Josean Bengoetxea, Carlus Fábrega, Vanessa Buchaca Estreno 17 agosto 2018

Hay directores que debutan en el largometraje después de una exitosa carrera como cortometrajistas. Es el caso del joven catalán David Victori, que logró que un mediometraje suyo concebido para internet, Zero, fuese producido por Michael Fassbender y Ridley Scott como consecuencia de haber ganado unos años antes con otro corto, La culpa, Your Film Festival, una plataforma promovida por Youtube, la Bienal de Venecia y Scott Free Productions. De ahí pasó a Televisión Española con la serie de intriga Pulsaciones, codirigida por Emilio Aragón y David Ulloa, y ahora éste su primer largometraje auspiciado también por el ente público. Lo que resulta inexplicable con todas estas credenciales es que el resultado sea tan mediocre, basado en un guión que de no haber sido precedido por tantos reconocimientos hubiera ido directamente a la basura. Enmarcada dentro de ese género específico que es el cine fantástico y de terror español, que se cultiva desde hace una veintena de años y tiene a Belén Rueda como incuestionable musa, Victori ofrece una disparatada y ridícula historia de pactos con el diablo que ni provoca interés ni genera atmósfera alguna, por mucho que lo intente a fuerza de recurrentes oscuridades, lluvias y susurros varios. Falta de todo en esta fallida película, desde intensidad dramática a plausibilidad, estilo, lógica, ritmo y garra. Casi desde un principio todas sus premisas degeneran provocando el desinterés general, siendo todos estos males y no los generados desde un presunto más allá los realmente invocados en su tedioso desarrollo.

jueves, 16 de agosto de 2018

MEGALODÓN Acuario Jurásico

Título original: The Meg
USA-China 2018 113 min.
Dirección Jon Turteltaub Guión Dean Georgaris, Erich Hoeber y Jon Hoeber, según la novela de Steve Alten Fotografía Tom Stern Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Jason Statham, Bingbing Li, Rainn Wilson, Ruby Rose, Winston Chao, Cliff Curtis, Robert Taylor, Masi Oka, Olafur Darri Olafsson, Shuya Sophia Cai, Page Kennedy, Jessica McNamee, Masi Oka Estreno simultáneo en Estados Unidos, China y España 10 agosto 2018

Hace años que nuestros cines han sustituido el cartel de Cerrado por vacaciones por una auténtica avalancha de películas destinadas a pulverizar la taquilla. La mayoría de estas cintas vienen anunciándose ya antes de su estreno como taquillazos, entre las que esta temporada se encuentran Jurassic World 2, Han Solo o Misión Imposible 6, por citar algunas; otras se convierten en éxito inesperado, como podría ocurrirle a esta nueva variante de escualo asesino, un ciclo inaugurado hace más de cuarenta años por Spielberg y nunca igualado, y del que hemos podido disfrutar de algunos títulos estimables como Deep Blue Sea, Open Water o la más reciente Infierno azul. Pero Megalodón, basada en una novela del presuntamente especialista en criaturas prehistóricas Steve Alten, se inspira no sólo en el clásico de los setenta sino en películas más delirantes de las últimas décadas como Bait, en la que un tsunami arrastra a un tiburón hasta un supermercado, Sharknado, donde una mutación hace volar a los tiburones, o Sky Sharks, protagonizada por tiburones zombies manipulados por nazis. Megalodón no es el primer tiburón prehistórico de dimensiones mastodónticas que surca nuestras pantallas; ya lo hicieron con pretensiones más humildes Jurassic Shark o Megashark. Pero sí supone un insólito esfuerzo por aunar fuerzas estadounidenses y chinas para poner en pie una delirante y muy refrescante película de aventuras submarinas que es capaz de combinar con acierto humor y desfachatez, los universos de Julio Verne, Spielberg y todas estas comedias de terror aludidas, y convertir la gran pantalla en un festín en el que lo de menos es el disparate de su propuesta argumental y sus giros de guión, o sus ridículos diálogos, tanto como las situaciones a las que se enfrenta el superhéroe e imprescindible Jason Stratham en un papel que podría relanzar su desvirtuada carrera. Todo un espectáculo no orientado al terror sino a la comedia y la aventura, algo que el director John Turteltaub está más que acostumbrado gracias a cintas como La búsqueda, o manejando con soltura y solvencia otros géneros en Instinto, Phenomenon, Mientras dormías o ese Ocean’s Eleven de geriátrico que fue Plan en Las Vegas. Y si toda esta lujuria de ataques letales, playas infestadas en las que se desata la histeria, barcos engullidos y luchas encarnizadas, se disfruta con la nueva tecnología 4XD que reproduce agua, viento, rayos y meneos desatados, todavía más y mejor la diversión prometida y cumplida, aunque se haya colado también la inevitable niña pedante de turno.

EL REHÉN Moderada intriga de acción y diplomacia

Título original: Beirut
USA 2018 109 min.
Dirección Brad Anderson Guión Tony Gilroy Fotografía Björn Charpentier Música John Debney Intérpretes Jon Hamm, Rosamund Pike, Mark Pellegrino, Dean Norris, Shea Whigham, Idir Chender, Hichame Ouraga, Leila Bekhti, Kate Fleetwood, Colin Stinton, Yoav Sadian, Jonny Coyne, Larry Pine Estreno en Sundance 22 enero 2018; en Estados Unidos 11 abril 2018; en España 10 agosto 2018

Un charlatán diplomático con afán de protagonismo, interpretado por el televisivo Jon Hamm, se encarga al arranque de esta película de explicar con cristalina sencillez, apta hasta para niños, los múltiples problemas por los que atravesaba la todavía joven y aparentemente próspera república libanesa a principios de los setenta, y que convergerían en una cruenta guerra civil que hasta hoy se considera germen del polvorín que lleva destruyendo a musulmanes y cristianos en Oriente Medio, a raíz de la presencia del estado israelí en tierras palestinas. Con idéntica sencillez el guionista Tony Gilroy, famoso por su saga Bourne, nominado al Oscar por Michael Clayton y autor del primer spin off galáctico, Rogue One, firma un impecable libreto de manual en el que encaja todo lo previsible y políticamente correcto, que hoy pasa por considerar Estados Unidos como un país beligerante y entrometido pero habitado por ciudadanos en su mayoría responsables y dignos, y a los terroristas una vez alimentados por el sistema como víctimas de una sucesión de erráticas e injustas políticas internacionales. Con un equipo de saldo que incluye al protagonista de Mad Men todavía buscando su lugar en la gran pantalla, y a la elegante y misteriosa Rosamund Pike intentando sin éxito revalidar el reconocimiento cosechado con Perdida, en lugar de los más solventes George Clooney y Nicole Kidman, y a un artesano realizador como Brad Anderson, curtido en cine independiente, Próxima parada Wonderland, coproducciones españolas como El maquinista y Transsiberian, y mucha televisión, llevando con buen ritmo y sentido de la tensión esta intriga aseada que logra lo que muchas producciones más ambiciosas no consiguen, atrapar de principio a fin aunque sin apasionar, precisamente porque se le ven las costuras de manual en el que es fácil reconocer las constantes que alimentan el género, sin molestar a nadie ni abrir nuevos horizontes, ni tan siquiera despejar dudas o despertar conciencias. Casi se agradece no obstante que no pretenda más que entretener, y se reconoce el esforzado y antipático trabajo de Hamm, que no pierde ese carácter pedantorro que exhibe en su prólogo y paga además el recurrente peaje de darse a la bebida como resultado una vez más de una experiencia traumática.

sábado, 11 de agosto de 2018

SOLO Extenuante y agónica epopeya, brillantemente resuelta

España 2018 92 min.
Dirección Hugo Stuven Guión Santiago Lallana y Hugo Stuven Fotografía Ángel Iguacel Música Sergio Jiménez Lacima Intérpretes Alain Hernández, Aura Garrido, Ben Temple, Leticia Etala Estreno en el Festival de Málaga 18 marzo 2018; en salas comerciales 3 agosto 2018

Ahora comprendemos por qué en España el spin off de La guerra de las galaxias se llama Han Solo y no simplemente Solo, como su título original; había que dejar hueco para esta película del hijo del mítico realizador de televisión Hugo Stuven, que se presentó en Málaga fuera de concurso, unos tres meses antes de que se estrenara el blockbuster americano. Tras la inquietante Anomalous, Stuven nos presenta un film que nos viene estupendamente para denunciar una vez más la precariedad a la que se tiene que enfrentar continuamente el cine hecho aquí. Y no nos referimos a la falta de recursos, que salta a la vista han sido holgados y excelentemente aprovechados, sino a una ausencia absoluta de imaginación y ambición a la hora de publicitarla; es en el márketing donde frecuentemente falla nuestra maquinaria cinematográfica, y no digamos ya esa que supuestamente no cuesta nada y llega en forma de opinión de la crítica. Un sector que siempre se muestra especialmente exigente y reticente cuando de producto patrio se refiere. Vamos, que si esto lo hubiera dirigido Robert Zemeckis y protagonizado Bradley Cooper, por citar algún nombre, los elogios se hubieran sucedido por cientos. Pero a nosotros nos cuesta más, y vaya si la película tiene méritos para haber sido estrenada de forma más generosa y no tan de tapadillo. Stuven nos cuenta la agonía extrema a la que tuvo que enfrentarse el surfista Álvaro Vizcaíno cuando en septiembre de 2014 se precipitó por un acantilado y acabó en un mar encrespado a merced de las olas y los arrecifes, con roturas y magulladuras por todo el cuerpo y cuarenta y ocho horas por delante para sobrevivir o dejarse llevar por la desidia y el agotamiento. Una empresa bien planteada y desarrollada por el realizador y un impecable equipo de desconocidos, entre los que destaca una luminosa y espléndida fotografía que aprovecha como nunca los extraordinarios escenarios naturales de Fuerteventura, una sensacional banda sonora que potencia el drama a la vez que ilustra con creatividad y modernidad una historia de superación como ésta, y un meticuloso montaje clave para sufrir en carne propia las terribles vicisitudes a las que se ve expuesto nuestro aguerrido protagonista. Stuven tiene además el acierto de dejarnos respirar de vez en cuando con momentos de relax entre oníricos y reflexivos, en los que tiene cabida la belleza de Aura Garrido intentando dar sentido al drama interior de un hombre insatisfecho en una sociedad de la que se siente solo y ajeno. Puede que sea precisamente en ese retrato psicológico del personaje, con el que por cierto Alain Hernández, habitual secundario puntualmente protagonista de algunos títulos como Plan de fuga o Que baje Dios y lo vea, realiza un trabajo extenuante con el que sabe transmitir toda la agonía de su personaje, donde la cinta se muestra algo más floja, así como en un epílogo que se nos antoja innecesario y superficial, justo antes del emocionante documento real que pone punto y final a esta extenuante epopeya. Ahora esperemos que sepan venderla en el mercado internacional, lo merece.

viernes, 10 de agosto de 2018

LLENOS DE VIDA La revolución francesa

Título original: Place publique
Francia 2018 98 min.
Dirección Agnés Jaoui Guión Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri Fotografía Yves Angelo Música Fernando Fizsbein Intérpretes Agnès Jaoui, Jean-Pierre Bacri, Léa Drucker, Kévin Azaïs, Nina Meurisse. Sarah Suco, Héléna Noguerra, Miglen Mirtchev, Frédéric Pierrot, Eric Viellard, Olivier Broche Estreno en Francia 18 abril 2018; en España 27 julio 2018

Ya va siendo hora de que algún productor o productora suficientemente inteligente y avispado proponga alguna película como ésta pero enfocada a un público más amplio, de esos que llenan las salas y engullen palomitas como si les fuera la vida en ello, porque los incondicionales de este tipo de mensajes ya estamos curados de espanto y propuestas como éstas ya no nos hacen ni reflexionar. Se trata de diseccionar una vez más ese retrato generacional de quienes una vez tuvieron ideales y hasta se propusieron cambiar el mundo y hoy han sucumbido al encanto de la burguesía, discreto o no, sus placeres y miserias. Una fiesta sirve como detonante de ese choque entre quienes traicionaron sus propios ideales y quienes creen seguir respetándolos, aunque en el fondo se han adaptado igualmente a las comodidades del mundo burgués, o incluso alto burgués, lo más parecido a aquella aristocracia que sucumbió bajo la guillotina en esa Plaza de la Bastilla a la que el título original, Plaza Pública, parece estar refiriéndose. No es casualidad que esa nueva pléyade de poderosos y famosos no sean condes ni duques o marqueses, ahora son estrellas  de la radio, internet y la televisión, con méritos labrados durante décadas o simplemente efímeros dada la fuerza de la tecnología, capaz de mantenernos enganchados al pinganillo incluso cuando celebramos la adquisición de una magnífica casa rural a media hora de París y con labradores a los que someter y avasallar como sufridos vecinos. Todo muy calculado, incluso los a menudo afilados diálogos, saldo la comicidad, que una vez más es tan francesa que volvemos a cuestionarnos porqué en los últimos años ha proliferado tanto la presencia de comedias francesas en nuestras pantallas. Detrás de este ambicioso producto se encuentra una pareja de bienavenidos ex marido y mujer, Bacri y Jaoui, que en sus principios como guionistas y realizadora nos ofrecieron un regalo muy suculento, Para todos los gustos, y otro que tampoco estaba mal, Como una imagen. Las costuras ahora se ven más y la inspiración se ha agotado hasta el punto de abusar de tópicos y personajes archivistos, entre hijos de papá desagradecidos, lujuriosos y venerables ancianos mediáticos y celos machistas y desproporcionados; pero la idea no está mal, sólo que merecería llegar a ese público domesticado y conformista, que no necesariamente poco formado, que sólo asoma por las salas cuando de ver a superhérores y comedias burdas americanas se trata.

BLACKWOOD ¿Qué hacer con un material de encargo tan endeble?

Título original: Down a Dark Hall
España-USA 2018 96 min.
Dirección Rodrigo Cortés Guión Mike Goldbach y Chris Sparling, según la novela de Lois Duncan Fotografía Jarin Blaschke Música Víctor Reyes Intérpretes AnnaSophia Robb, Uma Thurman, Victoria Moroles, Isabelle Fuhrman, Noah Silver, Rosie Day, Kirsty Mitchell, Jodhi May, Taylor Russell, Jim Sturgeon, Rebecca Front, David Elliott, Josep Linuesa Estreno en España 3 agosto 2018; en Estados Unidos 17 agosto 2018

El director gallego Rodrigo Cortés se ha caracterizado hasta el momento por llevar a la pantalla empresas complejas y en cierto modo desafiantes. Concursante y, sobre todo, Enterrado lo demuestran. Precisamente esta última le abrió las puertas del cine americano con Luces rojas, donde dirigió entre otros nada más y nada menos que a Robert de Niro, un sueño para cualquiera de nuestros cineastas. Han pasado seis años desde entonces, en los que sólo ha dirigido un par de cortometrajes. Un encargo pretende ahora que consiga eso, un reto o una empresa compleja, que no es sino convertir en algo digno otro endeble material de la escritora Lois Duncan, autora de la inefable Sé lo que hicisteis el último verano, de la que actualmente se está rodando una nueva versión. A Cortés se le nota precisamente eso, que está haciendo una película de encargo, plagada de lugares comunes, situaciones y personajes arquetípicos, mil veces vistos en la pantalla, diálogos ridículos y efectos muy manidos. Pero al menos aprovecha para hacer un ejercicio seguramente muy respetado por él, crear un auténtico ambiente de novela gótica, algo que lamentablemente sólo consigue parcialmente. Una fotografía más oscura que tenebrista y unos acontecimientos que aunque curiosos, en los que se mezclan musas y médiums para hacer tesis sobre algo que tantas veces hemos lamentado cuando grandes artistas han fallecido activos, no acaban de cuajar en sus postulados y resoluciones, dan al traste con un trabajo que podría haber resultado más inquietante pero que se queda en flojo entretenimiento que no funciona ni siquiera frente al público adolescente al que parece ir enfocado. Crear atmósfera gótica no significa emular algunos de los pasajes más reconocibles de la legendaria Rebeca. Tan ridícula Uma Thurman y su forzado acento como su delirante personaje, y aún más la poco convincente protagonista adolescente, una vez más marcada por un trauma infantil y una pérdida irrecuperable, el nuevo trabajo de Cortés no supone ni de lejos un avance en su currículo, pero esperemos que no empañe posibles sorpresas futuras.

jueves, 9 de agosto de 2018

LOS INCREÍBLES 2 Divertida y vertiginosa, aún catorce años después

Título original: Incredibles 2
USA 2018 118 min.
Guión y dirección Brad Bird Música Michael Giacchino Voces (en versión original) Craig T. Nelson, Holly Hunter, Sarah Vowell, Huck Milner, Catherine Keener, Eli Fucile, Bob Odenkirk, Samuel L. Jackson, Michael Bird, Sophia Bush, Brad Bird, Isabella Rossellini Estreno en Estados Unidos 15 junio 2018; en España 3 agosto 2018

Catorce años después de la primera gran aventura de esta familia de superhéroes animados, y con el sólo enlace del cortometraje Jack Jack ataca de por medio, en el que se daban las claves de cuál sería el personaje más emblemático de esta segunda entrega, así como cuál sería su arranque, Brad Bird y la factoría de John Lasseter recuperan al material original y nos lo entregan tan fresco y original como en aquella primera ocasión y como si no hubiera pasado el tiempo. Los increíbles 2 es tan divertida e ingeniosa como la primera parte, y nada impedirá a la ambiciosa Disney perpetrar una tercera parte en breve. Radiante en sus aspectos técnicos y entretenida de principio a fin, la película tiene su punto débil sin embargo en sus pretensiones políticas y sociales, por cuanto no alcanza a comprender el verdadero significado y alcance de la igualdad de género, que no consiste en un intercambio de roles, por sano que esto pueda parecer, ni mucho menos en resolver que madre no hay más que una. Y eso que todo su aparato publicitario lo ha volcado en destacar precisamente ese intercambio de roles domésticos. Pero por encima de estas consideraciones, y de que la empresa no añade moraleja ni enseñanza alguna que pueda ayudar a sus numerosas legiones de seguidores y seguidoras (otra ocasión perdida), no cabe duda de que nos encontramos ante una montaña rusa de primera categoría, cargada además de emoción, algo tan difícil de lograr hoy que la varita mágica de los efectos visuales se encarga de ensombrecer todo atisbo de realidad, y con diálogos y personajes tan descacharrantes como ese bebé casi jefazo Jack Jack ya aludido. El director de la poética El gigante de hierro prescinde aquí de todo lirismo a favor de la ingeniería no exenta de ingenio que ya celebró en Los increíbles y Ratatouille, mientras sus incursiones en imagen real, Misión imposible: Protocolo Fantasma y Tomorrowland sólo alcanzaron en comparación unos resultados discretos aunque dignos. Conseguir tanto tiempo después la complicidad de las mismas voces originales, incluidos unos recuperados Craig T. Nelson (Poltergeist) y Holly Hunter, además de su propia voz para la diseñadora inspirada en Edith Head y con aspecto de Linda Hunt, son otras virtudes que no podemos negar a Brad Bird, mientras celebramos un tímido apunte educativo, esta vez logro de la villanía, y que reza sobre la necesidad de creer en uno mismo, ser independiente y no confiar en que otros, sean superhéroes o una tecnología cada vez más vampira, nos protejan e incluso salven de las contingencias habituales.

