viernes, 21 de febrero de 2014

GIACOMO SAGRIPANTI Y LA ROSS: SOLISTAS DE LA CASA Y PERLAS A DESCUBRIR

8º Concierto de abono de la XXIV temporada de conciertos. Tatiana Postnikova, piano. Lucian Ciorata, contrabajo. Giacomo Sagripanti, director. Programa: Italia desconocida (Obertura y primer ballet de Guillermo Tell, de Rossini; Concierto nº 21 para piano, de Martucci; Concierto nº 2 para contrabajo, de Bottesini; Ballet de la Reina de Don Carlos, de Verdi). Teatro de la Maestranza, jueves 20 de febrero de 2014

Semana intensa la del joven Giacomo Sagripanti frente a la Sinfónica, añadiendo a esa Cenerentola con la que está triunfando este concierto en sustitución de José Miguel Pérez Sierra. Un programa muy adecuado para acompañar estos días dedicados al maestro de Pésaro, con obras poco transitadas del país de la lírica, sea por tratarse de autores desconocidos para el gran público o de obras poco divulgadas de maestros consagrados. Rarezas a las que se sumó que los solistas fueran músicos de la propia orquesta, lo que derivó en una velada insólita y estimulante.

Lo menos acertado fue incluir la archiconocida y manoseada Obertura de Guillermo Tell, que Sagripanti dirigió con nervio electrizante y talento lírico, beneficiándose de bellísimos solos a cargo del violonchelista Dirk Vanhuyse y la violinista Amelia Mihalcea Durán. Lucian Ciorata hubiera disfrutado al galope con su compañero Matthew Gibbon, pero se reservaba para interpretar el Concierto nº 2 de Bottesini, un virtuoso del contrabajo por indicación de Verdi. El dominio de este dificilísimo instrumento no impidió algunas imperfecciones técnicas que no empañaron el lirismo, la sensualidad y la elegancia de su interpretación, con un adagio lleno de ternura y poesía y un final endiablado. Como propina ofreció Beret, Beurre, Cornichons, vals parisino del jazzista Jean-Philippe Viret.

Antes Tatiana Postnikova demostró que podría haber hecho una magnífica carrera como concertista de piano, enfrentándose al complejo Concierto nº 1 de Martucci, autor a redescubrir, popular en su época y responsable de la revitalización de la música no operística en Italia. Su estilo rapsódico en la línea de Rachmaninov lo defendió con solidez formal e inmediata expresividad, alternando poesía y tormentosa agresividad. El famoso pero poco programado Passo a sei del Acto I de Guillermo Tell y el extenso Ballet de la Reina o La Peregrina de la versión francesa de Don Carlo, apenas grabado por Abbado como apéndice, redondearon un concierto en el que la ROSS, sensacional sección de metal incluida, sonó tan brillantemente como exigió una batuta sorprendente, firme y entregada.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 22 de febrero de 2014

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