domingo, 25 de diciembre de 2016

INFILTRADO Apasionante escalada al terror mediante la confianza

Título original: The Infiltrator
USA 2016 127 min.
Dirección Brad Furman Guión Ellen Brown Furman, según la novela de Robert Mazur Fotografía Joshua Reis Música Chris Hajian Intérpretes Bryan Cranston, John Leguizamo, Diane Kruger, Amy Ryan, Joseph Gilgun, Benjamin Bratt, Olympia Dukakis, Elena Anaya, Juliet Aubrey, Jason Isaacs, Rubén Ochandiano, Simón Andreu, Yul Vázquez, Art Malik, Saïd Taghmamoui, Michael Paré, Saniel Mays, Niall Hayes Estreno en Estados Unidos 13 julio 2016; en España 16 diciembre 2016

Basada en sus propias vivencias como policía infiltrado en el mundo del narcotráfico en los años ochenta, Robert Mazur escribió la novela que ahora adapta la esposa del realizador Brad Furman, otorgándole la nota femenina necesaria a una historia en la que el papel sentimental tiene un amplio relieve. Furman dirigió hace unos años un interesante policíaco, El inocente, que le brindó a Matthew McConaughey el primero de los papeles que relanzaron su carrera como actor serio y comprometido. Después vendría la fallida Runner Runner, con Ben Affleck a sus órdenes. Infiltrado puede que sea su mejor película hasta la fecha; un absorbente drama policíaco que nos devuelve la precisión y el excelente pulso del cine americano en estas lides, con una historia que sobre el papel puede parecer archivista, pero que adopta un punto de vista tan fascinante como atractivo, marcando la diferencia con otros productos similares en que aquí se subraya el componente psicológico de quienes arriesgan su vida y las de sus familias para infiltrarse en organizaciones tan peligrosas y criminales como el entramado que dirigía nada más y nada menos que Pablo Escobar en Miami desde Colombia, utilizando para ello sólo la confianza como arma. En este sentido el trabajo del protagonista es imprescindible y Cranston lo borda, abarcando todos los registros posibles en una composición que exige dureza, compasión, miedo y un sinfín de matices diferentes, a todos los cuales Cranston llega con impresionante solvencia. Le acompañan un buen puñado de buenos secundarios, empezando por un violento y radical John Leguizamo, una bella y muy implicada Diane Kruger, y una pléyade de actores y actrices españolas, entre quienes destacan Elena Anaya, Rubén Ochandiano y Simón Andreu, todos perfectos en su papel. Destacar también el magnífico trabajo de Benjamin Bratt y Olympia Dukakis, la magnífica puesta en escena y un absorbente ascenso y caída en los infiernos salpicados de secuencias antológicas, desde el aniversario de boda en un restaurante a la trampa mortal final pasando por el atentado contra el confidente interpretado por Michael Paré mientras conduce. Todo lo cual contribuye a tejer un film apasionante en el que también tiene cabida la denuncia al gobierno americano que financiaba sus campañas bélicas y su industria armamentística con dinero negro proveniente del narcotráfico contra el que hipócritamente decía luchar.

sábado, 24 de diciembre de 2016

BELLEZA OCULTA Un fallido cuento de Navidad

Título original: Collateral Beauty
USA 2016 97 min.
Dirección David Frankel Guión Allan Loeb Fotografía Maryse Alberti Música Theodore Shapiro Intérpretes Will Smith, Edward Norton, Kate Winslet, Michael Peña, Naomie Harris, Helen Mirren, Keira Knightley, Jacob Latimore, Kylie Rogers, Ann Dowd Estreno en Estados Unidos 16 diciembre 2016; en España 23 diciembre 2016

Curtido en comedias como El diablo viste de Prada, El gran año o Si de verdad quieres..., David Frankel da el salto al melodrama con este indigesto cuento de Navidad que no disimula su combinación de manual de autoayda y pornografía sentimental. En el guión está Allan Loeb, uno que va del melodrama despeinado (Cosas que perdimos en el fuego) a la comedia desmelenada (Sígueme el rollo), pasando por la denuncia con fijador (Wall Street 2), y que aquí pretende sin éxito recuperar el espíritu de las comedias con mensaje de Frank Capra, la literatura navideña de Dickens y el cine sentimental norteamericano, últimamente tan abandonado. Pero falta magia y trascendencia en esta película en la que los esfuerzos interpretativos de Will Smith no logran transmitir el dolor que sufre su personaje. Los giros argumentales se pretenden ingeniosos pero se ven a distancia, lo que no evita que algunos sean forzados in extremis. Con todo, su espectacular reparto y la siempre agradecida ambientación en la elegante Nueva York navideña, hacen el producto algo más digerible. Con más talento e ingenio las pautas del guión podrían haber dado lugar a un film más estimable.

ASSASSIN'S CREED Interesante adaptación del famoso videojuego

USA 2016 108 min.
Dirección Justin Kurzel Guión Adam Cooper, Bill Collage y Michael Lesslie Fotografía Adam Arkapaw Música Jed Kurzel Intérpretes Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Ariane Labed, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Charlotte Rampling, Javier Gutiérrez, Brian Gleeson, Callum Turner, Denis Ménochet, Hovik Keuchkerian, Carlos Bardem, Matías Varela Estreno en Estados Unidos 21 diciembre 2016; en España 23 diciembre 2016

El relativo éxito de Snowtown abrió a Justin Kurzel las puertas del cine de amplio presupuesto con una adaptación violenta y posmoderna de Macbeth. Su protagonista, Michael Fassbender, debió quedar tan satisfecho con los resultados de aquella versión del clásico shakesperiano que, como productor y protagonista, decidió contar con este realizador y su compañera de reparto, Marion Cotillard, para abordar esta traslación del universo de uno de los videojuegos de más éxito de todos los tiempos a la gran pantalla. Aunque los caballeros templarios nacieron en el siglo XII y apenas se mantuvieron durante dos siglos, la cinta se ambienta en el siglo XIV en una Sevilla tenebrosa y asfixiante en la que aún se está levantando la catedral y la Giralda todavía mantiene su aspecto de alminar árabe. Sin embargo los videojuegos viajan por varios siglos desde el XII y apenas han recalado en España, manteniéndose mayoritariamente en Italia, Francia, Turquía y Estados Unidos. El personaje principal, Desmond Miles, ha sido sustituido por Callum Lynch, y el Animus ha pasado de ser una cama articulada a un brazo mecánico, desde el cual Lynch revive las aventuras de su antepasado Aguilar en una Andalucía dominada por Torquemada y la Inquisición, donde los templarios velan por salvaguardar el nuevo orden cristiano frente a los musulmanes a los que prestan su ayuda los asesinos. El macguffin bíblico, en la línea de las aventuras de Indiana Jones, es en este caso la Manzana del Edén, de donde surge la semilla de la maldad con la que la ciencia pretende erradicar la violencia del mundo, mientras el poder de los templarios, aún en pie en época actual, como de hecho reza la leyenda, busca sencillamente el dominio de la humanidad. Con estas premisas Kurzel construye una película de estética oscura pero fascinante, como Macbeth, en la que se suceden luchas encarnizadas, piruetas imposibles y algún destello de filosofía para todos los públicos, con lo que el entretenimiento está asegurado, gracias también a la ayuda inestimable de un reparto multiestelar y eficiente. Tiene el detalle de respetar los idiomas castellano en el XIV e inglés en la actualidad; quienes la vean en versión original encontrarán divertido escuchar a Fassbender o la actriz griega Ariane Labed (Attenberg, Alps, Langosta) entonar un castellano de acento desternillante.

