domingo, 31 de mayo de 2026

LAS CATADORAS DE HITLER La herida en carne propia (II)

Título original: Le assaggiatrici
Italia-Bélgica-Suiza 2025 123 min.
Dirección
Silvio Soldini Guion Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia y Lucio Ricca, según la novela de Rosella Postorino Fotografía Renato Berta Música Mauro Pagani Intérpretes Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Olga von Luckwald, Thea Rasche, Kriemhild Hamann, Berit Vander, Esther Gemsch, Jürgen Wink, Nicolo Pasetti Estreno en Italia 27 marzo 2025; en España (no en Sevilla) 22 mayo 2026


La barbarie nazi es fuente inagotable del horror más inimaginable y nauseabundo, además de espejo doliente de las salvajadas que hoy cometen los líderes modernos del fascismo, parapetados como siempre en la aprobación de un pueblo amnésico y egoísta, además de iliterato. De nuevo son los propios alemanes quienes sufren las consecuencias de la devastación a la que fueron sometidos, merced a ese monstruo innombrable y la multitud de infames duendecillos que ejecutaron sus lamentables designios. Otro episodio poco conocido de esta locura generalizada la protagonizaron un grupo de mujeres, alemanas, sanas, jóvenes y vecinas de la Guarida del Lobo, que es como se conocía el cuartel general de Hitler, obligadas a comer los alimentos cocinados para el führer con carácter previo a su degustación, con el fin de evitar su envenenamiento en caso de atentado mediante ese procedimiento.

Un programa diabólico que el director Silvio Soldini, con una sólida carrera a sus espaldas (Acuarela, Giorni e nuvole), maneja con dureza y sobriedad, logrando una atmósfera malsana de terror casi permanente, visible tanto en los rostros de estas mujeres, algunas viudas de guerra, como en el hostil ambiente que les rodea. Mérito muy especial de estos logros lo tienen sus protagonistas, desde Elisa Schlott, que se erige en rostro y cuerpo sobre el que se suceden los terribles episodios que marcaron esta terrible experiencia, al resto de mujeres sometidas a una tortura psicológica constante, la mansa conformidad de la suegra frente al desconcierto y escándalo que suscita en el suegro, hasta el oficial incapaz de asumir la barbarie a la que ha sido obligado y mantener una postura personal y libre frente a ella.

El film resulta duro y terriblemente doloroso, con una puesta en escena académica y clásica y una fluidez narrativa siempre presta a la sorpresa y, sobre todo, a la incredulidad, aún todavía, frente a la posibilidad de que el hombre pueda ser tan cruel consigo mismo. Basada en hechos reales, novelados y llevados ahora al cine por seis guionistas, quizás demasiadas para condensar tan precisos y específicos acontecimientos, si bien el objetivo se ha conseguido, pese a tantas manos involucradas.

EL CASO HÜBENER La herida en carne propia (I)

Título original: Truth & Treason
USA-Lituania 2025 120 min.
Dirección
Matt Whitaker Guion Ethan Vincent y Matt Whitaker Fotografía Bianca Cline Música Aaron Zigman Intérpretes Ewan Horrocks, Rupert Evans, Ferdinand McKay, Daf Thomas, Nye Occomore, Joanna Christie, Sean Mahon, Sylvie Varcoe, Ben Dilloway, Daniel Betts, Celinde Schoenmaker, Dominic Mafham Estreno en Estados Unidos 17 octubre 2025; en España 29 mayo 2026

Son varias las películas con el nazismo como tema que se están estrenando estos días. A La isla de Amrum se unió hace unos días Las catadoras de Hitler, y ahora esta película de título original Verdad y traición. Todas con la particularidad de centrar las consecuencias del fascismo y la guerra en el propio pueblo alemán. El caso Hübener es el debut en la dirección de Matt Whitaker, curtido en televisión y películas de serie B en diferentes cometidos. Con una caligrafía pulcra y una narrativa tradicional y convencional, pone en pie otra historia de resistencia en el propio seno de la sociedad alemana del momento, ¿o es que creíamos que no hubo disidencia y mirada crítica entre los propios alemanes que vieron cómo su convivencia y su propia existencia como país se ponía en peligro por otro loco con aires de grandeza?

Estas historias, siempre necesarias como salvaguarda de nuestra memoria, nos llegan en un momento aún más necesario, imprescindible, cuando se ciernen sobre nosotros y nosotras un triple peligro que hace zozobrar los cimientos de nuestra civilización, obligándonos a dar pasos atrás de gigante en la consecución de derechos, libertades y una mejor convivencia entre razas y creencias. Aún así, no creemos que esta película tan aseada como correcta en sus cometidos, recursos y puesta en escena, persiga ese objetivo, sino más bien hacer justicia a la memoria de quienes, como los jóvenes de esta historia, hicieron frente al régimen asesino y descarnado, asumiendo las trágicas consecuencias que esa osadía debía suponerles.

Tan bien interpretada como hábilmente dirigida, la cinta discurre por los parámetros habituales en este tipo de producciones, creando ciertas similitudes con la noventera Rebeldes del swing, y dejando claro que siempre habrá quienes se resistan a la injusticia, empleando como en este caso la cultura, la literatura y la memoria para denunciar la barbarie y la sinrazón a la que, precisamente ahora, nos conducen quienes desde las redes sociales tanta propaganda hacen de lo peor de nuestra especie, hasta hacernos desear que acabe la civilización para comenzar de nuevo, regenerada.

LA SILLA Un thriller asfixiante pero imperfecto

España 2026 76 min.
Guion y dirección
Ángel de la Cruz Fotografía Christos Voudouris Música Tomás Barreiro y Jesús Martín Fernández Intérpretes Jaime Lorente, Christina Ochoa, Eva Rufo, Rodrigo Poisón, Alba de la Fuente, Estíbaliz Veiga, Santiago Molero, Marcelo Carvajal, Marta Fuenar, Pedro Martell, Gabriel Álvarez, Iñaki y Daniel Urriza Estreno 29 mayo 2026

La filmografía de Antonio de la Cruz es curiosa y variopinta. Tras escribir el guion de tres conocidas películas de animación, El bosque animado (también codirigida por él), Arrugas y Memorias de un hombre en pijama, debutó en la dirección en solitario con un melodrama de corte social, O home e o can, y ahora prueba suerte en el thriller con estilo, sin disimular para nada su admiración por Hitchcock, patente ya desde los títulos de crédito, con un doble volumen literario dedicado al maestro del suspense sobre la mesa del escritor protagonista. Jaime Lorente, con su proverbial versatilidad y un físico tan apropiado para personajes de hombre duro y machacado por su condición de clase, así como para deportistas y aventureros, es ese escritor con ínfulas de Stephen King, cuyos libros atesoran éxitos y poseen la capacidad de influir sobre los lectores más jóvenes y emocionables.

De la Cruz en la dirección y Lorente en la interpretación, tan física como intelectual, ponen toda la carne en el asador para lograr un film de ambiente irrespirable y tensión in crescendo, aunque para ello se tomen su tiempo en un comienzo dilatado y moderado a pesar de su corto metraje. Sin embargo, pronto se atisba su artificiosidad cuando para progresar en una trama de inspirado arranque, se suceden episodios tan casuales como atropellados para que el conjunto disfrute de los giros habituales del género, aunque argumentalmente poco o nada aporten a su sustancia. En este sentido, la tragedia del principio o la habitual infidelidad apenas proporcionan fuelle a la empresa, si no es para generar cierto sentido de cuento moralizante con castigo incluido.

Bien la recreación de ambiente y espacio, y muy bien la atención a los detalles, especialmente los escatológicos que tanto se obvian y que aquí colaboran en dar naturalidad y credibilidad a la trama. Pero mal el uso a veces indiscriminado y fuera de lugar de la banda sonora. Lorente se esfuerza con un trabajo agotador, y triunfa, mientras el director demuestra pericia, pero el conjunto exhibe una diatriba a menudo forzada que, dada su escasa duración, genera dudas sobre la habilidad de un producto que acaba así revelándose imperfecto, algo que Hitchcock nunca se hubiera pedonado.

sábado, 30 de mayo de 2026

A LA CARA Gestión del dolor en compañía

España-Bélgica 2025 95 min.
Dirección
Javier Marco Guion Javier Marco y Belén Sánchez-Arévalo Fotografía Anna Franquesa Solano Música Margaret Hermant Intérpretes Manolo Solo, Sonia Almarcha, Roberto Álamo, Elena Zumel, Marco Zorrilla, Rulo Pardo, Dani Pérez Prada Estreno en el Festival de Gijón 17 noviembre 2025; en salas 29 mayo 2026

Antes de dirigir a Emma Suárez y Roberto Álamo en la emotiva y sentimental Josefina, Javier Marco ganó un Goya por el cortometraje que ahora desarrolla junto a los dos mismos protagonistas, Manolo Solo y Sonia Almarcha. Propone una radiografía de la cobardía de los haters que, enmascarados en el anonimato que les proporciona internet, se dedican a insultar y despotricar contra famosos cuyas vidas y circunstancias ni conocen ni les interesa. Solo, con su habitual sobriedad y expresiva mirada, es ese hombre al que un día le visita su víctima, una famosa presentadora de televisión de ideas presuntamente polémicas, que en plena crisis personal y sentimental, aprovecha la puesta en alquiler de una habitación del chalé en el que habita él, para exigir que rinda cuentas de sus palabras y hechos.

El reto acaba convirtiéndose en una incómoda convivencia para él y un refugio ante la desesperada huida al que se ve abocada ella. Mientras tanto, la precisa y solemne dirección de Marco y la concisa dramaturgia de Belén Sánchez-Arévalo, que nada tiene que ver con Daniel, colocan frente a frente a dos personas que pronto se revelan heridas, en permanente duelo y con un sentido de la responsabilidad que les hunde y desespera. Todo ello haciendo acopio de paciencia, procurando llenar supuestos huecos narrativos con una elocuencia del silencio y la mirada que desarma, aunque a menudo no sepamos muy bien por qué dirimen su dolor de la manera en que lo hacen, y lo que es peor, en qué consiste exactamente el dolor del hombre, pues el de ella queda perfectamente claro desde el principio, aunque no tanto así su manera de gestionarlo.

Queda por lo tanto una película interesante y hasta cierto punto inquietante, pero imperfecta en sus cometidos e imprecisa en sus objetivos, no obstante el extraordinario esfuerzo interpretativo de su pareja protagonista. Se agradece que abra su espacio ambiental respecto al cortometraje de referencia, así como una galería de personajes que sirven al menos para aliviar la incomodidad que se produce entre sus dos personajes principales. 

CORREDORA Entre el deporte y la psicopatía

España 2026 96 min.
Dirección
Laura García Alonso Guion Laura García Alonso y Pol Cortecans Fotografía Gina Ferrer Música Susana Hernández “Ylia” Intérpretes Alba Sáez, Marina Salas, Álex Brendemühl, Claudia Gallego, Albert Ruiz, Jordi Farrés, Marta Bessa Estreno en el Festival de Málaga 6 marzo 2026; en salas 29 mayo 2026

El deporte sirve a la joven directora Laura García Alonso como detonante para una enfermedad mental, convirtiendo esta película en un híbrido ensayista sobre el esfuerzo titánico que hay que hacer para destacar en cualquier faceta de la vida, a la vez que una llamada de atención sobre la inestabilidad emocional que se sufre por herencia y que exige la mayor de las atenciones por parte de quienes rodean al o la paciente. Un tema, como se puede observar, muy maduro y delicado para un debut, sobre todo cuando quien lo plantea es tan joven. Claro que, al margen de haber realizado varios cortometrajes y la serie de televisión Asfalto, García Alonso ha sido asistente de dirección en varios reconocidos largometrajes, entre ellos Julieta y su debut absoluto Los inocentes. Todo esto quizás le da riendas suficientes para encarar con tanta sobriedad y destreza el drama que sufre un importante porcentaje de población, ese brote psicótico que asoma cuando se enciende la mecha. Un detonante que bien puede ser un trauma, un dolor, un sufrimiento insoportable o, como es el caso, un reto asfixiante, el objetivo que marca una existencia.

Es lo que le ocurre al personaje interpretado por la también debutante Alba Sáez, cuya exigencia consigo misma para ganar el campeonato de España de atletismo en la modalidad de corredora de fondo, le lleva a destapar una patología que le persigue desde el nacimiento, pero sin graves consecuencias hasta que tal nivel de exigencia lo descubre. Puede que sea el signo de los tiempos, que nos lleva a tomarnos la vida como un reto permanente, una autoexigencia que acaba en destrucción sino se toman las medidas pertinentes. Pero el film de García Alonso es también una crónica tierna y distendida sobre el amor fraternal, cómo el apoyo y el seguimiento son fundamentales para la sanación, y en este sentido Marina Salas, a quien hace poco veíamos en un papel diametralmente opuesto, pérfido y desquiciado, en Caminando con el diablo, hace un trabajo espléndido como hermana entre la comprensión y el desconcierto, pero siempre ahí, ayudando y tendiendo la mano que, a veces en contra de su propia voluntad, lleva a una catarsis fundamental para superar tan grave crisis.

Puede que, en el lado negativo, la directora y guionista se tome algo a la ligera la enfermedad, que asoma cuando conviene, despreciando un camino aún más tortuoso para quien la sufre y quienes le rodean, y que genera habitualmente consecuencias más desastrosas e irreversibles. En este sentido, parece deambular cierto desprecio por la terapia narcótica que resulta ajena a una realidad que exige lamentablemente la intervención de fármacos para superarla, no basta la voluntad. Con todo, se trata de un film necesario, sólido y contundente, que mereció en la pasada edición del Festival de Málaga el premio Asecan a la mejor ópera prima.

viernes, 29 de mayo de 2026

EL DRAMA El lado oscuro de una comedia romántica

Título original: The Drama
USA 2026 106 min.
Guion y dirección
Kristoffer Borgli Fotografía Arseni Khachaturan Música Daniel Pemberton Intérpretes Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie, Hailey Gates, Sydney Lemmon, Hannah Gross, Anna Baryshnikov, Jordyn Curet, Michael Abbott jr., Damon Gupton Estreno en Estados Unidos 3 abril 2026; en España 29 mayo 2026


Después de una larga serie de curiosos cortometrajes, el director noruego Kristoffer Borgli saltó al largometraje con el no menos curioso Sick of Myself, título internacional del original Syk Pike, en el que una pareja afrontaba una crisis de egos mediante el perturbador disfraz que adoptaba ella para llamar la atención. Después vino su salto al cine estadounidense con Dream Scenario, uno de esos intentos 
alternativos de Nicolas Cage por protagonizar cintas con enjundia, más allá de su sucesión de personajes duros de acción. En ella, el actor aparecía en los sueños de una multitud de extraños. Por unos derroteros similares, pero ahora con los pies más en la Tierra, nos presenta su tercer y más depurado largometraje. Con él da un giro de ciento ochenta grados a la comedia romántica, más concretamente a ese género tan atractivo de bodas que tantos dividendos ha dado a lo largo de la historia del cine.

Pattinson y Zendaya dan vida a una atractiva y hasta cierto punto glamurosa pareja en vísperas de contraer matrimonio. De repente, una de las más reiteradas y terribles tragedias norteamericanas se hace presente de manera tan incómoda como perturbadora para poner en solfa a la pareja, cuestionar su moralidad y la confianza recíproca, a la vez que sirve para reflexionar sobre nuestro sentido de la responsabilidad y la vergüenza de nuestro pasado. Todo ello con una puesta en escena elegante, una dramaturgia bastante sutil dada la materia, y una narrativa fluida y atrayente, en el que la comedia está suficientemente servida a través de divertidas reacciones y estrambóticos personajes.

En este sentido, merece disfrutar con las miradas y gestos de una Alana Haim que se come cada escena en la que aparece. También sus protagonistas dan la talla en un género en el que no se prodigan, logrando entre todos y todas una muy sustanciosa y gozosa comedia. Por momentos llega a parecer una de esos estudios de pareja tan queridos por Woody Allen, en la forma y en la estructura de su guion, para inmediatamente pasar a convertirse en un grotesco drama al estilo de Michael Haneke. Todo lo cual convierte este viaje en algo tan sorprendente como estimulante, con el mérito añadido de exponer una cuestión muy espinosa sin molestar ni caer en el mal gusto.

Estreno en salas de CONOCE LOS BÁRBAROS

Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2024. Estreno en salas 29 mayo 2026 

jueves, 28 de mayo de 2026

BEAST (LA BESTIA) Ennoblecer la violencia

Título original: Beast
USA-Australia 2026 113 min.
Dirección
Tyler Atkins Guion David Frigerio y Russell Crowe Fotografía Thomaz Labanca Música Brian Cachia Intérpretes Daniel MacPherson, Russell Crowe, Bren Foster, Kelly Gale, Mojean Aria, Amy Shark, Luke Hemsworth, George Burgess, Saphira Moran Estreno en Estados Unidos 10 abril 2026; en Australia 23 abril 2026; en España 22 mayo 2026

En su segunda película como director, el australiano Tyler Atkins fija su atención en las artes marciales mixtas, una disciplina que no hace mucho ya visitó nuestras pantallas de la mano de un insólito Dwyane Johnson en The Smashing Machine. Claro que Atkins mueve ficha impulsado por Russell Crowe, que además de interpretar un papel relevante pero secundario, se encarga de coescribir el guion. También colabora en la gestación de la película el actor y luchador Bren Foster, que da vida al campeón del mundo en pesos ligeros y eterno contrincante del protagonista de la función, y además la produce.

Se trata, por lo tanto, de una vieja estrategia de manual, mostrar un personaje villano y despreciable dentro de un entorno que no cuenta precisamente con muchas simpatías, para de este modo destacar la honorabilidad y la nobleza de quienes participan de ese mismo ambiente sin ensuciarlo. Lo hemos visto mil veces, por ejemplo en el mundo del cine, con películas como Cautivos del mal o El Oscar, y aquí es Foster quien toma el relevo de Kirk Douglas o Stephen Boyd para encarnar ese personaje oscuro y detestable que haga brillar aún más al protagonista, un Daniel MacPherson, también ex luchador, que se esfuerza considerablemente para dotar de vida y emoción a su noble personaje.

Por lo demás, el guion sigue las pautas del género, sin saltarse ningún detalle, a lo que Atkins se pliega con un sentido de la profesionalidad y un buen hacer desde el punto de vista narrativo realmente loable. El resultado consigue maquillar toda la violencia de este deporte, sin dejar de mostrarla en toda su crudeza, acabando por entretener y ganarse una posición digna en tan sobada materia.

miércoles, 27 de mayo de 2026

UNA ILUSIÓN QUE SE CONFIRMA

Riccardo Chailly

Tras una estupenda temporada del Teatro de la Maestranza que ha confirmado la paulatina recuperación del esplendor que este coliseo disfrutó en épocas pretéritas, antes de que la crisis del 2008 irrumpiera con toda su fuerza, y aquí tardase tanto en desaparecer, alimentándonos con el talento local y una alarmante bajada del nivel internacional, la semana pasada confirmamos definitivamente la ilusión que poco a poco habíamos ido recuperando, con la presentación de una nueva temporada digna de nuestros mejores sueños, gracias al trabajo y la confianza del 
equipo de Javier Menéndez, que os ha colocado de nuevo al nivel exigido en una capital de provincias europea de la relevancia que tiene la nuestra.

Este efecto ha tenido ya por fin eco en la programación diseñada por Lucas Macías para la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, gracias en gran parte a la magnífica gestión que está haciendo Jordi Tort, su gerente, diversificando la oferta y creando nueva afición, como pudimos observar nuevamente en una reciente Sexta de Mahler seguida por multitud de jóvenes aficionados y aficionadas. Nosotros queremos hacer nuestra pequeña aportación al entusiasmo casi general, proponiendo algunos, que son muchos, de los conciertos y espectáculos que consideramos imprescindibles o, al menos dignos de no perderse.

Grandes nombres y conjuntos en el Maestranza

La temporada arranca a lo grande, con el hace tiempo anticipado concierto operístico en celebración del ciento cincuenta aniversario del Festival de Bayreuth, que recalará en nuestra ciudad el 2 de septiembre, obligando sin excusas a volver de la playa a quienes aún no lo hayan hecho por esas fechas. Pablo Heras-Casado, que ha triunfado al frente de la Orquesta del Festival en recientes comparecencias en el mítico festival wagneriano, la dirigirá en una selección de El anillo del nibelungo que cuenta con la dirección artística de la propia Katharina Wagner y las voces de Catherine Foster, que ya fue Brunilda en el Sigfrido de La Fura del Baus que pudimos disfrutar aquí de la manod e Pedro Halffter, Klaus Florian Vogt y Nicholas Brownlee, Jochanaan en la reciente Salomé de Les Arts.

No son precisamente las óperas programadas en esta nueva temporada lo que más ha suscitado nuestra emoción, pero tampoco son susceptibles de desprecio alguno. Romeo y Julieta de Gounod, ahora en producción del Teatro de la Ópera de Roma, abrirá la temporada a finales de octubre. Este título ya pudo disfrutarse por el público sevillano en 2006, de la misma forma que lo hizo La bohème de Puccini en varias ocasiones, la última en 2017. Ahora nos llega en una vistosa y tradicional versión de la Ópera Nacional Inglesa y la Ópera de Cincinnati, con siete funciones en diciembre en las que, entre otras, podremos admirar las voces de Soraya Méncid, Celso Albelo y Berna Perlés. También Rigoletto, título que cierra la temporada en junio y julio con seis funciones, ha sido programado en varias ocasiones, la última en 2013. Ahora se presenta en coproducción del Maestranza con el Teatro Real, la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera y la Ópera de Tel-Aviv, con Francesco Demuro, Juan Jesús Rodríguez y Leonor Bonilla entre sus protagonistas.

Ermonela Jaho

A pesar de su importancia y popularidad, ésta será la primera vez que se representa en el Maestranza el Orfeo de Monteverdi, en versión de concierto escenificado, con tres funciones en febrero. La Cappella Mediterranea y el Coro de Cámara de Namur se encargarán sin duda de llevarlo a buen puerto. Los obligados estrenos correrán a cargo de Reyes Otero y La clausura del amor, una ópera de cámara que se podrá disfrutar en febrero en dos funciones en la Sala Manuel García, en coproducción de la Ópera de Tenerife, la Comunidad de Madrid y Teatro Xtremo. Con mayor relieve se presenta Bodas de sangre, del sevillano Manuel Busto, sólo dos meses después de que se estrene oficialmente en el Teatro Real. Esta producción del Maestranza y el Real, con dirección musical de Lucas Macías y escénica de Bárbara Lluch, contará con la presencia de Natalia Labourdette, Marina Pardo y al veterana actriz Vicky Peña.

Carlos Álvarez es uno de los reclamos de la zarzuela Luisa Fernanda, que nos llegará con honores de ópera bajo la producción del Teatro Real, con dirección escénica de Emilio Sagi y el barítono malagueño encarnando a Vidal Hernando. La última vez que este emblemático título de Moreno Torroba se programó en Sevilla fue en 2012. Otras voces curtidas en el ambiente sevillano que podremos disfrutar en diversos de los títulos programados, son Aurora Galán, Alicia Naranjo y Andrés Merino.

Al margen de la ópera propiamente dicha, en enero tendremos ocasión de volver a encontrarnos con Anna Netrebko, esta vez con la Sinfónica acompañándole, y la participación del tenor Brian Jadge y el barítono George Petean entonando dúos junto a la famosa soprano rusa. Por su parte, Ainhoa Arteta regresará en febrero a esta tierra que tanto quiere, para protagonizar junto a José Bros y la Orquesta de Córdoba, otra necesaria participación de orquestas andaluzas en nuestro teatro, un recital de zarzuela. Ya en mayo, Ermonela Jaho, Butterfly en 2021, dará un recital junto al pianista Rubén Fernández Aguirre.

Maxim Emelyanychev

Pero es en el apartado de orquestas invitadas donde los sentidos más se nos llenan de emoción. Al Réquiem de Mozart, además de la Misa in Angustiis de Haydn, de la Camerata de Salzburgo y el coro Vox Luminis, con Lionel Meunier al frente, y El Mesías de Haendel que interpretará la Orquesta Barroca de Sevilla junto al Conductus Ensemble, dirigidos por Andreas Spering a las puertas de la Navidad, hay que destacar el regreso de Maxim Emelyanychev con un programa netamente ruso al frente de la Orquesta de la Fundación Barenboim-Saïd casi al terminar el año.

Riccardo Chailly, tanto tiempo vinculado al Concertgebouw de Ámsterdam, vendrá en enero al frente de la Orquesta de La Scala de Milán, con Gautier Capuçon dando forma al Concierto nº 2 para violín de Shostakóvich. Curiosamente, la propia Royal Concertgebouw Orchestra  comparecerá nada más y nada menos que con el joven y celebrado Klaus Mäkelä en febrero. Le acompañará Lisa Batiashvili en el Concierto para violín de Sibelius. Ayer y hoy de este puntero conjunto europeo.

Klaus Mäkelä

En colaboración con el Femás, el Domingo de Ramos de 2027 volverá a tocarle el turno a La Pasión según San Mateo, abandonando la idea de alternar las dos pasiones bachianas. En esta ocasión nos la servirán las prestigiosas Akademie für Alte Musik y RIAS Kammerchor de Berlín, con Justin Doyle al frente y Nuria Rial entre las voces solistas. La Orquesta Joven de Andalucía se atreverá el Lunes de Pascua con el Réquiem de Guerra de Britten, con Álvaro Albiach como director y Berna Perlés y el Joven Coro de Andalucía en los atriles. Para finalizar, el que hoy se considera mejor conjunto sinfónico español, la Orquestra de la Comunitat Valenciana, interpretará a Stravinski, Shostakóvich y Chaikóvski en mayo, con su titular, Mark Elder, al frente.

Entre los solistas que nos deleitarán a lo largo de la temporada, destacan Javier Perianes en noviembre, Yuja Wang en febrero y Bruce Liu, ganador del décimo octavo Concurso Internacional Chopin de 2021, en mayo. Siempre será bienvenido Grigory Sokolov, de nuevo en el escenario del Maestranza, esta vez en marzo. Un año más, Alternativas de cámara, con la colaboración de Juventudes Musicales, nos permitirá conocer nuevos talentos, mientras Diálogos concertantes nos brindará la oportunidad de disfrutar con Lucas Macías al oboe, Pablo Barragán el clarinete, y el Trío Vibrart, integrado por Miguel Colom, Juan Pérez Floristán y Fernando Arias.

Ute Lemper

El Ballet Béjart de Lausana en noviembre y el Ballet Nacional de Ucrania, con La Bayadère de Minkus y la ROSS en el foso en enero, son dos de las propuestas dancísticas más destacadas. De Portugal nos llegarán los fados de Carminho en diciembre y la personalidad de Salvador Sobral en junio. Pero sin duda la cita que más ilusión nos hace es la de Ute Lemper, que tras una dilatada ausencia de nuestra ciudad, vuelve ahora con la ROSS, todo un acontecimiento, porque siempre la habíamos disfrutado en formación reducida, para cantar en junio temas de Hollander, Piazzolla, Gershwin, Legrand y, por supuesto, Weill.

Una importante nómina de artistas para la ROSS

Daniel Müller-Schott

Después de tantos años nutriéndose de artistas locales – menos mal que los tenemos y en abundancia – y otros muy efectivos aunque mayoritariamente desconocidos, esta temporada la Sinfónica se viste de lujo con importantes colaboraciones que se irán desgranando en una programación algo más ecléctica y comprometida que en temporadas anteriores.

Arrancamos en septiembre con el Réquiem de Verdi bajo la batuta de Lucas Macías. György Rath regresa al pódium con la Quinta de Shostakóvich, mientras el director titular se hará cargo de la Séptima de Bruckner también en noviembre. Curiosamente, una semana antes de que la interprete la Barroca de Sevilla, la ROSS recreará El Mesías bajo la dirección de Martyna Pastuszka, con Leonor Bonilla entre las voces solistas. El prestigioso y mediático violinista Daniel Hope abordará la parte solista y la dirección de un programa centrado en Las cuatro estaciones de Piazzolla y Richter, en enero, el mismo mes en el que el sevillano Alberto Carretero estrenará su Concierto para piano, con Juan Carlos Garvayo como solista y Shi-Yeon Sung como directora.

Daniel Hope

En febrero, Frank Peter Zimmermann interpretará el Concierto para violín de Hindemith, mientras Alexander Gavrylyuk se encargará del Concierto para piano nº 3 de Prokofiev, en un concierto en el que la directora coreana defenderá las novenas sinfonías de Glazunov y Shostakóvich. Pero lo más atrevido de la temporada llegará en abril con el Concierto para violonchelo de Lutovslavski, interpretado por Anastasia Kobekina bajo la dirección de Kiriil Karabits. Para nuestro regocijo, Daniel Müller-Schott será el violonchelista que dé forma al Don Quijote de Strauss en abril, bajo dirección de otra mujer, Eun Sun Kim, afianzando el compromiso de igualdad de nuestra orquesta. Y nada más y nada menos que Tabea Zimmermann será la solista del Concierto para viola de Bartók que dirigirá Macías en mayo. La orquesta se abre así definitivamente al repertorio del siglo XX. Las sopranos Marina Rebeka en mayo y Saoia Hernández en julio, protagonizarán sendos conciertos dirigidos por Macías, en torno a Wagner el primero, con Beethoven y un estreno de Borja Mariño el segundo.

Tabea Zimmermann

Fuera de la temporada de abono, el programa en colaboración con Juventudes Musicales nos brindará en octubre el Concierto para fagot de von Weber y el nº 3 para violín de Saint-Saëns. Unos días después, Javier Perianes interpretará en el Patio de la Montería del Alcázar Noches en los Jardines de España de Falla y el Concierto de Ravel para conmemorar el 150 aniversario del compositor gaditano. Offenbach, Bizet y los Strauss serán los protagonistas del Concierto de Año Nuevo, con la soprano Soraya Méncid y la mezzo Adéle Charvet entonando arias y dúos.

Leonor Bonilla

Este año no habrá cine con música en directo en Fibes, pero sí una selección de musicales de Broadway y el West End de Londres en febrero, con destacados solistas y el especialista alcalareño en la materia Alfonso Casado Trigo, y una gala lírica de zarzuela con Miguel Ortega como director y Leonor Bonilla como solista en el recuperado Lope de Vega, en mayo. Y no faltará otra Novena de Beethoven participativa, esta vez con Nuno Coelho al la batuta, en julio. El Teatro Riberas del Guadaíra de Alcalá, acogerá programas educativos de la ROSS, y el Espacio Turina el tradicional ciclo de música de cámara. Procuraremos estar atentos a estas citas en la medida que nuestra salud física y mental nos lo permita. Mientras tanto, sólo nos queda mantener esa ilusión que temporadas como ésta no ha hecho sino confirmar.

TIEMPO Y ESPACIO A TRAVÉS DE UN ICONO MODERNO

Einstein on the Beach. Ópera en cuatro actos para conjunto, coro y solistas con música y letra de Philip Glass, según un concepto de Robert Wilson y Philip Glass. Suzanne Vega, narradora. Tom De Cock, dirección. Dirk Deschemaeker, asistente a la dirección musical. Catherine Kunz, vestuario. Alexander Fostier, sonido. Pieter Nys, iluminación. Ictus Ensemble. Collegium Vocale Gent. Coproducción de Concertgebouw Brugge y Dunvagen Music Publishers, Inc. Teatro de la Maestranza, martes 26 de mayo de 2026


Aunque su propio concepto, abstracto e independiente, con sus artífices, Philip Glass y Bob Wilson, justificando de mil maneras posibles la dedicatoria de su espectáculo musical y escénico a Albert Einstein como algo sustancialmente coyuntural, como si cualquier otro personaje icónico del siglo XX hubiera podido ocupar su lugar, la verdad es que la figura del científico se deja sentir notablemente en la arquitectura musical de este prodigio del minimalismo más radical, extremista y seductor.

Tan imposible de identificar como una ópera convencional como difícil es hacerlo con una mera experiencia musical a través de esta versión de concierto, prescindir del concepto visual de Robert Wilson cuando se estrenó en 1976 no parece perjudicar en exceso la percepción clara, nítida y libre de prejuicios, de la inquietante música de su principal creador, un Philip Glass entonces en la cúspide de las vanguardias, que luego iría paulatinamente abandonando en favor de un lenguaje más asequible y conciliador.

No deja de tener gracia que la ópera siga reivindicándose como espectáculo dramático, despreciando estos intentos que desde mitad del pasado siglo han procurado pervertir tradición para derivar en algo sustancialmente distinto y novedoso. Hace apenas unos años pudimos asistir en streaming al estreno en el Metropolitan de Nueva York de una ópera de Kevin Putts, que no deja de tener cierto prestigio como compositor que ha sabido captar las vanguardias musicales para adaptarlas a un lenguaje operístico convencional. Se trataba de The Hours, basada en la famosa novela de Michael Cunningham y la no menos célebre película de Stephen Daldry, a la que paradójicamente puso música un Glass definitivamente complaciente y hasta cierto punto neo romántico.

Se cerraba así un círculo enigmático y misterioso que abarcaba desde esos años setenta que conocieron el intento de crear un nuevo concepto de ópera, como experiencia sensorial completa, ajena a una dramaturgia convencional, y lo que finalmente ha persistido, abrazando tradición desde una óptica musical de relativa vanguardia, con Glass como eje articulador. Desde su estreno en 1976 en Avignon, Einstein on the Beach ha permanecido en el olvido de los programadores, aun conservando su mística particular, hasta que en las dos últimas décadas se ha recuperado su presencia en teatros y certámenes especializados.


Una partitura muy compleja en excelentes manos

La muy esperada versión que ayer pudimos disfrutar en el Maestranza, vino de la mano de Tom De Cock, director musical del prestigioso conjunto Ictus, todo un referente de la música contemporánea que ayer, desde luego, demostró su pericia y magisterio en la materia con una interpretación sólida y precisa de una partitura que exige un enorme esfuerzo de compenetración. Ríanse de la precisión rítmica que exige el Bolero de Ravel para quien percute la caja. Eso en la partitura de Glass se multiplica en exceso, exigiendo de cada partícipe instrumental una cadencia obsesiva sólo al alcance de los y las más pacientes y disciplinadas. Instrumentos convencionales, como el clarinete, el saxofón o la flauta, conviven con teclados y una sorprendentemente escasa intervención electrónica, a pesar de lo cual el resultado no deja de ser más electro acústico y sorprendente. Especial mención merece el violinista Igor Semenoff, un virtuoso entregado a su fatigoso menester relativamente disfrazado, aunque no tanto como para identificar sin fisuras al Einstein protagonista.

Ciencia matemática al servicio del arte

La producción de ayer rebasa en casi media hora la que The Philip Glass Ensemble grabó para CBS Sony dos años después de su estreno, pero reduce en una hora la que entonces llegó al escenario. Fuimos capaces de percibir pasajes que no figuraban en la grabación original dirigida por Michael Reisman, con referencias directas a ese tren y esa nave espacial que encuadran esa sensación de espacio y tiempo que todo lo relativiza y que permite al científico erigirse en protagonista de la función.


Hay también mucha matemática en su compleja estructura, en esa repetición ad nauseam de números y notas musicales, a cargo del Collegium Vocale Gent, así como de pasajes presuntamente poéticos a cargo de Suzanne Vega, que en su rol de narradora aglutina los tres únicos personajes del libreto, declamados con una dicción impecable, un fraseo fluido y un timbre tan sedoso y hermoso como sensual. Y, desde luego, hay matemática en su estructura, cinco knee plays que funcionan como interludios, y nueve escenas que recorren espacios tan variopintos pero significativos como un tribunal, o ese tren y nave espacial referidos, aunque en esta ocasión todo parecía limitarse a un estudio de grabación.

Especialmente atractiva es la escena de la cama, entonada con un concepto de la belleza casi espiritual por la soprano Elisabeth Rapp. Una aportación vocal que completó con nota la de un impecable y empeñado coro, uno de los más prestigiosos del mundo cuando de entonar el barroco se trata, y que aquí hemos podido disfrutar en otras ocasiones en su ambiente habitual. La simbiosis perfecta que se entabla entre voces e instrumentos, produce un efecto no ya hipnótico, sino definitivamente narcótico, no obstante lo cual fueron muchos y muchas quienes abandonaron la sala, abierta de par en par no con ese fin, sino para facilitar el libre movimiento del público durante las más de tres horas de representación.


Una forma también de interactuar con los músicos y cantantes, que también abandonan la escena o se relajaban sobre el escenario mientras no se exige su participación activa. Y todo eso sazonado con una iluminación precisa y elocuente, tanto como el resto de los elementos del espectáculo, a veces tan osculante como el beso de enamorados con el que culmina la enigmática narración, y que en cierto modo hace también referencia, en su acepción científica, a otro de los muchos logros del insigne personaje a quien Wilson y Glass dedicaron una ópera que no lo es, pero que se mantiene en nuestra memoria cultural como piedra angular de una ruptura musical casi sin precedentes.

Aplaudimos y reivindicamos así la obligación de un teatro público de programar obras que contribuyan a nuestra educación musical y nos abra a nuevos horizontes, aunque pasado medio siglo, no se pueda hablar con demasiada alegría de algo nuevo.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 26 de mayo de 2026

LOVE ME TENDER Masculinidad ofendida

Francia-Luxemburgo 2025 134 min.
Guion y dirección
Anna Cazenave Cambet, según el libro de Constance Debré Fotografía Kristy Baboul Grémeaux Música Maxence Dussere Intérpretes Vicky Krieps, Antoine Reinartz, Monia Chokri, Viggo Ferreira-Redier, Féodor Atkine, Park Ji-min, Manuel Vallade, Aurélia Petit, Oumnia Hanader Estreno en el Festival de Cannes 20 mayo 2025; en Francia 10 diciembre 2025; en España 22 mayo 2026

Siguiendo un proceso legal bastante discutible, una mujer pierde la custodia de su hijo tras confesar a su ex marido que es lesbiana. A partir de ahí, conciliar su vida profesional como escritora, su continuo descubrimiento del placer carnal a través de nuevas vías y, sobre todo, emprender esta dura, dolorosa y larga lucha por recuperar la custodia compartida, se convertirá en un viaje de esperanza pero también de incomprensión. En su segundo largometraje como realizadora, Anna Cazenave Cambet se toma demasiado tiempo para contarnos esta historia de masculinidad ofendida.

Otra crónica de venganza de hombre mancillado en su supuesto honor y virilidad, a través de los más inocentes y manipulables, si bien afortunadamente no se trata en esta ocasión de ejercer la violencia vicaria, la más cruel y cobarde de todas. Vicky Krieps presta su lánguido y ambiguo físico a esta mujer a punto siempre de romperse, echando mano de gestos muy medidos y miradas elocuentes, mientras esa sempiterna piscina libre de obstáculos le sirve para exorcizar el duelo, y sus declaraciones de amor escritas al hijo, una vía de escape.

A su alrededor, una galería de personajes que poco aportan en su mayoría, con escenas de reuniones de amistades que no hacen sino dilatar aún más un metraje que ya se nos antoja innecesariamente largo, hasta el punto de provocar aburrimiento. Ser mujer y madre libre se convierte en la meta, pero el camino es angosto y algunos de sus episodios, como esos encuentros programados entre madre e hijo vigilados de cerca, posiblemente exagerados e innecesarios. Aunque nada tiene que ver su título con la película protagonizada por Elvis Presley en 1956, su canción es citada en la banda sonora de Maxence Dussere al final de la cinta. 

THE MANDALORIAN AND GROGU Prescindible salvo para la taquilla

USA 2026 132 min.
Dirección
Jon Favreau Guion Jon Favreau, Dave Filoni y Noah Kloor Fotografía David Klein Música Ludwig Göransson Intérpretes Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Jonny Coyne, Hemky Madera y las voces de Jeremy Allen White, Martin Scorsese y Shirley Henderson Estreno en España 21 mayo 2026; en Estados Unidos 22 mayo 2026

Hay quien defiende que esta película se puede ver por sí sola sin haber visto antes la serie de tres temporadas de la que se presenta como continuación. Y puede ser si aprecias que no tiene sustancia ni razón de existir, pues ya hayas visto la serie o la hayas olvidado, no saber de dónde proceden el Mandalorian del título ni el bebé de Yoda que lo acompaña, no va a influir en la desgana con la que se acabará viendo este nuevo artefacto para hacer caja de la insaciable Disney. Desde que tomaron las riendas del pobre (es un decir) George Lucas, no han parado. Dos spin-off, Rogue One y Solo, ahora este tercero y toda una galería de series de televisión entre medio, destacando Andor, Obi Wan, El libro de Bobba Fett, Ahsoka, The Acolyte y Skeleton Crew, si obviamos todos los dibujos animados que nacieron mucho antes.

The Mandalorian fue la primera de esta voraz agenda galáctica, y ahora se ha convertido en una película prescindible, de escasa, por no decir ninguna, enjundia dramática, y que encima se permite traicionar el espíritu de la saga real con detalles como hacer hablar a un Hutt y otras lindezas. Faltaría más que, a pesar de todo esto, no resultara entretenida, según qué opinemos por entretenimiento, porque podemos confundirlo con perder el tiempo. Pedro Pascal, su protagonista, considerando que tiene un doble de acción y otro de traje, apenas ocupa unos minutos de metraje, aunque su voz suene en todo momento. Por su parte, la colaboración de Siguourney Weaver como oficial de los rebeldes, es meramente coyuntural, quizás para que de esta forma intervenga en los tres grandes éxitos del cine de ciencia ficción, junto a Avatar y Alien.

