Guion y dirección Gracia Querejeta y Miguel Olid Fotografía Aitor Mendilibar Música Nerea Alberdi Documental Estreno en el Festival de Málaga 13 marzo 2026; en salas 17 abril 2026
Pantalla Sonora
Un cajón de sastre en la red dedicado al cine y la música... fundamentalmente
sábado, 18 de abril de 2026
LANDA Entre la admiración y la mirada crítica
Guion y dirección Gracia Querejeta y Miguel Olid Fotografía Aitor Mendilibar Música Nerea Alberdi Documental Estreno en el Festival de Málaga 13 marzo 2026; en salas 17 abril 2026
viernes, 17 de abril de 2026
VÍNNITSKAYA TRIUNFA EN UN CONCIERTO DE LA ROSS MASACRADO
Es exactamente lo que ocurrió con el sutil arranque de la breve pero
intensa Kauyumari de Gabriela Ortiz,
de quien precisamente disfrutamos hace sólo diez días, de la mano de la OJA, su
festiva Antrópolis. Fue imposible concentrarse en la entrada lejana
de las trompetas que preludian la celebración de ritmo y color en que
consiste la pieza incluida en el laureado trabajo Revolución diamantina.
En esta segunda ocasión de la temporada en que la surcoreana Shi-Yeon Sung ejerció como batuta invitada, logró una
respuesta sorprendente de la orquesta, cuidando cada detalle de forma que la nitidez de los planos sonoros se
superpusieran de forma sensacional, y que la portentosa sección de cuerda grave
potenciara el ritmo de la pieza. Quizás la colocación
de violines traseros y contrabajos elevados contribuyera a crear este
efecto mágico.
Rusia por triplicado
Dos compositores rusos y una pianista también rusa protagonizaron el resto
del programa. La larga primera parte se completó con el Concierto nº 3 de Rachmáninov, que aunque parezca que se haya programado muchas veces, apenas recordamos la
última vez, y no fue de la mano de la ROSS sino de la Conjunta con Óscar Martín
al piano, ¡hace catorce años!
El que se considera uno de los
conciertos más diabólicos para el solista, debido a su complejidad técnica,
hoy disfruta de multitud de adeptos. Si hay algo en lo que los jóvenes pianistas
salen bien formados de conservatorios y academias es precisamente el virtuosismo técnico. Más difícil es
encontrar alguien capaz de exprimir toda
la expresividad, la poesía y el encanto de una pieza como ésta. La joven Anna Vínnitskaya fue sin duda una
intérprete ágil, vibrante y habilidosa, pero quizás sólo se quedó en eso.
Sung y la pianista despacharon el
primer movimiento a un ritmo vertiginoso, lapidando parte de su fuerza
poética. A pesar de ello no podemos negar a la directora lograr una arquitectura sólida de la pieza,
mientras Vínnitskaya descargó una furia
inusitada en su centro de acordes martillados, alternados por las dos
manos. Una agresividad desatada que se repitió en las difíciles cadenzas, donde
no dudó en incluir acordes de su propia
cosecha. En todo caso, su línea melódica sonó precisa y nítida en todo
momento, especialmente evidente en el intermezzo,
en cuyo scherzo central volvió a
hacerse patente el enorme respeto de la
orquesta por plegarse a las necesidades de la solista, sin por ello
malograr su inspirada voluptuosidad.
El movimiento final resultó vitalista
y, por momentos, apabullante, con solista y orquesta en perfecta sintonía,
y de nuevo desgarradores arranques de furia que provocaron una reacción casi unánime del público, en
pie ovacionando la heroica y meteórica intervención de la pianista, que salvó
la complejidad técnica con matrícula, no tanto su vertiente expresiva y estrictamente emocional.
Afortunadamente, lo que siguió fue una
lectura muy matizada de la pieza, buscando su lado más infantil, recreando
el espíritu fabulador y orientalizante de la pieza, para lo cual Sung echó mano
de altas dosis de sensualidad y ritmos
centelleantes y juguetones. Así, hasta llegar al último bloque, ese
espectacular crescendo que culmina en
apoteósicas fanfarrias y un tutti orquestal abrumador. En este
sentido, cabe destacar la magnífica labor de cada solista y conjunto orquestal,
a un nivel técnico encomiable.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
jueves, 16 de abril de 2026
ORLINSKI, IMPACTANTE Y ATREVIDO SEDUCTOR
Recital. Jakub Józef Orlinski, contratenor. Michał Biel, piano. Programa: Arias de Handel; Arias y canciones de Purcell; Canciones de Baird y Karlowicz. Teatro de la Maestranza, miércoles 15 abril de 2026
El de Jakub Józef Orlinski prometía ser un recital mucho más contenido, sobrio y melancólico del que celebró aquí mismo hace tres años, entonces ciñéndose al repertorio estrictamente barroco y con Il Giardino d’Amore como orquesta acompañante, pero su gracia y desenvoltura acabó por convencernos de lo contrario. La reciente edición del disco If Music… junto a su gran amigo Michał Biel, ha propiciado una nueva gira que le ha llevado por diversos países de Asia y que ahora ha arrancado en Europa, precisamente en Sevilla, otro acierto del actual equipo directivo del Maestranza. Aunque el teatro no se llenó, evidenció la enorme expectación suscitada por el joven y carismático contratenor, con público enfervorecido y presto a vitorearle el talento y agradecerle su enorme caudal de simpatía.
Esta
vez Orlinski vino acompañado solo de su amigo pianista, con quien dio sus
primeros pasos cuando se conocieron en la Academia Operowa, un programa para
jóvenes artistas del Teatro Wielki, cerca de Varsovia. Cuando ambos estudiaban
en el prestigioso Julliard School de Nueva York, Biel animó al contratenor a descubrir las canciones que autores polacos
como Szymanowski, Czyk, Moniuszko, Karlowicz o Baird habían compuesto a lo
largo de los siglos XIX y XX. El resultado fue una serie de conciertos que años después cristalizaron en el disco Farewells, el cuarto en solitario
del contratenor, que ahora, aprovechando el segundo registro juntos, centrado
en Händel y Purcell, vuelve a inspirar parte del repertorio.
Insólitos
Händel y Purcell al piano
Y
así, con esta rara pero eficaz
combinación de ambos trabajos, volvimos a disfrutar del talento infinito de
Jakub Józef Orlinski, que arrancó con Voi
che udite de Agrippina,
convenientemente precedido del recitativo Otton,
qual portentoso fulmine, que al no contemplarse en el programa, despistó a
la organización a la hora de proyectar los sobre títulos. Pudo apreciarse ya la furia latente del recitativo frente a la
candidez melancólica del conmovedor aria, una constante que se mantuvo con
el resto del repertorio handeliano, especialmente en Coronato il crin, de la misma ópera, que no aparece curiosamente en
el disco de Orlinski y Biel.
La
compenetración entre Orlinski y Biel fue total, logrando una perfecta simbiosis en el bloque dedicado a
Purcell, con paradas estremecedoras en Sweeter
than Roses o If Music Be the Food of
Love, cuya breve pero intensa literatura nos conmovió y llegó al alma,
sobre todo cuando realizó sorprendentes piruetas y un marcado progreso desde el pianissimo
más delicado al forte más
estremecedor en What Power Art Thou? de la semiópera King Arthur.
Embajadores
perfectamente compenetrados
Pero
fue especialmente en los dos bloques
dedicados a la canción polaca donde esta compenetración brilló en todo su
esplendor. De Tadeusz Baird,
compositor que coqueteó con el serialismo imperante en los cincuenta del pasado
siglo, pero tuvo que mantener la accesibilidad
con el público que demandaba el régimen político de la época, Orlinski
interpretó sus Cuatro sonetos de amor,
según textos de Shakespeare, en consonancia con el repertorio purcelliano
elegido.
La
rara combinación de técnica y emoción
que caracteriza estas piezas, encontraron en la voz de Orlinski y las manos de
Biel el vehículo perfecto para sorprender, aunque con mayor efectividad en
algunas piezas que en otras. Aquí el uso del piano resultó lógicamente menos atrevido y fuera de estilo que en
esas arias handelianas que disfrutamos de un modo distinto y novedoso de como
las habíamos disfrutado en otras ocasiones. Apreciamos el talento y la capacidad del contratenor para llevar
estas piezas a tan buen puerto, a pesar de estar concebidas para barítono.
Era
lógico que Ombra mai fu de Serse se reservara para las propinas,
pues estar incluido en el disco y no en el programa resultaba chocante.
Orlinski la cantó con una delicadeza
extrema, granjeándose otra fulgurante ovación del público, que disfrutó
también de las divertidas y desenfadadas
locuciones del contratenor, en perfecta dicción castellana a pesar de su
falta de dominio y conocimiento, y sobre todo en inglés.
El
maravilloso Music for a While y el
vigoroso Strike the Viol de Purcell,
enriquecieron las propinas, el segundo propiciando el inevitable paso de break dance
del joven contratenor, una de sus señas de identidad, y revelando otro
talento oculto, cantar como un ventrílocuo. La tanda de propinas terminó con el
tema principal de La princesa Mononoke,
el descubrimiento de Joe Hisaishi
que en sus propias palabras experimentó tras su reciente periplo por Japón.
Y
quedó así puesta de manifiesto la inquietud
del enorme artista por hacer cosas diferentes y atrevidas, otra manera de
cautivar al público y atraer nueva afición, como se evidencia también en el
disco #LetsBaRock, grabado junto a
Aleksander Debicz, donde lleva el
barroco al terreno estrictamente pop.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía
miércoles, 15 de abril de 2026
DECORADO Prisioneros de una realidad calculada
Dirección Alberto Vázquez Guion Alberto Vázquez y Francesc Xavier Manuel Ruiz Fotografía (animación) Martín Romero Música Joseba Beristain Voces Asier Hormaza, Aintzane Gamiz, Kandido Uranga, Mikel Garmendia, José Felipe Auzmendi, Ander Vildósola, Iñaki Beraetxe Estreno en el Festival de Sitges 11 octubre 2025; en salas 24 octubre 2025; en Movistar Plus+ 24 febrero 2026
lunes, 13 de abril de 2026
MI MITAD PERDIDA Una comedia seudorromántica diferente
USA 2025 100 min.
Guion y dirección James Sweeney Fotografía Greg Cotten Música Jung Jae-il Intérpretes Dylan O’Brien, James Sweeney, Aisling Franciosi, Lauren Graham, Tasha Smith, Chris Perfetti, François Arnaud, Susan Park Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2025; en Estados Unidos 5 septiembre 2025; en España 19 marzo 2026 (Movistar Plus+)
BUENA SUERTE, PÁSALO BIEN, NO MUERAS Misión anti alienación
USA-Alemania 2025 134 min.
Dirección Gore Verbinski Guion Matthew Robinson Fotografía Jim Whitaker Música Geoff Zanelli Intérpretes Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Juno Temple, Asim Chaudhry, Dino Fetscher, Tom Taylor, Riccardo Drayton, Artie Wilkinson-Hunt Estreno en Estados Unidos 13 febrero 2026; en España 10 abril 2026
domingo, 12 de abril de 2026
EL CUARTETO (GERHARD) COMO CALEIDOSCOPIO DE EMOCIONES
Acostumbrados al excelente trabajo
que el cuarteto despliega cuando de
expresar emociones se trata, aunque a veces eso no vaya siempre acompañado
de una técnica impecable, y teniendo en cuenta la cantidad de veces que ya
habrán abordado el programa en otras plazas, sorprendió que la intención no acabara de dar los frutos
esperados, que la emoción no llegara a calar en toda su extensión,
quedándose todo en un frívolo y extravagante
muestrario de intenciones.
Hay que tener en cuenta además que
quien debe llevar las riendas de un cuarteto de cuerdas, el primer violín, no
estuvo en esta ocasión especialmente inspirado. Lluís Catán exhibió un sonido heterogéneo, a veces incluso estridente y
áspero, aunque eso no le impidiera exhibir virtuosismo de manera puntual.
Por su parte, Jesús Miralles al
violonchelo no logró imprimir al instrumento toda la fuerza y la presencia que requiere para dar cuerpo y
volumen al conjunto. Así, con estos extremos poco lucidos, la impresión final
que nos llevamos fue sorprendentemente decepcionante.
Un
recorrido aleatorio por la historia del cuarteto de cuerda
La
propuesta arrancó con unos acordes
distorsionados del segundo movimiento de La muerte y la doncella de Schubert, para inmediatamente desplegar
el coral Ich hab mein Sach Gott
heimgestellt de Bach, en insólita transcripción para cuatro cuerdas, que se adaptaron bien al órgano a cuatro voces
al que va originalmente destinado. A éste se encadenó el Mesto Burletta del Cuarteto
nº 6 de Bartók, con el que los músicos se hicieron eco de una atmósfera cargada de tensión y obsesión,
así como de una marcada tristeza, aunque esperábamos mayor énfasis en su
gramática descarnada y abatida.
Cambio
total de registro para abordar el adagio
molto del Cuarteto nº 3 de
Schumann, más calmado y amable,
siguiendo la perfección formal clásica pero sin lograr hacer justicia a una de
las páginas más sublimes y ensoñadoras
del género. Faltó mayor nobleza y lirismo. Más agitado y aristado, la
transcripción del lied Erlkönig de
Schubert se benefició también de las cuatro voces convocadas, cada una de las
cuales pareció abordar los distintos personajes que interactúan en la sola voz
del cantante. De la Sonata a Kreutzer
de Janácek interpretaron su tercer movimiento, un alegato contra la violencia machista ¡hace un siglo!, que describe
la crisis provocada como un atizador de pasiones, pero que así, sacado de contexto, apenas alcanzó a
plasmar otro abrupto cambio de estilo y registro.
En
el tramo final reapareció La muerte y la
doncella, pieza tan querida para el cine, siempre asociada al feminicidio
en películas como la de Polanski, que toma el título del cuarteto y el poema en
el que se basa, o Delitos y faltas de
Woody Allen. A nuestro juicio, faltó una
mayor dosis de tensión y tristeza en el desarrollo de este andante del Cuarteto nº 14 de Schubert, quedándose en una mera muestra de su belleza
melódica, y recorriendo sus cinco
variaciones con acierto desigual, desde la falta de músculo en los pizzicati del violonchelo, a las
grotescas repeticiones de la tercera o un perfecto maridaje entre los violines
de Catán y Judit Bardolet.
Artículo publicado en El Correo de Andalucía










