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sábado, 30 de diciembre de 2017

EL GRAN SHOWMAN El fabuloso mundo del musical

Título original: The Greatest Showman
USA 2017 105 min.
Dirección Michael Gracey Guión Jenny Bicks y Bill Condon Fotografía Seamus McGarvey Canciones Benj Pasek y Justin Paul Música John Debney y John Trapanese Intérpretes Hugh Jackman, Zac Efron, Michelle Williams, Zendaya, Austyn Johnson, Cameron Seely, Keala Settle, Yahya Abdul-Mateen, Sam Humphrey, Byron Jenkins Estreno en Estados Unidos 20 diciembre 2017; en España 29 diciembre 2017

Al cine musical le pasa como al western, está permanentemente en estado crepuscular pero se resiste a desaparecer. A diferencia del género que encumbró a John Ford y John Wayne, cada estreno de una película musical se convierte en un acontecimiento, y el éxito de La La Land ha potenciado aún más este particular. De hecho el musical que ilustra la vida y el temperamento de Phineas T. Barnum, creador del Circo Barnum & Bailey que luego fusionó con el Ringling, está escrito directamente para la pantalla por los letristas de las canciones que Justin Hurwitz compuso para la película de Damien Chazelle. Una serie de pegadizas y emocionantes canciones que potencian el estilo Disney que impera en todo el conjunto, con un poco de Moulin Rouge por aquí y mucha de la tradición del género en el país que más lo ha fomentado, sin descontar el talento inmenso de Hugh Jackman, carne de musical que debido al escaso predicamento que tiene el género en la actualidad no cuenta con muchas ocasiones para lucir sus dotes, como sí hace en esta ocasión. Lo de menos es el anacronismo entre las canciones pop y la ambientación a mediados y finales del siglo XIX; ya Fred Astaire y Judy Garland cantaban a ritmo de foxtrot en películas como Cita en San Luis o Desfile de pascua. Lo peor es su discurso, no ya simplón sino en la estela del veterano estudio de animación, aún no habiendo comprado todavía la Fox cuando se rodó esta película. A temas tan delicados como la inclusión y la igualdad y la mezquindad de las clases altas, se unen sin embargo los sempiternos discursos sobre la familia, la estabilidad que proporciona y su fortalecimiento como único pilar fundamental de una estructura social que se precie. Al margen de estas consideraciones y de la escasa convicción que el producto ofrece como biografía de un personaje seguramente singular e irrepetible, que nos hace añorar el magnífico fresco que hace ochenta años ofrecía Robert Z. Leonard en El gran Ziegfeld a propósito del inimitable Florence Ziegfeld, responsable del glamour que se asocia habitualmente a Broadway, El gran showman es un espectáculo milimétricamente calculado, brillante en su resolución y enérgico en su desarrollo, con números musicales espléndidos aunque se pierdan en un montaje frenético deudor en cierta medida de los productos de Baz Luhrman. No es un mal debut para su director, con el inestimable apoyo en el guión de Bill Condon, responsable de uno de los mejores musicales de los últimos tiempos, Dreamgirls, mientras ofrece una nueva oportunidad a sus intérpretes de lucir sus talentos y toca cuestiones tan convenientes como la confianza, el apoyo y el amor incondicional. Parafraseando aquella película de Henry Hathaway en la que John Wayne daba vida a un empresario circense inspirado en la figura de Barnum, y que en inglés alternó como título original Circus World y precisamente The Magnificent Showman, esto es El fabuloso mundo del (circo) musical.

martes, 26 de diciembre de 2017

UNA VIDA A LO GRANDE Liliputienses cosmopolitas con mensajes dispersos

Título original: Downsizing
USA 2017 135 min.
Dirección Alexander Payne Guión Alexander Payne y Jim Taylor Fotografía Phedon Papamichael Música Rolfe Kent Intérpretes Matt Damon, Christoph Waltz, Hong Chau, Kristen Wiig, Jason Sudeikis, Udo Kier, Rolf Larsgard, Ignjerd Egeberg, Neil Patrick Harris, Laura Dern, Margo Martindale, Kerri Kenney, Maribeth Monroe, Joaquim de Almeida, Tim Driscoll, Patrick Gallagher, Soren Pilmark, Mary Kay Place, Cameron Geddes Estreno en el Festival de Venecia 30 agosto; en Estados Unidos y España 22 diciembre 2017

Alexander Payne pertenece a una generación de cineastas que buscan desligarse del camino altamente comercial y competitivo emprendido por la cinematografía norteamericana. Tiene el aliciente de encontrarse a medio camino entre la habitual pedantería de Spike Jonze y Charlie Kaufman y la recurrente pretenciosidad de Clooney y los más veteranos Soderbergh y los Coen. En su filmografía, desde Election a Nebraska pasando por A propósito de Schmidt, Entre copas y Los descendientes, se intuye una especial preocupación por acercarse más al público mayoritario, contándole historias que le puedan interesar y ayudar, ataviadas con mensajes claros y precisos, lo que hace su cine algo más humilde y sencillo que el de sus compañeros reseñados. Downsizing es su título más ambicioso, largo y caro, plegándose a la ciencia ficción sin abandonar la comedia que le es más consustancial. Como si de una combinación entre El increíble hombre menguante y Un mundo feliz de Aldous Huxley, plantea una entretenida y original trama en la que propone un avance científico, la posibilidad de menguar a las personas con el fin de resolver problemas tan acuciantes como la degradación medioambiental, la escasez de recursos o la crisis económica, apilando liliputienses en lujosos resorts donde ni molestan ni son molestados. La gracia del film radica en proponer una intriga abierta sobre cuáles puedan ser las verdaderas intenciones de los poderes fácticos entregados a dicha tarea, a la vez que sin grandes alardes en efectos visuales, cuida sin embargo al detalle una dirección artística que ayuda a participar de la miniaturización del título original sin necesidad de comparaciones permanentes. El problema radica, sin embargo, en que a mitad de metraje cambia su tono y espíritu planteando ya en términos más dramáticos de concienciación social nuevos giros y fines que no hacen sino dispersar el interés de la empresa. Coincide curiosamente este cambio de registro con la aparición de un personaje cuya intérprete es quien más rédito artístico parece estar consiguiendo, apareciendo en prácticamente todas las quinielas de los habituales premios en estas fechas. Nosotros sin embargo preferimos su idea de un mundo más abierto y cosmopolita, en el que resulte más fácil convivir con gente de otras nacionalidades e idiomas, mientras en el apartado dramático acentúa la imposibilidad de que las oportunidades, también en ese mundo pequeño, sean iguales y justas. Un reparto multiestelar arropando a sus tres protagonistas, Matt Damon en su registro últimamente habitual taciturno, la celebrada Hong Chau y el divertido Christoph Waltz, es otro de los atractivos de esta tragicomedia lograda sólo parcialmente.

