lunes, 7 de noviembre de 2016

XIII FESTIVAL DE CINE EUROPEO DE SEVILLA (4)

SIERANEVADA La inercia que impide avanzar

Rumanía-Francia-Bosnia y Herzegovina-Croacia-República de Macedonia 2016 173 min.
Guión y dirección Cristi Puiu Fotografía Barbu Balasoiu Intérpretes Mimi Branescu, Dana Dogaru, Ana Ciontea, Marin Grigone, Bogdan Dumitrache, Tatiana Iekel, Sorin Medeleni, Catalina Moga, Judith State, Rolando Matsangos Estreno en el Festival de Cannes 12 mayo 2016

Una extremadamente compleja y claustrofóbica película con la que el realizador de La muerte del señor Lazarescu nos invita a una incómoda reunión familiar para rendir tributo al patriarca fallecido en la cuarentena de su deceso. Casi tres horas de interminables discusiones en torno al terrorismo y las conspiraciones internacionales justo unos días después del atentado de Charlie Hebdo, las infidelidades conyugales, la religión, el comunismo y la monarquía y un sinfín de conversaciones que generan un clímax a menudo irrespirable, y siempre a la espera de un almuerzo que nunca llega obstaculizado por diversas razones, en un ejercicio claramente surrealista que recuerda en cierto modo al Buñuel de El ángel exterminador. Y no es el único referente español que nos viene a la cabeza en esta película de temperamento parecido al nuestro como es el rumano, pues su estructura coral y esperpéntica nos trae a la cabeza también a Berlanga y los guiones de Azcona. Puiu tiene el acierto de situarnos al nivel de uno de los protagonistas, el más cabal y preparado de la plebe, con quien adoptamos el punto de vista quizás menos dañino y más juicioso de la función, para envolvernos con cuestiones que preocupan no sólo a ese país sino a cualesquiera otros con cuyas familias no resulta difícil parangonarse, y siempre bajo el yugo evidente de una serie de estructuras y creencias que nos impiden progresar como civilización. Su largo metraje se revela necesario para afrontar ese proceso de empatía con los personajes y las situaciones, algunas tan hilarantes como grotescas, que plantea.

Crítica de Pepe Serrano en El Correo de Andalucía

IT'S NOT THE TIME OF MY LIFE Análisis de crisis en familia

Título original: Ernelláek Farkaséknál
Hungría 2016 81 min.
Guión y dirección Szabolcs Hadju Fotografía Csaba Bántó, Flóra Chilton, David Gadjics, Betti Hejüsz, Márton Kisteleki, Akos K. Kovács, Péter Miskolczi, Péter Pásztor, Tamás Simon, Márk Szalai, Gábor Szilágyi, Gergely Timár, Levente Tóth Intérpretes Szabolcs Hadju, Orsolya Török-Ilyés, Erika Tankó, Domokos Szabó, Lujza Hadju, Zsigmond Hadju Estreno en el Festival de Karlovy Vary 7 julio 2016; en Hungría 21 septiembre 2016

Esta pequeña película encierra muchos detalles que la convierten en un producto cuanto menos insólito. Para empezar su artífice absoluto, Szabolcs Hadju, ha conocido con algunos de sus trabajos anteriores, como Bibliotheque Pascal y White Palms, un reconocimiento considerable en los circuitos festivaleros internacionales. Ha escrito este trabajo con formato teatral en el que se analiza y disecciona el papel de la familia moderna y la crisis de pareja, para cuya recreación se ha valido de su propia familia, esposa e hijo que interpetan los mismos roles, e hija que da vida a su sobrina. Y sobre todo ha contado nada más y nada menos que con trece alumnos y alumnas de su aula de cine para encargarse del trabajo fotográfico, lo que supuestamente da a cada escena y encuadre una personalidad distinta muy acorde con las sensaciones que se quieren transmitir en cada momento. Algo por supuesto tan discutible como complicado de comprobar salvo que se someta a repetidos visionados. A la ya difícil convivencia de una pareja joven y su hiperactivo hijo de cinco años, se une la incómoda visita y establecimiento de la hermana de ella, su marido e hija, que han vuelto de Escocia tras la falta de oportunidades que han experimentado también allí. Las diferencias económicas y sentimentales de ambas familias comenzarán chocando hasta conciliarse para experimentar paradójicamente la ayuda necesaria con la que solventar sus propios problemas. Como fondo surge la incapacidad del país, Hungría, para reponerse de una crisis que ha frustrado su rápida recuperación tras el desmantelamiento soviético y su ingreso en la Unión Europea, dentro de un conjunto que se resiente de un exceso verborreico frente a la carencia de un mejor trabajo de planificación y puesta en escena. Merece no obstante una mayor atención, como corroboran los premios a la mejor película y mejor actor conseguidos en el cada vez más prestigioso Festival de Karlovy Vary.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía

STAYING VERTICAL El lobo y las cabritas

Título original: Rester vertical
Francia 2016 98 min.
Guión y dirección Alain Guiraudie Fotografía Claire Mathon Intérpretes Damien Bonnard, India Hair, Raphäel Thiéry, Christian Bouillette, Basile Meilleurat, Laure Calamy, Sebestien Novac Estreno en el Festival de Cannes 12 mayo 2016; en Francia 21 agosto 2016

El esperado regreso del director de la aclamada El desconocido del lago se salda con una curiosa propuesta de tintes surrealistas en la que un escritor en busca de inspiración se integra en un universo al que no pertenece pero del que acabará aprovechando sus posibilidades cual lobo que acecha a un rebaño. Guiraudie repite algunas de las señas que le hicieron famoso en su anterior trabajo, mostrando cuerpos desnudos y en actitud abiertamente sexual, a los que esta vez añade un simpático parto en directo y un saludable encuentro sexual explícito entre personas de muy distinta edad. Pero al margen de estas licencias, encaminadas más a complacer a un público que quizás le demande eso que a provocar o escandalizar, aunque quizás solo pretenda introducir elementos de extrema naturalidad en la anquilosada narrativa cinematográfica convencional, la cinta interesa por las vicisitudes a las que se enfrenta su desorientado protagonista, quién sabe si un candidato a poblar las calles de los sintechos o a indagar sobre el espacio en el que poder encontrar la verdadera felicidad, independientemente de condiciones sexuales, edades o roles. Una serie de enigmas y retos a los que se enfrenta como reza su título, de pie y con la cabeza alta. Lástima que el film funcione más por esa acumulación de disparates y posibles provocaciones, lo que deriva en una sana hilaridad, que por una narrativa fuerte y decidida que ilustre con ahínco ese cúmulo de ideas y sensaciones que pretende transmitir.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía

SÓLO EL FIN DEL MUNDO Como para no salir corriendo

Título original: Juste la fin du monde
Francia-Canadá 2016 97 min.
Guión y dirección Xavier Dolan, según la obra de Jean-Luc Lagarce Fotografía André Turpin Música Gabriel Yared Intérpretes Gaspard Ulliel, Nathalie Baye, Vincent Cassel, Marion Cotillard, Léa Seydoux Estreno en el Festival de Cannes 19 mayo 2016; en Francia 21 septiembre 2016

Considerado casi desde el inicio de su carrera como el nuevo enfant terrible del cine en lengua francesa, Xavier Dolan demuestra con este título un progreso de madurez en su filmografía al que ya se acercaba con su anterior trabajo, Mommy, pero aún no se vislumbraba en otros anteriores como la muy aclamada Laurence Anyways. Aún le queda sin embargo camino por recorrer, no importa porque todavía es muy joven. Aquí adapta un texto teatral de Jean-Luc Lagarce que por su temática y ambiente recuerda mucho al universo de Tennessee Williams. Condición sexual y familia unidos por un calor sofocante (forzado con manchas de sudor, cabellos grasientos y brillo en la piel) y rencillas irreconciliables. Dolan provoca desde el primer momento la irritación más profunda a partir de unos personajes extremos, llenos de excesos y colmados de disparates. El texto no transmite tanto la irascibilidad del momento, un almuerzo familiar que se convierte en experiencia infernal gracias a reproches y traumas variados, como los rostros excelentemente manejados y radiografiados por el director. Es ahí donde más triunfa la empresa, a veces auxiliada por la hermosa música de Yared y otras directamente perjudicada por la misma, que machaca innecesariamente estados de ánimo palpables. Sin embargo en todo momento gravita la impostura de una situación enfermiza e inaguantable en la que cada personaje se muestra tan histérico como insoportable, lo que hace comprensible la huida que el protagonista (Gaspard Ulliel, el Yves Saint-Laurent de Bonello) realizó años atrás y su decisión en torno al motivo que le ha hecho regresar al hogar familiar. En el conjunto, por encima de una Marion Cotillard insegura a fuerza de tartamudeos, una Léa Seydoux de carácter cambiante y un Vincent Cassel desmadrado, brilla la composición de personaje que realiza Nathalie Baye, por mucho que las operaciones quirúrgicas la hayan transformado en clónica de otras celebridades como nuestra Concha Velasco. Gran Premio del Jurado en Cannes.

Crítica publicada en El Correo de Andalucía

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