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viernes, 17 de octubre de 2025

BALA PERDIDA Tratamiento bestial de choque

Título original: Caught Stealing
USA 2025 107 min.
Dirección
Darren Aronofsky Guion Charlie Huston, según su propio libro Fotografía Matthew Libatique Música Rob Simonsen e IDLES Intérpretes Austin Butler, Regina King, Zoë Kravitz, Matt Smith, Benito Martínez Ocasio, Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Griffin Dunne, Yuri Kolokolnikov, Nikita Kukushkin, George Abud, Carol Kane, Action Bronson, D’Pharaoh Woon-A-Tai Estreno en Estados Unidos 29 agosto 2025; en España 10 octubre 2025


En las últimas semanas han sido varios los directores que en algún momento fueron firmes promesas del cine estadounidense, que nos han presentado trabajos fuertemente decepcionantes por su violencia gratuita y su escandalosa vacuidad de ideas, a pesar del enorme despliegue técnico que derrochan. Puede que sea su forma de denunciar, echando mano del cinismo y la ironía, la estulticia generalizada del actual sistema político y social de un país que en los últimos tiempos está enseñando más las orejas que nunca. Pero lo cierto es que los resultados no pueden ser más lamentables. Hablamos de Ari Aster (Eddington), Paul Thomas Anderson (Una batalla tras otra) y ahora Darren Aronofsky con esta Bala perdida cuyo título original es Atrapado robando.

Es notorio el gusto por el exceso del director de El luchador, en cintas algunas tan admiradas como Réquiem por un sueño, Cisne negro o La ballena, pero aquí se excede de forma extraordinaria y casi insufrible a la hora de narrar las dramáticas peripecias de un joven antigua promesa del béisbol que tras quedar traumatizado por un accidente, sufre como terapia de choque la intriga criminal y continua persecución en la que le sumerge involuntariamente un vecino de escalera. Cuesta tomarse en serio un trabajo en el que el protagonista campa a sus anchas con una herida de extracción de riñón todavía fresca, pero tampoco cabe saludarla como la comedia que muchos reivindican. Se trata de la primera experiencia como guionista del autor de novelas violentas Charlie Huston, basándose en su propio libro, y sorprende que se considere como una especie de comedia de enredo criminal cuando sus episodios van derrochando sangre y tragedia.

Hay ritmo y buena puesta en escena, faltaría más, también mucho exhibicionismo de su protagonista, Austin Butler, al que recordamos como Elvis en la película de otro amante del exceso, Baz Luhrmann. Pero se supera en violencia y banalidad, aunque no llegue al mal gusto que sí impera en otras producciones del género. Por supuesto que se puede disfrutar con algunas secuencias de acción brillantes, y con un reparto multiestelar aunque la fuerte caracterización haga difícil identificar a Griffin Dunne (¡Jo, qué noche!), Liev Schreiber, Vincent D’Onofrio, Carol Kane (Annie Hall) y el mismísimo Bad Bunny, que interviene bajo el nombre de Benito Martínez Ocasio.

lunes, 30 de enero de 2023

LA BALLENA La soledad del luchador de fondo

Título original: The Whale
USA 2022 117 min.
Dirección
Darren Aronofsky Guion Samuel D. Hunter, según su obra teatral Fotografía Matthew Libatique Música Rob Simonsen Intérpretes Brendan Fraser, Sadie Sink, Hng Chau, Ty Simpkins, Samnatha Morton Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre 2022; en Estados Unidos 21 diciembre 2022; en España 27 enero 2023

Mucho se ha hablado desde su estreno en Venecia de la transformación física de Brendan Fraser en esta película, tanto o más que de su recuperación para el cine tras largos años de ausencia debido a graves problemas de salud física y mental. Pero la ballena a la que parece hacer referencia su título no es fruto solo de esa fatal transformación, sino de un abundante añadido de maquillaje y prótesis que convierten en tremendo obeso mórbido a quien una vez fuera objeto de deseo por su imponente físico en George de la Jungla, La momia y sobre todo en Dioses y monstruos, donde curiosamente otro Whale (ballena en inglés), el director de Frankenstein, ansiaba poseer su cuerpo. Tanto ha sido así que parece que sea el principal reclamo de este nuevo trabajo del habitualmente excesivo y polémico Darren Aronofsky. Polémico, o al menos controvertido, en sus primeros trabajos, Pi y Réquiem por un sueño, y excesivo en los más recientes Cisne negro, Noé o Madre!.

Como ya hiciera en El luchador con Mickey Rourke, Aronofsky parece querer ahora revivir a otro icono, este decididamente menor, del cine de hace una veintena de años, y de momento el trabajo le ha reportado a Fraser varios premios de interpretación, aunque se le hayan resbalado los más importantes, el de Venecia y el Globo de Oro, y quién sabe si lo hará también el Oscar. La obra teatral de Samuel D. Hunter está detrás de este proyecto que no disimula en absoluto su origen, con una estructura y una planificación eminentemente teatral, donde los personajes declaman sin tregua, aunque en realidad se pretenda plasmar la soledad del desgraciado personaje. Una divertida e irascible enfermera que le ayuda generosamente en sus quehaceres ordinarios (la también nominada Hong Chau), un joven predicador de una secta que prepara para un inminente fin del mundo, su permanentemente cabreada ex esposa, y la hija de ambos, más cabreada aún, insoportable e intransigente en su propia angustia y complejo de abandono, no parecen ser la perfecta expresión de la soledad de un hombre destruido y consumido que espera la muerte como redención final y que está permanentemente comparando su lucha con la que mantuvo el capitán Ahab con la ballena Moby Dick, lo que nos lleva a la conclusión de que la del título de Aranofsky y Hunter no es el protagonista sino su propia existencia, marcada por la homosexualidad, la diferencia, la no aceptación de uno mismo y ese genuino psicoanálisis americano que siempre está en busca de una redención de carácter más religioso de lo que cupiera pensar.

Aronofsky maneja todo esto con una deliberada contención, plasmada también en la dramática música de Rob Simonsen, una fotografía grisácea y el uso de efectos de sonido lluviosos y tormentosos que dan al total un carácter aún más trágico de lo que se acontece. Una contención que se pierde al final, cuando el temperamental director da rienda suelta a su proverbial histeria, a pesar de que en todo momento no hemos atisbado el grado de emoción que la empresa parece estar persiguiendo denostadamente. Merece no obstante destacar el buen trabajo de Fraser, que ha encontrado así su mejor papel desde el ya apuntado en la excepcional película de Bill Condon.