domingo, 30 de junio de 2019

LOS MUERTOS NO MUEREN Divertimento autocomplaciente

Título original: The Dead Don’t Die
USA 2019 103 min.
Guion y dirección Jim Jarmusch Fotografía Frederick Elmes Música Sturgill Simpson Intérpretes Bill Murray, Adam Driver, Chloë Sevigny, Tilda Swinton, Steve Buscemi, Danny Glover, Caleb Landry Jones, Rosie Pérez, Iggy Pop, Sarah Driver, RZA, Selena Gómez, Carol Kane, Tom Waits Estreno en el Festival de Cannes 14 mayo 2019; en Estados Unidos 14 junio 2019; en España 28 junio 2019

El prestigio de un nombre y la carrera que lleva detrás hace que una película como ésta se incluya en la sección oficial de Cannes, aunque luego se vaya de vacío como merece, y es que no va más allá de un divertimento para el propio Jarmusch y sus incondicionales amigos, no tanto para el público, que no acierta a reírle la gracia más allá de la discreción. El director de Extraños en el paraíso y Paterson, por citar dos extremos cronológicos de su extensa y celebrada filmografía, y principal artífice junto a los hermanos Coen de eso que vino a denominarse cine independiente americano, o cine indie, a finales de los años ochenta del pasado siglo, se embarca ahora en una de zombies en clave humorística.

Nada que no hayamos visto ya en varias ocasiones, unas veces desde el punto de vista exagerado gore o bizarro, otras veces simplemente con intenciones de diversión y socarronería, desde Zombieland, en la que el propio Bill Murray se interpretaba a sí mismo, a Zombies Party. Y si la intención de Jarmusch es la de denunciar el actual sistema político, social y económico del consumismo a ultranza y la competencia desmedida, en la que nunca como antes el hombre se convierte en depredador de sí mismo, algo que remarca innecesaria e inocentemente un Tom Waits que ve el desastre desde su atalaya de marginado y ermitaño, que sepa que esa intención ha estado prácticamente presente en todas y cada una de las películas de zombies memorables que se recuerdan.

Así pues lo que nos queda es un reparto de lujo en el que abunda la marcianada, literalmente en el caso de Tilda Swinton, y el humor autocomplaciente, como las continuas referencias a la canción de la película, que canta Sturgill Simpson en cada momento y lugar, o la lectura del guión que convierten el personaje de Adam Driver en peculiar visionario. En conjunto el espectáculo se deja ver, pero con la sensación de mil veces visto y con la gracia justa, más bien poca, mientras chirrían a estas alturas momentos tan desafortunados como Chloë Sevigny como única de los tres policías, los otros dos hombres, que se impresiona con los cadáveres que dejan los zombies a su paso, y que toma decisiones con pocas luces. Nos quedamos con la nostálgica coreografía de muertos saliendo del césped con la mano bien abierta y amenazante.

sábado, 29 de junio de 2019

LOS DÍAS QUE VENDRÁN El fruto de la convivencia y la reconciliación

Título original: Els dies que vindran
España 2019 94 min.
Dirección Carlos Marques-Marcet Guion Carlos Marques-Marcet, Clara Roquet y Coral Cruz Fotografía Álex García Música María Arnal Intérpretes David Verdaguer, María Rodríguez Soto, Albert Prat, Sergi Torrecilla, Lupe Verdaguer, Laura Soto Socias, Gigi Rodríguez Lucena Estreno en el Festival de Rotterdam 31 enero 2019; en el Festival de Málaga 20 marzo 2019; en salas comerciales 28 junio 2019

A medio camino entre la ficción y el docudrama, la nueva película de Carlos Marques-Marcet y gran triunfadora del pasado Festival de Málaga, donde obtuvo la Biznaga de Oro y los premios al mejor director, mejor actriz y mejor película del jurado joven, no se entiende si no es sobre la base de una férrea amistad entre su realizador y su protagonista, David Verdaguer. El actor, que ya protagonizó las dos anteriores cintas de Marques-Marcet, 10.000 km y Tierra firme, presta aquí su propia experiencia durante los nueve meses de gestación de su hija Lupe, junto a su pareja en la vida real María Rodríguez Soto, y con la incorporación de documentos privados y familiares de ella y sus padres, lo que nos permite asistir en pantalla a dos partos en directo.

No necesariamente las experiencias plasmadas en la película tienen que responder a las propias de la pareja protagonista, pero no cabe duda de que ésta ha contribuido sobremanera a definir buena parte del guion y de las situaciones que en él se plasman. La crónica de nueve meses de embarazo, la alegría de traer un nuevo ser humano al mundo y el milagro de la vida, ya ha sido objeto en muchísimas ocasiones de argumento cinematográfico, generalmente pasto de comedias románticas. La diferencia ahora reside en que al realizador y sus guionistas parece que les interese más plasmar la dificultad de mantener una pareja en pie, especialmente cuando se presenta una presión de este calibre, que en las dudas y expectativas que la noticia genera, aunque tampoco este particular pase desapercibido. La franqueza de los sentimientos y la naturalidad del amor aparecen así con considerables dosis de humanidad, sensibilidad y naturalidad, aunque en el proceso se atisba también más de una impostura, dentro de un acabado algo tosco y pasado de moda, banda sonora incluida, y con una protagonista demasiado dada a la risa tonta.

No obstante llama la atención también como producto coyuntural de una época, una nación y una problemática específica, toda vez que la pareja ofrece esa singularidad de la cuestión catalana, donde descendientes de inmigrantes andaluces y burgueses catalano-parlantes y posiblemente independentistas están obligados a entenderse, incluso en pareja, y a ofrecer a la sociedad el resultado de su amor, llamado quizás al diálogo y la reconciliación. Esa podría ser otra posible interpretación de la nueva aventura parejo-amorosa del joven realizador catalán.

LOS JAPÓN Aquí abajo y allí en el este

España 2019 91 min.
Dirección Álvaro de la Rosa Guion Álvaro Díaz Lorenzo, Cristóbal Garrido y Adolfo Valor Fotografía Valentín Álvarez Música Julio de la Rosa Intérpretes Dani Rovira, María León, Antonio Dechent, Cinta Ramírez, Iker Castiñeira, Ryo Matsumoto, José Ramón Bocanegra, Maya Murofushi, Boré Buika, José Ramón Rodríguez, Keita Arai Estreno en el Festival de Málaga 24 marzo 2019; en salas comerciales 28 junio 2019

Señor, dame paciencia y Cuerpo de élite, los trabajos anteriores de los responsables de este engendro, el director de la primera, los guionistas de la segunda y los productores de ambas, no son precisamente una buena carta de presentación para esta cinta que pretende ser la comedia del verano, para lo que ha retrasado su estreno comercial tras clausurar el Festival de Málaga hace tres meses. Pero estar parcialmente rodada en Coria del Río e intentar aprovechar, sin mucho éxito por cierto, el filón que proporciona la longeva relación del pueblo sevillano con el país nipón debido a una expedición diplomática japonesa en pleno siglo XVII que acabó con algunos de sus expedicionarios cambiando su residencia del sol naciente por el sol perpetuo, suponían suficientes atractivos a priori para dar un voto de confianza a la producción.

Sin embargo no ha podido ser más decepcionante la sorpresa, al encontrarnos con un producto de corte eminentemente televisivo sin verosimilitud alguna, dentro de lo difícil por supuesto que es tragarse su delirante punto de arranque, el nombramiento de un coriano como nuevo emperador de Japón. Asistimos a un despropósito tal, sin relieve ni fortuna, sin gracia, sin el eco que un evento tan disparatado como éste debiera tener en la prensa mundial, con unas interpretaciones sobreactuadas y un guion infame y ridículo que no acierta ni a ofrecer un mínimo análisis inteligente del choque entre culturas.

