jueves, 25 de agosto de 2022

42 SEGUNDOS Digno homenaje a un equipo

España-Andorra 2022 106 min.
Dirección
Dani de la Orden y Àlex Murrull Guion Carlos Franco Fotografía Pau Castejón Música Óscar Araujo Intérpretes Jaime Lorente, Álvaro Cervantes, Tarik Filipovic, Alex Maruny, Roger Casamajor, Christian Valencia, Pep Ambròs, Marc Bonnin, Joan Sentís, Julia Lara, Santos Adrián, Xesc Cabot, David Bagés, Julen Alba Estreno en salas 2 septiembre 2022

Se agradece que nuestro cine se atreva de vez en cuando con géneros tan poco transitados como el deportivo, especialmente si el producto final resulta suficientemente satisfactorio y estimulante como este. Curtido en la comedia ligera y sin muchas complicaciones (Hasta que la boda nos separe, Mamá o papá), Dani de la Orden, a punto de estrenar también El test, se ha asociado con el director de fotografía Àlex Murrull en el que es su primer largometraje como director, para recrear este episodio épico de nuestro deporte, el progreso del más que humilde y discreto equipo de waterpolo español con el fin de ponerlo a punto para no quedar en mal lugar en los únicos juegos olímpicos que hasta la fecha se han celebrado en nuestro país.

La gesta requería un trabajo de ambientación y recreación minucioso, unos recursos holgados para que el inevitable duelo final tuviese el componente épico y espectacular digno y preciso para lograr emocionar y convencer a partes iguales, y ese mismo entusiasmo de trabajo en equipo que constituye en definitiva el motor que estimula esta singular y esforzada producción. La trama se centra en la rivalidad, no por un puesto en concreto ni unas formas de trabajo específicas, sino por el choque de personalidades entre Manel Estiarte y Pedro García Aguado, sin duda dos de los deportistas más celebrados de los últimos treinta años en nuestro entorno. Para ello los legendarios protagonistas han tenido que confiar en el guionista, el hasta cierto punto inexperto Carlos Franco, para depositar con arrojo y valentía algunos de sus traumas y pasajes más bochornosos. El resto consiste en vanagloriar el buen trabajo en equipo, aunque para ello se recurra al tópico del entrenador sádico e inflexible, agravado por su situación de croata en plena Guerra de los Balcanes frente a su principal rival, el entrenador serbio de la selección italiana.

Afortunadamente la trama se aparta del cliché importado de Hollywood y la emoción no aflora por la revelación del buen corazón del Marqués de Sade, sino por ese trabajo de conjunto, camaradería, solidaridad y esfuerzo que sus casi tres cuartos de hora finales tan bien y con tanto ingenio y eficacia sabe transmitir. Para todo ello es imprescindible una buena planificación y sentido del espectáculo, abandonado sobre todo al trabajo de fotografía, que aunque no la firma el experto Murrull sino Pau Castejón, a buen seguro que su mano ha tenido mucho que ver en el apasionado y más que digno acabado final. En el apartado de las interpretaciones destaca el trabajo de Jaime Lorente, descubierto en la serie El Cid, por encima del más taciturno y monocorde de Álvaro Cervantes, que da vida al abanderado de la federación española en los juegos de Sydney.

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