Identificar entre las voces la de Scorsese se convierte en tarea imposible si no sabes de antemano qué personaje interpreta, no digamos ya la de Shirley Henderson, hace poco vista en Incontrolable. Más fácil nos lo pone Jeremy Allen White, reciente Bruce Springsteen, con más recorrido en el film al dar vida a Rotta the Hutt, el blandiblub más sentimental y poético imaginable. Si se quiere caer rendido ante la presunta ternura de Grogu, ahí está el engendro para intentarlo. A nosotros este muñeco de torpe movimiento no nos hace demasiada gracia, preferimos a esos otros muñecos que parecen una combinación de los gremlins y los minions. Ludwig Göransson tampoco se toma muy a pecho la empresa y se limita a explotar su inspirado tema para la serie original.

lunes, 25 de mayo de 2026

LA FSO DIBUJA Y CABALGA EN VALENCIA


Tenemos la sensación de que, a pesar del ya largo recorrido de esta orquesta valenciana y el rigor y la precisión con la que abordan sus atractivos programas, celebrados por la afición con llenos absolutos y giras que ninguna otra orquesta nacional se ha atrevido jamás a emprender, la crítica profesional, seria y comprometida, no le presta la atención que merece. Nosotros, ya sea porque nos iniciamos en este apasionante mundo de la música sinfónica a través de las grandes bandas sonoras del Hollywood clásico y ochentero, o porque hemos sido capaces de apreciar la notable evolución experimentada por Constantino Martínez-Orts y estos, en su mayoría, jóvenes músicos, siempre hemos seguido de cerca los conciertos que la formación ha celebrado en Sevilla. Este año, por motivos estrictamente personales, se nos ha escapado su habitual concierto en Fibes, celebrado el pasado 16 de este mes. Así que nos hemos ido a Valencia, donde el mismo programa, que ya se había tocado también allí, se repitió el pasado sábado día 23 de mayo.

De paso, tuvimos la oportunidad de disfrutar de otro programa que sólo se ha interpretado en Madrid, en cuyo Auditorio Nacional se estrenó el 10 de abril, y volverá a hacerlo en Gijón y Valladolid el próximo mes de junio. Son programas especiales que no van de gira ni se graban para su consumo doméstico, pero que reportan tanta satisfacción como el resto, como pudimos comprobar en esta doble función del pasado fin de semana.

La música, ingrediente fundamental del cine de animación

Toon Story, el programa con el que este año han recorrido toda la geografía ibérica, es un repaso por algunas de las bandas sonoras más icónicas del cine de animación, aunque Martínez-Orts siempre busca su repertorio en aquellas que, con alguna excepción, se estrenaron en las tres últimas décadas. Es la época que entronca con los que siendo de la misma generación, crecimos admirando a los grandes autores del Hollywood moderno, como Goldsmith, Horner, Elfman, Shore... y, por supuesto, John Williams.

Para mí, volver a escuchar música de cine en el Palau de la Música del antiguo cauce del Turia, uno de los mejores, más atractivos y variopintos parques de cuantos conozco, fue como volver a aquella juventud en la que hacía mis primeros pinitos escribiendo sobre música de cine en una revista especializada de idéntico y genérico título, Música de Cine, que se editaba precisamente en esa ciudad en la que ahora descansa también mi corazón. Fueron aquellos primeros noventa del pasado siglo, en los que la revista organizaba en colaboración con la Mostra unos congresos de música de cine cuya guinda la ponía el compositor invitado de turno, que junto a la Orquesta de Valencia nos deleitaba en ese templo de la música.


Con el rigor y la fidelidad a las partituras originales que les caracteriza, los y las integrantes de la Film Symphony Orchestra repasaron estos títulos icónicos del Disney recuperado tras La sirenita, aunque precisamente esta película no figurara en el menú. Junto a éstos, algunos otros de Dreamworks, Ghibli, Fox, Pixar y Aardman. Destaca el trabajo, siempre respetuoso y agradecido, con el que ensamblan temas para lograr acertadas suites que repasan todo el material dramático y musical de las películas en los atriles. Es el caso de Pesadilla antes de Navidad, cuya sensacional banda sonora de Danny Elfman fue recorrida de principio a fin sustituyendo con acierto algunos de los pasajes cantados por arreglos instrumentales, mientras otros, Qué es y El lamento de Jack, fueron eficientemente vocalizados por, si no nos equivocamos, Toni Dublet.

Esta misma estrategia se mantuvo con la música de John Powell para Cómo entrenar tu dragón, incluidos unos festivos acordes celtas perfectamente en estilo reproducidos por la entusiasta plantilla. De igual forma, la banda sonora de Harry Gregson-Williams y el propio Powell para Shrek, sin olvidar las excelentes suites generadas a partir de la música de Alan Menken para Aladdin y Pocahontas, con las habituales intervenciones de la sevillana Anaís Sancruz.

A diferencia de Fibes, en el Palau la orquesta no necesita amplificación, lo que nos permite disfrutar del sonido natural de los instrumentos, incluido el aterciopleado y perfectamente fraseado violín de la concertino Amanda Ochoa en el precioso Oogway Ascends de Hans Zimmer para Kung Fu Panda, y el no menos emotivo tema de Joe Hisaishi para La princesa Mononoke. Divertidísimo el tema de Chicken Run, de nuevo con Powell y Gregson-Williams a la composición, incluyendo ese punto gamberro que jalona la partitura. Disfrazado de Woody, el vaquero de Toy Story, Dublet entonó un delicioso Hay un amigo en mí de Randy Newman. De su primo David pudimos escuchar un medley de Ice Age, y de Stephen Flaherty la emocionante pero algo pomposa Dime dónde vas (Journey to the Past) de Anastasia, también con arreglos orquestales de David Newman.

Otras dos sensacionales suites con la música de Hans Zimmer para El rey león, y la de Menken para La bella y la bestia, tema principal cantado y bailado por Sancruz y Dublet, pusieron punto final al concierto, antes de la propina, Los Simpson de Elfman, con las voces del público colaborando en su arranque. Pero no podemos dejar de alabar la facilidad con la que esta orquesta de jóvenes se adapta a cualquier género, ya sea el swing de Los increíbles (Michael Giacchino) o el mickemousing cargado de aliento jazzístico y muy en estilo del Hollywood de los treinta y cuarenta, recreando los trabajos ilustrativos de Scott Bradley para los cortos de Tom y Jerry... puro delirio sazonado con escenificaciones cómicas de los atareados percusionistas.

Debemos destacar además la conveniencia de programas como éste, destinados a niños, niñas y familias. No hay mejor manera de crear nueva afición, y la verdad es que en general los y las más pequeñas se portan muy bien, sobre todo cuando perciben como nadie que lo que escuchan tiene calidad, ni aburre ni cansa.


Spaghetti y western clásico, sin distinción

Al día siguiente, domingo 24, los y las músicos se disfrazaron de personajes del salvaje oeste, cowboys, indios e indias, para ofrecernos un emocionante recorrido por algunas de las más icónicas bandas sonoras del género. Martínez-Orts, por su parte, abandonó la levita de Neo por la del juez Wyatt Earp. Y juntos nos regalaron una tarde de sensaciones, recuerdos, acción y disfrute a raudales. Un recorrido que arrancó con los títulos iniciales de La conquista del oeste, del patriarca de los Newman, Alfred. Continuó con el arreglo de concierto que hizo John Barry para Bailando con lobosensamblando el tema de John Dunbar y la llegada a Fort Sedgwick. El propio Wyatt Earp estuvo presente con una preciosa suite de la película de igual título de Lawrence Kasdan con música de James Newton Howard, incluido el irrepetible tema de la boda, y la suite con los títulos finales de Tombstone, con música de Bruce Broughton, también presente en Silverado, de nuevo con el tándem Kostner-Kasdan, y toda la espectacularidad que fue capaz de recrear la FSO.


