lunes, 28 de marzo de 2022

SARAO AL AYRE ESPAÑOL

39 Femás. ¡Ay, bello esplendor! Grandes villancicos barrocos. María Espada, soprano. Víctor Sordo, tenor; Víctor Cruz, barítono; Pedro Lopes e Castro, oboe. Vozes del Ayre y Al Ayre Español. Eduardo López Banzo, dirección. Programa: Mirad y admirad portentos, De la pobreza a las puertas, Pues el cielo y la tierra, Lágrimas tristes, corred y Luciente, vagante estrella, de José de Torres; Tortolilla, Cesen desde hoy los profetas y Digo, que no he de cantarla, de Juan Francés de Iribarren; Sonata en trío en la menor Op. 3 nº 10, de Arcangelo Corelli; Sonata para oboe en do menor, de Carlos Seixas. Espacio Turina, domingo 27 de marzo de 2022


Hace años que Al Ayre Español, comandado por su fundador y principal artífice Eduardo López Banzo, visita intermitentemente nuestro Festival de Música Antigua, y lo hace casi siempre con propuestas de gran calado e indiscutible interés musicológico. Poco público, a pesar de superar la mitad del aforo del Turina, presentó esta cita para lo mucho que disfrutamos y nos emocionamos con ella. Fue sin duda una de esas que se quedan en la retina y en el corazón, protagonizada por dos músicos españoles del Barroco con todos los méritos para ser reivindicados e insistir en lo difícil que resulta en estas latitudes hacerse un hueco en el repertorio más reconocido y transitado de la literatura musical europea.

Constatamos una vez más que nuestros mejores intérpretes especializados se intercambian entre los diferentes conjuntos que se dedican a estos repertorios. Así pudimos volver a disfrutar en la ciudad de músicos de la talla de Alexis Aguado, Kepa Artetxe, Xisco Agulló o Juan Carlos de Mulder, que habitualmente asociamos a la Barroca de Sevilla, Guillermo Turina, o las voces de Gabriel Díaz y Víctor Sordo, integrantes de Vandalia. El sur y el norte de España unidos en este acontecimiento festivo musical que también tuvo una importante presencia portuguesa en el oboe de un espléndido Pedro Lopes, que ya nos deleitó la pasada semana con Divino Sospiro, el grupo que acompañó al recital de Andreas Scholl. El resto de entonadas voces y el entusiasmo que López Banzo contagió al numeroso elenco convocado, acabó dando como fruto esta fiesta de la música, el desenfado y la alegría que tanta falta nos hace.

Villancicos para animar la fiesta

Eduardo López Banzo
En esta tierra sabemos muy bien lo que alegran los villancicos, ya sea en forma de alegres zambombas tan características de la Navidad. Los que Banzo convocó aquí, algunos con carácter de estreno en época moderna, tras ese minucioso descubrimiento y rehabilitación que ha constituido desde siempre su principal pasión y leit motiv de vida y trabajo, fueron villancicos tal como se entendían en su época, cuando alcanzaron el auge que llevaban demandando desde que aparecieran por primera vez en el siglo XIV de la mano de los villanos o pobladores de las villas, gente de campo que entonaban alegres cancioncillas para animar su jornada laboral, y de los que derivó la acepción del término. En pleno siglo XVII muchos fueron los compositores que cultivaron el género, uno de ellos el maestro de la Capilla Real José de Torres, bajo cuya tutela estudió uno de los grandes de la época, Juan Francés de Iribarren, cuya interesante obra ha sido ya objeto de minuciosa recuperación también por nuestra Barroca. Maestro y aventajado alumno fueron los protagonistas de una velada para el recuerdo, a través de piezas jocosas como Mirad y admirad portentos, o más recogidas e intimistas como Pues el cielo y la tierra, que Díaz, Jorge Enrique García, Sordo y Cruz entonaron con mucho estilo y emotividad, hasta alcanzar el culmen con Luciente, vagante estrella, una suerte de villanesca henchida de color y alegría, ideal para una buena jarana, y en la que la cuerda grave, con unos muy inspirados Turina y Aguiló, campó a sus anchas a través de agresivos trémolos y una atmósfera tempestuosa sobrecogedora.

De Iribarren se interpretó Tortolilla, un magnífico villancico con forma de cantata, consecuencia de la influencia y el arraigo que la música italiana tuvo en aquel momento, y que el compositor de Sangüesa (Zaragoza) tan bien supo traducir a nuestra idiosincrasia. Música como tantas otras archivadas en nuestras catedrales, como la de Málaga hasta que los musicólogos la han desempolvado. Así no extrañó que entre recitativos, la sugerente, envolvente y elegantemente fraseada voz de María Espada, con pianissimi sensacionales, y la del tenor Víctor Sordo haciendo alarde de magnífica coloratura, evocaran al mejor Händel, o que en Cesen desde hoy los profetas, el conjunto en su totalidad se entregara a un divertido sarao, teatrillo incluido, que acabó definitivamente haciendo las delicias del afortunado público. Una sonata de Corelli técnicamente impecable, duelo frenético incluido de Aguado y Artetxe, y otra del compositor portugués Carlos Seixas, demostrando que son más los detalles que nos unen, como hemos vuelto a comprobar estos días de crisis energética, que los que nos separan, y que Pedro Lopes defendió con amplio sentido de la magia y la musicalidad. Una vez más tenemos sin embargo que lamentar que Femás no haya aprovechado los recursos del Turina para proyectar los textos, generalmente difíciles de entender por muy buena que llegue a ser la dicción de los cantantes, dejando así estas manifestaciones a mitad de sus posibilidades.

Fotos: Aníbal González (Femás)
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

TRES Desincronización existencial

España-Lituania-Francia 2021 104 min.
Dirección
Juanjo Giménez Guion Juanjo Giménez y Pere Altimira Fotografía Javi Arrontes Música Domas Strupinskas Intérpretes Marta Nieto, Miki Esparbé, Luisa Merelas, Fran Lareu, Francisco Reyes, Julius Cotter, Cris Iglesias Estreno en el Festival de Venecia 5 septiembre 2021; en España (limitado, no en Sevilla) 5 noviembre 2021

Ahora que nuestro cine ha conseguido un Oscar al mejor cortometraje (de animación), nos ha parecido el mejor momento para recuperar esta singular película estrenada sin pena ni gloria y con carácter limitado solo en un puñado de ciudades españolas el pasado mes de noviembre. Ni siquiera el previsible Goya al mejor sonido que ha logrado, ha propiciado una repesca en condiciones del debut en el largometraje de Juanjo Giménez, nominado al Oscar al mejor corto de ficción en 2016 con Timecode, protagonizado por Marta Nieto, que precisamente se dio a conocer también con un corto nominado al Oscar, Madre de Rodrigo Sorogoyen.

En Tres una ingeniera de sonido que trabaja para el cine, sufre desincronización en su propia vida, un fenómeno explicable solo si hablamos de cine de fantasía o ciencia-ficción, que en estos tiempos de tecnología digital nos hemos acostumbrado a sufrir especialmente en la pequeña pantalla. Ella lo padece de forma muy especial, por cuanto pierde la noción de la realidad cuando lo que ve y lo que oye están tan distanciados en el tiempo. Una serie de originales giros acabarán convirtiendo su distorsión de la realidad en un arma de espionaje, quizás un homenaje al cine como instrumento para vivir vidas ajenas, mientras sirve a su pretendiente para ganarse su confianza y su cariño, en una secuencia mágica que situaríamos entre lo más logrado y romántico de tan original película.

Cierto que la trama se torna caprichosa y poco rigurosa en algún que otro resorte, pero entretiene y engancha a pesar de no alcanzarse a entender muy bien cuál sea su intención y destino, quizás relacionado con nuestra incapacidad para relacionarnos con el entorno familiar, amistoso y laboral, esa desincronización real que existe entre los seres humanos y que a menudo nos lleva al desentendimiento y el sufrimiento. Marta Nieto realiza un trabajo excepcional que adorna con su estilosa presencia, mientras la literatura y la puesta en escena de Giménez alcanza una elegancia inusual en gran parte de nuestro cine.

domingo, 27 de marzo de 2022

EL VIAJE IMAGINARIO DE ALQHAI Y TABASSIAN

39 Femás. De Sevilla a Isfahán. Accademia del Piacere: Fahmi Alqhai, Rami Alqhai y Johanna Rose, violas da gamba. Constantinople: Kiya Tabassian, setar y voz; Didem Basar, kanun; Patrick Graham y Hamin Honar, percusión. Programa: Piezas de Francisco Guerrero, Luis de Narváez, Aga Mu’men, Alonso de Mudarra, Dimitri Cantemir, Miguel de Fuenllana, Fahmi Alqhai, Kiya Tabassian y anónimos. Espacio Turina, sábado 26 de marzo de 2022