domingo, 24 de diciembre de 2017

WONDER WHEEL Anodino homenaje al teatro clásico americano

USA 2017 101 min.
Guión y dirección Woody Allen Fotografía Vittorio Storaro Intérpretes Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple, James Belushi, Jack Gore, Max Casella, Micahel Zegasrki, Tony Sirico Estreno en el Festival de Nueva York 14 octubre 2017; en Estados Unidos 1 diciembre 2017; en España 22 diciembre 2017

Cuando uno cumple el reto de rodar una y a veces dos películas al año, raramente se puede decir que no domine el arte cinematográfico. Woody Allen tiene eso y además un rotundo e indiscutible talento, no vamos ahora a descubrir nada. Claro que eso no tiene necesariamente que traducirse en una satisfacción tras otra; a veces fracasa. Para algunos y algunas esta cinta se encuentra entre las más fallidas de su autor, junto a otros títulos como Sombras y niebla o Acordes y desacuerdos. Pero denota una vez más el inagotable talento de Allen, ¿quién si no podría rodar una película basada en una obra teatral que no existe? o lo que es lo mismo, ¿cómo se hace para conseguir que su película parezca la adaptación al cine de una obra teatral, cuando en realidad se trata de un guión original? Allen, curtido también en la escena, lo consigue. Otra cosa es que lo que nos cuenta lo encontremos manido y no logre suscitar nuestro interés. Acostumbrado a homenajear algo con cada nueva película, la radio en Radio Days, el cine en La rosa púrpura de El Cairo o Café Society, el ritmo de Gershwin como pulso de la Gran Manzana en Manhattan, Hitchcock en Misterioso asesinato en Manhattan y Match Point, Chéjov en Hannah y sus hermanas, Dostoievsky en Delitos y faltas, Fellini en Recuerdos, Bergman en September o el expresionismo alemán en la ya citada Sombras y niebla, le toca el turno ahora al teatro americano, con Tennessee Williams y Arthur Miller a la cabeza. El amor romántico y el deseo sexual como motores que impulsan los cuerpos insatisfechos de mujeres maduras, la carne joven como objeto del deseo, y sobre todo la frustración que opera sobre la gente que no logra alcanzar el tan cacareado sueño americano, son temas y recursos que reaparecen en esta cinta sin que aporten nada nuevo. Puro drama llevado hasta las últimas consecuencias merced a las interpretaciones histéricas y extremas de Kate Winslet, para quien la cinta debería haber sido un nuevo vehículo de lucimiento, y James Belushi, que desaprovecha también sus posibilidades de redención tras una carrera errática y llena de títulos olvidables, generalmente enmarcados dentro del género de la comedia. Mejores los más comedidos y sanos Timberlake y Temple en un conjunto en el que destaca la fotografía manierista de Storaro, que también se desata para la ocasión con una iluminación artificiosa que potencia el carácter teatral de la función, al tiempo que nos regala postales coloristas como de otro tiempo de la playa de Coney Island, que para no salirse de su Nueva York habitual, Allen convierte en el escenario cálido y sensual de los dramas de Williams, mientras el parque de atracciones personifica esa feria de las vanidades en la que los personajes vierten sus profundas frustraciones e insatisfacciones. Drama americano, recurrente y más que visto, pero que puede encontrar admiración en quienes busquen el sempiterno retrato de la miseria humana a través del fracaso amoroso, y desde luego en quienes confiesen su admiración por los autores clásicos de la escena norteamericana, a quienes Allen emula incluso en efectos y recursos literarios y dramáticos.

lunes, 18 de diciembre de 2017

MUCHOS HIJOS, UN MONO Y UN CASTILLO Julita encantada

España 2017 90 min.
Fotografía y dirección Gustavo Salmerón Guión Gustavo Salmerón, Raúl de Torres y Beatriz Montáñez Música Mastretta Documental Estreno en el Festival de Karlovy Vary 6 julio 2017; en salas comerciales 15 diciembre 2017

Poco sabíamos de Gustavo Salmerón desde que en 2012 protagonizara el cortometraje nominado al Oscar Aquel no era yo. El que frecuentara las pantallas, fundamentalmente en los noventa, con títulos como La ardilla roja, Mensaka, Más que amor frenesí, Asfalto o Reinas, ha estado quince años rodando secuencias familiares con una cámara doméstica, intentando construir un retrato más o menos certero de su singular madre, Julita Salmerón, y tras un minucioso y suponemos que fatigoso montaje, lo ha presentado en Karlovy Vary, donde logró el premio al mejor documental. Desde entonces todo han sido parabienes para el trabajo del actor metido a director, con un corto previo a sus espaldas, y su inigualable madre, una mujer tan curiosa y divertida como insufrible e irritante. Este particular Todo sobre mi madre encuentra precedentes ilustres como El desencanto de Jaime Chávarri, que retrataba a Felicidad Blanc, viuda de Leopoldo Panero, y sus tres polifacéticos hijos, o Carmina o revienta de Paco León y su secuela. Julita se encuentra entre la distinción intelectual de la primera y la socarronería surrealista de la segunda, como una mujer de clase media, tradicional, educada y liberal, con un particular sentido del humor y una serie de manías que le llevan de ser víctima del síndrome de Diógenes a cambiar de chaqueta con la facilidad que sólo el tiempo es capaz de otorgar. En el camino confiesa ser incapaz de dar el cariño que su familia necesita, y sin embargo ha logrado mantenerla a flote y unida a lo largo del tiempo, y con vicisitudes económicas de por medio, que es más difícil. Y es que si Chávarri mostraba a los Panero justo cuando España comenzaba su andadura democrática, Salmerón retrata a los suyos durante otro cambio traumático, la económica cuyos estertores aún perduran. El castillo del título y unas vértebras de la abuela que no aparecen por ninguna parte y que reclaman ser enterradas, son el leit motiv o si se quiere mcguffin de una película sobre una mujer especial, puede que caprichosa, ocurrente, original pero también excéntrica y a ratos insufrible. Seguramente no la mejor madre del mundo, pero a su modo una muy valiosa. Merece la pena acercarse a esta no se sabe muy bien si confesión de amor, admiración o todo lo contrario de su hijo, que aprovecha también para con apenas unos retazos ofrecer una imagen muy completa y reveladora de su padre y hermanos, una familia que encuentra en el caos una reivindicación de vida, libertad y alegría, aún en la desdicha. Una gente que sabe aprender de la vida, asumir su carácter efímero y perecedero, sin por ello renunciar a sus raíces y sus pertenencias, incluidos recuerdos y miserias.

sábado, 16 de diciembre de 2017

STAR WARS EPISODIO VIII: LOS ÚLTIMOS JEDI Adiós, Princesa

Título original: Star Wars Episode VIII: The Last Jedi
USA 2017 152 min.
Guión y dirección Rian Johnson Fotografía Steve Yedlin Música John Williams Intérpretes Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Oscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis Estreno simultáneo en Estados Unidos y España 15 diciembre 2017

Al margen por completo de su legítimo creador, George Lucas, y con las manazas avariciosas de la Disney por delante, la siempre esperada nueva entrega de las guerras galácticas, que tanto hace las delicias de sus incondicionales, para quienes la saga se ha convertido en lo más parecido a una religión, retoma el espíritu de la trilogía original como ya hizo hace dos años el episodio séptimo. Esto podría parecer un incentivo y sin embargo no es más que un lastre, sacrificando cualquier posibilidad de creatividad a favor de mantener sin riesgos la admiración y entrega absoluta de un público para el que la experiencia se ha convertido en una tradición. La tan denostada segunda trilogía, primera cronológicamente, apostó por los avances tecnológicos y nos contaba la apasionante historia de Darth Vader con una considerable dosis de tragedia al más puro estilo clásico. Por el contrario la nueva trilogía, tercera en cualquier caso, apuesta por recuperar el estilo estético y narrativo de la original, abandonando por el camino incluso la posibilidad de sorprender con una tecnología punta y una historia novedosa. En definitiva, que lo de más de lo mismo se puede aplicar sin complejos a este episodio octavo al que sin embargo reconocemos su capacidad para entretener, aunque más en su segunda mitad, con mayores dosis de energía y movimiento que en la más anodina primera. Pero una de las cosas que más llama la atención es cómo todo parece haberse construido alrededor del mito de la Princesa Leia, con más protagonismo que en la anterior entrega, y una majestuosidad aplicada a sus escenas y encuadres que sólo se explicaría por su fallecimiento antes de que el proyecto estuviera acabado. Esto incluye también alguna ridícula secuencia en la que sobrevive a una tremenda explosión y pone en evidencia sus dotes adquiridas de Jedi volando como si de Superman se tratara. Hay más homenaje a ella que a un recuperado Mark Hamill en esta cinta que dirige el responsable de la afamada Looper, encargado también de la escritura de su guión, con más atrevimiento y frases ocasionalmente ridículas que otra cosa y permitiéndose hacer autoparodia de la serie en más de una ocasión. Echamos de menos las cortinillas con las que a menudo se pasaba de una secuencia a otra y que son también marca de la casa, mientras seguimos admirando la capacidad de John Williams a sus ochenta y cinco años para crear auténtico sinfonismo puesto al servicio de las imágenes épicas de un espectáculo ya mítico y legendario. Cualquier banda sonora suya, por poco inspirada que esté, supera con creces la mediocridad que suele abundar en el panorama actual al respecto. También él pone su particular granito de arena a este sentido homenaje a Carrie Fisher, incluyendo en los títulos de crédito una melancólica interpretación al piano del Tema de Leia.

jueves, 14 de diciembre de 2017

EL SENTIDO DE UN FINAL Sobria y melancólica intriga romántica

Título original: The Sense of an Ending
Reino Unido 2017 108 min.
Dirección Ritesh Batra Guión Nick Payne, según la novela de Julian Barnes Fotografía Christopher Ross Música Max Richter Intérpretes Jim Broadbent, Charlotte Rampling, Harriet Walker, Michelle Dockery, Billy Howle, Joe Alwyn, Freya Mavor, Emily Mortimer, Matthew Goode, Edward Holcroft, James Wilby Estreno en Estados Unidos 10 marzo 2017; en Reino Unido 14 abril 2017; en España 8 diciembre 2017

Poco hay del director de la exitosa The Lunchbox, el indio Ritesh Batra, en esta película de corte profundamente clásico y academicista en la mejor tradición del cine británico. Quizás si hubiésemos tenido ocasión de ver Nosotros en la noche, un telefilm directamente estrenado en la plataforma digital Netflix, que reunía de nuevo a Jane Fonda y Robert Redford, hubiésemos encontrado un enlace con este drama romántico otoñal basado en una melancólica novela del prestigioso Julian Barnes. Una película que nos habla del pasado, la nostalgia de los momentos vividos y perdidos, los episodios que protagonizaron nuestra vida y los que quedaron sin resolver, a través de una trama protagonizada por seres atractivos que viven agradables existencias en suntuosas mansiones o elegantes barrios residenciales londinenses. Personajes y paisajes que parecen tener la exclusiva de los problemas existenciales y románticos profundos y emotivos que invaden este tipo de delicadas producciones. Llevada a buen puerto con el trazo firme de su director y las implicadas interpretaciones de su reparto, nos cuenta la historia de un jubilado presuntamente huraño al que una inesperada herencia le trae recuerdos de juventud, amistades traicionadas y amores no consumados, a través de una intriga y un misterio que mantienen el interés de una cinta que de otro modo parecería inocua. Se ha conseguido transmitir la sensación de melancolía que sin duda subyace en un film con el que es fácil identificarse cuando se alcanza cierta edad y se mantiene un estatus social y económico parecido al de los privilegiados protagonistas. También acierta a transmitir la sensación de aquello que hicimos mal, las oportunidades perdidas y saber aprovechar las que la vida nos brinda después de atravesar el pertinente aprendizaje. Pero sobre todo interesa por su teoría, bien planificada y reflejada, sobre la memoria selectiva, la que todo lo tergiversa y adorna, así como lo que creemos verdad cuando nos faltan otros puntos de vista y sus correspondientes versiones. Todo converge así en un producto agradable, irremediablemente burgués, elegante y placentero, sin más.

lunes, 11 de diciembre de 2017

SUBURBICON La casa americana de los horrores

USA 2017 105 min.
Dirección George Clooney Guión Ethan Coen, Joel Coen, George Clooney y Grant Heslov Fotografía Robert Elswit Música Alexandre Desplat Intérpretes Matt Damon, Julianne Moore, Oscar Isaac, Glenn Fleshler, Noah Jupe, Michael D. Cohen, Steve Monroe, Gary Basaraba, George Todd McLachlan Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre 2017; en Estados Unidos 27 octubre 2017; en España 8 diciembre 2017

Puede que en la década de los ochenta, cuando los Coen idearon esta maquiavélica y retorcida historia, su capacidad de denuncia y sátira fuera nueva, pero treinta años después está tan manida que resulta obsoleta. La historia de un crimen perpetrado en el seno de una comunidad donde el bienestar y las buenas costumbres se dan la mano, y que pone en evidencia la debilidad del sueño americano, la hemos visto muchas veces, y si encima se pretende realizar un paralelismo con el odio racial experimentado en las décadas de los cincuenta y sesenta, y aún más denunciar el creciente fascismo al que se ve actualmente abocada la sociedad norteamericana y el resto por extensión, la pretenciosidad acaba por engullir las posibilidades del producto como ejercicio de ironía antropológica. Hace tiempo que las películas perpetradas por los Coen se confunden con las de Soderbergh y ahora también las de Clooney, pero es evidente que el talento no es siempre el mismo, y en este sentido el del actor posiblemente más engreído del momento parte con notable desventaja. En sus manos las posibilidades cómicas de esta enrevesada trama prácticamente se evaporan, y el resultado acaba siendo una amalgama bastante indigesta de situaciones escabrosas, de la mayor parte de las cuales es para colmo testigo un niño, lo que multiplica su efecto perverso. Es cierto que entretiene, mantiene la inquietud y consigue despertar cierto interés, pero la sensación de que todo el conjunto podría haber mejorado con algo más de ingenio e ironía, y que en general resulta plano, superficial y recurrente, es inevitable.

COCO El libro de la vida y la muerte familiar

USA 2017 109 min.
Dirección Lee Unkrich y Adrián Molina Guión Adrián Molina y Matthew Aldrich Música Michael Giacchino Intérpretes Anthony González, Gael García Bernal, Benjamin Bratt, Alanna Ubach, Renee Victor, Jaime Camil, Alfonso Arau, Herbert Siguenza Estreno en México 27 octubre 2017; en Estados Unidos 21 noviembre 2017; en España 1 diciembre 2017

Pixar y Disney prácticamente se han apropiado de la idea sobre la que se cimentó hace tres años la película de Jorge R. Gutiérrez, producida por Guillermo del Toro, El libro de la vida, donde un joven con aspiraciones de cantante viajaba por mundos fantásticos y coloristas inspirados en el folclore mortuorio mexicano, con el fin de convencer a su familia de que esa, y no los toros, era su verdadera vocación. Las hechuras más blandas de la factoría Disney se han adueñado ahora de la función, ofreciendo una cinta a la que nada cabe reprochar en el apartado técnico y artístico, y que cumple también sobradamente en cuestiones narrativas, convirtiéndose en un producto ameno, entretenido y muy musical. Pero es en su vocación adoctrinadora donde una vez más merece ajustarse las cuentas de un producto tan insidioso como éste, en el que se repiten los esquemas afectivos mil veces vistos, los únicos que cuentan con el beneplácito de una factoría tan retrógrada como ésta, que sólo en determinadas ocasiones parece salirse de la norma, no precisamente en ésta. El protagonista de este film parece agobiado por una familia castradora y anclada en el rencor y la tradición, si bien finalmente acaba resultando redentora y complaciente, para finalmente erigirse en único y exclusivo modelo donde desarrollar aptitudes y afectos. Bajo la falsa apariencia de audacia dedicando, en estos tiempos tan delicados, un espectáculo al pueblo mexicano vecino con supuesta intención de acercamiento, la cinta ofrece sin duda una versión de la vida sumamente reaccionaria, que no deja margen al público infantil al que va dirigida para esperar otros modelos de vida y sociedad en un mundo en el que todo tiene que estar muy atado y controlado para permitir la pervivencia de los pilares del poder establecido. Lástima porque a nivel técnico, artístico y narrativo, repetimos, el espectáculo es notable, que para eso se encarga de dirigir quien pusiera orden en las segunda y tercera entrega de Toy Story y Buscando a Nemo. Pero a nivel ético resulta considerablemente perverso, a pesar de lo cual no podemos negarle cierta ternura, especialmente en el personaje que da título a la película. De la cinta ha surgido un cortometraje sobre el perro mascota del protagonista, Dante’s Lunch: A Short Tail, pero al público se le tortura con un mediometraje sobre Olaf, a partir de Frozen, tan básico en su resolución formal como cursi en la narrativa y largo en su metraje.

domingo, 3 de diciembre de 2017

WONDER Todos sufrimos malformaciones

USA-Hong Kong 2017 113 min.
Dirección Stephen Chbosky Guión Steve Conrad y Jack Thorne, según la novela de R.J. Palacio Fotografía Don Burgess Música Marcelo Zarvos Intérpretes Jacob Tremblay, Julia Roberts, Owen Wilson, Izabela Vidovic, Mandy Patinkin, Noah Jupe, Bryce Cheisar, Danielle Rose Russell, Daveed Diggs, Millie Davis, Ty Consiglio Estreno en Estados Unidos 17 noviembre 2017; en España 1 diciembre 2017

En La lección de Auggie de la escritora estadounidense de origen colombiano Raquel Jaramillo Palacio, se cuenta la historia de un niño con síndrome de Treacher Collins, una de esas enfermedades raras que tanto marcan la vida de los niños que las padecen y que hoy cuentan con amplias campañas de concienciación por parte de algunos medios de comunicación. En su caso supone graves malformaciones craneofaciales que le obligan a someterse a infinitas operaciones quirúrgicas y desatender sus obligaciones escolares. Una vez superadas estas intervenciones, y con el rostro manifiestamente alterado, su contacto por primera vez con el ámbito colegial le llevará a vivir nuevas experiencias, algunas lamentablemente desagradables, otras muy gratificantes. Con una enorme dosis de delicadeza, el director Stephen Chbosky, que en 2012 adaptó su propia novela Las ventajas de ser un marginado, regresa a las historias de personas especiales en un ámbito estudiantil convencionalmente “corriente”, que es la palabra que en inglés define con mayor acierto que el “normal” español aquello que sigue la norma imperante, y no por ello más acertada. El mayor logro de la película reside en apartarse puntualmente del drama del niño para contarnos el de quienes le rodean, gente corriente también sometida a sinsabores cotidianos, desencantos y desórdenes sentimentales, una senda que los guionistas han aprovechado del libro original, donde Palacio cuenta la historia de Auggie desde ocho puntos de vista, tantos como personajes hay principales, y que en la película sirven para contarnos sus propias historias. Y así, sin excesos ni trampas, Chbosky consigue mantener nuestro interés y emocionarnos con sinceridad y acierto, en gran parte gracias a interpretaciones sobresalientes como la del niño Jacob Tremblay (La habitación) y su hermana en la ficción, Izabela Vidovic, y presencias imponentes como la de Julia Roberts, sensacional como madre del protagonista, y Sonia Braga, la abuela, que en su breve aparición consigue estremecer nuestro corazón. Se agradece el trabajo minucioso con los niños y las niñas, que por una vez en el cine americano se comportan como tales, dentro de un conjunto de secundarios bien diseñados, como el director de la escuela, un irreconocible Mandy Patinkin, y el alegre profesor al que da vida la estrella del musical de Broadway Hamilton, Daveed Diggs.

PERFECTOS DESCONOCIDOS El mal rollo hispánico

España 2017 96 min.
Dirección Álex de la Iglesia Guión Jorge Guerricaechevarría, según el guión original de Paolo Genovese, Filippo Bologna, Paolo Costella, Paola Mammini y Rolando Ravello para “Perfetti sconosciuti” Fotografía Ángel Amorós Música Víctor Reyes Intérpretes Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo Noriega, Dafne Fernández, Pepón Nieto, Beatriz Olivares Estreno 1 diciembre 2017

Perfetti sconosciuti de Paolo Genovese fue el año pasado un éxito de público, crítica y palmarés en Italia. Álex de la Iglesia retoma el guión de aquélla prácticamente al dedillo para cumplir un encargo de Mediaset destinado a romper la taquilla, y curiosamente no sólo ha mejorado el original sino que ha sabido, casi sin cambiar una coma del guión, adaptar la trama a la idiosincrasia española, y vaya si salimos mal parados. Genovese y cuatro guionistas más crearon un híbrido entre comedia social y generacional en el que los celos y las infidelidades se convertían en carne de disputa y controversia en una dramática cena entre amigos, pero el talante italiano quedaba prácticamente indemne, como pueblo fundamentalmente cariñoso y entrañable que es. Hay más mala leche ya desde el principio en esta versión española, que mejora al original no sólo en puesta en escena y sofisticación, sino que acierta en generar un producto con ritmo, sorpresas y crítica ácida a nuestra sociedad, siempre desde un punto de vista burgués e intelectual, que vive en amplios y lujosos áticos, que ya se sabe que eso es lo que vende cuando de hacer alta comedia se trata, y hasta en tiempos de Franco se hacía así, ¡en plena posguerra! Las parejas diseñadas por Iglesia se desprecian ya incluso antes de dejarse arrastrar por el maligno juego que se les ocurre en plena cena y que desata los desvaríos del argumento, tan bien planteados que resultan incluso verosímiles y menos forzados que sobre el papel. El director vasco acierta para ello en el trabajo con los actores, que aunque a veces puedan parecer sobreactuados, en realidad se adaptan al estilo que persigue este vodevil perverso y despiadado. Los españoles somos como somos, mezquinos, vanidosos y envidiosos, y en esta inteligente tragicomedia con tintes fantásticos queda bien expuesto. Hasta la música varía del toque pop urbano desenfadado del original italiano a las pinceladas burlesco- sinfónicas de Víctor Reyes, que junto a su muy intencionada puesta en escena contribuye al tono diabólico de esta propuesta malsana que tan bien disecciona el espíritu del carácter hispano. Nunca dos guiones tan similares sirvieron para recrear con tanta pericia e inteligencia dos pueblos tan distintos, a pesar de lo que pudiera parecer, el italiano y el español. Iglesia lo ha clavado con este lujoso y decididamente mejorado Aquí no hay quien viva, donde también abunda el mal rollo y la falta de respeto de los españoles en general, por muy sofisticados que a veces nos creamos.

viernes, 1 de diciembre de 2017

PADDINGTON 2 Un osito que enamora

Reino Unido-Francia-USA 2017 95 min.
Dirección Paul King Guión Simon Farnaby, Paul King y Jon Croker, según el personaje creado por Michael Bond Fotografía Erik Wilson Música Dario Marianelli Intérpretes Sally Hawkins, Hugh Bonneville, Hugh Grant, Brandan Glesson, Julie Walters, Jim Broadbent, Peter Capaldi, Samuel Joslin, Madeleine Harris, Ben Miller, Joanna Lumley, Sanjeev Bhaskar Estreno en Reino Unido 10 noviembre 2017; en España 24 noviembre 2017

Michael Bond comenzó a escribir sus libros sobre el osito Paddington a partir de un peluche que compró para su esposa cerca de la Estación de Paddington en la víspera de la Navidad de 1956. A partir del primer libro, publicado dos años después, el personaje cobró notoriedad entre el público infantil gracias también a las ilustraciones de Peggy Fortnum, rivalizando en el Reino Unido incluso con Winnie-the-Pooh. Su salto a la gran pantalla hace tres años dio como resultado una entrañable película recomendada no sólo para el público infantil sino, sobre todo, para el adulto, invitado con éxito a recuperar la tan añorada infancia en sus aspectos más dulces y tiernos. En ella se contaba cómo un explorador británico conocía en “el más recóndito y oscuro Perú” a una pareja de osos parlanchines con los que entabla amistad e invita a visitar Londres. Pero será su sobrino quien viajará a la capital inglesa, adoptando el nombre de la estación donde comienza su aventura entre humanos estresados, una malvada empeñada en disecarlo para el Museo de Ciencias Naturales (muy divertida Nicole Kidman) y una familia simpática y bondadosa que lo adopta. Estos precedentes son fundamentales para disfrutar al máximo de sus nuevas aventuras, donde la búsqueda del regalo perfecto para su tía y mentora Lucy, le llevará a ser víctima de los malignos planes de un actor en decadencia, interpretado por un ajustado y preciso Hugh Grant. Que Paul King sólo tenga como trabajos relevantes las dos entregas de este personaje, no impide que podamos considerarlo el alma de un proyecto precioso, emotivo y emocionante, que se nutre de un acabado estético y artístico perfecto, y un trabajo de la imagen y el diseño preciosista y colorista, como si de una película animada se tratara. Pero es en el guión y el tratamiento de los personajes donde Paddington y especialmente su secuela triunfan, por su bondad, sus mensajes positivos, su buen gusto y espléndidos modales, y sobre todo por la ingenuidad decidida a conquistar el corazón de quien se anima a verla y disfrutarla, esta secuela más aún que su predecesora. Imposible no caer rendidos ante el diseño del oso protagonista, cuya expresividad no hace sino aumentar el grado de emotividad y ternura que impera en toda la película, ayudada por unos personajes perfectamente diseñados e interpretados y situaciones de pura aventura que hacen confiar en una recuperación de la fantasía y la imaginación por encima de tantos efectos visuales y luchas gratuitas, si bien también en el apartado técnico la cinta presume de primera categoría. Impagables los guiños al título anterior, como ese guardia de seguridad atraído por mujeres ambiguas, o el número musical final a cargo de Grant y un puñado de presidiarios, mientras van apareciendo los créditos en pantalla. Y maravillosa y espléndida la experiencia general de disfrutar de una película de tan entrañable espíritu, familiar, navideño o lo que sea, pero decididamente muy recomendable. Ineludible hacer una parada en la estatua de bronce dedicada al personaje en la referida estación ferroviaria en nuestro próximo viaje a Londres.

domingo, 26 de noviembre de 2017

A GHOST STORY Reflexión espiritual y existencial

USA 2017 87 min.
Guión y dirección David Lowery Fotografía Andrew Doz Palermo Música Daniel Hart Intérpretes Casey Affleck, Rooney Mara, Rob Zabrecky, Will Oldham, Liz Franke, Sonia Acevedo Estreno en el Festival de Sundance 22 enero 2017; en Estados Unidos 7 julio 2017; en España (no en Sevilla) 3 noviembre 2017

Había en el remake de Peter y el dragón cierta poética en el tratamiento de la historia y la imagen, claro que subordinada al carácter eminentemente comercial de la propuesta. David Lowery, su director, parecía haber captado en esa agradable película el espíritu nostálgico y aventurero del tan celebrado cine de los años ochenta. Ahora retoma la idea con la que comenzó a hacer cine, con tan sólo siete años, en aquel cortometraje influido por la película Poltergeist y que llevaba el mismo título. El mundo de los espectros regresa ahora en esta cinta más cerca en su argumento de Ghost que de la película de Tobe Hooper o cualquier otro título sobre terror y fantasmas. Pero en su tratamiento Lowery nos ofrece un trabajo novedoso y particular, una cinta que no se puede tratar a la ligera y que seguramente necesitaría más de un visionado para comprenderla en toda su extensión. Lowery propone un viaje en el tiempo a través de la experiencia de un fantasma enamorado de su esposa viuda, siempre anclado a un mismo lugar a lo largo del tiempo, pasado y futuro incluidos. Para ello cuenta con Casey Affleck y Rooney Mara, que ya trabajaron a sus órdenes en En un lugar sin ley, y protagonizan ahora momentos que exigen de verdadera paciencia por parte del espectador, que asiste atónito a un Affleck enfundando en el más socorrido disfraz de Halloween de todos los tiempos, que pasea cual alma en pena, y a una Mara engullendo compulsivamente un pastel. A su alrededor se teje una profunda reflexión sobre el paso del tiempo y cómo todo se va olvidando y superando, con la complicidad de una fotografía luminosa e intencionadamente bien encuadrada, premiada en Sitges, y un preciso trabajo de la atmósfera, la música y el sonido. Lowery apoya su película fundamentalmente en la imagen, con apenas alguna incursión discursiva, especialmente la que realiza Will Oldham sobre lo efímero también de la creación artística, aún llamada a perdurar más en el tiempo que nuestra propia existencia, e incluso más que sobre los objetos que nos rodean y nuestras moradas, con la Novena de Beethoven como objeto de su reflexión. En fin, una cinta singular y diferente, aparentemente poética y profunda, que quizás con un análisis más profundo seamos capaces de captar en toda su compleja dimensión, aunque como siempre suele ocurrir en estos casos, habrá quien todo esto le parezca simplemente un  churro.

sábado, 25 de noviembre de 2017

EN REALIDAD, NUNCA ESTUVISTE AQUÍ El taxista se profesionaliza

Título original: You Were Never Really Here
Reino Unido-Francia-USA 2017 95 min.
Guión y dirección Lynne Ramsay, según la novela de Jonathan Ames Fotografía Thomas Townend Música Jonny Greenwood Intérpretes Joaquin Phoenix, Ekaterina Samsonov, Alessandro Nivola, Alex Manette, John Doman, Judith Roberts, Jason Babinsky, Madison Arnold Estreno en el Festival de Cannes 27 mayo 2017; en Francia 8 noviembre 2017; en España 24 noviembre 2017

