sábado, 12 de agosto de 2023

EL SAXO DE LAS MIL CARAS DE MANU BRAZO

XXIV Noches en los Jardines del Alcázar. Manu Brazo, saxofón. Cuarteto Bruma: Claudia Gallardo e Irene Morales, violines; Julián Huete, viola; Ricardo Huete, violonchelo. Programa: Aria de Lensky, de Chaikovski; Fantasía sobre La traviata, de Lovreglio; Seis estudios sobre canción folk inglesa, de Vaughan-Williams (arr. Robert Stanton); Fantasía brillante sobre Carmen, de Borne (arr. Iwan Roth); Aria, de Bozza; A Gershwin Fantasy, de Martino. Viernes 11 de agosto de 2023


No sabemos cuántas veces hemos celebrado ya el talento que emana de nuestra tierra en términos musicales. Es algo de lo que nos sentimos enormemente orgullosos y que no ha conocido igual en tiempos pretéritos a menudo tan extrañados. Lo que Manu Brazo es capaz de hacer ya lo hemos constatado en numerosas ocasiones. Que Claudia Gallardo es una buena compañera de viaje lo constatamos en el concierto que junto a la pianista Prajna Indrawatinos brindaron en el Maestranza en febrero del año pasado de la mano de Juventudes Musicales. Entonces nos pareció algo destemplada pero con aptitudes de sobra para poder superarlo en futuras ocasiones, como así ha sido a tenor de lo escuchado anoche en el Alcázar. Pero lo que más nos sorprendió de ella es su capacidad para realizar unos arreglos tan atinados como los que el Cuarteto Bruma presentó ayer junto a Brazo, en los que sin eclipsar la voz dominante cada uno y una asume sus partes con ahínco y singularidad, aprovechando sus texturas y timbres para desarrollar todo un universo sonoro capaz de sustituir al piano o la orquesta, según la pieza, sin perder brillo ni color y acercándonos sensaciones tan estimulantes como las que fuimos capaces de disfrutar en este concierto al aire libre en el que tantas veces tuvieron que afinar sus instrumentos para acoplarse con las máximas garantías de calidad al instrumento del joven utrerano.

Con Una noche en la ópera, título tantas veces aprovechado del original de los Hermanos Marx, Brazo y el joven cuarteto – dos gaditanas y dos conquenses que han perfeccionado sus estudios en el Conservatorio Manuel Castillo, cantera de grandes solistas y sorpresas – nos invitaron a un recorrido por títulos tan emblemáticos para la lírica como La traviata o Carmen, que sirvieron al saxofonista para lucir virtuosismo y habilidad al instrumento, con ornamentaciones a veces imposibles, agilidades extraordinarias y arabescos vertiginosos, sin por ello sacrificar expresividad, como muy bien pudimos apreciar en un arranque de la Habanera de Carmen henchido de sensualidad, buena muestra de la capacidad de seducción del joven intérprete. Piezas que Brazo ha grabado en el álbum recientemente editado Fantasía junto al pianista británico Bryan Evans, prueba de que su matrimonio con la cultura inglesa sigue dando muy buenos resultados, y que Gallardo ha traducido al universo del cuarteto de cuerda con tanto gusto como buena caligrafía. La Fantasía sobre La traviata del flautista napolitano Donato Lovreglio resultó más endiablada que la más sensual y relajada de François Borne, gran estudioso de la flauta, que con su Fantasía brillante sobre Carmen logró una pieza icónica del repertorio romántico para el instrumento. Punteados e increíbles juegos de dinámicas acompañaron al control absoluto de la digitación y la respiración de Brazo en estos dos endemoniados cometidos.


Elegancia por fuera y por dentro

El saxofonista siempre presta especial atención a la puesta en escena, traducida en esta ocasión en unos elegantes atuendos blancos y de color crema que lucieron a juego los cinco jóvenes convocados. Así arrancaron con una tempestuosa Aria de Lensky de la ópera de Chaikovski Eugene Oneguin, donde primó la atormentada expresividad del desafortunado protagonista, asumida en la voz tortuosa y muy a tono del saxofón. Con enorme delicadeza y estilo interpretaron las preciosas canciones que Vaughan Williams recopiló y arregló a partir del folclore inglés. Originales para cello y piano, aquí podemos apreciar el tono bucólico que el autor empleó en su obra más icónica, El ascenso de la alondra, todo un ejemplo de etnomusicología que Brazo llevó al máximo de sus consecuencias con un sonido aterciopelado y tan estimulante como evocador. Sin duda toda una fuente de inspiración para Richard Rodney Bennett a la hora de acometer su partitura para la película Lejos del mundanal ruido, que Julie Christie protagonizó en 1967.

El Aria de Eugéne Bozza, una de las obras más célebres del compositor francés, sirvió al conjunto para desplegar la religiosidad bachiana que le informa, en perfecta combinación con el impresionismo de Ravel o Satie al que tanto apela, y que Brazo, Gallardo y el resto defendieron con tanto acierto. Para terminar, otra fantasía, esta vez dedicada a George Gershwin, obra del pianista Ralph Martino, muy vinculado a la marina norteamericana, y que Brazo resolvió con idiomáticos acercamientos al universo jazzístico, acompañado en estilo ragtime por el Cuarteto Bruma, pasando de la sensibilidad del blues de la Rapsodia en Blue a los vibrantes Strike Up the Band, Lady Be Good, Fascinatin’ Rhythm o I Got Rhythm, así como a un enrevesado It Ain’t Necessarily So de la ópera Porgy and Bess, con tanta fluidez como sustancia narrativa. Toda una demostración de los estimulantes resultados que se pueden lograr cuando las cosas se toman tan en serio, y un concierto ligero estival se defiende con tanta responsabilidad y trabajo como hicieron estos impecables y jóvenes músicos. En la propina, El paño moruno de Falla nos puso literalmente los piel de gallina.

Fotos: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

viernes, 11 de agosto de 2023

TODAS SOMOS JANE Un análisis claro y didáctico

Título original: Call Jane
USA 2022 121 min.
Dirección
Phyllis Nagy Guion Hayley Schore y Roshan Sethi Fotografía Greta Zozula Música Isabella Summers Intérpretes Elizabeth Banks, Sigourney Weaver, Chris Messina, Kate Mara, Wunmi Mosaku, Cory Michael Smith, John Magaro, Grace Edwards, Geoffrey Cantor Estreno en el Festival de Sundance 21 enero 2022; en Estados Unidos 28 octubre 2022; en España 4 agosto 2023


No deja de sorprender que películas tan impecables desde el punto de vista narrativo y tan didácticas en cuanto al contenido, además de bien interpretadas y meticulosamente estructuradas como ésta, acaben con tan malos resultados en taquilla y sufran tanta desconfianza entre distribuidores y exhibidores que la condenen a una carrera comercial sin apenas compromiso, lo que le ha llevado tan solo en nuestro país a caerse casi por completo de la cartelera apenas una semana después de su estreno. En un momento en el que la derecha amenaza con socavar muchos de los derechos adquiridos por colectivos tan vulnerables como el de las mujeres, cintas como ésta son imprescindibles para reflexionar sobre el camino recorrido y el peligro que siempre acecha para regresar al punto que nunca debiera haber existido.

Elizabeth Banks, harta seguramente de encasillarse en comedias un punto gamberras y tras dirigir un par de largometrajes, el último Oso vicioso, se mete en la piel de un personaje muy paradigmático, el de una ama de casa a su pesar pero rendida ante las convenciones, que descubre a raíz de un embarazo peligroso su vocación y función en la vida, tras tomar conciencia de la realidad en los convulsos, revolucionarios y rebeldes finales de los sesenta protagonizados por el movimiento pacífico hippy. Con estos ingredientes, y la participación impagable de una Sigourney Weaver nunca tan cómoda como en este papel, la comprometida directora Phyllis Nagy, autora del guion de Carol de Todd Haynes y realizadora del telefilm Mrs. Harris con Annette Bening, Ben Kingsley y Ellen Burstyn, de contenido también eminentemente feminista, nos ofrece un recorrido esencial por la metamorfosis que sufre una madre de clase media desde su cómoda pero inconveniente posición a la sombra del marido y al servicio de una hija adolescente, cuando debido a un embarazo inoportuno para su salud, y sin histerias ni salidas de tono, va tomando conciencia y cambiando de opinión respecto a su cuerpo inexplorado, por descubrir, y la marginación que en cuestiones de sexo y placer sufren las de su género.

Nagy y Banks definen el personaje a la perfección, conscientes de que todo el análisis se concentra alrededor de quien ha sacrificado su carrera y su inteligencia y se entrega a una doble vida sin malas conciencias ni esos sentimientos de culpa a los que el poder siempre ha sometido a las mujeres. A partir de ahí, la narración discurre con fluidez y gracia, sin pretender epatar ni emocionar más de lo debido, con intención didáctica pero sin sermones ni propagandas, más bien con sentido de la mesura y cierta contención, siempre de forma que la función abarque todos los elementos que giran alrededor del aborto. Una secuencia frente al consejo de administración de un reputado hospital de Chicago, integrado casi en su totalidad por hombres, y un recorrido por la biblioteca de la universidad, con sus paredes engalanadas con retratos de personajes ilustres de la institución, todos hombres, se erigen en perfecto testimonio de lo que Nagy y su competente equipo artístico y técnico quieren contarnos con tanta y elogiable claridad y capacidad de síntesis.

martes, 8 de agosto de 2023

MOMENTOS DE FELICIDAD CON TRÈS BIEN!

XXIV Noches en los Jardines del Alcázar. Très Bien!: Paula Padilla, voz y ukelele; Matías Comino y Luis Berraquero, guitarras; Miguel Romero, violín; Daniel González, contrabajo. Programa: Petits bonehurs (Swing manouche y chanson francesa). Lunes 7 de agosto de 2023


Desde sus inicios hace exactamente una década, Très Bien! ha protagonizado algunas de las más sobresalientes citas del reciente fervor sevillano por la filosofía vital del swing, anclado fundamentalmente en la cultura norteamericana pero con escalas también en otras nacionalidades como la francesa, a la que siempre han prestado una especial atención y que en esta edición de las Noches del Alcázar han convertido en protagonista absoluta. Con el diseño de este particular programa se trataba de plasmar esos felices momentos que conforman nuestra experiencia vital, dándole forma y justificando nuestro periplo existencial; algo así como ese carpe diem que nadie se cansa de reivindicar y que tan difícil es plasmar en la práctica, con tantas limitaciones y convenciones como nos hemos impuesto los seres humanos en casi todas las vertientes de nuestra vida, desde la profesional a la sentimental.

La estructura de esta ya veterana formación se mantiene intacta desde sus inicios, con la única incorporación del violinista Miguel Romero, que en un alarde absoluto de eclecticismo lo mismo nos deleita con Bach, Vivaldi, Haendel o cualquiera de los autores que forman el repertorio de la Orquesta Barroca de Sevilla, de cuyas filas es integrante histórico, que nos deslumbra con sus espléndidas ornamentaciones y ritmo en estilo con sus recreaciones a solo del repertorio del grupo. A diferencia de sus primos hermanos O Sister!, el conjunto se permite desviarse un poco de la recreación histórica, algo que sus componentes dominan a la perfección en ese otro conjunto ya mítico y pionero, siempre desde el respeto a las líneas maestras que conforman su estilo. Éstas consisten fundamentalmente en el carácter bohemio, zíngaro para más señas, que aporta el rasgueado en perpetuum mobile de las guitarras, manteniendo el pulso a ritmo de ese foxtrot tan característico del espíritu que les informa, y que no es sino el de Django Reinhardt, así como las aportaciones que Romero hace con su violín al más puro estilo de otro insigne jazzista galo, Stéphane Grappelli. A partir de ahí todo es fiesta y color, liderada por la voz cálida y perfectamente entonada de Paula Padilla, que con su timbre sedoso y su afinación segura, logra recrear el espíritu evocado con toda una amplia gama de matices y colores.

Foto: Actidea

En este recorrido por la chanson, Très Bien! dio preferencia a uno de sus principales estandartes, Charles Trenet, sobre todo con sus piezas de los años treinta del pasado siglo, como ese Menilmontant con el que arrancaron a tan buen ritmo, o esa declaración de intenciones que supone J’ai ta main, con el que el cantautor francés elogia el placer fugaz y exento de compromiso, y que Padilla aprovechó para entonar con su particular imitación de trompeta con sordina. También destacó esa preciosa y sentimental balada que es Que rest-t-il de nos amours? que Padilla cantó con excelente gusto y precisión. Uno de los momentos estrella de este recital lo protagonizó Charles Aznavour con su Je m’voyais deja, un exhaustivo recorrido por el camino del éxito, desde que se anhela y se lucha por él hasta que se consigue y se beben sus mieles. No pudo faltar por supuesto la evocación a Edith Piaf, llevándolo todo siempre a su terreno y particular estilo, sin ánimo alguno de imitación, como se reflejó en Padam Padam, una onomatopeya del latido del corazón a ritmo de vals con el que la voz solista elevó su factor temperamental; y con ese mismo ritmo musette, el archiconocido Sous le ciel de Paris del film de 1951 del mismo título que dirigió Julien Duvivier. Sólo dos concesiones hicieron al inglés, con la mitad del mítico C’est si bon en versión de Jerry Seelen, y la de La vie en rose en la de Mack David, que a algunos nos sirvió para recordar al recientemente fallecido Tony Bennett.

Hubo espacio también para recuperar ese J’ai deux amours que popularizó Josephine Baker y que el conjunto incluyó como único título en francés de su primer CD, Swing Soleil. Y del segundo disco, un homenaje a esos zazous o rebeldes del swing que proliferaron durante la invasión nazi, recuperaron Je suis swing. La balada triste y melancólica encontró un buen vehículo con Seule ce soir de la polivalente Léo Marjane. Un recorrido por lo tanto muy completo en el que brillaron, además de Padilla y Romero, el virtuosismo de Matías Comino, especialmente evidente en su propia composición La danza del Tzigano, con un inconfundible estilo alla ungherese, in crescendo, con punteados muy precisos derivando en un insistente rasgueado tan bien acompañado siempre por Luis Berraquero y el exuberante cuerpo que le brinda Daniel González al muy idiomático contrabajo. Entre refrescantes bromas e ilustraciones completaron la asfixiante hora preceptiva de actuación.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

lunes, 7 de agosto de 2023

MEGALODÓN 2: LA FOSA Secuela aburrida y perezosa

Título original: Meg 2: The Trench
USA-China 2023 116 min.
Dirección
Ben Wheatley Guion Dean Georgaris, Erich Hoeber y Jon Hoeber, según el personaje creado por Steve Alten Fotografía Haris Zambarloukos Música Harry Gregson-Williams Intérpretes Jason Statham, Sienna Guillory, Wu Jing, Shuya Sophia Cai, Cliff Curtis, Page Kennedy, Sergio Peris-Mencheta, Skyler Samuels, Melissanthi Mahut Estreno en España, China y Estados Unidos 4 agosto 2023

Todo lo que prometían películas como Turistas o High-Rise se fueron al traste cuando su director Ben Wheatley comenzó a naufragar con una carrera errática y poco o nada interesante, cuya cumbre la encontramos en la insulsa adaptación de Rebeca que perpetró hace unos años. A él se le ha encargado sin embargo la esperada secuela de un éxito sorpresa de hace cinco años, y aunque mantiene las premisas con las que tanto disfrutamos entonces, esta vez el carácter decididamente perezoso de la función hace que presenciemos un clásico más de lo mismo pero mucho más decepcionante y menos divertido.

Arranca de forma prometedora, con una divertida evolución de especies prehistóricas depredadoras, y una atractiva incursión en el ecologismo de acción. Pero de pronto, su primera mitad se nos antoja prácticamente insufrible, sometiéndonos a una historia que carece de cualquier lógica y credibilidad, por mucha ciencia-ficción de que se trate. Superado el aburrimiento, lo que depara su segunda parte no es sino una repetición de lo que tanto celebramos en la anterior y original entrega, primando la desvergüenza y los efectos visuales, pero sin que nada de eso pueda disimular su enclenque guion, plagado de ridículos diálogos, y su débil diseño de personajes, con Sergio Peris-Mencheta como histriónico malvado, y la inevitable niña repelente volviendo a encabezar la cuota china de la producción.

Teniendo en cuenta que la empresa se antoja un híbrido entre Tiburón y Parque Jurásico, con referencia explícita incluida a Tiburón 2, habrá que echarle las culpas de este desaguisado a Spielberg, o al menos exigir a sus responsables que le paguen los consabidos derechos de autor.

EL PEOR VECINO DEL MUNDO Mejora el original

Título original: A Man Called Otto
USA-Suecia 2022 126 min.
Dirección
Marc Forster Guion David Magee, según el guion de Hannes Holm basado en la novela de Fredrick Backman Fotografía Matthias Koenigswieser Música Thomas Newman Intérpretes Tom Hanks, Mariana Treviño, Manuel García Rulfo, Rachel Keller, Cameron Britton, Mack Bayda, Truman Hanks, Juanit Jennings, Peter Lawson Jones, Mike Birbiglia Estreno en España 28 diciembre 2022; en Estados Unidos 13 enero 2023


En 2015 triunfaba en medio mundo Un hombre llamado Ove, una película sueca entre la comedia y el drama sobre un anciano huraño que hundía su miseria y desacomodo en una tragedia familiar. A pesar de su carácter híbrido y desequilibrado, la cinta logró el reconocimiento de público y crítica, e incluso se coló en las nominaciones a los Oscar de aquel año. El remake americano no tardó en producirse y la pasada Navidad llegaba a nuestras pantallas con el aval de Tom Hanks como protagonista.

La decepción que nos causó el original provocó que despreciáramos esta versión que hemos recuperado en el cine de verano de la Diputación. Marc Forster es uno de esos directores que consideramos artesanales, que lo mismo se encarga de un drama (Monster’s Ball) que de una comedia amable (Descubriendo Nunca Jamás) o una película de acción (Quantum of Solace, Guerra Mundial Z), y casi siempre con resultados al menos estimables. Es el caso de esta película cuyo original ya anclaba sus raíces en el Gran Torino de Eastwood y que ahora logra con una actuación excelente de Hanks, la comicidad extraordinaria de la actriz mejicana Mariana Treviño y un guion en el que se opta por dar mayor relieve al carácter cómico de la empresa, un film más que estimable y reconfortante, que se deja ver sin más pretensión que la de pasar un rato agradable no exento de reconfortante sentimentalismo.

En su resultado final caben muchas cuestiones, tratadas con ligereza pero acierto, que incluyen la diversidad, la inmigración, la religión, la especulación inmobiliaria y el respeto a la tercera edad, todo ello tratado con mucho tacto y sin olvidar en ningún momento que se trata de una comedia amable y distendida.

viernes, 4 de agosto de 2023

A CIEGAS (BIRD BOX) y BIRD BOX BARCELONA Instinto maternal

USA 2018 124 min.
Dirección
Susanne Bier Guion Eric Heisserer, según la novela de Josh Malerman Fotografía Salvatore Totino Música Trent Reznor y Atticus Ross Intérpretes Sandra Bullock, Trevante Rhodes, John Malkovich, Sarah Paulson, Jacki Weaver, Danielle Macdonald, Julian Edwards, Vivien Lyra Blair, Rosa Salazar, BD Wong, Tom Hollander, Machine Gun Kelly, David Dastmalchian Estreno en Netflix 21 diciembre 2018

España 2023 110 min.
Guion y dirección
Álex y David Pastor, según la novela de Josh Malerman Fotografía Daniel Aranyó Música Zeltia Montes Intérpretes Mario Casas, Georgina Campbell, Diego Calva, Alejandra Howard, Naila Schuberth, Patrick Criado, Celia Freijeiro, Lola Dueñas, Gonzalo de Castro, Michelle Jenner, Leonardo Sbaraglia Estreno en Netflix 14 julio 2023


El escritor norteamericano Josh Malerman saltó a la fama adelantándose unos años a la reciente pandemia con la publicación de su novela Bird Box. Sólo tres años después Netflix compró los derechos para convertirla en una película dirigida por Susanne Bier, ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2010 por En un mundo mejor, y protagonizada por Sandra Bullock. En ella una plaga de seres fantásticos siembra el terror entre la población mundial provocando suicidios en masa, mientras Bullock interpreta a una superviviente que se desvive por sacar adelante a un niño y una niña sobre las que pesa un sentimiento de responsabilidad adquirido a pesar de una maternidad no deseada y para la que no se sentía a priori preparada. Es en el tratamiento de un terror ciego que impide visualizar los seres provocadores del fatalismo, donde reside el entretenimiento de un film que se desarrolla en gran parte entre bosques, montañas y ríos de una naturaleza exultante. El trabajo concienzudo de la protagonista y el resto del elenco eleva por encima de la mediocridad un trabajo que su realizadora no parece tomarse demasiado en serio, no obstante lo cual logra transmitir ese desasosiego generado por la sobrenatural circunstancia, y a la vez despertar ese instinto maternal no sólo sobre el guion sino traspasando la pantalla de forma hábil e ingeniosa.

Ahora, tras la pandemia, cinco años después de la anterior entrega, son dos directores ampliamente experimentados en el cine americano (Infectados, el guion de Eternal, dirigida por Tarsem Singh y protagonizada por Ryan Reynolds) quienes se encargan de este spin-off ambientado en Barcelona, donde partiendo del original de Malerman, se narra en paralelo a la pesadilla sufrida en A ciegas las desventuras de un grupo de supervivientes en una Barcelona devastada y azotada también, como el resto del mundo, por la catástrofe. Aunque ambas películas, y el libro en que se basan, parecen tener como referente la espléndida película de Shyamalan El incidente, abordan la situación desde un prisma singular, siendo ahora su protagonista una suerte de antagonista de la anterior, con un Mario Casas que lucha también por mantener su instinto paternal, mientras por el camino encuentra a quien hace lo propio pero como madre no biológica. Sin embargo, los hermanos Pastor no se conforman con insistir en este particular, sino que convierten su particular historia en un vehículo con el que denunciar la labor adoctrinadora de la Iglesia, el control y el dominio de la mente como motor para ejercer el poder, y la fe ciega anclada en el apocalipsis como elemento distanciador de la realidad y obstáculo para el progreso y el desarrollo humano.

Aunque es cierto que todo este material temático y dramático queda bastante diluido en favor de una puesta en escena impactante, un sentido de la tensión y el ritmo encomiables y un alarde en efectos especiales sorprendente que convierte Barcelona en una ciudad fantasma, superando con creces los esfuerzos desplegados por sus realizadores en Los últimos días, film protagonizado por José Coronado y Quim Gutiérrez en 2013. Aunque se trata de una producción netamente española, se nota la mano de los responsables de Netflix internacional, para la que los Pastor trabajaron anteriormente en el film Hogar protagonizado por Javier Gutiérrez. Una cuidada producción que se beneficia también de una luminosa y contrastada fotografía y la atmosférica música de Zeltia Montes en las antípodas de su galardonada a pesar de mediocre banda sonora para El buen patrón. Destacan también las buenas interpretaciones de todo el elenco, especialmente un Mario Casas cada vez mejor actor, y que se defiende para la ocasión también en inglés y alemán.

miércoles, 2 de agosto de 2023

LAS CANCIONES SIN PALABRAS DE TÓTEM ENSEMBLE

XXIV Noches en los Jardines del Alcázar. Tótem Ensemble: Vladimir Dmitrenco y Luis Miguel Díaz, violines; Jerome Ireland, viola; Nonna Natvlishvili, violonchelo; Francisco Lobo, contrabajo. Programa: Canciones de Coldplay, Deep Purple, Sting, The Beatles, Joan Manuel Serrat, Pink Floyd, Queen y Abba. Martes 1 de agosto de 2023


Un año más, el icónico grupo Tótem Ensemble, integrado por cuatro maestros y una maestra de la Sinfónica, aprovecha el verano para encajar uno de sus temáticos programas en el ciclo de conciertos que Actidea organiza desde hace casi un cuarto de siglo en el Jardín del Cenador de la Alcoba de los Reales Alcázares. Y lo hace esta vez acompañándose de un nutrido repertorio de canciones del pop y el rock europeo. Recuerdo en la época en que más música comercial escuchaba, los ochenta del siglo pasado, que aparte de la eclosión de grupos y solistas españoles que tanto proliferaron en aquel momento, lo que más sonaba en la radio, los locales de moda y mi propio tocadiscos, era música británica, incluso más que la norteamericana. Y eso fue precisamente lo que abundó en esta exhibición del conjunto sevillano, con la única excepción de Abba y Serrat por aquello de incluir un tema español, en este caso escogido por ser el más reconocido por el público de cuantos se enmarcan en el pop patrio.

Mientras restaurantes y salas de espera se ambientan desde hace un buen puñado de años con covers de canciones de éxito, otra costumbre muy arraigada en los últimos tiempos es adaptar estos temas a la gramática clásica, a menudo con un índice de creatividad alto que no siempre se corresponde con aciertos. Lo que Tótem Ensemble hace con sus repertorios, ya sean clásicos, populares, de música de cine o de cualquier otra índole, se encuentra a medio camino del cover y esa creatividad aludida, aunque más cerca de lo primero. Sus meritorias adaptaciones se limitan sin embargo a sustituir voces e instrumentación original por los timbres y recursos de la cuerda clásica, abreviando en la mayoría de los casos la duración de los temas, seguramente con el fin de encajar el máximo número de ellos en el constreñido horario que impone el patronato. El resultado, como en otras muchas ocasiones, fue ampliamente aplaudido por un público que agradece estas propuestas livianas y distendidas, ideales para disfrutar del frescor que no decepcionó esta pasada noche.

Nada mejor que empezar con un grito de guerra, Viva la vida de Coldplay, el más actual de cuantos temas escogieron, y que aprovecharon para hacer relucir sus instrumentos y recursos expresivos, con abundancia de arpegios y ataques en staccato. La fuerza y la energía con la que abordaron la pieza se convirtió en recurrente a lo largo de todo el concierto, con el siempre locuaz y ocurrente Vladimir Dmitrenco protagonizando la voz principal, sólo ocasionalmente alternada con la del también violinista Luis Miguel Díaz, de sonido más suave y aterciopelado que el crispado y puntualmente áspero del músico moldavo, a quien a buen seguro debemos la planificación general del programa. Muy breves fueron dos de las únicas concesiones al más puro romanticismo, el Every Breath You Take de The Police, y el ya aludido Serrat con su siempre emotivo Mediterráneo, que el conjunto defendió como el resto, con ahínco y respeto absoluto a la estructura y estética de los originales.

The Beatles y Queen ocuparon gran parte del concierto, con tres piezas de cada uno, desde el mítico Yesterday a una muy atinada y perfeccionista recreación también abreviada de la Rapsodia Bohemia, quizás la más idiomática por su propia condición y génesis, pasando por el rabioso Come Together o el alegre Don’t Stop Me Now. Paradas también en Deep Purple y su legendario Smoke on the Water y el Money de Pink Floyd, que Dmitrenco acompañó con sorprendentes disonancias imitando la caja registradora. Nonna Natvlishvili y Paco Lobo administraron con acierto el ritmo y el cuerpo de cada tema, mientras Jerome Ireland acompañó a la viola como siempre hace, desde la pulcritud y el perfeccionismo. Un trío de éxitos de Abba (Waterloo, Mamma Mia y S.O.S.) y una abigarrada y furiosa tormenta de verano de Las cuatro estaciones de Vivaldi como propina, pusieron el broche final a una cita muy apreciada por el público asistente.

Foto: Actidea
Artículo publicado en El Correo de Andalucía