lunes, 18 de abril de 2022

LA CIUDAD PERDIDA Entretenimiento con estrellas

Título original: The Lost City
USA 2022 120 min.
Dirección
Aaron y Adam Nee Guion Dana Fox, Oren Uziel, Adam Nee, Aaron Nee y Seth Gordon Fotografía Jonathan Sela Música Pinar Toprak Intérpretes Sandra Bullock, Channing Tatum, Daniel Radcliffe, Brad Pitt, Da’Vine Joy Randolph, Oscar Nuñez, Patti Harrison, Bowen Yang Estreno en Estados Unidos 25 marzo 2022; en España 13 abril 2022

Muchas veces nos preguntamos
por qué engendros como este necesitan tantos guionistas, y esta vez hemos llegado definitivamente a la conclusión de que la única respuesta posible es que acaban discutiendo tanto que el resultado acaba siendo tan lamentable, al menos en lo que a diálogos se refiere, como el que nos ofrecen los hermanos directores Aaron y Adam Nee. Lo curioso es que esta pareja de realizadores ha pasado de dirigir películas casi inexistentes a esta tan enmarcada en el sistema hollywoodiense, y ahora incluso preparan el lanzamiento de una nueva versión de Masters del Universo.

La ciudad perdida es un nuevo intento de recuperación del cine de aventuras que tanto éxito tuvo sobre todo en la década de los ochenta del pasado siglo, pero más cerca del ideario romántico, cómico y venturero de Tras el corazón verde que de las spielberianas aventuras de Indiana Jones, que para eso ya tuvimos ración el pasado verano con la mucho más estimable Jungle Cruise. Aquí la baza fundamental del entretenimiento lo constituye su lujoso reparto, pues en lo que a dirección artística y efectos visuales se refiere, la cosa se queda muy cortita. Si en el título de Robert Zemeckis una escritora de novela romántica, Kathleen Turner en plan patito feo destinada a convertirse en cisne, se veía involucrada en la búsqueda de un tesoro en el Amazonas junto a un aventurero Michael Douglas, ahora es una desmotivada autora de novela de aventuras exóticas y románticas quien se verá obligada a tal búsqueda por orden de un villano millonario al que da vida con poca convicción Daniel Radcliffe, mientras el hombre duro en cuestión lo personifica un Brad Pitt que protagoniza el giro argumental más traumático de la historia, después del cual la cinta va paulatinamente naufragando cas sin remedio.

Uno de sus productores, junto a la protagonista Sandra Bullock, es el divertido y desinhibido Channing Tatum, que se reserva el papel de hombre objeto que hará todo lo posible por superar sus limitaciones para proteger a la creadora de su mito. Pero ni los chistes son especialmente ingeniosos, ni las situaciones suficientemente originales, siendo el carisma de sus intérpretes, cuyos fans acumulan cuatro generaciones, y el ritmo y la amabilidad de sus propuestas los que salvan el guiso y lo hacen aconsejable para quienes solo busquen un entretenimiento sin compromisos ni exigencias.

miércoles, 13 de abril de 2022

CONTANDO OVEJAS Trastornos del sueño

España-Argentina 2022 110 min.
Guion y dirección
José Corral Llorente Fotografía Sara Gallego Música Damián Schwartz Intérpretes Eneko Sagardoy, Juan Grandnett, Natalia de Molina, Consuelo Trujillo, Mará Fernanda Valera, Alfonso Lara y las voces de Manolo Solo, Julián Villagrán y José Luis García Pérez Estreno 13 abril 2022

Para su debut en el largometraje, José Corral combina la animación stop motion que generó sus dos cortometrajes anteriores, El desván y Un cuento familiar, con la imagen real, en un cuento amargo y perverso que se desarrolla en su totalidad entre las paredes de un desvencijado edificio en el centro de una gran ciudad. Corral juega sus cartas procurando sorprender a cada giro y con una especial inquietud por ofrecer una estética depurada y novedosa.

No le falta ingenio y originalidad a la hora de plantear su rocambolesca trama, si bien yerra al definir a todos sus protagonistas como seres inmundos y caóticos con los que resulta difícil empatizar. Bizarra y grotesca, hará las delicias de aficionados y aficionadas al terror perverso con un punto gore, mientras el resto podrá sentirse puntualmente atraído por su propuesta entre diferente y sorprendente. Partimos de un problema de insomnio provocado por unos vecinos desconsiderados y maleducados, que celebran fiestas hasta altas horas de la madrugada sin tener en cuenta el descanso de los demás. La falta de sueño genera monstruos con la forma de esas ovejas que tradicionalmente se cuentan para relajar el estrés, y que en este caso están llamadas a que el extraño protagonista supere complejos  y miedos. Estos seres cuentan con las voces de tres actores andaluces, Solo, Villagrán y García Pérez.

A partir de ahí lo mejor es descubrir esta insólita propuesta, siempre que se tenga estómago suficiente para sobrellevarla. Es cierto que en el conjunto falta más mordacidad y una mayor dosis de tensión, pero como ópera prima se merece esperar de su joven realizador próximos trabajos más depurados también en sentido puramente narrativo y dramático, con algunas nociones básicas de cine mejor aprendidas.

Estreno en salas de GAGARINE

 Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2020

COMPARTIMENTO Nº 6 Extraños en un tren helado

Título original: Hytti nro 6
Finlandia-Alemania-Estonia-Rusia 2021 107 min.
Dirección
Juho Kuosmanen Guion Andris feldmanis, Juho Kuosmanen y Livia Ulman, según la novela de Rosa Liksom Fotografía Jani-Petteri Passi Intérpretes Seidi Haaria, Yuriyi Borisov, Dinara Drukarova, Vladimir Lysenko, Galina Petrova, Yuliya Aug, Valeriy Nikolaev Estreno en el Festival de Cannes 10 julio 2021; en Finlandia 29 octubre 2021; en España 13 abril 2022

El director finés Juho Kuosman llamó la atención hace unos años con su particular biografía de un célebre púgil finlandés de los años sesenta, El día más feliz en la vida de Olli Mäki. Ahora regresa con la adaptación de una novela seudo romántica en el que dos personajes en principio absolutamente antagónicos se conocen en un tren y acaban sellando una amistad presuntamente inquebrantable, especialmente cuando llegan a su destino, un yacimiento de petroglifos en Mürmansk, el gélido Ártico ruso que concita gran parte del contenido metafórico que persigue el film.

La empresa cobra ahora mayor relieve político que cuando empezó a cosechar premios en Cannes y Valladolid, y nominaciones en los Globos de Oro, los Premios del Cine Europeo y los César. Ni siquiera cuando se estrenó en el Festival de Sevilla se sospechaba pudiera admitir la lectura que ahora más se nos antoja. Y es que ambientada en los noventa del pasado siglo, con la antigua URSS recientemente desmembrada, aunque nada se dice al respecto y solo lo adivinamos por la música, los cassettes, los automóviles y ese desvencijado tren donde nacen los afectos que impulsan su leve trama, todo apunta al canto melancólico que entona el rudo personaje masculino, Joha, que no duda en celebrar la grandeza de Rusia, frente a una recién independizada Finlandia, cuna de la desorientada Laura, lista para buscar un nuevo horizonte y una renovada ilusión, la que en estos aciagos tiempos parece volver a perderse.

En este viaje iniciático los personajes se abandonan a un casi inverosímil juego de aproximación que lima caracteres de forma harto convencional para derivar en una especie de relación platónica que no deja entrever apenas solución ni alivio a unas vidas que se antojan anodinas y faltas de motivación. No parece mucho ni demasiado atractivo, ni siquiera provoca esa ternura que tantos y tantas cronistas anuncian; a algunos simplemente nos parece tan gélida como los abruptos paisajes que muestra.

LAS CARTAS DE AMOR NO EXISTEN Un híbrido romántico y desenfocado

Título original: Chère Léa
Francia 2021 89 min.
Guion y dirección
Jérôme Bonnell Fotografía Pascal Lagriffoul Música David Sztanke Intérpretes Grégory Montel, Grégory Gadebois, Anaïs Demoustier, Nadage Beausson-Diagne, Léa Drucker, Pablo Pauly, Charlotte Clamens, Gaëtan Peau Estreno en Francia 15 diciembre 2021; en España 8 abril 2022

Hace casi una década el realizador francés Jérôme Bonnell estrenó El tiempo de los amantes, un melodrama romántico protagonizado por Gabriel Byrne y Emmanuelle Devos que cosechó cierto éxito y algún puñado de premios. Tras un largo periplo en la televisión, Bonnell regresa ahora con otra historia presuntamente romántica, pero en clave híbrido que coquetea con el drama y la comedia sin posicionarse en ningún género y dejando al espectador o espectadora en el más absoluto desconcierto ante las supuestas intenciones de su director y guionista.

Un insufrible empresario que cuando menos te lo esperas se mete en situaciones más propias del inspector Clouseau que de un romántico empedernido, escribe una larga carta de amor a la joven con la que parece haber roto no hace mucho, y que vive enfrente del bar que le sirve de oficina improvisada a tal efecto. Su título original, Querida Léa, ha sido traducido internacionalmente por el más explícito La carta de amor, pero aquí hemos ido más lejos y le hemos añadido que las cartas de amor no existen, no se sabe muy bien con qué intención, seguramente comercial, puede que un título así suene más ambicioso y atractivo.

Lo cierto es que en la película de Bonnell abundan situaciones ridículas, personajes estrambóticos y cierta pesadez que hace que su apenas hora y media de duración se haga eterna. Por si fuera poco apesta considerablemente a machismo, el que practica su obsesivo personaje principal y algunos de los que le rodean. Hay poco que recomendar de este insulso título y mucho que ahorrarse evitándolo.

martes, 12 de abril de 2022

LAS NIÑAS DE CRISTAL Linares acierta con un drama de intriga y danza

España 2022 138 min.
Dirección
Jota Linares Guion Jota Linares y Jorge Naranjo Fotografía Gris Jordana Música Ivan Palomares Intérpretes María Pedraza, Paula Losada, Marta Hazas, Paula Losada, Mona Martínez, Marta Hazas, Ana Wagener, Fernando Delgado-Hierro, Olivia Baglivi, Ángel Ro, Juanjo Almeida, Iria del Río, Javier Lago, Silvia Kal Estreno en el Festival de Málaga 25 marzo 2022; en internet 8 abril 2022

Haber cambiado de colaborador en el guion parece haberle sentado bien al director gaditano Jota Linares. Su última película supera por fin la decepción que provocaron sus anteriores trabajos, Animales sin collar y ¿A quién te llevarías a una isla desierta? Aplaudimos de entrada que se haya atrevido con un género poco o nada cultivado en nuestra cinematografía, el de la danza clásica, y que lo haya resuelto con tanta elegancia y buenos recursos técnicos y artísticos, aunque su acabado definitivo nos lleve más cerca de la mini serie de televisión que del cine propiamente dicho. Quizás también por eso sea capaz de sintonizar mejor con nuestro interés, que apenas decae durante sus casi dos horas y media de duración, en las que nos sumerge en una interesante trama de suspense y sensualidad ambientada en los entresijos de una producción de la Compañía Nacional de Danza.

Giselle de Adolphe Adam, sirve de plataforma sobre la que se asiente esta crónica sobre el esfuerzo, el sacrificio y al incomprensión que sobrellevan las bailarinas de una compañía seria de baile clásico. Un ballet blanco para el que se prescinde de las coreografías tradicionales de Petipa, Perrot o Fokine para sumergirnos en un híbrido entre la danza clásica y la contemporánea que sus dos jóvenes protagonistas defienden con una extraordinaria profesionalidad. A Pedraza la descubrimos en Amar y El verano que vivimos, y ya trabajó a las órdenes de Linares en su anterior largometraje. Losada, como ella, proviene también de la danza y construye un personaje en el que la ambigüedad y los complejos definen una extravagante personalidad. Resulta inevitable recordar otros títulos señeros relacionados con el tema, como Paso decisivo o Cisne negro. De la primera destacamos el intenso duelo que emprenden Mona Martínez y Ana Wagener en el último tercio de la película, y de la segunda esa rivalidad a menudo malsana que se produce entre las bailarinas de una compañía de danza, tantas veces más en el subconsciente de los personajes que en la propia realidad. Llama también la atención que los personajes masculinos apenas tengan relieve, sino para importunar (el padre castrante, el pretendiente fanfarrón, el compañero poco fiable o el sempiterno coreógrafo), mientras todo el peso de la función recae sobre los femeninos, con un amplio abanico de estéticas y perfiles que posibilitan una al menos inquietante radiografía de un mundo que sigue siendo un gran desconocido.

Al margen de los fragmentos del título de Adam, y otras intervenciones de ballets de Minkus o Fauré, Ivan Palomares vuelve a demostrar lo buen músico que es, ilustrando este complejo universo con una hermosa y a la vez inquietante partitura, mientras los técnicos de efectos visuales se esmeran en recrear esos mundos oníricos que hacen más amable el estrés continuo al que están sometidas sus dos inseparables y aguerridas protagonistas, algo como lo que sucedía en la ya clásica Criaturas celestiales de Peter Jackson. Por todo ello, y aun teniendo en cuenta sus múltiples irregularidades, sobre todo de caídas de ritmo y tensión, celebramos este título insólito y tan bien acabado del cine español. Sorprende que a pesar de todas estas virtudes no arañara ningún premio en el reciente Festival de Málaga.

domingo, 10 de abril de 2022

TON KOOPMAN ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

39 Femás. Concierto de clausura. Misa en si menor de Bach. Amsterdam Baroque Orchestra & Choir. Ilse Eerens, soprano; Clint van der Linde, alto; Tilman Lichdi, tenor; Klaus Mertens, bajo. Ton Koopman, dirección. Teatro de la Maestranza, sábado 9 de abril de 2022

Koopman al frente de la Barroca de Ámsterdam. Foto: Javier Santos

En Sevilla, donde cada año se agolpan multitudes para sobrecogerse con los pasos de Semana Santa, sabemos muy bien que no hace falta creer ni comulgar para admirar las suntuosas catedrales que nos ha dejado la Cristiandad, no solo de ladrillo, también esas otras que inspiran y miman nuestros oídos, como la maravillosa Misa en si menor que Johann Sebastian Bach edificó entre 1733, año en el que culminó el Kyrie y el Gloria que abarcan la primera parte, y 1748, cuando a partir de piezas originales y otras prestadas de su propio catálogo, la mayoría de las veces siguiendo la técnica de la parodia, culminó esta incomparable e irrepetible obra maestra hoy considerada Patrimonio de la Humanidad. Hasta aquí se desplazaron los y las integrantes de la Barroca de Ámsterdam, fundada por Ton Koopman hace cuarenta y cuatro años, y el coro que le acompaña desde 1992, con su flamante y legendario director al frente, para poner en pie con buenos recursos y mejores intenciones esta sobrecogedora partitura, llena de subyugantes melodías, grandes pasajes instrumentales, extraordinarias arias y dúos, y sobre todo magníficas partes corales, lo que la convierten en un prodigio de creatividad, belleza y variedad. Fue como se suele decir el broche de oro de un excelente Femás.

Ilse Eerens
Aunque a la vista se nos ofreció un Koopman pletórico de vitalidad y energía, el director holandés optó por una lectura más bien intimista y recogida de la suntuosa partitura, lo que no impidió lucir en sus pasajes más vitalistas la espectacularidad que demanda la pieza, aunque en este caso fuera algo más discreta. El trabajo del coro no pudo ser más esmerado, ya desde un Kyrie inicial que vislumbró la estética que habría de seguir el resto del programa, con voces alternándose y completándose progresivamente, con una claridad y una transparencia que dejó traslucir a la perfección el incomparable arte de la fuga cultivado por el autor, y que logró ya desde el arranque conmover a más de uno y una. Siguió un Christe protagonizado por la belleza tímbrica de la soprano belga Ilse Eerens y la voz acaso demasiado oscura de Clint van der Linde, aunque más próximo así a la tesitura de una mezzo con la que habitualmente se encomendaba la misión en aquellas suntuosas versiones atacadas desde parámetros románticos que se disfrutaban antaño. Majestuosos timbales y trompetas hicieron su aparición en el Gloria in excelsis Deo, con el apoyo musculoso de la cuerda grave, en la que se inmiscuyó con notable acierto el violonchelo de Mercedes Ruiz sustituyendo con gracia y profesionalidad a una baja de la plantilla inicial, todo un orgullo para el ambiente musical de la ciudad, que dicho sea de paso abarrotó por una vez el aforo casi completo del Maestranza.

Klaus Mertens
Menos acertada estuvo la concertino Catherine Manson acompañando a Eerens en Laudamus te, fuera de estilo y con un sonido áspero y estridente, todo lo contrario que la flauta solista en Domine Deus, que aunque evidenció una voz pequeñita, logró armonizarse a la perfección con las voces y ornamentaciones de la soprano y el sonriente tenor Tilman Lichdi. Con la misma estética intimista y relajada atacó el magnífico coro Qui tollis peccata mundi; más tarde hizo su primera aparición el veterano bajo alemán Klaus Mertens, aunque con un arranque algo deslavazado del continuo en colaboración con una trompa natural bastante deslucida. Mertens, como el resto de sus compañeros y compañera, está plenamente curtido en la música de Bach, aunque en él la veteranía es un grado y le ha permitido codearse con los mejores directores en la materia. Su voz baritonil conserva su esencia y mantiene un timbre precioso y un tono bien regulado, aunque inevitablemente hiciesen aparición los tan temidos temblores habituales de la edad. Con un mesurado júbilo en Cum Sanctu Spirito culminó el coro la primera parte.

Con el Credo, más atento a la expresividad, entre piadosa y sentimental, inició Koopman la segunda parte, ahora con el coro dispuesto de forma distinta pero manteniendo la simetría y claridad que les caracteriza, y momentos tan brillantes como ese Et incarnatus est precedente mozartiano que el coro encaró con una considerable carga dramática, siempre dentro de parámetros donde la discreción y la contención fueron los protagonistas. Tras un Sanctus abordado con un gran sentido de la solemnidad, el bloque final fue resuelto con idéntica carga expresiva, menor atención a los acentos que al color, destacando el carácter piadoso con que Lichi abordó el Benedictus, y el considerable sentimiento que van der Linde aportó al inconmensurable Agnus Dei, acaso el aria más famoso de la obra, y que gozó de sensacionales pianissimi por parte del contratenor sudafricano. Un jubiloso Dona nobis pacem culminó esta estremecedora experiencia, y vaya si es verdad que pudimos ir en paz, que falta nos hace.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía