martes, 7 de abril de 2026

LA OJA SE DIVIERTE Y NOS EMOCIONA

Gran Selección. Orquesta Joven de Andalucía. Santiago Cañón-Valencia, violonchelo. Jaime Cobo, director invitado. Carlos Miguel Prieto, dirección. Programa: Sinfonía nº 2 “India”, de Carlos Chávez; Concierto para violonchelo nº 1 Op. 107, de Shostakóvich; Fandangos, de Roberto Sierra; Intermedio y danza de “La vida breve”, de Falla; Antrópolis, de Gabriela Ortiz; Huapango, de José Pablo Moncayo. Teatro de la Maestranza, lunes 6 de abril de 2026


Con conciertos como el de anoche y los que lleva brindándonos desde hace más de treinta años, la Orquesta Joven de Andalucía demostró una vez más que entra por derecho propio en esa gran selección del Maestranza que aglutina grandes formaciones sinfónicas de todo el orbe. En un alarde de acercamiento entre las dos orillas transoceánicas, ayer y el día anterior en Jerez nuestros músicos más jóvenes se dejaron llevar por el ritmo y el entusiasmo de su maestro de ceremonias, un Carlos Miguel Prieto en estado de gracia, para ofrecernos una de las veladas más electrizantes y vitalistas de los últimos años.

Todavía con el recuerdo del concierto que el trompetista Pacho Flores y el director Manuel Hernández Silva nos brindaron junto a la ROSS hace exactamente un año, el Maestranza volvió a llenarse de ritmo y color con un concierto en el que el primero de los conciertos que Shostakóvich dedicó al violonchelo, con toda su rabia y dolor concentrado, se vio rodeado de una enorme descarga de adrenalina. Pura fiesta de los sentidos en forma de ritmos latinos, a los que la joven plantilla respondió con todo el entusiasmo y la alegría que el programa exigía.

Lástima que una ocasión tan señalada no se viera favorecida por un aforo completo. Observándose tantos asientos vacíos, fue inevitable pensar en los muchos y muchas aficionadas que dejaron pasar la oportunidad de disfrutar con tan suculenta oferta. No es suficiente con destinar un considerable y necesario presupuesto a la excelente formación que reciben estos jóvenes músicos. Las instituciones deben después disponer de un aparato de divulgación fuerte y adecuado para que el esfuerzo llegue después al público y los medios como sin duda merece.

Un embajador convencido y un chelista excepcional

Haciendo alarde de ese carisma que caracteriza a los norteamericanos, pues no olvidemos que no sólo los estadounidenses merecen calificarse así, el insigne Carlos Miguel Prieto ilustró cada pieza con ahínco y espontaneidad, introduciéndonos la rica y autóctona percusión que debía presidir la pieza de Chávez, y que luego iría reapareciendo en momentos puntuales del resto de páginas programadas, así como invitándonos al final del concierto a entonar la célebre cuenta y posterior declamación de ¡mambo! que hiciera célebre Pérez Prado. Todo siempre con una elegancia y un dominio de la elocuencia como sólo ellos son capaces de desplegar.

Del fundador de la Orquesta Sinfónica de México, Carlos Chávez, la OJA interpretó su Sinfonía India, número dos de un catálogo de seis. Una obra breve pero muy completa, ya que sigue los movimientos clásicos de una sinfonía pero sin solución de continuidad. Una pieza que utiliza instrumentos de percusión yaqui, una comunidad de Sonora asentada en los márgenes del río del mismo nombre. El maestro, que consolidó el movimiento musical nacionalista en su país, encontró una respuesta enérgica pero equilibrada de cada familia instrumental, muy especialmente de una sección de percusión que nunca antes se había lucido tanto en los tradicionales conciertos del Lunes de Pascua.


El también joven violonchelista colombiano Santiago Cañón-Valencia fue el encargado de llevar a tan buen puerto la compleja gramática del Concierto nº 1 de Shostakovich, todo un laberinto emocional que las partes implicadas resolvieron con enorme acierto. En el allegretto inicial, Cañón-Valencia desplegó una enorme fuerza, enfrentándonos al abismo con un gran sentido de la dramaturgia, a lo que la orquesta se plegó con acierto y sensibilidad, que asomó ya de forma contundente en un segundo movimiento protagonizado por una desolación inusitada. Una página tremenda a pesar de su aparente contención, que el violonchelista resolvió con una técnica impecable, un sonido sedoso y el ropaje intenso que supo brindarle la entregada orquesta.

