lunes, 20 de julio de 2026

OMAHA Un viaje sin retorno

USA 2025 83 min.
Dirección
Cole Webley Guion Robert Machoian Fotografía Paul Meyers Música Christopher Bear Intérpretes John Magaro, Molly Belle Wright, Wyatt Solis, Talia Balsam, Christina Cooper Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2025; en Estados Unidos 24 abril 2026; en España 17 julio 2026

Sólo paseándose por el mayor número posible de festivales, sobreviven desgraciadamente trabajos como éste, un particular viaje físico y emocional de un padre y sus dos hijos pequeños hasta la ciudad del título, en Nebraska. Cole Webley debuta con esta cinta, y lo hace de forma tan delicada como inteligente, mientras John Magaro y la pequeña Molly Belle Wright, sin desmerecer al niño Wyatt Solis, prodigio de frescura y naturalidad, ponen rostro a una desgarradora historia de paternidad y visible pobreza, teñida de la consiguiente tristeza, siempre a la deriva en una aventura familiar con destino emocional indeterminado, cuya naturaleza se va desvelando a la vez que lo hace la mirada inocente pero suspicaz de la joven protagonista.

Para Magaro supone su primer protagonista desde la celebrada First Cow de Kelly Reinhardt, demostrando lo buen actor que es, la fuerza de su controlada expresividad y su capacidad para conmover tanto como lo hacen el preciso guion de Robert Machoian y la meticulosa dirección de Webley.

Una preciosista fotografía completa el equipo que hace realidad un film tan doloroso como éste, que esconde una realidad insufrible pero lamentablemente presente en sociedades supuestamente civilizadas como las nuestras, y que tanto y con tanto ingenio venden el muy cacareado concepto del bienestar. Un film necesario por su capacidad para conmover y concienciar, y convencernos sobre una realidad que se pasea a diario ante nuestros distraídos ojos. 

AMAR BAJO LAS ESPINAS Abrirse entre tradición y costumbrismo

Título original: Sabar Bonda
India-Reino Unido-Canadá 2025 112 min.
Guion y dirección
Rohan Kanawade Fotografía Vikas Urs Intérpretes Bhushaan Manoj, Suraaj Suman, Jayshri Jagtap, Nitin Bansode, Harish Baraskar, Ram Daund, Vidya Joshi, Hemant Kadam Estreno en el Festival de Sundance 26 enero 2025; en India 19 septiembre 2025; en España (Filmin’) 9 enero 2026

Agrada comprobar que
un país tan anclado en las tradiciones y la religión como India también se interesa por dar normalidad a temas como la homosexualidad. Hay, sin embargo, que armarse de paciencia para degustar un film como éste, que trata con morosidad y cierta delectación la experiencia de un joven homosexual que vive en Mumbai y tiene que regresar a su pueblo natal para asistir a los rituales de enterramiento de su padre, que duran hasta diez días.

En ese ambiente regresan también los fantasmas del pasado, de la connivencia y el entendimiento de su progenitor fallecido a la insistencia del resto del entorno familiar por que contraiga matrimonio convencional. Un lastre que también sufre un vecino que se dedica al pastoreo de cabras, y con el que iniciará una relación sentimental tratada con tanta delicadeza como ternura. Un film por lo tanto ideal para conocer rituales ancestrales, costumbres de otros pueblos, con especial mención a la cocina, y sobre todo para comprobar cómo también estas culturas recalcitrantes y reaccionarias, fuertemente influidas por cuestiones de carácter religiosas, son capaces también de abrirse a nuevos horizontes y comulgar con el presente.

Bhushaan Manoj y Saraaj Suman, la pareja protagonista, se desnuda emocional y físicamente, como también lo hace su comprometido director, para dar así credibilidad y una buena dosis de ternura a la función, si bien sobra la expresión permanentemente taciturna del protagonista urbanita obligado a hacer las paces con el pasado y abrirse a un futuro más positivo y prometedor.

domingo, 19 de julio de 2026

EN EL CAMINO Una sórdida mezcla de sexo, drogas y soledad

México 2025 93 min.
Guion y dirección
David Pablos Fotografía Ximena Amann Música Andrea Balency-Béarn Intérpretes Víctor Prieto, Osvaldo Sánchez, Víctor Manuel Aguirre, Mariano López Sosa, Giovanni Ontiveros, Héctor Cárdenas, Obdulia Morales Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre 2025; en México 4 junio 2026; en España 17 julio 2026

Hace cinco años, David Pablos sorprendió con El baile de los 41, un film que recreaba un escándalo homosexual que salpicó a las altas esferas de la política y la alta sociedad del país a principios del siglo XX. En la misma estela, pero centrándose en época actual, el director estrena ahora, tras alzarse con los premios Horizontes y Queer en el Festival de Venecia, y recién conocerse sus trece nominaciones a los Premios Ariel, esta película en la que retrata de forma tan estéticamente depurada como narrativamente sórdida, la soledad del camionero de largas distancias y la suerte de esa juventud descarriada que cae en manos de la mafia del narcotráfico y su lacerante crueldad que los convierte primero en esclavos y después en cadáveres.

Con una fotografía luminosa y colorista y unos encuadres a menudo preciosistas, la película de Pablos se adentra en esos caminos polvorientos llenos de moteles, cafés y desguaces en los que habitan tanto desheredados como despiadados, formando un universo humano de difícil digestión. Un ambiente en el que se articula con total naturalidad el romance entre un hetero-normativo y un joven chapero perseguido por la mafia a la que previamente ha burlado, que el reconocido realizador rueda con tanto atrevimiento como dureza y sordidez, sexo explícito, desnudos impúdicos y hasta masturbación con final feliz incluidos, que hacen del film un producto diferente y arriesgado.

No es tanto la homosexualidad, plenamente aceptada y asumida, como la crudeza de un sistema que sufre el drama del crimen organizado y la desaparición de cientos de personas casi a diario, lo que parece inspirar y conmover a un director a todas luces valiente y atrevido, que consigue así depurar su estilo y acentuar su denuncia con claros aciertos cinematográficos dignos de toda admiración, por mucho que a veces cueste fijar la mirada en tan radical propuesta. Exhibida en versión original, nos permite disfrutar con la ininteligible y a menudo divertida jerga utilizada por los pobladores de este particular microcosmos.

LA ODISEA Entretenida epopeya entre Nolan y Homero

Título original: The Odyssey
USA-Reino Unido 2026 172 min.
Guion y dirección
Christopher Nolan, según la obra de Homero Fotografía Hoyte van Hoytema Música Ludwig Göransson Intérpretes Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, John Leguizamo, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, Lupita Nyong’o, Corey Hawkins, Elliot Page, Mia Goth, Benny Safdie, Bill Irwin, James Remar Estreno en Estados Unidos, Reino Unido y España 17 julio 2026


Con cada nueva película, Christopher Nolan procura sorprender y ofrecer un producto diferente que, sin embargo, lleve bien inscrita su personal impronta. Si Oppenheimer resultó su trabajo más convencional a nivel técnico y dramático, siguiendo una estructura más conservadora en su forma y narrativa, después de lanzarse al vacío en producciones ciertamente novedosas y complejas, como Memento, Origen o Interstellar, e incluso Dunquerque y Tenet, en La Odisea se limita a jugar con los tiempos, generando un puzle cuya solución se erige en responsabilidad del y la espectadora. Pero no abandona la originalidad, y después de décadas de efectos infográficos y recreación virtual, apuesta por un diseño de producción clásico y una puesta en escena realista, echando mano de miles de figurantes y de efectos visuales artesanales. Vuelve a triunfar con tan arriesgada empresa, en estos tiempos, y consigue extraer de tan complejo material como es la epopeya homérica, resultado de siglos de reconstrucción e intervención, una aventura entretenida pese a sus casi tres horas de duración.

Cada cineasta y realizador que se ha atrevido a adaptar tan complejo material, se ha decantado por una interpretación particular y un propósito dramático singular. Si en la muy aventurera y colorista película de Mario Camerini de 1954 protagonizada por Kirk Douglas, entonces Ulises siguiendo la nomenclatura latina, el ingenio y la inteligencia del héroe se convertían en el objetivo, mientras en El regreso de Ulises, estrenada hace justo un año, Uberto Pasolini fijaba su atención en la virulencia del hombre frente a la diplomacia femenina, con ayuda de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, Nolan apuesta por el paso del tiempo, la injerencia del destino, el sentimiento de culpabilidad y, sobre todo, la obcecación por cumplir un objetivo, llevar a su tripulación sana y salva de vuelta al hogar.

Matt Damon, tras un obligado entrenamiento físico, presta su rostro y expresión a tan ardua empresa, articulando un Odiseo (ahora se lleva la acepción griega, más acorde a su origen) trágico y atormentado, siguiendo la estela de superhéroes (ahora sin súper, salvo por una ridícula escena final que nos retrotrae a las películas de artes marciales de Bruce Lee) traumatizados por su oscuro pasado, que el propio Nolan inauguró con su trilogía de Batman. Con todo, aún siguiendo los episodios relatados en verso por Homero, incluso añadiendo un par no considerados en el Ulises de Camerini, Nolan con su particular interpretación, traiciona radicalmente el propósito homérico, que no era otro que destacar el ingenio sobre la fuerza. Tratándose de un producto estadounidense, parece lógico que el director prefiera lo contrario.

En el apartado estético, y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, la cinta no presta especial atención a la reconstrucción histórica, ofreciendo en algunos momentos una estética más parecida al universo celta que al clásico propiamente dicho, quizás entroncando ésta con tantas otras leyendas que conforman nuestro acervo cultural y espiritual, como la artúrica, la bíblica o incluso la tolkiniana. El colmo es la coraza que luce Agamenón, más propia de Darth Vader que de un líder clásico. Sorprende que algunos y algunas hayan querido ver en esta película un producto coyuntural de denuncia bélica, en estos tiempos de destrucción y ambición que nos sacuden, así como de celebración de la diversidad. Hace tiempo que el cine procura hacer justicia social, mezclando razas con el fin de corregir desajustes históricos y que nos acostumbremos a no ver sino seres humanos, unidos e iguales. Por eso, no debemos escandalizarnos porque Helena de Troya sea negra (Lupita Nyong’o), Sinon transexual (Elliot Page fue Ellen en Origen y Juno), o entre la tripulación de Odiseo se cuele un coreano (Will Yun Lee). Tampoco es ninguna novedad que una cinta bélica se postule antibelicista. Han pasado muchos años desde que películas como El cazador o Apocalipsis Now inauguraran esta corriente.

En el apartado interpretativo, además de Damon, Tom Holland se nos antoja un Telémaco un poco soso, mejor el de Charlie Plummer en la cinta de Pasolini. Theron y Hathaway lucen espléndidas, aunque sólo la segunda se luce a nivel dramático. Samantha Morton convierte en hechicera a la hermosa e intrigante Circe que interpretaba Silvana Mangano (en su doble papel, también como Penélope) en Ulises. Pattinson y Holland vuelven a coincidir con Zendaya (El drama y Spiderman, respectivamente), que ahora da vida a la diosa Atenea, una aparición que aconseja a Odiseo en diversos episodios del film. John Leguizamo resulta difícil de identificar en el papel del ciego Eumaeus, mientras Ben Safdie y Bill Irwin apenas prestan el molde para recrear a Agamenón y el cíclope al que aquí se le han ahorrado el nombre Polifemo.

Por su parte, Ludwig Göransson, que selecciona con mucho tiento cada empresa en la que interviene, ofrece una partitura que crece con cada nueva escucha, haciendo acopio de investigación histórica e intervención new age, y contribuyendo sobremanera al estruendo inmersivo en que el sonido de la película nos sumerge en más de una ocasión. El resultado es una película muy entretenida, que juega con los saltos en el tiempo de manera tan ágil e ingeniosa que apenas nos hace perder el hilo de la narración, y logra un espectáculo épico con sustancia y emoción. Puede que sea su propio ingenio el que Nolan quiera poner por delante de la fuerza en su particular, solemne y mastodóntica versión del viaje de Ulises a Ítaca, durante diez años después de los otros diez que duró la cruenta Guerra de Troya.

jueves, 16 de julio de 2026

EL PUEBLO CANTA Y LA ROSS ACOMPAÑA

Concierto participativo de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla “Canta con la ROSS”. Lucas Macías, dirección. Programa: Obertura y coros de hombres y cigarreras de Carmen, de Bizet; Meditación de Thaïs, de Massenet; Gira la cote! de Turandot, de Puccini; Obertura de Guillermo Tell, de Rossini; Vedi le fosche de Il trovatore, Va pensiero de Nabucco, Obertura de Les vêpres siciliennes, y Gloria al Egitto de Aida, de Verdi. Teatro de la Maestranza, miércoles 15 de julio de 2026


Los coros estuvieron presentes en las primeras óperas italianas, pero fueron paulatinamente reduciéndose hasta que en 1790 Rossini recuperó su papel, intensificado por el auge del modelo operístico parisino, lo que provocó que su uso fuera prácticamente obligatorio durante los años centrales de la carrera de Verdi. Ambos autores estuvieron presentes en el atractivo y popular programa diseñado para celebrar el final de temporada de la ROSS, con coros de voces aficionadas convocadas para la ocasión, esta vez aparcando el Mesías y la Novena para dar paso a una celebración lírica de lógico y desigual resultado artístico, pero matrícula de honor sentimental.

El coro en una ópera permite dramatizar los sentimientos de un gran número de personas, organizados en grupos heterogéneos, que pueden ser cortesanos o gitanos, soldados o sacerdotes, invitados a fiestas y celebraciones, expresando en general el estado de ánimo de una multitud, según lo exija en cada momento la acción del título. El coro representa al pueblo, sus ansias y anhelos, y quienes mejor para hacerlo que la enorme cantidad, hasta cuatrocientas, de aficionados y aficionadas que anoche, también hoy y mañana, levantaron sus voces para dejarse acompañar por una Sinfónica motivada e inspirada en una sesión de enorme calado emocional.

La iniciativa tiene el acierto de convocar un gran número de personas en torno a la música, lograr llenos absolutos en las tres funciones, en parte gracias a familiares y amistades que acompañan a las voces debutantes, y generar así nueva afición a la Música. ¿Cuántos y cuántas se acercarían así, por primera vez, a la célebre cabalgada de Guillermo Tell, el canto del pueblo hebreo frente a la tiranía de Nabucodonosor o la Marcha triunfal de Aida? Esta multitud de voces hizo posible el milagro, y lo seguirá haciendo hasta el viernes, entre integrantes de coros de la capital y otras ciudades andaluzas, así como otras absolutamente primerizas, que desde octubre pasado han estado preparando esta velada tan especial y emotiva.

Cuatro grandes títulos de la ópera francesa e italiana


Lucas Macías, director titular de la orquesta, fue el encargado de dar forma a la suntuosa propuesta del gerente Jordi Tort, que con tan buen pulso está logrando la recuperación artística y económica de nuestra querida ROSS. Macías dirigió con ahínco y considerable brotes de energía la obertura de Carmen, una brillante introducción que nos llevó a un Le cloche a sonné entonado por los hombres con desigual fortuna y cierta sensación de caos, seguida por un más disciplinado y mejor entonado coro de cigarreras de la ópera de Bizet.

El intermezzo concebido por Massenet para la soprano californiana Sybil Sanderson, de quien quedó prendado por su talento y belleza, en la ópera Thaïs, permitió a la concertino Alexa Farré lucir sus espléndidas facultades, regalándonos una interpretación solista de enorme delicadeza y virtuosismo, magníficamente acompañada por un conjunto en el que nos pareció advertir muchos rostros nuevos, seguramente por las vacaciones estivales. Entre el público observamos a la violonchelista Nonna Natsvlishvili, muy atenta y emocionada en su primer concierto ajena a la plantilla tras su merecida jubilación.

Impecable resultó la escena con la que arranca la trama de Turandot, con el pueblo esperando la decapitación del príncipe persa tras errar en las adivinanzas de la terrible princesa china, cuya aparición provocó un derroche de belleza y sensualidad con la magnífica entonación de los inmersivos coros, acompañados por la delicada caricia de la orquesta, permitiendo así disfrutar en todo su esplendor de la exquisita partitura del gran Puccini. Acaso pudo resultar algo anticlimático la larga introducción de la obertura de Guillermo Tell, con su evocación de paisajes, tormentas y pastores, que Macías y la orquesta defendieron con enrome sensibilidad y buen gusto, especial mención a los solos de corno inglés y flauta, para en su tercio final generar el entusiasmo del público al son de los vibrantes acordes que hicieron célebre al Llanero Solitario.

Verdi, máximo representante de la voz del pueblo


Aunque se celebró sin pausa, pudo distinguirse claramente dos partes en esta cita musical, con Verdi protagonizando íntegramente la segunda. Nada hace presagiar escuchando el coro de gitanos de Il trovatore, el carácter lúgubre de esta ópera que explora el lado más oscuro del comportamiento humano, y que hombres y mujeres cantaron con tanto ahínco como brillante fue la aportación de la percusión en la muy entregada orquesta. Después llegó la emoción generosa del coro de esclavos hebreos en el templo de Jerusalén, de Nabucco, donde el pueblo aguarda su suerte en manos babilonias, muy trabajado a nivel dinámico, con resultados ciertamente sobrecogedores.

Para Las vísperas sicilianas, Verdi optó por el formato de Grand Opera francesa, no en vano se estrenó en París y en francés, antes de alcanzar mayor popularidad en su traducción al italiano. De este título opulento y ambicioso, que ilustra las revueltas del pueblo siciliano sobre sus opresores normandos, la ROSS ofreció su obertura, muy rica en orquestación y depurada emocionalmente, con una interpretación impecable y muy enérgica. Muy reciente en el foso del Maestranza, la marcha victoriosa de Aida, una monumental escena triunfal en la que el pueblo egipcio, la corte y el estamento religioso homenajean al ejército con gran riqueza épica, puso final al programa oficial, una vez más evidenciando el enorme esfuerzo desplegado por el coro amateur, y sus gratificantes resultados.

En las propinas, Macías anticipó el Réquiem de Verdi que sonará en los atriles de la ROSS en septiembre, en la que será su primera cita de la nueva temporada. Con una fuerza inusitada y apabullante, coro y orquesta se enfrentaron a su contundente Dies Irae, para terminar de forma más amable y dulce con la célebre Mazurca de las sombrillas de Luisa Fernanda, una pieza de Moreno Torroba que siempre causa sensación y una honda emoción, y ésta no fue una excepción. Un magnífico trabajo de coordinación de la maestra encargada de dar forma a tan numeroso coro, cuyo ensayo con la orquesta se ha limitado a apenas un par de sesiones, lo que da idea de la profesionalidad de todos y todas para lograr tanta complicidad.

Fotos: ROSS
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 15 de julio de 2026

LA MUERTE DE ROBIN HOOD Inútil desmitificación de un referente moral

Título original: The Death of Robin Hood
USA 2026 123 min.
Guion y dirección
Michael Sarnoski Fotografía Patrick Scola Música Jim Ghedi Intérpretes Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skargard, Noah Jupe, Faith Delaney, Murray Bartlett, Elijah Ungvary, Jade Croot Estreno en Estados Unidos 19 junio 2026; en España 3 julio 2026


No se sabe con exactitud si existió o no, pero leyendas y baladas encumbraron al mito de Robin Hood a lo más alto de la justicia y la generosidad. Se decía que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, pero en esta corriente desmitificadora que nos invade, al director Michael Sarnoski se le ha ocurrido la genial idea de darle la vuelta al mito y convertirlo en un sádico ladrón y asesino que trabaja para su propio lucro y satisfacción. Si Richard Lester se ocupó de mostrar al arquero de Sherwood en su edad madura, recién regresado de las Cruzadas junto a Ricardo Corazón de León, haciéndolo protagonista de una crepuscular historia de amor con una Lady Marian metida a monja y los rostros agradecidos de Sean Connery y Audrey Hepburn, el director de Pig y Un lugar tranquilo: Día 1, nos muestra al héroe también en edad muy madura pero arruinando su dignidad y convirtiéndolo en todo un criminal.

Y la pregunta es si hacía falta tirar de tan querido icono medieval para tratar el tema de la redención, que es al fin y al cabo de lo que va este tedioso y oscurísimo film. Podría haberse tratado de cualquier personaje inventado y dejar al héroe en paz, al fin y al cabo el mundo contemporáneo está más falto de referentes válidos que de otra cosa. Pero como de estadounidense va la cosa, no se escatima en violencia, tremenda, a veces nauseabunda, para plasmar la crueldad de esta nueva versión del personaje, al que es difícil identificar en el físico de un Hugh Jackman irreconocible entre tanto pelo y suciedad, que´más bien parece el abominable hombre de las nieves. Junto a él destaca Jodie Comer, a quien recordamos especialmente por otra epopeya medieval, El último duelo de Ridley Scott, que curiosamente interpreta a otra monja, no Lady Marian, que se encarga de curar las heridas físicas y espirituales del maltrecho sanguinario.

Bill Skarsgard da vida al único merry man de la función, Little John, mientras Murray Bartlett se enfunda en el maquillaje de un leproso que en realidad no sabemos qué pinta en todo este proceso de inútil y aburrida reflexión. Y si la historia de amor que propuso Lester llegó rociada de la preciosa banda sonora de John Barry, el desconocido Jim Ghedi se encarga de dar a su ilustración musical el imprescindible toque celta con el que ahora se resuelve toda ambientación británica e irlandesa medieval.

martes, 14 de julio de 2026

MARIELLE LO SABE TODO Disección emocional burguesa

Título original: Was Marielle weiss
Alemania 2025 86 min.
Guion y dirección
Frédéric Hambalek Fotografía Alexander Griesser Intérpretes Julia Jentsch, Felix Kramer, Laeni Geiseler, Mehmet Atesci, Moritz von Treuenfels, Sissy Höfferer Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2025; en Alemania 17 abril 2025; en España 10 julio 2026


Con su primera película como director, el alemán Frédéric Hambalek parece aspirar a perpetuar esa mala leche que impera en muchas de las películas alemanas y austriacas que tratan de diseccionar el comportamiento familiar, y que a su vez parecen inspirarse en el cine escandinavo. El resultado pretende ser incómodo y sórdido altratar de analizar la hipocresía con la que una pareja madura afronta su algo marchita relación matrimonial. Una mascarada que se pone de manifiesto cuando, echando mano de una peripecia de corte fantástico, la hija adolescente recibe un don para conocer lo que hacen sus padres las veinticuatro horas del día, tras ser abofeteada por una compañera de clase a la que previamente ha insultado.

Un comportamiento violento por parte de ambas niñas, que deriva en una suerte de chantaje de la abofeteada contra sus padres, obligados a dejar de mentirse y mostrarse con la máxima sinceridad posible, sin reparar en el daño irreversible que podría provocar en la convivencia y los buenos modales. Una premisa sin duda inquietante que, sin embargo, no encuentra eco en un desarrollo a menudo confuso y poco atractivo, con un metraje reducido que, encima, se alarga con primeros planos ralentizados de la joven protagonista, lo que deja clara la escasez de ideas, más allá del poderoso punto de partida, con que se sustenta la empresa.

Para dar algo más de relieve, solemnidad y sofisticación al conjunto, se echa mano en su banda sonora de celebradas piezas de cámara a cargo de las grandes glorias del clasicismo y el romanticismo alemán, de Beethoven a Brahms, pasando por Schubert. Con un punto de comedia negra y unas trazas de psicología doméstica, la película no pasa sin embargo de un mero entretenimiento cuyas teorías apenas logran cuajar.