domingo, 28 de abril de 2013

COMBUSTIÓN en el crematorio

España 2013 104 min.
Dirección Daniel Calparsoro Guión Carlos Montero, Jaime Vaca y Daniel Calparsoro Fotografía Daniel Aranyó Música Carlos Jean Intérpretes Álex González, Adriana Ugarte, Alberto Ammann, María Castro, Marta Nieto, Juan Pablo Schuck, Christian Mulas, Luis Zahera Estreno 26 abril 2013

A sólo un par de semanas de estrenarse la sexta entrega de la exitosa serie americana sobre carreras de coches, A todo gas, y sólo unos meses después de estrenar Invasor, Daniel Calparsoro se atreve con el género intentando darle señas de identidad mediterránea, mezclándolo con un pretendidamente tórrido romance a tres bandas y una rocambolesca intriga criminal. Cuando su anterior película se presentó en el Festival de Cine de Sevilla, hubo una exhibición de persecuciones de coches en la explanada del Centro Comercial Plaza de Armas de la capital hispalense. Ya en aquella película aparecían un par de secuencias de este tipo que ahora se convierten en el principal reclamo, sólo para demostrar que no estamos preparados ni de lejos para competir con el cine americano a estos niveles, ni siquiera desde unas premisas más modestas y discretas. Directamente, las escenas de acción de esta película están como el resto de los elementos del film, muertas; sin ritmo, sin emoción y sin interés. Las pudorosas escenas de sexo no calientan, como las carreras no excitan; y el guión, penoso y ridículo, se perjudica ostensiblemente de la pésima dicción de algunos de sus intérpretes, empezando por Adriana Ugarte, que afronta su papel poniendo cara de lascivia, de la misma forma que sus compañeros masculinos lo hacen poniéndola de duros. Su trama no se sostiene, sus personajes no convencen, su falta de ética destaca especialmente en su tendencia al machismo, la falta de escrúpulos y, lo que es peor, de sentimientos. Combustión sí, pero en una caja de muertos. Realmente ¿pretenderán reventar taquillas con este engendro infumable?

IRON MAN 3 Chatarra canalla

USA-China 2013 130 min.
Dirección Shane Black Guión Shane Black y Drew Pearce, según el cómic de Jack Kirby, Stan Lee, Don Heck y Larry Lieber Fotografía John Toll Música Brian Tyler Intérpretes Robert Downey jr., Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Guy Pearce, Rebecca Hall, Ben Kingsley, James Badge Dale, Jon Favreau, Stephanie Szostak, William Sadler Estreno en España 26 abril 2013

Muy mal tienen que estar las cosas en el cine contemporáneo para que haber escrito los guiones de la saga Arma letal se convierta de repente en crédito solvente para saludar al nuevo director de esta franquicia Marvel como un mesías del nuevo cine de entretenimiento. Con sólo una película como director, Kiss Kiss Bang Bang (título homenaje a James Bond), una chulería detectivesca también protagonizada por Robert Downey jr. que deslumbró a unos pocos excéntricos, Shane Black se encarga ahora de sustituir a Jon Favreau, que aquí interpreta al guardaespaldas y amigo del héroe, en la dirección de la tercera y pesadísima entrega del Hombre de Hierro. Los efectos visuales han evolucionado paralelamente al cine mismo para hacernos creer que una bestia descomunal podía sostener a una mujer en la palma de su mano (King Kong), que un trasatlántico podía dar un giro de 180º a consecuencia de una ola gigante (La aventura del Poseidón) o que un hombre podía volar (Superman). Nacieron para hacer creíble lo que era imposible de rodar. Con la revolución de las técnicas audiovisuales y el abuso de la infografía y la tecnología digital, hoy el cine está tan abultado de efectos visuales que ya no buscan imitar la realidad, sino sobrepasarla con tantas creces que nada de lo que se nos plantea en una cinta de fantasía resulta mínimamente creíble, lo que conlleva una considerable pérdida de emoción y excitación. Es lo que le ocurre a todo este montón de chatarra al servicio de un personaje tan canalla que sólo resulta imaginable ya en la piel de Robert Downey jr. Sólo alguna secuencia de puro exhibicionismo estético como el rescate de varios náufragos del Air Force One en pleno aire cabe salvarse de un conjunto en el que cualquier signo de atrevimiento (una explosión en pleno paseo de la fama hollywoodiense, un terrorista tipo Bin Laden manipulado desde el mismo interior de la Casa Blanca – un personaje caricaturesco interpretado por el pobre Ben Kingsley como si lo hubiera sacado de El dictador de Sacha Baron Cohen – o un presidente de los Estados Unidos sometido a torturas y vejaciones varias) se antojan meros artificios mucho más inofensivos de lo que realmente pretenden ser. Sin química entre la elegante Paltrow y el macarra Downey, con una dirección artística tan hortera como sus omnipresentes efectos visuales circenses… una nueva entrega de los Transformers del inefable Michael Bay que, ¡oh, sorpresa!, la crítica ha saludado caprichosamente como el último grito en películas de héroes. Por cierto, ¿alguien sabe qué hace China coproduciendo esta película?

sábado, 27 de abril de 2013

AYER NO TERMINA NUNCA ... y la película tampoco

España 2013 108 min.
Guión y dirección Isabel Coixet, inspirado libremente en “Gif” de Lot Vekemans Fotografía Jordi Azategui Música Alfonso Villalonga Intérpretes Javier Cámara y Candela Peña Estreno 26 abril 2013

Siempre nos hemos acercado al cine de la cosmopolita Isabel Coixet fundamentalmente desde el prisma de la curiosidad, y a veces hasta hemos salido moderadamente satisfechos. Pero esta vez se ha pasado de rosca en su pretensión de resultar emotiva y singular. Coloca a dos personajes en uno de esos espacios que representan a la perfección el tan de moda “no lugar”, y arroja desde sus bocas un sinfín de reflexiones la mayoría de las veces ridículas y llenas de impostura. Ni el trabajo de los habitualmente estupendos intérpretes Candela Peña y Javier Cámara logra hacer convincente el drama que plantean. Son una pareja separada desde hace tiempo que se reencuentra en una España asolada por la crisis en el año 2017, con el fin de resolver unos asuntos legales. El apunte de un tercer rescate financiero al país rechazado por la Unión Europea, los recortes sanitarios o el descalabro inmobiliario e inmoral capaz de expoliar cementerios para construir enormes casinos, se queda en un mero fondo que apenas aporta nada sino un escenario tan decadente como los reproches y los recuerdos que los dos personajes ponen sobre la mesa. Pesada hasta la náusea, Coixet necesita casi dos horas para contar una historia que se liquidaba perfectamente en media hora, e incluso menos, lo que coloca al espectador en una posición tan paciente como heroica. Las citas intelectualoides populares no hacen sino afectar aún más negativamente a una película que bautizamos ya como la peor de su sobrevalorada directora, incluso peor que ese plomo que fue Mapa de los sonidos de Tokio, pero que al menos tenía valores estéticos considerables. Ni conmueve ni emociona, y por supuesto no interesa. El recientemente ganador del Goya, Alfonso Villalonga, que colabora con la realizadora de forma intermitente desde A los que aman, firma el conciso apunte musical que adorna algunas secuencias de la película. En Berlín la cinta pasó justamente desapercibida; en el Festival de Cine Español de Málaga sin embargo ha cosechado sorprendentemente la Biznaga de Plata (Premio especial del jurado) así como premios a la mejor actriz, fotografía y montaje.

LA NOSTRA VITA Un discurso ambiguo sobre la crisis

Italia-Francia 2010 98 min.
Dirección Daniele Luchetti Guión Sandro Petraglia, Stefano Rulli y Daniele Luchetti Fotografía Claudio Collepiccolo Música Franco Piersanti Intérpretes Elio Germano, Raoul Bova, Isabelle Ragonese, Luca Zingetti, Stefania Montorsi, Giorgio Colangeli, Alina Madalina Berzunteanu, Marius Ignat, Awa Ly, Emiliano Campagnola Estreno en España 26 abril 2013

Siguiendo en la forma la tradición del neorrealismo, una corriente que parece no agotarse nunca, añadiendo recursos contemporáneos tan latosos como la cámara en mano o el primer plano extenuante, el director de La voz de su amo y Mi hermano es hijo único nos propone un viaje a las entrañas de la actual situación social y económica de nuestro continente. Y lo hace planteando la caótica y fatigosa vida de un padre que tiene que afrontar problemas laborales y familiares en una coyuntura siempre difícil, aunque para ello cuente con el apoyo de familia, vecinos y hasta socio de trabajo, que ya quisieran muchos y muchas. La mala educación de los hijos o la avaricia inmobiliaria son asuntos que se apuntan en un escenario en el que de vez en cuando aflora la ternura. Lo cierto es que Luchetti plantea un discurso a menudo ambiguo en el que los emigrantes parecen querer coger tajada de los restos del naufragio, o bien aprovecharse de la situación para no dar palo al agua, o puede que sean los únicos capaces hoy en día de guardar y hacer respetar los logros de nuestro maltrecho sindicalismo. Lo cierto es que lo mejor y más lúcido de la cinta llega cuando una inmigrante senegalesa asegura tener que regresar a su país porque aquí (en Italia, pero también en el resto del viejo continente) todo el mundo está loco y se está volviendo racista hacia nosotros mismos. Lo peor es una secuencia que parece que Haneke hubiese utilizado como referente para definir un patético entierro en su espléndida Amor, y en el que el protagonista, siempre al borde del histrionismo y en esta particular secuencia sobrepasándolo con creces, canta en un funeral entre sollozos y alaridos de rabia… de vergüenza ajena. Y en ese tono se desarrolla gran parte de un metraje que quiere ser emotivo pero acaba resultando cansino. A pesar de su excesiva interpretación Elio Germano logró en el Festival de Cannes de aquel año el premio al mejor actor, compartido con la excelente interpretación de Javier Bardem en Biutiful. Aquí hay poca reflexión política y mucha conciencia de mea culpa sobre un pueblo que no merece sufrir más.

viernes, 26 de abril de 2013

NATURALEZA Y EQUILIBRIO EN EL CONCIERTO DE LEOPOLD HAGER FRENTE A LA ROSS

13ª Concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Agustín Prunell-Friend, tenor. Joaquín Morillo Rico, trompa. Leopold Hager, director. Programa: Sinfonía No. 33, de Mozart; Serenata para tenor y trompa de Britten; Sinfonía No. 5, de Schubert
Teatro de la Maestranza, jueves 25 de abril de 2013 

El casi octogenario Leopold Hager
El legendario Leopold Hager regresó al Maestranza con un ciclo de canciones de inspiración romántica enmarcado entre dos referentes del Clasicismo más optimista. La Serenata para tenor, trompa y cuerdas es un ejemplo arquetípico del estilo de Benjamin Britten, concebida para su compañero sentimental, el tenor Peter Pears, que el canario Agustín Prunell-Friend afrontó con gusto y soltura, demostrando sentirse cómodo con un repertorio que domina. Sabe modular su voz de timbre muy agudo aunque sin demasiado volumen, adaptándose con facilidad al temperamento de cada uno de los poemas primorosamente seleccionados de genios de la literatura inglesa como Keats, Johnson o Tennyson; dulce en Pastoral, obsesivo en Dirge o desenfadado en Hymn. Por su parte el trompista sevillano Joaquín Morillo corroboró el excelente nivel de los músicos de la ROSS, logrando un trabajo majestuoso, fluido y equilibrado, en perfecta sintonía con el tenor y la Naturaleza que sirve de leit motiv a este precioso ciclo crepuscular influido por el universo mahleriano.

Agustín Prunell-Friend
No discutiremos la autoridad en Mozart de Hager, que tiene versión de referencia de muchas de sus óperas menos divulgadasPero no sintonizamos con su visión de la jubilosa Sinfonía No. 33, una obra equilibrada y casi camerística de la que Hager, con una orquesta considerablemente inflada, ofreció una versión hedonista y superficial muy lejos de la falta de frivolidad e impostura que caracteriza la pieza. Faltó empuje y energía en el primer movimiento, sobró melancolía en el Andante, y desde luego no hubo ritmo endiablado en la vitalista tarantella final.

Nos temíamos más de lo mismo con Schubert, sin embargo atacó su Sinfonía No. 5, la más popular de las tempranas, con elegancia, encanto y sin pretensiones, controlando el contraste en las dinámicas, con un ritmo moderado, quizás anticuado, gran variedad de timbres y colores, y ahondando en contrapunto, claridad y transparencia, así como en contención expresiva. El movimiento lento sonó seductor, muy melodioso y moderadamente melancólico, mientras el Minueto fue una combinación perfecta de agresividad y emoción. La interpretación hizo justicia a esta obra soberbia con la que Schubert pasó página, dejando de aplicar sus conocimientos para adentrarse en el fascinante mundo de la exploración y el descubrimiento.

Versión extensa del artículo publicado en El Correo de Andalucía el domingo 26 de abril de 2013

jueves, 25 de abril de 2013

ON THE ROAD (EN LA CARRETERA) Generación perdida y distante

Título original: On the Road
Francia-Reino Unido-USA-Brasil 2012 124 min.
Dirección Walter Salles Guión José Rivera, según la novela de Jack Kerouac Fotografía Eric Gautier Música Gustavo Santaolalla Intérpretes Sam Riley, Garret Hedlund, Kristen Stewart, Tom Sturridge, Kirsten Dunst, Viggo Mortensen, Amy Adams, Alice Braga, Elisabeth Moss, Danny Morgan, Steve Buscemi, Terrence Howard

La novela autobiográfica de Jack Kerouac en la que se basa esta película definió toda una generación inmediatamente posterior a la 2ª Guerra Mundial que rompería con una tradición conservadora en la América de una incipiente Guerra Fría. Su prosa compleja y prácticamente inadaptable ha sido sin embargo trasladada a un guión cinematográfico por el dramaturgo y escritor José Rivera, que ya colaboró con Walter Salles en Diarios de motocicleta y también firmó el guión de la edulcorada Cartas a Julieta. El problema es su radical respeto al manuscrito original, lo que unido a una mirada aún más fiel del director de Estación central de Brasil y la versión americana de Dark Water, da como resultado una traslación fría y distante de un texto que debería ser todo lo contrario. En su momento el libro fue toda una revelación y una conmoción para despertar a millones de jóvenes y enfrentarse a la vida de una forma más arriesgada, enérgica, aventurera y vitalista. Vivir al límite, exprimir hasta el último segundo como si fuera el último, está en la esencia de este ideario de la generación Beat, pero no en la mirada academicista, pulcra y hasta puritana de Salles, que como en su film más aclamado propone de nuevo una ruta de viajes, si bien aquí sus personajes no realizan uno sino varios y por toda la geografía norteamericana, como si ese vasto territorio cupiera en la palma de la mano, sin límites. Con seudónimos, Kerouac (Sam Riley, que tras interpretar a Ian Curtis, líder de Joy Division, en Control, corre el peligro de anquilosarse en personajes iconos de la cultura popular) narra la fascinación que en él, siendo aún un candidato a escritor, provocó el espíritu libre y desprejuiciado de Neal Cassady (un Garret Hedlund entregado por completo, desde luego más que sus compañeros y compañeras de reparto, al personaje para irradiar toda la magia y la seducción que requiere, pero que se malogra por un conjunto descafeinado). Una fascinación que debió ser la clave para definir ese nuevo concepto de vida a tope que caracterizó el catecismo de dicha generación en la que también se inscribieron escritores como William S. Burroughs (aquí incorporado por Mortensen) y Allen Ginsberg (interpretado por Tom Sturridge, hijo de Phoebe Nicholls y Charles Sturridge, intérprete y director respectivamente de la mítica serie de televisión Retorno a Brideshead). Los caracteres de Kerouac, Cassady y Grinsberg han protagonizado un buen puñado de películas poco estimables que han pretendido reflejar el espíritu de una generación a la que no fueron ajenos James Dean y Marlon Brando. La última ocasión que tuvimos de ver al trío en pantalla fue Howl, donde a Ginsberg le daba vida James Franco. Tampoco entonces se consiguió ilustrar ese recetario de una vida rompedora y libre. En todo caso figura en los guiones, pero no trasciende a la pantalla, dejando al espectador tan frío como poco estimulado, desinteresado ante una propuesta cuya intención es justamente la contraria. Más parece que estemos asistiendo a una sucesión de gamberradas y salidas de tono de un grupo de jóvenes descerebrados que a las andanzas de unas personalidades rebeldes y decididas a abrir nuevos horizontes, provocando más rechazo que complicidad. Así las cosas la cinta se deja ver, no sin abundantes dosis de aburrimiento, gracias a sus atractivos intérpretes, sus hermosas localizaciones, la estupenda recreación de una época en la que los ecos de la Gran Depresión volvieron a materializarse, y por una cuidada banda sonora en la que suenan clásicos del jazz como Dizzie Gillespie, Slim Gaillard, Ella Fitzgerald o Billie Holiday, aunque algunos de los temas seleccionados sean posteriores a las fechas en que transcurre el film. También la voz de Kerouac suena al final recitando extractos de su propia novela, pero para eso hay que verla en versión original.

martes, 23 de abril de 2013

TIERRA PROMETIDA Cuidar caballos enanos

Título original: Promised Land
USA 2013 107 min.
Dirección Gus Van Sant Guión Matt Damon y John Krasinski, según el argumento de Dave Eggers Fotografía Linus Sandgren Música Danny Elfman Intérpretes Matt Damon, John Krasinski, Frances McDormand, Rosemarie DeWitt, Scoot McNairy, Titus Welliver, Hal Holbrook Estreno en España 19 abril 2013

Matt Damon vuelve a contar con la complicidad de Gus Van Sant (El indomable Will Hunting y Gerry) en la dirección, y de su compañero de reparto en el guión (Ben Affleck y su hermano Casey lo fueron en las anteriormente citadas, y ahora es John Krasinski, cuyo único crédito como escritor data de 2009 con la película Brief Interviews with Hideous Men, que él mismo dirigió) para contarnos una historia que rezuma humanidad y un mensaje polidireccional con el que intenta que recuperemos algunos de nuestros valores básicos y fundamentales. Desde el inicio el personaje de Damon deja clara su motivación de garantía y progreso para ganarse la vida en el seno de una gran compañía cuyos tejemanejes éticos y empresariales le harán ir cambiando paulatina y previsiblemente de posición gracias a una fuerza moral y ética inquebrantable; no en vano el guión subraya a lo largo de la cinta su perfil de buen hombre. Él y una cómo no impagable Frances McDormand, cuya tierna relación a distancia con su hijo adolescente da algunas claves sobre el valor de las cosas sencillas e importantes que reivindica este libreto, se enfrentan al reto de convencer a toda una comunidad deprimida por los efectos de la crisis, de las bondades que la prospección de sus tierras en busca de un nuevo oro con forma de gas natural les habrá de reportar en términos económicos. Nos encontramos en la estela de un tema recurrente en el cine americano desde Frank Capra a Steven Zailian (Acción Civil): el enaltecimiento de los valores tradicionales que forjaron esa tierra prometida a la que emigraron millones de europeos, frente a la corrupción que representa el factor dólar apreciado con desmesura y desproporción. Los métodos de prospección de gas basados en la fracturación (fracking) se antojan expeditivos y desaconsejables desde el punto de vista medioambiental, pero su capacidad para generar ingresos está tan demostrada que gobiernos de todas las tendencias ideológicas sucumben ante su tentación y aprueban planes suicidas para su aplicación, como de hecho acaba de hacer el nuestro. Al fin y al cabo el dinero manda, y si va acompañado de gratificaciones extra, mejor. Los personajes de Damon y McDormand no son los ejecutivos agresivos que una empresa de este tipo necesita, pero sí son lo suficientemente eficaces y convincentes en su trabajo como para hacer creíble su maleabilidad. La agresividad se guarda para el ecologista de turno, otro tipo bueno aunque sólo sea por definición. El resto lo componen los habitantes de una apacible comunidad agrícola enclavada en el corazón de esa América tan perdida como el resto de Occidente entre tanta ambición y corrupción, que anhela ese regreso a valores clásicos, no por ello rancios ni reaccionarios, que hacen la vida más sencilla y amable, aunque para eso haya que resistirse al torpedeo continuo de publicidad sobre lujos que no necesitamos. La mirada de Damon, su interpretación contenida pero llena de expresividad, se convierte en nuestra conciencia, que despierta sin siquiera haber sufrido manipulación. La verdad está ahí y es transparente; Van Sant sólo nos la cuenta de forma elegante y sosegada. Son los políticos, bancos y grandes corporaciones quienes nos manipulan y controlan hasta la oposición. A nosotros únicamente nos queda reaccionar, y Van Sant y Damon nos avisan que cuidar de esas pequeñas cosas, a veces con forma de sorprendentes caballos enanos, puede ayudar.

martes, 16 de abril de 2013

TO THE WONDER Sensaciones místicas y oníricas

USA 2012 113 min.
Guión y dirección Terrence Malick Fotografía Emmanuel Lubezki
Música Hanan Townshend Intérpretes Ben Affleck, Olga Kurylenko, Rachel McAdams, Javier Bardem, Tatiana Chiline, Romine Mondello, Charles Baker
Estreno en España 12 abril 2013

Quien nos acostumbró a que entre película y película pasaran un buen puñado de años (cinco entre Malas tierras y Días del cielo y entre El nuevo mundo y El árbol de la vida, y nada más y nada menos que diecinueve entre la segunda citada y La delgada línea roja), de repente parece que necesite desaforadamente asomarse a nuestras pantallas y dejar transcurrir tan solo un año entre su anterior y polémica cinta y ésta, sin mencionar que en fase de preproducción aguardan tres nuevas. Quizás se pueda explicar este cambio de ritmo y esa necesidad de contar historias por algún tipo de arrebato místico y religioso que le haya invadido últimamente, porque no recordamos que en esos anteriores títulos hubiese tanta búsqueda de lo sobrehumano en sentido religioso como en El árbol de la vida y To the Wonder. Lo sublime es ese Wonder del título que aquí se han negado a traducir (los franceses lo han llamado Merveille), y es lo que buscan los desorientados personajes de esta singular película. Dos mujeres se entregan incondicional y generosamente al amor, mientras el objeto de su cariño y admiración apenas puede esgrimir algún sentimiento al respecto; y por otro lado un sacerdote se afana en acercarse a sus desgraciados feligreses para así encontrar a Dios y con ello recuperar la fe que mantiene distraída. Búsquedas del infinito, de lo más sublime, del amor, que Malick pone en escena mimando hasta el último detalle. La suya es una película más agradecida que la anterior por carecer de las pretensiones que tenía aquella, mantener una estructura dramática más lineal y comprensible y abandonar la mezcolanza de imágenes y texturas para entregarse a un lirismo exacerbado en forma de paisajes extraordinarios que la luz y la fotografía de Lubezki acarician con tanto amor y cariño como el que buscan sus personajes. Sin embargo parece que Malick pretenda la creación de arte total, en el más puro sentido wagneriano; en ese caso si recurre al buen hacer de su director de fotografía en lugar de a reconocidas pinturas o fotografías, y escribe su propio guión poético en lugar de echar mano de citas literarias, por qué no hace lo mismo con la música, respetando la banda sonora que para la ocasión ha compuesto Hanan Townshend en lugar de plagar sus imágenes con clásicos como Berlioz, Rachmaninov, Chaikovsky, Wagner o Rautavaara. A pesar de lo cual hemos de confesar que el placer que provoca la combinación de estas preciosas imágenes que inundan la pantalla con el repertorio musical seleccionado no tiene precio. Sus personajes se mueven con mucha delicadeza y gracia, exhibiendo belleza (notoria, frágil y sensacional en el caso de Kurylenko) y evitando los diálogos, con el solo apoyo narrativo de voces en off que adornan más que aclaran lo que ocurre en la pantalla, de manera que las palabras son sólo un recurso estético más a utilizar por el realizador norteamericano para edificar este tributo a la vida, el amor y la muerte, a ritmo de largos paseos y con lugares tan mágicos y reveladores como Mont St. Michel o las doradas praderas de Kentucky. Un canto a la espiritualidad del ser humano en armoniosa comunión con la Naturaleza, que como ocurre en estos casos de gemas preciosas, será apreciada o no según el talante receptivo que se tenga en cada momento.

domingo, 14 de abril de 2013

CONCIERTO DE FERIA DE LA ROSS Otro espléndido domingo pre Feria de Abril en el Paseo de Colón

Concierto extraordinario de Feria. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Santiago Serrate, director. Con la colaboración especial de Erika Leiva. Programa: Homenaje al Maestro Quiroga. Teatro de la Maestranza, domingo 14 de abril de 2013

Erika Leiva
En su habitual concierto matinal del domingo previo a la Feria, el Teatro de la Maestranza y la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla quisieron rendir un merecido homenaje al compositor sevillano Manuel López-Quiroga Miquel, comúnmente conocido como el Maestro Quiroga. Con coplas en su mayoría escritas por el trío Quintero, León y Quiroga, la Sinfónica se tiñó de rojo pasión, y a ritmo de pasodobles y habaneras nos brindó uno de esos emotivos y nostálgicos conciertos llenos de colorido y pasión, que la batuta de Santiago Serrate condujo con atención al detalle y sentido de la mesura. Su versatilidad, aprehendida seguramente junto a Pedro Halffter, de quien ha sido ayudante de dirección en numerosas ocasiones, le permitió enfrentarse a este repertorio con tanta solvencia y naturalidad como por ejemplo Miguel Roa, junto a quien la orquesta grabó hace unos años un disco de pasodobles.

Mientras Ay, Maricruz o No te mires en el río nos inundó de contagiosa alegría, la pieza que nos pareció más sensacional fue Con divisa de grana y oro, por sus estimulantes arreglos orquestales, repletos de disonancias y colores impresionistas. Toda una sorpresa y un hallazgo que sumamos al carácter melancólico y emotivo de la propuesta, pues quién de nuestra generación no ha crecido escuchando estas coplas que nos retrotraen a la infancia y nos facilitan un año más el recuerdo de seres queridos que ya no nos acompañan más que en la memoria y el corazón.

La flamante concursante de Se llama copla, la gaditana (aunque nacida en Tarragona) Erika Leiva puso voz a un par de coplas (Soleá y Callejuela sin salida) y una propina, haciendo así su debut en el teatro frente a la Sinfónica, ocasión que confesó ser la mejor de su vida, por lo que no escatimó en generosos elogios para la dirección del coliseo y el conjunto sinfónico. Su voz potente y arrolladora, convenientemente amplificada, y su buen gusto cantando, acompañado de una belleza física contundente, mereció los aplausos entusiastas de un público entre el que echamos en falta más presencia extranjera que viviera una experiencia única tan a propósito para exportar quizás a través de touroperadores. Este tipo de conciertos tan populares y tan nuestros, puestos en escena con tanta categoría y dignidad, iluminación colorista incluida, son ciertamente únicos y merecen una mayor trascendencia, sin complejos ni reparos. Y a la salida, con un sol generoso y un colorido espectacular, la sensacional salida de los carruajes de la otra Maestranza, contribuyendo un año más a que algunos consideremos este día uno de los más bonitos y singulares de nuestra fiesta.

OBLIVION La garantía de calidad que proporciona una auténtica estrella del cine

USA 2013 125 min.
Dirección Joseph Kosinski Guión Karl Gajdusek y Michael DeBryn Fotografía Claudio Miranda Música M83, Anthony González y Joseph Trapanese Intérpretes Tom Cruise, Olga Kurylenko, Andrea Riseborough, Morgan Freeman, Nikolaj Coster-Waldau, Melissa Leo, Zoe Bell Estreno en España 12 abril 2013

La nueva película de Tom Cruise viene a engrosar su ya larga lista de películas heroicas de acción y aventura; una serie de cintas que con él dentro cuentan con una garantía de calidad que sólo una gran estrella del cine es capaz de aportar. Pero lo mejor de esta nueva cinta del director de la insulsa Tron: Legacy es su vocación mensajística, tan por encima de su condición como mero entretenimiento, lo que la convierte en una película original y en cierto modo novedosa. Aunque la hay, encontramos en esta cinta sobre los recuerdos, la memoria y su manipulación por el poder, menos acción de lo habitual en estas producciones, lo que unido a un diseño de producción preciosista y extremadamente estilizado, añade unos valores especiales al film, por encima de otros títulos del género fantástico que continuamente invaden nuestra cartelera. Nos situamos en un planeta Tierra, dentro de sesenta años, devastado por una guerra intermundial; sus moradores son bestias invasoras que perdieron la conflagración y observadores humanos que anhelan viajar al nuevo planeta-colonia en el que la humanidad ha de empezar un nuevo ciclo, después de haber sufrido un oportuno barrido de memoria. A partir de ahí el espectador irá siendo testigo de una serie de giros argumentales que irán despertando en él una serie de fascinantes cuestiones e impresiones a debatir sólo y cuando haya terminado la absorbente proyección. Y enmarcándolo todo, una extraordinaria iconografía y un sensacional espectáculo de imagen y sonido que, si el tiempo la trata bien, podría convertirla en un futuro próximo en película de culto. A ello contribuyen decisivamente las interpretaciones de su elenco, encabezado por un Tom Cruise tan convincente como es habitual en él, y por el que parece no pasen los años, siempre con aspecto tan juvenil y una entrega física tan oportuna. Junto a él la acertadísima y muy ambigua recreación de la actriz británica Andrea Riseborough, dando vida a la compañera de misión de Cruise, y las siempre solventes intervenciones de Morgan Freeman y Melissa Leo, que aunque limitada a aparecer en un monitor en blanco y negro, logra una actuación convenientemente inquietante. Olga Kurilenko se limita a lucir palmito, mientras la escasa intervención del danés Nikolaj Coster-Waldau (Juego de tronos, Headhunters, Mamá) resulta prácticamente irrelevante. En el apartado musical la elección del grupo de música electrónica M83 resulta estéril, ya que se han limitado a imitar descaradamente el estilo de la factoría de Hans Zimmer, especialmente la banda sonora de El caballero oscuro. En resumen, una cinta muy recomendable en estos tiempos oscuros que vivimos de manipulación mediática como eficaz instrumento de poder.

ALACRÁN ENAMORADO Combinación de boxeo y racismo sin garra ni fuerza

España 2013 100 min.
Dirección Santiago A. Zannou Guión Santiago A. Zannou y Carlos Bardem, según la novela del segundo Fotografía Juanmi Azpiroz Música Wolfrank Zannou Intérpretes Álex González, Miguel Ángel Silvestre, Carlos Bardem, Judith Diakhate, Javier Bardem, Hovik Keuchkerian Estreno 12 abril 2013

Hace unos años el joven realizador madrileño de origen africano, Santiago A. Zannou, sorprendió con su primer largometraje El truco del manco, una película sencilla y agradable con una fuerza arrolladora; después se empeñó en el documental, con dos títulos de los que destaca La puerta de no retorno. Su esperado regreso a la ficción llega ahora con esta película de acabado formal más esmerado y con más recursos, pero que en el apartado dramático acaba por resultar toda una decepción. Ambientado en el mundo del boxeo, adaptando una novela del actor Carlos Bardem, supone otra constante sobre dicho deporte como camino de redención y superación personal, en la línea de películas como El ídolo de barro, Rocky o Million Dollar Baby. Se da la circunstancia de que antes de ser novio de Chenoa y saltar al panorama internacional con X-Men Primera generación, Álex González debutó en el cine interpretando ya a un púgil en Segundo asalto. En Alacrán enamorado da vida a un joven cuyas circunstancias personales y familiares son tan controvertidas que se ve sumergido en un mundo de violencia y odio con tintes neonazis. Su personaje no experimenta la evolución necesaria como para que esa decisión de salir de tal entorno sea suficientemente convincente, por mucho que los datos figuren a golpe de guión; y mucho menos para que en el camino se eche una novia de origen africano. Ese involucionismo expresivo da al traste con las intenciones del film, de manera que ni engancha ni interesa lo que por otro lado va a ser un camino y una resolución que se vislumbra de lejos sin necesidad de que te lo cuenten. En consecuencia el espectáculo carece de fuerza y garra, derivando en una suerte de película fallida e intranscendente, con el agravante de que toca una temática preocupante hace unos años pero que con la actual crisis ha perdido fuelle hasta convertirse en anecdótica. Los personajes que acompañan al particular calvario del protagonista responden a clichés archiconocidos, como el entrenador de vuelta de todo, amargado por un pasado que no pudo controlar y entregado por ello a, cómo no, la bebida. Sin mencionar lo ridículos que aparecen los amigos neonazis del sujeto, mucho menos temibles de lo apetecible y comandados por un Javier Bardem que si no fuera por lo buen actor que es diríamos que es el peor papel que ha interpretado en su vida.

sábado, 13 de abril de 2013

CONCIERTO DE LA ROSS: CONVERGENCIAS ENTRE CHAIKOVSKI Y SAINT-SAËNS BAJO LA BATUTA DE JEAN-CLAUDE CASADESUS

12º concierto de abono de la XXIII temporada de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Nikolai Lugansky, piano. Jean-Claude Casadesus, director. Programa: Concierto para piano y orquesta nº 1 de Chaikovski; Sinfonía nº 3 « Con órgano » de Saint-Saëns.
Teatro de la Maestranza, viernes 12 de abril de 2013

Aunque considerado el principal y primer baluarte de una música clásica y seria autóctona rusa, Chaikovski miró siempre a sus fuentes europeas, se basó en ellas para crear un lenguaje musical personal y propio, con melodías y ritmos auténticamente rusos, pero sin complejos a la hora de reflejarse en sus referentes y maestros de la juventud. De ahí el desapego de sus contemporáneos nacionalistas, los compositores que se conocieron como Grupo de los Cinco (Balákirev, Borodin, Cui, Mussorgski y Rimski-Korsakov). Su interés por la música y la cultura francesas se refleja de forma tangencial en sus composiciones, generalmente melodiosas aunque tendentes a la vez a un apasionamiento más contundente que el de sus contemporáneos y referentes galos. No es difícil encontrar especialmente en obras de juventud, influencias de autores como Berlioz; por eso no nos parece desacertado que del último concierto de nuestra Sinfónica se haya encargado un director genuinamente francés, por origen y actitud. Bajo su batuta dos compositores en principio divergentes como Chaikovski y Saint-Saëns acabaron convergiendo y de forma harto apropiada. No en vano la Sinfonía nº 3 del francés disfruta de ese apasionamiento y grandilocuencia que caracteriza a Chaikovski, mientras al Concierto nº 1 de éste no le sienta nada mal esa delicadeza y refinamiento tan afín a de los maestros galos que tanta admiración y respeto le merecieron y que tan bien supo reflejar la batuta de Casadesus. Y es que ruso y francés coincidían en muchas cosas, profesionales y personales, y eso se nota en su temperamento.

En la página concertante del ruso, Casadesus supo encontrar el equilibrio necesario entre grandeza heroica e intimidad camerística, con líneas claras y concisas a las que contribuyó un ritmo discretamente pausado, sin resultar en ningún momento forzado, algo muy de agradecer por ejemplo en el segundo movimiento, donde se combina nervio y lirismo con asombrosa naturalidad. Luganski, como ya demostró en su concierto en solitario dos días antes, realizó un trabajo contundente de exaltación física y profunda reflexión, mimando el carácter rapsódico de la pieza y recreándose en sus imbricadas cadencias. Para la propina regresó al compositor con quien parece sentirse más a gusto (hace dos temporadas nos ofreció su famoso Concierto nº 2), Rachmaninov, de quien interpretó el Preludio no. 5 del Op.23, en Sol menor (Alla marcia), aunque con más atención a sus ingredientes de fuerza y dinamismo que al apasionado lirismo de su cuerpo central.

Casadesus abordó en un mismo estilo, combinando espectacularidad y lirismo, la famosa Sinfonía con órgano de Camille Saint-Saëns, última de las cinco que compuso y tercera con numeración. Sin embargo encontramos en su interpretación algunos reparos. Faltó mayor incisividad en ese dramatismo de raíz lisztiana que contiene el allegro inicial; el adagio central evidenció una estructura mecánica y artificiosa, si bien Tatiana Postnikova, magistral al órgano, le aportó la dosis necesaria de misticismo. La línea, el color y la raíz española del scherzo quedaron difuminadas en un conjunto sin embargo dinámico y locuaz; y aunque en esa metamorfosis del Dies Irae gregoriano que es el Finale se acertó en tono y textura hasta darle el punto exacto de majestuosidad sin resultar estridente, opinamos que el piano, con María Floristán al frente, estuvo colocado demasiado atrás, escondido, lo que conllevó que apenas se apreciara su trascendente aportación, especialmente esos preciosos arpegios a cuatro manos tan afines al Acuario de El carnaval de los animales, que Saint-Saëns compuso contemporáneamente. Aún así resultó apoteósico gracias a las magníficas prestaciones de la orquesta, incluida una respuesta contundente y excelente por parte de los metales.

viernes, 12 de abril de 2013

TESIS SOBRE UN HOMICIDIO ¿Ángel o demonio?

Argentina-España 2013 106 min.
Dirección Hernán Goldfrid Guión Patricio Vega, según la novela de Diego Paszkowski Fotografía Rodrigo Pulpeiro Música Sergio Moure de Oteyza Intérpretes Ricardo Darín, Alberto Ammann, Calu Rivero, Arturo Puig, Fabián Arenillas, Mara Bestelli
Estreno en España 5 abril 2013

Aunque en un principio pudiera parecer que nos encontramos ante un típico duelo interpretativo que propone una intriga criminal que pretende ser tan hábil como intelectualmente ingeniosa, lo que nos haría pensar en películas como La huella de Mankiewicz o La trampa de la muerte de Lumet, se esconde en realidad un juego tan perverso como el que proponían aquéllas, y desde luego más ambiguo y engañoso, pues finalmente se puede llegar a la conclusión de que ni se trata de un duelo ni es tan hábil ni ingenioso. Falta humor y genio creativo para asemejarse a los títulos aludidos, pero no carece de interés. No es un duelo entre otras cosas porque la presencia de Darín en pantalla es permanente, triplicando la cuota de su joven compañero de reparto. Y es ambiguo porque su protagonista se nos presenta como un intelectual sutilmente machacado por el alcohol (el vaso de whisky aparece continuamente, sin embargo su comportamiento parece equilibrado, salvo que alucine y delire por momentos, que pudiera ser). Porque ésta podría ser más bien una tesis sobre los efectos del alcohol, trasplantados a un jurista que da clases en la Universidad y escribe sesudos libros de leyes; ha triunfado por lo tanto profesionalmente, de la misma manera que se apunta cómo en el aspecto sentimental ha naufragado repetidas veces, y algunas de ellas para dejarle huellas muy profundas, quizás con la madre de su presunto retador y objeto de sus sospechas criminales. El experimento se revela por lo tanto muy interesante, pero su guión, seguramente como consecuencia de su referente literario, es endeble, forzado y sin el ingenio intelectual que se requiere en una propuesta de estas características. Por otro lado, aunque su realizador demuestra habilidad para manejar la cámara y rodar de forma elegante y pulcra, manteniendo las constantes comerciales de su productor Gerardo Herrero, fracasa dotando al film de un ritmo irregular, con un interés inconstante y determinados momentos incluso de aburrimiento. Con todo una cinta apreciable por ese carácter ambiguo, su postura ante la alteración de la realidad que puede provocar la ingesta de sustancias altamente nocivas, y su vocación juguetona con el espectador.

miércoles, 10 de abril de 2013

FOR GREATER GLORY: THE TRUE STORY OF CRISTIADA Códigos morales en lucha por la libertad

Título original: Cristiada
México 2012 145 min.
Dirección Dean Wright Guión Michael Love Fotografía Eduardo Martínez Solores
Música James Horner Intérpretes Andy García, Oscar Isaac, Santiago Cabrera, Mauricio Kuri, Catalina Sandino Moreno, Rubén Blades, Eduardo Verástegui,
Bruce Greenwood, Bruce McGill, Néstor Carbonell, Eva Longoria, Peter O’Toole
Estreno en España 5 abril 2013

México produjo el pasado año esta película de marcado carácter épico con el fin de rememorar un episodio sangriento de su Historia, la revuelta que la comunidad cristiana protagonizó en la década de los veinte del pasado siglo frente a la represión ejercida por el gobierno revolucionario de Plutarco Elías Calles, que derivó en enfrentamientos cruentos y en una encubierta guerra civil. Resulta curioso que para ello se haya contado con director y guionista americanos; el primero especializado como técnico de efectos visuales en sagas como la de El señor de los anillos o Las crónicas de Narnia; el segundo familiarizado con el cine mexicano desde su debut con Gaby a las órdenes de Luis Mandoki, y destacado documentalista, algo fundamental para abordar una crónica histórica como ésta. Rodada en inglés, con un equipo artístico mayoritariamente americano, Andy García con aires de Robert Duvall a la cabeza, resulta aún más curioso que en nuestro país se estrene con el título con la que se le ha bautizado en Estados Unidos, así directamente en inglés (ya se sabe que España es un país donde prácticamente el 90% de su población domina el idioma de Shakespeare), despreciando el original Cristiada de su país de origen. Un título que alude precisamente a esa Guerra Cristera como se conoció, que duró entre 1926 y 1929 y provocó alrededor de doscientos cincuenta mil muertos entre uno y otro bandos. Pero la película tiende a la simplificación, apenas dando claves del por qué de esa actitud malvada del Presidente Calles, que se remonta a la Constitución de 1917, que abría la posibilidad de ir quitando privilegios a una Iglesia cuyos artífices y feligreses dominaban la economía del país, cuya legislación de desarrollo seguramente resultó desproporcionada y cruel y provocó graves boicots de los perjudicados contra la economía gubernamental. Lo que vino después, y que constituye el grueso de esta película pequeña lección de Historia, fue una represión mortal y exacerbada de consecuencias inimaginables y que provocan en nosotros la desazón de reflexionar por qué y cómo puede llegar el ser humano a infringir tanto e innecesario dolor al prójimo. De eso y de la defensa a ultranza de la libertad, sea religiosa como en este caso o de cualquier otra índole, trata este film que se decanta por el espectáculo épico, sano y colorista, manchado de momentos tremendos pero revestido siempre de notable sentido del espectáculo, a lo que contribuye su excelente fotografía y la inspirada, omnipresente pero primorosamente mezclada para no estorbar, música de James Horner. Otro cantar es el impoluto trabajo de sastrería, improbable en un país que acababa de salir de una revolución y se adentraba en niveles de pobreza extrema. Se agradece su carácter revelador de cómo la historia se repite, y Estados Unidos siempre aparece como intermediador mientras haya intereses económicos en juego. Buena factura, a pesar del esmerado vestuario, buen ritmo y una estructura dramática adecuada, con puntales interesantes como la figura inspiradora del mártir (episodio que puede resultar ridículo por su escenificación a imagen y semejanza de la Pasión de Cristo) o las conductas de ambos bandos, dominadas no siempre por códigos morales aceptables. Un entretenimiento que hace sufrir pero que se recibe satisfactoriamente como resonancia melancólica de un tipo de cine que apenas se cultiva en la actualidad.

NICOLAI LUGANSKY DESLUMBRA EN EL MAESTRANZA Miradas al infinito de un virtuoso emocional

Nicolai Lugansky, piano Programa: En la niebla, de Janacek; 4 Impromptus D935 de Schubert; 3 piezas de Melodías Olvidadas, de Medtner; Sonata nº 2 de Rachmaninov. Teatro de la Maestranza, martes 9 de abril de 2013

El pianista ruso Nicolai Lugansky volvió al Maestranza dos temporadas después, ahora para tocar en solitario un programa netamente romántico, por más que la mayoría de las piezas seleccionadas formen parte del repertorio del siglo pasado. Relajado y concentrado, así asumió un largo e intenso concierto en el que supo plegarse a las emociones y sensaciones plasmadas en sus pentagramas por cada uno de los compositores elegidos.

V mlhách (En la niebla) es el último trabajo para piano compuesto por Leos Janacek; una obra desgarradora y desoladora con la que el autor quiso evocar el dolor por la reciente desaparición de su hija. Lugansky la recorrió con tanta sutileza como notable melancolía, con la mirada perdida en ese infinito en el que descansan las emociones ligadas a experiencias pretéritas. El segundo ciclo de Impromptus de Schubert fue abordado desde el respeto extremo a las formas, con una técnica precisa, traslúcida y colorista, recreándose en sus inspiradísimas melodías como queriendo atrapar toda la dulzura inherente a sus notas.

La segunda parte le brindó definitivamente la oportunidad para deslumbrar con su demoledor virtuosismo y su técnica gimnástica. Bellas evocaciones insufladas de folclore en Nikolai Medtner, compositor poco divulgado del que sus Melodías Olvidadas son seguramente su obra más representativa. Y la guinda final, una portentosa, compleja y matizada también hasta el infinito, recreación de esa obra rotunda y definitiva que es la Sonata nº 2 de Rachmaninov. Una empresa acometida con decisión y confianza que mereció el aplauso entusiasta del público y tres propinas en forma de preludios del mismo compositor.

martes, 9 de abril de 2013

DESANGELADO CONCIERTO INAUGURAL DE UBICUA 2013

Ubicua 13 Festival Interuniversitario de Arte y Cultura Digital. Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla: Rafael Ruibérriz y Guillermo Peñalver, flautas. Mercedes Ruiz, violonchelo. Alejandro Casal, clave. Programa: La Querelle des Nations (obras de Hotteterre, Marin Marais, Telemann y Bach). Patio del CICUS, lunes 8 de abril de 2013

Ruibérriz y Peñalver en un concierto en Segovia
en diciembre de 2011
El ingenio y la necesidad pueden hacer que propuestas dispares como la primera temporada fija de la Barroca y el Festival de Arte Digital Ubicua de la Universidad converjan en espacio y tiempo facilitando el patrocinio académico y atrayendo públicos de una y otra disciplina.

La proyección simultánea de una videocreación de Lugadero y Álvaro Osuna en torno a las líneas maestras del Barroco sevillano reflejado en sus retablos, dio sentido a este concierto inaugural del festival, si bien su estilo acabó revelándose tan soso y desangelado como la propia interpretación de los solistas de la orquesta. Con un programa ya estrenado en el pasado Festival de Úbeda, se trataba de plasmar la eterna disyuntiva entre el barroco francés, delicado y muy ornamentado, y el italiano, más innovador e imaginativo, si bien se suprimieron del programa los autores italianos, Geminiani, que hubiera dado mucho juego para la siempre espléndida Mercedes Ruiz, y Giuseppe Sammartini, que reapareció en la propina.

La influencia italiana quiso atisbarse en los alemanes Telemann y Bach, que recibieron un tratamiento más adecuado, enérgico, flexible y desinhibido por parte de Ruibérriz y Peñalver, que con Hotteterre y Marais, cuyo desparpajo y galantería quedó desdibujado como consecuencia de una interpretación liviana y mortecina salpicada de descoordinaciones y desajustes puntuales. Mejor se apreció el brillo y el color de estos consumados intérpretes en los movimientos rápidos del Trío de Telemann extraído de su Tafelmusik, y sobre todo en la transcripción de la Sonata BWV 525 de Bach, original para órgano a tres voces. Casal completó con solvencia el continuo al clave.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía el 9 de abril de 2013

BÁRBARA El sentido de nuestra vida

Título original: Barbara
Alemania 2012 105 min.
Dirección Christian Petzold Guión Christian Petzold y Harun Farocki Fotografía Hans Fromm Música Stefan Will Intérpretes Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Rainer Bock, Christina Hecke, Jasna Fritzi Bauer, Mark Waschke Estreno en España 5 abril 2013

Desde la caída del muro de Berlín el contraste entre las dos antiguas alemanias no ha suscitado suficiente interés entre los cineastas teutónicos, y sin embargo las pocas muestras que en relación a este tema se han sucedido han contado con el apoyo mayoritario de público y crítica, especialmente Goodbye Lenin y La vida de los otros. Posiblemente Bárbara sea la película del pasado año en el país de la Merkel, donde ha cosechado varios premios y reconocimientos, además de lograr en el Festival de Berlín del 2012 el premio al mejor director. Christian Petzold se perfila como uno de los realizadores más interesantes del panorama germano actual, a pesar de lo cual su cine apenas se conoce en nuestro país en circuitos muy selectos. Junto a la protagonista de este film, Nina Hoss, ha realizado otros dos, Jerichow y Yella. Ambos son responsables fundamentales de que nos encontremos ante un film singular, inquietante y sobre todo emotivo. Lejos de plantear únicamente una intriga política y suponer un ensayo sobre la libertad como derecho fundamental, ni tan siquiera completar una crónica sobre los últimos coletazos del socialismo en la Alemania del Este, Bárbara es un acertado retrato sobre una mujer en una situación muy específica, enfocando su interés en la libertad individual que todos y todas tenemos a la hora de elegir nuestro espacio y nuestro lugar en este microcosmos que es el Mundo. El sentido de la vida es algo que se suele buscar, y a veces cuesta toda una vida encontrarlo, por no decir que la mayoría de las veces ni lo logramos. Por fortuna algunas personas se tropiezan con él, tienen la suficiente lucidez para identificarlo y el valor para aprovecharlo. Esa es la encrucijada en la que se mueve nuestra protagonista, para lo que cuenta con un ritmo significativamente moroso, anclado en la paciencia y la reflexión, impulsada por unos sentimientos y un entorno humano y geográfico que condicionan su comportamiento y su decisión, con espacio también para el dolor, la renuncia, los sentimientos, el deseo y la compasión. Aunque su distribuidora se empeñe en publicitarla como pariente de la famosa película de Florian Henckel von Donnersmarck, esto es otra cosa y mal hacemos en condicionarnos y predisponernos por una sinopsis que sepulta la verdadera intención del film bajo la apariencia de un vulgar y predecible thriller. Por último destacar su sobria puesta en escena, sin las estridencias habituales en las que se incurre al ambientar una película a finales de los 70 (en los títulos finales suena una canción del grupo disco Chic), ahondando más bien en una austeridad y unos ejemplos humanos que nos hacen recordar las películas de Fassbinder y sus heroínas, aunque sin el temperamento y la carnalidad de aquéllas.

domingo, 7 de abril de 2013

UN AMOR ENTRE DOS MUNDOS Ternura antigravedad contra los muros

Título original: Upside Down
Canadá-Francia 2012 108 min.
Dirección Juan Solanas Guión Juan Solanas y Santiago Amigorena Fotografía Pierre Gill Música Benoît Charest Intérpretes Jim Sturgess, Kristen Dunst, Timothy Spall,
Blu Munkuma. Nicholas Rose Estreno en España 5 abril 2013

Que una película tan amable y agradable como ésta, con una propuesta argumental y escénica tan novedosa y estimulante, fracase da idea de por dónde van los tiros de la audiencia actual, esa que en las dos cadenas televisivas que tenemos dedicadas por entero al cine ha encumbrado en el pasado año las películas más violentas de su parrilla. El director argentino Juan Solanas, hijo de uno de los renovadores del cine de ese país de la década de los 80, Fernando Solanas, propone un cuento de hadas romántico y espectacular en el que dos jóvenes que habitan cada uno en un mundo vecino con gravedad opuesta se conocen y enamoran para después tener que superar las barreras que supone esa delicada situación de sus respectivos mundos. Un sumamente encantador Jim Sturgess (Across the Universe, El atlas de las nubes) y una no menos encantadora Kirsten Dunst convencen del empeño gracias a una química incontestable, mientras un guión que combina dulzura, ternura y una buena dosis de humor nos mantiene entretenidos durante sus casi dos horas de duración, gracias en parte a una deslumbrante dirección artística. La idea puede que haya surgido a partir de ese París desdoblado y soñado por Leonardo DiCaprio en Origen; la producción es franco-canadiense y por lo tanto el nivel técnico no es tan sofisticado como en el título de Christopher Nolan, echándose en falta una mayor definición y transparencia en el acabado formal de la cinta. Sin embargo sirve perfectamente para sustentar el fantástico argumento de la película, que no exige credibilidad ni rigor científico, merced a que se trata en todo momento, y su tratamiento dramático lo demuestra, de un cuento de hadas, con caballero arriesgándolo todo por su amor, la princesa recluida en este caso en su cómoda torre. Pero el experimento sirve a sus responsables para fabular sobre la situación de nuestro mundo, con sus desigualdades y sus miserias, sus fronteras y sus intereses, persecuciones e injusticias siempre justificadas en salvaguardia de los derechos y oportunidades conseguidas por quienes habitamos el hemisferio privilegiado, a costa por supuesto de los más desprotegidos y vulnerables. Sin miedo a la gravedad ni a las fronteras, Solanas y su equipo, entre quienes se cuenta el compositor de Bienvenidos a Belleville, Benoît Charest, que firma una banda sonora tan preciosa como la película, se zambullen en esta historia arriesgada llena de ternura y romanticismo, una perla dentro de un panorama dominado por la violencia y la chulería, que no será desgraciadamente objeto de gusto para el paladar de las actuales audiencias.

EFECTOS SECUNDARIOS Dilemas éticos y profesionales

Título original: Side Effects
USA 2013 106 min.
Dirección Steven Soderbergh Guión Scott Z. Burns Fotografía Peter Andrews
Música Thomas Newman Intérpretes Jude Law, Rooney Mara, Catherine Zeta-Jones, Channing Tatum, Vinessa Shaw, Polly Draper, Ann Dowd, Michael Nathanson
Estreno en España 5 abril 2013

Desde su debut a finales de los 80 con Sexo, mentiras y cintas de video, Steven Soderbergh ha sido uno de los realizadores norteamericanos más mimados por la crítica en los últimos treinta años, y sin embargo apenas ha logrado un par de títulos memorables en su dilatada filmografía. A las interesantes Erin Brokovich y Traffic, ambas de 2000, le han sucedido una serie de sobrevaloradas películas que van de la saga de Ocean’s Eleven a Contagio, pasando por El buen alemán, Che, El soplón o la horrorosa Magic Mike. Su anunciado retiro con esta película no le ha salido mal, al menos si es así dejará un buen sabor de boca gracias a una película de trama bien urdida y ritmo tan logrado y fluido que provoca la adecuada dosis de tensión e intriga que demanda. Un argumento en torno a la medicina moderna, la confianza en los fármacos, las prácticas irresponsables de algunos profesionales de la medicina y los efectos colaterales que puede provocar una terapia mal enfocada. Cuestiones planteadas a propósito de una intriga en el que la tesis y sus intenciones metamorfosean conforme avanza su metraje, y que sólo una vez mostradas algunas de sus cartas hace flaquear su credibilidad y convicción. Soderbergh demuestra su habilidad y elegancia para dirigir espacios y personajes, extrayendo de su trío protagonista unas estupendas interpretaciones, especialmente de una ambigua e inquietante Rooney Mara, a quien vimos como la Salander de la versión americana de Los hombres que no amaban a las mujeres. Una cinta sobre la ética, sea profesional o moral de cada uno, la especulación de los sentimientos y la vulnerabilidad del ser humano en una sociedad cada vez más tecnócrata y deshumanizada, dominada por los triunfos personales, en la que todos parecemos pender de un hilo o andar por la cuerda floja, hasta que ésta se rompe y recuperar el equilibrio se convierte casi en una quimera.

POSESIÓN INFERNAL: EVIL DEAD ¿Qué hacéis en el bosque?

Título original: Evil Dead
USA 2013 91 min.
Dirección Fede Álvarez Guión Sam Raimi y Rodo Sayagues Fotografía Aaron Morton Música Roque Baños Intérpretes Jane Levy, Shiloh Fernández, Jessica Lucas, Lou Taylor Pucci, Elizabeth Blackmore Estreno en España 5 abril 2013

En 1981 saltaron a la primera línea de renovación del cine fantástico y de terror dos directores, Wes Craven con Bendición mortal y Sam Raimi con Posesión infernal. La propuesta del segundo excedía de los límites de la credibilidad y la cordura para adentrarse en terrenos tan excéntricos y exagerados que no se podía tomar de otra forma que no fuera a broma; consciente de ello Raimi potenció todas las posibilidades cómicas de un film que sobre todo suponía un festín de sobresaltos y vísceras. Desde entonces muchas son las películas, de muchas nacionalidades además, que han basado su pobre línea argumental en la reunión de varios jóvenes en edad de disfrutar de los placeres carnales en una cabaña situada en el típico bosque en el que es imposible no esperar que ocurra algo terrible. Tanto es así que redundar ahora en la misma trama, sólo un año después de la delirante Una cabaña en el bosque, resulta una experiencia absolutamente estéril e inútil. Sin embargo ahí los tenemos, a Raimi y Bruce Campbell, el protagonista de la trilogía original (a Posesión infernal siguieron Terroríficamente muertos y El ejército de las tinieblas, cada vez más delirantes y autoconscientes de su alto contenido cómico), dispuestos a hacer caja con la recuperación de este título emblemático de los 80. Y la harán merced a una sucesión sin sentido, orden ni concierto, de desmembraciones horripilantes y sustos variados, con un guión no ya mediocre sino directamente ridículo, por no decir de parvulario, en el que una cabaña en el bosque parece una mansión a juzgar por la cantidad de gritos, forcejeos y descuartizaciones que tienen lugar en su interior sin que nadie en el resto de habituaciones se percate, o curaciones milagrosas a fuerza de esparadrapo, por no decir las lamentables preguntas que se hacen los protagonistas, del tipo de “¿estás bien?” a quien acaba de recibir una lluvia de clavos en cara y abdomen. Y sin embargo nada de esto hace gracia, porque no está en el espíritu de la película, que se toma demasiado en serio y no persigue más que provocar desagrado y malestar, algo que consigue gracias a la pericia de su realizador, el joven uruguayo Fede Álvarez, descubierto en youtube a través de varios de sus cortometrajes. Si algo mejora al original es la música de Roque Baños, habitual compositor de Álex de la Iglesia, que combina magistralmente en su partitura el estilo satánico del Goldsmith de La profecía con los tangos crepusculares de Piazolla, coqueteando en todo momento con los sonidos atonales y experimentales propios del género.

viernes, 5 de abril de 2013

NUEVA MUESTRA DE COMPENETRACIÓN ENTRE JOHN AXELROD Y LA SINFÓNICA DE SEVILLA

11º Concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. John Axelrod, director. Programa: Obertura de “La forza del destino” de Verdi; Obertura-Fantasía “Romeo y Julieta” de Chaikovski; Fantasía sinfónica “Aus Italien” de Strauss.
Teatro de la Maestranza, jueves 4 de abril de 2013

Tras el éxito cosechado el año pasado por el director norteamericano John Axelrod junto a la ROSS y el pianista también estadounidense Tzimon Barto, su sintonía y compenetración con el conjunto sinfónico hispalense quedó corroborado en esta nueva cita ahora con un programa menos atractivo sobre el papel que el ofrecido entonces. Esta vez no atisbamos rasgos muy identificativos del director, pero sí una especial dedicación y magisterio para que un concierto dejara de ser simplemente correcto y acariciara la excelencia.

Para un cambio de última hora, el de la pieza de Giorgio Battistelli Afterthought, de alto contenido percusionista como gran parte de la obra del compositor italiano, que no se ofreció por problemas de carácter técnico, se optó por una obra que sin romper la línea italiana de la noche no supusiese mayor complicación para la orquesta. Se trata de la Obertura de La forza del destino de Verdi, interpretado como propina en el pasado concierto de Año Nuevo con Halffter a la batuta. La respuesta de la orquesta fue enérgica y muy disciplinada, con texturas transparentes y una muy adecuada expresividad trágica. El Romeo y Julieta de Chaikovski es su primera gran obra de madurez, con un fuerte contraste entre la introducción invocando la solemnidad de Fray Lorenzo, principal valedor de los amantes, el tema de la lucha entre Montescos y Capuletos, y el apasionadísimo tema de amor, una de esas inspiradísimas melodías que se quedan en la memoria para siempre. Todos estos contrates y matices recibieron una adecuada atención por parte de Axelrod, potenciando su amplio vuelo lírico, si bien es verdad que en este tipo de repertorios nuestro titular, Pedro Halffter, alcanza cotas de enorme lirismo y romanticismo.

Axelrod volvió al Maestranza con Richard Strauss, pero esta vez no con uno de sus mejores y más populares poemas sinfónicos, Así habló Zaratustra, sino con el primero que compuso, Aus Italien, una obra de juventud no exactamente de aprendizaje, en el que se perciben ya algunas de las características más sobresalientes de su estilo, como esos amplios pasajes melódicos en los metales, el contrapunto decidido y enérgico de la cuerda grave, fascinante en el autor y extraordinario en su interpretación bajo la dirección del maestro americano, y esos intrincados juegos tímbricos en las maderas. Su tercer movimiento, En la playa de Sorrento, alcanzó niveles de lirismo y contención conmovedores, logrando describir con un carácter marcadamente impresionista la generosa naturaleza mediterránea. Los movimientos más vitales de la partitura, En las ruinas de Roma y Calle popular de Nápoles (Funiculi Funicula incluido), fueron atacados también con elegancia y sin estridencias. El público respondió agradecido con un larguísimo y caluroso aplauso.

martes, 2 de abril de 2013

GRANDES EXPECTATIVAS: LA 9ª DE MAHLER POR LA ORQUESTA JOVEN DE ANDALUCIA

Concierto de la Orquesta Joven de AndalucíaPedro Halffter, director. Programa: Sinfonía nº 9 de Mahler. Teatro de la Maestranza, lunes 1 de abril de 2013

Mientras la mayoría de los sevillanos miraban al cielo esperando que la lluvia no empapara la Semana Santa, un centenar de jóvenes provenientes de diversos puntos de Andalucía se encerraba responsable y disciplinadamente para poner en pie todo un mastodóntico monumento musical como es la última sinfonía acabada por ese compositor atormentado y obsesionado por la muerte que fue Gustav Mahler.

Que la música entre los jóvenes continúa gozando de excelente salud en nuestra comunidad ha quedado bien reflejado en el protagonismo que éstos han tenido en el recién clausurado Festival de Música Antigua, corroborado ahora con este excelente concierto. Algunos de los intérpretes que pudimos disfrutar en esta ocasión compaginan su trabajo precisamente con esas otras formaciones que hemos tenido oportunidad de atender en el FeMÁS. La paradoja es que gente con tanto por vivir y con tan grandes expectativas por delante fueran los encargados de exponer este agónico y desesperado canto a la vida justo cuando ésta se escapa; paradoja convertida en milagro merced a unos resultados intensos, trágicos y devastadores. Sin apenas fisuras técnicas dignas de mención, acaso algún desajuste en el Andante inicial, y con tanta cohesión en las diversas familias de instrumentos como en conjunto, lo más destacable fue el grado de expresividad con el que los jóvenes acometieron esta dificilísima partitura, logrando extraer de ella todo su dolor, grandeza y desesperanza. Fue así especialmente en esos dos impresionantes lamentos que enmarcan los dos movimientos centrales, aparentemente más desenfadados, pero que en realidad encierran un carácter grotesco, el Ländler, y endiablado, el Rondo-Burleske, como muy bien acertaron en plasmar increíblemente los todavía poco experimentados músicos.

Halffter, que ya dirigió al conjunto hace tres años con otro megalómano de la música como es Bruckner, aportó su particular enfoque y estilo con unas texturas cristalinas y unos matices perfectamente diferenciados. Una atención al detalle que se materializó en unas perfectas transiciones entre tonalidades y ánimos, logrando momentos tan catárquicos como ese conmovedor Adagio final languideciendo como la propia vida, en claro contraste con el espíritu entusiasta de una orquesta escuela que exigimos cumpla como mínimo otros veinte años. Tome buena nota quien tiene la obligación y el compromiso de conseguir que esta tierra nuestra sea cada vez un mejor lugar en el que vivir. Todavía hay esperanza para que así sea; las expectativas quizás en este caso sean también grandes.

Versión extensa de la crítica publicada en El Correo de Andalucía el 2 de abril de 2013