viernes, 13 de febrero de 2026

UN SUEÑO CON TIERNA PERSPECTIVA INFANTIL

El sueño de una noche de verano. Ópera en tres actos de Benjamin Britten. Libreto de Benjamin Britten y Peter Pears, basado en la obra homónima de William Shakespeare. Corrado Rovaris, dirección musical. Laurent Pelly, dirección escénica. Luc Birraux, reposición de la dirección escénica. Laurent Pelly y Massimo Troncanetti, escenografía. Laurent Pelly y Jean-Jacques Delmotte, vestuario. Michel Le Borgne, iluminación. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Banda interna del Conservatorio Manuel Castillo. Escolanía de Los Palacios (Aurora Galán, directora). Con Xavier Sabata, Rocío Pérez, Michael Porter, Heather Lowe, Joan Martín-Royo, Aoife Miskelly, Charlotte Dumartheray, David Ireland, Juan Sancho, Daniel Noyola, Thibaut de Damas, Alexander Sprague, Benjamin Bevan, Toislav Lavoie, Siân Grifiths, Andrea Carpintero, Julia Rey, Paula Ramírez y Kenia Murton. Producción de la Ópera de Lille. Teatro de la Maestranza, jueves 12 de febrero de 2026


La interminable cantera de adaptaciones shakesperianas a la ópera y el cine encuentra en esta amable comedia de tintes fantásticos un sobresaliente referente. Fue con la película que William Dieterle y Max Reinhardt dirigieron en 1935 con la que debutó Erich Wolfgang Korngold en Hollywood, a donde llegó de la mano del famoso productor teatral austriaco, y se quedó refugiándose del nazismo. Korngold adaptó parte de la música incidental que un siglo antes había compuesto Mendelssohn y que se convertiría en la más famosa pieza musical concebida a partir de este clásico teatral. En 1999 un plantel de estrellas protagonizó otra encantadora versión de la mano de Michael Hoffman, a la que Simon Boswell prestó una banda sonora plagada también de referencias mendelssohnianas.

El sueño de una noche de verano pasó a llamarse La reina de las hadas  cuando Purcell compuso las máscaras que habían de amenizar las representaciones de esta fantasía sobre el amor y las apariencias. Casi tres siglos después Benjamin Britten estrenó su particular versión de la comedia, ciñéndose al texto original, al que apenas traicionó más que para reducirlo al estándar operístico con ayuda de Peter Pears. Un mes antes de que el Real alce la producción de Deborah Warner de este título, Sevilla tuvo anoche la oportunidad de estrenar esta ópera de un autor poco pródigo en la escena hispalense.

Una producción llena de magia y encanto

Recién desembarcado de Valencia, donde montó su producción de Eugenio Oneguin, Laurent Pelly nos encandiló con su particular visión del mundo de hadas, atenienses y pastores que propone la obra de Shakespeare. Sin apenas utillaje, con un trabajo esmerado de iluminación y un escenario de fondos interminables, gracias a un inteligente juego de espejos, Pelly hizo volar a sus personajes, los envolvió en magia y amabilidad y nos enganchó de principio a fin en un rocambolesco ejercicio de confusiones amorosas y preparativas nupciales.


El Maestranza volvió a convertirse en escenario de vuelos vertiginosos, los de Oberón y Titania movidos por grúas que los técnicos tramoyistas manejaron con la misma prestancia y precisión con la que desplazaron otros elementos y artilugios, paredes y espejos incluidos. Con arneses pudo Puck realizar sus acrobacias y deslizarse verticalmente casi en caída libre, de forma no apta para personas con acrofobia. Y con muchas luces emulando estrellas en movimiento, pudo el oscuro escenario trasladarnos a esa noche intensa en la que se sumergen los sueños.