Una exhibición de sobrecogedora incertidumbre en la que el clarinete también supo lucirse ampliamente, así como una trompa que aunque no siempre acertó en el tono justo, desarrolló también una labor estremecedora. Después, Cañón-Valencia remató con una cadencia desgarradora, en la que los silencios pesaron tanto como la compleja retórica que la informa. Así hasta desembocar en un finale excesivo y espectacular, donde lo humorístico se dio la mano con lo grotesco al más puro estilo del atormentado compositor ruso, aunque sin llegar nunca a la socarronería con la que otras batutas lo despachan. El joven solista interpretó después como propina una pieza de su propia cosecha, Ad noctem, en la que coquetea con la literatura bachiana para entregarse a las esencias y ritmos de su tierra.

Ritmo trepidante

Muy interesante la pieza del contemporáneo puertorriqueño Roberto Sierra, Fandangos, en el que al modo de un La valse de Ravel, deconstruye esta forma de cante y baile, hincando sus raíces en Soler y Boccherini y logrando una hipnótica cascada de sensaciones en la que la percusión juega también un papel destacado. El autor reafirma así su querencia por el barroco, a lo que la OJA bajo la mirada atenta de Prieto, respondió con idéntica disciplina que la desplegada en las páginas anteriores, y una capacidad para emocionar sólo al alcance de los más curtidos.

Otro joven, Jaime Cobo, integrante del proyecto de formación de directores de la OJA, fue el encargado del Intermedio y Danza de La vida breve de Falla, que resolvió con profesionalidad y sentido dramático, dejando su huella en un feroz centro de la famosa danza. Después, todo se tiñó de fiesta y felicidad en la sorprendente pieza de la compositora mexicana Gabriela Ortiz, Antrópolis, en referencia a los antiguos antros de la capital en la que brillaban los sones autóctonos e importados, tal como se observó en una vibrante pieza en la que cumbia y mambo encontraron en la OJA y su flamante director el vehículo perfecto de expresión, lo que se notó especialmente en la alegría y la complicidad con la que abordaron la página. A destacar el trabajo de los timbales, especialmente el encargado de las generosas partes solistas de esta singular pieza.


La fiesta se coronó con el que muchos y muchas mexicanas consideran su segundo himno oficial, el Huapango de José Pablo Moncayo, quien a pesar de su corta vida logró erigirse en uno de los más reputados representantes del nacionalismo musical mexicano junto a grandes como Revueltas o el propio Chávez. Inspirado en sones veracruzanos como el siquirisi, el balajó y el gaviloncho, la pieza captura ritmos, sonidos y la inusitada energía de la música tradicional huasteca, hábilmente combinada con la gramática sinfónica, con destacadas intervenciones del trombón, la trompeta, el oboe y el arpa y un trabajo impecable de la cuerda grave, lograron que el Maestranza se convirtiera en una perfecta tarima de baile, ese huapango del título. A nosotros no nos queda otra que volver a darle la máxima calificación al singular evento, no sin antes destacar la insólita figura del concertino de la segunda parte, con la pierna escayolada elevada sobre un cojín, tal como se observa en la fotografía en tercera fila durante la primera parte del concierto. Y es que el entusiasmo y las ganas de estos jóvenes talentos no concibe ni de lejos una baja laboral.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 5 de abril de 2026

LA GRAZIA Un político que duda, reflexiona y escucha

Italia 2025 133 min.
Guion y dirección
Paolo Sorrentino Fotografía Daria D’Antonio Intérpretes Toni Servillo, Anna Ferzetti, Orlando Cinque, Massimo Venturiello, Milvia Marigliano, Giuseppe Gaiani, Giovanna Guida, Alessia Giuliani, Roberto Zibetti, Vasco Mirandola, Linda Messerklinger, Rufin Doh Zeyenouin Estreno en el Festival de Venecia 27 agosto 2025; en Italia 15 enero 2026; en España 1 abril 2026

L
ejos quedan sus primeros éxitos, Las consecuencias del amor y El amigo de la familia, e incluso su consagración definitiva con la muy aplaudida La gran belleza, y sin embargo Sorrentino nos regala de vez en cuando otra sorprendente y magnífica película, sin volver a cosechar los premios y reconocimientos a los que estos primeros títulos le acostumbraron. Cosa de modas y de novedades, seguramente. Tras coquetear con su devoción hacia la tierra que le vio nacer, en Fue la mano de Dios y Parthenope, el director napolitano nos ofrece ahora, a sus cincuenta y cinco años, su film quizás más sereno y reflexivo, echando mano una vez más de la política, que tan buenos réditos le dio en films como Il divo, donde retrataba los aspectos más sórdidos de la carrera de quien fuera jefe de gobierno Giulio Andreotti, Loro, aquí traducida como Silvio y los otros, donde indagaba sobre la estrambótica figura de Silvio Berlusconi, e incluso el Papa en las series que protagonizaron Jude Law y John Malkovich.

Pero ahora ya no le interesa tanto criticar y denunciar las estrategias y miserias del poder, sino fabular con un líder inteligente y moderado, un verdadero hombre de Estado capaz de poner en una balanza su propia ideología y aquello que, previo el acertado e imprescindible consejo de quienes le rodean, considere justo y equilibrado, aunque no se ciña a sus propios principios e intereses. Tenemos así a un Mariano De Santis, ficticio presidente de la República, a quien da vida el actor fetiche del afamado director, Toni Servillo, que también fue Andreotti y Berlusconi, y que aquí compone a un humanista curtido en leyes, demócrata conservador y católico, que antepone el amor a la ideología para pronunciarse sobre cuestiones que en el final de su mandato conviene dejar bien atadas para la posteridad. Una ley y dos indultos se convierten así en el perfecto mcguffin de un film que indaga sobre la fuerza del amor, con esa esposa fallecida a la que el presidente no puede dejar de olvidar y cuya presunta traición se empeña en descubrir.

Es el mismo amor que inspira la controvertida ley y las gracias que ha de ejercitar previo un proceso de reflexión, duda y convicción al que se presta con la inestimable ayuda de sus seguidores, desde la comprometida hija a la veterana y vividora amiga, su guardaespaldas o esas personas a quienes debe favorecer con esa gracia del título, que no sólo se refiere al indulto sino a toda la aureola que lo convierte en persona justa, libre, equilibrada y solemne, a quien un guion también en estado de gracia presta diálogos de enorme valor y tanta belleza como cada encuadre y puesta en escena que adorna esta hermosa película, favorecida también con una ecléctica y atractiva banda sonora. A la recurrente pregunta que salpica la función, ¿de quién son nuestros días?, nosotros aseveraríamos que pertenecen a quienes nos poseen, ese sistema que hemos aceptado y que todo lo tiene atado para que el mundo y la vida sean como se ha decidido.

MR. NOBODY AGAINST PUTIN La voz de la disidencia

Rep. Checa-Dinamarca 2025 90 min.
Dirección
David Borenstein y Pavel Ilyich Talankin Guion David Borenstein Fotografía Pavel Ilyich Talankin Música Michal Rataj y Jonas Struck Documental Estreno en el Festival de Sundance 25 enero 2025; en Dinamarca 22 marzo 2025; en España (Movistar Plus+) 10 marzo 2026

La urgencia de los múltiples conflictos bélicos que se están desarrollando en este primer cuarto de siglo, ha propiciado la producción de un buen número de trabajos documentales destinados a analizar y denunciar las injusticias y desvaríos que nos han llevado a esta apocalíptica situación. A falta de los primeros trabajos de ficción, la Guerra de Ucrania ha conocido ya varios documentales, el más ilustre y laureado 20 días en Mariúpol, que recogía el horror vivido en esa ciudad, y se alzaba con el Oscar al mejor documental hace dos años. Tras varios trabajos, el joven director estadounidense David Borenstein ha cobrado notoriedad con este trabajo presentado en Sundance el pasado año y condecorado ahora con el Oscar correspondiente, en el que ofrece un punto de vista diferente sobre el conflicto, al fijarse no en el invadido sino en el invasor y cómo este gesto autocrático y despiadado del infame presidente ruso, ha afectado considerablemente la vida de los y las rusas.

