jueves, 18 de julio de 2024

LA SEDUCTORA TRADICIÓN DE MASHRABIYA

XXV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Mashrabiya Trío: Óscar Acedo, clarinete; Carmen Fernández, violonchelo; Chiqui García, bouzuki y percusión. Programa: Aires de Rüm-èli. Un recorrido por las músicas de la Europa Otomana. Miércoles 17 de julio de 2024


A estas alturas y con veinticinco años a sus espaldas, las propuestas de estas noches estivales en el Alcázar siempre o casi siempre ofrecen calidad. Sus llenos absolutos noche tras noche lo corrobora, ya sea por el atractivo del programa, la riqueza de su contenido o el magisterio de sus intérpretes, sea cual sea el género. Mashrabiya son veteranos en este llamemos festival de verano, siempre asociados al género de músicas del mundo, en este caso de Europa, cuando muchos podrían pensar que su dedicación e investigación les debería llevar al apartado de música antigua interpretada con criterios históricamente informados.
Sin embargo es cierto que, dejando de lado esa labor que sus integrantes sin duda realizan, lo que ofrecen con su propuesta es un viaje sensorial y desprejuiciado a las entrañas de la música de otros espacios y tiempos que sin embargo no nos parecen ajenos y nos ayudan a identificarnos con su particular idiosincrasia y sentirnos un poco más residentes de este mundo tan plural y diverso.

Mashrabiya Trío nos trajo músicas de los países que conformaron la antigua Rumelia, espacio acotado por países de los Balcanes que pertenecieron al Imperio Otomano, fundamentalmente entre los siglos XIII y XV, aunque en realidad la referencia no fue sino un pretexto para destilar músicas del orden tradicional de aquellos países que formaron parte de la región, Turquía y Grecia fundamentalmente. Tamizados por una lectura netamente contemporánea de las partituras, la experiencia acabó siendo un evocador viaje por sensibilidades de carácter folclórico, sumamente sensuales, de piezas de raíces orientales, posiblemente destinadas tanto a festejos palaciegos como otros de carácter más mundano y verbenero. Música rebétika como las danzas griegas que el trío acompasó con energía y dinamismo, o un precioso Nihavent turco de composición moderna que paladearon con gusto exquisito y una generosa dosis de sentimiento.

Carmen Fernández aportó cuerpo y músculo a la propuesta con su roce majestuoso y perfectamente entonado del violonchelo, regalándonos un solo en un Nigun u oración judía de origen askenazy de enorme intensidad emocional. Óscar Acedo evidenció una clara flexibilidad aportando con su clarinete toda la profusa ornamentación de la que es capaz un buen jazzista, haciendo gala de un control perfecto de la respiración y un legato impecable. Chiqui García ejerció de perfecto maestro de ceremonias, con elocuentes ilustraciones y generosas palabras sobre sus compañeros de viaje, mientras en lo musical demostró dominio del bouzouki, instrumento cordófono griego que sustituyó por la guitarra clásica en un vibrante Por qué llorax blanca niña tradicional de Sarajevo. Compenetración, energía y sentido de la musicalidad acompañaron para que la experiencia resultara en términos globales considerablemente relajante.

Foto: Actidea

martes, 16 de julio de 2024

SOLO Otro planteamiento mal enfocado

Canadá 2023 101 min.
Guion y dirección
Sophie Dupuis Fotografía Mathieu Laverdière Música Charles Lavoie Intérpretes Théodore Pellerin, Félix Maritaud, Anne-Marie Cadieux, Alice Moreault, Tommy JHoubert, Vlad Alexis, Marc-André Leclair, Jean Marchand Estreno en el Festival de Toronto 9 septiembre 2023; en Canadá 15 septiembre 2023; en España 12 julio 2024 

No se trata de nuevas aventuras de Han Solo ni de aquel documental sobre un alpinista que logró el Oscar hace unos años. El solo del título de esta película se refiere a una actuación artística, ya sea instrumental, de canto, baile o monólogo. El que hace su protagonista es de transformismo y baile, el que hace su madre es de canto lírico, aunque la directora no tiene muy clara su tesitura, pues lo mismo le pone a cantar un aria de soprano que de mezzosoprano de la misma ópera y distinto personaje. Lo cierto es que el que interpreta con acierto y mucho esfuerzo Théodore Pellerin es un personaje que se ve incapaz de mantener una relación sólida y aceptable con ninguna de las personas que le rodean, especialmente un amante arribista y hasta cierto punto tóxico, y una madre distante y egoísta que antepone su carrera de diva por encima de cualquier situación de afecto familiar.

En otro nivel se encuentra una hermana abnegada que parece no tener vida propia y que sin embargo resulta la menos apreciada por su hermano, a juzgar por lo proclive que son ambos a discutir y distanciarse. En la pista Simon lo da todo, en la vida también, pero recibe más allí que aquí. A su alrededor todos son personajes negativos, incluso la plantilla de compañeras, exhibiendo infidelidad, envidia y cuantos malos atributos tradicionalmente se han asociado a este colectivoLos otros dos vértices de esta relación insatisfactoria ya han quedado definidos, mientras Simon representa el porcentaje histérico que no puede faltar.

No cabe duda de las buenas intenciones de su responsable, Sophie Dupuis, pero una vez más se demuestra que quienes articulan este tipo de trabajos creen estar haciendo un bien social, una apuesta por la igualdad y la inclusión, cuando apenas logran repeler y repetir clichés, por mucho que todo parezca perfectamente aceptado y normalizado en pantalla. En el apartado meramente artístico, tampoco sus números de baile merecen especial atención, y son muchas las secuencias de baile y seducción que funcionan más como tiempos muertos que como aportación de información a un conjunto algo escuálido y carente de interés.

FLY ME TO THE MOON El arma de la habilidad comercial

USA 2024 132 min.
Dirección
Greg Berlanti Guion Rose Gilroy, Keenan Flynn y Bill Kirstein Fotografía Dariusz Wolski Música Daniel Pemberton Intérpretes Scarlett Johansson, Channing Tatum, Woody Harrelson, Ray Romano, Jim Rash, Anna Garcia, Donald Elise Watkins, Noah Robbins, Victor Garber Estreno en estados Unidos y España 12 julio 2024


La llegada del hombre a la Luna ha dado mucho juego en el cine, ahora más, porque Greg Berlanti, creador de multitud de series, muchas de ellas protagonizadas por superhéroes, y director de un par de comedias románticas gays, El club de los corazones rotos y Con amor, Simon, ha convertido el evento precisamente en eso, en un juego de seducción y amor, pero sobre todo en una sencilla, prístina y elocuente fábula sobre algo que a los estadounidenses se les da muy bien, la venta. Capaces de venderlo todo, la película se centra en los esfuerzos de una acreditada responsable de marketing por lograr los apoyos necesarios para ultimar la carrera espacial y ofrecer soluciones alternativas en el caso de que la misión fracasara. Estados Unidos atravesaba un mal momento con la administración Nixon volcada en la suicida e invasora Guerra de Vietnam, las protestas internas y la paulatina pérdida de confianza e inocencia que el magnicidio de Kennedy y los posteriores asesinatos de Martin Luther King y Robert Kennedy provocaron y aceleraron.

Precisamente en una promesa del malogrado presidente hecha casi una década antes, basó la misión espacial su cometido, así como en la competición en que sumió la Guerra Fría a los dos grandes bloques ideológicos que dominaban el planeta durante aquellos fascinantes años sesenta del pasado siglo. Los muy chispeantes diálogos de Rose Gilroy, apoyados en la eficiente historia de Flynn y Kirstein, dan juego a Berlanti para plantear una dinámica y entretenida trama que pone de relieve la habilidad norteamericana para venderlo todo, empezando por su modelo de vida, y la importancia de la ilusión y la manipulación sobre el evento mismo. Queda explícito en su poderoso mensaje que lo importante no es lo que ocurra, su verdad u honestidad, sino la ilusión, la esperanza y el mensaje que conlleve, sea real o falso. Si el alunizaje fue real o lo rodó Kubrick o cualquier otro, es lo de menos. Lo que vale es el efecto que provoca, y hacía falta en ese país devastado por un tragedia como la de Vietnam y la desaparición de los incómodos referentes que hasta entonces le quedaba, que algo les ilusionara, les conmoviera y les hiciera sentir orgullosos y orgullosasLa maquinaria de la venta resulta en estos casos un bote de salvación ideal e infranqueable.

Un buen diseño de producción, una banda sonora que evoque tanto la psicodelia del momento como la épica de la situación, con el obligado ramillete de buenas canciones de la época añadido, y el buen hacer de su pareja protagonista, entregados en cuerpo y alma a esa sempiterna guerra de sexos que tano gusta a la comedia americana, imperando esta vez y por fortuna la iniciativa y la decisión de ella, logran un film eficaz y entretenido, bien planteado y realizado, y mejor escrito e interpretado sobre la venta como sinónimo tantas veces de timo o estafa, la habilidad comercial como arma eficaz e indestructible.

lunes, 15 de julio de 2024

BIKERIDERS. LA LEY DEL ASFALTO La pérdida de la inocencia

Título original: The Bikeriders
USA 2023 116 min.
Guion y dirección
Jeff Nichols, según el libro de Danny Lyon Fotografía Adam Stone Música David Wingo Intérpretes Austin Butler, Jodie Comer, Tom Hardy, Michael Shannon, Norman Reedus, Boyd Holbrook, Mike Faist, Damon Herriman, Beau Knapp, Karl Glusman Estreno en Estados Unidos 21 junio 2024; en España 12 julio 2024

Con su sexto largometraje como director, Jeff Nichols, más o menos convincente en sus anteriores trabajos, que incluyen Loving, Midnight Special, Mud y Take Shelter, pretende poner en imágenes el trabajo fotoperiodístico que Danny Lyon, especialista en crónicas sobre los estratos más degradados y marginales de la sociedad estadounidense, realizó en 1968 sobre moteros. Lyon se inmiscuyó en el capítulo de Chicago de Outlaws Motorcycle Club (Club de rebeldes de la motocicleta) para sacar a la luz la violencia que caracterizaba a un grupo tan alejado de la imagen romántica que se empeñan en vender de los moteros.

Poco o nada hay aquí por lo tanto de esas ansias de libertad y rebeldía que caracterizó a una época en la que gran parte de la juventud norteamericana se manifestó en contra de aberraciones como la Guerra de Vietnam. Absténganse por lo tanto los amantes de las motos de gran cilindrada, o los nostálgicos del heroico romanticismo inherente a películas como Easy Rider. Más próximo quizás, salvando las muy distantes dosis de violencia, del Salvaje de Marlon Brando, Nichols pone el acento en esa violencia extrema, pero no se sabe muy bien si para dejar un mero testimonio de ella en este submundo de machismo y rudeza, o para denunciar la progresiva deshumanización y pérdida de inocencia de una sociedad que hoy tiene como principal candidato a la Casa Blanca a un tal Donald Trump.

De cualquier manera, Bikeriders (aquí con el ridículo añadido de La ley del asfalto) es una película extrema y desagradable, cuya mera crónica, sin una narrativa precisa, pone en boca de una mujer, la esposa abnegada y ama de casa a quien da vida Jodie Comer (El último duelo de Ridley Scott), y no de su esposo, Austin Butler (Elvis), mientras deja para Tom Hardy el resquicio del último y presunto motero romántico, antes de que nuevos pandilleros sedientos de poder y sangre le arrebaten el liderazgo. A Lyon pone rostro Mike Faist, a quien hemos visto en West Side Story y Rivales, que en lugar de tomar partido en las terroríficas y extremistas correrías de los retratados, se centra en la versión femenina de la historia, aunque poco o nada aporte esa visión con ojos de mujer de un tema tan violento y definitivamente machista.

jueves, 11 de julio de 2024

MÁGICO TRIBUTO DE CARRA Y LANCHO A MANCINI Y ELLINGTON

XXV Noches en los Jardines del Real Alcázar. Jose Carra, piano; Carmen Lancho, voz. Programa: Ellington vs. Mancini (Centenario del nacimiento de Henry Mancini y 50 aniversario de la muerte de Duke Ellington). Jardines del Alcázar, miércoles 10 de julio de 2024

Foto: Actidea

Que Jose Carra admira a Henry Mancini lo supimos hace apenas un par de semanas cuando asistimos al concierto con el que la Filarmónica de Málaga clausuraba el
Festival de Música de Úbeda. Un homenaje al gran compositor de bandas sonoras, pianista y director de orquesta centró su programa, y con él los arreglos y la participación del malagueño desde un humilde piano de pared.

A nuestro Alcázar ha sido invitado para rendir homenaje al autor de La pantera rosa en el centenario de su nacimiento. Pero también a Sir Duke, como le gustaba llamarlo a Stevie Wonder, Ellington en el cincuenta aniversario de su fallecimiento. No hay efemérides que se le escape a Actidea cuando diseñan la programación de cada verano, un detalle que les honra y les caracteriza, contribuyendo a pulir ese factor humano que no debe faltar en ninguna empresa.

La rotunda simpatía de la vocalista madrileña Carmen Lancho se ganó en parte al público; el resto lo hizo su exquisita forma de cantar, su sintonía con el pianista y su buen gusto al modular, frasear y volcar sentimiento en cada nota puesta a su disposición. Es difícil cuando se abordan estos repertorios no encontrar referentes claros. En el caso de Lancha, su voz aguda y sensual nos evocó a Peggy Lee, pero todavía es muy joven e irá perfilando un estilo algo más personal y atrevido, curtido en su continua y espectacular experiencia y avidez de aprendizaje. De momento hay mucho que agradecerle al recrear con tanto acierto estos grandes clásicos de la música americana.

Por su parte, Carra es un consumado artista, capaz de extraer del teclado tanta emoción como técnica, virtuosismo, creatividad y profusa ornamentación. Sus arreglos están imbuidos de un sello personal, haciendo acopio de lo aprendido y añadiendo un estilo propio basado en su formación clásica y la admiración que profesa a los grandes del repertorio jazzístico. A la hora de desplegar su faceta de arreglista, acierta en captar y distinguir el espíritu de uno y otro compositor, adecuándose a sus líneas básicas pero aportando una visión fresca y original al conjunto.

De esta forma, el imprescindible Caravan se impulsó con las notas intervenidas de Carra y la sensualidad de Lancho, mientras en I’m Beginning to See the Light la cantante huyó del sonido Fitzgerald al que habitualmente la asociamos para centrarse en otro tan personal como refrescante, como también pasó con Don’t Get Around Much Anymore, sin renunciar al scat característico. Pero fue en Mood Indigo, y sobre todo en In a Sentimental Mood donde más brillaron su gesto relajado, generosa sensualidad y habilidades en la técnica del vocalise que practicó durante todo el concierto.

Melancólico Mancini

Que no recordaran el nombre de Blake Edwards, con quien el compositor firmó una treintena de películas, o que Lancha creyera que Días de vino y rosas es una comedia o no supiera pronunciar el nombre de Johnny Mercer a pesar de exhibir en todo momento un excelente acento inglés, demuestra lo mucho que un músico se puede implicar en la partitura a pesar de permanecer ajeno a los datos que la promueven. No por ello estos detalles dejan de sorprender.

Llamó la atención el acierto de Carra para captar el espíritu de Mancini al teclado en su interpretación de Nothing to Loose, canción de El guateque que en la película cantaba la polémica aunque aniñada Claudine Longet. De ahí pasó sin pausa al mítico Days of Wine and Roses que Lancho cantó con mucho sentimiento y armonía. Con Lujon, una pieza instrumental que luego se convirtió en Slow Hot Wind con letra de Norman Gimbel, los intérpretes optaron por la primera versión, pero con la originalidad de que Carra se encargó de la melodía y Lancho de su elegante, repetitivo y sofisticado ritmo. El tema se completó con una breve integración de How Soon, melodía poco divulgada que Mancini compuso para el show de Richard Boone.

Este tema, junto al que cerró la velada, Song About Love, los grabó el autor en su disco de 1964 Dear Heart, y ambos tienen letra de Al Stillman. El segundo conoció anoche una versión más relajada y romántica que la original, y el público fue invitado a entonarla con éxito. No pudo faltar al homenaje el más querido de los temas mancinianos, Moon River, para el que Carra diseño una larga introducción de porte impresionista, casi Debussyano, y Lancho prestó voz potente y decididamente sentimental.

Artículo publicado en El Correo de Andalucía

martes, 9 de julio de 2024

FUERA DE TEMPORADA Un hombre, una mujer y dos depresiones

Título original: Hors saison
Francia 2023 115 min.
Dirección
Stéphane Brizé Guion Stéphane Brizé y Marie Drucker Fotografía Antoine Heberlé Música Vincent Delerm Intérpretes Guillaume Canet, Aklba Rohrwacher, Sharif Andoura, Emmy Boissard Paumelle, Lucette Beudin, Gilberte Bellus, Hugo Dillon Estreno en el Festival de Venecia 8 septiembre 2023; en Francia 20 marzo 2024; en España 3 julio 2024

No es la primera vez que Brizé encara un proyecto netamente romántico. Ya lo hizo en Madmoiselle Chambon con Vincent Lindon como protagonista, su actor fetiche en títulos de contenido social con el que más asociamos su filmografía, como La medida del hombre o En guerra. Algo más joven que su actor preferido, Guillaume Canet se responsabiliza del rol principal en esta película nuevamente romántica pero con un tono y un contenido manifiestamente distinto al de su anterior incursión en el género. Arranca de forma irritantemente sospechosa, en el ambiente de un hotel spa algo fantasmagórico, animado por un hilo musical poco convincente y con encuentros desafortunados como el que protagoniza el improbable entrenador personal en una bucólica playa de la Bretaña que será atmósfera recurrente durante todo el metraje.

Aparece entonces Alba Rohrwacher y la función se ilumina. No recordamos verla tan radiante, y menos si ha de interpretar a una mujer conforme con su destino aunque no fuera el que años atrás deseara y que motiva ese reencuentro con un amor del pasado. A partir de aquí la narrativa se torna morosa y surge inevitablemente el recuerdo de otra forma de hacer cine, décadas atrás cuando Lelouch encandilaba al mundo con su particular versión de una relación en la cumbre del romanticismo, Un hombre y una mujer. Largas conversaciones, a veces trascendentales, otras sencillamente coyunturales, largos paseos por la playa nebulosa e invernal… todo largo, demasiado para lograr atrapar nuestro entero interés.

Sólo lo capta la sincera interpolación del testimonio de una mujer ya anciana, engañada por las convenciones sociales durante toda la vida, y finalmente redimida por el amor verdadero, el que buscan los protagonistas de esta triste historia en la que se cruza el miedo escénico de uno, actor popular en el cine, con la ruptura no superada de quien tanto sufrió en el pasado y parece destinada a volver a hacerlo. Dos depresiones y un amor a ritmo muy pausado. Hasta la música de Vincent Delerm parece estar invocando, a su modo, el recuerdo de aquel título mítico de los años sesenta al que la cinta de Brizé y Drucker como guionistas y voces en off, parecen estar queriendo homenajear.

lunes, 8 de julio de 2024

BLONDI Madre amadísima y súper colega

Argentina-España 2023 88 min.
Dirección
Dolores Fonzi Guion Dolores Fonzi y Laura Paredes Fotografía Javier Juliá Música Pedro Osuna Intérpretes Dolores Fonzi, Carla Peterson, Santiago Rovito, Rita Cortese, Leonardo Sbaraglia, Matías Camisani Estreno en Argentina 1 junio 2023; en España (no en sevilla) 3 julio 2024

En su primer trabajo como directora, la actriz Dolores Fonzi (Plata quemada, Paulina, Truman) propone un homenaje a la maternidad, pero no a una cualquiera sino una muy especial, de buen rollo y colegueo. Ella misma interpreta a una madre muy joven que apenas se lleva quince años con su hijo, lo que le permite tener una relación muy estrecha con él, disfrutar de las mismas cosas, hacer muchos planes en común e implicarse en su devenir como joven ambicioso de vivir y explorar todas sus posibilidades. Pero no le basta, además se convierte en el eje sobre el que gravita toda la familia, especialmente una hermana algo confusa y desorientada, cuya vida burguesa no parece satisfacerle, y una madre y abuela del joven que parece tan dependiente emocionalmente de su hija menor como el resto de la familia y ella misma con su vástago.

Pero ella nunca pierde los estribos, siempre está feliz, y eso que ni siquiera disfruta de una situación económica boyante, sino más bien precaria. Nos quiere así convencer de que vivir y procrear puede ser una experiencia muy positiva da igual cuáles sean las circunstancias, lo importante es sentirlo todo con alegría y expectación. Y todo esto se supone que tiene que fluir con frescura y naturalidad, cuando sólo por sus premisas ya nos parece una total impostura propia de cuento chino.

No es que no pueda resultar convincente, sino por el carácter ya de partida de la fábula, enfocada a ese happy happy que pretende inundarlo todo. Dicen algunos que por debajo reina la tristeza y la melancolía, será que han visto otra película. Para otros, como nosotros, lo que reina es la estulticia y la ridiculez. Santiago Mitre, que dirigió a Fonzi en La cordillera, le ha producido el engendro, que cosechó aun así tres nominaciones a los Premios Platino.