Dirección Víctor García León Guion Borja Cobeaga y Víctor García León Fotografía Eva Díaz Música Camila Rodríguez Intérpretes Marian Álvarez, Israel Elejalde, Juan Diego Botto, Natalia Reyes, Pilar Castro, Suso Nanclares, Bea Segura, Elena Sanz Estreno en el Festival de Málaga 6 marzo 2026; en salas 27 marzo 2026
De la unión entre Víctor García León y Borja Cobeaga surgió la trilogía televisiva Vota, Vamos y Venga Juan, una irónica, ácida y bastante malvada mirada al político de pacotilla al que daba vida Javier Cámara. Por separado, el primero se ha destacado como acertado cronista de la vida en nuestro país, generalmente de la mano de la comedia, en films como Más pena que gloria, Vete de mí o Selfie, mientras el segundo destacó en la misma línea con películas como Pagafantas, Los aitas o la serie No me gusta conducir. Hace unos años, García León dirigió Los europeos según una novela de Rafael Azcona, que parece ser quien haya influido y guidado al director para poner en pie éste su último trabajo, su comedia más ácida y lograda hasta la fecha, en la que ataca sin misericordia pero con una gran dosis de inteligencia, sutileza y mordacidad, a las familias que en este país han generado los monstruos que hoy deciden sobre nuestro futuro, despreciando sin compasión alguna todo nuestro pasado, nuestra memoria y lo que quienes nuestros más mayores habían construido tras la muerte del dictador.
Todo borrado de un plumazo para perseguir el ascenso social, el atropello y el éxito a cualquier precio, como hacen la pareja protagonista de un film en el que García León y Cobeaga retratan con precisión quirúrgica esa clase media, ligeramente intelectual y comprometida, ahora empeñada en despreciar las bondades de una educación igualitaria y un estado público del bienestar. La misma que aspira a otra clase alta de corte fascista y xenófoba, una apisonadora en cuyos ideales parecen mirarse como en un espejo jóvenes de toda condición en un mundo cuya decadencia le está haciendo romperse en añicos.
Marian Álvarez e Israel Elejalde como pareja trepa a costa de la educación de su hijo inadaptado, y Juan Diego Botto como impresentable niñato rico que desprecia sistemáticamente a quienes no son de su condición, a la vea que se aprovecha de ellos, bordan sus papeles. El resto logra encajar a la perfección, dentro de una trama que absorbe y sorprende, con guiños cómicos tan divertidos como incómodos y una habilidad para sostener largas y complejas secuencias, no importa la dificultad para mantener el interés y la tensión justas. Hacía tiempo que no disfrutábamos de una comedia española tan acertada y reluciente, a la vez que amarga.