A Lynne Ramsay le encantan los títulos dialogados y le llueven los elogios y los premios con cada proyecto que acomete, y no lo entendemos. Tanto Tenemos que hablar de Kevin como esta película plantean cuestiones importantes y terribles. En aquella ocasión era el papel de una madre incapaz de asumir sus responsabilidades frente a un hijo presuntamente ineducable, y ahora se trata de un justiciero de la noche empeñado en barrer la ciudad de tratantes de blancas. En ningún caso nos ha conseguido sin embargo conmover ni apenas interesar por su caprichosa forma de narrar y su tergiversada gramática cinematográfica. Joaquin Phoenix se mete en la piel de un inexpresivo ex combatiente de guerra, con traumas infantiles, faltaría más, que vive con su anciana madre y se dedica de forma profesional a matar proxenetas y abusadores sexuales de niñas. Es como si Travis Bickle se hubiera profesionalizado y ahora se contaran sus andanzas como matón justiciero y carne de una dura venganza. Los apuntes sobre corrupción política en el ámbito sexual se antojan endebles, superficiales y hasta inocentes, mientras ni siquiera el tratamiento visual logra insuflar algo de interés a la cinta. A pesar de contar una historia poco original y contar con pocos diálogos, consiguió el premio al mejor guión en Cannes, y aunque Phoenix no realiza aquí ni de lejos su mejor actuación, se hizo con el correspondiente al mejor actor en el mismo certamen. Nos la han presentado como imprescindible, y quizás estemos equivocados, pero lo cierto es que sólo nos provocó bostezo. No tiene desperdicio la escena en la que el protagonista y su perseguidor yacen mal heridos y cogidos de la mano en el suelo, cantando I’ve Never Been to Me mientras escuchan a Charlene por la radio.

ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS Interesante reflexión sobre un clásico

Título original: Murder on the Orient Express
USA-Malta 2017 116 min.
Dirección Kenneth Branagh Guión Michael Green, según la novela de Agatha Christie Fotografía Haris Zambarloukos Música Patrick Doyle Intérpretes Kenneth Branagh, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Judi Dench, Johnny Depp, Michele Pfeiffer, Daisy Ridley, Josh Gad, Derek Jacobi, Leslie Odom jr., Lucy Boynton, Sergei Polunin, Tom Bateman, Olivia Colman, Miranda Raison, Chico Kenzari, Manuel García-Rulfo Estreno en Reino Unido 3 noviembre 2017; en España 24 noviembre 2017


Nunca una novela tan corta había dado tanto de sí. Pero precisamente por eso cabía la posibilidad de definir más, dedicar más tiempo a cada personaje, la mayoría de los cuales quedan tan esbozados que apenas sirven de comparsa en una función en la que deberían destacar más, al fin y al cabo sobre todas y todos recaen las sospechas de un mismo asesinato. De todos modos éste es un problema en el que, aún en menor medida, también caía el film que Sidney Lumet dirigió con rotundo éxito en 1974, lo que todavía hubiera dado más razón de ser a esta nueva adaptación de Kenneth Branagh. Hay que agradecerle sin embargo que se haya resistido a su habitual megalomanía, que sólo asoma de vez en cuando y con mucha justificación. De hecho es su majestuosidad e incluso solemnidad lo que otorgan credenciales a este nuevo y suntuoso film al que el director de Hamlet y Thor, por citar dos extremos de su amplio registro, ha añadido un par de secuencias de acción, seguramente innecesarias, un poco ridículas y no demasiado espectaculares, y una recreación virtual precisa de ciudades y paisajes. Pero sobre todo lo mejor es que no traiciona el original, mantiene el ritmo y la intriga, aún siendo tan conocida por la mayoría de espectadores, y logra una imagen nueva y aceptable del inspector Poirot. El resto del elenco, salvando esa indefinición que afecta a muchos de sus integrantes, cumple a la perfección, mención especial para Michelle Pfeiffer y una contenida Penélope Cruz, que retoma el papel que le diera su tercer Oscar a Ingrid Bergman, recuperando la nacionalidad original del personaje en la novela de referencia. Vestuario y ambientación son espléndidos, mejorando aquella versión de Lumet, realizada en un tiempo en el que todo era setentero, daba igual la época que se representara. Incluso la música de Patrick Doyle cumple espléndidamente su cometido, alejándose de su difícil precedente, la famosa partitura de Richard Rodney Bennett, cuya obertura y vals son tan difíciles de reemplazar. Pero sobre todo lo que más actualidad da al film, e incluso parece mejor trabajado y con más intención que en el film de Lumet, es su reflexión sobre la flexibilidad de la ley y cómo en determinadas circunstancias debería primar el sentido común y la moral por encima de lo escrito y estipulado. Es algo que nos atañe muy especialmente en un momento tan delicado en el que en nuestro país se respetan algunos preceptos constitucionales y penales con más celo que otros, según el interés que suscite para nuestros incompetentes gobernantes.

domingo, 19 de noviembre de 2017

LA GRAN ENFERMEDAD DEL AMOR Comedia romántica de amplio espectro

Título original: The Big Sick
USA 2017 119 min.
Dirección Michael Showalter Guión Emily V. Gordon y Kumail Nanjiani Fotografía Brian Burgoyne Música Michael Andrews Intérpretes Kumail Nanjiani, Zoe Kazan, Holly Hunter, Ray Romano, Linda Emond, Anupam Kher, Zenobia Shroff, Adeel Akhtar, Bo Burnham, Aidy Bryant, Kurt Braunohler Estreno en el Festival de Sundance 20 enero 2017; en Estados UNidos 14 julio 2017; en España 3 noviembre 2017

Sorprende que detrás de esta comedia romántica se encuentre el productor Judd Apatow, responsable del viraje que ha dado la comedia americana reciente hacia el mal gusto y el humor escatológico. Nada más lejos de lo que propone esta amable y distendida película del director de Hello, My Name Is Doris, una película protagonizada por Sally Field que pasó sin pena ni gloria por las salas hace apenas dos años. The Big Sick cuenta con guión del propio protagonista del film, un cómico pakistaní gracias al cual confiamos que todos los tópicos sobre inmigrantes de su tierra en Estados Unidos que plantea no sean ni más ni menos que ciertos. Cuenta una historia de amor interracial, amenazado por los prejuicios y las creencias religiosas de esta comunidad musulmana, y sobre todo por la enfermedad, razón de mayor peso para hacer peligrar su futuro. Y lo hace con un tono permanente de buenrrollismo y ternura que no persigue la hilaridad sino sólo esbozar una sonrisa que supere la posible dureza de lo que se nos está contando, recuperando así la tónica de comedia urbana, retórica y simpática, sin muchas más pretensiones que hacer pasar un buen rato, hacernos reflexionar un poco sobre cuestiones muy básicas y frecuentes, y permitir a su equipo artístico y técnico realizar un producto que finalmente se ofrece con cariño y amabilidad. Unos buenos diálogos y mucha naturalidad, que fluye sin esfuerzo en un escenario que plantea cuestiones poco originales y muchas veces tratadas, lo que refuerza considerablemente su mérito. Destaca un buen trabajo interpretativo de una recuperada Holly Hunter, y una definición profunda y precisa de los personajes, gracias a lo cual tienen vida propia al margen de su presencia en pantalla.