Cada Femás, desde hace más de veinte ediciones, cuenta con un estreno de la mano de su director Fahm Alqhai, en los últimos años centrado en la fusión y el mestizaje musical, con propuestas que van del rock al flamenco con aires barrocos apoyados habitualmente en esa viola da gamba que domina a la perfección. Esta vez contó con la inestimable colaboración del grupo canadiense que lidera el músico iraní afincado en Canadá Kiya Tabassian, Constantinople, un conjunto de marcado acento étnico que maneja los instrumentos autóctonos con la misma perfección y destreza con que lo hacen los tres violagambistas a los que en esta ocasión quedó reducida la Accademia del Piacere, formación que lidera el sevillano de origen sirio que más ha exportado la música seria hecha aquí al resto del mundo.

Siguiendo las notas al programa de Juan Ramón Lara, se prometía uno de esos viajes de ida y vuelta que tanto ilustran nuestra historia y los lazos que nos unen a ese mundo tan aparentemente lejano que representa el Medio Oriente. Se trata de los viajes que el embajador de Enrique III de Castilla, Ruy González de Clavijo, documentó en su libro Vida y hazañas del Gran Tamorlán, cuando zarpó hacia la corte del sultán Temür para crear una alianza con la que enfrentarse a los turcos otomanos. Unos viajes que le llevaron a él y su séquito de Persia a la misma Constantinopla, y que Argote de Molina divulgó en los tomos que él mismo editó y prologó. También comenta Lara que de la misma forma, años después fue el príncipe conocido como Juan de Persia quien realizó un viaje de vuelta, de Isfahán, en el corazón de Irán, a las cortes europeas hasta instalarse en Castilla. Y de todo eso tenía que surgir este programa musical, pero fue imposible seguir estos apasionantes viajes así ilustrados con música de la época, ante la oscuridad reinante en la sala, que hacía imposible seguir sus escalas, y la falta total y absoluta de ningún tipo de explicación, ni hablada ni escrita sobre el fondo del escenario en el que el Espacio Turina suele proyectar tan oportunamente los textos cantados en recitales de toda índole, y que este Femás ha obviado por completo.

Así las cosas, y con un setar (pequeño instrumento persa de cuerda pulsada) y la voz de Tabassian sometidos a una amplificación que afectó a todo el conjunto y provocó un sonido seguramente brillante y hermoso pero tan uniforme que resultó difícil apreciar texturas y planos, lo que quedó fue un bonito y fluido concierto de música mestiza, con momentos aislados de inconfundible belleza, especialmente cuando se podía apreciar el trabajo más armonioso que contrapuntístico de las violas, todo ello tamizado con un trabajo de percusión mimado pero a menudo rutinario. En el camino ya daba igual si las piezas eran de Narváez, Mudarra o Guerrero, o si se trataba de un fandango, una fantasía o unas diferencias… todo estuvo tratado igual, bajo una misma discutible estética. No cabe duda de que el trabajo de los y las músicos fue impecable técnicamente, y que primó la belleza tímbrica por encima de cualquier otra consideración, pero el resultado a algunos nos pareció demasiado homogéneo y poco o nada ilustrativo de todo aquello que pretendía reflejar. Aun así suscitó el entusiasmo generalizado del público, si bien percibimos cierto desconocimiento y desconcierto entre los comentarios vertidos de mucha gente que ni siquiera era consciente de la colaboración concertada, y todo lo achacaba al popular conjunto del violagambista sevillano. Hubo también entre los especialistas en el género, quien aclaró que el programa era muy exigente técnicamente, lo que de ser así ciertamente contó con el buen hacer de los siete participantes, incluida la muy idiomática y exótica labor de la intérprete turca Didem Basar al kanun, una especie de salterio cuyo nombre traducido significa ley.

Fotos: Anibal González (Femás)
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 26 de marzo de 2022

STILE ANTICO DESDE EL PARAÍSO

39 Femás. The Path to Salvation. Stile Antico. Helen Ashby, Kate Ashby y Rebecca Hickey, sopranos. Emma Ashby, Cara Curran y Rose Parker, altos. Andrew Griffiths, Jonathan Hanley y Matthew Howard, tenores. James Arthur, Will Dawes y Nathan Harrison, bajos. Programa: Piezas de Henry Purcell, Thomas Weelkes, Alonso Lobo, Leonora d’Este, John Sheppard, Orlando di Lasso, Gregorio Allegri, Giaches de Wert, Tomás Luis de Victoria, John Taverner, Peter Philips, William Byrd, Giovanni Pierluigi de Palestrina y Thomas Tomkins. Espacio Turina, viernes 25 de marzo de 2022


En la recién estrenada película Adiós, señor Haffmann, a la pregunta que le hace el personaje interpretado por Daniel Auteil a su tímida anfitriona sobre si cree en Dios, esta le contesta que no, pero sí en el paraíso. Entonces, también creerá en el inferno, le responde Auteil. No hace falta creer en lo divino, ni en la Iglesia ni nada de lo que le rodea, para dejarse subyugar por la belleza de la música, y el arte en general, creada para su sustento y enaltecimiento. En Sevilla sabemos muy bien que las lágrimas pueden brotar también de ojos agnósticos ante la belleza que representan las estaciones de la Pasión plasmadas en las procesiones de Semana Santa. Y sobre esta celebración universal se centró el programa con el que el mítico conjunto vocal inglés se presentó en esta extraordinaria edición del Festival de Música Antigua de Sevilla. A ellos y ellas, hasta doce integrantes, les gusta generar programas monográficos, y lo hacen muy bien. El de anoche lo presentó con mucha educación, atención y sentido del humor el joven tenor Jonathan Hanley, y lo cerró con un mismo sentido de amabilidad la soprano Helen Ashby, una de las tres hermanas que forman parte del excelente elenco.

En este Camino de Salvación plasmado en el programa, arrancaron con un himno a cinco voces de Purcell concebido para ser cantado en la Abadía de Westminster, con el que Stile Antico, nombre que hace referencia al canto polifónico renacentista, mostró ya sus señas de identidad, centrándose en la exuberante belleza de la música al servicio del espiritual texto, para continuar con el jubiloso Hosana del Domingo de Pascua a cargo de una pieza de Thomas Weelkes, un autor habitualmente dedicado a los madrigales, que el conjunto entonó con desenfado y ánimo optimista, dejando constancia del brillo y la claridad de sus voces. Con el ursaonense Alonso Lobo se adentraron ya en un Jueves Santo idealizado con carácter piadoso, sereno y luminoso gracias a ese constante juego entre armonía y contrapunto que son capaces de aportar a su canto, y que con Leonora d’Este, noble y monja, hija de Lucreca Borgia, se convirtió en un dechado de efectos y afectos a partir del eficaz entrelazado de voces graves y agudas femeninas, con claro predominio de las segundas, en Ego sum panis vivus. Siguieron las masculinas exclusivamente en I give you a new commandment de John Sheppard, claro exponente junto a Tallis y Byrd de la floración polifónica en la Inglaterra de los Tudor, también con brillantes juegos armónicos entre las exultantes voces graves y las muy aterciopeladas agudas.

Un impactante efecto dramático

Así llegamos a la oración en el huerto según San Mateo, con el dramático motete Tristis est anima mea del influyente franco flamenco Orlando de Lassus, de tesitura ancha, líneas vocales descendentes y melodías circulares que sirvieron de magnífico preludio a un Miserere de Allegri de enorme impacto teatral, gracias a la disposición de las voces entre el escenario, cinco, un palco a modo de púlpito ocupado por Hanley, y el resto distribuido en el vestíbulo del Espacio Turina. Un juego de voces en diálogo, con claro predomino de las muy entonadas pero nunca estridentes sopranos, y un espectacular efecto místico e hipnótico con el que acabó este paseo por los Santos Oficios.


En la segunda pare, tras un nuevo prólogo de la mano de ese primer barroco representado por Purcell, con Hear My Prayer, Oh Lord también escrito para Westminster con una enorme complejidad armónica que el conjunto salvó con maestría, pasamos a celebrar el Viernes Santo ya desde la contención y la tristeza más expresiva, con O crux ave del madrigalista franco flamenco Giaches de Wert, y dos piezas de los Responsorios de tinieblas de Tomás Luis de Victoria en los que el contraste entre las voces agudas de O vos omnes y las más graves del estremecedor Tenebrae factae sunt, obraron el milagro del éxtasis gracias a las muy entregadas voces del conjunto, que durante toda su actuación jugó a variar constantemente la composición de conjuntos y la disposición de voces. La Vigilia se hizo paso con el conmovedor Dum transsset Sabbatum de John Taverner, para el tercer responsorio de maitines del Domingo de Resurrección, prodigio de voces en imitación y atmósfera rapsódica. La Pascua estuvo representada por la exuberancia y el tono jubiloso de piezas como Ecce Vicit Leo de Peter Philips, la enérgica Victimae Paschali de William Byrd, con sus ingeniosas interactuaciones entre solistas y conjunto, la antífona mariana a ocho voces Regina Caeli de Palestrina, y un jubiloso himno final a cargo de Thomas Tomkins, todo defendido con amplio sentido del color, el diálogo y la armonía, que nos llevó al paraíso ahora que tanto hace falta, en estos momentos de sinsentido y dolor en los que es más fácil sentir el infierno.

Fotos: Aníbal González (Femás)
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

A TIEMPO COMPLETO Radiografía de un sistema fallido

Título original: À plein temps
Francia 2021 87 min.
Guion y dirección
Eric Gravel Fotografía Victor Seguin Música Irène Drésel Intérpretes Laure Calamy, Anne Suarez, Geneviève Mnich, Nolan Arizmendi, Sasha Lemaitre Cremaschi, Cyril Gueï, Lucie Gallo, Agathe Dronne, Mathilde Weil, Dana Fiaque Estreno en el Festival de Venecia 2 septiembre 2021; en Francia 16 marzo 2022


Mientras algunos realizadores necesitan largos metrajes para contar historias mínimas, otros como Eric Gravel en su segundo trabajo de gran formato condensan en apenas hora y media un sinfín de situaciones y giros argumentales con el fin de insuflar a su propuesta de ritmo vertiginoso y tensión desenfrenada. Así construye esta frenética crónica de una mujer desesperada ante la imposibilidad de conciliar vida laboral y familiar, un logro tan codiciado por las sociedades modernas pero tan mal enfocado en general que no hace sino aguas se mire por donde se mire.

Su situación se ve agravada además por una de esas huelgas de transporte que convierten a la ciudadanía en rehenes y víctimas de un aparente chantaje, si no fuera porque se trata del ineludible ejercicio de un derecho tan fundamental como el de defender nuestra libertad como trabajadoras y trabajadores. Resulta además que a la mujer le sigue resultando todavía más difícil esa conciliación que al hombre, por el mero hecho de portar la incómoda placenta que la convierte durante nueve meses en ese bicho raro sometido a dolores, caprichos y limitaciones. Pero después sigue siendo ella quien esté obligada al cuidado y la educación de la prole, aunque en el camino pierda la oportunidad laboral y profesional que todo el mundo merece. Pero sobre todo observamos en este aparatoso drama, que funciona una vez más por acumulación de desgracias, no por posibles menos manipuladoras, que nuestra sociedad, la que llamamos con toda ligereza del bienestar, necesita mucho de todo, no nos conformamos con nada, sucumbimos a ese consumismo a ultranza que define el sistema capitalista que hemos aceptado sin reservas hasta complicarnos una vida que no hace mucho era más fácil, cómoda y sencilla.

Todo eso aparece plasmado en el ambicioso guion de este inquietante y polémico film, cuya velocidad de vértigo se ve potenciada por las continuas carreras de una mujer que, por otra parte, no parece organizarse muy bien, aunque también celebramos que no se hunda jamás; y sobre todo por una insistente música que no deja espacio ni a la respiración. En el conjunto destaca la magnífica interpretación de Laure Calamy, paradigma de la mujer trabajadora, corriente y perfecta vecina de al lado, aunque pida muchos favores. Su trabajo le valió en la sección Horizontes del pasado Festival de Venecia el premio a la mejor actriz, donde también obtuvo el de mejor dirección.

ADIÓS, SEÑOR HAFFMANN Una oportunidad indecente

Título original: Adieu Monsieur Haffmann
Francia 2021 115 min.
Dirección
Fred Cavayé Guion Fred Cavayé y Sarah Kaminsky, según la obra de Jean-Philippe Daguerre Fotografía Denis Rouden Música Christophe Julien Intérpretes Daniel Auteuil, Gilles Lelouch, Sara Giraudeau, Nikolai Kinski, Anne Coesens, Mathilde Bisson Estreno en Francia 12 enero 2022


Este drama de cámara no puede ni quiere evitar confesar su origen teatral, lo que tratándose de un director especializado en thrillers de acción como Fred Cavayé (Cruzando el límite, Cuenta atrás) no deja de ser un sorprendente cambio de registro. A partir de una obra del también actor Jean-Philippe Daguerre, la película nos cuenta una estremecedora historia de egoísmo y ambición ambientada en el París ocupado de la Segunda Guerra Mundial, lo que sin duda nos recuerda los trágicos acontecimientos que se están volviendo a repetir a nuestro alrededor, y demuestra que ni machacando historias relacionadas con eventos tan dramáticos, conseguimos la concienciación de nuevas generaciones.

Un joyero judío confía su suerte a su empleado y la esposa de este, cuyos perfiles irán inteligentemente cambiando en nuestra percepción conforme avanza una trama llena de giros y sorpresas. Con un estilo visual y narrativo algo así como La trinchera infinita francesa, el personaje que el veterano y prestigioso Daniel Auteuil interpreta con elogiosa contención y rabiosa convicción, confronta su drama con la potente interpretación de la pareja antagonista, con especial énfasis en la mirada atónita y aterrada de una estupenda Sara Giraudeau, mientras el imprescindible personaje nazi de la función lo encarna un hijo de Klaus Kinski, siempre desde la tendencia camerística de toda la potente y desgarradora empresa.

Una atmósfera envolvente, pesimista y profundamente triste inunda toda la cinta, sin necesidad de cargar las tintas, confiando más en la tensión que en el impacto, así como en nuestra incomprensible capacidad para el asombro, aún a estas alturas, arrastrándonos a la inequívoca sensación de que en este planeta el hombre es su principal arma destructora.

ANDALESGAI (1)

EL ACRÓBATA Sumisión y dependencia

Título original: L’acrobate
Canadá 2019 134 min.
Guion y dirección
Rodrigue Jean Fotografía Mathieu Laverdière Música Steve Bates Intérpretes Sébastian Ricard, Yuri Paulau, Victor Fomine, Lise Roy, Chloé Germentier, Dominick Rustam-Chartrand Estreno en el Festival de Vancouver 2 octubre 2019


Estrenada solo en circuitos festivaleros antes de que estallara la pandemia,
la película del canadiense Rodrigue Jean se adentra en territorios muy espinosos, tanto afectivos como explícitamente sexuales, para contarnos una historia de dependencia y afectos emocionales especialmente necesitados en una atmósfera tan gélida como en la que se ambienta la trama.

Un ocupa y un comprador en potencia coinciden en un lujoso ático todavía en construcción, con las máquinas moviéndose en el exterior quizás con la misma rutina y preciso ritmo y ceremonia con que sus personajes intentan sobrevivir a sus particulares problemas, los de uno relacionados con su trabajo como acróbata impedido por una lesión, y los del otro relacionados con su supuesta incapacidad para mostrar afecto, especialmente con una madre postrada en la residencia donde la falta de cariño parece haberle hecho caer en una depresión.

Entregados a un juego de dominación, sumisión y sadomasoquismo, los dos hombres emprenden una relación difícil y casi sin futuro, de la que la película se hace eco en dos horas y cuarto de premioso ritmo y secuencias de alto voltaje pornográfico, quizás la mayor singularidad de un film puede que no tan complejo como se pretende, y seguramente tan solo ambiguo.

CHICO CONOCE CHICO Una relación breve

Título original: Boy Meets Boy
Alemania 2021 75 min.
Dirección
Daniel Sánchez López Guion Daniel Sánchez López y Hannah Renton Fotografía Hanna Marie Biornstad Intérpretes Matthew James Morrison, Alexandros Koutsoulis Estreno en el Festival Molodist de Kyiv 3 junio 2021


El debut en el largometraje del español afincado en Alemania Daniel Sánchez López, supone un nuevo ejemplo de la influencia que la película de Richard Linklater Antes del amanecer ha tenido en generaciones posteriores. Aquí dos jóvenes con una vida sentimental aparentemente sistematizada, coinciden en una discoteca de Berlín y deciden pasar el resto de horas que le quedan a uno antes de tomar el vuelo que le lleve de regreso a Inglaterra, deambulando por la ciudad y conversando sin parar sobre sus diferencias y complicidades.

Nada original si exceptuamos la habilidad del director para, a pesar de recorrer infinidad de espacios, centrarse únicamente en sus dos protagonistas, sin intercesión de otros personajes. Sin embargo la operación se resiente por su falta de interés, la sensación de estar ya muy trillado y la escasa química que desprenden entre sí sus protagonistas. Al final lo único sincero y natural que vemos en pantalla es el baile que uno de ellos se marca en lo que parece una sala de ensayo durante los créditos iniciales de la cinta. Llama sin embargo la atención que lograra cierto reconocimiento en Kyiv, capital de Ucrania, antes de que la sombra implacable de la sinrazón bélica de la homófoba Rusia amenazara su avance progresista en derechos y libertades.