lunes, 10 de julio de 2017
ESTADOS UNIDOS DEL AMOR Mujeres del Este
Reseña de la película, estrenada en el XIII Festival de Cine Europeo de Sevilla el 10 de noviembre de 2016. Estreno en España el 7 de julio 2017
viernes, 7 de julio de 2017
15ª CONCIERTO DE ABONO DE LA ROSS: EL PECADO ES PERDÉRSELO
15ª concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Wallis Giunta, mezzosoprano. José Mª García Baeza y Francisco Escala, tenores. Andrés Merino, barítono. Javier Cuevas, bajo. John Axelrod, director. Programa: Adagietto, de Penderecki; Francesca da Rimini Op.32, de Chaikovski; Los siete pecados capitales Op.14, de Weill. Teatro de la Maestranza, jueves 6 julio 2017
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| Wallis Giunta |
El penúltimo concierto de abono de esta temporada de la ROSS se presentó bajo el título genérico de Pecadores y Santos, más mirando hacia los primeros que los segundos, con un atractivo programa integrado por obras poco ofrecidas a los espectadores del Maestranza, de hecho una se interpretaba por primera vez en España y otra como primicia para nuestra Sinfónica. El resultado fue tan sumamente satisfactorio y singular que nos atreveríamos a aconsejar sin paliativos a todo aquél o aquélla que aún dudara de la conveniencia de asistir al concierto de hoy, que adquiriese su entrada lo antes posible. Además si acuden hoy habrán logrado ir un 7 de julio (mes 7) de 2017 a una interpretación de Los siete pecados capitales de Kurt Weill, cuya acción transcurre a lo largo de siete años en siete capitales norteamericanas.
La sorprendente y original noche arrancó con el elegíaco Adagietto de Krzysztof Penderecki, extraído de su ópera en dos actos El paraíso perdido, con libreto de Christoper Fry en inglés, según el poema épico de John Milton, definida por el autor como Sacra Rappresentazione, un encargo de las celebraciones del bicentenario de Estados Unidos en 1976. La pieza se desarrolla en el Infierno, el Cielo y la Tierra al comienzo de la Creación. El adagietto suena en el segundo acto, durante la primera noche de amor de la humanidad en el Jardín del Edén. Axelrod apostó por imprimir a la obra de un aire fúnebre, místico y sereno, algo distanciado del carácter amable que se le supone, logrando de una cuerda empastada y comprometida un sonido aterciopelado que cautivó tanto como impresionó. Ese tono melancólico contrastó con el espíritu enérgico y tumultuoso de una Francesca de Rimini en la que batuta y orquesta dieron lo máximo de sí mismos. Un trabajo extenuante, cargado de agresividad y tormento, fiel al espíritu de la obra, basada en el Canto V del Infierno de Dante, según la impresión que causó en Chaikovski el grabado de Doré Huracán infernal. Una de las obras más poderosas del compositor, con claras reminiscencias de Wagner y Liszt y muy compleja arquitectura, de la que la ROSS ofreció una versión antológica, un auténtico huracán de acentos y colores muy marcados incluso en su parte central más romántica y lírica, la que ilustra la relación entre los adúlteros Francesca y Paolo, y que Axelrod acertó a plasmar con la pasión y el patetismo característicos del autor ruso.
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| Una divertida imagen de la mezzo canadiense |
La segunda parte la ocupó en su integridad la pieza lírica, una suerte de cabaret sinfónico, Los siete pecados capitales, que Kurt Weill compuso a partir de los textos de su amigo y colaborador Bertold Brecht justo cuando el avance nazi les obligó a emigrar de su Alemania natal. En origen un ballet cantado, encargado por el millonario inglés Edward James, para reconquistar a su esposa la bailarina Tilly Losch. Anna, la protagonista, se desdobla en el escenario en dos, la que baila y la que canta, pero en versión concierto, que suele ser lo habitual, una sola interpreta esa doble vertiente del personaje. Wallis Giunta, que en comparecencias anteriores en el Maestranza no nos había cautivado tanto, logra con este trabajo un triunfo absoluto, demostrando que quizás sea éste el repertorio que mejor se adapta a su perfil. Como buena americana (canadiense para más señas), sabe combinar a la perfección una voz cultivada como mezzo, y el estilo ligero que mejor se adapta a la partitura del autor de La ópera de tres peniques. A eso hay que añadir una belleza extraordinaria y un talento escénico incontestable, lo que se tradujo en un disfrute absoluto para el público. En la mente la versión de John Mauceri y Ute Lemper, con todos sus incentivos y su capacidad para recrear su estilo cabaretero, no supera la de este empeño del director tejano. Plena de sensualidad y gracia, Gointa se movió, bailó y declamó con total dominio de estilo, sin obviar la ironía presente en el sensacional texto de Brecht, y adaptarse como un guante a las indicaciones de un Axelrod que debió disfrutar de lo lindo dirigiendo la orquesta, poco habituada a estos estilos puntualmente jazzísticos y cabareteros, y sin embargo impecable en su cometido, con excelente prestaciones de los metales y la percusión. No se quedaron atrás los cuatro componentes del Coro de la Maestranza, extraordinarios también aportando ese carácter grotesco que les encomienda formas parte de esa familia castradora e hipócrita de la libertina protagonista. Especial mención merecen la voz turbadora y poderosa de Javier Cuevas y la muy bien colocada, proyectada y en estilo de José Mª García Baeza, aunque los cuatro lograron intervenciones sobresalientes. La puesta en escena, con bailes y vestuario de los que encandilan incluidos, y con esa gran orquesta detrás, es de lo que no se olvida y permanece en retina y oídos para el resto de la vida. ¿Y quién sabe si tendremos la oportunidad de nuevo de disfrutar de un espectáculo así?
jueves, 6 de julio de 2017
UNA NOCHE REFRESCADA CON TRIO AD PARNASSUM
18ª edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Trío Ad Parnassum: Vicent Morelló, flauta; Álvaro Prieto, fagot; Tommaso Cogato, piano. Programa: Tríos en Fa mayor, de Donizetti; Trío en Fa mayor Hob. XV. 17, de Haydn; Trío en Sol mayor WoO 37, de Beethoven. Miércoles 5 julio 2017
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| Vicente Morelló |
La capacidad de Morelló para frasear con buen gusto y flexibilidad ha quedado de sobras demostrada en sus comparecencias junto al resto de la Sinfónica, en programas de cámara o en el registro que ha dedicado a la flauta con aires gitanos o bohemios, en cuya presentación hace apenas unas semanas le acompañó Cogato, un excelente pianista que se ha integrado junto a su compañera Mariarosario D’Aprile en el mundo musical sevillano con tanta simpatía como ingenio y talento, y al que aprovechamos para felicitar por su concierto junto a la ROSS en la próxima temporada. Prieto por su parte dio hace una semana muestra de un sonido sólido y personal en el Concierto para dos fagotes de Vanhal que ofreció en el Maestranza. Tres músicos singulares e indiscutiblemente competentes que se acercaron al Alcázar con un programa ideal para refrescar las cálidas noches estivales, si no fuera porque el clima, especialmente caprichoso de este verano, ya se encargó de hacerlo con un chaparrón que a punto estuvo de provocar la cancelación del evento.
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| Tommaso Cogato |
Los aires melodiosos y desenfadados, un pelín cursis también, de Donizetti se encargaron de abrir y cerrar la velada, con una de sus poco transitadas obras de cámara, un Trío que brindó a los intérpretes la posibilidad de exhibir lirismo y expresividad con ornamentaciones justas y precisas, y con resultados llenos de encanto y amabilidad. En la propina, un arreglo de Una furtiva lagrima subrayó el carácter melódico del compositor de Bérgamo, corroborando la precisión técnica, la compenetración y la facilidad melódica de los intérpretes. Sin menospreciar su habitual carácter alegre y desenfadado, el trío acertó en destacar también el aire puntualmente íntimo de la pieza de Haydn, en el que destacó un Tempo di minuetto de generosa serenidad. Aunque original para cello, el fagot cumplió perfectamente para añadir autoridad a un conjunto que en todo momento logró una sensacional compenetración.
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| Álvaro Prieto |
Lo mejor no obstante llegó de la mano de una pieza de juventud – ¡sólo catorce años! – de Beethoven, aún muy influido por su mentor Haydn. Despistados porque en el programa rezaba erróneamente el número de catálogo WoO 38, que es un trío tradicional para cuerda y piano, y creyendo que se trataría de una transcripción, nos encontramos con el descubrimiento de una delicada obra para los instrumentos convocados, con el propósito de servir de ayuda académica a unos niños a los que el joven compositor daba clases. La pieza disfruta de una poderosa arquitectura de movimientos generosos y dilatados, con múltiples posibilidades de lucimiento que los intérpretes aprovecharon con profusa lucidez. Cogato digitó con la misma agilidad y fluidez con la que Morelló fraseó sus melódicos acordes, destacando un Andante con variaciones final de enorme inventiva que disfrutó en manos de este singular trío de una combinación de técnica, compromiso y expresividad absolutamente satisfactoria.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía el 10 de julio de 2017
miércoles, 5 de julio de 2017
EL TELEMANN CORTO DE ESPÍRITU DE BARROCO SÚBITO
18ª edición Noches en los Jardines del Real Alcázar. Barroco Súbito: Valentín Sánchez y Leo Rossi, violines; Ventura Rico, viola da gamba; Alejandro Casal, órgano. Programa: Fantasía para violín nº 9, Sonata para viola da gamba en mi menor, Suite “Los viajes de Gulliver”, Sonata metódica nº 2 y Trío Sonata TWV 42:D1, de Telemann. Martes 4 julio 2017
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| Casal, Sánchez, Rossi y Rico |
Bajo el nombre de Barroco Súbito, varios de los más significativos integrantes de la Barroca de Sevilla se reunieron para homenajear a Telemann en el doscientos cincuenta aniversario de su muerte. Bajo el brazo un programa sumamente atractivo, diseñado de forma muy inteligente para ofrecer un amplio muestrario de la música en pequeño formato compuesta por el músico de Magdeburgo. Naturalmente eso deja fuera sus imprescindibles suites y oberturas, ideadas para conjuntos más numerosos, y por supuesto otras disciplinas en las que Telemann fue indiscutible maestro. El conjunto volvió a exhibir su entusiasmo también en las simpáticas e ilustrativas introducciones de las obras seleccionadas.
El concierto arrancó en inmejorable forma con una de las doce fantasías para violín que compuso en Hamburgo alrededor de 1735, y que forman parte junto a otras doce para flauta, treinta y seis para clave y otras doce para viola da gamba recientemente recuperadas, de su integral para instrumentos sin acompañamiento, magistrales en concepto y estructura. De esta Fantasía nº 9 Leo Rossi ofreció una interpretación impoluta, ágil y perfectamente matizada, honrando el trabajo del autor, que como en otros instrumentos fue también un autodidacta del violín, y resaltando el estilo fugado con influencias de la sonata italiana que caracteriza esta pieza, tan elegante en la Siciliana inicial como vibrante y enérgico en el Vivace y el Allegro que la completan. El encanto de la Suite sobre Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, apenas publicada dos años después de editarse el libro, quedó algo difuminado en la versión de Rossi y Valentín Sánchez, atentos a dinámicas y registros pero cortos a la hora de insuflar de comedia y alegría esta singular obra, una suite programática de danzas con un refinado estilo francés del que los ejecutantes no acertaron a extraer su lado cómico.
Haendel decía que Telemann podía componer un motete a cuatro voces con la misma facilidad con la que cualquier persona podía escribir una carta. Eso da idea de la naturalidad de su estilo, capaz de llegar fácilmente a un público muy amplio, con más imaginación que contrapunto. Por eso sorprende el apelativo metódico de su Sonata para violín y bajo continuo, que Sánchez bordó a nivel técnico pero manteniendo un nivel discreto de expresividad. En el continuo se optó por órgano en lugar de clave, quizás por imposición más que por decisión, lo que restó brillo y relieve a las piezas, como en esa Sonata para viola da gamba de la que Ventura Rico dio buenas muestras de lirismo y voluptuosidad en sus movimientos lentos, mientras acusó alguna deficiencia técnica en las agilidades del Vivace y el Scherzando, lógico por otro lado considerando la dificultad del instrumento. Ya todos en el Trío Sonata que culminó la exhibición, prosiguieron con la tónica ofrecida el resto del programa, buen ejercicio, sonido empastado pero algo corto en espíritu, esa gracilidad y ese tono improvisado que merece la obra del compositor alemán.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
lunes, 3 de julio de 2017
VERANO 1993 Una mirada inocente ante el único desenlace posible
Título original: Estiu 1993
España 2017 96 min.
Guión y dirección Carla Simón Fotografía Ernest Pipó Intérpretes Laia Artigas, Paula Robles, David Verdaguer, Bruna Cusí, Paula Blanco, Etna Campillo, Jordi Figueras, Dolores Fortis, Montse Sanz Estreno en el Festival de Berlín 11 febrero 2017; en el Festival de Málaga 22 marzo 2017; en España 30 junio 2017
España 2017 96 min.
Guión y dirección Carla Simón Fotografía Ernest Pipó Intérpretes Laia Artigas, Paula Robles, David Verdaguer, Bruna Cusí, Paula Blanco, Etna Campillo, Jordi Figueras, Dolores Fortis, Montse Sanz Estreno en el Festival de Berlín 11 febrero 2017; en el Festival de Málaga 22 marzo 2017; en España 30 junio 2017
¿Cómo se consigue que una película enganche desde el minuto cero? Y aún más, ¿cómo lo hace una debutante, sin experiencia previa, al menos conocida, ni en el cortometraje? Esa es la magia del cine, sólo al alcance de unos pocos o pocas, quienes realmente tienen talento para contar historias y hacernos creer que lo que ocurre en la pantalla está realmente sucediendo, y sus protagonistas disfrutan y padecen de verdad. Como buena niña que es, la de esta película disfruta, juega, gamberrea, y hace las cosas propias de su edad con una soltura, una frescura y una gracia lejos de pedanterías. Pero también padece, la ausencia de referentes, de familiares con los que crear un verdadero nexo, tradicional o convencional, unos lazos de cariño que le han sido arrebatados a la temprana edad de seis años. Carla Simón, en tono eminentemente autobiográfico, de ahí que se ambiente en 1993, sin ninguna otra justificación más, salvo posiblemente la enfermedad destructiva que provoca el drama, nos cuenta en esta delicada y sensible película la historia de una catarsis infantil, de una búsqueda de respuestas, de un deseo de adaptarse y a la vez rebelarse, sin aspavientos, con acentos muy precisos y discretos, como si espiáramos a la niña de la misma forma que ella espía su entorno, porque nada vemos ni oímos que no lo haga la propia y cándida protagonista. La joven realizadora ha logrado devolvernos la mirada viva y curiosa de la Ana Torrent de El espíritu de la colmena y Cría cuervos, para así ofrecernos la que pudiera ser tercera entrega de una trilogía no diseñada sobre el despertar a la vida, el desengaño y la pérdida de la inocencia en niñas antológicas. Esperemos que este derroche de talento y sensibilidad no se convierta en un caso aislado y que los premios que ha cosechado (Mejor Ópera Prima y Gran Premio del Jurado Internacional Generación KPlus en Berlín; Biznaga de Oro y Premio Feroz de la Crítica en el Festival de Málaga) se traduzcan en una carrera brillante y coherente. Quizás en su afán de mostrar el contacto con la muerte de esta niña (espléndida Laia Artigas, como también lo está su compañera de juegos, prima y hermana a un tiempo, Paula Robles, aún más pequeña), Simón se haya extralimitado ofreciendo la matanza de un ternero. La vida por delante, y la muerte después, no lo olvidemos.
COLOSSAL Monstruos internos con efecto mariposa
España-USA-Canadá-Corea del Sur 2016 109 min.
Guión y dirección Nacho Vigalondo Fotografía Eric Kress Música Bear McCreary Intérpretes Anne Hathaway, Dan Stevens, Jason Sudeikis, Austin Stowell, Tim Blake Nelson, Agam Dasrhi, Hannah Cheramy, Christine Lee Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2016; en Estados Unidos 14 abril 2017; en España 30 junio 2017
Con su cuarta película Vigalondo parece querer afianzarse como el Shyamalan español, o su sucesor a secas, a juzgar por su paulatina incorporación al mercado estadounidense. Porque al igual que él pretende hacer de la ciencia ficción una metáfora de la realidad, disfrazando de invasión extraterrestre lo que es una historia de amor en tiempos de crisis (Extraterrestre), de crímenes cibernéticos cuando quiere hablarnos de esclavismo tecnológico (Open Windows) o de monstruos interiores reflejados en un ataque apocalíptico en Seúl en el caso que nos ocupa. Pero al contrario que el director de Señales, Vigalondo aún no ha tocado fondo, aunque tampoco ha alcanzado la gloria, y se mantiene intentando que lo que cuenta y lo que quiere contar mariden a la perfección; le falta un poco de ingenio y talento para conseguirlo. De partida el argumento de esta aventura americana es muy atractivo, metiendo en la misma cazuela problemas como el alcoholismo y el maltrato machista con monstruos de inspiración nipona que matan inconsciente o deliberadamente. El producto tiene atractivo, y resulta cómico y disparatado, pero le falta un mayor grado de conexión con el público, que asiste sorprendido a la propuesta pero no logra involucrarse en un entretenimiento que acaba siendo simplemente artificioso. Se agradece el atrevimiento, y el regreso de Anne Hathaway a la pantalla, pero el experimento se queda algo corto, en presupuesto y rigor. Lo de los monstruos interiores está muy claro, lo del reflejo del efecto mariposa, también, y los traumas infantiles como justificación no deja de ser recurrente, pero en conjunto falla la convicción y la complicidad con el público. Aún así resulta mucho más fresca y aconsejable que la pedantería de Un monstruo viene a verme, con la que también coincide en algún que otro postulado.
Guión y dirección Nacho Vigalondo Fotografía Eric Kress Música Bear McCreary Intérpretes Anne Hathaway, Dan Stevens, Jason Sudeikis, Austin Stowell, Tim Blake Nelson, Agam Dasrhi, Hannah Cheramy, Christine Lee Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2016; en Estados Unidos 14 abril 2017; en España 30 junio 2017
Con su cuarta película Vigalondo parece querer afianzarse como el Shyamalan español, o su sucesor a secas, a juzgar por su paulatina incorporación al mercado estadounidense. Porque al igual que él pretende hacer de la ciencia ficción una metáfora de la realidad, disfrazando de invasión extraterrestre lo que es una historia de amor en tiempos de crisis (Extraterrestre), de crímenes cibernéticos cuando quiere hablarnos de esclavismo tecnológico (Open Windows) o de monstruos interiores reflejados en un ataque apocalíptico en Seúl en el caso que nos ocupa. Pero al contrario que el director de Señales, Vigalondo aún no ha tocado fondo, aunque tampoco ha alcanzado la gloria, y se mantiene intentando que lo que cuenta y lo que quiere contar mariden a la perfección; le falta un poco de ingenio y talento para conseguirlo. De partida el argumento de esta aventura americana es muy atractivo, metiendo en la misma cazuela problemas como el alcoholismo y el maltrato machista con monstruos de inspiración nipona que matan inconsciente o deliberadamente. El producto tiene atractivo, y resulta cómico y disparatado, pero le falta un mayor grado de conexión con el público, que asiste sorprendido a la propuesta pero no logra involucrarse en un entretenimiento que acaba siendo simplemente artificioso. Se agradece el atrevimiento, y el regreso de Anne Hathaway a la pantalla, pero el experimento se queda algo corto, en presupuesto y rigor. Lo de los monstruos interiores está muy claro, lo del reflejo del efecto mariposa, también, y los traumas infantiles como justificación no deja de ser recurrente, pero en conjunto falla la convicción y la complicidad con el público. Aún así resulta mucho más fresca y aconsejable que la pedantería de Un monstruo viene a verme, con la que también coincide en algún que otro postulado.
sábado, 1 de julio de 2017
LA ROSS ENTRE ENSOÑACIÓN Y PESADILLA
14º concierto de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Miguel Domínguez Infante, clarinete. Javier Aragó Muñoz y Álvaro Prieto Pérez, fagotes. Erik Nielsen, director. Programa: Dance Preludes, de Lutoslawski; Concierto para dos fagotes, de Vanhal; Sinfonía fantástica Op. 14, de Berlioz. Teatro de la Maestranza, viernes 30 de junio de 2017
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| Miguel Domínguez Infante |
A pesar de tanto terremoto no cabe duda de que la ROSS está viviendo un buen momento, permitiendo a su brillante plantilla de solistas que se luzcan en estos programas de abono que por economía y comodidad se les han encomendado. Y es un buen momento porque han sabido aprovechar la ocasión y ofrecer lo mejor de sí mismos, con resultados a veces tan satisfactorios como los obtenidos en este decimocuarto programa de abono. Infatigables y extremadamente responsables, Infante, Aragó y Prieto destacaron en sus partes solistas y no contentos se integraron con el resto de la orquesta en la muy compleja y exigente Sinfonía fantástica que sonó en la segunda parte como antídoto a una primera dominada por la ensoñación y la calidez del entorno, una tarde más primaveral que veraniega de tonos templados y colores luminosos.
Dance Preludes es el canto del cisne de la etapa neoclásica de Lutoslawski. Cinco piezas breves compuestas por encargo para servir como método académico a estudiantes de violín, y que el compositor acabó destinando al clarinete ante su incapacidad para inspirarse en el instrumento de cuerdas. Domínguez Infante ofreció una interpretación clara y sin fisuras, brillante y cristalina de cada una de ellas, potenciando la vitalidad de algunas frente a la tensión y el misterio de otra o la profunda melancolía del resto, acompañado por la batuta del norteamericano Erik Nielsen, actual director artístico de la Sinfónica de Bilbao, que mimó al detalle la atmósfera de ensoñación que arropa a la virtuosa interpretación del solista. Aunque su instrumento rey era el contrabajo, Johann Baptist Vanhal (o Jan Krittel bohemio original) es el autor de un precioso Concierto para dos fagotes que exhala perfume clásico combinado con algunos retazos del barroco, fundamentalmente por el uso del clave, en el que Tatiana Postnikova desgranó su proverbial elegancia y precisión, y un andante grazioso central que adopta la solemnidad de un ritual religioso. El diálogo y ocasional duelo que la partitura ofrece para los solistas se tradujo en gozo y disfrute a tenor del nivel técnico y la generosa expresividad desplegada por Javier Aragó y Álavaro Prieto. En las propinas Infante deliró con la endiablada tercera pieza para clarinete de Stravinsky, mientras los fagotistas disfrutaron con una cómica adaptación de El barbero de Sevilla.
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| Erik Nielsen |
Nielsen, que en todo momento arropó con respeto y mucha elegancia, potenciando el carácter ensoñador de Lutoslawski y la calidez de Vanhal, arremetió la pesadilla ilustrada en la Fantástica de Berlioz con una gramática igualmente delicada y transparente, echándose en falta un poco más de garra y agresividad en el conjunto. Este retrato musical de un hombre sometido al hechizo de la mujer ideal, auténtico vuelo de la imaginación en el que asesina a su amada, es guillotinado y vuelve a encontrarla en un aquelarre organizado para atormentarle, encontró en la batuta una considerable dosis de sensualidad, pero lastrada por tiempos dilatados y texturas diáfanas y superficiales que debilitaron el resultado final, a pesar del excelente nivel técnico de cada solista (extraordinaria Sarah Bishop, como siempre), sus golpes de efecto (oboe y percusión fuera de escena) y el notable equilibrio y compenetración demostrado por todas las familias instrumentales, incluidos los poderosos metales en la Marcha al suplicio. Con todo terminó siendo una versión digna y espectacular, con momentos que rozaron lo apoteósico.
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