Increíbles resultaron los disfraces de silfos y ninfas, interpretados por los niños y niñas de la Escolanía de Los Palacios, que con un fascinante juego de luces parecían emitir sus rostros como si fuesen pequeñas pantallas de televisión. Que los y las cuatro amantes confundidas vistieran pijamas pudiera parecer la solución más previsible, pero sirvió sobremanera para identificarnos con ellos y ellas y vivir nuestra propia experiencia onírica, que nos portó con éxito a ese mundo tan añorado de la infancia. El colorido vestuario de los artesanos faranduleros puso el contrapunto a ese universo casi en blanco y negro que protagonizó el resto de la función.


Fascinante tanto en el escenario como en el foso

El sueño mágico al que fuimos invitados e invitadas no se provocó sólo con esa excelencia escenográfica, y el buen teatro que se derrochó durante toda la función, casi tres horas de delirio dramático y musical, sino con la excelencia musical que nos ofrecieron los maestros y maestras de la Sinfónica y las voces convocadas. El director italiano Corrado Rovaris, actual director musical de la Ópera de Filadelfia, entendió a la perfección el espíritu de Britten, logrando texturas acordes a cada grupo de personajes. Cuerda sinuosa, casi erótica, para los amantes, metales refulgentes, ocasionalmente grotescos, para los cómicos y un trabajo exquisito de percusión, arpa y celesta para los personajes mitológicos.

La orquesta sonó maravillosamente, nos envolvió con el lenguaje avanzado de la música, no exactamente dodecafónica pero tampoco anclada en la melodía que tanto busca el público medio de una representación operística, a pesar de lo cual la acogida fue espléndida por parte del mismo. Rovaris consiguió envolvernos en una atmósfera mágica y onírica, con unos timbres orquestales y un colorido armónico tan específico que fue fácil dejarse dominar por tan rica experiencia sensorial.


Aurora Galán hizo un trabajo soberbio con la Escolanía de Los Palacios, en el cometido más exigente y dilatado que la formación ha abordado en su ya fecunda colaboración con el Maestranza. ¡Qué buena decisión tomaron sus padres y madres! ¡Qué extraordinaria experiencia viven prestándose a estos cometidos tan exigentes y profesionales! y ¡qué orgullosos y orgullosas deben sentirse todos!

Todas las voces, sin grandes alardes porque la pieza no pretende ser un vehículo para ello, se prestaron con solvencia y satisfacción a sus cometidos. Xavier Sabata volvió a convencer, esta vez como Oberón, sin forzar el falsete y cambiando de color cuando se precisaba. Como Tytania, la madrileña Rocío Pérez exhibió un gran dominio de la coloratura y una presencia física arrolladora. Ellos protagonizaron la vertiente barroca de la ópera, tan deudora de Purcell, mientras los y las amantes parecieron emerger del teatro musical anglosajón, con prestaciones esmeradas de un ingenuo Michael Porter, una presumida Heather Lowe, un soberbio Joan Martín-Royo y una simpática y desvergonzada Aoife Miskelly.


Entre los artesanos destacaron el divertido bajo-barítono británico David Ireland, el sevillano Juan Sancho, que no sólo demostró tener una de las voces más potentes del elenco sino dominar también el humor cuando de emitir gallos se trataba, y el bajo mexicano Daniel Noyola. Todos lograron, con la ayuda inestimable de Pelly, que la comedia Píramo y Tisbe no resultase, como en otras ocasiones, tediosa. También Siân Griffiths y Tomislav Lavoie convencieron desde su zona grave como Teseo e Hipólita, mientras cuatro voces femeninas extraídas del coro del Maestranza lideraron el séquito de Tytania con exacta solvencia que el resto de sus compañeros y compañeras.

Y no podemos olvidar el excelente trabajo de la actriz Charlotte Dumarthay, un Puck tan travieso como ágil y dinámico. Todos y todas ellas lograron un triunfo indiscutible y nos regalaron una experiencia rotundamente gozosa. Hay otras dos funciones, así que permítanse un buen regalo y no dejen pasar la oportunidad.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

jueves, 12 de febrero de 2026

NO HAY OTRA OPCIÓN Una tragedia tomada a risa

Título original: Eojjeolsuga eobsda
Corea del Sur 2025 139 min.
Dirección
Park Chan-wook Guion Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi y Jahye Lee, según la novela “The Ax” de Donald E. Westlake Fotografía Kim Woo-hyung Música Jo Yeong-wook Intérpretes Lee Byung-hun, Son Ye-jin, Lee Sung-min, Yeom Hye-ran, Yoo Yeon-seok, Cha Seung-won, Park Hee-soon, Yoon Ga-yi Estreno en el Festival de Venecia 29 agosto 2025; en Corea del Sur 24 septiembre 2025; en España 13 febrero 2026

Hemos insistido a lo largo de la carrera del mimado director coreano Park Chan-wook en su paralelismo con su idolatrado Alfred Hitchcock, y volvemos a hacerlo a propósito de esta nueva adaptación de la novela de Donald E. Westlake The Ax, traducible algo así como El recorte. Pero esta vez se lanza a la comedia de acción, alocada y desprejuiciada, directamente. La novela ya fue adaptada por Costa-Gavras en 2005 bajo el título de Arcadia, a nuestro juicio con mayor acierto y sentido de la mesura. Por cierto, que en la producción de esta nueva adaptación han intervenido la esposa y el hijo del director francogriego. 
El thriller hace de nuevo su aparición, con Lee Byung-hun prestando su físico y continuas muecas al padre de familia que cree tenerlo todo hasta que un recorte de plantilla en la empresa en la que trabaja da al traste con su presente y futuro.

Con Park Chan-wook al mando, todo el disparate que a grosso modo podría parecer su argumento, a partir del momento en el que el protagonista toma una decisión extrema y radical, sirve para generar una enorme astracanada, desmadrada y fuera de toda lógica y contención. Vuelve el director coreano, tras Stoker, su única incursión en el cine estadounidense hasta el momento, La doncella y Decision to Leave, a dejar todo el potencial dramático de su empresa en la mera superficie, en este caso ahondando en la risa provocada por sus surrealistas situaciones, más que en la tragedia que supone la pérdida del trabajo como consecuencia de recortes crueles, ambiciosos e indiscriminados.

Nada en contra de convertir en comedia material tan sensible, pero siempre que esto no suponga dejar fuera su carga dramática y social. De esta forma, sólo encontramos puro slapstick al estilo oriental, prácticamente todo lo que somos capaces de encontrar en esta película que, no obstante, mereció el Premio del público a la mejor producción internacional en Toronto y el de mejor director en Sitges, además de tres nominaciones a los Globos de Oro que no se han materializado en candidaturas al Oscar.

miércoles, 11 de febrero de 2026

PRIMATE Cuidado con el mono

USA 2025 89 min.
Dirección
Johannes Roberts Guion Ernest Rivera y Johannes Roberts Fotografía Stephen Murphy Música Adrian Johnston Intérpretes Johnny Sequoyah, Jessica Alexander, Troy Kotsur, Victoria Wyant, Gia Hunter, Benjamin Cheng, Charlie Mann, Tienne Simon Estreno en Estados Unidos 9 enero 2026; en España 6 febrero 2026


Inútil buscar en este largo de terror una carga dramática más allá de la sucesión de muertes sanguinolentas que propone. Hay por ahí una historia de padre y dos hijas que completan la familia con un chimpancé domesticado; otra de amiga no del todo bienvenida a la mansión que dicha familia posee en pleno corazón de Hawaii; y, finalmente, la habitual procesión de cuerpos jóvenes deseosos de fiesta y placer carnal. Pero lo que verdaderamente importa es el primate del título y la matanza que provoca a raíz de contraer la rabia por la mordedura de una mangosta. 
Arranca con una ancestral definición de rabia como hidrofobia, cuando en realidad ésta es una consecuencia de la enfermedad y no al revés, ocasionada especialmente cuando son los humanos los contagiados, y no se refiere exactamente al miedo al agua sino a beberla, por los dolores que causa al tragarla cuando se está infectado. A partir de ahí, lo de refugiarse en una piscina cuando al animal ataca sólo tiene sentido por la falta de habilidad del mismo a la hora de nadar.

El director británico Johannes Roberts, con una docena de títulos olvidables a su espalda, entre los que se encuentran otros ejemplos de serie B como las dos entregas de A 47 metros (que pronto serán tres) o Los extraños: Cacería nocturna, además de un capítulo de Resident Evil, prosigue su andadura por el terror con toques gore y un poco de humor, esta vez con el ganador del Oscar por CODA, Troy Kotsur, dando vida al padre sordomudo de las dos protagonistas, cuya condición sirve para un par de situaciones inquietantes.

Lo cierto es que el conjunto funciona como entretenimiento no exento de cierta tensión, aunque la influencia de otros títulos similares, como Atracción diabólica de George A. Romero o Link de Richard Franklin, que además comparte con ésta mansión al borde de un acantilado, es más que evidente. Claro que lo de convertir a un simio con rabia en un psicópata calculador y asesino por la cara, quien mejor parece haberlo comprendido es el compositor Adrian Johnston, que emula en su banda sonora el estilo de John Carpenter en su saga de Halloween.

LA PIEL DEL AGUA Hechuras de principiante

Costa Rica-Chile 2024 79 min.
Guion y dirección
Patricia Velásquez Fotografía Óscar Herrera Música Juan Carlos Díjeres, Fernando Fonseca y Óscar Herrera Intérpretes Ariana Chaves Gavilán, César Maurel, Juan Luis Araya, Lucía Sauma, Ana Beatriz Fernández Estreno en el Festival de Locarno 16 agosto 2024; en España (Filmin) 16 mayo 2025; 
en Costa Rica 17 julio 2025

Sorprendido (y encantado) debe haber quedado todo el equipo técnico y artístico de esta película al haber alcanzado una nominación al Goya a la mejor película iberoamericana. Muy mala ha tenido que ser la cosecha de este año en Sudamérica para que una cinta como ésta haya merecido la atención siquiera de la Academia. Aunque se trata del tercer largometraje de ficción de Patricia Velásquez, tras Dos aguas y Apego, parece enteramente un trabajo de principiantes, en todos sus aspectos, especialmente de dirección, guion e interpretación, los tres pilares básicos de una película que se precie.

Intenta contarnos las vicisitudes de una adolescente mientras se enfrenta a cuestiones preseuntamente tan trascendentales como el primer amor, la relación con un padre hasta entonces ausente y ahora omnipresente, o la hospitalización de la madre por un accidente que en cierto modo ha provocado el lógico apetito de la joven protagonista por la diversión nocturna. Una serie de despropósitos que se van desgranando con cierta coherencia pero falta absoluta de ritmo y tensión, una puesta en escena primigenia y unos factores paupérrimos que hacen que su escasa hora y cuarto de duración parezca interminable.

lunes, 9 de febrero de 2026

TRES ADIOSES y dos desgracias a la luz de Roma y la esperanza

Título original: Tre ciotole
Italia-España 2025 120 min.
Dirección
Isabel Coixet Guion Enrico Audemino e Isabel Coixet Fotografía Guido Michelotti Música Alfonso de Vilallonga Intérpretes Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Sofia D’Elia, Sarita Choudhury, Galatea Bellugi, Silvia D’Amico, Nieves Soria Estreno en el Festival de Toronto 8 septiembre 2025; en Italia 9 octubre 2025; en España 6 febrero 2026