jueves, 22 de diciembre de 2016

DANIEL REUSS & CAPPELLA AMSTERDAM: UN MESÍAS ENTRE ALGODONES

Julia Doyle, soprano. Catherine Hopper, mezzosoprano. Ed Lyon, tenor. Morgan Pearse, barítono. Cappella Amsterdam. Coros participantes: Camerata Vocal Concertante, San Felipe Neri, An Die Musik, Ángel de Urcelay, Ars Vivendi Sevilla, Ciudad de Aracena, Sociedad Musical de Sevilla, Universidad de Huelva, Ateneo de Sevilla, Manuel de Falla, Orfeón Portuense y Orfeón Virgen de la Escalera de Rota. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Daniel Reuss, director musical. Programa: El Mesías de Haendel. Teatro de la Maestranza, miércoles 21 de diciembre de 2016

Daniel Reuss
El Mesías se ha consolidado definitivamente en estos conciertos participativos de Navidad. Ni Carmina Burana ni el Magnificat de Bach, programado en otras ciudades, han podido en Sevilla con la ya asentada tradición de reunir en el Maestranza a las cientos de voces aficionadas que cada año arman el Belén más emotivo de cuantos a nivel musical se puedan imaginar en estas fechas en las que tanto se fomenta la convivencia en paz y armonía. Eso y más supone esta conmovedora experiencia a través de la cual gente de toda condición se convierte durante un par de noches en protagonistas del primer coliseo lírico de Andalucía. El reencuentro año tras año, el trabajo con sus aguerridos directores y la satisfacción de dedicar unas horas diarias a una afición tan hermosa convierte éste en un evento en el que la emoción y la belleza cobran un relieve que trasciende la propia propuesta musical.

Julia Doyle
Este año la complicidad entre el director y los coros participantes fue más acusada que en ocasiones anteriores, a pesar de ciertos desajustes y alguna entrada errada responsabilidad de Reuss, sobre todo al principio de la segunda parte. Alguna vez hemos sugerido otro emplazamiento para los coros participantes, más juntos, para evitar los inconvenientes que provoca el retardo entre terrazas, conscientes de que esa solución restaría por otro lado espectacularidad a la función, traducida en un sorprendente efecto espectral que rememora aquellos discos 4 Phase que tanto popularizó Decca a principios de los setenta del siglo pasado. Con todo cabe aplaudir el extraordinario trabajo y el nivel excepcional de estos coros amateurs con calidad profesional, a los que este año nos consta se añadieron como novedad el Ars Vivendi Sevilla, Ciudad de Aracena y San Felipe Neri.

Ed Lyon
Reuss manifestó una dirección entusiasta e informada, a la vez que delicada y exquisita, de tempi rápidos y ágiles y articulaciones precisas, a lo que la ROSS se plegó de manera encomiable, destacando unos muy armoniosos solos en The Trumpet Shall Sound. El Coro Cappella Amsterdam, especialista tanto en este repertorio como en el romántico e incluso contemporáneo, bordó unas partes corales en solitario igualmente detallistas y esponjosas. En cuanto a las voces, todas británicas, fueron sensacionales, con Julia Doyle, protagonista del penúltimo CD de la Barroca de Sevilla, moldeando una voz segura y de agudos refulgentes, Ed Lyon exhibiendo personalidad, perfecta afinación y armonía en sus partes de tenor, el barítono Morgan Pearse echando mano de los registros más graves para perfeccionar su parte con sensacionales resultados en potencia y proyección, y Catherine Hopper superando en la segunda parte las limitaciones de una voz algo pequeña. Sólo por disfrutar del Aleluya de propina final entonado por todos, incluidos solistas, vale la pena vivir cada año esta feliz experiencia.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 21 de diciembre de 2016

EL TESORO Educación en valores sin elipsis

Título original: Comoara
Rumanía 2016 85 min.
Guión y dirección Corneliu Porumboiu Fotografía Tudor Mircea Intérpretes Toma Cuzin, Adrian Purcarescu, Corneliu Cozmei, Cristina Cuzina Toma, Nicodim Toma, Dan Chiriac, Ilulia Ciochina Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2015; en España 16 diciembre 2016