SIEMPRE JUNTOS La fragilidad de la familia que no pudo ser

Título original: Benzinho
Brasil-Uruguay-Alemania 2018 95 min.
Dirección Gustavo Pizzi Guión Gustavo Pizzi y Karine Teles Fotografía Pedro Faerstein Música Maximiliano Silveira Intérpretes Karine Teles, Otávio Muller, Adriana Esteves, Konstantinos Sarris, César Troncoso, Mateus Solano, Camilo Pellegrini, Ariclenes Barroso, Pablo Riera Estreno en el Festival de Sundance 18 enero 2018; en Festival de Málaga 19 abril 2018; en España 3 agosto 2018; en Brasil 23 agosto 2018

Resulta cuanto menos paradójico que este encumbramiento de la familia como centro de toda posible felicidad y eje alrededor del cual gira cualquier empeño de supervivencia, provenga de quienes intentaron mantener un vínculo político de amor y se han tenido que conformar con el más sólido protagonizado por la amistad y la admiración mutua. El director Gustavo Pizzi y la actriz Karine Teles ya trabajaron juntos en la inédita en nuestras pantallas Riscado, primer y anterior trabajo del realizador. Ya divorciados firman juntos el guión de esta bendecida crónica de la unión familiar, además de mantener cada uno su responsabilidad original como director y actriz protagonista respectivamente, y prestar a la empresa la frescura de sus gemelos, auténtico motor y base de toda la gracia de un film que pretende descansar en otros motivos más trascendentales, y así parece haberlo visto la mayoría de los analistas cinematográficos hoy convertidos en gurús de un cine que cada vez interesa menos, cuando otros sólo hemos visto una acumulación de lugares comunes e histerias varias llevadas al extremo de un supuesto realismo absoluto más maniqueo que otra cosa. La protagonista de Cariño (título original despreciado por nuestros distribuidores a favor del más ridículo y explícito Siempre juntos) se erige en madre coraje cuando en realidad ni siquiera es capaz de asumir de manera sana y conveniente el síndrome del nido vació, siendo casi capaz de sacrificar la felicidad de un vástago frente al egoísmo propio de no prescindir de él. No es sino el primer despropósito de un film que vaga sobre muchos, y que pretende convencer de que el núcleo familiar es el epicentro sobre el que cualquier desgracia es superable, incluidos los malos tratos de una hermana, o la abducción de su hijo por los mucho más felices y despreocupados de la familia retratada, precaria en lo económica, al borde de la desintegración como parece querer significar la endeble casa que habitan, pero felices en su amor purificador. Chillones, histéricos, ensimismados en sus miserias cotidianas, a algunos este grupo de gente un poco desequilibrada (atención al hijo gordo siempre cargado con su inmensa tuba) no nos acaba de resultar tan simpático.

viernes, 3 de agosto de 2018

LE TENDRE AMOUR. EL CÁLIDO VIAJE HACIA LA NOCHE

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Esteban Mazer, clave. Lixsania Fernández, viola de gamba y voz. Programa: A Day in Six Strings (piezas de Cabezón, Haendel, Gustavino, Marin Marais, Telemann, Valdés, Monteverdi, Forqueray, Robredo, García Lorca, Selma y Salaverde y Duphly). Jueves 2 de agosto de 2018

Con el lógico calor ya encima nos entregamos a una propuesta tan singular como atractiva, libres de todo prejuicio y curiosos por lo que habrían de ofrecernos dos de los máximos integrantes del ensemble Le Tendre Amour a través de una variopinta selección de piezas con las que maridaron el barroco y la música popular latinoamericana del pasado siglo. Un ejercicio que en cierto modo nos recordó al recorrido por la historia de la esclavitud que protagoniza uno de los últimos registros de Jordi Savall, aunque aquí la intención programática estuvo puesta en otro objetivo, un muy elaborado viaje del día hacía la noche como si se tratara de ilustrar a Eugene O’Neill. De manera que lo que así ofrecieron el clavecinista argentino Esteban Mazer y la violagambista cubana Lixsania Fernández, afincados en Barcelona, distó mucho del conformismo y la salida facilona con la que a menudo se abordan estos programas veraniegos.

Versatilidad y creatividad son dos palabras que se adaptan muy bien al buen hacer de esta pareja de músicos, especialmente una tan ecléctica como exótica Lixsania Fernández, capaz de lidiar satisfactoriamente con su pesada viola de gamba y el micrófono trasto con el que proyectar una voz que moldeó a discreción, adaptándola a las diferentes estéticas propuestas, y a veces, como en Se l’aura spira de Monteverdi, adaptando la pieza a sus posibilidades sin por ello sacrificar calidad ni estilo. Fernández y Mazer nos llevaron desde el amanecer a la placidez de la madrugada en un ejercicio que se nos antojaba como aquél que a principios de los noventa se realizaba en Radio Clásica, cuando los oyentes ilustraban con música sus relatos viajeros.

La experiencia comenzó con la artista cubana entonando Al alba venid en perfecto estilo, quizás la voz un poco temblorosa, lo que remedió poco después. De continuo desplegaron La dama le demanda de Antonio de Cabezón y el vivace de una sonata de Haendel, buena muestra de ductilidad y maleabilidad al arco y el teclado, aunque en ella, con un fraseo cristalino y un considerable dominio técnico, se acusara un sonido áspero que también logró superar inmediatamente. Unas exquisitas interpretaciones del Grand ballet de Marin Marais o La Buisson de Forqueray enmarcaron el que fue a nuestro juicio el punto álgido de la noche, una Siciliana de Telemann de honda emotividad seguida de una intensa recreación del espíritu criollo en Oguerre de Carlos Valdés “Patato”. También Mazer tradujo al teclado satisfactoriamente piezas no concebidas para él, como Los ojos de Pepa de Manuel Saumell Robredo y Chingolo del argentino Carlos Guastavino. Incluso la famosa Nana recuperada por García Lorca encontró en la voz de Lixsania una intérprete ideal, dulce y sensible, mientras en Susanna Passeggiata de Bartolomé de Selma y Salaverde, la violagambista desplegó un virtuosismo técnico y expresivo de notable calado emocional, hasta que la velada se fue apagando tenue y delicadamente con La Rêveuse de Marais.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 28 de julio de 2018

MISIÓN IMPOSIBLE: FALLOUT Los efectos visuales le restan emoción

Título original: Mission: Impossible. Fallout
USA 2018 147 min.
Guión y dirección Christopher McQuarrie, según la serie de televisión creada por Bruce Geller Fotografía Rob Hardy Música Lorne Balfe Intérpretes Tom Cruise, Henry Cavill, Rebecca Ferguson, Simon Pegg, Ving Rhames, Vanessa Kirby, Michelle Monaghan, Alec Baldwin, Angela Bassett, Sean Harris, Wes Bentley, Frederick Schmidt, Liang Yang, Kristoffer Joner Estreno simultáneo en España y Estados Unidos 27 julio 2018

Lejos queda la serie de televisión de finales de los sesenta, e incluso su versión sofisticada a manos de Brian de Palma para el cine. Esta sexta entrega de la serie con la que Estados Unidos pretende emular el éxito y la dignidad lograda por el agente secreto más famoso del mundo, James Bond, se convierte en paradigma del cine actual norteamericano, que se ha ido vulgarizando paulatinamente hasta extremos inconcebibles en otra época. La saturación de efectos visuales hace que cualquier misión, por absurda y disparatada que parezca, sea posible, aún a costa de restar emoción al asunto. Es como si comparamos El coloso en llamas con Rascacielos. El preciosismo virtual ha sustituido a la emoción y la credibilidad, y con él ha llegado el aburrimiento. Y lo peor es que esos efectos que un día ofrecieron sensaciones estéticas sorprendentes, hoy ya no generan gran entusiasmo. Christopher McQuarrie, que ya se encargó de la anterior entrega, Nación secreta, y ha dirigido a la megaestrella Tom Cruise también en Jack Reacher, se afana por escribir un guión en el que la combinación de valores éticos, acción a raudales, intrigas románticas y traiciones diversas, provoquen una versión sombría y majestuosa del tema. Pero arroja un aluvión de datos apenas empezar, cuando el espectador aún no se ha metido en una propuesta que le es difícil encajar. A partir de ahí sabemos que por mucho que parezca que se complica la trama, al final va a quedar en poca cosa, tan simple como suele ser habitual, y tan vacío como cabía esperar. Cruise sigue empeñado en protagonizar algunas de las secuencias de acción, pero se ha encasillado demasiado, y a estas alturas su físico comienza a no dar más de sí. Ni cirugía ni entrenamiento van a conseguir alargar más su juventud, por lo que es posible que su jubilación llegue pronto, salvo que lo remedie probando otros campos. Ni las localizaciones de estampa, ni las ocurrentes situaciones de acción y suspense, ni el uso espectacularísimo de la banda sonora por parte de Lorne Balfe aprovechando más que ninguno de sus colegas anteriores los temas clásicos de Lalo Schifrin, consiguen remontar un producto que se nos antoja cansino y aburrido, y en el que el mismo mcguffin utilizado por Hitchcock en Encadenados, el plutonio, para tramar una historia de amor, suspense y traición magistral, le sirve a Cruise y McQuarrie para tan sólo poner en escena una sucesión de disparatadas secuencias de acción apoyadas en un argumento que abusa de clichés mil veces utilizados en este tipo de cine. Sin embargo la crítica, quién sabe si mediante incentivos o bagatelas especiales que también pueden formar parte de la agresiva campaña publicitaria, se deshace en elogios con ella.