Sin perder de vista un horizonte en el que los verdaderos damnificados son la gente ucraniana, Borenstein presta voz y alma a quienes desde Rusia sufren la conflagración. Para eso se hace eco de las grabaciones, oficiales y domésticas, de un joven profesor de escuela, artífice en mayor porcentaje que el propio director de este trabajo estremecedor. Así, Pavel Ilyich Talankin se perfila como inevitable disidente en una comunidad de apenas diez mil habitantes, Karabash, en la zona de los Urales, donde su escuela ha sido tomada por la ideología imperante en un clásico y voraz proceso de adoctrinamiento del que resulta difícil escapar. Un proceso que Talankin documenta exhaustivamente, mostrando las miserias de sus contrincantes más directos, las sensaciones encontradas de los habitantes de la localidad y la paulatina militarización de niños y niñas en el albor de sus vidas.

Poco se manifiesta acerca de la barbarie perpetrada en el país vecino, porque lo que a Borenstein y Talankin interesa en este caso es recoger el efecto devastador en la población rusa, psicológicamente pero también de forma física respecto a los jóvenes soldados enviados sin piedad al campo de batalla. Todo esto rodado de forma eficaz y sin ornamentos, apenas un trabajo de montaje que enlace unos episodios con otros y provoque el efecto narrativo perseguido, con la fluidez y naturalidad que demanda, por mucho que en el camino podamos experimentar cierta sensación de que algunos aspectos hayan sido impostados o provocados. Más por su carácter coyuntural que por sus méritos estrictamente cinematográficos, un film que merece atención y debate.

miércoles, 1 de abril de 2026

ALTAS CAPACIDADES Un incómodo espejo

España-Uruguay 2026 101 min.
Dirección
Víctor García León Guion Borja Cobeaga y Víctor García León Fotografía Eva Díaz Música Camila Rodríguez Intérpretes Marian Álvarez, Israel Elejalde, Juan Diego Botto, Natalia Reyes, Pilar Castro, Suso Nanclares, Bea Segura, Elena Sanz Estreno en el Festival de Málaga 6 marzo 2026; en salas 27 marzo 2026


De la unión entre Víctor García León y Borja Cobeaga surgió la trilogía televisiva Vota, Vamos y Venga Juan, una irónica, ácida y bastante malvada mirada al político de pacotilla al que daba vida Javier Cámara. Por separado, el primero se ha destacado como acertado cronista de la vida en nuestro país, generalmente de la mano de la comedia, en films como Más pena que gloria, Vete de mí o Selfie, mientras el segundo destacó en la misma línea con películas como Pagafantas, Los aitas o la serie No me gusta conducir. Hace unos años, García León dirigió Los europeos según una novela de Rafael Azcona, que parece ser quien haya influido y guiado al director para poner en pie éste su último trabajo, su comedia más ácida y lograda hasta la fecha, en la que ataca sin misericordia pero con una gran dosis de inteligencia, sutileza y mordacidad, a las familias que en este país han generado los monstruos que hoy deciden sobre nuestro futuro, despreciando sin compasión alguna todo nuestro pasado, nuestra memoria y lo que quienes nuestros más mayores habían construido tras la muerte del dictador.

Todo borrado de un plumazo para perseguir el ascenso social, el atropello y el éxito a cualquier precio, como hacen la pareja protagonista de un film en el que García León y Cobeaga retratan con precisión quirúrgica esa clase media, ligeramente intelectual y comprometida, ahora empeñada en despreciar las bondades de una educación igualitaria y un estado público del bienestar. La misma que aspira a otra clase alta de corte fascista y xenófoba, una apisonadora en cuyos ideales parecen mirarse como en un espejo jóvenes de toda condición en un mundo cuya decadencia le está haciendo romperse en añicos.

Marian Álvarez e Israel Elejalde como pareja trepa a costa de la educación de su hijo inadaptado, y Juan Diego Botto como impresentable niñato rico que desprecia sistemáticamente a quienes no son de su condición, a la vez que se aprovecha de ellos, bordan sus papeles. El resto logra encajar a la perfección, dentro de una trama que absorbe y sorprende, con guiños cómicos tan divertidos como incómodos y una habilidad para sostener largas y complejas secuencias, no importa la dificultad para mantener el interés y la tensión justas. Hacía tiempo que no disfrutábamos de una comedia española tan acertada y reluciente, a la vez que amarga.

