martes, 18 de agosto de 2026

EL ÚLTIMO MONO Para pasar el rato

España 2026 85 min.
Dirección
Joaquín Mazón Guion Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano Fotografía Carlos Cebrián Música Marina Alcantud Intérpretes Juan Dávila, Susana Abaitua, Óscar Lasarte, Conchi Espejo, Sergio Jiménez, Yani Collado, Xavi Francés Estreno 7 agosto 2026

No se le puede exigir a ningún guionista que dé siempre en la diana. La pareja formada por Yolanda García Serrano y Joaquín Oristrell ha triunfado en muchas ocasiones, la mayoría a las órdenes de Manuel Gómez Pereira, con quien han colaborado desde sus inicios con Todos los hombres sois iguales hasta la reciente y muy lograda La cena. Sin Yolanda, recordamos con especial cariño aquella Sin vergüenza que escribió y dirigió Oristrell con la malograda Verónica Forqué como protagonista. Ahora, de la mano del director de las que nos tememos son películas tan infames como Cuerpo de élite, De perdidos a Río, La familia Benetón y El casoplón, pero también de la estimable La vida padre, con Enric Auquer y Karra Elejalde, el tándem ofrece una entretenida y medianamente divertida comedia con el feminismo como telón de fondo. Pero es ahí donde fracasa la empresa, porque el tema daba para un guion con mayor enjundia e incisividad de la que son capaces de insuflarle sus responsables.

Empezando por el cambio de género que tanta polémica ha generado, y siguiendo por el estereotipo de las feminazis, a pesar de conocer bien la intención e ideología de sus creadores, a veces parecen no tomar partido concreto sobre tan espinosos y controvertidos temas, dejándolos sólo como excusas para articular una comedia romántica del todo previsible y hasta forzada, y que sin embargo logra entretener sin resultar demasiado chirriante. A ello se prestan el nuevo galán cónico del cine español, Juan Dávila, que de policía pasó a ser monologuista y showman, después interpretar papeles secundarios en un sinfín de películas, y este año saltar a la fama con Castigo divino y ahora esta película. No se puede negar que tiene vis cómica y muy poca vergüenza, como atestigua una de las escenas más divertidas de la película, a sólo un paso de resultar sonrojante y ridícula, y sin embargo tan bien defendida por el actor novel, que nunca logrará el Goya en ese apartado.

Le acompaña la siempre eficaz y atractiva Susana Abaitua, acostumbrados a verla en papeles dramáticos y comprometidos como la reciente Un fantasma en la batalla, y les secundan con gracia y talento Óscar Lasarte y Conchi Espejo. Las localizaciones en Valencia y alrededores ayudan a digerir el conjunto, aunque siempre da la sensación con la capital levantina de que se aprovecha poco, a no ser que se convierta en escenario de aventuras galácticas, como ocurre en Andor. En definitiva, se trata de un trabajo para pasar el rato y no dejar de ir al cine aunque nos encontremos en período estival.

viernes, 14 de agosto de 2026

CUENTA ATRÁS Thriller combinado y ligeramente entretenido

Título original: Fuze
Reino Unido 2025 98 min.
Dirección
David Mackenzie Guion Ben Hopkins Fotografía Giles Nuttgens Música Tony Doogan Intérpretes Aaron Taylor-Johnson, Theo James, Sam Worthington, Gugu Mbatha-Raw, Saffron Hocking, Honor Swinton Byrne, Elham Ehsas, Luke Mably Estreno en el Festival de Toronto 5 septiembre 2025; en Reino Unido 3 abril 2026; en España 14 agosto 2026


El director británico David Mackenzie saltó a la fama en 2016 con el western thriller Comanchería, protagonizado por Jeff Bridges y Chris Pine. Antes dirigió a Ewan McGregor en Young Adam y a Jack O’Connell en Convicto. Después volvió a contar con Pine en El rey proscrito, protagonizado también por Aaron Taylor Johnson, uno de los protagonistas de esta nueva aventura en clave de thriller con dos vertientes distintas que se superponen de forma no tan ingeniosa como cabría esperar.

En este contexto, el actor británico interpreta a un militar especialista en desactivación de bombas que debe evitar que estalle una bomba encontrada por azar en pleno corazón de Londres. El desalojo de la vecindad y los pasos de la desactivación, se superponen con otras circunstancias que generan una vorágine de tensión malograda por un montaje más interesado en el ritmo y la velocidad que en generar verdadera tensión dramática. Una sucesión de típicos giros de guion van, sin embargo, mejorando la intriga y el interés, a pesar de que el grado de sofisticación y complejidad de maniobra de cada nuevo episodio, hacen que el conjunto resulte algo indigesto.

A pesar de todo, la falta de cualquier ambición que no sea la del mero y liviano entretenimiento, hace que el producto se disfrute sin dificultad alguna, lo que se ajusta también a un buen diseño de producción y un atractivo reparto al que hay que añadir a Theo James (Divergente), Sam Worthington (Avatar) y Gugu Mbatha-Raw (Belle).

miércoles, 12 de agosto de 2026

THE HISTORY OF SOUND Secuelas emocionales y pasión compartida

USA-Reino Unido-Suecia-Italia 2025 127 min.
Dirección
Oliver Hermanus Guion Ben Shattuck Fotografía Alexander Dynan Música Oliver Coates Intérpretes Paul Mescal, Josh O’Connor, Molly Price, Raphael Sbarge, Chris Cooper, Tom Nelis, Alessandro Bedetti, Emma Canning Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2025; en Estados Unidos 12 septiembre 2025; en España (SkyShowtime) 12 agosto 2026


Después de varios largometrajes en su país de origen, el director sudafricano Oliver Hermanus obtuvo cierto reconocimiento con la película Living, ya bajo bandera británica y con un laureado Bill Nighy como protagonista. Una miniserie con intrigas palaciegas en tiempos de Jacobo I, Mary & George, protagonizada por Julianne Moore y el reciente Master del Universo, Nicholas Galitzine, precedió a esta delicada y entrañable película que cuenta los entresijos de Lionel y David, dos apasionados de la música folk que deciden hacer un viaje recopilando canciones populares durante los primeros años del pasado siglo.

Con Paul Mescal y Josh O’Connor como protagonistas, cuesta entender por qué en España se ha relegado su estreno en salas, previsto para el pasado mes de febrero, para destinarla finalmente al streaming y la venta o alquiler. Los dos icónicos actores se enfrentan así a una historia que celebra la pasión por la música, recupera cantos de antaño y reseña el amor homosexual en una época en la que evidenciarlo estaba fuera de toda posibilidad, y sólo cabía disimularla con una vida convencional, por muchos que fueran los daños colaterales. Se trata por lo tanto de la unión a través de compartir una pasión, cultivarla y divulgarla, y de las secuelas emocionales que puede dejarnos un breve espacio de tiempo de nuestras vidas.

El sincero y emotivo guion del debutante Ben Shattuck encuentra en manos de Hermanus una cadencia elegante y sosegada, que junto a una fotografía de tonos melancólicos y unas localizaciones rurales de alto contenido poético, nos recuerda a otra memorable cinta relegada a las plataformas digitales, Sueños de trenes. Sus protagonistas se entregan a fondo, logrando una relación cargada de sentimiento y pesadumbre, a la que la delicada banda sonora de Oliver Coates, a la que se adhiere el suculento recopilatorio de canciones folk de la época, pone un inmejorable broche de oro.

martes, 11 de agosto de 2026

HEARTSTOPPER PARA SIEMPRE Endeble final para una serie imprescindible

Título original: Heartstopper Forever
Reino Unido 2026 114 min.
Dirección
Wash Westmoreland Guion Alice Oseman, según su novela gráfica Fotografía James Rhodes Música Adiescar Chase Intérpretes Kit Connor, Joe Locke, William Gao, Yasmin Finney, Corinna Brown, Kizzy Edgell, Tobie Donovan, Jenny Walser, Rhea Norwood, Jack Barton, Anna Maxwell Martin, Eddie Marsan, Derek Jacobi, Richard Clifford Estreno en Netflix 17 julio 2026


Con precedente en un par de novelas cortas que escribió en 2017 bajo el título de Nick y Charlie, Alice Oseman inició con tan sólo veintitrés años su novela gráfica Heartstopper, que conoció hasta seis volúmenes antes de adaptarse a la televisión, con ella misma como guionista, en 2022. Tres temporadas protagonizadas por esta entrañable pareja de adolescentes gais confluyen ahora en un largometraje concebido directamente para la misma plataforma digital que lanzó con éxito la serie. Un trabajo que viene a ser algo así como el epílogo a un culebrón romántico que ha inspirado a nuevas generaciones de jóvenes todavía cohibidos por la homofobia reinante, y que ahora se convierte en más necesaria aún debido a la invasión reaccionaria que nos acucia. De hecho, uno de los momentos más inspirados de esta, por otro lado, algo insípida película, lo protagoniza Elle, el personaje trans de la historia, cuando manifiesta su temor porque la ola política reaccionaria acabe con los derechos adquiridos tras tantos años de lucha y reivindicación. 
En cuanto al resto, Kit Connor y Joe Locke, ya más creciditos, continúan su relación, ahora tensionada por sus respectivas responsabilidades escolares y extraescolares, mientras mirar al horizonte y desconfiar de esa regla no escrita de que los primeros amores rara vez se extienden a perpetuidad, se convierte en leit motiv de esta despedida que parece definitiva.

Todos los méritos de una serie absolutamente necesaria, que tanto ha ayudado a nuevas generaciones y tanto ha hecho por normalizar una situación inevitable e irrenunciable, se perpetúan quizás de forma reiterativa y superficial en este largometraje dirigido por Wash Westmoreland, realizador junto a Richard Glatzer de Quinceañera, La última aventura de Robin Hood, con Kevin Kline y Susan Sarandon, y Siempre Alice, con Julianne Moore, y que ya en solitario presentó cintas como Colette, con Keira Knightley, y La música del terremoto, con Alicia Vikander. No se esmera demasiado en dar continuidad al excelente trabajo desplegado por Euros Lyn y Andy Newbery durante las tres temporadas de la serie, aunque no renuncia a momentos tiernos que provocan una sincera, fresca y natural reacción emocional, gracias en gran parte a la pareja protagonista y a un elenco, que, salvo contadas excepciones, como la de Olivia Coleman, ahora reemplazada por Anna Maxwell Martin, repite en su integridad.

Especial mención merece la tierna participación de Derek Jacobi y Richard Clifford como ejemplo de ese amor eterno, profundo y crepuscular por el que la cinta parece abogar contra toda corriente. No obstante, el conjunto adolece de consistencia, resulta reiterativo y no parece conseguir un rumbo adecuado, no al menos cuando la serie precedente tanto hizo por la inclusión de la diversidad en edades tan tempranas, algo así como la serie Algo más que rivales hizo en el encorsetado mundo del deporte.

viernes, 7 de agosto de 2026

Estreno en salas de EL AMOR QUE PERMANECE

Reseña de la película, estrenada en el Festival de Cine Europeo de Sevilla de 2025. Estreno en salas 7 agosto 2026

EN MAR ABIERTO Entretenido híbrido entre Aeropuerto y Tiburón

Título original: Deep Water
USA-España-Nueva Zelanda-China 2026 110 min.
Dirección
Renny Harlin Guion Shayne Armstrong, S.P. Krause, Peter Bridges, Damien Power, John Kim, Dan Luo y Jianye Sun Fotografía DJ Stipsen Música Fernando Velázquez Intérpretes Aaron Eckhart, Ben Kingsley, Angus Sampson, Lucy Barrett, Richard Crouchley, Molly Belle Wright, Wenhan Li, Rosie Simei Zhao, Nashi, Lakota Johnson, Mark Hadlow, Rarmian Newton, Madeleine West, Rob Kipa-Williams, Kelly Gale, Ryan Brown, Kate Fitzpatrick, Elijah Tamati Estreno en Estados Unidos 1 mayo 2026; en España 7 agosto 2026 En casa V.O. (jueves 6)

Llama la atención cómo se ensañan los medios locales con esta eficaz y entretenida película, cuando se nota el enorme esfuerzo de producción española, rodaje en Canarias y equipo potente de efectos visuales incluidos. Suele ser una constante echar por tierra lo nuestro y ensalzar lo de fuera, sobre todo cuando se trata de cine de evasión sin más pretensiones. Es cierto que una nómina de siete guionistas, cuatro principales y otros tres encargados de adaptar los diálogos al chino, le viene grande a un libreto bastante básico, cuya única habilidad es combinar todas las constantes del cine de catástrofes clásico que conoció su mejor época en la década de los setenta. A esto hay que añadir algunos avisos fundamentales de la seguridad aeronáutica y del civismo en general. Encontramos en esta nueva película del veterano Renny Harlin reminiscencias de Aeropuerto (una bomba en el avión, esta vez en forma de artilugio tecnológico), Aeropuerto 77 (avión perdido en el océano), La aventura del Poseidón (largas travesías submarinas y complicados recorridos reversos), así como de Tiburón, en su día catalogado también como cine de catástrofes. 
Un híbrido que Harlin resuelve con pericia y sentido de la tensión dramática.

El director finlandés conoció buenos tiempos al principio de su carrera, cuando dirigió la cuarta entrega de Pesadilla en Elm Street, la segunda de La jungla de cristal y la trepidante Máximo riesgo a mayor gloria de Sylvester Stallone. Fracasó estrepitosamente cuando dirigió a su entonces esposa, Geena Davis, en una de corsarios, La isla de las cabezas cortadas, y se atrevió por primera vez con los tiburones en Deep Blue Sea. Pasaron entonces varios años entregado a productos irrelevantes, tanto que muchos creyeron que había desaparecido del panorama cinematográfico, hasta que la trilogía Strangers, de la que queda por estrenar el capítulo final, lo devolvió a una línea más visible, a pesar de la escasa entidad del producto. En esta producción multinacional se dan todos los tópicos y constantes del género, destacando un accidente rodado con todos los detalles posibles y un resultado técnico sobresaliente, algo sorprendente teniendo en cuenta lo acostumbrados que estamos a estas alturas a este tipo de efectismos. Sólo falta para asemejarse a aquel cine setentero un reparto de estrellas crepusculares, porque personajes y peripecias particulares no le faltan, incluida la inevitable niña repelente.

En el apartado musical, resulta irónico que Fernando Velázquez, traicionado por J.A. Bayona en La sociedad de las nieves, en favor de Michael Giacchino, consiga quitarse la espinita al menos un poquito, poniendo música a este otro espectacular accidente aéreo, en muchos aspectos parecido al de la película del director de Lo imposible. Por otro lado, imaginen que siendo la orquesta elegida para interpretar la música de Velázquez la de Extremadura, cuando su formación habitual era la del País Vasco, aunque ya ha dirigido este conjunto en otras bandas sonoras como La contadora de películas, así como en diversas giras cinematográficas, el resultado de esta gestión fuera mérito de David Sánchez.

lunes, 3 de agosto de 2026

MOTHER MARY Duelo a muerte bajo el escenario

Reino Unido-USA 2026 98 min.
Guion y dirección
David Lowery Fotografía Andrew Droz Palermo y Rina Yang Música Daniel Hart y las canciones de Charli XCX, FKA twigs y Jack Antonoff Intérpretes Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer, Sian Clifford, Atheena Frizzell, FKA twigs, Jessica Brown Findlay, Kaia Gerber, Alba Baptista Estreno en Reino Unido y Estados Unidos 24 abril 2026; en España 31 julio 2026

David Lowery es un director inclasificable
. Ha cultivado el horror y la animación en cortometrajes, el drama infantil en St. Nick, el thriller romántico en En un lugar sin ley, se puso a las órdenes de Disney para regalarnos Pete y el dragón, una de las mejores nuevas adaptaciones de un clásico de la factoría, nos sorprendió fuertemente con su mirada al mundo de los fantasmas con sábana en toda regla en A Ghost Story, dirigió a Redford en uno de sus últimos trabajos, el interesante The Old Man and the Gun, se atrevió con la fantasía medieval en El caballero verde, y volvió a recrear clásicos de la literatura infantil con Peter Pan & Wendy. Tres años después de esta incursión en el cuento de Barrie, se enfrenta de la mano de la siempre inquietante A24 a un género considerablemente nuevo, que mezcla el musical con el terror espiritual, enfrentando a una súper diva pop con quien otrora fuera su diseñadora de vestuario y, todo parece reflejarlo así, su amante.

Con ésta, la físicamente excéntrica Michaela Coel vuelve a protagonizar un duelo interpretativo, como comentamos hace apenas un par de entradas a propósito del último film de Steven Soderbergh, The Christophers, entonces junto a Ian McKellen. Ahora le sirve de antagonista una imparable Anne Hathaway, que este año ha encadenado hasta cuatro títulos, El diablo viste de Prada 2, La Odisea, éste y la próxima a estrenarse El final de Oak Street, con posibilidades de que antes de que termine el año estrene una quinta, Verity. Ambas están estupendas en esta auténtica bajada al infierno, en el que los fantasmas presentes y pasados se convierten en bisagra de una relación malsana y maldita, mientras un exceso de verborrea podría haberse recortado en favor a una mayor duración de los muy trabajados números musicales, con Hathaway cantando y bailando personalmente las canciones escritas por la cantautora británica Charlotte Emma Aitchison, más conocida como Charli XCX, que también se encargó de las canciones que ilustraban anacrónicamente la última Cumbres borrascosas.

Resulta divertido que el álbum con las canciones se haya publicado bajo el título de Mother Mary Greatest Hits, mientras la partitura original corre a cargo de un inspirado Daniel Hart que ha sabido cogerle el tono a esta fantasía sinfónico gótica con una banda sonora adecuadamente grandilocuente. Una sensacional dirección artística y un magnífico vestuario, confeccionado en parte en nuestro país, incluyendo unas aureolas que harían palidecer las peinetas de Martirio, completan el espectáculo, en el que tampoco falta un discreto toque gore acompañando las experiencias paranormales de las protagonistas, una entregada a la humillación y la otra al rencor y la venganza.

LA ÚLTIMA RONDA EN VENECIA Colegas entre copas

Título original: Le città di pianura
Italia-Alemania 2025 98 min.
Dirección
Francesco Sossai Guion Adriano Candiago y Francesco Sossai Fotografía Massimiliano Kuvellier Música Krano Intérpretes Sergio Romano, Pierpaolo Capovilla, Filippo Scotti, Roberto Citran, Andrea Pennacchi, Denis Fasolo, Lea Di Leo, Gianni Da Re Estreno en el Festival de Cannes 21 mayo 2025; en Italia 2 octubre 2025; en España 31 julio 2026


Con su primer largometraje, bajo bandera alemana, el italiano Francesco Sossai obtuvo un holgado reconocimiento, ahora corroborado con su segundo trabajo de gran formato, presentado en el Festival de Cannes y anticipado también en el de Sevilla. Nada más y nada menos que ocho David di Donatello (los Oscar italianos) ha conseguido esta película de título original traducible como Las ciudades de la llanura, entre ellos los más relevantes, guion, actor protagonista, al algo histriónico Sergio Romano, dirección y película. Rodada en analógico, lo que da al conjunto un aspecto ochentero estilo Eloy de la Iglesia, esta suerte de comedia dramática nos invita a pasear por Venecia y sus alrededores, Treviso y otras ciudades del entorno, en compañía de dos colegas algo desfasados, entregados en cuerpo y alma a la juerga y el alcohol, de forma que podríamos considerar la cinta como una road movie entre copas, en clara contradicción con uno de los aspectos que parece criticar denostadamente su complejo libreto, la influencia estadounidense en la actual iconografía itálica.

Parece que Sossai pretenda que adoptemos la identidad del joven estudiante captado para la excursión, un poco retraído y romántico, para empatizar con la historia y su ambiente, aunque la operación acaba saldándose de forma irregular según la sensibilidad de cada espectador o espectadora. El resultado, por lo tanto, se antoja algo resbaladizo, sin que lleguemos a sintonizar con este par de colegas puretas, vividores sin horizonte ni escrúpulos, al que de forma bastante discutible, se amolda el joven responsable al que da vida Filippo Scotti.

Sólo en el tramo final comprendemos que quizás se trate de una comedia crepuscular, con la muerte como último eslabón de una vida a la que quizás debiéramos entregarnos de forma más despreocupada y rebelde de lo que en general lo hacemos, siempre temerosos del porvenir. Este acercamiento a la muerte se hace explícito cuando los tres personajes visitan la Tumba de Brion, un mausoleo de finales de los sesenta, encargo del empresario Giuseppe Brion a Carlo Scarpa, desde el que se puede divisar esa llanura a la que hace mención expresa el título original de la película.

domingo, 2 de agosto de 2026

SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY Del multiverso al control de la mente

USA 2026 144 min.
Dirección
Destin Cretton Guion Chris McKenna, Erik Sommers y Justin Kuritzkes, según el cómic de Steve Dikto y Stan Lee Fotografía Brett Pawlak Música Michael Giacchino Intérpretes Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink, Jon Bernthal, Jacob Batalen, Tramell Tillman, Mark Ruffalo, Lisa Colón-Zayas, Florence Pugh, Michael Mando, Marisa Tomei y la voz (en versión original) de Naomi Watts Estreno en España 29 julio 2026; en Estados Unidos 31 julio 2026

Así, sin traducir, se ha estrenado la cuarta y última entrega hasta el momento de la saga del hombre araña protagonizada por el todavía joven (30 años bien disimulados) Tom Holland. Puede resultar difícil traducir brand, que significa marca comercial, pero no tanto si se echa mano del vocabulario inglés compuesto, que permitiría traducir finalmente el título como Un nuevo día, sin el enfático brand que vendría a decir algo así como Un día recién nacido. Traducciones aparte, nos encontramos ante un nuevo episodio de las aventuras, no exentas del habitual componente dramático de la marca Marvel, que parte del final de No Way Home (qué manía de no traducir los títulos), donde los tres spider-men cinematográficos coincidían en un multiverso amenazado, que sólo un conjuro del Doctor Strange podía salvarlos, sacrificando la identidad humana del súper héroe. Eso provoca que Peter Parker vuelva a ser un desconocido entre la población, lo que se hace especialmente doloroso cuando son sus seres queridos quienes ignoran su propia existencia. En esta tesitura se encuentra un súper héroe dedicado en cuerpo y alma a lidiar con los criminales que acechan una ciudad, Nueva York, de la que sorprende aún queden edificios en pie, lo que a su vez nos hace preguntarnos si los súper héroes más que afrontar y resolver ataques, no los atraen o provocan.

A partir de aquí, el director Denis Cretton, en su segunda incursión en el universo Marvel, tras Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, después de despuntar con Cuestión de justicia, un intenso thriller protagonizado por el abogado activista de derechos civiles Bryan Stevenson, en la piel de Michael B. Jordan, aborda ahora un trabajo en el que dos son las cuestiones que hacen esta entrega especial, como otras hicieron que sus predecesoras también lo fueran, logrando que junto a Los vengadores, ésta sea la serie más compleja y compacta de cuantas pueblan Marvel, el titán del cómic y el cine. Por un lado, tenemos una nueva fuerza amenazadora tan inquietante en la teoría como espectacular en su resolución formal, haciendo que sean las masas colectivas, aborregadas en clara alusión a políticas y redes sociales intervencionistas, las que personifiquen este mal involuntario, provocando que sus secuencias de acción sean tan atractivas como creativas, incluido un arranque vertiginoso. Por otro lado, Brand New Day se compromete también con esta actual situación política mundial, revertiendo en cierto modo los roles de víctimas y villanos, en un proceso tan ingenioso como ligeramente intelectual. Sin embargo, otras cuestiones ensombrecen el perfecto acabado formal del film, como por ejemplo su excesivo metraje, que hace que algunas situaciones se alarguen innecesariamente, afectando al ritmo y la gracia del producto. Por otro lado, la complejidad de los diálogos técnicos, contrasta con la ingenuidad infantiloide de los meramente sentimentales.

Holland vuelve a brillar como el saltarín personaje, luce destreza física y cuerpo, a la vez que se desprende discretamente de la sosería que exhibe en títulos tan recientes como La Odisea, donde también coincide con Zendaya y Jon Bernthal. Coincide, además, con dos compañeros de fatigas, la Viuda Negra que encarna Florence Pugh y el Hulk al que da vida un visiblemente avejentado Mark Ruffalo. Unos efectos visuales apabullantes, capaces aún hoy de sorprender y maravillar, todo un mérito con todo lo que llevamos visto, y la habitual destreza de Michael Giacchino para ilustrar con acción, emoción y sentimiento, las andanzas del héroe, completan un film largo, a veces aburrido, pero en conjunto más cerca de lo brillante que de lo contrario.

jueves, 30 de julio de 2026

LOS CHRISTOPHER Arte dialéctico

Título original: The Christophers
Reino Unido 2025 100 min.
Fotografía y dirección
Steven Soderbergh Guion Ed Salomon Música David Holmes Intérpretes Ian McKellen, Michaela Coel, James Corden, Jessica Gunning, Tilly Botsford Estreno en el Festival de Toronto 7 septiembre 2025; en Reino Unido 15 mayo 2026; sin fecha de estreno en España


A veces cuesta comprender la ausencia en nuestra cartelera, incluidas plataformas digitales, de ciertos títulos. El incombustible y prolífico director estadounidense Steven Soderbergh dirigió esta pequeña pero gran película, diríamos de cámara, justo después de la inquietante Presence y la glamurosa y también interesante Black Bag, aquí llamada Confidencial. Para ello contó con Ed Solomon una vez más en el guion, tras haber colaborado con el autor de Traffic y Ocean’s Eleven en series como Círculo cerrado o Mosaic, o en películas como Sin movimientos bruscos. El coguionista de las dos primeras entregas de Ahora me ves y la primera Men in Black, fija ahora su atención en el escrupuloso y arrogante mundo del arte al máximo nivel, enfrentando a un orgulloso y anciano pintor con una falsificadora que ve la oportunidad de vengarse intelectualmente gracias a un interesado y miserable encargo del hijo y la hija del primero.

Unos personajes a los que ponen rostro y pasión un sensacional Ian McKellen y la enigmática Michaela Coel, a quien hemos visto en personajes episódicos en Star Wars El último Jedi y Black Panther Wakanda Forever. La actriz posee un físico tan felinamente llamativo, que parecería haber sido más bien generada por inteligencia artificial, lo que potencia su atractiva y enigmática presencia en un film duelo que no puede evitarnos pensar en otros productos británicos en la estela de La huella de Mankiewicz, otro norteamericano que logró captar el espíritu netamente inglés, como también hace Soderbergh. Pero ni una dirección firme, ni la solidez del guion ni las excepcionales interpretaciones parecen haber sido suficientes para captar la atención en los festivales y escasos países en los que se ha exhibido, a pesar de su notable excelencia.

La frecuente superchería que rodea al arte, más cuando se ha labrado una dignidad y una fama de la que resulta ya difícil desprenderse, se convierte en arma arrojadiza en esta entretenida y particular cinta que logra encandilar a pesar de apostar todo su armamento a la palabra, una borrachera dialéctica a la que se presta fundamentalmente McKellen, tan fluida como a menudo trabada, hasta el punto de no venirle mal algún otro visionado para llegar a entender toda su riqueza intelectual. James Corden y Jessica Gunning acompañan con talento y gracia a los dos protagonistas, dotando de carnalidad y psicología unos papeles que en otras manos apenas habrían sobrepasado el tópico.

lunes, 20 de julio de 2026

OMAHA Un viaje sin retorno

USA 2025 83 min.
Dirección
Cole Webley Guion Robert Machoian Fotografía Paul Meyers Música Christopher Bear Intérpretes John Magaro, Molly Belle Wright, Wyatt Solis, Talia Balsam, Christina Cooper Estreno en el Festival de Sundance 23 enero 2025; en Estados Unidos 24 abril 2026; en España 17 julio 2026

Sólo paseándose por el mayor número posible de festivales, sobreviven desgraciadamente trabajos como éste, un particular viaje físico y emocional de un padre y sus dos hijos pequeños hasta la ciudad del título, en Nebraska. Cole Webley debuta con esta cinta, y lo hace de forma tan delicada como inteligente, mientras John Magaro y la pequeña Molly Belle Wright, sin desmerecer al niño Wyatt Solis, prodigio de frescura y naturalidad, ponen rostro a una desgarradora historia de paternidad y visible pobreza, teñida de la consiguiente tristeza, siempre a la deriva en una aventura familiar con destino emocional indeterminado, cuya naturaleza se va desvelando a la vez que lo hace la mirada inocente pero suspicaz de la joven protagonista.

Para Magaro supone su primer protagonista desde la celebrada First Cow de Kelly Reinhardt, demostrando lo buen actor que es, la fuerza de su controlada expresividad y su capacidad para conmover tanto como lo hacen el preciso guion de Robert Machoian y la meticulosa dirección de Webley.

Una preciosista fotografía completa el equipo que hace realidad un film tan doloroso como éste, que esconde una realidad insufrible pero lamentablemente presente en sociedades supuestamente civilizadas como las nuestras, y que tanto y con tanto ingenio venden el muy cacareado concepto del bienestar. Un film necesario por su capacidad para conmover y concienciar, y convencernos sobre una realidad que se pasea a diario ante nuestros distraídos ojos. 

AMAR BAJO LAS ESPINAS Abrirse entre tradición y costumbrismo

Título original: Sabar Bonda
India-Reino Unido-Canadá 2025 112 min.
Guion y dirección
Rohan Kanawade Fotografía Vikas Urs Intérpretes Bhushaan Manoj, Suraaj Suman, Jayshri Jagtap, Nitin Bansode, Harish Baraskar, Ram Daund, Vidya Joshi, Hemant Kadam Estreno en el Festival de Sundance 26 enero 2025; en India 19 septiembre 2025; en España (Filmin’) 9 enero 2026

Agrada comprobar que
un país tan anclado en las tradiciones y la religión como India también se interesa por dar normalidad a temas como la homosexualidad. Hay, sin embargo, que armarse de paciencia para degustar un film como éste, que trata con morosidad y cierta delectación la experiencia de un joven homosexual que vive en Mumbai y tiene que regresar a su pueblo natal para asistir a los rituales de enterramiento de su padre, que duran hasta diez días.

En ese ambiente regresan también los fantasmas del pasado, de la connivencia y el entendimiento de su progenitor fallecido a la insistencia del resto del entorno familiar por que contraiga matrimonio convencional. Un lastre que también sufre un vecino que se dedica al pastoreo de cabras, y con el que iniciará una relación sentimental tratada con tanta delicadeza como ternura. Un film por lo tanto ideal para conocer rituales ancestrales, costumbres de otros pueblos, con especial mención a la cocina, y sobre todo para comprobar cómo también estas culturas recalcitrantes y reaccionarias, fuertemente influidas por cuestiones de carácter religiosas, son capaces también de abrirse a nuevos horizontes y comulgar con el presente.

Bhushaan Manoj y Saraaj Suman, la pareja protagonista, se desnuda emocional y físicamente, como también lo hace su comprometido director, para dar así credibilidad y una buena dosis de ternura a la función, si bien sobra la expresión permanentemente taciturna del protagonista urbanita obligado a hacer las paces con el pasado y abrirse a un futuro más positivo y prometedor.

domingo, 19 de julio de 2026

EN EL CAMINO Una sórdida mezcla de sexo, drogas y soledad

México 2025 93 min.
Guion y dirección
David Pablos Fotografía Ximena Amann Música Andrea Balency-Béarn Intérpretes Víctor Prieto, Osvaldo Sánchez, Víctor Manuel Aguirre, Mariano López Sosa, Giovanni Ontiveros, Héctor Cárdenas, Obdulia Morales Estreno en el Festival de Venecia 4 septiembre 2025; en México 4 junio 2026; en España 17 julio 2026

Hace cinco años, David Pablos sorprendió con El baile de los 41, un film que recreaba un escándalo homosexual que salpicó a las altas esferas de la política y la alta sociedad del país a principios del siglo XX. En la misma estela, pero centrándose en época actual, el director estrena ahora, tras alzarse con los premios Horizontes y Queer en el Festival de Venecia, y recién conocerse sus trece nominaciones a los Premios Ariel, esta película en la que retrata de forma tan estéticamente depurada como narrativamente sórdida, la soledad del camionero de largas distancias y la suerte de esa juventud descarriada que cae en manos de la mafia del narcotráfico y su lacerante crueldad que los convierte primero en esclavos y después en cadáveres.

Con una fotografía luminosa y colorista y unos encuadres a menudo preciosistas, la película de Pablos se adentra en esos caminos polvorientos llenos de moteles, cafés y desguaces en los que habitan tanto desheredados como despiadados, formando un universo humano de difícil digestión. Un ambiente en el que se articula con total naturalidad el romance entre un hetero-normativo y un joven chapero perseguido por la mafia a la que previamente ha burlado, que el reconocido realizador rueda con tanto atrevimiento como dureza y sordidez, sexo explícito, desnudos impúdicos y hasta masturbación con final feliz incluidos, que hacen del film un producto diferente y arriesgado.

No es tanto la homosexualidad, plenamente aceptada y asumida, como la crudeza de un sistema que sufre el drama del crimen organizado y la desaparición de cientos de personas casi a diario, lo que parece inspirar y conmover a un director a todas luces valiente y atrevido, que consigue así depurar su estilo y acentuar su denuncia con claros aciertos cinematográficos dignos de toda admiración, por mucho que a veces cueste fijar la mirada en tan radical propuesta. Exhibida en versión original, nos permite disfrutar con la ininteligible y a menudo divertida jerga utilizada por los pobladores de este particular microcosmos.

LA ODISEA Entretenida epopeya entre Nolan y Homero

Título original: The Odyssey
USA-Reino Unido 2026 172 min.
Guion y dirección
Christopher Nolan, según la obra de Homero Fotografía Hoyte van Hoytema Música Ludwig Göransson Intérpretes Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Himesh Patel, John Leguizamo, Samantha Morton, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, Lupita Nyong’o, Corey Hawkins, Elliot Page, Mia Goth, Benny Safdie, Bill Irwin, James Remar Estreno en Estados Unidos, Reino Unido y España 17 julio 2026


Con cada nueva película, Christopher Nolan procura sorprender y ofrecer un producto diferente que, sin embargo, lleve bien inscrita su personal impronta. Si Oppenheimer resultó su trabajo más convencional a nivel técnico y dramático, siguiendo una estructura más conservadora en su forma y narrativa, después de lanzarse al vacío en producciones ciertamente novedosas y complejas, como Memento, Origen o Interstellar, e incluso Dunquerque y Tenet, en La Odisea se limita a jugar con los tiempos, generando un puzle cuya solución se erige en responsabilidad del y la espectadora. Pero no abandona la originalidad, y después de décadas de efectos infográficos y recreación virtual, apuesta por un diseño de producción clásico y una puesta en escena realista, echando mano de miles de figurantes y de efectos visuales artesanales. Vuelve a triunfar con tan arriesgada empresa, en estos tiempos, y consigue extraer de tan complejo material como es la epopeya homérica, resultado de siglos de reconstrucción e intervención, una aventura entretenida pese a sus casi tres horas de duración.

Cada cineasta y realizador que se ha atrevido a adaptar tan complejo material, se ha decantado por una interpretación particular y un propósito dramático singular. Si en la muy aventurera y colorista película de Mario Camerini de 1954 protagonizada por Kirk Douglas, entonces Ulises siguiendo la nomenclatura latina, el ingenio y la inteligencia del héroe se convertían en el objetivo, mientras en El regreso de Ulises, estrenada hace justo un año, Uberto Pasolini fijaba su atención en la virulencia del hombre frente a la diplomacia femenina, con ayuda de Ralph Fiennes y Juliette Binoche, Nolan apuesta por el paso del tiempo, la injerencia del destino, el sentimiento de culpabilidad y, sobre todo, la obcecación por cumplir un objetivo, llevar a su tripulación sana y salva de vuelta al hogar.

Matt Damon, tras un obligado entrenamiento físico, presta su rostro y expresión a tan ardua empresa, articulando un Odiseo (ahora se lleva la acepción griega, más acorde a su origen) trágico y atormentado, siguiendo la estela de superhéroes (ahora sin súper, salvo por una ridícula escena final que nos retrotrae a las películas de artes marciales de Bruce Lee) traumatizados por su oscuro pasado, que el propio Nolan inauguró con su trilogía de Batman. Con todo, aún siguiendo los episodios relatados en verso por Homero, incluso añadiendo un par no considerados en el Ulises de Camerini, Nolan con su particular interpretación, traiciona radicalmente el propósito homérico, que no era otro que destacar el ingenio sobre la fuerza. Tratándose de un producto estadounidense, parece lógico que el director prefiera lo contrario.

En el apartado estético, y como viene siendo habitual en los últimos tiempos, la cinta no presta especial atención a la reconstrucción histórica, ofreciendo en algunos momentos una estética más parecida al universo celta que al clásico propiamente dicho, quizás entroncando ésta con tantas otras leyendas que conforman nuestro acervo cultural y espiritual, como la artúrica, la bíblica o incluso la tolkiniana. El colmo es la coraza que luce Agamenón, más propia de Darth Vader que de un líder clásico. Sorprende que algunos y algunas hayan querido ver en esta película un producto coyuntural de denuncia bélica, en estos tiempos de destrucción y ambición que nos sacuden, así como de celebración de la diversidad. Hace tiempo que el cine procura hacer justicia social, mezclando razas con el fin de corregir desajustes históricos y que nos acostumbremos a no ver sino seres humanos, unidos e iguales. Por eso, no debemos escandalizarnos porque Helena de Troya sea negra (Lupita Nyong’o), Sinon transexual (Elliot Page fue Ellen en Origen y Juno), o entre la tripulación de Odiseo se cuele un coreano (Will Yun Lee). Tampoco es ninguna novedad que una cinta bélica se postule antibelicista. Han pasado muchos años desde que películas como El cazador o Apocalipsis Now inauguraran esta corriente.

En el apartado interpretativo, además de Damon, Tom Holland se nos antoja un Telémaco un poco soso, mejor el de Charlie Plummer en la cinta de Pasolini. Theron y Hathaway lucen espléndidas, aunque sólo la segunda se luce a nivel dramático. Samantha Morton convierte en hechicera a la hermosa e intrigante Circe que interpretaba Silvana Mangano (en su doble papel, también como Penélope) en Ulises. Pattinson y Holland vuelven a coincidir con Zendaya (El drama y Spiderman, respectivamente), que ahora da vida a la diosa Atenea, una aparición que aconseja a Odiseo en diversos episodios del film. John Leguizamo resulta difícil de identificar en el papel del ciego Eumaeus, mientras Ben Safdie y Bill Irwin apenas prestan el molde para recrear a Agamenón y el cíclope al que aquí se le han ahorrado el nombre Polifemo.

Por su parte, Ludwig Göransson, que selecciona con mucho tiento cada empresa en la que interviene, ofrece una partitura que crece con cada nueva escucha, haciendo acopio de investigación histórica e intervención new age, y contribuyendo sobremanera al estruendo inmersivo en que el sonido de la película nos sumerge en más de una ocasión. El resultado es una película muy entretenida, que juega con los saltos en el tiempo de manera tan ágil e ingeniosa que apenas nos hace perder el hilo de la narración, y logra un espectáculo épico con sustancia y emoción. Puede que sea su propio ingenio el que Nolan quiera poner por delante de la fuerza en su particular, solemne y mastodóntica versión del viaje de Ulises a Ítaca, durante diez años después de los otros diez que duró la cruenta Guerra de Troya.

jueves, 16 de julio de 2026

EL PUEBLO CANTA Y LA ROSS ACOMPAÑA

Concierto participativo de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla “Canta con la ROSS”. Lucas Macías, dirección. Programa: Obertura y coros de hombres y cigarreras de Carmen, de Bizet; Meditación de Thaïs, de Massenet; Gira la cote! de Turandot, de Puccini; Obertura de Guillermo Tell, de Rossini; Vedi le fosche de Il trovatore, Va pensiero de Nabucco, Obertura de Les vêpres siciliennes, y Gloria al Egitto de Aida, de Verdi. Teatro de la Maestranza, miércoles 15 de julio de 2026


Los coros estuvieron presentes en las primeras óperas italianas, pero fueron paulatinamente reduciéndose hasta que en 1790 Rossini recuperó su papel, intensificado por el auge del modelo operístico parisino, lo que provocó que su uso fuera prácticamente obligatorio durante los años centrales de la carrera de Verdi. Ambos autores estuvieron presentes en el atractivo y popular programa diseñado para celebrar el final de temporada de la ROSS, con coros de voces aficionadas convocadas para la ocasión, esta vez aparcando el Mesías y la Novena para dar paso a una celebración lírica de lógico y desigual resultado artístico, pero matrícula de honor sentimental.

El coro en una ópera permite dramatizar los sentimientos de un gran número de personas, organizados en grupos heterogéneos, que pueden ser cortesanos o gitanos, soldados o sacerdotes, invitados a fiestas y celebraciones, expresando en general el estado de ánimo de una multitud, según lo exija en cada momento la acción del título. El coro representa al pueblo, sus ansias y anhelos, y quienes mejor para hacerlo que la enorme cantidad, hasta cuatrocientas, de aficionados y aficionadas que anoche, también hoy y mañana, levantaron sus voces para dejarse acompañar por una Sinfónica motivada e inspirada en una sesión de enorme calado emocional.

La iniciativa tiene el acierto de convocar un gran número de personas en torno a la música, lograr llenos absolutos en las tres funciones, en parte gracias a familiares y amistades que acompañan a las voces debutantes, y generar así nueva afición a la Música. ¿Cuántos y cuántas se acercarían así, por primera vez, a la célebre cabalgada de Guillermo Tell, el canto del pueblo hebreo frente a la tiranía de Nabucodonosor o la Marcha triunfal de Aida? Esta multitud de voces hizo posible el milagro, y lo seguirá haciendo hasta el viernes, entre integrantes de coros de la capital y otras ciudades andaluzas, así como otras absolutamente primerizas, que desde octubre pasado han estado preparando esta velada tan especial y emotiva.

Cuatro grandes títulos de la ópera francesa e italiana


Lucas Macías, director titular de la orquesta, fue el encargado de dar forma a la suntuosa propuesta del gerente Jordi Tort, que con tan buen pulso está logrando la recuperación artística y económica de nuestra querida ROSS. Macías dirigió con ahínco y considerable brotes de energía la obertura de Carmen, una brillante introducción que nos llevó a un Le cloche a sonné entonado por los hombres con desigual fortuna y cierta sensación de caos, seguida por un más disciplinado y mejor entonado coro de cigarreras de la ópera de Bizet.

El intermezzo concebido por Massenet para la soprano californiana Sybil Sanderson, de quien quedó prendado por su talento y belleza, en la ópera Thaïs, permitió a la concertino Alexa Farré lucir sus espléndidas facultades, regalándonos una interpretación solista de enorme delicadeza y virtuosismo, magníficamente acompañada por un conjunto en el que nos pareció advertir muchos rostros nuevos, seguramente por las vacaciones estivales. Entre el público observamos a la violonchelista Nonna Natsvlishvili, muy atenta y emocionada en su primer concierto ajena a la plantilla tras su merecida jubilación.

Impecable resultó la escena con la que arranca la trama de Turandot, con el pueblo esperando la decapitación del príncipe persa tras errar en las adivinanzas de la terrible princesa china, cuya aparición provocó un derroche de belleza y sensualidad con la magnífica entonación de los inmersivos coros, acompañados por la delicada caricia de la orquesta, permitiendo así disfrutar en todo su esplendor de la exquisita partitura del gran Puccini. Acaso pudo resultar algo anticlimático la larga introducción de la obertura de Guillermo Tell, con su evocación de paisajes, tormentas y pastores, que Macías y la orquesta defendieron con enrome sensibilidad y buen gusto, especial mención a los solos de corno inglés y flauta, para en su tercio final generar el entusiasmo del público al son de los vibrantes acordes que hicieron célebre al Llanero Solitario.

Verdi, máximo representante de la voz del pueblo


Aunque se celebró sin pausa, pudo distinguirse claramente dos partes en esta cita musical, con Verdi protagonizando íntegramente la segunda. Nada hace presagiar escuchando el coro de gitanos de Il trovatore, el carácter lúgubre de esta ópera que explora el lado más oscuro del comportamiento humano, y que hombres y mujeres cantaron con tanto ahínco como brillante fue la aportación de la percusión en la muy entregada orquesta. Después llegó la emoción generosa del coro de esclavos hebreos en el templo de Jerusalén, de Nabucco, donde el pueblo aguarda su suerte en manos babilonias, muy trabajado a nivel dinámico, con resultados ciertamente sobrecogedores.

Para Las vísperas sicilianas, Verdi optó por el formato de Grand Opera francesa, no en vano se estrenó en París y en francés, antes de alcanzar mayor popularidad en su traducción al italiano. De este título opulento y ambicioso, que ilustra las revueltas del pueblo siciliano sobre sus opresores normandos, la ROSS ofreció su obertura, muy rica en orquestación y depurada emocionalmente, con una interpretación impecable y muy enérgica. Muy reciente en el foso del Maestranza, la marcha victoriosa de Aida, una monumental escena triunfal en la que el pueblo egipcio, la corte y el estamento religioso homenajean al ejército con gran riqueza épica, puso final al programa oficial, una vez más evidenciando el enorme esfuerzo desplegado por el coro amateur, y sus gratificantes resultados.

En las propinas, Macías anticipó el Réquiem de Verdi que sonará en los atriles de la ROSS en septiembre, en la que será su primera cita de la nueva temporada. Con una fuerza inusitada y apabullante, coro y orquesta se enfrentaron a su contundente Dies Irae, para terminar de forma más amable y dulce con la célebre Mazurca de las sombrillas de Luisa Fernanda, una pieza de Moreno Torroba que siempre causa sensación y una honda emoción, y ésta no fue una excepción. Un magnífico trabajo de coordinación de la maestra encargada de dar forma a tan numeroso coro, cuyo ensayo con la orquesta se ha limitado a apenas un par de sesiones, lo que da idea de la profesionalidad de todos y todas para lograr tanta complicidad.

Fotos: ROSS
Artículo publicado en El Correo de Andalucía

miércoles, 15 de julio de 2026

LA MUERTE DE ROBIN HOOD Inútil desmitificación de un referente moral

Título original: The Death of Robin Hood
USA 2026 123 min.
Guion y dirección
Michael Sarnoski Fotografía Patrick Scola Música Jim Ghedi Intérpretes Hugh Jackman, Jodie Comer, Bill Skargard, Noah Jupe, Faith Delaney, Murray Bartlett, Elijah Ungvary, Jade Croot Estreno en Estados Unidos 19 junio 2026; en España 3 julio 2026


No se sabe con exactitud si existió o no, pero leyendas y baladas encumbraron al mito de Robin Hood a lo más alto de la justicia y la generosidad. Se decía que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, pero en esta corriente desmitificadora que nos invade, al director Michael Sarnoski se le ha ocurrido la genial idea de darle la vuelta al mito y convertirlo en un sádico ladrón y asesino que trabaja para su propio lucro y satisfacción. Si Richard Lester se ocupó de mostrar al arquero de Sherwood en su edad madura, recién regresado de las Cruzadas junto a Ricardo Corazón de León, haciéndolo protagonista de una crepuscular historia de amor con una Lady Marian metida a monja y los rostros agradecidos de Sean Connery y Audrey Hepburn, el director de Pig y Un lugar tranquilo: Día 1, nos muestra al héroe también en edad muy madura pero arruinando su dignidad y convirtiéndolo en todo un criminal.

Y la pregunta es si hacía falta tirar de tan querido icono medieval para tratar el tema de la redención, que es al fin y al cabo de lo que va este tedioso y oscurísimo film. Podría haberse tratado de cualquier personaje inventado y dejar al héroe en paz, al fin y al cabo el mundo contemporáneo está más falto de referentes válidos que de otra cosa. Pero como de estadounidense va la cosa, no se escatima en violencia, tremenda, a veces nauseabunda, para plasmar la crueldad de esta nueva versión del personaje, al que es difícil identificar en el físico de un Hugh Jackman irreconocible entre tanto pelo y suciedad, que´más bien parece el abominable hombre de las nieves. Junto a él destaca Jodie Comer, a quien recordamos especialmente por otra epopeya medieval, El último duelo de Ridley Scott, que curiosamente interpreta a otra monja, no Lady Marian, que se encarga de curar las heridas físicas y espirituales del maltrecho sanguinario.

Bill Skarsgard da vida al único merry man de la función, Little John, mientras Murray Bartlett se enfunda en el maquillaje de un leproso que en realidad no sabemos qué pinta en todo este proceso de inútil y aburrida reflexión. Y si la historia de amor que propuso Lester llegó rociada de la preciosa banda sonora de John Barry, el desconocido Jim Ghedi se encarga de dar a su ilustración musical el imprescindible toque celta con el que ahora se resuelve toda ambientación británica e irlandesa medieval.

martes, 14 de julio de 2026

MARIELLE LO SABE TODO Disección emocional burguesa

Título original: Was Marielle weiss
Alemania 2025 86 min.
Guion y dirección
Frédéric Hambalek Fotografía Alexander Griesser Intérpretes Julia Jentsch, Felix Kramer, Laeni Geiseler, Mehmet Atesci, Moritz von Treuenfels, Sissy Höfferer Estreno en el Festival de Berlín 17 febrero 2025; en Alemania 17 abril 2025; en España 10 julio 2026


Con su primera película como director, el alemán Frédéric Hambalek parece aspirar a perpetuar esa mala leche que impera en muchas de las películas alemanas y austriacas que tratan de diseccionar el comportamiento familiar, y que a su vez parecen inspirarse en el cine escandinavo. El resultado pretende ser incómodo y sórdido altratar de analizar la hipocresía con la que una pareja madura afronta su algo marchita relación matrimonial. Una mascarada que se pone de manifiesto cuando, echando mano de una peripecia de corte fantástico, la hija adolescente recibe un don para conocer lo que hacen sus padres las veinticuatro horas del día, tras ser abofeteada por una compañera de clase a la que previamente ha insultado.

Un comportamiento violento por parte de ambas niñas, que deriva en una suerte de chantaje de la abofeteada contra sus padres, obligados a dejar de mentirse y mostrarse con la máxima sinceridad posible, sin reparar en el daño irreversible que podría provocar en la convivencia y los buenos modales. Una premisa sin duda inquietante que, sin embargo, no encuentra eco en un desarrollo a menudo confuso y poco atractivo, con un metraje reducido que, encima, se alarga con primeros planos ralentizados de la joven protagonista, lo que deja clara la escasez de ideas, más allá del poderoso punto de partida, con que se sustenta la empresa.

Para dar algo más de relieve, solemnidad y sofisticación al conjunto, se echa mano en su banda sonora de celebradas piezas de cámara a cargo de las grandes glorias del clasicismo y el romanticismo alemán, de Beethoven a Brahms, pasando por Schubert. Con un punto de comedia negra y unas trazas de psicología doméstica, la película no pasa sin embargo de un mero entretenimiento cuyas teorías apenas logran cuajar.

TAL VEZ Un despropósito con ínfulas de autoría

España 2026 116 min.
Guion y dirección
Arima León Fotografía Carolina Maltese Música Celia Rivero Intérpretes Adriana Ugarte, Tania Santana, Salva Reina, Antonia San Juan, Maykol Hernández, Aitor Luna, Andrea Zoghbi, Ruth Sánchez, María Sabaté, Lea Marks, María Isabel Díaz Lago, Lucifer Rodríguez Estreno 10 julio 2026


Planteada como una libre recreación de la presunta relación romántico sentimental entre la célebre trapecista Pinito del Oro y su frustrada biógrafa Natalia Sosa, la película desaprovecha todas las posibilidades del material de partida, debido fundamentalmente a un desarrollo dramático lleno de lagunas y despropósitos, así como evidenciando una falta de medios que convierte los últimos años laborales de la homenajeada en una desgracia descomunal, enterrada en un circo de tercera categoría en lugar del Price que le dio el merecido y emotivo adiós. Nada hace justicia aquí a quien llegó a ser tan popular internacionalmente que incluso dobló a Gina Lollobrigida en las escenas acrobáticas de la película Trapecio de Carol Reed.

El único glamour que transmite la película se lo debemos a la presencia de una Adriana Ugarte espléndida, radiante, que paradójicamente llegó al proyecto de rebote, cuando Marta Viera se apeó de él. Todo sin embargo, incluida la guardarropía, huele a naftalina, mientras el drama avanza a duras penas y sin más interés que dar trabajo a un puñado de solventes actores y actrices canarios, tierra de donde era la artista y la debutante directora, Arima León. No sirve ni como alegato a una época de represión en la que exhibir la homosexualidad era un atrevimiento heroico, dada la libertad y naturalidad con la que se expone la situación en el entorno familiar de la escritora y laboral de la trapecista.

Premiosa y aburrida, abandona su tesis romántica a una relación epistolar, si bien sólo las cartas de la escritora y poetisa se han hecho públicas, sin que al parecer Pinito del Oro revelase las suyas, lo que deja todo en una incógnita considerable. El irritante tramo final acaba por cargarse el trabajo del todo, cuando una anciana Natalia Sosa se entrega a un juego de la memoria de tintes oníricos, sospechosamente cerca de los biopics de Pablo Larraín, pero sin su talento ni creatividad.

LA COPIA PERFECTA Un genio vetado por el sistema

Título original: L'affaire Bojarski
Francia-Bélgica 2025 128 min.
Dirección
Jean-Paul Salomé Guion Bastien Daret, Jean-Paul Salomé, Delphine Gleize y Marie-Pierre Huster Fotografía Julien Hirsch Música Mathieu Lamboley Intérpretes Reda Kateb, Sara Giraudeau, Bastien Bouillon, Pierre Lottin, Camille Japy, Quentin Dolmaire, Olivier Loustau, Victor Poirier, Francis Leplay Estreno en Francia 14 enero 2026; en España 10 julio 2026

Jan Bojarski
puso en jaque a la banca y la policía francesa a lo largo de la década de los años cincuenta del siglo pasado y algo de los sesenta, por su genio y habilidad para falsificar billetes con una perfección tal que resultaba dificilísimo distinguir uno auténtico de otro falso. Así logró poner en circulación trescientos millones de francos, con la desestabilización que eso supuso para el sistema financiero del país, hasta el punto de que llegó a pensarse que pudiera tratarse de un efecto de la Guerra Fría, con un uso partidista de rusos y estadounidenses. La eterna persecución sufrida por este refugiado polaco de la Segunda Guerra Mundial, por parte del comisario André Mattei, constituye el grueso dramático de este film dirigido por el veterano Jean-Paul Salomé, curtido en grandes producciones como Belphegor, Arsène Lupin o Espías en la sombra, y últimamente ligado a Isabelle Huppert en películas como Mamá María y Un blanco fácil, también conocida como La sindicalista. Pero el verdadero drama de Bojarski fue que no se le reconociera nunca como inventor, gracias a su condición de ingeniero titulado. Llegó a inventar el cepillo de dientes eléctrico, la cafetera en cápsulas o la estilográfica, pero por su estado de refugiado no contó con la confianza del empresariado ni los recursos para patentar sus inventos, por lo que otros acabaron adelantándose y llevándose los royalties.

Es aquí donde, a nuestro juicio, radica, en los tiempos que corren, el verdadero valor de su historia, inmigrante aún por su condición de refugiado político, extremadamente válido para el país de acogida, y sin embargo despreciado y obligado a la vía delictiva o ilegal para hacer valer su maestría. Cuestión de prioridad nacional en toda su extensión y amargura. Salomé dirige con oficio pero quizás algo de frialdad, apoyándose en una puesta en escena impecable y unas interpretaciones acordes, con especial mención al popular Reda Kateb (Lejos de los hombres, Enemigos íntimos, Hipócrates), otro ejemplo de inmigrante que suma excelencia al país de acogida.

Imposible no comparar ésta con la de Spielberg Atrápame si puedes, por la relación prácticamente personal que se entabla entre perseguido y perseguidor, un Bastien Bouillon muy concienciado con su papel, aunque el tono de comedia de la protagonizada por DiCpario y Hanks, apenas asoma en ésta más seria, a la que quizás faltase algo más de rigor en los orígenes de la vida delictiva del protagonista, y menos sensación de bucle en algunos de sus pasajes. De cualquier modo, un título interesante para conocer la peripecia de este Cézanne de la falsificación, como llegó a ser conocido, que terminó falleciendo de alzheimer bastante después de cumplir una condena reducida de trece años de prisión. Pero sobre todo, resulta imprescindible para reivindicar la acogida indiscriminada de inmigrantes y refugiados y dejarse de patriotismos absurdos y manifiestamente torpes e inhumanos. Atención al cartel publicitario, quizás un homenaje en toda regla a Ciudadano Kane, sustituyendo los periódicos por los billetes; puro capitalismo en cualquier caso.

viernes, 10 de julio de 2026

¡GRACIAS POR LA MÚSICA!

Musical de Benny Andersson y Björn Ulvaeus, con libreto de Catherine Johnson, según una idea original de Judy Craymer. Juan Carlos Fisher, dirección. Joan Miquel Pérez, dirección musical. Jorge Naveros, dirección de orquesta. Alejandro Serrano y David Serrano, adaptación. Iker Karrera, coreografía. Ricardo Sánchez-Cuerda, escenografía. Gabriela Salaverri, vestuario. Felipe Ramos, iluminación. Gastón Briski, sonido. Con Verónica Ronda, Elvira Santamaría, Ylenia Gablietto, Noemí Gallego, Marc Parejo, Víctor González, Joan Olivé, Joan Martínez, Isabel Pera, Laura Miguel, Luis Visiedo y Julio Takata. Producción de ATG Entertainment. Teatro de la Maestranza, jueves 9 de julio de 2026

Imagen del estreno en diciembre en el Maestranza

Cuando a principios de los años ochenta del pasado siglo, la productora Judy Craymer se reunió con Björn Ulvaeus y Benny Anderson para proponerles un musical basado en sus canciones, la idea no cuajó. Los integrantes de ABBA se encontraban entonces preparando el que tendría que ser su único musical genuino, Chess, que no cosechó el éxito esperado, a pesar de canciones tan espléndidas como One Night in Bangkok o I Know Him So Well. Es cierto que esta mitad del grupo, y autores de sus temas, son bastante reacios a prestar sus canciones. De hecho, a Madonna le costó lo suyo poder utilizar como sampler Gimme, Gimme, Gimme para su éxito súper ventas Hang Up.

Finalmente, los músicos accedieron y, tras más de una década de preparación, Mamma Mia! llegó al West End de Londres coincidiendo con el veinticinco aniversario del triunfo de ABBA en Eurovisión. Allí, desde entonces, se ha estado representando ininterrumpidamente en diversos escenarios, con un solo paréntesis provocado por la pandemia. A Broadway llegó dos años después, y un primer montaje a España en 2004, producido por Stage Entertainment y CIE Stage Holding, en una producción protagonizada por Nina que pudo verse en Fibes, cuando todavía no se había construido el auditorio. Aquella producción la vieron más de dos millones de personas y alcanzó casi dos mil cien representaciones, convirtiendo a la directora de OT en la actriz y cantante que más veces interpretó a Donna, la protagonista de la función, en el mundo.

Recordamos lo mucho que nos gustó aquel montaje lleno de alegría y vitalidad, cuando lo disfrutamos en la Gran Vía madrileña y después en esa escala sevillana, donde volvió a recalar en 2016, cuando arrancó una nueva gira precisamente en el ya inaugurado auditorio del Palacio de Exposiciones hispalense. Esta nueva producción que se pudo ver en el Teatro de la Maestranza el pasado mes de diciembre, se estrenó en el Teatro Rialto de Madrid en octubre de 2022, de la mano de SOM Produce, con David Serrano, guionista de El otro lado de la cama y director de Días de fútbol, encargándose de la adaptación del libreto y las canciones, con Verónica Ronda como Donna y Gina Gonfaus como Sophie, su hija.

Imagen del estreno en diciembre en el Maestranza

La operación de aprovechar un buen número de canciones de un artista sobresaliente para adaptarlas a una historia inventada, no es original. Sirvió para edificar musicales cinematográficos como Un americano en París, a partir de las canciones de Gershwin, Cantando bajo la lluvia, con las de Nacio Herb Brown y Arthur Freed como referentes, Un largo y definitivo amor, de Cole Porter, y ya después del éxito de Mamma Mia!, con las canciones de The Beatles en el incomprendido pero extraordinario Across the Universe de Julie Taymor, responsable del musical El rey león.

Pero nunca ha obtenido tanto éxito como con este musical del grupo sueco, cuyas canciones siguen siendo hoy tan populares y pegadizas como antaño, manteniendo un público fiel y entregado, capaz de repetir una y otra vez una experiencia cuya adaptación cinematográfica de 2008, con Meryl Streep como protagonista y la dirección de Phyllida Lloyd, que fue quien estrenó la obra en Londres en 1999, no ha hecho sino engrosar los y las adeptas a su contagiosa alegría de vivir.


Un montaje efectivo y convencional

Esta gira que comenzó en el Teatro Cervantes de Málaga en julio de 2025, pudo disfrutarse en el Maestranza en diciembre pasado. Pero el éxito fue tal que obligó a programarla de nuevo ya entrado julio, con funciones de noche abarrotadas, y las de tarde a medio fuego, una situación que la bajada de temperatura esperemos ayude a aliviar. La estación estival se siente especialmente adecuada para dejarse refrescar con esta aventura veraniego musical. De hecho, la reacción jubilosa del público se repite función tras función, y la de ayer, con la que arrancó este nuevo periplo sevillano que durará hasta el domingo 12, no fue una excepción.

Tras una obertura que nos introduce en algunos de los temas más icónicos del grupo, Sophie arranca la función invitando a su gran boda griega a sus tres posibles padres, un secreto que su madre, Donna, ha mantenido muy en secreto durante más de veinte años. Pocos diálogos y muchas y agradecidas canciones, populares generación tras generación, van desarrollando las idas y venidas de los personajes, a los que hay que añadir las dos divertidas amigas de Donna y el novio del feliz acontecimiento. I Have a Dream, una suerte de sirtaki, se encarga de situar geográficamente la comedia, encabezando y poniendo broche final al enredo, siempre en la voz de, en este caso, Elvira Santamaría, que sustituye a Gina Gonfaus, única intérprete, junto a Verónica Ronda, que sobrevive del cartel original madrileño.

A partir de ahí se suceden con cierta gracia temas tan icónicos como Honey, Honey, Money, Money, Money, Chiquitita, Dancing Queen, Lay Your Love on Me, Super Trouper, Voulez-Vous, One of Us, Does Your Mother Know, Knowing You, Knowing Me, ese emocionante himno que es The Winner Takes It All, y por supuesto el que da título a todo el conjunto, Mamma Mia. Todo dentro de una divertida y sencilla trama adaptada para la ocasión, que ni pierde fuelle ni resulta estridente más de veinticinco años después.

Imagen del estreno en diciembre en el Maestranza

Jorge Naveros se encargó en esta ocasión de dirigir una escueta pero sumamente efectiva orquesta que se mantuvo bien oculta tras el escenario, por motivos de producción, siempre bajo las estrictas indicaciones del director musical Joan Miquel Pérez. Unas efectivas coreografías, perfectamente defendidas por un joven y entusiasta elenco, y una sencilla escenografía, especialmente adaptada a las necesidades de una larga y variada gira, dan soporte a la alegría general que informa la propuesta, si bien echamos en falta algo más de contención en un conjunto que, bajo la dirección escénica de Juan Carlos Fisher, tiende siempre al histerismo y la sobreactuación.

Al torrente de voz de Ronda y Santamaría hay que añadir la comicidad de la garbosa Tanya (Ylenia Baglietto) y la más tosca Rosie, incorporada por Noemí Gallego, que en otras funciones sustituye a Verónica Ronda. Destacan también el trío de posibles padres, Marc Parejo, Víctor González y Joan Olivé, bien encajados, dramática y musicalmente, en sus particulares roles. Así como la contagiosa energía de Joan Martínez como Sky y sus espasmódicos amigos, Luis Visiedo (Eddie) y Julio Takata (Pepper). Todo dentro de una alegría indiscutible que, una vez más, hizo las delicias de un público incondicional y muy agradecido.

Fotos: Teatro de la Maestranza
Artículo publicado en El Correo de Andalucía