viernes, 27 de julio de 2018

PABLO MARTOS Y CALIO ALONSO CONVOCANDO VIRTUOSOS

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Pablo Martos, violín. Calio Alonso, piano. Programa: Obras de Rimsky Korsakov-Kreisler, Sarasate, Granados y Bizet-Waxman. Jueves 26 de julio de 2018

Son jóvenes, granadinos y han consolidado un dúo con el que han paseado su repertorio por destacados eventos conmemorativos celebrados en Andalucía. Martos ha crecido al amparo de la West-Eastern Divan y ya sea con su grupo Garnati Ensemble, con el que ha grabado una interesante versión para trío de las Variaciones Goldberg, o en solitario, sus registros se pueden encontrar en Sony Classical. Calio Alonso, por su parte, es un competente pianista de acompañamiento que tiene por delante un futuro prometedor para limar ciertas asperezas y sacar a relucir el resto de poesía que aún se le resiste. Juntos ofrecieron un recital en el que se daban la mano composiciones desde dentro y fuera de España con un denominador común, destacar las influencias exóticas y sensuales que definen esa particular forma de entender la cultura tan propia de un país idealizado que para muchos artistas fue frontera y zona de paso entre oriente y occidente, y con cuya idiosincrasia se atrevieron incluso quienes nunca pusieron un pie en nuestra tierra.

Pero fueron los grandes virtuosos del violín quienes realmente se convocaron en este particular viaje, desde el alemán Fritz Kreisler al incandescente Pablo Sarasate, pasando por el personaje de ficción Paul Boray, a quien dio vida John Garfield en la película Humoresque, dirigida por Jean Negulesco en 1946, y al que prestaron su voz otros dos virtuosos, un jovencísimo Isaac Stern en el film, y el legendario Jascha Heifetz, que es quien en principio debiera haber doblado a Garfield y finalmente no pudo resistirse a incluir la pieza en su repertorio y grabarla en primicia. Nos referimos a la Fantasía sobre Carmen de Bizet arreglada por Franz Waxman, reputado y dos veces oscarizado compositor de bandas sonoras (Rebeca, El crepúsculo de los dioses, Peyton Place). Una obra que rivaliza con la de Sarasate, gran protagonista de la velada y a quien los dos jóvenes intérpretes hicieron justicia abordando una serie de antológicas obras. Dos piezas inspiradas por Shehérazade de Rimsky-Korsakov, según el sentido de la estética de Fritz Kreisler, abrieron el programa indicando la senda por la que deambularía un Pablo Martos tan preocupado por las intrincadas líneas de la composición como por no descuidar la elegancia que debe acompañar estas páginas tan idiomáticas para que no resulten simplemente pintorescas. 

Una línea que continuó con una generosa selección de piezas del virtuoso por antonomasia Pablo Sarasate, pensadas para el propio lucimiento y que Martos salvó con considerable delicadeza y mucha atención a todos los matices y cambios de registro, así como a pizzicati, pianissimi y otras figuras. Del misterio oriental de Playera al nervio vigoroso de Zapateado o el ritmo sensual de Habanera, contando en todo momento con la complicidad de Alonso, que en la Andaluza de Granados desplegó energía y un sentimiento muy rubateado. Aires gitanos de Sarasate, tan exigente en lo técnico como ligeramente melancólico en lo expresivo, y esa colorida Fantasía Carmen se erigieron en platos fuertes de una cena que Martos cocinó con acierto y entusiasmo, y cuyo postre en forma de propina fue la Danza Española nº 1 de La vida breve de Falla.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 22 de julio de 2018

LA REVOLUCIÓN SILENCIOSA La ridícula opresión de la humanidad

Título original: Das schweigende Klasserzimmer
Alemania 2018 111 min.
Guión y dirección Lars Kraume, según el libro de Dietrich Garstka Fotografía Jens Harant Música Christoph Kaiser y Julian Maas Intérpretes Leonard Scheicher, Tom Grammez, Jonas Dassler, Lena Klenke, Isaiah Michalski, Jördis Triebel, Michael Gwisdek, Max Hopp. Judith Engel, Ronald Zehrfeld, Carina N. Wiese, Florian Lukas, Burghart Klaussner Estreno en Alemania 1 marzo 2018; en España 20 julio 2018

Hace tres años el realizador alemán Lars Kraume analizó en una interesante e inteligente película, El caso Fritz Bauer, el empeño del Fiscal General del Estado en la República Federal Alemana de los años cincuenta por llevar ante los tribunales a antiguos criminales nazis, y cómo las autoridades del régimen democrático restaurado se lo impedía con la siempre aborrecible y dolorosa excusa de no hurgar en el pasado. La otra Alemania, la del Este, unos años antes del levantamiento del muro de Berlín, se convierte ahora en el eje de un nuevo análisis político, histórico y social, que como en aquel caso sirve también para denunciar cualquier tipo de sistema, libre o no, en su objetivo de controlar y manipular nuestra existencia con el fin de adherirse a ese poder tan suculento y a la vez ridículo que caracteriza la mayor inquietud del ser humano. El Universo es infinito y se expande continuamente; nuestra posición en él es insignificante, y sin embargo la humanidad continúa sintiéndose eje alrededor del cual gira todo, protagonista total y absoluto de ese cosmos que desconoce, y artífice de las artimañas más absurdas para amasar esa riqueza y poder que no disfrutará más allá de nuestra ridícula y efímera existencia. Con esta actitud se ha legitimado a sí mismo para oprimir y hostigar al prójimo, haciendo de este pequeño planeta un hervidero de dolor e injusticia. Ningún régimen es realmente justo e igualitario. El poder se asienta de tal forma que asegura su continuidad con sistemas, autoritarios o no en apariencia, que sólo sirven y le son útiles a él mismo, tan preocupado en mantener lo suyo a través de cartas magnas y documentos varios, así como de pasar olímpicamente de aquellas otras estipulaciones que defienden a los humildes y que no son en última instancia más que una capa de hipocresía con la que desviar la atención de lo que verdaderamente importa a los poderosos. El utópico socialismo soviético que anclaba sus postulados en la defensa del proletariado no escapó de estas miserias ridículas, y su obsesión por mantener el control y la disciplina de partido a toda costa se cobró muchas vidas y esperanzas. Esta estupenda película, tan clásica en su caligrafía como hiriente y contundente en su contenido, fija su atención en un episodio que sucedió en 1956 cuando Hungría pretendió liberarse de ese control soviético y un grupo de estudiantes de la Alemania del Este decidió solidarizarse guardando un minuto de silencio de apocalípticas consecuencias. Una situación tan ridícula como aterradora, dos extremos que Kraume disecciona a la perfección en un pulcro ejercicio de cine entretenido y apasionante, con un sobresaliente tratamiento de la tensión y el drama, una asfixiante atmósfera, y la complicidad de un reparto coral excelente, tanto los jóvenes como los adultos, entre los que destacan los padres frustrados por un pasado cargado de incógnitas y sinsabores, y esas marionetas del sistema a las que sólo vemos mientras ejercen su trabajo, pero no descartamos su autoconciencia también como víctimas del sistema. Y entre todo, lo mejor es la posición de una juventud comprometida con su futuro, conscientes del ambiente en el que viven y capaces de tomar decisiones arriesgadas y valientes para lograr lo que sus padres no consiguieron, tan lejos de la posición acomodaticia y anestesiada de nuestra juventud actual, esa que se cree libre pero que como todos y todas, en realidad baila al son que le tocan.

sábado, 21 de julio de 2018

MARIVÍ BLASCO Y JUAN CARLOS RIVERA: EL DRAMA CONTAGIOSO

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Mariví Blasco, soprano. Juan Carlos Rivera, tiorba. Programa: Piezas de Caccini, Kapsberger, Strozzi, Merula, Purcell, Stölzel y Händel. Viernes 20 de julio de 2018

La conmemoración en diciembre del cuatrocientos aniversario de la muerte de Giulio Caccini ha facilitado la programación de un concierto tan exquisito como el que nos brindaron Mariví Blasco y Juan Carlos Rivera, otra asociación feliz asidua a nuestros escenarios, en los jardines del Alcázar. Su trabajo conjunto a lo largo de estos últimos años ha alcanzado cotas admirables de complicidad y compenetración, que se traducen habitualmente en gozosas recreaciones de la música que abordan, además en un estilo cada vez más relajado, menos acomplejado y más acorde con su intención de transmitir y contagiar todo el amor y la admiración que profesan por un repertorio que conocen bien y por el que se sienten, se ve, muy apasionados.

Blasco tuvo el acierto de leer la traducción de los poemas que sirven de base a las canciones elegidas, lo que facilitó seguir con atención los matices dramáticos que la soprano valenciana supo incluir en su canto. En el caso de Caccini, con cinco piezas en los atriles, esto se tradujo en un alto componente expresivo, justo lo que merece esperar de quien se considera precursor del Barroco gracias a su revolucionario canto monódico en estilo recitativo. Nuove musiche con la que Blasco se movió cómoda, con gracia y elegancia, emotiva en Dolcissimo sospiro, campechana en Belle rose porporine, mostrando en todo momento cómo ha crecido como artista, cómo se mete al público en el bolsillo y cómo ha superado ciertas limitaciones en su voz, ganando en brillo, con poderosa proyección y limando complejos e inseguridades. No sólo oír, ver también ayuda mucho a disfrutar de un buen concierto, como por ejemplo la impagable experiencia de observar la sonrisa de satisfacción de Mariví Blasco mientras Rivera desgranaba las innumerables y alegres notas de los Canarios de Girolamo Kapsberger, compositor y teórico alemán afincado en Venecia y Roma que aportó las páginas instrumentales de la velada.

Per un bacio, una hermosa balada de Barbara Strozzi, en la línea del Monteverdi que sirvió de propina con ese Si dolce é il tormento ya indisociable al repertorio del dúo, entonada como si de un tormentoso lamento se tratara, y una sádica nana de Tarquino Merula dedicada al Niño Jesús, con acompañamiento en ostinato de muy original resolución, dieron paso a un Lamento de Dido de Purcell algo desvaído y corto de expresividad, y unas Capona y Sfessaina de Kapsberger que Rivera ofreció con su habitual templanza y dominio técnico. Después el bellísimo Bist du bei mir de la ópera Diomedes de Gottfried Heinrich Stölzel, que Bach incluyó en su segundo cuaderno de notas para su esposa Anna Magdalena y Blasco entonó con tanta delicadeza como buen gusto, este fascinante recorrido por el Seicento especialidad de la casa, terminó con un Lascia ch’io pianga de Händel desinhibido y distendido que la soprano aprovechó para lucir frondosas ornamentaciones de pura creatividad y saludable conveniencia. Ni que decir tiene que el especialista en cuerda pulsada, Juan Carlos Rivera, acompañó en todo momento con un sentido admirable del mimetismo y la compenetración, logrando juntos una experiencia sensorial sobresaliente.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

MAMMA MIA! UNA Y OTRA VEZ Operación quirúrgica, estirada y con postizos

Título original: Mamma Mia! Here We Go Again
USA-Reino Unido 2018 108 min.
Guión y dirección Ol Parker Fotografía Robert D. Yeoman Música Benny Andersson, Björn Ulvaeus y Anne Dudley Intérpretes Amanda Seyfried, Lily James, Christine Baranski, Julie Walters, Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgard, Dominic Cooper, Jeremy Irvine, Josh Dylan, Hugh Skinner, Jessica Keenan Wynn, Alexa Davis, Andy García, Cher, Meryl Streep, Celia Imrie, Omid Djalili Estreno simultáneo en Reino Unido, Estados Unidos y España 20 julio 2018

Por una vez nuestros distribuidores han dado en el clavo, aunque sea inconscientemente, titulando esta película Una y otra vez, y es que el cine americano, y el inglés a remolque, le ha cogido el gusto a esto de repetir una y otra vez la misma historia, sin aportar nada y con el único fin de volver a hacer caja a fuerza de los mismos recursos, amplios en lo técnico, limitados en lo artístico e imaginativo. Que recordemos sólo una vez ha habido secuela exclusivamente cinematográfica de un éxito de Broadway, y fue Grease 2 en 1982, que al margen de ser casi la primera vez que pudimos ver a Michelle Pfeiffer en el cine, cosechó un estrepitoso fracaso. Pero eran otros tiempos, cuando las operaciones de márketing no existían a la agresiva escala que lo hacen hoy. La secuela de aquella mala película que fue la adaptación del simpático musical a costa de las canciones de Abba, es tan mala o peor que su referente. Pues si es verdad que está algo mejor hecha, más cuidada en sus detalles, y cuenta con algunas secuencias que podríamos salvar de la quema, como la llegada en barco de los invitados a la inevitable fiesta al ritmo de Dancing Queen, o los títulos de crédito finales con todo el lujoso reparto entonando Super Trouper, lo cierto es que aquí no hay argumento ni intriga ni gracia alguna. Asistir a las aventuras amorosas de la joven Donna (una tan mona como esforzada Lily Cenicienta James) no aporta nada, y deja en entredicho la supuestamente interesante vida bohemia de aquella Meryl Streep que aquí sólo se digna a cantar una canción casi al final de la función, mientras Cher se permite bajo kilos de maquillaje y metros de costura, incorporar a la abuela de la cursi Amanda Seyfried, y lo que es más sorprendente, permitir que los libretistas, entre los que se encuentra Richard Curtis, autor de los guiones de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y Love Actually, lo que da idea del pastelón resultante (al menos las dos últimas), sitúen su romance con Andy García ¡en 1959! Al menos la participación de Cher nos regala una memorable versión de Fernando en lo vocal y una agilidad increíble en su rockera introducción de Super Trouper. Porque el resto de canciones, a pesar de la colaboración estelar de Benny Andersson y Björn Ulvaeus en sendos cameos, además de encajar el argumento de forma tan artificiosa como impuesta, parecen malos cover de esos que se adquirían en las gasolineras cuando éramos niños. Demasiadas canciones, malos números musicales, con coreografías que después de La La Land parecen de chiste, argumento nulo, caras y cuerpos hermosos y jóvenes, paisajes veraniegos y un inexplicable reparto de lujo, son las señas de identidad de esta operación comercial estirada y con postizos, como la piel de Cher, en última instancia lo más destacado del conjunto, junto al humorista británico de origen iraní que distrae a los protagonistas en la aduana del puerto griego desde donde embarcan nuestros adinerados y despreocupados personajes hacia la isla de la eterna felicidad romántica. Y para ser generosos destacaremos también la interpretación de la joven Jessica Keenan Wynn, nieta del legendario actor, que mimetiza con sus gestos a Christine Baranski, de la que ofrece la versión joven de su personaje. Un más que seguro éxito de taquilla al que se han apuntado como productores Andersson, Ulvaeus, Curtis y hasta Tom Hanks, que para eso es tan amigo de Meryl Streep.

viernes, 20 de julio de 2018

CRISTINA MONTES Y VICENT MORELLÓ: UNA FELIZ ASOCIACIÓN

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Cristina Montes Mateo, arpa. Vicent Morelló, flauta. Programa: Obras de Cras, Ferroud, L. Boulanger, Saint-Saëns y Debussy. Jueves 19 de julio de 2018

El centenario de la muerte de Debussy ha encontrado también su hueco en estas noches del Alcázar, esta vez con un programa muy elaborado y consistente en el que se aglutinaron nombres de la música francesa de principios del siglo XX, algunos de ellos muy poco frecuentados hoy, que dieron buena muestra de la influencia de la personalidad y la estética del genial compositor compatriota y ayudaron a enmarcar su obra y su tiempo con una elocuencia y una ductilidad sobresalientes. Para ello tuvimos ocasión de disfrutar de la feliz asociación del flautista de la Sinfónica Vicent Morelló y la sensacional arpista sevillana, tras algún encuentro puntual en los atriles de la Orquesta de la Comunidad Valenciana. Disciplina, seriedad y perfecta compenetración definieron su  buen rendimiento a lo largo del recital.

Los delicados cuidados que exige el flamante arpa, una preciosísima joya de precisión y orfebrería, y las habituales divagaciones de Morelló introduciendo las piezas, dilataron la duración de esta ofrenda musical en la que ambos instrumentistas comenzaron a destacar ya con la Suite en dúo de Jean Cras, oficial de la armada que se inspiraba en sus viajes y el mar que le servía de ruta para componer sus piezas, entre las que se encuentran unos aclamados trío y cuarteto, así como la ópera Polifemo. De corte impresionista y fuertemente cromático, sus aires orientales y frecuentes arabescos encontraron eco en la flexibilidad del flautista y la elegancia de la arpista, con un evocador assez lent como eje central. En solitario Morelló se hizo con dos de las tres piezas para flauta de Pierre-Octave Ferroud, Bergère Captive y Jade, desarrolladas con encanto y simplicidad, como apuntaba su autor, y dejando entrever el influjo de la Siesta del fauno en sus sensuales líneas melódicas. Obra debussyniana que también homenajea Lili Boulanger, hermana y alumna de la más célebre Nadia, en su Nocturno, que compuso en apenas dos días mientras preparaba su participación en el prestigioso Concurso de Roma. Aquí Morelló cantó en la flauta con el atento y delicado acompañamiento de Montes, destacando ese crescendo final evocador de la wagneriana muerte de Isolda.