Corneliu Poumboiu engrosa desde hace algunos años la nómina de directores rumanos que, como Christian Mungiu han renovado el panorama actual del cine de los países del este. La crítica internacional se fijó en él especialmente a partir de Policía, adjetivo y Cuando cae la noche sobre Bucarest, mientras ahora llega con cierto retraso una fábula que viene muy bien para esta época de buenos sentimientos y educación en valores. La búsqueda de un tesoro se convierte en motor de esta curiosa película; pero no se trata de una cinta de aventuras, sino más bien del reflejo de una sociedad que aún tras una crisis económica de tanta envergadura, sigue mirando al dinero como única fuente que mueve sus pilares, donde germinan conductas execrables, leyes injustas y situaciones insostenibles para el común de la ciudadanía. En ese entorno un padre que lee las aventuras de Robin Hood a su pequeño hijo, intentará inculcarle valores educativos a la vez que orientará el reto que le propone un vecino para fomentar ese tesoro que es en sí misma la infancia, sin corrupción y con toda la ilusión posible en un futuro mejor, aunque sus inesperados giros vayan demostrando que esto está más cerca de la utopía que de la realidad. Lástima que estos cineastas no hayan conseguido en su mayoría librarse del estigma que supone no saber utilizar la elipsis, de forma que en este caso es mucho el tiempo que nos someten a la observación de un detector de metales y las conversaciones que surgen entre los tres personajes principales en un tedioso segmento central que lastra la ligereza de una cinta de apenas hora y media de duración que acaba resultando más pesada de lo conveniente. Obtuvo el premio al mejor reparto en la sección Un certain regard del Festival de Cannes de 2015.

OPERACIÓN ANTHROPOID Desigual crónica sobre la resistencia checa

Título original: Anthropoid
USA 2016 120 min.
Dirección y fotografía Sean Ellis Guión Sean Ellis y Anthony Frewin Música Robin Foster Intérpretes Cillian Murphy, Jamie Dornan, Charlotte Le Bon, Toby Jones, Anna Geislerová, Harry Lloyd, Bill Milner, Sam Keeley, Mish Boyko, Hanna Freijková, Alena Mihulová, Marcin Dorocinski, Jirí Simek Estreno en el Festival de Karlovy Vary 1 julio 2016; en Reino Unido 9 septiembre 2016; en España 16 diciembre 2016

Saludado hace años como renovador del lenguaje cinematográfico con experiencias como Cashback, que fue luego suavizando con otros trabajos también celebrados como Metro Manila, Sean Ellis se encarga ahora con maneras harto academicistas de narrar uno de esos episodios de la Segunda Guerra Mundial que tanto juego dan al cine con intenciones de denuncia histórica. Episodios que hace algunas décadas daban pie a aventuras heroicas cargadas de tensión y dinamismo y hoy se han convertido en duras crónicas sobre la vileza humana y la desmitificación del héroe de antaño, convertido hoy en ser humano con dudas y quiebros, por otro lado comprensible frente a la gravedad de las misiones encomendadas. En este caso es el asesinato del general de las SS Reinhard Heidrich, tercero en la línea de mando de la Gestapo y tristemente famoso por su extrema crueldad y ser el cerebro de la solución final para el pueblo judío. El acontecimiento sirve para ilustrar la invasión a la que fue sometida Checoslovaquia y el papel que jugó la resistencia. Ellis filma y fotografía con maneras clásicas, ahondando en esa estética sepia tan afín al cine de época, pero fracasa cuando combina la trama principal con unas insulsas subtramas románticas, sufre preocupantes caídas de ritmo y tensión, y sobre todo descuida aspectos fundamentales en la preparación de la misión, mientras se entrega a un festival de tiros y explosiones en un final en el que se pretende exhibir la ardua resistencia del comando encargado de la misión mediante la torpeza manifiesta de los soldados alemanes. Una vez más, sin embargo, se deja clara la extrema crueldad que caracterizó a la invasión nazi del continente europeo, sin parangón en ningún otro momento de la historia, ni siquiera ahora que asistimos horrorizados a la barbarie islámica. Parece increíble que todo un pueblo alemán consintiera semejante situación, y que hubiera potencial humano suficiente para mantener la máquina expeditiva a flote. En el aspecto interpretativo cabe destacar el trabajo de Jamie Dornan en su primer papel relevante tras 50 sombras de Grey.

domingo, 18 de diciembre de 2016

SONDRA RADVANOVSKY, UNA VOZ GENEROSA Y AGRADECIDA

Sondra Radvanovsky, soprano. Anthony Manoli, piano. Programa: Obras de Donizetti, Rachmaninov, Massenet, Bellini, Dvorák, Copland y Giordano. Teatro de la Maestranza, sábado 17 de diciembre de 2016 

Después del festín canoro ofrecido por la norteamericana Angela Meade en su magnífica recreación de Ana Bolena de Donizetti, llegó por si fuera poco su connacional Sondra Radvanovsky, atreviéndose además para empezar con otra de las reinas que conforman la trilogía del maestro de Bérgamo, María Estuardo. Exhausta por la hazaña de haber interpretado a las tres monarcas – se completa con Isabel I en Roberto Devereux – en una misma temporada en el Metropolitan, su casa habitual, comenzar con Oh Nube! Che lieve per l'aria t'aggiri lo podemos considerar todo un detalle y un broche de oro a las cuatro memorables funciones operísticas de la pasada semana. Su generosa voz, en potencia y proyección, es de las que dejan pequeño cualquier auditorio. Su tesitura lírico spinto le permite abordar con total prestancia y naturalidad papeles en los que el registro se mueva con generosidad y desbordante sentido dramático. Ella posee además un centro poderoso y un timbre suficientemente oscuro como para sentirse cómoda incluso en papeles con graves tan contundentes como los de las veristas Andrea Chénier de Giordano, de la que bordó una Mamma morta de antología, Tosca de Puccini y Adriana Lecouvreur de Cilea que ofreció como dos de las cuatro propinas que completaron y corrigieron un breve programa.

Breve pero intenso a nivel expresivo, si acaso falto de una mayor dosis de buen gusto para recorrer con finura y exquisitez la gama de registros que con tanta naturalidad se permitió en páginas como Pleurez, pleurez, mes yeux de El Cid de Massenet. Radvanovsky posee unos recursos naturales envidiables, y no cabe duda de que ha trabajado con encomiable disciplina la técnica para dominar su voz a ese exuberante nivel. Lástima que las canciones de Rachmaninov las entonara con igual sentido dramático alejado de la estética liederista, siempre acompañada de un competente Anthony Manoli, de adecuado estilo rapsódico en estas páginas. Mejor resultaron las tres canciones seleccionadas de Bellini, ejemplo de encanto y amabilidad con las que la soprano continuó metiéndose al público en el bolsillo, gracias a su saber estar y esa simpatía habitual, sin complejos, de los artistas americanos.

Pero Radvanovsky no sólo es una artista generosa y de poderosa proyección; es además muy agradecida. No sólo a un público al que deleitó también con su verborrea sino a sus raíces, a un padre al que evocó con las canciones de Rachmaninov por sus orígenes rusos, con las de Copland, cantadas con notable sentido afable, que dedicó a su infancia en Chicago, y con una Canción de la Luna de Russalka que tanto le marcó cuando estudiaba en California con Martial Singher apenas unas semanas después de fallecer su progenitor. Un recuerdo a su padre y a su país de nacimiento, aunque ahora nacionalizada canadiense, que perpetuó en las propinas I Could Have Danced All Night de My Fair Lady y una canción navideña de Deanna Durbin, que miren ustedes por dónde a mí me recordaron con emoción al mío.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía