domingo, 18 de septiembre de 2022

LA CASA ENTRE LOS CACTUS Una buena historia mal desarrollada

España 2022 88 min.
Dirección
Carlota González-Adrio Guion Paul Pen, según su propia novela Fotografía Kiko de la Rica Música Zeltia Montes Intérpretes Ariadna Gil, Daniel Grao, Ricardo Gómez, Zoe Arnao, Aina Picarolo, Anna Ruis Solera, Carla Ruiz Solera, Judith Fernández, Marga Arnau Estreno 16 septiembre 2022

Hay una buena historia en este debut en el largometraje de la directora catalana Carlota González-Adrio, pero aunque su guion lo firma el propio autor de la novela en que se basa, decepciona su desarrollo. Agradecemos las películas con una duración standard de hora y media, tantas veces traicionada por ambición y para no dar más que vueltas sobre lo mismo. Pero aquí precisamente el metraje se pierde entre mohines e imposturas que aportan poco a una trama cuya consistencia exige más convicción, más datos y más información, por no decir la cantidad de detalles que escapan a la lógica.

Es una pena porque, repetimos, hay una buena historia dentro, que se va desgranando partiendo de situaciones tópicas y mil veces vistas para ir desembocando en una trama más compleja y atrevida, representando así a la perfección aquello de que nada es lo que parece. Sin embargo se acumula impostura, sobre todo en un primer tercio en el que las relaciones familiares se presentan poco naturales, y la ambientación en los setenta y en pleno corazón de Gran Canaria no hacen sino redundar en ese toque a lo vírgenes suicidas que parece querer darse al conjunto. Ese desarrollo decepcionante e insuficiente hace que la inquietud decaiga por momentos, que hayan continuas caídas de tensión y que, finalmente, la empresa naufrague por una considerable falta de cohesión entre todas sus evidentes artimañas.

Es el problema de ser pretenciosos, y González-Adrio lo demuestra con su caligrafía pausada y presuntamente de qualité, rodeándose además de importantes valores como Kiko de la Rica en su esmerada fotografía o Zeltia Montes en su esta vez más discreta aunque casi omnipresente partitura. En el apartado de las interpretaciones, Ariadna Gil resulta poco creíble, algo más se lo trabaja Daniel Grau y poco se deja a Ricardo Gómez para lucirse, mientras las niñas se limitan a resultar monas y dulces.

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