lunes, 9 de marzo de 2026

DEL ALMA ENCOGIDA AL VÉRTIGO FURIOSO

XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Julia Lezhneva, soprano. Il Giardino Armonico. Giovanni Antonini, flauta dulce y dirección. Programa: Sinfonia de L’Olimpiade, Concierto en mi menor para cuerda y continuo RV 134; Concierto en Re mayor para flauta dulce, cuerda y continuo RV 90 “Il Gardellino”; Concierto en sol menor para cuerda y continuo RV 157; arias de La fida ninfa, Il Giustino, Bajazet, Ottone in villa, Il farnace, L’Olimpiade, Ercole sul Termodonte y Orlando finto pazzo, de Antonio Vivaldi. Teatro de la Maestranza, domingo 8 de marzo de 2026


Tuvimos ocasión de disfrutar del buen hacer del prestigioso conjunto Il Giardino Armonico en los Femás de 2022 y 2024. En el primero, además, su fundador y director titular, Giovanni Antonini, dirigió también a la Barroca de Sevilla. Otros dos años han pasado y han vuelto, ahora por primera vez al más suntuoso y reverberante Teatro de la Maestranza, con la riqueza añadida que le proporciona esa sensacional acústica que todo lo potencia, incluidos los más impertinentes ruidos que ustedes ya conocen.

Antonini y su conjunto, en esta gira española que les llevará también a Barcelona y Madrid, propone un monográfico sobre Vivaldi, Il prete rosso, con el protagonismo absoluto de toda una diva de la ópera, la soprano rusa Julia Lezhneva, virtuosa absoluta en la mejor tradición de otras ya míticas como Cecilia Bartoli, con quien a pesar de su distinta tesitura es inevitable compararla. Y es que la voz de soprano de Lezhneva posee un rango tan amplio que le permite acometer sin dificultad arias concebidas para mezzosoprano. Ha llegado incluso a interpretar a Cherubino en Las bodas de Fígaro, y muchas de las arias que presentó en este concierto fueron grabadas por la Bartoli con el mismo conjunto y director hace un buen puñado de años.

En el apartado estrictamente instrumental, Antonini marcó acentos y dinámicas, haciendo de la obertura sinfonía de L’Olimpiade un dechado de agilidad y virtuosismo, con un andante más bien levitado y un allegro molto final fulgurante. Iguales sensibilidades y formas se pudieron apreciar en los conciertos para cuerda y continuo RV 134, ya interpretado en la comparecencia de hace cuatro años, y RV 157, mientras el Concierto RV 90 Il Gardellino lo despachó el propio Antonini de forma sobresaliente, con su flauta dulce sopranino, un vertiginoso fraseo y agilidades propias del mejor ruiseñor.


Una voz dotada para el fuego y el sentimiento

El conjunto y su director se adaptaron como un guante a la voz protagonista, gracias a la colaboración que mantienen desde hace tiempo tanto en disco como en concierto. Un habitual de nuestra escena, varias veces director invitado de la Barroca, Stefano Barneschi, ejerció de concertino y nos regaló junto Marco Bianchi un dúo de excepción en el dulce y cálido Zeffiretti che susurrate, de la ópera Ercole sul Termodonte, que Lezhneva cantó con gracia y mucha finura.

La soprano arrancó su participación muy arriba, atreviéndose con un aria de bravura y exigente coloratura, Destino avaro de La fida ninfa, sin calentar aún la voz, lo que derivó en cierta asfixia y un legato no muy definido. Poco necesitó, sin embargo, para reponerse y no decaer ya en ningún momento a lo largo del extenso recital. Más cerca de una mezzo en esta primera aria, Alma opressa de la misma ópera acusó un registro más próximo a su tesitura natural, y unas agilidades ya más asentadas, siempre vivas y tempestuosas.


Pero fue en las arias lentas y relajadas donde pudimos advertir su dominio del drama y el sentimiento, dejándonos el alma encogida en Sposa son disprezzata de Bajazet, con largos filados y unos pianissimi imposibles que no afectaron a una proyección siempre a punto, holgada y generosa. Otro momento álgido en este sentido lo protagonizó Gelido in ogni vena de Il Farnace, con introducción deudora del invierno de Las cuatro estaciones, y un alarde de emotividad sólo al alcance de voces tan distinguidas y comprometidas como la suya.

Y así procedió el largo recital, más de hora y media programada, que se extendió al menos media hora más con seis generosas propinas, la más popular Lascia la spina, hermana gemela de Lascia ch’io pianga, para el oratorio Il trionfo del tempo e del disinganno. Pero las delicias del público, que no cesó de aplaudir fogosamente, las hicieron las arias de bravura repletas de inflexiones y agilidades que fue enlazando sin atisbo de fatiga, de Agitata da due venti de Griselda a Un pensiero nemico di pace del mismo oratorio haendeliano, precioso solo de Giulio Padoin al violonchelo incluido. El resultado, dos horas y media, más la media del intermedio, de catártico canto apasionado salpicado de emotivas expresiones de dolor y esperanza.

Fotos: Lolo Vasco
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

domingo, 8 de marzo de 2026

CABILDO DE AMY BEACH: EL ENCANTO DE LO SENCILLO

Ópera de cámara en un acto de Amy Beach. Libreto de Nan Nagby Stephens. Carmen Martínez-Pierret e Israel Fausto, dirección artística. Blanca Trabalón, dirección musical y piano. Ainhoa Amestoy, dirección escénica. Macarena Martínez, violín. Israel Fausto, violonchelo; y las voces de Alba Chantar, Aurora Galán, Marcelo Solís, Alonso Cano y Ricardo Llamas. Proyecto de formación de jóvenes cantantes. Programa completado con Trío Op. 150, For My Love Op. 51 nº 4, La belle Layotte y When My Soul Is Joined to Soul Op. 62. Sala Manuel García del Teatro de la Maestranza, sábado 7 de marzo de 2026

Aurora Galán, Alonso Cano, Marcelo Solís y Alba Chantar

La seducción que en la literatura romántica ha provocado el mundo de la piratería en mujeres especialmente insatisfechas por ser obligadas a reprimir su sexualidad, estimuló a la compositora estadounidense de finales del XIX y principios del XX a la hora de componer su única ópera. Una seducción de la que también el cine se ha hecho eco en multitud de ocasiones, como la fascinante El pirata y la dama que Mitchell Leisen dirigió en 1944, una de tantas joyas que integran su extensa filmografía, con títulos imprescindibles como Medianoche, Si no amaneciera, Recuerdo de una noche o la inimitable Vida íntima de Julia Norris.

Mujeres que sufrieron no poder vivir su sexualidad en libertad y que encontraron en la literatura de aventuras y romance una vía de escape para soñar y dar rienda suelta a sus frustraciones. En ese campo se basó Beach para componer una ópera de cámara que no se estrenó hasta unos meses después de fallecer la autora, y que ahora recuperan felizmente los artífices del ciclo Rasgando el silencio.

Carmen Martínez-Pierret e Israel Fausto han logrado así poner en pie, aunque sólo sea en versión semi escenificada, esta pieza que nunca antes se había estrenado en Europa, y del que existe un registro discográfico grabado en directo en el ciclo Great Performers at Lincoln Center en mayo de 1995. Han sido cinco años en los que Martínez-Pierret y Fausto han recuperado, con la colaboración inestimable del Teatro de la Maestranza, siempre en su sala Manuel García, la memoria de mujeres compositoras cuyo trabajo ha sido menospreciado y a menudo eclipsado. Cabildo de Amy Beach se ha erigido este viernes y sábado pasados en testimonio indiscutible de la fuerza y voluntad de estas heroínas.

Sencillez de base y resolución

Una fina y elegante sencillez fue la característica común a la obra y su representación, con una base instrumental constituida por piano, violín y violonchelo, tal como dejó escrito su autora, y un elenco vocal joven y entusiasta que puso toda la carne en el asador para llevar a buen puerto tan ilusionante proyecto de marcado acento andaluz.

Alonso Cano como el pirata Pierre Lafitte

Unos turistas visitan a principios del siglo XX el Cabildo, antiguo ayuntamiento colonial español en Nueva Orleáns que después pasó a convertirse en prisión, y allí estuvo encerrado el seductor pirata Pierre Lafitte, con quien una de las turistas tendrá un sueño revelador. Otro romance imposible con una dama de clase alta fue el detonante de su encarcelamiento, acusado de hundir su barco y matar a su amante para ocultar el presunto robo de un brazalete. Pero sus habilidades servirán al general Jackson, después presidente de Estados Unidos, para defender la ciudad en plena Guerra de la Independencia. Esos objetivos servirán al fantasma de su amada dama, en modo Cumbres borrascosas, para que el pirata acepte la libertad y se erija en héroe de guerra.

Con este argumento, Beach articuló una delicada y hermosa partitura, que los responsables de Rasgando el silencio prologaron con una semblanza de la autora, personificada en nuestra querida Aurora Galán, tan vinculada a proyectos imprescindibles como la Escolanía de Los Palacios o la Compañía Sevillana de Zarzuela. Tres canciones íntimamente relacionadas con la música de la ópera, entre ellas la criolla La Belle Layotte, fueron entonados por la soprano con un fuerte halo lírico algo apartado de la ligereza que demandaba la particular estética de estas piezas.

Y tras el Trío op. 150, hábil combinación entre impresionista y neorromántica, con el que Blanca Trabalón, directora musical y pianista en sustitución de Martínez-Pierret, que desafortunadamente para ella sufrió una lesión que le impidió participar en el evento, dejó clara su delicadeza y refinamiento al instrumento. Le acompañaron en iguales condiciones, vuelo lírico y estilo acondicionado, Israel Fausto al violonchelo y una espléndida Macarena Martínez al violín.

Macarena Martínez, Blanca Trabalón e Israel Fausto

Ainhoa Amestoy encaró la producción con ropajes prácticos y una escueta escenografía, apenas un banco donde echarse la siesta, y una dramaturgia sencilla que quedó perfectamente expuesta con la ayuda de subtítulos, lo que hizo que su apasionado argumento se siguiera con facilidad. El elenco vocal aportó frescura y profesionalidad, destacando la voz aterciopelada de la rondeña Alba Chantar en su doble papel de turista soñadora y dama aristocrática, así como el vozarrón del barítono de artístico nombre barroco, Alonso Cano, como el enamorado pirata.

Juntos entonaron un apasionado dúo final en la línea de los primeros musicales estadounidenses, con referencia obligada a Sigmund Romberg, Rudolf Friml o Jerome Kern, después de habernos ofrecido alrededor de media hora de canto mayoritariamente recitado y música frecuentemente atonal, salpicada de recurrentes disonancias. La voz contundente del bajo-barítono Ricardo Llamas y menos autoritaria del también rondeño Marcelo Solís, además de la intervención también como turista de Aurora Galán haciendo acopio de potencia, buena proyección y timbre sedoso, lograron redondear esta feliz cita con el trabajo de otra mujer que abrió caminos. Mujer trabajadora que hoy merece nuestra felicitación, como todas las que lo son.

Fotos: Guillermo Mendo
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

sábado, 7 de marzo de 2026

EL GOZO DE LA MÚSICA LÚDICA INAUGURA EL FEMÁS 2026

XLIII Festival de Música Antigua de Sevilla. Orquesta Barroca de Sevilla. Julien Chauvin, violín y dirección. Programa: Concert des symphonies Op. 3 nº 2 en fa mayor, de Antoine Dauvergne; Sonate en symphonie Op. 3 nº 1, de Jean-Joseph Cassanéa de Mondonville; Concierto para violín, cuerda y continuo Op. 7 nº 3 en do mayor, de Jean-Marie Leclair; Suite de Dardanus RCT 35, de Jean Philippe Rameau. Espacio Turina, viernes 6 de marzo de 2026


Música, digamos, de carácter palaciego para abrir la edición número cuarenta y tres del Festival de Música Antigua de Sevilla. Concretamente, la que sonaba en las cortes de los últimos reyes absolutistas de Francia, una época que retrató tan bien Patrice Leconte en su muy ingeniosa película Ridicule. Sirvió ahora para levantar nuestros ánimos, tan alicaídos con las nuevas e insólitas muestras de absolutismo que en pleno siglo XXI están desarrollando los infames actores de la nueva política mundial. Y es que al frente de la Barroca se puso Julien Chauvin, un experto en el repertorio que mostró formas alegres y desenfadadas, ágiles y dinámicas a más no poder, con una respuesta excelente por parte de nuestra orquesta, quizás en el que ha sido el mejor concierto que han dado en los últimos tiempos.

Cuatro fueron los autores convocados, los dos primeros estrechamente conectados con el Concert Spirituel parisino de mediados del siglo XVIII, Antoine Dauvergne como uno de sus fundadores, Jean-Joseph Cassanéa de Mondonville como violinista primero y después como director. De Dauvergne pudimos apreciar la maestría de la orquesta, elevando en prestancia y calidad la que no es sino una música amable y distendida, poco más. Compositor y violinista en la Corte de Luis XIV y uno de los primeros autores de ópera cómica de Francia, escribió también ballets, sonatas y obras orquestales que denominó Concerts des Symphonies, una de las cuales eligió Chauvin para arrancar esta fiesta musical.

Pero fue la pieza de Mondonville la que cautivó nuestros oídos, superando la teoría de que cuando una obra deja de divulgarse es porque no valía la pena. La Sonata en symphonie Op. 3 nº 1, adaptación orquestal de una de sus piezas de clavecín en sonatas, es un alarde de creatividad musical, con tempi fulgurantes, casi desatados si no fuera por la impecable disciplina con que la abordó la orquesta, y el empuje decisivo que le dio el director y violinista francés. Si la obertura sonó impetuosa, casi autoritaria, con una trasparencia instrumental prodigiosa, el aria central fue un dechado de misterio e intriga, con todo el cuerpo y el volumen que fue capaz de imbuirle el conjunto. La jiga final corroboró esa furia controlada que caracterizó la interpretación de tan original pieza.


Leclair y Rameau, máximos exponentes de una época

Violinista y compositor barroco, quizás fuera Jean-Marie Leclair quien mejor supo adaptar las pujantes formas italianas que tanto triunfaban en la época, al gusto más cortesano francés. No en vano fue alumno de Arcangelo Corelli y Pietro Locatelli, y se nota en la arquitectura y el espíritu del Concierto para violín Op. 7 nº 3 en do mayor que Chauvin eligió para la ocasión, y en la que desplegó sus virtudes al instrumento solista. Así, hábilmente acompañado por una orquesta en sus mejores condiciones, exhibió pulso, dinamismo y un sonido brillante y homogéneo. Pero fue en las agilidades donde dejó su impronta de magnífico violinista, logrando una sorprendente interpretación de la página, sin olvidar la elegancia y el lirismo que impera en el adagio central.

Toda la plantilla, hasta veinte profesores y profesoras, se juntaron para ofrecer la suite de la ópera Dardanus que puso colofón a tan estimulante velada. Compositor y clavecinista, sustituto de Lully como representante de la ópera barroca francesa, Jean-Philippe Rameau destacó en el género con obras tan características como Las indias galantes, La princesa de Navarra o Les Boréades. Pero quizás sea Dardanus su obra más redonda, seguramente la más rica, aunque su disparatado libreto necesitó de varias adaptaciones y hasta una reconversión completa para ser aceptada por el público.

De ella, el compositor extrajo una suite no a la manera acostumbrada en las suites francesas, con una extensa y majestuosa obertura seguida de una serie de danzas, sino más bien a la que se iría imponiendo más adelante para condensar algunos de los números más representativos de óperas y piezas similares, y que ha llegado incluso hasta nuestro tiempo cuando de interpretar en concierto una composición cinematográfica se trata.


Y aquí volvimos a disfrutar de una inmensa, disciplinada, elocuente y brillante en definitiva, interpretación de la obra, con momentos destacados como el de la Entrada de los guerreros, que luego ofrecería como uno de varios bises amparándose en la actual situación bélica. Pero fue la inusitada energía de los Tambuorins, traducida en un ritmo trepidante, lo que despertó el mayor entusiasmo del público, que aplaudió espontáneamente tan fulgurante exhibición de músculo y sintonía. También encantó el viento simulado con las maderas que aparece en Entrée d’Ismenor, una técnica que Rameau utilizó en otras obras como la citada Les Boréades. Debemos destacar además la contención y espiritualidad con que se abordó el Air vif, todo un alarde de expresividad.

Al continuo se adhirió el archilaúd de Miguel Rincón, felizmente recuperado en nuestra laureada formación, añadiendo fuerza al cuerpo que supieron darle Ruiz, Rico y Casal, con la compenetración de Javier Zafra al fagot y el trabajo excelente de las maderas dando relieve y sustancia a un cuerpo de cuerdas sencillamente brillante. Buen arranque de un festival tan querido.

Fotos: Lolo Vasco
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

LA SOMBRA DE MI PADRE Una hermosa declaración de amor y esperanza

Título original: My Father’s Shadow
Nigeria-Reino Unido 2025 94 min.
Dirección
Akinola Davies Guion Akinola Davies y Wale Davies Fotografía Jermaine Canute Edwards Música Cj Mirra y Duval Timothy Intérpretes Sope Dirisu, Chibuike Marvellous Egbo, Godwin Egbo, Efon Wini, Tosin Adeyemi, Ayo Lijadu, Uzoamaka Power Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2025; en Nigeria 19 septiembre 2025; en Reino Unido 6 febrero 2026; en España 6 marzo 2026


Necesitamos películas como ésta, que nos reconcilien con la condición humana, aunque sólo sea a través de la mirada limpia e inocente de unos niños que añoran a su padre, y con el que viven una jornada llena de descubrimientos e ilusión, bajo la amenaza imperante de un régimen dictatorial como el que en los noventa del pasado siglo impidió la celebración de elecciones libres en un país tan castigado como Nigeria. Decía nuestro infame partido político en la oposición que la guerra de Trump y Netanyahu es legítima para salvaguardar los derechos humanos. Ni ellos se creen sus propias palabras, sabedores de que los derechos humanos se machacan en más del cincuenta por ciento de la población mundial, y nadie ha ido a invadir a unos y otros países para evitarlo. Nigeria fue 
al menos hasta 2011, cuando se celebraron las primeras elecciones presidenciales justas y libres, uno de esos países, como tantos otros del continente africano.

En ese entorno hostil y en la inmensa ciudad de Lagos se desarrolla este cuento infantil de reencuentro entre un padre y sus dos pequeños, que intentan llegar hasta el puesto de trabajo de él mientras sortean obstáculos en una convulsa metrópolis ilusionada con unos resultados electorales que no llegaron y bajo la sombra de una enorme tragedia silenciada por el gobierno, la matanza de Bonny Camp para reprimir a los opositores del régimen militar de Ibrahim Babangida, y que culminó con la anulación de los resultados electorales que daban como vencedor al demócrata M.K.O. Abiola. Lecciones de Historia que sirven de telón de fondo para una tierna y preciosa historia de amor, la de un padre y sus dos pequeños, los tres interpretados con toda riqueza de matices a las órdenes de la precisa dirección del debutante Akinola Davies y el hermoso guion escrito junto a su hermano, quizás protagonistas reales de una historia en la que el padre acaba siendo tan idealizado como puesto en tela de juicio.

Bellísimos episodios como las enseñanzas en valores y principios del progenitor, sus consejos al mayor para que se convierta en salvaguarda del menor, o la concentración en el epicentro familiar del cariño y el respeto verdaderos, hacen que secuencias como la del baño en la playa resulten tan elocuentes a pesar de su carácter recurrente. Postales de unas vivencias sinceras y llenas de realidad que marcan una infancia y ponen el acento en un futuro mejor y más esperanzador. Hermosa declaración de amor y fraternización en un mundo cada vez más despedazado y deshumanizado, que le valió recientemente el Bafta al mejor debut en la escritura, dirección o producción a su principal artífice, después de estrenarse en Cannes y pasearse por multitud de festivales, incluido el de Sevilla, donde se pudo ver en la sección Rampa.

viernes, 6 de marzo de 2026

CLEANER: RESCATE VERTICAL La jungla femenina de cristal

Título original: Cleaner
Reino Unido 2025 95 min.
Dirección
Martin Campbell Guion Simon Uttley, Matthew Orton y Paul Andrew Williams Fotografía Eigil Hansen Música Tom Hodge Intérpretes Daisy Ridley, Taz Skylar, Matthew Tuck, Ruth Gemmell, Clive Owen, Ray Fearon, Rufus Jones, Richard Hope, Stella Stocker, Lee Boardman, Melissa Humler Estreno en Estados Unidos 21 febrero 2025; en Reino Unido 2 mayo 2025; en España 6 marzo 2026


Pretender sólo ser una película entretenida es poner el nivel muy bajo. Afortunadamente aquí parece que el artesano Martin Campbell, que en otra época tuvo a su alcance presupuestos y equipos más holgados y ambiciosos, para dirigir películas como Casino Royale, Goldeneye o La máscara del Zorro, añade algún otro ingrediente para sobrepasar al menos un poquito esa intención inicial.

Hay en esta cinta de acción y débil denuncia política, alguna que otra voluntad de pronunciarse sobre el daño que la humanidad le está haciendo al planeta, con especial énfasis en las empresas energéticas y los políticos corruptos. Sirve este loable empeño a una cinta en la que Daisy Ridley, Rey en los tres últimos episodios de Star Wars, se mete en la piel de Bruce Willis para salvar a los y las rehenes de un grupo de activistas ecológicos devenidos por voluntad del loco de turno en grupo terrorista.

Pero ni la acción, encerrada en un rascacielos a lo Jungla de cristal, es tan trepidante ni la tensión sobrecoge. Todo queda en un plano poco exigente y liviano en el que ni la presencia fugaz de Clive Owen, tanto tiempo ausente de la pantalla, logra estimular algo más de lo mínimamente exigible. Entetenida, y poco más.

EL ÚLTIMO VIKINGO Gente diversa en una comedia indefinida

Título original: Den sidste viking
Dinamarca-Suecia 2025 116 min.
Guion y dirección
Andres Thomas Jensen Fotografía Sebastian Blenkov Música Jeppe Kaas Intérpretes Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling, Sofie Brabøl, Nicolas Bro, Bodil Jørgensen, Lars Brygmann, Kardo Razzazzi Estreno en el Festival de Venecia 30 agosto 2025; en Dinamarca 9 octubre 2025; en España 6 marzo 2026

Director de la muy estimable Jinetes de la justicia y guionista de un puñado de buenas películas de Susanne Bier, como Hermanos, Después de la boda y la oscarizada En un mundo mejor, Anders Thomas Jensen dirige ahora esta fábula tragicómica hasta el punto de resultar indefinida en su tono y sus aspiraciones. Prologada con un cuento vikingo en el que la igualdad parte de la diversidad, a Jensen se la antojado habitar su particular historia de personajes excéntricos.

Así, encontramos desde enfermos mentales evadidos del centro hospitalario hasta un matrimonio disfuncional y un matón grotesco y cruel hasta lo infinito, todos arropando al insufrible personaje que interpreta Mads Mikkelsen, que sin embargo le ha valido una nominación al mejor actor en los premios de cine europeo. Sólo su hermano, al que da vida otro popular danés, Nikolaj Lie Kass, parece fuera de onda, mientras son sus motivaciones las que hacen progresar una estúpida trama encaminada a reforzar los vínculos de dos hermanos a los que el maltrato infantil hizo mella.

Guiños explícitos a la cultura pop de la generación de los sesenta y setenta, con The Beatles y Abba a la cabeza, y una serie de episodios a cual más esperpéntico, constituyen los supuestos atractivos de un film quizás gozoso para los y las aficionadas a la comedia negra con ingredientes gore y mucha violencia. No es desde luego de nuestro gusto. Fue la primera película en proyectarse en el pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla, que no la de inauguración, que dejó de existir.

PILLION Aceptar la sumisión

Reino Unido 2025 106 min.
Guion y dirección
Harry Lighton, según la novela “Box Hill” de Adam Mars-Jones Fotografía Nick Morris Música Oliver Coates Intérpretes Harry Melling, Alexander Skarsgard, Douglas Hodge, Lesley Sharp, Jake Shears, Matt Hill, Nick Figgis, Zoe Engerer, Jake Sharp Estreno en el Festival de Cannes 18 mayo 2025; en Reino Unido 28 noviembre 2025; en España 6 marzo 2026

En España suele denominarse paquete al pasajero que viaja en la parte de atrás de una moto. Pillion significa sillín de moto, pero se utiliza también para denominar a dicho pasajero. Teniendo en cuenta el tema que trata esta película, en la que los genitales masculinos tienen una gran importancia e incluso cierta presencia explícita, haber titulado en nuestro país esta película como Paquete habría sido muy oportuno. Tras un par de cortometrajes, Pillion es el prometedor debut en el largometraje del joven Harry Lighton, coronado en la sección Un certain regard con el premio al mejor guion, mientras en los Bafta ha conseguido tres nominaciones, como mejor película británica, mejor debut y mejor guion. Por su parte, el joven pero ya veterano Harry Melling, a quien hemos visto en la saga Harry Potter y en Los crímenes de la academia, obtuvo en la Seminci el premio al mejor actor. Él es el alma de la película, el reservado e introvertido homosexual, funcionario y cantante que conoce por casualidad a un imponente motero con el que descubre un mundo completamente nuevo e ilusionante para él, el de las relaciones sadomasoquistas, que en jerga erótica se denomina BSDM.

Lighton describe así una relación que debería entrar en el concepto de tóxica pero a la que el consentimiento otorga legitimidad, descubriendo al público otra forma de disfrutar de la sexualidad, el sometimiento como base del placer y el disfrute, un estigma más que debe desaparecer, y que encuentra en el personaje de la madre del protagonista el clásico ejemplo de dificultad para aceptar lo nuevo y desconocido, siendo por otro lado mujer muy concienciada con la homosexualidad de un hijo al que busca incansablemente un novio.

Lighton consigue con estos ingredientes y un ritmo fluido, además del desfile frecuente de Alexander Skarsgard luciendo físico, un film que se digiere fácil y rápidamente. Contiene secuencias muy atrevidas, rayando, si no alcanzando directamente, la pornografía. Otro aliciente para acabar con prejuicios y prohibiciones y convertir el morbo en herramienta efectiva de normalización de conductas todavía alejadas de la regla imperante. Por si fuera poco, el compositor Oliver Coates ilustra la hazaña con una sensibilidad casi poética y unos hipnóticos arreglos del Gymnopédie nº 1 de Satie.