domingo, 31 de mayo de 2026

LAS CATADORAS DE HITLER La herida en carne propia (II)

Título original: Le assaggiatrici
Italia-Bélgica-Suiza 2025 123 min.
Dirección
Silvio Soldini Guion Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia y Lucio Ricca, según la novela de Rosella Postorino Fotografía Renato Berta Música Mauro Pagani Intérpretes Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Olga von Luckwald, Thea Rasche, Kriemhild Hamann, Berit Vander, Esther Gemsch, Jürgen Wink, Nicolo Pasetti Estreno en Italia 27 marzo 2025; en España (no en Sevilla) 22 mayo 2026


La barbarie nazi es fuente inagotable del horror más inimaginable y nauseabundo, además de espejo doliente de las salvajadas que hoy cometen los líderes modernos del fascismo, parapetados como siempre en la aprobación de un pueblo amnésico y egoísta, además de iliterato. De nuevo son los propios alemanes quienes sufren las consecuencias de la devastación a la que fueron sometidos, merced a ese monstruo innombrable y la multitud de infames duendecillos que ejecutaron sus lamentables designios. Otro episodio poco conocido de esta locura generalizada la protagonizaron un grupo de mujeres, alemanas, sanas, jóvenes y vecinas de la Guarida del Lobo, que es como se conocía el cuartel general de Hitler, obligadas a comer los alimentos cocinados para el führer con carácter previo a su degustación, con el fin de evitar su envenenamiento en caso de atentado mediante ese procedimiento.

Un programa diabólico que el director Silvio Soldini, con una sólida carrera a sus espaldas (Acuarela, Giorni e nuvole), maneja con dureza y sobriedad, logrando una atmósfera malsana de terror casi permanente, visible tanto en los rostros de estas mujeres, algunas viudas de guerra, como en el hostil ambiente que les rodea. Mérito muy especial de estos logros lo tienen sus protagonistas, desde Elisa Schlott, que se erige en rostro y cuerpo sobre el que se suceden los terribles episodios que marcaron esta terrible experiencia, al resto de mujeres sometidas a una tortura psicológica constante, la mansa conformidad de la suegra frente al desconcierto y escándalo que suscita en el suegro, hasta el oficial incapaz de asumir la barbarie a la que ha sido obligado y mantener una postura personal y libre frente a ella.

El film resulta duro y terriblemente doloroso, con una puesta en escena académica y clásica y una fluidez narrativa siempre presta a la sorpresa y, sobre todo, a la incredulidad, aún todavía, frente a la posibilidad de que el hombre pueda ser tan cruel consigo mismo. Basada en hechos reales, novelados y llevados ahora al cine por seis guionistas, quizás demasiadas para condensar tan precisos y específicos acontecimientos, si bien el objetivo se ha conseguido, pese a tantas manos involucradas.

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