Por ser algo positivos nos quedaremos con el parecido razonable del joven Iker Castiñeiro con su padre de ficción, Dani Rovira, y el divertido acento entre andaluz y japonés del bailaor flamenco Ryo Matsumoto; porque lo de la reivindicación feminista que se ejercita a través del histriónico y ordinario personaje de María León es directamente de juzgado de guardia. Esto no es ni más ni menos que el reflejo en el cine de lo que ocurre en la política, el regreso a lo más rancio y conservador que sólo tuvo eco en tiempos de Paco Martínez Soria, en pleno franquismo, y de Esteso y Pajares en una democracia aún joven y desorientada, y precedente en Madre in Japan, dirigida por Francisco Perales y protagonizada por Los Morancos en plena década de los ochenta. Poca confianza nos puede dar ahora lo próximo a estrenarse de Álvaro de la Rosa, La lista, aunque en ella figure el regreso de Victoria Abril.

viernes, 28 de junio de 2019

UN ATARDECER EN LA TOSCANA El arte destapa la incómoda realidad

Título original: Dolce fine giornata
Polonia 2019 92 min.
Guion y dirección Jacek Borcuch Fotografía Michal Dymek Música Daniel Bloom Intérpretes Krystyna Janda, Kasia Smutniak, Antonio Catania, Vincent Riotta, Lorenzo de Moor, Robin Renucci, Mila Borcuch, Wiktor Benicki, Dominik Wojcik Estreno en el Festival de Sundance 28 enero 2019; en Polonia 10 mayo 2019; en España 21 junio 2019

Tras el equívoco título que le han endosado nuestros distribuidores, y que hace pensar en una comedia romántica en los muy transitados parajes toscanos, se esconde una interesante reflexión sobre la realidad europea, la falsedad imperante, los intereses creados y el miedo como arma de control social y económico impuesto tras la oleada de atentados terroristas perpetrados desde oriente pero generados desde nuestras propias entrañas en occidente.
 
La heroína de la función es una exitosa poetisa reconocida con el Nobel de literatura, que se arriesga a sacrificar su estatus privilegiado, casa en la montaña y Porsche incluidos, al atreverse a hacer una declaración de principios tan sorprendente como devastadora. En realidad no plantea más cuestiones que las que ya nos hemos hecho, quizás de forma tan impotente como hipócrita, el público potencialmente condenado a consumir este tipo de productos, porque el que en realidad interesa que se plantee estas cuestiones pierde su tiempo consumiendo compulsivamente palomitas mientras ve películas tan anodinas como tecnológicamente impactantes. La posición de Europa frente a refugiados e inmigrantes, aparece entredicha si bien el director no plantea respuestas ni sentencias, pero a través de una serie de secuencias muy elocuentes nos coloca en el escaparate de esa impotencia apuntada y esa frustración ante una realidad que nos viene impuesta y que en el fondo nos interesa más que incomoda.
 
Su director apunta alto con esta película, después de un par de largometrajes insustanciales, el anterior a éste una coproducción con España en la que aparecían Ángela Molina, Juan José Ballesta y la protagonista de Cold War, Joanna Kulig, , de título Indeleble. Por su parte el elenco cumple con matrícula su cometido, especialmente una sensacional Krystyna Janda, galardonada con el premio especial del jurado en Sundance, que consigue plasmar cada matiz de su complejo personaje, una mujer madura intelectual acomodada pero moralmente comprometida, que termina encerrada en su propia obra de arte.

EN LOS 90 Camino de la inclusión y el descubrimiento

Título original: Mid90s
USA 2018 84 min.
Guion y dirección Jonah Hill Fotografía Christopher Blauvelt Música Trent Reznor y Atticus Ross Intérpretes Sunny Suljic, Katherine Waterston, Lucas Hedges, Na-kel Smith, Olan Prenatt, Gio Galicia, Ryder McLaughlin, Alexa Demie Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2018; en Estados Unidos 26 octubre 2018; en España 21 junio 2019

Acostumbrados a ver a Jonah Hill en comedias disparatadas donde reina el mal gusto y la provocación, junto a amiguetes como James Franco y Seth Rogen (Juerga hasta el fin, Supersalidos, La fiesta de las salchichas), aunque disfrutando también de sus espléndidas interpretaciones en cintas como El lobo de Wall Street o Moneyball, que le valieron sendas nominaciones al Oscar, no imaginábamos fuera a resultar tan lúcida su primera incursión en la dirección de largometrajes.
 
Rodada en formato 1:33, el más antiguo conocido, con aspecto de pantalla cuadrada, Hill centra su atención con una mirada limpia y fresca en las andanzas de un niño de doce o trece años en un verano de mitad de la década de los noventa en Los Ángeles, en la que quizás pudiera ser una semblanza de sus propias vivencias adolescentes. El joven actor Sunny Suljic, cuya inquietante mirada ya pudimos apreciar en El sacrificio de un ciervo sagrado de Yorgos Lanthimos, da vida a este chico en búsqueda de una identidad y de un colectivo en el que ubicarse. Con una familia que no le satisface, con un hermano casi psicópata que le hace la vida imposible y una madre soltera que todavía no ha madurado, Stevie, que así se llama, encuentra en una tienda de skateboard la familia y el grupo de amigos que necesita. A partir de ahí llenará huecos emocionales en su vida y descubrirá nuevas experiencias que harán perfilando quizás su devenir futuro. En el camino surgen cuestiones para la controversia y, según quién lo vea, el escándalo, pero lejos de la mirada socarrona y la impostura de las descabelladas aventuras que Hill ha corrido en sus incursiones como actor.
 
Más cerca de un naturalismo cinematográfico bien urdido y mejor acabado, ligero y fresco que espanta cualquier atisbo de rechazo frente a la honestidad, la nobleza y el espíritu de libertad que expide tanto la dirección, con una cuidada puesta en escena cuya aparente naturalidad encubre todo un trabajo de ambientación tan esmerado como el de cualquier gran producción, como en la extraordinaria y extremadamente simpática interpretación del joven Suljic y su entrañable pandilla de modernos proscritos. Todo ello sazonado con una magnífica selección musical lejos de los clichés habituales.

jueves, 27 de junio de 2019

JUVENTUDES MUSICALES AMPLÍA HORIZONTES

Concierto conmemorativo del XXX aniversario del Festival de Primavera de Juventudes Musicales de Sevilla. Orquesta de cuerdas Concerto Málaga. José Manuel Gil de Gálvez, director. Programa: Obras de Campillos, Telemann, Boccherini, Granados, Albéniz, Malats, Turina y Falla. Salón de Actos de Capitanía General, miércoles 26 de junio de 2019

Coincidiendo con el fin de curso de la Cátedra General Castaños del Ejército de Tierra, y el ciento veinte aniversario de la Gesta de Baler, más conocida como Los últimos de Filipinas, Juventudes Musicales logró que ese tesoro semioculto que tenemos en la Plaza de España, el Salón de Actos de Capitanía General, abriera sus puertas para poner el broche de oro al trigésimo Festival de Primavera. Tras las oportunas presentaciones y los discursos protocolarios, una práctica que debería extenderse a otros eventos cuyos artífices apenas ponen en valor, Concerto Málaga, orquesta integrada por once instrumentos de cuerda frotada y uno, el clave, de cuerda percutida, ofreció un concierto con obras de su catálogo, especializado en música española o inspirada en nuestra tierra.

El conjunto andaluz atesora un currículo envidiable, incluyendo giras por todo el mundo, alguna grabación con Deutsche Grammophon, y una nominación a los Grammy latinos por un disco parcialmente dedicado a Granados que tiene como director al aclamado José Serebrier, entre cuyos méritos destaca haber rescatado buena parte de la música cinematográfica de Shostakovich. Las expectativas por lo tanto eran considerables, lo que añadido a la ilusión de celebrar junto a Arnold Collado, Concha Arenal, Emilio Puch y tantos otros amigos esta efemérides, colocaba el evento en un apartado importante de nuestra agenda musical.

No cabe duda de que Collado y su equipo están haciendo una estupenda labor, expandiéndose de su sede habitual en el Parque María Luisa a otros importantes espacios de la ciudad, como el Teatro Cajasol, donde hace poco disfrutábamos de la Big Band del Conservatorio Manuel Castillo, o el mismo Maestranza, donde celebrará la próxima temporada varios conciertos, incluido uno junto a la Sinfónica de Sevilla.

Música de raíz española

Dijo el guitarrista Pepe Romero, a propósito de un concierto con este conjunto malagueño, que debía representar para España lo que I Musici fue para Italia. Y acierta porque por ahí va el estilo de Concerto Málaga. Aborda la música clásica según parámetros medianamente informados pero con criterios de interpretación algo trasnochados, lo que no deja de tener su encanto pero acaba resultando algo soso. De ahí que sus interpretaciones de Telemann, su suite u obertura Don Quijote, y Boccherini, su imprescindible Música Nocturna de Madrid, evidenciaran ese acabado formal impecable, con contrastes suavizados y colores difuminados, siempre desde una estética elegante y nada estridente, pero expresivamente desvaído y nada electrizante. Como introducción, una obertura del desconocido compositor del clasicismo Manuel Campillos estableció la tónica amable que hubo de imperar en general en todo el concierto. 

La segunda parte estuvo protagonizada por la plana mayor de los compositores españoles de principios del siglo XX, con piezas que han grabado en disco, como los Rumores de la Caleta de Albéniz, el Intermezzo de Goyescas de Granados o la plácida Serenata española de Joaquín Malats, siempre desde una óptica elegante de salón, y obras de tanto calado emocional como La oración del torero de Turina, que resultó algo inconexa y deshilachada, y las danzas más célebres de Falla, que tanto triunfan ante un público ávido de nostalgia e ilusión. Lástima que a pesar de ser un repertorio tan transitado por el conjunto, no fueran pocas las ocasiones en que la cuerda sonara desafinada y puntualmente estridente, a pesar de la excelente acústica de este tesoro de la arquitectura que es el Teatro de Capitanía y que tan pocas veces podemos disfrutar la ciudadanía. Con los bises, el Tango de Albéniz y los Recuerdos de la Alhambra de Tárrega, siempre en arreglos especiales para cuerda sola, Concerto Málaga acabó metiéndose aún más al público en el bolsillo.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 26 de junio de 2019

GODZILLA: REY DE LOS MONSTRUOS Lucha de costa a costa

Título original: Godzilla: King of the Monsters
USA 2019 131 min.
Dirección Michael Dougherty Guion Michael Dougherty y Zach Shields Fotografía Lawrence Sher Música Bear McCreary Intérpretes Vera Farmiga, Kyle Chandler, Millie Bobby Brown, Bradley Whitford, Charles Dance, Thomas Middleditch, Ken Watanabe, Zhang Ziyi, Sally Hawkins, Aisha Hinds, David Strathairn, Randy Havens, Anthony Ramos Estreno en Estados Unidos 31 mayo 2019; en España 21 junio 2019

En Hollywood parece que se quiera competir con la televisión con sus mismas armas, con seriales interminables que engrosan el mundo de las franquicias. Series que se pueden ver en pantalla grande con los mejores y más sofisticados equipos de imagen y sonido y unos efectos visuales de primer orden. La recuperación de Godzilla hace cinco años por parte de la productora Legendary, con resultados más bien mediocres, si no directamente decepcionantes, tuvo una digna continuación con Kong: La isla Calavera, un apocalíptico viaje al interior del terror en ambientes exóticos y asfixiantes. Pero esta segunda parte de Godzilla no solo no supera a la que dirigió Gareth Edwards en 2014 sino que directamente la empeora.

Insiste en emular a sus abuelos nipones con un miedo contemporáneo, el preocupante deterioro medioambiental de la Tierra, incluyendo ahora un grupo terrorista que pretende liberar los monstruos, retenidos por las fuerzas estatales, con el fin de restablecer el orden natural tan dañado por el hombre. Pero la línea argumental sigue siendo la misma, con búsqueda de la familia sea donde sea, y es que los protagonistas viajan mucho y de forma algo desmedida e inexplicable. La acción se traslada de la castigada San Francisco a la costa este, concretamente a la histórica Boston, madre de los derechos y libertades estadounidenses. Pero todo es un pretexto para poner en acción al temible Godzilla con otras criaturas ancestrales, como Mothra, Rodan o el increíble monstruo de tres cabezas Ghirodah, de procedencia insólita y sorprendente. Entre ellos se cuela King Kong, aunque pertenezca a otro imaginario distinto, y es que se trata de diseñar el preludio a la próxima entrega, Godzilla vs. King Kong.

En el reparto repiten con igual desgana Ken Watanabe, Sally Hawkins y David Strathairn, mientras Vera Farmiga, Kyle Chandler y la inevitable niña, Molly Bobby Brown, proveniente de Strange Things, intentan sin éxito que empaticemos con su odisea a través de la inquebrantable fuerza de la familia… tradicional. Su desdichado director apenas había dirigido unos cuantos cortometrajes de animación, con una estética sospechosamente parecida a la de Tim Burton, y un par de olvidables largos de terror.

ESTO NO ES BERLÍN Mirando hacía atrás sin ira

México 2019 115 min.
Dirección Hari Sama Guion Rodrigo Ordóñez, Hari Sama y Max Zunino Fotografía Alfredo Altamirano Música Dalí Lantzeta Intérpretes Xabiani Ponce de León, José Antonio Toledano, Ximena Romo, Mauro Sánchez Navarro, Klaudia García, Marina de Tavira, Hari Sama, Lumi Cavazos, Américo Hollander, Fernando Álvarez Rebeil Estreno en el Festival de Sundance 25 enero 2019; en España 21 junio 2019
 
Con amplia experiencia bajo el brazo, el director mexicano Hari Sama deposita su atención en una época que debió conocer, los sintomáticos años ochenta del siglo pasado, culturalmente revolucionarios no solo para un país de joven democracia como el nuestro, sino para todos los países de nuestro entorno, aquí o en el continente americano. De considerable parecido físico con Iñárritu, Sama se reserva en la función el papel de tío y mentor del protagonista, un joven de clase media alta que transita de la adolescencia a la juventud de forma tan reveladora como transformadora, igual que muchos y muchas tuvimos la oportunidad de observar en aquella época en la que proliferaban los locales alternativos y en cierto modo transgresores, donde la cultura punk y la diversidad sexual encontró su paraíso particular.

Unos paisajes muy familiares a la contracultura de esa mítica ciudad alemana que por entonces vivía los estertores del muro de la separación y la ignominia. Pero también unos espacios que podíamos encontrar en otros lugares del mundo quizás menos controvertidos o caracterizados por transgredir la norma o la impostura. Sama ejerce sobre todo esto una mirada no tan nostálgica ni complaciente como la que nos tienen acostumbrados las televisiones echando mano de hemerotecas y videotecas; pero tampoco juzga ni censura, se limita a plasmar ese momento específico y cómo pudo cambiar la forma de vida de muchos jóvenes del momento.

Lástima que tan suculento viaje acabe por no llegar a ningún lugar determinado, y caiga en eso tan frecuente de repetirse y mantener un discurso plano y sin consecuencia. Difícil de entender la jerga de los jóvenes protagonistas, ni siquiera con los subtítulos, dentro de un conjunto en el que destaca Xabiani Ponce de León, posiblemente la cabellera más atractiva que hemos visto en el cine en mucho tiempo. Presentada en Sundance, obtuvo en Málaga la Biznaga de Plata que otorga el jurado, y los premios a mejor fotografía y actor de reparto (Mauro Sánchez Navarro), además del Especial del Jurado de la Crítica.

TOY STORY 4 Mantiene la frescura

USA 2019 100 min.
Dirección Josh Cooley Guion Andrew Stanton y Stephany Folsom, según los personajes creados por John Lasseter, Pete Docter y Andrew Stanton Música Randy Newman Voces (en versión original) Tom Hanks, Tim Allen, Annie Potts, Tony Hale, Keegan-Michael Key, Madeleine McGraw, Christina Hendricks, Jordan Peele, Keanu Reeves, Joan Cusack, Bonnie Hunt, Wallace Shawn, Patricia Arquette, Timothy Dalton Estreno en Estados Unidos y España 21 junio 2019

No es la primera vez que una trilogía se convierte en tetralogía, ni que se anuncia como final de la saga para poco después traicionar la promesa. Pero no siempre es tan bienvenido como esta ocasión. No es que no podamos vivir sin la cuarta entrega de las aventuras de estos muñecos vivientes en la mejor tradición Andersen y su Soldadito de plomo, pero si nos brinda la oportunidad de pasar tan buen rato, disfrutar de un espectáculo imaginativo y que encima sirva para soltar sobre la mesa interesantes reflexiones sobre la convivencia, la independencia y la libertad, que sean fáciles de asumir por los más pequeños a la vez que resulten útiles para los adultos, sin duda es algo digno de aplaudir.
 
Para dosificar y coordinar el ramillete de buenas ideas, personajes antológicos y situaciones divertidas que ofrece la película, se ha confiado a un artesano en nómina de la casa desde Los increíbles, Josh Cooley, en el que es su debut como director de largometrajes. Hasta ahora su mayor cometido había sido co-escribir el guion de Del revés, algunas de cuyas ideas aprovecha en esta aventura de los juguetes más queridos de la gran pantalla. La irrupción de nuevos personajes, algunos tan carismáticos como la siniestra muñeca Gabby Gabby y sus aún peores esbirros, las marionetas Benson, que harían palidecer a Annabelle y el muñeco al que un ventrílocuo Anthony Hopkins ponía voz en Magic respectivamente, o el simpático motorista Duke Caboom, cuyos problemas existenciales derivan de una publicidad engañosa, o la divertida muñeca miniatura Giggle McDimples, añaden al conjunto una frescura difícil de lograr en series que tanto se dilatan en el tiempo.
 
Mucha acción, un humor creativo y un sinfín de esmeradas situaciones hacen que todo se digiera con tanta facilidad como espontaneidad parece haber sido generado. Como curiosidad, en su versión original podemos distinguir las voces episódicas de Mel Brooks, Carol Burnett, Betty White o Carl Reiner dando vida a personajes inspirados en ellos mismos.

jueves, 20 de junio de 2019

CASA DE LOS PIANISTAS Y DE LOS SUEÑOS

Andrés Martínez, piano. María Merino, ilustraciones. Programa: Cuadros de una exposición, de Mussorgsky. La Casa de los Pianistas, miércoles 19 de junio de 2019

Martínez y Merino con la Gran Puerta de Kiev al fondo
Nos llena de satisfacción comprobar cómo poco a poco el espacio que dirige Yolanda Sánchez en la calle Cano y Cueto va encontrando su público y llenando sus impagables propuestas artísticas. Ha ocurrido recientemente con Virginia Carmona y sus canciones de Broadway o con el clave de Javier Núñez. Cumpliendo uno de sus objetivos primordiales, como es servir de plataforma de lanzamiento a multitud de jóvenes talentos que van buscando su lugar en la oferta cultural de la ciudad, y a la vez ofreciendo espectáculos caracterizados por su singularidad, como volverá a suceder hoy jueves 20 de junio, este espacio único e imprescindible que tenemos la suerte de disfrutar en Sevilla brindó a un joven pianista y una interesante artista plástica la oportunidad de presentar su proyecto común en torno a los Cuadros de una exposición de Mussorgsky.

La icónica pieza se suele interpretar más en la versión orquestal que realizó Ravel casi cincuenta años después de su composición, que en la original para piano del autor de Noche en el Monte Pelado, inspirada por los dibujos y acuarelas que integraron una exposición póstuma de su amigo el arquitecto Victor Hartmann. No obstante hemos tenido el privilegio en los últimos años de disfrutarla así de la mano del gran Juan Pérez Floristán en el Festival de Primavera de Juventudes Musicales de hace dos años, y con el pianista ruso Mikhail Rudy en el Maestranza hace siete. Esta última contó además con las propias interpretaciones de Kandinsky sobre los números musicales. Algo así ha hecho la joven ilustradora María Merino, pero reinterpretando los cuadros originales en lugar de la música que se inspiró en ellos, con resultados coloristas y estimulantes dentro de un conjunto caracterizado por la amabilidad propia de quien se dedica con publicaciones ya en el mercado a la ilustración de cuentos infantiles.

Coincidiendo prácticamente con la finalización de sus estudios superiores en el Conservatorio Manuel Castillo, Andrés Martínez, natural de Sanlúcar la Mayor, ofreció una versión robusta y enérgica de la célebre página, centrada quizás en exceso en sus aspectos más viriles e incluso febriles, y dejando de lado las delicadezas y sutilezas que decididamente también forman parte de esta inimitable pieza musical, aunque lo recurrente sea tender a la exageración y lo popular. Centrado en esa exhibición de fuerza, Martínez no alcanzó a reflejar el estado emocional complejo que caracteriza esta obra sobre el dolor humano, y por el contrario se mostró vacilante e impreciso en expresividad. La ausencia de partitura y el empeño con el que acometió su responsabilidad dejó claro que ha preparado la pieza a conciencia, lo que no evitó sufrir más de un apuro, especialmente en El mercado de Limoges, una de las escasas oportunidades que Mussorgsky brinda para el virtuosismo pianístico dentro de una estética mayoritariamente simple y austera. Por otro lado acertó a la hora de plasmar estados de ánimo como en el inquietante Gnomo, ligereza en las Tullerías, obsesivo en Bydlo, veladamente humorístico en los Polluelos en sus cascarones, y contenido y elegante en los Paseos de transición. Menos lúcido se mostró en pasajes tan oblicuos y siniestros como las Catacumbas o estremecedores como Cum mortuis in lingua motua, para acabar majestuoso, no sin cierto atropellamiento, en la Gran Puerta de Kiev, un proyecto de Hartmann que no llegó a construirse.

Merino por su parte dividió su talento entre las ilustraciones de corte infantil que integran su catálogo, como la Bruja Baba-Yaga o el Ballet de los polluelos, y aquellas otras con una personalidad más sombría e inquietante, como El viejo castillo o las Catacumbas. Algunos de sus trabajos son puras réplicas de los originales, como es el caso de los dos judíos o del cuadro final de Kiev, siempre desde una estética colorista y desenfadada que combina varias técnicas, entre las que sobresale la acuarela y el lápiz. Una ocasión irrepetible para conocer la inquietud de nuestros jóvenes talentos y dejarnos seducir por sus valiosas propuestas, gracias a la impagable labor de esta Casa de los Pianistas que nos tiene enamorados.

miércoles, 19 de junio de 2019

EL SÓTANO DE MA Refrito ochentero

Título original: Ma
USA 2019 99 min.
Dirección Tate Taylor Guión Scotty Landes y Tate Taylor Fotografía Christina Voros Música Gregory Tripi Intérpretes Octavia Spencer, Diane Silvers, Juliette Lewis, Luke Evans, McKaley Miller, Corey Fogelmanis, Gianni Paolo, Dante Brown, Tanyell Waivers, Tate Taylor, Allison Janney, Missi Pyle, Dominic Burgess, Heather Marie Pate, Margaret Fegan Estreno en Estados Unidos 31 mayo 2019; en España 7 junio 2019

El actor y director Tate Taylor adquirió cierto prestigio al adaptar la novela de Kathryn Stockett The Help, que aquí se llamó Criadas y señoras y le reportó a Octavia Spencer el Oscar a la mejor actriz secundaria. Sin embargo sus siguientes trabajos no estuvieron a la altura, con el biopic de James Brown I Feel Good y una nueva adaptación literaria, esta vez del éxito de ventas La chica del tren de Paula Hawkins, como productos simplemente coyunturales y faltos de suficiente garra. Con otro proyecto en espera de estreno, Eve, protagonizada por Jessica Chastain, Colin Farrell y John Malkovich, nos llega ahora su primera incursión en el cine de terror, con trasfondo social en torno a un tema tan preocupante como el acoso escolar, aunque tratado con tanta frivolidad que pierde toda su fuerza.
 
La cinta sin embargo parece más bien un nuevo pretexto para recrear ese espíritu ochentero tan de moda y que tanto juego da a películas y programas televisivos de carácter nostálgico. Aquí hay referencias a Carrie y Misery, ambas de Stephen King, a las comedias adolescentes que firmaba John Hughes, con especial mención a El club de los cinco, y a ese ambiente de instituto tan recurrente en buena parte del cine de la época, ya fuera de aventuras, terror o retrato generacional. El acierto de Taylor consiste en saber combinar todos estos ingredientes y ofrecer un trabajo de alta tensión, logrados crescendi emocionales e intrigante resolución.
 
El problema está en su disparatado argumento y lo poco que se sostiene dramáticamente, pero ahí está Octavia Spencer para remontar el espectáculo y ofrecer otra sensacional interpretación, que junto a un lujoso elenco en el que podemos disfrutar de Luke Evans y Allison Janney, además de una felizmente recuperada Juliette Lewis, se erige en lo mejor de esta irregular pero no desdeñable película.

martes, 18 de junio de 2019

JONDE: MUCHO TALENTO JOVEN JUNTO

Concierto de clausura del curso de la Universidad de Sevilla. Joven Orquesta Nacional de España. Jordi Francés, director. Programa: La procesión del Rocío Op. 9, de Turina; Selección de Suites 1 y 2 de Romeo y Julieta Op. 64, de Prokófiev; La consagración de la primavera, de Stravinsky. Teatro de la Maestranza, lunes 17 de junio de 2019

La Joven Orquesta Nacional de España reemplazó por una vez a nuestra Sinfónica para responsabilizarse del concierto de clausura del curso de la Universidad Hispalense, y los resultados fueron sobresalientes. La institución académica revalidó así su apuesta y confianza por el talento joven, demostrado en su imprescindible apoyo a la espléndida Orquesta Conjunta, que de la mano de su director Juan García Rodríguez y sus sensacionales programas tantas satisfacciones nos da.
 
El ambiente de entrada era decididamente festivo, con el teatro lleno y mucho entusiasmo y respeto en sus gradas, que todo contribuye a crear la necesaria atmósfera en la que desplegarse la magia y la ilusión que ha de acompañar este tipo de manifestaciones. Al frente del buque insignia de la formación musical en nuestro país, con aportaciones de miembros de otras orquestas jóvenes gracias a programas de intercambio de la Unión Europea, encontramos la sorprendente y entusiasta batuta del también joven Jordi Francés, curtido en la música contemporánea y férreo conductor disciplinado e involucrado para propiciar los buenos resultados que obtuvo la formación a lo largo de todo el programa propuesto.
 
Sentimiento y sensibilidad
 
Centrado en el ballet ruso, la exhibición comenzó sin embargo haciendo concesión a nuestra tierra y a una fiesta que acaba de pasar, la tan señalada Romería del Rocío. En los atriles La procesión del Rocío, un breve poema sinfónico que Turina compuso en su período parisino, sostenido en fuertes contrastes de melodía y ritmo aunque con una orquestación farragosa y poco delicada. Francés solo erró al no controlar los planos sonoros, de forma que aún resultó más borrosa, pero dotó al conjunto de un considerable vuelo lírico y logró extraer grandes resultados de la percusión y las flautas.
 
Más responsabilidad exige el sublime Romeo y Julieta de Prokófiev, servido en una combinación de las dos primeras suites con el fin seguramente de dotarlo de mayor cohesión dramático musical. Mucho empuje y decisión en unos Montescos y Capuletos de ritmo decidido y arrogante, seguido de una deliciosa y saltarina, llena de dulzura y vivacidad, Julieta niña. Tras unas Máscaras resueltas con amplio sentido jocoso, se le notaron más las costuras a la Escena del balcón y la Danza del amor, en su arquitectura y armazón, porque en texturas y sensibilidad la cosa no pudo salir mejor, con aportaciones solistas excepcionales, por ejemplo al chelo. Un relajado y espiritual Padre Lorenzo dio paso a una endiablada y viril Muerte de Tebaldo. Toda una exhibición de madurez interpretativa tanto por parte del aguerrido director como de una muy talentosa joven plantilla.
 
Una consagración formidable
 
Si el Romeo y Julieta de Prokófiev necesita habitualmente las suites para sonar en concierto y que se preste así más atención a la música que a la danza, La consagración de la primavera de Stravinsky se suele interpretar directamente en concierto y es más raro disfrutarlo en su concepción original. Su fuerza primitiva exige una carga emocional tan prodigiosa que prácticamente nos conduzca al paroxismo. Así lo debió entender Francés y la orquesta para regalarnos una versión tan rabiosa, transparente y endiabladamente febril de esta fascinante página musical.
 
Ya desde una dilatada introducción al fagot, con magníficas prestaciones en los vientos, la joven plantilla, recordemos aún en formación, nos brindó un viaje inquietante a través de controlados acordes repetitivos y acentos sincopados, con una tensión cortante que nos mantuvo casi sin respiración durante sus cuarenta minutos de superposición ininterrumpida de tonalidades, acordes y ritmos. Un majestuoso, técnicamente impecable y delicadamente expresivo Vals de La bella durmiente de Chaikovski, despidió como propina un concierto inolvidable. La gran música en forma de jóvenes talentos volverá a saludarnos al final del mes gracias a la recuperación de Barenboim y la Orquesta del Diván.
 
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 17 de junio de 2019

LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE Hipnótica pero sin drama ni sustancia

Título original: Di qiu zui hou de ye wan
China-Francia 2018 138 min.
Guion y dirección Bi Gan Fotografía David Chizallet y Hung-i Yao Música Giong Lim y Point Hsu Intérpretes Tang Wei, Sylvia Chang, Meng Li, Huang Jue, Chen Yongzhong, Lee Hong-Chi, Luo Feiyang Estreno en el Festival de Cannes 15 mayo 2018; en China 31 diciembre 2018; en España 14 junio 2019

Hay una tendencia entre cierta crítica cinematográfica a considerar cualquier propuesta que se salga radicalmente de los postulados convencionalmente aceptados, como una revolución de la imagen y la dramaturgia y, en cierto sentido, un progreso en el lenguaje cinematográfico. Esto ocurre especialmente cuando no acertamos a comprender todo lo que nos cuenta y nos dejamos seducir por fórmulas y soluciones estéticas que se salen de lo común.
 
Con solo dos películas el realizador chino Bi Gan redunda en esta cinta con título de drama de Eugene O’Neill en ambientar su historia en la ciudad de Kaili, después de Kaili Blues, y hacer del plano secuencia una seña de identidad (había uno en aquella producción que duraba cuarenta minutos, y otro aquí que añade veinte más y está rodado en 3D). Como si de un delirio de David Lynch se tratara, Gan consigue enganchar al espectador en una suerte de sesión hipnótica, aunque no se acierte a comprender los vaivenes de su protagonista, que regresa a su fantasmagórica y náufraga ciudad para encontrar la mujer que una vez amó, o quizás ni exista, o simplemente se conforme con los recuerdos.
 
Ayudado por una fotografía colorista y un estilismo que recuerda a Wong Kar-wai y contribuye a hacer elegante lo que de otra manera hubiera sido nauseabundo, el joven director chino se gana la complacencia de especialistas, boquiabiertos tras su pase por Un certain regard en Cannes del año pasado, mientras el resto nos quedamos perplejos ante la proeza de haber aguantado su propuesta casi sin parpadear pero sin entender, y lo que es peor, sin interesarnos nada. Por cierto, lo del 3D debe ser una broma, pues todos sabemos que este tipo de cintas se exhiben sólo en salas minoritarias no equipadas con esos sistemas tan sofisticados y modernos.

domingo, 16 de junio de 2019

CÁMARA ROSS: UN PIANO LUMINOSO Y UNA CUERDA INTENSA

Concierto nº 10 del XXIX ciclo de música de cámara ROSS-ELI. Paçalin Zef Pavaci y Katarzyna Wrobel, violines. York Yu Kwong, viola. Ivana Radakovich, violonchelo. Tatiana Postnikova, piano. Programa: Quinteto de piano y cuerda en Mi bemol mayor Op. 44, de Schumann; Cuarteto de piano y cuerda en Sol menor Op. 25, de Brahms.
Espacio Turina, domingo 16 de junio de 2019

Escuchar dos obras tan emblemáticas de la escritura camerística como el primer Cuarteto con piano de Brahms y el Quinteto con piano de Schumann de una tacada, era una oportunidad única que en manos de la profesionalidad y el buen hacer de las y los músicos de la Sinfónica se erigía en garantía para disfrutar de la música romántica. Siempre que aparecen en un mismo programa Schumann y Brahms surge inevitablemente, como si flotara en el ambiente, Clara Wieck Schumann. Quizás en esta ocasión le tocó a Tatiana Postnikova, nuestra querida y admirada pianista de la ROSS, transfigurarse en la esposa del complicado compositor y posible amada, que no está del todo comprobado, del autor del Réquiem alemán.

Lo cierto es que fue precisamente Postnikova quien más brilló en la interpretación de estas dos descomunales composiciones, a quien se unieron las otras dos mujeres del conjunto, una Katarzyna Wrobel que añadió cuerpo y ropaje a la epidermis del Quinteto, e Ivana Radakovich, que además de exhibir un control exhaustivo del violonchelo y extraer de él un sonido robusto y aterciopelado, leyó en perfecto castellano unas poéticas palabras sobre el sempiterno triángulo sentimental asociado a los autores y la aclamada pianista.

Dos obras imprescindibles del catálogo de cámara

Clara Schumann estrenó ante el público las dos obras programadas, aunque en un preestreno entre amigos fue Mendelssohn quien además de intervenir el scherzo del Quinteto de Schumann, afrontó la parte de piano. El Quinteto combina el rigor del cuarteto de cuerda con la fantasía y riqueza imaginativa que Schumann sabía impregnar a sus obras para piano. Postnikova acertó en esto segundo, logrando que la suya fuese una interpretación digna del concierto de cámara al que la pieza parece adscribirse, aportando un carácter rapsódico al conjunto, siempre desde la humildad que la caracteriza. En el Allegro inicial el primer violín y la viola sonaron algo raquíticos, el segundo incluso mecánico y poco natural en sus diálogos con el violonchelo. Tampoco el Finale resultó técnicamente impecable, aunque se acertó a dotar de virilidad y agilidad su monumental escritura. Mejores resultaron los movimientos centrales, con una Marcha fúnebre, espejo de Schubert y Beethoven, de clima adecuadamente trágico, y un Scherzo rápido y fogoso. 

El primero de los Cuartetos con piano que compuso Brahms es una obra de juventud que manifiesta sin embargo una madurez expresiva sorprendente, cuya arquitectura eminentemente sinfónica permitió que su adaptación para orquesta por Schoenberg lo convirtiera en algo así como la Sinfonía nº 5 de Brahms. Requiere por lo tanto una interpretación compacta y bien equilibrada que fueron afortunadamente las señas de identidad de un conjunto que ahondó en efusividad, resplandor e intensidad emocional, especialmente en un Finale alla zingarese de ritmo irresistible. Como propina mamá Postnikova eligió Furia, una composición de su hijo Nikolai Managadze, de quien aún recordamos su excelente debut como violinista en la Sala Manuel García del Maestranza hace una década exacta.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía
 

sábado, 15 de junio de 2019

LA BIBLIOTECA DE LOS LIBROS RECHAZADOS Simpática e insólita mezcla de géneros

Título original: Le mystère Henri Pick
Francia 2019 100 min.
Dirección Rémi Bezançon Guion Rémi Bezançon y Vanessa Portal, según la novela de David Foenkinos Fotografía Antoine Monod Música Laurent Perez del Mar Intérpretes Fabrice Luchini, Camille Cottin, Alice Isaaz, Bastien Bouillon, Josiane Stoléru, Astrid Whettnall, Marc Fraize, Hanna Schygulla, Marie-Christine Orry, Vincent Winterhalter Estreno en Francia 6 marzo 2019; en España 14 junio 2019

El mayor mérito de esta amable película del director de El primer día del resto de tu vida, Un acontecimiento feliz y la preciosa cinta de animación Zarafa, está en su referente literario. Una novela éxito de ventas que se atreve a mezclar la intriga a lo Agatha Christie, esa que responde al quién lo hizo, con el talento artístico, y más concretamente literario. Aquí no se trata de esclarecer un crimen, no hay armas ni violencia; de lo que se trata es de descubrir si quien firma un éxito literario es quien realmente lo ha escrito o no.

Una premisa original y divertida que cuenta con notables dosis de humor y una ligereza y liviandad que le hacen alcanzar unas cotas de dignidad y elegancia no al alcance de todo cineasta que se atreva a hacer comedia de intriga con seguridad y confianza. Aquí hemos cambiado el título original El misterio de Henri Pick por este otro más en consonancia con recientes éxitos cinematográficos como La librería o La sociedad literaria y el pastel de piel de patata, seguramente con idea de asegurarse ese éxito en taquilla entre un público femenino y maduro que busca en estas historias románticas aderezadas con un poco de cultura popular, el caldo en el que cultivar sus inquietudes intelectuales.

Pero la verdad es que en esta amable, y algo rocambolesca trama, también hay que decirlo, florecen también las endebleces. Al conjunto le falta algo más de credibilidad, un poco de sustancia y ese toque de admiración y hasta fascinación que sí suelen disfrutar estas propuestas cuando son británicos quienes las ofrecen. Por muy buen y reconocido actor que sea Fabrice Luchini (En la casa, Primavera en Normandía, El juez, Háblame de ti), su encanto seductor es muy discutible, así como su capacidad para conquistar la pantalla queda también algo en entredicho. Muy bien acompañado, eso sí, de la inquietante Camille Cottin, interesada también en descubrir la verdad aunque pueda dañar la imagen de su familia.

No obstante, entre viajes sobre lo que parece ser el puente de Tenerez en la Bretaña francesa, bibliotecas inundadas de libros grandes y pequeños y esa simpática travesura de mezclar la intriga policíaca con la autoría literaria, el producto se muestra agradable y recomendable, para nada rechazable.

TOLKIEN Búsqueda frustrada de un tesoro

USA 2019 112 min.
Dirección Dome Karukoski Guion David Gleeson y Stephen Beresford Fotografía Lasse Frank Johannessen Música Thomas Newman Intérpretes Nicholas Hoult, Lily Collins, Colm Meaney, Derek Jacobi, Genevieve O’Reilly, Laura Donelly, Patrick Gibson, Anthony Boyle, Tom Glynn-Carney, Harry Gilby, Albie Marber, Adam Bregman, Owen Teale, Pam Ferris, Mimi Keene Estreno en Estados Unidos 10 mayo 2019; en España 14 junio 2019

Enésima visita a los institutos académicos británicos de principios del siglo XX, con toda su carga épica, su clasicismo, conservadurismo y supuesta dignidad persistente. La excusa es adentrarse en la juventud de J.R.R. Tolkien y de paso descubrir las influencias y motivaciones que le llevaron a escribir dos de los éxitos literarios más descomunales del último siglo, El Hobbit y, sobre todo, El señor de los anillos.

Ideas como la comunidad, la alianza, la amistad, las leyendas nórdicas, la trilogía de Wagner, la Primera Guerra Mundial como campo de batalla, el riesgo y el atrevimiento (la palabra nórdica Helheimr es repetidamente pronunciada como grito de guerra por los jóvenes protagonistas de la historia, en un claro paralelismo con el Carpe Diem de El club de los poetas muertos), se convierten en carne de un guión en busca de un tesoro que no encuentra.

Poco o nada interesan, supongo que ni siquiera a los fanáticos del autor y su particular universo, estos retazos emocionales encaminados a comprender la obra y épica de un escritor tan singular y relevante. Pobre incluso en la invocación de los héroes y monstruos que jalonan su literatura, la empresa naufraga por un libreto endeble, forzado y poco inspirado, además de unas interpretaciones que como el resto de la función rayan lo plano y la nadería.

Poco o nada parece hacer al respecto la fría y poco inspirada dirección del finés Dome Karukoski, responsable de otro biopic, algo más creativo y esmerado, Tom of Finland. Solo justifican su visionado la siempre estimulante música de Thomas Newman, la previsible y reconfortante ambientación elegantemente británica, y una emotiva escena casi al final de la película en la que el protagonista habla con la madre de su mejor amigo, y no entendemos por qué mayor inspirador. El resto, incluida su anodina historia de amor, está destinado al olvido.

miércoles, 12 de junio de 2019

GEORG RAZUMOVSKIJ: UN FUTURO POR DELANTE

Festival de Primavera de Juventudes Musicales. Georg Razumovskij, piano. Programa: Sonata K.32, de Scarlatti; Sonata Hob. XVI 23, de Haydn; Sonata nº 1, de Prokofiev; Polonesa nº 1 “Melancólica”, de Liszt; Minueto de la Sonatina de Ravel; Scherzo Op. 4, de Brahms; Pianophon, de Razumovskij. Salón de carteles de la Real Plaza de Toros de Sevilla, martes 11 de junio de 2019

Treinta años lleva ya Juventudes Musicales celebrando su Festival de Primavera en el Salón de Carteles de la Real Maestranza, y lo hace convocando jóvenes promesas frente a un público fiel, que la semana pasada tuvo oportunidad de conocer al flamante último ganador del prestigioso Premio Paloma O’Shea del Festival de Santander, Dmytro Choni, y ésta ha sido el jovencísimo alemán Georg Razumovskij quien vino con un ecléctico programa a exhibir sus skills, como se refieren los anglosajones a las virtudes y recursos de quien pretende hacer valer sus aptitudes.
 
Bien aprendido y con muchas ganas de encandilar al público, Razumovskij llegó con un premio bajo el brazo, el que le ha otorgado el Rota Piano Week, un proyecto creado por entre otros Óscar Martín, que hoy cierra junto a la violinista Macarena Martínez esta edición del festival. En su particular viaje por la música del Clasicismo al siglo XX, incluyendo una composición propia, el joven pianista mostró cualidades sobresalientes, lo que no impide la necesidad de mejorar ciertos aspectos de su interpretación, especialmente en lo que se refiere a expresividad e intensidad emocional.
 
Un programa ecléctico
 
Dos piezas del Clasicismo dichas sin pausa arrancaron el concierto. La primera, una de las más de quinientas sonatas que compuso Domenico Scarlatti cuando estaba al servicio de las monarquías españolas y portuguesas, de textura densa y cadencia muy pausada, sirvió para adentrarse en el rigor historicista, con toques secos y esquemáticos que no hacen justicia al espléndido sonido del instrumento. Mejor en estos casos dejarse llevar por el vuelo y la amplitud que permite un piano moderno, despreciando el corsé que impone los nuevos criterios interpretativos. Igual se puede decir de la Sonata nº 38 de Haydn, que brilló en su arranque centelleante y su final juguetón, pero convenció menos en su adagio central, menos ensoñador de lo conveniente. Más en estilo, Razumovskij ofreció una apabullante versión de la Sonata Op. 1 de Prokofiev, pieza concebida para el exhibicionismo técnico no exento de lirismo y riqueza melódica, que dosificó con maestría, sinceridad y una considerable seguridad.
 
Con la Polonesa nº 1 de Liszt se recreó en su exacerbado romanticismo, con acertadas progresiones de intensidad emocional y sutiles cambios de registro. Esa delicadeza se mantuvo en el Minueto, casi un vals lento, de la Sonatina de Ravel, de quien supo captar su espíritu y esencia como cualquier intérprete experimentado. De Brahms ofreció un contundente y feroz Scherzo Op. 4, su obra más temprana conocida, de textura gruesa y contrapuntística que el joven resolvió con hechuras titánicas. Por cierto, qué curioso resulta que a veces podamos confundir plagio con casualidad: el tema central de esta vertiginosa página coincide con el famoso tema principal de Theodorakis para la película Z de Costa-Gavras, y a la vez con la canción Ai no sono recogida en el álbum de Stevie Wonder Journey Through the Secret Life of Plants.
 
Hombre orquesta
 
La gran sorpresa llegó al final, cuando el joven intérprete se atrevió a tocar simultáneamente al teclado y el saxofón una pieza propia en un reconocible estilo new age, que encandiló al público y amplió las posibilidades de futuro de un inquieto intérprete que necesita naturalmente encontrar su propio lenguaje y profundizar más en expresividad emocional, porque técnica y sensibilidad no le faltan.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 10 de junio de 2019

ANTES DE LA QUEMA Diversión con algo de fondo crítico

España 2019 96 min.
Dirección Fernando Colomo Guión Javi Jáuregui Fotografía Juan Hernández Música Fernando Furones y Antonio Carmona Intérpretes Salva Reina, Manuela Velasco, Maggie Civantos, Joaquín Núñez, Manuel Manquiña, María Alfonsa Rosso, Vicente Romero, César Mateo, Sebastián Haro Estreno en el Festival de Málaga 17 marzo 2019; en salas comerciales 7 junio 2019

Fernando Colomo no ha parado desde su celebrado debut en 1977 con Tigres de papel, alternando televisión y cine hasta completar un total de veintidós largometrajes para la gran pantalla. Ha retratado este país que ama y critica a partes iguales siempre desde el punto de vista de la comedia, que a menudo se revela como el mejor vehículo para hacer una crítica certera y efectiva que llegue al mayor número de público, que en última instancia es lo más interesante cuando de divulgar y denunciar se trata. Títulos como ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?, La mano negra, La vida alegre, Bajarse al moro o Alegre ma non troppo han integrado con mayor o menor fortuna esta filmografía que después del fracaso de Isla bonita y el éxito de La tribu, recala ahora con un éxito seguro en el que afortunadamente insiste en hacer denuncia social a través de la comedia y el cine más comercial. Lo mejor es que la película tiene buen pulso, un guión muy elaborado y unos personajes muy sólidos a los que el elenco da vida con convicción y naturalidad. Temíamos que se recurriese al tipismo gaditano para mofarse una vez más de nuestra idiosincrasia, pero aunque no renuncia del todo a ello, Colomo nos trata con respeto y cierta devoción, y lo que es mejor, con dignidad. Las chirigotas del carnaval y el inevitable narcotráfico que propicia el estrecho, sirven de fondo para una velada crítica, quizás menos incisiva y corrosiva de lo que merecía, en torno a la realidad social y económica de la zona, desviada a través del entretenimiento popular y mantenida como caldo de cultivo que interesa a todos, empezando por los poderes públicos, para el crimen organizado, que se ceba especialmente con los más desfavorecidos. La trama interesa, engancha y divierte. Salva Reina aprovecha con nota la alternativa definitiva que le brinda el veterano director, y todo funciona como un reloj para al menos, si no se acierta de pleno en todo lo apuntado, entretener y hacer gracia, con mimo y compasión. Así se entiende el Premio del Público en Málaga, no tanto el de mejor actriz secundaria a Maggie Civantos, bendecido por los supuestos entendidos en la materia que deben integrar un jurado oficial, que sin duda toma como referencia a María León para componer su personaje. Más nos hubiera complacido un reconocimiento a María Alfonsa Rosso, entrañable, respetuosa y divertida como abuela trastornada.

EL CREYENTE Una evolución cuestionable

Título original: La prière
Francia 2018 107 min.
Dirección Cédric Kahn Guión Cédric Kahn, Fanny Burdino, Samuel Doux y Aude Walker Fotografía Yves Cape Intérpretes Anthony Bajon, Damien Chapelle, Álex Brendemühl, Louis Grinberg, Hanna Schygulla, Antoine Amblard, Colin Bates, Iñaki Aguirre, Carlos Bonilla Estreno en el Festival de Berlín 18 febrero 2018; en Francia 21 marzo 2018; en España 7 junio 2019

Aunque activo desde 1991, Cédric Kahn, a quien hemos visto como actor en cintas como Cold War o Después de nosotros, apenas ha dirigido ocho películas, dentro de una filmografía floja que no mejora precisamente con esta película que sin embargo se revela como la más interesante y ambiciosa de su producción. En ella cuenta la historia de un joven drogodependiente que busca rehabilitación en el seno de una comunidad religiosa, si bien no se nos informa en ningún momento si se trata de una decisión voluntaria, prescrita por alguna autoridad judicial o como consecuencia de un imperativo familiar. Lo cierto es que en ese ambiente irá previsiblemente desarrollando cierta inquietud por el más allá, la fe y la confianza en un ser superior capaz de enmendar su errático comportamiento e irascible talante. Aunque el director procura no adoctrinar ni resultar insidioso, intentando en todo momento seguir una gramática aséptica, el proceso de conversión con posible camino de vuelta no logra resultar más convincente que lo que se desprende de la propia letra de la función. Una serie de puntuales eventos, entre los que destacan una oración puntual, presumiblemente la que da título original a la cinta, el encuentro con la religiosa fundadora del centro, a quien da vida una recuperada Hanna Schygulla, para siempre musa de Fassbinder, y un incidente en la montaña que trasmuta en milagro, son las únicas pautas para comprender el cambio en un joven rabioso por su carácter y el mono, que sin mucha explicación ni sentido va agarrando las prendas de la vocación. Para colmo de tópicos será el amor terrenal lo que ponga en entredicho su supuesta vocación religiosa. Del conjunto nos quedamos con la meritoria interpretación del protagonista, que logró el premio al mejor actor en el Festival de Berlín del año pasado, y la presencia como secundario destacado de Álex Brendemühl, un actor que solo por sus dotes lingüísticas ya debería se tenido más en cuenta.

sábado, 8 de junio de 2019

RUBÉN YESSAYÁN ENTRE ANIVERSARIOS

Rubén Yessayán, piano. Programa: Seven & Four Anniversaries, de Bernstein; Arabesque nº 1, Epigraphes antiques, Jardins sous la pluie, Selección del Libro II de Preludios, y L’isle joyeuse, de Debussy. La Casa de los Pianistas, viernes 7 de junio de 2019

Es un alivio comprobar que cada día que pasa la propuesta de Yolanda Sánchez va a más. Aún queda mucho por resistir, y desde aquí animamos a la aguerrida profesora e intérprete a tener paciencia para que su envidiable proyecto se convierta en una cita ineludible de la agenda cultural sevillana. Anoche nos contaba que algún día ha logrado hasta setenta personas de público, lo que equivale prácticamente a llenar la Sala Martha Argerich en la que se celebran estos singulares conciertos.

La experiencia de asistir a una interpretación tan íntima y cercana como la que nos brinda este espacio, y de paso disfrutar de una interesante conferencia sobre las obras programadas, como así ocurrió en esta ocasión, no tiene precio. Pero de momento las dificultades de su impagable artífice pasan incluso por mantener el magnífico piano Shigeru Kawai para el que ha abierto una cuenta de crowdfunding en su página web.

Nostalgia en la memoria

Madrileño de origen armenio, Rubén Yessayán es uno de esos músicos a los que se nota de lejos su pasión por lo que hace, el entusiasmo que imprime a sus interpretaciones e introducciones, y cómo lo transmite en un alto porcentaje al oyente. Su encuentro con el público de esa Casa de los Pianistas que es por lo tanto su casa, que rara vez sale decepcionado y se muestra dispuesto a divulgar su experiencia para lograr la máxima difusión, vino de la mano de dos compositores muy frecuentados el año pasado, cuando cumplían cien años de su nacimiento y fallecimiento respectivamente. Nos referimos a Leonard Bernstein y Claude Debussy.

En el programa unas miniaturas del insigne director de orquesta que no por casualidad beben mucho del universo debussiano, con una estética y una plasticidad inconfundiblemente basada en el genial compositor francés. Se trata de dos colecciones de Aniversarios, unas obras breves para piano que Bernstein compuso en homenaje a una serie de personajes importantes en su vida, unos por su relevancia pública, otros en el ámbito de su vida personal. Piezas de alta contención emocional, acordes breves y muy precisos que Yessayán defendió con seriedad y meticulosidad, delicado y melódico en la dedicada a Copland, intimista en el caso de Felicia Montealegre, la actriz chilena con la que se casó en 1951, misterioso con Paul Bowles, el autor de El cielo protector, caustico en las dedicadas al matrimonio Koussevitzy, con aires jazzísticos en el caso del compositor americano William Schumann, o deliberadamente agitado en la más compleja técnicamente, la dedicada a su amiga y secretaria Helen Coates.

Inventiva y delicadeza

Rubén Yessayán durante una de sus interesantes locuciones
en La Casa de los Pianistas
Debussy compuso Epigraphes Antiques para ilustrar los poemas lésbicos de su amigo Pierre Louÿs recogidos en Le chanson de Bilitis, que también inspiraron la película de David Hamilton de 1977. Una serie de piezas raramente interpretadas, a pesar de que cuentan con un arreglo para cámara de Bernard Chapron, en las que su fuerte carga erótica demanda una alta dosis de sensualidad no siempre plasmada en el responsable pianismo de Yessayán. Su interpretación se basó más en la delicadeza melódica y armónica que en destacar sus aspectos más morbosos, deslizándose sin abuso de pedal ni rubato, manteniendo una línea respetuosa, sin estridencias ni salidas de tono, primando un fraseo nítido y preciso, sólo ensombrecido por algún desliz técnico corregido sobre la marcha, y desembocando en una vertiginosa imitación de la lluvia tanto en el sexto epígrafe como en el Jardín bajo la lluvia, tercera de las Estampas, que cerró la primera parte.

Yessayán ha cumplido el sueño de muchos pianistas de grabar íntegramente los dos libros de Preludios de Debussy, y buena muestra de su particular visión de estas imprescindibles páginas la brindó con una selección del segundo en la que no faltaron La Puerta del Vino que tanto le une a Falla, desplegada con amplio sentido del color y el ritmo, así como los evocadores paisajes ilustrados en Brouillards y Bruyères, el espíritu entre cómico y marcial de Géneral Lavine, y el virtuosismo exacerbado de Fuegos artificiales, primando siempre una lectura basada en la sinceridad y el respeto. Una muy particular versión rapsódica del primer Arabesco, y una entusiasta recreación de La isla alegre, culminaron este melancólico viaje cuya improvisada propina, el siempre agradecido Claro de luna, se sirvió con licencias de una memoria no siempre a punto.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía