sábado, 4 de febrero de 2012

MONEYBALL: ROMPIENDO LAS REGLAS Juego de listos

Título original: Moneyball
USA 2011 133 min.
Dirección Bennett Miller Guión Steven Zailian y Aaron Sorkin, según la novela de Michael Lewis Fotografía Wally Pfister Música Mychael Danna Intérpretes Brad Pitt, Jonah Hill, Philip Seymour Hoffman, Robin Wright, Chris Pratt, Tammy Blanchard, Stephen Bishop, Spike Jonze Estreno en España 3 de enero de 2012


Hay mucha apariencia en esta película, empezando porque parece una película modesta engrandecida por las seis nominaciones con las que llega a nuestras pantallas, tras cuatro meses de su estreno en Estados Unidos. Pero si uno piensa en que está protagonizada por Brad Pitt, escrita por Aaron Sorkin (La red social) y Steven Zailian (Millennium, La lista de Schindler, En busca de Bobby Fischer), tiene fotografía de Wally Pfister (Origen, El caballero oscuro) y música de Mychael Danna (La tormenta de hielo, Pequeña Miss Sunshine), y dura dos horas y cuarto, enseguida te das cuenta de que no es en absoluto una película modesta o pequeña. Aparentemente se trata de un film sobre el baseball, pero lo es sólo en la superficie, aunque tampoco se engañen, gana puntos si interesa este deporte, y los pierde en caso contrario; el juego es el pretexto, o el contexto, que sirve al realizador de Truman Capote - al que se notan sus orígenes en el documental en el trazo a veces hiperrealista con el que retrata a personajes y situaciones en esta película - para analizar cuestiones universales que pueden interesarnos a todos y todas y aplicar sus consecuencias a nuestras propias realidades. El trabajo en equipo y la confianza en las personas con quienes colaboramos se encuentra en el fundamento de esta cinta. Desechar la mediocridad, no dejarse llevar por las apariencias, buscar siempre la eficacia y rodearnos de gente capaz, que compensen nuestras limitaciones, son algunos de los útiles mensajes inscritos en un film por ello interesante. Pero lo es más cuando presenta sus premisas, pues en el momento en el que sus tesis están suficientemente desarrolladas, y eso ocurre mucho antes de un desenlace anunciado y por ello sin intriga ni misterio, la cosa deja de interesar y su metraje se antoja demasiado largo. Brad Pitt sobrelleva con más que dignidad y profesionalidad un papel que podría ser el de su vida, demostrando una vez más que lo suyo no es sólo una cara bonita y un físico espectacular, claro que esa “apariencia” le ayudó mucho, a pesar de que esta película denuncie lo contrario. Filmada con calma, lo que hoy en día se agradece mucho, contiene escenas muy logradas, como los debates de la junta directiva del equipo protagonista, y presencias entre los secundarios muy estimulantes, empezando por el carismático Jonah Hill (Cyrus), cuyo rostro desnortado contrasta con su apabullante buen ojo para el negocio.

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