La fragilidad de las cuerdas de tripa se compensa con su sonido dulce y aterciopelado, lo que posibilitó a Montes Mateo recrear una Fantasía Op. 95 de Saint-Saëns absolutamente brillante, por su caligrafía y por su extraordinaria habilidad e indiscutible sensibilidad para hacer justicia a una página tan generosa en filigranas, giros y detalles. Aunque en el programa y en la presentación se empeñaron en que lo que cerraba el concierto eran las Canciones de Bilitis de Debussy, en realidad se trató de los Seis Epígrafes Antiguos que compuso como música incidental para una puntual interpretación de esas doce canciones (ampliadas con otros tres cantos) concebidas para ilustrar los poemas eróticos de su amigo Pierre Louÿs. De cualquier forma los intérpretes volvieron a desgranar elegancia y dominio técnico en estas piezas, transcritas por ellos mismos a partir de la versión para piano a cuatro manos, aunque a esas alturas el programa ya había evidenciado lo que se temía, que la homogeneidad del limitado repertorio provocaría cierta monotonía y un exceso de relajación. Pero mereció la pena.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

Estreno de HAPPY END en salas comerciales

Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el 4 de noviembre de 2017. Estreno en salas 20 de julio de 2018

miércoles, 18 de julio de 2018

TOTEM ENSEMBLE: I SALONISTI EN LOS JARDINES DEL ALCÁZAR

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Totem Ensemble: Vladimir Dmitrenco y Luis Miguel Díez, violines. Jerome Ireland, viola. Nonna Natsvilishvili, cello. Francisco Lobo, contrabajo. Programa: Piezas de Rossini, Verdi, Puccini, Bizet, Curtis, Toselli y Ponchielli. Martes 17 de julio de 2018

Ya sea con Millennium Arts o cualquiera de las otras formaciones que de su mano han surgido a partir de la Sinfónica de Sevilla, Vladimir Dmitrenco es un asiduo de estas noches del Alcázar. Con Totem Ensemble muestra su cara más amable y distendida, sin renunciar nunca a sus cómicas presentaciones no exentas de humanidad, seguramente por la aceptación que tienen entre un público que deja al margen exigencias y solemnidades. El conjunto recrea el estilo y la sonoridad que hicieron célebres a I Salonisti, aquel grupo de música de cámara desenfadada que se formó a principios de los ochenta del siglo pasado desempolvando música de salón y alcanzando su máxima popularidad gracias a Titanic

Como ya hicieran la semana pasada Castelló y Apellániz, la presencia de Totem Ensemble obedeció al ciento cincuenta aniversario del fallecimiento de Rossini, aunque desde una óptica muy diferente. Mientras aquéllos fueron fieles y rigurosos a las partituras convocadas, que mantenían bastante coherencia con el entorno y la influencia del compositor operístico, el programa de los músicos de la ROSS se centró en una amalgama de arreglos, compositores y tendencias que ni resultan herederos del autor de Semiramide ni le son contemporáneos ni guardan similitud con su estética. No basta con ser italianos, pero al fin y al cabo se trataba de mantener una línea amable y conectar sin exigencias con un público receptivo. Suponemos que los arreglos fueron en su mayoría de su propia cosecha, manteniendo una línea elegante y armoniosa, con violín primero y viola manteniendo fundamental y alternativamente la línea melódica, violín segundo abordando las sencillas ornamentaciones, y cello y contrabajo dando fuerza y cuerpo al conjunto. Todo sin complicaciones para unos músicos competentes y adiestrados.

Mientras Dmitrenco tuvo en lo musical una noche lúcida, con un sonido terso y muy equilibrado, Ireland evidenció mayor tosquedad en su cometido, aunque en líneas generales las prestaciones del conjunto fueron satisfactorias, dentro de lo poco que se puede exigir a una manifestación como ésta, que tuvo a Rossini como centro, con versiones compactas de El barbero de Sevilla y Guillermo Tell, y su célebre Danza a ritmo de tarantela napolitana, octava de sus soirées musicales. El temperamento romántico de Torna a Surriento (Regresa a Sorrento) de Ernesto de Curtis y el exquisito lirismo de la Serenata Rimpianto (Lamento) de Enrico Toselli, pusieron la nota apasionada a un concierto en el que también asomaron Verdi (Preludio de La traviata y Coro de esclavos de Nabucco), Puccini (Nessum Dorma, O mio babbino caro), Ponchielli (la simpática Danza de las horas de La Gioconda, con cuya presentación Dmitrenco alcanzó sus más altas cotas de surrealismo) y una muy bien entonada selección de Carmen de Bizet, por aquello de que Rossini vivió un tiempo en París. La famosa canción tradicional hebrea Hava Nagila marcó el ritmo en la propina de un programa cogido con calzador, sin complicaciones, amable, distendido, sin mucho interés pero muy celebrado por el público asistente.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 17 de julio de 2018

MARY SHELLEY Austen, Dickens y el moderno Prometeo

USA-Reino Unido-Luxemburgo 2017 120 min.
Dirección Haifaa Al-Mansour Guión Emma Jensen y Haifaa Al-Mansour Fotografía David Ungaro Música Amelia Warner Intérpretes Elle Fanning, Douglas Booth, Bel Powley, Stephen Dillane, Tom Sturridge, Joanne Froggatt, Ben Hardy, Ciara Charteris, Maisie Williams Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2017; en Estados Unidos 25 mayo 2018; en España 13 julio 2018

Cabía esperar de Haifaa Al-Mansour, la primera directora de cine de Arabia-Saudí, caracterizada por reivindicar el papel de la mujer en una sociedad fuertemente machista y cada vez más radicalizada, en cortometrajes, documentales y su única ficción hasta ahora, La bicicleta verde (Wadjda), que aprovechara el tirón de la biografía de la autora de Frankenstein para reflejar esos mismos obstáculos y condiciones en la difícil sociedad británica de principios del siglo XIX. Y sin embargo la realizadora presta más atención al trabajo de creación e inspiración que conlleva toda actividad artística que a la mera marginación de la mujer por ser tal, aunque este aspecto irremediablemente tenga también protagonismo en la historia de la joven autora de una novela de tanto éxito y proyección. En este sentido nos congratulamos de que por fin un trabajo biográfico se construya alrededor de su mente creadora en lugar de centrarse en sus miserias. En realidad es su pareja, el reputado poeta Percy Shelley quien atrae esa miseria a su vida y vampiriza su creatividad, como Polidori se atrevió a denunciar de forma velada en su Vampiro, fruto de aquella famosa convivencia de los tres con el también poeta, el extravagante Lord Byron, que fue objeto de la celebrada película de Gonzalo Suárez Remando al viento. Hasta tal punto la huella de Shelley se prolongó en el tiempo respecto a su pareja, Mary, que hasta en los créditos de la adaptación de 1931 de Frankenstein de James Whale aparece basada en la novela de Mrs. Percy Shelley. Pero lo más llamativo de este salto de la realizadora árabe al cine comercial angloamericano es su perfecta adaptación a los modos básicos y clásicos del cine de época, siguiendo los patrones que le brindan las cintas inspiradas en Jane Austen y Charles Dickens. De la primera toma el tratamiento romántico de la pieza, centrada en su relación pasional, amorosa y tormentosa con el poeta; del segundo esos ambientes llenos de injusticia, miseria y barro que tan bien se reflejaba en el universo del autor de Oliver Twist, en ese Londres superpoblado y deshumanizado. El trazo pasional de todos los personajes, excelentemente interpretados con la cada vez más afianzada y hermosa Elle Fanning a la cabeza, apuntan a una celebración perfecta de la literatura romántica, mientras cada uno de los detalles que van provocando la creación de la criatura, en este caso más que Frankenstein, el libro que le vio nacer, se detallan con finura y acierto. De este modo Al-Mansour ha plasmado en su acertada película ese proceso creativo que ella misma acusa y que en el caso de la mujer siempre resulta más complicado y menos reconocido. Lástima que en el proceso la realizadora resulte, seguramente de forma involuntaria, algo rancia en sus planteamientos, cuando acaba moralizando frente a la conducta presuntamente libertina y anticonvencional de Shelley, Byron y sus acólitos, y apuesta por una vida ordenada y ajustada a los patrones reinantes, como pócima para una salud mental equilibrada.

sábado, 14 de julio de 2018

FDEZ. CASTELLÓ Y APELLÁNIZ EN LOS JARDINES DEL ALCÁZAR: LA VOZ DEL VIENTO

19º Edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Luis Fernández Castelló, clarinete. Carlos Apellániz, piano. Programa: Fantasía para clarinete y piano, e Introducción, Tema y Variaciones, de Rossini; Fantasía sobre motivos de Lucrecia Borgia, de Donizetti y Romero; Fantasía sobre motivos de I Puritani, de Bellini y Bassi; Variaciones sobre Silvana Op. 33, de Von Weber. Viernes 13 de julio de 2018

Nos enganchamos a las noches del Alcázar cuando su programación está ya muy avanzada, y constatamos que cuando algo funciona tan bien hay que dejarlo fluir, como hace Actidea, que con esta iniciativa regala un estupendo pretexto para hacer de las noches veraniegas en la ciudad, este año insólitamente frescas, un acontecimiento inolvidable, y por muy módico precio. La del viernes fue una ocasión única para disfrutar del consolidado dúo formado por el clarinetista valenciano Luis Fernández Castelló y el pianista vasco Carlos Apellániz, profesor en el conservatorio levantino. Una formación inmortalizada en discos como The Singing Clarinet, del que este concierto constituyó una ampliación de repertorio, centrado en el bel canto y sus posibilidades para la voz del clarinete.

La celebración del cientocincuenta aniversario de la muerte de Rossini está teniendo eco en esta edición de las noches en el Alcázar, esta vez con contemporáneos belcantistas y románticos sobre unos atriles frente a los que Apellániz se mostró como un competente maestro repetidor, mientras Castelló apeló a su fuerza como ágil fraseador y contundente expresionista a la hora de poner en pie las páginas seleccionadas. Dos piezas extraoperísticas del compositor de Pésaro enmarcaron el recital, vislumbrándose su estilo jocoso y vitalista también en estas obras originales para acompañamiento orquestal pero que habitualmente se interpretan al piano. La Fantasía es una página ligera y de poco compromiso, que sin embargo el pianista resolvió atropelladamente y dejándose en el camino algunas notas, con acordes secos que no ayudaron a perfilar la amplia coloratura de los temas, una tónica que se mantendría prácticamente durante casi todo el concierto. El Tema y Variaciones implica mayor virtuosismo por parte del clarinetista, que salvó con holgura y complacencia.

En medio algunas fantasías confeccionadas por contemporáneos de los compositores, como el español Antonio Romero o el italiano Luigi Bassi, una práctica habitual desde tiempos de Mozart y Beethoven para llevar las grandes obras líricas al salón, o como en el caso de Weber, Silvana, para ofrecer un tráiler de la ópera misma. En la voz del clarinete, que Castelló perfiló perfectamente para asimilarla a la humana, pudimos disfrutar de las melodías de Com’é bello o Il segreto per esser felice de Lucrecia Borgia de Donizetti, o A te, o cara de I puritani de Bellini, que Castelló despachó con un profundo lirismo y mucho sentimiento, mientras en el resto desplegó una envidiable flexibilidad, profusas agilidades, exquisito gusto y magnífico control de la respiración, que rubricó con una sensacional fantasía de Iwan Müller sobre la cavatina Ecco ridente in ciel de El barbero de Sevilla.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

LOLA PATER Paradoja: Ardant, estupenda en un papel en el que no encaja

Francia-Bélgica 2017 95 min.
Guión y dirección Nadir Moknèche Fotografía Jeanne Lapoirie Música Pierre Bastaroli Intérpretes Fanny Ardant, Tewfik Jallab, Nadia Kaci, Lucie Debay, Lubna Azabal, Véronique Dumont, Raphäelle Lubansu Estreno en Francia 9 agosto 2017; en España 13 julio 2018

Hay títulos cuya fuerza hace esperar algo más potente que lo que finalmente esconden; es el caso de Lola Pater, cuyo director, Nadir Moknèche, con apenas cuatro películas en su filmografía, la primera, El harén de Madame Osmane, protagonizada por Carmen Maura, no sabe manejar los graves temas que él mismo pone en el asador, a través de un guión errático y discursivo que no lleva a ninguna parte. Transgénero, aceptación de la diferencia, abandono familiar, integración cultural, heterosexualidad y lesbianismo, forman además de otras cuestiones un combinado que el realizador argelino se muestra incapaz de mezclar y agitar, ofreciendo un producto descafeinado y epidérmico, muy lejos de sus intenciones. Y conste que pretenciosa es un rato, si no observen su afectada banda sonora, Vivaldi y Granados incluidos. Lo curioso es que Moknéche parece haber tomado su idea de Todo sobre mi madre de Almodóvar, pero la operación le ha salido revuelta. Si en algo destaca esta intrascendente película es en ofrecer a la magnífica Fanny Ardant un papel en el que no encaja ni convence físicamente, por grande que sea y por muy marcados que sean sus rasgos, y que sin embargo borda hasta el punto de convertirse en la única razón de ser de la malograda cinta.

viernes, 13 de julio de 2018

CORO YARM SCHOOL: CAMPAMENTO MUSICAL DE VERANO

Concierto extraordinario de Juventudes Musicales de Sevilla. Coro Yarm School. Katie Staggs, directora. Programa: Piezas de Jenkins, Gilkyson, Hogan, Schubert, Whiteacre, Ravenscroft, Lasso, Rachmaninov, Flecha, Dolinski, Forrest, Smallwood y Bojensen.
Iglesia del Hospital de la Caridad, jueves 12 de julio de 2018

Cuando toda la temporada parecía acabada y apenas nos queda el refrescante refugio de las Noches del Alcázar, Juventudes Musicales sorprendió atrayendo al Coro de la Escuela Yarm del noreste de Inglaterra, de gira veraniega por el sur de España (al día siguiente actuarían en Granada) y Portugal (Batalha y Lisboa son los dos emblemáticos lugares lusos que les esperan), en la que es sin duda una experiencia muy enriquecedora para esta juventud que empieza a vivir y a encarar su responsabilidad en la vida y la sociedad. Unas obligaciones para las que este colegio de vocación religiosa enmarcada en la Iglesia de Inglaterra les prepara a conciencia no sólo en materias indiscutiblemente académicas, sino en otras disciplinas tan relevantes para su desarrollo personal como el deporte y la música.

Acabo de volver de unos placenteros días en ese país y he vuelto a constatar la importancia que en esas tierras tiene una buena educación musical, rubricada en un concierto al que asistí en el Queen Elizabeth Hall del Southbank londinense, donde un coro de casi cien niños provenientes de dos escuelas distintas acompañó al Crouch End Festival Chorus en una numerosísima interpretación de Carmina Burana de Orff con acompañamiento de dos pianos y percusión. A pesar de su corta vida como institución académica, el Coro de Yarm tiene ya un consagrado prestigio y un repertorio variado que incluye exitosas aportaciones al musical (Los miserables, Guys and Dolls) y les ha llevado a competiciones de alto nivel y conciertos de contrastada popularidad, especialmente de contenido navideño. En Sevilla afrontaron un variado programa de raíz fundamentalmente religiosa con connotaciones modernas, melódicas y profundamente armónicas y líricas, del que salieron airosos y triunfadores.

Como si de un campamento veraniego se tratara, una selecta representación del numeroso coro experimenta así la sensación de abrirse al mundo, viajar y conocer lo que hay más allá de sus rutinas. Con el aplicado y muy melódico acompañamiento del joven Rob Williams al teclado, el coro desplegó bajo la entusiasta dirección de su profesora Katie Staggs, piezas en las que brillaron las voces blancas pero también las ya definidas en tesitura de los componentes de mayor edad, en torno a los dieciocho años, que lograron con una exquisita combinación de voces y registros un resultado balsámico, algunas de ellas con mucho talento y magnífica condición, y todas juntas superando niveles de considerable dificultad en cuanto a contrapunto y armonía. De los aires minimalistas de Karl Jenkins pasaron al clasicismo de la Misa alemana de Schubert, los cantos renacentistas en perfecto estilo de Orlando Lassus, Mateo Flecha el Viejo (un impagable Riu, Riu, Chiu) o unas idiomáticas Danzas campestres de Thomas Ravenscroft, con peajes en melodías románticas de Moses Hogan o Dan Forrest y el góspel Didn’t My Lord Deliver Daniel, logrando siempre la estética adecuada a cada pieza. Así hasta llegar a un envolvente, mágico y atmosférico final en el que desplegados alrededor del público entonaron Eternity de Michael Bojensen y nos sumergieron en un remanso de paz.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 12 de julio de 2018

Estreno de LA CÁMARA DE CLAIRE en salas comerciales

Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el 5 de noviembre de 2017. Estreno en salas 13 de julio de 2018

OCEAN'S 8 Atraco de pasarela

USA 2018 110 min.
Dirección Gary Ross Guión Olivia Milch y Gary Ross Fotografía Eigil Bryld Música Daniel Pemberton Intérpretes Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway, Helena Bonham Carter, Mindy Kaling, Rihanna, Awkwafina, Sarah Paulson, James Corden, Richard Armitage, Elliot Gould, Dakota Fanning, Dana Ivey, Elizabeth Ashley, Griffin Dunne Estreno en Estados Unidos 8 junio 2018; en España 6 julio 2018

Debbie Ocean, hermana del malogrado Danny Ocean (George Clooney) planea el atraco perfecto en la gala anual del Metropolitan de Nueva York, y para ello organiza el equipo perfecto de talentosas y sofisticadas mujeres. Resulta sorprendente cómo Hollywood es capaz de rentabilizar al máximo lo que hace más de medio siglo no era más que una simpática propuesta, ya se trate de superhéroes o el rat pack que comandado por Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis jr. reventaba los casinos de Las Vegas en el clásico de Lewis Milestone de 1960. Con Steven Soderbergh reservándose labores de productor, el testigo en clave femenina lo toma ahora Gary Ross, cuya variopinta filmografía la integran dos estimables primeras películas, Pleasantville y Seabiscuit, el taquillero arranque de Los juegos del hambre y la interesante denuncia antirracista Los hombres libres de Jones; uno de esos directores que consideramos artesanos y que con este glamuroso material hace lo que se espera, un entretenimiento tan banal como inofensivo para lucimiento en pasarela de sus atribuladas protagonistas, cuya acción se ve más potenciada por la trepidante música de Daniel Pemberton que por la realización en sí. Con tantas costuras que por momentos recuerda a Michael Jackson, Sandra Bullock mantiene no obstante todavía palmito, aunque apenas conserve agilidad para gesticular, mientras Cate Blanchett luce belleza sobria y madura no exenta también de cicatrices; Helena Bonham Carter hace como siempre de mamarracha, y Rihanna exhibe una peligrosa tendencia a engordar. El gato al agua se lo lleva Anne Hathaway, que mantiene esa frescura que le caracteriza y se erige como la más divertida del grupo. Por lo demás poco hay que añadir, pues la trama reproduce ese manual de golpes perfectos pero absolutamente imposibles y disparatados que caracteriza la cansina saga. En su favor hay que decir que gracias a ese elenco totalmente femenino, nos ahorramos las chulerías de los ladrones originales comandados por el engreído Clooney. Como curiosidad cabe destacar los cameos, haciendo de ellas mismas, de numerosas habituales del papel cuché, como Katie Holmes, Kim Kardashian, Olivia Munn, Adriana Lima o Serena Williams. Echamos de menos en el elenco a Julia Roberts y Catherine Zeta-Jones, únicos reclamos femeninos de las entregas machistas de la serie.

EN LA PLAYA DE CHESIL Asignatura pendiente

Título original: On Chesil Beach
Reino Unido 2017 110 min.
Dirección Dominic Cooke Guión Ian McEwan, según su novela Fotografía Sean Bobbitt Música Dan Jones Intérpretes Saoirse Ronan, Billy Howle, Emily Watson, Anne-Marie Duff, Sanuel West, Adrian Scarborough, Bebe Cave, Philip Labey Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2017; en Reino Unido 18 mayo 2018; en España 29 junio 2018

Ya sea como guionista (El buen hijo) o como novelista (El placer de los extraños, El intruso o Expiación), Ian McEwan ha visto cómo muchos de sus trabajos han sido llevados al cine; pero sólo en pocas ocasiones se ha encargado de adaptar sus propias novelas (El inocente de John Schlesinger y ahora esta película y la próxima a estrenarse The Children Act, protagonizada por Emma Thompson). Es precisamente Saorise Ronan, que se dio a conocer a partir de la película de Joe Wright en la que daba vida a una impertinente y enredadora niña, quien lleva gran parte del peso de esta película; el resto se debe al desconocido Billy Howle, apenas visto en Dunkerque y como protagonista de una serie de televisión basada en Testigo de cargo de Agatha Christie. Para dirigir a esta pareja de jóvenes que sufren un traspiés que marcará el resto de sus vidas justo la noche de su boda, se ha contado con un veterano director de teatro que debuta en el cine tras dirigir la miniserie histórica The Hollow Crown. Cooke apunta maneras en este melodrama de cámara que nos invita a una tarde melancólica en la localidad del título, mientras la joven e inexperta pareja se enfrenta a su primera experiencia sexual. Ambientada a principios de los sesenta en torno a dos personas de sobrada educación moral y académica (ella forma parte de un cuarteto de música, mientras él celebra a los cuatro vientos su matrícula de honor en Historia), la pieza denuncia la carencia de una formación sentimental y sexual que evite los sinsabores y las malas y precipitadas decisiones que pueden marcar de por vida. Bien interpretada, dirigida con elegancia y exquisitez, con continuos pasos atrás en el tiempo que procuran definir caracteres y experiencias (la ambigua y tensa relación de ella con su padre, un Samuel West al que recordamos por Howards End y hemos visto recientemente en El instante más oscuro, hace sospechar algún detalle no suficientemente confirmado), la película, y entendemos por extensión la novela, se resiente sin embargo de un notable desequilibrio que hace que durante gran parte de su metraje no sepamos qué se nos quiere contar, para en el último tercio plantear precipitadamente el embrollo central de su trama, y acabar con un convencional final, maquillaje incluido, que vulgariza en considerable medida el resto de esta exquisita pero poco estimulante propuesta que no alcanza ni a emocionar como pretende.

miércoles, 11 de julio de 2018

EL MEJOR VERANO DE MI VIDA One Man Show

España 2018 90 min.
Dirección Dani de la Orden Guión Daniel Castro, Marta Suárez, Olatz Arroyo y Dani de la Orden, según la película de Gennaro Nunziante Fotografía Valentín Álvarez Música Zacarías M. de la Riva Intérpretes Leo Harlem, Alejandro Serrano, Maggie Civantos, Jordi Sánchez, Toni Acosta, Gracia Olayo, Berto Romero, Juana Cordero, Isabel Ordaz, Stephanie Gil, Salva Reina, Antonio Dechent, Arturo Valls, Silvia Abril, Nathalie Seseña Estreno en Festival de Málaga 21 abril 2018; en salas comerciales 13 julio 2018

No estamos habituados a ver comedias ni ningún otro tipo de series en televisión, pero dicen que como tantas otras esta película del joven director de Barcelona noche de verano, Barcelona noche de invierno y El pregón, sigue los patrones de esas telecomedias tan populares en los canales privados. De ese formato proviene el humorista Leo Harlem, que hasta ahora sólo había intervenido en cine como secundario en Torrente: Operación Eurovegas y Villaviciosa de al lado, y ahora da el salto a lo grande como protagonista absoluto en esta cinta donde él es su mejor baza para hacer reír y se comprueba que se siente como pez en el agua en un espectáculo concebido prácticamente como un One Man Show. Lo curioso es que aunque la trama recuerda solapadamente a La vida es bella, en realidad se trata de un remake casi literal de otra cinta italiana, récord de taquilla en 2013 en su país, Sole a catinelle, que se traduce como El sol a cántaros, frase muy usada por Harlem en el guión escrito a varias manos de esta divertida película. A este paso, y tras Perfectos desconocidos de Álex de la Iglesia, le vamos a coger el gusto a los remakes de la comedia italiana. Su tono socarrón, sus chistes continuos, su acelerado y acertado ritmo, hacen que nos encontremos ante un producto refrescante para estas fechas, sin ambiciones ni pretensiones más allá de divertir y hacer buena caja. Lástima que en su tercio final incurra en el mismo fallo en que lo hace habitualmente el cine que le sirve de referente, el americano, del que sigue un irremediable patrón, trucándose en casi un melodrama sentimental y pretendidamente emotivo, algo que su chapucera banda sonora se encarga de subrayar en cada momento. De paso se atreve también a hacer crítica social y política, con más ingenuidad y falta de ingenio de lo conveniente, sin apenas disimular en realidad su vocación de producto coyuntural con valores aprendidos del conservadurismo moral más acuciante. Pero nada de eso le resta valor para lograr con justicia ser una comedia simpática y veraniega, para disfrutar sin prejuicios.

NO TE PREOCUPES, NO LLEGARÁ LEJOS A PIE Mejor sin compasión

Título original: Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot
USA 2018 114 min.
Dirección Gus Van Sant Guión Gus Van Sant y John Callahan, según sus memorias Fotografía Christopher Blauvelt Música Danny Elfman Intérpretes Joaquin Phoenix, Rooney Mara, Jonah Hill, Jack Black, Tony Greenhand, Beth Ditto, Ronnie Adrian, Mark Webber, Kim Gordon, Udo Kier, Carrie Brownstein, Peter Banifaz Estreno en Festival de Sundance 19 febrero 2018; en Estados Unidos 13 julio 2018; en España 6 julio 2018

Ha pasado por los festivales de Sundance y Berlín sin recompensa alguna. Seguramente no han sido capaces de ver sus muy loables méritos. Van Sant muestra su lado más amable aunque no exento de ironía en esta en cierto modo aseada biografía de John Callahan, viñetista humorístico norteamericano que sufrió un accidente de juventud que le dejó paralítico. Seguramente hay a quien le hubiera gustado que para la ocasión el director de Mi Idaho privado y Elephant hubiera adoptado el estilo burlón y políticamente incorrecto del homenajeado, quien por otro lado firma también el guión de la película. Pero Van Sant ha preferido seguir un estilo más afín al suyo propio, sin desafiar la tradicional caligrafía americana a la hora de contar historias, con esa facilidad habitual para narrar que tienen las películas del país. En su cometido no duda en combinar tiempos de forma meditadamente desordenada, pero sin que ello confunda ni despiste en manera alguna, a la vez que intercala viñetas animadas del artista, generalmente relacionadas con el material dramático tratado en cada momento. Pero lo realmente satisfactorio de la empresa es su claridad y certeza a la hora de reflejar su tesis, que no es sino la de desterrar cualquier tipo de compasión, especialmente la propia, cuando se atraviesa una tragedia similar a la que pasa el protagonista, ante lo que es habitual dejarse llevar por la desesperación. Es más, Callahan tuvo problemas muy serios con la bebida, de los que derivan otros igualmente graves y consecuencias como esa parálisis apuntada, de forma que ésta pasa a un segundo lugar y comprobamos cómo puede llevar una vida convencional, en la que hasta el amor encaja de forma natural y nada impostada, a pesar de sus supuestas limitaciones. Cierto es que en su desarrollo a veces la cinta se torna discursiva y hay momentos incluso en los que parece no avanzar, pero son males menores en un conjunto realmente agraciado y un tono amable francamente logrado. Alrededor de un estupendo Joaquin Phoenix que no aprovecha la ocasión para la temida sobreactuación, surgen una serie de interesantes personajes excelentemente interpretados por un elenco en estado de gracia, que logran insuflar vida propia en sus personajes y acompañar al central por su particular periplo vital, optimista, positivo y a toda carrera en su silla de ruedas autodirigida.