lunes, 18 de mayo de 2026

JUGADA MAESTRA Cuando al castigo lo llaman mujer

Título original: How to Make a Killing
Reino Unido-Francia 2026 105 min.
Guion y dirección
John Patton Ford, según el guion de Robert Hamer y John Dighton para “Kind Hearts and Coronets”, basado en la novela de Roy Horniman “Israel Rank” Fotografía Todd Banhazi Música Emile Mosseri Intérpretes Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Ed Harris, Zach Woods, Topher Grace, Raff Law, Bill Camp, Nell Williams, Sean C. Michael Estreno en Estados Unidos 20 febrero 2026; en España 15 mayo 2026


El quinteto de la muerte
y Ocho sentencias de muerte son dos de los títulos más afamados de la productora británica Ealing en su época de esplendor, segunda mitad de los cuarenta y primera de los cincuenta del pasado siglo. De la primera, Ladykillers, los hermanos Coen hicieron un remake que no pasó la prueba de una calidad digna, y ahora es la productora A24, parapetándose en la categoría acuñada a lo largo de los últimos años, la que se atreve a poner al día la segunda, inspirada en una novela que dio lugar a una extravagante comedia negra que marcó en cierto modo el estilo de la productora británica. En ella, Alec Guinness interpretaba los ocho personajes a través de los cuales el protagonista, Dennis Price, se vengaba de su acaudalada familia y, de paso, se aseguraba una suntuosa herencia patrimonial y un noble linaje.

Han pasado setenta y siete años y no precisamente en balde. Lo que entonces valía y daba forma a una sátira sobre el poder y la decadencia de la aristocracia, echando mano de convenciones sólo creíbles en manos de los artesanos con el talento necesario, quiere ser ahora una crítica al capitalismo feroz. Le falta maldad y abusa del convencionalismo, de manera que muchos de sus episodios apenas se justifican, interpelando al conformismo del público.

Lo peor es que, a pesar de calcar narrativa y situaciones, acaba sustituyendo el castigo penal por el de la femme fatal, quizás confundiendo empoderamiento de la mujer con una imagen tópica que le lleva a ser la psicópata ideal para someter a su ambiguo protagonista a una cadena perpetua y moralizante. De esta forma, el conjunto acaba resultando bastante misógino, seguramente todo lo contrario de lo que pretende. Todo carece del mordiente y el tono justo, a pesar de lo cual contiene ingredientes para dejarse ver y entretener, ya sea su atractivo reparto o su escenario en la clase alta neoyorquina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario