domingo, 18 de mayo de 2025

TRAS EL VERANO Conflictos afectivos

España 2025 94 min.
Dirección
Yolanda Centeno Guion Yolanda Centeno y Jesús Luque Fotografía José Luis Bernal Ibáñez Música Pablo Cervantes Intérpretes Alexandra Jiménez, Juan Diego Botto, Álex Infantes, Ruth Gabriel, Stéphanie Magnin, Alicia Moruno, Edu Rejón Estreno en el Festival de Málaga 20 amrzo 2025; en salas 16 mayo 2025

Como muchos otros y otras realizadoras debutantes en el largometraje, Yolanda Centeno tira de un cortometraje previo para desarrollarlo, con el añadido de basarse además en algún tipo de experiencia propia. En este caso, la directora echa mano de Imposible decirte adiós, de 2021, donde su protagonista, también Alexandra Jiménez, afronta la separación de su pequeño hijastro como consecuencia del fracaso sentimental con su pareja, en aquel trabajo Fele Martínez, ahora Juan Diego Botto. Se muestra así cómo la legislación, tan a menudo por detrás de las necesidades políticas y sociales, no da respuestas a nuevas sensibilidades. En este caso, un nuevo modelo de familia, alejado del convencional y tradicional modelo nuclear, no encuentra soluciones prácticas al conflicto de afectos que se genera entre una madrastra, el niño al que ha criado durante años, su ex pareja, la madre biológica y la nueva pareja de la protagonista, en este caso una mujer a la que da vida Ruth Gabriel, también presente en el mencionado cortometraje.

Pero la cinta no se centra en ningún tipo de batalla legal, aunque la mencione, sino en el conflicto de sentimientos que esta situación genera, especialmente de cara a la incomprensión, la frustración y la falta de respuestas que provoca en el más inocente de los personajes conjugados, el pequeño, magistralmente interpretado sin impostaciones ni afectaciones, con frescura y naturalidad, por Álex Infantes. El film se articula en torno a esta galería de personajes, pero sobre todo de la tierna y cómplice relación que se entabla entre la madrastra y el niño, sin énfasis en el sentimentalismo, aunque la delicadeza de la grácil situación pueda llegar a emocionarnos en una justa medida.

Con producción andaluza y rodaje en Málaga, Huelva y fundamentalmente Sevilla, se trata de una hermosa película que pone sobre la mesa un problema delicado con necesidad de respuestas acuciantes por parte de una legislación que en buenas manos deberá siempre perseguir la felicidad en el más amplio abanico de sus posibilidades, algo que las políticas conservadoras siempre serán reacias a cumplir. Con ellas nunca se avanza, aunque siempre acaben aprovechándose después, cuando las políticas progresistas dan respuesta a las nuevas necesidades.

sábado, 17 de mayo de 2025

MODERNISMO Y UNA ATREVIDA CONJUNTA

Concierto nº 8 de la temporada XIV de la Orquesta Sinfónica Conjunta de la Universidad de Sevilla y el Conservatorio Superior de Música Manuel Castillo. Antonio David Moreno, viola. Andrea Ramírez, soprano. Nerea Barraondo, mezzosoprano. Juan García Rodríguez, director. Programa: Concierto para viola, de Bartók (versión de Michael Thomas); Socrate, de Satie. Auditorio de la ETS de Arquitectura, viernes 16 de mayo de 2025


La capacidad de sorprender de Juan García al frente de la Conjunta no tiene límites, y así lo demuestra otro de sus muy atractivos programas, con piezas que difícilmente tendríamos oportunidad de escuchar aquí si no fuera por su inagotable imaginación y creatividad. Desde hace ya catorce años, García cuenta con un proyecto fértil e ilusionante con el que dar rienda suelta a sus inquietudes puramente sinfónicas, compaginándolo con una fructífera e impagable labor al frente de Zahir Ensemble y ese favor que le hace a la ciudad de enfrentarse a la música de nuestro tiempo y no anquilosarse en la de otras épocas y otros repertorios tan trillados de los que tanto tiran otras instituciones más arraigadas y apoyadas de la urbe.

No es el salón de actos de Arquitectura el que mejor se acomoda a las intenciones y prestaciones de esta orquesta de jóvenes en prácticas. Echamos de menos el cada vez menos utilizado Auditorio de Ingenieros que con el tiempo se convirtió en sede principal de la mutante formación. El calor reinante y una acústica demasiado seca no favorecen el disfrute de la música, pero el esfuerzo merece cuando en los atriles se posan partituras tan insólitas como las que anoche acompañó este octavo encuentro de la temporada con tan estimulante orquesta.


El joven Antonio David Moreno demostró su aplicado conocimiento de todos los resortes de la viola enfrentándose a una obra tan complicada como el Concierto (inacabado) para viola de Bela Bartók. Una obra que apenas dejó esbozada antes de morir, pero que con las indicaciones que tuvo tiempo de dar a su amigo Tibor Serly, éste fue capaz de orquestarla a requerimiento de los herederos del compositor. Como obra inacabada que es, muchas han sido las sensibilidades que se han atrevido a completarla, la última podríamos decir que es la de Michael Thomas, siempre tan activo y entusiasta, que con tanto esfuerzo tira de formaciones de nuestra comunidad como la Bética de Cámara o la Orquesta de Almería.

Podríamos aseverar que Thomas ha logrado recrear el espíritu enrarecido, intrigante y misterioso que tanto se acomoda a la estética de Bartók, y que en manos de Serly quedó bastante difuminado. Su versión mantiene la actitud rapsódica del solista y la complejidad de su gramática, a la vez que potencia el trabajo de la orquesta y una exuberante combinación tímbrica, especialmente visible en el trabajo de los metales. De todo esto se hizo eco la batuta siempre inquieta y enérgica de García, si bien percibimos en la plantilla cierto desequilibrio y algún que otro molesto desencuentro entre secciones, que destiñó el buen resultado que esperábamos anotar de tan rutilante interpretación.

El trabajo de Moreno fue sin embargo impecable, atento y esmerado, sin estridencias, con un sonido diáfano y homogéneo sometido con acierto y flexibilidad a sus continuos cambios de color y registro, coronando una más que aceptable versión de la pieza, al margen de esas puntuales irregularidades, que bien podrían por otro lado deberse a la literatura inquietante y enrarecida de Thomas al respecto, tan acostumbrados que estamos a la más preciosista y retraida de Serly.

¿Quién mejor que García para ofrecernos una página tan insólita y atrevida como Socrate, y sumergirnos así en las claves más evidentes del modernismo musical? Esta obra concebida para voz y pequeña orquesta a partir de un original para piano y voz, fue encargo de la Princesa de Polignac para acompañar el recitado en voz alta de diversos extractos de los diálogos de Platón referidos a Sócrates, y que Satie pareció aceptar a regañadientes. Siguiendo la traducción de Victor Cousin, y con la feliz y acertada idea de proyectar los textos con elegante caligrafía para que pudiésemos seguir su conceptual trama, la versión definitiva respetó el encargo de que fueran solo voces femeninas las intervinientes, a pesar de que dieran voz a personajes masculinos, pero añadiendo orquesta que proporcionara una base dramática, aunque repetitiva, a la propuesta.

Alcibiades, Sócrates, Fedro y Fedón encontraron en las muy bien entonadas voces solistas la vía de comunicación con un público que asistimos atentos y curiosos a tan insólita propuesta. Los resultados, como suele ocurrir cuando se pone tanto empeño e ilusión en la empresa, fueron sobresalientes, ahora sí con una orquesta harto disciplinada, una cuerda tersa y un perfecto equilibrio entre todas las voces. La ocasión nos permitió además disfrutar de la voz estremecedora, poderosa y muy implicada dramáticamente de la joven mezzo navarra Nerea Barraondo, que cargó con el mayor peso de la función. Junto a ella, las aportaciones de la soprano Andrea Ramírez brillaron lo justo, aportando variedad y elegancia a un conjunto que convenció de principio a fin para disfrute de todos y todas las asistentes.

viernes, 16 de mayo de 2025

Estreno en salas de ERNEST COLE: LOST AND FOUND

 Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el 12 de noviembre de 2024

UNA FRÍA COMBINACIÓN DE AROMAS Y SENTIMIENTOS

Gran Sinfónico nº 11 de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Iván Martín, piano. Pablo González, dirección. Programa: Siete principios herméticos, de Daahoud Salim; Noches en los jardines de España, de Falla; Sinfonía nº 6 en si menor, Op. 74 “Patética”, de Chaikovski. Teatro de la Maestranza, jueves 15 de mayo de 2025


La de anoche, y su repetición hoy, ha sido al menos la tercera vez que el director asturiano Pablo González se pone al frente de la Sinfónica de Sevilla, y como en aquellas otras ocasiones, su batuta no tuvo el reflejo que merece su inusitado entusiasmo e incuestionable profesionalidad. En los atriles, un estreno absoluto, el que está considerado mejor concierto español para piano de todos los tiempos, y una de las más desgarradoras y populares sinfonías jamás compuestas.

Interesante paisaje musical

No deja de ser un enorme placer comentar en estas páginas la impresión que nos causa un estreno absoluto, al que nos acercamos con los oídos vírgenes y curiosos, sin el contagio que otras interpretaciones puedan provocar en nuestra percepción de la música. No recuerdo que la ROSS haya interpretado antes una pieza de Daahoud Salim, nacido en Sevilla pero de ascendencia afroamericana. Sí lo hizo la OJA cuando en abril de 2023 interpretó su concierto para saxofón De paz interna.

Hijo del veterano y casi diríamos legendario Abdu Salim, que desde su Texas natural decidió instalarse en nuestra ciudad y agitar su vida jazzística, una disciplina que siempre ha calado fuerte entre nuestros y nuestras aficionadas, Daahoud derrocha personalidad y atesora una impecable formación clásica y jazzística que se hizo especialmente perceptible en aquel concierto de saxofón referido.

Siete principios herméticos se muestra, sin embargo, más heredera de otra influencia norteamericana, la que se refleja en esos amplios paisajes y épicas sensibilidades que desde tiempos de Aaron Copland acompañan buena parte de la producción musical de Estados Unidos. Pero la pieza de Salim no se fija en amplias praderas ni majestuosas montañas, sino en otra conquista aún por perfeccionar del ser humano, el espacio, ese cielo estrellado que alberga multitud de misterios y secretos y que el compositor parece evocar desde la especial tímbrica centelleante con la que arranca esta obra en siete movimientos.

Una creación majestuosa pero contenida que recrea atmósferas atreviéndose a retar las corrientes más vanguardistas en beneficio de la tonalidad y el romanticismo efervescente de sus líneas discretamente melódicas, sin por ello desdeñar su imponente modernismo al servicio de una evocación de imágenes muy arraigadas en nuestro acervo cultural.


Sus breves movimientos hacen acopio de ese ambiente relajado y fantasioso que parece dibujar, hasta que un perfectamente urdido crescendo se adueña del galopante Género final, con estructura férrea, un juego de dinámicas bien urdidas y una orquestación generosa en detalles e impresiones sensoriales.

La interpretación meditada y respetuosa de González y los maestros y maestras de la orquesta obtuvo la aprobación manifiesta del joven compositor, cuyo momento de gloria saludando al público se vio entorpecido por la entrada de espectadores y espectadoras rezagadas, que bien podrían haber esperado al dilatado interludio que precedió a la siguiente pieza, ajuste del piano incluido.

Falla y Chaikovski, demasiado contenidos

El pianista canario Iván Martín fue el reconocido solista en Noches en los jardines de España, ese concierto para piano que en realidad no lo es, más una triada de nocturnos bautizados como impresiones sinfónicas. El del piano aquí no es un papel protagonista sino uno principal al que acompaña el resto de la orquesta, lo que no resta importancia al esmero que el solista ponga a la hora de desgranar el sinfín de aromas y emociones que evoca la magistral partitura de Falla.

Martín estuvo acertado en la parte técnica, con un arranque mágico y un sinfín de filigranas impecablemente recreadas. Pero se enfrentó a una batuta que no puso toda la atención debida al volumen, empañando en más de una ocasión el trabajo del pianista, que por otro lado tampoco domina siempre la función. Y eso que en general la interpretación se reveló flácida y lánguida en su empeño por ser delicada y rehuir de superfluos efectismos, incuso en el enérgico y fogoso movimiento final en los jardines de la Sierra de Córdoba.


González descubrió su impecable faceta de orador ameno y distendido, con una elocuencia precisa y esmerada, en su insólita introducción de la Sinfonía Patética de Chaikovski, destacando la dificultad de averiguar la verdadera carga dramática y programática de la obra. Sin embargo esta admiración apasionada que demostró en su locuaz presentación, no tuvo el reflejo adecuado en una interpretación que igual que la pieza de Falla, se antojó demasiado contenida.

Pero a pesar de estos inconvenientes, la elegancia y la delicadeza que González imprimió a su dirección tuvo su reflejo en la estética melancólica que acompañó toda la partitura, excepto lógicamente el triunfal allegro molto vivace al que sin embargo faltó ironía y algo más de bullicio. La suya fue una Sexta elegante y contenida más de lo conveniente, en la que atisbamos una especial recreación y apertura de líneas melódicas en el movimiento inicial, pero menos desgarro del aconsejable en el adagio lamentoso final.

Fotos: Marina Casanova
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 15 de mayo de 2025

UNA QUINTA PORTUGUESA y un piso en Barcelona

España-Portugal 2025 114 min.
Guion y dirección
Avelina Prat Fotografía Santiago Racaj Música Vincent Barrière Intérpretes Manolo Solo, María de Medeiros, Branka Katic, Rita Cabaço, Ivan Barnev, Luisa Cruz, Rui Morrison, Xavi Mira, Bianca Kovacs Estreno en el Festival de Málaga 17 marzo 2025; en salas 9 mayo 2025

Avelina Prat
sorprendió hace un par de años con Vasil, crónica de una mente prodigiosa lastrada por la condición de indigente refugiado en Valencia, producto de la infame situación política y social de su país, Bulgaria. Pero aquella declaración de buenas intenciones se quedaba un poco corta a la hora de llegar al público y convencer de sus indudables bondades. Ahora insiste en analizar ese universo de vidas lastradas por una geografía injusta en la que impera la desigualdad y la falta de oportunidades, pero con un objetivo distinto y una vocación más universal en todos los sentidos, especialmente en lo que a sentimientos se refiere.

En éste su segundo largometraje la directora valenciana se adentra en el fascinante mundo de la fábula a través del siempre atractivo tema de la suplantación y la búsqueda de una nueva vida. Un renacer que parte de una situación no querida, sobrevenida, y que luego de forma más o menos natural va orientándose hacia una nueva luz, una perspectiva diferente de la vida y la posibilidad de encontrar la felicidad de la forma quizás menos previsible. Un juego de espejos para el que la realizadora hace acopio de delicadeza y elegancia, regalándonos una hermosa película, romántica y evocadora, bañada por el encanto, la calma y la luz del país vecino en su vertiente más rústica y amable.

El tratamiento literario del conjunto y el magnífico trabajo de su trío protagonista, logran redondear este perfecto pretexto para dejarse llevar por la vertiente más amable y apacible del ser humano, esencial para recuperar la confianza en nosotros y nosotras mismas. El descubrimiento de la sin embargo veterana actriz serbia Branka Katic, todo encanto y luminosidad, la hermosa madurez de María de Medeiros y la solidez labrada a lo largo de los años de un insuperable Manolo Solo, funcionan por sí solos como atractivos para dejarse atrapar por esta preciosa propuesta mediterránea.

EL CIELO DE LOS ANIMALES La espera de lo inevitable

España 2025 81 min.
Guion y dirección
Santi Amodeo, según las historias de David James Poissant Fotografía Leonardo Hermo Música Marcos Amodeo Intérpretes Raúl Arévalo, Paula Díaz, África de la Cruz, Claudio Portalo, Manolo Solo, Jesús Carroza Estreno en el Festival de Málaga 20 marzo 2025; en salas 9 mayo 2025

Tras un decepcionante paréntesis comercial con ¿Quién mató a Bambi? y la algo menos malograda Yo, mi mujer y mi mujer muerta, el director sevillano Santi Amodeo recuperó su estilo rebelde y a contracorriente con Las gentiles, donde bautizaba artísticamente a Paula Cruz, una de las protagonistas de su nueva película. Se trata de la adaptación de varios relatos cortos del escritor estadounidense David James Poissant, combinando hábil e ingeniosamente un estilo narrativo afín a la realidad con otro que nos transporta al mundo de los sueños y la fantasía.

De esta forma, nos presenta tres historias en las que la espera de lo inevitable se hace muy presente, y donde la promesa de una vida más allá de la terrenal convive con la presencia de un particular animalario que anima cada relato y le proporciona su particular esencia. Por lo tanto lo del título no es un capricho ni una extravagancia, sino que configura a grandes rasgos la intención y el contenido de alguna forma psicoanalítico de esta extravagante aventura en tres episodios.

La fuerza de la puesta en escena, aparentemente austera pero inteligentemente articulada para generar cierto enrarecimiento y una mirada algo marciana del conjunto, logra que temas como la pérdida, la volatilidad del ser humano y, sobre todo la tensa evidencia de la muerte, se hagan dueños de la función. Brillan en el conjunto las interpretaciones de su elenco, especialmente Manolo Solo y Jesús Carroza, que interpretan el tercero de los relatos, el que aporta la dosis de comedia que este tipo de proyectos necesita.

miércoles, 14 de mayo de 2025

ENEMIGOS Dulce venganza

España 2025 103 min.
Dirección
David Valero Guion David Valero y Alfonso Amador Fotografía Alberto Pareja Música Steve Lean Intérpretes Christian Checa, Hugo Eelzel, Estefanía de los Santos, Luna Pamiés, José Manuel Poga, José María Peinado, Sara Vidorreta Estreno en el Festival de Málaga 15 marzo 2025; en salas 9 mayo 2025


Aunque pueda parecer otra película de contenido social con barrios marginados y problemas en la calle, en la línea de José Antonio de la Loma o Eloy de la Iglesia, perpetuado en este siglo por directores como Alberto Rodríguez o Achero Mañas, se trata en realidad de una película difícil de encasillar. Podríamos considerarla un cuento moderno, un entretenimiento bien urdido con ínfulas educativas; en definitiva, una cinta a la que resulta difícil resistirse y a la que preocupa hacerle una mala crítica. Lo peor es que apenas se puede contar ni de qué va, limitándonos a esbozar su argumento como la historia de una venganza diferente, en cierto modo edificante y reveladora.

Claro que para llegar a ese resultado, su director, curtido fundamentalmente en el cortometraje y algún documental, siendo éste su primer largometraje de ficción, ha tenido que colmarse de valor e ingenuidad. De esta forma lo que queda es un producto con muy buena voluntad, con valores positivos y educativos, pero algo lastrado por un exceso de ingenuidad infantil. Una inocencia que, por otro lado, constituye también un aliciente. No cabe duda de que Valero y su coguionista se lo han trabajado bastante al dotar su amable y original propuesta de una buena estructura narrativa y un hilo conductor a través de la música y la poesía callejera, en definitiva el rap.

Cabe destacar como artífices indiscutibles del buen resultado de la operación a su reparto, encabezado por Christian Checa, a quien descubrimos en el debut en la dirección de Juan Diego Botto, En los márgenes, y Hugo Welzel, que interpretó un personaje también difícil en la miniserie El hijo zurdo. Junto a ellos cumplen sus funciones con esmero y dedicación los andaluces Estefanía de los Santos y José Manuel Poga, junto a la joven encantadora Luna Pamiés, en su segundo trabajo tras El agua. Ambientada en los supuestos barrios marginales de Alicante, su banda sonora y buena ambientación logran que se deguste con interés y curiosidad.