Isabel Coixet
es quizás la directora española que más veces ha dirigido en lengua extranjera, ya sea en producciones de aquí (Cosas que nunca te dije, Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras, La librería) o de fuera de nuestras fronteras (Aprendiendo a conducir, Mi otro yo, Elegy). Ahora le toca el turno a Italia, donde la película fue gratamente acogida en octubre pasado, cosechando según parece un gran éxito entre el público. Se trata de la adaptación de una novela también de éxito, que retrata la doble desgracia que sufre una profesora de gimnasia de instituto. Desgracias que tienen que ver con el amor y la muerte, y cuyo dolor la delicada y certera interpretación de Alba Rohrwacher consigue transmitir con toda su extensión y consecuencias emocionales.

Ambientada en una Roma alejada del tópico monumental, actriz y la realizadora nos hacen vivir las experiencias sentimentales y emocionales del personaje con mucha sensibilidad y sentido de la mesura, un buen gusto elogiable y una capacidad absoluta para dosificar elementos, de forma que el todo sea perfectamente digerible y hasta disfrutable, dentro siempre de la considerable tristeza que inunda la función. Pero hay espacio también para la esperanza y la ilusión, fácilmente identificables con una excelente galería de personajes secundarios que arropan y dan sentido a la vida, especialmente a la de un personaje cuya toma de conciencia y sentido de la realidad se hacen patentes de forma progresiva y sin cargar nunca las tintas.

La buena música de Villalonga y los clásicos que la complementan, así como una esmerada puesta en escena fotografiada con deleite y buena iluminación, colaboran en hacer de éste un viaje existencial cargado de emoción y sensibilidad. Los tres adioses del título español e internacional, sustituyen a los tres cuencos del original italiano, donde la buena cocina italiana se da la mano con esas despedidas a las que misteriosamente alude la propuesta.

domingo, 8 de febrero de 2026

EL PARTICULAR VIAJE DE CURRENTZIS AL WALHALLA

Gran Selección. animAeterna. Teodor Currentzis, dirección. Programa: Richard Wagner Der “Ring” ohne Worte (The “Ring” without Words. Highlights from the Ring Cycle) Op.45, de Lorin Maazel. Teatro de la Maestranza, sábado 7 de febrero de 2026

Foto: Guillermo Mendo

Veníamos ya avisados de las anteriores paradas de Teodor Currentzis interpretando el Anillo sin palabras de Lorin Maazel, Zaragoza, Barcelona y Madrid, donde protagonizó un lamentable episodio de salud que le impidió dirigir el concierto completo. Su éxito fue arrollador y al entusiasmo casi absoluto de la afición se unió el de la crítica especializada, por lo que nos enfrentábamos a una noche única, sobresaliente. Pero resulta que no acabamos de convencernos del todo con su particular forma de abordar tan majestuosa e inigualable música, anclada siempre en ese fuerte contraste que en ocasiones como ésta llega incluso a enturbiar la propia narrativa de la obra.

La tetralogía de Wagner ha sido objeto de numerosas síntesis sinfónicas, especialmente en las últimas décadas. La de Lorin Maazel constituye quizás el pistoletazo de salida, aunque ya anteriormente podamos encontrar intentos con nombres tan ilustres como el de Leopold Stokowski. Es lógico que provenga de una discográfica estadounidense el encargo de proveer al disco y la sala de conciertos de una síntesis basada en música del más sinfonista de los compositores consagrados casi exclusivamente a la ópera. Y lo es porque allí es donde prevalece el sentido del espectáculo por encima de otras consideraciones en cualquier campo de la cultura.

Ya otros ilustres compositores del país dedicaron parte de sus esfuerzos a convertir en piezas de concierto páginas populares de la lírica. Son notorios los arreglos que en este sentido hizo para los conciertos del Holywood Bowl Alfred Newman, autor de centenares de bandas sonoras de películas, patriarca de una prestigiosa familia de compositores y jefe del departamento musical de la Fox durante décadas. Esta práctica se une a la de convertir en suites sinfónicas las partituras cinematográficas del cine clásico, cuyo principal artífice en los setenta del siglo pasado, Charles Gerhardt, también hizo sus pinitos con la música wagneriana, por ejemplo con sus arreglos de la Música de amor del segundo acto de Tristán e Isolda.

Ópera sinfónica

Foto: Luis Pascual

La síntesis sinfónica de Lorin Maazel se beneficia del prestigio de su autor, quizás por eso sea la más programada. Coincidiendo con el décimo aniversario de su fallecimiento, Josep Pons y la Orquesta Nacional de España en Madrid y Marc Soustrot y la ROSS en Sevilla programaron sendos anillos sin palabras, con resultados espectaculares. Nuestra sinfónica experimentó un considerable aumento de plantilla, con hasta cuatro arpas y ocho contrabajos, frente a las dos y siete respectivamente que trajo una también abultada musicAeterna. Pero existen arreglos incluso más satisfactorios y sofisticados del ciclo wagneriano.

Algunos, como el de Henk de Viegler de 1991 que grabó Neeme Järvi con la Royal Scottish National Orchestra, se atreven a manipular la orquestación e incluir pasajes de transición propios, no resultando especialmente satisfactorios. A nosotros nos gusta particularmente el del chelista alemán Friedmann Dressler, sensiblemente más larga que la de Maazel y con unas transiciones sencillamente magistrales y un sentido narrativo impecable, que además se permite incluir versiones instrumentales de arias como Winterstürme de La valquiria y Selige Ode de Sigfrido. También Pedro Halffter realizó diversas reducciones sinfónicas de títulos wagnerianos, algunas como las de Tannhäuser o Sigfrido, las interpretó en Sevilla junto a la ROSS en su momento.

Un estilo propio, dentro y fuera de la música

Con un particularísimo estilismo a lo estrella de rock, Currentzis abordó la partitura arreglada por Maazel con sumo respeto y admiración por la atmósfera épica y suntuosa que propone la primera de cuantas sagas apoteósicas ha planteado el Arte en mayúsculas, al margen de los episodios griegos de la antigüedad. La suya fue, como no cabía esperar menos, una lectura generosa en contrastes y juegos dinámicos, potenciando aún más los continuos cambios de registro que contiene el trabajo de Maazel, perceptible por ejemplo en el preludio de La valquiria, donde jugó con los pianissimi como si se tratara del volumen de un equipo de música. De esta forma, ese incesante vaivén entre episodios dinámicos y vehementes, de rabiosa energía, y otros de considerable lirismo, se vio incrementado con la batuta de un director que busca permanentemente ese fuerte contraste que le da personalidad y distinción.

Foto: Luis Pascual

Una pieza como ésta incrementa en cierto modo las posibilidades de la partitura de partida. Permite al público observar el trabajo de los músicos, que a su vez aportan mayor teatralidad para la ocasión, como ese mazazo con el que culmina El oro del Rin, o los martillazos que le preceden. Pero sobre todo sirve como trailer, invitación a disfrutar de las dieciséis horas que aglutina una de las más maravillosas y fascinantes músicas jamás compuestas. Currentzis y una depurada e impecable orquesta lograron sobradamente sus propósitos, con prestaciones excelentes de cada una de las secciones convocadas, y solos de violín, violonchelo, clarinete u oboe (sensacionales en los murmullos del bosque) de extraordinario virtuosismo. Mención aparte merecen los sedosos chelos, protagonistas de la escena de amor entre Sigmundo y Siglinda, o esa trompa de caza fuera de campo, firme y tan precisa.

En realidad toda la sección de metales cumplió con creces las exigencias de la partitura, si bien algún desequilibrio malogró episodios tan populares como la Cabalgata de las valquirias, donde las trompas quedaron algo eclipsadas por una cuerda voluptuosa y persistente. El director grecorruso manejó todos los resortes con apabullante energía, perceptible en el baile con el que describió sus indicaciones. Incluso manifestó cierta agresividad, logrando resultados espectaculares, como ese hechizante comienzo in crescendo, o el majestuoso Funeral de Sigfrido, donde sí lucieron en todo su esplendor trompas y trompetas, a pesar de que en sus manos se pudo percibir algún que otro pasaje áspero y deliberadamente seco que enturbió puntualmente el lirismo del episodio.

Un público atento y respetuoso, que casi llenó el Maestranza a pesar de los abultados precios (casi el doble de lo que costará la misma propuesta en Módena, Brescia y Florencia los próximos días, lo que tiene una lectura positiva, y es que habremos logrado en los últimos años un considerable aumento del nivel de vida), colaboró en dotar de magia a un evento que en su tramo final mereció una larga y entusiasta ovación.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 7 de febrero de 2026

LA FIERA Libertad frente a responsabilidad

España 2026 113 min.
Dirección
Salvador Calvo Guion Alejandro Hernández Fotografía Ángel Iguácel Música Roque Baños Intérpretes Carlos Cuevas, Miguel Bernardeau, Miguel Ángel Silvestre, Candela González, Stéphanie Magnin, José Manuel Poga, David Marcé, Nüll García, Ana Gracia, Carles Francino, Paloma Boyd Estreno 6 febrero 2026

Desde que dejó su exitosa carrera en televisión para dedicarse casi por entero al cine, Salvador Calvo parece haberse obsesionado con la supervivencia. Pero frente a la adversidad involuntaria que representaba la guerra en 1898. Los últimos de Filipinas, la hambruna africana en Adú o la fuerza de los elementos y el ataque de bandidos en Valle de sombras, en La fiera la supervivencia es voluntaria y va de la mano paradójicamente de la pasión por vivir. Centrada en la historia real de cuatro apasionados de los deportes extremos que descubrieron el poder adrenalítico que conllevaba el vuelo libre o salto de proximity, gracias a unos trajes aerodinámicos que permiten volar como un pájaro y aterrizar con un paracaídas, esta película ofrece gran espectáculo, una experiencia casi inmersiva, una comunión mística con la naturaleza y una carga emocional centrada fundamentalmente en el factor humano
Porque es ahí, en la definición de los personajes y la dirección de los actores y actrices donde reside el mayor poder emocional de una película que insufla pasión por la vida y a la vez miedo y respeto por el riesgo a perderla.

Carlos Cuevas como Carlos Suárez, Miguel Bernardeau como Armando del Rey, Miguel Ángel Silvestre como Darío Barrio, José Manuel Poga como Manolo Chana y el añadido de David Marcé como Álvaro Bultó, personifican a la perfección ese perfil de adicción al peligro, con ese componente emocional de vivir al máximo el que podría ser el último momento de sus vidas. Para Cuevas supone el espaldarazo definitivo que llevaba tanto tiempo esperando desde que lo descubriéramos en Merlí, mientras el resto cumple con buena nota su cometido, incluidas las dos protagonistas femeninas, que no quedan reducidas al cliché de parejas sufrientes, sino que comparten junto a sus compañeros esa pasión por el riesgo y la supervivencia que les hacen partícipes de más de una de sus peripecias.

Personajes todos y todas fuertes y contundentes que complementan un visionado que consigue aunar espectáculo y tensión, con escenas magníficamente rodadas que consiguen que por tercera semana consecutiva nos congraciemos con un cine español sin complejos que sea capaz de llevar a tan buen puerto géneros tan del gusto del público mayoritario, tras Ídolos, centrada en las competiciones de motos, y Aída y vuelta, pura comedia desternillante. Un ritmo trepidante en las escenas de acción, potenciado por la enérgica banda sonora de Roque Baños y un montaje acertado que no recurre a la cámara espasmódica ni la extrema brevedad secuencial, complementan el satisfactorio resultado final