martes, 31 de marzo de 2026

PROYECTO SALVACIÓN Una misión muy convencional

Título original: Project Hail Mary
USA 2026 156 min.
Dirección
Phil Lord y Christopher Miller Guion Drew Goddard, según la novela de Andy Weir Fotografía Greig Fraser Música Daniel Pemberton Intérpretes Ryan Gosling, Sandra Hüller, Lionel Boyce, Len Leung, Milana Vayntrub, James Ortiz Estreno en Estados Unidos 20 marzo 2026; en España 27 marzo 2026


No discutiremos que esta película de ciencia ficción pueda convertirse en un clásico del género, pero sinceramente no hemos visto en nuestra opinión motivos suficientes para serlo. Es cierto que en su realización confluyen talentos considerables del cine y la literatura. Se basa en una novela de éxito escrita por Andy Weir, quien hace algunos años fue también el origen de la reconocida película de Ridley Scott Marte (The Martian). Además, ambas han contado con la adaptación de Drew Goddard, que también triunfó con sus guiones para Monstruoso y Guerra Munidal Z, además de dirigir y escribir La cabaña en el bosque y Malos tiempos en El Royale. Quienes dirigen este Proyecto Salvación cosecharon su particular éxito con las comedias de acción Infiltrados en clase e Infiltrados en la universidad, así como con las películas de animación Lluvia de albóndigas y La LEGO película, y fueron los creadores de las versiones animadas de Spider-Man en el multiverso.

Unos currículos nada desdeñables que Ryan Gosling ha aprovechado para producir e interpretar esta cinta en la que es protagonista absoluto. Su título original, Proyecto Ave María, se refiere al término con el que se denomina en el fútbol americano la última oportunidad de ganar, una jugada a la desesperada. Así se llama la nave en la que Gosling, Grace en la ficción, como científico convertido en astronauta involuntario e improvisado, tiene que salvar a la humanidad cuando se detecta que el Sol está perdiendo fuerza por la irrupción de unas partículas malignas. Lejos de tratarse de un nuevo film sobre apocalipsis y ultimátum, la película se posiciona más bien como un viaje estético y sideral con altas dosis de imaginación visual y una buena dosis de humor, todo mezclado con tanta pericia que pareciera obra de la inteligencia artificial.

Pero sobre todo se trata de una nueva crónica de amistad y cooperación entre seres de mundos diversos, como antaño lo fueran cintas como Enemigo mío o E.T. El extraterrestre. Por el camino se incurre en tópicos del género, como dotar de sentimientos y comportamientos humanamente reconocibles al alienígena Rocky, así llamado por su apsecto de cangrejo rocoso, al que da voz y carisma el marionetista James Ortiz, a pesar de tener un aspecto muy distinto al terrícola. Su largo metraje contradice la urgencia con la que se resuelven escollos, pasando por alto cualquier atisbo de rigor científico. Mientras tanto, la trama acaba resultando bastante banal e incluso infantil, sobre todo al exigir al público tanta credibilidad frente a altas dosis de convencionalismo, teniendo además en cuenta que todo ocurre en época más o menos contemporánea. Gosling logra dominar este one man show espacial, ayudado por la ecléctica y extremadamente creativa banda sonora de Daniel Pemberton.

lunes, 30 de marzo de 2026

LA GRAN PASIÓN DE ARCANGELO

XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Nick Pritchard, tenor (Evangelista); Alex Rosen, bajo (Cristo); Carolyn Sampson, soprano; Hugh Cutting, contratenor; Hugo Hymas, tenor; Thomas E. Bauer, bajo. Arcangelo. Jonathan Cohen, clave y dirección. Programa: La Pasión según San Mateo BWV 244, de Johann Sebastian Bach. Teatro de la Maestranza, domingo 29 de marzo de 2026

Alex Rosen y Arcangelo

Tan seguro que no hace falta ser creyente para emocionarse con las procesiones de Semana Santa ni con las películas bíblicas del Hollywood clásico, es que La Pasión según San Mateo nos transporta a otra dimensión, gracias al talento y la sensibilidad de su autor, pero también a esa iconografía religiosa de la que no podemos escapar ni los más críticos, especialmente cuando se trata de la Historia más grande jamás contada.

Así, como La Gran Pasión, se conocía este oratorio inmortal en el siglo diecinueve. Y así lo corroboró esta hermosísima versión que ha servido este año para cerrar con broche de oro el Festival de Música Antigua de Sevilla. Una espléndida mañana primaveral de Domingo de Ramos y un Maestranza casi lleno hicieron justicia a uno de los más hermosos oratorios jamás disfrutados en nuestra ciudad.

Rosen, Jonathan Cohen y Nick Pritchard

Hace años que el Femás cierra alternativamente con las dos pasiones de Bach. Éste hemos tenido la suerte de disfrutarlos ambos, abriendo el mes de marzo con la de San Juan de la mano de Andreas Scholl y Divino Sospiro, fuera del festival, y cerrándolo ahora con esta indescriptible y emocionante versión que de la de San Mateo han hecho Jonathan Cohen, la orquesta y coro Arcangelo y una plantilla inmejorable de solistas.

Dispuestos como está marcado, en formación de dos orquestas y dos coros organizados simétricamente, dialogando unos con otros, y con el clave de Cohen y el órgano de Tom Foster ejerciendo de bisagra, el coro de obertura, con su particular lamentación desplazándose de un lado al otro, ya captó por entero nuestra atención y nos preparó para toda la emoción y la admiración que iba a ir apoderándose de todos y todas. A partir de ahí, pura magia, puro drama y mucho, como nunca, sentimiento.

Cohen fue capaz de dosificar el numeroso conjunto convocado de manera que cada frase y cada matiz quedaran perfectamente expuestos, sin enmarañamiento y sin marcar en exceso los acentos y las tensiones. Fue quizás el toque británico, que no permite acrobacias innecesarias y se regocija en la mera partitura, el que procuró que el sonido fuera lo más elegante y hermoso posible, pero sin amaneramientos ni florituras innecesarias, aún echando mano de ritmos y texturas lo más próximos posibles al uso de instrumentos y técnicas históricamente informadas.

Solistas excepcionales

Carolyn Sampson

Una sensacional plantilla de solistas, y un no menos digno puñado de voces extraídas del coro para dar forma a los personajes de la narración, completaron una Pasión monumental y exquisita en todos sus aspectos. La voz rotunda y profunda, de timbre metálico, así como la convincente actuación del bajo estadounidense Alex Rosen, hizo de su Cristo un personaje tan atroz como escalofriante, toda una invitación a la reflexión. Por su parte, el tenor Nick Pritchard como Evangelista, compuso un narrador potente y de fuerza arrolladora allí donde el drama lo exigía.

Entre los personajes bíblicos, destacaron las voces graves y rotundas de Hugo Herman-Wilson como Judas y Patrick Keefe como Pilatos. Las arias fueron perfectamente entonadas por la soprano Carolyn Sampson, de voz algo pequeña pero ideal para cantar con tanto gusto y elegancia Ich will dir mein Herze schneken (Quiero entregarte mi corazón), el veterano bajo alemán Thomas E. Bauer, decididamente tremolante pero henchido de ternura en Mache dich (Purifícate), y el tenor británico Hugo Hymas, seguramente el timbre más bello de cuantos comparecieron, e igualmente con un fraseo exquisito y una sobrada proyección.

Hugh Cutting

Capítulo aparte merece el contratenor, también británico, Hugh Cutting, toda una sorpresa, de voz homogénea y un color perfecto, que logró con sus cinco arias estremecernos, especialmente con esos dos milagros melódicos que son Erbarme dich (Ten piedad de mí), acompañado con una dulzura extrema por los violines primero y segundo de la primera orquesta, y Können Tränen meiner Wangen (Si las lágrimas de mis mejillas), donde la cuerda de la segunda orquesta sonó majestuosa y piadosa, logrando que nuestras lágrimas no fueran impotentes, sino el resultado de una emoción sincera y trascendental.

Mención especial merece también el magnífico trabajo de las maderas y la cuerda grave, potenciando la ternura generalizada unas y la fuerza y cuerpo los otros. Con estos ingredientes, una estética asentada en la sinceridad, la ternura y el sentimiento más profundo y natural, no es de extrañar que gran parte del público saliera extasiado de tan sensacional acontecimiento, sobre todo después de ser testigos de un número final, Wir setzen uns mit Tränen nieder (Llorando nos postramos), en el que volvió a ponerse de manifiesto la gran compenetración de todos y cada una de las integrantes del coro, y ese aire de Gran Pasión que destiló toda la función.

Fotos: Lolo Vasco
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 29 de marzo de 2026

ORQUESTRA DEL MIRACLE O CUANDO SER NOVEL NO ESTÁ REÑIDO CON LA EXCELENCIA

XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Orquestra del Miracle. Juan de la Rubia, órgano y dirección. Programa: Obertura de “Rodelinda, Regina de’ Longobardi” HWV 19 y Obertura de “Il pastor fido” HWV 8, de Haendel; Sinfonías de las cantatas “Geist una Seele wird verwirret” BWV 35, “Ich steh mit einem Fuss im Grabe” BWV 156 y “Wir müssen durch viel Trübsal” BWV 146, de Bach; Emitte spiritum tuum, de Francisco Valls; Wassermusik TWV 55:C3, de Telemann. Espacio Turina, sábado 29 de marzo de 2026


La penúltima cita del presente Festival de Música Antigua contó con la singular aportación del joven conjunto catalán Orquestra del Miracle. Joven por su reciente fundación hace apenas tres años y por la media de edad de su flamante plantilla. Al frente de todos y todas ellas, el extraordinario organista de Vall de Uxó, Juan de la Rubia. Juntos hicieron alarde de una sólida compenetración, una estética muy acorde al carácter festivo de la propuesta y una disciplina férrea, con lo que consiguieron resultados tan satisfactorios como los obtenidos en éste su primer concierto en Sevilla.

En su declaración de principios, Orquestra del Miracle pone de relieve la importancia de la música de la época que se hacía en nuestro país, y situarlo en su contexto a través de una comparativa con lo que sonaba en el resto de Europa. Justamente ésta fue su propuesta en esta ocasión, tomar un motete escrito para la Pentecostés en su versión instrumental, sustituyendo la voz humana por la de la flauta, y demostrar la influencia en su gramática y lenguaje de los grandes maestros del momento, Bach, Haendel y Telemann.

La verdad es que la operación puso en evidencia la simpleza de la pieza de Francisco Valls frente a la creatividad y magnificencia de las obras seleccionadas de los grandes compositores convocados. No obstante, en el idiomático órgano de de la Rubia y la cálida flauta de Marit Darlang, la obra cobró cierta gracia e indiscutible amabilidad. Nada que ver, sin embargo, con la majestuosidad del arranque de manos de Haendel y su obertura para la ópera Rodelinda, que el conjunto marcó con una fuerza arrolladora y una precisión matemática.


Tres grandes del Settecento

Más compleja es la singular obertura de Il pastor fido, con nada más y nada menos que cinco movimientos, de los que destacamos el dulce largo y el melancólico adagio, ambos defendidos por Kathryn Elkin con fraseo flexible y legato fluido al oboe. Sensacionales sonaron las tres sinfonías extraídas de sendas cantatas de Bach, dos de ellas más conocidas por sus transcripciones para clave. De la Rubia desplegó todo su virtuosismo, precisión y vigorosa articulación al órgano en la BWV 35, así como su elegante fraseo, junto al oboe de Elkin, en la BWV 156, más popular como largo del Concierto para clave BWV 1056. Pero fue fundamentalmente en la Sinfonía de la BWV 146 donde exhibió su generosa habilidad y fulgurante digitación, dejándonos literalmente boquiabiertos.

Con una selección de la Música acuática de Telemann – inexplicablemente se dejaron fuera dos de sus diez movimientos – se dio por terminado oficialmente el concierto. A la majestuosidad y el vigor de la larga obertura, así como al carácter pastoril de la zarabanda, siguieron momentos de gran compenetración, como el bourrée, y de simpática candidez, el loure, pero sobre todo un tempestad de fascinante resolución con la inestimable intervención del concertino, Vadym Makarenko, a quien hace precisamente tres años pudimos disfrutar junto a Amandine Beyer y Gli Incogniti en este mismo Espacio Turina.

Tras esta suite que terminó a zapatazos con el alegre y cantarín canario final, tocaron como propina un allegro de Antonio Soler, de idéntica arquitectura virtuosa y graciosa resolución, muy relacionado con el Monasterio de Montserrat al que está adscrito el Santuario del Miracle donde se formó esta prometedora orquesta barroca.

Fotos: José Antonio de Lamadrid
Artículo publicado en El Correo de Andalucía