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martes, 26 de mayo de 2026

THE MANDALORIAN AND GROGU Prescindible salvo para la taquilla

USA 2026 132 min.
Dirección
Jon Favreau Guion Jon Favreau, Dave Filoni y Noah Kloor Fotografía David Klein Música Ludwig Göransson Intérpretes Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Jonny Coyne, Hemky Madera y las voces de Jeremy Allen White, Martin Scorsese y Shirley Henderson Estreno en España 21 mayo 2026; en Estados Unidos 22 mayo 2026

Hay quien defiende que esta película se puede ver por sí sola sin haber visto antes la serie de tres temporadas de la que se presenta como continuación. Y puede ser si aprecias que no tiene sustancia ni razón de existir, pues ya hayas visto la serie o la hayas olvidado, no saber de dónde proceden el Mandalorian del título ni el bebé de Yoda que lo acompaña, no va a influir en la desgana con la que se acabará viendo este nuevo artefacto para hacer caja de la insaciable Disney. Desde que tomaron las riendas del pobre (es un decir) George Lucas, no han parado. Dos spin-off, Rogue One y Solo, ahora este tercero y toda una galería de series de televisión entre medio, destacando Andor, Obi Wan, El libro de Bobba Fett, Ahsoka, The Acolyte y Skeleton Crew, si obviamos todos los dibujos animados que nacieron mucho antes.

The Mandalorian fue la primera de esta voraz agenda galáctica, y ahora se ha convertido en una película prescindible, de escasa, por no decir ninguna, enjundia dramática, y que encima se permite traicionar el espíritu de la saga real con detalles como hacer hablar a un Hutt y otras lindezas. Faltaría más que, a pesar de todo esto, no resultara entretenida, según qué opinemos por entretenimiento, porque podemos confundirlo con perder el tiempo. Pedro Pascal, su protagonista, considerando que tiene un doble de acción y otro de traje, apenas ocupa unos minutos de metraje, aunque su voz suene en todo momento. Por su parte, la colaboración de Siguourney Weaver como oficial de los rebeldes, es meramente coyuntural, quizás para que de esta forma intervenga en los tres grandes éxitos del cine de ciencia ficción, junto a Avatar y Alien.

Identificar entre las voces la de Scorsese se convierte en tarea imposible si no sabes de antemano qué personaje interpreta, no digamos ya la de Shirley Henderson, hace poco vista en Incontrolable. Más fácil nos lo pone Jeremy Allen White, reciente Bruce Springsteen, con más recorrido en el film al dar vida a Rotta the Hutt, el blandiblub más sentimental y poético imaginable. Si se quiere caer rendido ante la presunta ternura de Grogu, ahí está el engendro para intentarlo. A nosotros este muñeco de torpe movimiento no nos hace demasiada gracia, preferimos a esos otros muñecos que parecen una combinación de los gremlins y los minions. Ludwig Göransson tampoco se toma muy a pecho la empresa y se limita a explotar su inspirado tema para la serie original.

martes, 12 de mayo de 2020

STAR WARS EN DESESCALADA

El pasado 15 de marzo Constantino Martínez-Orts y su Film Symphony Orchestra tenían previsto repetir en Fibes el concierto que ya ofrecieron el 16 de noviembre del año anterior. Después de ocho años y nueve giras la demanda ha crecido descomunalmente y se cuentan por pares, en el caso de auditorios tan grandes como el nuestro, e incluso tríos y cuartetos si el aforo es menor, los días que programan sus conciertos en cada ciudad. En un principio aplazaron la fecha al 19 de junio, pero los pronósticos no son nada halagüeños y finalmente han decidido suspender la gira y centrarse en la próxima, a celebrar si es posible en octubre próximo. Entonces volverán, así lo esperamos, a recorrer las principales plazas de España y Portugal, llevando la música de cine más alegre y espectacular, servida con entusiasmo y mucha vocación.


Mientras tanto el pasado 4 de abril, Día Internacional de Star Wars, algo que seguramente a mucha gente se nos escapa pero no ciertamente a las legiones de fans con que cuenta la saga, la orquesta volcó en internet un video grabado cada uno y una en su casa, guardando debidamente las medidas de seguridad a las que esta pandemia nos ha sometido, en el que interpretan un tema icónico de la serie y de sus conciertos, con el que siempre terminan el bloque de propinas que adornan cada uno de sus conciertos. Se trata del jovial Cantina Band de La guerra de las galaxias, en una versión ya definitivamente suya en la que se combina el sinfonismo, cuerda incluida, con el estilo big band con resultados altamente espectaculares. A la música de siete de sus episodios dedicaron la gira de 2017, mientras su autor, el incombustible John Williams, fue objeto de un programa doble en la de 2018-2019. Tanto en uno como en otro homenaje, los fans de Williams y Star Wars han lucido siempre sus originales atuendos y espadas láser, dando al evento un aspecto decididamente fiestero y desenfadado.

Un sinfín de ediciones y grabaciones

Aún hoy día el de La guerra de las galaxias, entendiéndose como Episodio IV: Una nueva esperanza, sigue siendo el disco de música instrumental sinfónica más vendido de la historia. A su autor le valió un tercer Oscar, segundo como compositor (el primero lo obtendría como arreglista de El violinista en el tejado) tras Tiburón dos años antes. Ganó también tres Grammys y una popularidad imperecedera hasta ahora, aunque sus colaboraciones con Spielberg y el resto de su valiosa filmografía seguiría reservándole un lugar privilegiado en el Olimpo de los compositores de cine y del siglo XX en general. La grabación de su banda sonora se realizó a final del primer trimestre de 1977 en Londres, con la Sinfónica de la ciudad y Eric Tomlinson como ingeniero de sonido, a quien Williams conoció con ocasión de la grabación de la adaptación del musical de Harnick y Bock El violinista en el tejado. Tomlinson se había labrado un prestigio en la profesión con los primeros títulos de James Bond que no se vio reflejado en la calidad de sonido de sus trabajos con Williams, especialmente La guerra de las galaxias, Superman, Dracula y En busca del arca perdida. Eso provocó que tras el lanzamiento del doble álbum de la banda sonora de las aventuras galácticas, con casi hora y cuarto de música convenientemente estructurada en su mayoría en temas de concierto que facilitara la audición, numerosos directores y orquestas se aventuraran a grabar selecciones de la música de Williams inspirada en Korngold, Stravinsky y otros clásicos, que mejoraran la calidad del sonido e hicieran más placentera su escucha. Especialmente memorables fueron las grabaciones de Zubin Mehta y Los Angeles Philharmonic y Charles Gerhardt y National Philharmonic Orchestra, realizadas apenas unos meses después de la edición oficial, incluyendo en cada caso treinta minutos de temas imprescindibles de la película. Con el tiempo el propio John Williams ha dirigido a la orquesta de la que ha sido titular durante muchos años, la Boston Pops, así como a una versión de la Filarmónica de Los Angeles bautizada como Skywalker Symphony Orchestra, en antologías de las tres primeras entregas estrenadas de la saga, las más legendarias. También Varujan Kojian y la Sinfónica de Utah, así como Nic Raine y la Filarmónica de la Ciudad de Praga, han grabado antologías de la saga, extendiéndose en el caso de la segunda hasta La venganza de los Sith, con resultados no siempre satisfactorios pero en cualquier caso muy respetuosos con las partituras originales. También clásicos populares como Gustavo Dudamel y Anne-Sophie Mutter se han acercado al universo galáctico de Williams en celebrados conciertos y grabaciones, con el interés añadido del primero, que incluso ha llegado a dirigir parte de las bandas sonoras de las últimas tres entregas de la saga.

Keith Lockhart, que sucedió a Williams en la dirección musical de la Boston Pops, grabó en 2017 una amplia suite del episodio VII, incluido en su álbum Lights, Camera… Music! Six Decades of John Williams. La más completa antología editada hasta el momento es la que lanzó el año pasado Robert Ziegler, habitual arreglista, orquestador y director de bandas sonoras épicas de la actualidad, junto a la Orquesta Sinfónica Nacional Eslovaca, incluyendo el tema Han Solo and the Princess según arreglo propio e inédito de Williams, a quien parece nunca le gustó el arreglo de concierto que otros grabaron en su momento y que ampliaba la escuálida y fragmentaria representación que este hermosísimo tema tenía en la banda sonora de El imperio contraataca. De Ziegler es también la única regrabación del Tema del trono y títulos finales que respeta su formato original, ya que de siempre se ha optado por su versión de concierto, que amplía en dos minutos la original. Con el tiempo las míticas bandas sonoras de las tres primeras películas estrenadas se han ido reeditando en distintas versiones y aprovechando acontecimientos puntuales.

Con ocasión del décimo aniversario del fin de la primera trilogía, la primera en estrenarse, en 1993 Fox Records editó un cuádruple álbum con las bandas sonoras ampliadas de cada título previamente editado por RSO en discos LP dobles, La guerra de las galaxias y El imperio contraataca, y sencillo El retorno del Jedi. Parte de las versiones de concierto desaparecieron en esta caja especial más centrada en la música según sonaba en las películas, con un cuarto CD dedicado a extras y versiones alternativas. En 1997 Lucas aprovechó los notables avances tecnológicos introducidos por Terminator 2: El juicio final y Parque Jurásico para relanzar la saga notablemente mejorada en efectos visuales, ante la inminencia del estreno del primer episodio, La amenaza fantasma, en 1999. Como consecuencia de esto volvieron a editarse las bandas sonoras de los episodios IV, V y VI, debidamente ampliados a hora y media de duración por título y con mayor respeto al orden y aspecto de cada secuencia. Finalmente, en 2004, coincidiendo con el estreno próximo de La venganza de los Sith, Sony editó de nuevo cada una de las tres primeras bandas sonoras mejorando el sonido y redistribuyendo y ampliando la selección. Hoy es Disney quien administra todo el legado de la saga y no ha perdido la oportunidad de volver a editar las seis bandas sonoras ante el estreno de la última trilogía, respetando en este caso los contenidos y el orden de las ediciones originales. Martínez-Ortz y la FSO también publicaron en su momento su revisión de los temas principales de la saga hasta El despertar de la fuerza, grabado en directo durante su gira de 2017, aportando así su particular granito de arena a tan suculento pastel de versiones, colecciones y regrabaciones.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 23 de diciembre de 2019

STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER Fin de fiesta con todo vale

Título original: Star Wars Eipsode IX: The Rise of Skywalker
USA 2019 141 min.
Dirección J. J. Abrams Guion J. J. Abrams, Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow, según los personajes creados por George Lucas Fotografía Daniel Mindel Música John Williams Intérpretes Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Carrie Fisher, Billy Dee Williams, Harrison Ford, Mark Hamill, Domhnall Gleeson, Richard E. Grant, Anthony Daniels, Joonas Suotmao, Lupita Nyong’O, Naomi Ackie, Keri Russell, Kelly Marie Tran, Ian McDiarmid, Shirley Henderson Estreno 19 diciembre 2019

Dicen que con este noveno episodio la saga llega a su fin, lo que quizás no signifique exactamente que termina. Conociendo a Disney y su codicia desmedida mucho nos tememos que algo se sacarán de la manga para continuar con las aventuras de Rey, más allá de los consabidos spin off (Rogue One, Han Solo) y series de televisión (Mandalorian), para muchos superiores en calidad e inventiva a estos capítulos oficiales de la saga. Pero de momento esta entrega completa el concepto original de George Lucas de hacer tres trilogías y un total de nueve títulos, si bien ya desde la anterior cinta se desmarcó por completo del proyecto y quedó relegado del conjunto. De esta forma Lucas se ha traicionado a sí mismo y a sus seguidores, dejándolo todo a esa máquina de hacer dinero en que se ha convertido la antaño factoría de dibujos animados.
 
La falta de emoción, sensibilidad y alma en que ha degenerado el cine americano, como demuestran cintas recientes como esa Historia de un matrimonio que tanto hace añorar el cine sentimental que se hacía en Hollywood hace una treintena de años, ha cristalizado en productos como este Ascenso de Skywalker, que redundan en el más de lo mismo y el todo vale que caracteriza la ciencia ficción y la fantasía tal como se aborda actualmente en la meca del cine occidental. Abrams retoma la saga después de que Rian Johnson (Puñales por la espalda, Looper) dirigiera el anterior capítulo, y hace lo que ya hizo en El despertar de la fuerza, recrear la saga central, la clásica, sin aportar nada nuevo y perpetuando estas guerras galácticas sin más imaginación que una sucesión incesante de secuencias de acción y muchos efectos visuales. Menos mal que ahí está la música de John Williams, que por cierto hace un cameo en la película, para dotar de dignidad a un conjunto que se ha prostituido paulatinamente, y es que sin bien tampoco él ha aportado temas de fuerte calado emocional, al margen del dedicado a la nueva heroína, como sí hizo en la saga primera, segunda en estrenarse, donde brillaban ese Duelo de los destinos de La amenaza fantasma o el precioso e inspiradísimo A través de las estrellas de El ataque de los clones, su música constituye sin duda el motor emocional de una serie que ha languidecido por la ausencia de inspiración.
 
Decíamos hace cuatro años a propósito de El despertar de la fuerza que Lucas había fracasado con su primera trilogía, la que ilustra la evolución de Annakin y Darth Vader, mientras el paso del tiempo nos hizo reflexionar, llegando a añorar en nuestra reseña de Los últimos Jedi una saga en la que su creador puso todo el empeño en experimentar con novedosos y sofisticados efectos visuales, un lenguaje diferente al acuñado en la trilogía clásica, estrenada veinticinco años antes, y sobre todo  contar algo nuevo, un precedente coherente y fascinante que diera respuesta a muchos de los personajes y situaciones recreados desde 1977 a 1983. No pasa lo mismo ahora con esta tercera y última trilogía, que ya sin Lucas en el guion ni el proceso creativo, se ha limitado a reiterar situaciones ya vistas, poniendo toda su atención en recuperar el espíritu y el estilo de los tres títulos originales, sin prejuicio alguno a la hora de explotar el todo vale, desde resucitar personajes liquidados sin remisión, a dotar a otros de recursos y poderes ilimitados e inimaginables cuando Lucas ideó la saga.
 
En este fin de fiesta acudimos a todo un espectáculo, por supuesto entretenido, pero con tal acumulación de despropósitos que poco interés suscita ni tan siquiera, nos tememos, en los más aguerridos fanáticos de la serie. Mientras tanto se homenajea a cada una de las leyendas que la pueblan, especialmente de las entregas más primitivas, que la del génesis se somete a un inmerecido desprecio absoluto. Así, el homenaje final se nutre de metraje recuperado de una incombustible Princesa Leia, la desaparecida Carrie Fisher, unas apariciones oníricas de Han Solo y virtuales de Luke Skywalker, y un Billy Dee Williams como Lando que parece haber pedido permiso en la residencia de la tercera edad para participar en este fin de fiesta como quien no se entera de gran cosa. Lucas merecía otra cosa, pero él mismo se traicionó cuando se pasó al lado oscuro y se vendió a la insaciable Disney.