HACIA LA LUZ Ensayo poético sobre la ceguera

Título original: Hikari
Japón-Francia 2017 101 min.
Guión y dirección Naomi Kawase Fotografía Arata Dodo Música Ibrahim Maalouf Intérpretes Ayame Misaki, Masatoshi Nagase, Tatsuya Fuji, Kazuko Shirakawa, Mantarô Koichi, Noémie Nakai, Chihiro Ohtsuka Estreno en el Festival de Cannes 23 mayo 2017; en Japón 27 mayo 2017; en España 17 noviembre 2017

Hay una tendencia generalizada en el cine japonés que trasciende a nuestras pantallas a utilizar siempre un lenguaje eminentemente poético y simbólico, que invade incluso a las cintas de animación. El cine de Naomi Kawase no es precisamente una excepción, con trabajos como Aguas tranquilas o Una pastelería en Tokio que sólo se entienden y disfrutan desde una óptica poética. En Hacia la luz la realizadora japonesa se detiene en un mundo poco explorado en el cine, ni siquiera en el documental, como es la audiodescripción de películas para invidentes, un tema muy presente incluso en nuestras televisiones domésticas, cuando pulsando por equivocación un botón, se nos cuela la versión audiodescrita. Algo en definitiva tan molesto como el abuso de la voz en off por algunos cineastas, empeñados en describir incluso lo que es fácil de intuir sólo con la imagen, pero necesario cuando no ves y la descripción se convierte en imprescindible, aunque también sujeta a unas reglas, pues al final se trata de trasladar al espectador las mismas sensaciones y reflexiones, por lo que la cuestión de autor o autora debe estar muy presente incluso a la hora de adaptar la imagen a la descripción oral. En esa tesitura se conocen una encargada de tales explicaciones y un fotógrafo que está perdiendo la visión y forma parte del comité que evalúa los trabajos de la joven escritora y traductora. Trabajada como metáfora de lo efímero y lo pasajero, de cómo lo que vemos desaparece, y en última instancia cómo todo queda en el recuerdo y la nostalgia del pasado y su belleza, Kawase plantea sin embargo una historia de amor que nunca llega a cuajar ni convencer, que se pierde en sus idas y venidas entre sesiones de cine y problemas emocionales de una y otro. La inevitable pérdida del ser querido y, en última instancia, el absurdo de la vida y la necesidad de llenarla de luz para darle algún sentido, subyace en el interior de una cinta que no llega a volar con la intensidad y el lirismo que pretende, quedando en un producto sutil pero definitivamente tristón. A destacar en su minimalista banda sonora al jazzista francés Ibrahim Maalouf, hace dos temporadas presente en el ciclo de jazz del Lope de Vega.

ESTRENO DE "EL AUTOR" Y "JUPITER'S MOON" EN SALAS

EL AUTOR
Festival de Cine Europeo de Sevilla 4 noviembre 2017
Estreno en salas 17 noviembre 2017

JUPITER'S MOON
Festival de Cine Europeo de Sevilla 3 noviembre 2017
Estreno en salas 17 noviembre 2017

miércoles, 15 de noviembre de 2017

ESTRENO DE "THE SQUARE" Y "ORO" EN SALAS

THE SQUARE
Festival de Cine Europeo de Sevilla 3 noviembre 2017
Estreno en salas 10 noviembre 2017

ORO
Festival de Cine Europeo de Sevilla 6 noviembre 2017
Estreno en salas 10 noviembre 2017

LA BATALLA DE LOS SEXOS Espíritu deportivo y de libertad

Título original: Battle of the Sexes
USA 2017 121 min.
Dirección Jonathan Dayton y Valerie Faris Guión Simon Beaufoy Fotografía Linus Sandgren Música Nicholas Britell Intérpretes Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Elisabeh Shue, Bill Pullman, Austin Stowell, Sarah Silvermanb, Alan Cumming, Natalie Morales, Eric Christian Olsen, Jessica McNamee, Mickey Sumner Estreno en el Festival de Toronto 11 septiembre 2017; en Estados Unidos 29 septiembre 2017; en España 3 noviembre 2017

Hay talento en esta película que narra un acontecimiento real, el partido disputado en 1973 en el Houston Astrodome entre la joven Billie Jean King y el veterano Bobby Riggs, dos astros del tenis norteamericano. Por un lado están los directores de Pequeña Miss Sunshine y Ruby Sparks, por otro el guionista de Full Monty y Slumdog Millionaire, y por otro un reparto en el que destacan figuras actuales como Emma Stone y estrellas de otro tiempo como Bill Pullman o Elisabeth Shue. Una historia tan apasionante como ésta y la combinación de talentos aludida tendría que haber dado lugar a una película extraordinaria. Sin embargo nos encontramos ante una cinta sólo correcta, muy bien ambientada, competentemente realizada y con buen ritmo a fuerza de mucha agitación y un tono frecuentemente victorioso. Se trata por otro lado de un entretenimiento muy útil, ya que no sólo cuenta una gesta deportiva enfocada a igualar hombres y mujeres también en cuanto a fuerza y resistencia, sino que aprovecha para ilustrar una época en la que reivindicaciones sobre la libertad de elección sexual eran mucho más difíciles y arriesgadas de llevar a cabo que en la actualidad. El film por lo tanto centra su atención en el personaje interpretado por Stone, su lucha por la igualdad llevada al campo del deporte y por extensión la vida misma. Sus responsables han enfocado bien el tema y lo han adornado con una gramática espectacular, pero el exceso le resta efectividad, siendo tan amable como complaciente. No obstante, en el apartado sensual, se agradece el lío de faldas y la naturalidad, insólita en el cine americano, con la que está reflejado.