No podía faltar Los siete magníficos, con una suite inédita que aprovecha el sensacional arranque de la película con la suite de concierto que el propio Elmer Bernstein creó para interpretarla junto a la Royal Philharmonic Pops Orchestra. Tampoco cabía excluir la excelente banda sonora de Dimitri Tiomkin para El Álamo, en forma de amplia suite encadenando la obertura, Degüello, una sensacional aportación del trompetista Rubén Zaragoza García, y el apoteósico final. Dos partituras que compitieron aquel mismo año de 1960 por un Oscar que finalmente se llevó Ernest Gold por Éxodo. Con Espartaco de Alex North también en la terna de las nominaciones, no cabe duda de que fue un año extraordinario para la música de cine.

Ennio Morricone, por supuesto, tuvo un amplio recuerdo, dejando claro a través de los temas de la trilogía del dólar cómo en Por un puñado de dólares el italiano se inspiró en Tiomkin para su solo de trompeta, que la versatilidad de los y las integrantes de la orquesta les permite incluso emular con éxito a las voces de I Cantori Moderni di Alessandroni, que el solista silbador hizo un excelente trabajo, y que Sancruz puede recrear con éxito la voz de la soprano Edda del'Orso en El éxtasis del oro de El bueno, el feo y el malo. También ella sacó a relucir sus aptitudes en el bellísimo tema de Jill de Hasta que llegó su hora. Con la amenazante partitura de Los odiosos ocho, se completó este obligado homenaje a las imprescindibles aportaciones de Morricone al género.


Toni Dublet fue también en esta ocasión el encargado de entonar las canciones programadas para la ocasión, Do Not Forsake Me Oh My Darlin' de Solo ante el peligro y la televisiva Rawhide, ambas de Tiomkin. Mientras el oeste más épico y grandioso quedó perfectamente reflejado en unas impecables versiones del tema principal de Horizontes de grandeza de Jerome Moross, y la obertura de concierto de Los cowboys de John Williams. Como propina, el nostálgico tema de Bonanza, de los creadores de éxitos Ray Evans y Jay Livingston, y el tradicional saludo final con Cantina Band, terminando así otra tarde inolvidable al son de la orquesta española más cinéfila. Entre las próximas citas, un especial Halloween con música de cine de terror, en Valencia, y Odisea, un repaso por algunos de los títulos más épicos de los últimos treinta años, en gira.

Fotos: Luis Pascual Alcaide

sábado, 23 de mayo de 2026

RÁTH CONJUGA UNIDAD Y DIVERSIDAD EN UNA SEXTA DE MAHLER PORTENTOSA

Sinfónico 14. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. György Györiványi Ráth, dirección. Programa: Sinfonía nº 6 en La menor “Trágica”. Teatro de la Maestranza, viernes 22 de mayo de 2026


Recién presentada tanto la nueva temporada de la Sinfónica como la del Maestranza, y con la emoción todavía presente ante la confirmación del nivel de excelencia que merece una ciudad del calibre de la nuestra, nos enfrentamos a un programa sensacional de la ROSS. A la dirección, uno de sus directores más queridos y de los que mejor la han entendido, György Györivanyi Ráth. En los atriles la Sexta de Mahler, posiblemente su obra sinfónica más compleja y perfecta, y desde luego una de las más serias tanto en la regularidad de su estructura como en su dimensión trágica. También en mayo, pero de 2013, tuvimos ocasión de escucharla en manos de Pedro Halffter, aunque siguen siendo la Primera y la Cuarta las más frecuentadas por nuestra orquesta, seguidas de la Quinta y la Novena.

Cogerle el punto ha sido siempre uno de los mayores enigmas de la Música, pues bajo la apariencia de unos temas melódicos felices y distendidos, se esconde la sempiterna lucha entre la vida contemplativa y la mera supervivencia, terminando en una auténtica batalla campal de la que es difícil hacerse eco si no se tienen las ideas tan claras como las tuvo el maestro húngaro. Toda una desesperada aventura a vida o muerte que le proporciona ese carácter indómito que tan bien supo reflejar el director con la inestimable ayuda de una orquesta impecable, tan disciplinada como brillante en todas sus secciones.

Destacaron quizás los refulgentes metales, con aportaciones magistrales de trompas y tuba, pero también de trompetas y trombones, así como la rica percusión, destacando esas campanas de rebaño que desde bambalinas recrean la apacible vida campestre que sirve como último refugio al atormentado protagonista de la función. Merece mencionarse también esos martillazos directamente importados del Olimpo con los que el tercer movimiento avisa del inefable destino que aguarda tras el caos y la destrucción. Pero no podemos olvidar el papel fundamental de la cuerda, responsable de los momentos más líricos e inspirados, y que la concertino, Alexa Farré, llevó por muy buen camino, generando tantas texturas como registros emocionales, todos de hondo calado estético y poético.


Una interpretación colosal

Esta descomunal catedral de la música arrancó con la marcha enérgica del allegro inicial y las habitualmente magníficas prestaciones de la cuerda grave, sobre todo los contrabajos. El acierto de Ráth consistió en lograr dar unidad a una pieza en la que abundan los cambios de registro, la fecundidad melódica y la alternancia entre acordes furiosos y otros más líricos y amables. El director acertó también en intercambiar el scherzo y el andante, situando éste como segundo movimiento, una práctica a la que renunció Mahler tras las primeras audiciones de la obra. Permitió así respirar después del carácter marcial del primer movimiento, sin seguir por los mismos derroteros, como así sucede en el scherzo.

De esta forma, el andante supuso un soplo de aire fresco, un alivio, henchido de pureza y nobleza, para proseguir de nuevo con la manifestación apabullante y salvaje del tercer movimiento, destacando unas maderas precisas e incisivas. Este intercambio fue también una manera de dotar de mayor equilibrio a la sinfonía, provocando que la pausa entre el segundo y el tercer movimiento se situase en el centro exacto de la obra. Así, llegamos al largo allegro conclusivo preparados para la gran apoteosis final, con vientos, arpa y celesta sumergiéndonos en un clima trágico.

Una conclusión si duda grandiosa, precedida de una introducción y una coda que enmarcan diversos temas que se escuchan casi aislados pero entrelazados, hasta cierto punto cohesionados gracias al talento y la habilidad de su director, y la brillantez de todas las familias orquestales, que debieron ensayar lo suyo, sobre todo teniendo en cuenta esos refuerzos menos acostumbrados a las dinámicas de trabajo de la orquesta. A la salida, nos informaron que Alain Lombard grabó esta sinfonía con la ROSS hace tiempo, pero a pesar de los, al parecer, excelentes resultados, quedó almacenada sin fecha de publicación.

Fotos: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía