martes, 9 de julio de 2019

522. UN GATO, UN CHINO Y MI PADRE Psicoanálisis desorientado

España 2019 90 min.
Guion y dirección Paco R. Baños Fotografía Fran Fernández Pardo Música Pedro Marques Intérpretes Natalia de Molina, Alberto Jo Lee, Miguel Borges, Manolo Solo, Maya Murofushi, Joao Lagarto, Sergio Domínguez Estreno en el Festival de Málaga 19 marzo 2019; en salas comerciales 5 julio 2019

Después de cambiar de registro, encargándose de varios episodios de la serie de Alberto Rodríguez La peste, el director sevillano Paco R. Baños regresa a la fórmula que tan buenos resultados le reportó en Ali, su debut en el largometraje hace ocho años. Abrazando de nuevo el estilo inconfundible del cine independiente americano y fijando su atención otra vez en una joven voluble en busca de una solución a sus problemas existenciales, el experimento no consigue sin embargo levantar el vuelo en esta ocasión.
 
Con expresión permanentemente antipática, Natalia de Molina interpreta a una improbable portuguesa afincada en Sevilla que sufre de una particular agorafobia que le impide alejarse más de 522 pasos de su casa, y que al morir su gato decide viajar a su tierra natal con el fin de enterrar allí las cenizas del animalito, haciendo de la furgoneta de un vecino chino (en realidad japonés) su nueva casa. Por lo visto la enfermedad está generada por un trauma de infancia, el abandono de su padre, con lo que la función se convierte en un endeble trabajo de psicoanálisis sin rumbo ni sentido.
 
Disfrutar de los paisajes del Algarve, su banda sonora, deudora también de ese espíritu happy del cine indie y salpicado de algún que otro fado, y para quienes somos de aquí adivinar durante sus primeros veinte minutos las localizaciones en las calles de Triana, Alameda y Reyes Católicos, incluido un falso cine Cervantes desplazado frente al puente de Triana, son los únicos alicientes de este film, una decepción después del buen sabor de boca que nos dejó Ali, cuya protagonista, Nadia de Santiago, hace un cameo en esta película para aclararnos la verdadera naturaleza del falso chino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario